El blog de X. Pikaza

22.4.18.Buen Pastor, Buen Amigo. ¿Hay una rebelión de las ovejas?

Domingo del Buen Pastor(Jn 10). Estamos en un tiempo duro tanto en relación a las ovejas como como a los pastores:

-- Unos hablan de rebelión en la granja (redil). Es mal tiempo, he dicho: ¡Nadie quiere ser oveja! En el “redil” del rebaño de la iglesia no se ven ya nuevas (al menos en los países de occidente), y los que quedan parece estar por despiste.

De todas formas, quizá no es ni rebelión, sino sólo desinterés. Las ovejas no quieren ser ovejas de pastores…, sino ovejas de amores (en el mejor de los casos, como en el Canto de Juan de la Cruz)

-- Otros echan la culpa a los pastores, diciendo que están desubicados. El Papa Francisco les ha pedido que “huelan a oveja”, que se mezclen, que se arriesgan, con las manos en la masa, dejando oficinas e iglesias donde se han acomodado...

Pero no es fácil, ni todos lo consiguen, ni las ovejas se dejan oler, ni quieren pastores que anden con llas, sino sólo personas que sepan escucharles, quererles, caminar con ellos.

He dicho que puede haber pastores “des-ubicados”, pero quizá ni eso. Quizá ni se sabe dónde debería estar la ubicación de los pastores (pues ya no ejidos, ni lugar para manadas, como antaño).

¿Qué hacer en un tiempo como este, si unos no quieren ser oveja, y otros no saben/no sabemos ser pastores? Quizá todos somos (hemos de ser) pastores y todos ovejas, al mismo tiempo, unos de otros y con otros (de manera que al fin no seamos ni pastores ni ovejas, sino sólo buenos amigos).

Quizá el mismo Jesús hablaba de eso, cuando decía que el pastor conocía a sus ovejas, como el amigo conoce al amigo, el hermano al hermanos... Buen domingo a todos, pase adelante quien quiera seguir pensando
.

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Se nos ha hecho palabra vacía... Revivir la resurrección

sí, una palabra vacía, como otras que en su tiempo fueron importantes: Dios, Amor, Iglesia, quizá Patria. Una palabra por la que se podía vivir, muriendo incluso por ella.

Ahora corre el riesgo de ser como una moneda gastada, devaluada sin remedio, en un mundo que busca otros intereses, pues estos de Dios, Amor, Iglesia, Patria... no le sirven, no son más que recuerdos de un pasado irremisiblemente muerto, para muchos.

Por eso, cuando los cristianos decimos que Jesús ha resucitado de la muerte (o que Dios le ha resucitado) no suscitamos en general ningún rechazo, sino a lo más un poco de cansancio, quizá una atención cortés por un momento, luego el paso y cambio hacia otras cosas, otros programas de dinero, de amoríos de momento, vacaciones de olvido y/o política de intereses, sin más patria que el puro poder y el dinero, sin más iglesia que una afición de fútbol...

Ya sé que las cosas no son simplemente así, pero corren el riesgo de serlo. De la Resurrección de Jesús habría que hablar de otras maneras, con el testimonio de una vida resucitada, con una Iglesia que es signo y presencia de otro tipo de Vida, con Amor y Patria de verdad... Yo, en este momento, como simple teólogo, puedo ofrecer algo más pequeño: Unas reflexiones teóricas sobre la resurrección, para situar su novedad e impacto en la Iglesia primitiva. Así lo hago en lo que sigue. Buen tiempo de resurrección a todos.

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Apariciones de Jesús: ¿Históricas y creadoras o histéricas y vanas?

Vivimos en un mundo de apariciones, es decir, de signos más o menos visuales o auditivos, con evocación de presencias que fundan (o dicen que fundan), definen e impulsan nuestra vida en sentido positivo (pero con riesgo de volverse destructoras).

Así ayer y hoy, por ejemplo los medios nos han despertado con la visión de los regueros de luz de muerte de las bombas smart/inteligentes de USA, GB y FR, cabalgando sobre el cielo de oriente para caer en empresas, quizá también de muerte, de Siria. Evidentemente, son apariciones inducidas, de propaganda del poder, con muerte añadida.

En cualquier lugar del mundo se están "celebrando" ahora mismo reuniones de güijas o de otro tipo de espiritismos, que quieren ponernos en contacto, también inducido, con posibles espíritus de un mundo pretendidamente superior, donde habitarían los muertos, para comunicarnos con ellos (en general, estas presencia y/o apariciones son destructoras, como indicaré, desde una perespectiva bíblica, al comentar algunos textos del AT).

Se habla por doquier de apariciones (¿siempre inducidas? ¿de qué forma?) de espíritus, ovnis o entes preter- y sobre-naturales, e incluso de santos que poblarían la otra cara de nuestra pequeña "sabiduría lunar" o nocturna, como mil veces se ha dicho (evidentemente, de una luna que está más allá de los cohetes estelares lanzados por los hombres).¿Cómo distinguir las verdaderas y/o enriquecedoras de las falsas y destructoras?

Pues bien, en este gran teatro de apariciones, los relatos pascuales nos dicen que Jesús se ha aparecido... enriqueciendo así nuestra vida, esto es, abriendo nuestra experiencia y compromiso a un plano más alto de comprensión y acción humana. Por su parte, la liturgia cristiana añade que la aparición de Jesús no sólo es verdadera sino principio y sentido de todas las verdades, fundamento del cristianismo.

Los cristianos afirman que la visión/aparición de Jesús resucitado es creadora de vida, principio de salud. Por el contrario, hay otros que afirman (como decía ya Celso en el II d.C.) que esas apariciones eran enfermizas, en la línea de una histeria destructora, como cierto tipo de visiones y posesiones demoníacas (discutidas por Mc 3)... Por eso es necesario hablar de su naturaleza y/o novedad.

Algo he pensado y estudiado sobre el tema, y me he atrevido a decirlo en el Diccionario de las tres religiones (pág. 103-107), cuyo texto retomo básicamente en lo que sigue, para ofrecer un panorama de lo que han sido (y cómo han sido y son) las apariciones/presencias de Jesús resucitado, como puerta de acceso a un tipo de realidad superior, cuyos testigos quieren ser los cristianos (hombres y mujeres que "ven" algo muy especial, que transforma o debería transformar su vida).
Que siga el buen domingo para todos.


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Dom 15.4.18. Resurrección: Cuerpo y comida, perdón y Espíritu Santo

Domingo III de Pascua, Lc 24, 36-49. Este evangelio ofrece la experiencia central de los discípulos reunidos, que reciben a Jesús y le conocen cuando él come con (ante) ellos y les concede el “poder” de perdonar y extender su pascua. De esa forma muestra que nosotros mismos somos la resurrección de Dios Jesús resucitado.

No están sólo Doce, está toda la Iglesia, formada por los Once (falta Judas) con las mujeres de Lc 24, 1-11 (que han convertido a esos Once), los fugitivos de Emmaús, 24, 13-35 (que han dado testimonio a todos) y los otros compañeros (cf. Lc 24, 9.33). Son muchos, los ciento veinte que cita Hch 1, 15, la comunidad que espera y acoge a Jesús. Somos (estamos) todos los cristianos, llamados a ser resurrección de Cristo, que nos ofrece sus cuatro signos:

-- El primer signo de pascua es el cuerpo, las manos y los pies… No es cuerpo en la forma anterior de muerte, pero es el mismo: Pies y manos, signo y testimonio de la corporalidad humana, hecha de pies y manos, corazones y presencia. Cristo resucita en el cuerpo sufriente de la humanidad llamada al respeto, al cuidado y respeto, al cariño y amor que resucitan. Sin cuerpo no hay Cristo, no hay vida de Dios en la tierra (como tierra).

-- El segundo signo es la comida. Ciertamente, Jesús resucitado no come como antes, el texto es simbólico… Pero en el sentido más profundo del símbolo él es Cuerpo que necesita comer pan o pescado, leche o miel, compartiendo la comida de su cuerpo eclesial, de todos los creyentes y en especial de los hambrientos de la tierra. Cristo resucita como pan real, concreto:los hombres y mujeres vivan, que los pobres se alimenten, que todos puedan compartir comida y esperanza, eso es resurrección. Una iglesia donde los creyentes no comen (no comparten la comida) no es Jesús resucitado.

-- El tercero es el perdón… El signo más hondo de resucitado no es un tipo de visión contemplativa aislada, separada de los otros, en medio de una tierra de lucha mutua, engaño y muerte. Cristo resucita en el perdón mutuo del amor que se ofrece y recibe, un perdón que es patrimonio de todos los creyentes, pues donde ellos se perdonan y extienden el perdón sobre la tierra vive Dios y el Cristo resucita. Creer en la pascua es perdonarse y perdonar, es amarse y amar, pero de tal forma que allí donde no se perdona Jesús resucitado no puede mostrarse. Nosotros mismos al perdonarnos somos la resurrección de Dios.

-- El cuarto signo es el Espíritu Santo, esto es, la presencia creadora y transformadora de Dios que convierte a los hombres en portadores de vida, de Jesús resucitado. En este último sentido, nosotros mismo, acogiendo y ofreciendo la Palabra de la Vida de Dios somos el Espíritu Santo, la vida extendida de Dios, su resurrección.

Siga leyendo quien quiera entender mejor esta palabra de vida, que es el testimonio de la resurrección de Jesús según el evangelio de Lucas, que queremos comparar con el de Juan. Buen domingo a todos.

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¿El Diablo, un ser personal? Exorcismos 2.

Según comenta hoy (9.4.18) RD: El Papa dice que el diablo es persona y "no un mito, un símbolo o una idea".

Acepto sin más lo que dice el Papa, insistiendo con él en la importancia del Diablo (como puse de relieve en la postal de hace cuatro días: Exorcismo 1: 4.4.18).
Pero el Papa, que es "pastor", no tiene afinar críticamente las palabras, mientras yo que soy un pobre "teólogo" debo hacerlo, por cuestión de oficio:

a. Así cuando él dice que el Diablo es un "ser personal" yo debo matizar. Estrictamente hablando, personas son los seres humanos, y en otro sentido más hondo "persona el Dios" (¡tres personas!). Respecto al Diablo es mejor no entrar en el debate, y decir que es ciertamente una "entidad", y que es "real" (real y poderoso), pero sin decir que es persona o no. Personalmente me inclino a pensar, con la Biblia y con la gran Teología, que no es persona, en sentido estricto.

b. El Papa añade que el Diablo no es un mito ni un símbolo... Aquí me atrevo a disentir, por el valor de las palabras... Pienso que el diablo es un "mito", pero no en el sentido de "puro cuento", de simple "fantasía". Mito no es lo contrario a realidad, sino la realidad en sentido intenso. En esa línea añado que el diablo es un símbolo, es decir, una realidad de gran valor significativo, un principio de realidad (en sentido humano y social profundo).

c. El Papa dice, finalmente, que el diablo no es una idea... Ciertamente, el diablo no es una idea, en el sentido débil del término... No es puro fantasía mental, en la línea de un "espiritismo débil". Pero en sentido profundo, el diablo es una "idea poderosa", de tipo individual y (sobre todo) social. Está vinculado con el mundo de "ideas" de los hombres, pero de las ideas trans-personales, sociales...

Repito en esa línea que el Papa como "pastor cristiana" hace bien en emplear esos términos (persona, no mito, ni símbolo, ni idea...), pero la teología debe precisarlos, con la ayuda de la Biblia y de la tradición cristiana, acudiendo, al mismo tiempo, a la psicología y a la historia de la cultura y de las religiones. En esa línea se sitúan las reflexiones que siguen, que forman parte de mi Diccionario de las tres religiones, donde he dado gran importancia al tema. Siga leyendo quien piense que el tema merece la pena, aunque quiero decir ya desde ahora que lo que importa no es definir al Diablo en teoría, sino luchar en este mundo contra lo diabólico, como hizo Jesús de Nazaret.

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“Venganza” eclesial de Tomás: Negación de la carne, sumisión de las mujeres

08.04.18 | 09:10. Archivado en Nuevo Testamento, María, Pascua, Evangelios

La escena pascual de Tomás en Jn 20 (cf. blog de ayer) ofrecía un programa esencial de cristianismo: Tomás, el gnóstico, debía aceptar la carne pascual de Jesús (encarnación de Dios) e integrarse en la comunidad real de varones y mujeres.

El Evangelio de Tomás es un texto de gran importancia histórica y teológica, pero no ha sido aceptado en el canon de la Iglesia. Por el contrario, el de Juan ha aceptado tras unas correcciones. Éstas son las razones por la que el evangelio de Tomás no ha sido aceptado como "oficial" por la Iglesia:

-- No acepta del todo la “carne” histórica y concreta de Jesús (en contra de Jn 1, 14), con la carne de los crucificados, heridos y hambrientos de la historia actual, en línea de compromiso personal y social.

-- Porque no acepta a las mujeres como tales, sino que en el fondo las utiliza, diciendo que ellas deben “someterse” a los varones (es decir, convertirse en varones).

Ciertamente, la Gran Iglesia no ha recibido en su canon el Evangelio de Tomás, pues, como dice San Ireneo “caro cardo salutis”: el quicio de la salvación es la carne (la encarnación de Dios, la resurrección de la Carne), con el valor universal de varones y mujeres, de manera que las mujeres no están sometidas a los hombres, ni deben hacerse varones para salvarse.

Pero, en el fondo, a lo largo de la historia de la Iglesia se ha dado (y sigue dándose) una venganza de Tomás, pues una gran parte de ella no ha creído de verdad en la encarnación de Dios (no lo digo, lo decía hace 75 años el mismo K. Rahner), y sigue considerando a las mujeres pura “carne de segunda” al servicio de los varones.


Siga leyendo quien quiera pensar sobre el tema, en este “domingo de la pascua blanca” (in albis), en que la Iglesia recuerda y acepta la “superación” superación del evangelio de Tomás en el evangelio de Juan (tema de la postal de ayer).

Tomás se ha vengado, pues su evangelio, expulsando oficialmente y colocado fuera de la puerta de la Iglesia, ha entrado por la ventana, pues muchos cristianos tienen miedo de la “carne” real de Jesús, expresada de forma especial en su “miedo” a las mujeres, a las que no han dejado ni dejan entrar en círculo más hondo de la autoridad de la iglesia.

Quien quiera entender que entienda.Buen domingo a todos.

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Dom 8.4.18. Tocar las llagas, iglesia de Pascua (con Tomás)

Dom 2 pascua. Jn 20, 19-31. María Magdalena había “tocado a Jesús” en el huerto pascual, porque le amaba y por la alegría de saber que estaba vivo. Pero después tuvo que dejar de tocarle así (¡noli me tangere!), a fin tocarle/conocerle de un modo aún más hondo, llevando el Mensaje de la Vida de Jesús a los discípulos (Jn 20, 17).

Ella tocaba con amor, fue la primera de los resucitadas con Jesús en el huerto de Vida de Pascua.

A diferencia Magdalena, Tomás “el gnóstico” tuvo que aprender a tocar, bajar del mundo de los altos dogmas, de las ideas separadas, para retomar la experiencia concreta del amor de Jesús, que es la vida entregada por los otros, amor llagado. No basta con creer en Jesús de un modo separado; hay que creer en él y quererle tocando sus llagas, que son las llagas de mundo herido por (falta de) amor.

Es hermoso que el evangelio de Juan haya recogido la experiencia de María. Pero más hermoso aún es el hecho de que recoge la experiencia de Tomás, para enseñarnos así que la Pascua significa tocar con más fuerza, de un modo más hondo, como tuvo que aprender Tomás, un apóstol a quien la tradición dará gran importancia (como indica el evangelio de su nombre, no incluido en el canon, por sus tendencias gnósticas).

Tocar a Jesús, meter el dedo en su llaga, es descubrir la herida sangrante de la historia, vinculando así la resurrección con el dolor de los hombres y mujeres oprimidos, torturados, enfermos, asesinados (y con el amor de los hombres y mujeres que se aman, que se tocan y que de esa forma resucitan al amarse).

-- Pascua es tocar y acompañar a Jesús en los llagado en los llagados de la vuda… Es dejarse encender e interrogar, aprender a sentir y transformarse desde los expulsados de la vida. No es saber simplemente de oídas, no es comentar de un modo abstracto en las noticias, sino implicarse desde dentro en el dolor concreto de los crucificados.

-- Pascua es también (al mismo tiempo) sentir en las manos y en los dedos, en el corazón y la mirada, el abrazo de amor de los hombres. No hay pascua de Jesús sin cuerpo a cuerpo de intimidad y cercanía, de varones y mujeres, de los niños y mayores, en los diversos tipos de encuentro y comunión, no para poseer sino para compartir, no para imponerse sino para abrir juntos caminos siempre nuevo de respeto y admiración. Así nos toca Jesús, así se deja tocar por nosotros.

-- Jesús resucita como pascua de amor en los heridos/expulsados y en los amantes, en una humanidad cuyo secreto pascual es descubrir y compartir la vida en gozo abierto a la esperanza de transfiguración no sólo de los vivos, sino también de los muertos y enterrados como Jeús, y de los muertos sin enterrar… en esta vieja tierra (cf. http://www.cristianosgays.com/2015/04/12/pascua-4-dom-12-3-15-tomas-la-herida-de-la-historia/).

Desde este fondo quiero retomar el evangelio de este día, domingo blanco (in albis) de resurrección a la vida, con el recuerdo agradecido de Tomás.

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Exorcismos: 1. Tema bíblico (sobre un Curso de los Legionarios de C. en Roma)

El curso lo imparte el Ateneo Reina de los Apóstoles, de La Legión de Cristo, bajo la dirección de P. Barrajón, en Roma, a un tiro de piedra del Vaticano.

Significativamente, el "demonio" más conocido del Nuevo Testamento era un militar de Gerasa (Mc 5), rica ciudad trasjordana, que se llamaba a sí mismo Legión, un legionario romano enloquecido, a quien Jesús "liberó" de su enfermedad (su locura violenta).

Pues bien, ahora,los legionarios de Cristo de la nueva Roma imparten lecciones de exorcismos , van por el curso XIII, para toda la cristiandad católica, y lo hacen de un modo muy profesional (lo sé de buen fuente), pero tengo la impresión de que no presentan los exorcismos de Jesús y de la Iglesia de un modo radicalmente evangélico. en plano individual y social, terapéutico y religioso.

Para conocer esa oferta de los Legionarios sobre exorcismos, en Roma, pueden verse sus páginas web, con el programa del curso presencial, dirigido por D. Pedro Barrajón (16-21 abril, Roma: https://sacerdos.org/es/exorcismo-y-oracion-de-liberacion/ ), o con programas de otros cursos on line, para exorcistas clérigos y colaboradores, en línea pastoral (cf. http://www.alterchristus.org/actividades_CursoExorcismo.htmla).

He "trabajado" algo sobre el tema, colaborando con un famoso exorcista, en la misma Roma, pero me interesa sobre todo su aspecto teórico, en línea bíblica y religiosa, política, social y terapéutica, y con ocasión de este curso de los Legionarios, quiero reproducir un trabajo que escribí para el Diccionario de las Tres Religiones (págs. 399-404, sin incluir la parte musulmana, escrito por mi amigo y colega A. Aya).

Presento hoy sólo la parte de las religiones y el Antiguo Testamento. Seguiré exponiendo el tema en días sucesivos: ¡Buena Semana de Pascua pascua a los amigos de mi blog!

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Mt 7. Pascua 2018. Misión universal

Hemos celebrado esta noche (del 31 del 3 al 1 del 4), en una colina del Carmelo sobre el Tormes, en Cabrerizos-Salamanca, la Fiesta de Dios, que es la Pascua de Jesús, el "paso" de (por) la muerte a da vida.

Sólo por haber amado hasta el final, habiendo entregado su vida (que es vida de Dios), en amor y comunión, con todos los pobres y expulsados de la tierra,
Jesús ha "resucitado", y vuelve a Galilea para reiniciar su camino, pero ahora a través de sus discípulos.Éste es el evangelio de la Pascua de Mateo, que se celebra en el Monte de Galila y se extiende a todo el mundo (por todas las naciones).

Ésta es la escena final del evangelio de Mateo, y en ella se condensa todo el camino anterior, y se abre al mundo entero, como presencia y promesa de vida, a través de las mujeres que le han visto y confesado al lado de su sepultura, y por medio de los discípulos que llegan corriendo para verle en Galilea.

Esta palabras de Pascua (Mt 28, 16-20) constituyen con las ya comentadas (del amor y el juicio: Mt 25, 31-46) la clave hermenéutica, el centro y final del evangelio de Jesús, que se hace así nuestro Evangelio.

Con estas palabra, de experiencia y envío, de don y compromiso, quiero felicitar a todos mis amigos (a todos los lectores de mi blog), diciéndoles: ¡Vamos al Monte de la Pascua de Jesús, retomemos su camino de pascua 2018!.

Ha resucitado el Señor, alegrémonos. Felicidad a Todos.

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Bajó a los infiernos. Sábado Maldito, Sábado Santo

Le llamamos Sábado Santo, podríamos llamarle Sábado Maldito, el día nefasto de todas las maldiciones.

Los judíos del tiempo de Jesús, como los adventistas cristianos del siglo XXI siguen esperando el Sábado Final de la Gran Reconciliación, el Día Séptimo de Creación (Gen 1-2), la Paz definitiva, Día-Shalom, concordia de Dios y de los hombres.

Pero murió (fue asesinado Jesús) y llegó el Sábado Maldito de las mil destrucciones, el sábado sin nombre de los ajusticiados sin justicia, de los enterrados sin tierra honrosa, de todos los que bajaron y siguen bajando al extremo final de la destrucción.

En ese contexto de Sábado Maldito, que Dios ha transformado por Jesús en Sábado Santo de Vigilia Pascual, quiero ofrecer mi pequeña propuesta, de base bíblica, a partir de lo que digo en mi Gran Diccionario de la Biblia (Verbo Divino, Estella 2015). Lo hago en partes: (a) Una de tipo introductorio, ofreciendo una visión del infierno, los infiernos en las diversas religiones y culturas.(b) La segunda de tipo cristiano, presentando el sentido cristiano de este Sábado de Jesús,vigilia de Pascua.

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31.3.18. Sábado Santo: Bajó al infierno, para acompañar (salvar) a los condenados

30.03.18 | 19:39. Archivado en Nuevo Testamento, Amigos, la voz de los, Judaísmo, Pascua

Éste es el día de Sábado Santo, que podemos empezar llamando Sábado Maldito, el día nefasto de todas las condenas, de todos los infiernos donde bajó Jesús, compartiendo así la suerte de los condenados, para así liberarles.

Los judíos del tiempo de Jesús seguían esperando el Sábado Final de la Gran Reconciliación, el Día Séptimo (Gen 1-2), la Paz definitiva, Shalom de concordia de Dios y de los hombres.

Pero murió Jesús (fue asesinado por sacerdotes y soldados) y llegó de esa manera el Sábado Maldito de las mil destrucciones, el sábado sin nombre de los ajusticiados sin justicia, de los enterrados sin tierra honrosa, de todos los que bajaron y siguen bajando al extremo final de la destrucción, a los siete infiernos actuales de Dante (Divina Comedia):

Jesús bajó (le bajaron) al infierno de los muertos por hambre y asesinato,
por violación y aborto, por "justicia" injusta y guerra,
por persecución directa o por "sistema"...

Así compartió la suerte de los hombres, mujeres y niños de los siete infiernos de la tierra.

En ese contexto, unos aseguran que el Papa Francisco ha dicho que no hay infierno de condena final de los malos, al fuego lento de la venganza de Dios... y se escandalizan por ello, llamándole casi hereje.

Otros responden que que al Papa le importan (como a Jesús) los infiernos de la tierra, que él no ha entrado en el posible (¿improbable?) infierno eterno. Al Papa le importan los infiernos de los marginados, expulsados, condenados a la muerte en vida, por obra de un sistema de injusticia.

En ese contexto de Sábado Maldito, que Dios ha transformado por Jesús en Sábado Santo de Vigilia Pascual, quiero ofrecer mi pequeña propuesta, de base bíblica, a partir de mi Diccionario de la Biblia (Verbo Divino, Estella 2015). Lo hago en tres partes:

(a) Una introducción sobre el infierno, los infiernos en las diversas religiones y culturas.

(b) Una reflexión sobre el sentido del "infierno" al que bajó Jesús, en este Sábado maldito/santo,vigilia de Pascua, con los condenados y ajusticiados de la tierra.

(c) Sólo en ese fondo se puede plantear el tema del infierno histórico (muy real y concreto, evitable...) y del infierno eterno..

Sólo quien haya sentido en su cuello el aliento de esos siete infiernos a los que Jesús ha descendido por su muerte (como sabe y dice la liturgia de silencia de este día, conforme al icono de arriba, podrá entender y celebrar el misterio de la Pascua.

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30.03.18. Viernes: mujeres del Cristo, "marías" del Calvario (con E.Hillesum)

29.03.18 | 14:00. Archivado en Jesús, mujer, Nuevo Testamento, Pascua

El Nuevo Testamento ha destacado el sufrimiento y pasión de Jesús (cf. Heb 5, 7; Mc 14, 34; 15, 34-37; Lc 12, 50), recogiendo, de un modo especial, su grito de muerte en la cruz:

Y dando un gran grito expiró”
y sólo unas mujeres amigas estaban a su lado
(Mc 15, 37).

Eeso es lo que al final le queda... Un grito de protesta y de llamada, con todos los que sufren, pidiendo ayuda a Dios y, al mismo tiempo, ayudándole desde la Cruz, en el sentido radical de la palabra, como dirá E. Hillesum, una mujer de la "raza" de aquellas que le acompañaron en el Calvario.

La tradición cristiana ha interpretado ese grito con palabras del salmo 22, 1 (Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?: Eloi, Eloi. Lema Sabaktani: Mc 15, 34), pero ellas que eran "Dios con nosotros" no le abandonaron . Ellas escucharon el grito de Jesús, como escuchan el grito de millones de crucificados... y de ese grito quiero hablar este Viernes Santo, con recuerdo estremecido, casi sin aliento.

Estas mujeres del grito son las primeras cristianas... y así vienen del mismo origen de la humanidad. Ellas quizá no quisieron tejer hondas teorías mesiánicas, como los Doce Apóstoles... que, pensando bien, habían encontrado razones para abandonar a Jesús en la Cruz.

Ellas no amaban a Jesús de teoría, sino en espíritu y verdad, en alma y cuerpo, y por eso quedaron hasta el final, ante la cruz, pudiendo escuchar el último grito, como escucho Dios el grito de dolor de los cautivos de Egipto (Ex 2). Fueran ellas las únicas "discípulas", que amaron y siguieron en fidelidad hasta el Calvario, pudiendo así escuchar y acoger el clamor final de desamparo y esperanza de los crucificados de la tierra.

Estas "marías" del Viernes Santo, fueron y siguen siendo las fundadoras de la Iglesia de Jesús. Entre ellas quiero hoy presentar otra vez E. Hillesum, una judía de Auschwicht .

Así la cito y presento como Mujer del Viernes Santo judío y cristiano, universal, grito de dolor que despierta y alienta al mismo dios.

Ella ha sido quizá la persona que mejor ha entendido a Jesús, en el gran Viernes/Sábado Santo de la shoa, nazi, el Gran Exterminio.

Con un gesto de silencio emocionado quiero aprender con ella el misterio del grito de dolor de Jesús y de aquellos que mueren "ayudando" a Dios, en el grande, oscuro, terrible y esperanzado Viernes Santo de la historia.

Con ellas vuelvo al origen de la Iglesia, a los pies de la Cruz de Jesús, es decir, de su amor hasta (y por encima) de la muerte.

(Imágenes: E. Munch, El Grito; E. Hillesum; cruz al atardecer).

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Domingo, 22 de abril

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