El blog de X. Pikaza

Los de Dios: Locos, ajusticiados, mujeres de partido, niños abandonados

Ésta es la primera presencia en el mundo: Extranjeros, viudas y huérfanos (Exodo y Dt), cojos, mancos, ciegos, con prostitutas, publicanos y leprosos (Jesús), condenados a muerte, locos, prostitutas y huérfanos (G. Jofré,Valencia (principios, principios siglo XV).

Ésta es primera tarea la de Dios en el siglo XXI: ofrecer casa, dignidad, amor y familia a los extranjeros y locos, a los nuevos descartados y sobrantes, aquellos que no cuentan, encarcelados, como sabe Mt 25, como supo G. Jofre (cf. postal anterior).

Éstos son los “inocentes” de Dios, los que en aquel lenguaje (siglo XV) se llamaban los desamparados, que son el retrato de una sociedad vuelta al revés, que es el derecho de Dios. La misma existencia de esos inocentes (en caminos, pateras y calles, en suburbios y cárceles, en hospicios, hospitales y cunetas, o esperando tras la valla) abre una especie de juicio de Dios en el centro nuestra sociedad que derrocha, malgasta y olvida… aplaudiendo como pacífico un contrato de 110.000 millones de dólares en armas para matar (y defenderse de los pobres) entre dos potencias ricas (USA y A. Saudita).


Ésta es la tarea de Dios, la de sus privilegiados: Acoger, acompañar y cuidar los locos, condenados a muerte, mujeres mal-tratas, niños sin futuro… El dinero no es malo para ayudarles, pero no se les ayuda de verdad con dinero, sino con presencia humana, mano a mano, justicia a justicia, palabra a palabra, libertad a libertad, beso a beso.

Éstos son los Inocentes (los del tiempo antiguo y los del nuevo), a quienes la Iglesia del siglo XV (necesitada da de Madre), presenta como hijos privilegiados de la misma Madre de Jesús, interpretando así la palabra de Jn 19,25-27 (Mujer, ahí tienes a tu hijo) y la de Mt 25, 31: Tuve hambre y me disteis de comer, fui extranjero y me hospedasteis…

Sigue la “historia” de estos cuatro privilegiados de Dios inocentes… a quienes Dios ha puesto en nuestras manos, pare que en su nombre (por él) les acojamos y queremos (locos, ajusticiados, mujeres de partido, niños abandonados).

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COMIDA DE JESÚS, FIESTA DE LOS PANES

En uno de los contextos más hermosos de Salamanca (en la Iglesia de San Juan de Barbalos), por deseo del Foro Efeta, pronuncié el pasado 16 una pequeña charla sobre la fiesta cristiana, centrada en el pan compartido
(Cf. fotos de la charla en la Iglesia de los Caballeros del Hospital de San Juan de Jerusalén, del siglo XII),

Fueron muchos los temas expuestos, hermosa la reunión orante en la iglesia, y hermoso el momento de la comida posterior en el atrio antiguo. Hubo para todos, fraternidad y fiesta, palabra y pan, con bebidas, chorizo, empanada, pasteles.

Una fiesta de verdad... en la que se recoge ante todo el recuerdo de las fiestas de Jesús, centradas en la multiplicación de los panes. De ese tema quiero presentar hoy el motivo principal de mi conferencia, con algunas fotos del acto.

Dedico el tema a J. M. Miñambres (con sus compañeros Jesús y Nacho, de la Pastoral Universitaria) y al grupo de amigos de Efeta de la diócesis de Salamanca. Lo he preparado para ellos, aunque tomándolo básicamente de mis libros: De Fiesta del Pan, Fiesta del Vino (2005) y de Comentario al Evangelio de Marcos (2013), ambos de Verbo Divino, Estella.

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Madurar para el amor, le educación cristiana

Hablé ayer de pastoral para el amor, en la línea del evangelio de Juan. En ese contexto, aprovechando un pequeño curso que acabo de ofrecera los profesores de religión de Palma de Mallorca (5-6 mayo 2017, cf. http://www.cesag.org/estudios/formacion-profesorado-religion-secundaria/), quiero comentar, criticar y reformular el lema del medallón más famoso de la historia de la educación hispana.

Se trata de la leyenda del medallón central de la Universidad de Salamanca (esculpido el año 1520), en torno al busto de los reyes patronos (Isabel y Fernando) con sus signos (yugo y flechas). La leyenda consta de dos frases, escritas en griego:

‒ Hoi basileis tê enkiklopaideia (los reyes para le enciclopledia, es decir, para la enseñanza universal, para la universidad)

‒ Autê tois basileusin (ésta, es decir, la enciclopedia, para los reyes). La universidad anterior (fundada hace 800 años: 1218) se situaba en un contexto eclesial (en el patio de la catedral)... Este nueva Universidad quiere ponerse al servicio de los reyes, sus patronos.

Eso supone que la Universidad (es decir la gran paideia o educación) está al servicio de la Corona (y por su parte la Corona al servicio de la enseñanza). Pues bien, en contra de eso, conforme a una visión cristiana y/o humanista de la vida, debemos responden que la Universidad o Paideia no está al servicio de los reyes (o sus equivalentes: patronos, gobernadores, mecenas capitalistas), sino de la madurez de las personas y el amor mutuo de todos:

‒ Aquellos reyes “católicos” quisieron proteger a la Universidad o Enciclopedia (enseñanza general, en el sentido de paideia, educación), no sólo con dinero, sino con su mismo prestigio real, pero no lo hicieron por altruismo, sino con el fin de que la Universidad de apoyara.

‒ En esa línea, la Universidad/Enciclopedia debería ponerse al servicio los reyes, promocionando a la Corona, sobre todo con el estudio del Derecho Civil y Eclesiástico (y formando buenos administradores reales). Ciertamente había más facultades (medicina, ciencias, teología…), pero subordinadas al Derecho, es decir, a la unión del conocimiento y de poder.

Ciertamente, los tiempos de ese medallón (1520) con su doble lema han cambiado, pero la estructura de fondo de la educación al servicio del poder ha pervivido hasta tiempos muy recientes, y sigue dominando todavía. Así, poniendo un ejemplo, podemos decir que han cambiado muchas cosas, tanto en un plano religioso como político, pero continúa vivo el debate sobre las asignaturas que han de estar dedicadas a la educación social (para la Ciudadanía, para la Ética o la comunión religiosa).

Pues bien, en contra de toda manipulación, al servicio del poder, la educación en sí no puede estar al servicio de otra cosa, ni de los reyes (que a principios del siglo XVI eran Isabel y Fernando), ni de una religión determinada, ni de un sistema económico… sino de la libertad de cada uno y de la vida, de la igualdad y comunión humana.

Siguiendo en esa línea, he de añadir que la finalidad de la educación no es tampoco la Iglesia en sí, ni siquiera el cristianismo, ni la religión en general, sino la vida en concordia (=amor) entre hombres y mujeres, entre pueblos y pueblos, es decir, la convivencia al servicio de la nueva humanidad en amor, como indica con toda claridad el Evangelio
(he tomado el tema de mi libro Jesús educador, Khaf, Madrid 2017).

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1.5.17. San Jesús Obrero. Trabajador de pico y pala, con riesgo de paro

Jesús no fue dueño de tierras, un hombre que se valora y eleva por su trabajo digno,en tierra propia, quizá con siervos y empleados a su servicio.

Tampoco fue dueño de un taller de construcción, un autónomo con medios propios para producir unos bienes importantes de consumo, en el campo de la construcción (albañil, herrero, carpintero...), quizá también con ayudantes y siervos.

Jesús fue un trabajador eventual, al servicio ajeno, obrero de pico y pala preparando tierras para la construcción... al servicio de los dueños, que eran entonces los gobernadores, sacerdotes y nuevos enriquecidos, en una agricultura que se ponía al servicio del gran comercio.

En un sentido muy profundo, Jesús fue un líder obrero, al servicio de la nueva conciencia de la "clase" de los dominados y prescindibles, a quienes él ofreció dignidad, como hijos de Dios, como personas... Su mensaje y proyecto se sitúa en el contexto de los obreros eventuales... que dependen del mercado del trabajo, en un mundo dominando por los nuevos reyes/cortesanos, dueños de grandes terrenos y comerciantes, a principios del siglo I de nuestra era, en Palestina.

La fiesta del trabajo de Jesús (Uno de Mayo) ha de situarse en este contexto de las clases” sociales más significativas de su entorno . Él no aprendió su doctrina estudiando la Escritura o en un entorno elitista (como el de F. Josefo, escritor, político y sacerdote de su tiempo), sino en el taller del trabajo eventual y de las contradicciones laborales y sociales de su tiempo.

Así lo indica Mc 6, 3 al decir que es tekton (artesano) y lo ratifica Mc 13, 55 al añadir que es “hijo de artesano”. En ese trasfondo se debe situar su conocimiento, tal como ha destacado Mc 6, 3: «¿Qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿No es éste el carpintero?». He desarrollado extensamente el tema en Historia de Jesús (VD, Estella 2015)

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-Tolerancia cero, juicio claro/justo y perdón que recrea

Según noticia oficial del pasado 20.4.17,

“el R. P. Pedro M. L. A. (ex-general de su Orden Religiosa), por decreto emanado de S.S. Francisco, ha sido dimitido del estado clerical y de la Congregación religiosa, por lo tanto ya no es más sacerdote ni religioso de la Orden. Esta decisión, que es inapelable, apenas conocida ha sido informada al ex sacerdote y se ha decretado después de un atento estudio del caso denunciado el año 2013, dado el grave daño a la dignidad sacerdotal y a los compromisos religiosos” (http://noticias.iglesia.cl/noticia.php?id=33506).

Se trata de una noticia importante, pues el R. P. M. L. A. ha sido General de su Orden y hombre significativo de la Iglesia de Chile (postulado en su tiempo como obispo de Calama).

El caso y sentencia se produce en una Iglesia “ejemplar”, donde siguen pendientes (noticia casi diaria de prensa) varios casos de ese tipo. Su “condena” puede servir así de ejemplo (para bien y para mal) de otros pendientes, en los que se está poniendo en juego la misma viabilidad (pecado, justicia y capacidad recreadora) de la Iglesia Católica en cuento institución clerical.


El caso me afecta en especial porque el R. P. Pedro M. L. A. ha sido mi amigo y superior, y se comportó siempre conmigo de un modo exquisito, en justicia, humanidad y comprensión. Parece claro que tuvo en su juventud unos “deslices” fuertes por los que ahora, pasados más de decenios, ha sido juzgado y condenado, conforme a un tipo de tolerancia cero, pero con un juicio que no me parece claro y sin apertura al perdón personal y a la rehabilitación del agresor (en este caso el R. P. Pedro M. L. A.).

Por eso apelo a la triple doctrina TJP: Tolerancia cero, juicio claro y perdón que recrea no sólo a las víctimas, sino también al agresor, que en este caso es amigo mío. En vez de esa doctrina, la sentencia apela de forma altisonante “al grave daño a la dignidad sacerdotal y a los compromisos religiosos”, de un modo que me parece poco humano (¡parece que el Sábado importa más que el Hombre) y poco evangélico, pues en el evangelio importan los hombres (víctimas y también los agresores, que en otro plano son víctimas) y no la “dignidad sacerdotal etc.”.

Este “decreto de condena” (sin claridad judicial, ni perdón y rehabilitación de víctimas y agresores…) se atribuya a SS Francisco. No sé si el Papa Francisco lo sabe y se ha enterado del caso, o si le han hecho firmar “por rutina”. Sea como fuere, me parece una sentencia deplorable (¡yo la deploro!), por lo poco clara (no ha habido juicio público) y su nula finalidad evangélica (que debe ser siempre el perdón y la recreación de las personas).

Ciertamente, me parece esencial la T (=tolerancia cero), pero esa T sólo tiene sentido humano y cristiano con la J (juicio claro, con defensa de la víctima y consideración de las circunstancias) y con el P (perdón como proceso de recreación personal y eclesial). He estudiado el caso con cierta detención, partiendo del evangelio de Mateo y Juan (que son los que más insisten en el tema) y no desde el CIC. Siga leyendo caso quien lo crea importante.

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Dom 23.4.17. ¡Mete tu mano en la llaga…! Pascua es curar la herida y perdonar

Dom 2 Pascua, ciclo A, Jn 20, 19-31. Este evangelio contiene dos partes principales:

‒ 20, 19-23: Pascua es perdonar. La comunidad reunida (sin Tomás, el discípulo "espiritual") “ve” a Jesús que le ofrece su paz y le concede la gracia del Espíritu Santo, que se expresa en forma de perdón, curando a los heridos.

‒ 20, 24-29: la pascua es memoria y presencia de Jesús crucificado. Meter la mano en la llaga de su pasión (curar la llaga de los heridos, acompañar a los crucificados, para hacer posible así el perdón).

Este evangelio responde así a los dos grandes problemas de la primera comunidad cristiana y de la iglesia (de la humanidad actual), que son los problemas de perdón y de la ayuda a los heridos:

‒ Resucitar es aprender a perdonar y hacerlo de hecho, de un modo personal o social (en comunidad). No es vengarse o responder con “pura justicia” (sin misericordia ni amor) a los que han matado a Jesús, sino superar la justicia en forma de amor gratuito, para no quedar prendidos en la falta de perdón, que es el odio sin fin, que destruye a la humanidad. Jesús resucitado no viene para vengarse de aquellos que le han condenado y matado, sino para ofrecerles perdón, a través de sus seguidores.

‒ La resurrección es “tocar las llagas” de la humanidad enferma y herida, para superar así el dolor e injusticia de la historia… No es meter el dedo en la llaga, para que sufra más, sino "tocar la llaga", para curarla.

Resucitar es curar a los enfermos, cuidar a los heridos, transformar de esa manera este mundo injusto de muerte, superando así la injusticia de los que piensan avanzar llenando de llagas de muerte a los otros.

Ambos elementos son complementarios:

-- el perdón que vincula en amor a los creyentes…
-- y la curación de las llagas.

Ésta es la experiencia clave de la Iglesia y su más alta tarea:

-- el descubrimiento de Jesús "curado", que quiere curar las heridas de los hombres y mujeres llagados del mundo;
-- la unión del perdón con la curación de las llagas, como ha planteado de forma sorprendente y genial este evangelio de Juan. en este ¿Cómo tocarle, cómo tocar su llaga en la historia de los hombres?

Buen domingo pascual a todos.

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14.4.17. Viernes Santo: Un grito en la Cruz, Siete Cruces

14.04.17 | 13:34. Archivado en Jesús, Sociedad, política, Pascua

Quiero presentar en la segunda parte de esta postal el sentido de Grito de Jesús en la Cruz. Pero comenzaré indicando que ese grito recoge y condensa las siete cruces de Jesús en nuestro tiempo.

La primera es la Cruz universal del Asno, es decir, del despreciado, pues los romanos al principio la interpretaron, de un modo sarcásticos en forma de burla y desprecio. Ésta es la Cruz del Burro despreciado, a quien seguimos no sólo matando, sino echándole la culpa. El crucificado es ignorante y malo, hay que matarle.

En esa línea dice Pablo (1 Cor 1-2) que la Cruz de Jesús es necedad para los "gentiles" (los sabios del mundo) e impotencia y escándalo para un tipo de judíos, que quieren triunfar siempre, que siguen (seguimos creyendo) que Dios está con los que vencen en la historia.

La segunda es hoy la de la bomba inteligente y "buena", que vuela guiada por los dos brazos en forma de alas... Es la cruz de un tipo de Imperio, de la gran cultura de occidente... Cruz de ciencia para matar, cruz de retórica para seguir destruyendo a los malvados, que tienden (se dice) a esconderse en los meandros internos de la tierra, para tramar desde allí atentados contra los buenos... No es por vergüenza la cruz de la bomba atómica (que es además peligrosa para todos por su radiación).

Esta es cruz de la bomba mata para gloria del sistema, cruz de todos los cruzados de una religión (cristiana, musulmana...)que destruye a los contrarios y de una ciencia o cultura que se cree con derecho para echar la bomba donde cree que hay peligro para ella. Liberanos Domine.

La tercera cruz sigue siendo hoy la de las niñas asesinadas.... Esta foto de hace un siglo recoge la crucifixión de niñas armenias, en manos de los "nuevos turcos", que empezaron a "civilizarse" como nación moderna matando a los distintos, a los armenios cristianos, que iban en contra de su unidad... No hicieron un muro, como se hace hoy, tendieron a matar a los inocentes, a los que pueden "procrear y multiplicarse", en este caso a las niñas, adolescentes, futuras madres de armenios.

Hoy, Viernes Santo, recordamos los genocidios que se siguen perpetrando en puro siglo XXI. En esta cruz queremos incluir el crimen de los que buscaron la unidad nacional alemana en la línea de los nazis, matando a los judíos. Esta es la cruz de los grandes imperios antiguos (asirios, babilonios, romanos...) y de los nuevos imperios (chino, británico, francés, de USA...) que de un modo o de otro destruye a los contrarios.

La cuarta cruz es la barbarie de grupos islamistas
que siguen matando no sólo a los cristianos, sino a otros grupos distintos (aunque en especial a los cristianos). No he querido poner la imagen de cristianos crucificados, degollados... Pongo de un modo más "austero" la cruz de los ahorcados por el sistema del tractor o de la grúa (dos grúas) que elevan en el aire los cuerpos de los pretendidos culpables, en un mundo de terror, donde se sigue matando a los distintos...

Ciertamente, un cierto tipo de islamismo militante es signo de cruz, cruz de barbarie, de inhumanidad, de muerte... Pero en el fondo de esa cruz está el principio de muerte de otros grupos sociales, nacionales... y especialmente la muerte que actúa a través de un capitalismo destructor de los pobres.

La quinta es la cruz de los mares convertidos en cementerio de pateras, . Cruz de aquellos que mueren porque algunos les expulsan o le obligan a marchar por hambre y persecución... y porque otros no quieren (no queremos) recibirles. En ellos se repite la palabra de Jesús: "Fue extranjero y exilado, y no me recibisteis...".

Ésta es la cruz de todos los expulsados que vagan por todos los caminos del mar y de la tierra, sin derecho alguno, a merced de las inclemencias del agua... y de la fortuna de aquellos que quieran o puedan recibirles. Esta es la cruz de los que convierten al mundo en cementerio de mar o de desierto, para todos los contrarios o molestos de la tierra.

La sexta es la cruz de los muros y las vallas..., muros que cierran el paso de la gente que busca caminos, muros que dividen y matan, vallas de fronteras de muerte o de cárcel... "Estuve encarcelado y no me acogisteis ni visitasteis". La Cruz es el signo de una humanidad que divide y expulsa, unas veces matando, otras sin matar directamente.

En este contexto quiero recordar la cruz de los guetos, de los barrios marginales, de los suburbios de las grandes ciudades donde se arroja la basura humana, fuera de los muros que protegen a los "buenos".


Séptima cruz, un misterio. El Cristo de Velázquez

Quiero recordar aquí la cruz del misterio de Dios, que se expresa en el dolor de los hombres. Podría citar en este contexto las cruces románicas de majestad, con la cruces góticas del dolor... y las grandes cruces del renacimiento o el barroco. Pero desde una perspectiva hispana he querido proponer la cruz de Velázquez, que Unamuno comentó emocionado en Salamanca.

Ésta es la cruz que ha servido y sirve para meditar en la miseria y la grandeza humana, que es la grandeza y el dolor de Dios. Este es una cruz que podría convertirse en puro signo estético..., a no ser que recuerde las otras seis cruces anteriores, en oración y compromiso creyente.
Buen día de Viernes Santo para todos. Sigue la meditación.

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Las misas de la tele no son misas

El diputado P. Iglesias ha propuesto que la televisión pública no ofrezca la misa, pues se trata de un servicio religioso privado, propio de algunos ciudadanos, que no pueden "imponer" su afirmación religiosa sobre el conjunto de la población.

Esa propuesta me parece equivocada y falsa en una línea de democracia social, pero válida en sentido religioso cristiano.

1. Como ciudadano de un país que dice ser libre defiendo la misa en la televisión pública, siempre que haya un número significativo de ciudadanos que la quieran. Ciertamente, el Estado es a-confesional (no ha de inclinarse por ninguna confesión religiosa), pero debe respetar la voluntad de los ciudadanos, y si un grupo significativo quiera misa se la debe ofrecer.

Personalmente, puede que no me gusten los toros, ni un tipo de fútbol, ni ciertos programas con intimidades ambiguas… Pero si otros las quieren debo conformarse. Así también la misa puede y debe emitirse en la televisión, si hay bastantes ciudadanos que la quieren. Ése un principio fundamental de la democracia. Unos pueden querer misa, otros una ceremonia musulmana, otros música de cámara, como ciudadanos libres.


2. Como cristiano, en cambio, me siento molesto con la misa por televisión, no por “culpa” del Estado o de la sociedad, sino como miembro de la misma Iglesia. Ciertamente, se pueden y se deben emitir programas de tipo religioso, sean de tipo católico, islámico o budista (si una parte de la sociedad lo quiere, y si ellos no van en contra de los principios fundamentales de la sociedad).

Pero creo que la misa en cuanto tal no es un “tema” de televisión, no es para verse desde fuera, en una pantalla, sino una celebración activa de una comunidad creyente, donde los que “van a misa” deben celebrarla, estando juntos, compartiendo la palabra, incluso “tocándose” (dándose la paz unos a otros) y, sobre todo, comunicándose el pan y el vino de Jesús, en gesto de comunión personal humana.

Por eso he dicho que la misa por televisión no es misa y, a mi juicio (al menos en general, en cuanto misa-misa), no debería retransmitirse por televisión. Puede y quizá debe haber otros programas de tipo religiosos y/o cristiano de televisión (sermones, debates, narraciones, incluso oraciones…), pero la misa de televisión no es tal, pues le falta la presencia comunitaria, la conversación y comunión, el pan y el vino… Puede hacerse quizá en televisión una “liturgia de la palabra” (como en una video-conferencia), pero no una misa estrictamente dicha.

Se me podrá decir ¿qué pasa entonces con los enfermos o ancianos que no pueden participar en la misa comunitaria? Hay dos respuestas o soluciones:

(a) Se lleva a los enfermos o ancianos la comunión a casa o al hospital, a modo de prolongación de la liturgia eucarística, como se hacía en tiempos antiguos, retomando en casa la proclamación de la Palabra y la celebración comunitaria.

(b) O se celebra una auténtica misa, aunque quizá más breve y simple, en la misma habitación del anciano o enfermo, una eucaristía doméstica, presidida y animada por alguno de sus familiares o vecinos, con presencia personal y comunión (sin necesidad de que sea una misa oficial de la parroquia, celebrada por el párroco u obispo ministerial).

En este contexto quiero añadir algunas reflexiones complementarias.

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La ruta de la laicidad (Pedro Zabala)

En principio, la palabra laico no se opone a clérigo, sino todo lo contrario: Laico es el que forma parte del pueblo (Laos), que en general se entendía como pueblo escogido:

Laicos eran los miembros del pueblo de Israel, los buenos "fieles" del pueblo elegido por Dios como modelo y guía para todos los pueblos de la tierra (que eran los goyyim, es decir, los paganos y extranjeros...).

Ahora, en cambio, en general, se se entiende como clero a los mandos superiores, es decir, los clérigos, en el sentido más concreto de jerarcas, dentro de una sociedad jerarquizada.

Por eso, es necesario recuperar el sentido de la palabra laico. Laico es el que forma parte del pueblo, pero sabiendo ya que todos los pueblos forman la única humanidad, abierta hacia un futuro de libertad, igualdad, fraternidad. Éste es, al menos, el ideal y camino cristiano, como dice Pedro Zabala.

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Espanta-cristianos y... personas de buena voluntad (P. Zabala)

Es como un inmenso cansancio que llena la mente y corazón de muchos que no se atreven a vivir en los nuevos tiempos... Otro se aferran a lo antiguo, con miedo nervioso.

Están también los espanta-pájaros, que P. Zabala, amigo y colaborador, llama espanta-cristianos, mientras otros, hombres y mujeres de buena voluntad, quieren abrir nuevos caminos, espacio de encuentro y comunión cristiana.

Están, en fin, los atrae-cristianos, aquellos que abren caminos nuevos, los que llaman e invitan, creando caminos en la línea de Jesús... Son los de siempre, hombres y mujeres de buena voluntad, esto es, de corazón bueno, que siguen confiando en la vida y abriendo espacios de diálogo y encuentro en la Iglesia y en la humanidad. Gracias, Pedro, por decirlo.

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R. Anic y M. Navarro, testigas (Märtyrerinnen) de la libertad de palabra y conciencia en la Iglesia.

Así lo ha declarado la Prof. Dr. Irmtraud Fischer, Vicerrectora de la Universidad de Graz, en su Laudatio, al entregarles esta tarde el Premio de la Fundación H. Haag 2017, en la ciudad de Luzerna Suiza, por su contribución al estudio teológico y a la libertad en la Iglesia (19. 3. 2017: 14.00 – 17.30 en la RomeroHaus, Kreuzbuchstrasse 44, Luzern-Würzenbach).

Sobre la Dr. I. Fischer y sobre H. Haag con el premio de la fundación que lleva su nombre cf. https://altes-testament.uni-graz.at/de/institut/team/irmtraud-fischer/ y http://www.herberthaag-stiftung.ch/index.php?nav=5. Ese premio había recaído antes en personas como L. Boff y E. Drewermann, E. Zenger y K. J.Kuschel. Este año ha sido concedido a dos mujeres que han sobresalido en el estudio y compromiso a favor de la igualdad de hombres y mujeres en la iglesia, desde una perspectiva académica y de compromiso evangélico y social.

En un día como hoy (San José: 19. 3.17), en un tiempo como el nuestro en el que son muchos los poderes de represión patriarcal y de género que imperan en la Iglesia, resulta refrescante este premio, concedido ex aequo a dos personas cuya vida y trabajo académico no ha sido fácil dentro de la iglesia, como ha declarado en su Laudatio la Prof. Dr. I. Fischer.

La concesión del premio, con el acto académico y la recepción posterior, ha constituido un acontecimiento cultural y eclesial de primera magnitud. Un amigo me acaba de enviar en correo de voz la Laudatio de la Dra. I. Fischer, con una traducción rápida, que yo mismo he revisado y resumido, para ofrecerla como primicia a los lectores y amigos de RD y de M. Navarro.

He decidido pedir el texto original a la Fundación H. Haag, pues ha parecido un documento extraordinario, y más en una tierra y una iglesia como la nuestra, donde no abundan estos premios. Desde aquí quiero felicitar a M. Navarro y R.Anic, por su contribución académica y personal a la libertad de la Iglesia y el mejor conocimiento del cristianismo.

Estas palabras de la Laudatio de I. Fischer me parecen una voz académica muy importante de la Iglesia Católica en este momento.

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Todos los pecados se perdonan, pero hay uno... Corrupción, pecado contra el Espíritu Santo

El próximo jueves 16, a las 19:30, el coordinador del Máster en Teología, Bernardo Pérez Andreo, presenta "la corrupción no se perdona. El pecado estructural en el mundo y en la Iglesia", editado por PPC. Será en el Salón de Actos del Instituto Teológico de Murcia. Participarán en la presentación Xabier Pikaza y Francisco Martínez Fresneda.

La corrupción en sí no se perdona, porque es un pecado estructural, y está ligado a un sistema injusto, que la Biblia llama satánico, identificándolo con las “bestias”, a las que Ap 13 manda sin más al infierno.

Ciertamente, pueden ser perdonadas las personas corrompidas; cuando cambian de mente y de conducta (que eso significa conversión, es decir, meta-noia), como anuncia el evangelio en Mc 1, 14-15, pero nunca la corrupción en sí, porque es intrínsecamente mala, como ha mostrado con toda claridad Bernardo Pérez Andreo en este precioso libro.

Hay pecados personales de corrupción, que pueden y deben denunciarse con nombre y apellido, pero la corrupción en sí, como estructura demoníaca ha de ser superada y destruida, sin posibilidad de perdón, como ha denunciado la Biblia en su conjunto, y de un modo especial el mismo Jesús, cuando condena a la Mamona (Mt 6, 24), vinculada a Belcebú, Señor de los demonios (cf. 12, 24). Así lo ha visto también el apóstol Pablo en la Carta a los Romanos.

Entendida así, la corrupción es lo diabólico, poder de muerte que Jesús ha venido a superar... poder que se adueña de las personas, las posee y destruye, porque es en sí la destrucción. Pues bien, para destruir la destrucción (y para salvar a los hombres destruidos) ha venido Jesús, ha iniciado un movimiento de resurrección.

La corrupción es, por tanto, el pecado contra el Espíritu Santo, que Jesús ha condenado en su evangelio: Es el pecado de aquellas instituciones que "mienten y seducen", oprimiendo por sistema a los pobres y pequeños, y diciendo que lo hacen para ayudar a los demás (para mantenimiento del "buen" sistema).

Éste es el tema del libro de Bernardo Pérez Andreo, el libro que presentamos mañana en Murcia. Si pudiera ser nos vemos allí. Yo pondré allí de relieve el carácter diabólico de este pecado. Hasta mañana en Murcia, si os parece.

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Martes, 23 de mayo

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