La "filosofía" de vida de los famosos
12.02.07 @ 21:52:57. Archivado en Actualidad
Vaya por delante que yo no soy de esas personas que aseguran “odiar la televisión que se hace ahora”, “no ver los programas del corazón” y ver sólo “los informativos, documentales y películas antiguas”. No. A mí me gusta la información rosa, y mucho. Y no me da vergüenza reconocerlo. Yo tengo dos amigas periodistas de primera línea: una trabaja en informativos de una cadena nacional y la otra es tertuliana en un conocido programa de crónica rosa. Y las dos son unas periodistas como la copa de un pino: de vocación, formación y ocupación. Por cierto, en otro artículo trataré el tema de los “famosillos” que acaban como tertulianos de programas y de los miles de jóvenes periodistas que hay en el paro a los que, por no haber tenido la “suerte” de acostarse con un famoso o la suerte de ser detenidos en un aeropuerto con detonadores en su maleta, no les han dado nunca una oportunidad.
Pero volvamos al tema de la televisión actual. El objetivo principal de cualquier televisión es, ante todo, entretener pero también, según el tipo de programas, informar y formar. Hay cierto sector de periodismo que trata ciertos temas con poco respeto y nada de sentido común, además de un mal gusto más que notable. Los directivos de esas cadenas (que son quienes permiten que sigan esos programas en antena), los directores de los propios programas e incluso los anunciantes que los sustentan, deben ser conscientes de su grado de responsabilidad: los espectadores de este tipo de programas es un grupo heterogéneo que va desde los niños (que en algunos casos realmente están viendo la televisión en horario infantil), pasando por adolescentes que están formando su personalidad hasta llegar a los adultos que reciben la información y se apoyan en ella para tomar algunas decisiones o forjarse opiniones e ideología.
No olvidemos que la televisión es uno de los actores que hoy en día aporta a los niños y jóvenes bases para crear algunos de los valores que formarán su personalidad a lo largo de su vida. Y flaco favor hacemos a nuestra sociedad si enaltecemos valores como el lujo fácil, el enriquecimiento sin esfuerzo, el famoseo “sexual” y el consumismo.
Uno de los ejemplos más claros de este “triunfar” sin oficio ni beneficio es Paris Hilton. Paris no ha hecho nada para estar donde está aunque haya trabajado como actriz, cantante, modelo, etc. porque todo lo ha conseguido simplemente por ser “hija de”. Paris es el ejemplo perfecto de niña rica que hace del consumismo y del dinero fácil no sólo un modelo de vida, que al final es responsabilidad suya y de sus progenitores, sino que hace, lo que es peor, una “filosofía de vida” que encima está teniendo eco en los medios de comunicación. Célebres son frases suyas como “es fácil hacer dinero” o esta última que ya no necesita más explicación:
“De pequeña quería ser veterinaria. Me gustan los animales. Todas las mujeres deberían tener cuatro en su vida: un visón en su armario, un jaguar en su garaje, un tigre en la cama y un asno que lo pague todo...”.
(Filosofía de Paris, El Semanal, 11 febrero 2007).
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Susana Arbizu
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