Ya crispo yo por ti

Euromillón 'si' pero Eurovegas 'no'.

03.04.12 | 20:09. Archivado en Sociedad

Los argumentos que barajan algunos para rechazar Eurovegas son tan falaces que dan ganas de reir si no fuera por lo que está en juego: 260.000 empleos y 17.000 millones de euros de inversión.

De todo lo que he leído estos días en contra de Eurovegas, me quedo con estas perlas:

"Es un complejo dedicado al juego y por lo tanto es inaceptable". Claro. El proyecto contempla también la construcción de 12 hoteles, 35.000 habitaciones, 6 campos de golf, una sala de eventos para 22.000 personas, la creación de ferias, exposiciones, actuaciones musicales y congresos... Todo es juego, por supuesto.

"No se puede repetir el modelo de Las Vegas en España. No podemos convertirnos en La Meca del juego". De los 42 millones de visitantes que tiene Las Vegas al año, sólo el 25% juega en los casinos. La previsión de visitantes para Eurovegas es de 11 millones de personas al año. 11 milones de personas que también podrían visitar muchos lugares emblemáticos de la ciudad que lo acoja: la Sagrada Familia de Barcelona o el Museo del Prado o El Escorial en Madrid. 11 millones de personas, en definitiva, que antes no venían a Madrid o Barcelona.

"El Eurovegas sería un lavadero de dinero". Vale. ¿Acaso no hay quien compra boletos de lotería premiados para lavar dinero? Según ese argumento, clasuremos La Primitiva, el Euromillón, el Gordo de la Primitiva, la Quiniela, el Gordo de Navidad o la ONCE para que no se lave dinero.

"El Eurovegas será una fábrica de ludópatas". Lo mismo que con el anterior argumento. Se preocupan porque la gente no se deje el sueldo en los casinos, pero nunca dicen nada de quien se pueda dejar la nómina en un bingo o en las Loterías del Estado. O sea, que se puede ser ludópata de las loterías públicas pero no de las privadas. Euromillón sí, pero Eurovegas no. Loterías y Apuestas del Estado tiene 10.500 oficinas de apuestas repartidas por toda España. Lógicamente, nadie controla quien entra a esos establecimientos ni cuanto dinero se gasta cada persona en ellos. Al contrario que en los casinos, donde te apuntan tu número de DNI al entrar y no está permitido el acceso a los menores de edad. Si un menor entra a una oficina de Loterías del Estado para sellar una primitiva, comprar un décimo de Lotería Nacional o echar la quiniela, ¿le piden el DNI? Como siempre, la ley del embudo: la parte ancha para el Estado.

"Las exenciones fiscales que Adelson pide durante 15 años son inaceptables". O no. Si una empresa invierte 17.000 millones de euros y crea 261.000 empleos, es de esperar que el Estado también apoye esa inversión. Además, pasados esos 15 años, el complejo de ocio se acogería al régimen fiscal general. Por otra parte, nadie habla del efecto positivo que tendría en la economía la creación de 260.000 empleos. Es decir, gente trabajando que tiene ingresos para consumir y crear más riqueza.

"Las exenciones a la Seguridad Social de Eurovegas son inviables". Claro, hombre. Es mejor tener 260.000 personas en el paro que trabajando. Por eso ya se han apuntado miles de personas en el Ayuntamiento de Alcorcón para poder trabajar ahí si finalmente el proyecto sale adelante.

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Los sindicatos perjudican a las empresas, según una fundación del PSOE

12.03.12 | 16:57. Archivado en POLÍTICA

Un informe de la Fundación Alternativas acredita que los sindicatos perjudican la competitividad de las empresas en las que tienen una alta representación. Además, el absentismo es mayor en este tipo de compañías y los trabajadores afiliados tienen prebendas, como una mayor formación, que no tienen los no afiliados. Esta es la síntesis del estudio “Los Sindicatos españoles: voz e influencia en las empresas”.

El estudio está firmado por los economistas Carmen García-Olaverri y Emilio Juertas. Entre otras cosas, los autores constatan que los trabajadores afiliados a los sindicatos en las grandes empresas reciben hasta un 25% más de formación que los no afiliados. También, resaltan los autores el hecho de que el absentismo laboral es mayor ya que los sindicatos presionan para que no se despida a este tipo de empleados. Así, frente a una media de absentismo del 5’8%, en las empresas con gran presencia sindical, el porcentaje de empleados que se escaquean es del 6’7%.

Otra de las consecuencias de la elevada presencia de los sindicatos en empresas grandes es la menor competitividad al tener salarios más altos que los marcados en los convenios sectoriales. Así, sólo el 34% de las compañías remuneran a sus trabajadores por encima de lo marcado en los convenios colectivos. En compañías con mucho poder por parte de los sindicatos, esa cifra sube hasta el 45%.

Otro efecto secundario del sindicalismo sobredimensionado es que los representantes sindicales tienden a proteger más a aquellos empleados que más se parecen a ellos. La mayoría de los afiliados tienen una media de 44 años y 6 años más de experiencia en el puesto. Por ello, en las negociaciones se defienden más las posiciones de los trabajadores de más edad en detrimento de los más jóvenes. También, se defienden antes los intereses de los empleados con contrato fijo que a los que tienen contrato temporal.

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Si te rascas una oreja, no conduzcas o te multan

17.02.12 | 14:17. Archivado en SEGURIDAD VIAL

Los manuales de Periodismo que estudié en la Universidad me decían que el periodista jamás es el protagonista, por lo que me resulta raro escribir esto. Sin embargo, por una vez soy yo el protagonista porque también soy la víctima.

6.56 de la mañana. Autopista de La Coruña sentido Madrid. Kilómetro 18. Un coche patrulla de la Guardia Civil de Tráfico me ordena parar. Los agentes me piden la documentación y me comunican que me denuncian por hablar por el móvil mientras voy conduciendo. Lo que iba haciendo en realidad es frotarme suavemente la oreja porque por el frío de estos días tenía -y tengo- un dolor en el oído derecho brutal.

Sin embargo, siendo todavía de noche y por tanto, no pudiendo los agentes ver con claridad el interior del vehículo, se atreven a denunciarme por hablar por el móvil. Y encima, no sirve intentar explicarles nada porque ellos mismos me dicen "No me diga nada. Recurra la multa". Claro. Pero es que en vía administrativa, el testimonio de un agente tiene preferencia sobre el mío porque se considera probatorio. Por tanto, por mucho que alegue, no sirve de nada. La Jefatura Provincial de Tráfico de Madrid archivará por la 'p' mi recurso y sólo quedará ir a los tribunales. A los que pienso acudir si llega a ser necesario, por supuesto.

Ante la chulería con la que me tratan y su desgana a escuchar ningún tipo de argumento, comienzo a elevar el tono y visiblemente enfadado le comunico al agente de Tráfico que no iba hablando por el móvil sino intentando calmar el dolor del oído. Le digo también que lo único que ha visto es que tenía la mano en la oreja, pero no podía ver si llevaba un móvil porque era de noche y no se ve bien el interior del vehículo -¿tienen infrarrojos en los ojos los agentes de tráfico?-. Mucho menos le importa al agente el hecho de que mi coche tenga bluetooth y que cuando me entra una llamada sólo tengo que apretar un botón del volante para descolgar y que el número de quien me llama lo veo en la pantalla del navegador del coche. Por tanto, no necesito coger físicamente el telefóno. Y menos aún le importa al agente que llevase el móvil metido en el bolsillo del pantalón y que para sacármelo de ahí tengo que quitarme primero el cinturón de seguridad.

La broma me cuesta 200 euros y 3 puntos del carné. Gracias. Muchas gracias.

No ya como conductor con carné desde 1997, sino incluso como periodista especializado en Seguridad Vial, conozco perfectamente el peligro de hablar por teléfono con el móvil en la mano y conducir. Por eso me compré el coche con bluetooth. Pero es que, además, aunque sea con manos libres, soy consciente de que hablar por el móvil distrae mentalmente de la conducción, por lo que procuro hablar lo menos posible.

Entiendo que el agente de tráfico no me conozca de nada. Entiendo a la perfección que estén hartos de lidiar todos los días durante un turno de 8 horas con conductores que sí hablan por el móvil. O que van bebidos o que van a toda velocidad. Me consta que muchos conductores tratan a los agentes de Tráfico de la Guardia Civil con muy malos modos. Pero lo que ese agente no entendió es que es eso, un agente de la Guardia Civil que se debe a la verdad y que no puede actuar injustamente a sabiendas.

Así que, ya lo saben, si pasan frío, le duelen los oídos y van conduciendo, no se les ocurra tocarse la oreja y menos de noche. Hay agentes de Tráfico con infrarrojos en los ojos que lo que verán es que hablan ustedes por el teléfono. Qué país de pandereta tenemos.

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Los que "atacan a Cataluña"

11.10.11 | 15:32. Archivado en POLÍTICA

Uno de los recursos básicos de cualquier nacionalista es identificarse con el terruño para anular cualquier crítica a sus decisiones o acciones. Es decir, quien critica a un nacionalista, automáticamente está atacando a un territorio. De esto se deduce una segunda derivada: para un nacionalista, los territorios son prioritarios a las personas. Asombra sobremanera que un ardid tan simple tenga hoy en día tanto éxito. Causa sonrojo tener que recordar algo tan obvio como que criticar una política concreta o una ideología no es atacar a todo un territorio. Y causa más sonrojo aún tener que recordar que discrepar no es atacar.

Esa tesis de "atacar a Cataluña" es absurda en primer lugar, porque sería surrealista tener nada en contra de una parte de España tan importante como Cataluña. Pero los nacionalistas se presentan como los únicos defensores posibles de un territorio, de forma que sólo ellos tienen la piedra filosofal de lo que es bueno para esa región.

Sin embargo, cuando descendemos de lo teórico y abstracto a lo concreto y tangible, vemos con claridad todas y cada una de las vergüenzas del nacionalismo. En Cataluña se ha aprobado un duro plan de recortes en Sanidad por el que se pretende ahorrar 900 millones de euros. Es de aplaudir el ánimo de una administración de no gastar más de lo que se ingresa para evitar incurrir en endeudamiento. Pero hay que rechazar de plano las prioridades que se están adoptando a la hora de efectuar esos recortes.

Dejar en suspenso el 20% de las camas hospitalarias, el 40% de los quirófanos o cerrar los ambulatorios por la noche cuando hay otras partidas de gasto superfluo que podrían suprimirse es de locos. Por ejemplo, los Consejos Comarcales. Cuestan 556 millones de euros al año. Y son entidades creadas por el nacionalismo para duplicar las funciones de las Diputaciones Provinciales. Sin embargo, los Consejos tienen una utilidad casi nula o, cuando menos, difícilmente justificable en términos de relación coste/gestión. Si no los suprimen es porque realizan una función de propagación de la ideología nacionalista.

Lo mismo ocurre con el idioma. El catalán goza de abultado presupuesto para subvencionar a medios de comunicación en este idioma o el doblaje de películas. 120 millones de euros. Al margen de la discrepancia de fondo con este gasto, es innegable que la salud es prioritaria al idioma. De qué sirve promocionar una lengua si las personas que la hablan se mueren por falta de asistencia sanitaria. Este domingo, el diario ABC publicaba un reportaje sobre los efectos de los recortes en Sanidad en Cataluña. A un barcelonés de 65 años con cáncer de vejiga le mandaron a su casa el día de la operación porque debido a los recortes no había anestesista.

Es decir, que a don Antonio Moreno no le pudieron operar para extirparle un tumor cancerígeno en la vejiga porque no había dinero para un anestesista pero sí que hay dinero para, por ejemplo, "promocionar la cultura catalana en el exterior". Este año la Generalidad se gastará 300 millones de euros en este concepto.

Evitando el gasto de 556 millones de euros de los Consejos Comarcales, más los 120 millones de euros para "promoción del catalán" y los 300 millones de euros para la "cultura catalana en el exterior" la Generalidad podría ahorrar 976 millones de euros. Es decir 76 millones más que los 900 millones que pretende ahorrar en Sanidad.

Bastan estos simples ejemplos de decisiones políticas en base a una ideología nefasta como es el nacionalismo para poder afirmar sin atisbo alguno de "catalanofobia" por mi parte, que los que verdaderamente atacan a los catalanes son los políticos nacionalistas. Pueden recortar muchas partidas de gasto antes que la Sanidad, pero no lo hacen porque no quieren dejar sin fondos su política propagandística que ellos llaman "identitaria". Lo perverso es que esa política se mantenga incluso a costa de la vida de catalanes como don Antonio Moreno.

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Los profesores de la pública tienen mucho morro

20.09.11 | 22:19. Archivado en Sociedad

Las huelgas planteadas por los profesores en Madrid contra las medidas de ajuste de la Comunidad no se sostienen a poco que se analicen los datos y los comportamientos. El primer argumento que demuestra su sectarismo es que cuando el Gobierno central rebajó el sueldo un 5% a los funcionarios -profesores incluidos- estos no dijeron ni pío. Ahora, la Comunidad de Madrid les pide que den dos horas de clase adicionales a la semana y ponen el grito en el cielo.

Es decir, que los profesores de la sacrosanta enseñanza pública se niegan a hacer algo a lo que todos los currantes de las empresas privadas estamos muy acostumbrados: buscar la eficiencia. Es decir, en el sector público los mamandurrios de siempre se rasgan las vestiduras porque se les pida reducir costes realizando el mismo trabajo en menos tiempo. En otros sectores están más que acostumbrados a reducir costes manteniendo la calidad. Quizá porque su supervivencia como empresa va en ello. Por ejemplo, los fabricantes de coches. En cada nueva generación de modelos que sacan al mercado, gastan menos energía para fabricarlos o reducen el consumo de los motores al tiempo que mantienen o incluso mejoran las prestaciones o la seguridad que ofrecen.

Esto es posible porque se busca la eficiencia. Se busca no sólo mantener la calidad, sino mejorarla gastando además menos dinero. En la intocable enseñanza pública, sin embargo, es inconcebile pedirle a los profesores que sean más productivos y que hagan el mismo trabajo con menos horas. Eso, partiendo de la base de que todos los profesores cuando no están impartiendo clase se dediquen de forma afanosa a lo que dicen: tutorías, corregir exámenes... no cuela. Si de verdad fueran unos profesionales tan abnegados, encontrarían la manera de hacer bien todas las facetas de su trabajo. Al menos, los que trabajamos en las empresas privadas es lo que hacemos. Pero ellos son incapaces de analizar qué hacen y cómo lo hacen a lo largo del día y ver cómo pueden atender todas sus obligaciones fuera el aula cuando tienen que estar sólo dos horas más a la semana dentro de ella. Ese es el problema de la enseñanza pública: la filosofía y no el presupuesto. La falta de compromiso en muchos casos, la vagancia en otros o la chapuza imperante -por desgracia- en la función pública.

Esa desidia patológica es por lo que todo lo público resulta caro, lento e ineficiente. No aceptan lo que los demás currantes del sector privado hacemos constantemente: ser productivos. Lo malo es que esa desidia la pagamos nosotros de nuestro bolsillo y vaya si la pagamos. La enseñanza pública es más cara que la concertada. El coste por alumno y curso en la pública es de 3.400 € mientras que un alumno en la concertada supone un desembolso de 2.200 euros, es decir, la enseñanaza pública es un 50% más cara. ¿Por qué esa diferencia? Aún con el incremento en dos horas lectivas a la semana, los profesores de la pública en Madrid imparten 750 horas de clase. Sin embargo, los profesores de la concertada hacen 850 horas al año -100 horas más- y los docentes de la privada imparten más de 1.000 horas, es decir, 250 horas más al año que los de la enseñanza pública. Y después de eso, los profesores de la concertada y la privada también corrigen exámenes y hacen tutorías como los de la pública. Y encima, los docentes de la privada y concertada cobran un 33% menos que los de la pública.

A la vista de los datos, a los profesores de la sacrosanta enseñanza púbica debería caérseles la cara de vergüenza Cobran más que los de la concertada, dan menos horas lectivas y encima los resultados académicos son peores. El fracaso escolar es un 50% superior en la pública que en la concertada y privada.

Si tanto les preocupa la educación y tanta vocación dicen tener, deberían pensar en que hay muchos problemas que no se solucionan con dinero, sino con metodología. Y, en este sentido, la filosofía socialista de la educación consistente en no exigir al alumno y dejarle pasar curso con cuatro asignaturas es el cáncer que corroe el sistema educativo. Para formar bien a un alumno hacen falta cosas muy sencillas: buenos profesores, buen programa de estudios, buenos libros y buenos criterios pedagógicos. Criterios como rigor, excelencia, exigencia, esfuerzo, constancia o perseverancia. Mientras eso no se haga, ya podremos tirar miles de millones en la grandiosa enseñanaza pública, que su calidad no mejorará.

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A la caza del atropello

19.08.11 | 19:14. Archivado en SEGURIDAD VIAL

Con la excusa de evitar atropellos, los poderes públicos han llenado España de badenes de toda clase y morfología que han llegado a convertirse en la principal causa de deterioro de amortiguadores y neumáticos. Como, además, la gente se ha acostumbrado a pasar esos badenes a la misma velocidad que si no estuvieran ahí, el trabajo extra que realizan amortiguadores, neumáticos y muelles de los coches provoca que estos componentes reduzcan su vida útil de forma alarmante.

Para colmo de males, el desgaste de los amortiguadores no es algo que los conductores sepan percibir. Entre otras cosas, porque ese desgaste no es tan brusco como para provocar un cambio radical en el comportamiento del vehículo. Es decir, que no ocurre como cuando pinchamos y notamos la dirección dura o que el coche hace un ruido de rodadura diferente al habitual.

Lo que ya es de frenopático es que, paradójicamente, los malditos badenes contribuyen efusivamente a que se produzca lo que se supone que pretenden evitar: los atropellos. Y es que si los badenes desgastan los amortiguarores de los coches, lo que se provoca es que los vehículos incrementen los metros que necesitan para frenar. Por ello, ante una situación de emergencia como, por ejemplo, evitar el atropello, el coche necesita más metros para detenerse. Conclusión: peatón atropellado.

Al genio o lumbreras que se le ocurrió lo de los badenes no tuvo la deferencia de sopesar los efectos secundarios de esa medida. Y es que los poderes públicos suelen actuar de forma unidireccional. Toman una medida para intentar corregir un problema, pero en raras ocasiones valoran los efectos negativos de sus decisiones.

Pese a la proliferación de esos badenes, todos los años mueren en España 500 personas víctimas de un atropello. De ellas, 200 fallecen en ciudad y 300 en carretera. Así que la medida de los badenes no es muy eficaz a la vista de las cifras de muertos que no se han conseguido evitar.

Sin embargo, los fabricantes de coches sí que trabajan de forma eficaz para evitar atropellos. La prueba es este video en el que los ingenieros de BMW trabajan para desarrollar un sistema de seguridad por el cual el coche frene automáticamente si detecta la presencia de personas en su trayectoria. Y es que, al margen de los badenes, los seres humanos cometemos errores en la conducción como en cualquier otra actividad. Si desarrollamos tecnología que corrija nuestros errores al volante, se puede anular o minimizar las consecuencias de los mismos.

Sin embargo, pese a que la tecnología es la mejor vía para salvar vidas en carretera, los poderes públicos siguen empeñados en la represión. Así, sólo saben usar la tecnología para esos fines y freírnos a multas gracias a los radares, los radares de tramo, los radares láser, los radares en los helicópteros de la DGT, las cámaras de semáforo en las ciudades... Así no es de extrañar que la DGT recaude más de 500 millones de € en multas o que el Ayuntamiento de Madrid ingrese todos los años una cantidad similar a la de la DGT.

De la misma forma que un avión es tan seguro, entre otras cosas, por la tecnología de seguridad de la que dispone, un coche podría ser mucho más seguro si se maximizase la tecnología de seguridad que lleva a bordo. Pero esto lleva tiempo. La tecnología tiene un coste de I+D y un coste de fabricación. Pero si los poderes públicos bonificasen fiscalmente los coches más seguros, ese proceso de universalización de la tecnología se aceleraría.

En este sentido, hay que recordar el caso del ABS. El primer coche que lo equipó fue un Mercedes-Benz de la década de los '80 que costaba casi 20 millones de pesetas. Hoy, el 99% de los coches que salen de fábrica llevan ABS. Si se actuase de forma eficiente y se incentivase fiscalmente la incorporación de más sistemas de seguridad, la cifra de muertos sí que disminuiría notablemente. Además, esta filosofía sale muy rentable. Por término medio, un fallecido en accidente de tráfico tiene un coste de 1 millón de euros. Un herido grave le cuesta a las arcas del Estado 600.000 €. Eso al margen del drama humano que un muerto o herido supone, evidentemente.

Claro que siempre salta el típico merluzo cantando las loas de rigor al Carné por Puntos y al inefable Pere Navarro. Pues no, señores. En primer lugar, la caída en la siniestralidad desde 2007 se debe a la crisis económica. Si los datos del Ministerio de Industria certifican que la venta de gasóleo de automoción ha caído un 30%, eso implica que hay menos desplazamientos, por tanto, menos accidentes y menos muertos.

En segundo lugar, los buenos datos de ventas de coches entre 2000 y 2007 ha provocado que durante esos años el parque automovilístico español se rejuveneciera. Es decir, que al tener coches más modernos también tenemos coches más dotados en seguridad, lo que permite salvar vidas. Por desgracia, ese efecto se está diluyendo ya que el estancamiento en las ventas de coches desde 2007 está provocando nuevamente que el parque móvil envejezca y que se achatarren muchos menos coches.

La renovación del parque móvil es fundamental a la hora de evitar víctimas mortales en el tráfico. Los fabricantes de coches invierten miles de millones de € en desarrollar tecnología que salve vidas. Las elevadas ventas de coches entre 2000 y 2007 posibilitaron achatarrar coches mucho menos preparados en materia de seguridad, tanto activa como pasiva. El nivel de protección en caso de impacto de un coche de los '80 o '90 comparado con uno actual no tiene nada que ver. Entre otras cosas, porque se ha aumentado hasta en un 50% la resistencia de las estructuras de los coches, de forma que protejan mejor en caso de impacto. Además, los coches vendidos a partir de 2000 comenzaron a instalar un dispositivo imprescindible en seguridad activa: el ESP.

En tercer lugar, las enormes inversiones que se han hecho en España en materia de infraestructuras también ha permitido rebajar la mortalidad en el tráfico. Autovías y autopistas permiten dos cosas de gran eficacia para evitar accidentes o minimizar sus consecuencias. Al separar los dos sentidos de circulación, evitamos los mortales choques frontales. Además, las autovías y autopistas evitan mejor las malas consecuencias de una salida de la vía que las carreteras convencionales.

La seguridad vial es algo mucho más complejo que adoptar un tipo de permiso de conducir y poner radares. Lo que ocurre es que el marketing político se apropia muy bien de cifras que no se deben a sus decisiones. En cualquier caso, si hubiera que destacar un factor por encima de otros en la caída de la mortalidad en los accidentes de tráfico, es justo señalar a los fabricantes de coches como protagonistas. Ninguna ley o normativa les obligó a desarrollar el cinturón de seguridad, el airbag, el ESP, las estructuras de deformación programada... y tantos elementos de protección que los coches llevan a bordo y que salvan miles de vidas todos los días. Sin embargo, por desgracia, los fabricantes de coches son los grandes olvidados a la hora de colgarse medallas en la reducción de la mortalidad en los accidentes de tráfico. Pues desde aquí mi homenaje a todas esas personas competentes, trabajadoras y comprometidas que con su esfuerzo y dedicación desarrollan tecnología que proteje eficazmente la vida humana. Ellos sí que conducen por nosotros.

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JMJ: Una mala semana para los catolicófobos

16.08.11 | 01:48. Archivado en Sociedad

Son pocos, pero hacen mucho ruido y tienen bastantes altavoces desde los que berrear. Me refiero a los cuatro gatos laicistas que echan espuma por la boca ante la llegada a Madrid de Su Santidad el Papa Benedicto XVI para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud.

Comprendo que no les guste que Madrid sea la sede por unos días de la juventud católica mundial. A estos progres que reaccionan como vampiros cuando ven un crucifijo lo que les mola es ver a la gente joven subida en una carroza del vergonzoso orgullo gay. Esa izquierda cateta y catolicófoba que tanto gusta de ir a concentraciones de gente medio en pelotas contornéandose y haciendo todo tipo de guarradas, es la misma que se escandaliza por los diversos actos que se van a desarrollar estos días en Madrid.

Los cientos de miles de jóvenes de todo el mundo que están ya en Madrid no van a hacer otra cosa que reunirse para rezar, para confesarse y para compartir su fe en Dios. Inaceptable. Además, tienen la osadía de mostrar su fe en público con orgullo. Pues chapó por ellos.

Hay otra juventud muy diferente a la del calimocho, los porros, el forniqueo o los ni-nis. Hay gente joven comprometida con sus ideales y con su fe y que no se calla. Pero esto pone de los nervios a los anticlericales. No les gusta que haya jóvenes que escuchan a Benedicto XVI y a la Iglesia. Prefieren que se entreguen al hedonismo, a la juerga, al alcohol y vayan a conciertos en los que sigan a los líderes juveniles laicos que aporrean guitarras y llevan greñas y tatuajes. Pobres ilusos.

El Santo Padre llega en unas horas a Madrid para ponerse a la cabeza de una legión de jóvenes que cree en Dios y en Jesucristo. Con ellos dará testimonio de Fe y se mostrarán ante el mundo para proponer ese mismo camino a todo el que libremente quiera seguirlo. Y seguir a Jesucristo es decir no al relativismo o al materialismo que tanto les gusta a los llamados laicos y que a tantos jóvenes destruye.

Por eso han escupido de su boca tantas mentiras sobre esta JMJ. Pero les va a salir mal la jugada. El Santo Padre con su sencillez y lucidez características les dejara en evidencia. Y, sobre todo, porque Benedicto XVI tiene la mejor arma de todas: la verdad de su mensaje basado en el amor de Dios a los hombres.

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Empótrese cuando quiera. Nosotros no podemos evitarlo

04.07.11 | 15:41. Archivado en SEGURIDAD VIAL

"Empótrese cuando quiera. Nosotros no podemos evitarlo". Este podría ser el próximo eslogan de la DGT para una de sus fantásticas y eficacísmas campañas de propaganda. Al más puro estilo del nefasto "no podemos conducir por tí".

Ahora que llega el verano y el incremento de los desplazamientos por las vacaciones y los fines de semana, leo varias noticias relacionadas con el motor y la seguridad vial que me llevan, una vez más, a constatar lo siguiente: los fabricantes de coches son los que trabajan de verdad por salvar vidas en carretera y los poderes públicos sólo saben poner radares con la excusa de que es por nuestra seguridad y recaudar 500 millones de euros al año en multas. Sin embargo, somos muchos los que aún estamos esperando que la DGT haga algo realmente eficiente por salvar vidas en las carreteras.

Por un lado leo que Volkswagen tiene ultimado un sistema de conducción semiautomática. En síntesis, el coche sabe orientarse porque por un lado lee las líneas de la carretera gracias a una cámara y mantiene la distancia de seguridad mediante un radar de proximidad. Genial. Bien por Volkswagen. Con este sistema, el coche podría corregir los errores que todo conductor tiene y evitar accidentes de tráfico.

Pero, oh casualidad, al lado de esta noticia me encuentro otra que constata el mal estado de la señalización horizontal y vertical de nuestras carreteras. Por tanto, de poco sirve que los coches puedan leer las señales y las líneas de la carretera para no salirse si los poderes públicos no mantienen en buen estado esas señales. Una tragedia. Cada año mueren 2.000 personas en Europa por cambios de carril mal efectuados. Si las líneas del asfalto estuvieran en perfecto estado, los coches podrían leerlas y evitar esa maniobra. De esta forma, también se evitaría el accidente.

Pues no. Aquí lo que hace la DGT es poner radares a mansalva. Como, por ejemplo, los últimos radares de tecnología láser que son indetectables. El coste de un radar oscila entre los 60.000 y los 100.000 euros dependiendo del modelo. ¿Cuantos kilómetros de pintura se podrían arreglar con el precio de un solo radar? Pues muchos. Pintar un kilómetro de carretera cuesta 1.000 euros. Con lo que se ha gastado la DGT en comprar esos 27 radares láser -2.700.000 €- tendríamos para 2.700 kilómetros de línea contínua de pintura. La red de Fomento tiene 20.000 kilómetros de autopistas. Es decir, que el dinero empleado para comprar la última tanda de radares da para repintar más del 20% de la red de Fomento.

Si, además, se incentivase la renovación del parque móvil de forma que los españoles tuviéramos coches más nuevos y, por tanto más seguros, conseguiríamos rebajar espectacularmente la cifra de accidentes y fallecidos. En este sentido, un informe de la Universidad Politécnica de Valencia cifró en un 40% la reducción de la mortalidad si se achatarrasen los más de 10 millones de coches de más de 10 años que circulan por España.

Con las políticas cerriles de seguridad vial que se hacen en España, es difícil esperar que los poderes públicos vinculen la fiscalidad del automóvil a su seguridad. Pero, eso sí, se relaciona el nivel impositivo a las emisiones de CO2. Con esta perrería, lo que se consigue es encarecer innecesariamente el tipo de coche más seguro. De locos. Un informe de la Universidad de Zaragoza certifica que los todo terreno es el tipo de coche más seguro. En concreto 77 de cada 100 ocupantes de estos vehículos sobreviven tras un accidente. Es, por tanto, el índice de supervivencia más alto por categoría de vehículo. Sin embargo, como estos coches emiten más CO2, han de pagar un 14'75% de impuesto de matriculación. Y digo yo ¿por qué no se bonifican fiscalmente los coches más equipados en sistemas de seguridad?.

Y es que es de elogiar el trabajo de los fabricantes de coches en materia de seguridad. Gracias al desarrollo de la informática y la electrónica, están trabajando de una forma mucho más eficaz a como se hacía en décadas pasadas. Si hace 20 años hablábamos de airbags o de estructuras de deformación programada, ahora se habla de sistemas de frenado automáticos o de mantenimiento en carril. Eso quiere decir que se está trabajando en evitar el accidente por medio de la tecnología en vez de minimizar las conseuenias de un impacto. Con esta filosofía, los coches estarán en una década en condiciones de anular el error humano que desencadena el accidente, de forma que los muertos en la carretera, ahora sí, podrán evitarse.

Frente a esto, los poderes públicos apuestan por la represión del conductor en la creencia de que el miedo a las multas o a perder el permiso de conducir le motivarán para evitar el accidente. Falso. En el Reino Unido están comenzando a retirar radares. Un estudio certifica que en los últimos 10 años, los radares han provocado 28.000 accidentes. La razón es que su presencia en las carreteras hace que los conductores peguen frenazos que desencadenan accidentes. Mientras en Reino Unido están de vuelta con las diábolicas máquinas, aquí no hemos comenzado a ir. Patético.

Si los poderes públicos no comprenden que los seres humanos cometemos errores y que es más eficaz usar la tecnología para corregir esos errores que para castigarlos, habremos dado un paso de gigante. Un conductor que se quede dormido al volante no lo hace por gusto. Lo hace, quizá, porque ha dormido 5 horas y vuelve a casa después de 10 horas de trabajo. Si los coches pudieran tomar el control de los mandos en esa circunstancia, se evita el accidente. Lo que no evita el accidente es un radar. Según datos DGT, el 40% de los accidentes de producen por sueño o fatiga.

Sr. Pere Navarro, siga usted poniendo radares.

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Mercadona, el maquillaje de la discordia

26.06.11 | 19:37. Archivado en Sociedad

No han faltado feministas que han puesto a parir a Francisco Roig y a Mercadona por pedir a sus empleadas que trabajan de cara al público que vayan maquilladas base de maquillaje, sombra de ojos, colorete y brillo en los labios. A los hombres se les pide que vayan afeitados y si llevan barba de más de dos días, que la tengan cuidada. Tampoco se permiten los tatuajes visibles ni los piercings.

Vamos, que semejantes peticiones a las mujeres constituyen un acto discriminatorio para algunos. Menos mal que aún no está en vigor la Ley Pajín. De lo contrario, igual a Roig se le caía el pelo por pedir a sus empleados que cuiden su aspecto.

No entiendo el follón que se ha montado. Ni que Mercadona fuera la primera empresa que establece unas normas de indumentaria para sus empleados de cara al público. Estamos hartos de ir a congresos y ver a elegantes azafatas uniformadas y bien maquilladas y peinadas y nadie se extraña. Tampoco se extraña nadie de que en El Corte Inglés, los vendedores lleven traje y corbata. Pero es inaceptable que Mercadona pida a sus empleadas que cuiden más su imagen y vayan maquilladas.

El problema de fondo es que estamos en una sociedad tan dejada, que se nota hasta en el vestir. Cada vez más triunfa esa estética perrofláutica o desarrapada a base de ropa que, aunque cueste una pasta, te asemeja a un pobre indigente. Pues viva la elegancia. Lo malo es que el buen gusto y el saber vestir cada vez imperan menos. En la televisión, a más de un compañero le he hecho el nudo de la corbata cuando ha tenido que salir a presentar un informativo. Me parece perfecto que personalmente no opten por vestir traje y corbata, pero no saber hacerse el nudo y, lo que es peor, no aprender a hacerlo cuando se necesita ya es para nota.

En cuanto a Mercadona, creo que lo que también subyace es cierta tirria a una empresa ejemplar. Tiene buenos precios para sus clientes y sus empleados se implican en el trabajo. Además, se reparten primas a la plantilla por los beneficios, no se trabajan domingos ni festivos y el absentismo laboral es muy bajo. Eso es saber gestionar una empresa y saber motivar e implicar a los empleados en un proyecto común. Es decir, la antítesis de la cultura del liberado sindical que no da palo al agua. Más empresarios como Francisco Roig y más empleados como los de Mercadona es lo que nos hace falta.

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Pajín, empapélame. Yo discrimino

01.06.11 | 13:24. Archivado en POLÍTICA

Ahora resulta que era un discriminador y ha tenido que venir la planetaria Pajín a enseñarme el camino correcto de la igualdad. Este esperpento más bien parece salido de una asamblea ‘marihuánica’ de la Puerta del Sol que de un Ministerio de un país serio.

La diferencia entre una dictadura y una democracia es que en democracia todo está permitido salvo lo que se sabe que está prohibido. En las dictaduras es al revés. Pues en España vamos camino de lo segundo. La Ley de Igualdad, con el pretexto de la no discriminación, es un instrumento perverso para el control de la libertad individual. Dos artículos son clave para conseguirlo, el 2.1 que establece que "nadie podrá ser discriminado por razón de nacimiento, origen, sexo, religión, opinión, edad, discapacidad, orientación sexual, enfermedad, lengua o cualquier otra condición”. Artículo innecesario, puesto que ya existe el 14 de la Constitución Española, si bien la ley de la Planetaria explicita más causas que la Carta Magna.

Por su parte, el artículo 4 establece "queda prohibida toda conducta, acto, criterio o práctica" que sea discriminatoria. Sólo se admiten aquellos que puedan "justificarse objetivamente por una finalidad legítima y como medio adecuado, necesario y proporcionado". ¿Quién establece la adecuación, legitimidad y proporcionalidad? Pues lo establece un órgano administrativo que, además, tiene capacidad sancionadora. Es decir, que será el Gobierno el que nos pueda imponer hasta 500.000 euros de multa al arrogarse la facultad de decidir cuales de nuestros actos son discriminatorios y cuales no. Y por si todo esto no fuera suficiente, será el acusado el que deba demostrar su inocencia, ya que se invierte la carga de la prueba. Yo creo que hasta en la Venezuela de Hugo Chávez son un poco más aseados con estas cuestiones.

La aplicación práctica de la Ley de Igualdad supone todo un filón. Por ejemplo en las empresas, el vago, el mediocre o el incompetente podrá seguir siéndolo y mucho ojito con el que se meta con ellos. Esta ley les convierte en liberados sindicales de facto. La ventaja es que se les da ese estatus ya antes de entrar a trabajar en una empresa. Si participan en un proceso de selección y no son contratados, podrían denunciar a la compañía. Por ejemplo, si uno de los candidatos no contratado es homosexual, mujer o extranjero y el contratado es hombre, heterosexual y español. La empresa tendrá que demostrar que ha elegido a esa persona porque le consideraba el mejor. Pero ¿y si el órgano ‘pajiniano’ cree lo contrario? Multa gorda.

Que se anden también con cuidado los arrendadores. Se acabó esa manía de que el dueño de un piso lo alquile a quien estime oportuno y por los motivos que le venga en gana. La ley Pajín prohibe al propietario rehusar siquiera establecer negociaciones con el posible inquilino.

Más casos. Una agencia de modelos o de azafatas. Si una mujer poco atractiva no es contratada podría alegar discriminación por razón de aspecto. “Pero, oiga, aquí buscamos mujeres atractivas” le dirían y la rechazada podría contestar “ya, pero me está discriminando”. Qué más da que la buena mujer sea más fea que una nevera por atrás. El esperpento de Valle Inclán no llegaba a tanto, la verdad.

La aplicación de esta ley a ámbitos como el educativo es para echarse a temblar. Por lo pronto, se acabaron los conciertos con centros de educación diferenciada. Para la señora Pajín, separar por sexos a los alumnos es discriminatorio. Vale. Pues según eso, deben ser unos discriminadores terribles en Estados Unidos donde ya hay más de 200 centros públicos diferenciados. Y en Reino Unido o Alemania también está triunfando esta opción. Y es que si niños y niñas maduran a diferentes edades, es también lógico que su educación se adecúe a sus particularidades de tal forma que los resultados sean óptimos. Pues no señor. Porque es discriminatorio. Según Pajín, claro.

Poco le importa a la señora Pajín que en España haya más de 50.000 alumnos en 67 centros de educación diferenciada. Poco le importa a la ministra planetaria que la tasa de fracaso escolar sea de un 8% en los diferenciados frente a un 30% en los mixtos. A la señora Pajín le da igual la libertad de los padres de elegir el modelo educativo de sus hijos, derecho reconocido en la Constitución por cierto. Como también le toca un pie a esta iletrada que derivar a estos alumnos a centros públicos supondrá a las autonomías un incremento del gasto educativo en 2.300 millones de euros. Y, por supuesto, tampoco le preocupa a la Pajín que si esas 16.000 familias quieren mantener a sus hijos en este modelo de enseñanza, tengan que asumir un coste de 300 millones de euros.

La señora Pajín sólo está para aplicar su ideología radical e intransigente. Qué más da el daño que se cause o que la realidad no le de la razón. Es decir, qué mas da a quien, ahora sí, se discrimine.

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El PSOE inventa las ‘monoprimarias’

27.05.11 | 23:01. Archivado en POLÍTICA

Vaya por delante que lo de ‘mono’ no va por el parecido que muchos atribuyen a Pérez Rubalcaba con el etiquetado de alguna que otra bebida alcohólica. Pero no me negarán que esto de las primarias con un solo candidato no es la monda. Llevan años nuestros socialistas llenándose la boca de la democracia interna que tiene su partido y atacando el dedazo de Aznar al designar sucesor a Rajoy. Pues ale. Ya no hay primarias. Bueno, sí hay pero con un solo candidato. Y esto, ¿cómo se come?

Esto es una muestra más de que en el PSOE no rigen principios, sino el marketing o, mejor dicho, el humo y la propaganda. No hay valores, sino el valor del poder o la unión ante la posibilidad de perderlo totalmente. Llevan en Ferraz 10 años de cachondeo zapateril y cuando llega el momento de pagar la juerga, todos de perfil. ¿Qué se pensaban? ¿Que tanto experimento político les iba a salir gratis?. ¿Acaso creían en el PSOE que el talante de ZP y su buen rollito de “la tierra no pertenece a nadie salvo al viento” les ponía a salvo del poder del voto de los españoles? Qué panda de ilusos. El PSOE ha tenido esta debacle electoral porque se lo ha ganado a pulso. 5 millones de parados, 400.000 empresas destruidas, la OCDE alertando de que España no recuperará el nivel de empleo de 2007 hasta el 2016 por lo menos… y lo que acaba de aprobar tan ufano el Gobierno este mismo viernes es la Ley de Igualdad.

Es decir, el Gobierno sigue desnortado, con un presidente zombi y con un partido hecho trizas. Mientras España tiene que esperar hasta marzo de 2012 para tener Elecciones Generales y elegir otro gobierno con otras políticas para luchar contra la crisis, el PSOE ya está preparándose para el postzapaterismo. A mí me da igual si el PSOE tiene o no candidato para las Generales. Lo que necesitamos son elecciones ya y que vengan otros a trabajar para solucionar esto. Nuevamente, aquí se ve lo que importa la gente a los socialistas: menos que una mierda. Espero que este nuevo egoísmo lo paguen y bien caro en votos, que es lo único que les importa. Mientras tanto, los españoles pagamos su egoísmo de nuestro bolsillo y con nuestros empleos.

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Soy un 'fascista'

24.05.11 | 19:36. Archivado en POLÍTICA

Yo pensaba que no, pero como cada vez me lo dicen más, estoy casi por creérmelo. Soy un fascista intolerante. Mis creencias y pensamiento son profundamente reaccionarios y carezco de cualquier sensibilidad social. Cada vez me lo dicen más cuando discuto sobre cualquier tema o escribo cualquier artículo. Y es que, ciertamente, debe ser muy raro lo que quiero y lo que creo. Por ejemplo:

Soy fascista porque creo que el PSOE no ha sabido gestionar la crisis económica. Cuando el PSOE llegó al poder en 2004 había poco más de 2 millones de parados y ahora tenemos 5 millones. Debe ser que los parados también son fascistas. Si no, no se explica.

Soy un fascista españolista porque no creo en las autonomías. Es profundamente reaccionario pensar que 17 gobiernos y 17 parlamentos son innecesarios y son un despilfarro pudiendo haber uno solo que gestione para toda España. Es una falta de respeto inaceptable hacia las ‘nacionalidades’ creer que buscar lo que nos separa antes que lo que nos une no lleva a nada bueno. Además, es antisocial creer que el progreso no está relacionado con la descentralización. Como ejemplo, baste decir que en Francia, por ser el país más centralista del mundo, aún llevan taparrabos, hacen pinturas rupestres y viven en cavernas.

Soy un fascista meapilas por ser católico. Pero, entonces, el 80% de los españoles que también se declaran católicos son fascistas, claro.

Soy un fascista elitista por creer en la formación, la excelencia, el trabajo y el esfuerzo. Lo progresista es creer en la subvención, el enchufismo, la sopa boba y pasar curso con 4 cates.

Soy un fascista clasista por querer una educación de calidad. Es antisocial y reaccionario aspirar a que los jóvenes tengan una buena formación en Matemáticas, Física, Química, Latín, Filosofía, Ética, Historia o Lengua Española. Es inaceptable querer que los jóvenes lean un texto y lo comprendan o que tengan una buena capacidad de pensamiento abstracto. Y, por supuesto, soy fascista por rechazar asignaturas adoctrinantes como Educación para la Ciudadanía o por no querer que se degenere a los jóvenes enseñándoles aberraciones sexuales que, además, son contrarias a los principios éticos de sus padres.

Soy un fascista ultraliberal por creer en la iniciativa social y las empresas privadas como protagonistas de la economía.

Soy un fascista insolidario por defender una fiscalidad baja y que la renta disponible de las personas sea la mayor posible.

Soy un fascista obstruccionista de la paz por defender que las víctimas del terrorismo deben ser escuchadas y que no se puede permitir que los asesinos etarras y quienes les apoyan estén en las instituciones.

Soy un fascista españolista por sentirme profundamente español y por emocionarme al escuchar el Himno Nacional o ver una bandera de España.

Soy un fascista catalanófobo, vascófobo y gallegófobo por defender la libertad de los hispanohablantes de hablar, rotular o estudiar en español en cualquier lugar de España.

Soy fascista porque creo que sindicatos, patronal y partidos políticos no deben recibir dinero público y vivir de las cuotas de sus afiliados.

Soy un fascista eurófobo por no creer en el mercadeo y la burocracia que supone la Unión Europea.

Soy un fascista antisocial porque no creo en la sanidad ni en la educación públicas sino en la sanidad y educación de calidad y acceso universal.

Soy un fascista peligroso porque creo que en las autopistas se puede circular a 140 km/h.

Soy fascista machista porque creo que la igualdad hombre-mujer no se consigue con cuotas ni con imposiciones.

Soy un fascista antiguo por afirmar que dos hombres o dos mujeres no son un matrimonio.

Soy fascista neandertal por afirmar que lo natural es la relación hombre-mujer y rechazar la conducta homosexual. Además, por supuesto, también soy homófobo, lesbianófobo, bífobo, tránsfobo y hasta necrófobo.

Soy un fascista opresor del derecho de la mujer a elegir porque creo en el derecho a la vida y en que no se puede matar a un bebé no nacido. Y no por cuestiones religiosas, sino de simple lógica. Todos fuimos embriones. Si nos hubieran matado cuando teníamos una semana, dos semanas o 3 meses de gestación, no estaríamos aquí.

Paradójicamente, también soy un fascista islamófobo porque rechazo que se margine a la mujer tras un burka o velo o porque se las prohiba conducir en Arabia Saudí.

Soy fascista porque no soy de izquierdas.

Soy fascista porque soy de derechas. Por ello, además, no soy demócrata, por supuesto.

Soy también franquista aunque naciera en 1977, cuando Franco llevaba muerto dos años y aunque no haya conocido otro jefe de Estado que Don Juan Carlos.

Y soy fascista porque cometo el imperdonable error de trabajar en el Grupo Intereconomía y, además, estar MUY orgulloso de eso.

Soy fascista, en definitiva, porque no me callo y no me guío por consignas fáciles o por lo políticamente correcto.

Pues si ser fascista es ser todo esto, soy un pedazo facha, ciertamente.

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