El blog de X. Pikaza

Muchos son los llamados y pocos los escogidos (Mt 22, 14)

Esta advertencia final de la parábola de ayer (Mt 22, 1-14) ha sido extensamente elaborada por 4 Esd 7, 43-61, en un contexto de gran pesimismo antropológico, tras la guerra del 67-70 dC, retomando el motivo clásico del “resto”, que aparecía con cierta frecuencia en los profetas (cf. Am 3, 12; 4, 11; Is 7, 3.9, Jer 31, 7-10 etc.).

Conforme a ese motivo, la gran muchedumbre de Israel tiende a la ruina, sólo queda un pequeño “residuo”, formado por aquellos que cumplen la voluntad de Dios. Sólo ese resto, unos pocos, logrará salvarse.

Este visión pesimista, que ha hecho temblar de miedo a miles de creyentes, inclusos santos, encendiendo la ira de cientos y cientos de predicadores moralistas, ha de mirarse en su contexto. No es una palabra de Jesús, sino una reflexión de algunos círculos pesimistas de la Iglesia, que Mateo ha colocado aquí, para contrarrestarla... pues sabe que Jesús ha proclamado su banquete de reino "para muchos" (es decir, para todos), en una línea de universalidad..., que queda ratificada por el final del evangelio (Mt 28, 16-20).

De todas formas, es una advertencia seria... que no ha de aplicarse tanto al más allá como a este mundo. Dios ha llamado a muchos, es decir, a todos, pero nosotros podemos invertir su llamada..., haciendo que este mundo sólo sea espacio de vida para unos pocos..., condenando a la mayoría a los suburbios de las ciudades inmensas.

El problema no es el cielo después.... (vida de Dios), el problema es el inmenso infierno que vamos creando precisamente aquí, en este mundo de envidia, de rechazo, de opresión y muerte de los más pobres.


Esdras y Mateo. Salvación de unos pocos, salvación de muchos

Conforme a la visión de 4 Esdras, la destrucción de la gran masa del pueblo se debe al hecho de que el “mal corazón” ha prevalecido en la historia de los hombres, por lo que Dios ha debido crear dos mundos, uno para la condena (abundante como tierra) y otro para la salvación (escaso como oro y plata). Desde ese fondo se añade que el Dios justo se alegra en los pocos que se salvan, sin apenarse por los muchos que se pierden, tal como lo ratifica el texto clave de 4 Esd 8, 1-3: “Dios ha creado este mundo por (para) muchos, pero el futuro a causa de pocos…Muchos ciertamente han sido creados, pero pocos se salvarán” (8, 3).

En esa línea se podría afirmar que 4 Esd 8, 41 reinterpreta de forma pesimista la parábola del sembrador de Mt 13, afirmando que Dios planta en el mundo muchas semillas y legumbres, pero pocas prenden y dan fruto, pues él ha creado a los hombres en abundancia, pero de tal forma que pocos consiguen dar fruto En ese ambiente pesimista ha crecido, en el siglo II-III dC, un tipo de cristianismo miedoso, alimentado por 4 Esdras, cuya última versión latina, “cristianizada” en sentido muy sesgado ha sido acogida por la Iglesia, donde ha tenido gran influencia, de manera que ha podido considerarse libro canónico, incluido en la misma Vulgata .

En un primer momento se podría decir que este añadido (muchos son los llamados y pocos los escogidos) se sitúa cerca del pensamiento de 4 Esdras. Pero estudiando mejor el contexto total de Mateo hay que insistir en el carácter universal que tiene no sólo la llamada de Dios por Cristo (¡muchos son los llamados, hombres y mujeres de los caminos, buenos y malos! 22, 10), sino el mismo despliegue del evangelio en su conjunto, pues el Dios de Mateo no ha creado dos mundos (uno para salvación otro para condena), sino uno solo, una inmensa sala de bodas, pues todos son invitados al banquete del hijo del Rey.

Sólo en un segundo momento, a partir de esa llamada universal a la salvación, se atreve a presentar Mateo su advertencia sobre el vestido de bodas, del que en principio sólo carece uno de los llamados .

En esa línea y partiendo de la afirmación básica según la cual el Hijo del Hombre ha venido a dar su vida como “lytron” (redención) por muchos (=todos, 20, 28; 26, 28), debemos afirmar que esta sentencia pesimista (muchos son los llamados, pocos los escogidos: 22, 14), tomada en sentido absoluto, no encaja en todo el conjunto de Mateo, pues, conforme al sentido original de la parábola (22, 1-14), el Señor de la Casa (Dios), tras el rechazo de un tipo de judaísmo, ha querido llamar y ha llamado a todos por los caminos, para la Gran Fiesta, y, conforme a este pasaje, en la sala inmensa, sólo uno (que está allí sin ponerse el traje de boda) ha dejado de ser escogido.

Según eso, de un modo consecuente, este refrán (muchos los llamados, pocos los escogidos) no se puede tomar en sentido cuantitativo, como si sólo se “salvaran” (heredaran el Reino) unos pocos, sino como advertencia universal, para que todos procuren mantener el vestido de bodas.

Por otra parte, debemos recordar que, fiel al mensaje central de Jesús, Mateo no ha defendido la doctrina del resto (¡sólo un pequeño número de Israel se salva!), sino que defiende una visión inversa de “expansión”, es decir, de apertura del Reino hacia los que parecían estar fuera, no sólo en el mensaje de Jesús, dirigido a las masas (cf. la insistencia en okhloi, muchedumbres, en 4, 35; 7, 28; 8, 1; 9, 8. 33; 12, 15, 23 etc.), sino también en el envío final a todos los pueblos (28, 16-20). Sólo en ese contexto, para contrarrestar el riesgo de una apertura indiscriminada, sin ningún tipo de control o exigencia, él ha introducido aquí este refrán que recuerda y recoge la exigencia de fidelidad .

Éste es un problema que ha sido apasionadamente debatido por Pablo, que en Rom 9 parece aproximarse a la visión de 4 Esdras, hablando del Dios que muestra su ira en los condenados y la riqueza de su gloria en los salvados (9,22-23), para destacar, en ese contexto, la importancia del resto de los salvados de Israel (Rom 9, 27-29; con citas de Is 10, 22-23; 1, 9). Pero, sin olvidarse del misterio de la elección y del resto de Israel, Pablo ha terminado su reflexión apelando a la profundidad y grandeza de la voluntad salvadora de Dios, que ofrecerá su salvación a todo Israel (Rom 11, 26), abriendo así un camino universal de vida.

En un contexto semejante se mueve Mateo, que no ha planteado expresamente la pregunta de Lc 13, 23 (¿serán pocos los que se salvan?), pero que asume su misma respuesta tomada básicamente del Q (cf. Lc 13, 24-25): “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta… y muchos los que entran por ella; pero estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” (Mt 7, 13-14).

Aquí se repite la palabra clave de nuestro pasaje: oligoi, pocos; muchos los llamados, pocos los escogidos; muchos van por la puerta ancha, pocos por la estrecha…En esa línea, este pasaje quiere insistir en la distinción entre los llamados (klhtoi), que son muchos (=todos) y los elegidos (evklektoi,) que son pocos.Teniendo eso en cuenta, debemos añadir que la importancia del texto se encuentra precisamente en su primera parte, es decir, en la llamada universal de Dios que se dirige a muchos (polloi.), es decir, a todos.
Ésta es la novedad del Jesús de Mateo, que se sitúa y nos sitúa en la misma línea de la tradición paulina: La salvación (llamada) de Dios no se dirige a unos pocos, ni se reduce al pueblo de Israel, sino que se abre a todos los hombres y mujeres. El camino del Dios de Jesús se abre por tanto en línea de universalidad: Dios llama e invita a todos, de manera que todos, judíos y gentiles, están invitados al gran banquete del Hijo de Dios, llamados de la iglesia.

Sólo a partir de esta llamada universal se puede entender la segunda parte de la frase: y pocos son los elegidos (ekkektoi,), es decir, los que responden a la llamada. Dentro de la perspectiva de su evangelio, Mateo ha puesto de relieve la llamada universal, eso que pudiéramos llamar la voluntad antecedente de Dios, que no expulsa ni deja fuera a nadie. Éste ha sido su gran atrevimiento cristiano (igual que el de Pablo): Dios llama a todos, y al llamarles en Cristo introduce en su vida humana la misma Gracia de su Vida. Sólo sobre esta base de llamada universal puede y debe elevarse la advertencia “y pocos los escogidos”, no para insistir en los que se pierden, sino para llamarnos a todos a la fidelidad, al cambio .

Dios no ha creado pues el mundo para unos pocos justos que se salvan (de 4 Esdras), sino para los excluidos y necesitados, a los que ofrece salvación por Cristo… Sólo en ese contexto primario de apertura universal (28, 16-20) se puede entender esta palabra (muchos son los llamados y pocos los escogidos) como advertencia o parénesis, para insistir en la responsabilidad humana de los llamados por el Cristo. Frente a todo rigorismo o pesimismo puro, Mateo ha trazado en su evangelio un camino universal de llamada (don de Dios) y de respuesta humana (compromiso de los creyentes


Viñadores 2. No matemos al "hijo", no robemos la herencia

Apareció a principios de este año el tomo V de J. P. Meier: Un judío marginal. La autenticidad de las parábolas a examen (Verbo Divino Estella 2017).

La edición inglesa (Probing the Authenticity of the Parables) había aparecido año y medio antes (enero 2016), y los más interesados pudimos estudiar, conocer y admirar su contenido.

Es una obra grande, rompedora, compleja, discutida, pero indispensable para los que quieran estudiar de un modo crítico (en sentido histórico y literario) las parábolas auténticas de Jesús, que a juicio de Meier no son más que cuatro:

1. Grano de mostaza (Mc 4,30-32 || Mt 13,31-32 || Lc 13,18-19)
2. Viñadores homicidas (Mc 12,1-11 || Mt 21,33-43 || Lc 20,9-18)
3. Gran cena (Mt 22,2-14 || Lc 14,16-24)
4. Talentos/minas (Mt 25,14-30 || 19,11-27)

En otro lugar de este blog (RD) mostré hace unos meses mi admiración y perplejidad ante esta visión de J. P. Meier, perfectamente articulada desde su perspectiva de crítica histórica, pero, a mi juicio, no totalmente probada, pues hay otros medios y caminos para descubrir los principios de la historia de Jesús, tal como se expresa en las parábolas. Mucho depende del "angular" de nuestra cámara.

Sea como fuere, coincido en este caso con su visión de esta parábola , cuyo texto más antiguo es el Mc 12, 1-8 (cf. Comentario), que no incluye en principio ninguna respuesta ya dada (fijada) de los oyentes en el texto, dejando que sean ellos los que (ya fuera del texto) decidan/definan el final (como hemos de hacer nosotros, en este otoño de 2018, con muchas herencias pendientes, muchos "hijos" muerto).

En la parábola, el hijo/heredero es asesinado, su cuerpo queda deshonrado y los asesinos en posesión de la viña. Todo nos lleva a pensar que esta parábola así compuesta es anterior a “experiencia” pascual de la Iglesia, que ha de entenderse como respuesta y re-interpretación de la misma parábola.

Con este motivo (en un mundo lleno de herederos/hijos muertos), ampliando la versión de los viñadores de este "domingo de Mateo" (8.10.17), que ayer presenté, he querido volver al origen de la parábola, en su versión de Marcos, pues ella nos sitúa en el momento crucial de la historia de Jesús, que él mismo expuso ante sus opositores, definiéndose como “hijo” a quien Dios puso al cuidado de su herencia.

Esta parábola nos vuelve a recordar que todos somos sanedritas, que tengamos cuidado, que no tomemos por fuerza la herencia, que no matemos al hijo heredero. Así lo mostraré, retomando básicamente mi comentario de Marcos.

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No habría votado dependencia ni independencia, sino humanidad...

02.10.17 | 06:46. Archivado en Santos, Jesús, Nuevo Testamento, Amigos, la voz de los

Jesús no habría votado dependencia, como dicen algunos, pero tampoco independencia como responden otros, sino algo distinto, en un plano más alto, de humanidad y "reino" como seguirá viendo quien lea.

Muchos subieron en aquel tiempo a Jerusalén, buscando su independencia (pero no en burro y desarmados como Jesús,imagen), pero murieron (fueron asesinados), pues los policías romanos no andaban con bromas.

Otros optaron por la dependencia de Roma, pues les parecía más conforme con sus intereses sociales y económicos, y así pactaron con el poder central

Pero Jesús no buscó la dependencia ni la independencia, sino algo más profundo en línea de gratuidad humana y de comunicación generosa. A pesar de ello los poderes establecidos pensaron que su actitud pacífica (la única entre todas) era peligrosa, pues preferían la guerra o la represión, ya que les resultaba rentable para su propaganda, y así le condenaron a muerte (imperiales y nativos).

No estoy hablando de la situación de Barcelona tras el 1.10, sino de Jerusalén, en torno al año 30 d.C. (cuarenta años antes de la Gran Guerra), aunque un amigo me ha dicho que no hay remedio, pues muchos de Madrid parecen fascistas y otros de Barcelona parecen haber perdido el seny

Me dirán algunos que las situaciones no son comparables, ni en Madrid ni en Barcelona, ni en Jerusalén ni en Cataluña. Ya lo sé. Pero, a pesar de ello, pueden hacerse muchas comparaciones, como seguirá viendo quien lea.

Trato pues de la "votación" (más bien "entrada" provocadora) de Jesús en Jerusalén, siguiendo algunas páginas de un libro que escribí hace algunos años sobre la historia de Jesús. Ni dependencia ni independencia política, en un plano de mercado y cálculo político/militar, como él dijo con enorme clarividencia en Lc 14,31 (texto que comentaré otro día...)...

Jesús buscó y propuso otra cosa mucho más arraigada y exigente, en línea de superación de este tipo de poder económico-militar, pues quien quiera ser mi discípulo debe renunciar a todos sus "bienes" (en gratuidad generosa, buscando los bienes de los otros, de los más pobres).

Buen lunes a todos, buena semana. Queda un tiempo largo de negociaciones y verdades, tiempo que es deseo bueno a todos

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Dom 01.10.17. Publicanos y prostitutas os preceden en el Reino

Domingo 26. Mt 21, 28-32. Evangelio escandaloso, consolador. exigente:

-- Jesús no dice “os precederán” (en el cielo futuro), sino que os están precediendo ya (en este mundo), en el camino concreto de Jerusalén, para instaurar el Reino, abriendo con Jesús el camino de la nueva humanidad (libertad, justicia), desde su sufrimiento y opresión, no los grandes "gurús" (sacerdotes) y los diputados (presidentes de reinos o repúblicas)

-- Jesús no dice esta palabra a la gente de la calle en general , que bastante tienen con vivir, sino a los "sumos sacerdotes y ancianos/senadores"(Mt 21, 23), que son las autoridades religiosas y civiles. A diferencia de esos sacerdotes/senadores, enrocados en su verdad parcial (y en el fondo falsa), "ellas y ellos", en pareja de hecho, prostitutas y publicanos, pueden toman y toman el camino de la nueva humanidad liberada, porque sufren y "creen", y pueden convertirse al amor.

-- Jesús viene de "discutir" con sacerdotes y políticos (senadores), y ha visto que no cambian, no pueden cambiar, de manera que (al menos por ahora) les ve irrecuperables, en Roma y Samarcanda,en Madrid y Barcelona, para iniciar con ellos el camino de la nueva humanidad. Han tomado "sus puestos de mando" y no los dejan. Navegan sin vacilación hacia el desastre. Por eso inicia el camino con publicanos y prostitutas, que tienen al menos un resquicio de amor, una bocanada de esperanza.

-- En este momento (1.10.17) muchos "sacerdotes/senadores" de Madrid y Barcelona hablan de justicia, legalidad y futuro... pero nuestro Jesús de publicanos y prostitutas, tras haber discutido mucho con ellos, descubre que no pueden cambiar, están enrocados en su pequeña verdad falsa, no quieren que haya una para todos. Quizá se puedan salvar para el cielo futuro, pero en ese mundo no tienen ya nada que hacer, bien lo han demostrado.

Ciertamente, hay otros poderes importantes, civiles y/o religiosos, empresarios y gente del "teatro", jueces y soldados del imperio que hace lo que saben y pueden en su campo. Pues bien, tampoco en ellos confía Jesús para cambiar la humanidad y crear el Reino... Al contrario, él escoge como primeras en el camino, como compañeras y colaboradoras a las prostitutas (con los publicanos).

Texto para temblar, texto para saltar de alegría. Si no estuviera en el evangelio habría que inventarlo, pues nos habla de los verdaderos constructores del "reino", es decir, de la nueva humanidad, ya aquí, en ese mundo.

Hombres como M. Foucault (Historia de la sexualidad), han comprendido esta palabra de Jesús mejor que miles de eclesiásticos. Miles de prostitutas (prostituidas, víctimas sexuales, utilizadas y expulsadas de la buena sociedad...) han sido y son el punto de partida y centro del camino de Reino de Jesús. No sé si lograré decir algo de lo que quiso afirmar Jesús, que sabía bien.

Como en días anteriores, tomo la base del texto de mi Comentario al Evangelio de Mateo. Buen día a todos, día alegre, porque si nos preceden puede haber también lugar para nosotros.

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Dom 24.9.17. Del salario justo a la superación del sistema salarial

La parábola de este domingo, propia de Mateo, nos sitúa ante uno de los temas centrales de la historia, el tema quizá más trascendente y escandalosos (¡novedosos!) de la experiencia cristiana:

El paso de un sistema de retribución salarial, que se formula y establece según ley (¡te pagaré lo que sea justo: to dikaion, Mt 20, 5), según los méritos y aportaciones de cada uno, dentro de un mercado de trabajo, a un modelo de gratuidad y comunicación personal, donde el “amor” (señor de casa) da a los últimos, igual que a los primeros, gratuitamente, porque es bueno (agathos: Mt 20, 15).

En uno y otro caso, lo justo y bueno, igual para todos, es un denario (20, 2.13), lo que necesita cada uno para vivir, él y su familia, con independencia de lo que realice, sea Rey de España, Arzobispo de Toledo, extranjero de Vallecas o parado del Rio Grande de USA.

Evidentemente, este modelo irrita al “personal” más concienciado, que se cree con méritos para recibir mayor salario, porque ha trabajado más horas, porque está más preparado (es ingeniero y no peón de construcción).

Irrita sobre todo en este tiempo en que las diferencias salariales se han disparado casi del uno al mil en ciertos sectores, un modelo donde el ministro gana más que el ordenanza, y el banquero infinitamente más que el guardavías o el parado de la esquina (sin contar las tarjetas negras, ahora se dicen black), los incentivos y lo que cada uno puede apañarse desde el lugar en que se encuentre.

Éste es un pasaje en el que vengo pensando desde toda la vida. Creo que viene de Jesús, sólo él pudo decirlo así, con esa dureza y ternura. Ha sido, sin duda, el centro del mensaje de Jesús, el paso de la ley salarial que distingue a judíos de gentiles, a la experiencia de la fe y gratuidad de su Abba, Padre. Ésta ha sido finalmente la clave del evangelio de Mateo, en su disputa con un tipo de judeo-cristianos que apelaban a su derecho a un salario mayor.

(Así he pensado que el San Mateo de C. Rusconi, de la portada del libro del que tomo estas reflexiones, que está que se sale de su marco, en la Catedral de Roma, está mirando admirado lo que él mismo ha escrito en su evangelio… como queriendo fijar bien el sentido de esta parábola, y quizá marcharse a la calle para explicarla a los romanos).

En esa línea, me ha parecido genial que mi colega, el prof. J. L. Sicre (en Religión Adulta y en RD), haya retomado un viejo y castizo (bíblico) adjetivo (terrateniente cab.) para llamar a ese patrono, que al fin del día paga igual a todos, el denario de la vida.

Ciertamente, es un “cabrón divino” (el tema es de Lev 16) este “amo” que sabe bien que los trabajos han sido distintos en la viña, tanto por el tiempo (uno ha estado allí todo el día, otro sólo media hora), como por la “dignidad” (uno ha sido Director general de las Viñas del Reino, ministro de Vinos y otro un simple “botillero”, encargado de llevar agua fresca a los siguen sudando cepa a cepa)... Éste es el terrateniente divino, que nos ofrece un campo de gratuidad para ser, para amar, para esperar... sabiendo que al fin y en fondo todo es graciaq.

Eso es el amo, alguien que nos quiere hacer pasar del sistema salarial corrupto de este tiempo (con diferencias de uno a mil, al menos) al orden gratuito de la vida humana, donde trabajar es un gozo (cada uno según sus posibilidades) y cobrar una gracia (a cada uno según sus necesidades)… Esto lo han sabido y saben muchas tribus antiguas, más sabias que nuestras megápolis, lo saben millones de familias y grupos religiosos en los que se comparte en amor trabajo y “sueldo…”. Lo han sabido los grandes socialistas utópicos del siglo XIX. Quizá a la doctrina oficial de cierta Iglesia Católica, con ciertos catecismos de méritos, a un tipo de DSI le ha costado saberlo. Pero es el centro del evangelio.

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21. 9. 17. Para celebrar la fiesta de San Mateo: Nuevo comentario de X. Pikaza

21.09.17 | 00:09. Archivado en Biblia, Nuevo Testamento, Amigos, la voz de los, Evangelios

No todos los días se celebra la fiesta de San Mateo, no todos los años podemos presentar un comentario como éste: Xabier Pikaza, El evangelio de Mateo. De Jesús a la Iglesia (1072 págs). Éste es un gran motivo para celebrar la fiesta de Mateo (no sólo en Logroño o Valladolid, sino en toda la cristiandad), en este mes de la Biblia, al comenzar el otoño en el hemisferio norte (o la primavera en el sur).

-- Hoy, 21.9-17 se celebra la fiesta de Mateo,

un hombre (el primer evangelista), un texto (el primer libro del Nuevo Testamento, quizá el más influyente de toda la historia cristiana). Es un buen momento para recordar nuestro origen, para reforzar nuestra identidad.

Con ese nombre (Mateo) se conoce al autor del primero de los evangelios conservados en el canon del Nuevo Testamento. Pero se trata de un nombre posterior (de la 2ª mitad del siglo II), de manera que no sabemos cómo se llamaba exactamente el autor de este evangelio. Sea quien fuere, él ha retomado en otra perspectiva la narración de Marcos, completándola con elementos del Q (un documento con dichos de Jesús) y con sus propias aportaciones, desde la nueva situación de su comunidad, en Antioquia, en la Alta Galilea o en la Baja Siria (donde habría escrito antes Marcos).

Hoy (21.9.17) presentamos este nuevo comentario

que, como dice el título ha querido poner de relieve el camino que va de Jesús a la primera Iglesia, en un momento en el que también nosotros (2017) estamos pasando de un tipo de iglesia a otra, de una cristiandad a otra algo distinta (que quizá ya no será cristiandad, pues deberemos darle otro nombre).

El Evangelio de Mateo es un libro sobre Jesús: Así retoma y reelabora su historia, desde la perspectiva mesiánica de Israel, en la línea de Marcos, en paralelo a Lucas.

El evangelio de Mateo es un libro sobre la Iglesia, el primer manual de "eclesiología" que conocemos, quizá el más perfecto, hasta el día de hoy. Por eso ha sido necesario traducirlo a nuestro tiempo y comentarlo, como ha hecho X. Pikaza.

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17.9.17 Setenta veces siempre

Dom 24. Tiempo. Mt 18, 21-35. La sociedad en general no perdona. Queremos que los terroristas paguen lo que han hecho, que los ladrones se pudran en la cárcel... Estamos prontos a la venganza, y le llamamos justicia. Más cárcel queremos, más castigo, en general. Pues bien, en contra de eso, en otro plano, nos sitúa este evangelio que nos pide que perdonemos setenta veces siete, es decir, setenta veces siempre.

No quiero aquí tratar de justicia social según el Código de Turno, ni de política del terror invertido o la venganza, pues lugares han donde se trata de ello, sino del perdón cristiano, según el Evangelio:

a. Éste es un perdón exigente, vinculado a la experiencia de una iglesia que puede y debe decir al «pecador» que no rompa la unidad de los hermanos. Un perdón exigente, pues el que no perdona queda en manos de su propia, se destruye a sí mismo (cf. Mt 18, 15-20 y la parábola que sigue).

b. Es un perdón sin limitaciones de número o de forma, en plano eclesial, tal como lo expresa en la respuesta de Jesús a Pedro que le pregunta cuántas veces debe perdonar: «¡No te digo siete veces, sino setenta veces siete!, es decir, siempre» (Mt 18, 21-22).

En este contexto ha recogido y citado Mateo la parábola del rey que perdona a su deudor una deuda inmensa, esperando que el deudor perdone también a quien le debe algo (Mt 18, 23-35). Ese perdón gratuito (¡Dios lo ofrece siempre!) se convierte en principio de la exigencia más fuerte, del riesgo más grande: El que no perdona se destruye a sí mismo.

Éste es un perdón gratuito, pero no es barato, sino todo lo contrario: Lo barato es desentenderse o castigar y dejar se pudran los pretendidos delincuentes. Por el contrario, el perdón es lo más caro, pues implica un compromiso radical en aquellos que perdonan, y exige una transformación radical en los perdonados. Buen domingo a todos... y que Dios nos coja perdonados (que eso de confesados sería más fácil y menos exigente).

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El cuidado de la Creación I. Un manifiesto ecológico

Hoy, 1 del IX del 2017, se celebra La Jornada Mundial del Cuidado por la Creación, y el Papa Francisco ha publicado un mensaje titulado Usemos misericordia con nuestra casa común (cf. w2.vatican.va... papa-francesco_20160901_messaggio-giornata-cura-creato.html) en el que pone de relieve la exigencia de un cambio global de actitud ante el mundo, con palabras de gran fuerza:

El planeta continúa a calentarse, en parte a causa de la actividad humana: el 2015 ha sido el año más caluroso jamás registrado y probablemente el 2016 lo será aún más. Esto provoca sequía, inundaciones, incendios y fenómenos meteorológicos extremos cada vez más graves. Los cambios climáticos contribuyen también a la dolorosa crisis de los emigrantes forzosos. Los pobres del mundo, que son los menos responsables de los cambios climáticos, son los más vulnerables y sufren ya los efectos. (Num 1).

Esta jornada quiere ser ecuménica, y así se celebrará mañana sábado en Madrid, con asistencia del Arzobispo católico y representantes de diversas Iglesia. En ese contexto quiero recoter un texto que lleva el título de "Manifiesto ecológico" (Paradigma tecnocrático y crisis ecológica), que presenté en el Congreso de Ecología del Pardo, Madrid (13-15 mayo 2016) y que acaba de ser publicado por la Revista Teológica de los Hermanos Capuchinos.

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Estamos en guerra: Entre Dios y Mamón (no entre Iglesia e Islam)

29.08.17 | 15:27. Archivado en Dios, Nuevo Testamento, Pobreza

En el contexto del evangelio del domingo pasado (27.8.17) traté ayer de la palabra central de Jesús que dice a Pedro:Sobre esa Roca edificaré mi Iglesia y las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella.

El texto supone así que hay una guerra fuerte entre la Iglesia de Jesús (entendida simbólicamente como edificio) y la ciudad del Infierno (que aparece simbólicamente dotada de "puertas/armas invencibles", defensivas y ofensivas, conforme a una imagen bien conocida de la Biblia).

Se trata, pues, de una guerra entre la Iglesia (que quiere ser signo y principio de gratuidad) y el Infierno... Una guerra que la tradición católica ha puesto (y pone) muy de relieve, siguiendo de algún modo en la línea de la meditación básica de Ignacio de Loyola, que trataba de las dos banderas (de Jesús y del Infierno), y de la necesidad de alistarse bajo una o bajo otra.

Pues bien, estos días, tras los atentados de Barcelona he sentido en algunos lugares y Medios (desde Rosario de Argentina a San Morales de Salamanca) que la Gran Guerra se juega y combate entre la Iglesia de Jesús y un tipo de Islam fanatizado.

Este es un tema clave, que desata pasiones, dentro y fuera de la iglesia (dentro y fuera de las religiones). Pues bien, en esta postal, conforme al evangelio del domingo, quiero poner de relieve dos cosas:

-- Esta es una Guerra entre la Confesión de Pedro, que se expresa (=ha de expresarse) en la Iglesia de Jesús y las Puertas/Poderes del Infierno, que según el mismo evangelio de Mateo (Mt 6, 24) se identifican con Mamón, que no es el Islam (ni el budismo de Ceuta), sino el Capital Absolutizado. Quien quiera saber que eso es verdad no tiene más que leer el evangelio de Mateo (como he querido mostrar y he mostrado en mi Comentario a Mateo, VD, Estella 2017).

-- El cristianismo de Jesús y el Islam de la Gran Tradición musulmana tienen un mismo enemigo, que es el Mamón, el puro poder económico (el deseo de poder-dinero) que les puede dominar. Para luchar contra ese poder han de dialogar y unirse musulmanes y cristianos verdaderos, optando por el bien y salvación de los hombres, no por el dinero hecho mamona (que no tiene religión, sino que es fuente de lucha y destrucción humana, para las dos religiones). Aquí trato el tema desde la perspectiva cristiana.

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Iglesia de Jesús, iglesia de Pedro: Te daré las llaves del Reino de los cielos.

Como vimos ayer, el evangelio de Mateo asume las tradiciones más abiertas de Marcos (y, en el fondo, de Pablo), pero las integra y recrea en una comunidad de fondo judeo-cristiano. Para ellos universaliza el mensaje nacional (moral) de los judeocristianos (como hizo en otra línea la carta de Santiago), recuperando la historia del Cristo Jesús, apelando para ello a la autoridad y patrocinio de Pedro (Mt 16, 16-19), que aparece así como garante de la verdad del evangelio y del conjunto de Iglesia, entendida ya de un modo universal.

Marcos no había tenido necesidad de apoyarse en Pedro, que había podido decir que Jesús era Mesías (Mc 8, 27-30), pero interpretando después su mesianismo de una forma “anticristiana” (cf. Mc 8, 31-33). En esa línea. Marcos añadía que (a pesar de su arrepentimiento por las negaciones: Mc 14, 72), Pedro no había vuelto todavía a Galilea para iniciar así en verdad la obra del Cristo pascual, la extensión del evangelio (Mc 16,1-8). Según eso, Marcos no pudo reconocer más autoridad que la del Cristo, ni apelar al testimonio de Pedro.

Pues bien, en contra de eso (o, más bien, a diferencia de eso), Mateo ha sentido la necesidad de apoyar su lectura del evangelio y del camino de Jesús en el testimonio de Pedro, como seguiré indicando, no para ir en contra de Pablo, ni del Discípulo Amado (ni siquiera de Tomás o Santiago, ni tampoco de Marcos), sino para ratificar la raíz judía de la experiencia de Jesús, en línea ética, de un modo universal.

Desde ese fondo quiero destacar el origen y sentido petrino de la Iglesia de Mateo, entendida como interpretación universal del mesianismo judío de Jesús. Mateo quiere apoyarse, según eso, en Pedro (cf. Mt 16, 16-19), a quien entiende no sólo como autoridad interpretativa de la Ley (de la historia judía), sino también de la confesión de Jesús y la visión del cristianismo:

‒ Mt 16, 16-19 remite a la historia de Jesús en la que Pedro jugó un papel importante, como primero de los Doce. Es muy posible que el mismo Jesús le diera el nombre de Cefas/Petros, en un sentido que podría ser ambivalente (incluso irónico), evocando la inestabilidad de la piedra o guijarro del camino (petros) pero también la firmeza de la roca (por su confesión mesiánica).

‒ Este pasaje reinterpreta el despliegue de la Iglesia, en la que Cefas/Petros jugó un papel importante, como ha destacado no sólo Pablo (Gal 1, 18; 2, 7-14; 1 Cor 1, 12; 3, 22; 9, 5; 15, 5), sino Jn 21 y la primera parte de Hechos (Hch 1-15). Mateo asume de esa forma el pasado “petrino” de la iglesia, pero no como un aspecto sin más, entre otros, sino como aquel en el que pueden vincular de alguna forma todos.

‒ Mt 16, 16-19 ha de verse, finalmente, desde la perspectiva de conjunto de Mateo, obra de un escriba que sabe vincular cosas antiguas y nuevas (13, 52) desde una perspectiva judía y cristiana. Ciertamente, su evangelio tiene pasajes que son eclesialmente más significativos, como la misión final (28, 16-20) y la razón del juicio (25, 31-46). Pero esta confesión y fundamentación petrina de la Iglesia marca su identidad, no para negar otros aspectos de su mensaje, sino para integrarlos de alguna forma todos.

Conforme a todo eso, según el evangelio de Mateo, Pedro ha sido el auténtico fundador e intérprete de la Iglesia.
Imagen 3: Puertas del infierno, Rodin.
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25. 8.16. Pedro, la Roca. Una decisión de la Iglesia de Mateo

Dom 21, A. Mateo 16, 13-20. Los judeo-cristianos apelaban a Santiago como intérprete de Jesús, fundamento de su iglesia. Muchos pagano-cristianos miraban a Pablo como pionero de la misión universal (Efesios), el iniciador del gran camino salvador de la Iglesia.

-- Mateo asume las tradiciones más helenistas de Marcos y las integra en una iglesia que toma como base el judeo-cristianismo de Santiago, pero definiéndose a sí misma como auténtico Israel, pues en ella se cumple de un modo universal (abierto a todos) la verdadera ley judía (cf. Mt 5-7). De esa manera, él ha vinculado la tradición de Santiago (ley judía) y la de Pablo (apertura universal), y para ello, partiendo de Marcos y de la tradición de su Iglesia, recrea la figura y función histórica de Pedro.

-- Ciertamente, este texto viene de Jesús, pero del Jesús pascual, tal como ha sido interpretado por Mateo, escribiendo así un evangelio universal, que asume las tradiciones opuestas de Santiago y Pablo, y las vincula en la figura y tarea de Pedro.

Leído así, este pasaje supone que había posturas cristianas contrapuestas (simbolizadas por Santiago y Pablo), pero, a juicio de Mateo, no eran excluyente, pues habían quedado asumidas por Pedro que es, al mismo tiempo, testigo de la misión universal de Jesús (línea de Pablo) y garante de la ley judía (como Santiago).

Mateo no inventa esa función de Pedro, sino que interpreta y ratifica lo que ha sido su tarea al servicio de la iglesia, al asumir la misión universal de los helenistas (Pablo), y vincularla con la visión israelita de los judeocristianos, garantizando y fundando así la unidad de las iglesias, desde la confesión de Jesús como Cristo, Hijo de Dios vivo (Mt 16, 16). Mateo habla pues del Pedro histórico, pero interpreta su función a la luz de su experiencia eclesial, unos veinte años después de su muerte, superando así la visión restrictiva de Mc 8, 29.

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Dom 20.8.17. Pan de hijos ¿pan para los "perros"). La "conversión" de Jesús

Dom 20, ciclo A. Mt 15, 21-28. Éste es un evangelio inquietante y actual, con cuatro elementos principales:

-- La mujer cananea, símbolo de la humanidad, presenta ante Jesús (ante la buena sociedad) el dolor de su vida. Su hija muere, sus hijos mueren.

-- Jesús (la buena sociedad) responde con el dogma antiguo, el más actual de todos. El pan es para los hijos, no para los perros.

-- La mujer argumenta: También los perros comen, aunque sea bajo la mesa... En la buena casa de los hijos hay pan para todos...

-- Jesús acepta el argumento de la mujer y se "convierte": El pan es para todos, por encima de los dogmas y argumentos de la buena sociedad.

Éste es el tema clave de nuestra sociedad: Hay pan para todos, pero sólo se lo damos a los "buenos hijos"... expulsando a la miseria y al hambre a los pobres, a los perros (que se mueran).

Una mujer cambió la mente de Jesús, una madre abrió su corazón y le convirtió: No hay hijos y perros, tiene que haber pan para todos.

¿Quién abrirá nuestra mente y corazón, el corazón de nuestra Iglesia, de todos los hombres, para que la casa del mundo sea lugar para todos?

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Martes, 24 de octubre

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