El blog de X. Pikaza

Dom 21.5.17. Se acerca Pentecostés. Experiencia y teología del Espíritu Santo

19.05.17 | 09:59. Archivado en Dios, Jesús, Espiritualidad, Domingo, dia de la Palabra, Amor, Pascua

Domingo 6º de Pascua. Juan 14,15-21. El evangelio de hoy presenta la Pascua de Jesús como promesa y Esperanza del Espíritu Santo:

Yo rogaré al Padre y os enviará otro Defensor”, es decir, el “paráclito de Dios”, Dios mismo como Amado compañero, Consolador y defensor de los hombres.

Nos acercamos a la Ascensión del Señor, nos acercamos a Pentecostés. En esa línea quiero presentar mi reflexión dominical...que en este día tendrá dos partes bien diferenciadas:

-- (1) Un comentario exegético del evangelio, centrado como he dicho en la promesa del Espíritu Santo, analizando las palabras del evangelio, con la promesa del Paráclito, desde sus diversas perspectivas Puede servir de meditación personal o de guión para una predicación dominical.

La Pascua viene a presentarse en este contexto como experiencia de intimidad orante, Dios en nosotros. Ésta es la promesa que sostiene el camino de la historia tantas veces oscura y angustiosa de los hombres: Llega el Espíritu de Dios, la verdad auténtica, la nueva humanidad

(2) En la segunda parte quiero presentar una teología del Espíritu Santo, comentando dos obras fundamentales de H. Mühlen, que fue a finales del siglo XX el gran pensador alemán que renovó el estudio de la "Vida de Dios", hecha fuente de vida en la existencia de los hombres.

H. Mühlen fue un gran teólogo... un carismático. De esa forma pasó de la cátedra (sin dejarla) a las comunidades pentecostales católica, apostando por una renovación vivencial de la Iglesia.

Las dos partes (experiencia y teología) se vinculan. Las dos nos ayudan a pentrar en la vida de Dios que es su Espíritu. Buen domingo a todos.

Imagen 1. Un signo del Espíritu Santo. El fuego de Dios, hecho paloma...
Imagen 2. El lugar tradicional del Cenáculo y de Pentecostés en Jerusalén...

Es una estancia gótica del siglo XIV, un lugar entrañable, signo del Espíritu Dios, en la Jerusalén dividida: Al lado está el gran templo cristiano de Sión, debajo el "cenotafio" de David, revestido de negro y copado por nacionalistas judíos... y este salón del Cenáculo (construído por los franciscanos el año 1342, es ahora propiedad de un musulmán, que deja entrar a los devotos y rezar en privado, pero no celebrar liturgias...).

Buen domingo, buena espera del Espíritu Santo a todos, que buena falta nos hace.
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Dom 14.5.17. Yo soy la Verdad.

13.05.17 | 13:11. Archivado en Jesús, Nuevo Testamento, Domingo, dia de la Palabra, Amor, Pascua

Dom 5 Pascua. Juan 14,1-12. El evangelio de este domingo, tomado de Juan, igual que el del anterior, no presenta una aparición del resucitado, sino al mismo Resucitado, que se presenta y habla en la Iglesia, diciendo yo soy el camino, la verdad y la vida.

En un primer momento resulta insoportable que alguien diga yo de esa manera, añadiendo soy el camino, la verdad y la vida. ¿Quién puede hablar así en un mundo de relativismos y de post-verdades? ¿Quién puede identificar la verdad con su vida?

Éste es un texto insoportable, pero a medida que vamos entrando en su movimiento interior descubrimos que quien habla no es un hombre ya muerto del pasado, ni un fantasma de mentira, sino aquel que ha muerto por los demás (lo ha dado todo, no se reserva nada...), de manera que entonces, sin tener nada, puede decir "yo" (el yo de alguien que no es para sí, sino que se entrega...), añadiendo: "soy el camino, la verdad, vida...

Ésta no es una voz de ultratumba (de un muerto aparecido), ni una voz de dominio, que ningunea a los demás (¡sólo yo soy, tú no eres...!), sino la voz del que se niega a sí mismo para que sean los demás, de aquel que es dándose a los otros:

Yo soy para que vosotros seáis, yo soy diciendo tú eres, vosotros sois. Es la voz del don supremo... De esa forma, ese "yo soy" (que retoma el motivo fundante de Ex 3, 14: soy el que soy, Yahvé), se convierte en Voz de la Intra-Vida, o, mejor dicho,voz de la inter-vida: la Palabra de aquel que al darse todo hace que todos sean, en amor infinito, desde la Cruz .

Algunos de los temas de este evangelio del Camino, la Verdad y la Vida del Cristo Pascual son los más importantes de la historia cristiana, vinculados a las figuras de Tomás y de Felipe, pero no quiero ni puedo desarrollarlos aquí sino fijarme sólo en Jesus como Verdad.

Hoy que hablamos de verdades y mentiras, de ortodoxias y heterodoxias, de ideologías y engaños... hoy que hablamos de la post-verdad, hay Alguien que puede decirnos y nos dice: Yo soy la Verdad.

Imagen 3, en hebreo: emunah, verdad.

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San Pedro de Pascua: Vidente, Convertido, Amigo

No hablo aquí del Pedro pre-pascual, a quien Jesús llamó Piedra (¿duro, vacilante, como guijarro del camino), Satanás (tentador, contrario a los pensamientos de Dios) y Negador, anunciando que le negaría (como hizo) por tres veces.

Aquí presento más bien a San Pedro Pascual (Pedro de la Pascua), el apóstol de Jesús (no el santo mercedario de ese nombre, martirizado en Granada el año 1300). Ciertamente, la Iglesia no es Pedro, sino Jesús. Pero Pedro es importante en el principio y en la historia de la Iglesia, y así quiero presentar sus tres notas más características, en el principio de la iglesia, y también en el momento actual, fijándome de un modo especial en el Papa francisco, a quien veo también (quiero ver) como el vidente, convertido y amigo.

1. Pedro es, ante todo, un "vidente", alguien que ha visto a Jesús, como dice Pablo en 1 Cor 15. Aprendió a verle de un modo distinto, en pasión interior de "afirmación", más allá de una pura "mindfulness", en transparencia radical.

2. Pedro es además un convertido: alguien que aprende a pensar de un modo distinto, en la línea de una fuerte meta-noia, de una transformación del pensamiento y de la vida. Pedro se ha dejado "dar la vuelta", como un calcetín a quien el mismo Dios pone al derecho, pata que así sea y viva al servicio de los otros, desde el Cristo.

3. Pedro es finalmente el amigo. no un amigo más en el montón, sino el amigo a quien Jesús confía una tarea y testimonio de amistad que, en lenguaje antiguo se llama cuidar a las ovejas y en lenguaje evangélico amarlas, amar a los demás, sino más oficio ni ejercicio que ese.

Videntes, convertidos, amigos... Eso hemos de ser los cristianos. En esa línea quiero retomar la experiencia pascual de Pedro, que supo ver, convertirse y amar.

Imagen 1, de Frère Yves, Jesús "lava" a Pedro, le convierte
Imagen 2,de Duccio, Jesús llama a Pedro Amigo en la barca pascual

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La pascua del pastor. Pedro ¿Me amas?

El seervicio de pascua es, ante todo, una experiencia de amor, como Jesús ha pedido a Pedro, el "primer papa". En esa línea quiero ampliar y completar el comentario bíblico de ayer sobre "el Buen Pastor" (Dom 4 de Pascua, Jn 10, 1-10), a partir de tres principios.

-- No está está el rebaño al servicio del pastor, sino el pastor al servicio del rebaño. El pastor bíblico y cristiano no vive del rebaño, sino para el rebaño, en gesto de amor que no es imposición sino experiencia de vida compartida.

-- El pastor bíblico/cristiano no es jefe, sino amigo. Conoce a las "ovejas", que son sus amigas (las conozco, me conocen...). Por eso dice: "No os llamo siervas, sino amigas..." porque es digo todo lo que sé (que es amar).

-- En esa línea, como sabe San Juan de la Cruz, el pastor dice: !Ya no guardo ganado, que ya sólo en amar es mi ejercicio! (Cántico). Ésta que así dice no es pastor, sino pastora, hombre y/o mujer que ama.

En esa línea se entiende la Pascua, como descubrimiento de aquello que Dios nos ha dado en Jesús y que nosotros podemos podemos darle, como ha puesto de relieve el evangelio del amor de Pedro, a quien Jesús le dice sin rubor (de hombre a hombre, o de mujer a mujer etc): Pedro ¿me amas? (Jn 21).


Pedro y los otros discípulos de Jesús pensaban que con la resurrección se resolvería todo. Pero descubren que la resurrección es una tarea de amor. Ser capaces de acoger el amor y responder amando, eso es resucitar.

Así lo ha fijado el evangelio de Juan en la figura de Pedro, que ha sido un hombre especial, pero que es, al mismo tiempo, el signo de todos los cristianos. Conforme a esta visión, todos somos "papas", es decir, todos somos Pedro: podemos amar porque somos amados, asumiendo así con Pedro la tarea del amor.

En esa línea, como diré mañana, aplicando el tema a la escuela (comentando la segunda imagen), todos los cristianos hemos de ser "profesores de amor". Hemos "profesado" en amor, no en la línea de los profesionales que realizan un oficio externo, sino como los amigos verdaderos que son lo que enseñan y enseñan lo que son. Buen fin de semana de Pascua para todos

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Dom 7.5.17.Buen Pastor, una imagen bella e inquietante

03.05.17 | 20:00. Archivado en Jesús, Nuevo Testamento, Domingo, dia de la Palabra, Pascua

Domingo 4º de Pascua, el Buen Pastor. El argumento pascual de este domingo no es una aparición de Jesús resucitado a las mujeres o discípulos, sino la experiencia de Jesús-Pastor que dirige y guarda, anima y protege a sus amigos que, conforme a un símbolo usual del oriente, aparecen como ovejas.

No voy a comentar de un modo completo el evangelio (Jn 10,1-10), ni tampoco la segunda lectura ( 1 Pedro 2, 20b-25), sino el tema de Jesús pastor y de los "ministros" de su evangelio quienes, según Jesús, deberían ser "buenos pastores", poniendo su vida al servicio de las ovejas.


La iglesia posterior sigue empleando la imagen del pastor, y así habla de la pastoral, como expresión de servicio o gobierno cristiano. En esa línea, los protestantes han abandonado en general el tema del sacerdocio , pues sólo Jesús es para ellos sacerdote, y así presentan a sus ministros como pastores de las comunidades.

Éste ha de ser el sentido del "mando cristiano": Un ejercicio de pastoreo, al servicio de las ovejas (con olor a oveja como dice Francisco), pues, en sentido evangélico, no son las ovejas para el pastor, sino el pastor para las ovejas.

-- Esta es una imagen bella, propia del entorno del Mediterráneo y de otros lugares, donde puede hablarse de diversos tipos de pastores (cabreros y ovejeros, boyeros y vaqueros, camelleros etc).

-- Pero es, al mismo tiempo, una imagen inquietante, que puede hallarse en gran parte superada, siendo ya anacrónica (el mundo de los viejos pastores está terminando...). En el mundo moderno, los pastores han perdido (o están perdiendo) su vinculación personal con las ovejas (o las cabras, las vacas y los cerdos...), para convertirse en sueños superiores, que se imponen y dirigen a sus animales con medios técnicos...

-- Y puede ser también una imagen injusta, pues los fieles (los cristianos) no son ovejas ni cabras, animales que han de ser pastoreados (llevados a sus pastos...), sino personas libres, como sabe el mismo Jesús cuando dice "ya no os llamo siervos, ni ovejas ovejas, sino que os llamo amigos", pues he querido compartir con vosotros todo lo que Dios me ha dado, todo lo que tengo.

Ésta acaba siendo la gran paradoja del pastor del evangelio, que no manda ni se impone desde arriba sobre las ovejas, sino que las conoce por su nombre y las quiere con amor, de un modo inmediato... dando la vida por ellas. Por eso, lo que importa no son los pastores, sino las ovejas, a cuyo servicio han de ponerse los pastores.

(Por eso una imagen de pastores vestidos gala..., como si estuvieran ocupados de sí mismos, acaba siendo para muchos extraña y contraproducente).

En ese sentido, el buen pastor no manda sobre las ovejas, sino que son las ovejas las que mandan sobre el pastor, que debe someterse a ellas (esto es, ponerse al servicio de ellas).


Este inversión (no son ovejas para el pastor, sino el pastor para las ovejas...) define la tarea de la "pastoral cristiana", que nos sitúa en el centro de la experiencia cristiana de la actualidad, dentro de la gran crisis política y social, en un mundo donde parecemos gobernador por lobos (imagen).

En otro tiempo, reyes y obispos, podían aparecer como "pastores", de manera que ellos tenían autoridad sobre las ovejas, y quizá lo hacían bien. Per ¿quién se atrevería a llamar hoy "pastores" a los reyes y políticos de turno (Rajoy o Trump, Iglesias, Isabel II o a Putin...?

Pues bien, muchos "pastores cristianos" (obispos, presbíteros...) no se han dado cuenta de este cambio evangélico... y piensan que son ellos los que mandan sobre las ovejas, y no es así: ¡No son los pastores los que mandan sobre las ovejas, sino ellas, las ovejas, las que mandan sobre los pastoes.

El tema de fondo de esta imagen del pastor y de rebaño.... es luminoso, pero está necesitado de un tratamiento serio. Por eso he querido volver a sus orígenes bíblicos, para que cada lector lo replantee. Buen domingo a todos. Seguimos en Pascua... la pascua de los pastores.

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Quinientos hermanos. Somos Pascua de Jesús, una Fiesta de Vida

Según los evangelios, la Pascua ha comenzado siendo la experiencia de unas pocas mujeres amigas que han buscado a Jesús en la tumba, y han encontrado la tumba y vacía, descubriendo que su amigo, Jesús, ha resucitado, no está allí, no es muerto de tumba:

No está aquí, ha resucitado, no es muerto de tumba;
no está aquí, ha resucitado, y vive en vuestra vida.
Vosotras mismos sois la pascua de Jesús, su vida nueva.

Ellas, las mujeres amigas, que le aman por encima de la muerte, son la Resurrección de Jesús. La pascua es encuentro personal, la presencia de Jesús crucificado por amor en el amor de aquellos que le aman. Y viven por él, descubriendo de esa forma Dios, como aquel que le ha resucitado de los muertos.

La Pascua es Jesús vivo en los que viven con/por él, y así podemos hablar de los diversos protagonistas de su resurrección: Magdalena, Pedro, los Doce, Santiago, Pablo…. Ellos son la resurrección de Jesús, fiesta de amigos, de quinientos hermanos y hermanas, que cantan y bailan, con él y por él (cf. 1 Cor 15).

Así lo dice dice Pablo, a los veinticinco años de la muerte de Jesús, afirmando que él se mostró (se hizo visible) en quinientos hermanos, es decir, al conjunto de la Iglesia, representada por ellos. En esa línea, todo el Nuevo Testamento sabe que la pascua ha sido y sigue siendo una experiencia eclesial, abierta al conjunto de la comunidad, es decir, a todos los cristianos, que "ven" a Jesús y al verle viven.

En esa línea podemos definir a los cristianos como aquellos que han visto a Jesús, es decir, que han descubierto su presencia pascual en el mismo despliegue de la nueva comunidad, en la comunión de los hermanos que le recuerdan y continúan realizando su obra de Reino. Los cristianos son (somos) por tanto experiencia de resurrección.

a) Resurrección es "ver" a Jesús, sabiendo que él vive en nuestra vida, superando así la muerte. Es un modo total de descubrir, comprender y rehacer la vida de Jesús en nuestra vida, como palabra de Dios…. No es ver a otro, sino al mismo Jesús, de otra manera: Es descubrir su identidad (superando la muerte, en el fondo de la muerte)
b) Resurrección es responder a Jesús: Acoger a Jesús resucitado y dejarnos transformar por él, rehaciendo de esa forma la Vida de Dios en nuestra vida, por medio de Jesús:
-- Nosotros mismos somos la resurrección de Jesús. Somos en algún sentido el
mismo Jesús resucitado
-- La resurrección es en algún sentido Dios: La vida que nace de la muerte...La
resurrección es Jesús (Yo soy la resurrección y la vida. La resurrección
somos nosotros, viendo a Jesús La Pascua es la transformación de la propia

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30.4.17. Emaús, catequesis de Pascua. El retorno de Jesús

29.04.17 | 20:08. Archivado en Nuevo Testamento, Domingo, dia de la Palabra, Amor, Pascua

Dom 3 de Pascua. Lc 24, 13-35. Este relato puede tener un fondo histórico, pero el evangelio lo ha convertido en catequesis de pascua, una de las más hermosas narraciones de vida y presencia del Resucitado.

Entendida así, la pascua significa un retorno a Jesús, un redescubrimiento de su historia, es decir, del valor permanente de su vida.Ésta es quizá la experiencia de Cleofás y María (cf. Jn 19, 29), que podrían ser el primer matrimonio expresamente cristiano de los comienzos de la Iglesia. Pero puede ser también la experiencia de dos hombres (dos amigos), que vuelven a la rutina normal de su pueblo, una vez que la "aventura" de Jesús ha terminado.

Vuelven con la tristeza del fracaso de Jesús, pero hay algo, una voz, que les sacude en las entrañas... la voz y recuerdo de Jesús, que les interpela, les llama y enriquece

Ésta puede ser nuestra historia, pues nosotros somos Cleofás, nosotros somos su mujer (o su hermano/amigo o hermana), en un camino de tristeza, que se vuelve (se puede volver) experiencia de pascua .

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23.4.17. Jesús es la Biblia. La Pascua del Libro

22.04.17 | 08:13. Archivado en Iglesia Instituciones, Teología, Biblia, Jesús, Pascua

Mañana, 23 de Abril, se celebra en muchos países de lenguas hispanas el día de San Jorge, matador de dragones, patrono de doncellas, pero también el Día del Libro (es decir, de la Biblia y de Cervantes, por citar dos textos significativos). En esa línea quiero hablar de la Pascua del Libro, presentando a Jesús como aquel que ha resucitado en el Libro (entendido de forma universal, humana...).

Para las religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo, Islam) el libro ha venido a ser signo de Dios, de manera que algunos han podido decir que el mismo Jesús ha resucitado en el Libro, como "rollo" escrito de forma duradera, en forma de llamada a la conciencia personal y a la libertad, libro testimonio y enseñanza. Por eso, Jesús aparece como "icono" llevando en la mano el libro.

Así pasamos del rollo cerrado de bronce o de plomo, de algunos testimonios antiguos... al Cristo Jesús, que es libro abiertol... Jesús mismo es el libro. En esa línea, el libro del evangelio ha venido a convertirse en signo y testimonio de Jesús resucitado. Por eso, ellos pueden afirmar, de alguna forma, que Jesús ha resucitado en el Libro, es decir, en la Palabra Compartida que se lee y se convierte en principio de maduración, de convivencia

Por eso, ha podido y se puede decir que Jesús es la Biblia, el mismo Dios hecho palabra de llamada y comunión para los hombres, una carta de amor.

En un sentido el libro escrito (copiado en piedra, ladrillo o manuscrito, y más el libro impreso) puede tener los días contados, pues forma parte de un momento muy particular de la historia de algunos pueblos, pues no tiene más que unos pocos milenios, y puede desaparecer.

Pero en libro en sí, como testimonio de la Palabra que se proclama y escucha, se comparte y se transmite... forma un elemento esencial de la revelación de Dios y/o de la historia humana. En ese sentido, las religiones han hablado y hablan de un libro eterno de Dios (que para los cristiano está vinculado a Jesucrito).

Dios no es espada que mata, ni es pura vida inconsciente de estrellas o plantas, sino que se hace libro, Gran Palabra que llama e invita a la vida, para crecer en forma dialogada, para compartir los saberes y los amores, para caminar hacia el futuro del conocimiento pleno.

No es un libro que se cierra en sí mismo para imponerse desde fuera, como poder de los letrados contra los iletrados, sino que se abre por dentro de un modo universal, de forma que seamos libro abierto los unos para los otros, como flor de belleza y misterio de llamada. Ese es el libro que Jesús lleva en la mano (=que Jesús "es" en todos los iconos de oriente.

Por eso, en la liturgia de Jesús se colocan y abren dos mesas: la mesa del pan (la eucaristía, de la que he tratado más en este blog) y la mesa de la palabra (de la que hablamos hoy, con ocasión de la Fiesta del Libro).

En un día como hoy, los catalanes de Barcelona ofrecen en la calle un libro con una rosa... y los cristianos de todo el mundo quieren ofrecer y compartir el Libro de la Pascua con el Pan de Jesús.

Yo también quiero ofrecer este día mi pequeño testimonio del libro, pues esa ha sido en gran parte mi tarea en la sociedad y en la iglesia ... Con un libro tomado casi al azar de aquellos que he venido escribiendo quiero felicitar a todos mis amigos en este día del libro, que sigue siendo para mí el Dia de la resurrección de Jesús.

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Dom 23.4.17 (2) Domingo de la Iglesia Blanca: Comunidad de puertas abiertas

Dom 2º de Pascua. Ciclo A. Sigo comentando el evangelio de ayer, que constaba de dos partes:

-- Puertas abiertas. La comunidad reunida (20, 19-23).
-- Tomás toca la llaga. Jesús crucificado (20, 24-29).

Hoy me ocupo sólo de la primera parte, de este domingo llamado de la Iglesia Blanca (Dominica in Albis), un día en el que todos deberíamos volvernos transparentes, abriendo sin miedo las puertas de la vida al amor de unos a otros.

Muchos seguimos buscando quizá una iglesia espiritual, de liturgias y poderes “gnósticos”, de gloria cerrada en sí misma, iglesia de cuartos oscuros sin aire, salones inmensos de un tiempo parado y perdido... Muchos seguimos encerrados, dentro de un miedo fantasmal, quizá neurótico, sin atrevernos a ser lo que somos, sin abrir la puerta del corazón de nuestra vida.

Pues bien, cuando casi todo parece perdido, cuando muchos siguen diciendo que cerremos más las puertas, este evangelio nos manda que las abramos de par en par, que no tengamos miedo a la vida que llega por Jesús (y por los suyos), que mostremos sin miedo lo que somos y tenemos

Debemos ser nosotros, mujeres y hombres de Iglesia, los que empecemos a ofrecer una transparencia plena (junto a una tolerancia cero al secretismo de los miedos y pecados ocultos, especialmente en línea de pederastia y de engaño), sin esperar a que otros empiecen, con un gesto de perdón y de acogida, no sólo a las víctimas, sino también a los que han herido a los otros, para que también ellos se curen.

Este Jesús pascual del domingo in albis (de vestiduras blancas) viene con dos fines:

--Quiere abrir las puertas de la Iglesia, para que se vea lo que hay dentro, para que ella pueda ofrecer su perdón, sin miedos, ni complejos.

--Quiere que podamos tocarnos en amor unos a otros, para curar nuestras llagas, de manera que el contacto con el sufrimiento del mundo nos transforme y nos haga capaces de expandir la vida de Dios.

Sería hermoso que pudiéramos ir todos, vestidos de blanco, a la liturgia de la vida, sin nada que ocultar, con mucho que anunciar, en gesto de perdón

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Dom 23.4.17. ¡Mete tu mano en la llaga…! Pascua es curar la herida y perdonar

Dom 2 Pascua, ciclo A, Jn 20, 19-31. Este evangelio contiene dos partes principales:

‒ 20, 19-23: Pascua es perdonar. La comunidad reunida (sin Tomás, el discípulo "espiritual") “ve” a Jesús que le ofrece su paz y le concede la gracia del Espíritu Santo, que se expresa en forma de perdón, curando a los heridos.

‒ 20, 24-29: la pascua es memoria y presencia de Jesús crucificado. Meter la mano en la llaga de su pasión (curar la llaga de los heridos, acompañar a los crucificados, para hacer posible así el perdón).

Este evangelio responde así a los dos grandes problemas de la primera comunidad cristiana y de la iglesia (de la humanidad actual), que son los problemas de perdón y de la ayuda a los heridos:

‒ Resucitar es aprender a perdonar y hacerlo de hecho, de un modo personal o social (en comunidad). No es vengarse o responder con “pura justicia” (sin misericordia ni amor) a los que han matado a Jesús, sino superar la justicia en forma de amor gratuito, para no quedar prendidos en la falta de perdón, que es el odio sin fin, que destruye a la humanidad. Jesús resucitado no viene para vengarse de aquellos que le han condenado y matado, sino para ofrecerles perdón, a través de sus seguidores.

‒ La resurrección es “tocar las llagas” de la humanidad enferma y herida, para superar así el dolor e injusticia de la historia… No es meter el dedo en la llaga, para que sufra más, sino "tocar la llaga", para curarla.

Resucitar es curar a los enfermos, cuidar a los heridos, transformar de esa manera este mundo injusto de muerte, superando así la injusticia de los que piensan avanzar llenando de llagas de muerte a los otros.

Ambos elementos son complementarios:

-- el perdón que vincula en amor a los creyentes…
-- y la curación de las llagas.

Ésta es la experiencia clave de la Iglesia y su más alta tarea:

-- el descubrimiento de Jesús "curado", que quiere curar las heridas de los hombres y mujeres llagados del mundo;
-- la unión del perdón con la curación de las llagas, como ha planteado de forma sorprendente y genial este evangelio de Juan. en este ¿Cómo tocarle, cómo tocar su llaga en la historia de los hombres?

Buen domingo pascual a todos.

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Resurrección, Pan compartido.

17.04.17 | 23:49. Archivado en Justicia, Jesús, Nuevo Testamento, Pascua


La experiencia de la pascua cristiana nos arraiga en lo más sencillo, en lo más humano: Juntarse y comer, agradeciendo la vida.

Por eso, las grandes "apariciones" pascuales (tanto en Lucas, como en Jn 21 y en el final canónico de Marcos: Mc 9-20) se realizan en un contexto de comida. Allí donde los discípulos se juntan para comer y "recuerdan" a Jesús saben que Él está presente, en medio de ellos.

De un modo consecuente, la primera “aparición” de Pascua es el Pan compartido, la afirmación de la Vida sobre la muerte,: comer para vivir y bendecir, para agradecer y compartir, en un mundo donde todo puede y debe volverse comida.

En este contexto, partiendo de Marcos, la tradición cristiana ha entendido el relato de la multiplicación de los panes como experiencia pascual.

-- Ese relato conserva, sin duda, un recuerdo histórico: Jesús ha compartido la comida a campo abierto, con discípulos y seguidores, con todos los que han venido a escucharle, en gesto de generosidad sorprendentes.

-- Rabinos y pretendientes mesiánicos buscaban y buscan otros signos (las aguas del Jordán se romperían, caerían las murallas de Jerusalén, aparecerían ejércitos angélicos, luchando a favor de los judíos...). De esa forma buscan otro tipo de Resurrección

-- Pero lo propio de Jesús ha sido el pan multiplicado, generoso, abierto a todos sobre el campo que es de todos. Así lo ha entendida, de diversas formas, la tradición del evangelio de Marcos (y desde Marcos toda la tradición cristiana).

Allí donde se comparte el pan (partido, entregado...), allí donde se celebra la fiesta de la vida con vino o con otra bebida que vincula a los hermanos... allí se puede afirmar que está Jesús resucitado.

No creemos en la resurrección de la vida (en la vida eterna) si no compartimos en amor el pan, en familia, en comunidad, de forma universal.

-- Eso significa que no puede haber Domingo de Resurrección sin jueves santo, sin la eucaristía del amor fraterno, con el servicio mutuo, con el pan concreto compartido en amor.

-- No hay experiencia de resurrección sin volver a los signos esenciales de la vida, que se expresa en forma de comida física y de fraternidad concreta, comunión gratuita.

En este contexto podemos hablar de las "multiplicaciones" de Jesús como relatos pascuales...Jesús se muestra a los hermanos donde ellos dan gracias, donde bendicen en pan, donde se abrazan y se abren a la esperanza de una vida para siempre

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Pascua 2017. Ha resucitado en (por) María Magdalena (y resucita en/por nosotros)

16.04.17 | 14:04. Archivado en Nuevo Testamento, Amigos, la voz de los, Pascua, Evangelios

Ciertamente, Jesús ha resucitado en Dios; pero, al mismo tiempo, de un modo inseparable, ha resucitado en el amor de María Magdalena y de otros hombres y mujeres, cuyo recuerdo hace que él siga viviendo en la historia de la humanidad, es decir, en la historia de sus amigos, que forman la Iglesia, de un modo real.

Pueden dudar los no creyentes de la resurrección de Jesús en Dios (¡quizá no hay Dios para ellos!),es más, pueden dudar de la resurrección de Jesús en sí mismo, esto es, como persona, pero es evidente que él resucitó en sus amigos, es decir, que ellos resucitaron por él y comenzaron esta fantástica aventura que es la verdadera iglesia, la comunidad del evangelio.

Más que de la resurrección de Jesús en cuanto tal, como viviente separado, el Nuevo Testamento en su conjunto (Pablo, los evangelios...) hablan de la resurrección, es decir, de la nueva creación de sus discípulos y amigos, empezando por María Magdalena y culminando, según la narración de 1 Cor 15, en Pablo.

Ésta es la novedad del Cristianismo, el principio de la Iglesia: La resurrección de Jesús se expresa y expande en la vida de aquellos que le acogen, dejándose amar por él y respondiendo con amor.

Como dice el "dogma", Jesús es verdadero Dios, siendo hombre verdadero (que vive y actúa en el amor de las mujeres y los hombres que le acogen, viviendo en él y como él, superando la barrera de su muerte biológica.

-- Jesús sólo ha podido resucitar como “hombre” (ser humano), allí donde otros hombres (varones y mujeres) le han acogido y viven por él (con él), de un modo más alto, en amor permanente.

-- Pero, al mismo tiempo, decimos que estos hombres y mujeres pascuales, empezando por María, viven en amor (en mutación mesiánica) porque el mismo Jesús-Mesías está presente en ellos, como Presencia de Dios. ¿Por qué buscar al Vivo entre los muertos? Hay que buscarle y encontrarle en sus amigos, en aquellos que viven de su Vida y por su Vida.

En esa línea podemos afirmar que la Iglesia (la vida de los creyentes, de María Magdalena a Pedro, de Agustín a Francisco de Asís, de Lutero a Juan de la Cruz...) es la prueba y concreción de la Pascua de Jesús.

Esta experiencia responde a la más honda realidad de la historia humana, que ha buscado a Dios en la Vida que vence a la muerte, de diversas formas. Pues bien, según los cristianos, esa más alta realidad de la Resurrección se ha expresado plenamente, de un modo radical y para siempre y para siempre, en Jesús de Nazaret, para expandirse por María, la amiga de Jesús Nazareo, en quien comienza la mutación pascual de la historia humana.

Por eso digo que Jesús ha resucitado en el amor de María Magdalena (a la que presento aquí como ejemplo de todos los amigos de Jesús, que han resucitado por su muerte, empezando por Pedro y los Doce...).

Pero debo añadir también que Jesús ha resucitado y resucita en nuestro amor, es decir, en nuestra resurrección a la justicia y fidelidad, a la misericordia y concordia sobre el mundo, en una iglesia que sólo puede entenderse así como comunidad de resucitados.

Éste es el tema centras de mis reflexiones cristianas, que vengo expresando a mis comentarios al Apocalipsis, Marcos y a Mateo, lo mismo que en la Historia de Jesús y en las entradas principales de mi Gran Diccionario de la Biblia. No sé si lo he logrado, pero he querido y quiero que ellos sean testimonio de la Pascua de Jesús en los cristianos (y de un modo abierto en todo el mundo, desde María Magdalena, Pedro...).

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Martes, 23 de mayo

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