El blog de X. Pikaza

22.10.18. Juan Pablo II (1978-2005). Una semblanza teológico-eclesial

23.10.18 | 13:13. Archivado en Santos, Papa, obispos

La iglesia católica celebró ayer (22-10-18) la memoria de San Juan Pablo II, y con esa ocasión quiero ofrecer hoy una breve semblanza teológico-eclesial de su papado.

Tras el breve pontificado de Juan Pablo I, que gobernó la iglesia sólo 33 días (del 26, VIII al 28, IX del 1978), fue elegido papa el cardenal polaco Karol Wojtyla (* 1920), que tomó el nombre de Juan Pablo II, gobernando la Iglesia durante más de veintiséis años, en tiempos de gran cambio (hasta el 2005).

Su pontificado sigue marcando de manera intensa la vida actual de la Iglesia católica (2018), de forma que resulta difícil ofrecer un juicio imparcial sobre sus grandes valores y sus posibles deficiencias. Ha tenido una enorme personalidad, potenciada por su experiencia anterior, bajo la ocupación nazi de Polonia (1939-1945) y bajo el comunismo polaco (1945-1978), un papa convencido de la misión carismática de la Iglesia, que él ha dirigido de forma incansable, ante el aplauso de muchos, y el recelo de otros y la admiración de la mayoría

Ha sido uno de los personajes sociales y religiosos más significativos de la segunda mitad del siglo XX, y su pensamiento y acción ha definido de manera poderosa la vida de la iglesia católica y la política de Europa, con la caída de los gobiernos comunistas vinculados al eje soviético. Sus aportaciones pastorales y sociales son inmensas y aparecen reflejadas en una obra escrita muy extensa en la que sus discursos, encíclicas, exhortaciones y cartas, con otros textos más ocasionales, ocupan en torno a cien mil páginas.

A pesar de la extensión de sus escritos, Juan Pablo II ha sido más pastor que pensador, más hombre de acción que teólogo, aunque ha tenido un enorme interés por la cultura. En esa línea, él dejó los temas teológicos en manos de J. Ratzinger (futuro Benedicto XVI), a quien nombró presidente de la Congregación para la Doctrina de la fe (1981), encargado de defender la ortodoxia, y quiso ser pastor y papa en una línea de restauración, más que de recreación en la línea del Vaticano II.

Su pontificado ha sido generoso en el diálogo con las diversas tendencias políticas y sociales, pero ha implicado un tipo de repliegue religioso y social de la Iglesia, hacia posturas que a su juicio implican más seguridad intelectual y eclesial (en una línea de repliegue más que de verdadera misión y de evangelio). Por eso, su pontificado (exaltado por algunos como cumbre del papado y de la Iglesia católica entre el siglo XX y el XXI) aparece para muchos tiempo de más sombras que luces.

Más que impulsor universal de un cristianismo de "iglesia fuerte", Juanpablo II aparece ante muchos como el último intento de integrismo eclesial, en una iglesia que ha de volver radicalmente al evangelio.

Imagen II. El Papa Francisco visitó ayer (como es natural) la tumba de San Puanpedro II, pero su "visión eclesial" parece diferente.

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Pablo VI (1963‒1978). Santo de altar, un Papa grande y discutido

08.10.18 | 12:52. Archivado en Iglesia Instituciones, Santos, Papa, obispos

El próximo 14 le canonizan en Roma, en fiesta sonada, junto a San Osar Romero (y a otros cuatro menos conocidos). Trataré mañana de O. Romero, hoy me ocupo de Montini.

Fue sin duda un hombre de Dios, tomó la carga del Vaticano II (1962-1965), y la llevó adelante, tras la muerte de Juan XXIII, con sabiduría y prudencia, con decisión, como sólo él pudo hacerlo en aquel momento fuerte de la historia de la Iglesia.

Muchos le ven más como Papa discutido y grande que como santo, pues santo es aquel en quien el pueblo descubre el brillo de la gloria y la misericordia de Dios, desde abajo, y le venera, de un modo agradecido y gozoso, como mediador y guía ante el misterio, pudiendo así orar con él y como él, ante el don y tarea deslumbrante del Dios de la vida.

Pero habían "santificado" antes que él a Juan XXIII (santo en persona, más que Papa) y Juan Pablo II (santo por papa más que como persona) y resultaba chocante que le dejaran en medio sin hacerle, sin halo de gloria celeste

Se trata, en algún sentido, de una canonización de política eclesial, y así debe ser en este mundo. Pero, siendo política, me parece buena y positiva para la iglesia, que debe retomar las buenas riendas del Concilio Vaticano II, como quiere el Papa Francisco, imitando las buenas cosas de Pablo VI y enderezando las que dejó medio cortadas o torcidas.

J. B. Montini (1897-1978) fue un hombre culto, de hondo humanismo, con un sentido fuerte de la libertad y la grandeza de la vida, de manera que hubiera pasado a la historia incluso si no hubiera sido Papa, pero lo fue, y fue Papa creyente . Quiso ser fiel al Concilio, quiso fiel al evangelio, pero tuvo quizá miedo a sus posibles consecuencias, en un mundo cambiante.

Quizá nadie podría haberlo hecho como él (como el Papa Montini), en aquel momento, aunque algunos le tildábamos entonces de miedoso, en varios asuntos que han continuado en el centro de la atención (del dolor y de la esperanza) de la Iglesia hasta el momento actual, de manera que en esa línea hablaré de los pros y los contras de su pontificado.

Desde una perspectiva más “provinciana” (es decir, española), fue un Papa providencial, pero rechazado por muchos. Con su ayuda e impulso pudo darse la apertura de la iglesia española a los valores y a la libertad del evangelio, aunque él como papa chocó de frente con un tipo de política franquista y de nacional‒catolicismo entonces imperante (¿y ahora?)

El autócrata hispano, que se tildaba de católico, no atendió a muchas de sus peticiones de nombrar obispos "nuevos"... (y de no fusilar, por ejemplo, a los condenados del proceso de Burgos). Muchos “católicos hispanos” de la vieja guardia le odiaban (y le han seguido odiando hasta el día de hoy), diciendo incluso que no era cristiano.

Sea como fuere, me alegro de su canonización recordando las veces que le vi (incluso una vez estuve con él, el año 1974, en un Capítulo General de la Merced, y quise sonreírle con aire de complicidad, pero él miraba hacia otro lugar, como si estuviera más allá, parecía no mirar…), dando a Dios gracias por su vida y obra, quiero recordar aquí (desde mi perspectiva) algunos pros y contras de su pontificado.

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14.9.18. Recuperar a Pedro. Ante la tarea de Francisco

Dom 24, tiempo ordinario. Mc 8, 27-33.

Éste es un pasaje enigmáticos del evangelio de Marcos, silenciado por Lucas, corregido por Mateo… un pasaje esencial de la Biblia, en el que Pedro dice a Jesús tú eres el Crito, y Jesús le responde (Mc 8: ¡Apártate de mí, Satanás, pues vas en contra de Dios…).

Ha existido un Pedro que ha querido convertir a Jesús en Cristo Político, con todo el poder social sobre la tierra, un Pedro que puede terminar siendo peligroso, pues va en contra del evangelio.

Por eso, Jesús ha tenido que corregir a ese Pedro, exigiéndole que retorno al buencamino (el de Jesús), que abandone la línea de poder, ques es la de Satanás.

La iglesia católica, en general, ha olvidado este pasaje de Marcos, en el que Jesús critica al deseo de poder de Pedro llamándole "Satanás"... Esa Igiesia ha insistido en una interpretación bastante triunfalista del pasaje queriéndose apoyar en un Pedro-Papa lleno de poder sobre la tierra.

Éste año 2018 es un buen momento para retomar este evangelio, después de haber escuchado y leído la carta de Mons. Viganó que acusa al Papa Francisco de conocer y no condenar ciertos males de la iglesia, pidiéndole que se "aparte", es decir, que renuncie al "poder papal", dejando abierto el paso para un Papa verdadero (en la línea de Mons. Viganó y de aquellos que están de su parte.

Estamos en un momento duro fuerte, cuando cardenales y obispos cristican abiertamene al Papa, cosa que es sí nos parece muy buena, pues un Papa al que no se pudiera criticar no sería Papa verdadero, signo de unidad en la diversidad de las Iglesia.

Pienso, sin embargo, que la crítica de Viganó no ha sido clara, no sirve en verdad para avanzar en solidaridad, buscando juntos caminos de evangelio... transformando la institución clerical-

En ese contexto de la crítica de Vigano y del "silencio activo" del Papa, dejando que los temas se aclaren dede su mismo fondo, tras haber convocado a los presidentes de las conferencias episcopales para tratar juntos del tema, quiero leer una vez más este pasaje de Marcos, utilizando elementos de mi Comentario a su libro, en solidaridad intensa con el Papa Francisco, no para que no puedan darse y disentir personas como Viganó, sino para que la disensión sea camino más alto de comunión en pluralidad de evangelio, al servicio de los máss indefensos, como son los niños (en el caso de fondo de una prepotencia clerical que unida a veces a un tipo de inmadurez afectiva y de deseo de poder ha podido desembocar en formas de pederastia).

Ha pasado el año 2017, los quinientos años de Lutero, que criticó al Papa/Poder a partir de este pasaje de Mc 8… Un Lutero que no quiso (o no pudo) llegar al Pedro de Mt 16… En ese camino que va de Mc 8 (Pedro satánico) a Mt 16 (Pedro piedra de la Iglesia) se sitúa toda la tradición critiana: Católicos, ortodoxos, protestantes…

Por eso es bueno que entremos hoy en este pasaje de Mc 8, sabiendo que este pasaje no es todo el NT (ni toda la Biblia, ni toda la historia cristiana…), pero es fundamental. Olvidar este pasaje es renunciar a la catolicidad cristiana. Así voy a indicarlo (retomando algunos elementos de mi comentario de Mc), en una postal algo larga, dividida en dos partes.

Esta postal quiere ser un ejercicio escolar (y dramático) de lectura de la Biblia, en este momento de la Iglesia. Buen domingo a todos.

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28.8.18. San Agustín, la conciencia cristiana de occidente (354-430)

27.08.18 | 22:09. Archivado en Teólogos, Teología, Espiritualidad, Amor, Papa, obispos, Política

Algunos le han llamado "faro", yo prefiero llamarle la "conciencia" de occidente.

Fue quizá el primer "europeo", siendo bebeber africano, fue retórico, platónico latino, obispo cristiano... El primero que habla con plena conciencia de sí mismo. Hombre de grandes "pecados", que no están quizá donde él los piensa, hombre virtudes, que quizá tampoco están donde después se han pensado...

Sin él no seríamos lo que somos, ni en Europa, ni en la iglesia. No es un hombre al que debamos seguir, pero sí alguien con quien debemos discutir, para aprender incluso de sus errores, en estos momentos (año 2018) en que la Iglesia de Occidente tiene que dejar de ser agustiniana, para ser más bíblica, más mística, más libre,más social, superando un tipo de platonismo y maniqueísmo de los que Agustín no acabó a mi juicio de liberarse.

Tenemos que dejar de ser agustinianos en un sentido, para entender mejor al verdadero Agustín, para corregirle así, y corregirnos con él, pero eso sólo podremos conseguirlo dialogando, discutiendo, amando, buscando... y rehaciendo en otra línea su aventura vital, como podrá ver quien siga leyendo.

Esta "postal" es larga, tiene dos partes:

-- La primera, más breve (una semblanza en ocho momentos) evoca algunos aspectos básicos del pensamiento y vida de Agustín.

-- La segunda, más extensa, ofrece un desarrollo teológico y vital de San Agustín, y está pensada sólo para personas que quieran avanzar con él en una línea "discutiva" del pensamiento cristiano.

La imagen escogida como presentación quiere recoger los rasgos menos "convencionales" de Agustín, hombre apasionante y apasionado, un bereber genial... Sobre la relación con su "esposa" trato con extensión en la segunda parte de la postal. Buen día a todos.

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Pedro Papa: Puente en la bruma, Roca sobre el caos

Presenté el último día (29.6.18) la figura y misión de Pedro en Mt 16, 13-19, texto clave del papado en la Iglesia católica. Hoy quiero evocar de manera más amplia su misión en el principio de la historia cristiana, para imaginar y anticipar lo que puede ser su futuro.

En esa línea le presento como Papa-Puente que lleva al otro lado brumoso del valle de la vida (imagen 1), siendo, al mismo tiempo Papa-Roca sobre el caos, en un Vaticano asentado sobre piedras menos firmes de otro tiempo.

Muchas veces he tenido ocasión de presentarle en este blog, por lo que ha sido su figura en la historia de la Iglesia Católica. Hoy le veo como Pedro-Puente (=Pontífice), siguiendo el camino de Jorge-Francisco Bergoglio.

Conozco mejor, por oficio, lo que hizo Pedro-Puente en el siglo I, que lo que debe hacer Francisco-Puente en el XXI. Por eso será más extensa mi visión retrospectiva que la prospectiva o de futuro.

No sé lo que Pedro-Francisco ha de hacer, pero pienso que debe abandonar (de un modo simbólico y también real) la Roca-Piedra Vaticana y volver al puente, sobre el abismo del tiempo, hacia el lado brumoso de la vida(como navegaba Pedro con Jesús en la barca del lago de Galilea, en medio de grandes tormentas).


En esa línea escribí hace tiempo un libro titulado Historia y futuro de los papas (Trotta, Madrid 2008, imagen 3) en el que evoco la imagen de Pedro como "roca sobre el caos/infierno"
(sobre esta roca edificaré mi Iglesia, y los poderes del abismo no podrán vencerla).

Siga leyendo quien quiera entender el pasado de Pedro en el comienzo de la Iglesia, viéndole como un hombre probado y comprometido, como puente sobre el valle, como roca sobre el abismo.

Siga pensando quien desee valorar el papado actual de Francisco, los puentes que él debe atravesar, los abismos que él debe superar a la luz de la misión de Pedro en el comienzo de la Iglesia.

Quizá otro día, en esta línea, evocaré el argumento de mi libro antiguo sobre el papado, en este tiempo nuevo de puentes sobre la niebla, de rocas sobre el abismo.

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En la ciudad de Calvino. Visita ecuménica de Francisco

Francisco ha venido a Ginebra para dialogar con diversos grupos protestantes, y en especial con los "calvinistas" (reformados, presbiterianos, hugonotes...), cuyo origen está vinculado a la "reforma" de esta ciudad suiza, donde Calvino ejerció su autoridad "teocrática".

Se le llamó el "ginebrino" (aunque era francés del norte), porque se estableció en Ginebra, creando allí el más significativo de los "estados" nuevo, de tipo popular y dictatorial. Era un hombre intenso, un duro intelectual... y muchos le acusaron y le siguen acusando de intransigente y violento, incluso de sanguinario (por su forma de humillar y ejecutar por ejemplo a M. Servet).

Pero fue, al mismo tiempo, un gran pensador... y todavía se leen con provecho sus Instituciones Cristianas y sus Comentarios bíblicos... Por otra parte, su visión político-social ha sido influyente, no sólo en Suiza sino en varias partes de Francia e Inglaterra y, sobre todo, en Escocia, y después en Estados Unidos (en una línea que, conforme a la visión de M. Weber influyó bastante en la creación del capitalismo moderno).

Calvino no fue muy dialogante en su vida con algunos de sus adversarios como Servet (ni con los "papistas"), pero sus propuestas teológicas, eclesiales e incluso económicas ejercieron un gran influyo en el desarrollo de la modernidad, y son fundamentales para entender el mundo actual.

Por otra parte, Ginebra, la ciudad donde él impuso su teocracia ha venido a convertirse con el tiempo en metrópoli de pactos, de diálogos y encuentros... en un tipo de Vaticano Protestante, lugar de referencia para el Consejo Mundial de las Iglesias y para diversos tipos encuentros ecuménicos (siendo, al mismo tiempo, ciudad del Dinero).

Allí ha venido Francisco, para aceptar e impulsar el diálogo, desde la "patria" de Ginebra, donde hay un gran letrero que dice Post Tenebras Lux, tras la tinieblas del "papismo" llegó la luz de los reformadores...

Aquel lema es hoy en parte una historia pasada (para calvinistas y católicos), pues tanto Papa Francisco como muchos líderes "protestantes" quieren hoy abrir en Ginebra (y no sólo en Roma) un resquicio para que penetre en el mundo la Luz del Evangelio.

Deseamos esa luz de Dios para Francisco y para todos los representantes de las iglesia, en Ginebra que (por su mismo espíritu calvinista recreado...) ha venido a convertirse en una de las capitales del diálogo y encuentro entre grupos cristianos y no cristianos, entre pueblos y naciones (a pesar de que puede correr el riesgo de ser diálogo de ricos, en una capital de gran riqueza).

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¿El Diablo, un ser personal? Exorcismos 2.

Según comenta hoy (9.4.18) RD: El Papa dice que el diablo es persona y "no un mito, un símbolo o una idea".

Acepto sin más lo que dice el Papa, insistiendo con él en la importancia del Diablo (como puse de relieve en la postal de hace cuatro días: Exorcismo 1: 4.4.18).
Pero el Papa, que es "pastor", no tiene afinar críticamente las palabras, mientras yo que soy un pobre "teólogo" debo hacerlo, por cuestión de oficio:

a. Así cuando él dice que el Diablo es un "ser personal" yo debo matizar. Estrictamente hablando, personas son los seres humanos, y en otro sentido más hondo "persona el Dios" (¡tres personas!). Respecto al Diablo es mejor no entrar en el debate, y decir que es ciertamente una "entidad", y que es "real" (real y poderoso), pero sin decir que es persona o no. Personalmente me inclino a pensar, con la Biblia y con la gran Teología, que no es persona, en sentido estricto.

b. El Papa añade que el Diablo no es un mito ni un símbolo... Aquí me atrevo a disentir, por el valor de las palabras... Pienso que el diablo es un "mito", pero no en el sentido de "puro cuento", de simple "fantasía". Mito no es lo contrario a realidad, sino la realidad en sentido intenso. En esa línea añado que el diablo es un símbolo, es decir, una realidad de gran valor significativo, un principio de realidad (en sentido humano y social profundo).

c. El Papa dice, finalmente, que el diablo no es una idea... Ciertamente, el diablo no es una idea, en el sentido débil del término... No es puro fantasía mental, en la línea de un "espiritismo débil". Pero en sentido profundo, el diablo es una "idea poderosa", de tipo individual y (sobre todo) social. Está vinculado con el mundo de "ideas" de los hombres, pero de las ideas trans-personales, sociales...

Repito en esa línea que el Papa como "pastor cristiana" hace bien en emplear esos términos (persona, no mito, ni símbolo, ni idea...), pero la teología debe precisarlos, con la ayuda de la Biblia y de la tradición cristiana, acudiendo, al mismo tiempo, a la psicología y a la historia de la cultura y de las religiones. En esa línea se sitúan las reflexiones que siguen, que forman parte de mi Diccionario de las tres religiones, donde he dado gran importancia al tema. Siga leyendo quien piense que el tema merece la pena, aunque quiero decir ya desde ahora que lo que importa no es definir al Diablo en teoría, sino luchar en este mundo contra lo diabólico, como hizo Jesús de Nazaret.

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Placuit Deo. Francisco y Ladaria de la mano, un gran comienzo

Sólo Ladaria ha podido escribir y firmar (con su equipo) esta Carta de la Congregación para la Doctrina de la fe, sobre los dos riesgos de la Iglesia y de la sociedad actual:

-- El riesgo de una gnosis espiritualista, que busca la salvación fuera de la “carne” (de la humanidad y de la historia).
-- El riesgo de pelagianismo centrado en el valor de la acción, que busca la salvación sólo en las obras de los hombres, como la perfección suprema (el cielo) fuera lo que ellos hacen.

Sólo ha podido escribirla Mons. L. F. Ladaria, siguiendo la inspiración y magisterio de Francisco, empeñado en superar estos dos peligros, de forma que podemos afirmar que en el fondo lo han escrito los dos a una sola mano.

En esa línea, parece claro que la Congregación de la Doctrina de la Fe ha querido escribir esta breve y sustanciosa Carta no sólo para exponer la recta doctrina y praxis de la Iglesia, sino también para defender el programa y camino eclesial del Papa Francisco, a quien muchos (sobre todo dentro de la “casa”) le han acusado de hombre ambiguo en la fe y poco teólogo.

Entre los “acusadores” del Papa parece estar el propio Müller que fue, antes de Ladaria, el poderoso Prefecto de la Congregación de la Doctrina de Fe, a quien Francisco dejó a un lado para nombrar en su lugar a Ladaria (con público disgusto del germano).

El nombramiento de Ladaria (que era vice-prefecto con Müller) ha sido a mi juicio uno de los mayores aciertos de Francisco. Por un lado, ha sido un nombramiento “lógico”: Acabado el tiempo de Müller era normal que le siguiera (ascendiera) su “vice” (¡que había sido nombrado por Benedicto XVI, no por Francisco). Por otro ha sido un nombramiento “revolucionario”, pues significa un cambio de rumbo en la Congregación de la fe.

He leído seguido bastante a Müller desce hace más de 20 años (pues le conocí cuando venía a dar cursos a Salamanca, de la mano de D. Olegario González de Cardedal). Pero conozco mejor a Ladaria, pues hemos sido “colegas” en la misma asignatura, él en Comillas, yo en Salamanca. Además, le traje y presenté algunas veces (con el inolvidable Nereo Silanes) en las Semanas de Estudios Trinitarios, donde tuve ocasión de dialogar con él.

Le he dedicado además varias recensiones de colega, amistosas y discrepantes (¡como es lógico, en un plano universitario), en la revista Estudios Trinitarios, con una semblanza detenida y elogiosa en mi Diccionario de Pensadores Cristianos (Verbo Divino, Estella 2010, 525-527).

Puedo decir, sin miedo a equivocarme, que Ladaria es un “lujo de Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe”, hombre sensible y humano, artista y pensador, gran maestro (en Comillas y en la Gregoriana), uno de los que mejor conocen la vida y doctrina de los Padres de la Iglesia, en cuyo magisterio se funda este documento titulado, titulado Placuit Deo: Dispuso Dios en su sabiduría (Ef 1, 9).

Texto castellano de la Carta de la C. para la Doctrina de la fe:
http://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2018/03/01/plac.html

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10.9.17, La Iglesia no es Multinacional. Cada comunidad es Iglesia,

09.09.17 | 10:13. Archivado en Iglesia Instituciones, Papa, obispos, Mnisterios

Domingo 23, ciclo A: Mt 18, 15-20. Este evangelio define la esencia de la Iglesia en forma la comunidad de aquellos que se reúnen, se organizan, oran a Dios y se aman en nombre (a ejemplo, con la fuerza) de Jesús.

En domingo anteriores he venido comentando la autoridad y servicio de Pedro (con la de Pablo, Santiago, Magdalena...), desde una perspectiva marcada por la influencia de los grandes líderes. Pero la esencia de la iglesia no la definen los líderes, sino la propia comunidad, que aparece así, de forma autónoma, como "espacio de Dios", fraternidad mesiánica en el mundo, como ha puesto de relieve este evangelio.

Desde aquí pueden sacarse algunas consecuencias básicas:

a. Cada comunidad es Iglesia uniéndose en nombre de Cristo, orando a Dios Padre y resolviendo por sí misma sus problemas (sin duda, en comunión con otras iglesias); ninguna iglesia es sucursal de otras, ni es colonia de otras más grandes. Cada una es signo y presencia de Jesús en la tierra.

b. Las comunidades cristianas se vinculan entre sí, porque las une el mismo Cristo y porque en ellas se invoca al mismo Dios; pero cada una tiene su propia vida, siendo así un espacio mesiánico de amor mutuo y de esperanza mesiánica, cada una es independiente, sin necesidad de referendum ni ley de autonomía.

c. Cada Iglesia es responsable de su propio camino de oración, comunión y decisión, de forma que ha de tomar con responsabilidad sus sus propias decisiones y crear sus instituciones, desde el diácono y los presbíteros al propio oispo.. Ni el amor, ni la toma de conciencia de "estar en Cristo", ni la solución de los posibles problemas (de fraternidad, de sacramentos...) pueden delegarse en otra comunidad más alta, aunque todas son solidarias y se unen entre sí por el mismo Cristo

d. Esta forma de entender las iglesias concretas y la comunión de todas en la Iglesia de Cristo ha sido formulada por Mateo, pero responde igualmente a la teología y experiencia de Pablo. Por razones de comodidad y de imitación política a las estructuras del Imperio, las iglesias posteriores han tendido a crear iglesias jerárquicas, con subordinación de unas a otras.

Hoy debemos volver en esto al evangelio, porque no nos vale el esquema romano de imperios y órdenes jerárquicos, pero tampoco el esquema de las multinacionales, por mucho que queramos al Papa Francisco y nos sintamos contentos de que sea Papa.

-- El Papa no es el Presidente y Director General de una gran multinacional religiosa, de forma que él no tiene todo el poder (la autoridad es Cristo: Mt 28, 16-29), y tiene la exclusiva de “las patentes” de la Iglesia Católica.

-- El Papa no tiene un “Supervisory Board”, ni un Consejo de Ministros (con autoridad colegiada...,ni los Concilios pueden actuar como “Órganos Supervisores”... ni siquiera como un “Organismo consultor”.

-- La única autoridad de la Iglesia es la misma comunidad, como declara este evangelio... De esa forma, cada comunidad es presencia del Cristo... aunque es muy bueno y necesario que haya representantes de las comunidades (obispos...) y un Papa como signo de unidad y comunión (no como un poder paralelo y/o superior).

Esta imagen del Papa como Gran Jefe de la Gran Multinacional Católico-romana no responde a la esencia de la Iglesia, aunque a veces ella pueda dar esa impresión. La Iglesia universal no es una Multinacional (Christ Corporation HN), sino una comunión de comunidades, y el Obispo de Roma, llamado cariñosamente Papa (como cualquier vecino papa), representa la comunión de todas las iglesias; no está para suplantar la autoridad de las comunidades concretas, sino para garantizarlas. Buen domingo

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25. 8.16. Pedro, la Roca. Una decisión de la Iglesia de Mateo

Dom 21, A. Mateo 16, 13-20. Los judeo-cristianos apelaban a Santiago como intérprete de Jesús, fundamento de su iglesia. Muchos pagano-cristianos miraban a Pablo como pionero de la misión universal (Efesios), el iniciador del gran camino salvador de la Iglesia.

-- Mateo asume las tradiciones más helenistas de Marcos y las integra en una iglesia que toma como base el judeo-cristianismo de Santiago, pero definiéndose a sí misma como auténtico Israel, pues en ella se cumple de un modo universal (abierto a todos) la verdadera ley judía (cf. Mt 5-7). De esa manera, él ha vinculado la tradición de Santiago (ley judía) y la de Pablo (apertura universal), y para ello, partiendo de Marcos y de la tradición de su Iglesia, recrea la figura y función histórica de Pedro.

-- Ciertamente, este texto viene de Jesús, pero del Jesús pascual, tal como ha sido interpretado por Mateo, escribiendo así un evangelio universal, que asume las tradiciones opuestas de Santiago y Pablo, y las vincula en la figura y tarea de Pedro.

Leído así, este pasaje supone que había posturas cristianas contrapuestas (simbolizadas por Santiago y Pablo), pero, a juicio de Mateo, no eran excluyente, pues habían quedado asumidas por Pedro que es, al mismo tiempo, testigo de la misión universal de Jesús (línea de Pablo) y garante de la ley judía (como Santiago).

Mateo no inventa esa función de Pedro, sino que interpreta y ratifica lo que ha sido su tarea al servicio de la iglesia, al asumir la misión universal de los helenistas (Pablo), y vincularla con la visión israelita de los judeocristianos, garantizando y fundando así la unidad de las iglesias, desde la confesión de Jesús como Cristo, Hijo de Dios vivo (Mt 16, 16). Mateo habla pues del Pedro histórico, pero interpreta su función a la luz de su experiencia eclesial, unos veinte años después de su muerte, superando así la visión restrictiva de Mc 8, 29.

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Dom 13.8.17. Barca de Pedro, barca de María de Magdala. Un camino compartido

11.08.17 | 20:14. Archivado en Iglesia Instituciones, América Hispana, Papa, obispos

Dom 19, ciclo A. Mt 14, 22-33. En la imagen aparece la barca de Magdala, símbolo de Jesús: Barca de Pedro, de María Magdalena, de todos los creyentes....

-- Jesús se ha ido y reza sobre la montaña (parece que no se ocupa de los suyos, de Pedro y de los otros, que reman, remamos en la noche)
-- mientras tanto, la barca de la Iglesia se hunde en el temporal del siglo XXI. Si Dios no lo remedia, la barca naufraga y los sueños del largo cristianismo acaban.

En ese contexto, Jesús aparece como un fantasma, caminando sobre el abismo de las aguas... y Pedro le dice que él también quiere acompañarle sobre el agua y así empieza a caminar, pero tiene miedo.

Pedro se arriesgó con Jesús, pero la primera en arriesgarse con él fue María de Magdala...Y así he querido que su barca presida este evangelio.

Pedro y Magdalena salen al mar, con ellos salimos nosotros para iniciar una nueva travesía. ¿Por qué no vamos con él, con Pedro, y con María de Magdalana? ¿Por qué no decimos todos a Jesús: vamos contigo?

Quiero que cada uno lea el texto y lo interprete por sí mismo, parando después y sacando sus conclusiones. Si alguien tiene tiempo, si quiere entrar en temas eclesiales, puede seguir leyendo lo que digo, los trece puntos del poder del Pedro, que son los de María de Magdala y todos los cristianos

Así quiero pasar de los poderes de Pedro (sin negarlos) a los poderes de la Iglesia, para asumir la tarea de Pedro, todos sus poderes, que son nuestros, en la barca sobre el mar airado.

Buen domingo a todos
.

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Nos ha parecido al Espíritu Santo y a Nosotros. Democracia eclesial

Están todos reunidos: los cuatro líderes en primera fila (Santiago y Pedro a un lado, Pablo y Bernabé al otro), todo el pueblo cristiano en torno a ellos, escuchando para decidir. Ése es el tema de las dos primeras imágenes, el Pentecostés de la democracia cristiana del Espíritu Santo:

-- La comunidad entera debate sobre el problema (quiénes forman la verdadera iglesia, cuáles son sus compromisos). Han subido algunos de Antioquía (Pablo y Santiago) y se reúnen en Jerusalén, con Santiago y Pedro, y con todos. Hay un problema, deben resolverlo.

-- Los líderes aportan sus argumentos, aduciendo a la Biblia y a la propia experiencia de Jesús , expresando las diversas tendencias y visiones de las iglesias. Sin unos líderes buenos, capaces de defender sus posturas, pero dialogando en medio del pueblo no puede haber decisión cristiana.

-- Oran juntos, y deciden todos, líderes y comunidad en su conjunto, pues la palabra y la vida es de todos, de manera que la decisión surge de la búsqueda conjunta, de la oración y la conversación.

-- Al fin, todos ellos declaran, diciendo: Nos ha parecido al Espíritu Santo y a Nosotros... Seguirá habiendo problemas: Santiago será siempre Santiago, y Pablo será Pablo... y Pedro deberá asumir su tarea y decir su palabra entre todos... para que al final decida "todo el pueblo" (nosotros...) y no sólo los tres líderes.

Esta es la palabra clave de Pentecostés, según el relato del "primer concilio", donde Pedro es Pedro por estar junto a otros, en medio de la Iglesia

Pedro es uno de los que hablan y votan, pero a su lado hay otros líderes (Santiago, Pablo...). Tienen ideas y prácticas muy distintas, pero se escuchan unos a otros, de manera que todos (ellos, todo el pueblo...) pueden entender, decidir y asumir el compromiso mutuo, en lo esencial (pues sigue habiendo entre ellos muchas diferencias).

No hay una iglesia jerárquica (no deciden nos por otros), sino una iglesia fraterna, donde dialogan y deciden todos...animados por unos líderes distintos entre sí, pero fraternos...

Sin duda, la iglesia tiene otros problemas vinculadas a su encarnación en el mundo de los pobres y a su apertura misionera a las naciones, como signo y sentido de Pentecostés. Pero sin esta democracia del Espíritu ella pierde su sentido y fundamento.
Por eso es importante volver a este Pentecostés del primer Concilio del Espíritu Santo, el año 49 d. C. Buen día a todos.

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