30 minutos para morir
13.05.07 @ 13:24:09. Archivado en Actualidad
30 largos minutos tardó Doaa Aswad Dekhil en morir lapidada presuntamente por miembros de su propia familia. 30 minutos o, lo que es lo mismo, 1.800 segundos en los que fue apedreada y humillada hasta morir, mientras los 2.000 vecinos de su pueblo presenciaban la escena sin intervenir.
Como ya es habitual en estos tiempos, un testigo anónimo prefirió grabar con su móvil la escena antes que socorrer a la joven, y no tardó en colgar las horribles imágenes en internet. Según la información aparecida en prensa, lo que se ve en estas imágenes es realmente espeluznante «una chica morena vestida de rojo intenta evitar las piedras. Está cubierta por su propia sangre. La muchacha intenta levantarse pero alguien la empuja y otra persona le machaca la cabeza con un trozo de hormigón».
Pero ¿qué horrible delito cometió Doaa para merecer semejante castigo? Simplemente enamorarse de un musulmán y convertirse al Islam para casarse con su novio. Ese fue su delito por el que mereció morir de una manera tan cruel.
Afortunadamente, Amnistía Internacional ya ha denunciado los hechos y han detenido a varias personas por este delito. Pero el castigo de cárcel no es ni la única ni la mejor solución para estos crueles asesinos: sus mentes enfermas de fundamentalismo religioso no dejan paso al más mínimo resquicio de arrepentimiento sino más bien al contrario, ya que se sienten mártires orgullosos de su «sacrificio». Y, lo que es peor, si alguna vez salen de la cárcel y se encuentran en la misma situación, actuarían exactamente de la misma manera.
Sólo a través de la educación para la erradicación del fundamentalismo religioso es como conseguiremos que descienda la cifra de mujeres asesinadas, maltratadas, vejadas y menospreciadas. Con una educación basada en el respeto y en la igualdad, simplemente, porque no pedimos más, conseguiremos que millones de mujeres puedan llevar una vida libre: la vida que ellas quieran. Porque mientras los llamados «países desarrollados» nos ponemos en marcha, suceden muchos «30 minutos» de sufrimiento, que son una eternidad.
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Este caso, por cierto, pese a todos los elementos de morbo que tenía, no logró alcanzar apenas repercusión en la prensa occidental. Sin embargo, la prensa occidental (y las campañas de Amnistía Internacional) dedicaron muchísimo tiempo a dos mujeres en circunstancias semejantes: Safiya Husseini y Amina Lawal (¿verdad que los nombres de ellas dos sí que "suenan"?).
http://www.amnesty.org/es/alfresco_asset/decde0d9-a314-11dc-8d74-6f45f39984e5/mde130832007es.html
Si lo que te preocupa es que se aplique a cualquier ser humano, sin distinción de sexo, entonces las mujeres ejecutadas no deberían preocuparte más que los varones ejecutados (los cuales, por cierto, son muchísimos más).
Espero que no seas tú una de esas personas que creen que las mujeres son ejecutadas por adulterio en los países islámicos y los hombres no. En esto los ayatolás no discriminan. Puedes leerlo, por ejemplo, en esta página de Amnistía Internacional:
http://www.amnesty.org/es/alfresco_asset/36047f83-a314-11dc-8d74-6f45f39984e5/mde130752007es.html
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Susana Arbizu
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