El blog de X. Pikaza

Evangelio de Juan, catequesis de cuaresma

23.03.17 | 10:52. Archivado en Nuevo Testamento, Domingo, dia de la Palabra, Pascua

La liturgia de tres domingos finales de cuaresma está centrada en tres pasajes del evangelio de Juan, que ofrecen una preciosa catequesis bautismal, las tres últimas lecciones o experiencias de la iniciación cristiana.

19.3.17: Dom 3º de Cuaresma, Catequesis de la Samaritana (Jn 4). Se trata de aprender a descubrir y a recibir el agua más alta, con la mujer del pozo de Siquem, a la que Jesús ofreció el amor y agua de su propia vida.

26.3.17, Dom 4º de Cuaresma. Catequesis del ciego de Siloé (Jn 9). No basta beber y compartir el agua, hay que ver, como enseña Jesús al ciego de Jerusalén, a quien dominan las leyes de la ciudad sagrada, por la que camina como un maldito ciego. Pues bien, Jesús abre sus ojos para que vea y viva de un modo autónomo.

2.4.17. Dom 5º de Cuaresma. Catequesis de Lázaro (Jn 11). No basta beber y ver… Hay que vivir (es decir, resucitar), como dice Jesús a Lázaro, para que salga del sepulcro y viva de forma nueva.

Presenté la pasada semana la primera catequesis (la del agua del pozo de Siquem) y seguiré presentando las dos siguientes, para fijar así las claves de la catequesis cuaresmal de este año 2017. En ese contexto quiero presentar y comentario del Evangelio de Juan con el que mis lectores podrán realizar estas catequesis de un modo personal. Será bueno dejar de lado otro libro, para asumir y recorrer este camino de conversión pascual de cuaresma con el evangelio de Juan.

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¿No sufriría menoscabo si hubiese nacido de un matrimonio norma? (J. Ratzinger)

22.02.17 | 23:46. Archivado en Jesús, Nuevo Testamento, María, Adviento - Navidad, Familia

Esta famosa sentencia de Ratzinger (la filiación divina de Jesús no sufriría menoscabo si hubiese nacido de un matrimonio normal), tomada de su Introducción al Cristianismo, que cité con más detalle en la última postal, resulta por un lado positiva, pues supera el nivel biologista de la concepción de Jesús, pero, al mismo tiempo, en otro plano, me parece profundamente desafortunada, por dos razones principales que presentaré primero en resumen y que después desarrollaré en la línea del evangelio de Lucas.

La frase suena así en su original germano: “die Lehre vomGottsein Jesu würde nicht angetastet, wenn Jesus aus einer normalen menschlichen Ehe hervorgegangen wäre...“ (Einf. in das Christentum, Kösel V., München 229). No hay equívoco en la traducción.

Pues bien, este juicio de Ratzinger resulta a mi entender desafortunado en su contexto y trasfondo teológico:

1. Porque va en contra del Grundaxiom de la teología trinitaria, formulado por K. Rahner y aceptado por el conjunto de la teología actual: La inmanencia (el ser profundo) de Dios se expresa en su economía salvadora (y viceversa). Pues bien, en contra de eso, conforme a la visión de Ratzinger, el ser divino de Jesús es independiente de su “encarnación” (de su forma de hacerse humano, de su mensaje y vida, y de su muerte).

Ratzinger sigue así una visión “alejandrina” de la Encarnación, que en el fondo no es tal, pues Dios no se hace radicalmente humano (en la línea de Jn 1, 14), sino que asume de alguna forma al hombre, en una línea que se acerca a la gnosis, rechazada por la Iglesia antigua. Lo que dice Ratzinger (que la encarnación no añade nada al ser divino del Hijo de Dios) nos parece, al menos, desafortunado.

2. Porque va en contra de la dignidad de la concepción y del nacimiento humano…, como si nacer de un modo “integral” (en un matrimonio normal, es decir, por el encuentro de amor hombre-mujer, es decir, de dos personas) fuera en el fondo secundario. En contra de eso, la iglesia antigua (representada por Mateo y Lucas) ha sabido que el “nacimiento de Jesús” forma parte del despliegue de Dios. En otro tiempo, eso se daba por supuesto al afirmar que “nació de María virgen” (es decir, del amor pleno de María, en cuerpo y alma, con lo que ello implica)… pero en la teología alejandrina y luego en cierto “idealismo” cristiano de tipo gnóstico o doceta ha tendido a olvidarse (como solía decir K.Rahner). Teogo la impresión de que en el fondo el pensamiento de Ratzinger sigue siendo doceta, pues no asume las consecuencias de la encarnación de Dios, en plano personal y social.

Estas afirmaciones deberían precisarse y discutirse de un modo mucho más profundo, pero las asumen casi todos los exegetas católicos y gran parte de los dogmáticos. Aquí no puedo desarrollar el tema. Por eso me limito a presentar una lectura abierta del evangelio de la infancia de Lucas, en línea de encarnación total del Hijo de Dios. Perdonen mi juicio que puede ser algo duro los amigos de J. Ratzinger, a quien considero un teólogo genial… pero un teólogo que debe ser repensado y superado desde el evangelio.

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Dom 5.2.17. Una luz encendida, sal que conserva y da gusto

03.02.17 | 16:27. Archivado en Domingo, dia de la Palabra, Amor, Liturgia

Dom 5, ciclo A. Mt 5, 13-16. Vosotros sois la sal de la tierra, vosotros sois la luz del mundo… Así dijo Jesús a sus discípulos, a modo de afirmación (¡vosotros sois sois!) y de propuesta (¡habéis de ser!). Estas palabras son una promesa de gozo y responsabilidad, pero pueden convertirse en fuente de condena, si no las acogemos y cumplimos.

No se trata de decir que lo somos, sino de serlo. No se trata de imponer a los demás esta pretensión: ¡Nosotros somos la luz…! (como si fuéramos mejores que los otros), sino de ofrecer humildemente un resquicio de luz, como luciérnagas en noche tenebrosa (¡epertargi!), como un poco de sal en la sosa "comida" del mundo.

A veces hemos hecho todo lo contrario: Hemos querido imponer nuestra oscuridad como si fuera luz, apagando luces ajenas… Hemos arrojado sobre otros nuestras sales muertas… Por eso sigo diciendo: No se trata de apagar, sino de alumbrar; no se trata de amargar, sino de saborear y dar gusto. Y esto de un modo sencillo, como si fuera natural, gratuitamente, sin cobrar, sin exigir, sin pasar por encima de nadie.

Vosotros sois la luz, vosotros sois la sal… Ésta es una palabra que Jesús dirige a todos (a vosotros), a los cristianos individuales y a la Iglesia como grupo, para que seamos como la sal que mantiene la vida de la tierra y ofrece su sazón a los alimentos, como la luz que abre espacios de claridad y de sentido.

Ésta ha podido ser una palabra altisonante, como si pudiéramos ir por la calle diciendo “somos mejores que vosotros, tenemos gente más buena, dogmas más altos, iglesias más grandes, más bellas ceremonias, poderes religiosos, más santos….

Pero ésta puede y ha de ser una palabra consoladora… si empezamos a ser de un modo muy sencillo una presencia de luz, una sal para el mundo, nosotros, no unasestructuras exteriores…; nosotros mismos, hablando con nuestra vida, no con sermones hechos, con mentiras repetidas… Nosotros mismos, desnudos y transparentes, desde la luz y la sal del evangelio..., reflejando su gracia, repartiendo su sal.

‒ Ser como la sal… La tierra corre el riesgo de podrirse, porque no tiene sal o porque la tiene mala y excesiva (el Mar Muerto). La sal no vale para sí, sino para conservar y sazonar, para diluirse en el proceso de la vida de la tierra… No sois sal para vosotros, para un grupo pequeño, sino sal para la tierra entera.

‒ Ser luz… Tampoco la luz vale en sí, sino para alumbrar a otros… El peligro de cierta iglesia ha sido petrificar la luz o, mejor dicho, confundiendo su oscuridad con luz, y queriendo imponerla sobre los demás…

Y con esto dejo las consideraciones generales y paso al argumento del evangelio de este domingo, sorprendente y consolador, cercano y exigente. Buen domingo a todos

(tema de mi Diccionario de la Biblia).

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Que quita el pecado del mundo: ¿de muchos o de todos? La polémica sigue

Ésta polémica se viene arrastrando desde hace diez años, cuando el Papa Benedicto XVI (en la imagen, en el Vaticano, como Obispo de la Fe, con un letrero de su etapa de teólogo) propuso y mandó quitar el “por todos” de la “consagración” de la misa poner “por muchos”.

Han pasado los años, algunas conferencias episcopales no han quitado “por todos”, otras lo están haciendo ahora, a medida que se imponen los nuevos misales. No es quizá una polémica importante, pero es muy significativa, pues nos sitúa ante la gran problemática de la Reforma de Lutero (¡Cristo Cordero “quita” los pecados!), ante la misión universal de la Iglesia... y ante el tema del evangelio de este domingo donde se afirma que Jesús no sólo quita los pecados de muchos o todos, sino del mundo entero (es decir, del cosmos).

Hace dos días (Dom 15.1.17), en mi comentario al evangelio del domingo, he precisado el sentido de esas palabras con las que Juan Bautista (¡que no era cristiano, pero que abría la puerta del cristianimo!) definía a Jesús, con una imagen del Antiguo Testamento, diciendo:

Éste es el Cordero de Dios
que quita el pecado del Mundo (Jn 1, 29).

Son palabras de una tradición antiquísima, de tipo sacrificial, que ponen de relieve el “misterio del cordero” como signo y portador de una “salvación” que consiste en “quitar” (borrar, superar) el pecado del conjunto de la humanidad (entendida como kosmos).

Desde ese fondo (retomando un motivo que me ha ocupado en postales anteriores) quiero retomar el sentido de “quitar el pecado” y la distinción (y vinculación) entre muchos, todos y el mundo entero, ofreciendo en un anejo, con Gustavo Irrabábal, una extensa documentación sobre el tema.

Ésta es una postal larga, abierta a la polémica. Los lectores usuales de mi blog se contentarán con la primera parte, pero quizá habrá algunos que sigan profundizando en el tema. Ellos agradecerán mi reflexión sobre el texto base de Mateo 26 (de donde se toman las palabras de la misa) y la reflexión de G. Irrazábal, que tomo de la revista Criterio (como verá quien siga leyendo).
Buena semana a todos.

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Dom 15.1.17. Juan Bautista dijo "éste es el cordero de Dios"... y Jesús les dió a comer su pan

Domingo 2, tiempo ordinario. Ciclo A. Jn 1, 29-34. Comienza un nuevo ciclo litúrgico, el tiempo ordinario del año 2017, animado por el Evangelio de Mateo, pero que empieza con una imagen fuerte de Juan Bautista (recogida por Juan Evangelista), retomando el motivo del domingo anterior (Bautismo de Jesús), que hoy aparece con el signo de el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

-- Juan Bautista dice, con una palabra del Antiguo Testamento, que Jesús es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo... como si él tuviera que morir sacrificado, ante el altar de la "ira" de Dios, para así reparar los pecados.

-- Pero el evangelio de Juan sabe y dice que Jesús no es cordero sacrificado ante la ira de Dios, sino el mismo Dios hecho pan compartido... De esa forma pasa y nos hace pasar el Antiguo al Nuevo Testamento.

Sea como fuere, este signo del cordero-pan (que es Dios) ha marcado y sigue marcando de forma poderosa la conciencia de los cristianos que, en general, seguimos estando en el Antiguo Testamento (con Juan Bautista) más que en el Nuevo Testamento de Jesús (y del evangelio de Juan). Por eso quiero destacar hoy tres motivos principales:

a. Éste es un signo teológico, que nos sitúa ante e el sentido del "sacrificio": Cierta Iglesia cristiana ha seguido pensando muchas veces en claves de "expiación" (de reparación sangrienta), como si el cordero inocente tuviera que morir para que Dios quede satisfecho. No ha pasado del Antiguo Testamento.

b. Este signo tiene una inmensa importancia litúrgica: En todas las misas, tras el recuerdo de la Cena de Jesús (de la "consagración"), se repite: Cordero de Dios... Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo ¡dichosos los llamados a la Cena del Señor! También aquí corremos el riesgo de estar en el Antiguo de los sacrificios para aplacar a Dios más que en el Nuevo Testamento de la gracia. De todas formas, algo muy importante ha cambiado: ¡Decimos Cordero de Dios que quita el pecado del mundo... y tomamos una porción de y lo compartimos, en nombre de Jesús!

c. El tercero es un motivo de conciencia cristiana. ¿Se puede hoy creer en el valor del "sacrificio" (de la muerte del cordero para? para hablar de Dios? Hace cinco siglo, Lutero puso una interrogación sobre el sacrificio... hoy seguimos con el mismo tema.

Ciertamente, no puedo resolver esos y otros temas, pero quiero y debo plantearlos, con ocasión de este domingo, para situar mejor el tema del "sacrificio o no-sacrificio", de la institución de la nueva alianza y de la expiación (si es que hay tal expiación...).

En esa línea me limito a evocar algunos rasgos del signo del Cordero en el conjunto de la Biblia y, sobre todo, en el Nuevo Testamento, partiendo de la entrada correspondiente de mi Gran Diccionario de la Biblia (Verbo Divino, Estella 2015).

Los mismos lectores del blog sabrán sacar las consecuencias y trazar las aplicaciones de este símbolo, uno de más ricos y problemáticos de la Biblia y de la historia cristiana.

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8.1.17. Jesús el Bautizado, vida humana de Dios (Mt 3, 13-17).

Más que rito penitencial de inmersión en el agua, el Bautismo de Jesús es para el evangelio de Mateo la revelación definitiva de Dios en Jesús, el renacimiento mesiánico de Jesús, que aparece así como un "iniciado" en el sentido radical de la palabra, alguien que vive inmerso en (animado por) el Espíritu divino.

Juan bautizaba en agua, como él mismo ha destacado, situándose de esa forma a nivel de penitencia (cf. Mt 3, 11).

Pero Jesús no bautizará en agua sino en Espíritu Santo y Fuego (3, 11), porque él mismo vive inmerso en ese Espíritu y Fuego de Dios, llevándonos así del plano de la purificación penitencial a la experiencia escatológica (definitiva) de la transformación divina del hombre, de la manifestación humana de Dios.

Eso significa que la función del Espíritu Santo y del fuego, que en Mt 3, 11 tiene un sentido apocalíptico de juicio destructor, recibirá en 3, 16-17, en el bautismo de Jesús, un sentido nuevo de presencia recreadora de Dios en cuanto tal. En ese contexto podemos hablar de Jesús el Bautizado, aquel que se ha introducido (ha sido iniciado) en el misterio de Dios.

Jesús se inicia en el misterio de Dios, Dios mismo se inicia en el misterio del hombre, un Dios desnudo, entre el ángel y el bautista, en el río de la historia. Un Dios que habiendo nacido de María nace plenamente en el Bautismo, asumiendo su vida la vida y tarea de Dios.

De esa forma pasamos al relato del bautismo, que Mateo toma de Mc 1, 9-11 (cf. referencia de Jn 1, 29-34), pero que él tampoco narra en sí mismo, sino sólo desde una perspectiva anterior (la objeción del Bautista) y otra posterior (la recreación postbautismal de Jesús).

Este relato nos sitúa así ante el Dios que se revela plenamente, en la epifanía completa de Jesús, en la que viene a expresarse su misterio trinitario. Éstos son los temas que desarrollamos en lo que sigue.

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Herodes, Rey-Molok. Jesús, Rey-Niño. La fiesta de los Magos


Hay un “complejo (un mito y ritual) de Molok, que consiste en sacrificar a los niños (los propios hijos), para reinar así de un modo perverso .

Ha habido y sigue habiendo muchos Rey-Molok, y más Molok que no son reyes en sentido antiguo, pero exigen el sacrificio de niños, matándoles de un modo externo (especialmente por hambre), o utilizándoles en un plano sexual, laboral... Entre ellos, ll más importante en la Biblia y en la memoria de occidente ha sido Herodes, rey de Judá (que mató a los niños de Belén para asegurar su trono, aunque no pudo matar a Jesús).

Nuestra cultura (nuestra política y economía, e incluso a veces nuestra religión) es molokita, pues sacrifica (=deja morir) o utiliza cada día varias decenas de miles niños para seguir triunfando

Pero ese mito de Molok se expresa y configura de un modo especial en las culturas semitas del antiguo oriente (fenicios, sirios, cananeos…), donde el rey (Melek/Molok), y los grandes del reino, debían sacrificar a su hijos primogénitos al Melek/Molok divino, que sólo así les ofrecía su asistencia.

Conforme a ese “mito” (o complejo), sólo aquel que sea capaz de “pasar” sobre su propio hijo (es decir, de sacrificarle) tiene el temple y fuerza suficiente para reinar. Todo rey (Dios) fuerte impera y se impone sobre los demás costa de la vida de sus hijos. Si alguien no puede matar a esos hijos (los débiles…) no puede reinar de verdad.

Pues bien, los judíos antiguos de la Biblia descubrieron, al menos en principio, que esa adoración de Molok (con sacrificio de los hijos) era la perversión suprema de la tierra, el mayor pecado. Ellos vieron que los reyes (y los personajes importantes) de los pueblos vecinos (moabitas, amorreos, fenicios…) sacrificaban a sus hijos a Molok para reinar, sin que temblaran las manos (como en caso del Rey Mesha de Moab).

De todas formas, aún sabiendo eso, muchos reyes judíos, durante largo tiempo, han tendido que matar a sus hijos, para así imponerse (sin miedo, sin piedad, sin vacilación…), como sabe y dice bien la historia de los libros de los Reyes y la profecía de Ezequiel, donde se afirma que el mayor pecado de Israel ha sido “matar a sus hijos”, sacrificar a sus propios Molok ante Molok (a pesar de que el mismo Dios hubiera dicho a Abrahán que no matara a su hijo, en Gen 22).


En una página desgarrada y fuerte, el profeta Ezequiel (Ez 20) afirma que también los judíos, en su deseo de poder, han caído en la mayor de las perversiones,
como si el mismo Dios les hubiera abandonado, fascinado, pervertido… haciéndoles capaces de “pasar por el fuego” (matar y luego quemar) a sus primogénitos. Esa es la perversión suprema: Creer que podemos (y quizá debemos) dejar dejar que mueran miles y millones de inocentes (sobre todo niños) para que nuestra gran cultura homicida,filicida, siga adelante.

Ésta es una historia (una experiencia) que está en el fondo de la fiesta de los “magos” de Mt 2, una fiesta radicalmente antimonárquica (en el sentido normal de la monarquía filicida)… un texto de revelación del gran misterio de la perversidad (reinar matando a los niños) y de la gracia de la salvación (Jesús es rey niño).

En ese contexto se entiende la escena de Mt 2, la fiesta de los magos (no reyes) qu vienen corriendo a Belén:

‒ Los magos de oriente no son reyes que matan a niños para reinar, sino sabios que ponen su vida al servicio del Niño (de los niños).

‒ El único “rey” del texto es Herodes (¡signo del Imperio romano!) que quiere matar y mata a los niños (los sacrifica a Molok, el Dios del puro poder), para seguir reinando.

‒ Ciertamente, Jesús aparece como “rey de los judíos”, pero de una forma “antimonárquica”… Es Rey como niños perseguido

Éste es un tema central de nuestra historia… pues el poder de este mundo sigue triunfando sobre los cadáveres de los niños… Ciertamente, ya no sacrificamos los niños ofreciéndolos por el fuego a un Dios Molok/Rey sagrado, pero hacemos algo peor… Para que el mundo siga en su marcha “real” tienen que morir cada día unos 40.000 niños. La historia perversa de Moloc continúa, como verá quien siga leyendo.

1ª imagen: Los magos, mosaico de S. Apolinar, Ravenna (siglo VI
2ª imagen: Horno de Molok donde se quemaban los niños sacrificados.
3ª imagen: Códice de Roda (Huesca, siglo X)

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5/6.1.17. Nosotros, los mayores... Despertemos al mago que llevamos dento

03.01.17 | 12:36. Archivado en Jesús, religión-religiones, Amor, Adviento - Navidad, Hijos

Así quiero empezar esta reflexión de "epifanía", fiesta del ángel que despierta a los magos dormidos, los tres en una cama.

Ésta es la representación más común de esta fiesta, que aparece desde Georgia hasta Etiopía, desde Inglaterra y Francia (Autun) hasta España (Ávila), a lo largo de la Edad Antigua y Media: El mismo ángel de Dios despierta a tres hombres dormidos en una misma cama... para que vayan a ofrecer su magia y su vida Jesús, el Niño recién nacido.Así lo siguen reproduciendo de forma admirables las Hermanas de la Asunción y de Belén

Esta es la fiesta de la “revelaciòn de Dios”, su manifiestación suprema, en la vida de Jesús, un hombre-niño que nace para “alumbrar” a otros hombres mayores, que siguen dormidos por siglos. Ha sido durante más de mil años la fiesta principal de la Navidad, mejor dicho, la Navidad en sí, como expresión de la Luz de Dios que alumbra a los hombres.

Es una fiesta de ilusión creadora, pues los “reyes” no son reyes, sino buscadores de Dios, hombres atentos a la voz de la estrellas (pero dormidos en una cama, a la vera del camino)… Tampoco son “magos” en sentido vulgar, sino visitanes que vienen de lejos queriendo encontrar (y compartir) la verdad… Ellos nos preguntan. Podemos y debemos responderles.

Esta es fiesta de los hombres y mujeres ya mayores, que están mal dormidos, y que debemos despertar al conocimiento completo de la venida de Dios, al servicio de la paz de los niños. Los que deben despertar en la noche para recibir el regalo de Dios no son los niños, somos nosotros, los mayores, para buscar al Niño (a los niños), para crear un mundo de paz y comunión para todos ellos.

Es una fiesta que se ha concretado en general en una ilusión de niños la fiesta de la Cabalgata de los Magos de la Paz, que quieren que el Niño Dios viva, que todos los niños vivan y tengan ilusiones y regalos, fantasía y gozo que inunda también a los varones. Pero lo ilusión de los niños es que nosotros seamos como los magos de oriente, que hagamos el camino de la paz para ellos, en un mundo donde los nuevos y viejos herodes siguen matando niños.

Pero a fin de que la fiesta "sea" han de despertar los hombres dormidos, tres o tres mil millones, despertar a la gracia de la vida, que es la gratuidad, el amor gratuito, el compromiso de andar (y andar juntos) todos los caminos, para que haya paz para los niños....

Es la fiesta de los tres (que pueden ser como he dicho tres mil...), que vienen según la tradición de las tres partes del mundo (¿quien ha dicho que hay cuatro parte? ¡La Biblia al principio dijo que eran tres: Un mago del Oriente total/Persia hasta China, otro de Occidente Sur/África, otro del Occidente Norte/Europa, América...

Son ellos, somos nosotros, los tres dormidos, los que tenemos que despertarnos y seguir a la Estrella, y buscar la paz. Pero eso significa que tenemos despertarnos, tenemos que dejar su cama, escuchar la palabra del ángel, ponernos en camino...

Ésta es una fiesta en la que pueden hacerse reflexiones infinitas. Aquí me contentaré con presentar el texto de la Biblia y ofrecer una breve evocación , de tipo erudito, evocando en este fondo la misión de la iglesia , que está llamada a ofrecer a todos los pueblos el don de Dios que es Jesús (el amor de la vida, la vida de amor), desde la tradición del judaísmo, conforme a la visión del evangelio de Mateo. (Sigue tras la imagen de la Iglesia de San Vicente de Avila mi reflexión sobre los magos. Buen día a todos).

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2017 d.C. Calendario del Sol, Año de Cristo

El calendario (cristiano o gregoriano), actualmente de uso común es de tipo solar (no soli-lunar, como el judío y el musulmán, aunque para la pascua los cristianos seguimos empleando un cómputo lunar) , y comienza una semana después del solsticio de invierno (en el solsticio se celebra el nacimiento de Jesús).

Éste es un calendario más antiguo, que fue fijado por los romanos para su imperio, centrado en el Sol (calendario juliano, introducido por Julio César, en el siglo I a.C.), y que fue ratificado por los cristianos (calendario gregoriano, del Papa Gregorio, a finales del siglo XVI).

De esa manera se vincula el nacimiento de Jesús (que sería el centro de la historia) con los ciclos del sol, y se añade que ha terminado el año 2016 d.C. (después de Cristo), porque Cristo habría nacido el año cero o el uno, según se cuente (aunque parece que nació el 6 a. C), y ha empezado el año 2017.

-- En esa línea se suele decir d.C (=después de Cristo) o a.D. (=año del Dominus o Señor, que es Cristo). Cristo aparece así como "centro del tiempo", marcando el antes y después, en una línea sucesiva que va tendiendo de un principio (hacia atrás) hacia un futuro.

-- En algunos lugares donde no se quiere destacar la figura o tiempo de Cristo se pone ya (sobre todo en ámbito judío, en Estados Unidos...), con las siglas en inglés: BEC y EC (antes/before de la EC, era comun, o EC, de la era común). El tema es el mismo, porque de hecho la Era Común es la referida a Cristo, en vez de referirse por ejemplo como a las Olimpiadas (cultura griega) o a la fundación de Roma.

Como seguiré indicando, los judíos siguen utilizando su antiguo calendario, según el cual estaríamos en el año 5777 de la fundación del mundo (según el cómputo tradicional de los años bíblicos, fijado por Hilel).

Por su parte, los musulmanes comienzan a contar el tiempo desde la Hégira o gran ruptura de Muhammad y sus seguidores en 622 d.C. (con el paso de la Meca a Medina). Según eso, ellos están/estamos el 1438 (que empezó 3 de octubre de 2016, pues los años empiezan según un calendario lunar variable...).

Esta postal quiere abrir la puerta (ianua, ianuario, enero) del 2017, que a todos deseo que sea una puerta de corazón (como en la segunda imagen), tras haber dado el gran salto de la primera.

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1.1.17. Año Nuevo. Puerta del Sol, Fiesta de Santa María

La fiesta del Nuevo Año Solar, que en el hemisferio norte coincide con el solsticio de invierno, se ha celebrado desde antiguo en muchos pueblos tanto en Asia como en Europa, África o América (imagen superiores, de Tiwanaku, en el Macizo Andino, donde he velado una vez el nacimiento del sol, junto a su puerta).

Es la fiesta del Sol que se renueva y vuelve a recorrer su giro celeste cada año, después de haber descendido y haberse “apagado” en el horizonte. El sol vuelve a nacer (a subir, a calentar más) y es de sabios y de agradecidos celebrarlo. En ese sentido, ésta es una fiesta cósmica, pagana.

Para los cristianos, la fiesta del Sol que re-nace cada año es signo de la Fiesta de la encarnación de Cristo, que ha nacido una sola vez y para siempre, como “Sol que Visita de lo alto, para alumbrar a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; para encaminar nuestros pies por caminos de paz” (Lc 1, 78).

Lógicamente, los cristianos no sabían la fecha de la venida de Jesús, situaron su Nacimiento en el principio de la Gran Semana del Nacimiento del sol, que va del 24 de diciembre al 1 de enero. Por eso, al celebrar el Nacimiento de Jesús estamos recordando y celebrando también el re-nacimiento anual del sol, en el que Dios se manifiesta.

Los cristianos antiguos separaron los dos días (tomados de las fiestas de Roma).

(a) Celebran primero en Nacimiento de Jesús, al comienzo de la Gran Semana, el día “aproximado” del solsticio de invierno (24 del XII).

(b) Celebran la octava del Nacimiento de Jesús éste día 1 Enero, como nacimiento del año del sol y dedican este día a la memoria de Santa María, “la madre humana del Sol que nace de lo alto”.

Con esta reflexión quiero felicitar a todos los amigos y lectores de mi blog, por el nuevo año solar, que en nuestro cómputo es el 2017 después del nacimiento de Cristo, que habría sucedido el año “0”, aunque en realidad fue hacia el 6. A.C. (Dionisio el Exigió, buen monje, pero mal historiador calculó mal la fecha…), de manera que hoy debería comenzar el año 2023 (aunque es mejor dejar así las cosas, no menearlas mucho).

Haciendo juego con la Puerta del Sol de Tiwanaku (Bolivia), abierta al ancho campo del altiplano barrido por el frío y por el viento, he querido presentar después la Puerta de Santa María, de Nôtre-Dame, de Paris. A ella pueden llamar los cristianos ianua Christi, es decir, ianua Solis, puerta de Cristo, puerta del Sol que comienza precisamente en este mes de Enero (ianuario, el mes de la puerta del año).

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Adiós 2016. Siete deseos para el 2017

He repasado las postales de este año que termina, 2016, y he querido recoger algunas ideas, retomando sus motivos más salientes, para así despedirme en paz, abriendo un camino gozoso (¡con mucha tarea pendiente!) para Dios, para nosotros, este próximo 2017. Así he colocado la imagen convencional del Nuevo Año, para que cada uno la pinte o colore con sus mejores deseos y amores.

Desde ese fondo he recogido siete reflexiones y tareas para el último examen de conciencia del año, hoy, 31 de diciembre. Éste es el día de la gran carrera o Maratón del Papa San Silvestre (¡qué nombre más hermoso!), y así quiero ofrecer a mis lectores siete pasos o motivos centrales, como si formaran parte del Control de Avituallamiento, recogiendo lo mejor de 2016, para seguir caminando el 2017, rompiendo todos la cinta final de la carrera, para seguir caminando.

Ciertamente, Dios no es un "maratón", sino un camino de paz. Pero es bueno recordar hoy siete momentos o tareas del camino... con la imagen triste de la viuda joven (embarazada de amor) que quiere seguir viviendo para su hijo, como la mujer de Isaías 7. Ponga cada uno a José a su lado, póngase cada uno allí para acompañar a la mujer que es símbolo del 2017:


1. Navidad, nacido de María Virgen, nacido entre los pobres. Ella estaba allí, ella sigue. Por eso esperamos con gozo el 2017.

2. 2016/2017... encarnación, la única frontera es el Reino de Dios. No tenemos que conquistar nada (ni tierras, ni coches, ni dinero...). Que Dios sea la Vida de nuestra vida, ése es el regalo.

3. Dios entra en la vida: María y José, aprender a ser padres... Quería haber puesto a José al lado de María, con una cuna en vez de un cementerio... Pero los hombres tenemos que convertirnos para iniciar de verdad la tarea de Dios.

4. Nacimiento y conversión de Dios (él nos con-vierte). ¿Nace el niño de 2017 sin un padre amoroso a su lado? Pensemos

5. Superar por dentro la injusticia: Dios en el exilio, camino de patria. La imagen nos sitúa ante un campo inmenso... ¿Podremos caminar, con la Madre, para que nazca el niño Dios...?

6. Navidad y todo el año 2017, una mala nueva para los opresores. Eso quiero, que haya malas noticias en el 2017 para los que oprimen a los demás, malas noticias para su negocio de armas, engaño y dinero... para que también ellos puedan convertirse

7. La peor Navidad, una sociedad de consumo a costa de los otros. Tenemos que pasar de la sociedad de consumo a la sociedad de la comunión, de la madre con el padre, del amigo con el amigo, del hombre con el hombre... de todos los pueblos en paz. Feliz 2017. Quien quiera, siga leyendo.

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Dios en el pesebre, allí lloraba y gemía (el villancico de San Juan de la Cruz)

26.12.16 | 12:50. Archivado en Iglesia Instituciones, Amor, Adviento - Navidad

Éste es quizá el más hermoso y profundo de los villancicos o cantos al Dios recién nacido:

-- Es el villancico del Dios que ha querido aprender a llorar, para saber así lo que es ser hombre, para saber de verdad lo que es ser Dios...

-- Éste es el Dios que llora, para compartir la suerte de los hombres que lloran, pero no para quedarse en eso, sino para que ellos puedan reir y gozar.

-- Es el villancico del Dios en el pesebre vacío de la historia, un pesebre de animales, en forma de cuna/sepulcro (comos sabe la tradición oriental). Llora donde unos hombres hacen llorar a otros hombres...

Este villancico forma la conclusión del Romance de la Trinidad y de la Encarnación, un gran poema en el que San Juan de la Cruz (SJC) canta la historia de amor de Dios en sí, de Dios con los hombres.

Con su estilo habitual, SJC expone en este Romance (RomTrin) el amor de Dios como matrimonio (es decir, como intimidad de amor) de sí mismo y de los hombres... Es como un canto de ciego en la noche que ilumina la vida de la humanidad, en la que Dios mismo llora y gime entre animales.

Este romance consta de nueve canciones, la última es la del Nacimiento, que hoy quiero presentar y recordar. Viene al final de un largo recorrido, que empieza en Dios como principio de amor, sigue con la creación y la historia de los hombres, para desembocar en el nacimiento del mismo Hijo de Dios, entendido como matrimonio eterno de Dios con los hombres, dice así (versos 289-310)

Ya que era llegado el tiempo /en que de nacer había,
así como desposado / de su tálamo salía
abrazado con su esposa,/ que en sus brazos la traía,
al cual la graciosa Madre / en un pesebre ponía,
entre unos animales / que a la sazón allí había.
Los hombres decían cantares, / los ángeles melodía,
festejando el desposorio / que entre tales dos había.

Pero Dios en el pesebre / allí lloraba y gemía,
que eran joyas que la esposa / al desposorio traía.
Y la Madre estaba en pasmo / de que tal trueque veía:
el llanto del hombre en Dios, /y en el hombre la alegría,
lo cual del uno y del otro / tan ajeno ser solía


Éste es el tema, éstos son algunos de sus rasgos:

-- El Esposo es Jesús, que nace desposándose con la humanidad, es decir, haciéndose humanidad sufriente, en amor a todos.

-- La Madre es evidentemente María, que le acoge en pasmo, en experienia mística suprema. Vivir es nacer en Dios, nacer Dios con los hombres...

-- Jesús nace entre animales, rechazado por la Gran Humanidad de los poderoso... Ésta es la ecología suprema, la encarnación de Dios en todos los seres...

-- Éste es el "trueque" de Dios...que allí lloraba y gemía, este es el gran "comercio", que consiste en ponerse en el lugar del otro, Dios en el hombre, el hombre en Dios.

Sería bueno comentar todo el Romance, sus 310 versos, quizá la obra de teología más excelsa de los nuevos tiempos. Yo me limito aquí a presentar los romances finales de la encarnación, con los últimos versos que acabo de citar, presentando la Encarnación y el Nacimiento como una historia de amor.

Éste es el misterio del llanto de Dios en los hombres, que ha puesto de relieve, de un modo especial, la iconografía y liturgia orienntal. Buen tiempo de Navidad a todos.

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Jueves, 30 de marzo

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