El blog de X. Pikaza

11.12.18. La Cruz de los Derechos Humanos

10.12.18 | 21:27. Archivado en Justicia, Nuevo Testamento, Pobreza, Utopía, esperanza, Política

Ayer , a los 70 años de la Declaración del 10.12.1948 presenté la cara oficial de los Derechos Humanoos. Hoy,pasado un día, presento la cruz real, es decir, la noche implacable la falta de Derechos Derechos en una parte considerable del mundo.

Ciertamente, en un sentido, ha crecido la solidaridad, y son muchos los grupos y personas que quieren cumplir los derechos humanos, insistiendo sobre todo en los pobres y excluidos, los extranjeros y los niños, las mujeres y los emigrantes etc. Pero...

-- Pereo, creciendo la conciencia de esos derechos ha crecido también en ciertos lugares y espacios la más honda inconsciencia, como si no importaran en concreto los derechos "supremos" de cada hombre y mujer, pues siempre se encuentra o defiende un derecho "superior" de los estados y la necesidad de incontrolada de mantener la libertad del Capital al servicio de algunos, en contra de muchos.

-- Es difícil hablar de Derechos Humanos allí donde millones de pobres mueren de hambre en un mundo donde sobran alimentos. Parece un sarcasmo hablar en ese contexto de derechos humanos, si no se garantiza el primero, que es el de la vida de los hombres concretos, por encima de cada Estado (España o USA) y de todo el Capital.

-- Es difícil hablar de derechos humanos allí donde cientos de miles de documentados indocumentados vagan sin patria bu pales, por túneles hambre, en busca de pan... mientras se cierran las fronteras de los estados ricos...

No, ciertamente no es fácil resolver el tema, pero es evidente ni el Capital ni los Estados Soberanos creen en los Derechos Humanos de todos. Precisamente porque el tema es difícil es preciso afrontarlo y resolverlo. En ese sentido se puede hablar (cf. las imagenes) de un noche triste y roja de derechos humanos. Noche triste....

Hace unos días, la misma A. Merkel ha declarado que ahora, 70 años después, muchos Estados que firmaron la declaración Universal de los Derechos Humanos no la firmarían.

No interesan los Derechos de los hombres concretos, sino los del Capital libre y los de los Estados soberanos, con las instituciones de poder (incluso con algunas iglesias y religiones). El hombre como tal no importa, sus derechos son papel mojado. Siga leyendo quien tenga humor y tiempo las reflexiones tristes que siguen, en esta triste noche, 70 años después de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

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Un paso atrás, un camino por adelante. Homosexualidad y ministerios cristianos

Sigue ardiendo la polémica, encendida por unas declaraciones del nuevo Secretario de la CEE sobre los "varones completos" (los únicos que pueden ser seminaristas y curas) y por un libro de entrevistas del Papa Francisco en el que, según la prensa, dice que “el ministerio o la vida consagrada no es el lugar (de los homosexuales)". En otras palabras, ni curas ni monjas pueden ser homosexuales.

Ha sido sin duda un paso atrás, pero tiene que ser para pensarlo mejor y abrir un camino hacia adelante, según los signos de los tiempos (que son de igualdad en la diversidad), desde la raíz del evangelio, como seguiré indicando en trece proposiciones.

No voy a entrar en los matices de las declaraciones del Secretario de la CEE ni del Papa, pero pienso que ambas (tomadas así, en general) van en contra de la verdad del evangelio sobre el hombre y la mujer y en contra del mensaje y misión de la iglesia. Parecen declaraciones que surgen del miedo no sólo ante el “estallido” de la bomba de pederastia en un tipo de clero, sino ante el gran cambio en línea de verdad, de aceptación de los distintos y de esperanza del evangelio.

Por eso, retomando reflexiones que he venido exponiendo desde hace más de quince años, quiero exponer una vez más mi visión del tema, superando estereotipos de ideología de género (de un lado o del otro), para entrar en el camino del evangelio, sin miedo de retomar el proyecto de Jesús.

El problema es mayor de lo que externamente parece (¿qué importan unos pocos pederastas…?), y es hora de que no estemos ya a remolque de revelaciones maliciosas, de falsas verdades y de acusaciones de algunos. Es hora de volver de un modo radical al evangelio, a la verdad múltiple del ser humano como proyecto de amor y a la tarea de la iglesia como signo y anticipo de un “reino” de muchas moradas, en el que ser hombre y/o mujer sea descubrimiento y expresión de un despliegue de gracia que es el mismo para todos, siendo múltiple en sus caminos.

Imagen 1. Gracias a Crishom por estar ahí, con Cortés, amigo
Imágenes siguientes: Libros sobre el tema.

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El tema no es entrar, sino dejar el "primer mundo" y crear otra humanidad

De ese tema hablaré el próximo lunes en la diócesis de Cartagena-Murcia (cf. imagen), replanteando desde su raíz el motivo de las migraciones en la Biblia.

-- Defenderé en un plano el derecho que los pobres y excluidos tienen de migrar al Primer Mundo, por más obstáculos que oponga USA o la Unión Europea. Nadie ni nada podrá detenerles

-- Pero el tema no es que entren, sino que salgan, como los Hebreos que huyeron de Egipto, abandonando el ajo y cebollas de Egipto, de forma que se cumplan los miedos más oscuros del Capitalismo: Los emigrantes vienen y saldrán para destruirnos.

-- El tema es que salgan (=salgamos), abandonando este Primer Mundo, que no es Dios, para encontrar la Tierra Prometida y crear el Verdadero Israel (la humanidad reconciliada).

-- No es el Mundo Rico el que "salvará" a los pobres con migajas de su mesa; sólo los pobres, migrantes y expulsados, podrán salvar el mundo (incluso a los ricos), como iré mostrando en estas reflexiones política- y quizá religiosamente incorrectas, releyendo y aplicando la historia israelita.

Seguiré mañana con el tema. Lo que sigue forma parte de mi ponencia del lunes en Murcia (en la línea del Diccionario de la Biblia, Estella 2015). Buen domingo.

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El infierno de la Biblia y la "fiesta" mercantil del halloween

Han venido los días pasados los niños vestidos de muerte y de infierna, en la fiestas comerciales del halloween, dentro de un mercado en el que todo se compra y vende, incluso las imágenes del diablo, eso sí, domesticado, según uso del dinero.

En ese contexto he querido retomar algunos temas del infierno de la Biblia, que muchos han dejado a un lado (por obra de la banalización presente de todo lo que pueda situarnos ante un compromiso y amenaza seria de la vida). Es otoño en el hemisferio norte, ha llegado el viento frío, y es tiempo de pensar sobre los temas "eternos", sobre el bien y el mal, sobre el riesgo de perversión de una cultura que tiende a vivir de la muerte...

No, no quiero apelar en modo alguno al miedo del infierno para mantener sometido algún tipo de rebaño (eclesial o social). Pero pienso que es preciso (bueno y conveniente) recordar los riesgos de infierno de este mundo, para insistir en los valores de la vida y la necesidad de un cambio fuerte, personal y social, económico, político y religioso, para que este mundo no sea más infierno.

Entendido así, el infierno es un tema simbólico de gran envergadura, o si se prefiere un tema “mítico” en el sentido más fuerte de la palabra, y así lo he venido presentado en algunos de mis libros, como Gran Diccionario de la Biblia (Verbo Divino, Estella 2015)y Amtropología bíblica (Sígueme, Salamanca 2006)

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1-2. 11. 18 Santos y difuntos: El Purgatorio, apuesta y compromiso por la vida.

La Biblia nos sitúa ante el dilema de la destrucción o la purificación, empezando por Dt 30, 15-18 (pongo ante ti la vida y la muerte...) y culminando Dan 12, 1-3 y Mt 25, 31-46: (unos para la vida, otros para la muerte).

Eso significa que el ser humano es capaz de salvarse o condenarse, conforme a un ley de simetría, representada con el signo más normal de la balanza: se ponen en un plato las acciones buenas, en el otro las perversas, y Dios mismo, o su representante (Miguel, un ser divino), va pesando a cada uno, decidiendo de esa forma su destino.

Ese mismo signo aparece en la imagen de las dos puertas o caminos, de la derecha y de la izquierda (ancho es el camino de la perdición, estrecho el que conduce hacia la vida: Mt 7,13-14), que está en el fondo de Mt 25, 31-46, con Reino de Dios e infierno.

En un sentido, esa simetría es necesaria, pues se encuentra internamente vinculada con la forma en que entendemos la vida, con la distinción del bien y el mal. Pero empezando ya en el Antiguo Testamento la misma fe en Dios (que es fe en la Vida sobre la muerte) supera esa simetría de cielo e infierno, como dice Ex 34, 6-7, y de un modo especial el libro de la Sabiduría:

Te compadeces de todos, porque todo lo puedes,
cierras los ojos al pecado de los hombres, para que se arrepientan.
Amas a todos los seres y nada aborreces de lo que has hecho;
si odiaras alguna cosa, no la habrías creado (Sab 11,23-25).

Sobre lo bueno y malo, que los hombres trazan con sus obras, Dios despliega el principio de un amor más elevado, que es poder de creación y perdón, de bondad y cercanía amorosa, en una línea que podemos y debemos vincular con el "purgatorio", que no es castigo para purgar pecado, sino camino abierto de purificación para el amor.

En esa línea, el purgatorio empieza aquí, como exigencia y tarea de transformación de la vida para el amor y para el gozo de todos, como purificatorio o amatorio , en línea personal y social: que nos dejemos cambiar por amor, que cambiemos nosotros y ofrezcamos espacio y camino de transformación a los demás, como dice Jesús:

Amad a vuestros enemigos, orad por vuestros perseguidores,
para que seáis hijos de vuestro Padre celestial,
que hace salir su sol sobre buenos y malos,
y envía su lluvia sobre justos e injustos (Mt 5, 44-45).

Desde ese fondo quiero desarrollar unas ideas sobre el purgatorio, entendido como símbolo de la purificación final de la vida (paso de la condena a la esperanza de la salvación), pero sobre todo como exigencia de maduración y transformación en esta vida, dentro de la tierra.

O nos purificamos y cambiamos, en esta misma historia (superando la dialéctica de violencia y opresión) o nos destruimos totalmente. Ciertamente, no están mal las "misas de difuntos y las flores de los cementerios", como experiencia de comunión en Cristo con aquellos que han muerto. Pero la verdadera "mira y flor" de todos los santos y difuntos es la transformación en amor (la purificación) de los hombres y mujeres en el mundo, en línea de justicia, solidaridad y gratuidad.

El purgatorio no está fuera, ni después, sino que debemos asumirlo y recorrerlo en este mundo, como supo Jesús, como desarrollaron de forma muy honda no sólo Dante sino los grandes pensadores y santos cristianos (y de otras religiones).

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Los "ricos" no pueden salvarse (construir el Reino: Mc 10, 23-27)

17.09.18 | 08:02. Archivado en Nuevo Testamento, Pobreza, Utopía, esperanza

Desde el pasaje del hombre rico que ayer comenté (Mc 10, 17-22) se entiende este nuevo pasaje de enseñanza dialogada en torno a las riquezas.

Marcos no ha incluido en su enseñanza el logion clave sobre la oposición entre Dios y Mammona, cf. Mt 6, 24;Lc 16, 13), pero él ha incluido ese mismo argumento de fondo en esta catequesis, en la que la riqueza cerrada en sí misma aparece Mamón (gran riesgo para el Reino de Dios).

Jesús no distingue aquí entre judíos y gentiles, pues el riesgo para todos es el mismo: el deseo de tener, de asegurar la vida en la posesión de cosas frente (contra) otros. Como es tradicional en estos casos, Marcos sigue un esquema en tres momentos, con una introducción y dos enseñanzas fundamentales de Jesús, que responden al asombro creciente de sus discípulos:

1. Jesús mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Qué difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!

2. Los discípulos se quedaron asombrados ante estas palabras. Pero Jesús, respondiendo de nuevo, les dijo: Hijos ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Le es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.

3. Ellos se asombraron todavía más y decían entre sí: Entonces, ¿quién podrá salvarse? Jesús mirándoles les dijo: Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todo es posible para Dios (Mc 10, 23-27).

El problema no es entrar en el Reino de Dios tras la muerte (cosa que está en manos de Dios), sino que un hombre rico pueda realizar aquí, en este mundo, el camino que lleva al Reino de los cielos.

La escena comienza evocando la mirada de Jesús y su comentario sobre las riquezas, distinguiendo así dos realidades.

(a) Por un lado están los que tienen riquezas, es decir, posesiones (khrêmata), entendidas en sentido básicamente monetario, porque esa palabra alude más al dinero (cf. Hech 4, 37; 8, 18; 24, 26), más que a las posesiones agrarias, como parecía suceder en el caso del rico que se acaba de marcharse, porque tenía mucha ktêmata, riqueza de rebaños (pecunia).
(b). Por otra parte está el Reino de Dios, amenazado por las riquezas, pues ellas, con su lógica de posesión y acaparamiento impiden que el hombre viva en gratuidad y comunión, en libertad de amor, es decir, en desprendimiento creador.

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Memoria y esperanza en Belchite, con carta del alcalde (Comisión de verdad/justicia: P. Zabala).

Juan de la Cruz mostró que sólo una memoria bien purificada es fuente de esperanza. En esa línea se sitúan las reflexiones que siguen mostrando que sólo un buen estudio (memoria, reconocimiento y perdón) del pasado nos permitirá tender con esperanza hacia el futuro, en un plano personal y social, político e incluso religioso.

Digo eso pues vuelven y se re-vuelven estos días los temas de la Memoria Histórica, planteados en diversos países con resultados impares (desde Sudáfrica hasta Chile), especialmente en España donde uno dicen que los otros quieren “cambiar la memoria” para ganar la guerra que perdieron; y los otros contestan que es mejor olvidar, para mantener las ventajas de su triunfo ochenta años después.

En ese contexto, ante dicciones y anti-dicciones de los políticos de turno (Sánchez y Casado...) quiero ofrecer mi reflexión sobre la “memoria” como expresión de la verdad y fuente de esperanza, insistiendo, desde mi perspectiva social y religiosa, en algunas afirmaciones importantes:

a. La Biblia es el libro de la “memoria creadora” de Israel, un “Zikaron”, recuerdo del pasado, como testimonio del “paso” de Dios y del pecado de pueblo, que puede convertirse en fuente de un futuro reconciliado y liberado, porque, sólo una memoria verdadera libera a los hombres para perdonarse y recrear en comunión su esperanza.

b. El Cristianismo es la religión del “recuerdo de Jesús” y, y con él de todas las víctimas, en un contexto de confesión de los “pecados” (no por masoquismo y por imposición externa), sino porque así lo exige el buen camino re-creador de la vida, superando en nuestro caso el esquema de las “dos españas”, es decir, de los dos mundos ficticios (de buenos y malos), para hacer que quepan todos, en eso que algunos han llamado “la tercer verdad” (o la tercera España).

Desde ese fondo, quiero ofrecer un pequeño modelo de Escuela de Memoria Hispana, que podría crearse en Belchite (dejo hoy a un lado el Valle de los Caídos). La segunda parte ofrece la colaboración inestimable de P. Zabala sobre una Comisión de la Verdad y la Justicia (¡gracias, Pedro, como siempre!)

Imágenes primeras: de Belchite.
Otras imágenes: Valle de los caídos

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26.8.18. Muchos entonces se fueron ¿Nos vamos también o seguimos con Cristo?

Dom 21, ciclo b. Jn 6, 60-69. Termina este domingo el “sermón de Jesús” sobre la Iglesia y muchos se marcharon, diciendo que “éste no es nuestro camino". A su lado quedaron sólo Pedro y unos pocos, diciendo que tiene palabras de vida, aunque no le entienden del todo tampoco.

Han pasado desde entonces veinte siglos, y muchos, que han venido y quedado hasta hoy con Jesús, el menos en sentido externo fundando una iglesia importante, aunque muy clerical, empiezan a marcharse otra vez, entrado este siglo XXI, pero con la diferencia de que ahora algunos de ellos echan en parte la culpa a Pedro y a sus clérigos, en medio de una gran catástrofe moral.

Con grandes dificultades, Pedro y sus amigos (compañeros) habían edificado a lo largo de siglos una iglesia, que era de gloria de propios y admiración de extraños... Pero, tras siglos de gloria externa, parece que la luz de la Iglesia se apaga, de forma que Jesús vuelve a mirar, como hizo entonces en Cafarnaúm, sintiéndose nuevamente solo (y alguno diría “mal acompañado”) y nos dice: ¿Os vais también vosotros?.

Aquella primera vez quedó Pedro (históricamente hacia finales del I d.C.), para fundar y dirigir un tipo de iglesia que ha tenido grandes valores. Pero hoy (2018) muchísimos cristianos se preguntan si no ha llegado de verdad la hora de marcharse de ella, de crear otra iglesia... o de apartarse para siempre de todas las iglesia? Quizá nunca se ha dado una crisis tan fuerte como ésta, de manera que muchos empiezan a sentirse perplejos, y piensan incluso en el fin de la Iglesia del Cristo de Pedro y de sus primeros seguidores. ¿Qué haremos?

‒ ¿Irse de Jesús, abandona la Iglesia?
‒ ¿Quedarse con Jesús, pero sin esta iglesia de Pedro?
-- ¿No tener más Dios ni evangelio que el mercado, como indica la imagen?

Muchos han planteado unas preguntas como esas en este mismo portal (RD), echando la culpa a tirios y troyanos, clérigos y legos... No se puede resolver en unas línea, pero el evangelio de hoy nos ayuda a plantearlas mejor, pues indica que la crisis no es nueva, que hubo una parecido en los primeros decenios de la Iglesia, y que muchos marcharon, dejaron a Pedro y los doce. Así lo he querido mostrar de algún modo en las imágenes que he salpicado en el texto.

Entre ellas he querido poner cuatro principales (algunas se repiten):

1. Salir de la Iglesia o convertirla en mercado (como la de San Antonio de los Conventuales de Salamanca, convertida en área comercial).

2. ¿Cómo seguir en una iglesia antigua, oscura…? toda del pasado, sin más luz que la puerta de salida?

3. ¿Cómo seguir en una Iglesia que ha sacralizado hasta hoy (24.8.18) la llamada “cruzada” hispana, y a los 40 años de la muerte del Autócrata guerrero allí enterrado?

4. ¿Cómo seguir en una iglesia con un clero que, en parte pequeña pero significativa, ha podido apelar a su su poder "sagrado"para "utilizar" sexualmente a menores, de un modo mentiroso y quizá malvado?

Como he dicho, y vuelvo a repetir, en esta circunstancia, hoy mucho más que en tiempos del evangelio de Juan, millones de hombres y mujeres abandonan la práctica eclesial, al menos en el viejo Occidente. ¿Qué podemos hacer en estas circunstancias?

‒ ¿Echar la culpa a Jesús, porque su mensaje está obsoleto y es hoy inviable?
‒ ¿Condenar a las “masas” de esta nueva sociedad, que no quiere ya consumo religioso?
‒ ¿Retomar el camino de Jesús como hicieron entonces Pedro y unos pocos… o dejar un tipo de iglesia de Pedro, para caminar con Jesús sin ella. ?

-- La “historia” antigua del abandono de Jesús (proyectada hacia el tiempo de su vida), sucedió hacia el año 90-100 d.C., cuando una parte de las comunidades cristianas entraron en crisis y pasaron a una especie “gnosis” pre-cristiana, o dejaron simplemente de creer…

‒ Ahora, casi dos mil años más tarde, sentimos que vuelve un tipo de crisis semejantes: miles y millones de creyentes abandonan a Jesús, no pueden o no quieren escuchar su mensaje, ni seguir camino ¿Qué se puede hacer?
Responda cada uno tras leer este evangelio. Buen domingo a todos.

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Dom 12.8.18. Pan vivo. Todos discípulos de Dios

Dom 19 B. Jn 6, 41-45. Sigue el tema del domingo anterior, sobre la auténtica comida. Frente a un pan “muerto” (que lleva al dominio de unos, con la opresión de otros, y termina en la muerte), Jesús habló en Cafarnaúm de un pan vivo que es Dios: en él vivimos, pudiendo ser también pan vivo (como él, como Jesús),dando así vida a otros.

En ese fondo presenta el evangelio una de las palabras más sorprendentes de la Biblia: ¡Todos serán discípulos (didaktoi) de Dios! “Todos” tiene un sentido universal, y significa aquellos que escuchen la voz interior, alimentados y enseñados por Dios (=que es su comida) y que así pueden y deben hacerse comida (alimento) unos para otros.

Es evidente que este evangelio puede y debe entenderse también en línea de economía material (¡que todos los hombres coman, que nadie muera de hambre!), pero ha de entenderse sobre todo en clave de “economía integral”, sabiendo que un hombre nace y vive vive de otros hombres (empezando por sus padres), y que sólo es total y plenamente humano si se vuelve alimento para otros.

Hay una economía que, en general, va en contra de este evangelio, pues hombres y pueblos no quieren descubrir la enseñanza de Dios ni hacerse para para los otros, sino que escuchan otras enseñanza y convierten su vida en gran lucha por el pan material, con millones de muertos materiales cada año, y con cientos de millones de muertos más hondos (carentes de verdadera humanidad).

Lógicamente, la respuesta al problema del pan no es más pan, sino más humanidad, en una línea de transformación (de meta-noia, trans-humanización). Sin un nuevo y más alto Capital Humano (sin la conversión del hombre en pan para los otros), nuestra humanidad siglo XXI no tiene salida. En esa línea quiero interpretar el texto del Evangelio de Juan. Buen fin de semana a todos.

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31.07.18. Ignacio de Loyola. Volver a Jerusalén, recrear la Compañía

La Iglesia Católica celebra hoy la memoria de Ignacio de Loyola, y su proyecto puede retomarse de diversas formas. A mi juicio, la más clara en este año 2018 es la de retomar con sus compañeros el viaje que no pudo realizar a Jerusalén, para seguir allí los pasos de Jesús, como él mismo ha contado en su Autobiografía.

Allí describe con gran detalle cómo fue una vez, él sólo, a Jerusalén, para encontrar a Jesús, y cómo quiso volver después con su “compañía” de seguidores (nuevos apóstoles) para recrear la Iglesia, retomando el camino de los primeros discípulos de Jesús, precisamente allí donde el Camino había comenzado.

Por eso, en este día de su fiesta (a los 462 años de su muerte, el 31.7.1556) recordaré la experiencia de su peregrinación a Jerusalén, solo y a pie, para ponerse al servicio de Jesús, y pondré de relieve el deseo frustrado de volver allí con sus compañeros, para refundar así la iglesia.

El centro y principio del nuevo camino de estos nuevos cristianos no era Loyola, ni siquiera Roma, sino Jerusalén, donde debían encontrara Jesús como Capitán de la nueva Cristiandad, en su lucha y victoria contra el Diablo.

Quiso volver a Jerusalén, con su pobre gente (Xabier, Fabro, Laínez…), pero no hubo aquel año barco veneciano que llevara a Tierra Santo (1537), porque era recia la guerra del turco, y así volvieron Ignacio y sus amigos a Roma, poniéndose al servicio del Papa, para lo que se terciara.

Han pasado desde aquel momento unos 482 años, en la línea de eso que pudiéramos llamar “el gran paréntesis romano” de la Compañía de Ignacio y de sus amigos, que, no pudiendo ir a Jerusalén para “confirmar” y ratificar su empresa fueron a Roma a ponerse al servicio del Papa. Y de esa forma nació la admirable Compañía de Jesús, que no era la que en principio quiso Ignacio

Han sido unos años muy fecundos para la la Compañía de los "peregrinos de Jerusalén" de Ignacio de Loyola, y ellos han marcado la historia de la Iglesia católica en los últimos siglos, pero quizá ha llegado el tiempo de reiniciar la Compañía como quiso Ignacio, desde la misma en Jerusalén, en línea de nuevo evangelio.

Perdonen mis amigos jesuitas (admirados, queridos…) si retomo desde mi perspectiva de jesuita de corazón esta sencilla propuesta de retorno a Jerusalén, para recrear allí la Compañía, sin negar en modo alguno el paso por Roma (donde hoy es Papa Francisco, nuevo SJ).

Lo haré de un modo muy sencillo, siguiendo la línea de la “Autobiografía” de Ignacio, el Peregrino, tal como la recogió su amigo portugués L. Gonçalves de C. (cf. https://es.wikisource.org/wiki/Autobiograf%C3%ADa_de_San_Ignacio_de_Loyola (y tal como me la contaba el admirable José Ignacio Tellechea)

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Dom 22 7 22. Ovejas sin pastor, pastores sin pasto

Dom 16. Tiempo ordinario. Ciclo b. Mc 6, 30-34. Éste es un texto “de transición”, parece muy simple:

-- Jesús quiere retirarse a descansar con sus discípulos cansados de una larga brega por tierras y mares,

--pero una muchedumbre llega, y Jesús deja el descanso, y se pone a enseñar (¿para que no necesiten pastor?) multiplicando después los panes, para que ellos mismos se guíen mutuamente, siendo a la vez pastores y rebaño

Esos gestos tan simples contienen una intensa problemática marcada hoy por el gran cambio de Iglesia. ¿Dónde está el tema?

-- ¿Somos las ovejas las que hemos abandonado a los pastores? y nos hemos perdido, y andamos así errantes, confundidos.
¿O somos pastores los que hemos dispersado a las ovejas, o las hemos pedido por nuestra culpa? Posiblemente hay en la Gran Iglesia un Complejo de Pastores "sin olor a oveja", sin palabra, sin "comida"

Es evidente que existe un intenso divorcio de iglesia entre ovejas y pastores. Un divorcio en el que no es fácil discernir las responsabilidades. Habrá visto el lector que he colocado en las dos partes, entre los pastores y las ovejas, pues no fácil distinguir dónde está cada uno

¿Tendremos que cambiar de lenguaje y las actitudes? ¿Cambiar el mismo lenguaje de Jesús, el de la iglesia de hoy? ¿Dejar de ser ovejas? ¿Dejar de querer se pastores? Sea como fuere, existe un largo, profundo divorcio... y no se ve solución.

Pero el evangelio de este domingo nos ayuda a plantear el tema, que no es sólo ni ante todo el de las "mujeres sacerdotes" (tema resuelto ya en forma positiva), sino el del tipo y función de pastores que son (somos) al mismo tiempo ovejas: Hermanos, amigos, compañeros, mujeres, niños, varones... .

Empezaré por unas reflexiones previas. Comentaré después el texto de Marcos. Pase quien quiera directamente el texto. Feliz domingo a todos.

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Mercaderes de libertad: Capítulo de la Merced de Poio

Había en mi pueblo (Orozko) un convento de beatas (luego monjas) de Merced y allí me dijeron (un 24 de septiembre, quizá del año 1949) que Merced significa comprar a los cautivos y esclavos para darles libertad.

(a) Comprarles con dinero, con todo el dinero necesario, que solía ser mucho, poniendo las fábricas y barcos, los bancos y labranzas al servicio de la libertad de los cautivos, esclavos y encarcelados.

(b) Pero había que comprarles también o, al mismo tiempo, con la propia vida: venderse a sí mismos, quedar en rehenes (en manos de los otros, sin armas ni violencia externa) para crear sobre la tierra libertad; por eso, los frailes y monjas de Merced hacían un “voto” de dar la vida por la libertad de los demás.

Así me dijeron: Mira a la Virgen ¿La ves? Lleva una cadena rota, lleva una especie de “escudo” con cadenas rotas y una cruz, y las barras reales también rotas; todas las barras, todas las cadenas tienen que romperse.

La Virgen del Escudo, añadieron, es madre y amiga de libertad, esto es, de Merced. Ella quiere quiere que todos los hombres y mujeres del mundo puedan vivir como en libertad, respetándose y amándose entre sí, sin unos por encima de los otros.

Supe entonces que el dinero es bueno si se pone al servicio de la vida y de la libertad, para bien de esclavos, cautivos y hambrientos, pes nosotros somos administradores de un capital que no es nuestro, porque tampoco es nuestra la Peña de Lekanda, sobre el viejo convento, o el águila vigilantes de la altura, o las nubes que flotaban en el cielo…

De esa forma quiero repetirlo hoy, mientras se celebra el capítulo de la Merced de Castilla, para tratar del Dinero de la Libertad. Con mi mejor recuerdo a todos los capitulares, como mi agradecimiento a la Merced.

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Jueves, 13 de diciembre

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