El blog de X. Pikaza

Evangelio de Juan, catequesis de cuaresma

23.03.17 | 10:52. Archivado en Nuevo Testamento, Domingo, dia de la Palabra, Pascua

La liturgia de tres domingos finales de cuaresma está centrada en tres pasajes del evangelio de Juan, que ofrecen una preciosa catequesis bautismal, las tres últimas lecciones o experiencias de la iniciación cristiana.

19.3.17: Dom 3º de Cuaresma, Catequesis de la Samaritana (Jn 4). Se trata de aprender a descubrir y a recibir el agua más alta, con la mujer del pozo de Siquem, a la que Jesús ofreció el amor y agua de su propia vida.

26.3.17, Dom 4º de Cuaresma. Catequesis del ciego de Siloé (Jn 9). No basta beber y compartir el agua, hay que ver, como enseña Jesús al ciego de Jerusalén, a quien dominan las leyes de la ciudad sagrada, por la que camina como un maldito ciego. Pues bien, Jesús abre sus ojos para que vea y viva de un modo autónomo.

2.4.17. Dom 5º de Cuaresma. Catequesis de Lázaro (Jn 11). No basta beber y ver… Hay que vivir (es decir, resucitar), como dice Jesús a Lázaro, para que salga del sepulcro y viva de forma nueva.

Presenté la pasada semana la primera catequesis (la del agua del pozo de Siquem) y seguiré presentando las dos siguientes, para fijar así las claves de la catequesis cuaresmal de este año 2017. En ese contexto quiero presentar y comentario del Evangelio de Juan con el que mis lectores podrán realizar estas catequesis de un modo personal. Será bueno dejar de lado otro libro, para asumir y recorrer este camino de conversión pascual de cuaresma con el evangelio de Juan.

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Resurrección: para que vivan los "vivos" (todos, no unos cuantos, ni siquiera muchos)

08.11.16 | 13:00. Archivado en Amigos, la voz de los, Liturgia, Pascua

Sigo en la línea de las "meditaciones de noviembre", centradas en el tema de la muerte y la llegada del Reino de Dios.

Ciertamente, el tema de las "cenizas de los muertos" es importante porque expresa nuestra vinculación con los que han vivido, a quienes ponemos en manos del Dios de la vida, comprometiéndonos a seguir su camino.

Pero es más importante el tema de la vida de los vivos, es decir, de todos (no de algunos, ni siquiera de muchos, como quiere imponer ahora un tipo de liturgia romana, en la línea del mensaje y camino de Jesús:

Que nadie muera de hambre, que nadie se hunda y ahogue en un mar, en un río o desierto por culpa de los intereses de unos "vivos" en el sentido de los aprovechados de los muertos. Así nos sigue hablado la resurrección de Jesús, en este noviembre de otoño del hemisferio norte, que es primavera feliz en las tierra australes.

En esa línea sigo recordando la resurrección de Jesús, mientras caen junto a mi ventana las hojas de los árboles de otoño, con un Jesús que abre el camino del éxodo, es decir, del Reino, de una nueva humanidad. Buen día a todos.

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Vía de pascua 3c. Recuperar la palabra de María Magdalena

08.06.16 | 11:00. Archivado en Iglesia Instituciones, Santos, Jesús, Amor, personajes, Pascua

La figura de María Magdalena y de las otras mujeres que acompañaron a Jesús ha sido en gran parte borrada o transformada por la tradición oficial de la Gran Iglesia, que parece haber tenido miedo de su influjo y su figura, como han puesto de relieve las investigaciones modernas sobre el tema. Por eso, la recuperación de María, la primera cristiana, no es sólo una tarea de crítica exegética, sino también de profundización teológica y de conversión eclesial. Esa recuperación la han intentado realizar muchos novelistas, con más imaginación que seriedad histórica, con un deseo quizá inconsciente de notoriedad e incluso de lucha contra la Gran Iglesia. Éste es un tema al que debemos volver con gran cuidado y así lo haremos, evocando una obra clave de Dolores Lemar: Magdalia, la comunidad de Magdala.

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Vía de pascua 3a. La primera fue María Magdalena

08.06.16 | 11:00. Archivado en Jesús, mujer, Nuevo Testamento, Espiritualidad, Pascua

He querido iniciar un Camino de Pascua tranquilo, suave suave, y así han ido las dos primeras estaciones. Pero, de pronto, al llegar a la tercera, donde esperaba Magdalena, las cosas se enriquecen y complican. Allí está María, la primera que ha visto a Jesús, según la afirmación solemne de Mc 16, 9, ratificada por Jn 20, 11-18 (pero ignorada por Pablo en 1 Cor 15, 3-9 y por gran parte de la tradición posterior). Para conocer a Jesús resucitado debemos acudir a ella y a las otras mujeres de Mc 16, 1-8 y de Mt 28, 1-9. Pero luego el mismo evangelio de Marcos añade que Magdalena y las mujeres no han cumplido su encargo (Mc 16, 8), no han logrado transmitir a Pedro y a los jerarcas de la iglesia su experiencia de la resurrección de Jesús. Pues bien, yo pienso que aquella situación permanece: La Gran Iglesia no ha escuchado todavía la voz de las mujeres de la Pascua. ¿Por qué? ¿Los jerarcas se han resistido a escuchar a las mujeres? ¿Ellas no han querido o no han sabido decir lo que debían? Así estamos hoy, los mismo que el año 70/72 d. de C. (cuando se escribió el evangelio de Marcos), esperando, necesitando, el testimonio de las mujeres de la Pascua, como iré diciendo en los días que siguen.

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Vía de Pascua 3d. La comunidad de Magdal (-ena). Un lunes de aguas.

08.06.16 | 10:47. Archivado en Teología, Jesús, mujer, personajes, Pascua

Entre las estaciones de esta Vía de Pascua la más sorprendente sigue siendo la tercera: el encuentro de Jesús con María Magdalena y el encuentro de los cristianos con María. De ese encuentro, rectificado o tergiversado, han tratado miles de libros de ficción o semi-ficción de los últimos decenios, como si se tratara del descubrimiento de una nueva América o de otra galaxia proto- o post-cristiana, entre ellos el de El Código Da Vinci. Pues bien, en medio de toda esa bibliografía tengo el placer y honor de presentar hoy (y mañana) el libro de Dolores Lemar, La Comunidad de Magdala. Lo hago el día de la fiesta mayor de las magdalenas liberadas (prostitutas amorosas) del lunes de aguas de Salamanca…con el deseo de que un día pase el río y llegue a la ciudad de de los hombres y mujeres la verdadera Magdalena Mujer libre.

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Vía de pascua 3e. Magdalia, mi Iglesia

He venido presentando la novela y propuesta de Dolores Lemar, que se titula, según la portada, La comunidad de Magdala, una comunidad presidida por un friso de tres mujeres de ojos suplicantes y de velo blanco, con una cruz al fondo y el pez de Cristo en la base. Pero después, pasando a la primera página, en la portad interior, descubrimos que la obra se titula Magdalia (Magdalia. La comunidad de Magdala, Arcibel, Sevilla 2007). Con el permiso de Dolores Lemar, quiero evocar el sentido de ese título, para redescubrir con ella el principio de la iglesia.

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Dom 22.5.16. Trinidad, viaje al interior de Dios y al exterior de los hombres (con Mateo)

Celebra este domingo la iglesia la Fiesta de la Trinidad, como culmen y compendio de todas las fiestas del año: del Dios que es Padre, es Hijo y es Espíritu.

La formulación más clara de la Trinidad la ofrece el final Evangelio de Mateo, que culmina con la gran palabra del envío:

Id al mundo entero,
ofreced este camino (evangelio) a todas las naciones,
bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo,
y yo (Jesús) estaré con vosotros hasta el fin de los tiempos.

Éste es el desenlace y fin del evangelio, que hoy quiero interpretar como viaje al interior de Dios, siguiendo el esquema y camino del evangelio de Mat3eo, con los textos más significativos que van jalonando esa marcha, con Jesús, desde su nacimiento hasta su pascua.

-- Es un viaje al interior de Dios, como vida de amor que se revela en la historia de los hombres, vida que los textos primordiales de Mateo (1, 18-25; 3, 17-17; 11, 25-30; 17, 1-8 y sobre todo 28, 16-20) interpretan y entienden como Padre, Hijo y Espíritu Santo.

-- Es un viaje que culmina en forma de Universalidad Humana, pues el Dios Padre, Hijo y Espíritu vincula en amor (en futuro de salvación) a todos los pueblos de la tierra, judíos y gentiles, cristianos y no cristianos. De esa forma, el vieja al interior se convierte en viaje al exterior de todos los hombres y mujeres.

Como verá el lector por la imagen, presentaré los momentos básicos de este "viaje trinitario", al interior de Dios y al Exterior de todos los hombres, en una Vigilia de Oración y Reflexión, que se celebrará en Valencia, el próximo sábado.

Allí invito a los que quieran acudir. Los otros podrán ver el esquema general, con los momentos básicos de este gran gran camino: Cuanto más entremos en Dios más podremos extendernos en solidaridad de amor y justicia hacia todos los hombres y mujeres de la tierra, porque el interior de Dios es principio de reconciliación y unidad (en la diversidad) de todos los pueblos y personas del mundo.

En los días próximos, como corresponde a este fiesta, presentaré otras facetas del Dios Trinitario. Buen fin de semana a todos.

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Obras ES /3. Consolar, soportar, dialogar

Termina con esta postal la exposición de las siete obras de misericordia espirituales (propias del Espíritu Santo), que he querido poner de relieve con ocasión de la fiesta de Pentecostés.

El mismo Espíritu de Dios consuela a los tristes, nos consuela y hace que nosotros podamos consolar a los demás, como dice San Pablo en Rom 8 y 2 Cor 1. Por eso le llamamos Consolador o Paráclito: Fuente y sentido de todo consuelo profundo.

Éstas son las tres últimas: consolar a los tristes, soportar las adversidades de la vida y dialogar con el misterio (esto es, pedir a Dios por vivos y difuntos), descubriendo y realizando así el sentido de la vida como diálogo con Dios, dialogando (en lo que podamos) con todos los hombres y mujeres.
Cada lector podrá destacar una de ellas.

-- Para algunos, la más importante será el consuelo, que consiste en acompañar y animar a los tristes, angustiados, abatidos, levantando la "moral" de los demás, para caminar con ellos.

-- Otros insistirán en la paciencia activa, entendida como aguante en las adversidades. No se puede consolar si uno se deja hundir, si se deprime por nada, si no sabe mantenerse en un mundo cargado de riesgos.

Paciencia activa es el aguante, es decir, la resistencia , como ha puesto de relieve el libro del Apocalipsis. No es una resistencia resentida, sino un gesto de compromiso activo con la vida, a favor de los demás, en esperanza.


-- Finalmente, la más importante de todas las obras es la oración, entendida como diálogo, con Dios y con los otros. No se trata simplemente de pedir, sino de pedir y dar, de acompañar a los demás en el camino (y de un modo especial al mismo Dios).

La oración nos vincula sobre el campo de la vida, como a la pareja del cuadro de Millet, con la pareja orando al mediodía el Ángelus. Ambos dialogan así y se vinculan, no sólo con el campo en que trabajan, sino con el Dios creador, con los vivos y difuntos.

Como verá quien lea la postar entera, sigo tomando como referencia la obra que hemos escrito J. A. Pagola y un servidor con el título de Entrañable Dios. Las obras de misericordia (Verbo Divino, 2016). Allí he puesto de relieve el origen y sentido de las obras de misericordia corporales y espirituales (por utilizar este lenguaje, quizá poco apropiado, de la tradición teológica, pues también las obras llamadas corporales, tomadas de Mt 25, 31-46, son obras espirituales).

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Dom 15.5.16. Pentecostés 1. Las obras del Espíritu Santo (educación y consejo)

Año tras año he venido repitiendo en esta fiesta, desde 2007, el tema y teología del Espíritu Santo, y así podrá verlo quien lo quiera, buscando en mi blog de RD.

Pues bien, este año he querido hablar de las Obras del Espíritu Santo, que se identifican con las obras del misericordia espirituales, esto es, propias del Espíritu Santo, que se expresa a través de ellas en la vida de los creyentes y del conjunto de la iglesia.

Empezaré recordando, a modo de ejemplo que suele hablarse los siete “dones” del Espíritu Santo, en la línea de Is 11, para evocar después los siete frutos, citados por San Pablo en Gal 5, 22. Pero me detendré después en las obras del Espíritu Santo, que son obras de misericordia humana, pero son, al mismo tiempo, obras de la misericordia de Dios, que es el Espíritu Santo.

En esa línea, Pentecostés es la fiesta de Dios como Espíritu de amor/vida que se manifiesta y actúa en la vida de los hombres. Pero es al mismo tiempo la “fiesta y compromiso” de los hombres, que se van haciendo espirituales, en un gesto de amor mutuo, de experiencia de vida.

Como el tema es largo, publicaré hoy sólo las dos primeras obras (enseñar, aconsejar) A lo largo de la Semana de Pentecostés publicaré las cinco siguientes.

Como verá quien siga leyendo, según el evangelio, la primera “obra” del Espíritu Santo es la enseñanza (el Espíritu Santo os lo enseñará todo…). En esa línea, las obras del Espíritu Santo comienzan por la enseñanza. Buena Vigilia y día de Pentecostés.

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Dom 17.4.16. Nadie podrá arrebataros de mi mano, yo y el Padre somos Uno

Dom 4 Pascua, ciclo C. Jn 10, 27-30. En el fondo de esta evangelio late el miedo al fracaso, al robo y a la muerte, con la promesa de Jesús, que supera ese miedo, robo y muerte:

¡No pereceréis, nadie podrá arrebatarlas de mi mano, porque el Padre y yo somos uno! No tengáis por tanto miedo.

a. EN UN MUNDO DONDE REINA EL MIEDO. Este evangelio responde a la angustia causada por los “malos pastores”, aquellos sicarios que dicen guardar a los demás, pero sólo quieren elevarse y triunfar a costa de otros, a quienes traen y llevan, manipulan y oprimen.

Son pastores bandidos, vampiros que chupan nuestra sangre, con nuestro dinero, de manera que estamos a su merced en el mundo… y encima salen en la propaganda y se llaman bienhechores. Y de esa forma sufrimos por su bomba, sus cuentas secretas, su mentira organizada, como sirios errantes entre fusil a un lado y alambrada al otro.


b. LA LLAMADA A LA CONFIANZA. Desde ese fondo resuena más fuerte el evangelio (todo Jn 10), como una invitación a la esperanza que culmina con un estallido de alegría y de seguridad: “Nadie podrá arrebatarlas de mi mano…”.

Jesús aseguró a los suyos y les dijo: Nadie podrá robar a mis ovejas (matarlas para siempre, destruirlas…), porque están conmigo, y Yo soy Uno con el Padre.

Éste es un tema muy concreto, de carácter político-social, de seguridad familiar y personal... pero, al mismo tiempo, sus palabras finales (¡yo el Padre somos Uno) desvelan y descorren el misterio más hondo de la teología, el sentido de la Trinidad, la presencia de Dios en nuestra vida.

Así se desvela el argumento final del evangelio: Mi Padre me las ha dado, y nadie me las podrá quitar (nadie podrá destruirlas), porue Yo y el Padre somos Uno (estamos unidos). Dios mismo nos da la mano por medio de Jesús, de manera que en él somos y vivimos, y él nos dice: “yo el Padre somos Uno”, y vosotros sois Uno con el Padre y Conmigo, en el Espíritu.

Éste es sentido más hondo de la revelación de Dios, es decir, de la Trinidad cristiana, centrada en el Cristo que defiende, protege y "unifica" a sus ovejas, es decir, a todos los hombres y mujeres que le escucha, con confían en él, por medio del Espíritu, por encima de los mares que amenazan, de los fusiles que persiguen, de los campos de concentración...

Nadie se había atrevido a decirlo (o lo había dicho sin verdadera profundidad, sin poner su vida al servició de la unidad de amor entre todos los hombres y mujeres).

Jesús lo ha dicho con toda su verdad verdad: Yo el Padre somos Uno en el Espíritu, somos Trinidad de amor, que es comunión para los hombres...

Jesús lo ha dicho, de un modo consecuente: Yo puedo defender y reunir en amor a todas las ovejas, no sólo en el cielo (imagen 1: Catacumbas...), sino en la misma tierra, pues todos los hombres y mujeres forman parte de nuestra comunión, de la comunión de amor que yo formo con el Padre en el Espíritu.

Y si él lo ha dicho podemos decirlo con él: Yo y el Padre somos Uno, en él vivimos, nos movemos somos (Hch 17). Así podemos abrir un espacio de amor y acogida para todos, si somos creyentes.

Buen fin de semana a todos.

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Dom 10.4.16. Barca de Pedro: Discípulo Amado, Amante Maestro

Dom 3 Pascua. Ciclo C. Mañana, 8.4.16, se publica la exhortación apostólica post-sinodal Amoris laetitia (La alegría del amor), sobre el tema de la familia en la humanidad y la iglesia.

Como sabrán mis lectores, he venido acompañando los trabajos de preparación de ese documento desde hace más de dos años (con ocasión de los dos sínodos sobre la familia), dedicándole el libro que aparece en la primera imagen.

En ese contexto, sobre un tema que he estudiado en este blog en numerosas ocasiones, recibe todo su sentido el evangelio de este Segundo Domingo de Pascua, que se ocupa, de un modo sorprendente del Discípulo Amado, que convierte a Jesús en Maestro Amante, en la barca de Pedro.

Éste es, además, un tema al que he querido dedicar la parte central de mi libro sobre la misericordia (imagen 2), entendida de un modo eclesial y social, familiar y universal, en clave de amor intimista (discípulo amado) y de justicia social, en la línea de las grandes obras de "humanidad" que ha puesto de relieve Mt 25, 31-46.

Entendido así, en ese doble trasfondo, el evangelio de este domingo: Jn 21, nos sitúa ante uno de los pasajes más sorprendentes y luminosos no sólo del Evangelio, sino de la literature universal.

Lo he comentado más de cinco veces a lo largo de la historia de este blog. Hoy me animo a rehacerlo y presentarlo de nuevo, en este tiempo (en este mundo) necesitado de amor, donde palabras como Amante y Amado aparece prostituídas con frecuencia, no solo en la sociedad, sino en la misma Iglesia.

Conforme a este evangelio, Pedro ha recibido una autoridad de amor y debe ejercerla siguiendo a Jesús y cuidando a las ovejas, pero no puede imponerse sobre el Discípulo amado, ni fiscalizarle, sino que debe hacerse él también discípulo amigo del amigo Jesús.

-- Contra la patología de un pastor (jerarca) que quiere tener la exclusiva y vigila a los demás, eleva nuestro texto el buen recuerdo del Pedro ya muerto, que abrió en su Iglesia un espacio para el Discípulo amado, y eleva también el buen recuerdo de aquel Discípulo amado que supo mantenerse al lado de Pedro.

-- Éste es el evangelio de Jesús Amante, y de Pedro y de Juan... y de todos los cristianos, que han de subir a la barca de pascua como amigos, para echar de nuevo las redes en la noche, para echarse al agua, al encuentro de Jesús y sus amigos (de todos los seres humanos), en una playa que, un día como hoy (7.4.16), puede ser la de Lesbos, famosa en otro tiempo por un tipo de amor que se decía cultivar en aquellas tierras.

Buen fin de semana a todos.

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Dom 3.4.16 El día de Tomás: Tocar la llaga de Jesús, curar su carne herida

Este segundo domingo de Pascua (ciclo C) se celebra con el evangelio de Juan (Jn 20, 19-30), que tiene dos partes principales:

-- Primera experiencia (20, 19-23): la comunidad reunida (sin Tomás) “ve” a Jesús que le ofrece su paz y le concede la gracia del Espíritu Santo, para perdonar. Éste es el signo supremo de pascua: El perdón de los pecados.

-- Segunda experiencia (20, 24-29): la pascua es memoria y presencia de Jesús crucificado en los crucificados y expulsados de la historia. Sin meter la mano en la herida del Cristo, sin acompañar y ayudar a quienes siguen sufriendo con y como él no existe pascua cristiana.

Estos dos elementos, unidos e inseparable (perdón real, es decir, activo... y solidaridad con los que sufren) no puede hablarse de Jesús, no existe esperanza y comunión cristiana.

Sigue en el texto la primera conclusión del evangelio de Jesús (Jn 20, 30) de la que aquí no trataremos, pero que sirve para ratificar la importancia de los dos gestos anteriores, que definen el dogma de Jesús, sus dos novedades: El evangelio es perdón...y es "comunión" desde la carne, es decir, en solidaridad "carnal" (real) con los heridos de la historia real.

Este evangelio responde a los dos grandes problemas de la primera comunidad cristiana, que son nuestros dos grandes tesoros y problemas, tras dos mil años de historia:

-- Somos cristianos si perdonamos, si ofrecemos el signo real del perdón, en concreto, no en teoría..., pero diciendo al mismo tiempo que hay situaciones de pecado imperdonable: no puede haber perdón mientras no cambiemos (no hay perdón para el tráfico de personas, para la negación de asilo, para las bombas de napaln).

-- No somos cristianos si no descubrimos a Cristo en la carne herida de los expulsados, oprimidos y sufrientes...No somos cristianos si no metemos la mano (si no ayudamos) en las heridas concretas de nuestra historia

El perdón cristiano, la visibilidad de Jesús... Estas siguen siendo nuestras tareas y retos: ¿Cómo expresar el perdón de Jesús, y decir que hay situaciones sin perdón, mientras no nos convirtamos? ¿Cómo tocar a Jesús en su historia concreta... en nuestro crucificados reales?.

Imagen 1: Caravaggio: Tomas "toca" la herida de Jesús
Imagen 2: Niño sirio de 11 años, herido por esquirlas de una bala anti-persona (shrapnel)

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Jueves, 30 de marzo

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