El blog de X. Pikaza

Dos pascuas: Navidad y Resurrección, la misión cristiana

08.01.19 | 16:57. Archivado en Nuevo Testamento, historia, Cristología, Adviento - Navidad

Estrictamente hablando, en principio, sólo hay una pascua cristiana, que es la resurrección de Jesús. Pero, en sentido más extenso, el sentido de la pascua, como paso y presencia de Dios, se puede aplicar también al nacimiento de Jesús, y así lo ha comprendido la liturgia al poner de relieve las dos fiestas pascuales de la Iglesia, que son el Nacimiento y la Muerte/Resurrección de Jesús.

No ha sido mucho, a mi juicio, lo que se ha dicho entre nosotros sobre el entronque (unidad y distinción) de estas dos fiestas o ciclos litúrgicos, aunque el tema ha sido muy reoresebtado por los iconos orientales, con sus dos variantes.

1. Los iconos de la Navidad presentan a Jesús niño en una Cuna en forma de Sepulcro, indicando así que el verdadero nacimiento culmina allí donde el Hombre-Dios entrega su vida en amor, muriendo para que puedan renacer los hombres.

2. Hay muchos iconos de la Cruz que enmarcan el motivo de la crucifixión con escenas de Navidad, para recordar de esa manera que la muerte de Jesús implica su nuevo nacimiento pascual, como ha puesto siempre de relieve el Evangelio de Jua.

Por eso, acabando ya las celebraciones de la Navidad, me ha parecido conveniente vincular el nacimiento de Jesús con la ya próxima celebración de la Muerte y resurrección de Jesús. Éste es el motivo central de la postal que sigue

Así lo haré, de forma esquemática, desde una perspectiva bíblica y teológica, pastoral y litúrgica, retomando el motivo y argumento de las palabras de Jesús al maestro judío, Nicodemo (Jn 3, 3): “Si no nacéis de nuevo (de arriba) no podréis ver el Reino de Dios”.

Aprovecho esta ocasión para hablar de la primera y segunda “hominización”, es decir, es decir, del despliegue y nacimiento humano en línea de “naturaleza”, y del nacimiento en línea de gracia (esto es, de resurrección y de Reino de Dios).
Presento desde ese fondo cuatro imágenes-icono, dos del nacimiento de Jesús y dos de su muerte, vinculado así el motivos de las dos pascuas. Buen día a todos.

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5.1.19: Carta a los Magos (Jesús), con cinco peticiones por la Iglesia

Al comienzo de este 2019, que, según los “augures” de turno, será dramático para la Iglesia, removida en sus cimientos por un tsunami múltiple de acusaciones, cansancios y rechazos, en la línea de aquello que los niños escriben a los Magos, quiero escribir cinco peticiones al Niño.

Lo hago en forma de carta, para los magos la lean a Jesús, por su iglesia, como aquellas que muchos escribíamos de niño, en un día como éste, para ponerla en los zapatos bien lustrado, pidiendo juguetes.

Lo más importante lo escribí ayer aquí en RD con la imagen de un niño con muchos juguetes añadiendo ¡me pido un abrazo!, es decir, más amor... Ciertamente, sigo pidiendo el abrazo de todos, pero pido también obras, como la pedía en su carta de "reyes" Santiago, el hermano de Jesús.

En esa línea me atrevo a presentar esta vigilia de Reyes cinco peticiones de reforma, pues llevamos un tiempo largo de obras, sin que se note mucho el resultado.

Pedir es tomar conciencia de una necesidad, y compartirla con Dios, y comprometerse a resolverla en lo posible. De esa forma escribo esta noche a los magos, y por ellos a Jesús, cinco peticiones, para que el Niño anime a su iglesia que está un poco entristecida, para ver si me comprometo (nos comprometemos) con su ayuda en aquello que pedimos.

Los niños como Jesús siguen creyendo que es posible lo imposible. Por eso le pide que nos ayude a ser generosos en la "obra".
Buena fiesta de "reyes" a todos.

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6.1.19. Me pido un abrazo. Epifanía de Dios: Magas, mujeres (y reyes)

Dice una tradición que los Magos trajeron a Jesús Oro, Incienso y Mirra, pero que lo hicieron para despistar, pues en realidad lo que ellos querían era sólo abrazar a Jesús, y así lo hicieron, dejándose abrazar por él.

Sigue diciendo esa misma tradición que no eran reyes, ni varones, sino mujeres sabias, eficientes y buenas (o quizá dos mujeres y un hombre: Melchora, Gaspar y Baltasara...), pues lo que Jesús niño y María con José necesitaban no eran hombres barbudos y sesudos, sino mujeres cercanas, amorosas, sabias, parta ofrecer su presencia y enseñarle a ser Mesías (con María y José, sus padres).

Sea como fuere, la Iglesia celebra el 6 de Enero la fiesta de la Epifanía, es decir, de la revelación de Dios a los Magos/as de Oriente, esto es, a los sabios, astrónomos… que buscan la Estrella de Dios, es decir, el signo de la Vida (la Promesa Mesiánica) en las tradiciones del judaísmo.

a) No se dice que sean Reyes, sino magos”, representantes de la sabiduría y religión de Oriente (Persia, India, China, el mundo entero…), hombres de culturas distintas, muy sabia, que interpretan los signos de los “astros” (la sacralidad cósmica), pero que siguen buscando algo más, que puede ofrecerles el Mesías Judío de los pobres y excluidos de la tierra.


b) Son mujeres sabias, como la Reina de Saba, que vino a ver a Salomón, como recuerda el mismo Jesús (Mt 12, 42‒44), que trajeron a Jesús lo más importante: El cariño, el cuidado, comida apropiada. Sí, estoy convencido de que eran “magas” en el sentido radical de la palabras, porque sólo las mujeres saben recibir a los que vienen, acompañando a la madre (como en la historia famosa de Gloria Fuertes, con portada e ilustración de su libro).

c) Son el Oriente… No vienen de Grecia (sabiduría racional), ni de Roma (orden político), sino del ancho mundo de la vida abierta al misterio y a la verdadera fraternidad. Vienen impulsados por su propia religión. No tienen que renunciar a nada (a sus posibles dioses, a sus tradiciones zoroastrianas o hindúes, budistas o taoístas…), sino a culminar su camino. Son la humanidad que busca, desde sus propias religiones.

d) Buscan al Rey de los Judíos… pero encuentran a Jesús, simplemente un Niño, como ellas sospechaban ya, un niño que fuera signo de la Humanidad Nueva. No llegan a la Iglesia organizada de tiempos posteriores, ni al cristianismo cultual, sino sólo a Jesús, rechazado por los representantes políticos del judaísmo o de la religión establecida de su tiempo. En este contexto se sitúa el texto, que tiene muchos rasgos, que ahora no quiero destacar. Sólo presentaré la lectura y una breve aplicación.

A todos los lectores y amigos del blog: Buen días de magos y magas, es decir, de reyes verdaderos, amorosos, viniendo llenos de abrazo.

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Uno de Enero 2019, Día del Sol. Fiesta de Dios Padre y de María Madre

01.01.19 | 10:11. Archivado en Dios, Nuevo Testamento, María, Amor, Adviento - Navidad

Nació Jesús según la tradición del hemisferio norte el 25 de Diciembre, solsticio de invierno, cuando empezaba a celebrarse la fiesta del Sol, que dejaba de menguar, tras haber declinado a lo largo de otoño.

Tras una semana en que el Sol apenas se había elevado en el horizonte, siete días de frío y poca luz, el sol comenzaba (¡ha comenzado a elevarse!) de manera que se puede celebrar ya el Año Nuevo, tres fiestas en una, este día en que Sol ha empezado a crecer, añadiendo unos minutos a los días:

1. Hoy, Uno de Eneero, es la fiesta del año nuevo del Sol (imagen 2: Sol niño en el vientre de María Madre), que con su luz y calor ofrece a la tierra un nuevo ciclo de vida. No olvidemos hoy al Sol, que es la luz de nuestra tierra, primer signo del Cristo, a quien los cristianos celebraron desde antiguo como Sol Naciente, no sol de imperios que dominan e imponen su norma sobre el mundo, sino sol de amor, plantas que crecen, otra vez la Vida. No olvidemos que esta fiesta es una celebración compartida, con todos aquellos que dan gracias por el Sol, en oriente y occidente.

2. Ésta es la fiesta del año nuevo de María, la Madre de Dios, la Virgen de Enero (que significa Tiempo de la puerta, ianua, puerta abierta a la vida, a quien muchos cristianos católicos celebran hoy como "madre de la vida" (Imagen 2: María madre del año niño), como signo y recuerdo de la gran maternidad del cosmos, que se enciende de rojo de amor, como esta mañana de frío en Castilla, alumbrando el horizonte. Con ella decimos hoy Dios es Madre, y celebramos la fiesta universal de María... Pero ésta no es sólo una Fiesta de Cristianos, sino de todos los hombres y mujeres que celebran y honran a sus madres, que son con el sol el principio de la vida (como decían los medievales).

3. Es finalmente la fiesta del año nuevo del Padre Dios, y así quiero recordarlo en especial esta mañana, recordando que es la Fiesta del Dios Padre. Cuando le preguntó Moisés un día como hoy en la montaña de la Zarza Ardiendo quién era, Dios le respondió soy el que soy (=Yahvé), sin darle mas respuesta. Pero Jesús vino a decirnos que no tengamos miedo en llamarle Abba, Aitá: Dios es Padre. Esta es la fiesta de los padres que se oponen a las madres, sino que comparten con ellas el camino de la vida que se ofrece, se regala, se celebra.

De esa manera, hoy, Uno de Enero, acabado el solsticio de invierno del hemisferio norte, podemos declarar comenzado el Año Nuevo del Sol, simbolizado por la Madre Universal, Naría, Fiesta del Padre Dios y de todos los padres.

Definitivamente, el sol se eleva, empieza a recorrer la marcha del año 2019 de la era cristiana, animado por el Dios que es Padre y Madre, con el Sol de Jesús, a la semana de su nacimiento, quiero deseas felicidades, 375 días de felicidad 2019, a todos los amigos del blog, a los familiares y los lectores.

Se ha cumplido el tiempo, no podemos seguir en la violencia y el odio. Llega, tiene que llegar el Reino del Sol hijo de Dios, la nueva creación, con ese Dios de Miguel Ángel (imagen 3), que abraza con la izquierda a la Mujer Sabiduría, tocando con los dedos de su mano derecha nuestros dedos (¡todos somos Adán!), mientras nos dice: ¡Feliz Año, levantaos ya, vivid sin miedo, pues yo estoy con vosotros!

Llega el Reino de la Humanidad fraterna, tiene que llegar, porque Dios es Padre/Madre y podemos re-nacer y re-novarnos (buscar la paz, vivir en ella) porque somos sus hijos .

Con esta fe en el Dios creador, Padre de los años, Padre/Madre quiero saludar a todos los amigos y comentaristas del blog al comienzo de este Año Nuevo de la Era Cristiana (era común), 2019.

Imágenes: Del altar del Santa María del Sol Niño que nace, según un modelo bizantino, del año 1460, Virgen del Adviento (en la catedral de Córdoba, España, en el recinto de la Mezquita), y del Dios Creador de Miguel Ángel (Capilla Sixtina,Vaticano).

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La fe más adulta es fe de Niño, Navidad de Dios en la nieve

30.12.18 | 22:43. Archivado en Jesús, Oración, espiritualidad, Adviento - Navidad, Familia

Mi amiga y editora Andrea Luca, que dirige la Sirena de los Vientos, me invitó en la Navidad del año pasado a prologar la edición castellana de un libro ya clásico de D. O'Murchu, titulado Fe Adulta. Crecer en sabiduría y entendimiento, de la colección Despertar (Imagen 1).

Como se podrá ver por la imagen, el libro trata del proceso evolutivo de la fe (es decir, de la vida humana), que nos lleva de la infancia de los tiempos a una vida religiosa ya bien desarrollada, con fe de adultos, no de niños, en clave de despertar interior, al Dios que nos habita, y de apertura exterior, al Dios del cosmos..., en línea de comprensión y experiencia personal de libertad, más que de imposición de unas creencias y dogmas separados de la vida (en un mundo donde la física cuántica nos ayuda a situarnos ante el misterio de la realidad).

Con algo de humor y gran amor (y con un "cuanto" de ironía), escribí el prólogo que consta de dos partes: Una recoge mi experiencia infantil de Navidad, la segunda comenta unos versillos de Juan de la Cruz sobre la Virgen Preñada de Dios. En ambas quería decir que la fe más adulta es la más niña, el despertar de la vida a la propia Navidad (que es la de Dios, dentro de mí mismo), como podrá ver quien lea el prólogo entero y, sobre todo, el libro de D. O'Murchu, que nos abre una ventana nueva para descubrir y compartir el latido divino de la realidad, en clave de experiencia, no de imposición seudo-sagrada.

Aquí presento sólo la primera parte de mi prólogo, y pues en ella quise interpretar la Fe Adulta (propia de hombres muy evolucionados) desde la experiencia radical del niño que abre sus ojos de emoción, desde la montaña de fondo (imagen 2) y en la nieve que todo lo llena (imagen 3), introduciéndose así a la infancia eterna del Dios que ha querido hacerse hombre para celebrar su Navidad con los hombres y mujeres que siendo muy adultos se hace niños en la Navidad.

Quise allí decir a los lectores adultos de O'Murchu, y a los cristianos muy "evolucionados" que la fe adulta es por principio fe de infancia, experiencia radical de inmersión y despliegue en la vida desde el Dios en quien nacemos, nos movemos y somos (Hech 17).

La fe más adulta es la más "niña": Es la vuelta madura y emocionada a la infancia, como dijo Jesús (en Niño de la Navidad): Si no os hacéis como niños..., esto es, si no volvéis a nacer, en amor más alto, nunca viviréis, habréis muerto sin saberlo (es decir, sin sabernos), volviendo al olvido de las cosas que no han sido.

Vivimos en un mundo que quiere ser rabiosamente y dominadoramente de "adultos", en una línea que tiene algunos elementos de progreso... pero que en el fondo tiende a convertido en una máquina de evasión, para olvidar lo que somos, de dónde venimos, a dónde vamos, con quien habitamos. Así la misma política se ha convertido, en gran parte, en un festival de olvidos organizados por aquellos que quieren aprovecharse de los otros, mientras les ofrecen casi sólo un pan de circo engañoso.

También la Iglesia tiende convertirse a veces en carrusel de olvidos, entre fiestas superficiales, mandamientos externos y miedos...parece estar hecha para que olvidemos lo que somos, para que no despertemos y seamos lo que somos, esto es, niños emocionados ante la vida, con la gran tarea de explorar en Dios y ser así personas.

Por eso he querido recuperar unos jirones de mi infancia, de la Navidad que llevo dentro y soy, con palabras del prólogo a O'Murchu, retomando así el nacimiento o despertar a la Vida de todos los hombres y mujeres que detrás de su caparazón más adulto siguen teniendo un corazón de fe en la Navidad, al final de este año 2018, dando gracias a Dios (y a los que me han introducido en el mundo) por poder contarlo, mientras espero la Navidad plena de la Nueva Humanidad.

Espero que D.O' Murchu, con Andrea Luca, quieran seguir aceptando las palabras de mi prólogo. No niego con esas palabras los valores adultos del cristianismo, sino todo lo contrario, quiero afirmarlo y situarlo en el espacio y tiempo del despliegue de lo divino como luz cósmica, al principio de mi fe de niño, como palabra interior en el centro de mi reflexión teológica "madura" (es decir, de recuperación transfigura y real de la infancia). Quien quiera saber más de este tema vuelva al libro entero de O'Murchu y a quizá también a mi prólogo. Su encuentro con el libro (es decir, con su fe adulta de niño) habrá merecido la pena.

Imagen 1: Libro de D. O'Murchu, Sirena de los vientos, Madrid 2018, con una portada que es buena, pero que podría también invertirse, volviendo del hombre final al primero.

imagen 2: Mi primera visión del mundo, desde la ventana del caserío de Arrugaeta, con el fondo de la Peña/Atxa de Lekanda. Es lo que sigo viendo cuando cierro los ojos, en este fin de año: La Roca de Dios, llenando el horizonte de la montaña.

Imagen 3: La nieve llenándolo todo en la Navidad de San Roque de Riomiera, sobre la cabaña de pastores de vacas, con la montaña de fondo... Una Navidad quebrada, sin padre ni madre (que andaban por ahí, por puertos y mares), pero con la tía que lo llenaba todo de su amor y su cuidado, con la nieve rompiendo y llenando horizontes, para que Dios hablara en ella como Nacimiento a la vida.

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Adiós 2018. Sobre el calendario judío y cristiano (occidental)

29.12.18 | 23:09. Archivado en Iglesia Instituciones, Judaísmo, América Hispana, Liturgia

Estamos ante el fin del año según el calendario juliano-gregoriano, utilizado por la liturgia cristiana (en su cómputo de fiestas) y por la mayor parte del mundo actual (aunque siguen en vigor otros calendarios como el judío, el musulmán, el chino etc.)

-Decimos adiós a un ciclo solar y empieza otro. Es quizá un buen tiempo para pensar en los calendarios, como haré brevemente, presentando primero el judío y después el romano/cristiano (en su versión juliana y gregoriana).

-La fijación del calendario ha tenido básicamente tres fines, que pueden vincularse y se han vinculado entre sí:

- Fin astronómico: para conocer y fijar el ritmo de movimiento de los astros, básicamente del sol, de la tierra y de la luna (en esa línea destacan los calendarios mesopotamios antiguos y el calendario azteca, imagen final). Nos seguimos rigiendo por el ciclo de movimientos astrales.

- Fin laboral, agrícola, para fijar los trabajos de cada vez, con las fases de la luna, la siembra la cosecha (cf. Imagen 2, Basílica de S. Isidoro, León). En esta línea se siguen editando famosos calendario en los que se fijan los trabajos de la agricultura (entre ellos, en España, ha sido importante el Zaragozano)

- Fin religioso, para calcular las fiestas y las grandes celebraciones, vinculadas básicamente al ritmo del sol y de la luna. La vida del hombre ante Dios (o ante su destino) está marcada por el ciclo de los meses y los años.

Calendario judío, romano y cristiano

El calendario judío era en principio de tipo lunar, de manera que el comienzo de año solía fijarse en en la primera luna llena de primavera (o en la primera de otoño).

El calendario romano-cristiano (el actual) es de tipo solar, de forma que el comienzo de año se sitúa en el solsticio de invierno y los meses no corresponden ya a los ciclos de la luna.

Más abajo señalo las equivalencias entre los meses del calendario judío y cristiano... sin olvidar que entre los judíos han existido, al menos, dos calendarios distintos. Prescindo aquí de otros calendarios muy importante, como el maya, el mexicano o el chino.

El texto que sigue está tomado del Diccionario de las Tres Religiones (Verbo Divino, Estella 2009), donde se presenta y estudia también el calendario musulmán.

Imagen 1. Calendario judío del mosaico de una sinagoga del siglo 6° en Beit Alfa, Israel. Los signos del Zodíaco rodean a la carroza del Sol en el centro, mientras que las esquinas aparecen los "4 puntos de retorno" ("tekufot") del año, los solsticios y equinoccios, cada uno nombrado por el mes en el que ocurren: tekufah de Tishrey, de Tevet, de Nisan y de Tamuz.

Imagen 2. Calendario de los trabajos de los meses del año, de la Basílica de San Isidoro de León, del siglo XII d. C.

Imagen 3 Calendario azteca, prehispano. Es con los calendario mayas quizá el más preciso que se ha elaborado hasta el momento en perspectiva simbólica-laboral y festiva.
Buen día de preparación de fin de año para todos.

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30.12.18. No se perdió, vino a enseñar familia al templo

Sagrada Familia. Lc 2, 41-52. En el centro de la Navidad, la iglesia dedica este domingo último del año a la Familia de Jesús, que son José y María, con sus hermanos de Nazaret, los judíos de Galilea, cristianos de la Iglesia, y todos los hombres y mujeres de la tierra, , en especial los excluidos de todas las familias del mundo.

Con palabra piadosa, la tradición cristiana y el "5º misterio gozoso" del Rosario Católico suelen hablar del Niño perdido y hallado en el templo. Pero Jesús no se perdió por casualidad, sino que quiso quedar de propósito al templo (es decir, en la "gran iglesia"), para "enseñar allí familia" a los grandes doctores, que se creían expertos en leyes de familia, pero vacíos de humanidad.

Para cumplir su tarea de niño liberado (12 años), al servicio de la nueva familia de Dios (que son todos los hombres, y en especial los niños "perdidos"), Jesús dejó a sus padres (¿o saltó con su madre el muro?: cf. imagen 2, tomada de la Vanguardia: 27, 12, 18), dirigiéndose al templo.

No se “perdió”, como digo, sino que quiso proclamar precisamente allí, tras los muros del gran santuario protegido para los privilegiados del sistema, un proyecto y camino distinto de comunión y solidaridad de vida, debiendo romper para ello con un tipo de familia anterior.

Por eso empezó su misión de Mesías de Familia discutiendo con los doctores de la "iglesia", tras los grandes muros del templo, donde quiso enseñar a los doctores, si fueran capaces de aprender y cambiar. Años más tarde volverá Jesús al templo a enseñar lo mismo, queriendo limpiar su comercio..., pero entonces, al fin, le mataron los protectores imperiales de aquel templo de Jerusalén.

Éste es un hondo tema importante de la Biblia, desde su primera página:

- El mismo Adán dice en Gen 2, 21-23, al mirar sorprendido y gozoso a la mujer, que todo hombre o mujer al crecer deja a sus padres para unirse a su mujer (o a su hombre), creando una familia diferente, de carne y vida, en línea genealógica, que puede tender a cerrarse en sí misma

- Pues bien, el hijo Jesús de Lc 2 abandona a sus padres, pero no para crear otra familia igual (y conflictiva), a fin de que todo siga como antes, sino para crear una distinta, de hijos de Dios Padre, empezando por el templo, que es el lugar más necesitado de buena familia y enseñanza , tanto en aquel tiempo, en Jerusalén, como ahora, a lo largo y ancho de la tierra.

Éste es el día de la familia de Dios, que son todos los hombres ... un día en que muchos cantan complacidos la buena familia de Iglesia, donde los amores son (=deberían ser) siempre limpios, puros y universales (=crear familia para todos los niños del mundo), aunque han olvidado quizá que el estilo de familia de Jesús fue conflictivo, y que fue conflictiva relación que él mantuvo con sus padres y hermanos... porque venía a reunir en familia a los expulsados, dispersos y oprimidos de la tierra.

En esa línea deberá cambiar mucho nuestra sociedad, para que podamos sentirnos y ser hermanos y hermanas, familia de Jesús en comunión con todos los expulsados de la familia humana.

Este gesto de Jesús, que abandona a su familia y queda tres días y tres noches en el templo (como si no pensara en el dolor que causaba a sus padres) resulta tan conflictivo y contra-cultural que pone las carnes de gallina a quien lo piense, en una sociedad como la nuestra que, por una parte, abandona a los niños y por otra se muestra super-protectora con ellos.

El evangelio de hoy nos sitúa así ante una increíble ruptura familiar, que comienza con un niño de doce años..., al hacerse mayor de edad ante la Ley (es decir, ante Dios, en el entorno de la fiesta de la fiesta de la Bar Mitzvah), para decir su primera palabra de "mayor" y abrir el templo (lugar de Dios) para el abrazo y la vida de todos los niños del mundo.

Por eso, una familia que no posibilite (y en algún sentido no promueva) la independencia creadora de sus hijos (Jerusalén), al servicio de todos los niños del mundo, no responde al evangelio .

Este Jesús que “deja” con ese fin a sus padres es un signo esencial de la nueva iglesia, un signo que nos hace recordar a los millones de niños perdidos (abandonados) en lugares que debían ser "templos"para ellos,muriéndose cada día en campos de concentración, pasando vallas prohibidos...

Según eso, en un momento dado, el niño-joven, para ser buen joven, como Jesús (al celebrar su mayoría de edad ante la ley de Dios), ha de superar un tipo de padre y madre para dedicarse a la búsqueda y creación de una nueva familia, porque las "cosas de mi Padre" son las cosas de todos los niños del mundo, en el templo de la vida que ha de abrirse para todos.

En ese sentido debemos recordar que los niños nos precederán en el Reino de Dios... Si ellos no empiezan, si no nos cambiar, no tendrá salida nuestra forma de vida y familia actual. Buen domingo a todos. Siga leyendo quien quiere vivir por dentro este evangelio.

Las imágenes son fáciles de entender, unas más tradicionales..., otras más nuevas, como la del niño que mira sorprendido y expectante por la mirilla del templo (o de la alla), y otra con el niño que salta con la madre (¿María de Nazaret?) la valla prohibida de las leyes de los grandes doctores del "templo".

Buen domingo a todos, con esa madre la valla con su hijo, para para compartir familia con todos los marginados del templo y de la tierra, los de un lado o los de otros. Lo que sigue es un comentario de Lc 2,41-52 (tomado en parte de mi Diccionario de la Biblia).

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La sabiduría de los años. Papa Francisco y amigos (La Navidad de los Ancianos)

Este libro, preparado por A. Spadaro, Director de la Civiltà Cattolica y editado en inglés por R. Lane y T. McGrath, recoge el testimonio de 31 ancianos de los cinco continentes, que exponen la experiencia básica de su vida, con la respuesta del Papa Francisco, que comenta como anciano y pastor, el sentido y alcance de esos testimonios, mirados desde una perspectiva creyente de amor.

El libro (editado en España por Mensajero-Loyola, Bilbao 2018), tiene 176 páginas, a gran formato, con abundancia de fotografías. Es un regalo de “nacimiento” a la vida desde la sabiduría de los años, un regalo para ancianos y jóvenes , un lujo para ver, un placer para sentir, un mensaje para meditar, en este tiempo de Navidad, cuando son precisamente los ancianos los que más celebran la llegada del Niño Dios.

Este libro ha sido comentado en diversos medios, de forma que quien quiera conocer su contenido puede buscar en google, poniendo simplemente La Sabiduría de los Años, y podrá encontrar el testimonio que más le interesa (en la imagen siguiente comienzo de la presentación del P. Spadaro, SJ).

He dejado pasar un tiempo desde su aparición, para recomendarlo en RD, ahora que es Navidad, siguiendo la indicación de Francisco que en su prólogo (pag. 12) alude a los dos ancianos de la primera Navidad (Simeón y Ana) que reciben a Jesús en Jerusalén para acogerle y ofrecerle su sabiduría de años. Ellos son con María y José, los pastores y los magos, los mejores evangelistas de la Navidad.

Presentaré pues la palabra de estos dos ancianos, para fijarme después, de un modo especial, en la aportación del P. Ángel, uno de los cuatro “sabios de años” españoles que colaboran con su experiencia en el libro, con Chus Landáburu, 62 años, jugador de fútbol; María Dolores de Guevara, 80 años, de Campo Naraya, León, y Miguel Boronat, 69 años de edad, psiquiatra jubilado.

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Cinco Fiestas en una. Navidad es Dios, son ellos, somos nosotros

Navidad es una cena de familia en la que abuelos, hijos y nietos quieren recuperar su amor y su unión ante la Vida. Pero, además de esa cena, son muchos los cristianos que quieren celebrar (y celebramos) una “misa” de familia más grande: El nacimiento de Dios que ha sido en Belén y que sigue siendo entre nosotros.

Desde ese fondo quiero poner de relieve cinco fiestas de Navidad, para que cada lector pueda destacar una de ellas… No hace falta leer todas estas navidades seguidas, pero cada una de ellas puede ofrecer un destello de esperanza ante el misterio de nuestro camino por la vida.

1. La Navidad es Belén, una historia de la Biblia... algo que pasó en otro tiempo, con María y José... Por eso he querido poner como imagen 2 una foto de la gruta tradicional de Belén, para decir que nosotros (tú, yo, todos) también Navidad.

2. La Navidad son los pastores, los marginados y fugitivos del mundo, los más pobres, los niños de la periferia. La Navidad son esta mujer y hombre que quieren "pasar al niño" al otro lado de la valla (imagen uno), para que pueda vivir, simplemente vivir, en un mundo que será también de riesgo

3. La Navidad es Dios, Dios que ha querido nacer entre los hombres. no para dominarles desde arriba, sino para ser en ellos y con ellos

4. Navidad es la Iglesia que da testimonio del nacimiento de Dios en el conjunto de la historia, la comunidad de los creyentes hecha carne palpitante de amor, para el amor

5. Navidad eres tú, somos nosotros, Dios que nace en nuestra vida… (imagen 4) Tú mismo eres Belén y los Pastores, y la Virgen María...Eres nacimiento, una puerta de Dios entre en el gran universo y en la historia.

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24.12.18 Mabel y yo os deseamos Feliz Navidad

A los lectores del blog, a todos los familiares y amigos,
Mabel y yo os anunciamos y os deseamos FELIZ NAVIDAD,
con el icono de la Basílica del Monte Sion y con la Oración del Pino, atribuida al Papa Francisco

Anuncio, con el Icono del Monte Sion

Os anunciamos la mejor noticia de este fin de año 2018: Hay Dios y Él ha nacido y sigue naciendo entre nosotros, como niño, el más niño de todos, en Belén de Judá, y en cada familia de la Tierra entera, para vivir y crecer en nosotros, pues todos somos Navidad, si le acogemos, nos dejamos amar y le amamos.

Ésta la Buena Noticia, la más grande: Que somos y seamos verdadera Navidad, Dios hecho presente por amor, en el amor que nos damos unos a los otros. No busquemos la Navidad fuera, en las luces de la calle y en la fiesta externa:

Navidad somos nosotros al juntarnos, al mirarnos a los ojos y al amarnos, siempre que seamos hogar para aquellos que no tienen hogar, pan para los hambrientos, familia y acogida para los solitarios, turbados, angustiados, oprimidos, de forma que todo el mundo pueda ser Navidad.

Éste es el Evangelio o Buena Nueva: Dios ha querido ser niño en nosotros, en tiempos de César Augusto, y en este tiempo de todos los césares grandes y pequeños que se esfuerzan por imponer su anti-navidad sobre la tierra. Jesús de Belén no nos quiere ni puede imponer nada, pero nos pide con sus ojos y manos abiertas queramos vivir y que le queramos al amarnos unos a los otros.

− Es la buena noticia del Nacimiento de Dios.… que se repite de un modo misterioso en cada uno de los nacimientos de los hombres y mujeres, pues cada por sí mismo, y todos unidos, somos Navidad, con el Dios que nace tembloroso de amor, necesitado, abierto a la esperanza de una vida llena de misterio.

Deseo, con el Pino de Francisco

− Ésta es (ha de ser) la Buena Noticia de la iglesia portadora de Dios, a pesar de todas sus resistencias y sus manchas. Hay otros signos externos: Belenes, árboles de Navidad, con el Papa Noel y el reno, con el Olentzero o luces de la calle, la cena. Pero el signo principal de Navidad ha de ser es la Iglesia. Por eso pedimos a Dios que ella puda se y sea Navidad.

− Por eso deseamos que cada cristiano, cada ser humano sea nacimiento de Dios , nuevo Cristo sobre el mundo. Por eso, celebrar la Navidad es celebrar nuestro nacimiento y nuestra vida, como don de Dios. Yo nací en Belén, yo mismo, cada uno de nosotros, porque la Navidad de Dios es mi Nacimiento.

Así lo desea este año la Oración del Pino, atribuida al Papa Francisco, que dice:

Navidad de Dios eres tú, cuando decides nacer cada día… El pino de Navidad eres tú, cuando resistes vigoroso… cuando llamas y congregas… cuando alumbras con tu vida… (y sigue leyendo el Pino de Francisco)


Vigilia de Navidad: Romance del Dios Peregrino de Adviento

Hay cuatro peregrinaciones:

1. Peregrinación exterior, a santuarios como Jerusalén o Compostela
2. Peregrinación interior... Hombres que buscan dentro a Dios
3. Peregrinación de amor: La de unos hombres que buscan a otros hombres
4. Peregrinación de Dios... que buscan en amor a los hombres.

Esa 4ª peregrinación es la de Adviento, y sobre ella escribió Juan de la Cruz el más bello de todos los romances, que algunos llaman Romance de la Trinidad (porque empieza así hablando del Dios Trinidad) pero que en sentido estricto es el Romance el Dios peregrino de la Navidad.

A esa peregrinación de Dios dedico esta Vigilia. Si tienes prisa, deja el tema aquí. Si puedes parar un momento,deja que este Romance te anime y alumbre por dentro. Habrá merecido la pena.

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23.12.18. Madre de mi Señor (Gebîra): el primer canto a María

Dom 4 Adviento, Lc 1, 39‒45. Este pasaje presenta la reunión y conversación de dos mujeres (María de Nazaret e Isabel de Ain‒Karem, su “prima”) como acontecimiento clave de la historia de la salvación. Ellas, la madre de Juan Bautista y la madre de Jesús Mesías, proclaman la más alta palabra de Dios, cuando llega el cumplimiento de la promesa cristiana.

Quedan a un lado los “altos” varones (reyes, sacerdotes, hijos de David…), y emergen en su lugar dos mujeres que conocen y expresan el secreto de Vida de Dios, y así lo proclaman en su encuentro final de preparación de Navidad.

El manifiesto final del encuentro es el Magníficat de María (que algunos MS atribuyen también a Isabel), canto de liberación, dirigido a Dios y a todos los pobres‒excluidos (Lc 1, 46‒55). Pero vienen antes las palabras que Isabel dirige a María, como continuación de las del Ángel de Nazaret (cf. Lc 1, 26‒38), recogiendo y proclamando la primera “mariología de la Iglesia”, como canto a la Madre del Señor, que así aparece como “mujer fuerte” , en hebreo Gebîra, quizá el título más hondo que le ofrece la Biblia.

Ciertamente, este “encuentro de mujeres” y las palabras que Isabel dice a María pueden tener y tienen un fondo histórico antiguo, pero tomadas como las presenta el evangelio de Lucas constituyen un reflejo y testimonio de la fe eclesial, a finales del siglo I d.C., una confesión teológico‒literaria del puesto y función de María, Madre de Jesús, y de su relación Isabel (con Juan Bautista) en el comienzo de la Iglesia.

Al final del Adviento, al comienzo de la Iglesia sigue estando el testimonio de estas dos mujeres. Cuando todos los demás guardan silencio, ellas hablan, como ministros más altos de la Iglesia, haciendo así creíble lo increíble.

Siga leyendo quien conocer mejor la visión que la iglesia de Lucas tenía de María, insertándolas en el centro de la escena de la Presentación. El texto que sigue es algo técnico, pero espero que ayude a entender mejor el sentido y tarea de María, mujer liberada y madre de Jesús, al principio del Adviento. Feliz preparación de Navidad a todos.

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Sábado, 19 de enero

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