El blog de X. Pikaza

15. 8. 17. Ascensión al cielo, encarnación en la historia: Dorothy Day

Celebramos hoy la fiesta de la Ascensión/Asunción de María, Madre de Jesús, al cielo, y muchos han pensado que se trata de una salida, de una especie de abandono.

Ella, la Santa Virgen, deja de la tierra, supera la lucha y dolor de la historia, y sube radiante al cielo azul de la pura belleza, de la absoluta transparencia. Así la hemos pintado y sentido muchas veces.

Pero he recibido hace unos días esta foto de Dorothy Day, defendiendo la paz y la justicia social, en medio de unos duros defensores de un tipo de orden de la tierra. Ciertamente, ella ha subido al cielo, pero lo ha hecho "bajando" a la historia de la lucha social, de la batalla más dura por la vida, precisamente en USA, territorio duro de riqueza a injusticia.

Dorothy Day es para mí el símbolo mayor de la Iglesia Católica de Estados Unidos, como ha recordado el Papa Francisco, una Iglesia que a veces parece vendida a la mamona, pero que tiene en sus raíces un fuerte testimonio de servicio a favor de los necesitados.

En medio de sus debilidades y problemas, esa iglesia sigue siendo una comunidad ejemplar de creyentes que pueden ofrecer y ofrecerán una semilla de evangelio y esperanza en este mundo cambiante y paradójico en el que viven.

En ese contexto he querido recordar unidas a María de Nazaret y a Dorothy Day, este día de la Ascensión:

a) Porque María subíó al cielo, pero subió diciendo que "Dios derriba del trono a los potentados, y eleva a los oprimidos, colma de bienes a los hambrientos y a los ricos los despide vacíos..." (Lc 1). Sube bajando a la injusticia de la historia, sube protestando contra la opresión, sube afimándo el derecho de los pobres, sube pisando a la serpiente (queriendo destruis, con Dios, por Jesús, los poderes de injusticia de la historia.

b) Por su parte Dorothy Day ha bajado al infierno de la injusticia, desde una vida dura de periodista, mujer engañada, madre frustrada..., símbolo de las grandes luchadoras feministas o, mejor decir, humanas del siglo XX, al servicio de los obreros con trabajo y especialmente de los obreros sin trabajo en tiempos de la Gran Depresión

Ha bajado para convertir el infierno USA de los años 30-40 en camino de cielo. Su vida ha sido una Ascensión... en manos de Dios, como la de María, una Asunción: Por Dios en Cristo ha querido subir hasta el cielo de la vida a los pobres del mundo. Por eso quiero recordarla hoy, día de María de Nazaret, su amiga, en medio de tantas diferencias que no son para separar, sino para unir.

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2.8.17. Virgen de la Sangre, Merced de los cautivos

Según la tradición, un dos de agosto del 1218 (el año próximo serán 800 años) la Virgen María se apareció a un comerciante de Barcelona diciéndole que ella había dado su sangre por Jesús y que la seguía dando por aquellos que más sufren en el mundo.

Por eso he querido llamarla Virgen de la Sangre, Merced de los cautivos. Sangre significa "vida", dar la sangre es entregar la vida, ponerla al servicio de los demás. Merced significa en este caso "gracia", gratuidad liberadora.

Sobre el año y día exacto de aquel acontecimiento discuten aún los historiadores, y también discuten sobre la naturaleza de aquella experiencia: ¿Fue una visión interior, una aparición externa, una descensión pascual de María…?

También discuten también sobre el destinatario: ¿Estaba sólo Pedro Nolasco, comerciante/redentor de cautivos, o estaba con él un jurista llamado Raimundo de Peñafort y el joven rey Jaime I de Aragón?

Dejemos que discutan de ello y de otras cosas más o menos significativas, pues lo que importa no es el carácter externo de aquella experiencia, sino que lo que significó entonces y lo que sigue significando ahora, para la Iglesia y para el conjunto de la humanidad, desde una perspectiva materna, femenina, desde el mismo centro "mariano" de la Iglesia

Lo cierto es que se dio por entonces, hace 800 años, una revelación “mariana” que ha marcado la vida posterior de la Iglesia, pues ella, la madre de Jesús (¡Madre de Dios!) “dijo” que ella había engendrado con su sangre no sólo a Jesús, sino que sigue engendrando de un modo especial a los cautivos-oprimidos, de quienes se ocupa

Así lo destacó hacia el año 1450 Fray Nadal Gaver, que recogió y transmitió de forma clásica aquella experiencia de Pedro Nolasco, contando la Descensión o bajada liberadora de María de la Merced, en un relato ejemplar donde que recoge la inspiración liberadora que está al fondo de los diversos grupos mercedarios.

Hoy 2.8.17, cuando comienzan los ochocientos años de aquella "revelación" del dolor y compromiso liberador de María, la Virgen de la Sangre, quiero traducir y resumir aquel relato de la experiencia mariana.

Buen día dos de Agosto a todos los amigos de la Merced.

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E. Llamas (†) y la generación teológica de los 60 (solo Cristo o Cristo-Iglesia)

Los teólogos hispanos de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado debatieron con ardor sobre los temas medulares de la salvación, sobre Cristo redentor y la configuración mariana (humana, liberadora) de la iglesia.

Recuerdo todavía las apasionadas discusiones de mis profesores, entre ellos B. Lahoz, J. M. Delgado, E. Llamas y J. M. Alonso en el contexto de las disputas sobre el protestantismo (con Cristo como único principio de salvación o con Cristo/María o Cristo/Iglesia), en el contexto de la cristología, la mariología (María era “co-redentora”) y la eclesiología (el Espíritu Santo en la Iglesia como principio de salvación).

Los temas entonces discutidos no eran (ni siguen siendo) de fácil solución, en lo referente por ejemplo a la función redentora de Cristo y a la colaboración materna (social, eclesial, liberadora) de María (es decir, de la Iglesia).

‒ Por un lado era evidente el principio luterano del sólo Cristo, en la línea del “sólo Dios” del shema judío (en especial ahora, a los 500 años del 1517)…

‒ Pero, al mismo tiempo, era claro el principio dual de la tradición católica (con Cristo/Espíritu santo, Cristo/creación, Cristo/María-iglesia).

Éste era un tema que venía no sólo de Lutero, sino de la disputa hispana del tema “de auxiliis”, del siglo XVI (aún no resuelto, sobre la colaboración entre el hombre y Dios) en la línea de los bañecianos (dominicos, más monistas) y de los molinistas (jesuitas, más dualistas).

Esa disputa había sido “modulada” por los antiguos salmanticenses carmelitas, y en esa línea se situaba E. Llamas, en las clases que nos ofreció aquel curso 1964/1965 (y de un modo semejante opinaban otros como el J. M. Alonso, Delgado Varela y Augusto Ortega).

En ese contexto retomo algunos elementos de aquella disputa (la más importante que se ha dado en la iglesia occidental, en sus mil años de historia, desde la reforma gregoriana de los siglos X/XI d.C.), tal como la habían formulado los grandes teólogos hispanos del siglo XVI y la reformulaban los nuevos de los año 60 del siglo pasado, en el contexto del Concilio Vaticano II.

Esos teólogos que aquí he llamado de la Generación de los 60 quedaron truncados (segados) por los de la generación de los 70, que se decían Conciliares (del Vaticano II, pero que luego no lo han sido tanto...), con la entrada de nuevas propuestas de tipo más “centroeuropeo”, que parecían ir en la línea del Vaticano II, pero que en el fondo la dejaron pronto a un lado, de un modo vergonzante.

Se rompió de esa manera en gran medida la gran tradición hispana (todos esos autores y otros que podría citar abandonaron más o menos voluntariamente la enseñanza teológica y/o se ocuparon de otros ministerios eclesiales, con gran dignidad).

Como dije hace dos días, esos y otros teólogos del 60 quedaron barridos por la nueva hornada del 70, que trajo grandes y nuevas cosas, pero que rompió con la tradición hispana, a la que no dejó desarrollarse de un modo “natural”, desde dentro.

Evidentemente, la historia final no está escrita todavía... pero, en esa línea, como espectador ingenuo de aquella historia de acoso, derribo y pretendida reconstrucción quiero recoger aquí el planteamiento cristológico-mariológico de E. Llamas, que acaba de fallecer, presentando de nuevo su propuesta en diálogo con Lutero, a los quinientos años de las tesis de Wittenberg (1517).

Imagen 1: Obra clave de E. Llamas
Imagen 2: Llamas y el diálogo teológico con la Reforma
Imagen 3: Los temas básicos de este trabajo están tomados de mi Diccionario de pensadores cristianos.

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Enrique Llamas OCD (1926-2017). Profesor de la UP (Salamanca),investigador, amigo

24.07.17 | 10:02. Archivado en Teólogos, Teología, Santos, Espiritualidad, María, América Hispana

El P. Enrique Llamas (del Sagrado Corazón) ha muerto esta mañana (24.7.17) en Madrid, y con él muere (y queda en la memoria de la vida) uno de los profesores y teólogos más significativos de las últimas décadas.

Ha sido historiador de teología, maestro de dogmática, director de la Sociedad Mariológica Española, de la Academia de Doctores de Madrid, amigo. Un hombre de fortuna desigual, de fuerte carácter, de inmensa humanidad.

-- Le conocí cuando llegué a la UP de Salamanca (1964) y formó parte de mi tribunal de licenciatura. Fue duro, exigente con mi exposición latina, pero siempre correcto.

-- Era por entonces el profesor estrella de la Facultad de Teología de Salamanca , y defendido su tesis doctoral sobre los Salmanticenses, y conocía como nadie la nueva teología centro-europea, francesa y belga, holandesa y alemana. A él le debo lo que de ella sé (después la he ampliado, pero no mejorado).

-- Fue censor de mi tesis doctoral de teología, sobre la Trinidad en Ricardo de San Victor (1966) y conservo un recuerdo imborrable de su observaciones pertinentes, con su fondo de humor fuerte, como era su vida y pensamiento.

-- Cuando volví a Salamanca como profesor, del año 1973 al 2003, el P. Enrique ya no era catedrático, pues le había "barrido" la escoba de los nuevos reformadores, hoy cardenales y obispos (Sebastián y Osoro, Rouco y A. González...). Tendrían sus razones, pero no supieron entender la profunda aportación del P. Llamas, que se mantuvo fiel a sus principios, que accedió a quedar en la U. Pontificia, con un cargo administrativo (como bibliotecario). Fue una pena, fue una tristeza. Fuimos entonces buenos colegas, respetándonos mutuamente, cada uno con su orientación teológica y eclesial.

-- Cuando volví a Salamanca, como vecino de San Morales, el año 2008, le encontré jubilado, maduro en humanidad, hombre entrañable... amigo. Siempre que he ido por su casa (Carmelitas de la calle Zamora) le he encontrado cercano, todo corazón, pronto a la mirada cariñosa, al recuerdo cordial de los viejos tiempos.

Ha sido una gracia conocerle y dialogar así con él estos años (2008-2016)... hasta que hace tres o cuatro meses le han llevado a la Residencia de Mayores de Madrid, donde ha fallecido esta noche.

La reflexión que sigue consta de tres partes:
-- Pequeña nota bio-bibliográfica
-- Mi reflexión sobre su mariología
-- Su visión de San José.

Imágenes
1. P. Enrique del Sagrado Corazón (cuando le conocí, hacia el 1965)
2. P. Enrique Llamas en uno de los últimos congresos de mariología en los que ha participado (Barcelona 2013).

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Gebira,en el comienzo de la Mariología (para A. Piñero)

09.07.17 | 06:36. Archivado en Amigos, la voz de los, María, Evangelios

Varias veces he tratado en este portal de la obra de Antonio Piñero, colega y amigo, a quien quiero mostrar de nuevo mi más profunda admiración y agradecimiento por la obra histórica, literaria y filológica que viene realizando en torno los evangelios y a los principios del cristianismo.

Todos los lectores de RD conocen y muchísimos siguen las aportaciones filológicas e históricas que Antonio Piñero viene ofreciendo a los lectores, en gesto generoso e impagable de comunicación científica de su labor universitaria.

Este ha sido su último curso en la Universidad Complutense de Madrid, y con esa ocasión (y con la ocasión de sus años), amigos y colegas le hemos ofrecido nuestro homenaje en un libro titulado In mari via tua. Philological Studies in Honour of Antonio Piñero (Almendo, Córdoba 2015), donde colaboré con el trabajo que aquí reproduzco (págs. 617-630).

Vaya aquí de nuevo mi homenaje de admiración y gratitud, por lo que escrito y publicando, por lo que ha enseñado y sigue enseñando en su página webb y en RD.
(cf. http://www.tendencias21.net/crist/In-Mari-Via-Tua-Homenaje-10-de-mayo-de-2016_a2200.html).

Me ha parecido bueno ofrecerle, con esta ocasión, las primicias de un trabajo que vengo realizando sobre "el comienzo de la mariología", es decir, sobre el fundamento histórico de la reflexión cristiana sobre la madre de Jesús, a quien algunas iglesias (en especial la de Jerusalén) han reconocido y honrado como gebira, es decir, como madre del Crucificado.


Este reconocimiento de María como gebira forma parte de la cultura y de la vida de los pueblos de oriente (que han reconocido y siguen reconociendo) el valor de una mujer que ha sido y es madre de un hombre de cierta importante , y en especial después que ese hombre ha muerto.Pienso que está visión de la madre de Jesús como Gebira esté en el fondo de la escena de la Visitación (cf. Lc 1, 43).

Tengo la impresión de que la Iglesia posterior ha olvidado este humilde y profundo reconocimiento de la madre de Jesús como gebira, un signo que está en la base del inmenso edificio mariológico posterior de la teología y devoción de los fieles cristianos, un edificio que pierde su fundamento si se olvida de esta base.

Pienso que en este lugar donde la Madre de Jesús aparece evocada como gebira podemos encontrarnos filólogos y teólogos, desde diversas perspectivas de historia, de cultura y de creencia

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Santa María de Pentecostés


María, la Madre de Jesús, aparece vinculada en Hech 1, 13-14 y Hch 2 con la venida y presencia del Espíritu Santo, de forma que Dios ratifica en el gesto y camino de la Anunciación:

-- En la Anunciación (Lc 1, 26-38) ella sola recibe (aunque como representante de todas las mujeres) el Espíritu de Dios, para así ser Madre de Jesús.

-- En Pentecostés (Hch 1-2) ella lo recibe con todos los creyentes, en el principio de la iglesia. De esa forma culmina el camino iniciado en la Anunciación, pasando de la promesa de Israel a la experiencia y plenitud de la iglesia. Así dice el texto:

«Subieron a la sala superior donde se alojaban. Eran Pedro, Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago el de Alfeo y Simón el celota y Judas el de Santiago. Todos estos perseveraban con un mismo interés en la oración, junto con algunas mujeres y María, la madre de Jesús, y sus hermanos» (Hch 1,13-14).

En ese contexto quiero evocar de un modo sencillo (sin un estudio crítico de los hechos en su aspecto externo) el sentido alcance de la presencia de María en Pentecostés (como persona individual y como representante de toda la Iglesia), partiendo de reflexiones extendidas en varias entradas del Gran Diccionario de la Biblia (Verbo Divino, Estella 2015)

-- María está presente en el comienzo de la Iglesia: ella ha realizado el camino de la fe y, unida a unos grupos especiales de seguidores de Jesús, forma parte de la Iglesia originaria.

-- María ha recibido el Espíritu de Pentecostés, culminando de esa forma el camino que había comenzado con la anunciación.

-- Ya no recibe el Espíritu de maternidad para engendrar al Cristo sino que recibe y comparte con los restantes cristianos el Espíritu Pascual de libertad y unión fraterna que le ofrece el mismo Jesús resucitado.

Estos son los temas que ahora trataremos, para terminar uniendo en perspectiva pneumatológica y mariana los motivos de la anunciación y pentecostés. Buen día a todos.
-- En la imagen 1 (de El Greco), María aparece como receptora privilegiada (central) del Espíritu Santo, entre los "apóstoles" (con otra mujer, que debe ser Magdalena). Significativamente no aparecen los hermanos de Jesús.
-- En la imagen 2 María se identifica (al menos virtualmente) con el Espíritu Santo (una tesis defendida, al menos en principio, por L. Boff, Urs von Balthasar y otros teólogos).
-- En la imagen final... una visión de oriente. En vez de María aparece la llama de Dios.

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J. G. Jofré (1417-2017): Una Teología y una Virgen de los Locos (Desamparats)

Esta historia de la Virgen y los Locos empezó en Valencia. No es que allí hubiera más locos (dementes, inocentes, prostitutas y desamparados) que en otras ciudades, pero hubo alguien que quiso acogerles y ayudarles mejor, creando para ellos el primer hospital (casa de acogida y de posible curación) del mundo occidental: el P. Juan Gilabert Jofré (1350-1417), de la Orden de la Merced, cuyo sexto centenario se está celebrando estos días (y cuya beatificación/canonización se celebrará muy pronto, si mis noticias no son equivocadas).

Entre los trabajos dedicados de divulgación que he visto con este motivo, cf.
-- You-tube: El P. Jofré y la caridad en Valencia: https://www.youtube.com/watch?v=T19zVVSf8Fk
-- Rdo. Dom. J.M. Bausset, RD: periodistadigital.com/religion/opinion/2017/05/18/religion-iglesia-opinion-josep-miquel-bausset


J. G. Jofré fue un valenciano ejemplar, profesor y predicador ambulante (en compañía de San Francisco Ferrer), redentor de cautivos (mercedario) y hombre de iglesia, cuyo recuerdo está vinculado, sobre todo, a la fundación del primer hospital psiquiátrico del mundo cristiano, el de los desamparats de Valencia, una obra a favor de condenados a muerte (para enterrarles con honra) y de las prostitutas, niños abandonados e inocentes (locos), para quienes quiso crear un hospital para vivir.

El pintor valenciano Joaquín Sorolla (1863-1923) supo captar en un cuadro famoso la inspiración y el momento de la fundación del hospital para los locos, en un cuadro pintado el año 1887, titulado El padre Jofré defendiendo a un loco. (Diputación de Valencia).

‒ Imagen 1: Visión general del cuadro
‒ Imagen 2: Un detalle, El P. Jofré defendiendo al “loco”.

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13.5.17. Fátima a los cien años. El tercer secreto

El Papa Francisco llega hoy (12.5.2017) a Fátima, para celebrar mañana el centenario de las "apariciones" (13.5.1917).

Cien años han pasado desde entonces, cien años de intensa, apasionada experiencia de Iglesia, desde aquello que sintieron los tres niños (catalizadores de un duro cambio de tiempos), hasta aquello que podemos sentir nosotros, en un tiempo quizá más sombrío y urgente todavía.

En este contexto me viene a la mente la imagen de la Iglesia azotada por el viento entre las olas, y de Pedro, valiente y miedoso, caminando por las aguas en medio de la noche: el tema de Pedro que, a pesar de todo, en medio de su angustia, pide a Jesús que le deje caminar hacia él sobre las olas, hundiéndose en ellas y gritando, hasta que Jesús le toma de la mano y le dice:¡Hombre de poca fe! (Mt 14,22-33)

-- El texto fundante de Mateo se refiere a la historia cristiana de Pedro, a lo que él ha realizado al servicio de la Iglesia. Pero los católicos creemos que ese Pedro puede ser (y es) signo de la entrega y servicio cristiano de todos los creyentes, en un tiempo de cambios intensos, con la barca que zozobra, con los ministros de la iglesia en riesgo de hundirse entre las olas.

-- El texto derivado del Tercer Secreto de Fátima habla de un Hombre de Blanco (un Papa) y de unos cristianos que van subiendo con él a la montaña de la cruz (a través de una ciudad que muere) para ser fusilados allí por los soldados. Esos "niños de la Virgen" han sentido en su entraña el riesgo de un Papa y de una Iglesia que se enfrenta a la gran Revolución de su tiempo (1917), desde la perspectiva de esa "Virgen misericordiosa", que detiene con su amor la gran amenaza de la ira.

En las reflexiones que siguen quiero releer el "tercer secreto" de Fátima (la esencia del "mensaje" de la Virgen, hace ahora 100) a la luz del evangelio y de la situación actual de la Iglesia. En ese contexto sigue sonando la sirena del riesgo, con la voz que llama a conversión (conversión/transformación más que penitencia).

Leído así, lo que sintieron aquellos niños puede seguir siendo valioso para la Iglesia... a pesar de los reparos que me produce el hecho de que el Tercer Secreto se haya mantenido "en secreto" durante decenios, en contra de la orientación del Evangelio. Buen día de Fátima para todos sus amigos.

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Semana Santa. Re-presentar, re-vivir y re-crear la historia (pasión) de Jesús

11.04.17 | 22:32. Archivado en Teólogos, Teología, Nuevo Testamento, Espiritualidad, María, Pascua

Estos tres verbos definen la Semana Santa, la celebración quizámás intensa de los misterios de Jesús, tal como se condensan y culminan en su pasión (morir de vida) y en su resurrección (vivir triunfando en la muerte):

-- La Semana Santa es una re-presentación figura y plástica de algunos momentos principales de la pasión de Jesús. Re-presentar es visibilizar, para que se vea, para que se sienta. Una parte considerable de los turistas y
curiosos de la Semana Santa no pasan de este plano. Se quedan sólo en un tipo de estética vacía de colores, formas y música con movimiento de masas.

-- Los que celebran la Semana Santa y la viven por dentro re-viven en su experiencia y destino el destino de Jesús, su entrega y sufrimiento a favor de los demás, su apuesta a favor de la justicia, su apertura al misterio de Dios que es la verdad, su compromiso a favor de los pobres y expulsados, con los que Jesús padece, expulsado, negado, condenado.

-- Finalmente, los más hondos celebrantes de la Semana Santa re-crean la historia de Jesús, su pasión por la justicia, en amor, su entrega personal por el Reino de Dios. Ciertamente, ellos pueden seguir escuchando los tambores de los penitentes, y caminan quizá siguiendo al Cristo de su devoción. Pero su verdadera procesión la llevan dentro, de manera que ellos mismos son (hemos de ser) la Semana y Vida Santa de Jesús.

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19.3.17. Conversión de José, día del seminario


No se trata de una conversión moralista, pues José era ya justo (Mt 1, 18-25), sino de una transformación radical, de una recreación en línea de evangelio. Sólo así puede ser patrono de los seminarios, esto es, de los hogares donde se aprende a vivir en la línea de Jesús, con María, su mujer, al servicio de la vocación cristiana-

San José ha sido en los últimos siglos el gran patrón de lo cristianos católicos:

‒ Patrón las monjas a las que protege, como hombre de la casa (Santa Teresa)
‒ Patrón de la Buena Muerte, en manos de Jesús y de María
‒ Patrón de trabajadores, carpinteros y obreros
‒ Patrono de novios que buscan y de maridos turbados
‒ Patrón de buenos padres… y niños sin padre
‒ Patrón de la Iglesia, familia de Jesús (como declaró el Papa León XIII)

Pero él ha sido y sigue siendo patrono especial de los seminarios, es decir, de las casas concebidas como “semilleros” de vocaciones, para los ministerios católicos, concebidos de un modo patriarcal, en línea de formación para el poder sagrado para los “seminaristas”.

Hoy quiero insistir en ese último motivo, en un tiempo de fuerte crisis vocacional, en el sentido tradicional del término, para poner de relieve un rasgo un rasgo a veces olvidado: Según el evangelio, José ha debido realizar un fuerte cambio, ha debido convertirse de un modo intenso para ser “padre” de la familia mesiánica, simbolizada en Jesús.

Ese cambio de José, que ha un superar un modelo de mesianismo patriarcalista de varones (mesianismo de poder, educación para el “señorío”) nos sitúa en la buena línea de lo que podemos llamar la “conversión de los seminarios”, es decir, de las vocaciones cristianas a los ministerios en el siglo XXI.

Lo teníamos todo bien dispuesto. El siglo XX había sido el “estallido” de los seminarios, con cientos de “vocaciones sacerdotales”, cientos de miles de seminaristas, preparados para recibir unos ministerios de “excelencia”, en línea de poder mesiánico… Pero ahora, a comienzos del XXI, ese modelo ha quebrado, de forma que se necesita (necesitamos) una buena conversión (una buena muerte para nacer de nuevo). En este contexto, San José es un buen patrono, porque ha sido el hombre de la gran conversión.

En ese contexto quiero hablar de la nueva función de José, para traza en forma de parábola la exigencia de la transformación de los “seminarios” o, mejor dicho, la conversión de una iglesia patriarcal (llena de poder mesiánico) en iglesia de la fe y comunión mesiánica, en gesto de fe, abierto al misterio de la vida (simbolizada por María), a la vida nueva de Jesús.

Los evangelios nos sitúan de lleno ante la “conversión” de José, expresada como superación fuerte de un modelo mesiánico-eclesial, no para morir y desaparecer, sino para crear otro modelo (camino) de más alta identidad evangélica, de más fuerte compromiso de evangelio, desde la iglesia actual (2017).

Éste es un tema de Biblia y Teología, es un tema de Eclesiología... pero también de "biología espiritual": Necesitamos varones y mujeres dispuestos a todos los ministerios, a todos los carismas eclesiales... Otro tipo de vocaciones, otro tipo de ministros, dentro de la Iglesia actual, con José y María, con todos los cristianos.

Desde ese fondo (tras haber felicitado a los josés y pepes, josefas, pepitas etc.) quiero presentar la vida y conversión de José como modelo de una transformación de los “seminarios”, es decir, de los ministerios de la Iglesia.

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¿No sufriría menoscabo si hubiese nacido de un matrimonio norma? (J. Ratzinger)

22.02.17 | 23:46. Archivado en Jesús, Nuevo Testamento, María, Adviento - Navidad, Familia

Esta famosa sentencia de Ratzinger (la filiación divina de Jesús no sufriría menoscabo si hubiese nacido de un matrimonio normal), tomada de su Introducción al Cristianismo, que cité con más detalle en la última postal, resulta por un lado positiva, pues supera el nivel biologista de la concepción de Jesús, pero, al mismo tiempo, en otro plano, me parece profundamente desafortunada, por dos razones principales que presentaré primero en resumen y que después desarrollaré en la línea del evangelio de Lucas.

La frase suena así en su original germano: “die Lehre vomGottsein Jesu würde nicht angetastet, wenn Jesus aus einer normalen menschlichen Ehe hervorgegangen wäre...“ (Einf. in das Christentum, Kösel V., München 229). No hay equívoco en la traducción.

Pues bien, este juicio de Ratzinger resulta a mi entender desafortunado en su contexto y trasfondo teológico:

1. Porque va en contra del Grundaxiom de la teología trinitaria, formulado por K. Rahner y aceptado por el conjunto de la teología actual: La inmanencia (el ser profundo) de Dios se expresa en su economía salvadora (y viceversa). Pues bien, en contra de eso, conforme a la visión de Ratzinger, el ser divino de Jesús es independiente de su “encarnación” (de su forma de hacerse humano, de su mensaje y vida, y de su muerte).

Ratzinger sigue así una visión “alejandrina” de la Encarnación, que en el fondo no es tal, pues Dios no se hace radicalmente humano (en la línea de Jn 1, 14), sino que asume de alguna forma al hombre, en una línea que se acerca a la gnosis, rechazada por la Iglesia antigua. Lo que dice Ratzinger (que la encarnación no añade nada al ser divino del Hijo de Dios) nos parece, al menos, desafortunado.

2. Porque va en contra de la dignidad de la concepción y del nacimiento humano…, como si nacer de un modo “integral” (en un matrimonio normal, es decir, por el encuentro de amor hombre-mujer, es decir, de dos personas) fuera en el fondo secundario. En contra de eso, la iglesia antigua (representada por Mateo y Lucas) ha sabido que el “nacimiento de Jesús” forma parte del despliegue de Dios. En otro tiempo, eso se daba por supuesto al afirmar que “nació de María virgen” (es decir, del amor pleno de María, en cuerpo y alma, con lo que ello implica)… pero en la teología alejandrina y luego en cierto “idealismo” cristiano de tipo gnóstico o doceta ha tendido a olvidarse (como solía decir K.Rahner). Teogo la impresión de que en el fondo el pensamiento de Ratzinger sigue siendo doceta, pues no asume las consecuencias de la encarnación de Dios, en plano personal y social.

Estas afirmaciones deberían precisarse y discutirse de un modo mucho más profundo, pero las asumen casi todos los exegetas católicos y gran parte de los dogmáticos. Aquí no puedo desarrollar el tema. Por eso me limito a presentar una lectura abierta del evangelio de la infancia de Lucas, en línea de encarnación total del Hijo de Dios. Perdonen mi juicio que puede ser algo duro los amigos de J. Ratzinger, a quien considero un teólogo genial… pero un teólogo que debe ser repensado y superado desde el evangelio.

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Concebido por el Espíritu Santo, nacido de María Virgen (1)

20.02.17 | 17:58. Archivado en Nuevo Testamento, Amigos, la voz de los, María, historia

A raíz de una entrevista hecha a M. J. Caram, el tema del nacimiento de Jesús ha vuelto con pasión (e insultos) a los “mass media”. No quiero mediar en la polémica, sino ofrecer unas razones para el mejor planteamiento del tema, que se centra en dos afirmaciones básicas del Credo:

1. Jesús ha sido concebido por el Espíritu Santo. No nace “sólo” de unos padres humanos, sino que ha surgido por obra (por gracia) del Espíritu de Dios, como expresión y presencia definitiva de su amor.

El tema de la concepción por el Espíritu de Dios pertenece a la identidad de los cristianos , pues los que creen no nacen sólo de la carne o sangre (de la pura voluntad humana), sino de Dios, siendo sus hijos (cf. Jn 1, 12-13).

2. Jesús ha nacido de María Virgen, es decir, de una mujer concreta (de una joven capaz de concebir), no es un fantasma, un ser angélico de “apariencia humana”, venido directamente del cielo como querían los docetas y los gnósticos. En contra de ese riesgo se introdujo en el Credo la palabra “nacido de María Virgen”, de una mujer concreta, de una carne humana.

Así entendido, este dogma no trata de una "virginidad espiritualista" (sin carne), sino de una carne humana concreta, concretada en María, una mujer creyente (cf. "bienaventurada tú porque has creído...": Lc 1, 45).

En ese contexto, antes de desarrollar este motivo, a lo largo de dos días, quiero presentar una cita clave de . J. Ratzinger, Introducción al Cristianismo, cap. 9, comienzo (cf. http://www.medioscan.com/pdf/Introduccionalcristianismo.pdf , pag 107):

La concepción de Jesús es la nueva creación, no la generación por parte de Dios. Dios no es algo así como el padre biológico de Jesús, y ni el Nuevo Testamento ni la genealogía de la Iglesia han visto en ese relato o en el acontecimiento narrado el fundamento de la verdadera divinidad de Jesús, de su .filiación divina...

La filiación divina de Jesús no se funda, según la fe eclesial, en que Jesús no tiene padre humano. La filiación divina de Jesús no sufriría menoscabo alguno si hubiese nacido de un matrimonio normal, porque la filiación divina de la que habla la Iglesia no es un hecho biológico, sino ontológico; no es un acontecimiento del tiempo, sino de la eternidad de Dios… que atrae a sí mismo la criatura hombre en el hombre Jesús, de modo que él mismo es hombre”.

Según eso,la concepción por el Espíritu y el nacimiento de Jesús de "María virgen" no se puede plantear ni resolver en un plano biológico, sino de revelación (presencia) de Dios y de comunicación humana, como seguiré indicando. Buen día a todos. Posiblemente, la visión ontológica de J. Ratzinger (que parte del Hijo eterno de Dios) no es compartida por todos aquellos que insisten más en su identidad histórica, pero ella nos ayuda a plantear mejor el tema, como seguiré indicando.

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