La inevitable naturalidad de los cuernos (II)
03.04.07 @ 21:08:55. Archivado en Reflexiones al Atardecer
Recientemente leí en un blog de sexualidad de elmundo.es un artículo sobre la monogamia. Parece ser que tan solo el 3% de los mamíferos son monógamos, entre ellos, el hombre (y algunas culturas, no todas). Además, añade el blog, hay tres tipos de monogamias:
* La social: dos personas que viven juntas, comparten gastos y tienen relaciones sexuales;
* La monogamia sexual: dos personas que mantienen exclusividad sexual entre sí;
* Y la monogamia genética: cuando la pareja sólo tiene descendientes compartidos.
La monogamia sexual puede ser, según este blog, sucesiva o aparente: sucesiva cuando una persona tiene diferentes relaciones pero siempre guardando fidelidad mientras duran esas relaciones; o monogamia aparente, (que aunque no queramos reconocerlo es la más extendida en nuestra sociedad): mantener una relación estable pero con aventuras extramatrimoniales.
La cuestión me gustaría plantear es que, si siendo una minoría como somos dentro del grupo de los mamíferos los que culturalmente practicamos la monogamia, y dado que nuestra propia naturaleza parece que nos empuja a lo contrario, ¿es natural la monogamia o es algo meramente cultural?
Es la segunda vez que trato este tema en mi blog porque me gustaría conocer vuestra opinión: ¿hay fidelidad sin sufrimiento?, ¿merece la pena ese «sufrimiento»?, ¿son en realidad una minoría los hombres y mujeres los que practican la monogamia sin sufrimiento?, ¿el esfuerzo por respetar la fidelidad enriquece a la pareja?
La infidelidad por naturaleza o la fidelidad por naturaleza: el mismo argumento (la naturaleza) sirve para defender las dos opciones tan opuestas entre sí. Según el blog de elmundo.es, algunos defienden que la monogamia es la forma que tiene el ser humano de transmitir y perpetuar sus genes. Y, además, como al ser humano le cuesta tanto tiempo valerse por sí mismo, necesita a sus dos progenitores para que le cuiden durante esos años y por eso deben permanecer unidos. De ahí la explicación de la monogamia como parte de la naturaleza humana. Pero como ya expuse en mi anterior artículo del blog, hay quienes opinan lo contrario y defienden la infidelidad como una consecuencia de la naturaleza del hombre: inevitablemente la naturaleza le «empuja» a desperdigar su «semillita» todo lo que sea capaz con el fin de mantener la especie humana. Y, en el caso de la mujer, la infidelidad se produce únicamente con fines «benéficos» para la especie humana, ya que su único objetivo es encontrar el mejor espécimen para asegurar una descendencia fuerte, sana y duradera. Y, para encontrarlo, hay que buscar… (si ya lo dijo el Sr. del anuncio del detergente: “busque, compare y, si encuentra algo mejor, cómprelo”).
Tengo un amigo que opina que la «infidelidad de pensamiento» es lo mismo que la «infidelidad de actuación». Y como los sentimientos son espontáneos y libres y no se pueden controlar –asegura- es mejor practicar el amor libre. Así ni nos engañan ni engañamos a nadie: ni de pensamiento, ni de obra ni de omisión.
Aunque el modelo de pareja, matrimonio y familia ya está cambiando y ya no es el modo tradicional el único legal en nuestra sociedad (matrimonio entre personas del mismo sexo, parejas de hecho, padres/madres solteros…) quizás todavía sea necesario reflexionar y preguntarnos si realmente la monogamia es beneficiosa para el hombre o va en contra de su propia naturaleza. Si para conseguirlo tenemos que esforzarnos y sufrir, si las culturas que no lo tienen impuesto no lo practican, y si el mundo animal por instinto no es monógamo ¿nos estamos poniendo límites a nosotros mismos y a nuestra naturaleza?
¿Quizás el matrimonio y la monogamia están en peligro de extinción?
Comentarios:
Yo siempre me definí como monógamo por turnos. Si complicado es entender, aguantar y convivir con una mujer (supongo que con un hombre también, excepto conmigo porque soy la leche), imagínate con dos o más al mismo tiempo. ¡¡¡La locuraaaaa!!!
Un poco más en serio, no creo que la monogamia del ser humano sea institiva ni genética, sino un comportamiento social.
Besos
Yoko
En mi caso tengo una larga vida de casado, en la cual fuí infiel algunas veces y mi mujer también fue infiel otras veces y sigo enamorado de ella como siempre y somos quizás mas felices que antes. Nos hemos realizado, sobre todo a traves de los hijos pero también en el trabajo, etc... Haber caído en el divorcio por la vanidad de no soportar unos cuernos hubiera sido en cambio muy infeliz.
Más aún: la vidad sexual de la pareja se revitaliza con las infidelidades de sus miembros, en especial de la mujer, me parece. No teorizó ...
Francamente, su comentario es un monumento a la falta de contacto con la realidad.
No creo yo que vivir en la luna sea aconsejable para nadie.
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Susana Arbizu
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