El blog de X. Pikaza

Dom 23.7.17. Mujer con levadura, sabiduría de Dios

21.07.17 | 16:08. Archivado en Teología, mujer, Nuevo Testamento, Espiritualidad

Dom 16 tiempo ordinario. Presenté ayer a María Magdalena (22.7.17), que es (con María de Nazaret) el signo más perfecto del Reino de Dios, según el evangelio de este domingo:

El Reino de los cielos se parece a una mujer que introduce su levadura en la masa de la vida, una mujer que perfume de resurrección, promesa de futuro, dentro de un mundo (de una Iglesia) que parece sin futura.

Pero la lectura del evangelio del domingo es mucho más extensa, y consta de tres partes, estructurada en en forma de sándwich o tríptico:

a. Principio: Mt 13, 24-30. Parábola de la cizaña que crece en medio del trigo
b. Intermedio: Mt 13, 31-35: Dos parábolas menores: Grano de mostaza y levadura, con una explicación (sabiduría oculta desde el principio del mundo)
a1. Final: Explicación de la parábola de la cizaña

El principio y final (parábola de la cizaña y explicación) forman un inmenso retablo apocalíptico que trata del sentido de la historia humana, con la creación buena de Dios (trigo) y con el riesgo de la vida que se pervierte (de la mala semilla de cizaña que nosotros mismos sembramos para mal en medio del trigo de Dios).

Las dos parábolas intermedias van unidas… y sirven para explicar el sentido oculto de la gran parábola, la fuerza de la siembra de Dios (grano de mostaza; levadura).

a) en el centro de la historia, Dios ha sembrado su Reino como un grano de mostaza, el más pequeño de todos, el más frágil… Pues bien, ese grano invisible se convertirá en árbol grande, plenitud del mismo dios en la historia humana.

b) más que cosa de hombre, el reino es “cosa de mujer”, levadura en la masa... Parece que somos masa de perdición, condenada a la muerte… Pero hay una mujer (¡la mujer sabiduría!) que lleva en su mano la levadura y logra que todo fermente.

c) A estas parábolas menores sigue la palabra sobre el sentido de la sabiduría de Dios, comparada al grano de mostaza y a la levadura de mujer.

En la reflexión de hoye me ocuparé sólo de la levadura de mujer, que es fermento del reino… y de la sabiduría de Dios que es el sentido más hondo del evangelio. Dejo para el próximo día el tema del grano de mostaza.

Éste es el domingo de la mujer con levadura (=mujer que es levadura), mujer que es sal. Ella es la última reserva de la humanidad. Si la mujer pierde su levadura (deja de ser fermento) el mundo se secará de muerte, dice Jesús.

Imagen 1. Mujer con levadura, la sabiduría de la vida (conocimiento de mujer).
Imagen 2: Mateo con un libro de la Ley del AT (sabiduría de varón)

Buen domingo a todos, con levadura de mujer, que es levadura de Dios.

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22.7.17 Jesús resucitó en el amor de María Magdalena

Ciertamente, Jesús ha resucitado en Dios; pero, al mismo tiempo, de un modo inseparable, él ha resucitado en el amor de María Magdalena, cuyo recuerdo hace que él (Jesús) siga viviendo en la historia de los hombres y mujeres, de un modo real. En otras palabras:

Jesús resucitado se mantiene y despliega en el recuerdo de María y de todos los cristianos, a lo largo de la historia, manteniéndose en el Memoria (Zikkaron) que es Dios. Así lo exige el dogma:

-- Jesús es verdadero Dios, siendo hombre verdadero (que vive y actúa en el amor de las mujeres y los hombres que le acogen, y que viven en él, con él y por él, tras su muerte).

En ese sentido, Jesús sólo ha podido resucitar como “hombre” (ser humano), allí donde otros hombres (varones y mujeres) le han acogido y viven por él (con él), de un modo más alto, en amor permanente, superando de esa forma el olvido sin fin de la muerte.

Icono 1: Magdalena con el pomo del perfume de la unción... (Mc 14, 3-9) Ese perfume de mujer que ama mantiene la memoria de Jesús (Y Jesús resucitado hace posible el amor permanente de María Magralena)
Icono 2: Magdalena testigo de Jesús resucitado. Le busca en la tumba, pero la tumba está abierta, y Jesús se muestre como jardinero de amor en el huerto.


-- Pero, al mismo tiempo, decimos que estos hombres y mujeres pascuales, empezando por María, viven en amor (en mutación mesiánica)porque el mismo Jesús-Mesías está presente en ellos, como Recuerdo de Dios. ¿Por qué buscar al Vivo entre los muertos? Hay que buscarle y encontrarle en sus amigos, en aquellos que viven de su Vida y por su Vida.

-- Esta resurrección total responde a la más honda realidad de la historia humana (que ha buscado a Dios en la Vida que vence a la muerte).
-- Pero, según los cristianos, ella se ha expresado plenamente, de una vez y para siempre, empezando por María de Magdala, la amiga de Jesús Nazareo, en quien comienza la mutación pascual de la historia humana.

Por eso digo que él ha resucitado en el amor de María Magdalena.

Icono 3 (final): Magdalena apóstol de los apóstoles

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Corpus. Al atardecer nace la Vida

Jesús no ha sido profeta de ayunos, sino de pan y vino compartindo con los marginados de su pueblo, de pan y de peces ofrecidos en el campo abierto a todos los que van y vienen, como han destacado los evangelios en los diversos relatos de las “multiplicaciones”, que debemos entender como comidas mesiánicas de Jesús, a cielo abierto, con todos los que vienen (cf. Mc 6,30-44; (, 1-10 par).

En ese fondo se sitúa su manera de asumir la muerte, conforme a la tradición antigua de la iglesia. Sintiéndose amenazado, Jesús quiso beber con sus amigos el vino de fiesta final, prometiendo que la próxima vez lo bebería con ellos en el Reino. De esa forma quiso despedirse de amigos y de amigas, con el fino de la promesa del Reino en la mano.

Por eso, es normal que las iglesias de Jerusalén y Antioquía (representadas por los textos de la institución eucarística) y luego todas las iglesias hayan recreado litúrgicamente las palabras de la última cena sobre el pan y el vino como expresión radical de la entrega y esperanza de Jesús (uniéndolas a la palabra sobre el pan), como seguiremos indicando.

Al atardecer de su entrega por el Reino, desde el borde del fracaso, confiando en el Dios de la Vida, Jesús ofreció a los suyos su señal de vida: el pan y el vino, su mismo Cuerpo de amor y de entrega por todos. Buena fiesta de Corpus.

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Dios a cuerpo: Eucaristía

En diversas ocasiones he tratado en este Blog de la Fiesta del Cuerpo de Cristo, como podrá ver quien se moleste manejando el buscador de RD, por estas fechas de Junio.

He insistido casi siempre en los tres momentos de la celebración:

-- El Cuerpo de Cristo es Eucaristía que significa Acción de Gracias, reconocimiento del don de la vida como bendición.

-- El Cuerpo de Cristo es Anámnesis, que significa presencia de de Dios, un Dios a Cuerpo, vida a vida, por Jesús, algo que la tradición latina ha consagrado con la palabra filosófica de trans-substanciación.

-- El Cuerpo de Cristo es Epíclesis o invocación dirigida al Espíritu Santo, siempre con los signos del pan y de vida, que son vida compartida de Dios con los hombres.

Para insistir en la identidad cercana del cuerpo eucarístico (en línea de madre, enamorada,amigo, carne de Dios en Cristo...) quiero hoy comentar las palabras más significativas de la celebración, "ésto es mi cuerpo", tomando como referencia unas páginas finales de mi libro Fiesta del pan, fiesta del vino (Verbo Divino, Estella 2006).

Porque el tema de fondo es la Fiesta de Dios, como dicen los franceses (Fête-Dieu), el mismo Dios es Fiesta. No es que nosotros celebremos a Dios, sino que Dios nos celebra a nosotros. De esa forma quiero hoy ver a Jesús, viniendo él mismo como cuerpo, avanzando al frente de la Iglesia, somo signo y principio de nueva Humanidad, espiritual y carnal, de tierra y cielo.

Buena fiesta del Corpus a todos los amigos, con el gran signo del Cristo hecho cuerpo compartido y encarnado en el pan y el vino de la celebración de la vida,

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13.5.17. Fátima a los cien años. El tercer secreto

El Papa Francisco llega hoy (12.5.2017) a Fátima, para celebrar mañana el centenario de las "apariciones" (13.5.1917).

Cien años han pasado desde entonces, cien años de intensa, apasionada experiencia de Iglesia, desde aquello que sintieron los tres niños (catalizadores de un duro cambio de tiempos), hasta aquello que podemos sentir nosotros, en un tiempo quizá más sombrío y urgente todavía.

En este contexto me viene a la mente la imagen de la Iglesia azotada por el viento entre las olas, y de Pedro, valiente y miedoso, caminando por las aguas en medio de la noche: el tema de Pedro que, a pesar de todo, en medio de su angustia, pide a Jesús que le deje caminar hacia él sobre las olas, hundiéndose en ellas y gritando, hasta que Jesús le toma de la mano y le dice:¡Hombre de poca fe! (Mt 14,22-33)

-- El texto fundante de Mateo se refiere a la historia cristiana de Pedro, a lo que él ha realizado al servicio de la Iglesia. Pero los católicos creemos que ese Pedro puede ser (y es) signo de la entrega y servicio cristiano de todos los creyentes, en un tiempo de cambios intensos, con la barca que zozobra, con los ministros de la iglesia en riesgo de hundirse entre las olas.

-- El texto derivado del Tercer Secreto de Fátima habla de un Hombre de Blanco (un Papa) y de unos cristianos que van subiendo con él a la montaña de la cruz (a través de una ciudad que muere) para ser fusilados allí por los soldados. Esos "niños de la Virgen" han sentido en su entraña el riesgo de un Papa y de una Iglesia que se enfrenta a la gran Revolución de su tiempo (1917), desde la perspectiva de esa "Virgen misericordiosa", que detiene con su amor la gran amenaza de la ira.

En las reflexiones que siguen quiero releer el "tercer secreto" de Fátima (la esencia del "mensaje" de la Virgen, hace ahora 100) a la luz del evangelio y de la situación actual de la Iglesia. En ese contexto sigue sonando la sirena del riesgo, con la voz que llama a conversión (conversión/transformación más que penitencia).

Leído así, lo que sintieron aquellos niños puede seguir siendo valioso para la Iglesia... a pesar de los reparos que me produce el hecho de que el Tercer Secreto se haya mantenido "en secreto" durante decenios, en contra de la orientación del Evangelio. Buen día de Fátima para todos sus amigos.

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Dom 2.4.27 (2). Marta, la primera autoridad cristiana

Expuse ayer el mensaje de la resurrección de Lázaro. Sigo hoy con el mismo texto del domingo (Jn 11, 1-46), para señalar que la confesión de fe de Marta es para el evangelio de Juan más importante que la resurrección física de Lázaro. Más aún, la confesión de fe de Marta (como mujer, como persona) es más importante que la confesión que la de Pedro. La escena incluye tres elementos:

‒ Fe en el poder histórico de Jesús. Marta dice: “Señor, si hubieras estado aquí no hubiera muerto mi hermano; pero aún ahora sé que Dios te concederá todo lo que le pidieres” (Jn 11, 21-22). Conforme a una tradición que conocemos ya por los sinópticos, Jesús aparece como alguien que hace milagros: cura a los enfermos y resucita a los muertos.

‒ Marta, creyente judía en la resurrección que vendrá. Jesús responde a Marta: tu hermano resucitará y ella precisa: resucitará en la resurrección del último día (Jn 11, 23-24). Esta es la fe fundamental de los judíos (por lo menos de los fariseos), tal como recuerda Pablo en Rom 4, 17 donde presenta a Abrahán como padre y modelo de fe porque creyó en el Dios que vivifica a los muertos y que llama al ser a las cosas que no existen. Este es el Dios de Marta la judía: ella cree en aquel que crea y resucita. Por eso dice a Jesús: mi hermano resucitará en el último día". Así es hija de Abrahán, auténtica judía.

‒ Fe cristiana en Jesús que es la resurrección. Pero esa fe judía de Abrahán queda transcendida por el Cristo. Ante la tumba de Lázaro, el amigo muerto, Jesús presenta a Marta su misterio: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera vivirá; y todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre (Jn 11, 26).
Esta es la fe cristiana, que Pablo ha presentado en forma teológica ("creemos en el Dios que ha resucitado a Jesús de entre los muertos", Rom 4, 24) y que Jn 11, 26 traduce ya en forma cristológica. Lo que define la existencia cristiana no es una esperanza (¡habrá resurrección final para los justos!) sino la unión de los creyentes con el Cristo que ha resucitado y de esa forma viene a presentarse como vida de los hombres. Ésta será, según iremos viendo, la confesión de fe de Marta, que es para el Evangelio de Juan la primera cristiana, por encima del mismo Pedro, la primera autoridad cristiana.

Tomo esa palabra “autoridad” en el sentido más profundo: Por su confesión creyente, Marta aparece en el evangelio de Juan Juan como “jerarquía” primeria de una iglesia de hermanos (formada por ella con Lázaro y María). En esa línea, el Papa Francisco ha establecido su magisterio ordinario en la Casa de Santa Marta (=Señora) de la Iglesia.

La “fe” del Nuevo Vaticano del Papa Francisco no se centra en la confesión de Pedro, bajo la gran basílica, sino en la confesión de la “casa de Santa Marta” donde él celebra la eucaristía y ofrece la palabra todos los días a los fieles de su “parroquia”.

Imágenes:
1. Santa Marta vence/ata al dragón y de esa forma, con su confesión de fe y servicio fraterno, protege la Casa/castillo de la Iglesia.
2. Santa Marta Papa: Lleva el pan y el vino de la eucaristía... y las llaves de la Iglesia (atribuidas también a Pedro). Ella es Papa-Hermana de la Iglesia.
3. La Casa de Santa Marta en el Vaticano... De un modo sorprendente, el Papa Francisco está convirtiendo la Casa de Santa Marta (Domus Sanctae Marthae) en centro del Vaticano, aunque muchos no se dan cuenta.

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Tarea urgentísima: Recrear los ministerios (el testimonio de Pablo)

13.03.17 | 16:32. Archivado en Iglesia Instituciones, mujer, Evangelios, Mnisterios

Anteayer publiqué una postal titulada La Novedad de Jesús, todos somos sacerdotes, partiendo de un resumen que el Prof. Benjamín Forcano había hecho de un libro que yo había publicado con el mismo título. Yo pensaba seguir de manera pacífica con ese mismo tema, en plano de principios. Pero dos cosas me han hecho descender de ese plano de principios al nivel de la vida:

a. La primera ha sido una entrevista de La Voz de Galicia donde Ch. Moreira, colega y amiga, declaraba ayer diciendo que había sido ordenada presbítero de la iglesia católica y que celebraba misa todos los domingos en una comunidad cristiana (cf. https://www.facebook.com/xabier.pikaza).

b. La segunda es el comunicado del Arzobispado de Santiago de Compostela, publicada hoy en todos los medios (cf. .periodistadigital.com/religion/espana/2017/03/13/religion-iglesia-espana-el-arzobispado-de-santiago-contra-las-mujeres-sacerdotes…) criticando y rechazando la pretensión de Ch. Moreira.

Por razones distintas me siento molesto ante los dos “comunicados”, aunque en algún sentido estoy más cerca de Ch. Moreira que del Arzobispado:

a) Acepto la pretensión de Ch. Moreira: Como cristiana, bautizada, ella puede aspirar a los ministerios (y ofrecerse a ejercerlos), a todos, sin excepción, aunque quiero hacerle tres matizaciones prácticas.

(1) Lo que importa no es que las mujeres puedan acceder a los ministerios que actualmente detentan y ejercen en exclusiva los varones, sino empezar recreando de fondo (desde su raíz) los ministerios que existen en este momento, a la luz de su experiencia femenina y de su lectura del evangelio.
(2) No me gusta que se dejen llamar o se llamen “sacerdotes” por su ministerio, pues esa palabra no responde al NT, donde todos los creyentes son sacerdotes... Prefiero que se llamen apóstoles y profetas, maestras y doctoras, presbíteras, servidoras, hermanas obispos... según la primera tradición de la iglesia.
(3) No se trata pues de ocupar el lugar de los varones, sino de re-crear la Iglesia con sus ministerios, en un momento de cambio urgente como el nuestro. No se trata pues de luchar contra los varones... sino de ocupar los grandes espacios vacíos de la iglesia actual... No se trata de hacer competencia, sino de subir de nivel personal y social, en línea de evangelio. En este campo, lo mismo que al principio de la Pascua de Jesús, la mayor esperanza está en la mujeres, como Magdalena o Salomé, que fueron las verdaderas creadoras de Iglesia.

b) Me siento y estoy en la misma Iglesia del Arzobispado de Santiago, no quiero romper con ella ni hacerle guerra, pero estoy convencido de que ella debe avanzar en línea de evangelio y de siglo XXI, en línea de libertad creadora. Por eso me han molestado algunas cosas del documento que la prensa ha titulado, quizá con mala idea, con el título de: “El Arz. de Santiago contra las mujeres sacerdotes”, también por tres razones.

(1) La forma como el documento presenta el origen de los ministerios en el NT es, al menos, sesgada, por no decir “equivocada”. Los que han escrito el documento no saben historia o “no quieren saberla”, cosa que sería peor.
(2) La forma en que el documento habla de la “transmisión del depósito revelado” es ingenua, por no decir también falsa (¿es puramente canónica y no evangélica?). El despliegue de los ministerios, desde el comienzo pascual de la iglesia hasta la segunda mitad del siglo II en que se van fijando no se puede entender en esa línea... No basta con una cita (¡y sesgada!) de Ignacio de Antioquía. No sé si se sigue tratando de ignorancia o de otra cosa.
(3) El tono del documento me suena a “aquí mandamos nosotros” y los demás a obedecer. Quizá me equivoque de "tono", pero creo que en esa línea, nuestra forma actual de iglesia va camino de perder toda relevancia, convirtiéndose en un fósil de su rico pasado. A pesar de todo eso, como he dicho, nunca he querido ni quiero luchar contra la Iglesia de Compostela, pues seguimos en el mismo barco, con la memoria de Santiago el Zebedeo.

Este es un tema que desarrollé con toda fuera hace vente años (1997), cuando escribía un libro titulado Sistema, libertad, iglesia, las Instituciones del Nuevo Testamento… (Yo era por entonces Catedrático de la Univ. Pontificia de Salamanca y Presbítero de la Iglesia, en la Orden de la Merced). Es un tema al que he vuelto una y otra vez, desde perspectivas distintas, en varios escritos, y en especial en mis comentarios a los libros del Nuevo Testamento (Apocalipsis, Mateo, Marcos...).

La cuestión no es ir en contra de nada, como podía parecer en otro tiempo… No es una ciestión de crítica, pues la caída actual de “un orden sacerdotal jerárquico” de la Iglesia nos produce a la mayoría de los antiguos una gran pena. No vamos contra nada, sino a favor de una Iglesia evangélica, recreada desde Jesús y sus primeras comunidades, en el siglo XXI.

Éste es en el fondo un tema de agradecimiento y amor:

a. Se trata de agradecer a la Iglesia Clerical de varones lo que ha hecho a favor del evangelio, pero añadiendo que su tiempo exclusivo (y de poder) ha terminado.
b. Se trata de amor a los jerarcas actuales... pero de un amor activo, sabiendo que su tiempo ha terminado y que empieza una etapa nueva, que hemos de crear entre todos en resistencia y amor, en respeto y deseo de transformación (a pesar de que algunos lógicamente lo sufran....)

Por eso resulta absolutamente esencial la creación, re-creación de los ministerios, desde el mensaje pascual de Jesús, desde la raíz sacerdotal de la Iglesia. Estamos en un momento clave, ante la tarea de recrear los ministerios, algo que parece estar en el fondo del proyecto de Ch. Moreira (con sus posibles limitaciones), algo que no advierto ni de lejos en el comunicado del Arzobispado de Santiago, apoyándose en una doctrina más reactiva que positiva de Juan Pablo II, una doctrina que no es infalible en modo alguno (por más que algunos nostálgicos lo quieran) y que no está siendo “recibida” en el conjunto de la Iglesia.

En el fondo no se trata de mujeres sacerdotes, si o no, un tema que no es simplemente secundario, sino incluso ridículo (sí, he dicho ridículo). El tema es el de recrear los ministerios cristianos, desde el nuevo "sacerdocio laical" de Cristo, en la línea de Pablo o de Hebreos, en la linea del mismo evangelio "petrino" de Mateo.

En esa línea me atrevo a retomar el motivo y tema de ayer, desde la nueva perspectiva abierta por la entrevista de Ch. Moreira y por la respuesta del Arzobispado de Santiago. Comienzo hoy con Pablo, con el deseo de contribuir al surgimiento de unos ministerios que, recogiendo y trascendiendo veinte siglos de historia, puedan seguir siendo "cristianos".

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Pedro Migual Lamet: No sé cómo amarte

10.03.17 | 12:25. Archivado en libros, Jesús, mujer, Amigos, la voz de los

Pedro Miguel Lamet, No sé cómo amarte. Cartas de María Magdalena a Jesús de Nazaret, Mensajero, Bilbao 2016 (376 págs).

Mi primera respuesta fue de emoción apasionada, que iba creciendo a medida que P. M. Lamet recreaba la historia de María de Magdala, maltratada por su padre y por su entorno, sin más salida que dejar su casa y mantener la vida (su vida) con la moneda de opresión y compra-venta de su cuerpo, por simple y supremo afán de supervivencia, cumpliendo el primer mandamiento de Gen 1-2: vivid… (ella no pudo cumplir el segundo, y multiplicaos, porque mujeres de su condición no tienen hijos, pues no encuentran hombre ni amor para tenerlos).

Pero no encontré un "momento interior" para escribir una reseña de esta “novela”, porque me considero amigo de P. M. Lamet (y es difícil escribir de los amigos), y porque he vivido y vivo inmerso, desde hace muchos años, en la trama religiosa y literaria de María Magdalena, la mujer que el evangelio presenta como “amiga” de Jesús, en la línea del “discípulo amigo” (varón o mujer), a quien la tradición de Juan y después el conjunto de la Iglesia ha identificado al menos veladamente con uno de los “doce” apóstoles, varones enviados a predicar el evangelio.

No tenía distancia ante Pedro Miguel ni ante su tema... y he dejado que pasaran los meses antes de ponerme a comentarla, pero ahora, de pronto (8.2,17), día internacional de la mujer trabajadora, he sentido el impulso de volver a leerla, entrando en su trama interior de mujer amante. Ciertamente, el buen trabajo define a la mujer, pero más le define el buen amor, su capacidad de ser amada.

Así he dedicado a María de Magdala, con P. M. Lamet (y en el fondo con Jesús de Nazaret) las mejores horas de esta repentina primavera de Castilla, con los prunos en flor, con los jacintos amorosos y las yemas abiertas del lilar del patio.

Una de las promesas de esa primavera 2017 ha sido de nuevo el libro de P. M. Lamet sobre María Magdalena, y quiero presentarlo, como lectura gozosa del tiempo de Pascua que llega, tiempo propicio para iniciar el camino del amor.

Esta María Magdalena de P. M. Lamet empieza diciendo no sé cómo amarte.... pero a medida que vamos leyendo descubrimos que ella sabe y que nos enseña a amar, si es que así queremos, y nos enseña a descubrir y revivir la primavera, preparando, con las flores tempranas de la imagen, la Gran Flor de Pascua, que el Cristo del Amor, a quien amamos, sin saber nunca amarle del todo, desde este lado del río de la vida.

Gracias, Pedro Miguel, por el libro... gracias contigo a al editorial Mensajero, por haberlo publicado así, de forma profesional y amorosa, para que podamos descubrir una de las caras más brillantes de ese poliedro del Amor que es el Cristo de María Magdalena, el Cristo de millones y millones de personas que decimos con ella "no sé cómo amarte", y al decir, seguimos caminando, pues el mismo amor nos hace capaces no sólo de trabajar, sino también de vivir buscando en esperanza, atraídos por el mismo Amor.

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Dom 18.12.16. Adviento, una Mujer Embarazada

Domingo 4º de Adviento. Ciclo A. He comentado los domingos de Adviento de este año con textos y signos del profeta Isaías: de las espadas forjarán arados, juntos pacerán el lobo y el cordero....

Pues bien, el mayor de todos , cuarto cirio de Adviento, árbol de la Navidad es una Muchacha Embarazada, que va a dar a luz a un niño y le pondrá por nombre Emmanuel, Dios está con nosotros.

Es una simple una mujer gestante, sin marido conocido, firme en medio de la guerra, en una ciudad asediada como Alepo... Así estaba Jerusalén en aquel tiempo, en medio de la guerra entre sirios y samaritanos con judíos, como verá quien siga leendo... Una mujer que cree en la vida entre las bombas, que cree en el "Dios" que le ha hecho fecunda, simplemente una muchacha, todo el universo.

En el centro del gran huracán de la lucha entre los pueblos, del hambre y la venganza, caminando, refugiada entre ruinas, quizá en una patera, ella mantiene su fidelidad al hijo que nace, que es hijo de Dios, siendo hijo de todos y de nadie en este mundo, y le pone como nombre Emmanuel, Dios con nosotros.

Éste es uno de los signos más fuertes de la historia humana, el signo supremo de la Navidad. Es el signo de todas las madres que acogen al niño de su entraña, a pesar de que no tengan marido (como José), a pesar de que los reyes de la tierra no se ocupen de ellas, ni de sus hijos, sino de ganar sus guerras.

Entre los 30.000 niños que mueren cada día de hambre y desamparo social, sin nadie que les acoja, en ciudades asediadas, en cambios de refugiados... en villas de miseria, hoy celebramos (con ellos, por ellos, para ellos) al niño acogido por una mujer/madre, un niño que vivirá para que un día no mueran los niños del mundo.

Esa madre con niño, ese niño que nacerá en cada ser humano que nace y empieza sufriendo, es la mayor protesta y esperanza de la historia humana, la revolución definitiva de la vida.

No todo es malo en la tierra. Hubo una madre embarazada que decidió acoger al niño y llamarse Emmanuel. Ayudar a esa madre y a todas las madres con niño, y a todos los niños que no tienen ni siquiera madre capaz de acogerles: eso es Adviento, eso será Navidad. Feliz domingo de esperanza a todos

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Amores que no todos entienden (X. M. Carvallo)

12.12.16 | 15:43. Archivado en mujer, Amigos, la voz de los, María, Adviento - Navidad

Xosé Manuel Carvallo Ferreiro, colega y amigo, algo más joven que yo (nació en 1944), pensador y escritor, un hombre infatigable, que nos invita a celebrar de nuevo la Navidad como fiesta de María, con amores que no todos entienden.

Escribe en galego, como la gente de su tierra, por eso le he pedido que traduzca el texto, pues la mayor parte de mis lectores lo entienden mejor, y así lo ha hecho, a ruegos de un amigo común (Xosé Carlos Enríquez), a quien agradezco su gentileza.

¿Qué voy a decir de Xosé Manuel? Quien quiera seguir sus publicaciones vaya a su "Cerra", o busque las noticias de su biografía, que presento al final de esta postal.

No necesito presenta su trabajo, que hago totalmente mío, no sólo por su contenido, sino por su estilo, por su cercanía humana, por la magia gallega, cristiana y humana de su lenguaje.

Es un lujo que haya habido y que haya "curas" rurales como Xosé Manuel, hombres de cultura universal, y al mismo tiempo cercanos a su tierra y a sus gentes. Hombres abiertos al mundo entero... y sin embargo (¡por eso!) tan cercanos a la vida de los últimos labregos, que llevan con honor la historia de su tierra, la historia de todos los hombres, tal como se ha vivido y se vive en los campos de Galicia, en las entrañables tierras de Lugo.

Graciñas, Xosé Manuel, por ser quien eres, por escribir como escribes, por buscar siempre la verdad, por ilusionar a todos con tu cercanía, tu inteligencia, tu magia.

Boas Festas de Nadal. Que el año nuevo que entra te conserve así de vigilante y vivo, en medio de tu enfermedad. Uma aperta. Xabier

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Dom 5.11.16. Libertad de mujer, contra un matrimonio saduceo (levirato)

Dom 32º. Lucas 20, 27-38. El texto del domingo en uno de los más complejos de toda la Biblia, y en especial del Nuevo Testamento.

-- Se ocupa de temas eternos: mujeres y maridos, matrimonio y muerte, herencia económica y libertad de la mujer...
-- Trata básicamente de las mujeres, que pueden ser por fin libre, sin estar al servicio de sus maridos (pudiendo así amarles, y amarse ambos, en libertad).

Evidentemente, podemos y debemos criticar (como ha hecho Jesús) la ley de fondo del pasaje: el cuñado tiene que casarse con la viuda para dar hijos al hermano muerto y para asegurar así la transmisión de la herencia de la tierra. Pero sólo podemos hacerlo si la comprendemos y valoramos primero, para superarla después, desde la visión de un Dios que es Dios de Vida, es decir, de hombres y mujeres en libertad personal.

Así lo haré, presentando con cierta detención este pasaje, defendiendo en un plano antiguo la ley del levirato (por algo la introdujo en su momento la Biblia), como he puesto de relieve en mi libro La Familia en la Biblia, cuyo texto aquí retomo y elaboro.

Según la ley del levirato el matrimonio está al servicio de la descendencia del marido y de la herencia (es decir de una economía de varones ligada a la producción y mantenimiento de lo producido). En ese engranaje de herencia de la tierra y estirpe se sitúa la mujer, que no tiene en sí valor propio, como persona.

Precisamente para impedir (¡en un nivel de ley machista!) la lucha por la herencia (y para confirmar la autoridad de los varones) en una sociedad patriarcalista (¡el padre mantiene su “nombre” por los hijos!), se ha establecido la ley del levirato, aunque ella pueda aparecer también y sea garantía de seguridad para las mujeres: (Una viuda sin hijos carece de protección y derechos civiles; para defenderla, ofreciéndole una casa y descendencia, la desposa su cuñado).

Mirada así, esa ley del matrimonio saduceo resultaba necesaria en un mundo patriarcal, dominado por el tema de la herencia La viñeta (recreada por M. Cerezo) pone a la chica de negro entre siete varones levires, que disputan por ella, mientras Jesús discute con con el maestro saduceo, haciendo que lea bien el Libro.

Pues bien, es aquí donde se introduce la respuesta de Jesús, que implica una inversión y conversión total de la “ley” del levirato, de manera que sea posible y deba surgir un matrimonio de evangelio, donde la mujer sea libre y ambos, varón y mujer, estén al servicio de la vida, esto es, sean ellos mismos.

La existencia de un Dios de la Vida y la esperanza de la resurrección de los muertos (es decir, de la llegada del Reino de Dios) libera a la mujer como persona, liberando al mismo tiempo al hombre (al varón patriarcalista), de manera que vivan ambos al servicio de su misma vida, es decir, del Amor que es Dios, por encima de leyes como aquella del levirato, que les ataba a la rueda del poder, y de la esclavitud económica.

(Desde esta perspectiva se vuelve imposible la imagen de portada de mi libro, con las tres mujeres al servicio de la herencia de Abraham, por más santa que esa herencia sea).

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Lutero y la Virgen María, el Magnificat (con E. Tourón)

25.10.16 | 00:12. Archivado en Teólogos, mujer, Amigos, la voz de los, María

Quiero recordar, con cierta anticipación, dos fechas importantes en mi vida. (a) Una es la muerte de mi amigo y colega Eliseo Touron del Pie, hace 20 años. (b) Otra es el quinto centenario del comienzo de la Era Protestante, con M.Lutero (hace quinientos años). Ambas se vinculan en María, y más en concreto en el Magnificat.

1. Eliseo Tourón del Pie falleció el 27 de diciembre de 1996, en plena madurez, siendo decano de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid, tras unos años de sufrimiento de enfermedad y teología, el que tuve la suerte y privilegio de acompañarle con gran intimidad.

2. Martín Lutero, que era monje agustino, publicó el año 1517 sus famosas tesis la justificación, las indulgencias y la reforma de la Iglesia. Fueron en un plano desafortunadas, por la ruptura que surgió tras ellas. Fueron en otro muy afortunadas, porque abrieron y siguen abriendo un camino de reflexión y reforma para las iglesias (incluso, y en especial, para las de tipo luterano).

Anticipándome a las fechas, quiero recoger hoy un trabajo de Eliseo Tourón sobre El Magnificat en Lutero (Ephemerides Mariologicae 44 (1994) 371-390). Le acompañé a pensarlo e incluso a perfilarlo, de manera que lo considero mío (siendo totalmente suyo). Conservo un borrador texto y así lo quiero publicar (sin notas eruditas), por tres motivos:

a) Por recordar al entrañable amigo y profesor Tourón del Pie, ahora que van a cumplirse los veinte años de su muerte, tras una vida rica en docencia y humanidad en Roma, Poio, Salamanca y Madrid (San Dámaso).

-- (b) Por anticipar las celebración conjunta de los 500 años de la Reforma Protestante, que no ha culminado todavía, no ha cumplido todas sus promesas, ni ha logrado conducirnos a un diálogo más fuerte, a un compromiso más sincero de todos los cristianos.

(c) Por retomar con Lutero y Tourón el signo de María, la primer cristiana de la historia. Tourón fue amigo del alma, estudioso de María. Lutero sigue siendo profeta en teología, y así quiero recordarle con Tourón, retomando su comentario al Magnificat de María,Madre de Jesús, el canto de los pequeños que aman a Dios y creen en el poder de su brazo.

Todo lo que sigue es básicamente de Eliseo Tourón de Pie, todo ello quiere ser un recuerdo y homenaje de Lutero. El trabajo es algo complejo, en sus dos primeras partes. El lector menor interesado puede pasarlas por alto, para ir a la tercera donde se expone más cordialmente el "calor mariano" del comentario de Lutero.

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