Dice que está vieja. Que con 16 ó 17 años gustaba más y la miraban más los hombres, -los pederastas, puntualizaría yo...-. La última reina de las top models se siente mayor y menos atractiva porque tiene 25 años. Eso es lo que ha declarado recientemente Giselle Bünchen, la pobre. Y yo que pensaba que esa melena al viento, ese trasero alto y duro, el bronceado brasileño y las cuentas bancarias millonarias eran más que motivos para estar feliz... Pues parece que no. Ni siquiera el romance con Leonardo Di Caprio parece haberle levantado el ánimo.
Es muy preocupante que hoy en día no sólo se hayan reducido los centímetros (de anchura) y los kilos para llegar a tener un cuerpo diez, sino que a la vez se está disminuyendo cada vez más la edad «tope» para el atractivo en una mujer. Y, sobra decirlo, esta mentalidad resulta muy perjudicial para nuestra sociedad y para las mujeres en particular. Pero, ya que esta mentalidad está irremediablemente instalada, por lo menos no seamos nosotras mismas las que tiremos piedras contra nuestro propio tejado. Hoy en día, la creencia es que los hombres, con sus primeras canas y sus primeras arrugas ganan en atractivo; en cambio, nosotras mismas somos las que aseguramos que con 25 años ya no nos sentimos tan atractivas porque somos «viejas». Esto no es ni real ni justo.
Pero, lejos de solucionarse este problema, no sólo está calando cada vez más en nuestra sociedad sino que desgraciadamente se está extendiendo hacia el género masculino, como lo demuestran el nacimiento de términos como «metrosexual». Ellos también están empezando a contagiarse de esta mentalidad de culto a cuerpo y perfección que tan dañina ha resultado en el género femenino.
Los medios de comunicación en vez de reproducir este tipo de mensajes negativos e irreales deberían actuar y no dar voz a este tipo de declaraciones realizadas, por otro lado, por niñas que han llegado a ser súper millonarias simplemente por tener genéticamente un cuerpo bonito y una cara agradable. O por ser «hijas de», como es el caso de Paris Hilton, un icono de todavía no sé qué (porque a día de hoy aún no he descubierto a qué se dedica y hacia dónde dirige su vida), que últimamente ha realizado grandes declaraciones como que «es fácil hacer dinero». Con este tipo de mensajes, flaco favor estamos haciendo a las adolescentes de nuestra sociedad: les estamos ofreciendo unos modelos a seguir vacíos, sin ocupación relevante y cuyo único sentido en la vida es ganar dinero fácil haciendo lo que sea sólo por aparecer en la prensa rosa.
Quizás este problema podría comenzar a solucionarse si los medios de comunicación dedicaran parte de sus espacios a las mujeres de verdad, a esas mujeres que cada día trabajan fuera y dentro de casa, y van y vienen corriendo de un sitio a otro, y son madres, hijas y esposas, a las que los embarazos han dejado su huella, y/o sufren cáncer de mama; aquéllas a las que las empresas les pagan menos que a sus compañeros (hombres) por el mismo trabajo, las que tienen un mal día, ojeras, unos kilos de más... Porque alguna de esas mujeres, además, hacen cosas muy interesantes y productivas para nuestra sociedad, nuestra economía, nuestra cultura y, sobre todo, para ellas mismas: dirigen empresas, son reconocidas abogadas o juezas, escritoras, periodistas, pintoras, actrices, madres... Hay mujeres de verdad que también tienen ocupaciones de verdad y triunfan tanto fuera como dentro de casa. Precisamente esas personas son las que deberíamos convertir en modelos para nuestras jóvenes.
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soy muy timido pero no me gusta trabajar me puedes mantener hago lo que me pidas.
hola saven todos estos comentario no valen son sin sentido
hola saven es etupides todos estos comentario
Jueves, 16 de febrero
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