Yo no soy gay, pero mi novio sí
11.12.05 @ 18:53:33. Archived Contra el patriarcado
No sería cierto decir que los comentarios al artículo anterior han dejado estupefacta a esta zanahoria; sí esperaba leer reacciones llenas de odio a lo diferente, para tocarme las hojas un poco, esas hojitas verdes que me atuso con gracia. Lo llamativo es que varios lectores hayan dado por sentado —o quizás no, es una simple apreciación verdulera— que quien escribe es nacionalista de ideología, cuando me he limitado a manifestar que considero lícita y defendible esa postura, igual que tantas otras que tienen cabida en este bonito estado de derecho y olé, palmaditas en la espalda, qué bien que somos libres, o eso nos hacen creer. Decía.
No hace falta ser inmigrante para reconocer y defender los derechos de los inmigrantes. Ni ser prostituta para luchar por la legalización de la actividad y las mejoras en sus condiciones de vida. Porque esta hortaliza no es inmigrante (aunque venga de la huerta murciana) ni es puta (de momento). Comento estas obviedades antes de que se me ponga el cartel de Zanna la amiga de Zerolo, la verdura homo o el miembro (con perdón) naranja del "lobby gay".
En los últimos y revueltos tiempos, hemos asistido unos con curiosidad, otros con sorpresa, otros con incredulidad y, algunos hasta con entusiasmo y gozo católico, a manifestaciones en contra de la aprobación de la ley de matrimonio homosexual.

Dejaré de lado los manidos temas estilo mira cómo toman la calle los que antes se santiguaban al ver a tanto jipi y sucio rojo detrás de una pancarta, o anda, y los obispos de negro con esta solana, o uy, una bandera con un pollo en una manifestación de apoyo a la constitución, país de pandereta.
Siempre se ha dicho que todas estas manifestaciones encantadoras por espontáneas y llenas de colorido y variedad, no estaban dirigidas contra las personas homosexuales. Vamos, que no hay más que oír a la Botella, a Espe y demás figuras de la vanguardia política con qué orgullo defienden a sus amigos gays (¿qué opinarán sus asesores espirituales?), porque mola mucho éso de decir pues sí, Pitita, tengo muchos amiguitos que lo son y qué estupendas personas, tanto que también son contrarios al matrimonio y adopción y además simpatizantes del PP, porque ser homosesual no significa ser un golfo o socialista cualquiera.
Claro, señores, no corran ustedes el riesgo de perder votos siendo mínimamente coherentes y mostrando su creencia ciega en las tesis de ese gran científico que es Aquilino Polaino o lo más rancio de la secta católica de la que ustedes son miembros numerarios.
Nononó, toca decir que ser homosexual es algo "normal" (cielos, ¿la normalidad existe?), que cada uno haga lo que quiera mientras no pretenda disfrutar de los mismos derechos que el resto de ciudadanos por el mero hecho de tener una orientación sexual distinta a la de la media.
Y, por supuesto, puedes ser lo que quieras (por algo vivimos en un país libre y blablabla) mientras no muestres tu afectividad en público como cualquier pareja heterosexual, es que ay, esos mariquitas besuqueándose por las calles delante de críos, ya verás, mi Vanessa me va a salir maricona y mi Johnny lesbiano.
Sí, puedes ser lesbiana o gay, pero nada de participar en manifestaciones de mariconas locas, ni de sentir orgullo por haber salido adelante a pesar de las zancadillas diarias y las dificultades que se añaden a la vida de uno por acostarse con "quien no debe". Por ahí sí que no pasan estos señores del Foro de la Familia, del PP y de la cosa catolicoide, entre otros. Que no se vea. Condenados, ya que al infierno no es políticamente correcto, a la invisibilidad total.
Porque ser gay es estupendo y respetabilísimo si se cumplen esos requisitos de discreción y sometimiento al patriarcado. Porque una cosa es que haya gente sea gay o lesbiana en la peluquería o en la tele, ojito. Pero resulta indignante, inaceptable, que se "tache" a una persona de aparente y muy recta vida heterosexual de "posiblemente gay". Entonces, lo que es algo "normal" y respetable, se convierte en un insulto, un ataque al honor intolerable. Y estamos hablando de algo "normaaaal", ¿no?, que no pone en duda la calidad humana del sujeto en cuestión o su capacidad para desarrollar eficientemente su trabajo, por ejemplo.
Sin embargo, si manifiestas en público que crees que Alejandro Sanz es gay, te puede caer una tremenda denuncia por calumnias, pagar un buen pico al ofendídisimo señor (otro defensor de homosexuales y con amigos que lo son, etc.) y, además, ver con sorpresa, cómo es declarado heterosexual por decreto judicial. Queda claro lo que opina el anteriormente conocido como Alejandro Magno de la homosexualidad, o lo que cree que piensan sus fans y la sociedad. Su postura es claramente negativa, evidenciando que le calificarle como gay es algo dañino para su imagen, algo "querellable", como si le hubieran llamado terrorista o estafador.
A ver quién puede decir que se ha alcanzado la igualdad y normalización. Ea.
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Zanna Orieta









