Ana Obregón: gracias
16.08.07 @ 21:34:39. Archivado en Actualidad
Gracias, Anita. Todas las mujeres de este bendito país te damos las gracias por habernos descubierto a Darek. Cuando ya pensábamos que los galanes patrios eran eternos y no existía relevo (Bertín Osborne, Julio Iglesias...) apareces tú un buen día con un dios polaco, guapo, alto, con unos maravillosos ojos azules, una perfecta sonrisa y un cuerpazo de quitar el hipo. Una escultura griega no habría podido reproducir la belleza masculina con más perfección. Pero además del físico arrollador, Darek tiene esa mezcla que a las mujeres tanto nos gusta: muy masculino, con pinta de buen chico pero pícaro a la vez. Esa mezcla explosiva provoca entre el género femenino una miscelánea de sentimientos que van desde los inofensivos maternales (¿a quién no le gustaría cuidar y mimar a este chico?) al más salvaje instinto sexual (aquí ya no hace falta decir nada más... sólo hay que verlo).
Y es que por mucho que preguntes a tus amigas, compañeras de trabajo, vecinas, etc. no hay NINGUNA mujer a la que, objetivamente, no le parezca que Darek está como un queso. Te pueden gustan más rubios, más morenos, más altos, más guapos, pero OBJETIVAMENTE Darek es el súmmun de belleza y masculinidad, es decir, el hombre ideal, el príncipe azul, el protagonista de nuestra película. Y que conste que es tarea harto difícil que todas las mujeres nos pongamos de acuerdo en algo.
Pero yo le quiero dar doblemente las gracias a Ana Obregón. Primero, como ya he dicho, por descubrirnos a este dios polaco. Y, en segundo lugar, por tener los santos ovarios de enrollarse a los 50 y pico tacos con un veinteañero deseado por todas. Olé por ti, Anita, por tener ese cuerpazo, por ser millonaria y vivir como te da la gana, y, sobre todo, por ligarte a este pedazo de tío y mostrárnoslo a todas las marujas de este país. Y, ahora, si nos quieres fastidiar de verdad, ya sólo faltaba una boda de ensueño y unos preciosos retoños. Que ahora ya sabemos que para esto no importa ni el tamaño ni la edad...
Estos romances entre mujeres maduras con jóvenes veinteañeros son un granito de arena que ayuda a enterrar todavía más los pequeños resquicios que puedan quedar de esos años de represión y censura tan devastadores para el género femenino. Han tenido que pasar muchos años para que, como ahora sucede, en TV anuncien lubricantes femeninos sin que nadie se sorprenda: sin duda algo importante ha cambiado en nuestra sociedad. Bienvenidos pues los jovencitos alegres y los orgasmos femeninos.
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Susana Arbizu
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