El blog de X. Pikaza

El hombre es Palabra encarnada, y Jesús el "logopeda".

08.09.18 | 20:59. Archivado en Biblia, hombre, Nuevo Testamento, Domingo, dia de la Palabra

El evangelio de Juan comienza diciendo que "en el principio era la Palabra", y que la Palabra era Dios (Jn 1,11), para añadir "que la palabra se hizo carne" (Jn 1, 14). Pues bien, el evangelio de Marcos que ayer comenté (Mc 1, 31-37), sigue diciendo que Jesús "vino al mundo" precisamente para que hombres y mujeres puedan ser lo que son, esto es, palabra ofrecida, compartida.

Éste es el mayor de todos los milagros: Que hombres y mujeres aprendan a escuchar y responder, siendo lo que son, "palabra hecha carne" en el tiempo. Así lo muestra este relato de la curación de un sordomudo decapolitano (quizá pagano, como el geraseno de 5, 1-20), a quien Jesús abre los oídos y desata la lengua para que pueda escuchar la palabra, decirla y decirse, compartiendo así su vida con los otros.

Ciertamente, hombres y mujeres nacemos de un semen biológico, en continuidad con los otros vivientes (en especial animales) de la historia de la vida. Pero, al mismo tiempo, en sentido más profundo nacemos de la palabra, en ella existimos, nos movemos y somos, como seres de lenguaje.

Por eso, conforme al relato central de Ap 13, el "pecado central de la historia de los hombres" consiste en negar la palabra, engañando o negando de esa forma a los demás, impidiéndoles que sean.

En contra de eso, el evangelio de este domingo (9.9.18), que hoy vuelvo a comentar, presenta a Jesús como "logopeda", maestro del lenguaje. El auténtico milagro es que podamos escuchar (¡todos!) y que podamos hablar (¡también todos!), compartiendo el camino de la vida, en comunión y libertad.

Muchos piensan que un tipo de Iglesia ha “secuestrado” la palabra: Sólo unos pueden hablar, otros no pueden hacer más que “obedecer”. Pues bien, la verdadera iglesia de Jesús es el "lugar" en el que todos escuchan y dicen la Palabra, siendo con Jesús Logopeda Dios mismo hecho palabra en la carne de la historia.

Imágenes. Ayer presenté la portada de mi comentario de Marcos, del que tomo el texto, que sigue, en la línea de un estudio anterior sobre Marcos (imagen 1) y de un libro posterior sobre Dios (imagen), siempre desde la perspectiva de la Palabra.

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Familia: Amor para ser y nacer, patria para compartir, casa para acoger

26.08.18 | 09:05. Archivado en Biblia, mujer, hombre, Antiguo Testamento, Nuevo Testamento, Familia

Culmina hoy el Encuentro Mundial de Familias cristianas de Dublín (22-26 de agosto) en un clima marcado por un fuerte cambio, tanto en perspectiva de misión clerical como de autoconciencia de la Iglesia, fundada en Jesús para reunir a todos los dispersos y perdidos, en la línea de Jn 11,52 y Mt 25,31-46.

Ésta es una misión difícil, pero apasionante, en un tiempo en que parece que la Iglesia católica (universal) ha terminado por perder a todos, perdiendo al fin a las familias:


-- Se dice que en el siglo XVIII perdió a los intelectuales,
-- en el XIX a los trabajadores,
-- en el XX a las mujeres
-- y en este XXI a las familias.


Pues bien, ha llegado la hora de invertir el camino, empezando por la familia, como indicaré en las reflexiones que siguen.

La Iglesia había sido por siglos la “depositaria” del orden familiar: Había casado a las parejas, bautizado en su seno a los niños, enterrado en el Dios de la vida a los muertos… Pero está llegando un tiempo en que no casa, bautiza ni entierra. Pues bien, ha de hacerlo, pero de otra forma.

Por eso, esa “mala noticia” (acaba un tipo de familia), puede y debe convertirse en buena noticia, pues la Iglesia ha de aprender y empezar a cumplir de verdad su finalidad que consiste, según el texto del título, tomado de Jn 11, 52: Ella ha venido para acoger y vincular en uno a todos los perdidos y dispersos de la tierra: huérfanos, viudas y extranjeros, expulsados, distintos y encarcelados etc.

Éste es un buen momento (desde Dublín 2018) para retomar el sentido y tarea no sólo de las pequeñas familias, sino de la gran “familia mesiánica/cristiana de los hijos de Dios”, que son todos los hombres y mujeres de la tierra, conforma ese pasaje de Jn 11,52.

La familia eclesial no está sólo dentro, sino fuera de la iglesia, pues todos “son sus hijos”, hijos de Dios, hermanos de evangelio. Así quiero destacarlo en las reflexiones que siguen (tomadas de las conclusiones de mi libro sobre la familia), que parten de algunos principios generales, fundados en una lectura de la Biblia, para retomar y rehacer desde su base, el ideal y camino de la gran familia de los hijos de Dios en Cristo.

La iglesia ha descubierto muy pronto (a los pocos años de morir Jesús) que sus hermanos (familia) no son sólo los que cumplen la voluntad de Dios (sus compañeros en la tarea del Reino), sino de un modo especial los pobres y enfermos, los excluidos, sin casa y familia, como ha puesto de relieve Mt 25,31-46.

Ciertamente, Jesús ha valorado la “fidelidad esponsal”, como ha puesto de relieve Mc 10, 2-11 par, un texto clave en su visión de la familia; pero, al mismo tiempo (y en un sentido antes que esa misma fidelidad), Jesús ha valorado en carácter abierto de su familia mesiánica, en la que se incluyen de un modo especial los niños sin espacio familiar concreto, los enfermos y distintos de la sociedad.

En esa línea, la familia de Jesús está formada por todos los pobres y excluidos del mundo, y de un modo especial por aquellos que cumplen, con él y como él, la voluntad del Dios Padre universal... para formar su familia universal de buscadores de Dios.

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Dublín 21-26 de Agosto. Iglesia: Encuentro de familias o "estado" clerical

Posiblemente, la antítesis está mal planteada, pues la Iglesia es ambas cosas, y también otras distintas. Pero se celebra estos días el Encuentro Mundial de las Familias como reza el icono conmemorativo (imagen 1), que pone como signo de la iglesia una trinidad angélica (tipo Rublev) y muy histórica, con José-María-Jesús como piadosa y “divina” familia, con fondo eucarístico (una mesa común) y con escenas del mensaje de familia de Jesús a los lados del tríptico.

El letrero de base del icono recoge el título del Documento Postsinodal (2015-2016) del Sínodo sobre la Familia, convocado por Papa Francisco y titulado la Alegría de Amor (Amoris Laeticia), la buena nueva del amor/familia como fuente y signo de alegría cristiana. Todo ello en un entorno de fuerte devoción, de intensa piedad.

Ciertamente, la piedad es importante, y también la devoción, y la religiosidad en las familias, pero mucho me temo que este nuevo encuentro de Dublín, a pesar de la pasión del Papa Francisco por el tema, no va a tener un verdadero impacto en la visión y práctica del cristianismo en el nivel de las familias.

Posiblemente, el encuentro discurrirá sobre temas marginaless, cuando este tiempo exige un cambio radical en la visión de la familia. Así supo entenderlo ya el evangelio de Jesús (siglo I d.C.), pero después de XX siglos (año 2018) seguimos estando muy perplejos ante el tema, a pesar de la buena intención de millones de creyentes. Han pasado muchísimas cosas en los últimos decenios, desde que San Juanpablo II fundó estos encuentros el año 1994… y los problemas de fondo no parecen haberse enderezado.

‒ Muchos pensamos que el “estilo” de Encuentros sobre la Familia de Juan Pablo II no logró cuajar, ni tampoco el de Benedicto XVI… (a pensar de las misas y celebraciones de familia que se habían prodigado en aquellos tiempo, especialmente en España). El Papa Francisco ha querido introducir nueva savia de evangelio en el “árbol” de la familia, pero tengo la impresión de que su intento no se ha concretado todavía, empalmando de un modo fuerte con la realidad, ni con la raíz del evangelio, a pesar de sus esfuerzos expresados en el famoso Sínodo Doble de las familias (2015-2016), con el documento Postsinodal Amoris Laetitia.

‒ Estamos perplejos (he dicho), pues el tema no es sólo de las familias por aislado, sino de la misma constitución “familiar” y/o clerical del cristianismo. Da la impresión de que este Encuentro 2018 (al que asiste, entre otros, “mi” obispo de Bilbao, Mons. M. Iceta y su vicario y amigo J. Agustín Maíz) sigue siendo demasiado “clerical”, en un momento “delicadísimo” en el que un Jurado de Pensilvania ha destapado un tipo de “olla podrida” de prácticas muy poco “familiares” de algunos círculos eclesiásticos.

No estamos ahora para dar grandes lecciones (ni en Dublín, ni en Philadelphia PENN), sino para aprender humildemente, volviendo al principio del evangelio, desde nuestra realidad concreta, empezando de nuevo, en la línea de Jesús, si es que queremos llamarnos cristianos.

Quizá algunas “repercusiones” del Jurado de Pensilvania han sido mayores por un tipo de anti-cristianismo,pues la “pederastia” no es un tema exclusivo (ni dominante) de la familia eclesial, sino que está presente en (casi) todos los estamentos de la vida escolar, social, familiar etc. Pero en la Iglesia más duele, porque ella ha querido ser "maestra de buena familia", dando lecciones a otros, sin tener limpia nuestra casa.

Vengo estudiando desde hace más de 25 años sobre el tema (antes que el Juan Pablo II convocara el primer Encuentro de Familias), como he puesto de relieve en muchos escritos, y en especial en La Familia en la Biblia. Pues bien, en estos días que siguen, quiero insistir en algunos motivos del tema, empezando por experiencia esencial:

Más que experiencia de buena-familia, fundada en un buen-padre, el cristianismo es experiencia de familia-comunidad, donde la función del “padre de familia” (¡para bien y para mal!) ha sido en gran parte sustituida por el Padre-Dios y por el Padre-Clérigo.

Desde ese fondo se entiende, con sorpresa enorme, la diferencia entre el judaísmo (que sí ha sido y es religión de familias, centradas en el padre) y el cristianismo (que se ha convertido en religión de comunidades clericales, donde el padre de familia no tiene prácticamente ninguna función). Para situar el tema quiero empezar citando las funciones principales del padre de familia en el judaísmo.

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Me llamaban Mario, pero soy María. Para una teología trans-género

11.08.18 | 20:28. Archivado en mujer, hombre, Amigos, la voz de los, Amor

Presenté hace unos años la historia de una persona que, habiendo vivido como Mario, hombre bastante feliz y bien casado, con una hija de 21 años, acabó de descubrir que era y quería ser mujer, decidiendo someterse a una pequeña operación, con ayuda hormonal, para cambiar de género y ser lo que siempre había querido: María (cf. cf postal del 13.06.12).

Era (es) una persona conocida en su país, donde trabaja en los medios y en instituciones al servicio de la igualdad de género, en línea hétero- homo- y trans-sexualidad (trans-género). Me dijo que era y quería ser cristiana católica, desde su nueva condición pública de trans-género, preguntándome sobre ello.

Le respondí por carta personal y escribí mi opinión en la postal citada… Con el paso de los años había olvidado casi el tema, hasta que hace unas semenas (7 del 18) me ha vuelto a escribir otra persona, en una situación semejante (Mario/María), para pedirme una opinión (diciéndome que algunas personas de Iglesia no aceptan su postura).

Le he mandado mi nuevo libro sobre La Familia en la Biblia, donde ofrezco algunos principios. Pero, al mismo tiempo, he querido retomar los motivos principales de mi postal antigua (del 6.12), en un momento en que sigo aún perplejo por la actitud de muchos sobre el tema (y por el mismo tema). No tengo claras todas las cosas, pero pienso que puedo opinar desde el evangelio.

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La solución no es la pena de muerte sino el cambio de todos (“adúltera” de Juan),

08.08.18 | 08:18. Archivado en Iglesia Instituciones, Justicia, Jesús, Israel, hombre

La solución ha sido por siglos “matar” a los distintos o “culpables”, como ha mantenido hasta ayer la misma Iglesia Católica (en una línea que puede llegar hasta el homicidio absoluto de la solución final de los nazis).

En ese contexto de pena de muerte se ha situado hasta “ante-ayer” (y en algunos lugares hasta hoy) el real o pretendido adulterio de las mujeres, como señalé hace una semana al publicar una postal sobre la pena de muerte en la Biblia.

Pues bien, sobre ese caso y “solución final” (matar a las “adúlteras” reales o a las “adulteradas” para que el resto de la gente pueda vivir del homicidio, aquí feminicidio) ofrece la Biblia dos pasajes complementarios.

Uno es el de Dan 13 LXX donde la solución de “ley” consiste en matar (en “limpiar” el pecado matando, para gloria de Dios), sea a la acusada o a los acusadores falsos, los jueces ancianos. Daniel, el juez sabio, soluciona el tema matando a la adúltera o a los “otros”. En un caso o en otro, la solución es matar a los pretendidos culpables (sin posibilidad ni deseo de un cambio de todos.

El otro pasaje es el de Jn 1, 1- 11, donde traen ante Jesús a una adúltera probada, exigiéndole que se cumpla la ley, apedreando a la culpable. Pero Jesús se enfrenta con los jueces, diciéndoles “quien esté libre de pecado…”, de manera que todos se van, dejando la piedra en suelo, reconociéndose “responsables”… Quedan solos la mujer y Jesús, que le dice “vete en paz y no peques más” (ni ella ni sus jueces).

Jesús no ha condenado a muerte a la adúltera, sino que ha abierto para ella un camino de vida…, situando a sus acusadores ante la tarea superior de integrar en sus propias vidas el posible “pecado” de la mujer, de forma que todos puedan cambiar y vivir. Evidentemente, para él la pena de muerte no era la solución.

La respuesta de Jesús no es matar, sino reconocernos todos como somos, ofreciéndonos una nueva oportunidad
. Los que han apelado a la pena de muerte como solución no han entendido el Evangelio, o no ha querido creer en su palabra y camino.

Desde ese fondo quiero releer estos pasajes, en un contexto de pena de muerte, que ha sido la mejor solución para Daniel (y para un tipo de de sociedad/iglesia).

La imagen 1 es la del Catecismo, que en una de sus ediciones nos sitúa ante la escena de Jesús y la adúltera, superando la pena de muerte. La 2 está tomada de mi Diccionario, de donde he tomado básicamente lo que sigue.

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Dom 2.8.18.Hacerse Pan, ser Eucaristía

Domingo 18. Tiempo ordinario. Ciclo B (Jn 6, 30-69). Comenzó el domingo pasado la lectura del Sermón del Pan de Vida, de Juan Jn 6, que seguirá estos domingos de verano (invierno austral).

En ese contexto presenté la introducción del tema: Jesús multiplico los panes y muchos, al verle capaz de ofrecer comida, quisieron coronarle rey allí mismo, junto al lago de Cafarnaum, pues para eso sirve un rey, para asegurar la comida material de todos; pero Jesús se escapó, subiendo al monte, a fin de preparar y ofrecer otro tipo de reinado.

En ese contexto interpretando de manera algo libre aquel pasaje me atreví a presentar los rasgos principales de su Reino, con su manera de situarse ante el dinero y el poder, para que todos los hombres y mujeres fueran reyes, en dignidad, en comunión, superando toda opresión de tipo económico, político o incluso religioso, para crear una gran mesa redonda en torno al par compartido (imagen 2), donde los más importantes fueran los niños y pequeños (imagen 1),con alimento de pan y, sobre todo, con cariño y cuidado de todos.

Hoy quiero retomar aquel motivo, ofreciendo una visión general del discurso entero de Jn 6 (el gran discurso del pan de Cafarnaum), dejando para los domingos que aún quedan algunos algún rasgo particular de este pasaje, que expone la visión eucarística del cuarto Evangelio, la más realista de todas, siendo, al mismo tiempo, la más mística.

No se trata de evadirse con eso de la eucaristía, pan de Cristo, para situarlo ysituarnos como cristianos en un plano de espiritualismo puro, separado de la vida real de los hombres y mujeres, del pan de los pobres, del amor y la acogida de los niños, de la comunión de todos.

Ciertamente, el pan es pan y debe compartirse, pero, al mismo tiempo, en un plano más hondo, el auténtico pan somos nosotros, de forma que podríamos y deberíamos decir, como Jesús y con Jesús, yo quiero ser y soy también pan de vida para otros.

No me limito a dar un poco de pan material (externo), sino que, debiendo darlo, me doy a mi mismo como pan, haciéndome así eucaristía para los demás.

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Derechos humanos en Ferrol: 1. Antiguo Testamento

Los próximos días, 27 y 28, celebramos en Ferrol, Coruña, un curso sobre Los Derechos humanos a lo largo de la Historia. Es un curso especial, por varias razones:

- En primer lugar por hallarse dedicado a los Derechos Humanos, en tema de importante en un plano de política y economía, de filosofía y pensamiento en general.
- En segundo lugar porque está organizado por una ONG cristiana, de fundación Adventista, de inspiración y finalidad social, de gran arraigo y servicio, en Ferrol y en su entorno.
-En tercer lugar porque un ponente (el prof. R. Badenas, cf.https://www.todostuslibros.com/autor/badenas-roberto ), de la comunidad Adventista, es un escritor de fama reconocida, en el ámbito de la psicología, y el otro un servidor, teólogo católico.
-- El curso se celebra en un local de que es propiedad del obispado católico de Mondoñedo-Ferrol, que se implica de esa forma en la organización y desarrollo del curso, al servicio de la sociedad en general.

Se trata, pues, de un acontecimiento ecuménico, de tipo social,cultural y cristiano, en el que están implicados adventistas y católicos,, un acontecimiento que en otro tiempo sería impensable, pero que hoy forma parte del nuevo clima de entendimiento y colaboración entre iglesias y grupos sociales.

Hace sólo algo más de 50 años los obispos de Galicia (y del conjunto de España) argumentaban en el Concilio Vaticano II en contra del documento sobre la Libertad Religiosa, al que tanto se opusieron las autoridades del gobierno autárquico de aquel momento. Ahora, a los 50 años, precisamente en el lugar de nacimiento del autarca, se celebra este curso sobre derechos humanos y religiosos, impulsado por grupos adventistas y católicos de la Iglesia cristiana.

Es significativo que el curso tenga lugar en un local de la Diócesis Católica (¡Gracias al Señor Obispo!), y no del Ayuntamiento Democrático de Ferrol,que sólo se comprometió a ceder el local cuando ya era tarde y en fechas distintas a las programadas.

Me alegro mucho de participar en el curso como ponente, y más siendo en Ferrol, un lugar donde he ido con cierta frecuencia, invitado por la Comunidad Mercedaria del Colegio Tirso de Molina. Se trata, además, de un curso sobre los Derechos Humanos, que son un elemento clave del compromiso humano y cristiano, tanto de la Comunidad Adventista como de la Orden de la Merced, que lleva 800 años al servicio de la liberación de esclavos/cautivos y del derecho a la libertad religiosa.

Como es costumbre, he preparado y escrito las dos ponencias, con cierta extensión, aunque después las resuma al hablarlas. Así las presento, hoy y en los tres días que siguen, pues he desarrollado en ellas un pequeño curso sobre los Derechos Humanos en la Biblia y en la actualidad.

Hoy ofrezco la primera parte de la primera conferencia: Los Derechos Humanos en el Antiguo Testamento.

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23.4.18. Fiesta del libro, día de Biblia: El libro es el hombre

23.04.18 | 10:35. Archivado en Dios, Biblia, Israel, hombre, Islam, Literatura

Hoy se celebra en muchos lugares el día del libro, día de la rosa, día de la Biblia, de San Jorge, de Cervantes, de Shakespeare.

Biblia significa Libro por Excelencia (Los libros, en plural mayestático), y la palabra viene de Biblos, ciudad de Fenicia, donde se preparaban los mejores materiales (de cuero, papiro) para fabricar los libros.

Con esta ocasión quiero recordar no sólo los grandes o pequeños mercadillos de libros que se exponen en miles de plazas y ciudades, sino el sentido del libro del que ha vivido y vive la cultura de occidente, que es la Biblia, el libro por excelencia.

En esa línea hablaré de los diversos tipos de libros... poniendo de relieve el hecho de que judíos, cristianos y musulmanes... venimos del libro, y hemos dado el libro a la cultura humana, para siempre, sabiendo y diciendo que el Libro tiene mucho que ver con Dios (es Palabra de Dios), pero, al mismo tiempo, tiene mucho que ver con los hombres, porque, al fin y a la postres, el libro es el hombre, como dicen los cristianos:

El libro de Dios, que es la vida, se ha encarnado en el hombre,como se dice de Jesús (Jn 1, 14). ,

Buen día del libro a todos, buen libro a cada uno, con san Jorge (buen patrono armado), con Cervantes y con Shakaspeare, con Isaías y Dante, con Sófocles y Virgilio... con el Tao y el Popol Vuh, la Bagavad Gita y el Libro de los Muertos, Dante, Goethe, Dostoievsky... etc. etc.

magen 1: Última edición crítica de la Biblia Hebrea (Verbo Divino)
Imagen 2: Nueva edición de una Biblia para jóvenes.
Imagen 1: Diccionario del Libro/Biblia.. En la portada, Dios creando al Hombre que es su libro verdadero, con su mano derecha y con la Mujer-Sabiduría en su mano izquierda.
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Un Pastor, muchos carismas y funciones eclesiales

21.04.18 | 20:27. Archivado en Iglesia Instituciones, hombre

La imagen del Pastor que el evangelio de este día 22.4.18 (Jn 10, 11-18) ha evocado para describir la función de Jesús proviene del Oriente, donde la emplearon los reyes de Mesopotamia, que se definían como “pastores de pueblos”.

En la Biblia emplearon esa imagen diversos profetas y apocalípticos para referirse a los reyes y dirigentes (sacerdotes) de Israel, calificando a casi todos como pastores malos. A diferencia de ellos, el evangelio presenta a Jesús como el buen pastor que conoce, cuida y libera a sus ovejas.

He debido estudiar esta imagen del pastor, tanto en un libro que escribí hace tiempo sobre Mt 25,31-46 (¡como el pastor separa a las ovejas de las cabras...), y en el Comentario de Mateo (VD 2016), precisando su contexto, sus valores y sus limitaciones, llegando a la conclusión de que ésta es una imagen que apenas ha sido elaborada críticamente por la tradición teológica y jurídica cristiana, con la limitación que ello implica.

Significativamente, uno que ha estudiado bien el poder de los reyes-pastores de Oriente ha sido Michel Foucault (en un libro titulado Omnes et Singulatim, todos juntos y de uno en uno…), donde compara su autoridad con la de los políticos de Grecia y los emperadores de Roma, con las limitaciones que ofrece cada imagen.

No digo que deben aceptarse sin más las conclusiones de Foucault, pero no sería malo tenerlas en cuenta para plantear el tema de Jesús como Buen Pastor, y más en concreto el de los pastores cristianos de nuestro tiempo.

-- Estos son los temas que siguen: Un vocabulario de "pastores" cristianos, que no define el tema, pero nos ayuda a entender el sentido que se ha dado a la función de los pastores eclesiales.

-- Una propuesta de actualización de la función de los pastores cristianos, desde la pespectiva de la Biblia y de la actualidad.

No es fácil responder a las preguntas que plantea el tema. Buen día y buen trabajo a quienes quieran penetrar en ellas.

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F. Ebner: Honradez ante la vida (Julio Puente)

El pasado 15, publicó RD una extensa y razonada presentación del J, Puente sobre su libro F. Ebner, un paso adelante). Pero se trata de personaje (F. Ebner) y de un autor (J. Puente) de tal envergadura que bien merece otra entrada en RD

Un persona,
Ferdinand Ebner
,cuya vida y obra se puede resumir de esa manera: Honradez ante la vida. Ante la vida como es, con su complejidad, con su gozo y su dolor, con su exigencia de justicia, por encima de todos los principio, de todas las iglesias, de todas la teorías.

Un autor,
Julio Puente López (nacido en un pueblo de Burgos,1943), especialista en literatura comparada y teología moral,
que había escrito ya un libro clásico (Ferdinand Ebner. Testigo de la luz y profeta, Madrid 2008), y que ahora vuelve con profundidad sobre el tema.

Julio es, además, un inmenso conocedor del pensamiento del siglo XX, y así pedí su ayuda generosa para varias entradas de mi Diccionario de Pensadores Cristianos (VD, Estella 2010), en especial para la de F. Ebner, que presentaré al final de este largo trabajo sobre la "honradez ante la vida".

Julio ha sido profesor de moral en una centro superior de estudios teológicos, y de lengua y literatura inglesa en varios IES. Pocos autores conozco que interpreten con su honestidad la marcha de la sociedad y de la iglesia en este comienzo del siglo XX.

Su enseñanza de moral y de lengua y literatura le han permitido entender y revivir no sólo la dinámica de la sociedad hispana, sino también de la alemana, francesa a iglesia, que conoce de primera mano. Es un europeo integral, hombre de gran sensibilidad, de amor honesto a la vida, es decir, a sí mismo y a los otros.

El libro de Puente trata de F. Ebner, pero no de Ebner por aislado, como fenómeno cultural y religiosos de principios del siglo XX, sino de su problemática de fondo en últimos cien años de la cultura europea y mundial. En un primer momento, este libro quería titularse Un paso adelante. De Ebner a Alepo, en los cien años que van de la primera Guerra (Batalla de Verdun, 1917) a la batalla y masacre de Alepo, en estos tres últimos años (en especial el 2017).

Gracias, Julio, por tu aportación, en estas vísperas de la Navidad. Tú nos ayuda a entender con F. Ebner el mundo en que nació Jesús,Hijo de Dios. Tú nos ayudas sobre todo a plantear el tema de la honestidad no sólo en la vida en general, sino en la iglesia.

No podemos ser "honrados con Dios" (honest to God) si es que no somos "honrados con la vida" (honest to life) en un plano personal y social, como nos dices de un modo magistral, en la línea de F. Ebner. Honradez significa aceptar la vida en su riqueza, sin pre-conceptos ni pre-dogmas, sin más principio que el de vivir intensamente en gesto de libertad y solidaridad

(Van algunas fotos de la vida, tierra y familia de Ebner,con la del nuevo libro de J.Puente. Gracias por ellas, Julio. No he podido introducir todas las que me has mandado, pero pienso que podrán ayudarnos a situar tu preciosa aportación).

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Cristo Rey: Misericordia es justicia (el "tragóforo" de Santa Priscila)

Presenté ayer una exposición básica del texto del texto de Criso Rey (Mt 25, 31-46), la gran parábola de Dios.

Sigo hoy y termino de exponer el tema, desde la perspectiva de las seis obras de justicia y/o misericordia, que son obras de humanidad y forman el "auto-retrato" de Dios. Más que obras que nosotros hemos de hacer por su mandato son obras que Dios mismo realiza en nosotros, por ser quien es, el buen "tragóforo" (en Cristo).

Esas seis "obras" que Jesús ha presentado como final de su evangelio (de su juicio) ofrecen la mejor definición de Dios (que da de comer y de beber, que acoge y viste, dando dignidad, que acompaña a pobres y encarcelados, caminando con ellos).

Son obras de Dios... y han de ser al mismo tiempos nuestras obras, pues trazan el despliegue de la vida humana, según el evangelio y, sin embargo, parece haber en ellas una gran paradoja:

Éste es el tema: Dios nos manda perdonar a todos (sin dejar a nadie en la cárcel del infierno)... y sin embargo según la letra superficial de la "parábola" él condena con infierno a los que no cumplen su "mandato".

Ante ese "desajuste" podemos plantear dos preguntas:

-- ¿Podrá Dios condenar o dejar que se condene un pobre hombre si él mismo nos ha pedido que cuidemos a todos, sin mandar al"infierno" a ninguno?
-- ¿Podrá condenar el Cristo "tragóforo" a una sola oveja o cabra si él ha dado la vida por todas...?

Por eso es bueno volver a este retrato de Dios que es el tragóforo de fondo de la parábola: El Cristo que cuida de ovejas y cabras y lleva en su hombro al macho cabrío (recordemos que de tragós, macho cabrío, viene tragedia... y que Cristo ha superado esa tragedia llevando en sus hombres al mismo "trágico" tragós, para darle de esa forma vida verdadera (representada por las aves del cielo).

Siga leyendo quien quiera buscar conmigo una respuesta. He desarrollando el tema desde mi comentario al Evangelio de Mateo, donde voy evocando los diversos planos del tema. Buen domingo.

(Imagen: Tragóforo de la Catacumba de Santa Priscila: El Buen Pastor que cuida a ovejas y cabras... y lleva en su espalda al cabra/macho cabrío en vez de mandarlo al infierno)

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Pobreza, capital y vida humana. ¿Sigue valiendo el marxismo? (F. Mateo Acín)

He venido tratando estos días sobre el sentido (causas y expresiones) de la pobreza, en sus diversas dimensiones económicas (materiales), personales, culturales y espirituales, insistiendo en el mensaje cristiano.

Había ya expuesto hace tiempo ese tema, en un libro titulado Evangelio de Jesús y Praxis marxista (Marova,Madrid 1977), en un momento en que el marxismo parecía aún muy vivo (sobre todo en España), capaz de ofrecer una respuestas y soluciones a los grandes temas políticos, sociales e incluso culturales de nuestro país...

Pero pasaron los años, la "democracia hispa" tomó nuevos derroteros,el marxismo "histórico" fracasó, y parece que hemos llegado al pensamiento único del neo-capitalismo,vinculado al "fin de la historia" (Fkuyama): No vendrá a nada nuevo, no hay alternativa al capitalismo libera.

Pero somos muchos los que seguimos pensando que el camino de un tipo de democracia de "mercado común" europeo,vinculado al neocapitalismo no ha sabido plantear bien algunos temas, de manera que hay aspectos del marxismo que quizá podrían recuperarse, una vez que han caído los comunismos históricos (o al menos así parece).

En ese contexto, he pedido a mi amigo filósofo, Francisco Mateo Acín que me (nos diga) lo que actualmente se sabe de la aportación de K. Marx en este campo, una vez que el “marxismo político” parece haber entrado en una crisis que bien pudiera ser irreversible.

Pues bien, tras decir que “el marxismo ha muerto”, él ha podido añadir (al menos de un mdo subterráneo) “viva/vive el marxismo”, quizá en otra línea, pero más activo que nunca, desde una perspectiva nueva, y lo ha dicho dialogando con KARL POLANYI. LA GRAN TRANSFORMACIÓN. Crítica del liberalismo económico (año 1944), que es quizá la última obra clásica (¡y ya va tiempo!) sobre el marxismo y la transformación humana.

Desde entonces se han movido mucho las cosas en un plano de técnica económica, de neo-liberalismo y de capitalismo universal. Pero los grandes principios siguen siendo los mismos.

Entre sus grandes ocupaciones, F. Mateo Acín ha encontrado tiempo para ofrecer su ayuda a mis lectores, diciéndoles por dónde va el tema de la pobres (del valor, de la alienación, del materialismo y de la filosofía de la historia…), en el contexto de la cultura actual.

El trabajo que sigue es “fuerte” en el mejor sentido del término, y su lectura puede ser algo más difícil para los menos entrenados, pero lo recomiendo con especial interés. Está escrito por un autor que no es marxista,pero tampoco esanti-marxista, y o que está enormemente interesado en el tema de los pobres, desde una perspectiva intelectual y social, personal y política.

Gracias, Paco, por tu aportación, como otras veces,en temas de filosofía y de humanismo. Mis lectores te lo agradecen.

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