El blog de X. Pikaza

Dos pascuas: Navidad y Resurrección, la misión cristiana

08.01.19 | 16:57. Archivado en Nuevo Testamento, historia, Cristología, Adviento - Navidad

Estrictamente hablando, en principio, sólo hay una pascua cristiana, que es la resurrección de Jesús. Pero, en sentido más extenso, el sentido de la pascua, como paso y presencia de Dios, se puede aplicar también al nacimiento de Jesús, y así lo ha comprendido la liturgia al poner de relieve las dos fiestas pascuales de la Iglesia, que son el Nacimiento y la Muerte/Resurrección de Jesús.

No ha sido mucho, a mi juicio, lo que se ha dicho entre nosotros sobre el entronque (unidad y distinción) de estas dos fiestas o ciclos litúrgicos, aunque el tema ha sido muy reoresebtado por los iconos orientales, con sus dos variantes.

1. Los iconos de la Navidad presentan a Jesús niño en una Cuna en forma de Sepulcro, indicando así que el verdadero nacimiento culmina allí donde el Hombre-Dios entrega su vida en amor, muriendo para que puedan renacer los hombres.

2. Hay muchos iconos de la Cruz que enmarcan el motivo de la crucifixión con escenas de Navidad, para recordar de esa manera que la muerte de Jesús implica su nuevo nacimiento pascual, como ha puesto siempre de relieve el Evangelio de Jua.

Por eso, acabando ya las celebraciones de la Navidad, me ha parecido conveniente vincular el nacimiento de Jesús con la ya próxima celebración de la Muerte y resurrección de Jesús. Éste es el motivo central de la postal que sigue

Así lo haré, de forma esquemática, desde una perspectiva bíblica y teológica, pastoral y litúrgica, retomando el motivo y argumento de las palabras de Jesús al maestro judío, Nicodemo (Jn 3, 3): “Si no nacéis de nuevo (de arriba) no podréis ver el Reino de Dios”.

Aprovecho esta ocasión para hablar de la primera y segunda “hominización”, es decir, es decir, del despliegue y nacimiento humano en línea de “naturaleza”, y del nacimiento en línea de gracia (esto es, de resurrección y de Reino de Dios).
Presento desde ese fondo cuatro imágenes-icono, dos del nacimiento de Jesús y dos de su muerte, vinculado así el motivos de las dos pascuas. Buen día a todos.

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30.12.18. No se perdió, vino a enseñar familia al templo

Sagrada Familia. Lc 2, 41-52. En el centro de la Navidad, la iglesia dedica este domingo último del año a la Familia de Jesús, que son José y María, con sus hermanos de Nazaret, los judíos de Galilea, cristianos de la Iglesia, y todos los hombres y mujeres de la tierra, , en especial los excluidos de todas las familias del mundo.

Con palabra piadosa, la tradición cristiana y el "5º misterio gozoso" del Rosario Católico suelen hablar del Niño perdido y hallado en el templo. Pero Jesús no se perdió por casualidad, sino que quiso quedar de propósito al templo (es decir, en la "gran iglesia"), para "enseñar allí familia" a los grandes doctores, que se creían expertos en leyes de familia, pero vacíos de humanidad.

Para cumplir su tarea de niño liberado (12 años), al servicio de la nueva familia de Dios (que son todos los hombres, y en especial los niños "perdidos"), Jesús dejó a sus padres (¿o saltó con su madre el muro?: cf. imagen 2, tomada de la Vanguardia: 27, 12, 18), dirigiéndose al templo.

No se “perdió”, como digo, sino que quiso proclamar precisamente allí, tras los muros del gran santuario protegido para los privilegiados del sistema, un proyecto y camino distinto de comunión y solidaridad de vida, debiendo romper para ello con un tipo de familia anterior.

Por eso empezó su misión de Mesías de Familia discutiendo con los doctores de la "iglesia", tras los grandes muros del templo, donde quiso enseñar a los doctores, si fueran capaces de aprender y cambiar. Años más tarde volverá Jesús al templo a enseñar lo mismo, queriendo limpiar su comercio..., pero entonces, al fin, le mataron los protectores imperiales de aquel templo de Jerusalén.

Éste es un hondo tema importante de la Biblia, desde su primera página:

- El mismo Adán dice en Gen 2, 21-23, al mirar sorprendido y gozoso a la mujer, que todo hombre o mujer al crecer deja a sus padres para unirse a su mujer (o a su hombre), creando una familia diferente, de carne y vida, en línea genealógica, que puede tender a cerrarse en sí misma

- Pues bien, el hijo Jesús de Lc 2 abandona a sus padres, pero no para crear otra familia igual (y conflictiva), a fin de que todo siga como antes, sino para crear una distinta, de hijos de Dios Padre, empezando por el templo, que es el lugar más necesitado de buena familia y enseñanza , tanto en aquel tiempo, en Jerusalén, como ahora, a lo largo y ancho de la tierra.

Éste es el día de la familia de Dios, que son todos los hombres ... un día en que muchos cantan complacidos la buena familia de Iglesia, donde los amores son (=deberían ser) siempre limpios, puros y universales (=crear familia para todos los niños del mundo), aunque han olvidado quizá que el estilo de familia de Jesús fue conflictivo, y que fue conflictiva relación que él mantuvo con sus padres y hermanos... porque venía a reunir en familia a los expulsados, dispersos y oprimidos de la tierra.

En esa línea deberá cambiar mucho nuestra sociedad, para que podamos sentirnos y ser hermanos y hermanas, familia de Jesús en comunión con todos los expulsados de la familia humana.

Este gesto de Jesús, que abandona a su familia y queda tres días y tres noches en el templo (como si no pensara en el dolor que causaba a sus padres) resulta tan conflictivo y contra-cultural que pone las carnes de gallina a quien lo piense, en una sociedad como la nuestra que, por una parte, abandona a los niños y por otra se muestra super-protectora con ellos.

El evangelio de hoy nos sitúa así ante una increíble ruptura familiar, que comienza con un niño de doce años..., al hacerse mayor de edad ante la Ley (es decir, ante Dios, en el entorno de la fiesta de la fiesta de la Bar Mitzvah), para decir su primera palabra de "mayor" y abrir el templo (lugar de Dios) para el abrazo y la vida de todos los niños del mundo.

Por eso, una familia que no posibilite (y en algún sentido no promueva) la independencia creadora de sus hijos (Jerusalén), al servicio de todos los niños del mundo, no responde al evangelio .

Este Jesús que “deja” con ese fin a sus padres es un signo esencial de la nueva iglesia, un signo que nos hace recordar a los millones de niños perdidos (abandonados) en lugares que debían ser "templos"para ellos,muriéndose cada día en campos de concentración, pasando vallas prohibidos...

Según eso, en un momento dado, el niño-joven, para ser buen joven, como Jesús (al celebrar su mayoría de edad ante la ley de Dios), ha de superar un tipo de padre y madre para dedicarse a la búsqueda y creación de una nueva familia, porque las "cosas de mi Padre" son las cosas de todos los niños del mundo, en el templo de la vida que ha de abrirse para todos.

En ese sentido debemos recordar que los niños nos precederán en el Reino de Dios... Si ellos no empiezan, si no nos cambiar, no tendrá salida nuestra forma de vida y familia actual. Buen domingo a todos. Siga leyendo quien quiere vivir por dentro este evangelio.

Las imágenes son fáciles de entender, unas más tradicionales..., otras más nuevas, como la del niño que mira sorprendido y expectante por la mirilla del templo (o de la alla), y otra con el niño que salta con la madre (¿María de Nazaret?) la valla prohibida de las leyes de los grandes doctores del "templo".

Buen domingo a todos, con esa madre la valla con su hijo, para para compartir familia con todos los marginados del templo y de la tierra, los de un lado o los de otros. Lo que sigue es un comentario de Lc 2,41-52 (tomado en parte de mi Diccionario de la Biblia).

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Who is Who (2).Cristología española: Cuatro temas, dieciocho autores

21.11.18 | 16:57. Archivado en Teólogos, Jesús, Nuevo Testamento, América Hispana, historia

Presenté hace dos días a cuatro estudiosos de Jesús, del pasado siglo XX (Faus, Sobrino, Cardedal..), activos aún, entre quienes me contaba, con cierta osadía, porque así nos había catalogado un estudioso de Gregorianum el año 1977. Sigue hoy la serie y recojo la figura y obra de 18 estudiosos más, retomando mi trabajo de Carthaginensia 2018 (imagen).

Ciertamente, no son todos, pero son muy importantes y ofrecen una visión de conjunto de la Cristología Hipana de los últimos años, que divido en cuatro partes:

1. Comienzo con el “caso Pagola”, que ha puesto en marcha un tipo de búsqueda eclesial de Jesús (con su correspondiente caza de brujas). Éste ha sido quizá el acontecimiento mediático más importante de la moderna cristología hispana.

2. Evoco después la voz de algunos “disidentes", que buscan al Jesús histórico, queriendo “de‒destruir” un tipo de imagen del Cristo de la Iglesia, que a su juicio no sería fiel a la figura y obra de Jesus.

3. Trato después de dos autores (R. Aguirre y S. Vidal) que, a mi juicio, han sido los que en estos últimos decenios han estudiado mejor la historia de Jesús, desde un fondo más social (Aguirre) o más histórico-crítico (Vidal)

4. Me ocupo en cuarto lugar de ocho finos estudiosos que siguen investigando la figura o obra de Jesús con los métodos modernos de la ciencia histórico‒literaria, sin negar por ello el pasado de la tradición cristiana.

Sigue así esta serie sobre el “who is who” de los historiadores y teólogos de Jesús. Queda para el próximo día la problemática hermenéutica de fondo, poniendo más de más de relieve la aportación del trasfondo histórico y social, económico y eclesial de los estudios sobre Jesús.

Como verá el lector, mi presentación es telegráfica. Quien quiera profundizar en autores y temas puede acudir a mi Diccionario de Pensadores Cristianos, donde me ocupo de la mayor parte de ellos.

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B. Pérez Andreo, La Revolución de Jesús.

B. Pérez Andreo, La revolución de Jesús. El proyecto del Reino de Dios, PPC, Madrid 2018, 262 págs.

Le han llamado Rey, le han venerado como Señor, le han confesado Dios... Pero él no se ha presentado como Dios, Señor o Rey, sino como iniciador (promotor y contenido) de la Revolución del Reino. Así le ha descrito B. P. Andreo, de un modo ejemplar en este libro.

Tres razones me vinculan a este libro: El tema (Jesús y el Reino de Dios), el autor amigo (Bernardo Pérez A.) y la dedicatoria, en la que aparezco con F.M. Fresneda y el Papa Francisco. Dejo aquí a un lado las dos últimas, y me centro en el tema y desarrollo de la primera: Este libro ofrece una reconstrucción del Jesús histórico desde su proyecto vital, que es el Reino de Dios.

B. Pérez Andreo viene estudiando ya hace algún tiempo el carácter específico del mensaje y camino de Jesús, desde una perspectiva personal, social y religiosa, buscando y elaborando categorías que le parecen más adecuadas para ello, desde un primer libro titulado Descodificando a Jesús de Nazaret (Madrid 2010).
No le parece adecuadas las “condiciones” ontológicas (naturaleza, persona…), por más importantes sean; ni tampoco las de tipo político-militar (Jesús guerrero, celota…).

En vez de ellas retoma y elabora la de revolución, pero no definida sin más desde la modernidad (en la línea de la revolución burguesa, marxista o capitalista…), sino desde el mismo mensaje y vida de Jesús, cosa que ha de hacerse, a su juicio, en tres niveles: personal (de meta-noia o conversión interna), social (superación de Mammon y del dominio del hombre sobre el hombre) y trascendente (de redescubrimiento de Dios).

Desde ese fondo quiero evocar el contenido y enfoque básico del libro, que es hasta el momento la culminación de la obra histórico-teológica del prof. Bernardo P. Andreo, de la Facultad Teológica de los Franciscanos de Murcia. Felicidades, Bernardo. Buen trabajo, amigos de PPC.

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Jesús transgresor. De la exclusión a la acogida

Jesús fue un trasgresor en el sentido personal, social y religioso, y precisamente por eso le mataron.

Fue más allá de la norma establecida por Roma (derecho) y por el templo (religión) y precisamente le mataron los guardianes del buen Estado y de la Religión establecida, porque él sabía que el Templo (Estado) es para el hombre y no a la inversa.

Así anduvo rodeado de transgresores, cojos y mancos,leprosos y prostitutas, locos y expulsados de la buena sociedad, para abrir con ellos un camino de vida. Este motivo de Jesús transgresor, constituye un tema central de la tradición cristiana y tiene grandes consecuencias a la hora de entender la acción de sus seguidores...

Y más en este momento en que muchos (incluso cardenales) consideran al Papa Francisco como un "transgresor", por su forma de acoger en la vida eclesial (sacramentos) a personas que no han mantenido un tipo de "indisolubilidad" legal del matrimonio (conforme a su Exhortación Apostólica: Amoris Laeticia).

Como sabía ya la tradición medieval sacramenta propter homines: los sacramentos (bautismo y eucaristía, orden y matrimonio) están al servicio de los hombres, y no a la inversa, a pesar de lo que quieren algunos "altos cargos", empeñados en que los hombres sigan al servicio de unos sacramentos mal interpretados. Desde ese fondo hay que entender el tema de los transgresores eclesiásticos.

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J. P. Meier, Nueve rasgos de la vida pública de Jesús

10.05.17 | 22:14. Archivado en Jesús, Nuevo Testamento, historia

Con ocasión de de la publicación del volumen sobre las Parábolas, presenté ayer una visión de conjunto del famoso libro/enciclopedia de J. P. Meier, titulado Un judío marginal. Varias personas me han escrito, pidiéndome que ofrezca una visión de conjunto de los títulos y rasgos de Jesús que él toma como fundamentales.

Ésta es a mi juicio la visión de conjunto más completa que él (J. P. Meier) ha presentado de Jesús:

“Sin duda, la última coherencia interna entre el profeta escatológico, hacedor de milagros, como-Elías, y el Hijo de David regio (el Rey davídico, el Mesías davídico) sigue siendo elusiva, si no es insoluble. Quizá no exista una coherencia interna, de tipo teórico. Quizá los esfuerzos académicos de occidente no hagan más que descargar su frustración ante un antiguo profeta semita a quien no le importaba la coherencia de su mensaje y de sus acciones. O quizá la conexión y coherencia sean puramente personales y existenciales y dependan de la forma en que cada entienda la persona, el mensaje, la visión y las opciones finales de este judío enigmático llamado Jesús.

Ningún judío individual de los que podamos identificar, que viviera en Palestina, en aquel tiempo de cambio de era, ha encarnado en sí mismo y, ciertamente, en una carrera que sólo ha durado unos pocos años esta variedad de funciones:

1. predicador itinerante,
2. profeta escatológico,
3. heraldo del Reino de Dios,
4. hacedor de milagros (así se le suponía),
5. maestro e intérprete de la Ley de Moisés,
6. maestro de sabiduría y tejedor de parábolas y aforismos,
7. gurú personal y líder de una banda itinerante de discípulos, varones y mujeres,
8. profeta judío de Galilea, que terminó siendo crucificado en Jerusalén por el prefecto romano, a causa de su pretensión de ser Rey de los Judíos
9. Hijo-de-David.

Simplemente en un nivel histórico, dejando aparte cualquier visión de fe o cualquier pretensión teológica, la combinación anterior de tantos factores diferentes resulta asombrosa. A todos ellos, debemos añadir éste último: se presentó al final como Hijo de David.

(cf. J. P. Meier, Del Profeta como-Elías al Mesías real davídico, en D. Donnelly (ed.), Jesús: Un coloquio en tierra santa, Verbo Divino, Estella 2004, 107-108).

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J. P. Meier, Un judío marginal V. Las autenticidad de la parábolas

Es el mayor Regalo de Biblia de estos últimos años, el tomo V de J. P. Meier: La autenticidad de las parábolas a examen (Probing the Authenticity of the Parables).

La edición inglesa había aparecido hace un año y cuatro meses (enero 2016), y los más interesados pudimos estudiar, conocer y admirar su contenido. Pues bien, Verbo Divino ha querido y podido traducirla y publicarla en castellano, en un tiempo record, con exactitud, belleza y eficacia.

Es una obra grande, rompedora, incluso compleja y discutida, pero resulta indispensable para todos los que quieran estudiar de un modo crítico (en sentido histórico y literario) las parábolas de la tradición de Jesús, como anuncia Verbo Divinohttp://www.verbodivino.es/libro/4590/un-judio-marginal-nueva-vision-del-jesus-historico-v ), ofreciendo para el lector interesado el índice completo, con las 52 primeras páginas de introducción, que ofrecen el enfoque general, los problemas de fondo y las conclusiones fundamentales.

Quien lea el índice y la introducción querrá entrar inmediatamente en la obra, pues contiene unos análisis y abre unos horizontes que nadie había ofrecido hasta el momento, ni en el mundo católico, ni en el ortodoxo o protestestante, en una línea abierta a los agnósticos o ateos (conforme al símil del principio de la obra: un Concilio creyentes y no creyentes, en torno a Jesús).

Yo conocía la edición inglesa, pues su método y temao resultaba indispensable para mi trabajo bíblico, y debo confesar que su contenido me había empezado chocando y enriqueciendo, tanto por su radicalidad como por sus conclusiones: Conforme a la visión de J. P. Meier, sólo se puede afirmar que son auténticas cuatro parábolas de Jesús (grano de mostaza, talentos,invitados a la cena y viñadores homicidas).

Una y otra vez he leído su argumento y desarrollo, con sus conclusiones y, sin aceptarlas del todo (como diré en la conclusión) he de afirmar que se trata, como he dicho ya, de una obra indispensable para todo aquel que quiera estudiar el sentido de las parábolas y situarlas en la historia de Jesús.

Ahora, con la traducción castellana más a mano, podré valorar mejor sus posibles limitaciones pero, sobre todo, su inmenso valor histórico-literario, que me permite conocer no sólo el mensaje de Jesús, sino también la reflexión del principio de su Iglesia, enseñándome algo que me había pasado en este campo un poco inadvertido, y que puedo resumir en tres proposiciones:

1. Jesús fue un gran "narrador de parábolas", y las cuatro que J.P. Meier destaca como auténticas (no todas las que él dijo, sino las que podemos tomar críticamente como originales) le presentan como un inmenso creador literario, desde la trama y proyecto central de su vida.

2. Las parábolas han sido el primer y más hondo lenguaje de la Iglesia primitiva, en su vertiente palestina (=judeo-cristiana), a diferencia de la iglesia helenista de tipo más paulino, que ha desarrollado más otros lenguajes de tipo kerigmático. Éste es el "milagro": Más que lenguaje exclusivo de Jesús, las parábolas son la más intensa palabra de la Iglesia, que siguió siendo por decenios una iglesia de narraciones simbólicas abiertas a la conversión y compromiso de los creyentes mesiánicos.

3. Eso significa que debemos recuperar las parábolas, como lenguaje vivo de la Iglesia, en este siglo XXI. En general, la Iglesia posterior, desde el siglo II en adelante, ha creado otros lenguajes buenos (catequético, litúrgico, dogmático, teológico, moralizante...), pero ha olvidado las parábolas, las ha dejado atrás, como algo del pasado.Pues bien, sólo recuperando y recreando las parábolas de Jesús (y otras en su línea) podremos retomar la "marcha" y mensaje creador del evangelio.

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San Pedro de Pascua: Vidente, Convertido, Amigo

No hablo aquí del Pedro pre-pascual, a quien Jesús llamó Piedra (¿duro, vacilante, como guijarro del camino), Satanás (tentador, contrario a los pensamientos de Dios) y Negador, anunciando que le negaría (como hizo) por tres veces.

Aquí presento más bien a San Pedro Pascual (Pedro de la Pascua), el apóstol de Jesús (no el santo mercedario de ese nombre, martirizado en Granada el año 1300). Ciertamente, la Iglesia no es Pedro, sino Jesús. Pero Pedro es importante en el principio y en la historia de la Iglesia, y así quiero presentar sus tres notas más características, en el principio de la iglesia, y también en el momento actual, fijándome de un modo especial en el Papa francisco, a quien veo también (quiero ver) como el vidente, convertido y amigo.

1. Pedro es, ante todo, un "vidente", alguien que ha visto a Jesús, como dice Pablo en 1 Cor 15. Aprendió a verle de un modo distinto, en pasión interior de "afirmación", más allá de una pura "mindfulness", en transparencia radical.

2. Pedro es además un convertido: alguien que aprende a pensar de un modo distinto, en la línea de una fuerte meta-noia, de una transformación del pensamiento y de la vida. Pedro se ha dejado "dar la vuelta", como un calcetín a quien el mismo Dios pone al derecho, pata que así sea y viva al servicio de los otros, desde el Cristo.

3. Pedro es finalmente el amigo. no un amigo más en el montón, sino el amigo a quien Jesús confía una tarea y testimonio de amistad que, en lenguaje antiguo se llama cuidar a las ovejas y en lenguaje evangélico amarlas, amar a los demás, sino más oficio ni ejercicio que ese.

Videntes, convertidos, amigos... Eso hemos de ser los cristianos. En esa línea quiero retomar la experiencia pascual de Pedro, que supo ver, convertirse y amar.

Imagen 1, de Frère Yves, Jesús "lava" a Pedro, le convierte
Imagen 2,de Duccio, Jesús llama a Pedro Amigo en la barca pascual

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Concebido por el Espíritu Santo, nacido de María Virgen (1)

20.02.17 | 17:58. Archivado en Nuevo Testamento, Amigos, la voz de los, María, historia

A raíz de una entrevista hecha a M. J. Caram, el tema del nacimiento de Jesús ha vuelto con pasión (e insultos) a los “mass media”. No quiero mediar en la polémica, sino ofrecer unas razones para el mejor planteamiento del tema, que se centra en dos afirmaciones básicas del Credo:

1. Jesús ha sido concebido por el Espíritu Santo. No nace “sólo” de unos padres humanos, sino que ha surgido por obra (por gracia) del Espíritu de Dios, como expresión y presencia definitiva de su amor.

El tema de la concepción por el Espíritu de Dios pertenece a la identidad de los cristianos , pues los que creen no nacen sólo de la carne o sangre (de la pura voluntad humana), sino de Dios, siendo sus hijos (cf. Jn 1, 12-13).

2. Jesús ha nacido de María Virgen, es decir, de una mujer concreta (de una joven capaz de concebir), no es un fantasma, un ser angélico de “apariencia humana”, venido directamente del cielo como querían los docetas y los gnósticos. En contra de ese riesgo se introdujo en el Credo la palabra “nacido de María Virgen”, de una mujer concreta, de una carne humana.

Así entendido, este dogma no trata de una "virginidad espiritualista" (sin carne), sino de una carne humana concreta, concretada en María, una mujer creyente (cf. "bienaventurada tú porque has creído...": Lc 1, 45).

En ese contexto, antes de desarrollar este motivo, a lo largo de dos días, quiero presentar una cita clave de . J. Ratzinger, Introducción al Cristianismo, cap. 9, comienzo (cf. http://www.medioscan.com/pdf/Introduccionalcristianismo.pdf , pag 107):

La concepción de Jesús es la nueva creación, no la generación por parte de Dios. Dios no es algo así como el padre biológico de Jesús, y ni el Nuevo Testamento ni la genealogía de la Iglesia han visto en ese relato o en el acontecimiento narrado el fundamento de la verdadera divinidad de Jesús, de su .filiación divina...

La filiación divina de Jesús no se funda, según la fe eclesial, en que Jesús no tiene padre humano. La filiación divina de Jesús no sufriría menoscabo alguno si hubiese nacido de un matrimonio normal, porque la filiación divina de la que habla la Iglesia no es un hecho biológico, sino ontológico; no es un acontecimiento del tiempo, sino de la eternidad de Dios… que atrae a sí mismo la criatura hombre en el hombre Jesús, de modo que él mismo es hombre”.

Según eso,la concepción por el Espíritu y el nacimiento de Jesús de "María virgen" no se puede plantear ni resolver en un plano biológico, sino de revelación (presencia) de Dios y de comunicación humana, como seguiré indicando. Buen día a todos. Posiblemente, la visión ontológica de J. Ratzinger (que parte del Hijo eterno de Dios) no es compartida por todos aquellos que insisten más en su identidad histórica, pero ella nos ayuda a plantear mejor el tema, como seguiré indicando.

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25 XII 16 Tras la misa del Gallo: La Historia de Navidad (Lc 2, 1-14)

Un año más, Mabel y yo hemos celebrado la “misa” o liturgia de Vigilia de la Navidad, presidida por D. Juan Pedro, nuestro párroco, en la iglesia de al lado (Aldearrubia, imagen 3), a las doce de la noche, hora de la Misa del Primer Gallo, en la que se lee el Evangelio de Lucas (2, 1-14), el más hermoso de los testimonios de la Navidad Cristiana.

Con ese texto en la mente, cuando amanece la luz nublada del 25 de Diciembre en San Morales, quiero ofrecer mi reflexión sobre la Historia de la Navidad, partiendo del motivo de esa Misa de Vigilia, que debería llamarse "misa de pastores" pues ofrece la mejor introducción posible al día y fiesta del Nacimiento de Dios.

El evangelio de Lucas, proclamado este noche, es un texto de hondo simbolismo que recoge y expresa de manera sencilla y formidable algo de aquello que pasa cuando Dios se hace hombre, la vibración del cielo, con el ángel de Dios y el coro de los ángeles, con la admiración de la Noche y de la vida, con la niña de abajo (2ª imagen), subiendo en globo el muro que siguen poniendo los hombres, para que María y José no pasen las fronteras... Pero el Niño Jesús rompe y pasa todas las fronteras.

Es secundario si fue un 25 de diciembre u otro día, en sentido histórico, en la fría noche de Belén, los pastores no solían estar de guardia al raso, como tampoco la pasan al raso estos días, aquí en Salamanca, mis amigos pastores de Aldearrubia, a quienes Juan Pedro, el párroco ha querido evocar. Pero hemos celebrado la fiesta de la noche, con el Gallo que ha cantado en nuestros corazón anunciando la llegada de la Luz.

No sé si en otros lugares dejan entrar a la Iglesia a los pastores con rebaños ; esta noche con nosotros han entrado, se les notaba bien. Han estado o, mejor dicho, hemos estado todos en la Iglesia Rubia de Piedra del Villamayor, en la Aldearrubia, porque odos nosotros, éramos pastores a la espera de Jesús en el silencio de la noche de gallo, presidida por Juan Pedro.

En aquel tiempo pasado, hacia el 6 a. C., cuando nació Jesús, sólo los pastores lograron atravesar el muro que los poderosos del mundo habían construido ya en torno a Belén (un muro sin alambradas, ni bloques de cemento) para que no entraran los padres del Niño prometido, para que nadie pudiera celebrar el nacimiento de Dios, tras las grandes fortalezas del Herodes de turno.

Expulsaron a Jesús de la ciudad, pero los pastores estaban allí, y llegaron de los campos, en la noche, guiados por las estrellas guardianas de la vida. Así lo quiero reflejar en el comentario del texto que ahora sigue. Pues bien, también nosotros, unos cuantos, del entorno de Aldea-Rubia hemos estado en la noche nublada de humedad, sin estrellas, pero llena de la EstrellaJesús.

Así lo quiero comentar con la luces de la mañana de este nuevo 25 de Diciembre, día del sol Jesús. Para todos un saludo y un deseo feliz de felicidad.

Hoy hubiera cumplido mi madre 115 años. Por eso la recuerdo esta mañana con nostalgia gozosa. Eguberrion de nuevo, un Día de Navidad gozosa para todos. Con el corazón lleno del canto de los ángeles pastores del cielo, en honor de Jesús nacido, mi canto de felicidad, con Mabel, que ha venido feliz de la misa.

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San Pedro, más que piedra... Sobre esta Roca edificaré mi iglesia

El evangelio de esta fiesta de San Pedro (29.6.16), escrito en la cúpula de la Basílica de San Pedro del Vaticano (Tú eres Pedro. tu es Petrus), constituye de alguna forma el centro de la confesión católica.

Como se ha dicho a veces, con cierto humor: Cristo ha hecho a Pedro (y a los papas que le siguen) la Roca de la Iglesia, y les ha dado así todo el poder para que se las arreglen luego por sí mismo.

Pero el sentido del texto de la Confesión de Pedro (Mt 16, 13-19) y de su Institución como Autoridad Suprema de la Iglesia resulta mucho más rico y complejo, como saben los expertos, católicos,protestantes, ortodoxos o agnósticos, con sus diferencias:

-- No queda claro si Pedro/Piedra se identifica con la Roca sobre la que Cristo edifica su iglesia, pues las palabras petros/petra (en masculino y femenino tienen sentidos diferentes).

-- Tampoco queda claro si Jesús le dice Simón ¡tú eres Pedro! (en sentido personal) o si le dice más bien ¡tú eres un simple piedra de camino!, con la diferencia que eso implica (y la riqueza que supone).

-- Queda pendiente la forma en que Pedro en persona o su confesión de fe (o el mismo Jesús) es la roca de la Iglesia, abriendo unas cuestiones fascinantes para el presente y futuro de la Iglesia


Estoy convencido de que merece la pena comprender bien ese texto, como lo exige la liturgia de este día, y eso es lo que quiero hacer con cierta calma.

Resulta imposible aclarar todas sus cuestiones, pero es buen plantearlas. Tampoco se resuelve todo desde el estudio de la Biblia, hay que precisar también las tradiciones de la iglesia;
pero este pasaje de la Biblia de Mateo resulta esencial para situarnos bien ante el tema.

Éste no es un tema de teoría, pues hay una comisión de cardenales encargados de plantear los temas que se refieren al Vaticano (vinculados en principio con este evangelio de la fiesta de San Pedro). Por eso he querido estudiarlo.

La solución no está a mi juicio en hacerse protestante (u ortodoxo), pues ortodoxos y protestantes han leído este pasaje de un modo algo distinto, sino en estudiarlo todos, buscando desde diversas perspectivas la voz y la tarea esencial del evangelio.

Me postal es algo teórica, unas páginas de esquema para un libro que preparo sobre el evangelio de Mateo. Pero estoy seguro de que puede interesar a muchos, pues está en juego un elemento fundamental de la Iglesia.

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Muy historia (/2). Orador, sanador, profeta: Un agitador público de conciencias

11.01.16 | 09:40. Archivado en Nuevo Testamento, personajes, historia, Adviento - Navidad

La revista Muy Historia, biografías ha presentado en esta Navidad una visión de conjunto de Jesús, de la que ofrecí ayer el trabajo introductorio, con los temas básicos de proyecto, situados en el entorno judío y romanos del siglo I.

Hoy reproduzco la aportación central sobre la actividad pública de Jesús como líder político y religioso, insistiendo en su obra básica, como agitador y enriquecedor de conciencias.

Como dije ayer, la revista, de alta divulgación, contiene otros trabajos de periodistas y profesores universitarios, de Deusto o Granada, dedicados a los diversos rasgos de la historia de Jesús (niñez, amigos, relación con María Magdalena, polémicas y resultados, texto de los evangelios etc.).

La redacción ha resaltado algunos rasgos de mi colaboración, redondeando títulos y buscando epígrafes que puedan impactar a los lectores, pero respetando siempre mi texto.

Cada hombre es lo que es y/con aquello que piensan de él. Lógicamente, un hombre como Jesús fue interpretado, de diversas formas:

‒ Para unos fue sólo un hombre recto.

‒ Para otros, el Hijo de Dios.

‒ Para Roma, un incómodo caudillo rebelde al que hubo que crucificar

‒ Para algunos líderes judíos un sanador desviado

‒ Muchos le vieron como poeta/profeta (un hábil orador)

‒ Sus amigos le tomaron un líder carismático, agitador público de conciencias.

Éste último es, quizá, el tema central de su proyecto. Sus amigos le vieron como un "agitador", pero no en la línea de un "gurú privado", que se mantuvo en soledad al margen de la marcha de la historia.

Jesús fue un gurú público, un "orador", un sanador, un profeta... Así agitó y enriqueció en los caminos de Galilea y en las calles de Jerusalén (centro del mundo religioso de su tiempo) las conciencias de los hombres y mujeres de su tiempo.

Ése fue su más hondo “oficio”, como sigue diciendo mi trabajo que aquí reproduzco:

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Miércoles, 23 de enero

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