El blog de X. Pikaza

Sólo un cambio de modelo educativo logrará salvar la humanidad (B. Pérez Andreo)

Así condensa Bernardo Pérez Andreo el argumento de mi libro Jesús Educador. La escuela cristiana (Khaf, Madrid 2017) en el último número de Iglesia Viva, donde le dedica un trabajo titulado La Iglesia, una nueva Galilea: Para extender el proyecto de nueva humanidad desde Jesús educador (Iglesia Viva 269 (2017) 138-140; on line: http://iviva.org/getFile.php).

Conforme a la incisiva lectura que B. Pérez Andreo ha realizado mi libro, se han venido dando en los últimos siglos (decenios) otras revoluciones importantes, más o menos fracasadas, de tipo racional y social (político, económico, ecológico, militar...), pero sólo una verdadera y honda revolución educativa podrá ofrecer una nueva oportunidad a la vida de los hombres en la tierra.

B. Pérez Andreo, uno de los máximos valores del pensamiento social, de orientación cristiana, en el mundo de lengua castellana, ha sabido leer no sólo lo que digo expresamente en mi libro, sino lo que en el fondo quiero decir, adelantándose así a mi pensamiento.

Verás, Bernardo, que he querido publicar tu recensión en este humilde blog, precisamente en el día del libro (23.4.17), porque el libro forma una parte importante (y quizá esencial) en esa revolución educativa que me atribuyes, en línea de nuevo conocimiento y nuevo corazón.

Gracias por haber dedicado tu atención a mi obra, en esta revista que tú empiezas a coordinar con mano de maestro. Al servicio de esa revolución por la palabra (y por el libro) quiero seguir estando, queremos seguir estando los dos. Gracias por recordármelo. Sigue aquí tu recensión de mi libro.

Imagen 1: La alquimia del libro, una revolución que hace del hombre un ser humano.
Imagen 2. Bernardo Pérez Andreo, entre los libros de su biblioteca
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Pascua 2017. Ha resucitado en (por) María Magdalena (y resucita en/por nosotros)

16.04.17 | 14:04. Archivado en Nuevo Testamento, Amigos, la voz de los, Pascua, Evangelios

Ciertamente, Jesús ha resucitado en Dios; pero, al mismo tiempo, de un modo inseparable, ha resucitado en el amor de María Magdalena y de otros hombres y mujeres, cuyo recuerdo hace que él siga viviendo en la historia de la humanidad, es decir, en la historia de sus amigos, que forman la Iglesia, de un modo real.

Pueden dudar los no creyentes de la resurrección de Jesús en Dios (¡quizá no hay Dios para ellos!),es más, pueden dudar de la resurrección de Jesús en sí mismo, esto es, como persona, pero es evidente que él resucitó en sus amigos, es decir, que ellos resucitaron por él y comenzaron esta fantástica aventura que es la verdadera iglesia, la comunidad del evangelio.

Más que de la resurrección de Jesús en cuanto tal, como viviente separado, el Nuevo Testamento en su conjunto (Pablo, los evangelios...) hablan de la resurrección, es decir, de la nueva creación de sus discípulos y amigos, empezando por María Magdalena y culminando, según la narración de 1 Cor 15, en Pablo.

Ésta es la novedad del Cristianismo, el principio de la Iglesia: La resurrección de Jesús se expresa y expande en la vida de aquellos que le acogen, dejándose amar por él y respondiendo con amor.

Como dice el "dogma", Jesús es verdadero Dios, siendo hombre verdadero (que vive y actúa en el amor de las mujeres y los hombres que le acogen, viviendo en él y como él, superando la barrera de su muerte biológica.

-- Jesús sólo ha podido resucitar como “hombre” (ser humano), allí donde otros hombres (varones y mujeres) le han acogido y viven por él (con él), de un modo más alto, en amor permanente.

-- Pero, al mismo tiempo, decimos que estos hombres y mujeres pascuales, empezando por María, viven en amor (en mutación mesiánica) porque el mismo Jesús-Mesías está presente en ellos, como Presencia de Dios. ¿Por qué buscar al Vivo entre los muertos? Hay que buscarle y encontrarle en sus amigos, en aquellos que viven de su Vida y por su Vida.

En esa línea podemos afirmar que la Iglesia (la vida de los creyentes, de María Magdalena a Pedro, de Agustín a Francisco de Asís, de Lutero a Juan de la Cruz...) es la prueba y concreción de la Pascua de Jesús.

Esta experiencia responde a la más honda realidad de la historia humana, que ha buscado a Dios en la Vida que vence a la muerte, de diversas formas. Pues bien, según los cristianos, esa más alta realidad de la Resurrección se ha expresado plenamente, de un modo radical y para siempre y para siempre, en Jesús de Nazaret, para expandirse por María, la amiga de Jesús Nazareo, en quien comienza la mutación pascual de la historia humana.

Por eso digo que Jesús ha resucitado en el amor de María Magdalena (a la que presento aquí como ejemplo de todos los amigos de Jesús, que han resucitado por su muerte, empezando por Pedro y los Doce...).

Pero debo añadir también que Jesús ha resucitado y resucita en nuestro amor, es decir, en nuestra resurrección a la justicia y fidelidad, a la misericordia y concordia sobre el mundo, en una iglesia que sólo puede entenderse así como comunidad de resucitados.

Éste es el tema centras de mis reflexiones cristianas, que vengo expresando a mis comentarios al Apocalipsis, Marcos y a Mateo, lo mismo que en la Historia de Jesús y en las entradas principales de mi Gran Diccionario de la Biblia. No sé si lo he logrado, pero he querido y quiero que ellos sean testimonio de la Pascua de Jesús en los cristianos (y de un modo abierto en todo el mundo, desde María Magdalena, Pedro...).

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Sábado Santo. Descendió a los infiernos, un compromiso en la historia

15.04.17 | 18:42. Archivado en Nuevo Testamento, Amigos, la voz de los, Pascua

La confesión pascual fundante del NT incluye la certeza de que Jesús fue sepultado, como indican de formas convergentes tradición paulina (1 Cor, 15, 4) y evangelios (cf. Mc 15, 42-47 par). Pues bien, el Credo de los apóstoles añade que descendió a los infiernos expresando de esa forma un misterio de muerte y de victoria sobre la muerte, que pertenece a la experiencia más honda de la iglesia antigua y de la moderna ortodoxia (icono de la resurrección).

Ese infierno se ha entendido de forma básicamente “moral” (en plano intimista o social), y así lo ha destacado Dante A. en la Divina Comedia, recreando con rasgos cristianos pero también (y sobre todo paganos, e incluso musulmanes) la vida de los condenados, en sus diez círculos, divididos a veces en varios giros. En sentido estricto, Dante no presenta sólo el infierno de más allá, sino el infierno de la historia humana, ofreciendo el retrato más sangrante de los males (de los malos) de este mundo.

Ciertamente, el infierno sigue siendo un tema moral y psicológico…, pero tiene también unos elementos sociales. Y en ese sentido podemos y debemos hablar de diversos círculos de infierno (y compararlos con los 10 círculos del Infierno de Dante):

1. El infierno del dolor, de la enfermedad y la tortura…
2. El infierno del hambre, de la opresión social, de la exclusión (Mt 25, 31-46)
3. El infierno de la droga, con sus implicaciones personales y sociales
4. El infierno de la trata de niños y mujeres, de las disputas familiares…
5. El infierno del miedo, del miedo al infierno, que a veces han cultivado los mismos que debían superar el infierno de este mundo con su vida y su entrega por los otros.

Al papa Francisco nos habla cada día de la necesidad de descender a los infiernos de la historia humana (cárceles, lugares de opresión, bolsas de hambre, hospitales…) para liberar a los hombres de los infiernos actuales del mundo, esperando la gran liberación final de Dios.

Hablaré quizá otro día de los diversos tipos de infierno… no sólo el de Dante, sino el que vio y sintió Santa Teresa. Hoy quiero detenerme en el infierno de la “muerte” salvadora de Jesús, es decir, a su “descenso” al infierno de la historia, según el Credo de los Apóstoles… para indicar también la forma en que los comprometidos por Jesús han de bajar a los infiernos históricos, para liberar a los que allí sufren oprimidos.

Hablaré en esa línea de los tres infiernos… deteniéndome al final en la posibilidad de un infierno eterno… que desde la perspectiva de Dios es imposible, pero que podría ser posible desde la maldad humana (a pesar de Dios).

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Así a Pagola como a Freire, amén

Ambos tienen muchas cosas en común, en línea de de radicalidad humana y cristiana, pero les une también el hecho de haber sido vetados por una institución eclesiástica, que ha impedido que reciban un Doctorado Honoris Causa:

Paulo Freire elaboró en su tiempo una ejemplar pedagogía de la liberación desde los oprimidos, tomando a Jesús de algún modo como referente esencial de una enseñanza al servicio de la plena humanidad, partiendo desde los marginados, pobres y excluidos. Así lo he podido comprobar al ocuparme del método y camino de educación de Jesús Maestro (cf. imagen 3)

José Antonio Pagola está desarrollando una visión también ejemplar de la experiencia liberada y liberadora de Jesús, al servicio de la maduración cristiana, en un mundo donde a veces la misma iglesia corre el riesgo de ponerse de parte de una casta de poder establecido, sin contar con marginados, pobres y excluidos.

Ciertamente, los "promotores" del veto tenían sus razones, tanto el año 1985 (caso Freire), con la dolorosa negativa del Vaticano y del episcopado hispano a concederle un Doctorado Honoris Causa, como el año 2017 (paso Pagola), con negativa del obispo de Vitoria, que sigue pensando que la propuesta de Pagola siembra desconcierto y división en una Iglesia en la que todo debe hallarse bien atado desde una dictadura ¿ilustrada? de tipo religiosa, porque la Iglesia que son ellos piensa por todos, y los demás que son tan Iglesia que no piensen.

Hay una línea clara (es decir, muy oscura) que va de un caso al otro. Creíamos que los problemas del año 1985, con el "cerrojo" de la Cong. de la Doctrina de la Fe a la Teología de la liberación en la versión pedagógica de P. Freire habían pasado (¡Freire, el más hondo pedagogo criatiano del siglo XX, un nordostino de Brasil que pasó hambre de niño, y que quiso que nadie más la pasara, por humanidad, por evangelio, por educación!).

Entonces (años 1984/1985 con los documentos "contra" la liberación), con J. Ratzinger al frente de la Congregación se tenía miedo a una posible lucha armada, no sólo a la filosofía/sociología de clases (pero no de castas), sino al mismo camino de una humilde pedagogía de liberación, al servicio del pan fraterno y la cultura abierta a la comunión de todos los hombres mujeres, con inspiración cristiana.

Pero, a pesar del Papa Francisco, el caso continúa en este "glorioso" 2017 (al menos en Vitoria y en su entorno), pues a ciertos obispos les "molesta" la pedagogía catequética y teológica de J. A. Pagola, que quiere abrir para todos el camino de Jesús.

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Siete claves de Abbá-Immá, el Dios cristiano (para A. Aradillas)

04.04.17 | 08:15. Archivado en Dios, libros, Amigos, la voz de los

Presenté ayer la carta que A. Aradillas me ha mandado desde su portal, comentando el mensaje y contenido de mi libro Abbá-Immá. Historia de Dios en la Biblia (imagen 2).

Es claro que no todos los lectores de mi blog podrán leer ese libro, aunque es pequeño. Por eso he pensado que sería bueno responder a Sr. Aradillas, dándole las gracias por su excelente y amistosa presentación, resumiendo en concreto para él (y de paso para mis lectores) aquellas que son, a mi juicio, las siete claves del libro y, lo que es más importante, de la experiencia cristiana de Dios.

Quien tenga tiempo y deseo de entrar a fondo en el tema del Dios bíblico y cristiano, según mi experiencia y teología, podrá acudir al libro más académico que escribí y publiqué hace dos años con el título de Trinidad. Itinerario de Dios a los hombres (Imagen 3). Allí recojo y expongo de un modo escolar y más pausado los elementos principales de la revelación y presencia del Dios de Jesús (=Trinidad) en nuestra vida.

He querido pues recoger de un modo orgánico los siete puntos principales de mi reflexión sobre Dios, que he venido elaborando y condensando con mi amigo, psicólogo y teólogo M. R. Losada que ha enseñado y enseña estos temas en universidades de Río Janeiro y Recife de Brasil.

Así van por tanto, con cierto atrevimiento (y rubor), para Aradillas y Losada, nuevamente, las siete clave de mi visión del Dios Cristiano, que es Abba-Imma, comunión creadora de vida, siendo Espíritu Santo (círculo de amor divino, un baile misterioso de vida, conforme a la visión del símbolo cristiano de la Trinidad: imagen 1).

En esa línea, todo lo que aquí digo podría y debería explicitarse en claves pneumatológicas (de Espíritu Santo), porque en en él nos movemos, avanzando en amor, en él vivimos y podemos ser, como dice Pablo citando a un poeta pagano en Hech 17, 28. Buen día a todos los amigos, feliz día, porque hay Dios y Dios es "el que es", es decir, el que hacer ser, como Padre-Madre, en amor infinito y siempre concreto.

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Antonio Aradillas, Carta abierta a X. Pikaza (Abbá-Immá, PPC)

03.04.17 | 11:10. Archivado en Dios, libros, Amigos, la voz de los

No creo conocerte personalmente, pero te sigo, querido Antonio. Tenemos amigos comunes y ahora, en la tarde de nuestra vida, reconciliados de forma amorosa y crítica con nuestra Iglesia, queremos seguir sembrando evangelio, que ha sido siempre lo nuestro.

Por eso me emociona que pongas estas letras en tu "portal", que yo leo, siempre que pones cosas nuevas, por tu experiencia y sabiduría, y sobre todo por tu gran humanidad.

No merezco todo lo que me dices, pero te lo agradezco aún más, por eso. Y estoy contento porque sigues (seguimos) en la brecha del evangelio, como he dicho ya, en esta iglesia concreta a la que queremos, y a la que somos fieles, de un modo libre, en línea de evangelio, en medio de todo.

Seguro que un día nos vemos. Como alguna vez te decía, he conocido y querido hace ya tiempo a alguno de tus amigos de tu etapa romana, que me habla de tu bondad y humanidad cristiana.
Gracias, de nuevo, por seguir ahí, por recordarme. No te debo nada, pues no lo haces por deber, sino por deber y por cariño, pero espero un día podértelo agradecer más en concreto, como lo mereces. Todo lo que sigue es tuyo.

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Dom 2.4.27 (2). Marta, la primera autoridad cristiana

Expuse ayer el mensaje de la resurrección de Lázaro. Sigo hoy con el mismo texto del domingo (Jn 11, 1-46), para señalar que la confesión de fe de Marta es para el evangelio de Juan más importante que la resurrección física de Lázaro. Más aún, la confesión de fe de Marta (como mujer, como persona) es más importante que la confesión que la de Pedro. La escena incluye tres elementos:

‒ Fe en el poder histórico de Jesús. Marta dice: “Señor, si hubieras estado aquí no hubiera muerto mi hermano; pero aún ahora sé que Dios te concederá todo lo que le pidieres” (Jn 11, 21-22). Conforme a una tradición que conocemos ya por los sinópticos, Jesús aparece como alguien que hace milagros: cura a los enfermos y resucita a los muertos.

‒ Marta, creyente judía en la resurrección que vendrá. Jesús responde a Marta: tu hermano resucitará y ella precisa: resucitará en la resurrección del último día (Jn 11, 23-24). Esta es la fe fundamental de los judíos (por lo menos de los fariseos), tal como recuerda Pablo en Rom 4, 17 donde presenta a Abrahán como padre y modelo de fe porque creyó en el Dios que vivifica a los muertos y que llama al ser a las cosas que no existen. Este es el Dios de Marta la judía: ella cree en aquel que crea y resucita. Por eso dice a Jesús: mi hermano resucitará en el último día". Así es hija de Abrahán, auténtica judía.

‒ Fe cristiana en Jesús que es la resurrección. Pero esa fe judía de Abrahán queda transcendida por el Cristo. Ante la tumba de Lázaro, el amigo muerto, Jesús presenta a Marta su misterio: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera vivirá; y todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre (Jn 11, 26).
Esta es la fe cristiana, que Pablo ha presentado en forma teológica ("creemos en el Dios que ha resucitado a Jesús de entre los muertos", Rom 4, 24) y que Jn 11, 26 traduce ya en forma cristológica. Lo que define la existencia cristiana no es una esperanza (¡habrá resurrección final para los justos!) sino la unión de los creyentes con el Cristo que ha resucitado y de esa forma viene a presentarse como vida de los hombres. Ésta será, según iremos viendo, la confesión de fe de Marta, que es para el Evangelio de Juan la primera cristiana, por encima del mismo Pedro, la primera autoridad cristiana.

Tomo esa palabra “autoridad” en el sentido más profundo: Por su confesión creyente, Marta aparece en el evangelio de Juan Juan como “jerarquía” primeria de una iglesia de hermanos (formada por ella con Lázaro y María). En esa línea, el Papa Francisco ha establecido su magisterio ordinario en la Casa de Santa Marta (=Señora) de la Iglesia.

La “fe” del Nuevo Vaticano del Papa Francisco no se centra en la confesión de Pedro, bajo la gran basílica, sino en la confesión de la “casa de Santa Marta” donde él celebra la eucaristía y ofrece la palabra todos los días a los fieles de su “parroquia”.

Imágenes:
1. Santa Marta vence/ata al dragón y de esa forma, con su confesión de fe y servicio fraterno, protege la Casa/castillo de la Iglesia.
2. Santa Marta Papa: Lleva el pan y el vino de la eucaristía... y las llaves de la Iglesia (atribuidas también a Pedro). Ella es Papa-Hermana de la Iglesia.
3. La Casa de Santa Marta en el Vaticano... De un modo sorprendente, el Papa Francisco está convirtiendo la Casa de Santa Marta (Domus Sanctae Marthae) en centro del Vaticano, aunque muchos no se dan cuenta.

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Dom 2.4.17. La doble resurrección de Lázaro. Contra los traficantes de la muerte

Dom.5 cuaresma. Ciclo A. Jn 11, 1-46. Este evangelio ofrece la tercera catequesis de cuaresma, las más inquietante y hermosa, culminando las anteriores, del agua (samaritana) y de la luz (ciego de nacimiento). Es una catequesis sobre el Cristo-Lázaro, que aparece desdoblado:

‒ Cristo es Lázaro, el resucitado o, como indica el nombre hebreo: “Aquel a quien Dios ha ayudado” (en sentido pasivo);
‒ Y Cristo es Lázaro, el resucitador, en sentido activo: El mismo Dios que ayuda y acoge en su vida a los que mueren.

Ésta no es por tanto una “anécdota pasada” (y que pasó), en sentido externo, y terminó, una vez por todas, hace casi dos mil años, en la aldea de Betania, junto a Jerusalén, de manera que podemos pasar página, y seguir a lo nuestro, sino la historia permanente de nuestra propia vida, que se sigue realizando allí donde encontramos a Jesús, y con él resucitamos, ya en este mundo.

Ésta historia de vida tiene sin duda un trasfondo de recuerdo de Jesús, que da vida a los muertos en este mismo mundo y que acoge en el seno de Dios Padre (de Abraham) a los que mueren finalmente en pobreza y desamparo. Por eso se ha dividido desde tiempo muy antiguo en dos “historias” convergentes:

‒ Una es la resurrección de Lázaro el Mendigo, a quien nadie ayudó sobre la tierra, a la puerta de la casa del Gran Rico (Epulón), que no se dignó mirarle ni siquiera, ni ofrecerle una migaja de su mesa, sin más amigos que los perros de la calle. Evidentemente, ese Lázaro no pudo (ni quiso) resucitar sobre la tierra, pero fue recibido por los ángeles de Dios en el misterio de la Vida de Dios (Lucas 16, 19-31). Podemos decir que ésta es la primera resurrección, que es propia "del fin de los tiempos", como sabían muy bien los judíos del tiempo de Jesús (como dirá Marta, en el evangelio de Juan).

‒ La otra historia de Lázaro es la de este evangelio del domingo, un hombre de familia, a quien cuidan dos hermanas (de sangre o de comunidad), un hombre que puede y debe resucitar, como podemos y debemos hacer nosotros, ayudados por la fe de las hermanas que nos acogen, impulsados por nuestra propia fe, por la palabra de Cristo. Ésta es la segunda resurrección, que es la propia de Jesús, cuando dice que él es la resurrección y la vida, de forma que aquellos que creen no muerte. Ésta es la resurrección del Lázaro de Juan, como Jesús dice a Marta.

Estas dos historias, que en el fondo son una misma, en dos facetas o momentos, han de entenderse pues como catequesis permanente y verdadera. No son un “caso” ya pasado, para publicarse en un diario o programa de TV sensacionalista, que a las dos horas se olvida, pasando así a otra cosa, sino la verdad de lo que puede y debe pasar en nuestra historia de creyentes

Y con esta introducción puedo venir ya a nuestro texto, repitiendo que ésta es una historia realísima, la más verdadera de todas las historias cristianas, pero no puede tomarse en sentido historicista, no se trata de un suceso externo, acontecido una vez, un día determinado, como milagro de un muerto externo que resucitó a la vida anterior, sino una catequesis honda, gratuita y exigente, de la resurrección, elaborada por la comunidad del Discípulo amado, desde un fondo de recuerdos y tradiciones históricas (que aparecen sobre todo en Lucas: Marta y María, Lázaro el mendigo. Buen domingo a todos. De la unión de las dos resurrecciones trata hoy la liturgia.

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Misión de Jesús: la Segunda Gran Salida de la Iglesia (S. Cruz de la Palma)

La pasada semana (22-24. III. 17) he dirigido en el arciprestazgo de Santa Cruz a la Palma un pequeño curso sobre la misión de Jesús y de la iglesia, insistiendo en una exigencia de "salida". La Isla de La Palma y todas las Canarias fueron hace cinco siglos el lugar de la primera gran salida de la iglesia de occidente; ahora estamos ante la segunda. Ahora estamos ante la segunda: Ha llegado el tiempo de la Iglesia Universal.

Ha sido un buen tiempo para conocer la isla (volcanes y mar), en torno a la Caldera de Tamburiente, y una gran ocasión para compartir la experiencia cristiana de su clero y de su gente. Éstos han sido los temas que he desarrollado, desde la perspectiva de Jesús y su misión de Reino, recreada en nuestro tiempo (año 2017), en una iglesia insular y universal como la de La Palma:

1. Aspectos generales de la misión de Jesús
2. Misión educadora, conocimiento y compromiso de Reino
3. La opción por los excluidos, misión de acogida y sanación
4. El compromiso de la vida, en el tiempo de Jesús y en nuestro tiempo.

He terminado el curso evocando la exigencia de una gran salida eclesial que se extiende desde la Constitución Gaudium et Spes del Vaticano II (1965), pasando por los grandes documentos de Juan Pablo II y Benedicto XVII, hasta la actualidad (2017).

He insistido de un modo especial en la aportación e itinerario de los nuevos movimientos más particulares (Opus Dei, Comunión y liberación, Focolares, Neocatecumenales...) , de tipo conservador (¡insistir en lo que hay!), pero destacando la tarea de universalidad (la Gran Iglesia en el mundo: diócesis, parroquias...) y sobre todo la urgencia de una gran salida, en la línea de Pablo VI (comunión con todos) y de Francisco (apertura concreta a los márgenes del mundo).

Pienso que el curso ha sido bueno, pero no tuve tiempo para ofrecer una última "lección" desde esa perspectiva de Pablo VI y de Francisco, en una línea que va de la Ecclesiam suam (1964) a la Evangelii Gaudium (2013/3014). Esa es una "lección" propia de la Isla de la Palma, retomando la tarea de los 39 mártires jesuitas de Tazacorte.

Por eso quiero ofrecer en este portal, para los amigos de la Palma y para todos los lectores de mi blog una visión de conjunto de esa gran salida misionera de Jesús y de la Iglesia actual (2017), desde la perspectiva concreta de la Isla de la Palma, que fue hace cinco siglos un lugar de apertura misionera muy concreta hacia los nuevos mundos de la misión católica (universal) de oriente y occidente.

De esa manera culmino en este blog el itinerario recorrido con los amigos cristianos del arciprestazgo de Santa Cruz, dando gracias a la diócesis nivariense (Tenerife) por permitirme hablar de la gran salida del evangelio.

Buen comienzo de semana a todos. Las imágenes recogen momentos de mis ponencias de esos días, en la Capilla del Colegio de las Religiosas Dominicas de la S. Familia.

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Ejercicio de amor. San Juan de la Cruz (Ángel G. Escorial)

EJERCICIO DE AMOR
Recorrido por el Cántico espiritual de San Juan de la Cruz
Por Xabier Pikaza

Editorial San Pablo, Madrid, España

No se me ocurre otra descripción de este libro que “monumento”. Es monumental en todos los sentidos y, por supuesto, en su tamaño y presentación. Pero lo es más por el tema elegido.

Nada menos que comentar el Cántico espiritual de San Juan de la Cruz y, además, que el comentarista sea Xabier Pikaza uno de los escritores religiosos contemporáneos más admirado y leído. Y así cuando se inicia el libro, uno no sabe si siente más atraído por el hecho enorme de volver a repasar la obra cumbre de San Juan de la Cruz o por los juicios y argumentos que Pikaza vaya a darnos al respecto.

((Comentario publicado en el portal Betania, en la sección El libro de la semana. http://www.betania.es/

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La ruta de la laicidad (Pedro Zabala)

En principio, la palabra laico no se opone a clérigo, sino todo lo contrario: Laico es el que forma parte del pueblo (Laos), que en general se entendía como pueblo escogido:

Laicos eran los miembros del pueblo de Israel, los buenos "fieles" del pueblo elegido por Dios como modelo y guía para todos los pueblos de la tierra (que eran los goyyim, es decir, los paganos y extranjeros...).

Ahora, en cambio, en general, se se entiende como clero a los mandos superiores, es decir, los clérigos, en el sentido más concreto de jerarcas, dentro de una sociedad jerarquizada.

Por eso, es necesario recuperar el sentido de la palabra laico. Laico es el que forma parte del pueblo, pero sabiendo ya que todos los pueblos forman la única humanidad, abierta hacia un futuro de libertad, igualdad, fraternidad. Éste es, al menos, el ideal y camino cristiano, como dice Pedro Zabala.

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Espanta-cristianos y... personas de buena voluntad (P. Zabala)

Es como un inmenso cansancio que llena la mente y corazón de muchos que no se atreven a vivir en los nuevos tiempos... Otro se aferran a lo antiguo, con miedo nervioso.

Están también los espanta-pájaros, que P. Zabala, amigo y colaborador, llama espanta-cristianos, mientras otros, hombres y mujeres de buena voluntad, quieren abrir nuevos caminos, espacio de encuentro y comunión cristiana.

Están, en fin, los atrae-cristianos, aquellos que abren caminos nuevos, los que llaman e invitan, creando caminos en la línea de Jesús... Son los de siempre, hombres y mujeres de buena voluntad, esto es, de corazón bueno, que siguen confiando en la vida y abriendo espacios de diálogo y encuentro en la Iglesia y en la humanidad. Gracias, Pedro, por decirlo.

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Lunes, 24 de abril

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