El blog de X. Pikaza

Los ángeles movieron mi cama. Dominación, pobreza y terremoto en México.

Así escribí a un amigo el pasado día ocho, desde CDMX, es decir, desde la Ciudad de México (el entiguo México DF): "Los ángeles han movido esta noche mi cama...".

Yo estaba bien dormido en un hotel, al lado de la Universidad Iberoamericana, donde me habían invitado a impartir un ciclo de conferencias sobre Violencia, dominación y dinero en la Biblia.Terminaba ese día el curso, y descansaba tranquilo porque los temas iban desarrollándose con normalidad y todos parecían muy interesados en los temas antiguos de la Biblia, que yo quería explicarles desde la situación actual de Cataluña y Euskadi, de España, México y USA, con el mundo entero.

Además había aprendido a moverme de nuevo por el barrio, que conocía bien, desde los años ochenta del siglo pasado cuando, recién inaugurada la nueva Iberoamericana me invitaba Bárbara Andrade (Q.E.P.D.)... un barrio que era casi un basurero, en las colinas de Santa Fe, carretera de Toluca.

Dormía tranquilo, sin más conciencia profunda que la luz lejana de los rascacielos del entorno (imagen 1), en el centro de una inmensa villa financiera, presidida por la carísima iglesia de San José María Escribá (imágenes 2 y 3), donde había ido esa tarde a mirar y a rezar, visitando al patrono de la Gran Ciudad del Dinero.

Parecía todo perfecto, grandes rascacielos, seis o siete hoteles de lujo... y un tren rápido, elevado sobre grandes pontones, que cruzaría el barrio, entre la tierra y el cielo, separado de las chabolas de de Tacuba y Santa Fe.

Era una Nueva Ciudad, un centro financiero y una Universidad elevada en las colinas antisísmicas tras el gran terremoto del año 1985, que había matado a casi 40.000 personas, derribando de raíz la vieja universidad IBERO...

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A la espera del otoño, desde México (Pedro Zabala)

10.09.17 | 17:09. Archivado en Amigos, la voz de los, América Hispana, Política

No sé si espero el otoño, porque acabo de bajar (31.8) del avión de invierno de Argentina, donde he dado unas clases en una Facultad de Catequética, y el obispo del lugar (Morón) me ha dado gracias por haber ido, y por haber escrito lo que escribo sobre Juan de la Cruz.

No me he quedado esperando el bravo otoño de Castilla, porque el lunes (4.9) he vuelto a México y por allí dura más el verano. Enseño unos días en una Universidad Católica (Ibero SJ) de México y después en Guadalajara sobre evangelio y sociedad, en la "Cátedra Kino", el misionero ítalo/hispano que fue investigador, geógrafo y adelantado (patrono) de Arizona.

Vengo, voy... No es fácil así sentir el paso del verano al otoño... Por eso me alegra que P. Zabala me haya enviado estas espléndidas reflexiones.

Con Pedro os dejo. Otro día, con calma, os hablaré de la catequética en Argentina, bajo la sombra de Francisco... y también del compromiso social desde Guadalajara, que es hoy la meca de las letras hispanas, la capital del futuro de las españas (la antigua, la nueva... ), al menos la que más méritos tiene para serlo.

Con P. Zabala os dejo. Buen día. (Y gracias Pedro).

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A Juan Cabo Meana (1953-2016) y con él a miles de misioneros/as que han dado su vida en y por América

05.09.17 | 14:53. Archivado en Iglesia Instituciones, Amigos, la voz de los

Murió hace un año (27. 8. 2016) y quiero “celebrar” su aniversario, con la gente de Gijón, su tierra, con sus feligreses de Ferrol, sus amigos de América, sus hermanos de sangre (¡un recuerdo, Carmen!), sus compañeros claretianos...

Le recuerdo de un modo especial ahora, tras bajas del avión de Argentina y montar de nuevo para México (4.9.17) con cansancio y nostalgia agradecida, por Juan y por miles de misioneros/as de España que a lo largo del siglo XX marcharon y han sido allí decenio tras decenios hermanos y amigos, compañeros y testigos de Jesús entre los más pobres.

La Iglesia hispana del siglo XX ha sido rica en contradicciones (ha estado demasiado de parte del sistema) y de martirios (decenas de miles fueron asesinados por cristianos)... ha creado instituciones como el Opus Dei y las Comunidades Neocatecumenales, con los Cursillos de Cristiandad, ha tenido obispos de líneas diferentes de Pla i Daniel a Tarancón, de Rouco a Inhiesta... Pero su mayor grandeza ha sido la entrega de miles y miles de misioneros y testigos hispanos, llenos de fe y humanidad cristiana, que han actuado en todo el mundo, y en especial en América Latina. Entre ellos recuerdo hoy admirado, agradecido a Juan Cabo Meana.

Así lo he sentido en Argentina y lo siento en México donde estoy. Me sigue llegando al alma el latido fresco de vida y el calor de su entrega, con el recuerdo de cientos de compañeros y amigos que en la segunda mitad del siglo XX cambiaron de tierra, y fueron allí, tras-terrados, los mejores testigos que he podido conocer de humanidad y cristianismo, desde el Rio Grande hasta la Tierra de Fuego, en México y Centroamérica, en Perú, Brasil, Bolivia etc. En esos y otros países les he visto y he convivido con ellos, en viajes y estancias diferentes por aquellas tierras.

No puedo recordar a todos, pero en nombre ellos (en especial de mis compañeros mercedarios) elevo mi canto a Juan, al año de su muerte. No me gusta llamarle “santo”, pero lo era, y con él han sido santos cientos y cientos de “misioneros y misioneras”, que fueron a dar gratis lo que eran y tenían, empezando por su vida.

Ésta es una página para recordar y celebrar, ahora que lamentamos la escasez de un tipo de vocaciones religioas, ahora que pensamos que se cierra un ciclo de vida misionera de la Iglesia. La segunda mitad del siglo XX (quizá todo el siglo XX) ha sido la gran era de la misión evangelizadora y de colaboración social de miles de “misioneros” hispanos, que han escrito una de las páginas más gloriosas de la iglesia y de la vida hispana.

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Manifiesto ecológico 2. Convivir con el Gran Riesgo

El riesgo somos nosotros, como ha puesto de relieve el Papa Francisco, en el Mensaje que Acaba de publicar (1.9.17) con motivo del Día Ecuménico del Cuidado de la creación.

Somos el riesgo, como supo ya el autor del Génesis (cf. Gen 2, 17) cuando dijo que "el día en que comáis del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal"..., el día en que rompáis el equilibrio de la vida moriréis, pero no solamente vosotros, sino que mataréis también la vida del mundo.

Dicen algunos que todo se puede hacer por dinero... No sé si eso es cierto, pero lo cierto es que el mundo se puede matar por dinero, por aquello que Mt 6, 24 llama Mamón, un tipo de capital absolutizado... Por tener más capital, por hacerse dueños del mundo (del bien y del mal), los hombres pueden destruir la vida del planeta, como muchos dicen estamos (=están) empezando a hacer ya los grandes "poderes" fácticos, empezando por el "famoso" presidente USA.

Por eso es necesario aprender a vivir ante el gran riesgo, y de eso tratan las reflexiones que siguen, que retoman el trabajo cuya primera parte presenté hace dos días. Buen domingo a todos. Me gustaría ofrecerles mejores noticias, manjares más suaves. Pero esto es lo que hay. De nuevo buen día.

Imagen: Esta gran bomba lleva el nombre de Moab, el gran enemigo de Israel (que es para muchos en USA el símbolo del "enemigo" musulmán que pone bombas en USA, Francia o Barcelona...). Esta bomba quiere matar a los malos terroristas "islámicos", y de paso puede matarnos a todos, para así defendernos de futuros ataques).

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El cuidado de la Creación I. Un manifiesto ecológico

Hoy, 1 del IX del 2017, se celebra La Jornada Mundial del Cuidado por la Creación, y el Papa Francisco ha publicado un mensaje titulado Usemos misericordia con nuestra casa común (cf. w2.vatican.va... papa-francesco_20160901_messaggio-giornata-cura-creato.html) en el que pone de relieve la exigencia de un cambio global de actitud ante el mundo, con palabras de gran fuerza:

El planeta continúa a calentarse, en parte a causa de la actividad humana: el 2015 ha sido el año más caluroso jamás registrado y probablemente el 2016 lo será aún más. Esto provoca sequía, inundaciones, incendios y fenómenos meteorológicos extremos cada vez más graves. Los cambios climáticos contribuyen también a la dolorosa crisis de los emigrantes forzosos. Los pobres del mundo, que son los menos responsables de los cambios climáticos, son los más vulnerables y sufren ya los efectos. (Num 1).

Esta jornada quiere ser ecuménica, y así se celebrará mañana sábado en Madrid, con asistencia del Arzobispo católico y representantes de diversas Iglesia. En ese contexto quiero recoter un texto que lleva el título de "Manifiesto ecológico" (Paradigma tecnocrático y crisis ecológica), que presenté en el Congreso de Ecología del Pardo, Madrid (13-15 mayo 2016) y que acaba de ser publicado por la Revista Teológica de los Hermanos Capuchinos.

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El último mal es el suicidio... Pero Dios es mayor que el suicidio

24.08.17 | 12:07. Archivado en Dios, hombre, Amigos, la voz de los

El hombres es un ser que puede suicidarse:
-- puede negar a Dios (el fundamento, sentido y fuente de la vida)
-- Puede negarse a sí mismo, devolver el billete de entrada.

El suicidio es un mal (una tristeza); le he llamado el"último mal", pero sabiendo que el último y mayor es el homicidio (destruir por egoísmo propio o por pura maldad) a los otros. Pero, al mismo tiempo, tiempo quiero decir que el suicidio es una bendición:

-- Sería horrible que el hombre no pudiera suicidarse
-- Sería angustioso saber que no puedo salir de esta vida que se ha convertido para mí en una trampa, una caja de hierro donde estoy encerrado.
-- Sería angustioso seguir muriendo de "putrefacción interna"... sin poder acabar de morirse...

-- No se trata de si es pecado o no...

-- El pecado "mortal" es como he dicho el homicidio directo (es destruir la vida de los demás...), como sabe bien la Biblia, desde Gen 4 (Caín y Abel).

-- El pecado mortal es el homicidio indirecto, como el de nuestra cultura que avanza a la muerte por un tipo de "avance egoísta" que destruye las fuentes de la vida, como ha dicho el Papa Francisco, Laudato sí,, como sabía la Biblia desde Dt 30: Pongo ante ti la vida y la muerte...

En esa línea quiero seguir reflexionando sobre el tema... como hice ayer. Buen día.

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Vivir, prueba de amor. Suicidarse: preguntar por Dios

23.08.17 | 13:06. Archivado en Dios, Amigos, la voz de los, Utopía, esperanza

He tratado ayer del suicidio de algunos amigos sacerdotes o religiosos, afirmando que en el fondo de su gesto había varios elementos:

-- Un cansancio de la vida, un deseo dejar paso a Dios (a algo o Alguien, que podemos llamar pura nada o todo Dios), en medio de la lucha dura de la vida.

-- Una falta de presencia, de futuro, de tarea... en un momento dado algunos sacerdotes-religiosos (como miles y millones de personas cada día) se encuentran no sólo sin tarea, sin sin presencia y futuro... y renuncian a la vida, la "devuelven" (en medio de gran dolor, en general).

-- Cada hombre o mujer que se suicida... es un suicidio de toda la humanidad, y en especial del grupo personal del suicida (en este caso de un tipo de Iglesia), que no ha sabido o podido ofrecer un reto de vida, una compañía.

-- No se trata de echarnos la culpa, de personalizar cada suicidio, como si fuera nuestro..., pero tampoco podemos volver la vista a otro lado, como si no nos influyera. Cada suicidio es un reto para vivir, para acompañar... para ponernos de nuevo ante el Dios de la vida:

Nos encontramos ante una encrucijada, que la misma Biblia había previsto al poner su letrero en el camino:

Hoy pongo ante ti la vida y la muerte, el bien y el mal,
escoge bien y vivirás,
pues de lo contrario acabarás cayendo en manos de tu misma muerte (cf. Dt 30, 15-16).

Así lo había ratificado la segunda página de la Biblia, al plantar ante nosotros el árbol del conocimiento (para saber quiénes somos) y el árbol de la vida y de la muerte (para optar por la vida o suicidarnos; cf. Gn 2).

Aquella no era una elección espiritualista (referida sólo al alma), sino una opción vital de la que dependía y depende nuestra existencia. Sólo ahora sabemos lo que aquella elección significaba, pues nos hallamos ante el riesgo de un gran suicidio individual y colectivo, de manera que, si no logramos asumir nuestra tarea y realizar la buena opción, podemos acabar errando sin sentido, en un mundo sin luces ni señales de futuro, para dejarnos morir o destruirnos unos a los otros en guerra sin fin, bajo el poder de una Bomba que aniquila toda forma de existencia.

Vivir sin más (vivir por costumbre, dejarnos llevar) se ha vuelto insuficiente para mantenernos en la tierra, tras haberla rodeado mil veces, para volver a encontrarnos otra vez y con riesgo más grande ante los mismos problemas de ansiedad, deseo de poder y lucha a muerte de unos contra otros.

Ha llegado el momento de una decisión más honda, y sólo podremos tener un futuro y morar sobre el mundo si sabemos que la Vida merece la pena, no sólo en un plano intelectual, sino también moral, personal y social. De esa forma hemos vuelto, como por un rodeo, al tema de Dios, que se encuentra vinculado al sentido y tarea de la vida, en un mundo donde muchos afirman que él se encuentra ausente.

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Mis amigos, sacerdotes y religiosos "tristes". Tres suicidios recientes

He conocido y querido al menos a tres (¡algunos más!) que en estos dos últimos años han preferido poner su vida directamente ante Dios, sin esperar la muerte (=se han suicidado).

Ciertamente, tenían problemas personales de "depresión", pero tampoco han encontrado un lugar "cálido" de trabajo y acogida, tras cuarenta o cincuenta años de servicio desprendido, gratuito, desinteresado, al servicio de la iglesia y de los pobres.

Eran de los mejores, quizá los mejores...No se han suicidado por falta de fe, sino por un tipo de fe diferente, la fe en un Dios distinto, al que habían entregado su vida, el deseo de encontrarse "ya" ante ese Dios, sin protestar contra los hermanos, dejándoles silenciosamente... para decir con su gesto que sólo en Dios han confiado.

Estos amigos que han dado así su vida, si, la "han dado", me dejan un inmenso poso de tristeza, pues quizá no hemos sabido acompañarles de verdad, pues quizá esta Iglesia del mundo, con sus grandes cambios, no ha sabido seguirles ofreciendo un hogar cálido, una familia verdadera.

Me gustaría citarlos por su nombre y apellido, por su profesión y entrega, pero no me atrevo, pues algunos se siguen escandalizando por (contra) ellos.

Se decía antes que el suicidio es un "pecado" (y lo es, en un tipo de moral pre-personal, sin Dios de amor)... Pero en otro sentido, el suicidio de estos sacerdotes/religiosos ha sido un signo de amor a Dios y de servicio eclesial. Por ellos pido una oración... y un gesto mayor de presencia eclesial, de solidaridad humana, de cuidado psicológico y espiritual

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La periferia es centro de la Iglesia, los secularizados (A. Riccardi)

Decía el Cardenal de Cusa que la periferia de Dios es su mismo corazón ("un círculo cuya circunferencia es el centro...).

En esa línea, el Papa Francisco sigue diciendo que la verdadera jerarquía de la Iglesia son los cojos-mancos-ciegos, los marginados de la historia, hambrientos y extranjeros, enfermos y encarcelados (pero eso lo había dicho ya Jesús, según Mt 25, 31-46; el papa es sólo un buen copista)

Avanzando en esa misma línea, retomando el evangelio y el proyecto del P. Francisco, quiere situarse este libro, que ha sido una de mis mejores lecturas de verano: A. Riccardi, Periferias. Crisis y novedad para la Iglesia (San Pablo, Madrid, 2017).

Dios no está en el centro, sino en el margen de la gran ciudad vencedora, con los vencidos, expulsados, marginados... Con ellos estuvo Jesús, con ellos (sólo con ellos puede comenzar nuestra historia de evangelio).

Ciertamente, A. Riccardi no es periferia... Él es quizá el “seglar” más conocido de la Iglesia de Italia y de la Iglesia Universal: Padre de Familia, Profesor de Universidad (en Roma III), Ministro del Gobierno en Italia… y sobre todo fundador de la Comunidad de San Egidio, del Trastevere Romano, al otro lado de la Gran Ciudad.

San Egidio es una comunidad de tipo orante y comprometido por la justicia, en un barrio de Roma, que es símbolo de todos los barrios y periferias del mundo (hoy en gran parte para turistas). Quien quiera saber algo de la vida y obra de Riccardi mire en Google y lea A. Riccardi o Comunidad de San Egidio… o más en particular las notas de presentación de este libro que ha sido lanzado en Madrid esta primavera con toda abundancia de prensa y obispos.

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9.8.2017. Edith Stein, setenta y cinco años (E. Castellano)

Hoy hace setenta y cinco años, fue asesinada en el campo de concentración de Auschhwitz una de las mujeres más significativas del siglo XX, por su talla humana, por su pensamiento, por su martirio.

Fue judía y filósofa, discípula de E. Husserl, mente privilegiada, en búsqueda de la verdad, en línea fenomenológica.

Convertida al catolicismo por influjo de la lectura de El Libro de la Vida de Santa Teresa, abandona la filosofía profesional y profesa como Religiosa Carmelita, para recorrer con y como ella el camino de encuentro con Jesús, escribiendo alguno de los textos más profundo de espiritualidad del siglo XX.

Encarcelada por el sistema nazi alemán, fue encerrada en un campo de concentración, siendo asesinada en Auschwitz hace 75 años.

Como filósofa, como escritora de espiritualidad, como mártir... como testigo del amor judío y cristiano, dentro de una Europa torturada por sus demonios político-sociales, quiero hoy recordarla, y acudo una vez más al texto que Emilia Castellano, antropóloga, psicóloga y amiga, escribió para nuestro "Diccionario de Pensadores cristiano", en cuya portada aparece (fila tres, derecha).

Gracias, Emilia, una vez más, por tu trabajo, por tu amistad.
Buen día a todos los amigos de Edith Stein
El "icono" está tomado del FB de G. Scalzo (también a ti gracias, Giuseppe). Nos seguimos comunicando.

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Dom 6.8.17. Transfiguración de Jesús, con un general judío que también veía a Moisés y Elías

La iglesia celebra, aunque es domingo, la fiesta de la Transfiguración del Señor (San Salvador), una de las más significativas de la tradición cristiana, por su fondo histórico-simbólico y por la importancia que ha tenido y sigue teniendo, como icono esencial de la experiencia pascual y de la oración de la Iglesia (especialmente en la tradición ortodoxa).

Éste es el icono por excelencia, con la unión del Antiguo y del Nuevo Testamento (Jesús con Moisés y Elías), ésta es la visión orante en la montaña, la experiencia clave de la Resurrección de Jesús, y del camino que con él realizan los cristianos, en visión anticipada de la gloria, en tarea concreta de seguimiento, dando la vida con (como Jesús) al servicio de la vida de los otros.

Éste es el primer retablo del misterio cristiano, tal como lo han "escrito/pintado" desde antiguo iconógrafos, monjes y simples creyentes de oriente y occidente, el icono del camino que sube a (y baja de) la montaña (en unión con el otro gran icono de los Ángeles de la Trinidad: visión de Abraham, "escrita" por Rublev).


Su versión más antigua aparece en Mc 9, 2-8 y la más reciente en 2 Pedro 1, 16-18. Es un prodigio de concisión y riqueza evocadora, un canto de oración y pascua, de historia de Jesús y de esperanza escatológico. Este año la Iglesia utiliza el relato de Mateo (aunque no voy a insistir hoy en la diferencia entre los evangelios sinópticos).

Varias veces he comentado este pasaje en mi blog. Hoy quiero hacerlo de nuevo, en una línea antigua, recogiendo el ritmo y sentido del relato... e interpretándolo al fin desde la perspectiva de un oficial del ejército judío que seguía viendo en su oración a Moisés y Elías (como les había visto Jesús en la montaña), aunque su interpretación era distinta(aunque no opuesa a la cristiana), como seguirá viendo quien lea.

Buen domingo a todos los amigos. Las dos primeras imágenes recogen iconos de la tradición oriental de la Iglesia. El tercero está tomado de un famoso cuadro de Rafael Sanzio

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Santiago Guerra OCD (1930 ‒2017), el más alto ejemplo: Maestro de Yoga, contemplativo cristiano

Santiago Guerra Sancho (=Santo) se ha ido esta mañana (2.8.2017) silenciosamente, lleno de sol, iluminado por la Luz Interior de Cristo, junto a la ermita alta del Carmelo de Segovia, donde estaba dirigiendo unos ejercicios espirituales (como puede verse en la foto, tomada momentos antes de sufrir la caída mortal).

Santiago Guerra, maestro de yoga, contemplativo cristiano, ha sido hasta hoy el más alto ejemplo vivo de comunión teórica y práctica de caminos religiosos, de yoga y evangelio. Sin grandes alardes, sin críticas fáciles, sin difusos concordismos, él ha buscado la unidad en lo profundo del corazón y de la mente purificada, ayudando a sanarse, de un modo gratuita, a todos los han venido llamando hasta ayer a la puerta de sus cursos y talleres de oración. Con enorme sabiduría y dignidad personal, ha sido un puente de encuentro, un orientador hacia el futuro. No ha habido como él nadie más en Salamanca y en España

Para cientos de salmantinos, para miles de amigos y alumnos, él ha sido el testimonio más alto del encuentro con el Dios Cristiano, el Dios de Cristo, a partir de los evangelios, y con la ayuda de un método oriental de meditación, el yoga, que él enseñaba, semana tras semana, en las aulas de su más alta Universidad: la Residencia de los Padres Carmelitas de Salamanca.

Había nacido en un pueblo de Salamanca (Gajates), dentro de una familia clerical, cristiana, con varios hermanos religiosos, a quienes ofrezco mi cariño y respeto. Había estudiado y enseñado en la Universidad Pontificia de Salamanca, en el Instituto Teológico Gaudium et Spes (donde fui colega suyo y profesor los cursos 1952-1975) y en la Facultad de San Esteban (de la misma Salamanca).

Era religioso carmelita, como una encarnación continuad de Juan de la Cruz, su maestro y amigo, y de Teresa de Jesús(ha vivido más años), hasta que la muerte le ha encontrado tropezando y cayendo por la cantera del Carmelo de Segovia, donde había trabajado Juan de la Cruz..

Había sido siempre un hombre de oración intensa, en línea contemplativa, de la mano de Santa Teresa y San Juan de la Cruz, sus maestros, y lo ha seguido siendo hasta su muerte. Pero un día descubrió que los métodos de oriente (en especial el yoga) podían ayudar y ayudaban a penetrar en el misterio más hondo de la vida, pudiendo abrir así un camino en el que se adentrara con más fuerza el Dios cristiano, personal, amigo, encarnado en Jesucristo.

No compartió los recelos de J. Ratzinger, cuando era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y publicó el famoso documento Dominus Iesus (2000), insistiendo en los riesgos de la meditación oriental. Así me dijo, nos decía: “El tema no se resuelve con teorías dogmáticas, sino con la vida… y la vida me ha enseñado, con cientos y miles de alumnos, que la meditación oriental y la contemplación (o mística) cristiana no se oponen”.

Era un sabio enorme, un hombre de experiencia y cercanía, un maestro, bendición de Dios para todos los que le hemos conocido. Él ha enseñado, como he dicho, a cientos y miles de alumnos y amigos, en su cátedra diaria de Salamanca, que el camino interior es lugar de encuentro con Dios, en una vida que se abre al diálogo de amor con Cristo, en compromiso de libertad, de gracia, de fidelidad evangélica.


Serán cientos y miles los que hoy le sentirán presente, desde su dimensión de Cielo, en Cristo, como hombre de Cristo, de oriente y occidente. Ha muerto con las botas puestas, con el sol de frente, iluminando el teso de la Ermita alta del Carmelo de Segovia, tras ofrecer su última lección, allí donde meditaba y enseñaba San Juan de la Cruz, su amigo.

Vaya para él mi agradecimiento, con el amor de Mabel, a quien tantas cosas ha enseñado. Sentiremos su ausencia física en el Carmelo de Salamanca, su casa. Pero sentimos desde ahora su presencia más alta. Hasta pronto, desde siempre, amigo Santiago.

Sin tiempo para más (esperando ofrecer más adelante una reflexión más extensa sobre su pensamiento teológico), recojo aquí tres semblanzas que le ha dedicado la prensa estos últimos dos años. Va al final una bibliografía sucinta, con algunos de sus trabajos más importantes.
Imagen 1: Santiago
Imagen 2: Santiago, ofreciendo su última lección de vida momentos antes de morir
Imagen 3: El último cielo en la tierra que pudo contemplar Santiago, cuando iba a caer, tras la última lección de su vida, cerca del sepulcro de San Juan de la Cruz, sobre la ermita de la Vera Cruz, ante Segovia.

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Miércoles, 20 de septiembre

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