El blog de X. Pikaza

Mándala, icono, ideograma. Para una oración inter-religiosa

Hace unos días murió mi amigo Santiago Guerra, experto en signos y caminos del diálogo inter-religioso, que se expresa desde antiguo en los mándalas, que marcan el camino hacia nuestra verdad interior, representada por Buda, Vishnu o un tipo de Tao.

Ayer (6.8-2017) hemos celebrado el día de la oración de Jesús, de su ascenso al Tabor, cuyo icono de la trans-figuración es quizá el más importante de toda la historia de la oración cristiana.

En ese contexto he querido recordar también el ideograma orante de San Juan de la Cruz, con la subida al Monte Carmelo, que es quizá el más significativo de la tradición occidental (Un tema que he desarrollado de manera extensa en la última parte de mi Ejercicio de Amor. El Cántico Espiritual de S. Juan de la Cruz, San Pablo, Madrid 201) (Imagen más adelante)
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Son millones los creyentes que acuden a estos signos (mándalas, iconos, ideogramas…) para recorrer su camino de oración. Son distintos, pero pueden y deben completarse, como verá quien siga leyendo, desde la perspectiva del diálogo inter-religioso que es unos los dones, retos y tareas fundamentales de este siglo XXI.

Que no siga leyendo quien no sepa gustar los símbolos religiosos, quien no sepa o no quiera saber lo que significa orar con los "Mándalas" (con Vishnú o Buda como signos de profundidad sagrada)...

Evidentemente no es lo mismo un Mándala de Buda que un icono de la Transfiguración... o que el ideograma de San Juan de la Cruz, y así quiero marcar la diferencia, pero no para oponer unos signos a otros, sino para saber que hay diversos caminos que son buenos, y que, entre ellos, algunos de nosotros (los cristianos), nos sentimos más a gusto con el Cristo del Tabor de Oriente... o con el Dios de la Montaña del Carmelo de Juan de la Cruz.

Aquí me ocupo básicamente de la semejanza y diferencia entre el icono de Subida al Tabor (con bajada incluida) del Icono de la Transfiguración.... y el ideograma de la Subida (sin bajada) del Monte Carmelo... Acepto los dos desde su propia perspectiva, ero sin negar nunca el valor de los mándalas de Oriente, sin dejar de acudir a ellos para abrir así un camino de profundización orante.


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Dom 6.8.17. Transfiguración de Jesús, con un general judío que también veía a Moisés y Elías

La iglesia celebra, aunque es domingo, la fiesta de la Transfiguración del Señor (San Salvador), una de las más significativas de la tradición cristiana, por su fondo histórico-simbólico y por la importancia que ha tenido y sigue teniendo, como icono esencial de la experiencia pascual y de la oración de la Iglesia (especialmente en la tradición ortodoxa).

Éste es el icono por excelencia, con la unión del Antiguo y del Nuevo Testamento (Jesús con Moisés y Elías), ésta es la visión orante en la montaña, la experiencia clave de la Resurrección de Jesús, y del camino que con él realizan los cristianos, en visión anticipada de la gloria, en tarea concreta de seguimiento, dando la vida con (como Jesús) al servicio de la vida de los otros.

Éste es el primer retablo del misterio cristiano, tal como lo han "escrito/pintado" desde antiguo iconógrafos, monjes y simples creyentes de oriente y occidente, el icono del camino que sube a (y baja de) la montaña (en unión con el otro gran icono de los Ángeles de la Trinidad: visión de Abraham, "escrita" por Rublev).


Su versión más antigua aparece en Mc 9, 2-8 y la más reciente en 2 Pedro 1, 16-18. Es un prodigio de concisión y riqueza evocadora, un canto de oración y pascua, de historia de Jesús y de esperanza escatológico. Este año la Iglesia utiliza el relato de Mateo (aunque no voy a insistir hoy en la diferencia entre los evangelios sinópticos).

Varias veces he comentado este pasaje en mi blog. Hoy quiero hacerlo de nuevo, en una línea antigua, recogiendo el ritmo y sentido del relato... e interpretándolo al fin desde la perspectiva de un oficial del ejército judío que seguía viendo en su oración a Moisés y Elías (como les había visto Jesús en la montaña), aunque su interpretación era distinta(aunque no opuesa a la cristiana), como seguirá viendo quien lea.

Buen domingo a todos los amigos. Las dos primeras imágenes recogen iconos de la tradición oriental de la Iglesia. El tercero está tomado de un famoso cuadro de Rafael Sanzio

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31.7.17. Ignacio de Loyola: Quinientos años más para la Iglesia (2017-2517)

Los últimos quinientos años de la Iglesia (1517-2017) han estado marcados por Lutero e Ignacio de Loyola, muy distintos, pero complementarios.

‒ Lutero clavó sus tesis el año 1517, iniciando una Reforma Protestantes (de protesta contra lo anterior) que no ha culminado plenamente todavía. Insistió en la fe y la libertad cristiana, en la libre interpretación de la Escritura, en el valor radical de la conciencia creyente, quizá a costa de la comunión de la Iglesia, pero siempre al servicio de Jesús.

El año 1517, Ignacio estaba al servicio de J. Velázquez de Cuéllar, Contador mayor de Castilla (en Arévalo). Pero murió el Contador, e Ignacio paso al servicio del Duque de Nájera, virrey de Navarra, como hombre de armas y consejero. No había iniciado aún su “reforma personal” (que comenzaría el 1521, tras caer herido en el sitio de Pamplona), pero llevaba dentro el germen de lo que sería después su Reforma Católica, complementaria a la de Lutero, hace ahora quinientos años.

Seguiré hablando otro día de Lutero, para compararle mejor con Ignacio, al terminar estos quinientos años de Reforma Protestante y Católica de la Iglesia de Occidente, diciendo que ha llegado el tiempo de iniciar otros quinientos años (2017‒2067), que han de ser esenciales para el nuevo cristianismo, volviendo a Jesús (como quiso Ignacio), en línea de libertad (como quiso Lutero), en gesto de nueva comunión eclesial, al servicio de los más pobres (cosa que Ignacio y Lutero no acabaron de ver plenamente, aunque Ignacio se hizo y fue por muchos años pobre entre los pobres, viviendo siempre en austeridad evangélica y espartana, de apóstol y soldado).

Ignacio, que aparece en la primera imagen como soldado, inició una reforma “militante” de la Iglesia, fundando para ello una Compañía o Cuerpo de Élite, de soldados de Jesús, al servicio de su Iglesia.

Ha sido importante ese estilo de milicia evangélica(aunque como he dicho en mi libro Ejercicio de amor. San Juan de la Cruz (San Pablo, Madrid 2017), ella ha de ser completado con el estilo amante de los contemplativos de amor, como Juan de la Cruz.

Tenemos por gracia un Papa Jesuita, llamado Bergoglio, que ha tomado el nombre de Francisco, y con él pueden terminar los 500 primeros años de Reforma Católica de Ignacio, para comenzar así otros quinientos, con un Ignacio que no aparezca ya como Soldado de la Iglesia, sino como Amigo y compañero, como él quiso serlo también y lo mostró en sus Ejercicios Espirituales, dejando a los creyentes en manos de Jesús, a fin de prepararse para realizar su obra.

La figura y la obra de Ignacio de Loyola ha determinado, de un modo directo o indirecto, los últimos 500 años de la iglesia, y creo que puede y debe seguir influyendo otros quinientos años. Pero es muy posible que para ello debamos pasar del Ignacio soldado de una Iglesia militante, al Ignacio pobre peregrino que anduvo por los caminos de Manresa y Barcelona, de Tierra Santa y de Salamanca, de París y de Roma… antes de fundar formalmente la Compañía de Jesús.

De su meditación principal de Las Dos Banderas quiero tratar otro día, para actualizarla en las nuevas circunstancias eclesiales. Hoy me limito a ofrecer una semblanza básica de Ignacio (para completar otras que he venido ofreciendo en mi blog en años pasados).

Imagen 1: Ignacio Soldado Devoto.
Imagen 2: Ignacio fundador, con una aureola que dice bien AMDG (ad maiorem Dei gloriam, para mayor gloria de Dios), pero que debería completarse según Jesús con otra que dijera AMPV (=para mayor vida de los pobres).

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E. Llamas (†) y la generación teológica de los 60 (solo Cristo o Cristo-Iglesia)

Los teólogos hispanos de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado debatieron con ardor sobre los temas medulares de la salvación, sobre Cristo redentor y la configuración mariana (humana, liberadora) de la iglesia.

Recuerdo todavía las apasionadas discusiones de mis profesores, entre ellos B. Lahoz, J. M. Delgado, E. Llamas y J. M. Alonso en el contexto de las disputas sobre el protestantismo (con Cristo como único principio de salvación o con Cristo/María o Cristo/Iglesia), en el contexto de la cristología, la mariología (María era “co-redentora”) y la eclesiología (el Espíritu Santo en la Iglesia como principio de salvación).

Los temas entonces discutidos no eran (ni siguen siendo) de fácil solución, en lo referente por ejemplo a la función redentora de Cristo y a la colaboración materna (social, eclesial, liberadora) de María (es decir, de la Iglesia).

‒ Por un lado era evidente el principio luterano del sólo Cristo, en la línea del “sólo Dios” del shema judío (en especial ahora, a los 500 años del 1517)…

‒ Pero, al mismo tiempo, era claro el principio dual de la tradición católica (con Cristo/Espíritu santo, Cristo/creación, Cristo/María-iglesia).

Éste era un tema que venía no sólo de Lutero, sino de la disputa hispana del tema “de auxiliis”, del siglo XVI (aún no resuelto, sobre la colaboración entre el hombre y Dios) en la línea de los bañecianos (dominicos, más monistas) y de los molinistas (jesuitas, más dualistas).

Esa disputa había sido “modulada” por los antiguos salmanticenses carmelitas, y en esa línea se situaba E. Llamas, en las clases que nos ofreció aquel curso 1964/1965 (y de un modo semejante opinaban otros como el J. M. Alonso, Delgado Varela y Augusto Ortega).

En ese contexto retomo algunos elementos de aquella disputa (la más importante que se ha dado en la iglesia occidental, en sus mil años de historia, desde la reforma gregoriana de los siglos X/XI d.C.), tal como la habían formulado los grandes teólogos hispanos del siglo XVI y la reformulaban los nuevos de los año 60 del siglo pasado, en el contexto del Concilio Vaticano II.

Esos teólogos que aquí he llamado de la Generación de los 60 quedaron truncados (segados) por los de la generación de los 70, que se decían Conciliares (del Vaticano II, pero que luego no lo han sido tanto...), con la entrada de nuevas propuestas de tipo más “centroeuropeo”, que parecían ir en la línea del Vaticano II, pero que en el fondo la dejaron pronto a un lado, de un modo vergonzante.

Se rompió de esa manera en gran medida la gran tradición hispana (todos esos autores y otros que podría citar abandonaron más o menos voluntariamente la enseñanza teológica y/o se ocuparon de otros ministerios eclesiales, con gran dignidad).

Como dije hace dos días, esos y otros teólogos del 60 quedaron barridos por la nueva hornada del 70, que trajo grandes y nuevas cosas, pero que rompió con la tradición hispana, a la que no dejó desarrollarse de un modo “natural”, desde dentro.

Evidentemente, la historia final no está escrita todavía... pero, en esa línea, como espectador ingenuo de aquella historia de acoso, derribo y pretendida reconstrucción quiero recoger aquí el planteamiento cristológico-mariológico de E. Llamas, que acaba de fallecer, presentando de nuevo su propuesta en diálogo con Lutero, a los quinientos años de las tesis de Wittenberg (1517).

Imagen 1: Obra clave de E. Llamas
Imagen 2: Llamas y el diálogo teológico con la Reforma
Imagen 3: Los temas básicos de este trabajo están tomados de mi Diccionario de pensadores cristianos.

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22.7.17 Jesús resucitó en el amor de María Magdalena

Ciertamente, Jesús ha resucitado en Dios; pero, al mismo tiempo, de un modo inseparable, él ha resucitado en el amor de María Magdalena, cuyo recuerdo hace que él (Jesús) siga viviendo en la historia de los hombres y mujeres, de un modo real. En otras palabras:

Jesús resucitado se mantiene y despliega en el recuerdo de María y de todos los cristianos, a lo largo de la historia, manteniéndose en el Memoria (Zikkaron) que es Dios. Así lo exige el dogma:

-- Jesús es verdadero Dios, siendo hombre verdadero (que vive y actúa en el amor de las mujeres y los hombres que le acogen, y que viven en él, con él y por él, tras su muerte).

En ese sentido, Jesús sólo ha podido resucitar como “hombre” (ser humano), allí donde otros hombres (varones y mujeres) le han acogido y viven por él (con él), de un modo más alto, en amor permanente, superando de esa forma el olvido sin fin de la muerte.

Icono 1: Magdalena con el pomo del perfume de la unción... (Mc 14, 3-9) Ese perfume de mujer que ama mantiene la memoria de Jesús (Y Jesús resucitado hace posible el amor permanente de María Magralena)
Icono 2: Magdalena testigo de Jesús resucitado. Le busca en la tumba, pero la tumba está abierta, y Jesús se muestre como jardinero de amor en el huerto.

-- Pero, al mismo tiempo, decimos que estos hombres y mujeres pascuales, empezando por María, viven en amor (en mutación mesiánica)porque el mismo Jesús-Mesías está presente en ellos, como Recuerdo de Dios. ¿Por qué buscar al Vivo entre los muertos? Hay que buscarle y encontrarle en sus amigos, en aquellos que viven de su Vida y por su Vida.

-- Esta resurrección total responde a la más honda realidad de la historia humana (que ha buscado a Dios en la Vida que vence a la muerte).
-- Pero, según los cristianos, ella se ha expresado plenamente, de una vez y para siempre, empezando por María de Magdala, la amiga de Jesús Nazareo, en quien comienza la mutación pascual de la historia humana.

Por eso digo que él ha resucitado en el amor de María Magdalena.

Icono 3 (final): Magdalena apóstol de los apóstoles

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Jesús transgresor. De la exclusión a la acogida

Jesús fue un trasgresor en el sentido personal, social y religioso, y precisamente por eso le mataron.

Fue más allá de la norma establecida por Roma (derecho) y por el templo (religión) y precisamente le mataron los guardianes del buen Estado y de la Religión establecida, porque él sabía que el Templo (Estado) es para el hombre y no a la inversa.

Así anduvo rodeado de transgresores, cojos y mancos,leprosos y prostitutas, locos y expulsados de la buena sociedad, para abrir con ellos un camino de vida. Este motivo de Jesús transgresor, constituye un tema central de la tradición cristiana y tiene grandes consecuencias a la hora de entender la acción de sus seguidores...

Y más en este momento en que muchos (incluso cardenales) consideran al Papa Francisco como un "transgresor", por su forma de acoger en la vida eclesial (sacramentos) a personas que no han mantenido un tipo de "indisolubilidad" legal del matrimonio (conforme a su Exhortación Apostólica: Amoris Laeticia).

Como sabía ya la tradición medieval sacramenta propter homines: los sacramentos (bautismo y eucaristía, orden y matrimonio) están al servicio de los hombres, y no a la inversa, a pesar de lo que quieren algunos "altos cargos", empeñados en que los hombres sigan al servicio de unos sacramentos mal interpretados. Desde ese fondo hay que entender el tema de los transgresores eclesiásticos.

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Dejar sitio. Reflexión sobre la muerte (con P. Zabala)

Hace unos días me ha enviado P. Zabala una bella reflexión sobre la muerte, en la que insistía en su aspecto doloroso, pero insistiendo en que ella ha de entenderse también como un gesto de generosidad: Morir es dejar un lugar para los otros.

Llevo mucho tiempo vengo pensando sobre el tema. Morir en este mundo es doloroso, pero mucho más doloroso sería no morir, seguir viviendo de un modo indefinido, en la forma actual, sobre esta tierra pequeño, finita, en la que no cabríamos todo.

¿Se imagina alguien lo que sería que de pronto resucitaran en su forma antigua todos los hombres y mujeres que han vivido en una ciudad poblada desde antiguo, como Roma, Constantinopla o París? Sería imposible encontrar un lugar para todos... Por eso es bueno que acabado el curso de la vida nos vayamos, dejando un lugar para los buenos, los que vienen.

Pero el tema es mucho más complejo, de manera que exige un largo y detallado estudio, una larga experiencia, que hoy quiero asentar sobre la tierra sagrada (un tema del que vengo hablando estos días), para superarlo, desde una perspectiva de interioridad humana y de historia.

Comienzo ofreciendo la reflexión de P. Zabala (gracias como siempre, Pedro), para exponer después mi visión introductoria sobre el tema, en clave filosófica y de religión en general, sin entrar en lo específico del cristianismo. Ésta es una reflexión, una palabra que viene acompañando desde antiguo. Buen día, buena semana a todos.

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Dom 9.7.17. Venid a mí todos los que estáis agobiados y agotados

Dom 14, tiempo ordinario. Este pasaje (Mt 11, 25-30) proviene del Q (cf. Lc 10, 21-22) y tiene profundas resonancias joánicas, de forma que a veces se le ha visto como un aerolito caído del horizonte o entorno del cuarto evangelio e introducido en la tradición sinóptica.

De todas formas, es un texto bien entroncado en la tradición de Mateo, que ha insistido en la revelación de Dios a los pequeños, por encima de la pretendida grandeza de las ciudades galileas y de los maestros rabínicos. Mateo la introduce tras el envío de los discípulos a Galilea (Mt 10) y tras la condena de las tres ciudades (Corozaín, Betsaida, Cafarnaum...: Mt 11, 20-24), que han querido elevarse sobre el cielo, rechazando a Jesús y a sus enviados.

Éste es un pasaje clave, que pone de relieve la gran inversión del evangelio y de una Iglesia que se ha querido hacer cosa de sabios y entendidos, de prudentes y nobles... Pues bien, en contra de eso, Jesús apela aquí a la iglesia de los pequeños:

-- Los que no quieren hacerse grandes por encima de los otros, dominando de forma religiosa o social sobre los demás.

-- Los que saben dejarse amar y aman, cuerpo a cuerpo, vida a vida,, sabiendo que la verdad de Dios en Cristo se despliega de esa forma, como un camino de amor.

Feliz día a todos los que se sienten identificados con esta iglesia de Jesús, que es nuestra iglesia, por la que Jesús bendice a Dios, con la que se identifica.

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2.7.17. El fuego de Jesús. Quien ame a su padre o a su madre más que a mí...

01.07.17 | 12:38. Archivado en Jesús, Domingo, dia de la Palabra, Amor, Pobreza

Este yo de Jesús (más que a mí) es el "yo" universal de los hambrientos y sedientos, de los exiliados/extranjeros y desnudos, de los enfermos y encarcelados... Quien ame sólo a sus padre y hermanos y olvide a los pobres del mundo... no es digno de Jesús, es decir, de su mensaje y camino de evangelio.

Así lo proclama el evangelio de este domingo, que recoge las dos últimas partes del final del sermón misionero (Mt 10, 1-42)... que incluye tres pasajes poderosos (10, 34-36; 10, 37-39; 10, 40-42) que destacan el carácter histórico y definitivo del envío eclesial de Jesús, , que identifica su camino con el camino de todos los pobres del mundo (cf. 25, 31-46).

Por eso quiero evocar los tres pasajes (y no sólo los dos últimos), como hace la liturgia de este domingo. Esos pasajes, que Mateo sitúa al final del discurso misionero, repiten y sitúan temas en parte conocidos, que provienen básicamente del Q, menos el tercero, propio de Mateo, aunque con elementos de Marcos.

Sigo recogiendo temas de mi comentario de Mateo, una lectura fuerte, para aquellos que quieran vivir el evangelio...

--En conjunto, un tipo de iglesia, ha querido más a su padre y a su madre (es decir, a sus propias instituciones) que a los pobres-hermanos de Jesús (es decir, se ha querido a sí misma más que a Jesús).

-- Una tipo de sociedad actual... se quiere a sí misma (quiere sus privilegios) por encima del "yo" de Jesús, que son los pobres, hambrientos, extranjeros, desnudos, enfermos... así nos va.

Por eso estamos en crisis... pero una crisis positiva, si redescubrimos el evangelio, como hemos de hacer, con temblor y gran gozo, este domingo. Buen día a todos.

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24.VI.17 Juan Bautista

23.06.17 | 22:32. Archivado en Iglesia Instituciones, Santos, Jesús, Nuevo Testamento, Judaísmo

Se celebra hoy, en el solsticio de verano, el nacimiento de Juan Juan Bautista, que anuncia, a los seis meses, con el solsticio de invierno, el nacimiento de Jesús.

Juan Bautista ha sido y sigue siendo (con María de Nazaret) el testigo privilegiado de Jesús, como aparece en los ábsides de las iglesias medievales. Sin pasar por el huracán de fuego que es Juan resulta difícil acoger la brisa de Jesús.

Por eso quiero ofrece hoy un compendio de su mensaje y de su vida. Buen día a todos, esta noche de San Juan.

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23. 6. 17. Sagrado Corazón: Por una Iglesia que crea en el amor

Presenté el año pasado, en un día como hoy, fiesta del Sagrado Corazón una larga postal sobre el amor de Jesús desde la perspectiva de la misericordia (como nos había pedido el Papa Francisco).

Mantengo el texto del año pasado, y así podrá verlo quien quiera, pues ofrezco debajo la clave para encontrarlo. Pero he querido volver al tema desde otra perspectiva, porque estoy convencido de que los problemas actuales de la Iglesia (y del conjunto de la humanidad) nacen de la falta de amor en el sentido radical de la palabra Corazón.

De esa forma paso de la misericordia (que es también amor cordial) al amor completo, en línea personal y social, de enamoramiento y familia, de libertad y creatividad de alma, porque de una brisa de amor hemos nacido, y sólo en amor nos curaremos como sabía y decía Juan de la Cruz, en la línea de Jesús, en un tiempo en que no se celebraba todavía la fiesta del Sagrado Corazón.

(blogs.periodistadigital.com/xpikaza.php/2016/06/02/p354167#more354167 )

La economía no habla de amor, no cree en eso, tiene otros valores que son desvalores. Por eso, los que se educan y viven conforme a la ley del Mercado no caminan en amor (no aman, y en el fondo no viven).

La política tampoco habla de amor, ni le interesa, porque no se atreve o porque el tema le parece cursi. Por eso, en general, los políticos parecen mal amados, pues no les importa el amor de la gente, sino otros programas, proyectos, poderes (en general no aman, y en el fondo tampoco viven).

Tengo la impresión de que una parte de los líderes de la Iglesia Cristiana no aman, ni creen en el amor. No creen que Jesús haya venido a querer, ni creen (eso me parece) en su poder salvador, en libertad. En general, siguen hablando de amor (¿no faltaría más), pero se les nota a las claras que no aman (no se atreven a hacerlo, tienen un corsé de normas y miedos que se lo impide).

Tengo la impresión de que esos líderes (que, por otra parte, son muy buenas personas) piensan que su oficio es cumplir, y parecen aplastados por su peso, como si les costara lo que hacen, como si no tuvieran más remedio que andar riñendo al personal (sin saber de verdad que sólo en amor es su ejercicio).

Así me parece (¡quizá me equivoque y no sepa verlo bien!), pero no les veo en libertad para amar, sino como funcionarios de un sistema de poder en decadencia (ya no hacen falta estadísticas, a ojo se nota…), son como cantores de la última elegía de una muerte anunciada.

Hoy, día del Sagrado Corazón, me atrevo a decir simplemente que, en el camino de Jesús, el amor es posible, a pesar de los cinco cardenales que juran por lo contrario, y de los muchos cristianos que viven tristes, como si tuvieran que cumplir una dura tarea y no supieran que “no tienen más oficio ni beneficio que el amor”.

Éste sería el tema que he querido retomar en este día del Sagrado Corazón: Tener la valentía de despojarme (y despojarnos) de todo lo restante, para empezar a caminar en amor, pues “quien en amor camina ni cansa ni se cansa”. En amor liberado, en amor libre… que eso significa el Sagrado Corazón.

Buen día a todos los amigos de este portal de amor que quiere ser mi blog. A ellos dedico las paradojas de amor que siguen... tras este manifiesto de Chile.

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Haceos itinerantes (Ev Tomás 42)

Me han vuelto a decir que en la iglesia son necesarios los itinerantes, los liberados para el Reino de Dios, como en el principio del proyecto y camino de Jesús, que les mandó por los caminos y los pueblos, sin más estructura que el corazón dispuesto a querer, sin más riqueza que un fermento de nueva humanidad.

En ese contexto he recordado una sentencia del Evangelio de Tomás (que retoma el mensaje del envío de Mc 6, Mt 10 etc.), y he puesto. ¡Sed itinerantes, haceos transeuntes! pues de paso vamos, pero en camino podemos y debemos encontrarnos y ayudarnos, animarnos. Así, con un grupo de mujeres y hombres, de niños y mayores, como transhumante del Reino, voluntario del amor, rico de vida y mendicante de esperanza, empezó Jesús su campaña de Dios.

Les sacó de sus sedes estables, de sus simples redes de orilla de mar, y les hizo itinerantes por los anchos caminos y los mares, para así encontrarse con los caminantes, los perdidos y expulsados, para iniciar con ellos la gran Marcha de la Vida.

Así empezó Jesús, así empezaron los grandes cristianos como Francisco de Asís e Ignacio de Loyola, Juan de la Cruz... y tantos otros que han sabido volver y vuelven hoy (año 2017) a los caminos de la vida para acompañar a los que vagan, acoger a los perdidos, animar y dejarse animar por todos.

De esos itinerantes de Jesús, antiguos y nuevos, quiero hablar hoy, en medio de este ya duro verano de una Europa recalentada y sin savia de vida, de iglesias vacías, de sedes mortecinas en las que nadie puede sentarse para descansar de verdad....De esos itinerantes primeros quiero tratar, recordando que todos vamos de camino y que debemos ir ligeros de equipaje,, para escuchar y acompañar a cuantos vagan, como decían los poetas, porque vamos llenos de Dios, libres para el amor y la esperanza, preñados de futuro...

Así quería Jesús que fuéramos los suyos, siempre en camino, en todas partes en casa, en todas las casas de paso, dispuestos a parar y conversar, prontos al encuentro y la solidaridad con todos los que van y vienen por la vida. Iba Jesús de elecciones de Reino, es decir, de elección y opción de Vida, a favor de los expulsados, cansados, derrotados...

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Sábado, 19 de agosto

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