El blog de X. Pikaza

Ante el día de la Constitución. El ejemplo judío

05.12.18 | 08:04. Archivado en Biblia, Israel, Política

Muchos celebran con fiesta, otros con opiniones encontradas e incluso con rechazo, el próximo 6.XII, el 40 aniversario de la Constitución del Reino de España, aprobada el año 1978. Fue por entonces un acontecimiento para caminar de un modo algo nuevo en la senda de un tipo de identidad estatal. Lo que antes era estado auto-crático fundado en la victoria militar de algunos quiso convertirse en estado demo-crático por la voluntad de todos (o al menos de una mayoría).

Puede ser ahora, a los 40 años, un momento bueno para recordar lo que entonces se hizo y quizá para transformarlo, pues sólo se conserva aquello que se cambia, como en la misma vida, pues cuando acaban los cambios el viviente muere, de muerte natural o por violencia externa. Pues bien, en un día como ése, puede servir de orientación el ejemplo judía de sus tres constituciones antiguas.

En nuestro contexto occidental (con las de Grecia o Roma), las constituciones más antiguas y estables que conocemos son las de los judíos, en el Antiguo Testamento, recogidas en un libro más amplio por impulso de la potencia colonial (que era Persia), con el nombre de Pentateuco o libro de los “cinco rollos” (o estantes donde se colocaban esos rollos).

Significativamente, ese “gran compendio de las leyes judías”, su Constitución plural o Pentateuco, recoge y sigue manteniendo en vigor, al menos, tres constituciones previas, que tuvieron en su tiempo un valor de ley, y que lo siguieron teniendo pasados los siglos, pues el pueblo judío se fue estructurando en el tiempo a través de diversas “normas” político sociales, que no se sustituyen unas a las otras, sino que se integran unas en otros, en un proceso constante de cambios. (cf. Pikaza, Diccionario Biblia)

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El infierno de la Biblia y la "fiesta" mercantil del halloween

Han venido los días pasados los niños vestidos de muerte y de infierna, en la fiestas comerciales del halloween, dentro de un mercado en el que todo se compra y vende, incluso las imágenes del diablo, eso sí, domesticado, según uso del dinero.

En ese contexto he querido retomar algunos temas del infierno de la Biblia, que muchos han dejado a un lado (por obra de la banalización presente de todo lo que pueda situarnos ante un compromiso y amenaza seria de la vida). Es otoño en el hemisferio norte, ha llegado el viento frío, y es tiempo de pensar sobre los temas "eternos", sobre el bien y el mal, sobre el riesgo de perversión de una cultura que tiende a vivir de la muerte...

No, no quiero apelar en modo alguno al miedo del infierno para mantener sometido algún tipo de rebaño (eclesial o social). Pero pienso que es preciso (bueno y conveniente) recordar los riesgos de infierno de este mundo, para insistir en los valores de la vida y la necesidad de un cambio fuerte, personal y social, económico, político y religioso, para que este mundo no sea más infierno.

Entendido así, el infierno es un tema simbólico de gran envergadura, o si se prefiere un tema “mítico” en el sentido más fuerte de la palabra, y así lo he venido presentado en algunos de mis libros, como Gran Diccionario de la Biblia (Verbo Divino, Estella 2015)y Amtropología bíblica (Sígueme, Salamanca 2006)

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Hebreo: un pueblo, una lengua, una Biblia

28.10.18 | 22:51. Archivado en Biblia, Israel, América Hispana

La palabra hebreo/a tiene básicamente tres sentidos:

-- Se refiere a un pueblo (especialmente en el comienzo de la historia israelita).;

-- Se aplica a una lengua que se hablaba en la tierra de Canaán, antes de la "entrada" de los hebreos..., siendo después adoptada por los israelitas.

-- Se refiere finalmente a un libro, la Biblia Hebrea, escrito en esa lengua, y considerado canónico o sagrado por los judíos, y también por los musulmanes.

Trataré en lo que sigue de los tres sentidos de la palabra, vinculándolos entre sí, presentando algunas imágenes sobre cursos y estudios de hebreo bíblico.

Hebreo: Un pueblo.

Etimológicamente, hibrí o hebreo parece relacionarse con heber, que significa “el que (o lo que) está al otro lado” de una frontera; en ese sentido, los hebreos son en principio los “extranjeros”, aquellos que a la tierra desde fuera. Por extensión, ellos aparecen casi siempre como “siervos” o sometidos.

Conforme a la genealogía bíblica, Heber (padre/antepasado epónimo de los hebreos) era descendiente de Sem y antepasado de Abraham (cf. Gen 10, 21-24; 11, 14-17) y su nombre puede aplicarse a varios pueblos o grupos humanos, entres los que suelen citarse en especial los antepasados de los israelitas.

Es posible que la palabra esté relacionada con los habiru o apiru, emigrantes pobres, mercenarios inquietos y/o campesinos turbulentos que amenazan con romper el equilibrio feudal de Egipto y de las ciudades cananeas, entre el XV y el XII a. C. Aparecen citados en numerosas fuentes orientales, pero sobre todo en los textos egipcios de El-Amarna (siglo XIV a.C.), con el sentido de “gente de paso”, seminómadas pobres, que constituyen una amenaza en las fronteras orientales del país.


Podemos pensar que los “hebreos” del principio de Israel, formaban parte de esos “habiru”
y que ellos salieron de Egipto entre el siglo XIII-XII a.C. Lógicamente, la palabra tuvo (y puede seguir teniendo) un sentido despectivo, aplicada a grupos de emigrantes, a menudo pobres, sin tierra fija.

Se suele supone que algunos grupos de aquelloa hebreos antiguos, de emigrantes pobres y a menudo peligrososw, salieron de Egipto entre el siglo XIII y XII a. de C. Muchos les han seguido presentando como un proletariado social y militar: grupos de personas dislocadas, que pueden venderse al mejor postor o que toman la justicia por su mano. Ellos debieron tener una experiencia especial de Dios (de lo sagrado) en el camino de de éxodo o salida de Egipto.

Los hebreos formaron según eso grupos de antepasados de Israel. Posteriormente, la Biblia no emplea, en general, esa palabra para hablar de los "israelitas", es decir, los componentes del pacto de tribus que forman el pueblo de Dios, asentado ya en Israel. De todas formas, esa palabra puede seguir empleándose para grupos de pobres o emigrantes del entorno de Israel.
Imágenes:
1. Gramática hebrea de Martín. M. de Cantalapiedra (1519-1579), de los hebraistas acusados a la inquisición, en la Univ. de Salamanca
2. Texto moderno de Hebreo
3-4. Dos profesores y cursos de hebreo en la actualidad

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Pablo VI y Francisco (y 3). Superando su propia tentación

Siguiendo en la línea de las dos postales anteriores sobre San Oscar Romero, quiero añadir que el mayor riesgo de la Iglesia no está fuera (en sus posibles perseguidores), sino dentro de ella, como supo y dijo Jesús en el evangelio del domingo (21.10.18), y como supo y describió con toda claridad el Apocalipsis, en sus cartas a las siete iglesias (Ap 2-3).

El riesgo está en que las iglesias se acomoden al mundo y se conviertan en instituciones de evasión o de huida interior, al servicio de sí mismas, de manera que sus ministros busquen el poder, en vez de abandonar todo poder para hacerse servidores de los otros. Desde ese fondo quiero poner de relieve algunos riesgos, para volver de nuevo al tema de Pablo VI (diálogo generoso) y al tema Papa Francisco (salida redentora).

Se trata, ante todo, de un riesgo interno, como aparece ya en el NT (según las tentaciones de Jesús: Mt 4y Lc 4) y de un modo especial en las disputas eclesiales del siglo II-II d.C.

En este contexto, la gran amenaza para el cristianismo, junto al cansancio y desencanto general, es la búsqueda de una salvación ilusoria, de tipo puramente institucional y/o neo-gnóstico, en la línea de algunas tendencias del siglo II d.C., que no se oponían al sistema imperial romano, sino que buscaban un refugio interior, de tipo intimista, dejando que el sistema siguiera dominando el mundo externo.

Así lo ha ido poniendo de relieve el Papa Francisco, al criticar un lado una visión gnóstica (intimista) de la salvación, y al oponerse, por otro, a un tipo de pelagianismo, que consiste en querer salvar el mundo por las propias obras, es decir, por el poder y el dinero, no por la transformación del corazón y la justicia

Es bueno que haya riesgos, y que lo, advirtamos y los superemos, pues sólo así podemos superar los peligros de un mundo que se cierra en la ilusión de su poder, en el engaño del dinero convertido en Dios. Se trata de pasar al otro lado del puro dinero y del poder que oprime, para descubrir la gracia de la vida y de la comunión del del evangelio, con el testimonio de los mártires, que ayer había puesto en la imagen.

Imágenes nuevas

La gloria de Dios es que el pueblo viva... La imaginación popular ha pintado en el Salvador y en todo Centro-América cientos y miles de murales, cuyo contenido a veces puede discutirse, pero que marca la línea de una imaginación abierta a la libertad y comunión,por encima del desencanto.

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29.9.18. La Biblia de San Miguel; victoria, juicio y belleza de Dios

28.09.18 | 20:01. Archivado en Dios, Biblia, Israel, Ángeles y demonios

Miguel no es un ángel más entre los miles de coros celestes, sino el Ángel por excelencia, mensajero y presencia de Dios, el arcángel, con sus dos compañeros bíblicos y cristianos (Gabriel y Rafael) o con los otros cuatro (Uriel, Azrael, Raziel y Sariel) que forman el “coro” de los siete espíritus supremos de la divinidad (la numeración cambia a veces, y los nombres varían, a veces se introduce Metratron, el Trono, y/o Mercaba, el carro celeste).

No podemos sabemos cuál es su forma de existencia, pero es evidente que Miguel y sus compañeros angélicos "son" y se revelan como símbolo fuerte del Dios que sobrepasa las fronteras de la Biblia y del mismo cristianismo.

Si miramos las cosas de un modo racionalista, deberemos decir que no existen... Pero están y son más allá de la razón discursiva. Y así "existen" y se expresan en la poesía intensa de la vida, en un plano espiritual y simbólico, místico y poético, expresando altos misterios de Dios y de la vida, que, de otra manera, resultarían difíciles de precisar, como han sabido millones de cristianos que han representado en concreto a Miguel como símbolo supremo de Dios (icono oriental), guerrero divino a favor de los creyentes (1 Henoc o Apocalipsis), como juez final (Daniel) o como portador de la cruz cristiana (San Miguel de Aralar).

En ese fondo, para aquellos que tengan un tiempo libre, quiero evocar la “historia bíblica de Miguel”, que no es un simple Rumor de Ángeles, sino el Trueno/Relámpago de la Tempestad de Dios, recogiendo lo que he dicho en varios libros (Gran Diccionario de la Biblia, Diccionario de las Tres Religiones, Antropología Bíblica…), mientras sigo recogiendo datos para escribir un día (Dios mediante) un “Libro de ángeles bíblicos y cristianos”.

Ésta será una postal larga, para estudio reposado,más que más sencilla información, y se divide en tres partes, en las que expongo el testimonio bíblico de ese “trueno de Dios que es Miguel”.

1. Miguel en el Antiguo Testamento, libro de Daniel (este Miguel es bíblico, pero no pertenece al testimonio de Jesús ni de la Iglesia, aunque es importante para entender la presencia y figura de Dios en Israel).

2. Miguel en el Nuevo Testamento (sobre todo en el Apocalipsis).
Éste es un “Miguel” cristianizado, es decir, al servicio del mensaje y del juicio de Jesús. Es importante para la piedad cristiana, como signo de la belleza y del poder salvador de Dios, pero no es un elemento central del cristianismo.
3. Apéndice. Miguel en la literatura apócrifa de Henoc (éste Miguel pertenece a la apocalíptica extra‒bíblica, no es ángel cristiano).

Siga leyendo quien tenga "tiempo de libro" o quien quiera conocer mejor la identidad y la notas principales de Miguel y los ángeles de la Biblia, de los que (como he dicho) no sabemos si existen en sentido “material”, pero estamos seguros de que son: simbolizan, representan y acompañan de un modo divino a los hombres.

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Dublín 21-26 de Agosto. Iglesia: Encuentro de familias o "estado" clerical

Posiblemente, la antítesis está mal planteada, pues la Iglesia es ambas cosas, y también otras distintas. Pero se celebra estos días el Encuentro Mundial de las Familias como reza el icono conmemorativo (imagen 1), que pone como signo de la iglesia una trinidad angélica (tipo Rublev) y muy histórica, con José-María-Jesús como piadosa y “divina” familia, con fondo eucarístico (una mesa común) y con escenas del mensaje de familia de Jesús a los lados del tríptico.

El letrero de base del icono recoge el título del Documento Postsinodal (2015-2016) del Sínodo sobre la Familia, convocado por Papa Francisco y titulado la Alegría de Amor (Amoris Laeticia), la buena nueva del amor/familia como fuente y signo de alegría cristiana. Todo ello en un entorno de fuerte devoción, de intensa piedad.

Ciertamente, la piedad es importante, y también la devoción, y la religiosidad en las familias, pero mucho me temo que este nuevo encuentro de Dublín, a pesar de la pasión del Papa Francisco por el tema, no va a tener un verdadero impacto en la visión y práctica del cristianismo en el nivel de las familias.

Posiblemente, el encuentro discurrirá sobre temas marginaless, cuando este tiempo exige un cambio radical en la visión de la familia. Así supo entenderlo ya el evangelio de Jesús (siglo I d.C.), pero después de XX siglos (año 2018) seguimos estando muy perplejos ante el tema, a pesar de la buena intención de millones de creyentes. Han pasado muchísimas cosas en los últimos decenios, desde que San Juanpablo II fundó estos encuentros el año 1994… y los problemas de fondo no parecen haberse enderezado.

‒ Muchos pensamos que el “estilo” de Encuentros sobre la Familia de Juan Pablo II no logró cuajar, ni tampoco el de Benedicto XVI… (a pensar de las misas y celebraciones de familia que se habían prodigado en aquellos tiempo, especialmente en España). El Papa Francisco ha querido introducir nueva savia de evangelio en el “árbol” de la familia, pero tengo la impresión de que su intento no se ha concretado todavía, empalmando de un modo fuerte con la realidad, ni con la raíz del evangelio, a pesar de sus esfuerzos expresados en el famoso Sínodo Doble de las familias (2015-2016), con el documento Postsinodal Amoris Laetitia.

‒ Estamos perplejos (he dicho), pues el tema no es sólo de las familias por aislado, sino de la misma constitución “familiar” y/o clerical del cristianismo. Da la impresión de que este Encuentro 2018 (al que asiste, entre otros, “mi” obispo de Bilbao, Mons. M. Iceta y su vicario y amigo J. Agustín Maíz) sigue siendo demasiado “clerical”, en un momento “delicadísimo” en el que un Jurado de Pensilvania ha destapado un tipo de “olla podrida” de prácticas muy poco “familiares” de algunos círculos eclesiásticos.

No estamos ahora para dar grandes lecciones (ni en Dublín, ni en Philadelphia PENN), sino para aprender humildemente, volviendo al principio del evangelio, desde nuestra realidad concreta, empezando de nuevo, en la línea de Jesús, si es que queremos llamarnos cristianos.

Quizá algunas “repercusiones” del Jurado de Pensilvania han sido mayores por un tipo de anti-cristianismo,pues la “pederastia” no es un tema exclusivo (ni dominante) de la familia eclesial, sino que está presente en (casi) todos los estamentos de la vida escolar, social, familiar etc. Pero en la Iglesia más duele, porque ella ha querido ser "maestra de buena familia", dando lecciones a otros, sin tener limpia nuestra casa.

Vengo estudiando desde hace más de 25 años sobre el tema (antes que el Juan Pablo II convocara el primer Encuentro de Familias), como he puesto de relieve en muchos escritos, y en especial en La Familia en la Biblia. Pues bien, en estos días que siguen, quiero insistir en algunos motivos del tema, empezando por experiencia esencial:

Más que experiencia de buena-familia, fundada en un buen-padre, el cristianismo es experiencia de familia-comunidad, donde la función del “padre de familia” (¡para bien y para mal!) ha sido en gran parte sustituida por el Padre-Dios y por el Padre-Clérigo.

Desde ese fondo se entiende, con sorpresa enorme, la diferencia entre el judaísmo (que sí ha sido y es religión de familias, centradas en el padre) y el cristianismo (que se ha convertido en religión de comunidades clericales, donde el padre de familia no tiene prácticamente ninguna función). Para situar el tema quiero empezar citando las funciones principales del padre de familia en el judaísmo.

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La solución no es la pena de muerte sino el cambio de todos (“adúltera” de Juan),

08.08.18 | 08:18. Archivado en Iglesia Instituciones, Justicia, Jesús, Israel, hombre

La solución ha sido por siglos “matar” a los distintos o “culpables”, como ha mantenido hasta ayer la misma Iglesia Católica (en una línea que puede llegar hasta el homicidio absoluto de la solución final de los nazis).

En ese contexto de pena de muerte se ha situado hasta “ante-ayer” (y en algunos lugares hasta hoy) el real o pretendido adulterio de las mujeres, como señalé hace una semana al publicar una postal sobre la pena de muerte en la Biblia.

Pues bien, sobre ese caso y “solución final” (matar a las “adúlteras” reales o a las “adulteradas” para que el resto de la gente pueda vivir del homicidio, aquí feminicidio) ofrece la Biblia dos pasajes complementarios.

Uno es el de Dan 13 LXX donde la solución de “ley” consiste en matar (en “limpiar” el pecado matando, para gloria de Dios), sea a la acusada o a los acusadores falsos, los jueces ancianos. Daniel, el juez sabio, soluciona el tema matando a la adúltera o a los “otros”. En un caso o en otro, la solución es matar a los pretendidos culpables (sin posibilidad ni deseo de un cambio de todos.

El otro pasaje es el de Jn 1, 1- 11, donde traen ante Jesús a una adúltera probada, exigiéndole que se cumpla la ley, apedreando a la culpable. Pero Jesús se enfrenta con los jueces, diciéndoles “quien esté libre de pecado…”, de manera que todos se van, dejando la piedra en suelo, reconociéndose “responsables”… Quedan solos la mujer y Jesús, que le dice “vete en paz y no peques más” (ni ella ni sus jueces).

Jesús no ha condenado a muerte a la adúltera, sino que ha abierto para ella un camino de vida…, situando a sus acusadores ante la tarea superior de integrar en sus propias vidas el posible “pecado” de la mujer, de forma que todos puedan cambiar y vivir. Evidentemente, para él la pena de muerte no era la solución.

La respuesta de Jesús no es matar, sino reconocernos todos como somos, ofreciéndonos una nueva oportunidad
. Los que han apelado a la pena de muerte como solución no han entendido el Evangelio, o no ha querido creer en su palabra y camino.

Desde ese fondo quiero releer estos pasajes, en un contexto de pena de muerte, que ha sido la mejor solución para Daniel (y para un tipo de de sociedad/iglesia).

La imagen 1 es la del Catecismo, que en una de sus ediciones nos sitúa ante la escena de Jesús y la adúltera, superando la pena de muerte. La 2 está tomada de mi Diccionario, de donde he tomado básicamente lo que sigue.

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Dios Mujer (Trinidad) y el no del card. Ladaria al sacerdocio de la mujer

30.05.18 | 07:06. Archivado en Iglesia Instituciones, Dios, Israel, mujer, María

Comenté ayer un documento de la Congregación de Religiosos sobre las "mujeres contemplativas", con la impresión de que se trataba de un texto de "hombres" para dirigir la vida de mujeres contemplativas.

En esa línea se sitúan, al parecer, las declaraciones del neo-cardenal Ladaria (RD 30.5.18), reafirmando el no "definitivo" del sacerdocio a las mujeres. Esas declaraciones me parecen importantes,pero no son definitivas ni pertinentes (¡declaratio non petita...), por cuatro razones principales:

1. Siguen siendo declaraciones de hombres sobre mujeres, y por ese mismo hecho resultan al menos sospechosas.

2. Suponen que Jesús negó el sacerdocio a las mujeres, cosa que es muy dudosa, por no decir falsa.Jesús no confirió en la Cena este tipo de sacerdocio actual a hombres (sólo a hombres, solo a los Doce). Esa opinión de Ladaria no responde ni histórica ni exegéticamente al evangelio.

3. Está en juego el tipo de "sacerdocio" del Nuevo Testamento y de la Iglesia, que, según los textos, pertenece sólo a Cristo (Hebreos) y/o a la comunidad creyente y confesante(1 Ped, Ap). A partir de aquí, desde la raíz del evangelio, hoy, año 2018, los católicos-cristianos estamos llamados a recrear los ministerios (que en la línea actual están vaciándose de sentido, porque en ellos prima un tipo de tradición parcial sobre la gran tradición de la Iglesia y sobre el evangelio).

4. Está en juego la visión del Dios cristiano, del sacerdocio de Jesús y de los ministerios eclesiales....En este tipo de Iglesia actual tiene razón Ladaria, y en eso tiene razón. Pero hay otro tipo de iglesia que nace y renace de la experiencia de Jesús y del NT, donde todos estos temas han de replantearse.

En este fondo resulta determinante la aportación de la hermenéutica de género, a pesar de que algunos le tengan miedo, pues la de Dios con lo femenino (teología feminista) constituye una de las mayores urgencias y tareas del momento actual.

Se han escrito muchos y buenos trabajos sobre visión feminista de Dios e incluso de la Trinidad. Pero son mucho más numerosos los libros y trabajos, los congresos y cursos especiales dedicados a la teología feminista en perspectiva hermenéutica, liberadora y eclesial. Aquí no puedo evocarlos, el tema desborda los límites e intenciones de esta "postal" de blog.

Teniendo eso en cuenta, pienso que es bueno plantear el tema del Dios Trinidad y de su relación con los hombres y mujeres, según Cristo, y así lo hago recogiendo básicamente un trabajo titulado Trinidad, que publiqué hace tiempo en el Diccionario de Mariología, Paulinas, Madrid 1988, 1903-1921, que se sigue publicando aún en varias lenguas.


En un primer plano, esta postal traa de la relación entre la Virgen María y la Trinidad, pero en ese contexto se han planteado y se plantean algunos de los elementos y problemas fundamentales de la teología y de la vida de la Iglesia en la actualidad.

Buen día a todos, buena semana de la Trinidad Esta reflexión quiere responder a problemas ayer y de hoy, planteados sobre la contemplación cristiana y el sacerdocio-ministerio de la Iglesia, desde una perspectiva de mujer. Es una reflexión de fondo, algo teórica, pero quizá ofrezca un poco de luz sobre el tema.

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23.4.18. Fiesta del libro, día de Biblia: El libro es el hombre

23.04.18 | 10:35. Archivado en Dios, Biblia, Israel, hombre, Islam, Literatura

Hoy se celebra en muchos lugares el día del libro, día de la rosa, día de la Biblia, de San Jorge, de Cervantes, de Shakespeare.

Biblia significa Libro por Excelencia (Los libros, en plural mayestático), y la palabra viene de Biblos, ciudad de Fenicia, donde se preparaban los mejores materiales (de cuero, papiro) para fabricar los libros.

Con esta ocasión quiero recordar no sólo los grandes o pequeños mercadillos de libros que se exponen en miles de plazas y ciudades, sino el sentido del libro del que ha vivido y vive la cultura de occidente, que es la Biblia, el libro por excelencia.

En esa línea hablaré de los diversos tipos de libros... poniendo de relieve el hecho de que judíos, cristianos y musulmanes... venimos del libro, y hemos dado el libro a la cultura humana, para siempre, sabiendo y diciendo que el Libro tiene mucho que ver con Dios (es Palabra de Dios), pero, al mismo tiempo, tiene mucho que ver con los hombres, porque, al fin y a la postres, el libro es el hombre, como dicen los cristianos:

El libro de Dios, que es la vida, se ha encarnado en el hombre,como se dice de Jesús (Jn 1, 14). ,

Buen día del libro a todos, buen libro a cada uno, con san Jorge (buen patrono armado), con Cervantes y con Shakaspeare, con Isaías y Dante, con Sófocles y Virgilio... con el Tao y el Popol Vuh, la Bagavad Gita y el Libro de los Muertos, Dante, Goethe, Dostoievsky... etc. etc.

magen 1: Última edición crítica de la Biblia Hebrea (Verbo Divino)
Imagen 2: Nueva edición de una Biblia para jóvenes.
Imagen 1: Diccionario del Libro/Biblia.. En la portada, Dios creando al Hombre que es su libro verdadero, con su mano derecha y con la Mujer-Sabiduría en su mano izquierda.
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4.3.18. Diez Mandamientos. El 8º: No robar personas

01.03.18 | 21:11. Archivado en Israel, Domingo, dia de la Palabra, Judaísmo, Amor

Dom 3 Cuaresma, ciclo b. Del evangelio de este domingo (Jn 2, 13-25) trataré el próximo día , insistiendo en la tarea de limpiar el templo, de forma que no sea mercado al servicio de sus funcionarios (sacerdotes...).

Hoy comento la primera lectura (Ex 20, 1-17), con el Decálogo que recoge los mandamientos de Dios, que son propios del Sinaí, que es también el Dios de la Alianza (así aparecen en Dt 5).

Estos mandamientos son un texto clave de la tradición israelita y universal, con sus mandamientos más "religiosos" (1-4) que sitúan al hombre ante Dios y sus mandamientos más sociales (5-10), formulados de un modo universal, regulando las relaciones de los hombres con otros hombres.

En esta postal expongo y comento los mandamientos de la Biblia (según la lectura de Ex 20), no los que ha matizado después la tradición cristiana, cambiando incluso su numeración, insistiendo en dos temas principales:

1. Los mandamientos son una de las primeras y más hondas formulaciones de los derechos (y deberes) humanos, que en esa línea mantienen toda su actualidad.

2. Quiero insistir en el mandamiento 8ª, que dice no robarás, y que se refiere ante todo al robo de personas, un mandamiento que debe recordarse en este tiempo en el que sigue existiendo el robo y trata de personas.

El tema está tomado básicamente del Gran Diccionario de la Biblia. Buen domingo a todos.

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Ante el cambio de año: Navidad Judía, Navidad Cristiana (con H. Arendt)

-- Todo nacimiento humano es Navidad, presencia y promesa de Dios, en la fragilidad y riqueza de la vida, abierta al futuro de una esperanza que nos sobrepasa.

--No hay nacimiento sin promesa de los padres y/o educadores, esto es sin compromiso de asistencia y de futuro. Sólo se nace por otros, es decir, donde hay personas (madre, padre, sociedad...) que dicen al niño "tú serás", con comprometemos a que vivas, te daremos cuidado, palabra y asistencia, para que tú seas.

-- Todo nacimiento es finalmente perdón, esto es, gratuidad, por encima de los mecanismos de violencia y de ira, de la lucha mutua y la venganza... Nacer humanamente es recibir vida gratuita, por encima de todos los "pecados", los errores, las venganzas, poner en marcha una existencia nueva, una "ventana" de Dios en la tierra.

Así pueden resumirse los tres momentos principales de la antropología madura de Hanna Arendt (1906-1975), pensadora y testigo del judaísmo y de la humanidad, que ha marcado la tradición del siglo XX, en torno al holocausto nazi (la anti-navidad) y a su superación, más allá de la pura justicia retributiva (vindicativa).

De esa forma, ella ha trazado, desde su tradición judía, de una manera básicamente laica, pero abierta al misterio de la Vida universal, los tres elementos básicos que la Navidad Cristiana ha desarrollado desde el mismo judaísmo, en clave religiosa.

Pienso que así puede y debe presentarse como testigo privilegiado de la Navidad cristiana, repensada desde la más honda tradición judía, de un modo universal...como esperanza y tarea de Navidad, que es nacer, perdonar, pactar:

1. Ser hombre es nacer, ser hombre es Navidad (es decir, que te nazcan), en gratuidad, para iniciar un nuevo camino de vida, como Dios ha querido hacerse nueva vida humana en Jesús.

2. Ser hombre es prometer, esto es, que prometan darte vida: es pactar, recibiendo y dando la palabra... Ser hombre es palabra hecha carne, como dice Jn 1, 14, ofreciendo a cada niño que nace un espacio en la gran alianza de la vida.

3. Ser hombre es, finalmente, perdonar..., no hallarse atado al pasado, comenzar de nuevo, cada vez, en cada nueva historia... superando incluso el holocausto nazi (nacimiento), esperando encontrar nuevos caminos de vida.

Éstos momentos definen la "navidad" universal, tal como los ha puesto de relieve H. Arendt, en clave antropológica. Marcan el camino la Navidad Judía, en línea antropológica (abierta, a mi entender, al cristianismo).

En esa línea podría estudiarse la "infancia judía" de Jesús, evocada en cientos de libros, casi siempre en clave de piedad intimista y folclórica. Pero en estas reflexiones quiero destacar más bien la fuerte Navidad humana de H. Harendt, en línea judía, cristiana, universal.

Ciertamente, los judíos "ortodoxos" pueden sentirse a veces molestos por la Navidad cristianano creen en la "encarnación" radical de la Palabra de Dios en Jesús, ni creen en la "intimidad vital" de Dios (como Padre/Hijo en el Espíritu), y según ellos la verdadera Navidad prometida por Isaías no ha llegado aún.

-- Y porque sienten que los defensores de la Navidad cristiana han sido a veces anti-semitas, han utilizado el nacimiento de Jesús-judíos para oponerse a los judíos..

Sea como fuere, los judíos más tradicionales siguen a la espera de la verdadera Navidad, admirados, emocionados... ante lo que será la Futura Presencia Universal de Dios, como cumplimiento del mesianismo del AT.

En esa línea, no en contra de los judíos, sino aprendiendo de ellos lo que nos parece "mejor" (su gran herencia mesiánica) y creyendo humilde pero intensamente que su esperanza ha empezado a cumplirse en Jesús de Nazaret, los cristianos celebramos la Navidad de Dios (y de los hombres) en Jesús de Nazaret.

En esa línea, entre los judíos que nos enseña mejor a celebrar la Navidad quiero citar a H. Aredt, discípula de Heidegger,perseguida por el nazismo, quizá la mejor antropóloga del siglo XX. Ella nos dice que la Navidad no es un fiesta particular de algunos cristianos, sino fiesta y tarea universal de todos los hombres y mujeres del siglo XXI
Imagen 1: Hanna Arendt, antropóloga judía, testigo de la Navidad universal
Imagen 2: Estrella de David, que los cristianos tomamos como signo del nacimiento de Jesús en Belén (Navidad cósmica).
Imagen 3: Jesús judío, en el templo de Jerusalén.Presidiendo la escena, Moisés con la ley judía en la vidriera; José a la izquierda con las palomas de la "purificación" (ofrenda del niño en manos del Dios del templo); Ana la viuda judía acompaña a María en la Presentación del niño, a quien recibe, en nombre de Dios el anciano Simeón, que canta el himno israelita de la plenitud de los tiempos; el niño acaricía al anciano judío.

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Simeón Ben Hillel, un hombre de Adviento (J. L. Suárez R.)

12.12.17 | 15:59. Archivado en Israel, Adviento - Navidad

Vengo presentando en este blog, hace algún tiempo, la investigación y pensamiento de J.L. Suárez R. en su web http://circuloteologiasentidocomun.com/, que forma parte de su libro Los Nazoreos/Nezereos, donde él reconstruye el grupo de aquellos judíos profundos que prepararon el camino de Jesús o le acompañaron después en el transcurso de su vida,como fundadores de la religión del Hombre (=del Hijo del Hombre).

Entre esos judíos del Adviento de Jesús está Simeón, que esperó en el templo de Jerusalén la llegada del Mesías, tomándole en brazos al verle (imagen) y cantando al el himno más bello de la esperanza de Adviento y de la plenitud de Navidad:

Ahora, Señor, puede dejar a tu siervo irse en paz,
porque han visto mis ojos a tu Salvador,
Luz para iluminar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel

Según el evangelista Lucas: 2,22-40, los padres de Jesús, a los cuarenta días de su nacimiento llevaron al Niño a la capital del reino de Herodes, en Jerusalén, para presentarle al Señor en el Templo.Allí, en Jerusalén, estaba entonces un hombre sabio importante, llamado Simeón:

Este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. 26 Y le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes que viera al Ungido del Señor. 27 Movido por el Espíritu, vino al Templo. Cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al Templo para hacer por él conforme al rito de la Ley, 28 él lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios, diciendo:

29 "Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz,
conforme a tu palabra, 30 porque han visto mis ojos
tu salvación, 31 que has preparado en presencia de todos los pueblos;
32 luz para revelación a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel" (Lc 2,25-32)

Sobre este Simeón, justo y piadoso, se han hecho muchas investigaciones, sin que los expertos hayan llegado a un acuerdo. Mi amigo y colega J. L. Suárez ha elaborado su hipótesis, la más sugestiva y profunda que conozco, al identificar a ese Simeón con uno de los hijos de Hillel, como verá quien siga leyendo. Gracias José Luis,por tu aportación, que nos permite situar mejor el nacimiento y obra de Jesús. Todo lo que sigue es tuyo.

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Miércoles, 19 de diciembre

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