El blog de X. Pikaza

Dom 18.11.18. No pasará esta generación: El futuro de Dios, nuestro futuro

Dom 33. Tiempo Ordinario, ciclo B. Mc 13, 24-32. Éstas son las palabras centrales del mensaje escatológico del Evangelio de Marcos, que unidas al camino de muerte y resurrección de Jesús, constituye el eje de su evangelio.

Podían decirse y se decían (o se dirán) palabras semejantes sobre la venida del Hijo del hombre en otros lugares del judaísmo de aquel tiempo, partiendo de Dan 7, 13-14 (como en la tradición de Henoc y en la de Esdras), pero sólo los cristianos identifican al Hijo del hombre con Jesús crucificado y le interpretan en ese contexto.

-No pasará esta generación... Jesús sabía que somos los últimos hombres y mujeres de la vieja humanidad; o cambiamos, y empezamos a vivir de un modo distinto, o terminamos destruyéndonos todos. La forma de anunciar ese fin es distinta en tiempos de Jesús y en nuestro tiempo, pero el tema de fondo es el mismo: Este tipo de humanidad acaba.

- El fin de la humanidad actual está vincula al mismo "equilibrio-desequilibrio" cósmico, vinculado al sol y a las estrellas, al calor, a la polución del aire y del agua, a la lucha a muerte entre los hombres.

- Pero los cristianos creemos, con Jesús, que la destrucción no es la última palabra..., no sólo porque esperamos que él venga, el hombre nuevo... sino porque le esperamos de un modo activo, en camino de esperanza y de transformación personal y social.

Este Hijo de Hombre que viene no tiene rasgos guerreros, ni vence luchando a sus enemigos. Por eso, su llegada no puede entenderse como resultado de algún tipo de guerra (de una batalla de las galaxias), sino como triunfo de la gracia sobre la violencia. Sobre nuestro potencial de destrucción hay una gracia y ternura más alta: la Vida del Hijo del Hombre, que es Jesús, que cura, sana, convierte el odio en potencial transformador de comunión... Frente al poder de muerte de los hombres, el Dios de Jesús (Hijo del Hombre) aparece como signo de Gracia.

‒ Estas palabras ofrecen el centro del mensaje final de la primera iglesia de Jesús, según san Marcos, y así exponen, en forma simbólica (de aviso y advertencia) la manifestación suprema de su poder y gloria de Dios, con la salvación de los elegidos: Jesús, Hijo del Hombre, es esperanza clave de la historia. Dios se manifiesta y viene en forma de nueva humanidad (Hijo de Hombre...): La Gloria de Dios (cielo) es que los hombres vivan, nazcan de verdad.

Estas palabras son, al mismo tiempo, muy fuertes, pues ponen un signo de interrogación sobre toda nuestra vieja historia, hecha en gran parte de mentiras e injusticias, de asesinatos y robos. Sobre este mundo injusto se anuncia y prepara la venida de Jesús, un hombre nuevo... Eso significa que serán destruidos los modelos actuales de vida, hechos de opresión y mentira, de Mamona y Violencia.... Ahora (como dice Juan....)domina la concupiscencia de los ojos (querer tener todo), la concupiscencia de la carne (querer disfrutar todo) y la soberbia de la vida (querer dominar todo..). Pues, todo eso caerá, quedarán la vida humana, los hombres que aman, perdonan y esperan (el Hijo del Hombre).

-- Son palabras de inmensa destrucción... según el modelo del profeta Isaías, que habla de la caída de las Grandes Torres... Caerán las torres soberbias del dinero que oprime, del poder que mata... Caerá nuestra "cultura de pecado y muerte", los grandes capitales reunidos para matar, los grandes estados enfrentados para poseer el mundo... Caerá toda la soberbia humana y quedaremos a ras de tierra, a ras de vida... simplemente para amar en humanidad, para esperar en comunión... Han de caer las torres (incluso algunas torres físicas, que son signo de soberbia que mata a los pobres...)

-- Esta destrucción es un favor que se hace a los soberbios... a los grandes poderes de opresión, como dice la dulce María: Derribará del trono a los potentados, elevará a los oprimidos... El mayor favor que se le puede hacer a los opresores-potentados (al sistema actual de muerte económica y política) es "voltearlo" de su altura, derribarlo, para que así caiga el sistema y se puedan "recuperar" en amor hombres y mujeres ahora cautivos de su impotencia poderosísima, de su opresión, de su caudal de muerte... Lo mejor que se le puede hacer a los hombres del sistema de poder asesino es que caiga el sistema... para que ellos puedan vivir en humanidad. Por amor a los hombres se anuncia aquí la destrucción del sistema de poder actual del mundo.

-- Éste será el gran des-astre..., que comentaré en el texto, siguiendo el evangelio de Marcos... Hasta los "astros del cielo caerán"... Esos astros son el sistema cósmico actual... Pero en sentido más concreto son los poderes del mal, que se quieren elevar como estrellas de luz y no son más que focos de muerte, agujeros negros que todo lo chupan y matan... En el contexto de la apocalíptica judía que está en el fondo de Mc 13, esos astros que caen son los poderes opresores : El poder la Banca de Tiro, del ejército de Babel (como sabe especialmente en profeta Ezequiel). No, no pensemos en demonios con rabo que caen. Todos los lectores de la Biblia saben que esos "astros caídos" (que caerán) son los poderes del dinero y del ejército que matan y destruyen a los pobres.

Éstas son las palabras fundamentales del “otoño cristiano” (en el hemisferio norte). A la caída de la tarde, os examinarán de amor, pues viene el Hijo del hombre... Y en ese examen no quedarán salvadas las estrellas (los grandes poderes de opresión del mundo). Caerán y su caída será causa de gozo para los justos... y causa de posible salvación para todos, pues Dios es de todos...

-- ¿Cuándo? Ya, ahora.. Está sucediendo ahora, está viniendo el Hijo del Hombre... Y vendrá plenamente en el futuro, un futuro que está abierto a la nueva humanidad reconciliada... cuando Dios quiera, cuando los hombres sean transformados... Esta esperanza nos mantiene en movimiento. Es la esperanza de la nueva humanidad, del Hijo del Hombre.

He presentado extensamente este pasaje, con notas eruditas, en mi Comentario de Marcos. Aquí ofrezco un resumen exegético... para aquellos que sigan teniendo aún tiempo. Buen fin de semana a todos.

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1-2. 11. 18 Santos y difuntos: El Purgatorio, apuesta y compromiso por la vida.

La Biblia nos sitúa ante el dilema de la destrucción o la purificación, empezando por Dt 30, 15-18 (pongo ante ti la vida y la muerte...) y culminando Dan 12, 1-3 y Mt 25, 31-46: (unos para la vida, otros para la muerte).

Eso significa que el ser humano es capaz de salvarse o condenarse, conforme a un ley de simetría, representada con el signo más normal de la balanza: se ponen en un plato las acciones buenas, en el otro las perversas, y Dios mismo, o su representante (Miguel, un ser divino), va pesando a cada uno, decidiendo de esa forma su destino.

Ese mismo signo aparece en la imagen de las dos puertas o caminos, de la derecha y de la izquierda (ancho es el camino de la perdición, estrecho el que conduce hacia la vida: Mt 7,13-14), que está en el fondo de Mt 25, 31-46, con Reino de Dios e infierno.

En un sentido, esa simetría es necesaria, pues se encuentra internamente vinculada con la forma en que entendemos la vida, con la distinción del bien y el mal. Pero empezando ya en el Antiguo Testamento la misma fe en Dios (que es fe en la Vida sobre la muerte) supera esa simetría de cielo e infierno, como dice Ex 34, 6-7, y de un modo especial el libro de la Sabiduría:

Te compadeces de todos, porque todo lo puedes,
cierras los ojos al pecado de los hombres, para que se arrepientan.
Amas a todos los seres y nada aborreces de lo que has hecho;
si odiaras alguna cosa, no la habrías creado (Sab 11,23-25).

Sobre lo bueno y malo, que los hombres trazan con sus obras, Dios despliega el principio de un amor más elevado, que es poder de creación y perdón, de bondad y cercanía amorosa, en una línea que podemos y debemos vincular con el "purgatorio", que no es castigo para purgar pecado, sino camino abierto de purificación para el amor.

En esa línea, el purgatorio empieza aquí, como exigencia y tarea de transformación de la vida para el amor y para el gozo de todos, como purificatorio o amatorio , en línea personal y social: que nos dejemos cambiar por amor, que cambiemos nosotros y ofrezcamos espacio y camino de transformación a los demás, como dice Jesús:

Amad a vuestros enemigos, orad por vuestros perseguidores,
para que seáis hijos de vuestro Padre celestial,
que hace salir su sol sobre buenos y malos,
y envía su lluvia sobre justos e injustos (Mt 5, 44-45).

Desde ese fondo quiero desarrollar unas ideas sobre el purgatorio, entendido como símbolo de la purificación final de la vida (paso de la condena a la esperanza de la salvación), pero sobre todo como exigencia de maduración y transformación en esta vida, dentro de la tierra.

O nos purificamos y cambiamos, en esta misma historia (superando la dialéctica de violencia y opresión) o nos destruimos totalmente. Ciertamente, no están mal las "misas de difuntos y las flores de los cementerios", como experiencia de comunión en Cristo con aquellos que han muerto. Pero la verdadera "mira y flor" de todos los santos y difuntos es la transformación en amor (la purificación) de los hombres y mujeres en el mundo, en línea de justicia, solidaridad y gratuidad.

El purgatorio no está fuera, ni después, sino que debemos asumirlo y recorrerlo en este mundo, como supo Jesús, como desarrollaron de forma muy honda no sólo Dante sino los grandes pensadores y santos cristianos (y de otras religiones).

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2.9.18. Si está limpio el corazón, toda comida es pura, todo amor es bueno

Dom 22,ciclo B. (Mc 7, 1-23), el tema es por tanto limpiar el corazón.

El evangelio del domingo selecciona sólo algunos versos de Marcos 7, carta magna de la libertad cristiana, en un plano de comida y amor (relaciones humanas). Pero he querido comentarlo por entero (Mc 7) , y aplicarlo, de un modo velado, a los diversos planos de la iglesia, desde el Vaticano hasta una casa de familia (incluidos seminarios y conventos, con pobres y empobrecidos, sexualmente excluidos etc.).

El tema es comer (¡que todos coman!) y amar (que todos amen), con buen corazón. Se trata, pues, de educar y sanar el corazón, no por más ley, sino por más libertad y verdad de amor

En esa línea, este evangelio de Marcos nos sitúa en el centro de la dinámica cristiana, en el lugar donde un judeo-cristianismo de ley se abre desde su interior (por impulso de la memoria de Jesús) a la gran libertad cristiana en la comida (tema que parece más externo) y en el amor y la familia (tema que puede parecer más exigente, pero que va unido al anterior). El texto puede dividirse en tres secciones:

1) Acusación de fariseos y escribas contra los discípulos de Jesús porque no guardan la pureza en las comidas, ni las tradiciones endogámicas del pueblo "elegido" (7, 1-5). Estos fariseos quieren comida y familia de ley (centrada en unos pocos puros).

2) Anti-acusación de Jesús que critica a sus críticos, diciendo que no cumplen el mandato fundante de Dios, que se expresa en forma de comunión universal (7, 6-13), que se expresa en forma de amor/comunión con los necesitados. Del nivel de la comida pasamos al plano del amor que es bueno, siempre que sea de buen corazón y lleve a la comunión de todos.

3) Enseñanza general sobre la pureza, esto es, sobre el valor universal del evangelio (de la buena nueva de Dios), abierta a todos los hombres,pero explicada después después de un modo especial a los discípulos. (7, 14-23).

Este evangelio no es una crítica en contra del “buen judaísmo” (¡que existe, gracias a Dios, y es admirable!), sino en contra de un mal legalismo judío o cristiano que puede pervivir y pervive en una parte de la Iglesia, que olvida el buen corazón, para seguir defendiendo tradiciones falsas de los presbíteros de turno.

Éste es un evangelio clave de la apertura universal del mensaje de Jesús, en línea de comida y afecto (de mesa y "lecho") una carta magna de la libertad cristiana, que no se cierra en un tipo de irenismo vacío (¡todo da lo mismo!), sino que se abre y expresa en forma de comunión responsable y creadora, que se puede y debe aplicar no sólo en temas de comida y mesa, que son esenciales, sino también de comunicación afectiva (en relaciones de familia y sexo) y de estructuras políticos sociales.

Buen domingo a todo. Siga leyendo quien tenga tiempo para entrar en eso que pudiéramos llamar la sala de máquinas del evangelio, el fuerte corazón del verdadero cristianismo.Todo será bueno, si es bueno el corazón. Se tratará, por tanto, de crear un buen corazón, en ternura y madurez, en justicia y libertad respetuosa. Ésa es la verdad del cristianismo.

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Encuentro mundial / ocho familias de Cristo

Se está celebrando en Dublín (21-26.8.18) el encuentro mundial de familias cristianas, y ésta es buena ocasión para recordar algunos rasgos de ocho tipos de familias de Cristo.

El tema parece sencillo: Se dice que Jesús fue un judío piadoso, de buena familia … Pero tan pronto como entramos en la trama de su vida y de su “movimiento” mesiánico vemos que él ha tenido y suscitado (de modo inmediato o mediato) varios tipos de familia, como indicaré a continuación de un modo telegráfico, para ocuparme después de algunos de sus “familiares” (hermanos), que fueron importantes en la Iglesia primitiva

1. Una foto de familia. Cinco hermanos, dos hermanas (Mc 6, 3)


Me gustaría imaginar la foto de familia de Jesús, con cuatro hermanos (Santiago, Josefo, Judas y Simón) y, al menos, dos hermanas (cuyo nombre no ha "querido" recordar el san Marcos). Ésta que presento es quizá convencional: Están los siete hermanos, ellos y ellas, modosos, sobre todo las hermanas (Jesús debe ser el primero de la izquierda, seguido de Santiago). María y José no salen, ésta es sólo una foto de hermanos.

¿Qué significa que Jesús haya nacido en el seno de una familia extensa de "hermanos", quizá de varios tipos, no sólo de sangre inmediata, sino de primos, allegados...? ¿Cómo relacionar los hermanos de origen (carne) de Jesús con sus hermanos mesiánicos, enfermos, pobres, encarcelados, la familia del Jesús de la patera?

Quisiera ver a Jesús como niño que crece y se independiza (rompe con un tipo de pasado), entre hermanos y hermanas, en un contexto de amor y conflicto creativo.
Ciertamente, le puedo imaginar como hijo de padres piadosos; pero esos padres han podido ser también conflictivos, por lo que sabemos de José, y de la trama, al parecer “irregular” del nacimiento de Jesús.

Como indicaré en la segunda parte de esta postal, Jesús fue hermano entre siete magníficos hermanos, pero buscó la voluntad de Dios de un modo que acabó siendo conflictivo, rompiendo incluso con sus mismos padres y distinguiéndose mucho de otros hermanos como Santiago.

2. Familia simbólica, una experiencia de misterio

Presenté en la postal de anteayer el icono conmemorativo de este Encuentro Mundial de Familias de Dublín, con la figura Jesús, María y José, recreado a partir de la Trinidad Angélica de A. Rublev. Es una imagen buena, pero recorta e idealiza la realidad concreta de los “hermanos” de Jesús, tanto los de carne y sangre (bien recordados por Marcos y Pablo), como los de evangelio: Todos los que cumplen la voluntad de Dios, los hambrientos y sedientos (eso que llamaré la familia de patera) son sus hermanos.

José debió morir pronto, pero Mt 1-2 le presenta como símbolo del auténtico Israel, que se ha convertido al Mesías Jesús, acogiendo y preparando su llegada. Por su parte, María (criticada en el fondo por Marcos, por formar parte del grupo de los hermanos de Jesús en la Iglesia) terminará apareciendo en el conjunto de tradición evangélica (Mateo, Lucas y Juan) como expresión y realidad más honda de la familia de Jesús, en clave de acción del Espíritu Santo y de fidelidad cristiana.

3. Los que cumplen la voluntad de mi Padre, esos son mi hermano, mi hermana y mi madre (Mc 3, 31-35 par).

La tradición cristiana recuerda con enorme nitidez la disputa que se dio en la primera iglesia sobre la identidad de la familia de Jesús, en el contexto de un judaísmo patriarcal, donde hubiera sido consecuente que los familiares de Jesús hubieran formado un “califato”, como el que surgió más tarde en el Islam.

Tanto Pablo como Marcos (y en otro plano Mateo, Lucas y Juan) mantienen recuerdos o girones de ese “califato”,
por la autoridad que en las iglesias tuvieron o, al menos, postularon, algunos “hermanos” de Jesús, dispuestos a heredar su “poder espiritual” y social (mesiánico), para dirigir la iglesia tras la pascua.

Pablo valora a esos “hermanos de familia” de Jesús, pero se opone a su pretensión de califato mesiánico. En esa línea, Marcos (y tras él Mateo, Lucas y Juan, con tonos y subtonos distintos) rechazan también ese “califato” (la autoridad mesiánica de los hermanos de sangre de Jesús), afirmando de manera taxativa que todos los creyentes (los que cumplen la voluntad de Dios, según Jesús) son su hermano, su hermana y su madre. Eso significa que cada creyente es autoridad suprema en la Iglesia.

4. Familia íntima. ¿Mujer e hijos de Jesús?

Desde tiempo muy antiguo (al menos desde Mateo, Lucas y Juan) la iglesia ha puesto de relieve la función simbólica de María, la madre, no de José, el José, en el despliegue y en la identidad de la Iglesia, en la línea del surgimiento (origen y sentido) de la familia mística mesiánica de Jesús.

Por otra parte, los evangelios conservan y destacan, con toda naturalidad y frescura las relación personal profunda de Jesús con hombres, mujeres y niños de su entorno,
de manera que él aparece como hombre de familia. En esa línea se ha podido decir que él sentía un afecto especial por María Magdalena, llegando a decirse a veces que eran pareja, marido y mujer, casados.

El Nuevo Testamento no ofrece una respuesta tajante a ese tema, de manera que en principio Jesús podría haberse casado. Pero desde la perspectiva de su mensaje (y desde la misma historia), conforme a lo que he puesto de relieve en la Historia de Jesús, parece mucho más probable que fuera célibe, no sólo por su relación abierta con todo tipo de personas (sin una o dos que fueran más íntimas, como mujer e hijo? , sino también, y sobre todo, por el tema del “califato” ya evocado.

Hubo en la iglesia primitiva un interés “enorme” por capitalizar la herencia de Jesús, como he puesto de relieve al hablar de sus hermanos. Pues bien, en ese contexto, la iglesia en general ha respondido que “todos” los creyentes eran y son hermanos-hermanas y madres de Jesús (retomando posiblemente sus palabras históricas). Si hubiera estado casado, no hubiera hablado así, pues su esposa y sus posibles hijos hubieran sido herederos especiales de su mensaje y Reino, cosa que no ha sucedido en la historia primitiva de la iglesia.

5. Mis hermanos más pequeños, una familia de patera

La iglesia ha descubierto muy pronto (a los pocos años de morir Jesús) que sus hermanos (familia) no son sólo los que cumplen la voluntad de Dios (sus compañeros en la tarea del Reino), sino de un modo especial los pobres y enfermos, los excluidos, sin casa y familia, como ha puesto de relieve Mt 25,31-46.

Ciertamente, Jesús ha valorado la “fidelidad esponsal”, como ha puesto de relieve Mc 10, 2-11 par, un texto clave en su visión de la familia (y en su manera de valorar el matrimonio como experiencia de la fidelidad de Dios); pero, al mismo tiempo (y en un sentido antes que esa misma fidelidad), el evangelio ha puesto de relieve el carácter abierto de su relación con la gran familia mesiánica, en la que se incluyen de un modo especial los niños sin familia, los enfermos y distintos de la sociedad, los hambrientos, exilados y los encarcelados, con los distintos sexuales (los eunucos...).

En esa línea, la familia de Jesús está formada por los pobres y excluidos , y de un modo especial por aquellos que cumplen, con él y como él, la voluntad del Dios Padre universal... Pero no podemos olvidar que, en su origen, él formaba parte de una familia concreta, que él quiso ampliar, hasta formar, a partir de ella, su familia universal de buscadores de Dios.

6. Familia eclesial. La Iglesia novia


Muerto Jesús, desde la experiencia de su comunidad, de un modo sorprendente, ya muy pronto, a los pocos años de la pascua cristiano, Pablo presenta a la Iglesia como novia o esposa casta del Cristo (1 Cor 11, 2), retomando un motivo que aparece en varios estratos del Antiguo Testamento, donde Dios se muestra como Esposo/Padre de Israel, y el pueblo como Esposa/Hija de Dios.

Ese es un motivo que debe reinterpretarse de un modo radical, desde la nueva visión del evangelio, donde el mismo Pablo afirma en sentido originario que ya no hay varón ni mujer (esposo ni esposa…), todos somos uno en Cristo. Pero la Iglesia en su conjunto no ha tenido el valor o inspiración necesaria para reinterpretar desde la pascua de Jesús esas palabras, de manera que ha terminado presentando al Cristo como Esposo y a la Iglesia (y en especial a las mujeres casada) como esposa, en una línea esbozada y superada críticamente por Ef 5.

Los hombres aparecen así (y en particular las mujeres) como esposas del Cristo, conforme al motivo simbólico de las “diez vírgenes” (Mt 25), que ha sido elaborado de un modo especial (y a veces poco crítico) por un tipo de experiencia mística que la Iglesia ha “especializado” para mujeres.

7. Compañía o milicia de Jesús, una Sociedad apostólica

Frente a ese modelo de familia de Jesús, representa por “mujeres” novias/esposas (que ha podido poner de relieve, de un modo críticamente genial San Juan de la Cruz), los jerarcas de la Iglesia han tomado muchas veces el signo del “esposo”, de manera que los obispos (pastores por su cayado, reyes por su corona) han podido presentarse como novios/esposos de la Iglesia (casados con ella, con anillo y todo), fundando en esa base su mismo celibato.

Pues bien, en ese contexto resulta quizá más significativo el modelo de San Ignacio de Loyola (propio de los jesuitas), donde los “enviados” (misioneros) de la Iglesia aparecen como “compañeros” de Jesús (ellos, varones, no las mujeres…). Ese modelo sigue siendo fundamental, y puede aplicarse en tiempos de crisis, como germen de una gran "milicia" evangélica, en la línea de eso que suele llamarse la Iglesia militante. Por eso invitaba a los jesuitas (y en el fondo a todos los cristianos) a realizar el viaje frustrado de Ignacio y de sus primeros "compañeros" (militantes) a Jerusalén, para encontrar y seguir desde allí las huellas de la familia de Jesús.

8. Tema abierto: Celibato ministerial, castidad consagrada, familia para los que no tienen familia…

Las reflexiones anteriores nos sitúan lejos de una visión “ministerial y ascética” del celibato, entendido en forma de compromiso especial por Jesús, propio de los “mandos” de la Iglesia, dejando así el matrimonio par la “clase de tropa” (San Josemaría Escribá, Camino). Ciertamente, son pocos los que afirman ya que el matrimonio y otros tipos de familia son un “consuelo” para la “clase de tropa”, pero a mi juicio queda por hacer un planteamiento más hondo y evangélico sobre la familia o familias de Jesús, en la línea de las reflexiones anterior.

Sin duda, tiene sentido un celibato ministerial, entendido como libertad para el evangelio y como solidaridad con los más pobres…, en la línea de los Eunucos para el Reino de Mt 19. En esa línea se ha podido hablar de una castidad consagrada, como experiencia transformación interior en el amor, y de apertura solidaria y plena hacia aquellos que no tienen familia, en la línea de 1 Pedro, donde se presenta a la iglesia como casa o familia para aquellos que no tienen familia o casa.

Pero al mismo tiempo es muy importante el matrimonio por el reino, en forma de comunicación personal en el amor, en sus diversas formas, desde las perspectivas que abre el evangelio de Jesús y la misma sociedad actual, como deberá precisar este Encuentro Mundial de Familias de Dublín (agosto 2018)

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D 19.8.18. Jn 6: Mi carne es comida. Nueva eucaristía, una iglesia distinta

Tiempo ordinario. Juan 6,51-58. He venido presentando en los domingos anteriores el “sermón del pan de vida” de Jn 6, con diversos rasgos de su visión de la eucaristía, desde una perspectiva mística, personal y social.

Desde ese fondo, sabiendo que “nuestra carne” es comida, quiero proponer y celebrar una nueva eucaristía.

Eso implica un cambio total, pues la iglesia católica ha sido, en los últimos siglos, un inmenso “aparato” litúrgico y jerárquico, personal y social, encargado de mantener un tipo de celebración, que ahora, entrado el siglo XXI, ha quedado “seco” (al menos en el hemisferio norte), pues no queda ya casi nada de la vieja eucaristía. Los números son claros;

‒ Donde antes (hace cincuenta años) venían a celebrar (oír) misa 300 personas ahora muy a duras penas llegan a 30 (y el número descenderá)

‒ El “aparato clerical” montado para esa celebración se resquebraja, por más heroicos y santos que sean la mayoría de sus miembros (a pesar de los escándalos que algunos pregonan).

Por exigencia de este tiempo y por fidelidad al evangelio, ha llegado el momento de replantear el tema de forma muy “mística” (de comprensión de la vida en Cristo) y muy personal y social”, redescubriendo el sentido de la “celebración” cristiana de Jesús, como experiencia y tarea radical de comunicación (de ser y vivir unos en otros).

Nos hallamos ante una nueva y antigua misión (misa y misión significa en realidad lo mismo: envío): re-descubrir y re-crear el evangelio, partiendo del evangelio de hoy, que con lenguaje durísimo y muy dulce (comernos: comer unos la carne de los otros) nos sitúa ante la experiencia radical de la fe (creer y crear la vida como don compartido: eso es Dios), expresada y realizada en forma de comida.

Lo que la “misa” celebra es que los unos vivimos de (en) los otros, para formar así un “pueblo en Dios” (=una humanidad solidaria), en gozo mutuo, en experiencia y esperanza de resurrección (resucitamos y vivimos en la vida de aquellos a quienes damos la vida).

En la primera imagen, tomada de un icono armenio, vemos a Jesús que se identifica con la “cruz abierta en forma de pan/circunferencia/mesa”, como Vida que se entrega y comparte (en forma universal) con todos los hombres representados por los once (doce menos Judas que prefiere salir con su bolsa del círculo de vida compartida).

Jesús nos introduce así en su mesa redonda (un cuerpo, un pan), de forma su somos “eucaristía”, pues somos (nos hacemos) Dios en Cristo al dar y compartir la vida unos con otros, esto es, al decir "que mi carne es comida", haciendo que así sea.

Las imágenes que siguen evocan otros aspectos y elementos de la eucaristía, con rasgos que quizá debemos abandonar y otros que debemos potenciar (otras). Vea el lector lo que conviene en cada caso.

Sólo me queda recordar que el tema de fondo está tomada de un par de entradas de mi Diccionario de la Biblia. Buen domingo a todos, y siga leyendo quien lo quiere (quien esté dispuesto a ser eucaristía, haciendo a la vez que las eucaristía litúrgicas que celebramos sean distintas, según el evangelio.

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Santa María del Sábado: La Virgen del Islam

07.07.18 | 08:36. Archivado en Nuevo Testamento, María, Judaísmo, Islam, Adviento - Navidad

Presenté a comienzos de año (02.1.18) un hermoso libro de Yaratullah/María Monturiol,titulado El poder Secreto de María.Fuentes heterodoxas sobre la Madre de Jesús (c. Imagen 2).

Se trataba, como en otros casos, de un título "periodístico" (puesto por la editorial), porque a muchos les importa más lo hererodoxo que lo ortodoxo. El título original, para el que yo mismo escribí un emocionado prólogo era El Poder Secreto de María.

Y/M Monturial y otros muchos, musulmanes y/o cristianos, sabemos que María, la Madre de Jesús, es una mujer poderosa, llena de eso que en teología llamamos el Espíritu de Dios, como podrá ver quien retorne a mi postal de aquel día o compre y lea el libro.

En aquella línea, pasados seis meses, en pleno verano, este sábado, día tradicional de María (es decir, del judaísmo cristiano, desde Abrahán y Moisés hasta la Madre de Jesús, quiero evocar de nuevo la figura de María en el Islam.

Será un ejercicio de amor hacia el Islam, por su visión de María, y de amor y admiración hacia María, la Madre de Jesús, gran profetisa que se alza entre los dos testamentos, judío y cristiano (cf. Magnificat: Lc 1, 45-55), como precursora del Islam, por ser oyente de la Palabra, anticipadora de Muhammad.

Será un ejercicio de amor hacia el judaísmo, que sigue celebrando el Sábado, como día de "descanso y plenitud de Dios", día que los cristianos seguimos celebrando en la figura de María, a quien vemos como Sábado de Dios, en una línea que culmina en Jesús, Dios con nosotros.

Hay muchas cosas que nos siguen separando (¡gracias a Dios!) a judíos, cristianos y musulmanes, pero Santa María del Sábado puede vincularnos en amor, conforme a la mejor tradición del Islam.

La Virgen María aparece en varias partes del Corán: “Oh Mariam, Dios te ha escogido, te ha hecho pura y te ha elegido antes que a todas las mujeres de todos los mundos”, señala uno de los pasajes.

Según Francesc-Xavier Marín, de la Universidad Ramón Llull de Barcelona, el Corán presenta a María como “la mejor de las mujeres” (Corán 3:42-43).

De las 114 suras o capítulos del Corán, solo 8 llevan como título el nombre de algún personaje, pero 19 está dedicada a María y sus virtudes. Allí se aprecia también 41 versos sobre Jesús y su Madre, donde se defiende su virginidad.

En la sura 66, el verso 12 pregunta: “¿Queréis que yo os dé un ejemplo fiel a seguir, válido para todos los creyentes del mundo?”. La respuesta es María.

‒ Para muchos cristianos actuales, los aspectos externamente "milagrosos" del nacimiento e infancia de Jesús (y de su madre María), en sentido (biológico), resultan menos importantes pero deben confesarse en un plano de fe, pues sirven para confesar simbólicamente el origen divino de Jesús, de un modo que, en algún sentido, puede aplicarse a todos los creyentes (cf. Jn 1, 13), en unión a Jesús.

El Islam, en cambio, acentúa los rasgos más físicos y “maravillosos” de la Navidad de Jesús: La virginidad biológica de su madre, los prodigios que acompañaron a su nacimiento (la palmera que baja, el niño recién nacido que habla etc.). De todas formas, en el fondo de esos "milagros", el Corán ha visto la "providencia" de Dios que se revela (aunque sin encarnarse) por la concepción y parto milagroso de María.

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Mes de Santiago: Peregrinos somos, al Fin de la Tierra (Fisterra) caminamos

Allá en el Alto San Roque del Río Miera, donde viví de niño (con mi madre sancionada y mis hermanos), no se decía Julio,sino Mes de Santiago .

Patrono del mes no era Julio,llamado el César o, promotor del calendario "juliano", guerrero y soñador de imperios, a quien asesinaron en Roma, su ciudad (el 44 aC), sus enemigos tachándole de "imperialista".

El patrono del julio pasiego era el Señor Santiago , peregrino del fin de occidente, buscador de Dios en la frontera de la tierra (Fisterra, Finisterra, sobre un campo de estrellas (etimología popular de Compostela)... A Santiago también le asesinaron, en Jerusalén, ciudad del "reino de Jesús" (en torno al 44 d.C.), y lo hizo precisamente Agripa un reyezuelo judío-palestino al que había dado el trono un heredero político de Julio César.

En ese contexto, con dos peregrinos vieira (mosaico de Poio, junto a Compostela), quiero reflexionar hoy, uno del mes de Julio César o Santiago Zebedeo, sobre el posible fin del mundo, en una tierra en trance de acabar, no en línea zebedea, por revelación de Dios o por misión cristiana (llevando hasta el fin de la tierra el evangelio), sino en línea juliana, por guerra y destrucción interna.

En ontra de una etimología popular, Compostela no significa Campus Stellae (campo de la estrella), sino más bien tierra quemada, o campo de cenizas (cementerio, cf.http://xacopedia.com/Compostela_1 )

En ese sentido, podemos convertir (y estamos convirtiendo) el Camino de Compostela (lugar de la estrella) en una vía de muerte, una peregrinación hacia el fin de la historia, al campo de los cementerios.

Desde ese fondo, en el centro del año (faltan seis meses para el 2019), ofrezco en esta postal una meditación sobre el camino del fin de la tierra , con un Santiago convertido en profeta del fin de los tiempos.

Peregrinos somos; será bueno que nos entendamos a lo largo del camino , a fin de que no muramos todos, es decir, que nos matemos, al fin de las tres bombas que nos amenazan (con las que nosotros amenazamos al mismo mundo de Dios).

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Diálogo de religiones: Tarea de Iglesia, futuro del hombre

El evangelio y la vida me han llevado al diálogo de religiones, desde hace mucho tiempo, sin yo haberlo buscado. Por razones de "política eclesial" no me permitieron enseñar "dogmática", temas centrales de la fe, y así tuve que enseñar historia y significado de las religiones.

Fue en cambio bueno y de esa forma desde 1988 hasta 2003, enseñé religiones en la Universidad Pontificia de Salamanca. No sé si los alumnos aprendieron algo, yo aprendí mucho, en tiempo difíciles...


Vinieron tiempos de guerra en el campo de las religiones.
Desde el atentado de las Torres Gemelas (noviembre 2001), con el Madrid (marzo 2004) y el de Londres (Julio 2005), con otros muchos que han marcado un hito en nuestra visión del mundo... invitándonos a replantear desde una perspectiva cristianas las diferencias sociales y religiosas.

Ciertamente, "podrían" matarnos cualquier día los fundamentalistas fanatizados de algunas religiones, pero "de hecho" mueren cada día (no por "fanatismo religioso" sino por "democracia capitalista") unas 40.000 personas por hambre; si, por hambre, y cada cada día, por el fanatismo peor de todos los que existen, aquel del que habló Jesús: En Fanatismo de Mammón, de un dinero divinizado que utiliza a las personas y las mata en el altar de un tipo de libertad, de progreso, de ganancia...

-- Escribí el otro día (21.6.18) una nota sobre la visita del Papa a Ginebra, para impulsar el diálogo entre las diversas confesiones cristianas, de manera que las iglesias cristianas, unidad en fraternidad, desde el mensaje y vida de Jesús, sean fermento de diálogo en el mundo.

-- Escribí el día siguiente una nota necrológica de J.L. Sánchez Morales, experto en diálogos de religiones, especialmente entre Islam y Cristianismo. Es tiempo bueno para insistir en ese diálogo desde la verdad, siendo cada uno fiel a su propia tradición, pero escuchando y compartiendo los valores del Dios que se revela de formas diversas (Hbr 1, 1-3) para que los hombres cultiven y compartan la riqueza insondable del misterio de la vida.

Primera imagen: Una ventana abierta hacia el mar de vida, eso son las religiones, un espacio de luz, un campo de misterio.
Segunda Imagen: Una pastora protestante saluda ceremoniosamente al Papa en Ginebra; hay cien diferencias entre la Pastora y Francisco, pero es buena la diferencia, para la comunión, desde el evangelio.

Buena siembra Francisco, buen testimonio pastora. La Ginebra de Calvino puede convertirse en espacio de diálogo entre los cristianos y entre las religiones del mundo.

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Dom 2.6.18. Corpus Christi: Cuerpo y Sangre de Cristo,Carne unos de otros

El evangelio de Juan ha condensado la experiencia y novedad del cristianismo diciendo que “la Palabra de Dios se hizo Carne (sarx)” (Jn 1, 14).

En esa línea, siguiendo la terminología del mismo Juan (cf. Jn 6, 30-58), se puede y debe afirmar que la Palabra (=Dios) se hace cuerpo (sôma), de creyentes, en amor entregado y compartido.

No puedo precisar aquí la distinción de matices entre carne/sarx (ser humano en fragilidad) y cuerpo/sôma, (el mismo ser humano en comunión, pan compartido). Pero vinculando ambos términos, podemos afirmar que la Fiesta del Corpus (cuerpo y sangre de Cristo) es el día de la “carne” de Dios, que es carne de comunión universal.

Varias veces he tratado en este blog de la fiesta del Corpus y de la eucaristía,. Hoy quiero reformular este motivo desde la perspectiva de la Iglesia primitiva, dejando que los mismos lectores puedan sacar sus consecuencias.

La novedad del cristianismo no es una religión separada de la vida, sino la comunión de vida (carne y sangre, cuerpo) de los hombres. Por eso, ésta no es sólo la fiesta del Cristo Jesús separado, sino la fiesta de los creyentes que son (somos) que somos Carne y Sangre (Cuerpo) de Dios, siendo carne-Sangre (Cuerpo) unos de otros.

Por eso, ésta es la fiesta de la "caridad", amor concreto, entregado y recibido, gozado y cultivado en la vida de los hombres y mujeres, en comunicación personal y en esperanza de resurrección Ésta es la fiesta de Cristo, es por tanto nuestra fiesta.

Buena fiesta del Corpus a todos.

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20.5.18. Pentecostés 2018. Una Teología del Espíritu Santo

20.05.18 | 02:00. Archivado en Jesús, Espiritualidad, Amigos, la voz de los, Amor, Pascua

Aprendí de niño la Secuencia del Espíritu Santo y desde entonces me ha venido acompañando en este día: Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo.

Después he tenido ocasión de estudiar, enseñar y escribir sobre temas del Espíritu Santo, tanto en la Biblia como en la teología de la Iglesia, y eso es lo que puedo ofrecer a mis lectores un día como hoy: Una breve reflexión sobre Teología del Espíritu Santo, en línea de profundización pentecostal.

Retomo y elaboro de esa forma el tema de ayer, preparado para la Vigilia de Pentecostés. Hoy es la fiesta, el Día de Dios en Nosotros y así elaboro una teología bíblica del Espíritu Santo (tomada también en gran parte de mi Diccionario de la Biblia).

Buen día a todos. Feliz, gozoso y fuerte Pentecostés 2018.

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19.5.18. Vigilia de Pentecostés. Meditación bíblica sobre el Espíritu Santo

El próximo 20 celebra la Iglesia la fiesta del espíritu Santo, con la que culmina el ciclo pascual, día en que se cumplen las Siete Semanas del centro del tiempo judío, es decir, es decir, Pentecostés.
Es día bueno para la reflexión y la acción de gracias, la Fiesta de la Alianza y la Ley Verdadera del Amor, del Espíritu de Dios que es el alma del Alma de la Iglesia. En esa línea, a modo de guión para una Vigilia de de Reflexión y espera, quiero ofrecer unas reflexiones bíblicas sobre el Espíritu Santo, con motivos que tomo del Diccionario de la Biblia, en el que expongo los varios aspectos del ema.

En sentido extenso, el Espíritu Santo es la hondura divina del hombre, siendo, al mismo tiempo, la hondura humana de Dios o, si se prefiere, el amor más hondo de Dios hacia los hombres.

En ese contexto debo recordar que el Espíritu no es una cosa más, un tipo de sustancia que podamos colocar entre otras, sino una especie de principio vital de la realidad, que la teología bíblica cristiana ha vinculado de un modo especial a la vida y obra de Jesús con el surgimiento de la Iglesia, entendida en forma de comunidad universal.

Buena preparación, buena Vigilia del Espíritu Santo para todos.

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(Exor 3): Ascensión de Jesús, la misión de los exorcistas (Mc 16,15-20)

12.05.18 | 11:29. Archivado en Jesús, Espiritualidad, Judaísmo, Pascua, Evangelios

Presenté ayer el tema teológico de la Ascensión de Jesús, que la liturgia cristiana del día, y lo hice desde una perspectiva extensa de estudio de las religiones y del judaísmo tardío, situando ese misterio en el contexto de las ascensiones de Henoc, Elías y Moisés (con Mahoma) y de la Ascensión/Asunción de María, su Madre.

Al lado de esa visión hay en el NT al menos otras tres, que enmarcan y definen el misterio cristiano:

-- El Evangelio de Juan identifica la Ascensión con la Crucifixión: Jesús elevado en la Cruz "sube" (se introduce) en el misterio pleno de Dios y lo atrae todo hacia su Vida.

-- Mt 28, 16-20 interpreta la Ascensión como presencia misionera de Jesús en sus discípulos: Él se aparece en la Montaña de Pascua en Galilea y les envía al mundo entero, para así extender su "discipulado" (su experiencia de Dios y su tarea) a todas las naciones, diciendo: "y yo estaré con vosotros hasta el fin de los tiempos". Jesús no "sube" al cielo, sino que está en todos sus enviados y en los pobres del mundo (Mt 25,31-46).

-- La carta a los Hebreos... interpreta la Ascensión como ascenso del Cristo Crucificado en el Santuario del Cielo, en la fiesta universal del Yomm Kippur cristiano, para abrir así el camino de la nueva Humanidad reconciliada.

Pues bien, el evangelio de este domingo de la Ascensión está tomado del apéndice “canónico” (no del texto original) de Marcos, y es uno de los textos más significativos de la historia de la iglesia, "manual" de exorcistas y carismáticos.

-- Un texto extraño, abrupto, que rompe el "discurso" anterior de Marcos (que acaba en Mc 16, 8) y ofrece un compendio de la misión cristiana, desde una perspectiva carismática y milagrosa de decisión, valentía (osadía) y esperanza, pero con el riesgo de insistir en aspectos "milagrosos" que no responder al texto anterior del evangelio.

-- Un texto añadido por un "redactor" eclesial. A mediados del s. II, algunos manuscritos comenzaron a incluir tras Mc 16, 8 un apéndice, que antes circulaba quizá de forma independiente, con un compendio de experiencias pascuales, y un mandato misionero con la Ascensión del Señor (que ahora presentamos: Mt 16, 15-20). Este pasaje recoge, en forma de resumen o compendio, algunos testimonios fundamentales de la experiencia pascual y del comienzo de la Iglesia.

La inclusión hizo fortuna y desplazó, y luego eliminó del texto actual de Mc, otro final no canónico más pequeño. Desde entonces, este pasaje se añadw en los manuscritos más utilizados y en el texto "canónico" del Nuevo Testamento (A C D W)

-- Es un pasaje espléndido, que expresa la fe de una iglesia antigua, quizá la de Roma, un compendio del cristianismo de milagros, formulado de manera rompedora, radical. Éstos son los signos de la Ascensión y de la Fe en Cristo, conforme a este pasaje:

- expulsar demonios, liberar así a un mundo endemoniado,
- hablar todas las lenguas, abriendo un espacio universal de palabra,
- inmunizarte a todos los venenos, no dejar que el mal te invada,
- curar a los enfermos, hacer un mundo sano.

Este evangelio del domingo de la Ascensión ofrece el mejor "manual" de exorcistas y carismáticos de la Iglesia. Ninguno de los textos posteriores de la iglesia (ni los antiguos, como en de la imagen 2), ni los nuevos (como los que están surgiendo por doquier y ahora mismo se enseñan en el Congreso de Exorcistas de Roma) es superior a éste del final canónico de Marcos.

Esta experiencia está en el fondo de la Iglesia: Expulsar "demonios", curar enfermos, vivir en salud... hablar todas las lenguas... (como he puesto de relieve en mi Comentario de Marcos,VD, Estella 2013, imagen 3)

Esta postal reelabora un texto antiguo, insistiendo en la necesidad de recuperar desde el fondo del Evangelio de Marcos los "exorcismos" y "sanaciones", con la experiencia de salvación (que es la fe), pero sin condena expresa de los no creyentes, como se ha venido diciendo (la palabra aquí empleada, katakrinô, no significa sin más condenar, sino dejar en manos del juicio de Dios en Cristo). Buen domingo a todos.

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Viernes, 16 de noviembre

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