El blog de X. Pikaza

Iglesia 2. "Todo-poderosa", renunciando a todo poder

La iglesia de Jesús sólo puede ser todo-poderosa si renuncia de un modo gratuito, por creatividad, a todo tipo de poder económico y religioso, político y social, como sabe el Evangelio, como canta Pablo en Flp 2.

Una iglesia que quiere mantener (defender, exigir, imponer) algo como propio en un nivel de posesión económica o de dominación social o religiosa deja de ser cristina.

La visión de una iglesia jerárquica, centrada en su poder (como madre y maestra que sabe unas cosas que otros no saben) , con bienes y privilegios a su servicio, ha sido normal dentro de una cultura que sacraliza el "buen poder" y defiende un tipo de jerarquía ontológica (neoplatonismo), política (imperio romano) y sapiencial (el buen “magisterio”). Ese tipo de iglesia ha podido hacer muchas cosas "buenas", en un plano político-social, pero ha dejado de ser cristiana.


La visión de una Iglesia como signo del buen poder, y la praxis que deriva de esa visión ha permitido que un tipo de cristianismo se extienda como religión y cultura occidental en espacios y pueblos menos "desarrollados", favoreciendo así la "conversión" muchos pueblos y grupos humanos. Esa es una visión propia de seres y grupos que se sienten superiores a los otros, siendo así capaces de “salvarles” incluso con la fuerza; pero en sí, como tal, no ha sido ni es cristiana.

Pues bien, el tiempo de simbiosis entre cristianismo y poder (y en especial la interpretación del cristianismo como jerarquía religiosa y social) ha terminado, pues así lo exige la visión actual del hombre y, sobre todo, la experiencia radical del evangelio interpretado como principio de creación y comunión gratuita, sin el apoyo de ningún "poder" externo.
Imagen 1: San Miguel de Elexabeitia, Artea (Bizkaia)

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(2) Dormitio (Asunción). Gebira, el primer "culto" mariano de la Iglesia

14.08.18 | 15:46. Archivado en María, Amor, Cristología

La tradición antigua hablaba de la “dormitio” (dormición, muerte venerable), de María, Madre de Jesús, cuya memoria más antigua se conserva en la Iglesia del Valle Cedrón de Jerusalén (imagen 1).

La tradición posterior de occidente ha preferido hablar de “asunción” (elevación) de María, pero sin olvidar que ella es la Gebira, origen y signo más hondo de la "carne/autoridad" humana de de Jesús, Dios Encarnado

Dese desde ese fondo, siguiendo en la línea de la postal de ayer quiero o presentar a María como signo hondo de la humanidad/divinidad de Jesús (nacido de mujer, Gal 4,4), poniendo de relieve, ya desde el principio, los tres rasgos principales de su identidad, según el evangelio:

− María forma parte de la historia de Jesús. No es un “espíritu” aparecido sobre el mundo (docetismo), ni es un ser extramundano, sino que pertenece esencialmente a la historia de Jesús (pues de ella nacido), lo mismo que Pilato (responsable de su muerte). Por eso, rechazando a María como mujer histórica se rechaza el cristianismo. Sólo porque ha nacido de hecho como “hijo de mujer” (Gal 4, 4), Jesús ha podido resucitar de hecho, como salvador. Las interpretaciones de ese nacimiento y resurrección pueden ser distintas, pero todas comparten la referencia al Jesús histórico a quien interpretan de un modo mesiánico.

− María, un signo universal. Al principio, María forma parte de la iglesia judeo-cristiana de Jerusalén (como parecen suponer todavía Pablo y Marcos), de manera que su figura no importa para el resto de las iglesias. Pues bien, en un momento posterior ella aparece en el conjunto de las iglesias como madre humana (universal, para todos), superando, por obra del Espíritu-Santo, un tipo de límites “carnales-cerrados” del judaísmo), de manera que puede concebirse como signo de presencia de Dios para todos los cristianos. Esta opción por la universalidad está fundada en la tendencia helenista de la iglesia (desarrollada sobre todo por Pablo), pero los evangelios de Mateo, de Lucas y de Juan la vinculan ya a figura concreta de María, madre de Jesús.

− María, carne de Dios. Esta visión universa de María supera un tipo de “exclusivismo intra- judío”, pero no para “excluir la carne” (la vida real, la historia), sino para fundar la historia y vida de Jesús en la “carne humana, universal”, de María, que se no entiende de un modo espiritualista, como pura gnosis interior, sino de un modo concreto, vital, económico, social, en la línea de Jn 1, 14, donde se dice que la Palabra de Dios se hizo carne.

María no es carne en oposición a espíritu, no es “tierra” en oposición a cielo, sino que es humanidad llena de Dios, como mujer, como persona. Sin esta afirmación de la “carne” (historia, humanidad) de María Jesús hubiera sido un fantasma, el cristianismo pura “ideología”.

Desde ese fondo tenemos que poner de relieve el origen judío de la "mariología", es decir, de la importancia de María en la visión del cristianismo (en la comunidad judeo-cristiana de Jerusalen, dejando ahora a un lado la tradición de Galilea).Buen día de María a todos los amigos y lectores de este blog.

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B. Pérez Andreo, La Revolución de Jesús.

B. Pérez Andreo, La revolución de Jesús. El proyecto del Reino de Dios, PPC, Madrid 2018, 262 págs.

Le han llamado Rey, le han venerado como Señor, le han confesado Dios... Pero él no se ha presentado como Dios, Señor o Rey, sino como iniciador (promotor y contenido) de la Revolución del Reino. Así le ha descrito B. P. Andreo, de un modo ejemplar en este libro.

Tres razones me vinculan a este libro: El tema (Jesús y el Reino de Dios), el autor amigo (Bernardo Pérez A.) y la dedicatoria, en la que aparezco con F.M. Fresneda y el Papa Francisco. Dejo aquí a un lado las dos últimas, y me centro en el tema y desarrollo de la primera: Este libro ofrece una reconstrucción del Jesús histórico desde su proyecto vital, que es el Reino de Dios.

B. Pérez Andreo viene estudiando ya hace algún tiempo el carácter específico del mensaje y camino de Jesús, desde una perspectiva personal, social y religiosa, buscando y elaborando categorías que le parecen más adecuadas para ello, desde un primer libro titulado Descodificando a Jesús de Nazaret (Madrid 2010).
No le parece adecuadas las “condiciones” ontológicas (naturaleza, persona…), por más importantes sean; ni tampoco las de tipo político-militar (Jesús guerrero, celota…).

En vez de ellas retoma y elabora la de revolución, pero no definida sin más desde la modernidad (en la línea de la revolución burguesa, marxista o capitalista…), sino desde el mismo mensaje y vida de Jesús, cosa que ha de hacerse, a su juicio, en tres niveles: personal (de meta-noia o conversión interna), social (superación de Mammon y del dominio del hombre sobre el hombre) y trascendente (de redescubrimiento de Dios).

Desde ese fondo quiero evocar el contenido y enfoque básico del libro, que es hasta el momento la culminación de la obra histórico-teológica del prof. Bernardo P. Andreo, de la Facultad Teológica de los Franciscanos de Murcia. Felicidades, Bernardo. Buen trabajo, amigos de PPC.

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25.2.18. Transfiguración: Orar en el monte, curar al niño enfermo

Domingo 2º de Cuaresma. Iniciado el camino que lleva a la pascua, la liturgia nos sitúa ante una escena simbólica de hondo sentido mesiánico:

-- Para llevarnos al Monte de la Cruz, el evangelio nos hace pasar por el Tabor, para que contemplemos allí a Jesús transfigurado, con Elías y Moisés, mientras en la parte inferior un grupo de discípulos discute con escribas y familiares sobre la curación de un niño lunático (Imagen 1, cuadro de Rafael, en el Vaticano).

-- El relato del Tabor traza un camino de subida y bajado con Jesús, como indica la imagen 2 (icono oriental), con los tres discípulos subiendo por un lado y bajando por otro, con Jesús, primero para ver a Jesús, después para decir al mundo lo que hemosvisto.

Subimos con Jesús y él nos revela el misterio radiante de su vida floriosa, para abrir nuestros ojos y darnos la mano en la noche de la contemplación, y en la mañana del compromiso.

Caminemos con Jesús y con sus tres discípulos cercano (Pedro, Juan, Santiago), no tengamos miedo, nos espera el Señor en la Montaña, con sus dos grandes testigos, Elías y Moisés, toda la Biblia, toda la historia.

Ésta es una de las escenas más queridas de la piedad y del arte cristiano. El relato y el Icono de la Transfiguración ha acompañado y sigue acompañando a millones de cristianos en su peregrinación. Es bueno que la liturgia lo ponga ante nosotros, para tomar con más fuerza el camino, ahora que va avanzando la cuaresma.

El primer Icono es quizá la obra maestra de Rafael Sanzio, y así he querido reproducirlo en grande, para que el lector y orante se fije y obre en consecuencia. Tiene dos planos, sensiblemente iguales:
(a) En el superior Jesús con Elías y Moisés, mientras yacen admirados y con miedo los tras discípulos principales.
(b) En el plano inferior están los otros nueve discípulos que han quedado en el llano, discutiendo con escribas y parientes de un niño "lunático", al que no logran curar... hasta que Jesús baje de la montaña...

El segundo Icono recoge la tradición oriental, ortodoxa, y nos sitúa también ante dos planos. (a) Arriba Jesús transfigurado, con Elías y Moisés y los tres videntes. (b) En la parte inferior los tres discípulos, que por un lado suben con Jesús para "verle" (contemplación) y por otro bajan (también con Jesús) para curar el niño enfermo.

He desarrollado extensamente el tema en Comentario a Marcos (Estella 2017). Aquí sólo ofrezco una introducción a la lectura histórica y temática de esta escena central del evangelio, invitando a mis lectores a vincular las dos lecturas, la occidental (de Rafael) y la oriental del icono contemplativo de oriente.

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Enseñanza "secreta" (bien conocida) de Jesús a su hermano Santiago

Se ha publicado en la prensa (RD) el pretendido “descubrimiento” de una “enseñanza secreta” que Jesús habría dirigido a su hermano Santiago, una enseñanza distinta, que la iglesia oficial habría “escondido”. Cf. por ejemplo:http://www.lavanguardia.com/vida/20171201/433326752936/revelaciones-jesus-hermano-santiago-oxford.html

Pues bien, no se trata de un descubrimiento espectacular, ni de una novedad, ni de un doctrina escondida. Lo que se ha encontrado y publicado son sólo unos pequeños fragmentos griegos (cf. imagen) del siglo V d.C. del Apocalipsis 1 de Santiago, que los expertos conocían muy bien, pues ha sido traducido y publicado en muchaas lenguas modernas.

Todo se sabía desde que se descubrió el año 1945 la “biblioteca gnóstica” de Nag Hammadi, en Egipto.Como digo, que ahora se ha “publicado” es un fragmento griego del texto completo del Primer Apocalipsis de Santiago, bien conocido por todos los estudiosos (NHC V 3).

Una edición facsímil del texto copto de ese apocalipsis se encuentra en las bibliotecas especializadas, como la del Bíblico de Roma, donde tuvimos que estudiarla hace ya cincuenta años. Es un texto "gnóstico" no aceptado en el canon oficial del NT precisamente porque porque no responde a la "historia carnal" de Jesús (Jn 1,14), ni al carácter "social" de las Iglesias (no por decisión de Atanasio, ni por imposición de Constantino) sino por "pacto de fondo" de las diversas iglesias, que optan por el Jesús histórico y social, y no por una doctrina intimista y secreta de revelación interior que algunos grupos cristianos personalizan en Santiago, hermano de Jesús, en forma de "revelaciones espirituales" del Señor resucitado, a lo largo de los siglos II-IV d.C.

En castellano hay una preciosa presentación y traducción de F. García Bazán, en A. Piñero, M. Torrents y F. García Bazán, Textos Gnósticos III, Trotta, Madrid 2000, 81-95.

Hay también una presentación del tema y texto en A. Piñero
http://antepasadosnuestros.blogspot.com.es/2011/06/el-primer-apocalipsis-de-santiago-nag.html Por Antonio Piñero PRIMER APOCALIPSIS DE SANTIAGO -Nag Hammadi- El primer Apocalipsis de Santiago. Nag Hammadi

Preciosa referencia actual en: Gerardo Jofre González-Granda . Él ha compartido un enlace en el grupo DEBATES SOBRE ARQUEOLOGÍA BÍBLICA.
https://www.facebook.com/gerardo.jofregonzalezgranda?hc_ref=ARSWDT3kEsPFEyf_eFN2pz_nhIgYh3-MnCu-DcJpNIeq5Zx9be-7w00uSlifssiEKOU

En resumen: no se trata de una gran novedad o “descubrimiento”, sino sólo del hecho, perfectamente normal, de que unos fragmentos gnósticos tardíos (del siglo III en adelante), que sólo se conservaban en una traducción copta, se hayan encontrado en su versión griega, que podría ser la original (rebuscando, identificando y datando pequeños papiros egipcios,de los que sigue habiendo muchos, en Oxford o Londres), como dicen honradamente los investigadores que los han publicado y como señala G. Jofré, del que adapto y recojo la referencia que sigue:

El Apocalipsis de Santiago se conoce en dos versiones coptas. Una primera en e la Biblioteca de Nag Hammadi, una segunda en el Códice Tchacos, donde se encontró el Evangelio segun Judas. La novedad es que un grupo de expertos de la Universidad de Texas, Geoffrey Smith y Brent Landau, han descubierto en la Universidad de Oxford un fragmento de la versión griega de este primer Apocalipsis de Santiago. El texto griego puede ser más antiguo (del siglo III),la copia actual (cf. imagen) es posterior, quizá del V. A pesar de ello, este nuevo descubrimiento es significativo porque demuestra que los cristianos todavía estaban leyendo y estudiando escritos extracanónicos mucho después de que los consideraran heréticos. Ahora bien, lo que tenemos, no fue una versión para uso litúrgico, sino para fines educativos.

Desde ese fondo hay que matizar los títulos con los que cierta prensa a presentado este "descubrimiento" (cf. nota de RD 2, 12, 1917)

1) Descubren las enseñanzas secretas de Jesús a su hermano Santiago. Permitieron a Santiago ser un buen maestro después de la muerte de Jesús

− De eso nada de nada… No son enseñanzas “históricas” de Jesús a su hermano Santiago, sino “revelaciones gnósticas” de grupos cristianos del siglo III d.C. que atribuyeron a Santiago, hermano de Jesús, una serie de doctrinas “secretas”, propias del grupo, que tienen poco que ver con la enseñanza original del Jesús histórico y del Santiago histórico (del que presentaré una semblanza a continuación

2) Jesús revela información sobre el reino celestial y las enseñanzas no se encuentran en la Biblia.

− Formulado así, este título es también muy engañoso. El que habla en este texto no es el Jesús histórico, sino el Jesús de unos grupos gnósticos del siglo III d.C. No es que esas enseñanzas “no se encuentren en la Biblia”, sino que no son de la Biblia cristiana. Pueden ser buenas, pero no son enseñanzas del evangelio, no forman parte de la revelación “ortodoxa” de las Iglesia, ni de la doctrina original de los primeros cristianos.

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Mándala, icono, ideograma. Para una oración inter-religiosa

Hace unos días murió mi amigo Santiago Guerra, experto en signos y caminos del diálogo inter-religioso, que se expresa desde antiguo en los mándalas, que marcan el camino hacia nuestra verdad interior, representada por Buda, Vishnu o un tipo de Tao.

Ayer (6.8-2017) hemos celebrado el día de la oración de Jesús, de su ascenso al Tabor, cuyo icono de la trans-figuración es quizá el más importante de toda la historia de la oración cristiana.

En ese contexto he querido recordar también el ideograma orante de San Juan de la Cruz, con la subida al Monte Carmelo, que es quizá el más significativo de la tradición occidental (Un tema que he desarrollado de manera extensa en la última parte de mi Ejercicio de Amor. El Cántico Espiritual de S. Juan de la Cruz, San Pablo, Madrid 201) (Imagen más adelante)
.

Son millones los creyentes que acuden a estos signos (mándalas, iconos, ideogramas…) para recorrer su camino de oración. Son distintos, pero pueden y deben completarse, como verá quien siga leyendo, desde la perspectiva del diálogo inter-religioso que es unos los dones, retos y tareas fundamentales de este siglo XXI.

Que no siga leyendo quien no sepa gustar los símbolos religiosos, quien no sepa o no quiera saber lo que significa orar con los "Mándalas" (con Vishnú o Buda como signos de profundidad sagrada)...

Evidentemente no es lo mismo un Mándala de Buda que un icono de la Transfiguración... o que el ideograma de San Juan de la Cruz, y así quiero marcar la diferencia, pero no para oponer unos signos a otros, sino para saber que hay diversos caminos que son buenos, y que, entre ellos, algunos de nosotros (los cristianos), nos sentimos más a gusto con el Cristo del Tabor de Oriente... o con el Dios de la Montaña del Carmelo de Juan de la Cruz.

Aquí me ocupo básicamente de la semejanza y diferencia entre el icono de Subida al Tabor (con bajada incluida) del Icono de la Transfiguración.... y el ideograma de la Subida (sin bajada) del Monte Carmelo... Acepto los dos desde su propia perspectiva, ero sin negar nunca el valor de los mándalas de Oriente, sin dejar de acudir a ellos para abrir así un camino de profundización orante.


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E. Llamas (†) y la generación teológica de los 60 (solo Cristo o Cristo-Iglesia)

Los teólogos hispanos de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado debatieron con ardor sobre los temas medulares de la salvación, sobre Cristo redentor y la configuración mariana (humana, liberadora) de la iglesia.

Recuerdo todavía las apasionadas discusiones de mis profesores, entre ellos B. Lahoz, J. M. Delgado, E. Llamas y J. M. Alonso en el contexto de las disputas sobre el protestantismo (con Cristo como único principio de salvación o con Cristo/María o Cristo/Iglesia), en el contexto de la cristología, la mariología (María era “co-redentora”) y la eclesiología (el Espíritu Santo en la Iglesia como principio de salvación).

Los temas entonces discutidos no eran (ni siguen siendo) de fácil solución, en lo referente por ejemplo a la función redentora de Cristo y a la colaboración materna (social, eclesial, liberadora) de María (es decir, de la Iglesia).

‒ Por un lado era evidente el principio luterano del sólo Cristo, en la línea del “sólo Dios” del shema judío (en especial ahora, a los 500 años del 1517)…

‒ Pero, al mismo tiempo, era claro el principio dual de la tradición católica (con Cristo/Espíritu santo, Cristo/creación, Cristo/María-iglesia).

Éste era un tema que venía no sólo de Lutero, sino de la disputa hispana del tema “de auxiliis”, del siglo XVI (aún no resuelto, sobre la colaboración entre el hombre y Dios) en la línea de los bañecianos (dominicos, más monistas) y de los molinistas (jesuitas, más dualistas).

Esa disputa había sido “modulada” por los antiguos salmanticenses carmelitas, y en esa línea se situaba E. Llamas, en las clases que nos ofreció aquel curso 1964/1965 (y de un modo semejante opinaban otros como el J. M. Alonso, Delgado Varela y Augusto Ortega).

En ese contexto retomo algunos elementos de aquella disputa (la más importante que se ha dado en la iglesia occidental, en sus mil años de historia, desde la reforma gregoriana de los siglos X/XI d.C.), tal como la habían formulado los grandes teólogos hispanos del siglo XVI y la reformulaban los nuevos de los año 60 del siglo pasado, en el contexto del Concilio Vaticano II.

Esos teólogos que aquí he llamado de la Generación de los 60 quedaron truncados (segados) por los de la generación de los 70, que se decían Conciliares (del Vaticano II, pero que luego no lo han sido tanto...), con la entrada de nuevas propuestas de tipo más “centroeuropeo”, que parecían ir en la línea del Vaticano II, pero que en el fondo la dejaron pronto a un lado, de un modo vergonzante.

Se rompió de esa manera en gran medida la gran tradición hispana (todos esos autores y otros que podría citar abandonaron más o menos voluntariamente la enseñanza teológica y/o se ocuparon de otros ministerios eclesiales, con gran dignidad).

Como dije hace dos días, esos y otros teólogos del 60 quedaron barridos por la nueva hornada del 70, que trajo grandes y nuevas cosas, pero que rompió con la tradición hispana, a la que no dejó desarrollarse de un modo “natural”, desde dentro.

Evidentemente, la historia final no está escrita todavía... pero, en esa línea, como espectador ingenuo de aquella historia de acoso, derribo y pretendida reconstrucción quiero recoger aquí el planteamiento cristológico-mariológico de E. Llamas, que acaba de fallecer, presentando de nuevo su propuesta en diálogo con Lutero, a los quinientos años de las tesis de Wittenberg (1517).

Imagen 1: Obra clave de E. Llamas
Imagen 2: Llamas y el diálogo teológico con la Reforma
Imagen 3: Los temas básicos de este trabajo están tomados de mi Diccionario de pensadores cristianos.

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28.5.17. Ascensión. La Montaña y la Cruz de la Presencia

Ascensión del Señor. Mt 28, 16-20. Culmina el tiempo de pascua con la fiesta de la Ascensión, que solía celebrarse en jueves, a los cuarenta días del domingo de resurrección, pero que se ha pasado ahora, en casi todas las iglesias, al domingo siguiente.

Culmina así el tiempo litúrgico de Pascua...Y aprovecho así la ocasión para desear a todos mis lectores y amigos un feliz final de resurrección. Hoy desarrollo el tema del evangelio del día, indicando que según Mt 18, 16-20 no hay ascensión propiamente dicha, sino revelación y presencia del Señor Jesús en la Montaña del Amor cumplido, la montaña de la Presencia y del Envío, unida a la cruz de la vida que es el amor concreto de aquellos que saben que su misma vida es cielo.

Imagen 1: He estado el jueves 25 en Durango y Abadiño, bajo el Amboto. He hablado a mis "amigos" de infancia de la vida y Ascensión de Jesús, bajo la montaña des Amboto, un símbolo de vida. Ese símbolo de la montaña envuelta abre un horizonte de infinito hecho presente cada día, cada hora, en la vida de los hombres que se aman

Imagen 2. Cruz de Kurutziaga... del finales del XV, como yo la veía de niño todos los días, pasando por delante de los Jesuitas, al ir a estudiar a la Academia. El pasado 25 hablé de Jesús precisamente en el colegio de los Jesuitas... donde estaba antes la cruz, como en esta imagen antigua. Ahora la han llevado al Museo y Ermita de la Vera-Cruz para resguardarla.

Esa cruz misteriosa, con una cara de dolor y otra de gloria... ha sido para mi por años un signo especial de esperanza en la resurrección, entendida ya como deseo de cielo en la tierra... Un símbolo de muerte, símbolo de vida, el cielo entero en la muerte de Jesús y en el amor de sus amigos.

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Tres pecados tenía la Iglesia... Salir del castillo en la cueva, vivir en libertad de amor

Quiero seguir comentando el evangelio de la Octava de Pascua. Ciclo C. Jn 20, 19--31.

Tres pecados tenía la Iglesia de Juan, y tres sigue teniendo la nuestra, según este evangelio de Pascua:
-- El pecado de hacerse castillo en la cueva cerrada, por miedo
-- El pecado de salir sólo a lo libre, sin confianza y comunión de amor
-- El pecado de olvidarse de las víctimas (fuera o dentro del castillo)

‒ El primero es el miedo: “Estaban con la puertas cerradas, por miedo a los judíos…”, como un castillo en la cueva (doble miedo). Ciertamente, en el mundo hay gente peligrosa que va y fastidia, y la Iglesia debe crear sus propios "espacios seguros" de militancia creyente. Pero ella no está hecha para cerrarse en sus colores y banderas, tras grandes muros (imagen 1: Castillo de Predjama, Eslovenia), sino para salir a la calle y ofrecer a cuerpo su mensaje y esperanza.

El segundo es el pecado de Tomás: Andar solo por libre , salir del castillo, pero a solas. Buena es la libertad eclesial, que dice a cada uno "tú eres Cristo". Pero está el riesgo de aislarse como Tomas. Mientras los demás se encierran, él va por ahí, a lo piadoso, sin comunidad, sin compromiso social, dedicado a su mística privada de cualquier guru de última generación. Ha muerto Jesús, pero no le importan sus llagas, ni el sufrimiento de los otros, sino sólo su mística particular. Tomás, el francotirador espiritual, alejado de los suyos, es el segundo pecado.

El tercero es el pecado de olvidarse de las víctimas. No se trata de cultivar un victimismo enfermizo y resentido, sino de mantener la comunión de vida con los expulsados de todos los castillos, de recordar las llagas de los heridos, no para condenar al resto del mundo, sino para crear formas de vida. No basta recordar a Jesús como un ser puramente espiritual, separado de la vida y de la entrega hasta la muerte. Es olvidarse de la herida de los pobres, de la muerte de los oprimidos… es…. Hay que asumir la historia de Jesús y de los pobres, para recrear desde ella el mundo

Pero siga leyendo quien quiera situarse ante los pecados de la Iglesia de Juan y de Tomás, que son en gran medida los pecados la nuestra. Siga leyendo y vea cómo puede superarse el "cerrojazo" de la Iglesia, que aparece ya al principio de su historia, según el Evangelio de Juan.

Que la Iglesia abra su puerta a Tomás (a los nuevos tomases místicos y libres...); que la Gran Iglesia sea espacio abierto y sin miedo, para todos los pobres llagados y los espíritus libres, como Tomas.

Y que Tomás, hermano casi gemelo del discípulo amado, primer Apóstol y Testigo de Jesús, según una potente tradición antigua, vuelva de Oriente y Occidente a la Gran Iglesia Abierta.

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Dom 26.3.17. La rebelión del ciego de nacimiento


Domingo 4º de Cuaresma. Ciclo A. Jn 9, 1-41. Comenté el domingo pasado el texto de la samaritana, el próximo comentaré la resurrección de Lázaro; hoy toca la historia del ciego de nacimiento.

Como dije en la postal de ayer, la liturgia de estos tres domingos de cuaresma (tercero, cuarto y quinto), ofrece una cuidadosa selección de tres pasajes del evangelio de Juan, que ofrecen una catequesis simbólica que culmina en el Bautismo, el día de Pascua.

El domingo pasado fue el agua de la vida en relación con los samaritanos. Hoy es la luz de la verdad, en relación con los maestros de Jerusalén. Luz, esto es Jesús: agua que cura, palabra que libera para vivir y confesar el amor más alto.

Éste es un evangelio (una catequesis) de iluminación, como lo ha puesto de relieve desde antiguo la liturgia cristiana, reflejada en el precioso icono de la imagen (con Jesús y el ciego, la fuente bautismal, los que critican...).

Pero éste es, al mismo tiempo, un texto de rebelión... Es el testimonio de Jesús que se rebela contra aquellos que quieren mantener a los hombres a ciegas, para dominarles por su tipo de ley, por su egoísmo... Pues bien, en contra de eso, Jesús dice a este ciego de Siloé que se rebele, que no siga estando ciego, al borde del camino... que vea por sí mismo, que decida, que confiese su nueva libertad, aunque eso le cueste el rechazo de la autoridades, incluso de sus mismos familiares.

Una maravilla de texto, que presentaré brevemente, con un poema final. Una maravilla de catequesis de cuaresma. Buen domingo a todos.

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22.7.16. Apostolorum Apostola, Santa María Magdalena

22.07.16 | 11:32. Archivado en Iglesia Instituciones, mujer, Cristología, Evangelios, Mnisterios

La Congregación del Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, por deseo expreso del Papa Francisco, ha elevado la memoria de santa María Magdalena a la categoría de fiesta en el Calendario Romano General (22 de julio), creando para ello, por deseo del mismo papa, un prefacio propio titulado Apostolorum Apostola (Apóstol de los apóstoles), donde se dice que ella ha sido la iniciadora de la misión cristiana, realizando una tarea superior (y anterior) a la de los mismos apóstoles. Cf. texto vaticano, en latín, con el antiguo y nuevo título de Magdalena como apóstol de los apóstoles, en
https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2016/06/10/magdala.html:

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, aclamarte siempre, Padre todopoderoso,de quien la misericordia no es menor que el poder, por Cristo, Señor nuestro.

El cual se apareció visiblemente en el huerto a María Magdalena, pues ella lo había amado en vida, lo había visto morir en la cruz, lo buscaba yacente en el sepulcro, y fue la primera en adorarlo resucitado de entre los muertos; y él la honró ante los apóstoles con el oficio del apostolado para que la buena noticia de la vida nueva llegase hasta los confines del mundo.

Por eso, Señor, nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y con todos los santos, diciendo: Santo, Santo, Santo…

Este prefacio papal pone a María Magdalena por encima de presbíteros, obispos y apóstoles. Según el famoso adagio lex orandi lex credendi (la oración es el principio de fe de la Iglesia), este prefacio ha de tener grandes consecuencias en la visión de la mujer en la Iglesia y en los ministerios de la comunidad. En ese contexto, este día (22.7.16), quiero recordar la obra y figura de M. Magdalena.

(Imagen y 3. Icono tradicional de Magdalena como apóstol de los apóstoles, enseñado a Pedro con los Doce
Imagen 2: María Magdalena, patrona de los dominicos estudiantes; escalera principal del convento de S. Esteban, Salamanca).

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Éste es mi Hijo. No quedéis en las tiendas, seguidle

Presenté anteayer (19.2.16) una versión del evangelio del domingo 2 Cuaresma, que es la Transfiguración según Lucas, poniendo de relieve la importancia del rostro luminoso del Cristo, presente en los marginados de la tierra. Pero el relato de Lucas ofrece otros aspectos que hoy quiero desarrollar: Entre ellos las tres tiendas y la palabra del Dios de la Nube que dice:¡Ese es mi hijo!

Jesús quiso que tres discípulos (Pedro, Santiago, Juan) supieran mejor quién era, y por eso les subió en solitario a la montaña más alta, para enfrentarles allí con la realidad del mundo (¡todo se ve desde la montaña!) y con la propia historia. Le bastó con tres, dejó a los nueve restantes en el llano, discutiendo con escribas.

Tres eran y son suficientes para rehacer el camino de su Reino, tres que vieran, que entendieran y se comprometieran en el monte. Bastaban tres como hoy (año 2016) para rehacer la Iglesia.

Pues bien, esos tres descubrieron allí en la montaña de la absoluta soledad y plenitud ante el misterio, que Jesús dialogaba con Moisés y Elías, con la ley y los profetas, y vieron que su rostro se volvía luminoso, pues la misma luz de Dios le iluminaba desde centro, saliendo de la niebla impenetrable.

Pedro, en nombre de los otros, se sintió aturdido y pensó que habían llegado ya la hora final de la ley, del mundo y de la historia y dijo ¡hagamos tres tiendas! Tiendas para que acampemos y para así quedar custodiando el brillo de Dios por siempre, tiendas de campaña que se vuelven luego inmensos monasterios, catedrales, vaticanos, basílicas gloriosas, para descansar, para admirar.

Pero la cuestión verdadera siguió (y sigue) abierta. Hay un Pedro que sigue soñando con la iglesia-tienda, mientras Jesús seguía dialogando en medio de la nube, con Moisés y Elías sobre la forma de subir a Jerusalén, realizando el gran ´”éxodo”, el camino que conduce a la nueva humanidad.

En ese fondo vuelvo a presentar el texto de Lucas, para que así nosotros podamos hacer también, con la mente, el corazón y la voluntad, el mismo camino de ascenso a la montaña, para saber quién es Jesús, para abandonar nuestras tiendas ilusorias, para seguirle, sabiendo que el brillo divino de su rostro está presente en todos los hombres y mujeres, y en especial en los marginados y explotados.

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Domingo, 23 de septiembre

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