El blog de X. Pikaza

Effeta, ábrete: La fiesta cristiana

Hoy, martes 16 de mayo, tendrá lugar un encuentro festivo del Foro Éffeta a las 8 de la tarde en la iglesia Y ATRIO de San Juan Bautista DE Salamanca. Concluye así el ciclo de encuentros: “¿Dónde buscar a Dios”, que han venido celebrándose desde el pasado mes de febrero con el objetivo de descubrir cómo vivir, celebrar y anunciar nuestra fe en este momento de la vida.
Ante el interrogante ‘¿Dónde escuchar a Dios?’, desde Éffeta nos invitan a ponernos en marcha para buscarle y encontrarle recorriendo juntos este itinerario:

-- Jueves 2 de Marzo, colegio Montellano, con J. M. Olaizaola: Bailando con la soledad, en el Colegio M. Montellano

• Martes, 14 de marzo. Mesa redonda: ‘La enfermedad y el duelo’, en la que van a intervenir como ponentes José María González y Argeme Gómez. A las 20.00 horas en la Sala Jovellanos de la Casa de la Iglesia 8C/ Rosario, 18).

-- Martes, 21 de marzo. ‘En la familia’. Reflexión y testimonios. A las 20.00 h. en la Casa de la Iglesia (Calatrava).

• Martes, 9 de mayo. ‘En la contemplación’. Visita y testimonio de las religiosas Dominicas “Dueñas”, a las 20.00 h. en el Monasterio Nuestra Señora de la Consolación (Plaza del Concilio de Trento, s/n).

• Martes, 16 de mayo. ‘Fiesta’. El patio de la iglesia de San Juan Bautista acogerá un encuentro festivo, a las 20.00 horas.

En ese contexto Desarrollaré, a las ocho de la tarde, en la Iglesia de San Juan, muy cerca de la Plaza Mayor, el tema de la fiesta cristiana, como breve iniciación a la fiesta posterior del patio, con globos de niños y comida, conversación de mayores y niños.

Para los que quieran asistir, allí estaremos, allí podrán escuchar mi "fervorín" de Mayo, una pequeña arenga al servicio de la fiesta cristiana, que es la fiesta humana, desde la perspectiva de un libro que escribí hace tiempo con el título: Fiesta del pan, fiesta del vino. Mesa común y eucaristía.

El argumento será sencillo:

-- El cristianismo se ha vivido y extendido como fiesta, en recuerdo de Jesús, como celebración de la vida, como agradecimiento y gozo ante Dios, en tiempos y lugares especiales (Pascua, Navidad... santuarios, ermitas...). Actualmente la fiesta parece haberse secularizado... ¿Puede haber cristianismo sin fiesta?

-- Un mundo sin fiesta cristiana.... La fiesta se ha salido de la Iglesia y de la religión, y eso es bueno... Pero se corre el riesgo de fabricar fiestas vida auténtica... fiestas del puro dinero, de la simple borrachera, sin dignidad... ¿Podremos recrear la fiesta cristiana).

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Dom 9.4.17. Provocación de Ramos. Cómo subió Jesús a Jerusalén

El gesto de Jesús el día de Ramos fue una provocacion, por la que él quiso mostrar de manera plástica aquello que quería y pretendía en plena calle, “tomando” de manera ostentosa la ciudad, como si fuera suya, sin contar con las autoridades establecidas, de tipo político-social (Pilatos, el ejército de ocupación romano) y religioso (sacerdotes del templo).

Esta “procesión” de Jesús es la “madre” de todas las manifestaciones cristianas. Jesús no encerró su evangelio en un desierto (como podían hacerlo los de Qumrán), ni plantó su signo junto a un río de frontera (como Juan Bautista), sino que subió a Jerusalén de un modo “provocador”, causando un revuelo ante el pueblo, y poniendo en jaque a la policía religiosa de Jerusalén (ejército para-militar del templo) y a la legión romana (mandada por el Gobernador Pilato), precisamente en los días de aglomeración y fiesta.

‒ Jesús subió, por una parte, como un peregrino más, cantando los himnos y salmos del Dios de la libertad, cumpliendo según eso un ritual establecido, que formaba parte de la identidad del judaísmo.

(Ese gesto, cerrado en sí, sin otros rasgos, propios de Jesús, podría terminar apareciendo como algo folclórico, como algunas procesiones de Semana Santa, declaradas bienes de interés turístico, para entretenimiento de curiosos).

‒ Pero él subió, por otra parte como un peregrino muy especial, presentándose a sí mismo (y dejando que le presentaran sus amigos) como Mesías de Dios, permitiendo que celebraran su venida con ramos de laurel (el árbol del triunfo y la realeza) y con ramas de olivo y palmera, como signos de triunfo.

(Imagen 1 y 2: Corona de laurel como signo de victoria deportiva, política o cultural. De laurel viene laureado. Desde ese fondo se entienden las dos imágenes coronadas de Jesús:
Domingo de Ramos. Jesús laureado
Viernes Santo: Jesús de las espinas)

Jesús aparece este día de Ramos como “Rey laureado” (=coronado de laurel, como los sabios, atletas, emperadores y dioses greco-romanos…), pero esa entrada de laurel le llevó a la corona de espinas del Viernes santo…, de manera que el triunfo de su procesión llevó a la represión, a su condena a muerte.

Jesús subió de un modo provocador, para despertar la conciencia de sacerdotes y jerarcas del pueblo, sin pactar con ellos un tipo de reparto de poder o de dinero, pues hay "males" (hay tipos de poder) con los que no se puede pactar, pues son males (y pactar con ellos es pecado, es renuncia a la libertad y humanidad).

‒ ¿Dónde y cómo tenemos que manifestarnos hoy los cristianos? ¿Con qué tipo de gestos, en qué calles, de manera que nuestras procesiones no acaben siendo puras fiestas de folclore para los turistas? (fiestas financiadas por las autoridades, de decir, por Herodes y Pilato, que deberían pagar aquel año a Jesús para que entrara con garbo y hubiera por él buenos ingresos turísticos en Jerusalén).

En esa línea quiero recordar el evangelio de la procesión de Ramos de este año, tomado del evangelio de Mateo, y precisar después algunos rasgos que definen la identidad de Jesús, reflejada en ese gesto de subida a la ciudad del templo, poniendo de relieve el hecho de que (por fidelidad a la justicia y al bien de los más pobres, según voluntad de Dios) Jesús no pacto ni con la autoridad política ni con la religiosa, siendo al fin condenado a muerte.

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Dom 22.1.17. Los cristianos, unos galileos

Domingo 3, tiempo ordinario. Ciclo A. Mt 4, 12-14 Este evangelio narra el comienzo del camino de Jesús según Mateo e incluye dos temas: (1) Galilea. (2) El Reino de Dios.

Ambos están vinculados, pero hoy sólo quiero ocuparme del primero: ¿Por qué empezó Jesús en Galilea? ¿Cómo podemos y debemos volver y empezar allí nosotros? ¿Somos los cristianos unos galileos?

Se trata de de-construir para re-construir la Iglesia de Jesús, que empezó en Galilea, y que siguió después con Pedro, Pablo y Santiago, la Iglesia de Magdalena y Salomé, la Iglesia del mar a la derecha y del desierto al fondo, que hoy quiero mirar desde el Monte Hermón (primera imagen)

Una tierra.

Geográficamente, Galilea es un país pequeño, como muestra esta foto tomada desde el monte Hermón, en la frontera entre Israel, Líbano y Siria.

‒ Desde allí se descubre, mirando hacia el sur, en primer plano las zonas del Golán, con la alta Galilea, a la derecha el mar, empezando desde Tiro (el gran puerto), siguiendo por la bahía de Haifa y el Carmelo, hacia el sur todo el más de Palestina, perdiéndose al fondo por Gaza, hacia Egipto. A la izquierda los montes del Golán y la meseta de Basán.

‒ En el centro esta el Lago de Tiberíades (la ciudad se ve muy bien), a la izquierda la zona de la actual Jordania, a la derecha la zona de la baja Galilea, donde empezó Jesús. Al norte del lago está Cafarnaum, a la la derecha Nazareti: Colinas y valles tierras bajas, en el cruce de los grandes caminos del mundo, que pasaban por allí, como sin pararse.

‒ Hacia el sur, por la hoya del Jordán, siguen las aguas, a un lado Jordania, al otro Palestina, desembocando (¡se ve muy bien!) en el Mar muerto, con la zona del desierto de Judá (una mancha blanca a la derecha: de de Jericó a Qumrán). Allí mismo, más a la derecha puede casi vislumbrarse Jerusalén. Más al sur el gran desierto del Sinaí y de Arabia…. (las otras dos imágenes son del mar de Balilea y de su entorno).

Camino del mar, Galilea de las gentes… Un lago abierto al mundo

El evangelio no empieza en los centros de poder religioso o político (Jerusalén, Roma…), sino en una tierra del margen social y religioso. Allí, en la oscura Galilea entre gentes marginadas y oprimidas, en el camino de los gentiles y del mar, empezó el movimiento de Jesús. Volver a Galilea (cf. Mc 16, 6-7; Mt 28, 16-20) sigue siendo una tarea pendiente de sus seguidores.

El mismo historiador San Lucas que no ha dado después (en todo el libro de los Hechos de los Apóstoles) ninguna importancia a Galilea, para interpretar el cristianismo en un camino que va desde Jerusalén, por Antioquía hasta Roma, tiene que reconocer que la cosa empezó en Galilea (Hech 10, 37). Allí empezó, allí tiene que volver si quiere recuperar su principio, retomar su fuerza.

En un momento clave de la Iglesia y de la humanidad. Empezar en Galilea

‒ El Concilio Vaticano II nos dijo que debíamos volver a los orígenes, pero seguimos demasiado prendidos en tradiciones secundarias. Por eso debemos hoy, sin duda, volver a Galilea, para retomar el camino allí donde lo empezó Jesús, como nos dice el evangelio de hoy.

‒ El mismo Lutero, cuyo quinto centenario estamos celebrando, quiso volver también a los orígenes, pero ha corrido el riesgo de quedarse en un tipo de Pablo, en un tipo de fe y tradición que es también secundaria, sin volver a la raíz del mensaje y camino de Jesús en Galilea.

Unos y otro hemos querido mantenernos en los centros del poder para dominar (¿servir?) de esa manera al mundo. Pero el evangelio nos pide retomar otro camino, el de Jesús, volviendo a Galilea (desde las tierras de los marginados y oprimidos) situándonos así en la raíz del evangelio.

Así lo indicaré en esta postal, que tiene dos partes. (a) Una más general, sobre el mensaje de este texto de Mateo. (b) Otra más específica, con motivos tomados de mi comentario a Mateo. Antes citaré el texto del evangelio.

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Herodes, Rey-Molok. Jesús, Rey-Niño. La fiesta de los Magos


Hay un “complejo (un mito y ritual) de Molok, que consiste en sacrificar a los niños (los propios hijos), para reinar así de un modo perverso .

Ha habido y sigue habiendo muchos Rey-Molok, y más Molok que no son reyes en sentido antiguo, pero exigen el sacrificio de niños, matándoles de un modo externo (especialmente por hambre), o utilizándoles en un plano sexual, laboral... Entre ellos, ll más importante en la Biblia y en la memoria de occidente ha sido Herodes, rey de Judá (que mató a los niños de Belén para asegurar su trono, aunque no pudo matar a Jesús).

Nuestra cultura (nuestra política y economía, e incluso a veces nuestra religión) es molokita, pues sacrifica (=deja morir) o utiliza cada día varias decenas de miles niños para seguir triunfando

Pero ese mito de Molok se expresa y configura de un modo especial en las culturas semitas del antiguo oriente (fenicios, sirios, cananeos…), donde el rey (Melek/Molok), y los grandes del reino, debían sacrificar a su hijos primogénitos al Melek/Molok divino, que sólo así les ofrecía su asistencia.

Conforme a ese “mito” (o complejo), sólo aquel que sea capaz de “pasar” sobre su propio hijo (es decir, de sacrificarle) tiene el temple y fuerza suficiente para reinar. Todo rey (Dios) fuerte impera y se impone sobre los demás costa de la vida de sus hijos. Si alguien no puede matar a esos hijos (los débiles…) no puede reinar de verdad.

Pues bien, los judíos antiguos de la Biblia descubrieron, al menos en principio, que esa adoración de Molok (con sacrificio de los hijos) era la perversión suprema de la tierra, el mayor pecado. Ellos vieron que los reyes (y los personajes importantes) de los pueblos vecinos (moabitas, amorreos, fenicios…) sacrificaban a sus hijos a Molok para reinar, sin que temblaran las manos (como en caso del Rey Mesha de Moab).

De todas formas, aún sabiendo eso, muchos reyes judíos, durante largo tiempo, han tendido que matar a sus hijos, para así imponerse (sin miedo, sin piedad, sin vacilación…), como sabe y dice bien la historia de los libros de los Reyes y la profecía de Ezequiel, donde se afirma que el mayor pecado de Israel ha sido “matar a sus hijos”, sacrificar a sus propios Molok ante Molok (a pesar de que el mismo Dios hubiera dicho a Abrahán que no matara a su hijo, en Gen 22).


En una página desgarrada y fuerte, el profeta Ezequiel (Ez 20) afirma que también los judíos, en su deseo de poder, han caído en la mayor de las perversiones,
como si el mismo Dios les hubiera abandonado, fascinado, pervertido… haciéndoles capaces de “pasar por el fuego” (matar y luego quemar) a sus primogénitos. Esa es la perversión suprema: Creer que podemos (y quizá debemos) dejar dejar que mueran miles y millones de inocentes (sobre todo niños) para que nuestra gran cultura homicida,filicida, siga adelante.

Ésta es una historia (una experiencia) que está en el fondo de la fiesta de los “magos” de Mt 2, una fiesta radicalmente antimonárquica (en el sentido normal de la monarquía filicida)… un texto de revelación del gran misterio de la perversidad (reinar matando a los niños) y de la gracia de la salvación (Jesús es rey niño).

En ese contexto se entiende la escena de Mt 2, la fiesta de los magos (no reyes) qu vienen corriendo a Belén:

‒ Los magos de oriente no son reyes que matan a niños para reinar, sino sabios que ponen su vida al servicio del Niño (de los niños).

‒ El único “rey” del texto es Herodes (¡signo del Imperio romano!) que quiere matar y mata a los niños (los sacrifica a Molok, el Dios del puro poder), para seguir reinando.

‒ Ciertamente, Jesús aparece como “rey de los judíos”, pero de una forma “antimonárquica”… Es Rey como niños perseguido

Éste es un tema central de nuestra historia… pues el poder de este mundo sigue triunfando sobre los cadáveres de los niños… Ciertamente, ya no sacrificamos los niños ofreciéndolos por el fuego a un Dios Molok/Rey sagrado, pero hacemos algo peor… Para que el mundo siga en su marcha “real” tienen que morir cada día unos 40.000 niños. La historia perversa de Moloc continúa, como verá quien siga leyendo.

1ª imagen: Los magos, mosaico de S. Apolinar, Ravenna (siglo VI
2ª imagen: Horno de Molok donde se quemaban los niños sacrificados.
3ª imagen: Códice de Roda (Huesca, siglo X)

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2017 d.C. Calendario del Sol, Año de Cristo

El calendario (cristiano o gregoriano), actualmente de uso común es de tipo solar (no soli-lunar, como el judío y el musulmán, aunque para la pascua los cristianos seguimos empleando un cómputo lunar) , y comienza una semana después del solsticio de invierno (en el solsticio se celebra el nacimiento de Jesús).

Éste es un calendario más antiguo, que fue fijado por los romanos para su imperio, centrado en el Sol (calendario juliano, introducido por Julio César, en el siglo I a.C.), y que fue ratificado por los cristianos (calendario gregoriano, del Papa Gregorio, a finales del siglo XVI).

De esa manera se vincula el nacimiento de Jesús (que sería el centro de la historia) con los ciclos del sol, y se añade que ha terminado el año 2016 d.C. (después de Cristo), porque Cristo habría nacido el año cero o el uno, según se cuente (aunque parece que nació el 6 a. C), y ha empezado el año 2017.

-- En esa línea se suele decir d.C (=después de Cristo) o a.D. (=año del Dominus o Señor, que es Cristo). Cristo aparece así como "centro del tiempo", marcando el antes y después, en una línea sucesiva que va tendiendo de un principio (hacia atrás) hacia un futuro.

-- En algunos lugares donde no se quiere destacar la figura o tiempo de Cristo se pone ya (sobre todo en ámbito judío, en Estados Unidos...), con las siglas en inglés: BEC y EC (antes/before de la EC, era comun, o EC, de la era común). El tema es el mismo, porque de hecho la Era Común es la referida a Cristo, en vez de referirse por ejemplo como a las Olimpiadas (cultura griega) o a la fundación de Roma.

Como seguiré indicando, los judíos siguen utilizando su antiguo calendario, según el cual estaríamos en el año 5777 de la fundación del mundo (según el cómputo tradicional de los años bíblicos, fijado por Hilel).

Por su parte, los musulmanes comienzan a contar el tiempo desde la Hégira o gran ruptura de Muhammad y sus seguidores en 622 d.C. (con el paso de la Meca a Medina). Según eso, ellos están/estamos el 1438 (que empezó 3 de octubre de 2016, pues los años empiezan según un calendario lunar variable...).

Esta postal quiere abrir la puerta (ianua, ianuario, enero) del 2017, que a todos deseo que sea una puerta de corazón (como en la segunda imagen), tras haber dado el gran salto de la primera.

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Dom 18.12.16. Adviento, una Mujer Embarazada

Domingo 4º de Adviento. Ciclo A. He comentado los domingos de Adviento de este año con textos y signos del profeta Isaías: de las espadas forjarán arados, juntos pacerán el lobo y el cordero....

Pues bien, el mayor de todos , cuarto cirio de Adviento, árbol de la Navidad es una Muchacha Embarazada, que va a dar a luz a un niño y le pondrá por nombre Emmanuel, Dios está con nosotros.

Es una simple una mujer gestante, sin marido conocido, firme en medio de la guerra, en una ciudad asediada como Alepo... Así estaba Jerusalén en aquel tiempo, en medio de la guerra entre sirios y samaritanos con judíos, como verá quien siga leendo... Una mujer que cree en la vida entre las bombas, que cree en el "Dios" que le ha hecho fecunda, simplemente una muchacha, todo el universo.

En el centro del gran huracán de la lucha entre los pueblos, del hambre y la venganza, caminando, refugiada entre ruinas, quizá en una patera, ella mantiene su fidelidad al hijo que nace, que es hijo de Dios, siendo hijo de todos y de nadie en este mundo, y le pone como nombre Emmanuel, Dios con nosotros.

Éste es uno de los signos más fuertes de la historia humana, el signo supremo de la Navidad. Es el signo de todas las madres que acogen al niño de su entraña, a pesar de que no tengan marido (como José), a pesar de que los reyes de la tierra no se ocupen de ellas, ni de sus hijos, sino de ganar sus guerras.

Entre los 30.000 niños que mueren cada día de hambre y desamparo social, sin nadie que les acoja, en ciudades asediadas, en cambios de refugiados... en villas de miseria, hoy celebramos (con ellos, por ellos, para ellos) al niño acogido por una mujer/madre, un niño que vivirá para que un día no mueran los niños del mundo.

Esa madre con niño, ese niño que nacerá en cada ser humano que nace y empieza sufriendo, es la mayor protesta y esperanza de la historia humana, la revolución definitiva de la vida.

No todo es malo en la tierra. Hubo una madre embarazada que decidió acoger al niño y llamarse Emmanuel. Ayudar a esa madre y a todas las madres con niño, y a todos los niños que no tienen ni siquiera madre capaz de acogerles: eso es Adviento, eso será Navidad. Feliz domingo de esperanza a todos

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Dom 11 XII 16. Se alegrarán el páramo y la estepa

Domingo 3º de Adviento. Ciclo A. Año impar. Sigo insistiendo en el profeta Isaías, gran profeta de Adviento, como en los domingos anteriores.

Éste es el domingo del gran gozo, tiempo de esperanza que expresa de un modo especial en el rollo de Isaías, que constituye el primer Evangelio Cristiano, retomado este domingo por el mismo Jesús, en su respuesta a los discípulos del Bautista:

Los ciegos ven, los cojos andan...
y a los pobres se les anuncia la buena, la alegre, noticia (Mt 11, 2-4).

Éste es el domingo de la alegría cósmica, que supo anunciar como nadie el autor de esta parte del libro de Isaías:

El desierto y el yermo se regocijarán,
se alegrarán el páramo y la estepa,
florecerá como flor de narciso...

Ésta es la alegría que se empieza expresando en la misma realidad del mundo... La alegría del adviento, que hoy quiero recoger y proclamar en el comentario que sigue.

Imagen 1. Rollo de Isaías en el Santuario del Libro del Museo de Jerusalén. Texto intacto del rollo de Isaías, de más de 2000 años de antigüedad, encontrado en las grutas de Qumrán. Este Santuario del Libro, precisamente con Isaías en su centro, es para los judíos en lugar más sagrado de Jerusalén (con las piedras en ruinas del muro de las lamentaciones del templo. Cayó el Templo, sigue el Libro.

Imagen 2. Miguel Ángel: Profeta Isaías en la Capilla Sixtina de Roma.

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Dom 27.11.16. De las espadas forjarán arados. Adviento con Isaías

Dom 1º de Adviento, ciclo A, año par. Is 2, 2-5. Comienza el año litúrgico, una vez más, con Adviento, el mes de la esperanza: El anuncio de la llegada de la Navidad.

Comienza así el año 2017, abriendo un mensaje de paz , y la lectura principal es la de Isaías, profeta de la esperanza, cuyo libro se ha llamado muchas veces el Quinto Evangelio, especialmente porque contiene el pasaje que hoy se lee en la liturgia, uno de los textos más famosos de la historia de occidente, el Canto de los Peregrinos de Sion, “Montaña de Dios”, que es montaña de Paz para los hombres.

Antes de presentar y comentar el texto quiero ofrecer cuatro reflexiones , que nos pueden ayudar a situarlo y comprenderlo en nuestro tiempo:

1) Is 2, 2-5 transmite la más honda esperanza de la Biblia: Todos los pueblos caminarán a Sión, montaña simbólica, donde encontrarán la paz como regalo del mismo Dios creador y aprenderán a cultivarla, rompiendo las armas para siempre, para adiestrarse ahora en la paz.

2) El monte actual de Sión, en Jerusalén, no es lugar de paz, sino de enfrentamiento entre pueblos, de fuerte imposición, de duros atentados. Eso significa que no se ha cumplido todavía la esperanza de la Biblia, no solamente allí (en la ciudad simbólica de Jerusalén), sino en el mundo entero, que debía convertirse en nueva Jerusalén.

3) Hay en las tierras del mundo un Monte y Morada de Paz, que debía ser la Iglesia, y en especial, la Católica, que se llama y quiere ser universal, lugar donde se acoge en paz a todos, lugar donde se inicia y enseña un camino de paz universal, por encima de razas y culturas, de religiones y de Iglesia.

4) Sólo así se puede superar (destruir) la Sociedad del Escándalo, de la que he tratado ayer, de la mano de Bernardo P. Andreo . Is 2 anuncia y exige que rompamos las armas, que las pongamos al servicio de la paz... Esa misma dinámica de la profecía nos lleva a romper esta Sociedad del Escándalo, que es la guerra de unos cuantos contra todos... Romper las armas de esa guerra implica destruir los principios económicos, financieros de esta sociedad capitalísta, escandalosa, asesina.

Por eso he querido presentar esta postal como Adviento con Isaías, es decir, Adviento con la Iglesia convertida en monte y escuela de Paz:

-- Una Iglesia que no enseña simplemente la paz, con bellos sermones y libros, con encíclicas y manifestaciones retóricas, sino que es ella misma una encarnación de la esperanza mesiánica, un principio de paz para pueblos y gentes.


-- Una iglesia que sea Insumisa... por el evangelio, como evangelio encarnado , empezando a romper en su interior las Armas ideológicas de la muerte (como dice el feliz título de un libro de F. Himkelammert, a quien recuerdo como hombre y cristiano de paz en Costa Rica).

-- Una Iglesia que dice a los estados que se desarmen, que empiecen ya a desarmarse, no por impotencia, sino por superabundancia de gozo esperanzado, por un poder más alto de concordia y de comunión humana.

(Traté hace tiempo de este tema en El Camino de la Paz, Khaf, Madrid 2010; hoy vuelvo a retomar algunos argumentos que allí había desarrollado). Buen domingo a todos

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Dom 13 XI 216. No ha de quedar piedra sobre piedra. El nuevo Templo

Domingo 33. Tiempo ordinario. Lucas 21, 5-19. Se acerca el final del ciclo litúrgico, y las lecturas de la misa nos sitúa ante el fin de todas de las cosas o, mejor dicho, ante el fin del tiempo actual. Pues bien, entre las cosas que acaban, según el evangelio está el Templo, un tipo de templo (como el de Jerusalén), con todo lo que significa.

El Templo de Jerusalén era lo más grande que había, según el judaísmo, una de las instituciones más estables y justas de la historia, más que el Imperio Romano o que la estructura del capitalismo actual Pues bien, Jesús vino y dijo que el Templo (¡lo más grande, al parecer eterno, el fin de la historia!) iba a caer, por sus propias contradicciones interiores… añadiendo que esa caída resultaba en el fondo buena, porque hacía posible el surgimiento de una Edad Distinta, más justa.

El evangelio se ocupa también de otros problemas (de enfrentamientos y persecuciones). Pero en esta postal voy a referirme hoy solamente el Templo, con aplicación a nuestro tiempo...

-- Constructores del Nuevo Templo de la Humanidad se llamaban y se llaman los Masones, arquitectos y albañiles de un templo que debía ser la Humanidad Entera, racional y liberada de las supersticiones.

-- Constructores del templo de Jesús, en humanidad abierta a los más pobres, en comunión de amor universal, queremos ser también nosotros, los cristianos del siglo XXI, en gesto de apertura universal, en perdón, en acogida, en esperanza.


Para que nazca el nuevo templo de Jesús que forman los cristianos, todos los hombres y mujeres, unidos por el Espíritu de Dios, como quiso en especial san Pablo, tras la muerte de Jesús, tienen que caer los viejos templos, construidos sobre bases de poder de algunos, sobre separaciones clasistas, sobre miedo.

De ese tema trata la postal que sigue, en línea histórica, espiritual y social. Buen domingo a todos

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Mía es la tierra, dice Dios, y quien la destruye me niega, y niega a sus hermanos

20.08.16 | 11:29. Archivado en Jesús, Israel, Antiguo Testamento, Pobreza

Sigo con el tema de ayer (¿son pocos los que se salvan?), para responder desde una perspectiva nueva:

Los que destruyen la tierra se destruyen a sí mismos, niegan a Dios y se "condenan", pues han ido en contra de la nueva tierra de la resurrección.

Mía es la Tierra, dice Dios en Levítico 25, 23; por eso, comprar la tierra como propiedad exclusiva significa acaparar a Dios, lo mismo que comprar las estrellas del cielo, el viento de los aires o el agua de los mares.

Mía es la tierra, de forma que ella ha de ser de todos los hijos de Dios, de manera que comprarla o venderla, herirla o destruirla es destruir al mismo Dios, como decía el Levítico y ha repetido Francisco en Laudato si. Nosotros no somos sus dueños, sino administradores y guardianes (cuidadores), al servicio de todos, conforme a un argumento que viene desde el Génesis (cf. Gen 2), pasa por el evangelio (Mc 12, 1-10 y paralelos) hasta el Apocalipsis (cf. Ap 21-22).

Por eso, según la ley del Jubileo Israel y la Bienaventuranza de Jesús (Mt 5, 5), la propiedad privada y el uso destructor de la tierra, por parte de algunos, en contra de todos, se opone a la experiencia de la Biblia, va en contra del mensaje y de la vida de Jesús, quien dijo, del modo más solemne, que sólo los mansos heredarán la tierra, y podrán disfrutarla y compartirla, sin armas ni guerras, sin imposición de unos sobre otros.

Decir que la tierra es de Dios, según la Ley del Jubileo (Lev 25) significa afirmar que es un bien universal y que de esa forma todos, cada pueblo, cada clan, cada familia, tiene derecho a la suya, para así compartirla entre todos, de forma que ella no se puede comprar ni vender según ley de mercado.

Ciertamente, la Biblia sabe que hay conflictos por la tierra, pero supone que deben superarse, de tiempo en tiempo, de forma que han de quedar libres el año del Jubileo (cada siete o cada cuarenta y nueve años), es decir, volverán a repartirse entre todos los hombres y mujeres, pues son hijos de Dios, de una forma igualitaria, es decir fraterna, pues Dios es de todos y lo mismo la tierra.

Esta ley define el carácter transitorio de las conquistas y cambios económicos realizados con violencia (por imposición de la pobreza y la riqueza): sobre todas las posibles leyes del derecho positivo, sobre las varias formas de conquista y enriquecimiento humano, sobre el derecho de conquista y posesión de los diversos pueblos conquistadores...la Biblia israelita ha destacado la exigencia de un retorno a la posesión igualitaria de la tierra (de los bienes) entre los habitantes de Israel (es decir, de los pueblos del mundo).

Este ley define el carácter sagrado de la Tierra y ratifica la "posesión" gratuita y fraterna de sus bienes al servicio de todos, y en especial de los más pobres.

El bien fundamenta de todos los humanos es la tierra, y con ellas sus valores comunes: el agua y el aire, el calor del sol y las estrellas, incluso los grandes minas, como en la imagen 3.

Ella, la tierra madre es el primer signo y presencia de Dios para los hombres. Ciertamente, podemos utilizarla, pero siempre con respeto, sin destruir su equilibrio de vida, sino cuidándolo con espero, al servicio de todos... Pues destruir la tierra es herir al mismo Dios y robar a los hermanos.

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Dom 31.7.16. Sobre el Sentido de la falta de sentido (Qohelet)

Domingo 18. Tiempo ordinario. Ciclo C.
Nos "coge" este domingo de verano (hemisferio norte) en plena crisis, agravada en línea socio-religiosa con el asesinato absurdo y muy racional del Presbítero de Normandía, en manos de Isis. En ese contexto, la misa del domingo, nos ofrece dos lecturas fuertes:

-- El evangelio de Lucas, que habla de repartir de la herencia de la tierra, y del riesgo que tiene la riqueza.

--El libro del Eclesiastés/Qohelet (el Hombre de la Asamblea), que reflexiona sobre la falta se sentido de un mundo donde nada se resuelve, todo acaba siendo vanidad y viento (pura muerte).

Desde ese fondo, he querido pararme y meditar con el Qohelet, quizá la lectura más inquietante de la Biblia... para entender mejor el Evangelio (Lc 12, 13-21) del que trataré mañana:

Jesús (como el Qohelet) nos enseña a “ser Camino” allí donde no hay camino, a crear sentido donde parece negarse cualquier tipo de sentido. Ésta es una buena meditación para el final de julio del 2016:


-- Cuando siguen muriendo los pobres de medio mundo, aplastados por la prepotencia de un sistema rico, abandonados, olvidados, en un basurero... y parece que Dios y las religiones callan.

-- Cuando el "orden" de una pretendida cultura superior impide que los pueblos pobres encuentren un camino, cuando el poder se emplea para engañar y destruir a los demás, no para sanar...

-- Cuando aumentan los gritos de los que quieren imponer una solución por la fuerza (aunque ello implique el grito más hondo miles y millones de muertos, como quiere a lo grande el capitalismo triunfante, como quiere a lo rabioso un tipo de Isis reactiva).

-- Cuando la rabia de algunos estalla por encima de los pretendidos dioses, ... y parece que las mismas religiones encienden el conflicto, como si estuvieran manejadas por hilos invisibles pero muy activos de violencia...

En eso contexto quiero ofrecer una meditación con el Qohelet. Ayer presenté la locura de "irracional" (¡y muy racional!) del asesinato de un cura francés en Normandía...

Sin palabra para entender lo sucedido, vuelvo a la Biblia, para meditar con la primera lectura del domingo 19 la inquietante reflexión del Eclesiastés o Qohelet:

¡Vanidad de vanidades, dice Qohelet; vanidad de vanidades, todo es vanidad! ¿Qué saca el hombre de todos los trabajos y preocupaciones que le fatigan bajo el sol? De día, su tarea es sufrir y penar, de noche no descansa su mente. También esto es vanidad (Qoh 1)

Ofrezco así una intensa meditación sobre el Sentido de la falta de sentido de la vida . Las tres imágenes de esta postal quieren recoger esa experiencia:

--Muchacho que palpa el vacío, contra una pared sin eco, sin voz que le responda, sin mano que salga al encuentro de su mano.

--Sabio pensador Qohelet, al como pudo imaginae Miguel Ángel en la Sixtina, con una mujer sabia que recoge su reflexión en un libro.

--Guitarra cantora de la muerte. ¿... de los asesinos-hashashin que tomaban haschís para matar y morir por su "idea? ¿....de la Peste Negra... o del que canta: "soy el novio de la muerte"?...

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Dom 5.6.16. Viuda de Naim, el centro de la Iglesia

Domingo 10 tiempo ordinario, ciclo c. Hoy evoca la liturgia el tema de las viudas, con el relato de Elías (1 Rey 17) y el evangelio de Naím (Lc 7, 11-17). Éste es un motivo poderoso:

El cristianismo se edifica sobre el cuidado de los viudas (con los huérfanos, extranjeros y pobres…), no sobre el cargo o jerarquía de un tipo de ministros ordenados, varones de los que traté ayer.

Los ministros de la Iglesia son necesarios, pero ellos vienen en un segundo lugar. El centro y misterio de la Comunidad de Jesús lo formas los huérfanos y viudas, como muestra este relato del milagro de Naim.

1. Asumiendo una fuerte tradición de Israel (ayuda a huérfanos, viudas y extranjeros), Jesús ha insistido en la importancia de las viudas, es decir, de las mujeres sin protección legal o económica. Como dirá su hermano Santiago, la religión pura consiste en ayudar a las viudas, es decir, en crear un mundo donde las mujeres excluidas puedan ser valoradas, tengan dignidad (Sant 1, 27). Ellas han de ser el principio y cimiento de la Iglesia (como lo sigue sabiendo de alguna forma la tradición de Pablo en 2 Tim 5).

2. Hoy, como en tiempo de Jesús, estamos cayendo en el riesgo de construir un mundo de viudas, es decir, de mujeres abandonadas y utilizadas, sin concederles más iniciativa que la de asistir al entierro de sus hijos (sin nadie que las defienda). Es como si hubiéramos pensado que ya no hay remedio para mujeres como esta viuda, mujeres condenadas a la soledad o la opresión, que no pueden tomar las riendas de la vida porque no les dejan.

3. La estrategia de Jesús no consiste en ayudar sólo a la viuda, sino en «levantar» a su hijo, no dejando que le entierren, para dárselo de nuevo a la madre, diciendo (implícitamente) a todos que ofrezcan un espacio de vida para viudas y extranjeros, para huérfanos y enfermos. Ésta es la primera «iglesia» de Jesús, una viuda con su hijo, allá a las afueras de Naim; éste es el verdadero sacerdocio de su nueva religión (Sant 1, 27: Ayudar a huérfanos y viudas).

4. Esa estrategia de Jesús no es de tipo asistencial, sino liberador. No ayuda pasivamente a la viuda, dejándola sometida (en una casa de encerramiento), sino que le da a su hijo, para que ambos inicien un camino nuevo, activo, comprometido, en el seno de la comunidad.

5. La Iglesia actual, si quiere ser fiel a la inspiración y primera acción de Jesús, tendrá que asumir la defensa y promoción de las viudas, es decir, de las mujeres “sin fortuna”, utilizadas, solas, manejadas. Es buena la solución de Jesús (que el hijo ayude a su madre viuda), pero otras soluciones y caminos que deberán ser asumidos y desarrollados en nuestro tiempo, poniendo de relieve la creatividad de las mismas viudas. Dejar el entierro, iniciar la vida, de un modo distinto. Esa será la tarea.

6. Retomar el camino de la Iglesia desde las viudas, es decir, desde las mujeres que parecen condenadas a la soledad y al llanto, ha sido y sigue siendo la primera tarea de la Iglesia. No es que la Iglesia (o sociedad) les tenga que ayudar a ellas. Serán ellas las que levanten la Iglesia, ellas, las más importantes, las iniciadoras de una nueva comunión humana, desde su conocimiento sufrido, desde su esperanza.

Desde ese fondo quiero recoger algunos rasgos de estas dos historias de viudas, la de Elías y la de Jesús. Los lectores tienen la palabra y verán en estas historias muchas cosas más, que y aquí no he destacado.

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Sábado, 27 de mayo

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