Los hombres y las compras
03.02.06 @ 20:24:32. Archivado en Reflexiones al Atardecer
Estos días he acudido a un centro comercial a ultimar mis compras navideñas. Como esperaba, yo y más de un tercio del país hemos esperado a los últimos días para hacernos con los regalos navideños. Pero lo que realmente me ha llamado la atención no han sido las aglomeraciones típicas de estas fechas, sino la tipología de hombres que he podido observar comprando los regalos de Reyes para sus parejas: existen varios tipos claramente identificables. Amiga lectora, si acudes próximamente a un centro comercial, fíjate en ellos porque son fácilmente reconocibles.
En primer lugar he visto al hombre “perro faldero”: una figura inerte que camina ligeramente unos pasos detrás de su pareja, sumiso, que apenas habla, cuyo rostro no refleja ningún tipo de sentimiento o sensación y que, además, carga con todas las bolsas, abrigos, bolsos y demás accesorios de su pareja. Ésta, por el contrario, parece no percatarse de la presencia de su “hombre perro faldero” ya que ni siquiera le mira cuando le “cuelga” el abrigo y el bolso para probarse alguna prenda; tampoco le pregunta su opinión porque, sinceramente, no le interesa. Con que él esté ahí, cumpliendo con su labor, es suficiente. Y si, además, ella utiliza su tarjeta de crédito, puede llegar a ser el acompañante perfecto: no protesta, no molesta y paga.
En segundo lugar, he podido observar a algunos hombres haciendo las compras navideñas solos, por increíble que parezca: son los hombres “con síndrome de macho desubicado”. Completamente perdidos y asustados deambulaban por un mundo absolutamente dominado por las mujeres. Intentan pasar lo más desapercibidos posible, deambulan por las tiendas con timidez y cierto miedo, mirando de reojo por si alguien se ha fijado en ellos, sintiéndose como un intruso en un mundo ciertamente hostil. Algunos de ellos utilizan como única arma de defensa su móvil: hablan y hablan sin parar mientras van de un lado a otro, utilizándolo como último recurso para no sentirse solos o para suplicar a su interlocutor un consejo de última hora que les ayude a pasar este mal trago. Lo mejor de este tipo de hombre es que es capaz de gastarse lo que sea con tal de terminar pronto.
Y, por último, he comprobado que sí que hay hombres que conocen realmente a sus parejas y se sienten como pez en el agua en las tiendas de ropa femenina. Es el hombre “comprasexual”: con un desarrollado instinto femenino (sin por ello ser gay), entiende de moda, se interesa, busca, compara, sabe lo que quiere y no le importa gastar. Pero, muy a mi pesar, éste es un tipo de hombre absolutamente minoritario al que es difícil pescar.
Amiga lectora, quizás tu pareja ya esté clasificado en uno de estos tipos de hombre y ya no tenga solución pero, si por el contrario, eres de las que todavía tiene que encontrar a su media naranja, vaya por delante que el hombre perfecto de compras no existe, pero mi consejo es que busques un hombre que pudiera transformarse en uno de estos tres tipos a tu conveniencia. ¿Por qué? Porque tú lo vales. ¿O no?
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Susana Arbizu
autor
Contacto


