El blog de X. Pikaza

Dom 20.1.19.María quiere vino: Las bodas de la Iglesia

Dom 2, Ciclo 3. Jn 2, 1-11. El texto de las Bodas de Caná de Galilea ofrece el tema final de la Navidad (es decir, de la Epifanía de Jesús), con los oros dos motivos anteriores: Adoración de los Magos y Bautismo de Jesús.

Es un evangelio rico en motivos históricos, cristológicos, eclesiales y marianos, que deberían exponerse con más cuidado. Yo lo he titulado María (=la madre de Jesús), quiere vino, no para ella, sino para la Iglesia, para todos los que buscan y quieren a Jesús, para todos los hombres y mujeres de la tierra.

-- Hay ciertamente un recuerdo de Jesús participando en bodas, hombre de vida, al servicio del amor y de la vida.. Éste es el Jesús verdadero, iniciador de bodas, hombre de amor y de vino, promotor de una esperanza de paz (shalom), simbolizada en la Biblia con buenas bodas.

-- Hay un matiz de Iglesia, es decir, de humanidad: Debemos pasar de las bodas de agua y purificación (mucha ley, muchas normas, piedra a piedra, gran pobreza) a las bodas del vino . Que todos los hombres y mujeres de la tierra, todas las casas, tengan lo necesario para vivir (pan, agua, casa...), pero también algo de vino, que es el gozo de la vida, algo que sobra para el regalo, para el amor, para las bodas...

-- Hay un recuerdo de la Madre de Jesús, que es persona concreta y signo de Israel, una mujer festera, promesa de vino y de amor para hombres cargados de leyes, de miedos y normas frustradas (los cántaros de piedra para las purificaciones).


a. Santa María de las bodas

La Madre de Jesús se sitúa ante las bodas humanas (antes judías, hoy cristianas) y descubre en ellas mucha mucha ley (agua de purificaciones, normas bien aseguradas…), pero sin vino de vida, que es la alegría de los novios que se irradia y expande a todos los invitados. Por eso critica las bodas antiguas (de Israel, quizá de gran parte de las bodas de nuestras Iglesias, cargadas de leyes y normas de piedra y agua, con poco vino de vida.

La Virgen de muchas "apariciones marianas" habla más de penitencia que de vino; ella puede ser piadora, pero no es la Virgen de Caná de Galilea, iniciadora de evangelio, de vino y de bodas, de alegría esperanzada (es decir, cristiana).

b. San Jesús del Vino

Jesús se manifiesta en Cana para dar vino y "marcha" de vida (esperanza, alegría) a las bodas de la historia humana, pasando de la pura ley (cántaras de agua de purificaciones) a la vida intensa, al vino abundante, sobrado, bueno, de la fiesta, con María su Madre (que es signo del paso, de camino que se debe hacer para ir del Antiguo al Nuevo Testamento).

Hemos manipulado a Jesús (hemos manipulado a su Madre), muchas veces, para seguir teniendo a la puerta de nuestras iglesias las seis cántaras de agua de las purificaciones (prohibiciones, normas...). Jesús, en cambio, ha venido y su madre le ha "presentado" para que sea fuente de vino, es decir, de amor, de bodas para el conjunto de la humanidad. Éste es el mensaje del evangelio de hoy.

Todo eso y mucho más está latente en este texto prodigioso, que comentaré en tres partes:

a) Comentario básico
b) Manifiesto del vino
c) Observaciones finales

Imágenes Son normales todas... menos la segunda: Una Fiesta de Bodas del pintor judío M. Chagall... Parece Caná de Galilea, bullicio de fiesta, con Jesús en algún lado, con la Madre, con los novios... y todos con sus ánforas de vino. Es la mejor representación moderna que conozco de las Bodas de Caná.

Buen domingo a todos.

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30.12.18. No se perdió, vino a enseñar familia al templo

Sagrada Familia. Lc 2, 41-52. En el centro de la Navidad, la iglesia dedica este domingo último del año a la Familia de Jesús, que son José y María, con sus hermanos de Nazaret, los judíos de Galilea, cristianos de la Iglesia, y todos los hombres y mujeres de la tierra, , en especial los excluidos de todas las familias del mundo.

Con palabra piadosa, la tradición cristiana y el "5º misterio gozoso" del Rosario Católico suelen hablar del Niño perdido y hallado en el templo. Pero Jesús no se perdió por casualidad, sino que quiso quedar de propósito al templo (es decir, en la "gran iglesia"), para "enseñar allí familia" a los grandes doctores, que se creían expertos en leyes de familia, pero vacíos de humanidad.

Para cumplir su tarea de niño liberado (12 años), al servicio de la nueva familia de Dios (que son todos los hombres, y en especial los niños "perdidos"), Jesús dejó a sus padres (¿o saltó con su madre el muro?: cf. imagen 2, tomada de la Vanguardia: 27, 12, 18), dirigiéndose al templo.

No se “perdió”, como digo, sino que quiso proclamar precisamente allí, tras los muros del gran santuario protegido para los privilegiados del sistema, un proyecto y camino distinto de comunión y solidaridad de vida, debiendo romper para ello con un tipo de familia anterior.

Por eso empezó su misión de Mesías de Familia discutiendo con los doctores de la "iglesia", tras los grandes muros del templo, donde quiso enseñar a los doctores, si fueran capaces de aprender y cambiar. Años más tarde volverá Jesús al templo a enseñar lo mismo, queriendo limpiar su comercio..., pero entonces, al fin, le mataron los protectores imperiales de aquel templo de Jerusalén.

Éste es un hondo tema importante de la Biblia, desde su primera página:

- El mismo Adán dice en Gen 2, 21-23, al mirar sorprendido y gozoso a la mujer, que todo hombre o mujer al crecer deja a sus padres para unirse a su mujer (o a su hombre), creando una familia diferente, de carne y vida, en línea genealógica, que puede tender a cerrarse en sí misma

- Pues bien, el hijo Jesús de Lc 2 abandona a sus padres, pero no para crear otra familia igual (y conflictiva), a fin de que todo siga como antes, sino para crear una distinta, de hijos de Dios Padre, empezando por el templo, que es el lugar más necesitado de buena familia y enseñanza , tanto en aquel tiempo, en Jerusalén, como ahora, a lo largo y ancho de la tierra.

Éste es el día de la familia de Dios, que son todos los hombres ... un día en que muchos cantan complacidos la buena familia de Iglesia, donde los amores son (=deberían ser) siempre limpios, puros y universales (=crear familia para todos los niños del mundo), aunque han olvidado quizá que el estilo de familia de Jesús fue conflictivo, y que fue conflictiva relación que él mantuvo con sus padres y hermanos... porque venía a reunir en familia a los expulsados, dispersos y oprimidos de la tierra.

En esa línea deberá cambiar mucho nuestra sociedad, para que podamos sentirnos y ser hermanos y hermanas, familia de Jesús en comunión con todos los expulsados de la familia humana.

Este gesto de Jesús, que abandona a su familia y queda tres días y tres noches en el templo (como si no pensara en el dolor que causaba a sus padres) resulta tan conflictivo y contra-cultural que pone las carnes de gallina a quien lo piense, en una sociedad como la nuestra que, por una parte, abandona a los niños y por otra se muestra super-protectora con ellos.

El evangelio de hoy nos sitúa así ante una increíble ruptura familiar, que comienza con un niño de doce años..., al hacerse mayor de edad ante la Ley (es decir, ante Dios, en el entorno de la fiesta de la fiesta de la Bar Mitzvah), para decir su primera palabra de "mayor" y abrir el templo (lugar de Dios) para el abrazo y la vida de todos los niños del mundo.

Por eso, una familia que no posibilite (y en algún sentido no promueva) la independencia creadora de sus hijos (Jerusalén), al servicio de todos los niños del mundo, no responde al evangelio .

Este Jesús que “deja” con ese fin a sus padres es un signo esencial de la nueva iglesia, un signo que nos hace recordar a los millones de niños perdidos (abandonados) en lugares que debían ser "templos"para ellos,muriéndose cada día en campos de concentración, pasando vallas prohibidos...

Según eso, en un momento dado, el niño-joven, para ser buen joven, como Jesús (al celebrar su mayoría de edad ante la ley de Dios), ha de superar un tipo de padre y madre para dedicarse a la búsqueda y creación de una nueva familia, porque las "cosas de mi Padre" son las cosas de todos los niños del mundo, en el templo de la vida que ha de abrirse para todos.

En ese sentido debemos recordar que los niños nos precederán en el Reino de Dios... Si ellos no empiezan, si no nos cambiar, no tendrá salida nuestra forma de vida y familia actual. Buen domingo a todos. Siga leyendo quien quiere vivir por dentro este evangelio.

Las imágenes son fáciles de entender, unas más tradicionales..., otras más nuevas, como la del niño que mira sorprendido y expectante por la mirilla del templo (o de la alla), y otra con el niño que salta con la madre (¿María de Nazaret?) la valla prohibida de las leyes de los grandes doctores del "templo".

Buen domingo a todos, con esa madre la valla con su hijo, para para compartir familia con todos los marginados del templo y de la tierra, los de un lado o los de otros. Lo que sigue es un comentario de Lc 2,41-52 (tomado en parte de mi Diccionario de la Biblia).

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23.12.18. La madre de mi Señor

22.12.18 | 00:24. Archivado en María, Domingo, dia de la Palabra

Dom 4. Adviento. Lc 1, 39-45.¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

El evangelio de Lucas esté recogiendo aquí un título judeocristiano de María, venerada en la iglesia primitiva de Jerusalén como madre del rey mesiánico, es decir, del Kyrios, en claves que deben formularse desde el AT (desde el contexto judío antiguo).

Dentro de la cultura israelita antigua, una mujer se vuelve importante al hacerse madre.

Como esposa, la mujer está a merced de su marido, no tiene autoridad propia, puede ser siempre expulsada de la casa, conforme a una ley de divorcio ratificada por Dt 24, 1-4 (aunque rechazada por el evangelio).


Sólo al volverse madre, y madre de un hombre importante, una mujer empieza a tener verdadera autoridad en la cultura israelita antigua... sobre todo si muere ese hijo importante, quedando de algún modo como su representante, una especie de Reina Madre en funciones.

Así sucede con María, la madre de Jesús, tras la muerte de su hijo. Allí donde se verena a Jesús como Kyrios (Señor, rey mesiánico), ella aparece como Madre del Rey, es decir, como Reina-Madre, Gebira.

Así la saluda Isabel en el texto clave de ese evangelio, que está aplicando a María en la visitación el título posterior que le ha dado la Iglesia de Jerusalén, tras la muerte de su hijo.

De esa forma, la palabra de Isabel en 1, 43, reconociendo a María como Madre del Kyrios nos sitúa dentro de la iglesia primitiva. Una vez que los cristianos empiezan a venerar a Jesús como kyrios en línea mesiánica, su madre empieza a ser Madre del Kyrios y sus hermanos se llamarán hermanos del kyrios (como muestran las cartas de Pablo).

Así podemos y debemos suponer que la madre de Jesús ha sido recibida y honrada en la comunidad judeocristiana de Jerusalén como Gebira, madre del rey mesías.

El recuerdo y veneración de los parientes de Jesús como Hermanos del Kyrios (sobre todo en el caso de Santiago) sólo tiene sentido si a su lado, como autoridad genealógica, María aparece como Gebira, la Madre del Kyrios.

Santiago y los “hermanos” de Jerusalén necesitan a María, la Madre, para fundar su autoridad en la Iglesia de Jerusalén, y en esa perspectiva se entiende el saludo de Isabel, que llama a María Madre de mi Señor, dentro de una teología judeocristiana arcaizante como la que aquí ofrece Lucas.

María aparece así como madre del Kyrios, en una antigua, en clave judíos.

Lucas 1, 42 la llamaba bendita por el fruto de su vientre (bendita tú... y bendito el fruto de tu vientre).;
Lucas 1, 43 ha dado un paso más y la presenta como madre del Señor, es decir, como la Reina Madre.

En esa línea judía, es claro que María puede presentarse como Gebira y realizar (simbolizar) un tipo de autoridad dentro de la iglesia.

Aquí estamos tocando los principios de la iglesia de Jerusalén, que ha debido buscar en clave israelita (de monarquía judía) los elementos fundamentales de la realeza de Jesús.

Los datos del NT permiten suponer que María ha ejercido una autoridad importante dentro de la primera comunidad cristiana. En su calidad de madre de Jesus (madre del Señor) ha sido discutida (combatida y aceptada) por los diversos grupos cristianos, en una historia apasionante que, a mi juicio, aún no ha sido suficientemente estudiada. Los datos dispersos (en Pablo y Juan, en Mc y Mt, en Lucas y Hech) resultan significativos en esta perspectiva. Es evidente que no podemos estudiarlos por extenso. Pero podemos y debemos, al menos, situar algunos de ellos, en el trasfondo de la simbología anterior de Lucas 1, 42-43.
Imagen 1: María lleva en su vientre a Jesús,rey niño
Imagen 2: María Gebîra, lleva en su "seno" la iglesia de Jesús
Imagen 3: María, un corazon de esperanza abierta al universo


Dom 16.12.18. La Revolución de Juan, con Hacienda y Ejército

Dom 3 Adviento. Ciclo C. Lucas 3, 10-18. Fue una revolución de túnicas compartidas, como "chalecos" de carretera: ¡quien tenga dos que dé una! Una revolución que debía empezar uno a uno, hombre a hombre, con ollas de comida para todos... abriéndose después al Ministerio de Hacienda (publicanos) y al Ejército (soldados), una inversión económico-militar de la humanidad, a partir de las mujeres, que preparan las túnicas y realizan el servicio de las ollas compartidas.

Por iniciar esa revolución mataron a Juan Bautista: Fue ajusticiado porque su misma pobreza radical, se expresó como protesta radical, contra la acumulación de algunos (los privilegiados de Hacienda) y contra la prepotencia de otros (soldados), unida a su anuncio de juicio contra un mundo injusto. Pero su vida y mensaje fue recreado de diversas formas, y de un modo especial en los evangelios cristianos, en perspectiva de Adviento, es decir, de preparación de la venida del Cristo.

En esa línea se sitúa la interpretación del Evangelio de Lucas que toma a Juan Bautista como un "revolucionario de dentro" (en línea de hogar universal, de mujer de túnicas y panes) , que transforma el orden económico invirtiendo una economía al servicio de la Hacienda de algunos y del ejército de los prepotentes que viven de chantajear y oprimir a los otros. .

Lucas ha reinterpretado de esa forma el mensaje escatológico de Juan Bautista en una línea de revolución moral, de tipo económico, empezando por todos, y siguiendo por el "ministerio de hacienda" (publicanos) y por el ejército (soldados).El Adviento de Jesús se identifica según eso con la revolución del Bautista.

Ciertamente, Juan sigue apareciendo como profeta que anuncia la gran amenazada del fin de este sistema: ¡ya está cayendo el hacha contra la raíz del árbol…! (cf. Lc 3, 7-9 en una línea de inversión económica, comparable a Magníficat (Lc 1, 45-56), pero en este nuevo contexto el Evangelio de Ludas (de este dominto 3º de Adviento) ha interpretado esa amenaza escatológica en forma mensaje de “organización ética del mundo”, de manera que todos (empezando por la Hacienda y el Ejército) se pongan al servicio de una Humanidad que se define en forma de túnicas y panes compartidos.

Este evangelio presenta así a Juan como profeta cristianizado (o, quizá mejor) universa-lizado, en la línea de una moral judeo-helenista (90-100 d.C.)que buscaba la reconciliación de la humanidad, empezando por la Hacienda y el Ejército.

Juan Bautista emerge así como predicador de un Adviento universal, maestro sabio, promotor de un orden mundial de revolución económica y de sabiduría,, como querían muchos muchos judeo-helenistas y pensadores griegos de su tiempo, que pregonan un tipo de sabiduría social para todos los hombres.

La Gran Revolución (¡está cayendo el hacha de la justicia...!) se expresa en la pequeña revolución de cada día, abierta a cada uno de los hombres y mujeres, pero expresada de un modo especial en "publicanos" (funcionarios de Hacienda) y el soldados (representantes del Imperio). Cristianizar la Hacienda (economía mundial), humanizar el Ejército (al servicio de la paz, que es el bien común). Éste es el Adviento de Juan Bautista.
Buen domingo a todos.

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9 XII 18. Levántate Jerusalén, en marcha Iglesia. Pregón de Adviento

Dom 2º de Adviento, ciclo c, Baruc 5, 1-9. . El pecado mayor de la Iglesia es que no espera.

- Se ha parado hace tiempo, no camina. Se paró en el siglo IV d.C., pactando con un tipo de jerarquía imperial.
- Se paró en el siglo XI, al imponer un tipo de poder clerical y de nuevo en el XVI-XVII, con su absolutismo.
- Y ahora nos parece a muchos que ha decidido sentarse en su pasado, como si no fuera Adviento, un camino abierto a la utopía real de la Nueva Humanidad.

Contra todos los mensajes de fracaso, contra todos los intentos de quedar en lo que fuimos (en el siglo IV, en el XI, en el XVI-XVII), nuestra Iglesia de Adviento debe levantarse ya y ponerse en marcha, ligera de equipaje, arrojando por la borda el lastre del siglo IV, XI y XVII, para ser de esa manera lo que siempre ha sido sido, sin un tipo de jerarquías clericales, de poderes feudales, de absolutismos... como dijo el mismo Papa Benedicto XVI en Spe Salvi (2009): hemos sido salvados en esperanza, siendo caminantes que nos dirigimos a la Nueva Jerusalén, la montaña de la Fraternidad Universal, sin armas, ni violencia.

Muchos afirman que no hay camino, que la esperanza ha terminado, pues somos lo que somos, sin más (¡ha llegado el fin de la historia!) en un mundo de poderes superiores y de miedos que nos paralizan... Muchos afirman que la Iglesia ha sido colonizada por un tipo de parálisis sagrado, sin más salida ni tarea que vivir de recuerdos que, al no renovarse, se mueren.

En este momento debemos superar nuestro complejo de museo, para ser de nuevo lo que somos: Una aventura "salvaje" de vida (perdónese la palabra), una tarea admirada de Jesús, que hizo camino en la línea de la lectura de Baruc, de este domingo, Así quiero y debo debe decir levántate Jerusalén, añadiendo en marcha iglesia.

Desde ese fondo, con la primera lectura de la misa, tomada del viejo Baruc, un escriba recuperado para la esperanza, quiero ofrecer yo también mi sencillo manifiesto de adviento, retomando algunos pasajes fundamentales de la esperanza y tarea de la Nueva Jerusalén, que llevamos dentro y que esperamos.

Imagen 1: Luz de ocaso/amanecer en Jerusalén
2. Cenáculo cristiano en Jerusalén. Signo de la venida del Espíritu
3. Sueño de la nueva Jerusalén

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Dom 2.12.18. Adviento, preparar con Jesús la llegada del Hombre

Dom 1. Adviento. Lucas 21, 25-28. 34-36. Así puede resumirse el evangelio de este día, primero de Adviento:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán.

Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación…
Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre."

Así podemos imaginar a Jesús, tal como aparece en la primer imagen, como Diógenes con la linterna, buscando a un hombre, sobre el mar de Galilea... Pero se dice que Diógenes no encontró ninguno, allá en Atenas. Jesús, encontró a muchos, sobre el mar de Galilea, iniciando con ellos la travesía de Adviento, por mar y por tierra, hasta Jerusalén.

Así le presenta la imagen de un modo muy convencional, con cinco amigos compañeros en la barca... Pero cambiad la imagen, poned una barca más grande, con docenas de mujeres y hombres, de enfermos, impuros y niños... Jesús iniciando la travesía del Adviento.

Este es el tema. Dentro de un mundo lleno de terrores cósmicos, como sigue siendo el nuestro (año 2018), Jesús sigue esperando al Hombre, simplemente al Hombre, aguardando y preparando la llegada de la humanidad, iniciando su travesía en el lago de Galilea, el Adviento de la nueva humanidad

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Migrantes de Adviento, nómadas de Dios

Migrantes somos, todos en el mismo vuelo, todos en un mismo barco, pero tendemos a olvidarlo, y por eso lo recuerda la liturgia cada año, al decirnos que volvamos al camino de los hebreos migrantes de Egipto, en busca de una tierra nueva de ley y libertad.

Y así somos, con Jesús, el hebreo, nómadas del tiempo y de la vida, como él lo fue, emigrantes sin casa fija ni morada permanente, como las aves migrantes que trazan su flecha en el cielo, pero no para volver cada año al mismo sitio (como las cigüeñas de San Morales, que ya han vuelto adelantadas para celebrar la Navidad en nuestra torre).

Ciertamente, Jesús es como un ave-cigüeña, pero no puede volver a la torre de su nido, pues no tiene nido ni torre, y así sigue caminando como aquellos que no tienen madriguera, ni una tierra donde descansar la cabeza. Así dijo Jesús a un postulante que quería utilizarle medrar y detenerse en el camino:

“Las aves del cielo tienen nido, las zorras madrigueras,
pero el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza” (Mt 8, 20).

El término “Hijo del hombre” tiene aquí un sentido extenso, se aplica a Jesús y a todos los que quieren hacer su camino, a los que no tienen más que su simple humanidad, hombres y mujeres del camino, sin necesidad de hacerse pobres porque lo son, sin nido, ni madriguera, ni piedra fija en el mundo:

Jesús supo y nos dijo que la humanidad en su conjunto es una especie migrante, que vuela o navega a su propio futuro que es la misma humanidad, hecha ya Reino, como pájaros del cielo formando una flecha en las nubes, pero no para volver a los nidos de antaño, sino para buscar y encontrar nuevas primaveras de fraternidad.

Así dijo Jesús al que quería aprovecharse de su "religión" para medrar a costa de los otros: "Las aves tienen nido, las zorrar madriguera... pero nosotros, caminantes no tenemos madriguera, ni piedra para construir una casa, ni siquiera nido...

Pero podemos caminar en Adviento, porque Alguien muy por dentro, muy en todos, nos impulsa, nos promueve, para hacer de esa manera el camino de Dios en el tiempo, a los que habíamos perdido todos los caminos, como decía el profeta Juan Bautista...

Así estamos de nuevo este Adviento, como viajeros ante el último tren, como aves en flecha ante la última migración, como zorros a los que han quemado todas las madrigueras. Y así, impulsados por una esperanza mayor que nosotros, seguimos caminando, porque el Adviento es Dios y somos nosotros.

Así nos habla Jesús, que no tuvo siquiera una piedra donde reclinar la cabeza la cabeza, pero abriendo así un camino nuevo, volando, navegando todos...

Nos llama Jesús para que seamos con él camino, pero muchos hemos excavado cuevas donde nos guarecemos, como malos zorros,, para no caminar; hemos cerrado murallas de piedra o de ejércitos armados, para impedir e otros caminen, y vengan a nosotros, como emigrantes de la vida, hemos creado iglesias fijas que a veces defendemos no sólo dogmas fijados, sino incluso con ejércitos... olvidando que así terminamos en manos de la muerte que viene siempre, sin necesidad de documentación.

No queremos caminar, no dejamos que otros vuelen... y así no volamos nosotros, ni ellos pueden hacerlo, y muchos penan y mueren en mares y campos adversos llamando a nuestra puerta cerrada, como si no fuéramos todos Adviento.
(varias imágenes son de mi amigo A. Furlani, de Córdoba, RA. Gracias, Alfredo)

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25. 11. 18. Soy rey y por eso he venido: Para dar testimonio de la Verdad

Domingo de Cristo rey. Jn 18, 33-37. Poncio Pilato, Representantes del Rey/Emperador de Roma, le pregunta: ¿Tú eres Rey? Y Jesús contesta: Lo soy. Por eso he nacido y para eso he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. (Jb 18, 37).

Jesús identifica así el Reino de Dios con la Verdad, en sentido pleno: Personal y social, material y espiritual, económico, político y religioso. Que de pronto cesen y acaben las mentiras y ocultamientos, de personas y pueblos, de iglesias y personas... de forma que cada uno se abra de un modo transparente ante los otros.

En ese sentido, Jesús es Rey, porque viene a dar testimonio de la verdad..., pero no de una verdad metafísica o teológica, separada de la Vida, sino de la misma vida como transparencia de amor, en comunión de todos y con todos.

Jesús es Rey (y todos podemos ser en él y con él reyes), siendo en verdad lo que somos, en gesto de transparencia, que es amor mutuo, conocimiento compartida, sin armas, sin secretos militares,sin dineros escondidos...

Ésta es la fiesta de la Iglesia, la fiesta de la Verdad . No se trata de decir que Jesús es la verdad y vivir después en un tipo de mentira jerárquica organizada... Se trata, simplemente, de vivir en verdad:

-- Verdad que es transparencia afectiva y personal, sin secretismos de ningún tipo... Se trata de ser lo que somos, de no tener miedo de vivir en trasparencia, en salud expansiva, pues la verdad cura (en el tema de la pederastia, en el tema del dinero, en el tema del poder...).

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24.XI.18: Un Cristo‒Rey, más parecido a Constantino que a Jesús nazoreo

Domingo de Cristo Rey. Ciclo b. Jn 18, 33-37. A Jesús le condenaron, según el evangelio, por ser un anti‒rey, como proclama con burla el letrero de la Cruz: Jesús nazareno (nazoreo) rey de los judíos.

El gobernador romano se burla de él, llamándole “anti‒rey”, todo lo contrario a lo que puede y debe ser un rey del mundo (como Basileus‒Rey o Emperador de Roma). Y, sin embargo, en vez limitarse a reírse y expulsarle del tribunal, le mata. Ésa es la paradoja, el humor macabro, sangriento y bendito de Jesús que fue ante todo un anti-sistema, es decir un anti-rey, en la línea de Pilato de Jerusalén y de Tiberio de Roma.

En este contexto, quiero decir (diré mañana) que se trata de una Festividad muy moderna, instituída por el Papa Pío XI, el 1925, para celebrar los 1.600 años del concilio de Nicea, donde el Rey‒Emperador Constantino se presentó como heredero real de Jesús, como su representa en el mundo, reuniendo en su palacio y bajo su autoridad a los obispos, que dijeron que Jesús era Hijo de Dios.

Los Padres Conciliares dijeron que Jesús era Hijo de Dios, de la Naturaleza del Padre… pero ese tema le importaba a Constantino menos…, pues a él le bastaba con que fuera Rey… y que él, Constantino, pudiera ser su represente regio sobre el mundo.

Los temas de fondo en esta “fiesta” moderna (y a mi juicio ya “abortada”, en el sentido que quiso darle el Papa Pio XI, que quería seguir siendo “Rey” de Roma) podrían ser éstos:

a. ¿Cómo había cumplido Jesús su tarea de instaurar el Reino de Dios? ¿Cómo expresó y realizó su intento, siendo crucificado por el representante del rey de Roma como pretendiente falso?

b. ¿Cómo pudo pasarse del Jesús anti-rey del evangelio al Cristo rey de una piedad cristiana moderna, Rey de Reyes, con un reino que quiere expresarse en formas no sólo de poder político,sino también de guerra santa?

Desde ese fondo empezaré hoy presentando el título de Jesús como rey, es decir, el motivo de su “coronación” en la cruz, para sacar algunas consecuencias de ello, en línea de inversión "regia" del cristianismo. Mañana indicaré el sentido moderno de esta fiesta… y pasado leeré y comentaré el evangelio de Jn 18, 33‒37 (ser rey es ser testigo y portador de la verdad).

Imagen 1: Letrero de la Cruz, según evangelio de Juan, en las tres lenguas. El original evangélico es el griego. El texto hebreo y el latino son traducciones.
Imagen 2-3. Jesús como Cristo-Rey, que reina en España (y en otros lugares). La imagen 2 es de tipo "monarquico" con la flor de lis de los borbones y los escudos de las naciones-regiones de España en el entorno. La imagen 3 de tipo fascista.

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Dom 18.11.18. No pasará esta generación: El futuro de Dios, nuestro futuro

Dom 33. Tiempo Ordinario, ciclo B. Mc 13, 24-32. Éstas son las palabras centrales del mensaje escatológico del Evangelio de Marcos, que unidas al camino de muerte y resurrección de Jesús, constituye el eje de su evangelio.

Podían decirse y se decían (o se dirán) palabras semejantes sobre la venida del Hijo del hombre en otros lugares del judaísmo de aquel tiempo, partiendo de Dan 7, 13-14 (como en la tradición de Henoc y en la de Esdras), pero sólo los cristianos identifican al Hijo del hombre con Jesús crucificado y le interpretan en ese contexto.

-No pasará esta generación... Jesús sabía que somos los últimos hombres y mujeres de la vieja humanidad; o cambiamos, y empezamos a vivir de un modo distinto, o terminamos destruyéndonos todos. La forma de anunciar ese fin es distinta en tiempos de Jesús y en nuestro tiempo, pero el tema de fondo es el mismo: Este tipo de humanidad acaba.

- El fin de la humanidad actual está vincula al mismo "equilibrio-desequilibrio" cósmico, vinculado al sol y a las estrellas, al calor, a la polución del aire y del agua, a la lucha a muerte entre los hombres.

- Pero los cristianos creemos, con Jesús, que la destrucción no es la última palabra..., no sólo porque esperamos que él venga, el hombre nuevo... sino porque le esperamos de un modo activo, en camino de esperanza y de transformación personal y social.

Este Hijo de Hombre que viene no tiene rasgos guerreros, ni vence luchando a sus enemigos. Por eso, su llegada no puede entenderse como resultado de algún tipo de guerra (de una batalla de las galaxias), sino como triunfo de la gracia sobre la violencia. Sobre nuestro potencial de destrucción hay una gracia y ternura más alta: la Vida del Hijo del Hombre, que es Jesús, que cura, sana, convierte el odio en potencial transformador de comunión... Frente al poder de muerte de los hombres, el Dios de Jesús (Hijo del Hombre) aparece como signo de Gracia.

‒ Estas palabras ofrecen el centro del mensaje final de la primera iglesia de Jesús, según san Marcos, y así exponen, en forma simbólica (de aviso y advertencia) la manifestación suprema de su poder y gloria de Dios, con la salvación de los elegidos: Jesús, Hijo del Hombre, es esperanza clave de la historia. Dios se manifiesta y viene en forma de nueva humanidad (Hijo de Hombre...): La Gloria de Dios (cielo) es que los hombres vivan, nazcan de verdad.

Estas palabras son, al mismo tiempo, muy fuertes, pues ponen un signo de interrogación sobre toda nuestra vieja historia, hecha en gran parte de mentiras e injusticias, de asesinatos y robos. Sobre este mundo injusto se anuncia y prepara la venida de Jesús, un hombre nuevo... Eso significa que serán destruidos los modelos actuales de vida, hechos de opresión y mentira, de Mamona y Violencia.... Ahora (como dice Juan....)domina la concupiscencia de los ojos (querer tener todo), la concupiscencia de la carne (querer disfrutar todo) y la soberbia de la vida (querer dominar todo..). Pues, todo eso caerá, quedarán la vida humana, los hombres que aman, perdonan y esperan (el Hijo del Hombre).

-- Son palabras de inmensa destrucción... según el modelo del profeta Isaías, que habla de la caída de las Grandes Torres... Caerán las torres soberbias del dinero que oprime, del poder que mata... Caerá nuestra "cultura de pecado y muerte", los grandes capitales reunidos para matar, los grandes estados enfrentados para poseer el mundo... Caerá toda la soberbia humana y quedaremos a ras de tierra, a ras de vida... simplemente para amar en humanidad, para esperar en comunión... Han de caer las torres (incluso algunas torres físicas, que son signo de soberbia que mata a los pobres...)

-- Esta destrucción es un favor que se hace a los soberbios... a los grandes poderes de opresión, como dice la dulce María: Derribará del trono a los potentados, elevará a los oprimidos... El mayor favor que se le puede hacer a los opresores-potentados (al sistema actual de muerte económica y política) es "voltearlo" de su altura, derribarlo, para que así caiga el sistema y se puedan "recuperar" en amor hombres y mujeres ahora cautivos de su impotencia poderosísima, de su opresión, de su caudal de muerte... Lo mejor que se le puede hacer a los hombres del sistema de poder asesino es que caiga el sistema... para que ellos puedan vivir en humanidad. Por amor a los hombres se anuncia aquí la destrucción del sistema de poder actual del mundo.

-- Éste será el gran des-astre..., que comentaré en el texto, siguiendo el evangelio de Marcos... Hasta los "astros del cielo caerán"... Esos astros son el sistema cósmico actual... Pero en sentido más concreto son los poderes del mal, que se quieren elevar como estrellas de luz y no son más que focos de muerte, agujeros negros que todo lo chupan y matan... En el contexto de la apocalíptica judía que está en el fondo de Mc 13, esos astros que caen son los poderes opresores : El poder la Banca de Tiro, del ejército de Babel (como sabe especialmente en profeta Ezequiel). No, no pensemos en demonios con rabo que caen. Todos los lectores de la Biblia saben que esos "astros caídos" (que caerán) son los poderes del dinero y del ejército que matan y destruyen a los pobres.

Éstas son las palabras fundamentales del “otoño cristiano” (en el hemisferio norte). A la caída de la tarde, os examinarán de amor, pues viene el Hijo del hombre... Y en ese examen no quedarán salvadas las estrellas (los grandes poderes de opresión del mundo). Caerán y su caída será causa de gozo para los justos... y causa de posible salvación para todos, pues Dios es de todos...

-- ¿Cuándo? Ya, ahora.. Está sucediendo ahora, está viniendo el Hijo del Hombre... Y vendrá plenamente en el futuro, un futuro que está abierto a la nueva humanidad reconciliada... cuando Dios quiera, cuando los hombres sean transformados... Esta esperanza nos mantiene en movimiento. Es la esperanza de la nueva humanidad, del Hijo del Hombre.

He presentado extensamente este pasaje, con notas eruditas, en mi Comentario de Marcos. Aquí ofrezco un resumen exegético... para aquellos que sigan teniendo aún tiempo. Buen fin de semana a todos.

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Dom 11.11.18. Los escribas y la viuda. Poder religioso, opresión de la mujer

Dom 32 tiempo ordinario. Ciclo B. Mc 12, 38-44. Este pasaje recoge dos escenas vinculadas no sólo en el imaginario religioso del judaísmo sino, de igual manera, en el cristianismo y en otras religiones:

a) Por un lado aparecen los escribas (podrían ser también sacerdotes y rabinos), es decir, los nuevos “funcionarios” de la religión, una casta de “letrados” (grammateis, hombres de letras) que se aprovechan de su “estatuto” superior (de tipo socio‒religioso) para elevarse otros, viviendo de esa forma a costa de ellos, en especial de las viudas (es decir, de las mujeres indefensas), de las que se aprovechan en plano económico y social.

b) Por otro lado está la viuda buena, que cree realmente en Dios, y que es capaz de dar por religión todo lo que tiene, aunque le engañen los escribas, de forma que, pensando que da sus bienes para Dios, aunque de hecho los para para los escribas (a quienes en diversas religiones se les llama “beneficiados”, es decir, los que viven de un beneficio eclesiástico).

Esta oposición de escribas (rabinos, sacerdotes) y de viudas (mujeres pobres) nos viene de inmediato a la mente y a los ojos de los que somos algo mayores.

Ciertamente, se han dado cientos y cientos de escribas‒sacerdotes buenoe que han ayudado a las viudas, de un modo generoso, desprendido…, en un plano espiritual y económico. Yo mismo recuerdo en tiempos no tan lejanos las asociaciones de viudas a las que se asistía en las parroquias y centros religiosos (más de una vez les he dado, en los años setenta, del siglo pasado hasta pequeños cursos de evangelio).

Pero han también escribas (funcionarios sagrados) sacerdotes que se han buscado a sí mismos, creyéndose superiores a los otros, y han vivido a costa de los donativos, engaños, regalos y ofrendas de las viudas. Así lo supone Jesús, así lo resalta el evangelio de Marcos, en este relato sorprendente, lleno de ironía y de durísima condena (contra los escribas) y de simpatía inmensa hacia la viuda creyente (y quizá engañada por los escribas‒sacerdotes).

Ésta es quizá la imagen más persistente de mi catolicismo rural, espelcialmente en la Galicia marinera, con un tipo de curas/escribas con tipo de funcionarios, que mandaban sobre la mujeres pobres de negro (en gran parte viudas) que asistían a sus cultos y pagaban misas…Distingo así las dos partes del texto, un prodigio de crítica acerda contra los escribas y otra de ternura emocionada por lasa viudas pobres.

Hoy quizá las cosas son algo distintas, pero el estereotipo de esta páginas de Marcos me sigue impresionante.

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4.11.18. El mandamiento y credo cristiano es “amarás...”

Se dice en otro plano que hay diez mandamientos (y son buenos), y en otro que hay dos artículos de fe (y son también bueno), con muchos añadidos más o menos certeros… pero según la Biblia no haya más que un mandamiento y un credo (que es doble: amar a Dios, amar al prójimo…).

Se trata, pues, de creer en el amor y de hacer amor, o mejor dicho, de hacerse amor, por encima, en el principio, de todos los mandamientos y los credos.

Sin duda, el amor es una de las palabras más gastadas y manipuladas de la humanidad, lo mismo que Dios. Algunos dicen: oigo Dios y cojo una pistola para defenderme. Otros contestan: oigo amor y escapo, no me cojan y me aten.

Y sin embargo Dios es lo mismo que amor, y amor es lo mismo que vida… de forma que la vida es un aprendizaje de Dios y (o) de amor. En eso estamos, ése es el evangelio de este domingo. Quizá nunca se ha dicho una palabra más rica, prometedora, gozosa y exigente que ésta que sigue. Buen domingo, buen amor a todos.

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Sábado, 19 de enero

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