El blog de X. Pikaza

Las misas de la tele no son misas

El diputado P. Iglesias ha propuesto que la televisión pública no ofrezca la misa, pues se trata de un servicio religioso privado, propio de algunos ciudadanos, que no pueden "imponer" su afirmación religiosa sobre el conjunto de la población.

Esa propuesta me parece equivocada y falsa en una línea de democracia social, pero válida en sentido religioso cristiano.

1. Como ciudadano de un país que dice ser libre defiendo la misa en la televisión pública, siempre que haya un número significativo de ciudadanos que la quieran. Ciertamente, el Estado es a-confesional (no ha de inclinarse por ninguna confesión religiosa), pero debe respetar la voluntad de los ciudadanos, y si un grupo significativo quiera misa se la debe ofrecer.

Personalmente, puede que no me gusten los toros, ni un tipo de fútbol, ni ciertos programas con intimidades ambiguas… Pero si otros las quieren debo conformarse. Así también la misa puede y debe emitirse en la televisión, si hay bastantes ciudadanos que la quieren. Ése un principio fundamental de la democracia. Unos pueden querer misa, otros una ceremonia musulmana, otros música de cámara, como ciudadanos libres.


2. Como cristiano, en cambio, me siento molesto con la misa por televisión, no por “culpa” del Estado o de la sociedad, sino como miembro de la misma Iglesia. Ciertamente, se pueden y se deben emitir programas de tipo religioso, sean de tipo católico, islámico o budista (si una parte de la sociedad lo quiere, y si ellos no van en contra de los principios fundamentales de la sociedad).

Pero creo que la misa en cuanto tal no es un “tema” de televisión, no es para verse desde fuera, en una pantalla, sino una celebración activa de una comunidad creyente, donde los que “van a misa” deben celebrarla, estando juntos, compartiendo la palabra, incluso “tocándose” (dándose la paz unos a otros) y, sobre todo, comunicándose el pan y el vino de Jesús, en gesto de comunión personal humana.

Por eso he dicho que la misa por televisión no es misa y, a mi juicio (al menos en general, en cuanto misa-misa), no debería retransmitirse por televisión. Puede y quizá debe haber otros programas de tipo religiosos y/o cristiano de televisión (sermones, debates, narraciones, incluso oraciones…), pero la misa de televisión no es tal, pues le falta la presencia comunitaria, la conversación y comunión, el pan y el vino… Puede hacerse quizá en televisión una “liturgia de la palabra” (como en una video-conferencia), pero no una misa estrictamente dicha.

Se me podrá decir ¿qué pasa entonces con los enfermos o ancianos que no pueden participar en la misa comunitaria? Hay dos respuestas o soluciones:

(a) Se lleva a los enfermos o ancianos la comunión a casa o al hospital, a modo de prolongación de la liturgia eucarística, como se hacía en tiempos antiguos, retomando en casa la proclamación de la Palabra y la celebración comunitaria.

(b) O se celebra una auténtica misa, aunque quizá más breve y simple, en la misma habitación del anciano o enfermo, una eucaristía doméstica, presidida y animada por alguno de sus familiares o vecinos, con presencia personal y comunión (sin necesidad de que sea una misa oficial de la parroquia, celebrada por el párroco u obispo ministerial).

En este contexto quiero añadir algunas reflexiones complementarias.

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La ruta de la laicidad (Pedro Zabala)

En principio, la palabra laico no se opone a clérigo, sino todo lo contrario: Laico es el que forma parte del pueblo (Laos), que en general se entendía como pueblo escogido:

Laicos eran los miembros del pueblo de Israel, los buenos "fieles" del pueblo elegido por Dios como modelo y guía para todos los pueblos de la tierra (que eran los goyyim, es decir, los paganos y extranjeros...).

Ahora, en cambio, en general, se se entiende como clero a los mandos superiores, es decir, los clérigos, en el sentido más concreto de jerarcas, dentro de una sociedad jerarquizada.

Por eso, es necesario recuperar el sentido de la palabra laico. Laico es el que forma parte del pueblo, pero sabiendo ya que todos los pueblos forman la única humanidad, abierta hacia un futuro de libertad, igualdad, fraternidad. Éste es, al menos, el ideal y camino cristiano, como dice Pedro Zabala.

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Espanta-cristianos y... personas de buena voluntad (P. Zabala)

Es como un inmenso cansancio que llena la mente y corazón de muchos que no se atreven a vivir en los nuevos tiempos... Otro se aferran a lo antiguo, con miedo nervioso.

Están también los espanta-pájaros, que P. Zabala, amigo y colaborador, llama espanta-cristianos, mientras otros, hombres y mujeres de buena voluntad, quieren abrir nuevos caminos, espacio de encuentro y comunión cristiana.

Están, en fin, los atrae-cristianos, aquellos que abren caminos nuevos, los que llaman e invitan, creando caminos en la línea de Jesús... Son los de siempre, hombres y mujeres de buena voluntad, esto es, de corazón bueno, que siguen confiando en la vida y abriendo espacios de diálogo y encuentro en la Iglesia y en la humanidad. Gracias, Pedro, por decirlo.

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R. Anic y M. Navarro, testigas (Märtyrerinnen) de la libertad de palabra y conciencia en la Iglesia.

Así lo ha declarado la Prof. Dr. Irmtraud Fischer, Vicerrectora de la Universidad de Graz, en su Laudatio, al entregarles esta tarde el Premio de la Fundación H. Haag 2017, en la ciudad de Luzerna Suiza, por su contribución al estudio teológico y a la libertad en la Iglesia (19. 3. 2017: 14.00 – 17.30 en la RomeroHaus, Kreuzbuchstrasse 44, Luzern-Würzenbach).

Sobre la Dr. I. Fischer y sobre H. Haag con el premio de la fundación que lleva su nombre cf. https://altes-testament.uni-graz.at/de/institut/team/irmtraud-fischer/ y http://www.herberthaag-stiftung.ch/index.php?nav=5. Ese premio había recaído antes en personas como L. Boff y E. Drewermann, E. Zenger y K. J.Kuschel. Este año ha sido concedido a dos mujeres que han sobresalido en el estudio y compromiso a favor de la igualdad de hombres y mujeres en la iglesia, desde una perspectiva académica y de compromiso evangélico y social.

En un día como hoy (San José: 19. 3.17), en un tiempo como el nuestro en el que son muchos los poderes de represión patriarcal y de género que imperan en la Iglesia, resulta refrescante este premio, concedido ex aequo a dos personas cuya vida y trabajo académico no ha sido fácil dentro de la iglesia, como ha declarado en su Laudatio la Prof. Dr. I. Fischer.

La concesión del premio, con el acto académico y la recepción posterior, ha constituido un acontecimiento cultural y eclesial de primera magnitud. Un amigo me acaba de enviar en correo de voz la Laudatio de la Dra. I. Fischer, con una traducción rápida, que yo mismo he revisado y resumido, para ofrecerla como primicia a los lectores y amigos de RD y de M. Navarro.

He decidido pedir el texto original a la Fundación H. Haag, pues ha parecido un documento extraordinario, y más en una tierra y una iglesia como la nuestra, donde no abundan estos premios. Desde aquí quiero felicitar a M. Navarro y R.Anic, por su contribución académica y personal a la libertad de la Iglesia y el mejor conocimiento del cristianismo.

Estas palabras de la Laudatio de I. Fischer me parecen una voz académica muy importante de la Iglesia Católica en este momento.

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Todos los pecados se perdonan, pero hay uno... Corrupción, pecado contra el Espíritu Santo

El próximo jueves 16, a las 19:30, el coordinador del Máster en Teología, Bernardo Pérez Andreo, presenta "la corrupción no se perdona. El pecado estructural en el mundo y en la Iglesia", editado por PPC. Será en el Salón de Actos del Instituto Teológico de Murcia. Participarán en la presentación Xabier Pikaza y Francisco Martínez Fresneda.

La corrupción en sí no se perdona, porque es un pecado estructural, y está ligado a un sistema injusto, que la Biblia llama satánico, identificándolo con las “bestias”, a las que Ap 13 manda sin más al infierno.

Ciertamente, pueden ser perdonadas las personas corrompidas; cuando cambian de mente y de conducta (que eso significa conversión, es decir, meta-noia), como anuncia el evangelio en Mc 1, 14-15, pero nunca la corrupción en sí, porque es intrínsecamente mala, como ha mostrado con toda claridad Bernardo Pérez Andreo en este precioso libro.

Hay pecados personales de corrupción, que pueden y deben denunciarse con nombre y apellido, pero la corrupción en sí, como estructura demoníaca ha de ser superada y destruida, sin posibilidad de perdón, como ha denunciado la Biblia en su conjunto, y de un modo especial el mismo Jesús, cuando condena a la Mamona (Mt 6, 24), vinculada a Belcebú, Señor de los demonios (cf. 12, 24). Así lo ha visto también el apóstol Pablo en la Carta a los Romanos.

Entendida así, la corrupción es lo diabólico, poder de muerte que Jesús ha venido a superar... poder que se adueña de las personas, las posee y destruye, porque es en sí la destrucción. Pues bien, para destruir la destrucción (y para salvar a los hombres destruidos) ha venido Jesús, ha iniciado un movimiento de resurrección.

La corrupción es, por tanto, el pecado contra el Espíritu Santo, que Jesús ha condenado en su evangelio: Es el pecado de aquellas instituciones que "mienten y seducen", oprimiendo por sistema a los pobres y pequeños, y diciendo que lo hacen para ayudar a los demás (para mantenimiento del "buen" sistema).

Éste es el tema del libro de Bernardo Pérez Andreo, el libro que presentamos mañana en Murcia. Si pudiera ser nos vemos allí. Yo pondré allí de relieve el carácter diabólico de este pecado. Hasta mañana en Murcia, si os parece.

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Instituto Superior de Pastoral (2). Misericordia, justicia, compromiso

Presenté ayer algunos principios sobre Biblia y Compromiso social, siguiendo el esquema de una conferencia que pronunciaré esta tarde en el Instituto de Pastoral León XIII, de la Universidad P.de Salamanca, Campus de Madrid.

Siguiendo en esa línea, quiero poner de relieve algunas implicaciones del tema insistiendo en cinco temas pendientes, que marcaron y marcan el compromiso social de la Iglesia, según la Biblia:

1. Dios y Mamona. Riesgo y tarea de la riqueza.
2. Dios y el César. Riesgo y tarea del poder
3. Tentación de Jesús, tentaciones de la Iglesia
4. ¿Qué significa la condena y (o) rehabilitación de las riqueza?
5. Padrenuestro, replantear el tema de las "deudas".

He querido y podido presentar estos temas (partiendo de la Inspiración del Pacto de las Catacumbas) en el Instituto Superior de Pastoral de Madrid, uno de los centros más importantes del pensamiento y compromiso social de las iglesias de lengua hispana en los últimos decenios. Son temas que he desarrollado más extensamente en varios de mis libros (como se verá en imágenes).

Allí han enseñado profesores como Casiano Floristán, Luias Maldonado, Juan de Dios, Martín Velasco, Julio Lois, J. Burgaleta... A todos debo muchos, a todos quiero recordar esta tarde.

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Biblia y compromiso social (1). Doce principios (Instituto León XIII)

El Instituto Superior de Pastoral León XIII, de la Universidad Pontificia de Salamanca, en su Campus de Madrid, dentro de su sección En Diálogo, ha organizado una serie de conferencias sobre La Biblia en la Renovación de la Iglesia.

El Prof. J. P. García Maestro, director del curso, me ha invitado a impartir una lección sobre Biblia y Compromiso Social, y he pensado tomado como base las doce citas básicas del documento titulado El Pacto de las Catacumbas, suscrito por una serie de obispos hacia el final del Vaticano II (16, XI, 1965). Esas citas bíblicas, organizadas de un modo unitario, ofrecen el punto de partida o principio de la mejor Carta Magna del compromiso social de la Biblia, dentro de la Iglesia, en el siglo XX.

No son principios teóricos, sino unos compromisos prácticos, firmados por algunos de los obispos más significativos del Vaticano II, al final del Concilio. Así los quiero presentar, en el ámbito universitario del Instituto Superior de Pastoral León XIII, de Madrid-Salamanca , uno de los lugares emblemáticos de la renovación cristiana en el ámbito de la cultura de lengua castellana en los últimos sesenta años.

Los temas están tomados en parte del libro que dirigí hace dos años sobre El Pactos Catacumbas. Allí podrá dirigirse quien quiera profundizar en el tema.
Gracias a J. P. García Maestro por invitarme a impartir esta lección. Buen día a todos. Mañana ofreceré algunas consecuencias del tema.

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Miércoles de Ceniza. Ayuno es interioridad y comunión

Tras la limosna y la oración, culminando la trilogía de la justicia del evangelio del Miércoles de Ceniza (Mt 6, 1-18), que yo quiero llamar miércoles de ayuno, viene el gesto de la renuncia positiva, no por sadismo o victimismo, sino por elevación/interioridad personal (¡buscad los bienes más altos!) y por solidaridad humana. Éste es el ayuno de la cuaresma cristiana, según el evangelio (según el texto completo de Mt 6, 1-18).

En la actualidad, el ayuno ha perdido en occidente gran parte de su antiguo poder sagrado, pero ha recuperado mucha importancia, desde la perspectiva de la salud (dietética) y, sobre todo, desde la problemática de la justicia social:

Es necesaria una renuncia, para compartir la comida con los pobres; sólo
sabiendo renunciar (empezando por los más ricos), podremos ser más felices, podremos compartir.
Este es el ayuno del evangelio del domingo (26, 2, 17), que nos permite vivir sin agobio y desprendernos para compartir y gozar.

En esa línea, el ayuno, se ha vuelto absolutamente esencial, para la salud de unos, para la comunión de todos. Este ha ce ser un ayuno individual (pero, sobre todo, social y cultural), un ayuno para gran viaje interior de la oración, un ayuno para la libertad.

No es ceniza lo que Dios quiere, y lo que necesitamos, sino ayuno de elevación personal y solidaridad. Para que lo cultivemos así: ¡bienvenida cuaresma!

Si un tipo de mundo poderoso y rico no aprende a ayunar para compartir su abundancia con los pobres se destruye a sí mismo, destruye a los pobres y pone en riesgo el equilibrio vital de la misma tierra.

Si un tipo de hombre autosuficiente no aprende a renunciar y ayunar, a contemplar a Dios y amar a otros (para que ellos se liberen... rompiendo los barrotes de su jaula, los muros de su separación, el egoísmo de su "mamona"...), ese hombres se destruye a sí mismo, se vuelve enfermo y pierde el equilibrio de la misma vida.

Sin un tipo de ayuno matamos a los pobres y nos matamos a nosotros mismo. Se trata de un ayuno no sólo dietético y medicinal, sino humano, espiritual y corporal en el sentido más profundo.

Sobre el ayuno puramente dietético es necesario un ayuno personal de solidaridad y de auténtica maduración existencial. Desde aquí debe entenderse el pasaje que sigue:

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La corrupción no se perdona (B. Pérez Andreo)

Bernardo Pérez Andreo (Nimes 1970), profesor de Teología en el Instituto Teológico de Murcia y coordinador del Master de Teología en la Universidad de Murcia, ha publicado varias obras de temática social (entre ellas No podéis servir a dos amos, Barcelona 2013 y La sociedad del Escándalo, Bilbao 2016).

Esta nueva obra, publicada en la colección Cruce de la Editorial PPC, retoma desde el mensaje del Papa Francisco y desde un ceñido análisis social y económico, el riesgo del Pecado Estructural en la Iglesia y en el mundo..

Bernardo me ha pedido que escriba su prólogo, de tipo más bíblico, como podrá ver quien siga leyendo (págs. 7-15). Así lo ofrezco aquí como primicia pues la obra no ha entrado todavía en los círculos de su difusión comercial.

Gracias, Bernardo por esta obra, gracias por permitirme colaborar contigo. Pido a los lectores de mi blog que no se queden en mi prólogo, que vayan a la obra y vean lo que significa el hecho de que el pecado de corrupción no se perdona (porque es el pecado en contra del Espíritu de Cristo), sino que ha de ser radicalmente superado.

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No hay justicia sin pan a los hambrientos, acogida a los extranjeros, cuidado a los encarcelados...

... Y sin bebida para los pobres, vestido para los desnudos y curación para los enfermos. Así lo proclama Mt 25,31-46 :

Este pasaje expone las seis tareas principales de la justicia, pues el evangelio no les llama "obras de misericordia", como hará la tradición posterior, sino de justicia, en el sentido estricto de la palabra, como seguiré indicando:

Mt 25, 31-46 ofrece así la primera tabla de justicia social (universal), con los derechos y deberes de lo hombres, como indicaré de manera programática, exponiendo luego su sentido:

‒ No hay justicia si los hambrientos no comen… El derecho del hambriento a la comida es anterior a todas las leyes concretas. Un Estado que no se comprometa a alimentar a todos los que tienen hambre no es justo.

‒ No hay justicia si los sedientos no beben… Un Estado que (teniendo medios) no garantiza el agua a todos los ciudadanos no es un Estado de derecho, sino una asociación de delincuentes, al servicio del aprovechamiento social de algunos.

‒ No hay justicia si no se acoge y defiende a los extranjeros. Las formas concretas de hacerlo pueden variar... Pero si un estado no acoge y protege a los extranjeros deja de ser Estado de Derecho, para convertirse, a lo más, a una asociación de egoísmo compartido.

‒ No hay justicia si no se ofrece vestido (dignidad) a todos. También aquí pueden variar las formas de hacerlo, pero un Estado que no respeta y ofrece dignidad a desnudos (a los disidentes y distintos, a las minorías) termina convirtiéndose en una masa de delincuentes legalizados.

‒ No hay justicia si no se visita-cuida a los enfermos. Si el Estado no toma como prioridad el cuidado de los enfermos deja de ser Estado de Derecho y se convierte en una especie de nazismo más o menos barnizado de racionalidad, que se siente capaz de abandonar o expulsar a los menos fuertes.

‒ No hay justicia si no se visita, cuida y ayuda (re-educa) a los encarcelados. Frente a la ley del talión o la venganza que sigue imperando en muchos estados (y en la conciencia de muchos ciudadanos), un Estado que no es justo con los encarcelados, en línea de acogida y ayuda no es Estado de derecho.

Desde eso fondo he querido desarrollar aquí el argumento principal de mi conferencia en el CMU de Chaminade, Madrid, de la que hablé inicialmente ayer.

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8.1.17. Jesús el Bautizado, vida humana de Dios (Mt 3, 13-17).

Más que rito penitencial de inmersión en el agua, el Bautismo de Jesús es para el evangelio de Mateo la revelación definitiva de Dios en Jesús, el renacimiento mesiánico de Jesús, que aparece así como un "iniciado" en el sentido radical de la palabra, alguien que vive inmerso en (animado por) el Espíritu divino.

Juan bautizaba en agua, como él mismo ha destacado, situándose de esa forma a nivel de penitencia (cf. Mt 3, 11).

Pero Jesús no bautizará en agua sino en Espíritu Santo y Fuego (3, 11), porque él mismo vive inmerso en ese Espíritu y Fuego de Dios, llevándonos así del plano de la purificación penitencial a la experiencia escatológica (definitiva) de la transformación divina del hombre, de la manifestación humana de Dios.

Eso significa que la función del Espíritu Santo y del fuego, que en Mt 3, 11 tiene un sentido apocalíptico de juicio destructor, recibirá en 3, 16-17, en el bautismo de Jesús, un sentido nuevo de presencia recreadora de Dios en cuanto tal. En ese contexto podemos hablar de Jesús el Bautizado, aquel que se ha introducido (ha sido iniciado) en el misterio de Dios.

Jesús se inicia en el misterio de Dios, Dios mismo se inicia en el misterio del hombre, un Dios desnudo, entre el ángel y el bautista, en el río de la historia. Un Dios que habiendo nacido de María nace plenamente en el Bautismo, asumiendo su vida la vida y tarea de Dios.

De esa forma pasamos al relato del bautismo, que Mateo toma de Mc 1, 9-11 (cf. referencia de Jn 1, 29-34), pero que él tampoco narra en sí mismo, sino sólo desde una perspectiva anterior (la objeción del Bautista) y otra posterior (la recreación postbautismal de Jesús).

Este relato nos sitúa así ante el Dios que se revela plenamente, en la epifanía completa de Jesús, en la que viene a expresarse su misterio trinitario. Éstos son los temas que desarrollamos en lo que sigue.

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6.1.17. Ángeles López, Regalo de Reyes: Un columpio en el desierto

He esperado gozoso este día para presentar en su contexto personal, laboral y eclesial a María Ángeles López Romero, como Regalo de Reyes, con su libro, que es también un Regalo de Reyes: Un Columpio en el Desierto.

M. Ángeles ha sido hasta ayer redactora de 21 RD y es desde este año Directora Editorial de Ediciones San Pablo (Madrid), uno de los lugares y trabajos más influyentes de la Iglesia de España (de lengua castellana), por encima de muchos organigramas de tipo social y sacral que son cada vez menos influyentes e importantes.

Quiero presentarla a ella, Mª Ángeles, como Regalo de Reyes para la Editorial San Pablo, y para los que de ella recibimos palabra de Evangelio, mujer del futuro de un cristianismo y de una Iglesia abierta de formas nuevas al nuevo mundo que está empezando..

Ella es periodista de vocación, con una larga hoja de servicios, en diversos medios, con trabajos de campo (recorriendo el mundo para ver, compartir y contar), y con funciones de pensamiento y dirección, escribiendo libros, dirigiendo revistas, organizando colecciones…

Ella es, como he dicho, una de las figuras clave de una Nueva Iglesia hispana, que está naciendo desde abajo, a flor de calle, con la sensibilidad abierta a los temas verdaderos (empezando por las mujeres y los niños), siguiendo por la solidaridad real, culminando en la espiritualidad de Jesús, hecha de oración inmediata en el misterio (ante el misterio), acogiendo y aprendiendo, acompañando a los demás en el camino (cf. http://blog.sanpablo.es/2016/12/ma-angeles-lopez-romero-nueva-directora-editorial-en-san-pablo/).

Así quiero presentarla de un modo especial con ocasión de su libro Un Columpio en el Desierto (Imagen), que sacudió desde el primer momento (desde la sobria portada) mi mente, mi corazón y mis recuerdos, un libro que ha sido para mí uno de los mejores regalos de “Reyes” de este año 2017, un conjunto de textos y experiencias que me han emocionado, pues muestran de primera mano el sufrimiento y abandono (y la esperanza de fondo, el evangelio) de miles de niños concretos del mundo (de niños y mujeres, de hombres y sociedades..).

-- Éste es un libro de esperanza, pues me habla (nos habla) de miles de “magos” (religiosas y religiosos, cooperantes y voluntarios de organizaciones humanitarias) que siguen dejando todo lo que hay en este viejo mundo de occidente por ofrecer un anuncio y experiencia de Navidad a Niños y Mujeres de cien y mil lugares concretos del mundo.

-- Éste es, al mismo tiempo, un libro de revelación, que se condensa en el título: Un Columpio en el Desierto, un columpio real, como regalo de Reyes para los niños nómadas (beduinos) de Palestina, arrinconados, expulsados, condenados, en pleno siglo XXI en uno de los lugares más bellos (y ahora más inhóspitos) de la tierra, en las zonas desérticas de la vieja tierra de Canaán, aplastados entre israelitas y palestinos, en una guerra feroz por la tierra.

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Jueves, 30 de marzo

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