El blog de X. Pikaza

El infierno de la Biblia y la "fiesta" mercantil del halloween

Han venido los días pasados los niños vestidos de muerte y de infierna, en la fiestas comerciales del halloween, dentro de un mercado en el que todo se compra y vende, incluso las imágenes del diablo, eso sí, domesticado, según uso del dinero.

En ese contexto he querido retomar algunos temas del infierno de la Biblia, que muchos han dejado a un lado (por obra de la banalización presente de todo lo que pueda situarnos ante un compromiso y amenaza seria de la vida). Es otoño en el hemisferio norte, ha llegado el viento frío, y es tiempo de pensar sobre los temas "eternos", sobre el bien y el mal, sobre el riesgo de perversión de una cultura que tiende a vivir de la muerte...

No, no quiero apelar en modo alguno al miedo del infierno para mantener sometido algún tipo de rebaño (eclesial o social). Pero pienso que es preciso (bueno y conveniente) recordar los riesgos de infierno de este mundo, para insistir en los valores de la vida y la necesidad de un cambio fuerte, personal y social, económico, político y religioso, para que este mundo no sea más infierno.

Entendido así, el infierno es un tema simbólico de gran envergadura, o si se prefiere un tema “mítico” en el sentido más fuerte de la palabra, y así lo he venido presentado en algunos de mis libros, como Gran Diccionario de la Biblia (Verbo Divino, Estella 2015)y Amtropología bíblica (Sígueme, Salamanca 2006)

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4.11.18. El mandamiento y credo cristiano es “amarás...”

Se dice en otro plano que hay diez mandamientos (y son buenos), y en otro que hay dos artículos de fe (y son también bueno), con muchos añadidos más o menos certeros… pero según la Biblia no haya más que un mandamiento y un credo (que es doble: amar a Dios, amar al prójimo…).

Se trata, pues, de creer en el amor y de hacer amor, o mejor dicho, de hacerse amor, por encima, en el principio, de todos los mandamientos y los credos.

Sin duda, el amor es una de las palabras más gastadas y manipuladas de la humanidad, lo mismo que Dios. Algunos dicen: oigo Dios y cojo una pistola para defenderme. Otros contestan: oigo amor y escapo, no me cojan y me aten.

Y sin embargo Dios es lo mismo que amor, y amor es lo mismo que vida… de forma que la vida es un aprendizaje de Dios y (o) de amor. En eso estamos, ése es el evangelio de este domingo. Quizá nunca se ha dicho una palabra más rica, prometedora, gozosa y exigente que ésta que sigue. Buen domingo, buen amor a todos.

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Bernardo Pérez Andreo: La Revolución de Jesús.

27.10.18 | 12:29. Archivado en Jesús, Nuevo Testamento, Judaísmo

Pérez Andreo, Bernardo, La Revolución de Jesús. El proyecto del Reino de Dios, PPC,Madrid 2018, 262 pp, 15,5 x 11,5 cm.
(Recensión de X. Pikaza, en CARTHAGINENSIA, Vol. XXXIV, Nº 66, 2018: 493-496).

B. Pérez Andreo viene estudiando ya hace algún tiempo el carácter específico del
mensaje y camino de Jesús,
desde una perspectiva personal, social y religiosa, buscando elaborando categorías que le parecen más adecuadas para ello, desde un primer libro
titulado Descodificando a Jesús de Nazaret (Madrid 2010).

No le parecen adecuadas las “condiciones” ontológicas (naturaleza, persona…), por más importantes sean; ni tampoco las de tipo político-militar (Jesús guerrero, celota…).

En vez de ellas retoma y elabora la categoría de revolución, pero no definida sin más desde la modernidad (en la línea de la revolución burguesa, marxista o capitalista…), sino desde el mismo mensaje y vida de Jesús, cosa que ha de hacerse, a su juicio, en tres niveles:

- personal (de meta-noia o conversión interna),
- social (superación de Mammon y del dominio del hombre sobre el hombre)
- y trascendente (de redescubrimiento de Dios).

Desde ese fondo quiero evocar el contenido y enfoque básico del libro, que es hasta el momento la culminación de la obra histórico-teológica del prof. Bernardo P. Andreo, de la Facultad Teológica de los Franciscanos de Murcia.

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Encuentro mundial / ocho familias de Cristo

Se está celebrando en Dublín (21-26.8.18) el encuentro mundial de familias cristianas, y ésta es buena ocasión para recordar algunos rasgos de ocho tipos de familias de Cristo.

El tema parece sencillo: Se dice que Jesús fue un judío piadoso, de buena familia … Pero tan pronto como entramos en la trama de su vida y de su “movimiento” mesiánico vemos que él ha tenido y suscitado (de modo inmediato o mediato) varios tipos de familia, como indicaré a continuación de un modo telegráfico, para ocuparme después de algunos de sus “familiares” (hermanos), que fueron importantes en la Iglesia primitiva

1. Una foto de familia. Cinco hermanos, dos hermanas (Mc 6, 3)


Me gustaría imaginar la foto de familia de Jesús, con cuatro hermanos (Santiago, Josefo, Judas y Simón) y, al menos, dos hermanas (cuyo nombre no ha "querido" recordar el san Marcos). Ésta que presento es quizá convencional: Están los siete hermanos, ellos y ellas, modosos, sobre todo las hermanas (Jesús debe ser el primero de la izquierda, seguido de Santiago). María y José no salen, ésta es sólo una foto de hermanos.

¿Qué significa que Jesús haya nacido en el seno de una familia extensa de "hermanos", quizá de varios tipos, no sólo de sangre inmediata, sino de primos, allegados...? ¿Cómo relacionar los hermanos de origen (carne) de Jesús con sus hermanos mesiánicos, enfermos, pobres, encarcelados, la familia del Jesús de la patera?

Quisiera ver a Jesús como niño que crece y se independiza (rompe con un tipo de pasado), entre hermanos y hermanas, en un contexto de amor y conflicto creativo.
Ciertamente, le puedo imaginar como hijo de padres piadosos; pero esos padres han podido ser también conflictivos, por lo que sabemos de José, y de la trama, al parecer “irregular” del nacimiento de Jesús.

Como indicaré en la segunda parte de esta postal, Jesús fue hermano entre siete magníficos hermanos, pero buscó la voluntad de Dios de un modo que acabó siendo conflictivo, rompiendo incluso con sus mismos padres y distinguiéndose mucho de otros hermanos como Santiago.

2. Familia simbólica, una experiencia de misterio

Presenté en la postal de anteayer el icono conmemorativo de este Encuentro Mundial de Familias de Dublín, con la figura Jesús, María y José, recreado a partir de la Trinidad Angélica de A. Rublev. Es una imagen buena, pero recorta e idealiza la realidad concreta de los “hermanos” de Jesús, tanto los de carne y sangre (bien recordados por Marcos y Pablo), como los de evangelio: Todos los que cumplen la voluntad de Dios, los hambrientos y sedientos (eso que llamaré la familia de patera) son sus hermanos.

José debió morir pronto, pero Mt 1-2 le presenta como símbolo del auténtico Israel, que se ha convertido al Mesías Jesús, acogiendo y preparando su llegada. Por su parte, María (criticada en el fondo por Marcos, por formar parte del grupo de los hermanos de Jesús en la Iglesia) terminará apareciendo en el conjunto de tradición evangélica (Mateo, Lucas y Juan) como expresión y realidad más honda de la familia de Jesús, en clave de acción del Espíritu Santo y de fidelidad cristiana.

3. Los que cumplen la voluntad de mi Padre, esos son mi hermano, mi hermana y mi madre (Mc 3, 31-35 par).

La tradición cristiana recuerda con enorme nitidez la disputa que se dio en la primera iglesia sobre la identidad de la familia de Jesús, en el contexto de un judaísmo patriarcal, donde hubiera sido consecuente que los familiares de Jesús hubieran formado un “califato”, como el que surgió más tarde en el Islam.

Tanto Pablo como Marcos (y en otro plano Mateo, Lucas y Juan) mantienen recuerdos o girones de ese “califato”,
por la autoridad que en las iglesias tuvieron o, al menos, postularon, algunos “hermanos” de Jesús, dispuestos a heredar su “poder espiritual” y social (mesiánico), para dirigir la iglesia tras la pascua.

Pablo valora a esos “hermanos de familia” de Jesús, pero se opone a su pretensión de califato mesiánico. En esa línea, Marcos (y tras él Mateo, Lucas y Juan, con tonos y subtonos distintos) rechazan también ese “califato” (la autoridad mesiánica de los hermanos de sangre de Jesús), afirmando de manera taxativa que todos los creyentes (los que cumplen la voluntad de Dios, según Jesús) son su hermano, su hermana y su madre. Eso significa que cada creyente es autoridad suprema en la Iglesia.

4. Familia íntima. ¿Mujer e hijos de Jesús?

Desde tiempo muy antiguo (al menos desde Mateo, Lucas y Juan) la iglesia ha puesto de relieve la función simbólica de María, la madre, no de José, el José, en el despliegue y en la identidad de la Iglesia, en la línea del surgimiento (origen y sentido) de la familia mística mesiánica de Jesús.

Por otra parte, los evangelios conservan y destacan, con toda naturalidad y frescura las relación personal profunda de Jesús con hombres, mujeres y niños de su entorno,
de manera que él aparece como hombre de familia. En esa línea se ha podido decir que él sentía un afecto especial por María Magdalena, llegando a decirse a veces que eran pareja, marido y mujer, casados.

El Nuevo Testamento no ofrece una respuesta tajante a ese tema, de manera que en principio Jesús podría haberse casado. Pero desde la perspectiva de su mensaje (y desde la misma historia), conforme a lo que he puesto de relieve en la Historia de Jesús, parece mucho más probable que fuera célibe, no sólo por su relación abierta con todo tipo de personas (sin una o dos que fueran más íntimas, como mujer e hijo? , sino también, y sobre todo, por el tema del “califato” ya evocado.

Hubo en la iglesia primitiva un interés “enorme” por capitalizar la herencia de Jesús, como he puesto de relieve al hablar de sus hermanos. Pues bien, en ese contexto, la iglesia en general ha respondido que “todos” los creyentes eran y son hermanos-hermanas y madres de Jesús (retomando posiblemente sus palabras históricas). Si hubiera estado casado, no hubiera hablado así, pues su esposa y sus posibles hijos hubieran sido herederos especiales de su mensaje y Reino, cosa que no ha sucedido en la historia primitiva de la iglesia.

5. Mis hermanos más pequeños, una familia de patera

La iglesia ha descubierto muy pronto (a los pocos años de morir Jesús) que sus hermanos (familia) no son sólo los que cumplen la voluntad de Dios (sus compañeros en la tarea del Reino), sino de un modo especial los pobres y enfermos, los excluidos, sin casa y familia, como ha puesto de relieve Mt 25,31-46.

Ciertamente, Jesús ha valorado la “fidelidad esponsal”, como ha puesto de relieve Mc 10, 2-11 par, un texto clave en su visión de la familia (y en su manera de valorar el matrimonio como experiencia de la fidelidad de Dios); pero, al mismo tiempo (y en un sentido antes que esa misma fidelidad), el evangelio ha puesto de relieve el carácter abierto de su relación con la gran familia mesiánica, en la que se incluyen de un modo especial los niños sin familia, los enfermos y distintos de la sociedad, los hambrientos, exilados y los encarcelados, con los distintos sexuales (los eunucos...).

En esa línea, la familia de Jesús está formada por los pobres y excluidos , y de un modo especial por aquellos que cumplen, con él y como él, la voluntad del Dios Padre universal... Pero no podemos olvidar que, en su origen, él formaba parte de una familia concreta, que él quiso ampliar, hasta formar, a partir de ella, su familia universal de buscadores de Dios.

6. Familia eclesial. La Iglesia novia


Muerto Jesús, desde la experiencia de su comunidad, de un modo sorprendente, ya muy pronto, a los pocos años de la pascua cristiano, Pablo presenta a la Iglesia como novia o esposa casta del Cristo (1 Cor 11, 2), retomando un motivo que aparece en varios estratos del Antiguo Testamento, donde Dios se muestra como Esposo/Padre de Israel, y el pueblo como Esposa/Hija de Dios.

Ese es un motivo que debe reinterpretarse de un modo radical, desde la nueva visión del evangelio, donde el mismo Pablo afirma en sentido originario que ya no hay varón ni mujer (esposo ni esposa…), todos somos uno en Cristo. Pero la Iglesia en su conjunto no ha tenido el valor o inspiración necesaria para reinterpretar desde la pascua de Jesús esas palabras, de manera que ha terminado presentando al Cristo como Esposo y a la Iglesia (y en especial a las mujeres casada) como esposa, en una línea esbozada y superada críticamente por Ef 5.

Los hombres aparecen así (y en particular las mujeres) como esposas del Cristo, conforme al motivo simbólico de las “diez vírgenes” (Mt 25), que ha sido elaborado de un modo especial (y a veces poco crítico) por un tipo de experiencia mística que la Iglesia ha “especializado” para mujeres.

7. Compañía o milicia de Jesús, una Sociedad apostólica

Frente a ese modelo de familia de Jesús, representa por “mujeres” novias/esposas (que ha podido poner de relieve, de un modo críticamente genial San Juan de la Cruz), los jerarcas de la Iglesia han tomado muchas veces el signo del “esposo”, de manera que los obispos (pastores por su cayado, reyes por su corona) han podido presentarse como novios/esposos de la Iglesia (casados con ella, con anillo y todo), fundando en esa base su mismo celibato.

Pues bien, en ese contexto resulta quizá más significativo el modelo de San Ignacio de Loyola (propio de los jesuitas), donde los “enviados” (misioneros) de la Iglesia aparecen como “compañeros” de Jesús (ellos, varones, no las mujeres…). Ese modelo sigue siendo fundamental, y puede aplicarse en tiempos de crisis, como germen de una gran "milicia" evangélica, en la línea de eso que suele llamarse la Iglesia militante. Por eso invitaba a los jesuitas (y en el fondo a todos los cristianos) a realizar el viaje frustrado de Ignacio y de sus primeros "compañeros" (militantes) a Jerusalén, para encontrar y seguir desde allí las huellas de la familia de Jesús.

8. Tema abierto: Celibato ministerial, castidad consagrada, familia para los que no tienen familia…

Las reflexiones anteriores nos sitúan lejos de una visión “ministerial y ascética” del celibato, entendido en forma de compromiso especial por Jesús, propio de los “mandos” de la Iglesia, dejando así el matrimonio par la “clase de tropa” (San Josemaría Escribá, Camino). Ciertamente, son pocos los que afirman ya que el matrimonio y otros tipos de familia son un “consuelo” para la “clase de tropa”, pero a mi juicio queda por hacer un planteamiento más hondo y evangélico sobre la familia o familias de Jesús, en la línea de las reflexiones anterior.

Sin duda, tiene sentido un celibato ministerial, entendido como libertad para el evangelio y como solidaridad con los más pobres…, en la línea de los Eunucos para el Reino de Mt 19. En esa línea se ha podido hablar de una castidad consagrada, como experiencia transformación interior en el amor, y de apertura solidaria y plena hacia aquellos que no tienen familia, en la línea de 1 Pedro, donde se presenta a la iglesia como casa o familia para aquellos que no tienen familia o casa.

Pero al mismo tiempo es muy importante el matrimonio por el reino, en forma de comunicación personal en el amor, en sus diversas formas, desde las perspectivas que abre el evangelio de Jesús y la misma sociedad actual, como deberá precisar este Encuentro Mundial de Familias de Dublín (agosto 2018)

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Santa María del Sábado: La Virgen del Islam

07.07.18 | 08:36. Archivado en Nuevo Testamento, María, Judaísmo, Islam, Adviento - Navidad

Presenté a comienzos de año (02.1.18) un hermoso libro de Yaratullah/María Monturiol,titulado El poder Secreto de María.Fuentes heterodoxas sobre la Madre de Jesús (c. Imagen 2).

Se trataba, como en otros casos, de un título "periodístico" (puesto por la editorial), porque a muchos les importa más lo hererodoxo que lo ortodoxo. El título original, para el que yo mismo escribí un emocionado prólogo era El Poder Secreto de María.

Y/M Monturial y otros muchos, musulmanes y/o cristianos, sabemos que María, la Madre de Jesús, es una mujer poderosa, llena de eso que en teología llamamos el Espíritu de Dios, como podrá ver quien retorne a mi postal de aquel día o compre y lea el libro.

En aquella línea, pasados seis meses, en pleno verano, este sábado, día tradicional de María (es decir, del judaísmo cristiano, desde Abrahán y Moisés hasta la Madre de Jesús, quiero evocar de nuevo la figura de María en el Islam.

Será un ejercicio de amor hacia el Islam, por su visión de María, y de amor y admiración hacia María, la Madre de Jesús, gran profetisa que se alza entre los dos testamentos, judío y cristiano (cf. Magnificat: Lc 1, 45-55), como precursora del Islam, por ser oyente de la Palabra, anticipadora de Muhammad.

Será un ejercicio de amor hacia el judaísmo, que sigue celebrando el Sábado, como día de "descanso y plenitud de Dios", día que los cristianos seguimos celebrando en la figura de María, a quien vemos como Sábado de Dios, en una línea que culmina en Jesús, Dios con nosotros.

Hay muchas cosas que nos siguen separando (¡gracias a Dios!) a judíos, cristianos y musulmanes, pero Santa María del Sábado puede vincularnos en amor, conforme a la mejor tradición del Islam.

La Virgen María aparece en varias partes del Corán: “Oh Mariam, Dios te ha escogido, te ha hecho pura y te ha elegido antes que a todas las mujeres de todos los mundos”, señala uno de los pasajes.

Según Francesc-Xavier Marín, de la Universidad Ramón Llull de Barcelona, el Corán presenta a María como “la mejor de las mujeres” (Corán 3:42-43).

De las 114 suras o capítulos del Corán, solo 8 llevan como título el nombre de algún personaje, pero 19 está dedicada a María y sus virtudes. Allí se aprecia también 41 versos sobre Jesús y su Madre, donde se defiende su virginidad.

En la sura 66, el verso 12 pregunta: “¿Queréis que yo os dé un ejemplo fiel a seguir, válido para todos los creyentes del mundo?”. La respuesta es María.

‒ Para muchos cristianos actuales, los aspectos externamente "milagrosos" del nacimiento e infancia de Jesús (y de su madre María), en sentido (biológico), resultan menos importantes pero deben confesarse en un plano de fe, pues sirven para confesar simbólicamente el origen divino de Jesús, de un modo que, en algún sentido, puede aplicarse a todos los creyentes (cf. Jn 1, 13), en unión a Jesús.

El Islam, en cambio, acentúa los rasgos más físicos y “maravillosos” de la Navidad de Jesús: La virginidad biológica de su madre, los prodigios que acompañaron a su nacimiento (la palmera que baja, el niño recién nacido que habla etc.). De todas formas, en el fondo de esos "milagros", el Corán ha visto la "providencia" de Dios que se revela (aunque sin encarnarse) por la concepción y parto milagroso de María.

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Dom 24.6.18 Economía de Juan ¡Quien tenga dos túnicas dé una a quien no tiene!

Juan Bautista, profeta del fuego y del agua de Dios, cuya fiesta hoy celebramos, viene anunciando la Navidad, seis meses antes (solsticio de verano, en el hemisferio norte).

-- Profeta del fuego que quema toda injusticia de los hombres, para que puedan presentarse limpios ante Dios. Por eso se elevan hogueras, el día más largo (hemisferio norte), por eso se promete y exige un cambio radical de vida.

-- Profeta del agua que destruye y anega para dar nueva vida ,promotor de un bautismo que iguala a todos los hombres y mujeres, desnudos, solidarios, sin poder ocultar nada, ante la promesa nueva de la vida.

Desde ese fondo retomo el argumento que presenté el pasado Adviento (10.12.17), comentando el pasaje en el que Lc 3, 10-14 expone con detalle el proyecto económico-social de Juan Bautista,camino de fuego, con sus tres partes:

--proyecto para todos los hombres y mujeres: Quemar el mundo viejo en la hoguera de las vanidades e injusticias, comenzar un mundo nuevo, compartido, nacer así a la vida en justicia y esperanza;

--proyecto especial para publicanos (cobradores de impuestos, administradores de dinero), con una política al servicio de la vida, de la acogida de los expulsados, del pan de los hambrientos...

--proyecto también especial para soldados, es decir, para profesionales de una violencia que debe ponerse al servicio de la justicia, convirtiéndose al fin en un servicio social.

Juan fue ajusticiado porque ese proyecto triple, unida a su anuncio de juicio contra un mundo injusto, llenó de miedo a muchos, entre ellos a Herodes Antipas, reyezuelo rico, tetrarca de Galilea, que tenía mucho que perder con hombres como Juan, al que por otro lado admiraba, condenándole a muerte.

Pero ningún Herodes podrá acallar la voz del Bautista, ningún egoísmo particular, ningún tipo de política social y/o religiosa impositiva y mentirosa podrá acaly de la generosidad generosa, expresada de forma lapidaria en su mensaje: ¡Quien tenga dos túnicas que dé una a quien no tiene!

Túnica es aquí casa y dinero, es tierra y trabajo, es humanidad... Juan sabe que sólo se tiene y disfruta de verdad aquello que se comparte, convirtiendo el "dinero" (posesiones, honores...) en Medio de Vida para todos. De esa forma ha instaurado Juan Bautista una ética universal, que se aplica al mismo tiempo (de un modo intenso) a propietarios de dinero y de las armas.

-- Ética universal: Quien tenga dos túnicas dé una a quien no tiene, y quien tenga comida haga lo mismo... ¿Qué pasa con África, campo de robo universal para los ricos?
¿Que diría hoy Juan a los que sostienen y promueven la injusticia reflejada en barcos de mercancía humana que nadie quiere recibir en su puerto?

-- Ética de economistas-publicanos: No ser corruptos, no engañar a los demás, contentarse con lo suficiente, pues la vida es para todos y ellos son siervos de los otros en el campo del dinero.
¿Qué diría hoy Juan a los nuevos señores del dinero de muerte, publicanos-prostituidos, muchas veces a nombre de un sistema que llaman "cristiano" (civilización occidental que ha perdido el alma?

-- Ética para soldados: No hacer violencia, contentarse con la paga..., poniendo su vida al servicio de la convivencia y de un orden social que favorezca a los pobres.
¿Qué diría hoy Juan a los nuevos señores de la guerra, que no solamente matan, sino que ganan fortunas por matar?

Éste es hoy el mensaje de Juan, que ahora tomo de Lc 3, 7-9 donde el aparece como como mensajero profético del juicio; presentándose, al mismo tiempo, nuestro pasaje le presenta como maestro y promotor de “organización ética del mundo” en línea de justicia económica para todos, pero empezando por los ricos y soldados.

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(Exor 6) “Manada” angélica: los primeros violadores (1 Henoc)

22.05.18 | 08:06. Archivado en Judaísmo, Ángeles y demonios, Violencia

Presenté el otro día el “crimen” de la manada a la luz de Gen 6-8,, un texto clave de la Biblia que nos ayuda a entender el hecho y el juicio de la violación en cuadrilla de Pamplona, en el San Fermín desdichado de 2016.

Hoy desarrollo la “versión angélica” (más mítica) del tema que aparece en el apócrifo de 1 Henoc, destacando algunos rasgos nuevos, más estremecedores de esta versión, que la Biblia no se ha atrevido a incluir en el canon oficial por su crudeza:

‒ 1 Henoc presenta a los violadores como Ángeles de la Guarda (vigilantes), que en vez de dirigir y ayudar a los hombre les pervierten, violando a las mujeres.

‒ Esa violación tiene un matiz sexual, pero más que pecado de sexo es de prepotencia y opresión humana, en línea de posesión diabólica. Estos violadores “diablos personales” que poseen a las “bellas” mujeres y destruyen toda la humanidad. En ese contexto resulta necesario crear un nuevo tipo de "exorcismo" social y personal contra los violadores, que se creen ángeles y no son más que bestias.

La Biblia judía (y cristiana) no ha querido aceptar este libro de Henoc en el canon, porque piensa (además de lo dicho: la crudeza de la escena) que el pecado destructor es "nuestro" (de hombres) no de ángeles. Los culpables de la destrucción de la humanidad somos nosotros, no unos diablos que han “poseído” y quieren poseer a las mujeres, violándolas por sexo y deseo de violencia. No podemos echar la culpa a otros, unos aliens satánicos; somos nosotros los culpables.

‒ A pesar de no ser "Biblia", el argumento del libro de Henos está en el fondo de gran parte de la tradición social y religiosa, judía y cristiana… marcando simbólicamente el origen de todos los pecados, como violación sexual y violencia personal, como se sabe desde el libro de los Jubileos hasta San Juan de la Cruz, cuando dice “debajo del manzano, donde tu madre fuera violada”.

Por eso quiero exponer aquí algunos rasgos de esa “primera violación”, entendida como pecado original, que sigue marcando la vida de los hombres y mujeres, como muestra de un modo muy claro el “crimen de Pamplona”.

Ciertamente, los culpables principales siguen siendo unos ángeles-machos (hombres), pero tampoco las mujeres son inocentes, pues el mismo mito supone que muchas de ellas han querido y quieren ser violadas, como sigue suponiendo el mito, como verá quien lea.
Como muestra la imagen 2 (final), este tema ha sido desarrollado en mi Antropología Bíblica, Sígueme, Salamanca 2005.

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(Exor 3): Ascensión de Jesús, la misión de los exorcistas (Mc 16,15-20)

12.05.18 | 11:29. Archivado en Jesús, Espiritualidad, Judaísmo, Pascua, Evangelios

Presenté ayer el tema teológico de la Ascensión de Jesús, que la liturgia cristiana del día, y lo hice desde una perspectiva extensa de estudio de las religiones y del judaísmo tardío, situando ese misterio en el contexto de las ascensiones de Henoc, Elías y Moisés (con Mahoma) y de la Ascensión/Asunción de María, su Madre.

Al lado de esa visión hay en el NT al menos otras tres, que enmarcan y definen el misterio cristiano:

-- El Evangelio de Juan identifica la Ascensión con la Crucifixión: Jesús elevado en la Cruz "sube" (se introduce) en el misterio pleno de Dios y lo atrae todo hacia su Vida.

-- Mt 28, 16-20 interpreta la Ascensión como presencia misionera de Jesús en sus discípulos: Él se aparece en la Montaña de Pascua en Galilea y les envía al mundo entero, para así extender su "discipulado" (su experiencia de Dios y su tarea) a todas las naciones, diciendo: "y yo estaré con vosotros hasta el fin de los tiempos". Jesús no "sube" al cielo, sino que está en todos sus enviados y en los pobres del mundo (Mt 25,31-46).

-- La carta a los Hebreos... interpreta la Ascensión como ascenso del Cristo Crucificado en el Santuario del Cielo, en la fiesta universal del Yomm Kippur cristiano, para abrir así el camino de la nueva Humanidad reconciliada.

Pues bien, el evangelio de este domingo de la Ascensión está tomado del apéndice “canónico” (no del texto original) de Marcos, y es uno de los textos más significativos de la historia de la iglesia, "manual" de exorcistas y carismáticos.

-- Un texto extraño, abrupto, que rompe el "discurso" anterior de Marcos (que acaba en Mc 16, 8) y ofrece un compendio de la misión cristiana, desde una perspectiva carismática y milagrosa de decisión, valentía (osadía) y esperanza, pero con el riesgo de insistir en aspectos "milagrosos" que no responder al texto anterior del evangelio.

-- Un texto añadido por un "redactor" eclesial. A mediados del s. II, algunos manuscritos comenzaron a incluir tras Mc 16, 8 un apéndice, que antes circulaba quizá de forma independiente, con un compendio de experiencias pascuales, y un mandato misionero con la Ascensión del Señor (que ahora presentamos: Mt 16, 15-20). Este pasaje recoge, en forma de resumen o compendio, algunos testimonios fundamentales de la experiencia pascual y del comienzo de la Iglesia.

La inclusión hizo fortuna y desplazó, y luego eliminó del texto actual de Mc, otro final no canónico más pequeño. Desde entonces, este pasaje se añadw en los manuscritos más utilizados y en el texto "canónico" del Nuevo Testamento (A C D W)

-- Es un pasaje espléndido, que expresa la fe de una iglesia antigua, quizá la de Roma, un compendio del cristianismo de milagros, formulado de manera rompedora, radical. Éstos son los signos de la Ascensión y de la Fe en Cristo, conforme a este pasaje:

- expulsar demonios, liberar así a un mundo endemoniado,
- hablar todas las lenguas, abriendo un espacio universal de palabra,
- inmunizarte a todos los venenos, no dejar que el mal te invada,
- curar a los enfermos, hacer un mundo sano.

Este evangelio del domingo de la Ascensión ofrece el mejor "manual" de exorcistas y carismáticos de la Iglesia. Ninguno de los textos posteriores de la iglesia (ni los antiguos, como en de la imagen 2), ni los nuevos (como los que están surgiendo por doquier y ahora mismo se enseñan en el Congreso de Exorcistas de Roma) es superior a éste del final canónico de Marcos.

Esta experiencia está en el fondo de la Iglesia: Expulsar "demonios", curar enfermos, vivir en salud... hablar todas las lenguas... (como he puesto de relieve en mi Comentario de Marcos,VD, Estella 2013, imagen 3)

Esta postal reelabora un texto antiguo, insistiendo en la necesidad de recuperar desde el fondo del Evangelio de Marcos los "exorcismos" y "sanaciones", con la experiencia de salvación (que es la fe), pero sin condena expresa de los no creyentes, como se ha venido diciendo (la palabra aquí empleada, katakrinô, no significa sin más condenar, sino dejar en manos del juicio de Dios en Cristo). Buen domingo a todos.

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13.5.18. Ascensión: Símbolo chamánico, experiencia mística y mensaje pascual

10.05.18 | 16:52. Archivado en Jesús, Judaísmo, Pascua

Celebramos el próximo 13 de mayo la fiesta de la Ascensión del Señor, que forma (con Pentecostés) la etapa conclusiva del ciclo pascual. Es una fiesta importante del ciclo litúrgico cristiano, y así quiero presentarla hoy, para evocar mañana el texto litúrgico de Mc 16.

-- Empezaré hablando de la Ascensión del alma (o del hombre entero) como símbolo iniciático y místico, que puede encontrarse en los chamanes

-- Presentaré después las grandes ascensiones del Antiguo Testamento y de la tradición judía: de Henoc y Elías, con Moisés (a las que se puede vincular la Ascensión de Mahoma en el Corán).

-- Trazaré el sentido de la Ascensión de Jesús, a la que uno la Asunción de María, su Madre. Como he dicho, éste es un símbolo importante de la tradición cristiana, una experiencia de fe. Pasado mañana comentaré el texto del evangelio de Marcos. Buen día a todos.

Imagen 1: Ascensión místico-apocalíptica de Henoc, la más famosa de las iniciaciones apócrifas judías.
Imagen 2: Ascensión pascual de Jesús, en fondo grande
Imagen 3: Ascensión/asunción del "alma" de María, según la tradición oriental

(tema desarrollado en Diccionario de las tres religiones, VD, Estella 2009, pag.139-141. Imagen final)
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31.3.18. Sábado Santo: Bajó al infierno, para acompañar (salvar) a los condenados

30.03.18 | 19:39. Archivado en Nuevo Testamento, Amigos, la voz de los, Judaísmo, Pascua

Éste es el día de Sábado Santo, que podemos empezar llamando Sábado Maldito, el día nefasto de todas las condenas, de todos los infiernos donde bajó Jesús, compartiendo así la suerte de los condenados, para así liberarles.

Los judíos del tiempo de Jesús seguían esperando el Sábado Final de la Gran Reconciliación, el Día Séptimo (Gen 1-2), la Paz definitiva, Shalom de concordia de Dios y de los hombres.

Pero murió Jesús (fue asesinado por sacerdotes y soldados) y llegó de esa manera el Sábado Maldito de las mil destrucciones, el sábado sin nombre de los ajusticiados sin justicia, de los enterrados sin tierra honrosa, de todos los que bajaron y siguen bajando al extremo final de la destrucción, a los siete infiernos actuales de Dante (Divina Comedia):

Jesús bajó (le bajaron) al infierno de los muertos por hambre y asesinato,
por violación y aborto, por "justicia" injusta y guerra,
por persecución directa o por "sistema"...

Así compartió la suerte de los hombres, mujeres y niños de los siete infiernos de la tierra.

En ese contexto, unos aseguran que el Papa Francisco ha dicho que no hay infierno de condena final de los malos, al fuego lento de la venganza de Dios... y se escandalizan por ello, llamándole casi hereje.

Otros responden que que al Papa le importan (como a Jesús) los infiernos de la tierra, que él no ha entrado en el posible (¿improbable?) infierno eterno. Al Papa le importan los infiernos de los marginados, expulsados, condenados a la muerte en vida, por obra de un sistema de injusticia.

En ese contexto de Sábado Maldito, que Dios ha transformado por Jesús en Sábado Santo de Vigilia Pascual, quiero ofrecer mi pequeña propuesta, de base bíblica, a partir de mi Diccionario de la Biblia (Verbo Divino, Estella 2015). Lo hago en tres partes:

(a) Una introducción sobre el infierno, los infiernos en las diversas religiones y culturas.

(b) Una reflexión sobre el sentido del "infierno" al que bajó Jesús, en este Sábado maldito/santo,vigilia de Pascua, con los condenados y ajusticiados de la tierra.

(c) Sólo en ese fondo se puede plantear el tema del infierno histórico (muy real y concreto, evitable...) y del infierno eterno..

Sólo quien haya sentido en su cuello el aliento de esos siete infiernos a los que Jesús ha descendido por su muerte (como sabe y dice la liturgia de silencia de este día, conforme al icono de arriba, podrá entender y celebrar el misterio de la Pascua.

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Mt 6. Semana Santa 2: Servidores y hermanos (contra el poder y la hipocresía)

El tema ha sido desarrollado por Mt 23, 2-12, en el centro de una durísima polémica, que no va en contra los judíos como tales, sino en contra un tipo de judíos y cristianos que entienden la vida como ejercicio de dominio de unos sobre otros.

Estos versículos elevan su condena en contra de una forma de una forma de ejercer la autoridad como poder de imposición y como hipocresía, es decir, con separación entre palabra y vida. Estos versículos (y todo Mt 23) no plantean ninguna acusación dogmática, esto es, doctrinal; ningún rechazo por la forma de entender a Dios o de enfrentarse a Jesucristo en abstracto, sino una reflexión y condena retórica contra una manera de asumir y ejercer la autoridad que Mateo atribuye a los escribas y los fariseos, a los que, por otra parte, él considera como autoridad legítima:

‒ En este pasaje, los cristianos de Mateo aceptan en principio la autoridad judía, pero rechazan la hipocresía de algunos escribas y fariseos de ese momento (en torno al 85 dC), criticando su separación entre enseñanza y vida, su falta de transparencia: No son lo que dicen (representan), haciéndose infieles a la tradición de su verdad judía, porque anhelan el poder y los primeros puestos, convirtiendo la piedad en medio para el triunfo propio.

‒ Para responder a su raíz judía, pero en la línea de Jesús, los cristianos han de vivir en servicio mutuo, en fraternidad y transparencia; nadie entre ellos puede ser padre o maestro; todos han cumplir de cumplir la exigencia de la ley originaria y la verdad del judaísmo. De esa manera, este panfleto anti-rabínico de Mt 23 es un discurso a favor del verdadero judaísmo, parecido al que encontramos en otras críticas judías de aquel tiempo.

Estos versos (y todo Mt 23) condenan a un tipo de escribas y fariseos porque, en conjunto, ellos eran los más cercanos al cristianismo. En esa línea, bien leído, a pesar de la dureza de sus críticas, este capítulo constituye un homenaje al judaísmo fariseo, que ha sido capaz de recrear las tradiciones judías, aunque, al mismo tiempo, él (Mateo) condene de forma apasionada y retórica (¡injusta!) algunos de sus riesgos negativos (y en especial los riesgos de una iglesia que quiere fundarse y extenderse en claves de poder e hipocresía).

Ciertamente, como he destacado, los cristianos de Mateo aceptan la interpretación petrina de la ley (16, 19) y la autoridad disciplinar de sus comunidades (18, 15-29), pero eso no les separa de otros grupos judíos regidos por escribas y fariseos, cuya autoridad admiten, aunque a su juicio no sean buen ejemplo, pues “no hacen lo que dicen”.
Éste es el evangelio del amor como servicio mutuo,que el el evangelio de Juan presentará como clave del Jueves Santo.

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Domingo de Ramos: Purificar el templo, transformar la Iglesia.

23.03.18 | 14:18. Archivado en Jesús, Judaísmo, América Hispana, Pascua

Presenté ayer una visión más extensa de la entrada de Jesús en Jerusalén, en la línea más clásica del Domingo de Ramos. Hoy ofrezco un resumen, centrándome en el tema de la purificación del templo, que ha de traducirse en forma de transformación de la Iglesia, en línea económico, política y religiosa:

La entrada de Jesús en el templo tiene un claro recuerdo histórico, aunque, tal como aparece ahora, ha sido cuidadosamente redactada por Marcos, con Mt y Lc, que la colocan al final de la vida pública de Jesús (como como detonante de su condena a muerte), y por Juan, que la sitúa al comienzo, como principio y sentido de su misión posterior.

En ambos casos, el gesto de la purificación tiene un fondo y sentido económico,pues el templo se ha convertido en cueva de ladrones (Marcos) o casa de comercio (Juan).
Esa purificación del templo se traduce actualmente como transformación de la Iglesia de Jesús, en este comienzo de la Samana Santa.

A lo largo de siglos (desde su nueva consagración el 515 a.C.) el templo de Jerusalén había sido signo de identidad del judaísmo y centro de una incesante disputa de signo político/económico entre diversos grupos de judíos.
Pues bien, Jesús de Nazaret critica y condena aquel templo por razones, en línea de denuncia (para declarar su ruina) y en línea de promesa (para anunciar su nuevo nacimiento, al servicio de Dios y de todos los pueblos).

Sobre esta condena/promesa del templo/negocio, construyen las dos tradiciones del evangelio la tarea de Jesús:

Según la tradición de Marcos, Jesús quiere que el templo (la religión) sea casa de oración para todos los pueblos, un tema abierto este año de crisis y gracia (2018)

Según la tradición de Juan, Jesús quiere que el templo sea casa del Padre (=casa de familia) para para todos los pueblos, casa de comunión y familia, de esperanza y promesa.

Este signo del templo puede prepararnos para celebrar de un modo más hondo la Semana Santa. Buen tiempo de Jesús a todos, buen tiempo de esperanza creadora.

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Viernes, 16 de noviembre

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