El blog de X. Pikaza

Dios es Fuego: La fiesta de San Juan

24.06.18 | 08:18. Archivado en Santos, Jesús, Nuevo Testamento, Amor, personajes, Religiones antiguas

Para muchos de nosotros, herederos de un cristianismo de tradiciones populares y herencias religiosas multiformes, al menos en el hemisferio norte, la fiesta de San Juan está vinculada al fuego y al agua: al sol ardiente (solsticio de verano), al agua del nuevo nacimiento (del bautismo).

Ésta ha sido la fiesta del fuego en plazas y colinas, en puentes y cruces de caminos. A la llama del Dios/Fuego se “cogía" el trébole la noche de San Juan, se quemaban las culebras, se purificaban los campos y, de esa forma, se evocaba el paso de la vida.

Todo se quema y todo arde, para que todo pueda renacer: principados, señoríos;obispados, ministerios; palacios y chozas... Todo ardía,porque todo es fuego en Dios (incendio cósmico, noche de amor) del que nacemos, al que vamos.

Así dice el Antiguo Testamento que Dios es fuego que todo lo consume, dando vida a todo, como aparece en la imagen, reinterpretada conforme conforme al valor simbólico de las letras que significan números y que se aplican al misterio de Dios, fuego que consume y no consume, que purifica y no destruye, sino todo lo contrario: Amor puro.

He tratado del fuego, y en especial de la llama de Dios varias veces en este portal, desde la perspectiva del fuego/cielo (Dios es fuego creador) y del infierno/fuego (que es signo de la destrucción en la que el mismo ser humano puede destruirse, quemarse a sí mismo en el agujero negro de la destrucción.

Hoy es ocasión para volver al tema, en la magia de la noche de San Juan, retomando motivos de la Biblia, con los versos famosos del fuego en San Juan de la Cruz, tanto al final del Cántico Espiritual como en todo su libro final: Llama de Amor viva.

A todos los que tengan tiempo para el tema ofrezco esta reflexión sobre el fuego en la Biblia y en San Juan de la Cruz de la Cruz, con ocasión de la fiesta del profeta de Dios, del fuego del juicio y del agua del bautismo, Juan Bautista.

Buen día a todos, a los seis meses de la Navidad de Dios, buen verano a los del norte, buen invierno a los del sur... con la pregunta de Juan Bautista, profeta del fuego:

-- ¿Cómo está la llama de tu vida, como cuidas tu fuego?
-- Esta es la pregunta de Pablo, apóstol de la llama de Cristo: ¡Aviva tu llama, aviva tu corazón!. Buen día de amor, día de San Juan.

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Diarmuid O'Murchu, un condenado que vuelve

Presenté ayer su nueva obra traducida al castellano Fe adulta. Crecer en Sabiduría y Entendimiento, que evoca, como dice el título, el crecimiento integral de Jesús cuando deja el templo de Jerusalén y vuelve con sus padres a Nazaret (Lc 2, 52).

Diarmuid no viene sin más, sino que vuelve, pues estuvo ya hace dieciocho año en el centro del interés religioso de miles y miles de lectores de lengua castellana con su libre pero leí con pasión admirada su libro Rehacer la vida religiosa (Ediciones Claretianas, Madrid 2001; original: Reframing Religious Life. 1995).

Aquel fue un libro krack, un verdadero "rompedor", que puso ante los ojos de miles y miles de cristianos, y especialmente de religiosos y religiosas, el don y la tarea de la experiencia de Dios, desde la perspectiva de Jesús, en línea de contemplación liberada y creadora, personal y solidaria, del misterio.

Diarmuid se "limitaba" a decir que más que una institución canónica, al servicio de la jerarquía, la vida religiosa y, en general, la vida creyente era una experiencia de renacimiento interior en el espíritu sagrado de la realidad, entendida como “palabra” (energía, presencia divina) tal como se expresa no sólo en el cristianismo, sino en otras tradiciones religiosas.

La Conferencia Episcopal Española, sin entender quizá el tema, y por miedo, publicó una dura nota crítica (Boletín CEE, 8.7.2002, 49-55) ratificada por la edición castellana del Osservatore Romano, 17.3. 2006), condenando la visión y camino de O'Murchu, en la línea más reactiva, miedosa y condenatoria del documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe (Dominus Iesus, 2000), firmado por el Card. Ratzinger.

Poco servicio prestó la Dominus Iesus o, al menos, sus lectores menos generosos y abiertos al misterio de la realidad, y menos servicio prestó la condena de O'Murchu, que impidió que su libro siguiera publicándose en castellano, aunque proliferaron las fotocopias y lecturas clandestinas de la obra.

Ahora, 18 años después, 0'Murchu aparece de nuevo en lengua castellana, con nuevas obras, pero ya no en una editorial de tipo eclesiástico, sino en una de tipo espiritual, de conocimiento interior y de experiencia contemplativa, abierta desde y con el cristianismo a todas las religiones, como indiqué en mi postal de ayer.

Publiqué hace tiempo mi visión del tema en una postal de periodistadigital.com/xpikaza.php/2009/06/06/p236270#more236270 y, sobre todo, en el Diccionario de pensadores cristianos (Verbo Divino, Estella 2010,572-675), donde muestro mi gran interés por el autor y el tema.

En una próxima postal de RD ofreceré mi "saludo" a Diarmuid, recreando su visión espiritual desde mi propia perspectiva. Hoy me limito a presentar su obra y su "condena" hispana, retomando la entrada de mi diccionario. Como suele decirse, quisieron "echarle por la ventana, pero vuelve por la puerta". Buen día,Diarmuid. Buen día a todos mis lectores.

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Pandora y María dos mujeres, una esperanza. Adviento pagano y cristiano

Analicé ayer el canto de María, madre de Jesús, como signo supremo del adviento bíblico y cristiano en línea de esperanza de liberación social, canto al Dios que actúa salva a los hombres,canto a la nueva humanidad reconciliada.

Hoy analizo el adviento pagano (griego) de Pandora, conforme al mito de su nombre, que por una parte es antifeminista (con la mujer llegaron al hombre todos los males), pero por otra parte es feminista, en el más hondo sentido del término. Ella,a mujer de todos los dones que pueden convertirse en males, es un ánfora-seno de esperanza.

Estamos ante dos mujeres (María y Pandora), ante dos formas de entender a Dios (que es Señor de libertad o Zeus envidioso), ante dos formas de entender y de vivir la condición humana.

− Este mito de Pandora recoge de algún modo el principio femenino de la vida. En el origen estaban las grandes diosas madres (sobre todo Gea y Rea: Cf. Hesíodo, Teogonía 116-130). Ellas son la tierra engendradora femenina, son la fuerza germinante de la vida buena.

− Pero el mundo ha sido dominado luego por los poderes masculinos (Urano, Cronos, Zeus...). Ellos son monstruosos, violentos, derivados, pro, en función de su violencia (Cronos castrador, Zeus victorioso en la batalla), ellos se imponen y dominan sobre el mundo de los dioses y los hombres (los humanos).

− Pues bien, en el cruce de esos dos momentos se sitúa la figura de Pandora, que significa todos los dones (pero también todos los dolores de la vida…), vinculados en el fondo a la esperanza.

Pandora pertenece al dolor de la mujer en casi todas las culturas de la tierra. Pero en el fondo de ese dolor ella eleva un canto a la vida. Ella misma es ánfora misteriosa donde se conserva la esperanza de los pueblos.

Por eso la presento hoy como mujer de adviento, al lado de María, retomando un motivo que desarrollé en mi libro: Hombre y mujer en las grandes religiones.

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Ante Bruselas y Lahore. Si no cambiáis, todos igualmente pereceréis (Lc 13, 1-3)

Así respondió Jesús ante la masacre causada por el Gobernador Pilato, cuando mató en el templo de Jerusalén a un grupo de presuntos terroristas galileos. Los discípulos le preguntaron quién tenía la culpa, y él respondió:

Cambiad de forma de pensar (mata-noêite), pues de lo contrario
todos igualmente pereceréis (moriréis, os mataréis).

El mundo había entrado en una dinámica de violencia imparable (con emperadores y reyes, sacerdotes y juristas…) y Jesús sabía que no había ya remedio: O cambiamos todos, aprendiendo a vivir de otra manera, o todos moriremos.

Esas palabras nos ayudan a entender los últimos acontecimientos. Estamos consternados ante la masacre de Bruselas (22.3.16) y la de Lahore, la tarde de Pascua (24.3.16), dirigida por unos fanáticos musulmanes, en un caso contra un tipo de Europa, en otro caso contra los cristianos de Pakistán.

En nombre de Dios (del Islam), como Pilato lo había hecho en hombre del Dios de Roma, unos perversos han vuelto a derramar sangre humana, creando el terror, para así extender más terror al servicio de su presunta causa.

Sobre ese tema, siguiendo en la línea de otras postales de este blog, quiero ofrecer unas simples reflexiones, comentando la palabra de Jesús: O cambiamos de mente todo, o de lo contrario todos pereceremos, acabaremos matándonos sin remedio, pues la enfermedad de los “talibanes” es como un cáncer que puede extenderse al mundo entero, comenzando por razones religiosas.

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No todos moriremos, pero todos seremos seremos transformados (=resucitaremos)

Comencé hace ocho días (21.3.16) una pequeña serie sobre la Semana Santa con una reflexión titulada Pascua cristiana: Resurrección de la carne y reencarnación del alma.

Hoy la completo, retomando su motivo básico, con unas palabras sorprendentes de Pablo que termina su argumento de la resurrección de esta manera:

Voy a revelaros un misterio:
No todos moriremos, pero todos seremos seremos transformados:
En un instante, en un abrir y cerrar de ojos...
los muertos resucitarán con un cuerpo incorruptible
y nosotros seremos transformados (resucitaremos...)
(1 Cor 15, 51-53).

El sentido del texto es más complejo, como saben los especialistas, pero puede traducirse así.

-- Pablo cree que la resurrección final de los muertos, ha ya por Jesús... Es decir, en el triunfo definitivo de la Vida (=Resurrección), que es Dios.

-- Pablo piensa que los hombres y mujeres de la generación final (que para él era la suya: "nosotros") no tendrán quizá que morir externamente, pero serán transformados, por la Vida y Resurrección de Dios en Cristo.

De los que han muerto vivimos, por eso debemos agradecerles la vida, venerando su memoria, y de un modo especial damos las gracias a Jesús, que es la primicia y levadura de la Resurrección de Dios.

Porque los muertos se han ido, dejándonos la antorcha de la vida y un camino y camino abierto (¡especialmente Jesús, como digo!), podemos estar nosotros aquí, también por un tiempo, hasta que nos vayamos y seamos de otra forma, porque nuestra existencia es camino.

Por eso, fundándose en la historia de Jesús, que es "el primero de los muertos", dice Pablo que los muertos resucitarán... para añadir que nosotros (muramos o no externamente) seremos todos transformados por la fuerza de la resurrección.

Por eso creemos con Jesús en la resurrección (=transformación), porque Dios no es un Dios de muertos (pura sombra de luna sobre cementerio), sino de Vivos, como él mismo decía, refiriéndose a los patriarcas (cf. Mc 12, 27).

Por eso, creer en la resurrección significa creer que los muertos no han muerto del todo, pues ellos siguen haciendo el camino de Dios con nosotros, hasta alcanzar la plenitud total de la Vida que esperamos, que es el mismo Dios de Cristo. Ellos sustentan la marcha de este mundo, manteniendo viva la misericordia de Dios.

Creer en los muertos significa creer en la vida que es un don de inocencia, una tarea..., un don de Dios, al servicio de todos, y en especial de los más pobres, esperando la llegada de un mundo de justicia.

Por eso, en el fondo del "recuerdo de los muertos" está para nosotros, cristianos, el recuerdo de Jesús: ser como él para resucitar, para que un día la vida sea trasparente (transparentes e iluminados todos en Dios); para que un día la vida sea justicia y misericordia culminada.

En ese contexto, retomando los motivos básicos de san Pablo, en ese capítulo genial de su carta a los Corintios (1 Cor 15), quiero ofrecer una pequeña teología de los muertos..., es decir, de la esperanza de la resurrección, porque todos seremos transformados (es decir, resucitaremos en Cristo).

Imagen 1: Pira funeraria de un barco vikingo
2: Oración en un entierro musulmán
3. Cementerio católico vasco, con motivos tradicionales y cristianos.

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Novísimos 10. La resurrección en las religiones monoteístas.

Las religiones monoteístas (abrahámicas), que podemos llamar de la persona, destacan no sólo la transcendencia de Dios, sino también el valor permanente de la historia y, en especial, de los hombres que sobre en el mundo. Por eso, estas religiones no pueden hablar de un retorno a lo divino sino de una resurrección de las personas. No hay retorno porque no ha existido caída: las almas no pueden volver, porque no han venido previamente, no han bajado de lo divino. No hay final de las reencarnaciones, porque las almas no han estado sujetas a la condena de encarnarse de manera sucesiva en las diversas cárceles de un cuerpo siempre opresor... Frente a eso, las religiones monoteístas confiesan, de formas distintas, que luego evocaremos, la resurrección de la carne, es decir, la culminación eterna de la historia.

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Mezquita y catedral. Un espacio de oración compartida (Córdoba)

Pongo catedral primero, porque catedral fue antes que mezquita, aunque muchos la conozcan casi sólo como mezquita. Es oficialmente la "casa" común de los cristianos católicos de Córdoba, aunque muchos musulmanes la consideran propia, y otros quieren convertirla sólo en lugar de memoria histórica y arte (de manera que no sea ni de cristianos ni de musulmanes).

La noticia de la disputa vuelve todos años, de manera monótona, cansina. La semana pasada decían que periódicos del lugar que los cuatro últimos alcaldes de Córdoba pedían que la Catedral-Mezquita fuera propiedad “secular” o laica del Estado, un museo público de cultura e historia, donde en el fondo se pudiera hacer de todo, menos “orar” (en la línea de la Catedral-Mezquita de Santa Sofía de Constantinopla).

No voy frontalmente en contra de esa petición, pues hay mucho bueno en ella (¡la catedral/mezquita se ha convertido de hecho en un espacio turístico secular!), pero hay muchas cosas que no veo claras en su fondo. Ciertamente, de esa manera, se resolvería algunos problemas de disputa religiosa: La mezquita/catedral no sería ni de unos ni de otros, ni de musulmanes ni de cristianos, sino de la sociedad laica, que la convertiría en lugar de historia y de cultura post-religiosa. Pero la catedral/mezquita perdería su más hondo sentido religioso, como casa de oración.

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6.1.15. Fiesta pendiente: Los "reyes" magos

El 6 de Enero celebra la Iglesia Católica la solemnidad de la Epifanía, es decir, de la Manifestación de Jesús, Hijo de Dios, ante los pueblos de la tierra, representados por los Magos de Oriente. La Navidad era en principio una fiesta privada, un acontecimiento de familia. La Epifanía es, en cambio, una fiesta social: La Presentación de Jesús ante el conjunto de la humanidad, la venida mesiánica de los pueblos, en busca del Salvador.

Ésta es una fiesta pendiente, que se apoya en un "midrash" o relato simbólico, construido por el Evangelio de Mateo, partiendo de las profecías de Isaías y Miqueas. No dice lo que ha sido (lo que un día pasó externamente en Belén de Judá), sino lo que ha de ser, lo que hemos de hacer, según la profecía, abriendo un camino de esperanza universal, a partir del nacimiento de Jesús, con el signo de la Estrella de Oriente, para iluminar el mundo entero.

Es fiesta de Jesús, que espera en brazos de su madre, con José, la llegada de los magos . Pero es, sobre todo, la fiesta de esos "magos" que, en medio de un mundo sangriento de batallas y luchas por el oro y el dominio brutal de la tierra, siguen buscando la luz de Dios en la vida de un Niño que nace.

No es fiesta de "reyes" especiales, con poder para imponerse, sino de magos que ofrecen una sabiduría más alta, en libertad y en gratuidad. La intención del Rey Herodes bien clara se ve, quiere matar al niño. Los magos, en cambio (¡no reyes!), son hombres o mujeres de experiencia y compromiso de amor al servicio de la vida; así quieren coronar a Jesús como Rey de Dios, Rey Niño, para que todos los hombres y mujeres de la tierra seamos reyes como dirá Jesús al proclamar su mensaje:

-- Que todos seamos reyes-hermanos-amigos del Reino de Dios. Una "fiesta de reyes particulares" sería totalmente contraría al sentido de este día.
-- No es que lo seamos todos para que ninguno lo sea de verdad, sino que todos seamos Magos y Reyes, herederos y "propietarios" del Reino de Dios, en libertad y amor, bailando y gozando en torno al Niño Rey Dios, que son hoy todos los niños del mundo.

Por eso, esta fiesta es nuestra fiesta, y sigue pendiente, pues depende de nosotros, mujeres y hombres, llamados a ser magos, oponiéndonos así el poder de Herodes (que es el dominio del mundo a través del dinero, en sumisión a las legiones inmperiales), para que los niños puedan nacer a la vida, aunque para ello tengan que estar dispuestos a huir, a oponerse creadoramente a los poderes que dominan esta tierra.

Es una fiesta pendiente... Se han apoderado de ella los mercaderes de mercados de "casta" que no creen en nada, y los reyes y gobiernos que se inclinan ante su ley, no a la vida de los hombres... Por eso, buscando a Jesús, estamos llamados a superar esta fiesta de mercado y reino elitista que el mismo Jesús mayor quiso limpiar cuando entró en el mercado de mercaderes del templo.

Es una fiesta que podemos y debemos rescatar, al servicio de la Vida de Dios que se revela en la vida de los hombres, empezando por los niños. No es una fiesta "astronómica", aunque algunos se han empeñado en entenderla así, buscando la "supernova" o conexión de planetas astrales. Es una fiesta humana, radicalmente humana, de todos los hombres y mujeres de la tierra, llamados a ser Reyes con Jesús.

(Imagen 1: Epilfanía mirada desde Japón, el oriente del oriente
Imagen 2: tres "magos" de Africa, tres mujeres, que simbolizan el camino de Jesús
Imagen 3: Un icono tradicional de la Epifanía en las iglesias de Occidente)

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Sarcófago "egipcio" en el Valle de Jezrael, junto a Nazaret (C. Rangel)

11.04.14 | 17:24. Archivado en Israel, Antiguo Testamento, Religiones antiguas

Voy a detener por un momento mi postal sobre el "calendario" de la Semana Santa para recoger la noticia que ha publicado C. Rangel en El País:

Han descubierto y excavado, en el corredor/llanura de Jezrael (Jezreel), a un tiro de piedra de Nazaret, donde nació y vivió Jesús, un sarcófago "egipcio", de tiempos de Seti I, del siglo XIII a.C.

Eso significa que en ese tiempo (el tiempo en que suele datarse el Éxodo) los egipcios dominaban la tierra de Canaán, y tenían puestos de control y/o vigilancia, junto a Nazaret, en el gran camino que comunica Egipto con Siria y Mesopotamia.

Por allá, muy cerca de la tierra de Jesús, pasaron durante siglos conquistadores y mercaderes, emigrantes y pobres de pueblos y razas distintas. En aquel tiempo (¡en tiempos del Éxodo!), Egipto no estaba sólo en Egipto, sino en toda la tierra de Canaán, como ya se sabía, y ahora se sabe mucho mejor.

Por eso, la "salida" de Egipto no fue un simple éxodo territorial (dejar un país para vivir en otro), sino un éxodo social y cultural, que se prolongó por siglos. Ciertamente, aunque Jesús hubiera pasado por encima del sepulcro de Jezrael no sabría que allí esta enterrado un poderoso cananeo/egipcio. Pero su obra, y en especial su muerte, que ahora conmemoramos, tiene algo que ver con la historia de los egipcios y de todos los conquistadores que por allí pasaron, que allí se afincaron. Quien quiera saber más acuda al País o lea el trabajo de C. Rengel que ahí retomo: http://cultura.elpais.com/cultura/2014/04/11/actualidad/1397203427_932915.html.

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Hombres de Maíz, cosmogonía maya

Con motivo del fin de un ciclo maya, se ha extendido por diversos lugares la especulación sobre una catástrofe del cosmos, que debía haber acontecido el 21. XII. 12. Nada externo ha pasado y los amigos de noticias fáciles y puras novedades sensacionalistas han podido pensar que se trataba de una simple superstición de los mayas. Nosotros, los civilizados de occidente, podíamos dar gracias a nuestra cultura, pues ya no creemos en supersticiones antiguas.

Mañana o pasado, Dios mediante, presentaré la visión de un colega (Dr. René Krüger), Profesor del ISEDET de Buenos Aires, sobre ese tema. Él se encargará de indicar el sentido del calendario maya, con sus diversos ciclos, uno de los cuales puede haber terminado el pasado día 21. Pues bien, para situar de una manera conveniente esos motivos, he retomado mi visión de la cosmogonía maya, tal como la expuse en mi libro Hombre y Mujer en las Religiones.


Quiero manifestar aquí mi gran respeto por la visión religiosa de los mayas, a quienes he admirado en mis visitas de estudio y de trabajo en las zonas donde vivieron antaño y siguen viviendo todavía, entres México y Guatemala (especialmente).

Siga leyendo esta postal quien se sienta interesado por la cultura maya. Espero que mi reflexión sirva para entender mejor el fin de un ciclo histórico de este gran pueblo americano, de lo que tratará el próximo día el Dr. Krüger. Quien tenga tiempo y deseo de aprender mejor el fondo religioso del tema, lea y estudie el texto base del Popol Vuh, que quiero comentar en lo que sigue. Buen fin de año para todos, sobre todo para los diversos pueblos mayas.

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Tundamentalismo Islámico (3) y conflicto palestino (J. Durán Velasco)

Tras ocuparme del fundamentalismo judío y cristiano, parece necesario tratar del valor y riesgo del fundamentalismo musulmán, y la mejor síntesis que conozco sobre el tema es la que ofrece el profesor Durán Velasco en el Diccionario de las tres religiones (Verbo Divino, Estella 2009). Quiero señalar que Durán Velasco no es confesionalmente musulmán, sino estudioso del hecho musulmán, experto en arabismo y especialista en el pensamiento y política del Islam, como muestra su abundante y valiosa participación en numerosas entradas del Diccionario de las Tres Religiones.

Durán Velasco (nacido el 1967) es arabista de la facultad de filología de la Universidad de Sevilla, donde se doctoró con una tesis titulada "Los climas sexto y séptimo en la Geografía de al-Qazwînî". Ha impartido clases sobre judaísmo e Islam, es traductor de cuentos de autores sirios y ha publicado trabajo de especialización sobre etnonimia y toponimia árabe, sobre los incrédulos y apóstatas en el mundo islámico, la problemática del confesionalismo en el mundo árabe contemporáneo etc. Ha escrito un libro clave sobre el Conflicto árabe-israeli, Bósforo, Madrid 2009, del que citaré un capítulo al final de este post

Durán Velasco ha podido situarnos, de un modo profesional, respetuoso y científico ante el tema apasionante y con frecuencia distorsionado del fundamentalismo musulmán. Son muchos, por no decir mayoría, los occidentales (de origen cristiano) que se sienten amenazados por un posible fundamentalismo musulmán, que, sin duda, existe, pero que no es como suele suponerse. Más que fundamentalismo, el auténtico Islam es búsqueda del "fundamento", experiencia radical de lo divino. Tal es la grandeza del Dios del Islam que, tomado en un sentido radical, hace imposible todo fundamentalismo estrecho.

Sea como fuere, el tema es apasionante y suscitará disputas, como sabe el mismo Profesor Durán Velasco. Con él dejo a mis lectores, terminando (por ahora) esta pequeña serie sobre el fundamentalismo. Como he dicho, añado, a modo de apéndice, un capítulo de su libro sobre el conflicto árabe-israelí en Palestina, para entender mejor así algunos rasgos de lo que suele llamarse el fundamentalismo islámico... Sea ese capítulo un recordatorio de un tema clave de estos días: La posible proclamación de un Estado Palestino... y el rechazo del Estado de Israel y de Estados Unidos.

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Urbi et Orbi. Un programa de reforma del papado

Se dice en la tradición que el Papa suele hablar para su diócesis de Roma (Urbi) y para el mundo entero (Orbi). Siguiendo una temática que viene siendo discutida hace ya tiempo, también quisiera indicar algunos rasgos de lo que pudiera ser el papa, obispo católico de Roma, para su ciudad y para el mundo, en el siglo XXI.

Vengo tratando de ese tema con cierta frecuencia, no sólo en este blog sino en diversos libros, como Sistema, libertad, Iglesia y Presente y futuro de los papas (Trotta, Madrid 2001 y 2006). He presentado días atrás las opiniones de teólogos y amigos. Quiero hoy brevemente presentar la mía, con el respeto y las limitaciones que un tema como éste implica

No se trata de un programa cerrado, sino de un decálogo de indicaciones básicas para seguir en el Camino, tras veinte siglos de cristianismo. Porque creo que es importante el ministerio de unidad del Papado para la Iglesia (urbi) y para el mundo (orbi) propongo este decálogo de reforma. Buen fin de semana a todos.

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Domingo, 23 de septiembre

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