El blog de X. Pikaza

J. G. Jofré (1417-2017): Una Teología y una Virgen de los Locos (Desamparats)

Esta historia de la Virgen y los Locos empezó en Valencia. No es que allí hubiera más locos (dementes, inocentes, prostitutas y desamparados) que en otras ciudades, pero hubo alguien que quiso acogerles y ayudarles mejor, creando para ellos el primer hospital (casa de acogida y de posible curación) del mundo occidental: el P. Juan Gilabert Jofré (1350-1417), de la Orden de la Merced, cuyo sexto centenario se está celebrando estos días (y cuya beatificación/canonización se celebrará muy pronto, si mis noticias no son equivocadas).

Entre los trabajos dedicados de divulgación que he visto con este motivo, cf.
-- You-tube: El P. Jofré y la caridad en Valencia: https://www.youtube.com/watch?v=T19zVVSf8Fk
-- Rdo. Dom. J.M. Bausset, RD: periodistadigital.com/religion/opinion/2017/05/18/religion-iglesia-opinion-josep-miquel-bausset


J. G. Jofré fue un valenciano ejemplar, profesor y predicador ambulante (en compañía de San Francisco Ferrer), redentor de cautivos (mercedario) y hombre de iglesia, cuyo recuerdo está vinculado, sobre todo, a la fundación del primer hospital psiquiátrico del mundo cristiano, el de los desamparats de Valencia, una obra a favor de condenados a muerte (para enterrarles con honra) y de las prostitutas, niños abandonados e inocentes (locos), para quienes quiso crear un hospital para vivir.

El pintor valenciano Joaquín Sorolla (1863-1923) supo captar en un cuadro famoso la inspiración y el momento de la fundación del hospital para los locos, en un cuadro pintado el año 1887, titulado El padre Jofré defendiendo a un loco. (Diputación de Valencia).

‒ Imagen 1: Visión general del cuadro
‒ Imagen 2: Un detalle, El P. Jofré defendiendo al “loco”.

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13.5.17. Fátima a los cien años. El tercer secreto

El Papa Francisco llega hoy (12.5.2017) a Fátima, para celebrar mañana el centenario de las "apariciones" (13.5.1917).

Cien años han pasado desde entonces, cien años de intensa, apasionada experiencia de Iglesia, desde aquello que sintieron los tres niños (catalizadores de un duro cambio de tiempos), hasta aquello que podemos sentir nosotros, en un tiempo quizá más sombrío y urgente todavía.

En este contexto me viene a la mente la imagen de la Iglesia azotada por el viento entre las olas, y de Pedro, valiente y miedoso, caminando por las aguas en medio de la noche: el tema de Pedro que, a pesar de todo, en medio de su angustia, pide a Jesús que le deje caminar hacia él sobre las olas, hundiéndose en ellas y gritando, hasta que Jesús le toma de la mano y le dice:¡Hombre de poca fe! (Mt 14,22-33)

-- El texto fundante de Mateo se refiere a la historia cristiana de Pedro, a lo que él ha realizado al servicio de la Iglesia. Pero los católicos creemos que ese Pedro puede ser (y es) signo de la entrega y servicio cristiano de todos los creyentes, en un tiempo de cambios intensos, con la barca que zozobra, con los ministros de la iglesia en riesgo de hundirse entre las olas.

-- El texto derivado del Tercer Secreto de Fátima habla de un Hombre de Blanco (un Papa) y de unos cristianos que van subiendo con él a la montaña de la cruz (a través de una ciudad que muere) para ser fusilados allí por los soldados. Esos "niños de la Virgen" han sentido en su entraña el riesgo de un Papa y de una Iglesia que se enfrenta a la gran Revolución de su tiempo (1917), desde la perspectiva de esa "Virgen misericordiosa", que detiene con su amor la gran amenaza de la ira.

En las reflexiones que siguen quiero releer el "tercer secreto" de Fátima (la esencia del "mensaje" de la Virgen, hace ahora 100) a la luz del evangelio y de la situación actual de la Iglesia. En ese contexto sigue sonando la sirena del riesgo, con la voz que llama a conversión (conversión/transformación más que penitencia).

Leído así, lo que sintieron aquellos niños puede seguir siendo valioso para la Iglesia... a pesar de los reparos que me produce el hecho de que el Tercer Secreto se haya mantenido "en secreto" durante decenios, en contra de la orientación del Evangelio. Buen día de Fátima para todos sus amigos.

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Semana Santa. Re-presentar, re-vivir y re-crear la historia (pasión) de Jesús

11.04.17 | 22:32. Archivado en Teólogos, Teología, Nuevo Testamento, Espiritualidad, María, Pascua

Estos tres verbos definen la Semana Santa, la celebración quizámás intensa de los misterios de Jesús, tal como se condensan y culminan en su pasión (morir de vida) y en su resurrección (vivir triunfando en la muerte):

-- La Semana Santa es una re-presentación figura y plástica de algunos momentos principales de la pasión de Jesús. Re-presentar es visibilizar, para que se vea, para que se sienta. Una parte considerable de los turistas y
curiosos de la Semana Santa no pasan de este plano. Se quedan sólo en un tipo de estética vacía de colores, formas y música con movimiento de masas.

-- Los que celebran la Semana Santa y la viven por dentro re-viven en su experiencia y destino el destino de Jesús, su entrega y sufrimiento a favor de los demás, su apuesta a favor de la justicia, su apertura al misterio de Dios que es la verdad, su compromiso a favor de los pobres y expulsados, con los que Jesús padece, expulsado, negado, condenado.

-- Finalmente, los más hondos celebrantes de la Semana Santa re-crean la historia de Jesús, su pasión por la justicia, en amor, su entrega personal por el Reino de Dios. Ciertamente, ellos pueden seguir escuchando los tambores de los penitentes, y caminan quizá siguiendo al Cristo de su devoción. Pero su verdadera procesión la llevan dentro, de manera que ellos mismos son (hemos de ser) la Semana y Vida Santa de Jesús.

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19.3.17. Conversión de José, día del seminario


No se trata de una conversión moralista, pues José era ya justo (Mt 1, 18-25), sino de una transformación radical, de una recreación en línea de evangelio. Sólo así puede ser patrono de los seminarios, esto es, de los hogares donde se aprende a vivir en la línea de Jesús, con María, su mujer, al servicio de la vocación cristiana-

San José ha sido en los últimos siglos el gran patrón de lo cristianos católicos:

‒ Patrón las monjas a las que protege, como hombre de la casa (Santa Teresa)
‒ Patrón de la Buena Muerte, en manos de Jesús y de María
‒ Patrón de trabajadores, carpinteros y obreros
‒ Patrono de novios que buscan y de maridos turbados
‒ Patrón de buenos padres… y niños sin padre
‒ Patrón de la Iglesia, familia de Jesús (como declaró el Papa León XIII)

Pero él ha sido y sigue siendo patrono especial de los seminarios, es decir, de las casas concebidas como “semilleros” de vocaciones, para los ministerios católicos, concebidos de un modo patriarcal, en línea de formación para el poder sagrado para los “seminaristas”.

Hoy quiero insistir en ese último motivo, en un tiempo de fuerte crisis vocacional, en el sentido tradicional del término, para poner de relieve un rasgo un rasgo a veces olvidado: Según el evangelio, José ha debido realizar un fuerte cambio, ha debido convertirse de un modo intenso para ser “padre” de la familia mesiánica, simbolizada en Jesús.

Ese cambio de José, que ha un superar un modelo de mesianismo patriarcalista de varones (mesianismo de poder, educación para el “señorío”) nos sitúa en la buena línea de lo que podemos llamar la “conversión de los seminarios”, es decir, de las vocaciones cristianas a los ministerios en el siglo XXI.

Lo teníamos todo bien dispuesto. El siglo XX había sido el “estallido” de los seminarios, con cientos de “vocaciones sacerdotales”, cientos de miles de seminaristas, preparados para recibir unos ministerios de “excelencia”, en línea de poder mesiánico… Pero ahora, a comienzos del XXI, ese modelo ha quebrado, de forma que se necesita (necesitamos) una buena conversión (una buena muerte para nacer de nuevo). En este contexto, San José es un buen patrono, porque ha sido el hombre de la gran conversión.

En ese contexto quiero hablar de la nueva función de José, para traza en forma de parábola la exigencia de la transformación de los “seminarios” o, mejor dicho, la conversión de una iglesia patriarcal (llena de poder mesiánico) en iglesia de la fe y comunión mesiánica, en gesto de fe, abierto al misterio de la vida (simbolizada por María), a la vida nueva de Jesús.

Los evangelios nos sitúan de lleno ante la “conversión” de José, expresada como superación fuerte de un modelo mesiánico-eclesial, no para morir y desaparecer, sino para crear otro modelo (camino) de más alta identidad evangélica, de más fuerte compromiso de evangelio, desde la iglesia actual (2017).

Éste es un tema de Biblia y Teología, es un tema de Eclesiología... pero también de "biología espiritual": Necesitamos varones y mujeres dispuestos a todos los ministerios, a todos los carismas eclesiales... Otro tipo de vocaciones, otro tipo de ministros, dentro de la Iglesia actual, con José y María, con todos los cristianos.

Desde ese fondo (tras haber felicitado a los josés y pepes, josefas, pepitas etc.) quiero presentar la vida y conversión de José como modelo de una transformación de los “seminarios”, es decir, de los ministerios de la Iglesia.

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¿No sufriría menoscabo si hubiese nacido de un matrimonio norma? (J. Ratzinger)

22.02.17 | 23:46. Archivado en Jesús, Nuevo Testamento, María, Adviento - Navidad, Familia

Esta famosa sentencia de Ratzinger (la filiación divina de Jesús no sufriría menoscabo si hubiese nacido de un matrimonio normal), tomada de su Introducción al Cristianismo, que cité con más detalle en la última postal, resulta por un lado positiva, pues supera el nivel biologista de la concepción de Jesús, pero, al mismo tiempo, en otro plano, me parece profundamente desafortunada, por dos razones principales que presentaré primero en resumen y que después desarrollaré en la línea del evangelio de Lucas.

La frase suena así en su original germano: “die Lehre vomGottsein Jesu würde nicht angetastet, wenn Jesus aus einer normalen menschlichen Ehe hervorgegangen wäre...“ (Einf. in das Christentum, Kösel V., München 229). No hay equívoco en la traducción.

Pues bien, este juicio de Ratzinger resulta a mi entender desafortunado en su contexto y trasfondo teológico:

1. Porque va en contra del Grundaxiom de la teología trinitaria, formulado por K. Rahner y aceptado por el conjunto de la teología actual: La inmanencia (el ser profundo) de Dios se expresa en su economía salvadora (y viceversa). Pues bien, en contra de eso, conforme a la visión de Ratzinger, el ser divino de Jesús es independiente de su “encarnación” (de su forma de hacerse humano, de su mensaje y vida, y de su muerte).

Ratzinger sigue así una visión “alejandrina” de la Encarnación, que en el fondo no es tal, pues Dios no se hace radicalmente humano (en la línea de Jn 1, 14), sino que asume de alguna forma al hombre, en una línea que se acerca a la gnosis, rechazada por la Iglesia antigua. Lo que dice Ratzinger (que la encarnación no añade nada al ser divino del Hijo de Dios) nos parece, al menos, desafortunado.

2. Porque va en contra de la dignidad de la concepción y del nacimiento humano…, como si nacer de un modo “integral” (en un matrimonio normal, es decir, por el encuentro de amor hombre-mujer, es decir, de dos personas) fuera en el fondo secundario. En contra de eso, la iglesia antigua (representada por Mateo y Lucas) ha sabido que el “nacimiento de Jesús” forma parte del despliegue de Dios. En otro tiempo, eso se daba por supuesto al afirmar que “nació de María virgen” (es decir, del amor pleno de María, en cuerpo y alma, con lo que ello implica)… pero en la teología alejandrina y luego en cierto “idealismo” cristiano de tipo gnóstico o doceta ha tendido a olvidarse (como solía decir K.Rahner). Teogo la impresión de que en el fondo el pensamiento de Ratzinger sigue siendo doceta, pues no asume las consecuencias de la encarnación de Dios, en plano personal y social.

Estas afirmaciones deberían precisarse y discutirse de un modo mucho más profundo, pero las asumen casi todos los exegetas católicos y gran parte de los dogmáticos. Aquí no puedo desarrollar el tema. Por eso me limito a presentar una lectura abierta del evangelio de la infancia de Lucas, en línea de encarnación total del Hijo de Dios. Perdonen mi juicio que puede ser algo duro los amigos de J. Ratzinger, a quien considero un teólogo genial… pero un teólogo que debe ser repensado y superado desde el evangelio.

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Concebido por el Espíritu Santo, nacido de María Virgen (1)

20.02.17 | 17:58. Archivado en Nuevo Testamento, Amigos, la voz de los, María, historia

A raíz de una entrevista hecha a M. J. Caram, el tema del nacimiento de Jesús ha vuelto con pasión (e insultos) a los “mass media”. No quiero mediar en la polémica, sino ofrecer unas razones para el mejor planteamiento del tema, que se centra en dos afirmaciones básicas del Credo:

1. Jesús ha sido concebido por el Espíritu Santo. No nace “sólo” de unos padres humanos, sino que ha surgido por obra (por gracia) del Espíritu de Dios, como expresión y presencia definitiva de su amor.

El tema de la concepción por el Espíritu de Dios pertenece a la identidad de los cristianos , pues los que creen no nacen sólo de la carne o sangre (de la pura voluntad humana), sino de Dios, siendo sus hijos (cf. Jn 1, 12-13).

2. Jesús ha nacido de María Virgen, es decir, de una mujer concreta (de una joven capaz de concebir), no es un fantasma, un ser angélico de “apariencia humana”, venido directamente del cielo como querían los docetas y los gnósticos. En contra de ese riesgo se introdujo en el Credo la palabra “nacido de María Virgen”, de una mujer concreta, de una carne humana.

Así entendido, este dogma no trata de una "virginidad espiritualista" (sin carne), sino de una carne humana concreta, concretada en María, una mujer creyente (cf. "bienaventurada tú porque has creído...": Lc 1, 45).

En ese contexto, antes de desarrollar este motivo, a lo largo de dos días, quiero presentar una cita clave de . J. Ratzinger, Introducción al Cristianismo, cap. 9, comienzo (cf. http://www.medioscan.com/pdf/Introduccionalcristianismo.pdf , pag 107):

La concepción de Jesús es la nueva creación, no la generación por parte de Dios. Dios no es algo así como el padre biológico de Jesús, y ni el Nuevo Testamento ni la genealogía de la Iglesia han visto en ese relato o en el acontecimiento narrado el fundamento de la verdadera divinidad de Jesús, de su .filiación divina...

La filiación divina de Jesús no se funda, según la fe eclesial, en que Jesús no tiene padre humano. La filiación divina de Jesús no sufriría menoscabo alguno si hubiese nacido de un matrimonio normal, porque la filiación divina de la que habla la Iglesia no es un hecho biológico, sino ontológico; no es un acontecimiento del tiempo, sino de la eternidad de Dios… que atrae a sí mismo la criatura hombre en el hombre Jesús, de modo que él mismo es hombre”.

Según eso,la concepción por el Espíritu y el nacimiento de Jesús de "María virgen" no se puede plantear ni resolver en un plano biológico, sino de revelación (presencia) de Dios y de comunicación humana, como seguiré indicando. Buen día a todos. Posiblemente, la visión ontológica de J. Ratzinger (que parte del Hijo eterno de Dios) no es compartida por todos aquellos que insisten más en su identidad histórica, pero ella nos ayuda a plantear mejor el tema, como seguiré indicando.

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A Lucía Caram, el día de las Candelas (2.2.17)

01.02.17 | 23:56. Archivado en Israel, Amigos, la voz de los, María, América Hispana

En principio parece que tienen poco que ver.

‒ Lucía Caram es una monja dominica que ha logrado abrir un espacio de evangelio en la dura sociedad hispana, en gesto de compromiso social y libertad, dentro de un mundo donde parece que no importa el evangelio oficial de la Iglesia establecida.Lucía es una de las voces claras del evangelio, en un momento en que muchos llamados pastores no hablan de evangelio, sino de otras cosas.

‒ La Virgen de la Luz, popularmente Candelas/Candelaria, es una advocación mariana que ha tenido gran importancia en muchos círculos católicos. A los cuarenta días de haber dado a luz a Jesús ella aparece como fuente y signo de luz para muchísimos cristianos. Por eso quiero vincular a esta Virgen con Lucía, a quien llamaría (¡permíteme!) Lucía de las Candelas.

No pensaba haber escrito esta postal, pero lo hago porque Lucía ha ofrecido hace unos días una intensa entrevista en un programa de tv de gran audiencia, con agrado de muchos, con escándalo de algunos que le acusan de tener opiniones propias y de expresarlas sin miedo, y porque otros pocos afirman que ha negado un dogma esencial de María la Madre de Jesús, de forma que no podría dejársela suelta como anda.

He oído incluso insultos en los medios, insultos que le honran, porque que vienen de gentes que tienen miedo a la verdad, miedo a sí mismos, miedo al evangelio.

No quiero defender aquí a Lucia sin más, bien se defiende ella. Yo no sé decir las cosas que ella dice, pero me agrada que las digo, en un momento como éste en que una mayoría de gentes oficiales de la Iglesia están calladas o repiten simplemente cosas (posibles verdades) que ya casi nadie escucha.

Por eso me gusta mucho que Lucía hable, y que lo haga con libertad, mirando de frente, no de rabillo (como si tuviera que decir lo que otros le dicen). Me gusta lo que dice de María, la Madre de Jesús, que fue mujer que amaba, y que abrió con y por Jesús un camino de amor y de luz en la tierra, como hoy celebramos, el día de Candelas, viéndola con la candela en la mano

(Sé que Lucía quiere escribir un libro sobre María, la Madre de Jesús, la Cristiana..., pero quizá le falta tiempo...¿Por qué no lo hace ya, ahora..., sin esperar más?).

He visto que algunos condenan a Lucía porque no defiende su manera de entender el “dogma” que dice “nació de María virgen”, porque no saben lo que significa virgen en sentido evangélico y cristiano, personal y social. Pero no quiero seguir en esa línea en sentido directo (aunque sí indirecto, como verá quien siga leyendo)

Hoy, día de Candelas, en gesto de solidaridad con Lucía y con Vicente Haya, nuestro amigo (con quienes aparezco en la foto) quiero ofrecer una reflexión sobre los “siete dolores” activos de María, conforme al Evangelio. Buen día Lucía, nos vemos.

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25 XII 16 Tras la misa del Gallo: La Historia de Navidad (Lc 2, 1-14)

Un año más, Mabel y yo hemos celebrado la “misa” o liturgia de Vigilia de la Navidad, presidida por D. Juan Pedro, nuestro párroco, en la iglesia de al lado (Aldearrubia, imagen 3), a las doce de la noche, hora de la Misa del Primer Gallo, en la que se lee el Evangelio de Lucas (2, 1-14), el más hermoso de los testimonios de la Navidad Cristiana.

Con ese texto en la mente, cuando amanece la luz nublada del 25 de Diciembre en San Morales, quiero ofrecer mi reflexión sobre la Historia de la Navidad, partiendo del motivo de esa Misa de Vigilia, que debería llamarse "misa de pastores" pues ofrece la mejor introducción posible al día y fiesta del Nacimiento de Dios.

El evangelio de Lucas, proclamado este noche, es un texto de hondo simbolismo que recoge y expresa de manera sencilla y formidable algo de aquello que pasa cuando Dios se hace hombre, la vibración del cielo, con el ángel de Dios y el coro de los ángeles, con la admiración de la Noche y de la vida, con la niña de abajo (2ª imagen), subiendo en globo el muro que siguen poniendo los hombres, para que María y José no pasen las fronteras... Pero el Niño Jesús rompe y pasa todas las fronteras.

Es secundario si fue un 25 de diciembre u otro día, en sentido histórico, en la fría noche de Belén, los pastores no solían estar de guardia al raso, como tampoco la pasan al raso estos días, aquí en Salamanca, mis amigos pastores de Aldearrubia, a quienes Juan Pedro, el párroco ha querido evocar. Pero hemos celebrado la fiesta de la noche, con el Gallo que ha cantado en nuestros corazón anunciando la llegada de la Luz.

No sé si en otros lugares dejan entrar a la Iglesia a los pastores con rebaños ; esta noche con nosotros han entrado, se les notaba bien. Han estado o, mejor dicho, hemos estado todos en la Iglesia Rubia de Piedra del Villamayor, en la Aldearrubia, porque odos nosotros, éramos pastores a la espera de Jesús en el silencio de la noche de gallo, presidida por Juan Pedro.

En aquel tiempo pasado, hacia el 6 a. C., cuando nació Jesús, sólo los pastores lograron atravesar el muro que los poderosos del mundo habían construido ya en torno a Belén (un muro sin alambradas, ni bloques de cemento) para que no entraran los padres del Niño prometido, para que nadie pudiera celebrar el nacimiento de Dios, tras las grandes fortalezas del Herodes de turno.

Expulsaron a Jesús de la ciudad, pero los pastores estaban allí, y llegaron de los campos, en la noche, guiados por las estrellas guardianas de la vida. Así lo quiero reflejar en el comentario del texto que ahora sigue. Pues bien, también nosotros, unos cuantos, del entorno de Aldea-Rubia hemos estado en la noche nublada de humedad, sin estrellas, pero llena de la EstrellaJesús.

Así lo quiero comentar con la luces de la mañana de este nuevo 25 de Diciembre, día del sol Jesús. Para todos un saludo y un deseo feliz de felicidad.

Hoy hubiera cumplido mi madre 115 años. Por eso la recuerdo esta mañana con nostalgia gozosa. Eguberrion de nuevo, un Día de Navidad gozosa para todos. Con el corazón lleno del canto de los ángeles pastores del cielo, en honor de Jesús nacido, mi canto de felicidad, con Mabel, que ha venido feliz de la misa.

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Adviento con María: Esos tus ojos misericordiosos

20.12.16 | 09:32. Archivado en Amigos, la voz de los, María, Adviento - Navidad

La Salve ha sido quizá la más conocida de las oraciones específicamente católicas, una antífona mariana, de origen medieval, dirigida a la Madre de Jesús, pidiéndole que sea intercesora misericordiosa ante su Hijo Jesucristo.

Me parece hermoso presentarla y comentarle en este Adviento, al final del Año de la Misericordia. No es, como diré, la única oración de María, pus a su lado ha de ponerse el Magníficat, que es el canto de la justicia radical (¡derriba del trono a los potentados...!). Pero es también importante, pues nos sitúa ante la maldad radical de la vida (¡destierro, valle de lágrimas, campo de destierro y llanto!), haciendo que podamos abrir los ojos del corazón en gesto de esperanza.

Cuentan que un día, en su famosa Cátedra de Filosofía, el profesor D. José Ortega y Gasset estaba explicando el análisis existencial de M. Heidegger, el más radical de los pensadores del siglo XX, comentando temas como caída y finitud del hombres, estar arrojado y perdido en el mundo... y de pronto se paró y pregunto al alumno más sabio del grupo: ¿Puede usted compararme el análisis de Heidegger con la Salve Cristiana?

Siguen diciendo que el alumno sabio contestó que Heidegger era un pensador excelso, mientras que la Salve era una oración de incultos supersticiosos...

Pues bien, Ortega, famoso por su durísima ironía, le dijo: Usted, alumno mío, no es inculto y supersticioso, sino algo muchísimo peor, es un idiota. No existe, que yo sepa, en la historia de occidente un texto que mejor refleje la condición del hombre, la Goworfenheit, que la Salve cristiana. Pero quizá a Heidegger le falta la Madre.

En este contexto, entre Heidegger y el final del Adviento, he querido ofrecer un breve análisis de la Salve, como oración de Adviento, una oración que no es todo para los cristianos, pero que sigue siendo importante.

Imagen: Una representación tradicional de Santa María de la Salve (como la que tenía en su mente el "famoso" alumno de Ortega, del primer tercio del siglo XX, quizá alejada de nuestra sensibilidad, casi un siglo más tarde. Al final he querido poner,al lado de la imagen de María, para quien siga leyendo, una fotografía de estudio de J. Ortega y Gasset. Buen final de Adviento, con María (y con Ortega y Gasset, es decir, con el pensamiento).

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Concebido por el Espíritu Santo (cada ser humano engendrado por Dios)

18.12.16 | 19:56. Archivado en Jesús, María, Judaísmo, Adviento - Navidad

He comentado anteayer el evangelio de este domingo 4º de Adviento (Mt 1, 18-25), pero sin ocuparme de las palabras centrales del ángel a José:

No tengas miedo de recibir a María, tu mujer,
porque lo que ella ha concebido es del Espíritu Santo (1, 20)

Estas palabras han pasado a todos los credos cristianos: "fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María". Ellas han sido objeto de grandes disputas, desde el comienzo de la Iglesia (como indican los primeros concilios de Nicea y de Éfeso...), y en la actualidad siguen siendo tergiversadas, criticadas y aceptada con pasión (según los casos).

En la reflexión que sigue quiero comentarlas brevemente, sin distinguir entre creado, engendrado y concebido (como sería necesario), sin separar el plano eterno del Hijo de Dios y el plano histórico de Cristo (con otros temas igualmanente discutibles y distinguidos). Para situar el tema quiere recoger dos experiencias:

-- La primera es muy antigua (del año 1951 o 1952). Yo me examinaba por libre en el Instituto de Bilbao. Éramos muchos, el examen era público y oral, y el cura de religión nos iba haciendo las preguntas pertinentes. Llegó mi turno, miró la lista, me dijo si me llamaba así y me pregunto si Dios era creador de todo... Le respondí como pude (no recuerdo bien cómo), y de pronto me dijo: "¡O sea, que ahora Dios no crea nada!". Yo le respondí con gran aplomo: "No, no es así, Dios sigue creando un alma para cada hombre que nace".

Yo no sé si entendía lo que decía, pero sé que nos lo había dicho el profesor de Religión de Durango, José M. Duñabeitia, y me había quedado muy grabado, y se lo dije con todo aplomo. Duñabeitia se cansaba a veces en las clases, y nos contaba sus historia, sobre todo la del Penal de Ocaña donde le internaron tras la guerra (en el mismo penal donde estuvo y murió Miguel Hernández, de quien entonces no nos hablaban).

No recuerdo mucho más. Sólo que el examinador, un Canónigo de Bilbao, me miró fijamente y me dijo: ¡Bien, Chaval, puedes irte!

-- Segunda experiencia... El recuerdo de aquel examen y de aquella respuesta que di sin entenderla me ha guiado toda la vida (y parte de mi teología ha sido un intento de responder a ella)... Hoy (2016) creo como entonces que Dios sigue creando almas, aunque quizá lo diría de otra forma: Dios no crea" almas sin más, sino que "engendra personas", por obra de su Espíritu, como engendró a Jesús .

Desde ese fondo entiendo un modo mejor (sin entenderlo del todo) este relato de Mt 1, 18-25, donde se nos recuerda la palabra del ángel a Jesús: Lo que María tu esposa ha concebido viene del Espíritu Santo, por eso acógelo como don de Dios. Sabes que ese niño es tuyo y de María, su Madre, viniendo directamente de Dios.

De eso tratan las reflexiones que siguen, algo más técnicas, elaboradas a partir del texto de Mt 1, 18-25, en sintonía con las cosas tan hermosa que ha dicho en este mismo lugar Juan Masiá (RD: 11.12.16) al decir que todos los padres son "adoptivos" en el sentido profundo del término, pues cada niño es engendrado y nace (crece, vive...) por obra del Espíritu Santo.

Me gustaría poder decir cosas tan hondas y verdaderas que ha dicho mi amigo Juan Masiá, que han ayudado a tantos padres, a tantos creyentes. Pero quizá también las mías, un poco más técnicas, en la línea de las postales anteriores de este blog podrán acompañar a mis lectores. Buen final de adviento para todos.

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Amores que no todos entienden (X. M. Carvallo)

12.12.16 | 15:43. Archivado en mujer, Amigos, la voz de los, María, Adviento - Navidad

Xosé Manuel Carvallo Ferreiro, colega y amigo, algo más joven que yo (nació en 1944), pensador y escritor, un hombre infatigable, que nos invita a celebrar de nuevo la Navidad como fiesta de María, con amores que no todos entienden.

Escribe en galego, como la gente de su tierra, por eso le he pedido que traduzca el texto, pues la mayor parte de mis lectores lo entienden mejor, y así lo ha hecho, a ruegos de un amigo común (Xosé Carlos Enríquez), a quien agradezco su gentileza.

¿Qué voy a decir de Xosé Manuel? Quien quiera seguir sus publicaciones vaya a su "Cerra", o busque las noticias de su biografía, que presento al final de esta postal.

No necesito presenta su trabajo, que hago totalmente mío, no sólo por su contenido, sino por su estilo, por su cercanía humana, por la magia gallega, cristiana y humana de su lenguaje.

Es un lujo que haya habido y que haya "curas" rurales como Xosé Manuel, hombres de cultura universal, y al mismo tiempo cercanos a su tierra y a sus gentes. Hombres abiertos al mundo entero... y sin embargo (¡por eso!) tan cercanos a la vida de los últimos labregos, que llevan con honor la historia de su tierra, la historia de todos los hombres, tal como se ha vivido y se vive en los campos de Galicia, en las entrañables tierras de Lugo.

Graciñas, Xosé Manuel, por ser quien eres, por escribir como escribes, por buscar siempre la verdad, por ilusionar a todos con tu cercanía, tu inteligencia, tu magia.

Boas Festas de Nadal. Que el año nuevo que entra te conserve así de vigilante y vivo, en medio de tu enfermedad. Uma aperta. Xabier

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8.12.16. Inmaculada, una mujer

07.12.16 | 18:59. Archivado en Dios, María, Oración, espiritualidad

María no es una diosa, sino una mujer concreta, de Nazaret de Galilea, pero una mujer que ha vivido muy cerca de Dios y que engendrado y educado humanamente (es decir, “divinamente”) al mismo Jesús, Hijo de Dios.

Según la tradición, ella fue engendrada de una forma normal (matrimonial) por unos padres que se llamaban Joaquín y Ana (¡nombres apócrifos!), de tal manera que su concepción y gestación fue “Inmaculada” (sin ningún tipo de pecado). Pero más que a la simple “concepción” (generación), este título de Inmaculada se refiere a todo el proceso de la vida de María, pues ella fue siempre fiel a Dios, es decir, in-maculada.

Este “dogma” de la Inmaculada, definido por el Papa Pío IX el año 1854, ha surgido en el contexto de una antropología hoy parcialmente superada, pero expresa y transmite una intensa experiencia de fe que quiero destacar. Dejo para otro posible momento la discusión hermenéutica del tema. Hoy me limito a comentar el evangelio del día (Lc 1, 26-38) desde la perspectiva de María Inmaculada.

Felicidades a todos los cristianos, especialmente católicos, que, a partir de este “dogma”, pueden contemplar con gozo el misterio de todo engendramiento humano, que puede y debe llamarse in-maculado. Felicidad, por tanto, para todos los que nacen de Dios, naciendo de la carne y de la vida humana, es decir, a todos los hombres y mujeres de la tierra (En la imagen, la Inmaculada de J. de Ribera, de la Iglesia de la Purísima, de Salamanca).

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Martes, 30 de mayo

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