El blog de X. Pikaza

15.10.18 Santa Teresa: Los tres amores de Dios

15.10.18 | 12:22. Archivado en Santos, mujer

Hoy celebra la Iglesia la fiesta de Teresa de Jesús, cristiana y pensadora ejemplar, a los 503 años de su nacimiento, a los 436 de su fallecimiento... Nació el 28.3.1515; murió el 4.10.1582, que pasó a ser el 15.10, por paso del calendario juliano al gregoriano.

Con esta ocasión, sigo felicitando a sus amigos, y en especial a las hermanas y hermanos del Carmelo, empezando por Mabel, mi mujer, carmelita seglar, con un saludo y recuerdo agradecido, en este día de Teresa, Amiga de Dios,mujer que sigue ofreciendo un intenso testimonio de fidelidad en oración y de compromiso social en un mundo que empezaba a ser ya parecido al nuestro.

Tomo en parte esta esta postal de reflexiones anteriores de este blog, y especialmente de mi Diccionario de Pensadores Cristianos, donde aparece ella, arriba, la primera por la izquierda, poniendo de relieve sus tres amores de Dios, que fue su madre (más que padre), su amigo enamorado, su familia. A ella, hermana y amigo (y un poco "madre" de todos nosotros) dedico esta postal, presidida por la imagen que "abre" la puerta mayor de su ciudad, Ávila.

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Familia: Amor para ser y nacer, patria para compartir, casa para acoger

26.08.18 | 09:05. Archivado en Biblia, mujer, hombre, Antiguo Testamento, Nuevo Testamento, Familia

Culmina hoy el Encuentro Mundial de Familias cristianas de Dublín (22-26 de agosto) en un clima marcado por un fuerte cambio, tanto en perspectiva de misión clerical como de autoconciencia de la Iglesia, fundada en Jesús para reunir a todos los dispersos y perdidos, en la línea de Jn 11,52 y Mt 25,31-46.

Ésta es una misión difícil, pero apasionante, en un tiempo en que parece que la Iglesia católica (universal) ha terminado por perder a todos, perdiendo al fin a las familias:


-- Se dice que en el siglo XVIII perdió a los intelectuales,
-- en el XIX a los trabajadores,
-- en el XX a las mujeres
-- y en este XXI a las familias.


Pues bien, ha llegado la hora de invertir el camino, empezando por la familia, como indicaré en las reflexiones que siguen.

La Iglesia había sido por siglos la “depositaria” del orden familiar: Había casado a las parejas, bautizado en su seno a los niños, enterrado en el Dios de la vida a los muertos… Pero está llegando un tiempo en que no casa, bautiza ni entierra. Pues bien, ha de hacerlo, pero de otra forma.

Por eso, esa “mala noticia” (acaba un tipo de familia), puede y debe convertirse en buena noticia, pues la Iglesia ha de aprender y empezar a cumplir de verdad su finalidad que consiste, según el texto del título, tomado de Jn 11, 52: Ella ha venido para acoger y vincular en uno a todos los perdidos y dispersos de la tierra: huérfanos, viudas y extranjeros, expulsados, distintos y encarcelados etc.

Éste es un buen momento (desde Dublín 2018) para retomar el sentido y tarea no sólo de las pequeñas familias, sino de la gran “familia mesiánica/cristiana de los hijos de Dios”, que son todos los hombres y mujeres de la tierra, conforma ese pasaje de Jn 11,52.

La familia eclesial no está sólo dentro, sino fuera de la iglesia, pues todos “son sus hijos”, hijos de Dios, hermanos de evangelio. Así quiero destacarlo en las reflexiones que siguen (tomadas de las conclusiones de mi libro sobre la familia), que parten de algunos principios generales, fundados en una lectura de la Biblia, para retomar y rehacer desde su base, el ideal y camino de la gran familia de los hijos de Dios en Cristo.

La iglesia ha descubierto muy pronto (a los pocos años de morir Jesús) que sus hermanos (familia) no son sólo los que cumplen la voluntad de Dios (sus compañeros en la tarea del Reino), sino de un modo especial los pobres y enfermos, los excluidos, sin casa y familia, como ha puesto de relieve Mt 25,31-46.

Ciertamente, Jesús ha valorado la “fidelidad esponsal”, como ha puesto de relieve Mc 10, 2-11 par, un texto clave en su visión de la familia; pero, al mismo tiempo (y en un sentido antes que esa misma fidelidad), Jesús ha valorado en carácter abierto de su familia mesiánica, en la que se incluyen de un modo especial los niños sin espacio familiar concreto, los enfermos y distintos de la sociedad.

En esa línea, la familia de Jesús está formada por todos los pobres y excluidos del mundo, y de un modo especial por aquellos que cumplen, con él y como él, la voluntad del Dios Padre universal... para formar su familia universal de buscadores de Dios.

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Dublín 21-26 de Agosto. Iglesia: Encuentro de familias o "estado" clerical

Posiblemente, la antítesis está mal planteada, pues la Iglesia es ambas cosas, y también otras distintas. Pero se celebra estos días el Encuentro Mundial de las Familias como reza el icono conmemorativo (imagen 1), que pone como signo de la iglesia una trinidad angélica (tipo Rublev) y muy histórica, con José-María-Jesús como piadosa y “divina” familia, con fondo eucarístico (una mesa común) y con escenas del mensaje de familia de Jesús a los lados del tríptico.

El letrero de base del icono recoge el título del Documento Postsinodal (2015-2016) del Sínodo sobre la Familia, convocado por Papa Francisco y titulado la Alegría de Amor (Amoris Laeticia), la buena nueva del amor/familia como fuente y signo de alegría cristiana. Todo ello en un entorno de fuerte devoción, de intensa piedad.

Ciertamente, la piedad es importante, y también la devoción, y la religiosidad en las familias, pero mucho me temo que este nuevo encuentro de Dublín, a pesar de la pasión del Papa Francisco por el tema, no va a tener un verdadero impacto en la visión y práctica del cristianismo en el nivel de las familias.

Posiblemente, el encuentro discurrirá sobre temas marginaless, cuando este tiempo exige un cambio radical en la visión de la familia. Así supo entenderlo ya el evangelio de Jesús (siglo I d.C.), pero después de XX siglos (año 2018) seguimos estando muy perplejos ante el tema, a pesar de la buena intención de millones de creyentes. Han pasado muchísimas cosas en los últimos decenios, desde que San Juanpablo II fundó estos encuentros el año 1994… y los problemas de fondo no parecen haberse enderezado.

‒ Muchos pensamos que el “estilo” de Encuentros sobre la Familia de Juan Pablo II no logró cuajar, ni tampoco el de Benedicto XVI… (a pensar de las misas y celebraciones de familia que se habían prodigado en aquellos tiempo, especialmente en España). El Papa Francisco ha querido introducir nueva savia de evangelio en el “árbol” de la familia, pero tengo la impresión de que su intento no se ha concretado todavía, empalmando de un modo fuerte con la realidad, ni con la raíz del evangelio, a pesar de sus esfuerzos expresados en el famoso Sínodo Doble de las familias (2015-2016), con el documento Postsinodal Amoris Laetitia.

‒ Estamos perplejos (he dicho), pues el tema no es sólo de las familias por aislado, sino de la misma constitución “familiar” y/o clerical del cristianismo. Da la impresión de que este Encuentro 2018 (al que asiste, entre otros, “mi” obispo de Bilbao, Mons. M. Iceta y su vicario y amigo J. Agustín Maíz) sigue siendo demasiado “clerical”, en un momento “delicadísimo” en el que un Jurado de Pensilvania ha destapado un tipo de “olla podrida” de prácticas muy poco “familiares” de algunos círculos eclesiásticos.

No estamos ahora para dar grandes lecciones (ni en Dublín, ni en Philadelphia PENN), sino para aprender humildemente, volviendo al principio del evangelio, desde nuestra realidad concreta, empezando de nuevo, en la línea de Jesús, si es que queremos llamarnos cristianos.

Quizá algunas “repercusiones” del Jurado de Pensilvania han sido mayores por un tipo de anti-cristianismo,pues la “pederastia” no es un tema exclusivo (ni dominante) de la familia eclesial, sino que está presente en (casi) todos los estamentos de la vida escolar, social, familiar etc. Pero en la Iglesia más duele, porque ella ha querido ser "maestra de buena familia", dando lecciones a otros, sin tener limpia nuestra casa.

Vengo estudiando desde hace más de 25 años sobre el tema (antes que el Juan Pablo II convocara el primer Encuentro de Familias), como he puesto de relieve en muchos escritos, y en especial en La Familia en la Biblia. Pues bien, en estos días que siguen, quiero insistir en algunos motivos del tema, empezando por experiencia esencial:

Más que experiencia de buena-familia, fundada en un buen-padre, el cristianismo es experiencia de familia-comunidad, donde la función del “padre de familia” (¡para bien y para mal!) ha sido en gran parte sustituida por el Padre-Dios y por el Padre-Clérigo.

Desde ese fondo se entiende, con sorpresa enorme, la diferencia entre el judaísmo (que sí ha sido y es religión de familias, centradas en el padre) y el cristianismo (que se ha convertido en religión de comunidades clericales, donde el padre de familia no tiene prácticamente ninguna función). Para situar el tema quiero empezar citando las funciones principales del padre de familia en el judaísmo.

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Me llamaban Mario, pero soy María. Para una teología trans-género

11.08.18 | 20:28. Archivado en mujer, hombre, Amigos, la voz de los, Amor

Presenté hace unos años la historia de una persona que, habiendo vivido como Mario, hombre bastante feliz y bien casado, con una hija de 21 años, acabó de descubrir que era y quería ser mujer, decidiendo someterse a una pequeña operación, con ayuda hormonal, para cambiar de género y ser lo que siempre había querido: María (cf. cf postal del 13.06.12).

Era (es) una persona conocida en su país, donde trabaja en los medios y en instituciones al servicio de la igualdad de género, en línea hétero- homo- y trans-sexualidad (trans-género). Me dijo que era y quería ser cristiana católica, desde su nueva condición pública de trans-género, preguntándome sobre ello.

Le respondí por carta personal y escribí mi opinión en la postal citada… Con el paso de los años había olvidado casi el tema, hasta que hace unas semenas (7 del 18) me ha vuelto a escribir otra persona, en una situación semejante (Mario/María), para pedirme una opinión (diciéndome que algunas personas de Iglesia no aceptan su postura).

Le he mandado mi nuevo libro sobre La Familia en la Biblia, donde ofrezco algunos principios. Pero, al mismo tiempo, he querido retomar los motivos principales de mi postal antigua (del 6.12), en un momento en que sigo aún perplejo por la actitud de muchos sobre el tema (y por el mismo tema). No tengo claras todas las cosas, pero pienso que puedo opinar desde el evangelio.

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Trinidad León (1953-2018).Facultad de Teología de Granada, una Iglesia de mujeres

Trinidad León Martín, de Órgiva (Alpujarras de Granada), escritora, teóloga, autora de una propuesta de "iglesias de mujeres", acaba de morir en Granada, dejando una estela de luz en su partida:

‒ Ingresó en la Congregación de Mercedarias de la Caridad, por comunión faterna (sororidad) y por compromiso cristiano de servicio liberador.

‒ Fue “misionera” ocho años en Perú y dos en Argentina, realizando una obra social de encarnación y presencia animadora radical, entre mujeres.

‒ Volvió para “formarse” mejor, y algunos le dijimos que quizá su vocación podía pasar por la teología. Yo tuve la audacia amistosa de decirle que escogiera el tema de fondo más fuerte (la antropología integral de X. Zubiri), ofreciéndole materiales entonces inéditos. Presentó la mejor tesis de ese tema en la Gregoriana y de inmediato le ofrecieron una cátedra (Dios Uno, Mariología) en la Facultad de Teología de Granada

‒ Ha escrito muchas obras de narrativa literaria y social, pero sobre todo un libro de memoria y utopía eclesial titulado "La Comunidad de Magdala" EFETA-Arcibel, Sevilla, 2007, en la que propone una visión muy sugerente y rompedora sobre el origen esencia femenina de la iglesia, con una tesis de fondo que ella me quiso resumir de esta manera:

‒ O el conjunto de la Iglesia acepta y despliega el principio femenino del evangelio, en todos sus planos (espiritual y social, organizativo y ministerial), con sus exigencias, dones y tares… o esta iglesia actual (con su estructura dominante) dejará pronto de existir, por agotamiento interno…

‒ Morirá esta iglesia clerical de jerarquía por vieja y poco evangélica, pero nacerá por obra de mujeres, herederas de María de Magdala, una iglesia más cercana a lo que quiso y puso en marcha Jesús.

Algo así lo ha dicho y dice mucha gente… Pero no es fácil encontrar personas que lo digan y escriban con la autoridad de Trini León, de la Facultad de Teología de Granada, que nurió ayer a la mañana (28-7-17) tras una larga enfermedad, vivida con envidiable y santa entereza. Descansa Trini querida. Mabel se siente cerca de ti y te “reza”, yo estoy conmocionado, pero quiero escribir algo de tu vida y obra.

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27.7.18. Marta (y María): Iglesia de mujeres, mujeres dirigentes de Iglesia

Hoy celebra la Iglesia de occidente la fiesta de Santa Marta, como complemento de la de María Magdalena (celebrada el pasado 22).

Parece que en su origen esta María de hoy (hermana de Marta) no es la Magdalena, pero la tradición, a partir de Lucas y Juan,ha unido ambas marías (la Magdalena y la hermana de Marta), de forma que ellas aparecen aquí (Lc 10, 38-42) y en Jn 11-12 como signo privilegiado de la Iglesia.

Miradas así, ellas no son simples personas particulares, dos mujeres "sometidas" al poder de los varones, sino "toda la Iglesia", entendida como casa de Jesús y como expresión privilegiada de la fe cristiana.

Así lo ha destacado este evangelio de Lc 10, con el de Jn 11, donde Marta aparece como "auténtico Pedro", aquella que proclama y mantiene (al lado de María) la verdadera confesión de Jesús, como principio de resurrección y vida.

He comentado varias veces este evangelio de Marta-María (Lc 10). Hoy lo hago de forma condensada, siguiendo el título de esta postal: Marta y María son toda la Iglesia, y así aparecen en el fondo como sus dos "animadores principales", sus dos dirigentes.

El conjunto de la Iglesia de occidente ha tenido miedo de este evangelio, de manera que ha devaluado tanto a Marta como a María. Pero ahora, año 2018, puede empezar a entenderse y aplicarse su sentido, tanto desde el mensaje evangélico como desde la situación actual de la Iglesia.

Dada la importancia del tema (en contra de lo que suelo hacer otras veces), he querido mantener las notas eruditas, que aparecen al final del texto. Seguiré evocando otro día otros aspectos del pasaje, y de las diversas formas de entender e interpretar estas dos figuras de la Iglesia. A todas las martas y marías un saludo admirado en este día (1).

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22.7.18. Descubrir el "rostro" de Magdalena. Un icono por terminar, un camino por recorrer

María Magdalena es con María, la Madre de Jesús, el "icono" femenino más importante de la Iglesia cristiana... un icono que debemos re-escribir, como hace Mabel (imagen) en el Curso de Iconografía de Balaguer, Lleida, con el Maestro Giancarlo Pellegrini, "escribiendo" un icono en el que el rostro queda aún sin precisar... (junio-julio 2018).

Los iconos no se pintan, se escriben... y así debemos escrdibir los cristianos actuales, especialmente los católicos, la historia y figura de María Magdalena, con los dos grandes signos que aparecen en la imagen (tomada, como verá el lector) del mismo taller de Mabel en Balaguer:

a. Por un lado está María la staurofora, es decir, portadora de la Cruz, pero no sólo de la Cruz histórica del Calvario, sino de la Cruz misionera, de la nueva y más honda evangelización. Ella aparece así en el icono de la misión cristiana, como primer "apóstol" de la Iglesia: misionera del evangelio, "jerarquía" de la Iglesia. Se trata de entender con María la vida y obra de Jesús en el mundo.

b. Por otro lado, ella aparece como "myrifora", portadora del buen perfume de Jesús, de la unción pascual del evangelio... Ella es la Iglesia buena, la que lleva el perfume de amor y belleza, de vida y esperanza de Jesús por los pueblos de la tierra. Ha llegado la hora de retomar la primera misión cristiana con María Magdalena, para recrear así la Iglesia.

Hasta ahora (año 2019) apenas se ha "escrito" en ese sentido el icono de María Magdalena, pues ella ha sido pintada sólo de un modo intimista y devocional. Pero ha llegado la hora del icono misionero y activo de Magdalena en la Iglesia, una iglesia de testimonio pascual, de amor masculino y femenino, de perfume de vida.

Ha llegado la hora de "escribir" el icono de Magdalena en la Iglesia, y sí quiero presentarla hoy, 22.7.18, retomando los textos básicos del Nuevo Testamento que presentan su figura y obra en la Iglesia primitiva. Ella aparece siempre la primera en las diversas listas de las seguidoras de Jesús, tanto en el transcurso de la vida pública de Jesús como en las escenas de la muerte y sepultura. Estos son los testimonios fundamentales:

– Lc 8, 2-3. María es la primera de las mujeres que siguen a Jesús, sirviéndole durante el camino de su misión. Ella aparece como mujer independiente, vinculada a una ciudad que se llama Magdala, en la costa del lago de Galilea.
– Mc 15, 40-41.47 la presenta como testigo de la muerte de Jesús, junto con otras mujeres. Es evidente que el testimonio de la crucifixión de Jesús está vinculado de un modo especial a ella.
– Mc 16, 1-8 la relaciona con la la experiencia de la tumba vacía y de la resurrección de Jesús. María encabeza el grupo de mujeres que quieren ungir a Jesús.

María forma parte del grupo de Jesús, en el camino de su vida y en el momento de su muerte, apareciendo como el primer testigo pascual, como de formas distintas y convergentes atestiguan Jn 20 y Mc 16, 9. Es evidente que tendremos que "escribir" en nuestra historia cristiano el icono completo de la vida y misión de Magdalena, portadora de la cruz y del perfume de Jesús, como indica este icono que Mabel ha estado "escribiendo" en Balaguer, Lleida, entre junio y julio de 2018. A todos mi felicitación este día de María Magdalena

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Dom 1.7.18. Conversión del archisinagogo: Liberación de dos mujeres

Dom 13 tiempo ordinario, ciclo b. Mc 5, 21-43. Jesús tiene que curar al archi-sinagogo (como arz-obispo, arci-preste), para que puedan vivir en libertad dos mujeres: la hija de su casa yla hemorroísa de la calle.

Éste es un tema sorprendente y actual, de fondo histórico y de gran importancia en la Iglesia y en la humanidad actual:

En el centro de la escena emerge un hombre necesitado (el Archisinagogo) y con él dos mujeres, víctimas de opresión personal y familiar, cultural y religiosa:

-- Una es joven, su misma hija, que al parecer no tiene más remedio que morir, habiendo cumplido doce años (al hacerse mayor), porque es imposible crecer y vivir en la casa (iglesia) de aquel archisinagogo (símbolo de un tipo de clero que al cerrarse en su religión impide que vivan las mujeres de su misma casa).

-- La otra es mayor, lleva doce años de mal flujo de sangre, expulsada de la iglesia, encerrada en su casa... La misma religión del archisinagogo le impide vivir en libertad.

Ambas están vinculadas por una misma enfermedad y son signo de impotencia de un tipo de judaísmo (de un tipo de iglesia, humanidad) que oprime a estas mujeres . Curando al archisinagogo, Jesús cura (y viceversa): les permite que sean ellas mismas, no para que vuelvan al orden antiguo, sino para que inicien un camino de humanización evangélica en el que merezca la pena crecer, ser mujer, realizarse en familia.

Pasamos del espacio extenso y de la problemática político-militar del mundo pagano (escena anterior de Mc 5, con geraseno, con magistrados de la ciudad y con porqueros) a un espacio que parece más vinculado a las preocupaciones familiares, donde resulta central la cuestión de la mujer en su doble perspectiva de niña que no puede madurar (5,21-24a 35-43) y de adulta vencida por su misma impureza de sangre (5,24b-34).

Lo que sigue está tomado básicamente de mi Comentario sobre Marcos, sin notas críticas, que el lector interesado deberá buscar en el texto impreso. Añado al final un texto que puede estar emparentado con la palabra de Jesús a la hija del Archisinagoo: Te libero de un tipo de bondad particular, sé tu misma.

Buen fin de semana a todos.

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De la Comisión Vaticana sobre la Ordenación de Mujeres

18.06.18 | 12:53. Archivado en mujer, Nuevo Testamento, Evangelios, Mnisterios

Phyllis Zagano, Sábado Santo. Un argumento para la restauración del diaconado femenino en la Iglesia Católica. Aletheia, Verbo Divino, Estella 2018, 256 págs.

El libro se presenta como una “investigación fiel sobre la viabilidad canónica del diaconado femenino, con un sólido análisis histórico y teológico. De esa forma ofrece una importante contribución al desarrollo de los ministerios de las mujeres en la Iglesia contemporánea”.

El texto original (Holy Saturday) fue publicado el año 2000 y tuvo una gran repercusión en el campo de la teología feminista y de los estudios históricos sobre el origen y despliegue de los ministerios femeninos en la Iglesia, de forma que el Papa Francisco la nombró miembro de la Comisión para el Estudio del Diaconado Femenino (2016).
La autora (1947) ha ejercido un papel significativo en la American Academy of Religion, la organización más importante en el estudio de diálogo entre las religiones en USA.

El título sitúa a las mujeres en el “sábado santo” de la Iglesia, es decir, en el momento clave de la Pascua en que las discípulas de Jesús, tras haber asistido a la muerte y entierro del Maestro, van a dirigirse al sepulcro para ungirle, como primeras diáconos (diaconisas, servidoras) de la iglesia, en la línea de Mc 15, 51 donde se dice que ellas "servían" a Jesús, ejerciendo la primera y más honda diaconía de la Iglesia, como muestra la portada de la edición inglesa del libro.

Significativamente, el libro se titula restauración del diaconado femenino, pero quizá debería decir re-creación, pues no se trata simplemente de volver a algo que ya hubo en la iglesia del principio (¡cosa lógica y buena!), sino de recrear los ministerios de la Iglesia, desde la perspectiva del mensaje-vida de Jesús y del momento actual de la Iglesia, siendo fieles a su tradición, pero siempre de un modo creador.

En este contexto quiero tratar del libro en sí, teniendo como fondo el tema del diaconado y ordenación de las mujeres. Cito al final, a modo de referencia, los miembros de la comisión que el Papa Francisco nombró para estudiar el tema del diaconado de las mujeres.

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Dios Mujer (Trinidad) y el no del card. Ladaria al sacerdocio de la mujer

30.05.18 | 07:06. Archivado en Iglesia Instituciones, Dios, Israel, mujer, María

Comenté ayer un documento de la Congregación de Religiosos sobre las "mujeres contemplativas", con la impresión de que se trataba de un texto de "hombres" para dirigir la vida de mujeres contemplativas.

En esa línea se sitúan, al parecer, las declaraciones del neo-cardenal Ladaria (RD 30.5.18), reafirmando el no "definitivo" del sacerdocio a las mujeres. Esas declaraciones me parecen importantes,pero no son definitivas ni pertinentes (¡declaratio non petita...), por cuatro razones principales:

1. Siguen siendo declaraciones de hombres sobre mujeres, y por ese mismo hecho resultan al menos sospechosas.

2. Suponen que Jesús negó el sacerdocio a las mujeres, cosa que es muy dudosa, por no decir falsa.Jesús no confirió en la Cena este tipo de sacerdocio actual a hombres (sólo a hombres, solo a los Doce). Esa opinión de Ladaria no responde ni histórica ni exegéticamente al evangelio.

3. Está en juego el tipo de "sacerdocio" del Nuevo Testamento y de la Iglesia, que, según los textos, pertenece sólo a Cristo (Hebreos) y/o a la comunidad creyente y confesante(1 Ped, Ap). A partir de aquí, desde la raíz del evangelio, hoy, año 2018, los católicos-cristianos estamos llamados a recrear los ministerios (que en la línea actual están vaciándose de sentido, porque en ellos prima un tipo de tradición parcial sobre la gran tradición de la Iglesia y sobre el evangelio).

4. Está en juego la visión del Dios cristiano, del sacerdocio de Jesús y de los ministerios eclesiales....En este tipo de Iglesia actual tiene razón Ladaria, y en eso tiene razón. Pero hay otro tipo de iglesia que nace y renace de la experiencia de Jesús y del NT, donde todos estos temas han de replantearse.

En este fondo resulta determinante la aportación de la hermenéutica de género, a pesar de que algunos le tengan miedo, pues la de Dios con lo femenino (teología feminista) constituye una de las mayores urgencias y tareas del momento actual.

Se han escrito muchos y buenos trabajos sobre visión feminista de Dios e incluso de la Trinidad. Pero son mucho más numerosos los libros y trabajos, los congresos y cursos especiales dedicados a la teología feminista en perspectiva hermenéutica, liberadora y eclesial. Aquí no puedo evocarlos, el tema desborda los límites e intenciones de esta "postal" de blog.

Teniendo eso en cuenta, pienso que es bueno plantear el tema del Dios Trinidad y de su relación con los hombres y mujeres, según Cristo, y así lo hago recogiendo básicamente un trabajo titulado Trinidad, que publiqué hace tiempo en el Diccionario de Mariología, Paulinas, Madrid 1988, 1903-1921, que se sigue publicando aún en varias lenguas.


En un primer plano, esta postal traa de la relación entre la Virgen María y la Trinidad, pero en ese contexto se han planteado y se plantean algunos de los elementos y problemas fundamentales de la teología y de la vida de la Iglesia en la actualidad.

Buen día a todos, buena semana de la Trinidad Esta reflexión quiere responder a problemas ayer y de hoy, planteados sobre la contemplación cristiana y el sacerdocio-ministerio de la Iglesia, desde una perspectiva de mujer. Es una reflexión de fondo, algo teórica, pero quizá ofrezca un poco de luz sobre el tema.

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30.03.18. Viernes: mujeres del Cristo, "marías" del Calvario (con E.Hillesum)

29.03.18 | 14:00. Archivado en Jesús, mujer, Nuevo Testamento, Pascua

El Nuevo Testamento ha destacado el sufrimiento y pasión de Jesús (cf. Heb 5, 7; Mc 14, 34; 15, 34-37; Lc 12, 50), recogiendo, de un modo especial, su grito de muerte en la cruz:

Y dando un gran grito expiró”
y sólo unas mujeres amigas estaban a su lado
(Mc 15, 37).

Eeso es lo que al final le queda... Un grito de protesta y de llamada, con todos los que sufren, pidiendo ayuda a Dios y, al mismo tiempo, ayudándole desde la Cruz, en el sentido radical de la palabra, como dirá E. Hillesum, una mujer de la "raza" de aquellas que le acompañaron en el Calvario.

La tradición cristiana ha interpretado ese grito con palabras del salmo 22, 1 (Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?: Eloi, Eloi. Lema Sabaktani: Mc 15, 34), pero ellas que eran "Dios con nosotros" no le abandonaron . Ellas escucharon el grito de Jesús, como escuchan el grito de millones de crucificados... y de ese grito quiero hablar este Viernes Santo, con recuerdo estremecido, casi sin aliento.

Estas mujeres del grito son las primeras cristianas... y así vienen del mismo origen de la humanidad. Ellas quizá no quisieron tejer hondas teorías mesiánicas, como los Doce Apóstoles... que, pensando bien, habían encontrado razones para abandonar a Jesús en la Cruz.

Ellas no amaban a Jesús de teoría, sino en espíritu y verdad, en alma y cuerpo, y por eso quedaron hasta el final, ante la cruz, pudiendo escuchar el último grito, como escucho Dios el grito de dolor de los cautivos de Egipto (Ex 2). Fueran ellas las únicas "discípulas", que amaron y siguieron en fidelidad hasta el Calvario, pudiendo así escuchar y acoger el clamor final de desamparo y esperanza de los crucificados de la tierra.

Estas "marías" del Viernes Santo, fueron y siguen siendo las fundadoras de la Iglesia de Jesús. Entre ellas quiero hoy presentar otra vez E. Hillesum, una judía de Auschwicht .

Así la cito y presento como Mujer del Viernes Santo judío y cristiano, universal, grito de dolor que despierta y alienta al mismo dios.

Ella ha sido quizá la persona que mejor ha entendido a Jesús, en el gran Viernes/Sábado Santo de la shoa, nazi, el Gran Exterminio.

Con un gesto de silencio emocionado quiero aprender con ella el misterio del grito de dolor de Jesús y de aquellos que mueren "ayudando" a Dios, en el grande, oscuro, terrible y esperanzado Viernes Santo de la historia.

Con ellas vuelvo al origen de la Iglesia, a los pies de la Cruz de Jesús, es decir, de su amor hasta (y por encima) de la muerte.

(Imágenes: E. Munch, El Grito; E. Hillesum; cruz al atardecer).

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Con Osoro y las mujeres del 8M: La Virgen llevaría la pancarta

Con su habitual prudencia, el Cardenal Osoro ha dicho que comprende y apoya la “huelga de mujeres” del 8M, añadiendo “hay que defender sus derechos; lo haría también la Virgen". Algunos obispos, como Eusebio Fernández, de Tarazona, le han secundado. Pero otros le han criticado duramente, de un modo indirecto o directo, como Munilla de Donostia y Reig Pla de Alcalá.

Por su parte, una “postal” de PD (periodismo/prensa/2018/03/05/) le ha criticado duramente diciendo que hace el ridículo, lo mismo que otros grupos de “derecha” eclesial (//infovaticana.com/2018/03/02/), con gente de dentro y fuera que aprovecha la ocasión para reírse de Osoro (pero no ofende quien quieren, sino quien puede).

No voy a entrar en todos los matices de una manifestación como la de este 8M, en la que pueden sumarse diferentes listas, idearios y sensibilidades, pero creo, en sintonía clara con Osoro, que la Virgen, como mujer y madre, no sólo estaría en la manifestación, sino que llevaría una pancarta que dice lo que ella decía (cf. Lc 1,51-53):

Despiega el poder de su brazo,
dispersa a los soberbios de corazón
Derriba del trono a los poderosos,
y eleva a los oprimidos
A los hambrientos les sacia de bienes,
a los ricos les despide vacíos

Esto es lo que María sigue diciendo, como mujer y madre mesiánica, en nombre de la humanidad formadas para varones y mujeres, pero de un modo especial para como ratifica una palabra del mismo evangelio que le llama “bendita entre las mujeres (cf. Lc 1, 42). Esa fue y sigue siendo su proclama de evangelio, como mujer, como persona, al servicio de una revolución total, de varones y mujeres, en justicia.

La Virgen llevaría la pancarta, y me gustaría ir atrás, con Osoro y Fernández, y con miles y millones de hombres y mujeres, que son/somos personas, sin orgullo vano, ni deseo de dominio, pero en igualdad profunda, varones y mujeres, cristianos y no cristianos, con potencial de protesto y de esperanza.

Las mujeres del 8M nos han dicho (a los varones) que este día quieren estar ellas, que les comprendamos y les acompañemos, pero desde fuera de la manifestación, para que sea vea que son ellas las que hablan con su vida y (esta vez) con sus pancartas. Por eso, los hombres que estamos con ellas, no vamos a ir, pero sabemos que fue y que va María, la Madre de Jesús, como hace más de 2000 años, con su pancarta.

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