El blog de X. Pikaza

20.5.18. Pentecostés 2018. Una Teología del Espíritu Santo

20.05.18 | 02:00. Archivado en Jesús, Espiritualidad, Amigos, la voz de los, Amor, Pascua

Aprendí de niño la Secuencia del Espíritu Santo y desde entonces me ha venido acompañando en este día: Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo.

Después he tenido ocasión de estudiar, enseñar y escribir sobre temas del Espíritu Santo, tanto en la Biblia como en la teología de la Iglesia, y eso es lo que puedo ofrecer a mis lectores un día como hoy: Una breve reflexión sobre Teología del Espíritu Santo, en línea de profundización pentecostal.

Retomo y elaboro de esa forma el tema de ayer, preparado para la Vigilia de Pentecostés. Hoy es la fiesta, el Día de Dios en Nosotros y así elaboro una teología bíblica del Espíritu Santo (tomada también en gran parte de mi Diccionario de la Biblia).

Buen día a todos. Feliz, gozoso y fuerte Pentecostés 2018.

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19.5.18. Vigilia de Pentecostés. Meditación bíblica sobre el Espíritu Santo

El próximo 20 celebra la Iglesia la fiesta del espíritu Santo, con la que culmina el ciclo pascual, día en que se cumplen las Siete Semanas del centro del tiempo judío, es decir, es decir, Pentecostés.
Es día bueno para la reflexión y la acción de gracias, la Fiesta de la Alianza y la Ley Verdadera del Amor, del Espíritu de Dios que es el alma del Alma de la Iglesia. En esa línea, a modo de guión para una Vigilia de de Reflexión y espera, quiero ofrecer unas reflexiones bíblicas sobre el Espíritu Santo, con motivos que tomo del Diccionario de la Biblia, en el que expongo los varios aspectos del ema.

En sentido extenso, el Espíritu Santo es la hondura divina del hombre, siendo, al mismo tiempo, la hondura humana de Dios o, si se prefiere, el amor más hondo de Dios hacia los hombres.

En ese contexto debo recordar que el Espíritu no es una cosa más, un tipo de sustancia que podamos colocar entre otras, sino una especie de principio vital de la realidad, que la teología bíblica cristiana ha vinculado de un modo especial a la vida y obra de Jesús con el surgimiento de la Iglesia, entendida en forma de comunidad universal.

Buena preparación, buena Vigilia del Espíritu Santo para todos.

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(Exor 3): Ascensión de Jesús, la misión de los exorcistas (Mc 16,15-20)

12.05.18 | 11:29. Archivado en Jesús, Espiritualidad, Judaísmo, Pascua, Evangelios

Presenté ayer el tema teológico de la Ascensión de Jesús, que la liturgia cristiana del día, y lo hice desde una perspectiva extensa de estudio de las religiones y del judaísmo tardío, situando ese misterio en el contexto de las ascensiones de Henoc, Elías y Moisés (con Mahoma) y de la Ascensión/Asunción de María, su Madre.

Al lado de esa visión hay en el NT al menos otras tres, que enmarcan y definen el misterio cristiano:

-- El Evangelio de Juan identifica la Ascensión con la Crucifixión: Jesús elevado en la Cruz "sube" (se introduce) en el misterio pleno de Dios y lo atrae todo hacia su Vida.

-- Mt 28, 16-20 interpreta la Ascensión como presencia misionera de Jesús en sus discípulos: Él se aparece en la Montaña de Pascua en Galilea y les envía al mundo entero, para así extender su "discipulado" (su experiencia de Dios y su tarea) a todas las naciones, diciendo: "y yo estaré con vosotros hasta el fin de los tiempos". Jesús no "sube" al cielo, sino que está en todos sus enviados y en los pobres del mundo (Mt 25,31-46).

-- La carta a los Hebreos... interpreta la Ascensión como ascenso del Cristo Crucificado en el Santuario del Cielo, en la fiesta universal del Yomm Kippur cristiano, para abrir así el camino de la nueva Humanidad reconciliada.

Pues bien, el evangelio de este domingo de la Ascensión está tomado del apéndice “canónico” (no del texto original) de Marcos, y es uno de los textos más significativos de la historia de la iglesia, "manual" de exorcistas y carismáticos.

-- Un texto extraño, abrupto, que rompe el "discurso" anterior de Marcos (que acaba en Mc 16, 8) y ofrece un compendio de la misión cristiana, desde una perspectiva carismática y milagrosa de decisión, valentía (osadía) y esperanza, pero con el riesgo de insistir en aspectos "milagrosos" que no responder al texto anterior del evangelio.

-- Un texto añadido por un "redactor" eclesial. A mediados del s. II, algunos manuscritos comenzaron a incluir tras Mc 16, 8 un apéndice, que antes circulaba quizá de forma independiente, con un compendio de experiencias pascuales, y un mandato misionero con la Ascensión del Señor (que ahora presentamos: Mt 16, 15-20). Este pasaje recoge, en forma de resumen o compendio, algunos testimonios fundamentales de la experiencia pascual y del comienzo de la Iglesia.

La inclusión hizo fortuna y desplazó, y luego eliminó del texto actual de Mc, otro final no canónico más pequeño. Desde entonces, este pasaje se añadw en los manuscritos más utilizados y en el texto "canónico" del Nuevo Testamento (A C D W)

-- Es un pasaje espléndido, que expresa la fe de una iglesia antigua, quizá la de Roma, un compendio del cristianismo de milagros, formulado de manera rompedora, radical. Éstos son los signos de la Ascensión y de la Fe en Cristo, conforme a este pasaje:

- expulsar demonios, liberar así a un mundo endemoniado,
- hablar todas las lenguas, abriendo un espacio universal de palabra,
- inmunizarte a todos los venenos, no dejar que el mal te invada,
- curar a los enfermos, hacer un mundo sano.

Este evangelio del domingo de la Ascensión ofrece el mejor "manual" de exorcistas y carismáticos de la Iglesia. Ninguno de los textos posteriores de la iglesia (ni los antiguos, como en de la imagen 2), ni los nuevos (como los que están surgiendo por doquier y ahora mismo se enseñan en el Congreso de Exorcistas de Roma) es superior a éste del final canónico de Marcos.

Esta experiencia está en el fondo de la Iglesia: Expulsar "demonios", curar enfermos, vivir en salud... hablar todas las lenguas... (como he puesto de relieve en mi Comentario de Marcos,VD, Estella 2013, imagen 3)

Esta postal reelabora un texto antiguo, insistiendo en la necesidad de recuperar desde el fondo del Evangelio de Marcos los "exorcismos" y "sanaciones", con la experiencia de salvación (que es la fe), pero sin condena expresa de los no creyentes, como se ha venido diciendo (la palabra aquí empleada, katakrinô, no significa sin más condenar, sino dejar en manos del juicio de Dios en Cristo). Buen domingo a todos.

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13.5.18. Ascensión: Símbolo chamánico, experiencia mística y mensaje pascual

10.05.18 | 16:52. Archivado en Jesús, Judaísmo, Pascua

Celebramos el próximo 13 de mayo la fiesta de la Ascensión del Señor, que forma (con Pentecostés) la etapa conclusiva del ciclo pascual. Es una fiesta importante del ciclo litúrgico cristiano, y así quiero presentarla hoy, para evocar mañana el texto litúrgico de Mc 16.

-- Empezaré hablando de la Ascensión del alma (o del hombre entero) como símbolo iniciático y místico, que puede encontrarse en los chamanes

-- Presentaré después las grandes ascensiones del Antiguo Testamento y de la tradición judía: de Henoc y Elías, con Moisés (a las que se puede vincular la Ascensión de Mahoma en el Corán).

-- Trazaré el sentido de la Ascensión de Jesús, a la que uno la Asunción de María, su Madre. Como he dicho, éste es un símbolo importante de la tradición cristiana, una experiencia de fe. Pasado mañana comentaré el texto del evangelio de Marcos. Buen día a todos.

Imagen 1: Ascensión místico-apocalíptica de Henoc, la más famosa de las iniciaciones apócrifas judías.
Imagen 2: Ascensión pascual de Jesús, en fondo grande
Imagen 3: Ascensión/asunción del "alma" de María, según la tradición oriental

(tema desarrollado en Diccionario de las tres religiones, VD, Estella 2009, pag.139-141. Imagen final)
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6.5.18. No os llamo siervos, sois amigos

Dom 6 pascua, Juan 15,9-17. Éste es el manifiesto supremo del amor cristiano. No somos siervos de Dios, pues él no se impone por encima para que le obedezcamos, sino que nos llama y nos hace sus amigos.

No somos tampoco empleados de Dios, para triunfo y gloria de su empresa, pues tenemos en la vida más tarea ni más finalidad que ser amigos.

Somos simplemente amigos de Dios en Jesús..., como dice este evangelio de Juan (¡el testamento del amado!), y como Juan de la Cruz ha interpretado añadiendo que ya "sólo en amor es mi ejercicio".

Esta lectura de pascua, es un texto paradójico, nervioso, escrito en zig-zag, como el amor que se dice no diciendo o , mejor dicho, diciendo de otro modo.

Amar es simplemente "dejarse amar", como las mujeres de la pascua, como el discípulo amado, como todos los que han amado a Jesús y se dejan amar por él y con él, sin más ejercicio que el seguir amando..., no para no hacer, sino para hacer de otra manera.

En este manifiesto de amistad culmina el evangelio, entendido, al fin, como escuela de amor... donde no se cumple menos, sino mucho más, porque sólo quien es amado y ama puede asumir en presteza la tarea de la vida, cumpliendo así el "mandamiento del amor", comos seguirá diciendo Jesús.

Buen domingo a todos, para que podamos expresar de esa manera la alegría suprema que Jesús muestra y nos ofrece en este evangelio.

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22.4.18.Buen Pastor, Buen Amigo. ¿Hay una rebelión de las ovejas?

Domingo del Buen Pastor(Jn 10). Estamos en un tiempo duro tanto en relación a las ovejas como como a los pastores:

-- Unos hablan de rebelión en la granja (redil). Es mal tiempo, he dicho: ¡Nadie quiere ser oveja! En el “redil” del rebaño de la iglesia no se ven ya nuevas (al menos en los países de occidente), y los que quedan parece estar por despiste.

De todas formas, quizá no es ni rebelión, sino sólo desinterés. Las ovejas no quieren ser ovejas de pastores…, sino ovejas de amores (en el mejor de los casos, como en el Canto de Juan de la Cruz)

-- Otros echan la culpa a los pastores, diciendo que están desubicados. El Papa Francisco les ha pedido que “huelan a oveja”, que se mezclen, que se arriesgan, con las manos en la masa, dejando oficinas e iglesias donde se han acomodado...

Pero no es fácil, ni todos lo consiguen, ni las ovejas se dejan oler, ni quieren pastores que anden con llas, sino sólo personas que sepan escucharles, quererles, caminar con ellos.

He dicho que puede haber pastores “des-ubicados”, pero quizá ni eso. Quizá ni se sabe dónde debería estar la ubicación de los pastores (pues ya no ejidos, ni lugar para manadas, como antaño).

¿Qué hacer en un tiempo como este, si unos no quieren ser oveja, y otros no saben/no sabemos ser pastores? Quizá todos somos (hemos de ser) pastores y todos ovejas, al mismo tiempo, unos de otros y con otros (de manera que al fin no seamos ni pastores ni ovejas, sino sólo buenos amigos).

Quizá el mismo Jesús hablaba de eso, cuando decía que el pastor conocía a sus ovejas, como el amigo conoce al amigo, el hermano al hermanos... Buen domingo a todos, pase adelante quien quiera seguir pensando
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Se nos ha hecho palabra vacía... Revivir la resurrección

sí, una palabra vacía, como otras que en su tiempo fueron importantes: Dios, Amor, Iglesia, quizá Patria. Una palabra por la que se podía vivir, muriendo incluso por ella.

Ahora corre el riesgo de ser como una moneda gastada, devaluada sin remedio, en un mundo que busca otros intereses, pues estos de Dios, Amor, Iglesia, Patria... no le sirven, no son más que recuerdos de un pasado irremisiblemente muerto, para muchos.

Por eso, cuando los cristianos decimos que Jesús ha resucitado de la muerte (o que Dios le ha resucitado) no suscitamos en general ningún rechazo, sino a lo más un poco de cansancio, quizá una atención cortés por un momento, luego el paso y cambio hacia otras cosas, otros programas de dinero, de amoríos de momento, vacaciones de olvido y/o política de intereses, sin más patria que el puro poder y el dinero, sin más iglesia que una afición de fútbol...

Ya sé que las cosas no son simplemente así, pero corren el riesgo de serlo. De la Resurrección de Jesús habría que hablar de otras maneras, con el testimonio de una vida resucitada, con una Iglesia que es signo y presencia de otro tipo de Vida, con Amor y Patria de verdad... Yo, en este momento, como simple teólogo, puedo ofrecer algo más pequeño: Unas reflexiones teóricas sobre la resurrección, para situar su novedad e impacto en la Iglesia primitiva. Así lo hago en lo que sigue. Buen tiempo de resurrección a todos.

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Apariciones de Jesús: ¿Históricas y creadoras o histéricas y vanas?

Vivimos en un mundo de apariciones, es decir, de signos más o menos visuales o auditivos, con evocación de presencias que fundan (o dicen que fundan), definen e impulsan nuestra vida en sentido positivo (pero con riesgo de volverse destructoras).

Así ayer y hoy, por ejemplo los medios nos han despertado con la visión de los regueros de luz de muerte de las bombas smart/inteligentes de USA, GB y FR, cabalgando sobre el cielo de oriente para caer en empresas, quizá también de muerte, de Siria. Evidentemente, son apariciones inducidas, de propaganda del poder, con muerte añadida.

En cualquier lugar del mundo se están "celebrando" ahora mismo reuniones de güijas o de otro tipo de espiritismos, que quieren ponernos en contacto, también inducido, con posibles espíritus de un mundo pretendidamente superior, donde habitarían los muertos, para comunicarnos con ellos (en general, estas presencia y/o apariciones son destructoras, como indicaré, desde una perespectiva bíblica, al comentar algunos textos del AT).

Se habla por doquier de apariciones (¿siempre inducidas? ¿de qué forma?) de espíritus, ovnis o entes preter- y sobre-naturales, e incluso de santos que poblarían la otra cara de nuestra pequeña "sabiduría lunar" o nocturna, como mil veces se ha dicho (evidentemente, de una luna que está más allá de los cohetes estelares lanzados por los hombres).¿Cómo distinguir las verdaderas y/o enriquecedoras de las falsas y destructoras?

Pues bien, en este gran teatro de apariciones, los relatos pascuales nos dicen que Jesús se ha aparecido... enriqueciendo así nuestra vida, esto es, abriendo nuestra experiencia y compromiso a un plano más alto de comprensión y acción humana. Por su parte, la liturgia cristiana añade que la aparición de Jesús no sólo es verdadera sino principio y sentido de todas las verdades, fundamento del cristianismo.

Los cristianos afirman que la visión/aparición de Jesús resucitado es creadora de vida, principio de salud. Por el contrario, hay otros que afirman (como decía ya Celso en el II d.C.) que esas apariciones eran enfermizas, en la línea de una histeria destructora, como cierto tipo de visiones y posesiones demoníacas (discutidas por Mc 3)... Por eso es necesario hablar de su naturaleza y/o novedad.

Algo he pensado y estudiado sobre el tema, y me he atrevido a decirlo en el Diccionario de las tres religiones (pág. 103-107), cuyo texto retomo básicamente en lo que sigue, para ofrecer un panorama de lo que han sido (y cómo han sido y son) las apariciones/presencias de Jesús resucitado, como puerta de acceso a un tipo de realidad superior, cuyos testigos quieren ser los cristianos (hombres y mujeres que "ven" algo muy especial, que transforma o debería transformar su vida).
Que siga el buen domingo para todos.


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Dom 15.4.18. Resurrección: Cuerpo y comida, perdón y Espíritu Santo

Domingo III de Pascua, Lc 24, 36-49. Este evangelio ofrece la experiencia central de los discípulos reunidos, que reciben a Jesús y le conocen cuando él come con (ante) ellos y les concede el “poder” de perdonar y extender su pascua. De esa forma muestra que nosotros mismos somos la resurrección de Dios Jesús resucitado.

No están sólo Doce, está toda la Iglesia, formada por los Once (falta Judas) con las mujeres de Lc 24, 1-11 (que han convertido a esos Once), los fugitivos de Emmaús, 24, 13-35 (que han dado testimonio a todos) y los otros compañeros (cf. Lc 24, 9.33). Son muchos, los ciento veinte que cita Hch 1, 15, la comunidad que espera y acoge a Jesús. Somos (estamos) todos los cristianos, llamados a ser resurrección de Cristo, que nos ofrece sus cuatro signos:

-- El primer signo de pascua es el cuerpo, las manos y los pies… No es cuerpo en la forma anterior de muerte, pero es el mismo: Pies y manos, signo y testimonio de la corporalidad humana, hecha de pies y manos, corazones y presencia. Cristo resucita en el cuerpo sufriente de la humanidad llamada al respeto, al cuidado y respeto, al cariño y amor que resucitan. Sin cuerpo no hay Cristo, no hay vida de Dios en la tierra (como tierra).

-- El segundo signo es la comida. Ciertamente, Jesús resucitado no come como antes, el texto es simbólico… Pero en el sentido más profundo del símbolo él es Cuerpo que necesita comer pan o pescado, leche o miel, compartiendo la comida de su cuerpo eclesial, de todos los creyentes y en especial de los hambrientos de la tierra. Cristo resucita como pan real, concreto:los hombres y mujeres vivan, que los pobres se alimenten, que todos puedan compartir comida y esperanza, eso es resurrección. Una iglesia donde los creyentes no comen (no comparten la comida) no es Jesús resucitado.

-- El tercero es el perdón… El signo más hondo de resucitado no es un tipo de visión contemplativa aislada, separada de los otros, en medio de una tierra de lucha mutua, engaño y muerte. Cristo resucita en el perdón mutuo del amor que se ofrece y recibe, un perdón que es patrimonio de todos los creyentes, pues donde ellos se perdonan y extienden el perdón sobre la tierra vive Dios y el Cristo resucita. Creer en la pascua es perdonarse y perdonar, es amarse y amar, pero de tal forma que allí donde no se perdona Jesús resucitado no puede mostrarse. Nosotros mismos al perdonarnos somos la resurrección de Dios.

-- El cuarto signo es el Espíritu Santo, esto es, la presencia creadora y transformadora de Dios que convierte a los hombres en portadores de vida, de Jesús resucitado. En este último sentido, nosotros mismo, acogiendo y ofreciendo la Palabra de la Vida de Dios somos el Espíritu Santo, la vida extendida de Dios, su resurrección.

Siga leyendo quien quiera entender mejor esta palabra de vida, que es el testimonio de la resurrección de Jesús según el evangelio de Lucas, que queremos comparar con el de Juan. Buen domingo a todos.

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“Venganza” eclesial de Tomás: Negación de la carne, sumisión de las mujeres

08.04.18 | 09:10. Archivado en Nuevo Testamento, María, Pascua, Evangelios

La escena pascual de Tomás en Jn 20 (cf. blog de ayer) ofrecía un programa esencial de cristianismo: Tomás, el gnóstico, debía aceptar la carne pascual de Jesús (encarnación de Dios) e integrarse en la comunidad real de varones y mujeres.

El Evangelio de Tomás es un texto de gran importancia histórica y teológica, pero no ha sido aceptado en el canon de la Iglesia. Por el contrario, el de Juan ha aceptado tras unas correcciones. Éstas son las razones por la que el evangelio de Tomás no ha sido aceptado como "oficial" por la Iglesia:

-- No acepta del todo la “carne” histórica y concreta de Jesús (en contra de Jn 1, 14), con la carne de los crucificados, heridos y hambrientos de la historia actual, en línea de compromiso personal y social.

-- Porque no acepta a las mujeres como tales, sino que en el fondo las utiliza, diciendo que ellas deben “someterse” a los varones (es decir, convertirse en varones).

Ciertamente, la Gran Iglesia no ha recibido en su canon el Evangelio de Tomás, pues, como dice San Ireneo “caro cardo salutis”: el quicio de la salvación es la carne (la encarnación de Dios, la resurrección de la Carne), con el valor universal de varones y mujeres, de manera que las mujeres no están sometidas a los hombres, ni deben hacerse varones para salvarse.

Pero, en el fondo, a lo largo de la historia de la Iglesia se ha dado (y sigue dándose) una venganza de Tomás, pues una gran parte de ella no ha creído de verdad en la encarnación de Dios (no lo digo, lo decía hace 75 años el mismo K. Rahner), y sigue considerando a las mujeres pura “carne de segunda” al servicio de los varones.


Siga leyendo quien quiera pensar sobre el tema, en este “domingo de la pascua blanca” (in albis), en que la Iglesia recuerda y acepta la “superación” superación del evangelio de Tomás en el evangelio de Juan (tema de la postal de ayer).

Tomás se ha vengado, pues su evangelio, expulsando oficialmente y colocado fuera de la puerta de la Iglesia, ha entrado por la ventana, pues muchos cristianos tienen miedo de la “carne” real de Jesús, expresada de forma especial en su “miedo” a las mujeres, a las que no han dejado ni dejan entrar en círculo más hondo de la autoridad de la iglesia.

Quien quiera entender que entienda.Buen domingo a todos.

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Dom 8.4.18. Tocar las llagas, iglesia de Pascua (con Tomás)

Dom 2 pascua. Jn 20, 19-31. María Magdalena había “tocado a Jesús” en el huerto pascual, porque le amaba y por la alegría de saber que estaba vivo. Pero después tuvo que dejar de tocarle así (¡noli me tangere!), a fin tocarle/conocerle de un modo aún más hondo, llevando el Mensaje de la Vida de Jesús a los discípulos (Jn 20, 17).

Ella tocaba con amor, fue la primera de los resucitadas con Jesús en el huerto de Vida de Pascua.

A diferencia Magdalena, Tomás “el gnóstico” tuvo que aprender a tocar, bajar del mundo de los altos dogmas, de las ideas separadas, para retomar la experiencia concreta del amor de Jesús, que es la vida entregada por los otros, amor llagado. No basta con creer en Jesús de un modo separado; hay que creer en él y quererle tocando sus llagas, que son las llagas de mundo herido por (falta de) amor.

Es hermoso que el evangelio de Juan haya recogido la experiencia de María. Pero más hermoso aún es el hecho de que recoge la experiencia de Tomás, para enseñarnos así que la Pascua significa tocar con más fuerza, de un modo más hondo, como tuvo que aprender Tomás, un apóstol a quien la tradición dará gran importancia (como indica el evangelio de su nombre, no incluido en el canon, por sus tendencias gnósticas).

Tocar a Jesús, meter el dedo en su llaga, es descubrir la herida sangrante de la historia, vinculando así la resurrección con el dolor de los hombres y mujeres oprimidos, torturados, enfermos, asesinados (y con el amor de los hombres y mujeres que se aman, que se tocan y que de esa forma resucitan al amarse).

-- Pascua es tocar y acompañar a Jesús en los llagado en los llagados de la vuda… Es dejarse encender e interrogar, aprender a sentir y transformarse desde los expulsados de la vida. No es saber simplemente de oídas, no es comentar de un modo abstracto en las noticias, sino implicarse desde dentro en el dolor concreto de los crucificados.

-- Pascua es también (al mismo tiempo) sentir en las manos y en los dedos, en el corazón y la mirada, el abrazo de amor de los hombres. No hay pascua de Jesús sin cuerpo a cuerpo de intimidad y cercanía, de varones y mujeres, de los niños y mayores, en los diversos tipos de encuentro y comunión, no para poseer sino para compartir, no para imponerse sino para abrir juntos caminos siempre nuevo de respeto y admiración. Así nos toca Jesús, así se deja tocar por nosotros.

-- Jesús resucita como pascua de amor en los heridos/expulsados y en los amantes, en una humanidad cuyo secreto pascual es descubrir y compartir la vida en gozo abierto a la esperanza de transfiguración no sólo de los vivos, sino también de los muertos y enterrados como Jeús, y de los muertos sin enterrar… en esta vieja tierra (cf. http://www.cristianosgays.com/2015/04/12/pascua-4-dom-12-3-15-tomas-la-herida-de-la-historia/).

Desde este fondo quiero retomar el evangelio de este día, domingo blanco (in albis) de resurrección a la vida, con el recuerdo agradecido de Tomás.

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Mateo /y 8. Resurrección de Jesús, no del Dinero

02.04.18 | 14:41. Archivado en Dios, Pascua

Quiero terminar este curso sobre el evangelio de Mateo, que inicié en Córdoba, Argentina, recordando la palabra clave de la Pascua:

No resucita Mammón, que es el dinero, que cerrado en sí produce imposición y enfrentamiento, y nos termina conduciendo inexorable hacia la muerte.

Jesús, en cambio, que es la vida en amor, que se regala y comparte, resucita, triunfando de la muerte, rompiendo el sepulcro, y abriendo un espacio y camino de vida para todos los vivientes.

Jesús ha vencido con su amor y con su entrega a todo los demonios, y en especial al más duro de todos, el demonios del dinero, que se llama Mammón, que acaba estando al servicio de la muere. Así lo ha puesto de relieve en este pasaje esencial de la oposición entre Dios y el dinero, tal como se desarrolla en 6, 19‒7, 11. El texto consta de cinco apartados, centrados en la oposición de Mt 6, 4:

a. Tesis fundamental: Hay dos tesoros (Mt 6, 19-20). Uno es la riqueza del mundo que se corrompe (consumida por el orín y la polilla) y es objeto de envidia (ladrones). Otro es la riqueza del amor más alto, que no suscita envidia, ni nunca se destruye.
b. Dos formas de ver, dos formas de querer (Mt 6, 21-23). Está, por una parte, el corazón y el ojo limpio. Está por otra parte el corazón y la mirada que se ensucian por el deseo de riqueza (Mammón); sólo una mirada limpia nos permite conocer a Dios.
c. Dios y Mammón: Los dos principios (6, 24). Éste es el secreto más alto, la verdad suprema: Por un lado estáDios como sentido y salvación del hombre; por otro está Mamón que es el principio destructor.
b’. Mirar y desear (6, 25-34). Retoma el motivo del apartado "b". Corazón y ojos limpios nos permiten penetrar en el misterio de Dios, buscando la riqueza del Reino.
a'. Pedid y se os dará… (7, 7-11). La riqueza divide a los hombres. Solo la gracia (riqueza compartida) les vincula, en un plano de palabra, de comunión gratuita, de petición y diálogo personal.

Buen día a todos, buena semana. Feliz Pascua.

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Viernes, 25 de mayo

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