El blog de X. Pikaza

8.12.18. El reto de la Inmaculada (descolonizar a las mujeres en la Iglesia)

07.12.18 | 15:46. Archivado en Biblia, mujer, María, América Hispana, Adviento - Navidad

La advocación y fiesta de la Inmaculada ha cumplido funciones distintas a lo largo de la historia cristiana y posiblemente debe ser replanteada, para así ofrecer un mensaje de vida y esperanza a las nuevas generación.

- (1) La figura "semi-divina" de María Inmaculada ha servido para romper el círculo asfixiante de un tipo de pecado original que muchos eclesiásticos habían impuesto sobre los creyentes: Hay una,María, que no tiene pecado, de forma que no tiene que someterse a los varones de la Iglesia.

(2) Siguiendo en esa línea, esta figura ha servido también para contrapesar el "dominio" patriarcal y masculino de un tipo de catolicismo, situándose en el centro de la vida de la iglesia, dominada por hombres, al lado de Jesús, como signo de la verdadera humanidad, querida por Dios en sí misma.

(3) Pero esta mujer Inmaculada que es María ha sido en gran medida una mujer colonizada por (al servicio de) los varones, un tipo de mujer ideal (des-humanizada, des-sexualizada), mientras las mujeres concretas han seguido estando dominadas por varones.


En esa línea, este dogma se ha podido utilizar para elevar a una mujer distinta, pero manteniendo sometidas a las otras, como primera posesión y colonia de los hombres, y en especial de los sacerdotes.

Pues bien, reinterpretando el dogma de la Inmaculada, ha llegado el momento de "descolonizar" a las mujeres no sólo en la sociedad en general, sino, de un modo especial, en la iglesia, . En esa línea puede y debe actualizarse la fiesta de la Inmaculada:

1. Conforme al evangelio de esta fiesta (Lc 1, 26-38), María actúa como mujer libre, que decide por sí misma. No depende de un padre, ni tampoco de un marido, ni de una "tribu" de pretendidos hermanos o protectores, sino que dialoga con Dios y responde por sí misma. Ella aparece así como "tipo" y signo de mujeres autónomas, que no dependen de varones, sino que dialogan y deciden "con su espíritu" (el Espíritu de Dios), en libertad, ante sí mismas y ante sus posibles hijos). No pide permiso a nadie, quiere tener un hijo porque quiere.

2.María no es sólo una mujer "descolonizada" (no actúa como servidora de nadie), sino también descolonizadora, conforme al relato de la visitación (va a compartir su experiencia con otra mujer, sin someterse a padre o marido o hermanos), que culmina en el canto de la libertad suprema del evangelio, que es el Magnificat (Lc 2,46-55), en el que proclama, por sí misma que "Dios" derriba del trono a los poderosos y eleva a los oprimidos, que llena de bienes a los pobres y despide vacíos a los ricos...

Según eso, María es "Inmaculada" porque es libre ante Dios (por sí misma) y porque inicia un camino de liberación para todos los pobres y hambrientos, un himno de liberación de la mujeres, a servicio no sólo de ellas, sino de todos los seres humanos.

Desde este fondo quiero presentar unas reflexiones sobre María Inmaculada, desde la perspectiva de "descolonizar" a mujeres y a varones, para que todos podamos vivir en libertad el proyecto de vida que (según el cristianismo) nos ha ofrecido el mismo Dios.

Imagen 1 y 3: La mujer de la paloma-pandero es Miriam, la del éxodo, cantando la victoria de los pobres y oprimidos, con otras mujeres. Ella es el signo bíblico más hondo de María de Nazaret, dialogando en libertad y gozo con el Dios de la libertad, al servicio de la vida. Buen día a todas las inmaculadas.

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Dom 11.11.18. Los escribas y la viuda. Poder religioso, opresión de la mujer

Dom 32 tiempo ordinario. Ciclo B. Mc 12, 38-44. Este pasaje recoge dos escenas vinculadas no sólo en el imaginario religioso del judaísmo sino, de igual manera, en el cristianismo y en otras religiones:

a) Por un lado aparecen los escribas (podrían ser también sacerdotes y rabinos), es decir, los nuevos “funcionarios” de la religión, una casta de “letrados” (grammateis, hombres de letras) que se aprovechan de su “estatuto” superior (de tipo socio‒religioso) para elevarse otros, viviendo de esa forma a costa de ellos, en especial de las viudas (es decir, de las mujeres indefensas), de las que se aprovechan en plano económico y social.

b) Por otro lado está la viuda buena, que cree realmente en Dios, y que es capaz de dar por religión todo lo que tiene, aunque le engañen los escribas, de forma que, pensando que da sus bienes para Dios, aunque de hecho los para para los escribas (a quienes en diversas religiones se les llama “beneficiados”, es decir, los que viven de un beneficio eclesiástico).

Esta oposición de escribas (rabinos, sacerdotes) y de viudas (mujeres pobres) nos viene de inmediato a la mente y a los ojos de los que somos algo mayores.

Ciertamente, se han dado cientos y cientos de escribas‒sacerdotes buenoe que han ayudado a las viudas, de un modo generoso, desprendido…, en un plano espiritual y económico. Yo mismo recuerdo en tiempos no tan lejanos las asociaciones de viudas a las que se asistía en las parroquias y centros religiosos (más de una vez les he dado, en los años setenta, del siglo pasado hasta pequeños cursos de evangelio).

Pero han también escribas (funcionarios sagrados) sacerdotes que se han buscado a sí mismos, creyéndose superiores a los otros, y han vivido a costa de los donativos, engaños, regalos y ofrendas de las viudas. Así lo supone Jesús, así lo resalta el evangelio de Marcos, en este relato sorprendente, lleno de ironía y de durísima condena (contra los escribas) y de simpatía inmensa hacia la viuda creyente (y quizá engañada por los escribas‒sacerdotes).

Ésta es quizá la imagen más persistente de mi catolicismo rural, espelcialmente en la Galicia marinera, con un tipo de curas/escribas con tipo de funcionarios, que mandaban sobre la mujeres pobres de negro (en gran parte viudas) que asistían a sus cultos y pagaban misas…Distingo así las dos partes del texto, un prodigio de crítica acerda contra los escribas y otra de ternura emocionada por lasa viudas pobres.

Hoy quizá las cosas son algo distintas, pero el estereotipo de esta páginas de Marcos me sigue impresionante.

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DOMUND 2018. La mujer del pozo de Siquem: Nueva misión, primera misionera

Presenté ayer una postal sobre la misión hoy , en la línea del DOMUND 2018 y de la migración religiosa y social de nuestro tiempo, aprovechando unos “papeles” de los Misioneros del Verbo Divino, de la Universidad de Sankt Augustin (Alemania).

Hoy retomo ese motivo desde la perspectiva del encuentro de Jesús con la mujer del Pozo de Siquem, que es la primera misionera cristiana según el Evangelio de Juan (antes que Pedro y Pablo, antes que toda la iglesia jerárquica posterior).

Muchos de nosotros, hombres y mujeres que venimos de mediados del siglo XX, nos seguimos creyendo misioneros, pero tras años de migraciones culturales, sociales y eclesiales, nos encontramos de nuevo con Jesús ante un pozo, como el de Siquem, donde viene con el cubo por agua una mujer samaritana, teniendo que aprender de nuevo, con ella, lo más simple: Un hombre y una mujer (como al principio de la historia, Gen 1‒3), dialogando sobre la vida, contándose sus vida, ante un misterioso manantial de agua.

El tema es bien conocido, aunque será bueno empezar leyendo el texto (Juan 4, 5-42), donde se dice que Jesús se sentó junto cansado ante un pozo, cavado por Jacob, en tiempo antiguo, que debía tener agua abundante, pero sin saber cómo sacar el aguar, sin cuerda ni cubo, esperando que llegue la samaritana con cuerda, con cubo, para dialogar con ella.

Así estamos muchos de nosotros, ante un pozo misterioso, con siglos de agua reposada, remansada, pero sin poder sacarla y compartirla con los nuevos samaritanos de la vida. Nos habíamos pensado dueños (administradores y ministros) de un inmenso manantial, pero somos incapaces de sacar al agua, de ofrecer viva… hasta que llega ella, la samaritana.

Se trata de una mujer problemática como gran parte de nuestra cultura (mujer de varios hombres, buscando por sí mismo el agua del pozo de Jacob, que es (representa, contiene) toda la Biblia israelita. Los puristas judíos se escandalizan al verla y saber lo que hace, negándose a dirigirle la palabra. Pero Jesús habla con ella, capacitándole para que descubra y acepte su verdad… para convertirse de esa forma en la primera misionera cristiana.

Ni Pedro ni Juan Zebedeo le habían conseguido, no habían transformado el corazón de nadie. Más aún, ellos, todos los Doce, critican a Jesús porque está hablando junto al pozo con una mujer dudosa… Pues bien, esa mujer y sólo ella podrá ser y será (como sigue diciendo el texto) la primera misionera cristiana.

Su recuerdo y testimonio nos guiará en la nueva misión cristiana, de nuevo ante el pozo de la vida, en diálogo personal. Ella, esa mujer del pozo de Siquem, es garantía de futuro para el evangelio, por encima de todas las reuniones y congresos clericales de los Doce (que se han ido de compras, mientras Jesús habla con ella).

Nueva misión significa relacionarse con hombres y mujeres de varias culturas, para compartir con ellos el sentido de la vida. Para eso no se necesita un arte o conocimiento extraordinario, sino mantener abiertos los ojos y los oídos, allí donde los hombres viven y trabajan, allí donde se mueven: en los mercados y en las zonas peatonales, a la orilla del mar… y en los brocales de los "pozos", donde se reúnen para conversar y conocerse hombres y mujere.

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15.10.18 Santa Teresa: Los tres amores de Dios

15.10.18 | 12:22. Archivado en Santos, mujer

Hoy celebra la Iglesia la fiesta de Teresa de Jesús, cristiana y pensadora ejemplar, a los 503 años de su nacimiento, a los 436 de su fallecimiento... Nació el 28.3.1515; murió el 4.10.1582, que pasó a ser el 15.10, por paso del calendario juliano al gregoriano.

Con esta ocasión, sigo felicitando a sus amigos, y en especial a las hermanas y hermanos del Carmelo, empezando por Mabel, mi mujer, carmelita seglar, con un saludo y recuerdo agradecido, en este día de Teresa, Amiga de Dios,mujer que sigue ofreciendo un intenso testimonio de fidelidad en oración y de compromiso social en un mundo que empezaba a ser ya parecido al nuestro.

Tomo en parte esta esta postal de reflexiones anteriores de este blog, y especialmente de mi Diccionario de Pensadores Cristianos, donde aparece ella, arriba, la primera por la izquierda, poniendo de relieve sus tres amores de Dios, que fue su madre (más que padre), su amigo enamorado, su familia. A ella, hermana y amigo (y un poco "madre" de todos nosotros) dedico esta postal, presidida por la imagen que "abre" la puerta mayor de su ciudad, Ávila.

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Familia: Amor para ser y nacer, patria para compartir, casa para acoger

26.08.18 | 09:05. Archivado en Biblia, mujer, hombre, Antiguo Testamento, Nuevo Testamento, Familia

Culmina hoy el Encuentro Mundial de Familias cristianas de Dublín (22-26 de agosto) en un clima marcado por un fuerte cambio, tanto en perspectiva de misión clerical como de autoconciencia de la Iglesia, fundada en Jesús para reunir a todos los dispersos y perdidos, en la línea de Jn 11,52 y Mt 25,31-46.

Ésta es una misión difícil, pero apasionante, en un tiempo en que parece que la Iglesia católica (universal) ha terminado por perder a todos, perdiendo al fin a las familias:


-- Se dice que en el siglo XVIII perdió a los intelectuales,
-- en el XIX a los trabajadores,
-- en el XX a las mujeres
-- y en este XXI a las familias.


Pues bien, ha llegado la hora de invertir el camino, empezando por la familia, como indicaré en las reflexiones que siguen.

La Iglesia había sido por siglos la “depositaria” del orden familiar: Había casado a las parejas, bautizado en su seno a los niños, enterrado en el Dios de la vida a los muertos… Pero está llegando un tiempo en que no casa, bautiza ni entierra. Pues bien, ha de hacerlo, pero de otra forma.

Por eso, esa “mala noticia” (acaba un tipo de familia), puede y debe convertirse en buena noticia, pues la Iglesia ha de aprender y empezar a cumplir de verdad su finalidad que consiste, según el texto del título, tomado de Jn 11, 52: Ella ha venido para acoger y vincular en uno a todos los perdidos y dispersos de la tierra: huérfanos, viudas y extranjeros, expulsados, distintos y encarcelados etc.

Éste es un buen momento (desde Dublín 2018) para retomar el sentido y tarea no sólo de las pequeñas familias, sino de la gran “familia mesiánica/cristiana de los hijos de Dios”, que son todos los hombres y mujeres de la tierra, conforma ese pasaje de Jn 11,52.

La familia eclesial no está sólo dentro, sino fuera de la iglesia, pues todos “son sus hijos”, hijos de Dios, hermanos de evangelio. Así quiero destacarlo en las reflexiones que siguen (tomadas de las conclusiones de mi libro sobre la familia), que parten de algunos principios generales, fundados en una lectura de la Biblia, para retomar y rehacer desde su base, el ideal y camino de la gran familia de los hijos de Dios en Cristo.

La iglesia ha descubierto muy pronto (a los pocos años de morir Jesús) que sus hermanos (familia) no son sólo los que cumplen la voluntad de Dios (sus compañeros en la tarea del Reino), sino de un modo especial los pobres y enfermos, los excluidos, sin casa y familia, como ha puesto de relieve Mt 25,31-46.

Ciertamente, Jesús ha valorado la “fidelidad esponsal”, como ha puesto de relieve Mc 10, 2-11 par, un texto clave en su visión de la familia; pero, al mismo tiempo (y en un sentido antes que esa misma fidelidad), Jesús ha valorado en carácter abierto de su familia mesiánica, en la que se incluyen de un modo especial los niños sin espacio familiar concreto, los enfermos y distintos de la sociedad.

En esa línea, la familia de Jesús está formada por todos los pobres y excluidos del mundo, y de un modo especial por aquellos que cumplen, con él y como él, la voluntad del Dios Padre universal... para formar su familia universal de buscadores de Dios.

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Dublín 21-26 de Agosto. Iglesia: Encuentro de familias o "estado" clerical

Posiblemente, la antítesis está mal planteada, pues la Iglesia es ambas cosas, y también otras distintas. Pero se celebra estos días el Encuentro Mundial de las Familias como reza el icono conmemorativo (imagen 1), que pone como signo de la iglesia una trinidad angélica (tipo Rublev) y muy histórica, con José-María-Jesús como piadosa y “divina” familia, con fondo eucarístico (una mesa común) y con escenas del mensaje de familia de Jesús a los lados del tríptico.

El letrero de base del icono recoge el título del Documento Postsinodal (2015-2016) del Sínodo sobre la Familia, convocado por Papa Francisco y titulado la Alegría de Amor (Amoris Laeticia), la buena nueva del amor/familia como fuente y signo de alegría cristiana. Todo ello en un entorno de fuerte devoción, de intensa piedad.

Ciertamente, la piedad es importante, y también la devoción, y la religiosidad en las familias, pero mucho me temo que este nuevo encuentro de Dublín, a pesar de la pasión del Papa Francisco por el tema, no va a tener un verdadero impacto en la visión y práctica del cristianismo en el nivel de las familias.

Posiblemente, el encuentro discurrirá sobre temas marginaless, cuando este tiempo exige un cambio radical en la visión de la familia. Así supo entenderlo ya el evangelio de Jesús (siglo I d.C.), pero después de XX siglos (año 2018) seguimos estando muy perplejos ante el tema, a pesar de la buena intención de millones de creyentes. Han pasado muchísimas cosas en los últimos decenios, desde que San Juanpablo II fundó estos encuentros el año 1994… y los problemas de fondo no parecen haberse enderezado.

‒ Muchos pensamos que el “estilo” de Encuentros sobre la Familia de Juan Pablo II no logró cuajar, ni tampoco el de Benedicto XVI… (a pensar de las misas y celebraciones de familia que se habían prodigado en aquellos tiempo, especialmente en España). El Papa Francisco ha querido introducir nueva savia de evangelio en el “árbol” de la familia, pero tengo la impresión de que su intento no se ha concretado todavía, empalmando de un modo fuerte con la realidad, ni con la raíz del evangelio, a pesar de sus esfuerzos expresados en el famoso Sínodo Doble de las familias (2015-2016), con el documento Postsinodal Amoris Laetitia.

‒ Estamos perplejos (he dicho), pues el tema no es sólo de las familias por aislado, sino de la misma constitución “familiar” y/o clerical del cristianismo. Da la impresión de que este Encuentro 2018 (al que asiste, entre otros, “mi” obispo de Bilbao, Mons. M. Iceta y su vicario y amigo J. Agustín Maíz) sigue siendo demasiado “clerical”, en un momento “delicadísimo” en el que un Jurado de Pensilvania ha destapado un tipo de “olla podrida” de prácticas muy poco “familiares” de algunos círculos eclesiásticos.

No estamos ahora para dar grandes lecciones (ni en Dublín, ni en Philadelphia PENN), sino para aprender humildemente, volviendo al principio del evangelio, desde nuestra realidad concreta, empezando de nuevo, en la línea de Jesús, si es que queremos llamarnos cristianos.

Quizá algunas “repercusiones” del Jurado de Pensilvania han sido mayores por un tipo de anti-cristianismo,pues la “pederastia” no es un tema exclusivo (ni dominante) de la familia eclesial, sino que está presente en (casi) todos los estamentos de la vida escolar, social, familiar etc. Pero en la Iglesia más duele, porque ella ha querido ser "maestra de buena familia", dando lecciones a otros, sin tener limpia nuestra casa.

Vengo estudiando desde hace más de 25 años sobre el tema (antes que el Juan Pablo II convocara el primer Encuentro de Familias), como he puesto de relieve en muchos escritos, y en especial en La Familia en la Biblia. Pues bien, en estos días que siguen, quiero insistir en algunos motivos del tema, empezando por experiencia esencial:

Más que experiencia de buena-familia, fundada en un buen-padre, el cristianismo es experiencia de familia-comunidad, donde la función del “padre de familia” (¡para bien y para mal!) ha sido en gran parte sustituida por el Padre-Dios y por el Padre-Clérigo.

Desde ese fondo se entiende, con sorpresa enorme, la diferencia entre el judaísmo (que sí ha sido y es religión de familias, centradas en el padre) y el cristianismo (que se ha convertido en religión de comunidades clericales, donde el padre de familia no tiene prácticamente ninguna función). Para situar el tema quiero empezar citando las funciones principales del padre de familia en el judaísmo.

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Me llamaban Mario, pero soy María. Para una teología trans-género

11.08.18 | 20:28. Archivado en mujer, hombre, Amigos, la voz de los, Amor

Presenté hace unos años la historia de una persona que, habiendo vivido como Mario, hombre bastante feliz y bien casado, con una hija de 21 años, acabó de descubrir que era y quería ser mujer, decidiendo someterse a una pequeña operación, con ayuda hormonal, para cambiar de género y ser lo que siempre había querido: María (cf. cf postal del 13.06.12).

Era (es) una persona conocida en su país, donde trabaja en los medios y en instituciones al servicio de la igualdad de género, en línea hétero- homo- y trans-sexualidad (trans-género). Me dijo que era y quería ser cristiana católica, desde su nueva condición pública de trans-género, preguntándome sobre ello.

Le respondí por carta personal y escribí mi opinión en la postal citada… Con el paso de los años había olvidado casi el tema, hasta que hace unas semenas (7 del 18) me ha vuelto a escribir otra persona, en una situación semejante (Mario/María), para pedirme una opinión (diciéndome que algunas personas de Iglesia no aceptan su postura).

Le he mandado mi nuevo libro sobre La Familia en la Biblia, donde ofrezco algunos principios. Pero, al mismo tiempo, he querido retomar los motivos principales de mi postal antigua (del 6.12), en un momento en que sigo aún perplejo por la actitud de muchos sobre el tema (y por el mismo tema). No tengo claras todas las cosas, pero pienso que puedo opinar desde el evangelio.

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Trinidad León (1953-2018).Facultad de Teología de Granada, una Iglesia de mujeres

Trinidad León Martín, de Órgiva (Alpujarras de Granada), escritora, teóloga, autora de una propuesta de "iglesias de mujeres", acaba de morir en Granada, dejando una estela de luz en su partida:

‒ Ingresó en la Congregación de Mercedarias de la Caridad, por comunión faterna (sororidad) y por compromiso cristiano de servicio liberador.

‒ Fue “misionera” ocho años en Perú y dos en Argentina, realizando una obra social de encarnación y presencia animadora radical, entre mujeres.

‒ Volvió para “formarse” mejor, y algunos le dijimos que quizá su vocación podía pasar por la teología. Yo tuve la audacia amistosa de decirle que escogiera el tema de fondo más fuerte (la antropología integral de X. Zubiri), ofreciéndole materiales entonces inéditos. Presentó la mejor tesis de ese tema en la Gregoriana y de inmediato le ofrecieron una cátedra (Dios Uno, Mariología) en la Facultad de Teología de Granada

‒ Ha escrito muchas obras de narrativa literaria y social, pero sobre todo un libro de memoria y utopía eclesial titulado "La Comunidad de Magdala" EFETA-Arcibel, Sevilla, 2007, en la que propone una visión muy sugerente y rompedora sobre el origen esencia femenina de la iglesia, con una tesis de fondo que ella me quiso resumir de esta manera:

‒ O el conjunto de la Iglesia acepta y despliega el principio femenino del evangelio, en todos sus planos (espiritual y social, organizativo y ministerial), con sus exigencias, dones y tares… o esta iglesia actual (con su estructura dominante) dejará pronto de existir, por agotamiento interno…

‒ Morirá esta iglesia clerical de jerarquía por vieja y poco evangélica, pero nacerá por obra de mujeres, herederas de María de Magdala, una iglesia más cercana a lo que quiso y puso en marcha Jesús.

Algo así lo ha dicho y dice mucha gente… Pero no es fácil encontrar personas que lo digan y escriban con la autoridad de Trini León, de la Facultad de Teología de Granada, que nurió ayer a la mañana (28-7-17) tras una larga enfermedad, vivida con envidiable y santa entereza. Descansa Trini querida. Mabel se siente cerca de ti y te “reza”, yo estoy conmocionado, pero quiero escribir algo de tu vida y obra.

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27.7.18. Marta (y María): Iglesia de mujeres, mujeres dirigentes de Iglesia

Hoy celebra la Iglesia de occidente la fiesta de Santa Marta, como complemento de la de María Magdalena (celebrada el pasado 22).

Parece que en su origen esta María de hoy (hermana de Marta) no es la Magdalena, pero la tradición, a partir de Lucas y Juan,ha unido ambas marías (la Magdalena y la hermana de Marta), de forma que ellas aparecen aquí (Lc 10, 38-42) y en Jn 11-12 como signo privilegiado de la Iglesia.

Miradas así, ellas no son simples personas particulares, dos mujeres "sometidas" al poder de los varones, sino "toda la Iglesia", entendida como casa de Jesús y como expresión privilegiada de la fe cristiana.

Así lo ha destacado este evangelio de Lc 10, con el de Jn 11, donde Marta aparece como "auténtico Pedro", aquella que proclama y mantiene (al lado de María) la verdadera confesión de Jesús, como principio de resurrección y vida.

He comentado varias veces este evangelio de Marta-María (Lc 10). Hoy lo hago de forma condensada, siguiendo el título de esta postal: Marta y María son toda la Iglesia, y así aparecen en el fondo como sus dos "animadores principales", sus dos dirigentes.

El conjunto de la Iglesia de occidente ha tenido miedo de este evangelio, de manera que ha devaluado tanto a Marta como a María. Pero ahora, año 2018, puede empezar a entenderse y aplicarse su sentido, tanto desde el mensaje evangélico como desde la situación actual de la Iglesia.

Dada la importancia del tema (en contra de lo que suelo hacer otras veces), he querido mantener las notas eruditas, que aparecen al final del texto. Seguiré evocando otro día otros aspectos del pasaje, y de las diversas formas de entender e interpretar estas dos figuras de la Iglesia. A todas las martas y marías un saludo admirado en este día (1).

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22.7.18. Descubrir el "rostro" de Magdalena. Un icono por terminar, un camino por recorrer

María Magdalena es con María, la Madre de Jesús, el "icono" femenino más importante de la Iglesia cristiana... un icono que debemos re-escribir, como hace Mabel (imagen) en el Curso de Iconografía de Balaguer, Lleida, con el Maestro Giancarlo Pellegrini, "escribiendo" un icono en el que el rostro queda aún sin precisar... (junio-julio 2018).

Los iconos no se pintan, se escriben... y así debemos escrdibir los cristianos actuales, especialmente los católicos, la historia y figura de María Magdalena, con los dos grandes signos que aparecen en la imagen (tomada, como verá el lector) del mismo taller de Mabel en Balaguer:

a. Por un lado está María la staurofora, es decir, portadora de la Cruz, pero no sólo de la Cruz histórica del Calvario, sino de la Cruz misionera, de la nueva y más honda evangelización. Ella aparece así en el icono de la misión cristiana, como primer "apóstol" de la Iglesia: misionera del evangelio, "jerarquía" de la Iglesia. Se trata de entender con María la vida y obra de Jesús en el mundo.

b. Por otro lado, ella aparece como "myrifora", portadora del buen perfume de Jesús, de la unción pascual del evangelio... Ella es la Iglesia buena, la que lleva el perfume de amor y belleza, de vida y esperanza de Jesús por los pueblos de la tierra. Ha llegado la hora de retomar la primera misión cristiana con María Magdalena, para recrear así la Iglesia.

Hasta ahora (año 2019) apenas se ha "escrito" en ese sentido el icono de María Magdalena, pues ella ha sido pintada sólo de un modo intimista y devocional. Pero ha llegado la hora del icono misionero y activo de Magdalena en la Iglesia, una iglesia de testimonio pascual, de amor masculino y femenino, de perfume de vida.

Ha llegado la hora de "escribir" el icono de Magdalena en la Iglesia, y sí quiero presentarla hoy, 22.7.18, retomando los textos básicos del Nuevo Testamento que presentan su figura y obra en la Iglesia primitiva. Ella aparece siempre la primera en las diversas listas de las seguidoras de Jesús, tanto en el transcurso de la vida pública de Jesús como en las escenas de la muerte y sepultura. Estos son los testimonios fundamentales:

– Lc 8, 2-3. María es la primera de las mujeres que siguen a Jesús, sirviéndole durante el camino de su misión. Ella aparece como mujer independiente, vinculada a una ciudad que se llama Magdala, en la costa del lago de Galilea.
– Mc 15, 40-41.47 la presenta como testigo de la muerte de Jesús, junto con otras mujeres. Es evidente que el testimonio de la crucifixión de Jesús está vinculado de un modo especial a ella.
– Mc 16, 1-8 la relaciona con la la experiencia de la tumba vacía y de la resurrección de Jesús. María encabeza el grupo de mujeres que quieren ungir a Jesús.

María forma parte del grupo de Jesús, en el camino de su vida y en el momento de su muerte, apareciendo como el primer testigo pascual, como de formas distintas y convergentes atestiguan Jn 20 y Mc 16, 9. Es evidente que tendremos que "escribir" en nuestra historia cristiano el icono completo de la vida y misión de Magdalena, portadora de la cruz y del perfume de Jesús, como indica este icono que Mabel ha estado "escribiendo" en Balaguer, Lleida, entre junio y julio de 2018. A todos mi felicitación este día de María Magdalena

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Dom 1.7.18. Conversión del archisinagogo: Liberación de dos mujeres

Dom 13 tiempo ordinario, ciclo b. Mc 5, 21-43. Jesús tiene que curar al archi-sinagogo (como arz-obispo, arci-preste), para que puedan vivir en libertad dos mujeres: la hija de su casa yla hemorroísa de la calle.

Éste es un tema sorprendente y actual, de fondo histórico y de gran importancia en la Iglesia y en la humanidad actual:

En el centro de la escena emerge un hombre necesitado (el Archisinagogo) y con él dos mujeres, víctimas de opresión personal y familiar, cultural y religiosa:

-- Una es joven, su misma hija, que al parecer no tiene más remedio que morir, habiendo cumplido doce años (al hacerse mayor), porque es imposible crecer y vivir en la casa (iglesia) de aquel archisinagogo (símbolo de un tipo de clero que al cerrarse en su religión impide que vivan las mujeres de su misma casa).

-- La otra es mayor, lleva doce años de mal flujo de sangre, expulsada de la iglesia, encerrada en su casa... La misma religión del archisinagogo le impide vivir en libertad.

Ambas están vinculadas por una misma enfermedad y son signo de impotencia de un tipo de judaísmo (de un tipo de iglesia, humanidad) que oprime a estas mujeres . Curando al archisinagogo, Jesús cura (y viceversa): les permite que sean ellas mismas, no para que vuelvan al orden antiguo, sino para que inicien un camino de humanización evangélica en el que merezca la pena crecer, ser mujer, realizarse en familia.

Pasamos del espacio extenso y de la problemática político-militar del mundo pagano (escena anterior de Mc 5, con geraseno, con magistrados de la ciudad y con porqueros) a un espacio que parece más vinculado a las preocupaciones familiares, donde resulta central la cuestión de la mujer en su doble perspectiva de niña que no puede madurar (5,21-24a 35-43) y de adulta vencida por su misma impureza de sangre (5,24b-34).

Lo que sigue está tomado básicamente de mi Comentario sobre Marcos, sin notas críticas, que el lector interesado deberá buscar en el texto impreso. Añado al final un texto que puede estar emparentado con la palabra de Jesús a la hija del Archisinagoo: Te libero de un tipo de bondad particular, sé tu misma.

Buen fin de semana a todos.

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De la Comisión Vaticana sobre la Ordenación de Mujeres

18.06.18 | 12:53. Archivado en mujer, Nuevo Testamento, Evangelios, Mnisterios

Phyllis Zagano, Sábado Santo. Un argumento para la restauración del diaconado femenino en la Iglesia Católica. Aletheia, Verbo Divino, Estella 2018, 256 págs.

El libro se presenta como una “investigación fiel sobre la viabilidad canónica del diaconado femenino, con un sólido análisis histórico y teológico. De esa forma ofrece una importante contribución al desarrollo de los ministerios de las mujeres en la Iglesia contemporánea”.

El texto original (Holy Saturday) fue publicado el año 2000 y tuvo una gran repercusión en el campo de la teología feminista y de los estudios históricos sobre el origen y despliegue de los ministerios femeninos en la Iglesia, de forma que el Papa Francisco la nombró miembro de la Comisión para el Estudio del Diaconado Femenino (2016).
La autora (1947) ha ejercido un papel significativo en la American Academy of Religion, la organización más importante en el estudio de diálogo entre las religiones en USA.

El título sitúa a las mujeres en el “sábado santo” de la Iglesia, es decir, en el momento clave de la Pascua en que las discípulas de Jesús, tras haber asistido a la muerte y entierro del Maestro, van a dirigirse al sepulcro para ungirle, como primeras diáconos (diaconisas, servidoras) de la iglesia, en la línea de Mc 15, 51 donde se dice que ellas "servían" a Jesús, ejerciendo la primera y más honda diaconía de la Iglesia, como muestra la portada de la edición inglesa del libro.

Significativamente, el libro se titula restauración del diaconado femenino, pero quizá debería decir re-creación, pues no se trata simplemente de volver a algo que ya hubo en la iglesia del principio (¡cosa lógica y buena!), sino de recrear los ministerios de la Iglesia, desde la perspectiva del mensaje-vida de Jesús y del momento actual de la Iglesia, siendo fieles a su tradición, pero siempre de un modo creador.

En este contexto quiero tratar del libro en sí, teniendo como fondo el tema del diaconado y ordenación de las mujeres. Cito al final, a modo de referencia, los miembros de la comisión que el Papa Francisco nombró para estudiar el tema del diaconado de las mujeres.

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