El blog de X. Pikaza

Todos los pecados se perdonan, pero hay uno... Corrupción, pecado contra el Espíritu Santo

El próximo jueves 16, a las 19:30, el coordinador del Máster en Teología, Bernardo Pérez Andreo, presenta "la corrupción no se perdona. El pecado estructural en el mundo y en la Iglesia", editado por PPC. Será en el Salón de Actos del Instituto Teológico de Murcia. Participarán en la presentación Xabier Pikaza y Francisco Martínez Fresneda.

La corrupción en sí no se perdona, porque es un pecado estructural, y está ligado a un sistema injusto, que la Biblia llama satánico, identificándolo con las “bestias”, a las que Ap 13 manda sin más al infierno.

Ciertamente, pueden ser perdonadas las personas corrompidas; cuando cambian de mente y de conducta (que eso significa conversión, es decir, meta-noia), como anuncia el evangelio en Mc 1, 14-15, pero nunca la corrupción en sí, porque es intrínsecamente mala, como ha mostrado con toda claridad Bernardo Pérez Andreo en este precioso libro.

Hay pecados personales de corrupción, que pueden y deben denunciarse con nombre y apellido, pero la corrupción en sí, como estructura demoníaca ha de ser superada y destruida, sin posibilidad de perdón, como ha denunciado la Biblia en su conjunto, y de un modo especial el mismo Jesús, cuando condena a la Mamona (Mt 6, 24), vinculada a Belcebú, Señor de los demonios (cf. 12, 24). Así lo ha visto también el apóstol Pablo en la Carta a los Romanos.

Entendida así, la corrupción es lo diabólico, poder de muerte que Jesús ha venido a superar... poder que se adueña de las personas, las posee y destruye, porque es en sí la destrucción. Pues bien, para destruir la destrucción (y para salvar a los hombres destruidos) ha venido Jesús, ha iniciado un movimiento de resurrección.

La corrupción es, por tanto, el pecado contra el Espíritu Santo, que Jesús ha condenado en su evangelio: Es el pecado de aquellas instituciones que "mienten y seducen", oprimiendo por sistema a los pobres y pequeños, y diciendo que lo hacen para ayudar a los demás (para mantenimiento del "buen" sistema).

Éste es el tema del libro de Bernardo Pérez Andreo, el libro que presentamos mañana en Murcia. Si pudiera ser nos vemos allí. Yo pondré allí de relieve el carácter diabólico de este pecado. Hasta mañana en Murcia, si os parece.

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1.11.16.Fiesta de todos los Santos, cristianos y no cristianos

1 del XI del 2016. Fiesta de los amigos de Dios, es decir, de todos los hombres y mujeres, que nos han precedido y que han hecho posible que seamos lo que somos.

Les damos gracias porque han sido lo que son, una fuente de Vida: de su herencia heredamos, con su voz cantamos, de su viva recibimos Vida, con aquel que es un Dios de Vivos, no de muertos (cf. Mc 12, 27), "origen e impulso" de todos los santos.

Quizá debería hablar de la fiesta litúrgica cristiana de “Todos los santos”, que recoge, desde la perspectiva del hemisferio norte, al comienzo del otoño, la experiencia de una culminación del año (del verano), que desemboca en la plenitud de Dios, a quien vemos como Vida o Santidad. Todos los hombres y mujeres que han sido recibidos en Dios y por Dios son santos, "testigos" de lo humano. Así los celebra la iglesia católica, recordando a los que han formado parte de la historia de su salvación: patriarcas y profetas, apóstoles y evangelistas, confesores y mártires, testigos de la vida...

Pero aquí he querido tratar de los santos en sentido más extenso, como un signo de la hondura misteriosa de la humanidad. Más que santos en sentido personal (humano), los tomo ahora como símbolos sagrados, que forman parte de la constelación numinosa de nuestra existencia.

No quiero precisar su tipo de vida concrta (histórica, en el tiempo...), sino presentarlos como aureola de sacralidad, signo de sentido de aquello que somos. No escribo sólo para cristianos o devotos de esta fiesta, sino para aquellos que quieran trazar una lista de antepasados o poderes en el fondo positivos que han hecho posible que seamos lo que somos.

La iglesia católica ha creado una “lista de santos” reconocidos de un modo oficial, recopilados en los libros de los santos y beatos de Roma (entre los últimos están Sor Isabel de la Trinidd, el P. Pavoni, Mons. González o el Cura Brochero, recién canonizados).

Pero la experiencia cristiana de los santos puede y debe ser mucho más grande y ha vinculado a todos los personajes religiosos, a todos los mediadores sagrados, no sólo del cristianismo, sino delas diversas religiones, grandes y pequeñas, de oriente y occidente (en sentido histórico y simbólico).

Entre ellos, los mayores santos son los pobres y excluidos de la vida, como la niña de la segunda imagen. Pero no quiero tratar de esos santos inocentes en especial, sino de las figuras de seres con aureola de santidad, que han ido apareciendo en las diversas religiones y culturas.

En ese contexto más amplio he querido expandir el tema, hablando de los mediadores sagrados, de tipo personal o suprapersonal, de carácter angélico o humano, simbólico y real, que abren sobre el mundo unos espacios de veneración y nos capacitan para vincularnos de algún modo a lo divino.

En este contexto quiero celebrar con gozo a santos que probablemente nunca han vivido en el sentido externo, aunque los celebre la liturbia: Jorge y Demetrio, Barlaam y Josafat y tantos otros que han sido signo de protección celeste para muchos hombres buenos: Henoc y Matusalén, Adán y Eva, Noé y Judit, Tobías y Ana la grande, con Judit, Ester y Sara, Agar y Rebeca etc.

En algunos momentos, los santos pueden formar un “sistema”, cuando están organizados de forma unitaria y cerrada, ellos solos, con sus vidas bien probadas, en línea de investigación histórica. Otras veces aparecen a manera de conjuntos más extenso. Estos son algunos de los más significativos, dentro de una lista que podría extenderse casi hasta el infinito. Desde ese fondo quiero ofrecer así una posible "lista" de figuras sagradas (divididas en cinco grandes grupos), para orientación de los lectores, que pueden buscar y trazar otras, este día de los Santos.

Empezaré por los Santos "cristianos", seguiré por otras figuras sagradas

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2.9.16. Ángeles custodios: de los niños y oprimidos,excluidos, humillados y negados

02.10.16 | 12:56. Archivado en Ángeles y demonios, Sociedad, política, Evangelios

Solemos hablar del ángel de la guarda de los niños, y por extensión del “ángel custodio” de los niños, conforme a una tradición que viene del Antiguo Testamento, y que he puesto de relieve el pasado 29 (fiesta de los Grandes Arcángeles: Miguel, Rafael y Gabriel).

Pues bien, hoy celebra la iglesia la fiesta de los ángeles de la guarda, que simbolizan y expresan la protección que Dios dispensa de un modo especial a los pequeños y a los pobres, a los excluidos y expulsados. El texto clave es Mt 18, 10:

Tened cuidado, no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos.

Éstos son los ángeles de los excluidos, de los expulsados, de los encarcelados y enfermos, de los emigrantes… Éstos son los ángeles de los que vienen en pateras, de los que no tienen casa… ni protección.

Ellos, los expulsados, tienen al mismo Dios como garante y patrono del valor de sus vidas. Por eso es bueno recordar hoy la fiesta de los ángeles custodios.

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29.9.16. Miguel Arcangel, belleza y victoria de Dios. La Tercera Cruzada

Se celebra este día la fiesta de Miguel, arcángel de la guerra y del juicio de Dios, a quien veneran de formas distintas y complementarias judíos, cristianos y musulmanes.

El Corán le cita en Sura 2,98 y 11,72
, y la tradición musulmana le presenta, tras Gabriel, como el ángel de las grandes bendiciones.

La tradición judía le recuerda y venera como el ángel de la guerra y del juicio de Dios (como desarrollaré con cierta extensión en lo que sigue, partiendo de la Biblia).

Las Iglesias cristianas le han invocado (y le sigue invocando) para defenderse de sus enemigos interiores y exteriores, interpretando su acción y su figura de diversas formas:

La Iglesia ortodoxa de Oriente le ha venerado ante todo como belleza de Dios. . Ciertamente le ha visto como médico celeste y defensor de los cristianos, uno de los signos privilegiados de Dios, pero su sentido más hondo es la belleza, la veneración divina. Sus basílicas y catedrales se extienden a lo ancho del mundo ortodoxo, desde Moscú (Kremlin) y Kiev (la catedral de las cúpulas doradas…). Sus iconos siguen siendo preferidos entre los fieles de Oriente.

San Miguel ha tenido también gran influjo en la Iglesia de Occidente, y en ella quiero recordar “dos guerras” o batallas, para insinuar aquello que puede ser en este tiempo la tercera cruzada de San Miguel:

a. Primera cruzada, de tipo social. El culto a San Miguel adquirió gran importancia en las iglesias occidente a partir del siglo XII-XII, cuando aparece como defensor de los cristianos frente al riesgo de paganismo y de los enemigos de la iglesia de manera, que, bajo su protección se edificaron algunos de los santuarios más famosos de la cristiandad, como San Miguel de Aralar (Navarra), Mont Saint Michel (Normandia) o San Michele sul Gargano (Apulia).

b. Segunda cruzada, de tipo antisatánico., una guerra sin fin Miguel ha seguido siendo un principio de inspiración cristiana en la lucha contra el mal, especialmente en América, donde se han pintado cuadros y se han esculpido estatuas dedicados a su culto, entendido como signo de lucha contra el Diablo y sus poderes sociales y espirituales.

A finales del siglo XIX (1884), ante el riesgo de las nuevas herejías racionalistas y de las grandes crisis de la iglesia, el Papa León XIII mandó que los presbíteros rezaran al final de la misa, una oración a San Miguel en la que decía:

«San Miguel arcángel, defiéndenos en la lucha, sé nuestro amparo contra las acechanzas del demonio…; y tú Príncipe de la milicia celestial, con la fuerza que Dios te ha conferido, arroja al Infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos, que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén»

Yo recuerdo bien todavía, antes de la Reforma Litúrgica del Vaticano II, aquella oración que se decia de rodillas (tras la bendición, despedidos los fieles), en latín, pidiendo la ayuda de Miguel. Sus palabras finales resuenan todavía en mis oídos: "in infernum detrude: “Que San Miguel destruya y arrojo al infierno a todos los demonios…”

c. Año 2016. Tercera cruzada, los nuevos “miguelianos”. Han cambiado los tiempos, pero son bastantes los que de algún modo quisieran volver a la visión combativa del antiguo San Miguel, para hacer que la iglesia romana vuelva a sus orígenes medievales, a las devociones de finales del siglo XIX.

He encontrado por el ancho mundo muchos que quisieran recuperar el espíritu combativo de San Miguel, tanto en un plano social (pregonando una especie de nueva cruzada contra los enemigos de la fe) como en un plano devocional,
en la línea del Papa León XIII, imponiendo incluso en las misas la última oración a San Miguel como gran talismán contra los demonios.

No puedo ofrecer aquí mi visión del tema, ni la conveniencia de recuperar en nuestro tiempo una figura angélica como la de Miguel, aunque quiero de debo recordar que su figura poderosa ha sido por siglos, con la de Cristo y la Virgen (y quizá con Juan Bautista), la enseña más importante de la cristiandad, y así aparece venciendo al Dragón o llevando la balanza del juicio de Dios en las imágenes de casi todas las iglesias medievales y barrocas.

Nuestra "victoria" contra Satanás (Deo/Michael adiuvante) ha de ir en la línea de la vida y pascua de Jesús, en quien queda recreada la figura y signo de Miguel. Pero quizá pudiéramos y debiéramos recuperar también la figura/signo de San Miguel, tal como la presenta la Biblia.

Éste es un tema del que he tratado con cierta extensión en algunos libros y especialmente en mi Diccionario de la Biblia (Estella 2015) del que tomo las notas que siguen. Éste es un tema apasionante que aparece en la literatura apócrifa de Henoc, en el Antiguo Testamento (libro de Daniel) y en el Nuevo Testamento (sobre todo en el Apocalipsis).

Siga quien quiera conocer la historia apasionante de Miguel, el más importante de los ángeles de Dios, conforme a la visión de judíos, cristianos y musulmanes (que a veces ponen antes a Gabriel).
Las imágenes son diversas figuras-iconos de San Miguel, que el lector interesado podrá completar acudiendo a un buscador de Internet

Imagen 1. San Miguel ruso, belleza de Dios (Icono de A. Rublev; la expresión más alta de la iconografía oriental, con un Miguel que es rostro de Dios; en esa línea, la misma Trinidad aparece representada por tres ángeles bellos dialogando, en torno a la mesa del mundo (a la Eucaristía)

Imagen 2: San Miguel hispano, victoria de Dios. La devoción popular ha venerado a San Miguel, derrotando al Diablo (Argentina, Museo del Bicentenario. Miguel guerrero, Iglesia occidental, barroco)

Imagen 3: San Miguel cristiano, portador de la Cruz, éste es el signo de la tercera cruzada, que ha de proclamarse pronto. Así lo ha mostrarlo la devoción medieval de Aralar, Navarra, que sigue siendo válida. Éste es, a mi juicio el tercer San Miguel, el ángel portador de la Cruz, el ángel de la nueva evangelización, al servicio de los demás. Ciertamente, este Miguel de la Cruz ha de vincularse al Mihail ruso de la belleza, para recrear en esa línea la visión más normal de Miguel Guerrero.

((Queda el cuarto San Miguel, el de la Balanza de la justicia; pero él exige una reflexión propia, que haré otro día))
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24.9.16 Virgen de la Merced ¡Soy la cautiva, encarcelada, excluida y hambrienta!

23.09.16 | 12:04. Archivado en Justicia, Nuevo Testamento, María, Ángeles y demonios

A mis amigos y hermanos mercedarios/as dedico este pequeña reflexión, sobre María la Cautiva y Encarcelada... en el día de su fiesta, 24 de Septiembre. Esta reflexión retoma de un modo más concreto el motivo de la postal del ayer.

Se le llama Redentora porque ha sido y sigue siendo realmente esclava y oprimida (es signo de la presencia de Dios en los encarcelados y excluidos de la sociedad). Ella es la mujer de la trata de blancas y negras, la mujer que ha sufrido más a lo largo de la historia, siendo, al mismo tiempo, hermana, amiga y madre liberadora.

Decir Merced es decir opresión y cautiverio, exclusión y cárcel, porque todo es regalo de Dios, y Dios nos habla precisamente en los excluidos, emigrantes, condenados, de la historia.

Pero, al mismo tiempo, decir Merced es decir libertad. La mujer liberadora es un signo de Dios, y así es signo e imagen de Dios en especial María, la madre de Jesús.

Todo ello está vinculado, para muchos cristianos, al signo de María, la madre de Jesús, tal como la pintó un "interno" (H. Gómez), injustamente encerrado en la Cárcel Modelo (anti-modelo) de Barcelona.

Buen día de la Merced a todos.

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Tras el camión homicida de Niza ¿En nombre de Allah? (J. L. Suárez)

No es sólo eso (violencia), pero es también eso, allí donde el gozo del Dios Clemente y Misericordioso se cierra y se vela en sí mismo, dejando que se expresa y triunfe el odio contra todo lo distinto.

Ciertamente, el Islam es descubrimiento del Allah, Dios absoluto, y sumisión a su presencia creadora... pero puede volverse violencia, allí donde algunos quieren imponer a la fuerza su culto, apelando a la muerte.

El Islam tiene una larga historia de creatividad cultural y espiritual, con diversas formas de tolerancia respetuosa, pero algunos tipos de Islam, retomando y absolutizando elementos que también han podido darse en ciertas formas de judaísmo y cristianismo, han apelado y apelan a una visión guerrera de la santa violencia para imponer lo que a su juicio es la grandeza de Dios, Allah Akbar.

Hay un fantasma de violencia islámica que está recorriendo el mundo, desde las Torres Gemelas hasta Afganistán, desde Paris a Niza, desde el Daesh hasta Nigeria... Es un fantasma que nos "coge" desprevenidos a un tipo de occidentales que nos creíamos seguros en nuestra indiferencia religiosa y en nuestra "seguridad económica".

Ese fantasma con un fondo islámico ha golpeado de nuevo la fiesta de una gente de paz que paseaba junto al mar de Niza, con un camión homicida, llevando por delante la vida de 84 personas.

Todos sabemos que ese camión no es el Islam sin más... pero si no surge una fuerte reacción social y religiosa, corremos el riesgo de que el Islam termine siendo el camión homicida de Niza.

Ese fantasma del camión que irrumpe en la noche del Paseo de los Inglesas ha venido para "quedarse", al menos durante unos decenios, un riesgo que sólo se puede "curar" con tres medicinas:

-- La medicina interna del mismo Islam, que vuelva a sus raíces místicas, a su experiencia positiva y misericordiosa de Allah, al deseo fuerte de una Paz o Shalam universal, hecha de respeto y tolerancia creadora.

-- La medicina co-relativa de las otras religiones, en especial del judaísmo y del Cristianismo (en perspectiva occidental), que rehagan (rehagamos) nuestro camino de paz, buscando en nuestras tradiciones las raíces de la esperanza activa, del amor que vence al odio, de la comunión compasiva, del respeto absoluto a los otros.

-- La medicina socio-cultural de un mundo donde se extienda la justicia económica, el conocimiento de los valores de la vida... Sin esta transformación no será posible una paz mundial.

En este contexto quiero recoger el capítulo 9 del libro de mi amigo José Luis Suárez Rodríguez: Alegato contra el Fanatismo Religioso, que forma parte del Círculo de la Teología del Sentido Común (apisediciones@hotmal.com, Cartagena 126, 28002, Madrid). Gracias por tu reflexión, José Luis; la pongo ante el juicio crítico de mis lectores, no para aceptarla sin más, sin para reflexionar a partir de ella. Todo lo que sigue es tuyo

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Dom 1.5.16. Mi paz os dejo… Paz de Augusto, paz de Cristo

Dom 6 pascua. Ciclo c. Jesús habla hoy de su paz, todos lo hacemos. Deseamos la paz, la buscamos...y queremos imponerla; incluso hacemos pactos para asegurarla, pero muchas veces queremos la paz de nuestra guerra (de una parte o de otra, como en la imagen 2, que comentaré).

-- Cuando Jesús dice "mi paz os dejo, no la paz del mundo...", se está oponiendo a la Pax Romana, conseguida por la guerra, decretada e impuesta por por Octavio Augusto el 29 a.C., tras decir que había vencido a cántabros y astures. Jesús vino a "superar" esa paz (y el representante de "Augusto" le mató por ello). De todas formas, los astures actuales han colocado en el lugar más noble de su tierra, la estatua vencedora de Octavio, sobre las ruinas de las termas y murallas romanas de Gijón (imagen 1).

Esa paz romana no era mala (era mejor que muchas otras), pero estaba hecha de egoísmo imperial, de imposición militar, de supremacía de los fuertes…y además vino seguida por nuevas y más fuertes guerras, hasta el día de hoy. Era la paz de Augusto, que parece que llegó a Gijón para imponerla, después que su gran general Agripa ganara la durísima guerra, matando a los cántabros y astures.

También nosotros, como Augusto, hablamos de paz, pero preparamos la guerra, como sabía ya el profeta Jeremías, como sentenciaba el buen romano: Si vis pacem para bellum (si quieres paz prepara la guerra).

"Lógicamente", las más abultadas partidas de dinero se están empleando actualmente en armamentos, como muestras las últimas compras millonarias de Australia y Arabia Saudita.

-- Jesús habla de otra paz, la del amor perdona, del perdón que crea vida, de la vida que empieza desde los vencidos, derrotados... Esa es la paz que no viene de las armas ni el dinero, la paz fuerte de la vida de aquellos que aman...

De todas formas, ese signo de la paz de Jesús ha podido ser mal utilizado y manipulado, de manera que muchos se han opuesto a ellos... A modo de ejemplo he querido poner la imagen de los "milicianos" de la guerra española del 1936-1939 que "fusilaron" al Cristo de la Paz del Cerro de los Ángeles de Madrid (imagen 2). Son muchos los que quieren seguir "fusilando" a ese Cristo de la paz, puesto muchas veces al servicio de la guerra de algunos. Dejo así la imagen atroz, no es momento de comentarla.

Desde ese fondo quiero evocar la palabra central del evangelio de hoy (mi paz os dejo…), donde se recoge la herencia de un Discípulo Amado de Jesús, un hombre de amor pacificado y pacificador, que busca y propone la paz del amor intenso, que acoge, perdona, transforma de un modo gratuito (en amor) la vida de los hombres.

En esa línea, cada vez que Jesús resucitado se aparece a sus discípulos les dice: “La Paz sea con vosotros” (Jn 20, 19. 21. 26)... “Para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis aflicción, pero ¡tened valor; yo he vencido al mundo!” (Jn 16, 33).

Éste es su testamento, está su herencia: “La paz os dejo, mi paz os doy. No como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Jn 14, 27).


Ésta es una paz amenazada y exigente, paz gratuita y creadora, que la Iglesia ha de proponer con su palabra y ejemplo, como seguiré indicando.

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Diablo y Demonios, un tema permanente

Retomo el motivo de ayer, pero desligado del evangelio del domingo (tentaciones de Jesús), pues así me lo ha pedido Adolfo, de la Ciudad de México. Quiere que condense la visión bíblica del Diablo Uno y de los Demonios (muchos) tal como aparecen en la Biblia. Cuatro son las tesis de fondo, que iré desarrollando después:

-1. Daimón, daimonion, demonio es el nombre que muchos pueblos antiguos han dado a los "espíritus" del mundo: Númina (lo numinoso)constituyen uno de los elementos más constantes de la religiosidad antigua, en la línea de eso que suele llamarse "espiritismo". En principio, los los espíritus-daimones no son malos. Carecen de carácter moral y se harán buenos o malos según las circunstancias.

- 2. Los judíos han introducido dos notas esenciales en el mundo de los demonios. En primer lugar los han moralizado, es decir, los han concebido como malos, pues destruyen a los hombres. En esa línea han puesto por encima (como rey de los demomios) al Diablo perverso, que es Uno, que es malo, anti-dios.

-- 3. Jesús ha querido liberar a los hombres del poder de los demonios, y en esa línea aparece como un exorcista, alguien que puede abrir ante los hombres un camino de libertad.

--4. Algunos adversarios de Jesús han pensado que estaba endemoniado... Así podía expulsar demonios porque estaba poseído por el Espíritu Perverso, el Antidios.

Éste es un tema clave de la historia de los evangelio, tal como la he presentado en Historia de Jesús (VD, Estella 2013). Así empezaré a mostrarlo en las reflexiones que siguen, que retoman los motivos centrales de la postal de ayer. Buen domingo.

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Dom 14.2.16. El Diablo de (= que tentó a) Jesús.

Dom 1 Cuaresma, ciclo C. Es el domingo del Diablo, que quiere apoderarse de Jesús No era un diablo cualquiera (=un demonio) , sino el Diablo, Uno y Falso, en contra de Dios que es Uno y Verdadero.

Como sabe bien la tradición judía (y luego la cristiana), Diablo sólo hay Uno, y es el anti-Dios; demonios, en cambio, hay casi infinitos, tantos como seres humanos, pues cada hombre tiene su ángel, pero también su demonio, su “yo deformado”, de manera la historia verdadera de cada ser humano culmina allí donde el ángel que lleva dentro de sí destruye (aniquila) a su demonio.

Ésta es una historia compleja y profunda, que ha sido revelada por las Escrituras, pero que nuestro mundo parece olvidarla,
quedando así a merced de sus propios demonios, que no son los que aparecen en las películas, casi siempre simplistas, de exorcismos, sin otros mucho peligrosos. El Nuevo Testamento ha distinguido con toda precisión:

‒ Los hombres normales tenemos “demonios”, y en nuestra tradición eclesiástica muchos son demonios sexuales de tercera categoría… De todas formas, hay algunos demonios más profundo: de destrucción psíquica, de posesión mental, de destrucción humana contra los que luchó Jesús y contra los debe luchar su iglesia. Pero el Diablo en sí sólo se ha revelado por Jesús.

‒ Como Hijo de Dios (Dios en persona sobre el mundo), Jesús ha debido enfrentarse con el Diablo, es decir, con el Anti-Dios, el Jefe de todos los demonios, como dicen con toda precisión Mc 1, 12-13, Mt 4, 1-11 y Lc 4, 1-13, que es, con el pasaje de la cruz y de la pascua, el más profundo del Nuevo Testamento.

‒ Los demonios de ese Diablo de Jesús dominan y enloquecen a los hombres y mujeres que se dejan poseer por ellos (siendo en gran medida chivos expiatorios de una sociedad que expresa en ellos su potencial diabólico), para así enfrentarse contra el Diablo en persona. Era Todo-Dios, pero pudo convertirse en Todo-Diablo, porque se arriesgó a penetrar en su hondura, para allí vencerlo con su amor creador. Así descubrió Jesús que el auténtico Diablo y sus demonios se sitúan en el plano del Pan/Capital, del Poder/Opresión y de la Ideología/Mentira (en principio de tipo religioso)

Se sabía ya que hay Diablo-Uno y demonios-infinitos en el Antiguo Testamento. Pero sólo en (por) Jesús se ha desvelado en toda su fuerza el Diablo, como el Anti-Dios, que es en realidad el Anti-Cristo.

Nunca se había revelado con esa claridad, nadie lo había visto con esa hondura, ni Platón ni Confucio, ni Zoroastro ni Buda… Sólo Jesús lo ha visto, sólo Jesús ha luchado de esa forma contra él, no contra un demonio de segunda o tercera categoría, sino contra el mismo Diablo.

Este Diablo de Jesús es Uno, y son al mismo tiempo Tres, como ha puesto de relieve con claridad escalofriante el autor del Apocalipsis. No es un demonio particular, es lo Diabólico, el mismo anti-Dios. Sólo allí donde Dios se revela con toda claridad se alza y eleva también el Diablo, Aquello/Aquel que es opuesto a Dios. Sólo Jesús lo ha visto de esa forma, como muestran sus tres tentaciones:

‒ El Diablo (lo contrario a Dios) es el pan convertido en (=destruido por el) Dinero, los bienes del mundo que se vuelven Capital, para así dominar sobre todo lo que existe. Ésta es la Primera Persona del Diablo, la Mamona (como sabe Mt 6, 24: No podéis servir a Dios ya a Mamona).

‒ La Segunda Persona del Diablo es el Poder, convertido en dominio que esclaviza: “Todo esto te daré…”. No es poder para dar y compartir, sino para dominar y destruir. Es el Poder que convierte a todos los demás en siervos, destruyendo la libertad, condenando a todos a la esclavitud. Éste es el Segundo Diablo.

‒ La Tercera Persona del Diablo es la Ilusión Religiosa, la verdad hecha Mentira: “Tírate del templo y vendrán los ángeles de los milagros a salvarte…”. Ésta es la magia y el engaño de la ideología, que quiere dominar y destruirlo todo a través de un dominio religioso pervertido…

Con esto debería bastar para leer el texto de Lc 4, 1-13, y entenderlo, cada uno desde su propio lugar o circunstancia. Así lo presentaré a continuación, para ofrecer después una historia inicial del Diablo y sus demonios, que presentaré como un “torso”, sin profundizar en ella, sin sacar las consecuencias.

Más adelante, otro día, retomaré el hilo conductor del tema para aclarar en lo posible parte de ese gran ovillo del Diablo y sus Demonios dentro de nuestra historia. Buen domingo a todos, buena Cuaresma .
Imágenes de Blake... Representación medieval.

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¿Quiénes eran los Illminati? (M. Pastorino, con H. Cox y D. Brown)

Miguel Pastorino, de la diócesis de Montevideo, profesor de filosofía y miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), acaba de publicar un trabajo sobre los Illuminati, presuntos protagonistas de una novela y película tristemente famosa de Dan Braun.

Digo “tristemente” porque tergiversa la historia y engaña a los lectores como me dijo ya hace unos años en Brasil el Profesor Harvey Cox, uno de los mayores especialistas en el tema, que había escrito una obra de gran impacto, titulada The secular city (New York 1965; La ciudad secular, Barcelona 1968), donde defendía el ascenso imparable de una sociedad donde la religión dejaba de ser el factor determinante de la vida pública, aunque conservaría una gran importancia espiritual y cultural.

Cox (que nació el 1929) ha sido hasta su jubilación (2009) Profesor Hollis en la Harvard Divinity School, ocupando el puesto real del protagonista de las obras de Dan Brown (que se autopresenta como profesor de Simbología Religiosa de la Univ. de Harvard, sin saber nada del tema).

Pocas veces he visto a un profesor más dolorido y crítico ante el derrumbamiento cultural de su nación (USA), que, si sigue en su línea actual, no tendrá pronto mas símbolos culturales que el MacDonald y las fantasías de una religión secular puesta al servicio de la propia idiotez y del dinero, aunque destruya con eso el mundo entero (¡fueron palabras suyas!).

De un modo especial hablamos de los símbolos religiosos, analizando el secularismo americano, representado por el profesor ignorante del Codigo de Vinci y especialista en los Illuminati (Ángeles y Demonios), un supuesto especialista en símbolos religiosos, vergüenza de la Universidad de Harvard, donde le ubica el autor de la novela).

Me señaló con tristeza que le parecía raro que los "laicistas cultos de Europa" no hubieran reaccionado ante las “mentiras” o ignorancia del famoso Dan Brown y de su esperpéntico (así me dijo) John Langdon.

Ciertamente, dijo, “el arte puede crear”, pero no puede mentir o engañar.

La novela histórica o de intriga ha de tener un fondo de verosimilitud. Puede inventar lo que quiera, pero sobre un fondo histórico real. Con obras como las de Dan Brown, me dijo, el lector o televidente americano acaba confundiéndolo todo; se puede opinar o crear, terminó, pero sabiendo, y aquí no se sabe ya nada, ni se quiere saber, pues da la impresión de que todo da lo mismo.

En esa línea, y recordando a H. Cox, que sigue en activo a sus casi 90 años (acaba de publicar: How to Read the Bible, Harper 2015), me alegro de publicar este trabajo de Miguel Pastorino (que me ha mandado mi amigo Luis Santamaría: cf. https://www.facebook.com/infories/?fref=ts ). Gracias, Pastorino, nos vemos; todo lo que sigue es tuyo.

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1.11.15. Todos los Santos 1. El cielo del cielo (Ap 21-22)

La misa de la fiesta del Día de los Santos (1.11) tiene dos lecturas fundamentales:

1. La primera, más simbólica, está tomada del Apocalipsis (Ap 7), que culmina en una visión armónica del Nuevo Cielo y de la nueva tierra (Ap 21-22). Ciertamente, esa visión puede y debe aplicarse a la vida en esta tierra, a la armonía de los pueblos y las gentes, a la imagen bíblica de la Paz final (Shalom). No es por tanto una visión de huida (sufrir aquí, en este valle de lágrimas, para gozar después en la eternidad de Dios), sino más bien de compromiso para crear el cielo en la tierra.

2. La segunda, del evangelio, está tomada de las bienaventuranzas de Mt 5, que ofrecen un programa de transformación personal social, en este mismo mundo, partiendo de los pobres.... Presentaré esta lectura del Evangelio pasado mañana, Dios mediante, el día de víspera de la fiesta.

Hoy quiero evocar la gran utopía de la nueva humanidad del Apocalipsis. Se trata de un texto simbólico, una gran sinfonía del cielo, que ha de entenderse como se siente y se entiende una ópera musical, con escenarios y cantos gozo y libertad... de un "cielo" que se adelante y comienza en la tierra.
Sin esa utopía es difícil vivir, sin una gran esperanza es difícil crear (no sólo soportar), sin la certeza de que Dios está en el fondo y final de nuestro camino se empobrece la existencia de los hombres.

De ese cielo del cielo del Apocalipsis trata la postal de hoy..., del cielo del Más Allá que se hace Más Acá, porque la vida del hombre se mueve siempre entre dos riberas. El texto es largo., no es para leerlo entero o de seguido. Está tomado de mi libro sobre El Apocalipsis (Verbo Divino, Estella 2000)
Primera Imagen: Visión del cielo de Zurbarán (Ángel y P. Nolasco)
Segunda Imageen: Ciudad celeste del Beato

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/y 3. Me ha enviado para liberar a los extranjeros (con ocho propuestas)

He presentado estos días dos postales bíblicas sobre el tema (una de pecados capitales, otra que decía “mi padre era un arameo errante”).

Termino la serie insistiendo con Jesús (otra vez desde la Biblia) en la bendición de los emigrantes, que no son sólo un problema, sino, y sobre todo una gran oportunidad, pues no sólo podrán liberarse ellos, sino que nos enriquecerán y librarán a los nativos (que somos muchos de nosotros).

Escojo para ello dos textos centrales del Nuevo Testamento, que marcan y definen la identidad cristiana, pues son el "dogma" fundamental del evangelio:

(a) Uno es la profecía de liberación mesiánica, de Jesús que dice ¡he venido a liberar a oprimidos y extranjeros! (Lc 4, 18-18).

(b) Otro es una llamada de juicio y libertad, propia del Hijo de Hombre, que confesará al fin de los tiempos: Fui extranjero ¿me habéis acogido? (Mt 25, 31-46).

No es que nosotros, los buenos nativos, tengamos el poder de cerrar o abrir la puerta de los extranjeros. Ellos han entrado ya, queramos o no. Ellos, sólo ellos, podrán liberarse de verdad, y podrán librarnos a nosotros, si nos dejamos transformar, si hacemos un proyecto conjunto de hermandad y libertad.

El problema no son ellos, los "pobres" extranjeros. El problema somo también y ante todo nosotros, de modo que puede adaptarse una palabra de Jesús: Los extranjeros os liberarán, pues de lo contrario estáis (estamos) muertos. Buen día a todos, con una gran esperanza de libertad.

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Martes, 27 de junio

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