El blog de X. Pikaza

Apariciones de Jesús: ¿Históricas y creadoras o histéricas y vanas?

Vivimos en un mundo de apariciones, es decir, de signos más o menos visuales o auditivos, con evocación de presencias que fundan (o dicen que fundan), definen e impulsan nuestra vida en sentido positivo (pero con riesgo de volverse destructoras).

Así ayer y hoy, por ejemplo los medios nos han despertado con la visión de los regueros de luz de muerte de las bombas smart/inteligentes de USA, GB y FR, cabalgando sobre el cielo de oriente para caer en empresas, quizá también de muerte, de Siria. Evidentemente, son apariciones inducidas, de propaganda del poder, con muerte añadida.

En cualquier lugar del mundo se están "celebrando" ahora mismo reuniones de güijas o de otro tipo de espiritismos, que quieren ponernos en contacto, también inducido, con posibles espíritus de un mundo pretendidamente superior, donde habitarían los muertos, para comunicarnos con ellos (en general, estas presencia y/o apariciones son destructoras, como indicaré, desde una perespectiva bíblica, al comentar algunos textos del AT).

Se habla por doquier de apariciones (¿siempre inducidas? ¿de qué forma?) de espíritus, ovnis o entes preter- y sobre-naturales, e incluso de santos que poblarían la otra cara de nuestra pequeña "sabiduría lunar" o nocturna, como mil veces se ha dicho (evidentemente, de una luna que está más allá de los cohetes estelares lanzados por los hombres).¿Cómo distinguir las verdaderas y/o enriquecedoras de las falsas y destructoras?

Pues bien, en este gran teatro de apariciones, los relatos pascuales nos dicen que Jesús se ha aparecido... enriqueciendo así nuestra vida, esto es, abriendo nuestra experiencia y compromiso a un plano más alto de comprensión y acción humana. Por su parte, la liturgia cristiana añade que la aparición de Jesús no sólo es verdadera sino principio y sentido de todas las verdades, fundamento del cristianismo.

Los cristianos afirman que la visión/aparición de Jesús resucitado es creadora de vida, principio de salud. Por el contrario, hay otros que afirman (como decía ya Celso en el II d.C.) que esas apariciones eran enfermizas, en la línea de una histeria destructora, como cierto tipo de visiones y posesiones demoníacas (discutidas por Mc 3)... Por eso es necesario hablar de su naturaleza y/o novedad.

Algo he pensado y estudiado sobre el tema, y me he atrevido a decirlo en el Diccionario de las tres religiones (pág. 103-107), cuyo texto retomo básicamente en lo que sigue, para ofrecer un panorama de lo que han sido (y cómo han sido y son) las apariciones/presencias de Jesús resucitado, como puerta de acceso a un tipo de realidad superior, cuyos testigos quieren ser los cristianos (hombres y mujeres que "ven" algo muy especial, que transforma o debería transformar su vida).
Que siga el buen domingo para todos.


>> Sigue...


Marcelino Legido, un halo de luz para muchos (Vida Nueva)

Ramón Roldán de Arriba (Palencia), acaba de publicar una recensión del libro sobre Marcelino Legido (Imagen), con el título Un halo de luz para muchos

Aprovecho la ocasión para seguir recomendando el libro y el estudio del pensamiento de Marcelino Legido. Todo lo que sigue es de Ramón Roldán:

Un halo de luz para muchos. Así nos exhorta Pablo VI en Evangelii nuntiandi a ser testigos auténticos del Evangelio: “El mundo exige y espera de nosotros sencillez de vida, espíritu de oración, caridad para con todos, especialmente para los pequeños y los pobres, obediencia y humildad, desapego de sí mismos y renuncia.

Sin esta marca de santidad, nuestra palabra difícilmente abrirá brecha en el corazón de los hombres de este tiempo” (EN 76). Si alguien ha vivido todo lo señalado por el papa Montini, ha sido Marcelino Legido (1935-2016), a quien los autores de este libro le dedican un homenaje, año y medio después de su muerte.

Todos le conocieron en vida y, entre ellos, figuran ocho obispos, teólogos –algunos bien activos en la actualidad–,reconocidos pastoralistas, un buen
puñado de sacerdotes, gentes sencillas del pueblo fiel y personas de la cultura. Si lo han hecho, es debido a la admiración que sienten por su atrayente seguimiento de Jesucristo. Fue un evangelizador como pocos, siguiendo a Jesús, “el primero y más grande de los evangelizadores” (EN 7), la gran pasión de Marcelino Legido.

Lo que más sorprende de estas páginas es comprobar cómo unos y otros, sin excepción, coinciden en testimoniar que fue, de un modo especial en la etapa más decisiva de su vida, un sacerdote excepcional, influyendo de modo muy destacado en la marcha de la Iglesia posconciliar, sobre todo con la fuerza de su ejemplo.

Veamos tan solo cuatro testimonios directos de ersonalidades bien diferentes, que aparecen en estas páginas:

“Sus escritos, su docencia filosófica en Salamanca y, sobre todo, su fecundo y dilatado estilo ministerial y pastoral, henchido de simplicidad evangélica y del deseo de caminar con el pueblo en el medio rural salmantino, influyeron enormemente sobre varias generaciones de curas entre las que me encuentro”
(Cardenal Carlos Osoro, p. 65).

“Marcelino Legido ha sido uno de los teólogos y apóstoles ‘trinitarios’ más significativos del siglo XX, al servicio de una transformación radical de la Iglesia” (Xabier Pikaza, escritor y teólogo, p. 177). Y, on el lenguaje de Ap 21-22, añade: “Quisiera cantar yo también al Dios de la vida, dándole gracias por haber conocido a Marcelino, compartiendo con él
algunos de los momentos más intensos de mi vida cristiana” (p. 219).

El filósofo Carlos Díaz empieza así su relato: “Fue en
Salamanca donde conocí a la persona que sin ningún género de dudas más iba a influir en mi vida, Marcelino Legido, laico entonces aún no ordenado
sacerdote, aunque ya lo rumiaba, y que a todos nos maravillaba por su claridad, su rigor y su dedicación sin reservas a la enseñanza de la
ilosofía… Efectivamente, aquel hombre era diferente al resto de la umanidad. Tenías que verle quererte irrepetiblemente e incondicionalmente. No tenía nada suyo, como no fuera la sonrisa y los brazos abiertos” (p. 385).

“Marcelino Legido puede que sea el sacerdote que más nos ha influido a los curas españoles del último cuarto del siglo XX” (Eugenio Alberto Rodríguez, p. 475).

Comunidades donde sirvió

En las comunidades donde sirvió con especial dedicación, también dejó su marca imborrable: “Compartió todos sus bienes. Él entendía y vivía tan a
fondo la gratuidad del Evangelio que lo que recibía como sacerdote lo portaba a la comunidad… Para vestir tenía lo imprescindible: un jersey gris de lana, recosido; un pantalón de pana, unas botas y una boina, ropa del pueblo” (La comunidad cristiana de El Cubo de Don Sancho, p. 451).

“Las celebraciones diarias de la Eucaristía nos han sido un tiempo especialmente intenso de encuentro con el Señor… Pero, además de esta ayuda espiritual de D. Marcelino por su directo trabajo pastoral y evangelizador, nos hablaba e interpelaba su presencia, su persona, su tono de voz: todo transmitía humildad, sencillez, vivencia evangélica” (Carmelitas Descalzas de Salamanca, pp. 496s).

Este santo y sabio, discípulo y apóstol, pastor y servidor, profeta y testigo, filósofo y teólogo, místico y poeta, hondo conocedor de san Pablo, pobre y humilde, lúcido y coherente, sencillo y desprendido –estos nombres y adjetivos aparecen en el libro, todos dedicados a su persona–, ha reflejado como pocos con su diaria existencia agraciada “quién es Dios para el hombre y
quién es el hombre para Dios en estos tiempos nuestros de incertidumbre
pero apasionantes” (p. 25).

Su inteligencia bondadosa, sus sentimientos misericordiosos y su
comportamiento aleccionador pasaron por la Iglesia de Castilla y por no pocos lugares de nuestra geografía como un halo de luz que nos hizo mucho bien.

RAMÓN ROLDÁN DE ARRIBA

(file:///C:/Users/Equipo/Downloads/Marcelino%20Legido%20Recensi%C3%B3n%20en%20VN.pdf):


Mt 7. Pascua 2018. Misión universal

Hemos celebrado esta noche (del 31 del 3 al 1 del 4), en una colina del Carmelo sobre el Tormes, en Cabrerizos-Salamanca, la Fiesta de Dios, que es la Pascua de Jesús, el "paso" de (por) la muerte a da vida.

Sólo por haber amado hasta el final, habiendo entregado su vida (que es vida de Dios), en amor y comunión, con todos los pobres y expulsados de la tierra,
Jesús ha "resucitado", y vuelve a Galilea para reiniciar su camino, pero ahora a través de sus discípulos.Éste es el evangelio de la Pascua de Mateo, que se celebra en el Monte de Galila y se extiende a todo el mundo (por todas las naciones).

Ésta es la escena final del evangelio de Mateo, y en ella se condensa todo el camino anterior, y se abre al mundo entero, como presencia y promesa de vida, a través de las mujeres que le han visto y confesado al lado de su sepultura, y por medio de los discípulos que llegan corriendo para verle en Galilea.

Esta palabras de Pascua (Mt 28, 16-20) constituyen con las ya comentadas (del amor y el juicio: Mt 25, 31-46) la clave hermenéutica, el centro y final del evangelio de Jesús, que se hace así nuestro Evangelio.

Con estas palabra, de experiencia y envío, de don y compromiso, quiero felicitar a todos mis amigos (a todos los lectores de mi blog), diciéndoles: ¡Vamos al Monte de la Pascua de Jesús, retomemos su camino de pascua 2018!.

Ha resucitado el Señor, alegrémonos. Felicidad a Todos.

>> Sigue...


31.3.18. Sábado Santo: Bajó al infierno, para acompañar (salvar) a los condenados

30.03.18 | 19:39. Archivado en Nuevo Testamento, Amigos, la voz de los, Judaísmo, Pascua

Éste es el día de Sábado Santo, que podemos empezar llamando Sábado Maldito, el día nefasto de todas las condenas, de todos los infiernos donde bajó Jesús, compartiendo así la suerte de los condenados, para así liberarles.

Los judíos del tiempo de Jesús seguían esperando el Sábado Final de la Gran Reconciliación, el Día Séptimo (Gen 1-2), la Paz definitiva, Shalom de concordia de Dios y de los hombres.

Pero murió Jesús (fue asesinado por sacerdotes y soldados) y llegó de esa manera el Sábado Maldito de las mil destrucciones, el sábado sin nombre de los ajusticiados sin justicia, de los enterrados sin tierra honrosa, de todos los que bajaron y siguen bajando al extremo final de la destrucción, a los siete infiernos actuales de Dante (Divina Comedia):

Jesús bajó (le bajaron) al infierno de los muertos por hambre y asesinato,
por violación y aborto, por "justicia" injusta y guerra,
por persecución directa o por "sistema"...

Así compartió la suerte de los hombres, mujeres y niños de los siete infiernos de la tierra.

En ese contexto, unos aseguran que el Papa Francisco ha dicho que no hay infierno de condena final de los malos, al fuego lento de la venganza de Dios... y se escandalizan por ello, llamándole casi hereje.

Otros responden que que al Papa le importan (como a Jesús) los infiernos de la tierra, que él no ha entrado en el posible (¿improbable?) infierno eterno. Al Papa le importan los infiernos de los marginados, expulsados, condenados a la muerte en vida, por obra de un sistema de injusticia.

En ese contexto de Sábado Maldito, que Dios ha transformado por Jesús en Sábado Santo de Vigilia Pascual, quiero ofrecer mi pequeña propuesta, de base bíblica, a partir de mi Diccionario de la Biblia (Verbo Divino, Estella 2015). Lo hago en tres partes:

(a) Una introducción sobre el infierno, los infiernos en las diversas religiones y culturas.

(b) Una reflexión sobre el sentido del "infierno" al que bajó Jesús, en este Sábado maldito/santo,vigilia de Pascua, con los condenados y ajusticiados de la tierra.

(c) Sólo en ese fondo se puede plantear el tema del infierno histórico (muy real y concreto, evitable...) y del infierno eterno..

Sólo quien haya sentido en su cuello el aliento de esos siete infiernos a los que Jesús ha descendido por su muerte (como sabe y dice la liturgia de silencia de este día, conforme al icono de arriba, podrá entender y celebrar el misterio de la Pascua.

>> Sigue...


Mt 6. Semana Santa 2: Servidores y hermanos (contra el poder y la hipocresía)

El tema ha sido desarrollado por Mt 23, 2-12, en el centro de una durísima polémica, que no va en contra los judíos como tales, sino en contra un tipo de judíos y cristianos que entienden la vida como ejercicio de dominio de unos sobre otros.

Estos versículos elevan su condena en contra de una forma de una forma de ejercer la autoridad como poder de imposición y como hipocresía, es decir, con separación entre palabra y vida. Estos versículos (y todo Mt 23) no plantean ninguna acusación dogmática, esto es, doctrinal; ningún rechazo por la forma de entender a Dios o de enfrentarse a Jesucristo en abstracto, sino una reflexión y condena retórica contra una manera de asumir y ejercer la autoridad que Mateo atribuye a los escribas y los fariseos, a los que, por otra parte, él considera como autoridad legítima:

‒ En este pasaje, los cristianos de Mateo aceptan en principio la autoridad judía, pero rechazan la hipocresía de algunos escribas y fariseos de ese momento (en torno al 85 dC), criticando su separación entre enseñanza y vida, su falta de transparencia: No son lo que dicen (representan), haciéndose infieles a la tradición de su verdad judía, porque anhelan el poder y los primeros puestos, convirtiendo la piedad en medio para el triunfo propio.

‒ Para responder a su raíz judía, pero en la línea de Jesús, los cristianos han de vivir en servicio mutuo, en fraternidad y transparencia; nadie entre ellos puede ser padre o maestro; todos han cumplir de cumplir la exigencia de la ley originaria y la verdad del judaísmo. De esa manera, este panfleto anti-rabínico de Mt 23 es un discurso a favor del verdadero judaísmo, parecido al que encontramos en otras críticas judías de aquel tiempo.

Estos versos (y todo Mt 23) condenan a un tipo de escribas y fariseos porque, en conjunto, ellos eran los más cercanos al cristianismo. En esa línea, bien leído, a pesar de la dureza de sus críticas, este capítulo constituye un homenaje al judaísmo fariseo, que ha sido capaz de recrear las tradiciones judías, aunque, al mismo tiempo, él (Mateo) condene de forma apasionada y retórica (¡injusta!) algunos de sus riesgos negativos (y en especial los riesgos de una iglesia que quiere fundarse y extenderse en claves de poder e hipocresía).

Ciertamente, como he destacado, los cristianos de Mateo aceptan la interpretación petrina de la ley (16, 19) y la autoridad disciplinar de sus comunidades (18, 15-29), pero eso no les separa de otros grupos judíos regidos por escribas y fariseos, cuya autoridad admiten, aunque a su juicio no sean buen ejemplo, pues “no hacen lo que dicen”.
Éste es el evangelio del amor como servicio mutuo,que el el evangelio de Juan presentará como clave del Jueves Santo.

>> Sigue...


18. 3.18. Si el grano de trigo no muere. Una teología de la Cruz

Dom 5 cuaresma Jn 12, 20-33. Si el grano de trigo no muere, es decir, si el hombre no regala su vida, no la convierte en don para los otros, termina perdiéndose a sí mismo. Este es el mensaje radical de este quinto domingo de Cuaresma: Morir de vida, no de muerte, morir haciendo que otros vivan, es decir, en efusión de amor.

Si el grano de trigo no muere… Se trata de saber morir, morir dando vida, en un plano individual, familiar, eclesial y social. Esa es la Cruz Cristiana.

Teresa de Jesús y Juan de la Cruz han dicho las cosas más hondas sobre el tema: Sólo quien muere dando vida (como el gusanito de seda, como el grano de trigo…) podrá vivir dando vida a los demás. Esa es la verdadera Cruz, que judíos como el pintor Chagall nos han enseñado a descubrir, una cruz que indica la dureza de la vida, el odio y la persecución... y el inmenso amor de Dios que se revela a través de ella.

El grano de trigo muere por muerte natural, dentro del ciclo de la vida... Los hombres, en cambio, muriendo por ley de vida como el trigo y como los vivientes (dejando con su muerte un espacio de vida para los que siguen), pueden morir también por amor (por entrega de vida), en medio de un mundo de maldad que les persigue (precisamente a favor de aquellos mismos que les persiguen).

Pero éste no es un tema puramente individual, sino de Iglesia, que no es un edificio que se alza, se extiende, se impone por su grandeza sobre el mundo,sino un espacio de cruz (incluso arquitectónicamente, con sus dos variantes: Cruz griega y cruz latina).

Un amigo me decía, con algo de humor, que hay dos evangelios:

-- Un evangelio para los “santos” a los que se aplica esto del “grano de trigo…”, es decir, la doctrina que enseñó Jesús a Pedro: Quien quiera seguirme, tome su (mi) cruz...
-- Y otro Evangelio para la Institución Eclesial que, a pesar de lo que dije Jesús a Pedro, sigue empeñándose en triunfar...

Pero, en contra de eso, no se trata de enseñar a morir bien a otros, sino de morir nosotros demos vida, regalando lo que somos, de un modo generoso... pues aquello que no se da se pierde, aquello que no se regala se pudre...

Esto sucede incluso con el dinero. No se trata de guardar con avaricia mil euros o millones... Se trata de aprender a dar, a compartir... En otras palabras, si no sabemos vivir dando vida nos destruimos. Sólo el que pierde la vida la gana.
La reflexión que sigue está tomada de un trabajo que escribí hace el año 1980 para la revista Communio, que por entonces era de Comunión y Liberación. Buen día a todos.
Imágenes. Una cruz hispana... Dos cruces "judías" de Chagall.

>> Sigue...


Con Osoro y las mujeres del 8M: La Virgen llevaría la pancarta

Con su habitual prudencia, el Cardenal Osoro ha dicho que comprende y apoya la “huelga de mujeres” del 8M, añadiendo “hay que defender sus derechos; lo haría también la Virgen". Algunos obispos, como Eusebio Fernández, de Tarazona, le han secundado. Pero otros le han criticado duramente, de un modo indirecto o directo, como Munilla de Donostia y Reig Pla de Alcalá.

Por su parte, una “postal” de PD (periodismo/prensa/2018/03/05/) le ha criticado duramente diciendo que hace el ridículo, lo mismo que otros grupos de “derecha” eclesial (//infovaticana.com/2018/03/02/), con gente de dentro y fuera que aprovecha la ocasión para reírse de Osoro (pero no ofende quien quieren, sino quien puede).

No voy a entrar en todos los matices de una manifestación como la de este 8M, en la que pueden sumarse diferentes listas, idearios y sensibilidades, pero creo, en sintonía clara con Osoro, que la Virgen, como mujer y madre, no sólo estaría en la manifestación, sino que llevaría una pancarta que dice lo que ella decía (cf. Lc 1,51-53):

Despiega el poder de su brazo,
dispersa a los soberbios de corazón
Derriba del trono a los poderosos,
y eleva a los oprimidos
A los hambrientos les sacia de bienes,
a los ricos les despide vacíos

Esto es lo que María sigue diciendo, como mujer y madre mesiánica, en nombre de la humanidad formadas para varones y mujeres, pero de un modo especial para como ratifica una palabra del mismo evangelio que le llama “bendita entre las mujeres (cf. Lc 1, 42). Esa fue y sigue siendo su proclama de evangelio, como mujer, como persona, al servicio de una revolución total, de varones y mujeres, en justicia.

La Virgen llevaría la pancarta, y me gustaría ir atrás, con Osoro y Fernández, y con miles y millones de hombres y mujeres, que son/somos personas, sin orgullo vano, ni deseo de dominio, pero en igualdad profunda, varones y mujeres, cristianos y no cristianos, con potencial de protesto y de esperanza.

Las mujeres del 8M nos han dicho (a los varones) que este día quieren estar ellas, que les comprendamos y les acompañemos, pero desde fuera de la manifestación, para que sea vea que son ellas las que hablan con su vida y (esta vez) con sus pancartas. Por eso, los hombres que estamos con ellas, no vamos a ir, pero sabemos que fue y que va María, la Madre de Jesús, como hace más de 2000 años, con su pancarta.

>> Sigue...


No convirtáis el templo (=iglesia) en una casa de negocios (Jn 2, 14-22)

El pasado domingo (4.3.18, 3º de Cuaresma) he comentado los Diez Mandamientos (1ª lectura, Ex. 20), dejando para hoy el evangelio, la purificación del templo según Juan.

Tras haber entrado en Jerusalén como pretendiente mesiánico, para iniciar su reinado, en nombre de Dios, frente al poder imperial de Roma y sacerdotal de Jerusalén, conforme al testimonio de los sinópticos (cf. Mc, 11, 15-17 par), Jesús vino al templo para “limpiarlo”, es decir, para expulsar a los banqueros (cambistas) y a los comerciantes y vendedores de animales, pues quería que la casa de Dios, fuera espacio de oración y plenitud humana, no centro casa de comercio sacrificios.

Mc, Mt y Lc colocan la escena al final de la vida pública de Jesús, como compendio de su misión y causa de su condena a muerte.
Juan la sitúa al comienzo, como principio y sentido de toda su misión de Jesús

En ambos casos, ella tiene un fondo y sentido económico, ratificado con dos palabras fundamentales de condena:

-- Según Mc 11, 17 Jesús dice a los negociantes y sacrificadores del templo que ellos lo han convertido en cueva de ladrones (spelaion lêstôn) con cita de Jer 7, 11, lugar para robar y guardar lo robado, en nombre de un dios falso.

-- Jn 2, 16 les acusa de haber transformado el templo del Padre en un casa o emporio de negocios (oikon emporiou), en la línea de los grandes mercados marinos de oriente y occidente.

A lo largo de siglos el templo había sido lugar grandes disputas, con persas y samaritanos, macabeos y sirios, esenios (qumramitas) y saduceos, casi siempre por motivos de política religiosa.

Pues bien, Jesús lo critica y condena por razones más altas, de tipo económico , y lo que él dice del templo se aplica (mutatis mudandis) de forma muy clara a la Iglesia.

El tema era grave en tiempos de Jesús, y por eso le mataron. El tema sigue siendo gravísimo en el tiempo. Lea y valore mi comentario cada uno. Vea la posible relación entre el templo de Jerusalén (1ª imagen) y el centro de la Iglesia católica oficial (imagen 2ª).

Dedico esta postal con gran cariño a nuestra Iglesia, que el papa Francisco pretende que no no sea ni cueva de bandidos ni cada de negocios. Buen día a todos.

>> Sigue...


Placuit Deo. Francisco y Ladaria de la mano, un gran comienzo

Sólo Ladaria ha podido escribir y firmar (con su equipo) esta Carta de la Congregación para la Doctrina de la fe, sobre los dos riesgos de la Iglesia y de la sociedad actual:

-- El riesgo de una gnosis espiritualista, que busca la salvación fuera de la “carne” (de la humanidad y de la historia).
-- El riesgo de pelagianismo centrado en el valor de la acción, que busca la salvación sólo en las obras de los hombres, como la perfección suprema (el cielo) fuera lo que ellos hacen.

Sólo ha podido escribirla Mons. L. F. Ladaria, siguiendo la inspiración y magisterio de Francisco, empeñado en superar estos dos peligros, de forma que podemos afirmar que en el fondo lo han escrito los dos a una sola mano.

En esa línea, parece claro que la Congregación de la Doctrina de la Fe ha querido escribir esta breve y sustanciosa Carta no sólo para exponer la recta doctrina y praxis de la Iglesia, sino también para defender el programa y camino eclesial del Papa Francisco, a quien muchos (sobre todo dentro de la “casa”) le han acusado de hombre ambiguo en la fe y poco teólogo.

Entre los “acusadores” del Papa parece estar el propio Müller que fue, antes de Ladaria, el poderoso Prefecto de la Congregación de la Doctrina de Fe, a quien Francisco dejó a un lado para nombrar en su lugar a Ladaria (con público disgusto del germano).

El nombramiento de Ladaria (que era vice-prefecto con Müller) ha sido a mi juicio uno de los mayores aciertos de Francisco. Por un lado, ha sido un nombramiento “lógico”: Acabado el tiempo de Müller era normal que le siguiera (ascendiera) su “vice” (¡que había sido nombrado por Benedicto XVI, no por Francisco). Por otro ha sido un nombramiento “revolucionario”, pues significa un cambio de rumbo en la Congregación de la fe.

He leído seguido bastante a Müller desce hace más de 20 años (pues le conocí cuando venía a dar cursos a Salamanca, de la mano de D. Olegario González de Cardedal). Pero conozco mejor a Ladaria, pues hemos sido “colegas” en la misma asignatura, él en Comillas, yo en Salamanca. Además, le traje y presenté algunas veces (con el inolvidable Nereo Silanes) en las Semanas de Estudios Trinitarios, donde tuve ocasión de dialogar con él.

Le he dedicado además varias recensiones de colega, amistosas y discrepantes (¡como es lógico, en un plano universitario), en la revista Estudios Trinitarios, con una semblanza detenida y elogiosa en mi Diccionario de Pensadores Cristianos (Verbo Divino, Estella 2010, 525-527).

Puedo decir, sin miedo a equivocarme, que Ladaria es un “lujo de Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe”, hombre sensible y humano, artista y pensador, gran maestro (en Comillas y en la Gregoriana), uno de los que mejor conocen la vida y doctrina de los Padres de la Iglesia, en cuyo magisterio se funda este documento titulado, titulado Placuit Deo: Dispuso Dios en su sabiduría (Ef 1, 9).

Texto castellano de la Carta de la C. para la Doctrina de la fe:
http://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2018/03/01/plac.html

>> Sigue...


Legido /3. La iglesia no es factor de orden y estabilidad, sino una nueva "raza" de hombres

Termino con esta postal la serie dedicada a Marcelino Legido, con ocasión de su libro-homenaje, reproduciendo la tercera parte (la más larga) de mi aportación. Éstas son algunas de sus afirmaciones básicas:

-- Se trata de crear la Iglesia en medio de un campo, que está pasando del sometimiento medieval de los agricultores pobres al nuevo sometimiento industrial de agricultores/obreros...

-- Muchos pobres no quieren evangelio, sino sólo que se eleve su nivel de vida, quieren poder para así triunfar e imponerse sobre otros más pobres… Pero eso que ellos quieren no es evangelio, ni aunque lo piensen y digan algunos en la iglesia...

-- La Iglesia no es factor de orden y estabilidad (sacralizar lo que hay), ni es (simple) fuerza de propulsión socializante (en la línea de algunos partidos políticos), sino nueva creación, camino o comunión con Dios que funda la comunidad fraternal entre los hombres y rompe toda división en el mundo.

-- Hay que fundar nuevamente la Iglesia, como Pablo, en el don y misterio del Padre, que envía a su Hijo Jesús por amor, para reunir en su Espíritu a los hombres, en comunión de vida

-- (La pequeña fraternidad de la Iglesia histórica…) aspira a lo imposible. Su tarea no puede ser sólo la crítica social desde la reserva escatológica, ni la creación de una sociedad sin clases en el reino de la libertad. Está destinada a crear una nueva raza de hombres... que congregue a la humanidad en la familia de la Nueva Humanidad, y que recreen el cosmos en la justicia, la libertad y la paz de la nueva creación.

-- Dios es precisamente divino al negarse a ser Dominador. Es Dios dándolo todo, dándose del todo...

(Éstas son algunas frases y pensamientos que comento en lo que sigue. Verá quien lea la hondura desgarrada y creadora del proyecto de recreación eclesial de Marcelino). Buen día con él, a todos sus amigos, a todos lo que han (hemos) soñado con él en la nueva Iglesia.

Imagen: consumido en Dios, en su fuego interno.

>> Sigue...


Legido (2) Servidores de Evangelio, no funcionarios de Iglesia

Retomo el motivo del homenaje que dedicamos a M. Legido, publicando la segunda parte de mi trabajo.

Marcelino abandonó la cátedra de filosofía y un posible trabajo "importante" (como pensador, como político) para ser ministro (servidor) del Evangelio, no funcionario de Iglesia. Ciertamente, el amaba a la Iglesia, pero nunca se sintió funcionario dentro de ella, sino servidor y amigo de Jesús, formando parte de una iglesia hecha misterio de encarnación y de presencia.

Así escogió ser compañero de Jesús en un pueblo deprimido del campo charro de Salamanca, hacia la raya de Portugal, un pueblo que empezaba a desertizarse con el cambio económico-social que se imponía en España por aquellos años (1970/1976).

Poco antes de que él llegara, el Cubo (cubo es un castillo cuadrado) tenía 1400 habitantes (obreros de campo, pastores, carboneros, guardianes de caballería brava), hoy sólo son 400, en medio de grandes latifundios que se están quedando vacíos de personas.

Fue al Cubo como servidor del evangelio, con el deseo de acompañar a los pobres y de mantener la vida social, espiritual y laboral de aquella gente en un momento clave de cambio social. En ese contexto quiso "formar" (acompañar) a otros servidores del evangelio, ministros de la Iglesia, que no fueran funcionarios de una Iglesia poderosa sino amigos y compañeros de los hombres y mujeres de la tierra.


En ese contexto quiso formar vocaciones de obreros sacerdotes, de leñadores y criados sacerdotes, no de sacerdotes obreros, como me decía, distinguiendo los matices.

Los sacerdotes-obreros, que habían sido casi "condenados" en Francia unos decenios antes, eran sacerdotes de élite, que un momento posterior se hacían obreros para acompañar al mundo del trabajo.

Marcelino quería más bien obreros, campesinos y pastores, que pudieran ser ministros de la iglesia, salidos del pueblo (pero sin dejar nunca el pueblo), que fueran primero y siempre obreros a quienes se les ofrecía la tarea de dirigir/animar a las comunidades campesinas. Pero, siga leyendo quien quiera conocer mejor el tema.

Imagen 1: El "Cubo" o torre medieval en torno a la que nació el Cubo de Don Sancho, como defensa frente al cercano Portugal.
Imagen 2: El "caserío" del pueblo, junto al río Huebra, en un campo rico de encinas, suelos graníticos (con uranio) y latifundios de ganadería brava
Imagen 3: Libro homenaja
Imagen 4: Ganadería del Cubo...

>> Sigue...


M. Legido, servidor del evangelio (1) De Múnich al Cubo de D. Sancho

Hoy se presenta en Villagarcía de Campos, en el Encuentro de Obispos, Vicarios y Arciprestes de Castilla y León (imagen 2), el libro dedicado a la memoria y obra de Marcelino Legido (1935-2016),servidor del Evangelio, que ha marcado con su ejemplo toda una época de la Iglesia de España, publicado por Secretariado Trinitario, Salamanca (506 págs)

Su pobreza y entrega al servicio de la transformación de la Iglesia y de las gentes del campo de Castilla, desde los más pobres han conmovido a miles de cristianos y no cristianos, que le siguen recordando con el máximo testimonio eclesial en todas las tierras del entorno.

Su sabiduría humana y religiosa ha fascinado a miles de jóvenes,, que se han sentido llamados al evangelio y al ministerio cristiano, desde las nuevas circunstancias sociales, económica, culturales y religiosas. A cada uno de nosotros le gustaría tener su clarividencia, integridad y coherencia.

Estudió en Alemania, enseñó en la Universidad de Salamanca, y estaba llamado a la gloria de la cátedra y dealtos cargos civiles o eclesiásticos, pero se hizo ministro del evangelio entre los pobres de los pobres, volviendo a las raíces del camino de Jesús, en un contexto social condenado a la desertización y la muerte por la economía y política de turno.

Quiso y buscó una transformación radical de la Iglesia, desde abajo, sabiendo que sólo los pobres pueden convertir a los ricos, en gesto de intensa protesta frente a un tipo de sociedad e iglesia establecida, instalada en el poder, y lo hizo siempre en amor, siempre en ternura.

Su vida y obra es quizá el mejor fermento actual de Iglesia y cristianismo, de "revolución social" y utopía creyente , en los campos de Castilla y en el conjunto de los pueblos de España.

Convencidos de eso, coordinados por el Prof. Luis Ángel Peral Montes, de Palencia, y animados por el Secretariado Trinitario, un grupo de amigos le hemos dedicado este homenaje de recuerdo y compromiso, llamados a seguir su obra, con un grupo de obispos al frente (entre los que siento el hueco de Mons. Setién y Mons. González Montes, que fueron también sus amigos).

Tengo el honor de participar en este homenaje con una reflexión de base, que reproduzco hoy y en dos próximos días, en la línea de varias postales que le he dedicado ya en este blog.

Amigo Marcelino, los editores han puesto un buen título a tu libro: El Esplendor de la Misericordia. Ciertamente, tu decías siempre que misericordia es Dios, pues tú has sido y eres para nosotros un buen reflejo de ella en esta tierra.

>> Sigue...


Lunes, 23 de abril

BUSCAR

Editado por

Síguenos

Hemeroteca

Abril 2018
LMXJVSD
<<  <   >  >>
      1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
30