El blog de X. Pikaza

Dom 15.4.18. Resurrección: Cuerpo y comida, perdón y Espíritu Santo

Domingo III de Pascua, Lc 24, 36-49. Este evangelio ofrece la experiencia central de los discípulos reunidos, que reciben a Jesús y le conocen cuando él come con (ante) ellos y les concede el “poder” de perdonar y extender su pascua. De esa forma muestra que nosotros mismos somos la resurrección de Dios Jesús resucitado.

No están sólo Doce, está toda la Iglesia, formada por los Once (falta Judas) con las mujeres de Lc 24, 1-11 (que han convertido a esos Once), los fugitivos de Emmaús, 24, 13-35 (que han dado testimonio a todos) y los otros compañeros (cf. Lc 24, 9.33). Son muchos, los ciento veinte que cita Hch 1, 15, la comunidad que espera y acoge a Jesús. Somos (estamos) todos los cristianos, llamados a ser resurrección de Cristo, que nos ofrece sus cuatro signos:

-- El primer signo de pascua es el cuerpo, las manos y los pies… No es cuerpo en la forma anterior de muerte, pero es el mismo: Pies y manos, signo y testimonio de la corporalidad humana, hecha de pies y manos, corazones y presencia. Cristo resucita en el cuerpo sufriente de la humanidad llamada al respeto, al cuidado y respeto, al cariño y amor que resucitan. Sin cuerpo no hay Cristo, no hay vida de Dios en la tierra (como tierra).

-- El segundo signo es la comida. Ciertamente, Jesús resucitado no come como antes, el texto es simbólico… Pero en el sentido más profundo del símbolo él es Cuerpo que necesita comer pan o pescado, leche o miel, compartiendo la comida de su cuerpo eclesial, de todos los creyentes y en especial de los hambrientos de la tierra. Cristo resucita como pan real, concreto:los hombres y mujeres vivan, que los pobres se alimenten, que todos puedan compartir comida y esperanza, eso es resurrección. Una iglesia donde los creyentes no comen (no comparten la comida) no es Jesús resucitado.

-- El tercero es el perdón… El signo más hondo de resucitado no es un tipo de visión contemplativa aislada, separada de los otros, en medio de una tierra de lucha mutua, engaño y muerte. Cristo resucita en el perdón mutuo del amor que se ofrece y recibe, un perdón que es patrimonio de todos los creyentes, pues donde ellos se perdonan y extienden el perdón sobre la tierra vive Dios y el Cristo resucita. Creer en la pascua es perdonarse y perdonar, es amarse y amar, pero de tal forma que allí donde no se perdona Jesús resucitado no puede mostrarse. Nosotros mismos al perdonarnos somos la resurrección de Dios.

-- El cuarto signo es el Espíritu Santo, esto es, la presencia creadora y transformadora de Dios que convierte a los hombres en portadores de vida, de Jesús resucitado. En este último sentido, nosotros mismo, acogiendo y ofreciendo la Palabra de la Vida de Dios somos el Espíritu Santo, la vida extendida de Dios, su resurrección.

Siga leyendo quien quiera entender mejor esta palabra de vida, que es el testimonio de la resurrección de Jesús según el evangelio de Lucas, que queremos comparar con el de Juan. Buen domingo a todos.

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Mt 7. Pascua 2018. Misión universal

Hemos celebrado esta noche (del 31 del 3 al 1 del 4), en una colina del Carmelo sobre el Tormes, en Cabrerizos-Salamanca, la Fiesta de Dios, que es la Pascua de Jesús, el "paso" de (por) la muerte a da vida.

Sólo por haber amado hasta el final, habiendo entregado su vida (que es vida de Dios), en amor y comunión, con todos los pobres y expulsados de la tierra,
Jesús ha "resucitado", y vuelve a Galilea para reiniciar su camino, pero ahora a través de sus discípulos.Éste es el evangelio de la Pascua de Mateo, que se celebra en el Monte de Galila y se extiende a todo el mundo (por todas las naciones).

Ésta es la escena final del evangelio de Mateo, y en ella se condensa todo el camino anterior, y se abre al mundo entero, como presencia y promesa de vida, a través de las mujeres que le han visto y confesado al lado de su sepultura, y por medio de los discípulos que llegan corriendo para verle en Galilea.

Esta palabras de Pascua (Mt 28, 16-20) constituyen con las ya comentadas (del amor y el juicio: Mt 25, 31-46) la clave hermenéutica, el centro y final del evangelio de Jesús, que se hace así nuestro Evangelio.

Con estas palabra, de experiencia y envío, de don y compromiso, quiero felicitar a todos mis amigos (a todos los lectores de mi blog), diciéndoles: ¡Vamos al Monte de la Pascua de Jesús, retomemos su camino de pascua 2018!.

Ha resucitado el Señor, alegrémonos. Felicidad a Todos.

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Bajó a los infiernos. Sábado Maldito, Sábado Santo

Le llamamos Sábado Santo, podríamos llamarle Sábado Maldito, el día nefasto de todas las maldiciones.

Los judíos del tiempo de Jesús, como los adventistas cristianos del siglo XXI siguen esperando el Sábado Final de la Gran Reconciliación, el Día Séptimo de Creación (Gen 1-2), la Paz definitiva, Día-Shalom, concordia de Dios y de los hombres.

Pero murió (fue asesinado Jesús) y llegó el Sábado Maldito de las mil destrucciones, el sábado sin nombre de los ajusticiados sin justicia, de los enterrados sin tierra honrosa, de todos los que bajaron y siguen bajando al extremo final de la destrucción.

En ese contexto de Sábado Maldito, que Dios ha transformado por Jesús en Sábado Santo de Vigilia Pascual, quiero ofrecer mi pequeña propuesta, de base bíblica, a partir de lo que digo en mi Gran Diccionario de la Biblia (Verbo Divino, Estella 2015). Lo hago en partes: (a) Una de tipo introductorio, ofreciendo una visión del infierno, los infiernos en las diversas religiones y culturas.(b) La segunda de tipo cristiano, presentando el sentido cristiano de este Sábado de Jesús,vigilia de Pascua.

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30.03.18. Viernes: mujeres del Cristo, "marías" del Calvario (con E.Hillesum)

29.03.18 | 14:00. Archivado en Jesús, mujer, Nuevo Testamento, Pascua

El Nuevo Testamento ha destacado el sufrimiento y pasión de Jesús (cf. Heb 5, 7; Mc 14, 34; 15, 34-37; Lc 12, 50), recogiendo, de un modo especial, su grito de muerte en la cruz:

Y dando un gran grito expiró”
y sólo unas mujeres amigas estaban a su lado
(Mc 15, 37).

Eeso es lo que al final le queda... Un grito de protesta y de llamada, con todos los que sufren, pidiendo ayuda a Dios y, al mismo tiempo, ayudándole desde la Cruz, en el sentido radical de la palabra, como dirá E. Hillesum, una mujer de la "raza" de aquellas que le acompañaron en el Calvario.

La tradición cristiana ha interpretado ese grito con palabras del salmo 22, 1 (Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?: Eloi, Eloi. Lema Sabaktani: Mc 15, 34), pero ellas que eran "Dios con nosotros" no le abandonaron . Ellas escucharon el grito de Jesús, como escuchan el grito de millones de crucificados... y de ese grito quiero hablar este Viernes Santo, con recuerdo estremecido, casi sin aliento.

Estas mujeres del grito son las primeras cristianas... y así vienen del mismo origen de la humanidad. Ellas quizá no quisieron tejer hondas teorías mesiánicas, como los Doce Apóstoles... que, pensando bien, habían encontrado razones para abandonar a Jesús en la Cruz.

Ellas no amaban a Jesús de teoría, sino en espíritu y verdad, en alma y cuerpo, y por eso quedaron hasta el final, ante la cruz, pudiendo escuchar el último grito, como escucho Dios el grito de dolor de los cautivos de Egipto (Ex 2). Fueran ellas las únicas "discípulas", que amaron y siguieron en fidelidad hasta el Calvario, pudiendo así escuchar y acoger el clamor final de desamparo y esperanza de los crucificados de la tierra.

Estas "marías" del Viernes Santo, fueron y siguen siendo las fundadoras de la Iglesia de Jesús. Entre ellas quiero hoy presentar otra vez E. Hillesum, una judía de Auschwicht .

Así la cito y presento como Mujer del Viernes Santo judío y cristiano, universal, grito de dolor que despierta y alienta al mismo dios.

Ella ha sido quizá la persona que mejor ha entendido a Jesús, en el gran Viernes/Sábado Santo de la shoa, nazi, el Gran Exterminio.

Con un gesto de silencio emocionado quiero aprender con ella el misterio del grito de dolor de Jesús y de aquellos que mueren "ayudando" a Dios, en el grande, oscuro, terrible y esperanzado Viernes Santo de la historia.

Con ellas vuelvo al origen de la Iglesia, a los pies de la Cruz de Jesús, es decir, de su amor hasta (y por encima) de la muerte.

(Imágenes: E. Munch, El Grito; E. Hillesum; cruz al atardecer).

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Jueves Santo, huella y camino de amor: La próxima Copa en el Reino

28.03.18 | 11:00. Archivado en Jesús, Nuevo Testamento, Pascua, Celebración eucarística

Jesús ha sabido beber y ha bebido la Copa del Reino, con sus seguidores y amigos, a quienes ha invitado al banquete de su vida. Desde ese fondo se entiende su gesto y entrega de amor hasta la muerte.

Él ha muerto, en el sentido antiguo (le han matado), pero ha empezado a vivir de un modo nuevo más alto. corazón de amor en la arena de la gran Playa del Mundo, abierta a todos los mares de la vida.

Sintiéndose amenazado, sabiendo que su anuncio y camino de Evangelio culminaba, Jesús quiso beber con sus amigos el vino del gozo compartido, desde esta ribera, junto al mar de todos, abierto a sus olas, prometiendo que la próxima vez lo bebería con ellos en el Reino.

-- Éste es el sentido del texto central del Jueves Santo: “La próxima copa en el Reino”: Al acabar su camino en el mundo antiguo, Jesús nos invita a la "nueva copa de Dios", que es nuestra vida (nuestra herencia).

-- Esperando esa copa vivimos y bebemos, compartiendo la Eucaristía del camino, el signo supremo de la comunión: Vivir unos con otros (en los otros), sabiendo que esa misma comunión de amor es Dios.

-- Por eso, el Jueves Santo es el día del amor fraterno, que es, al mismo tiempo, materno y paterno, filial y de amistad, amor enamorado y solidario, revelación de Dios, allí donde culmina el camino de Jesús y se abre a todos los hombres y mujeres.

Éste es el principio y sentido del Jueves Santo, la raíz y sentido del amor cristiano, universal, gozoso... pues la copa final queda siempre pendiente para el Reino, pero el camino podemos y debemos recorrerlo, dejando nuestras huellas bien plantadas en la arena del reloj de la vida, que es Dios.

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Mt 6: Ha culminado el amor, Jueves Santo (Mt 25, 31-46)

27.03.18 | 07:47. Archivado en Iglesia Instituciones, Jesús, Nuevo Testamento, Pascua

Varias veces he presentado en este blog la liturgia del Jueves Santo, con sus diversos elementos:

Última Cena, gran despedida: Testamento de Jesús.
Lavatorio de pies, servicio mutuo: Amor universal
Mandato cristiano: el ministerio universal de Cristo,
nuevo sacerdocio (como aparece en la primera imagen de las catacumbas)

Este año quiero hacerlo siguiendo el esquema del Curso de Mateo, con la lectura central del juicio en amor, conforme al pasaje clave: Mt 25, 31-46.

A la caída de la tarde nos examinarán en el Amor, Amor que es Dios, revelado en Cristo, por la Cena y la Eucaristía, Amor que es Dios, la Vida en Plenitud. Ésta es la tarde de la vida, el Jueves Santo, un día para descubrir y celebrar el amor.

Más de una vez he celebrado el Jueves Santo meditando este pasaje y descubriendo que Dios se ha hecho en Jesús hambriento y sediento de amor, exilado y desnudo en la tierra, herido, encarcelado. Con este pasaje de evangelio introduce Mateo su "semana santa", ofreciendo sentido y las implicaciones, el don y tarea del Jueves Santo de la vida.

Acompañar a Jesús en ese camino de Vida, ser y vivir (en) con él. Este es el principio y meta de la vida en Cristo, que aparece caminando con su Cáliz de Vino (invitando al amor) por las calles de la ciudad.

Que esta lectura (os) nos ayude a celebrar el Amor, es decir, el Jueves Santo.

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Mt 5. Semana Santa 1: Bienaventuranzas, una procesión de felicidad

24.03.18 | 08:08. Archivado en Iglesia Instituciones, Dios, Jesús, América Hispana, Pascua

Sigo ofreciendo los textos básicos de mi curso sobre Mateo, y hoy (ante el domingo de Ramos y de la purificación del templo) quiero recoger el tema de las bienaventuranzas, que son la clave de ese evangelio y de toda la vida cristiana, presentándolas en forma de Procesión (en la línea de las que "salen" a la calle estos días, para recordar y actualizar el misterio de la vida, muerte y resurrección de Cristo, en numerosos lugares del mundo).

El evangelio de Mateo ha reinterpretado las tres primeras bienaventuranzas de Lucas (Lc 6, 20-21), desde la perspectiva de su propia iglesia (hacia el 80 d. C.), presentándolas como un programa (un proceso-procesión) de felicidad cristiana.

-- Ciertamente, son palabras de anuncio gozoso de Reino: Un programa de Dios, que es la felicidad (sumo Bien, sumo Alegría) de Dios, de su vida como Gracia. Se trata de salvar el mundo por la alegría y la belleza, como han sabido los grandes cristianos, desde San Francisco hasta Dostoievsky.

-- Al mismo tiempo, ellas ofrecen el curso más hondo de vinculación eclesial y de pacificación del hombre, en línea cristiana, siguiendo el curso sobre el Evangelio de Mateo que he desarrollado en Córdoba, ARG. Se trata de aprender a ser felices, y de serlo en el centro de un mundo angustiado por el miedo, la injusticia y la culpa.


Las bienaventuranzas recogen el tema central del mensaje de Jesús: Cómo ser felices, haciendo felices a los demás, en un camino de descubrimiento de Dios y de comunión creadora de vida con los demás:

Un tipo de Iglesia ha podido pactar con los poderes fácticos, convirtiéndose en pura sacralización de lo que hay (poder, dinero, y mentira de la , y espiritualizando así de un modo falso el mensaje de Jesús, en un mundo dominado por las tras concupiscencias: de los ojos, de la carne y de la vida (1 Jn 2, 16-17).

Pero las cuatro bienaventuranzas de Lucas (con las ocho de Mateo) presentan un mensaje universal de comunión y pacificación cristiana, en línea económica y social, mesiánica y teológica. Entendidas así, las bienaventuranzas son una gran protesta de vida: Ojos nuevos para ver, carne nueva para sentir y compartir, vida para crear.


Aquí suponemos conocidas las primeras bienaventuranzas de Lc 6, 20-21 (pobres, hambrientos, los que lloran y los perseguidos). Mateo parte, sin duda, de ellas, o de la tradición que está en su fondo, pero aumenta su número hasta ocho y las presenta como un programa de vida y de pacificación cristiana, en clave de Iglesia, y en esa línea las presentamos, de un modo unitario, como peldaños de una gran Escala de Paz, como la Via Pacis del Evangelio.

El mismo orden que ellas tienen en Mateo va marcando su avance y sentido, desde la primera (los pobres) hasta la última (los pacificadores y los perseguidos). No es posible ser pacificador, crear la paz, a no ser recorriendo ese camino de pobreza, mansedumbre, capacidad de sufrimiento, estando dispuesto a ser perseguido. Así lo iremos viendo, mientras vamos trazando un recorrido de comunión y paz para la Iglesia, para el conjunto de la humanidad.

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Domingo de Ramos: Purificar el templo, transformar la Iglesia.

23.03.18 | 14:18. Archivado en Jesús, Judaísmo, América Hispana, Pascua

Presenté ayer una visión más extensa de la entrada de Jesús en Jerusalén, en la línea más clásica del Domingo de Ramos. Hoy ofrezco un resumen, centrándome en el tema de la purificación del templo, que ha de traducirse en forma de transformación de la Iglesia, en línea económico, política y religiosa:

La entrada de Jesús en el templo tiene un claro recuerdo histórico, aunque, tal como aparece ahora, ha sido cuidadosamente redactada por Marcos, con Mt y Lc, que la colocan al final de la vida pública de Jesús (como como detonante de su condena a muerte), y por Juan, que la sitúa al comienzo, como principio y sentido de su misión posterior.

En ambos casos, el gesto de la purificación tiene un fondo y sentido económico,pues el templo se ha convertido en cueva de ladrones (Marcos) o casa de comercio (Juan).
Esa purificación del templo se traduce actualmente como transformación de la Iglesia de Jesús, en este comienzo de la Samana Santa.

A lo largo de siglos (desde su nueva consagración el 515 a.C.) el templo de Jerusalén había sido signo de identidad del judaísmo y centro de una incesante disputa de signo político/económico entre diversos grupos de judíos.
Pues bien, Jesús de Nazaret critica y condena aquel templo por razones, en línea de denuncia (para declarar su ruina) y en línea de promesa (para anunciar su nuevo nacimiento, al servicio de Dios y de todos los pueblos).

Sobre esta condena/promesa del templo/negocio, construyen las dos tradiciones del evangelio la tarea de Jesús:

Según la tradición de Marcos, Jesús quiere que el templo (la religión) sea casa de oración para todos los pueblos, un tema abierto este año de crisis y gracia (2018)

Según la tradición de Juan, Jesús quiere que el templo sea casa del Padre (=casa de familia) para para todos los pueblos, casa de comunión y familia, de esperanza y promesa.

Este signo del templo puede prepararnos para celebrar de un modo más hondo la Semana Santa. Buen tiempo de Jesús a todos, buen tiempo de esperanza creadora.

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25.3.18. Domingo de Ramos, Jesús "purifica" el templo

Varias veces he comentado en este portar la escena litúrgica del "Domingo de Ramos", con la entrada triunfal de Jerusalén. Teniendo como fondo ese motivo, que los lectores de mi blog podrán buscar y encontrar con facilidad, he querido insistir hoy en la segunda parte de ese domingo, es decir, en el gesto de purificación del templo.

Jerusalén era una ciudad israelita, y en ella se encarnaban las promesas mesiánicas. Pero, al mismo tiempo, pertenecía al imperio de Roma, que vigilaba cuidadosamente las cosas del templo y de la tierra. En ese contexto han de entenderse las implicaciones político/económicas de fondo de Domingo, con la Entrada en la ciudad, elltributo al Cesar, y posible reinado mesiánico...

Pero, junto a eso, hoy quiero exponer de un modo especial el tema inmediatamente posterior y más fuerte, que es la Purificación del templo de Jerusalén. Ciertamente, este día de comienzo de Semana Santa tiene un nombre bueno, es el domingo de la Entrada Triunfal, Domingo de Romas. Pero muchos pensamos que podría llamarse también Domingo de la Expulsión de los Vendedores del templo.

También hoy, año 2018, como el año 30 d.C., es tiempo es tiempos ramos y cantos; pero es también Domingo de la Purificación del templo, es decir, de la expulsión de aquellos que lo habían (¿lo han?) convertido en Cueva de Ladrones (como dice el Evangelio de Marcos)... o en emporio de negocios (como dice el Evangelio de Juan).

Buen Domingo de Ramos a todos, buen comienzo de la Santa. Empecemos purificando el templo de nuestra vida persona, con el templo de la Iglesia.
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Jesús educador, un proyecto de humanidad.

19.03.18 | 11:09. Archivado en Sobre el autor, Teólogos, Jesús, Filosofía, pensamiento

Hoy lunes, 19.3.18, a las 18, en el Aula 10B, de la sede central de la UCC (Universidad Católica de Córdoba), en colaboración con el Grupo Bíblico "Parresía" pronunciaré una conferencia sobre Jesús educador.

El tema básico responde el argumento básico del libro que con ese título publiqué el año pasado en la Editorial Khaf de Madrid:

El cristianismo es un proyecto de educación mesiánica, una escuela de vida universal, fundada por Jesús de Galilea, que ha entendido y aplicado de formas diversas a largos de los tiempos y lugares. Este proyecto ha corrido a veces el riesgo de perderse, pero ha vuelto siempre, y ahora de un modo especial, a comienzos del tercer milenio, a su principio escolar, a su enseñanza centrada en el mensaje y vida del Maestro Jesús.

Su enseñanza, radicalmente judía, le enfrentó con los representantes de un judaísmo oficial, centrado en el templo, que había pactado con el poder mundial establecido, que era entonces el de Roma, y con su mismo gobernador militar (Poncio Pilato), que le condenó a muerte por juzgarle peligroso. Le mataron por su magisterio, pero su enseñanza, recogida y expandida por algunos de sus discípulos, se extendió a lo ancho del Imperio Romano y después por todo el mundo conocido, de manera que ella se anuncia y expande a través de las iglesias cristianas, entendidas también como escuelas mesiánicas.

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18. 3.18. Si el grano de trigo no muere. Una teología de la Cruz

Dom 5 cuaresma Jn 12, 20-33. Si el grano de trigo no muere, es decir, si el hombre no regala su vida, no la convierte en don para los otros, termina perdiéndose a sí mismo. Este es el mensaje radical de este quinto domingo de Cuaresma: Morir de vida, no de muerte, morir haciendo que otros vivan, es decir, en efusión de amor.

Si el grano de trigo no muere… Se trata de saber morir, morir dando vida, en un plano individual, familiar, eclesial y social. Esa es la Cruz Cristiana.

Teresa de Jesús y Juan de la Cruz han dicho las cosas más hondas sobre el tema: Sólo quien muere dando vida (como el gusanito de seda, como el grano de trigo…) podrá vivir dando vida a los demás. Esa es la verdadera Cruz, que judíos como el pintor Chagall nos han enseñado a descubrir, una cruz que indica la dureza de la vida, el odio y la persecución... y el inmenso amor de Dios que se revela a través de ella.

El grano de trigo muere por muerte natural, dentro del ciclo de la vida... Los hombres, en cambio, muriendo por ley de vida como el trigo y como los vivientes (dejando con su muerte un espacio de vida para los que siguen), pueden morir también por amor (por entrega de vida), en medio de un mundo de maldad que les persigue (precisamente a favor de aquellos mismos que les persiguen).

Pero éste no es un tema puramente individual, sino de Iglesia, que no es un edificio que se alza, se extiende, se impone por su grandeza sobre el mundo,sino un espacio de cruz (incluso arquitectónicamente, con sus dos variantes: Cruz griega y cruz latina).

Un amigo me decía, con algo de humor, que hay dos evangelios:

-- Un evangelio para los “santos” a los que se aplica esto del “grano de trigo…”, es decir, la doctrina que enseñó Jesús a Pedro: Quien quiera seguirme, tome su (mi) cruz...
-- Y otro Evangelio para la Institución Eclesial que, a pesar de lo que dije Jesús a Pedro, sigue empeñándose en triunfar...

Pero, en contra de eso, no se trata de enseñar a morir bien a otros, sino de morir nosotros demos vida, regalando lo que somos, de un modo generoso... pues aquello que no se da se pierde, aquello que no se regala se pudre...

Esto sucede incluso con el dinero. No se trata de guardar con avaricia mil euros o millones... Se trata de aprender a dar, a compartir... En otras palabras, si no sabemos vivir dando vida nos destruimos. Sólo el que pierde la vida la gana.
La reflexión que sigue está tomada de un trabajo que escribí hace el año 1980 para la revista Communio, que por entonces era de Comunión y Liberación. Buen día a todos.
Imágenes. Una cruz hispana... Dos cruces "judías" de Chagall.

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Ni dependencia ni in-dependencia, sino inter-dependencia (Julio Puente, sobre Cataluña)

11.03.18 | 11:00. Archivado en Jesús, Política

He presentado varias veces en este portal las reflexiones de amigo y colega Julio Puente, profesor de literatura, gran analista político-social, que ha escrito los libros más significativos que existen en lengua castellana sobre F. Ebner, uno de los pensadores europeos más significativos del siglo XX.

Julio Puente ha publicado también un libro sobre la situación socio-económica y política de Cataluña, titulado Cataluña entre la sensatez y el delirio (Liber Factory, Madrid 2018, 348 págs.) cuya reseña ha salido también en RD, por lo que no tengo necesidad de presentarlo. Es un libro serio y sensato, escrito ciertamente desde una perspectiva (un pensador castellano, que ha vivido y enseñado en Cataluña), pero abierto al diálogo, al encuentro, a la libertad verdadera, que no es dependencia ni independencia, sino interdependencia en el respeto.

En esa línea me ha mandado (le he pedido) una reflexión más breve sobre el tema, que va en la línea de lo que yo mismo escribí en Historia de Jesús (Verbo Divino, Estella 2013), donde decía que Jesús no subió a Jerusalén para proclamar la independencia político-militar del pueblo judío (como querían los celotas), pero tampoco el sometimiento a Roma (como querían algunos de la aristocracia de Jerusalén), sino una forma nueva y más alta de plena libertad en la inter-dependencia, que va en la línea de la gratuidad y del respeto, de la libertad y la colaboración. Así decía yo en mi libro (sin pensar en Cataluña):

El triunfo de Jesús no supondría una independencia política de Israel o de su movimiento mesiánico, pues el tema de la dependencia e independencia pertenece al orden “violento” de la economía y la política, vinculada a guerras y pactos en línea de poder, pues tanto la dependencia como la independencia en línea de poder (con triunfo de Roma o de los celotas, enfrentados en la guerra del 67-70 d. C.) constituyen dos variantes de una misma violencia de base que Jesús ha venido a superar.

En este contexto debemos apelar de nuevo al tema de la “mutación” o cambio de nivel al que hemos aludido. Sabemos cómo surgen y caen los imperios, dentro de una historia fascinante de sucesión de reinos (bestias), tal como aparece, de forma clásica, en el libro de Daniel (cf. Dan 7: babilonios, persas, macedonios, sirios…). Lo que debe llegar, según Jesús, es algo distinto, no un reino como los otros, sino la superación de todos los imperios “bestiales” (¡así los presenta la Biblia Judía), con el surgimiento de reino compartido, que sea presencia gratuita de Dios, un reino donde triunfe y se expanda simplemente la verdad del hombre como gracia, la verdadera comunión, la inter-dependencia (cf. Dan 7, 13).

Lo que importa es el triunfo de la dependencia ni de la independencia, sino una inter-dependencia más honda, en la que triunfar y expandirse la mutación de Jesús, superando el nivel de los poderes militares y las imposiciones religiosas. Un evangelio que triunfara por armas o poderes “religiosos” sería una simple versión de lo antiguo. En contra de eso, el proyecto de Jesús implica una mutación en línea de gratuidad.

Esto es lo que yo decía en mi Historia de Jesús, y de un modo aún más preciso en Jesús Nazoreo, Tirant lo Blanch, Valencia 2006. Desde ese fondo quiero presentar la visión de Julio Puente, mucho más precisa, más ceñida. Julio, todo lo que sigue es tuyo. Gracias por ceder tu palabra a mi humilde portal.

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