El blog de X. Pikaza

(26.2.17) Comed y vestíos, buscando primero el Reino (que está en la Patera)

En la postal anterior, comentando el evangelio del domingo 26.2.17, he puesto de relieve la oposición dramática entre Dios y Mamona. Pero el evangelio de Mateo ha querido añadir un “anticlímax” de tipo cordial, centrado en la superación de las preocupaciones más normales, centradas en la comida y vestido. De esa forma quiere suavizar la oposición, abrir un camino de gratuidad y confianza.

Este pasaje puede dividirse en cuatro partes: dos primeras en paralelo (comida y vestido), una conclusión y ampliación. El texto proviene del Q (Lc 12, 22-32) y Mateo lo introduce aquí para resituar las las oposiciones anteriores:

(Comer) Mt 6, 25 Por eso os digo, no os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis o qué beberéis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido? 26Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros de mucho más valor que ellas? 27 ¿Y quién de vosotros, por ansioso que esté, pue-de añadir una hora al curso de su vida?

(Vestir) 28 Y por el vestido, por qué os preocupáis? Observad cómo crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan; 29 pero os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de éstos. 30 Y si Dios viste así la hierba del campo, que hoy es y mañana la echan al horno, no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe?

(Buscad el Reino) 31 Por tanto, no os preocupéis, diciendo: ¿Qué comeremos o qué beberemos o con qué nos vesti-remos? 32 Porque los gentiles buscan ansiosamente estas cosas, pero vuestro Padre celestial sabe que necesit-áis todas estas cosas. 33 Buscad pues primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

(No os preocupéis) 34 No os preocupéis, pues, por el mañana, pues el mañana tendrá su propia preocupación. Le basta a cada día su mal .

Parece un pasaje ingenuo, como si Jesús se hubiera olvidado de lo que dijo ayer (vivimos bajo el gran demonio de la mamona)... Pero no es así, Jesús sabe que por encima de la Mamona está Dios, de forma que en él podemos confiar (¡porque es Dios!), si buscamos primero el Reino, que está en la patera... Entonces descubriremos que todo es "añadidura", todo es don, para los que buscan el Reino.

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2017 d.C. Calendario del Sol, Año de Cristo

El calendario (cristiano o gregoriano), actualmente de uso común es de tipo solar (no soli-lunar, como el judío y el musulmán, aunque para la pascua los cristianos seguimos empleando un cómputo lunar) , y comienza una semana después del solsticio de invierno (en el solsticio se celebra el nacimiento de Jesús).

Éste es un calendario más antiguo, que fue fijado por los romanos para su imperio, centrado en el Sol (calendario juliano, introducido por Julio César, en el siglo I a.C.), y que fue ratificado por los cristianos (calendario gregoriano, del Papa Gregorio, a finales del siglo XVI).

De esa manera se vincula el nacimiento de Jesús (que sería el centro de la historia) con los ciclos del sol, y se añade que ha terminado el año 2016 d.C. (después de Cristo), porque Cristo habría nacido el año cero o el uno, según se cuente (aunque parece que nació el 6 a. C), y ha empezado el año 2017.

-- En esa línea se suele decir d.C (=después de Cristo) o a.D. (=año del Dominus o Señor, que es Cristo). Cristo aparece así como "centro del tiempo", marcando el antes y después, en una línea sucesiva que va tendiendo de un principio (hacia atrás) hacia un futuro.

-- En algunos lugares donde no se quiere destacar la figura o tiempo de Cristo se pone ya (sobre todo en ámbito judío, en Estados Unidos...), con las siglas en inglés: BEC y EC (antes/before de la EC, era comun, o EC, de la era común). El tema es el mismo, porque de hecho la Era Común es la referida a Cristo, en vez de referirse por ejemplo como a las Olimpiadas (cultura griega) o a la fundación de Roma.

Como seguiré indicando, los judíos siguen utilizando su antiguo calendario, según el cual estaríamos en el año 5777 de la fundación del mundo (según el cómputo tradicional de los años bíblicos, fijado por Hilel).

Por su parte, los musulmanes comienzan a contar el tiempo desde la Hégira o gran ruptura de Muhammad y sus seguidores en 622 d.C. (con el paso de la Meca a Medina). Según eso, ellos están/estamos el 1438 (que empezó 3 de octubre de 2016, pues los años empiezan según un calendario lunar variable...).

Esta postal quiere abrir la puerta (ianua, ianuario, enero) del 2017, que a todos deseo que sea una puerta de corazón (como en la segunda imagen), tras haber dado el gran salto de la primera.

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Resurrección de Jesús, cenizas de los muertos (Radio Galilea: Córdoba, Argentina)

Publiqué 3l pasado 26.10.16 una postal en la que presentaba algunas Reservas ante el Documento sobre "las cenizas de los muertos". Ese texto se ha leído en varios lugares y ha sido reproducido en diversos portales, entre ellos en Radio Galilea de Córdoba (Argentina: https://www.facebook.com/gabriela.lasanta.3?fref=nf&pnref=story).

Su directora, Gabriela Lasanta, una mujer a la que conocí hace tiempo y a quien admiro por su profesionalidad y hondura cristiana, me llamó y me pidió una entrevista de Radio, que hemos tenido el pasado día 2.11.16, durante casi hora y media de emisión, seguida por muchísimas personas, que plantearon problemas y ofrecieron respuestas.

Esa misión puede escucharse en http://radiogalilea.com.ar/aclaro-224-reservas-ante-el-documento-sobre-las-cenizas-de-los-muertos-02112016/ y //mail.google.com/mail/u/0/?tab=wm#inbox/1582fc751ffe306d. Por eso la reproduzco, pues pienso que responde a preguntas que la gente propone sobre el tema (a pesar de su longitud y de su carácter espontáneo). Éstos son algunos de sus temas de fondo:

-- Prohibir o aconsejar. Una reserva sobre el estilo del documento, demasiado asertivo, con prohibiciones poco matizadas

-- Riesgo de panteísmo y rechazo cristiano en la "entrega" de las cenizas a la tierra. No todos están de acuerdo con esta visión del documento, aunque ella tiene muchos valores.

-- Valores cósmicos del gesto de esparcir las cenizas en la tierra... ¡Vuelve el polvo al polvo! ¿No es la tierra entera un inmenso cementerio en esperanza de resurrección, según san Pablo en 1 Cor 15 y en Rom 8?

-- Problemática de autoridad ¿hay división de opiniones en el Vaticano sobre el tema? Algunos sospechan que hay intenciones ocultas en el fondo del documento.

-- Visión del hombre como alma separada, como cuerpo animado... Espíritu y Materia. El tema es clave, pero no todos están de acuerdo en la antropología cristiana de fondo del documento.

-- Cenizas de muertos y veneración de reliquias... El tema de las reliquias preocupa a muchos cristianos. ¿Qué sentido tiene el dividir huesos o partes del cuerpo para la veneración de los fieles?

-- El tema de la incorrupción etc. A muchos les sigue preocupando la visión de algunos fieles que veneran de un modo especial los cuerpos incorruptos... o ampollas de sangre incorrupta (como la de San Genaro...)

De todo esto y de otras cosas se habló en la entevista. Aprovecho la ocasión para saludar a Gabriela Lasanta y a los amigos de Argentina, con deseo de verlos de nuevo, para hablar cara a cara de estos y otros temas, tomándonos un café o un mate....

El tema es complejo, y aprovecho la ocasión para ofrecer a continuación un esquema teológica de la problemática de fondo, sobre la resurrección en las religiones y en el cristianismo. Buen día a todos.

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Leónidas Proaño, 28 años. Una gran fe, una llamada al compromiso

Murió un día como hoy, hace 28 años (el 31.8.1988), uno de los de los grandes testigos del evangelio del siglo XX, Leónidas N. Proaño (1910-1988), Obispo de Riobamba, Ecuador (1954-1985), amigo de Dios, defensor de la justicia, promotor de los derechos de los campesinos y los pobres, candidato al premio Nobel de la paz…

Proaño sigue siendo un testimonio de fe, su voz resuena como denuncia fuerte, desde el fondo del evangelio, como una gran llamada al Cristo de la justicia, el Cristo de los pobres (cf. imagen 2, el gran mural de P. Esquivel, donde aparece Proaño, mural que vuelve estos días a ponerse en la catedral de Riobamba. ¿Quién logra distinguirle? Lo pondré con más detalle el próximo día).

Publiqué una semblanza emocionada de la vida y obra de Proaño, obra de una de sus colaboradoras, en El Pacto de las Catacumbas, pacto que él firmó al final del Vaticano II, el 17 de diciembre de 1966. La publicaré en este blog dentro de tres días, en este mismo portal, como recuerdo emocionado de su vida y obra, de la inmensa tarea de la Iglesia en América Latina, como recuerdo y homenaje a un amigo que ha sido misionero en la línea de Proaño, en el macizo de los Andes (J. Meana), y que acaba de morir.

Hoy quiero recoger unas palabras suyas, de Proaño, sobre la cuaresma de la iglesia, como tiempo de transformación personal y social. Su legado sigue siendo uno de los grandes tesoros de la Iglesia, una palabra y ejemplo que nos sigue enriqueciendo y provocando desde Riobamba, su ciudad.

Me llevaron a verle desde Ambato, donde yo dirigiía un pequeño curso de teología. Así viajamos, con la nieve de los volcanes en el alma, hasta llegar a Riobamba, su ciudad, uno de los lugares más vivos de la Iglesia católica, en un momento (¡ay dolor!) en que había grandes obispos, creadores de comunidades, hombres libres, desde el evangelio.

Así quiero recordarle hoy, pasados treinta y seis años, cuando apenas recuerdo obispos como aquellos, hombres de cercanía personal, de compromiso por los más pobres, de comunión liberadora. Deseo que este comienzo del año escolar 2016/2017 esté presidida en mi blog por su figura (imagen 1 y 3) y por su llamada a la conversión.

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Dom 21.8.16. ¿Serán pocos los que se salven?

Dom 21. Ciclo C. Lc 13, 22-30. Ésta es una pregunta central del evangelio, que ha sido desarrollado por Lucas, y que ha emocionado y angustiado a millones de cristianos, de Hermas a San Agustín, de Lutero a Francisco.

Algunos lo aplican al futuro lejano (o al cielo final, más allá de este mundo), pero en el contexto de Jesús, se aplica al un tiempo próximo, a nuestro futuro inmediato, ya, en una o dos generaciones: ¿Podrán salvarse los hombres de la gran catástrofe que llega? ¿Muchos? ¿Sólo unos pocos?

‒ ¿Puede mantenerse de verdad la vida en la tierra en las actuales condiciones de violencia, injusticia, consumo y despilfarro de energía, o nos dominará pronto un infierno de fuego o de frío, de gran injusticia??

‒ ¿Quiénes pueden salvarse en el caso de que llegue y explote el gran conflicto, cuyos signos estamos viendo por doquier? ¿Quiénes se salvarán, los del gran bunker económico y militar?

‒ ¿Qué se puede pensar y hacer en un tiempo como éste, desde quiénes y con quiénes… con qué tipo de medios? ¿Qué respuesta y camino ofrece en este momento la iglesia?

Jesús no responde sin más a todas nuestras preguntas, tal como nosotros las planteamos. Más aún, parece escaquearse, hablando en un lenguaje casi “místico”, de escatología propia del judaísmo antiguo y de ciertos círculos cristianos.

Pero si leemos con interés el texto, si nos comprometemos, descubriremos pronto su inquietante (y gozosa) actualidad, el mensaje que nos sigue ofreciendo Jesús.

Siga quien lo desee. Ofreceré un esquema del texto de Lucas y comentaré su sentido partiendo de texto aún más inquietante de Mateo 22, 14. Sigan los que quieran meditar conmigo, mejor dicho, con el evangelio. Buen fin de semana, en pleno agosto.

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Dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia (Lc 12, 13)

Así comienza el evangelio del domingo pasado (Dom 18 C), planteando el tema eterno del padre y de la herencia que debe repartirse entre sus hijos, los hermanos:

‒ ¿A todos lo mismo, pues hijos somos del mismo Padre Dios y de la misma especie humana? ¿Lo mismo para el chino y el pigmeo, el hijo de “buena familia” y el “don nadie” de la calle?

‒ ¿Y qué pasa si un hermano ha trabajado y el otro malgastado? ¿Qué pasa con la propiedad particular de cada uno? ¿Tendrá que haber una propiedad común, repartida por igual a todos, en Castilla y Finlandia, en Siria y Argentina? Éstos algunos de los problemas que recuerda el Eclesiástés: Uno se ha matado trabajando y su herencia se la lleva otro... Éste es el tema de la parábola del evangelio: Uno se ha hecho rico y cuando va a organizar su inmensa fortuna se muere ¿para quién será todo ello?

‒ En el fondo, ésta es la historia de los primeros hermanos (Caín y Abel), que se mataron por un tipo de herencia, y la parábola del Hijo Pródigo que malgastó la herencia y luego quiso tener la de su hermano…

Según este evangelio, parece que Jesús empieza por desentenderse (¿quién me ha nombrado juez de herencias entre vosotros…?)… pero después para plantea y resuelve el tema en un plano más alto, conforme a tres principios básicos:

1. Principio de desprendimiento: ¡Que nadie viva simplemente para tener, aumentando sus “graneros”, pues la vida es más que posesión, el hombre es más que lo que tiene!

2. Principio de responsabilidad. No es lo mismo trabajar que no trabajar.. Tampoco es justo repartirlo todo por igual en sentido material, pues no todos somos iguales...¿A cada uno según sus necesidades, como dice el libro de los Hechos? Pero ¿cuales son las verdaderas necesidades y donde empieza el "vicio"? ¿Y qué hacer con la envidia y los ladrones...?

3. Principio de comunión: Que todos puedan tener para compartir, enriqueciéndose así los unos a los otros. De esa manera la herencia particular puede convertirse en principio de enriquecimiento mutuo en plano personal y social, económico y político, cultural y religioso.

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13-15. 5. 2016. Lodato si. Vigilia Ecológica de Pentecostés (El Pardo)

Celebra la Iglesia el próximo 15 la Fiesta de Pentecostés, el día de la gran creación ecológica:

En el principio creó Dios el Cielo y la Tierra,
y la Tierra era un caos, un abismo de agua y fuego,
devorando todo lo que existe...
Pero el Espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas,
y dijo Dios: ¡Hágase la luz! (cf. Gen 1, 1-2).

Y Dios no descansó al fin de los seis días de la creación, sino que dejó que los hombres la continuaran, haciendo que la tierra fuera humana. Y fue esta creación del séptimo día, nuestro día, mucho más difícil para Dios, pues antes lo hacía el solo, como jugando con la tierra (libro de los Proverbios). Pero después, ahora, tuvo que hacerlo y crear a través de los hombres, que ponían (ponemos) en riesgo la vida de la creación.

Pero Dios se ha arriesgado y ha querido crear por medio de nosotros, con nosotros... Y por eso ha enviado a su Hijo, por eso nos envía su Espíritu Santo, este día de Pentecostés.

Para evocar y preparar este misterio creador del Espíritu Santo han organizado los Capuchinos de El Escorial y la Familia Franciscana esta gran vigilia ecológica de Pentecostés, una preparación y un compromiso al servicio de la venida del Espíritu Santo, expresada en forma de Nueva Creación.

Con esta ocasión ofrezco primero un programa de los actos de la Gran Vigilia Ecológica de Pentecostés, para presentar después el comienzo de mi intervención.

Buena Vigilia Ecológica de Pentecostés, a los que vamos al Pardo... y a todos.

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Laudato si (2). Una apuesta por la vida (Salinas y Gijón)

Presenté ayer el programa de la Semana Social de Mieres, publicando la primera parte del trabajo que iba a presentar.

-- Los amigos de Salinas (¡gracias Pepa!) me han pedido que desarrolle el mismo tema en el Salón de la Biblioteca Pública (martes 19, seis y media de la tarde).

-- En Gijón me han pedido también el mismo tema, desde la perspectiva de la Misericordia como clave de un cristianismo renovado, en el Salón de Actos de la Parroquia de San José (20, siete y media de la tarde).

Éste es el programa de Gijón: III Jornadas Iglesia-Sociedad en Gijón
Iglesia San Jos

Basándose en la frase “La misericordia es la palabra clave para entender la acción de Dios hacia nosotros”, de la Bula del Jubileo de la Misericordia, del Papa Francisco, el equipo de Pastoral social del arciprestazgo de Gijón ha organizado una nueva edición –la tercera ya– de las Jornadas Iglesia-Sociedad, que este año llevarán como lema “Cristianismo y sociedad actual desde la clave de la misericordia”.´

En esta ocasión se desarrollarán en el salón de actos de la parroquia de San José, y darán comienzo el miércoles, día 13 de abril, a las 19,30 horas. La entrada es libre, y se accede al salón de actos por la calle Pedro Duro.

Allí, el psiquiatra Guillermo Rendueles y el profesor Rafael F. Arias debatirán acerca de “Qué aporta el cristianismo en el actual contexto social”, moderados por el párroco de San Pedro, Javier Gómez Cuesta.

El miércoles 20 de abril, también a las 19,30 horas, el teólogo y biblista Xabier Pikaza Ibarrondo pronunciará la conferencia “Ecología integral: un programa de gozo, justicia y misericordia”.

Finalmente, el historiador y sacerdote Javier Fernández Conde participará y clausurará las jornadas, el miércoles, 27 de abril, a la misma hora siempre –19,30 horas–, con una charla que llevará por título “Espiritualidad de la misericordia, clave de la renovación del cristianismo”.

Con esta ocasión, ofrezco aquí la segunda parte de mi exposición, como punto de partida para un estudio más detenido del tema.
Imagen 1: Final de la playa de Salinas
Imagen 2: Iglesia de San José de Gijón

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Creyentes de Adviento, nómadas de Dios

Un dicho enigmático y fuerte de Jesús retoma una sentencia de la sabiduría universal: “Las aves del cielo tienen nido, las zorras madrigueras, pero el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza” (Mt 8, 20).

El término “Hijo del hombre” tiene aquí un sentido doble, puede entenderse de dos formas:

‒ alude, por un lado, a la humanidad en su conjunto, especie caminante, que vuela o navega a su futuro en Dios, que es futuro en su propia humanidad, como pájaros del cielo formando una flecha en las nubes, como barco africano que puede naufragar;

‒ pero se refiere al mismo tiempo a Jesús, que viene a ofrecernos un camino en el tiempo a los que parecen que no tenemos ya tiempo, porque el mundo viejo acaba, como decía el profeta Juan Bautista... como el cielo de las aves si pierde su limpieza, como el agua de los mares de África si mueren todos los que llenan su patera.

Caminantes somos, todos en el mismo vuelo, en un mismo barco, pero tendemos a olvidarlo, y Jesús nos recuerda que los somos, nómadas del tiempo y de la vida, como él lo fue, emigrantes sin casa fija ni morada permanente, como el barco que debe or abriendo surco en el mar del futuro… a no ser que se hunda o lo hundamos nosotros en los mares.

No deberíamos tener ni una piedra donde reclinar la cabeza, para así poder ir caminando, volando, navegando todos... Pero muchos hemos excavado cuevas donde nos cerramos, para no caminar; hemos cerrado murallas de piedra o de ejércitos armados, para no dejar que otros caminen, y vengan a nosotros...

No queremos caminar, no les dejamos volar... y así no volamos nosotros, ni ellos pueden hacerlo, y muchos penan y mueren en mares y campos adversos llamando a nuestra puerta cerrada, como si no fuéramos todos Adviento.

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Paris, Cumbre del Clima. Guerra ecológica

El riesgo ecológico es un problema central de la humanidad, como acaba de indicar en África (patio trasero del mundo), el Papa Francisco, mientras en París discuten los líderes del salón solemne de la casa/mundo, protegidos por muchos policías, diciendo que quieren echar menos humos al aire (o que no se vea demasiado).

Se trata de un problema nuevo, exacerbado hasta el paroxismo por la triple amenaza de la bomba atómica, biológica y del conflicto social, a la que ahora se une la bomba más gorda de la anti-ecología, es decir, del anti-mundo de los grandes poderes económico-políticos, que quieren ponerle una mecha al globo tierra, haciendo así una bomba, que estalle. Es como si dijeran "comamos y bebamos, que mueran nuestra hijos, que la vida es corta, mientras nosotros andamos tranquilos".

Ésta es una advertencia clave para el tiempo cristiano de Adviento, en París, capital de la cultura burguesa, tomada de nuevo por la policía (como estuvo hace dos semanas ante la bomba horrible, pero menos peligrosa, de Isis.

Siendo actual (diciembre 2015), éste es, al mismo tiempo, un desafío viejo, como de forma profética había descubierto y expresado la Biblia en el relato del diluvio (Génesis 6-8), que comenté hace tiempo en un libro titulado Antropología Bíblica (Salamanca 2005), retomando su argumento, tras diez años, en el Gran Diccionario de la Biblia (Estella 2015).

He querido volver a presentarlo en este blog, porque he encontrado entre papeles una parábola del segundo diluvio.

Caen las hojas del otoño, apenas quedan ya tras la ventana; pero ellas volverán. Nosotros, en cambio, podemos destruir para siempre las fuentes de la vida de Dios sobre la tierra. Buena semana a todos. El hermano sol ha derretido la blanquísima helada de la meseta del Tormes. Es buena noticia, tenemos, al menos, un día más

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Genoma "divino" del alma. Inmortalidad y reencarnación

He hablado ayer del purgatorio, comentando un texto de Castelao... Hoy me ocupo de la historia del alma, en sentido extenso, desde la perspectiva de la vida que vuelve y que vuelve.

No es que haya tenido muchos comentarios a lo anterior, y además algunos me dicen que no trato de la verdad de la iglesia, sino más bien de temas personales. Me ha hecho gracia, pues todos los temas de la Iglesia (es decir, de la fe más profunda) son personales. Por eso debo agradecer el comentario. Más allá de las hojas de los árboles que mueren cada año para volver a nacer el siguiente miramos los seres humanos...

El tema es hondo. Son millones y millones las personas que lo siguen planteando, pues quieren sabe qué son, quiénes son:

-- De dónde vengo y a donde voy (si es que voy a algún lugar)
-- Cómo me llamo (es decir, quién soy) y cómo me encuentro...

Sí, son ciertamente muchos los que parecen haber dejado de pensar en esto. Vivimos sin más, no preguntemos. La vida es corta, el gozo escaso, los trabajos muchos. ¿Para qué pensar en otras cosas? Dicen así o se limitan a repetir sin más lo que otros les han dicho...

Pero el tema de fondo sigue pendiente y mujeres y hombres siguen pensando, sintiendo... y en esa línea me atrevo a decir que media humanidad creen en algún tipo de reencarnación. Por honestidad, por respeto, merece la pena dedicar algún momento al tema.

Quiero indicar desde aquí que no creo en la doctrina de las reencarnaciones, al menos tal como suele formularse entre nosotros, de un modo simplista (como es simplista la visión de las reencarnaciones y de la cadena de la vida que ofrecen estas imágenes)... Pero es bueno pensar en ello, sabernos vinculados a la vida de los hombres y mujeres, de todos los vivientes:

-- ¿Venimos de otros seres humanos, de manera que recibiendo de ellos el genoma biológico recibimos también un tipo de genoma espiritual?

-- ¿Somos una mera variante de un genoma espiritual común... o cada no recibimos una identidad "espiritual" propia e insustituible...?

De ese tema quiero hoy tratar, desde mi gozosa experiencia cristiana. Vincularé hoy la inmortalidad con un tipo e reencarnación, desde la perspectiva de la historia de la humanidad. No quiero defender ninguna postura, quiero ser respetuoso con aquello que han creído y siguen creyendo millones de hombres y mujeres.

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Un albergue en el camino, nómadas de la vida

Han quedado atrás las luces de la gran Bahía de Buenos Aires, las veredas de la gran ciudad, con miles y miles de "cuadras" para recorrer.

En ese contexto he pensado que necesitamos un albergue en el camino... Que paren los camellos de Abraham, con sus mujeres sus hijos... Que lleguen las bodas con el ángel Rafael, que cura y bendice las uniones...

Quizá sólo necesitamos un Albergue, como decía el titulo de nuestro coloquio: El Cosmos, un Albergue para todos los creyentes... Una casa es quizá demasiado; más que casa fija par asentarnos en ella, el mundo entero es un albergue para seguir caminando, una posada, como decía Teresa de Jesús.

Más que trashumantes comos nómadas, porque el trashumante vuelve cada año a los mismos pastos, retorna por un tiempo a su choza, pero el nómada no vuelve; sale sabiendo que nunca podrá refugiarse de nuevo en su punto de partida, como Abraham, en el principio (Gen 12, 1-3).

Así somos, nómadas de la vida, en busca de albergue, como Moisés y Séfora, con su hijo Gersón, en el camino de Egipto; hay que tomar una decisión pronto, aunque sea "cortando" una parte de nuestra vieja carne, como hizo Séfora, nuestra matriarca (Ex 4, 25).

Con estas reflexiones termino por ahora mi ciclo de Ecología (con las dos imágenes de mi libro sobre la Familia en la Biblia; una familia, esa es la mejor ecología). Buen día a todos.

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Jueves, 30 de marzo

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