El blog de X. Pikaza

9 XII 18. Levántate Jerusalén, en marcha Iglesia. Pregón de Adviento

Dom 2º de Adviento, ciclo c, Baruc 5, 1-9. . El pecado mayor de la Iglesia es que no espera.

- Se ha parado hace tiempo, no camina. Se paró en el siglo IV d.C., pactando con un tipo de jerarquía imperial.
- Se paró en el siglo XI, al imponer un tipo de poder clerical y de nuevo en el XVI-XVII, con su absolutismo.
- Y ahora nos parece a muchos que ha decidido sentarse en su pasado, como si no fuera Adviento, un camino abierto a la utopía real de la Nueva Humanidad.

Contra todos los mensajes de fracaso, contra todos los intentos de quedar en lo que fuimos (en el siglo IV, en el XI, en el XVI-XVII), nuestra Iglesia de Adviento debe levantarse ya y ponerse en marcha, ligera de equipaje, arrojando por la borda el lastre del siglo IV, XI y XVII, para ser de esa manera lo que siempre ha sido sido, sin un tipo de jerarquías clericales, de poderes feudales, de absolutismos... como dijo el mismo Papa Benedicto XVI en Spe Salvi (2009): hemos sido salvados en esperanza, siendo caminantes que nos dirigimos a la Nueva Jerusalén, la montaña de la Fraternidad Universal, sin armas, ni violencia.

Muchos afirman que no hay camino, que la esperanza ha terminado, pues somos lo que somos, sin más (¡ha llegado el fin de la historia!) en un mundo de poderes superiores y de miedos que nos paralizan... Muchos afirman que la Iglesia ha sido colonizada por un tipo de parálisis sagrado, sin más salida ni tarea que vivir de recuerdos que, al no renovarse, se mueren.

En este momento debemos superar nuestro complejo de museo, para ser de nuevo lo que somos: Una aventura "salvaje" de vida (perdónese la palabra), una tarea admirada de Jesús, que hizo camino en la línea de la lectura de Baruc, de este domingo, Así quiero y debo debe decir levántate Jerusalén, añadiendo en marcha iglesia.

Desde ese fondo, con la primera lectura de la misa, tomada del viejo Baruc, un escriba recuperado para la esperanza, quiero ofrecer yo también mi sencillo manifiesto de adviento, retomando algunos pasajes fundamentales de la esperanza y tarea de la Nueva Jerusalén, que llevamos dentro y que esperamos.

Imagen 1: Luz de ocaso/amanecer en Jerusalén
2. Cenáculo cristiano en Jerusalén. Signo de la venida del Espíritu
3. Sueño de la nueva Jerusalén

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6. 12. 18 Una Constitución para la Humanidad

06.12.18 | 08:28. Archivado en Tierra, ecología, hombre, Sociedad, política, Violencia

Con todos sus valores, la Constitución de España que hoy (6. 12. 2018) celebra sus cuarenta años, sigue siendo imperfecta, pues defiende de hecho una imposición político‒militar, con injusticia económico‒social, al servicio de algunos privilegiados, en contra de los ideales más hondos de una modernidad ilustrada que quiso abrir caminos de libertad, igualdad y fraternidad entre todos los pueblos y personas de la tierra.

Un día como hoy es necesaria otra Constitución de tipo Humano, universal, que garantice e impulse los derechos y tareas de todos, empezando por los excluidos y las minorías, en línea de humanidad, sin imposición militar de unos y exclusión socio-económica y cultural de otros, en línea de “institución educadora y sanadora”, al servicio de todos.

Éste es el reto: Todos los niños nacen iguales y forman una única humanidad llamada a vivir en igualdad y comunión, en gozo y esperanza (Imagen 1). Pero después la educación nacional, económica y social separa a hombres y mujeres, a ricos y pobres, a nacionales y extranjeros... haciendo a unos buenos y a otros malos (Gal 3, 28).

El tema es complejo y no se puede simplificar, pero hay un tipo de educación nacional y clasista, utilitaria y egoísta, que en vez de madurar a los niños para la diversidad en la unidad humana compartida les educa para la división y lucha. Por eso es necesaria una maduración distinta, una educación sanadora, para la comunión y el gozo del amor sobre el mundo redondo donde por cualquier camino que tomemos encontramos otros hombres como nosotros.

Ciertamente, la Constitución Hispana de los Cuarenta Años (del 1978) tiene sus valores, pero sigue estando al servicio de un estado‒nación‒sistema que impide que todos los hombres y mujeres del mundo puedan ser y sean por un lado iguales ante la ley y el dinero (la vida), siendo por otro distintos, cada persona y cada grupo como quiera, defendiendo los dos principios básicos de la humanidad que son: (a) La universalidad, es decir, la igualdad de todos los seres humanos (varones y mujeres, etnias, culturas, personas…). (b) La protección y promoción de hecho de las minorías culturales-sociales-económica, con los excluidos actuales (extranjeros, “viudas”, huérfanos de diverso tipo…).

Sin duda, la Constitución de los Cuarenta Años quiso dejar abierto el camino para el surgimiento de un tipo de igualdad social, pero, por su misma dinámica interna y por su inserción en un mundo neo‒capitalista no ha podido lograr lo que quería, de manera que con ha crecido injusticia y se ha ratificado la desigualdad interna y externa, entre gentes, pueblos y estados, dentro y fuera de España.

Sin duda, el problema no es la Constitución, sino el tipo de personas que somos los que vivimos dentro de ella. Algún tipo de Constitución nos hace falta, pero con ella sólo no arreglamos nada, a no ser que cambiemos la forma de vida.

Tenemos que cambiar el lobo que llevamos dentro, como muestra la imagen 2, el lobo de Francisco, el lobo de Is 11. Cambiar nuestro lobo para el encuentro con otros seres humanos, pues, en contra del adagio latino (homo homini lupus), el hombre no es lobo para el hombre, sino amigo, compañero de camino.

En esa línea se sitúan los ocho principios que siguen y que trazan una especie de pre-constitución universal de la humanidad.

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El infierno de la Biblia y la "fiesta" mercantil del halloween

Han venido los días pasados los niños vestidos de muerte y de infierna, en la fiestas comerciales del halloween, dentro de un mercado en el que todo se compra y vende, incluso las imágenes del diablo, eso sí, domesticado, según uso del dinero.

En ese contexto he querido retomar algunos temas del infierno de la Biblia, que muchos han dejado a un lado (por obra de la banalización presente de todo lo que pueda situarnos ante un compromiso y amenaza seria de la vida). Es otoño en el hemisferio norte, ha llegado el viento frío, y es tiempo de pensar sobre los temas "eternos", sobre el bien y el mal, sobre el riesgo de perversión de una cultura que tiende a vivir de la muerte...

No, no quiero apelar en modo alguno al miedo del infierno para mantener sometido algún tipo de rebaño (eclesial o social). Pero pienso que es preciso (bueno y conveniente) recordar los riesgos de infierno de este mundo, para insistir en los valores de la vida y la necesidad de un cambio fuerte, personal y social, económico, político y religioso, para que este mundo no sea más infierno.

Entendido así, el infierno es un tema simbólico de gran envergadura, o si se prefiere un tema “mítico” en el sentido más fuerte de la palabra, y así lo he venido presentado en algunos de mis libros, como Gran Diccionario de la Biblia (Verbo Divino, Estella 2015)y Amtropología bíblica (Sígueme, Salamanca 2006)

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El hombre es Palabra encarnada, y Jesús el "logopeda".

08.09.18 | 20:59. Archivado en Biblia, hombre, Nuevo Testamento, Domingo, dia de la Palabra

El evangelio de Juan comienza diciendo que "en el principio era la Palabra", y que la Palabra era Dios (Jn 1,11), para añadir "que la palabra se hizo carne" (Jn 1, 14). Pues bien, el evangelio de Marcos que ayer comenté (Mc 1, 31-37), sigue diciendo que Jesús "vino al mundo" precisamente para que hombres y mujeres puedan ser lo que son, esto es, palabra ofrecida, compartida.

Éste es el mayor de todos los milagros: Que hombres y mujeres aprendan a escuchar y responder, siendo lo que son, "palabra hecha carne" en el tiempo. Así lo muestra este relato de la curación de un sordomudo decapolitano (quizá pagano, como el geraseno de 5, 1-20), a quien Jesús abre los oídos y desata la lengua para que pueda escuchar la palabra, decirla y decirse, compartiendo así su vida con los otros.

Ciertamente, hombres y mujeres nacemos de un semen biológico, en continuidad con los otros vivientes (en especial animales) de la historia de la vida. Pero, al mismo tiempo, en sentido más profundo nacemos de la palabra, en ella existimos, nos movemos y somos, como seres de lenguaje.

Por eso, conforme al relato central de Ap 13, el "pecado central de la historia de los hombres" consiste en negar la palabra, engañando o negando de esa forma a los demás, impidiéndoles que sean.

En contra de eso, el evangelio de este domingo (9.9.18), que hoy vuelvo a comentar, presenta a Jesús como "logopeda", maestro del lenguaje. El auténtico milagro es que podamos escuchar (¡todos!) y que podamos hablar (¡también todos!), compartiendo el camino de la vida, en comunión y libertad.

Muchos piensan que un tipo de Iglesia ha “secuestrado” la palabra: Sólo unos pueden hablar, otros no pueden hacer más que “obedecer”. Pues bien, la verdadera iglesia de Jesús es el "lugar" en el que todos escuchan y dicen la Palabra, siendo con Jesús Logopeda Dios mismo hecho palabra en la carne de la historia.

Imágenes. Ayer presenté la portada de mi comentario de Marcos, del que tomo el texto, que sigue, en la línea de un estudio anterior sobre Marcos (imagen 1) y de un libro posterior sobre Dios (imagen), siempre desde la perspectiva de la Palabra.

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Familia: Amor para ser y nacer, patria para compartir, casa para acoger

26.08.18 | 09:05. Archivado en Biblia, mujer, hombre, Antiguo Testamento, Nuevo Testamento, Familia

Culmina hoy el Encuentro Mundial de Familias cristianas de Dublín (22-26 de agosto) en un clima marcado por un fuerte cambio, tanto en perspectiva de misión clerical como de autoconciencia de la Iglesia, fundada en Jesús para reunir a todos los dispersos y perdidos, en la línea de Jn 11,52 y Mt 25,31-46.

Ésta es una misión difícil, pero apasionante, en un tiempo en que parece que la Iglesia católica (universal) ha terminado por perder a todos, perdiendo al fin a las familias:


-- Se dice que en el siglo XVIII perdió a los intelectuales,
-- en el XIX a los trabajadores,
-- en el XX a las mujeres
-- y en este XXI a las familias.


Pues bien, ha llegado la hora de invertir el camino, empezando por la familia, como indicaré en las reflexiones que siguen.

La Iglesia había sido por siglos la “depositaria” del orden familiar: Había casado a las parejas, bautizado en su seno a los niños, enterrado en el Dios de la vida a los muertos… Pero está llegando un tiempo en que no casa, bautiza ni entierra. Pues bien, ha de hacerlo, pero de otra forma.

Por eso, esa “mala noticia” (acaba un tipo de familia), puede y debe convertirse en buena noticia, pues la Iglesia ha de aprender y empezar a cumplir de verdad su finalidad que consiste, según el texto del título, tomado de Jn 11, 52: Ella ha venido para acoger y vincular en uno a todos los perdidos y dispersos de la tierra: huérfanos, viudas y extranjeros, expulsados, distintos y encarcelados etc.

Éste es un buen momento (desde Dublín 2018) para retomar el sentido y tarea no sólo de las pequeñas familias, sino de la gran “familia mesiánica/cristiana de los hijos de Dios”, que son todos los hombres y mujeres de la tierra, conforma ese pasaje de Jn 11,52.

La familia eclesial no está sólo dentro, sino fuera de la iglesia, pues todos “son sus hijos”, hijos de Dios, hermanos de evangelio. Así quiero destacarlo en las reflexiones que siguen (tomadas de las conclusiones de mi libro sobre la familia), que parten de algunos principios generales, fundados en una lectura de la Biblia, para retomar y rehacer desde su base, el ideal y camino de la gran familia de los hijos de Dios en Cristo.

La iglesia ha descubierto muy pronto (a los pocos años de morir Jesús) que sus hermanos (familia) no son sólo los que cumplen la voluntad de Dios (sus compañeros en la tarea del Reino), sino de un modo especial los pobres y enfermos, los excluidos, sin casa y familia, como ha puesto de relieve Mt 25,31-46.

Ciertamente, Jesús ha valorado la “fidelidad esponsal”, como ha puesto de relieve Mc 10, 2-11 par, un texto clave en su visión de la familia; pero, al mismo tiempo (y en un sentido antes que esa misma fidelidad), Jesús ha valorado en carácter abierto de su familia mesiánica, en la que se incluyen de un modo especial los niños sin espacio familiar concreto, los enfermos y distintos de la sociedad.

En esa línea, la familia de Jesús está formada por todos los pobres y excluidos del mundo, y de un modo especial por aquellos que cumplen, con él y como él, la voluntad del Dios Padre universal... para formar su familia universal de buscadores de Dios.

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Dublín 21-26 de Agosto. Iglesia: Encuentro de familias o "estado" clerical

Posiblemente, la antítesis está mal planteada, pues la Iglesia es ambas cosas, y también otras distintas. Pero se celebra estos días el Encuentro Mundial de las Familias como reza el icono conmemorativo (imagen 1), que pone como signo de la iglesia una trinidad angélica (tipo Rublev) y muy histórica, con José-María-Jesús como piadosa y “divina” familia, con fondo eucarístico (una mesa común) y con escenas del mensaje de familia de Jesús a los lados del tríptico.

El letrero de base del icono recoge el título del Documento Postsinodal (2015-2016) del Sínodo sobre la Familia, convocado por Papa Francisco y titulado la Alegría de Amor (Amoris Laeticia), la buena nueva del amor/familia como fuente y signo de alegría cristiana. Todo ello en un entorno de fuerte devoción, de intensa piedad.

Ciertamente, la piedad es importante, y también la devoción, y la religiosidad en las familias, pero mucho me temo que este nuevo encuentro de Dublín, a pesar de la pasión del Papa Francisco por el tema, no va a tener un verdadero impacto en la visión y práctica del cristianismo en el nivel de las familias.

Posiblemente, el encuentro discurrirá sobre temas marginaless, cuando este tiempo exige un cambio radical en la visión de la familia. Así supo entenderlo ya el evangelio de Jesús (siglo I d.C.), pero después de XX siglos (año 2018) seguimos estando muy perplejos ante el tema, a pesar de la buena intención de millones de creyentes. Han pasado muchísimas cosas en los últimos decenios, desde que San Juanpablo II fundó estos encuentros el año 1994… y los problemas de fondo no parecen haberse enderezado.

‒ Muchos pensamos que el “estilo” de Encuentros sobre la Familia de Juan Pablo II no logró cuajar, ni tampoco el de Benedicto XVI… (a pensar de las misas y celebraciones de familia que se habían prodigado en aquellos tiempo, especialmente en España). El Papa Francisco ha querido introducir nueva savia de evangelio en el “árbol” de la familia, pero tengo la impresión de que su intento no se ha concretado todavía, empalmando de un modo fuerte con la realidad, ni con la raíz del evangelio, a pesar de sus esfuerzos expresados en el famoso Sínodo Doble de las familias (2015-2016), con el documento Postsinodal Amoris Laetitia.

‒ Estamos perplejos (he dicho), pues el tema no es sólo de las familias por aislado, sino de la misma constitución “familiar” y/o clerical del cristianismo. Da la impresión de que este Encuentro 2018 (al que asiste, entre otros, “mi” obispo de Bilbao, Mons. M. Iceta y su vicario y amigo J. Agustín Maíz) sigue siendo demasiado “clerical”, en un momento “delicadísimo” en el que un Jurado de Pensilvania ha destapado un tipo de “olla podrida” de prácticas muy poco “familiares” de algunos círculos eclesiásticos.

No estamos ahora para dar grandes lecciones (ni en Dublín, ni en Philadelphia PENN), sino para aprender humildemente, volviendo al principio del evangelio, desde nuestra realidad concreta, empezando de nuevo, en la línea de Jesús, si es que queremos llamarnos cristianos.

Quizá algunas “repercusiones” del Jurado de Pensilvania han sido mayores por un tipo de anti-cristianismo,pues la “pederastia” no es un tema exclusivo (ni dominante) de la familia eclesial, sino que está presente en (casi) todos los estamentos de la vida escolar, social, familiar etc. Pero en la Iglesia más duele, porque ella ha querido ser "maestra de buena familia", dando lecciones a otros, sin tener limpia nuestra casa.

Vengo estudiando desde hace más de 25 años sobre el tema (antes que el Juan Pablo II convocara el primer Encuentro de Familias), como he puesto de relieve en muchos escritos, y en especial en La Familia en la Biblia. Pues bien, en estos días que siguen, quiero insistir en algunos motivos del tema, empezando por experiencia esencial:

Más que experiencia de buena-familia, fundada en un buen-padre, el cristianismo es experiencia de familia-comunidad, donde la función del “padre de familia” (¡para bien y para mal!) ha sido en gran parte sustituida por el Padre-Dios y por el Padre-Clérigo.

Desde ese fondo se entiende, con sorpresa enorme, la diferencia entre el judaísmo (que sí ha sido y es religión de familias, centradas en el padre) y el cristianismo (que se ha convertido en religión de comunidades clericales, donde el padre de familia no tiene prácticamente ninguna función). Para situar el tema quiero empezar citando las funciones principales del padre de familia en el judaísmo.

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Me llamaban Mario, pero soy María. Para una teología trans-género

11.08.18 | 20:28. Archivado en mujer, hombre, Amigos, la voz de los, Amor

Presenté hace unos años la historia de una persona que, habiendo vivido como Mario, hombre bastante feliz y bien casado, con una hija de 21 años, acabó de descubrir que era y quería ser mujer, decidiendo someterse a una pequeña operación, con ayuda hormonal, para cambiar de género y ser lo que siempre había querido: María (cf. cf postal del 13.06.12).

Era (es) una persona conocida en su país, donde trabaja en los medios y en instituciones al servicio de la igualdad de género, en línea hétero- homo- y trans-sexualidad (trans-género). Me dijo que era y quería ser cristiana católica, desde su nueva condición pública de trans-género, preguntándome sobre ello.

Le respondí por carta personal y escribí mi opinión en la postal citada… Con el paso de los años había olvidado casi el tema, hasta que hace unas semenas (7 del 18) me ha vuelto a escribir otra persona, en una situación semejante (Mario/María), para pedirme una opinión (diciéndome que algunas personas de Iglesia no aceptan su postura).

Le he mandado mi nuevo libro sobre La Familia en la Biblia, donde ofrezco algunos principios. Pero, al mismo tiempo, he querido retomar los motivos principales de mi postal antigua (del 6.12), en un momento en que sigo aún perplejo por la actitud de muchos sobre el tema (y por el mismo tema). No tengo claras todas las cosas, pero pienso que puedo opinar desde el evangelio.

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La solución no es la pena de muerte sino el cambio de todos (“adúltera” de Juan),

08.08.18 | 08:18. Archivado en Iglesia Instituciones, Justicia, Jesús, Israel, hombre

La solución ha sido por siglos “matar” a los distintos o “culpables”, como ha mantenido hasta ayer la misma Iglesia Católica (en una línea que puede llegar hasta el homicidio absoluto de la solución final de los nazis).

En ese contexto de pena de muerte se ha situado hasta “ante-ayer” (y en algunos lugares hasta hoy) el real o pretendido adulterio de las mujeres, como señalé hace una semana al publicar una postal sobre la pena de muerte en la Biblia.

Pues bien, sobre ese caso y “solución final” (matar a las “adúlteras” reales o a las “adulteradas” para que el resto de la gente pueda vivir del homicidio, aquí feminicidio) ofrece la Biblia dos pasajes complementarios.

Uno es el de Dan 13 LXX donde la solución de “ley” consiste en matar (en “limpiar” el pecado matando, para gloria de Dios), sea a la acusada o a los acusadores falsos, los jueces ancianos. Daniel, el juez sabio, soluciona el tema matando a la adúltera o a los “otros”. En un caso o en otro, la solución es matar a los pretendidos culpables (sin posibilidad ni deseo de un cambio de todos.

El otro pasaje es el de Jn 1, 1- 11, donde traen ante Jesús a una adúltera probada, exigiéndole que se cumpla la ley, apedreando a la culpable. Pero Jesús se enfrenta con los jueces, diciéndoles “quien esté libre de pecado…”, de manera que todos se van, dejando la piedra en suelo, reconociéndose “responsables”… Quedan solos la mujer y Jesús, que le dice “vete en paz y no peques más” (ni ella ni sus jueces).

Jesús no ha condenado a muerte a la adúltera, sino que ha abierto para ella un camino de vida…, situando a sus acusadores ante la tarea superior de integrar en sus propias vidas el posible “pecado” de la mujer, de forma que todos puedan cambiar y vivir. Evidentemente, para él la pena de muerte no era la solución.

La respuesta de Jesús no es matar, sino reconocernos todos como somos, ofreciéndonos una nueva oportunidad
. Los que han apelado a la pena de muerte como solución no han entendido el Evangelio, o no ha querido creer en su palabra y camino.

Desde ese fondo quiero releer estos pasajes, en un contexto de pena de muerte, que ha sido la mejor solución para Daniel (y para un tipo de de sociedad/iglesia).

La imagen 1 es la del Catecismo, que en una de sus ediciones nos sitúa ante la escena de Jesús y la adúltera, superando la pena de muerte. La 2 está tomada de mi Diccionario, de donde he tomado básicamente lo que sigue.

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Dom 2.8.18.Hacerse Pan, ser Eucaristía

Domingo 18. Tiempo ordinario. Ciclo B (Jn 6, 30-69). Comenzó el domingo pasado la lectura del Sermón del Pan de Vida, de Juan Jn 6, que seguirá estos domingos de verano (invierno austral).

En ese contexto presenté la introducción del tema: Jesús multiplico los panes y muchos, al verle capaz de ofrecer comida, quisieron coronarle rey allí mismo, junto al lago de Cafarnaum, pues para eso sirve un rey, para asegurar la comida material de todos; pero Jesús se escapó, subiendo al monte, a fin de preparar y ofrecer otro tipo de reinado.

En ese contexto interpretando de manera algo libre aquel pasaje me atreví a presentar los rasgos principales de su Reino, con su manera de situarse ante el dinero y el poder, para que todos los hombres y mujeres fueran reyes, en dignidad, en comunión, superando toda opresión de tipo económico, político o incluso religioso, para crear una gran mesa redonda en torno al par compartido (imagen 2), donde los más importantes fueran los niños y pequeños (imagen 1),con alimento de pan y, sobre todo, con cariño y cuidado de todos.

Hoy quiero retomar aquel motivo, ofreciendo una visión general del discurso entero de Jn 6 (el gran discurso del pan de Cafarnaum), dejando para los domingos que aún quedan algunos algún rasgo particular de este pasaje, que expone la visión eucarística del cuarto Evangelio, la más realista de todas, siendo, al mismo tiempo, la más mística.

No se trata de evadirse con eso de la eucaristía, pan de Cristo, para situarlo ysituarnos como cristianos en un plano de espiritualismo puro, separado de la vida real de los hombres y mujeres, del pan de los pobres, del amor y la acogida de los niños, de la comunión de todos.

Ciertamente, el pan es pan y debe compartirse, pero, al mismo tiempo, en un plano más hondo, el auténtico pan somos nosotros, de forma que podríamos y deberíamos decir, como Jesús y con Jesús, yo quiero ser y soy también pan de vida para otros.

No me limito a dar un poco de pan material (externo), sino que, debiendo darlo, me doy a mi mismo como pan, haciéndome así eucaristía para los demás.

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Derechos humanos en Ferrol: 1. Antiguo Testamento

Los próximos días, 27 y 28, celebramos en Ferrol, Coruña, un curso sobre Los Derechos humanos a lo largo de la Historia. Es un curso especial, por varias razones:

- En primer lugar por hallarse dedicado a los Derechos Humanos, en tema de importante en un plano de política y economía, de filosofía y pensamiento en general.
- En segundo lugar porque está organizado por una ONG cristiana, de fundación Adventista, de inspiración y finalidad social, de gran arraigo y servicio, en Ferrol y en su entorno.
-En tercer lugar porque un ponente (el prof. R. Badenas, cf.https://www.todostuslibros.com/autor/badenas-roberto ), de la comunidad Adventista, es un escritor de fama reconocida, en el ámbito de la psicología, y el otro un servidor, teólogo católico.
-- El curso se celebra en un local de que es propiedad del obispado católico de Mondoñedo-Ferrol, que se implica de esa forma en la organización y desarrollo del curso, al servicio de la sociedad en general.

Se trata, pues, de un acontecimiento ecuménico, de tipo social,cultural y cristiano, en el que están implicados adventistas y católicos,, un acontecimiento que en otro tiempo sería impensable, pero que hoy forma parte del nuevo clima de entendimiento y colaboración entre iglesias y grupos sociales.

Hace sólo algo más de 50 años los obispos de Galicia (y del conjunto de España) argumentaban en el Concilio Vaticano II en contra del documento sobre la Libertad Religiosa, al que tanto se opusieron las autoridades del gobierno autárquico de aquel momento. Ahora, a los 50 años, precisamente en el lugar de nacimiento del autarca, se celebra este curso sobre derechos humanos y religiosos, impulsado por grupos adventistas y católicos de la Iglesia cristiana.

Es significativo que el curso tenga lugar en un local de la Diócesis Católica (¡Gracias al Señor Obispo!), y no del Ayuntamiento Democrático de Ferrol,que sólo se comprometió a ceder el local cuando ya era tarde y en fechas distintas a las programadas.

Me alegro mucho de participar en el curso como ponente, y más siendo en Ferrol, un lugar donde he ido con cierta frecuencia, invitado por la Comunidad Mercedaria del Colegio Tirso de Molina. Se trata, además, de un curso sobre los Derechos Humanos, que son un elemento clave del compromiso humano y cristiano, tanto de la Comunidad Adventista como de la Orden de la Merced, que lleva 800 años al servicio de la liberación de esclavos/cautivos y del derecho a la libertad religiosa.

Como es costumbre, he preparado y escrito las dos ponencias, con cierta extensión, aunque después las resuma al hablarlas. Así las presento, hoy y en los tres días que siguen, pues he desarrollado en ellas un pequeño curso sobre los Derechos Humanos en la Biblia y en la actualidad.

Hoy ofrezco la primera parte de la primera conferencia: Los Derechos Humanos en el Antiguo Testamento.

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23.4.18. Fiesta del libro, día de Biblia: El libro es el hombre

23.04.18 | 10:35. Archivado en Dios, Biblia, Israel, hombre, Islam, Literatura

Hoy se celebra en muchos lugares el día del libro, día de la rosa, día de la Biblia, de San Jorge, de Cervantes, de Shakespeare.

Biblia significa Libro por Excelencia (Los libros, en plural mayestático), y la palabra viene de Biblos, ciudad de Fenicia, donde se preparaban los mejores materiales (de cuero, papiro) para fabricar los libros.

Con esta ocasión quiero recordar no sólo los grandes o pequeños mercadillos de libros que se exponen en miles de plazas y ciudades, sino el sentido del libro del que ha vivido y vive la cultura de occidente, que es la Biblia, el libro por excelencia.

En esa línea hablaré de los diversos tipos de libros... poniendo de relieve el hecho de que judíos, cristianos y musulmanes... venimos del libro, y hemos dado el libro a la cultura humana, para siempre, sabiendo y diciendo que el Libro tiene mucho que ver con Dios (es Palabra de Dios), pero, al mismo tiempo, tiene mucho que ver con los hombres, porque, al fin y a la postres, el libro es el hombre, como dicen los cristianos:

El libro de Dios, que es la vida, se ha encarnado en el hombre,como se dice de Jesús (Jn 1, 14). ,

Buen día del libro a todos, buen libro a cada uno, con san Jorge (buen patrono armado), con Cervantes y con Shakaspeare, con Isaías y Dante, con Sófocles y Virgilio... con el Tao y el Popol Vuh, la Bagavad Gita y el Libro de los Muertos, Dante, Goethe, Dostoievsky... etc. etc.

magen 1: Última edición crítica de la Biblia Hebrea (Verbo Divino)
Imagen 2: Nueva edición de una Biblia para jóvenes.
Imagen 1: Diccionario del Libro/Biblia.. En la portada, Dios creando al Hombre que es su libro verdadero, con su mano derecha y con la Mujer-Sabiduría en su mano izquierda.
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Un Pastor, muchos carismas y funciones eclesiales

21.04.18 | 20:27. Archivado en Iglesia Instituciones, hombre

La imagen del Pastor que el evangelio de este día 22.4.18 (Jn 10, 11-18) ha evocado para describir la función de Jesús proviene del Oriente, donde la emplearon los reyes de Mesopotamia, que se definían como “pastores de pueblos”.

En la Biblia emplearon esa imagen diversos profetas y apocalípticos para referirse a los reyes y dirigentes (sacerdotes) de Israel, calificando a casi todos como pastores malos. A diferencia de ellos, el evangelio presenta a Jesús como el buen pastor que conoce, cuida y libera a sus ovejas.

He debido estudiar esta imagen del pastor, tanto en un libro que escribí hace tiempo sobre Mt 25,31-46 (¡como el pastor separa a las ovejas de las cabras...), y en el Comentario de Mateo (VD 2016), precisando su contexto, sus valores y sus limitaciones, llegando a la conclusión de que ésta es una imagen que apenas ha sido elaborada críticamente por la tradición teológica y jurídica cristiana, con la limitación que ello implica.

Significativamente, uno que ha estudiado bien el poder de los reyes-pastores de Oriente ha sido Michel Foucault (en un libro titulado Omnes et Singulatim, todos juntos y de uno en uno…), donde compara su autoridad con la de los políticos de Grecia y los emperadores de Roma, con las limitaciones que ofrece cada imagen.

No digo que deben aceptarse sin más las conclusiones de Foucault, pero no sería malo tenerlas en cuenta para plantear el tema de Jesús como Buen Pastor, y más en concreto el de los pastores cristianos de nuestro tiempo.

-- Estos son los temas que siguen: Un vocabulario de "pastores" cristianos, que no define el tema, pero nos ayuda a entender el sentido que se ha dado a la función de los pastores eclesiales.

-- Una propuesta de actualización de la función de los pastores cristianos, desde la pespectiva de la Biblia y de la actualidad.

No es fácil responder a las preguntas que plantea el tema. Buen día y buen trabajo a quienes quieran penetrar en ellas.

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Miércoles, 12 de diciembre

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