El blog de X. Pikaza

Sólo un cambio de modelo educativo logrará salvar la humanidad (B. Pérez Andreo)

Así condensa Bernardo Pérez Andreo el argumento de mi libro Jesús Educador. La escuela cristiana (Khaf, Madrid 2017) en el último número de Iglesia Viva, donde le dedica un trabajo titulado La Iglesia, una nueva Galilea: Para extender el proyecto de nueva humanidad desde Jesús educador (Iglesia Viva 269 (2017) 138-140; on line: http://iviva.org/getFile.php).

Conforme a la incisiva lectura que B. Pérez Andreo ha realizado mi libro, se han venido dando en los últimos siglos (decenios) otras revoluciones importantes, más o menos fracasadas, de tipo racional y social (político, económico, ecológico, militar...), pero sólo una verdadera y honda revolución educativa podrá ofrecer una nueva oportunidad a la vida de los hombres en la tierra.

B. Pérez Andreo, uno de los máximos valores del pensamiento social, de orientación cristiana, en el mundo de lengua castellana, ha sabido leer no sólo lo que digo expresamente en mi libro, sino lo que en el fondo quiero decir, adelantándose así a mi pensamiento.

Verás, Bernardo, que he querido publicar tu recensión en este humilde blog, precisamente en el día del libro (23.4.17), porque el libro forma una parte importante (y quizá esencial) en esa revolución educativa que me atribuyes, en línea de nuevo conocimiento y nuevo corazón.

Gracias por haber dedicado tu atención a mi obra, en esta revista que tú empiezas a coordinar con mano de maestro. Al servicio de esa revolución por la palabra (y por el libro) quiero seguir estando, queremos seguir estando los dos. Gracias por recordármelo. Sigue aquí tu recensión de mi libro.

Imagen 1: La alquimia del libro, una revolución que hace del hombre un ser humano.
Imagen 2. Bernardo Pérez Andreo, entre los libros de su biblioteca
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23.4.17. Jesús es la Biblia. La Pascua del Libro

22.04.17 | 08:13. Archivado en Iglesia Instituciones, Teología, Biblia, Jesús, Pascua

Mañana, 23 de Abril, se celebra en muchos países de lenguas hispanas el día de San Jorge, matador de dragones, patrono de doncellas, pero también el Día del Libro (es decir, de la Biblia y de Cervantes, por citar dos textos significativos). En esa línea quiero hablar de la Pascua del Libro, presentando a Jesús como aquel que ha resucitado en el Libro (entendido de forma universal, humana...).

Para las religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo, Islam) el libro ha venido a ser signo de Dios, de manera que algunos han podido decir que el mismo Jesús ha resucitado en el Libro, como "rollo" escrito de forma duradera, en forma de llamada a la conciencia personal y a la libertad, libro testimonio y enseñanza. Por eso, Jesús aparece como "icono" llevando en la mano el libro.

Así pasamos del rollo cerrado de bronce o de plomo, de algunos testimonios antiguos... al Cristo Jesús, que es libro abiertol... Jesús mismo es el libro. En esa línea, el libro del evangelio ha venido a convertirse en signo y testimonio de Jesús resucitado. Por eso, ellos pueden afirmar, de alguna forma, que Jesús ha resucitado en el Libro, es decir, en la Palabra Compartida que se lee y se convierte en principio de maduración, de convivencia

Por eso, ha podido y se puede decir que Jesús es la Biblia, el mismo Dios hecho palabra de llamada y comunión para los hombres, una carta de amor.

En un sentido el libro escrito (copiado en piedra, ladrillo o manuscrito, y más el libro impreso) puede tener los días contados, pues forma parte de un momento muy particular de la historia de algunos pueblos, pues no tiene más que unos pocos milenios, y puede desaparecer.

Pero en libro en sí, como testimonio de la Palabra que se proclama y escucha, se comparte y se transmite... forma un elemento esencial de la revelación de Dios y/o de la historia humana. En ese sentido, las religiones han hablado y hablan de un libro eterno de Dios (que para los cristiano está vinculado a Jesucrito).

Dios no es espada que mata, ni es pura vida inconsciente de estrellas o plantas, sino que se hace libro, Gran Palabra que llama e invita a la vida, para crecer en forma dialogada, para compartir los saberes y los amores, para caminar hacia el futuro del conocimiento pleno.

No es un libro que se cierra en sí mismo para imponerse desde fuera, como poder de los letrados contra los iletrados, sino que se abre por dentro de un modo universal, de forma que seamos libro abierto los unos para los otros, como flor de belleza y misterio de llamada. Ese es el libro que Jesús lleva en la mano (=que Jesús "es" en todos los iconos de oriente.

Por eso, en la liturgia de Jesús se colocan y abren dos mesas: la mesa del pan (la eucaristía, de la que he tratado más en este blog) y la mesa de la palabra (de la que hablamos hoy, con ocasión de la Fiesta del Libro).

En un día como hoy, los catalanes de Barcelona ofrecen en la calle un libro con una rosa... y los cristianos de todo el mundo quieren ofrecer y compartir el Libro de la Pascua con el Pan de Jesús.

Yo también quiero ofrecer este día mi pequeño testimonio del libro, pues esa ha sido en gran parte mi tarea en la sociedad y en la iglesia ... Con un libro tomado casi al azar de aquellos que he venido escribiendo quiero felicitar a todos mis amigos en este día del libro, que sigue siendo para mí el Dia de la resurrección de Jesús.

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Dom 23.4.17 (2) Domingo de la Iglesia Blanca: Comunidad de puertas abiertas

Dom 2º de Pascua. Ciclo A. Sigo comentando el evangelio de ayer, que constaba de dos partes:

-- Puertas abiertas. La comunidad reunida (20, 19-23).
-- Tomás toca la llaga. Jesús crucificado (20, 24-29).

Hoy me ocupo sólo de la primera parte, de este domingo llamado de la Iglesia Blanca (Dominica in Albis), un día en el que todos deberíamos volvernos transparentes, abriendo sin miedo las puertas de la vida al amor de unos a otros.

Muchos seguimos buscando quizá una iglesia espiritual, de liturgias y poderes “gnósticos”, de gloria cerrada en sí misma, iglesia de cuartos oscuros sin aire, salones inmensos de un tiempo parado y perdido... Muchos seguimos encerrados, dentro de un miedo fantasmal, quizá neurótico, sin atrevernos a ser lo que somos, sin abrir la puerta del corazón de nuestra vida.

Pues bien, cuando casi todo parece perdido, cuando muchos siguen diciendo que cerremos más las puertas, este evangelio nos manda que las abramos de par en par, que no tengamos miedo a la vida que llega por Jesús (y por los suyos), que mostremos sin miedo lo que somos y tenemos

Debemos ser nosotros, mujeres y hombres de Iglesia, los que empecemos a ofrecer una transparencia plena (junto a una tolerancia cero al secretismo de los miedos y pecados ocultos, especialmente en línea de pederastia y de engaño), sin esperar a que otros empiecen, con un gesto de perdón y de acogida, no sólo a las víctimas, sino también a los que han herido a los otros, para que también ellos se curen.

Este Jesús pascual del domingo in albis (de vestiduras blancas) viene con dos fines:

--Quiere abrir las puertas de la Iglesia, para que se vea lo que hay dentro, para que ella pueda ofrecer su perdón, sin miedos, ni complejos.

--Quiere que podamos tocarnos en amor unos a otros, para curar nuestras llagas, de manera que el contacto con el sufrimiento del mundo nos transforme y nos haga capaces de expandir la vida de Dios.

Sería hermoso que pudiéramos ir todos, vestidos de blanco, a la liturgia de la vida, sin nada que ocultar, con mucho que anunciar, en gesto de perdón

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Dom 23.4.17. ¡Mete tu mano en la llaga…! Pascua es curar la herida y perdonar

Dom 2 Pascua, ciclo A, Jn 20, 19-31. Este evangelio contiene dos partes principales:

‒ 20, 19-23: Pascua es perdonar. La comunidad reunida (sin Tomás, el discípulo "espiritual") “ve” a Jesús que le ofrece su paz y le concede la gracia del Espíritu Santo, que se expresa en forma de perdón, curando a los heridos.

‒ 20, 24-29: la pascua es memoria y presencia de Jesús crucificado. Meter la mano en la llaga de su pasión (curar la llaga de los heridos, acompañar a los crucificados, para hacer posible así el perdón).

Este evangelio responde así a los dos grandes problemas de la primera comunidad cristiana y de la iglesia (de la humanidad actual), que son los problemas de perdón y de la ayuda a los heridos:

‒ Resucitar es aprender a perdonar y hacerlo de hecho, de un modo personal o social (en comunidad). No es vengarse o responder con “pura justicia” (sin misericordia ni amor) a los que han matado a Jesús, sino superar la justicia en forma de amor gratuito, para no quedar prendidos en la falta de perdón, que es el odio sin fin, que destruye a la humanidad. Jesús resucitado no viene para vengarse de aquellos que le han condenado y matado, sino para ofrecerles perdón, a través de sus seguidores.

‒ La resurrección es “tocar las llagas” de la humanidad enferma y herida, para superar así el dolor e injusticia de la historia… No es meter el dedo en la llaga, para que sufra más, sino "tocar la llaga", para curarla.

Resucitar es curar a los enfermos, cuidar a los heridos, transformar de esa manera este mundo injusto de muerte, superando así la injusticia de los que piensan avanzar llenando de llagas de muerte a los otros.

Ambos elementos son complementarios:

-- el perdón que vincula en amor a los creyentes…
-- y la curación de las llagas.

Ésta es la experiencia clave de la Iglesia y su más alta tarea:

-- el descubrimiento de Jesús "curado", que quiere curar las heridas de los hombres y mujeres llagados del mundo;
-- la unión del perdón con la curación de las llagas, como ha planteado de forma sorprendente y genial este evangelio de Juan. en este ¿Cómo tocarle, cómo tocar su llaga en la historia de los hombres?

Buen domingo pascual a todos.

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Resurrección, Pan compartido.

17.04.17 | 23:49. Archivado en Justicia, Jesús, Nuevo Testamento, Pascua


La experiencia de la pascua cristiana nos arraiga en lo más sencillo, en lo más humano: Juntarse y comer, agradeciendo la vida.

Por eso, las grandes "apariciones" pascuales (tanto en Lucas, como en Jn 21 y en el final canónico de Marcos: Mc 9-20) se realizan en un contexto de comida. Allí donde los discípulos se juntan para comer y "recuerdan" a Jesús saben que Él está presente, en medio de ellos.

De un modo consecuente, la primera “aparición” de Pascua es el Pan compartido, la afirmación de la Vida sobre la muerte,: comer para vivir y bendecir, para agradecer y compartir, en un mundo donde todo puede y debe volverse comida.

En este contexto, partiendo de Marcos, la tradición cristiana ha entendido el relato de la multiplicación de los panes como experiencia pascual.

-- Ese relato conserva, sin duda, un recuerdo histórico: Jesús ha compartido la comida a campo abierto, con discípulos y seguidores, con todos los que han venido a escucharle, en gesto de generosidad sorprendentes.

-- Rabinos y pretendientes mesiánicos buscaban y buscan otros signos (las aguas del Jordán se romperían, caerían las murallas de Jerusalén, aparecerían ejércitos angélicos, luchando a favor de los judíos...). De esa forma buscan otro tipo de Resurrección

-- Pero lo propio de Jesús ha sido el pan multiplicado, generoso, abierto a todos sobre el campo que es de todos. Así lo ha entendida, de diversas formas, la tradición del evangelio de Marcos (y desde Marcos toda la tradición cristiana).

Allí donde se comparte el pan (partido, entregado...), allí donde se celebra la fiesta de la vida con vino o con otra bebida que vincula a los hermanos... allí se puede afirmar que está Jesús resucitado.

No creemos en la resurrección de la vida (en la vida eterna) si no compartimos en amor el pan, en familia, en comunidad, de forma universal.

-- Eso significa que no puede haber Domingo de Resurrección sin jueves santo, sin la eucaristía del amor fraterno, con el servicio mutuo, con el pan concreto compartido en amor.

-- No hay experiencia de resurrección sin volver a los signos esenciales de la vida, que se expresa en forma de comida física y de fraternidad concreta, comunión gratuita.

En este contexto podemos hablar de las "multiplicaciones" de Jesús como relatos pascuales...Jesús se muestra a los hermanos donde ellos dan gracias, donde bendicen en pan, donde se abrazan y se abren a la esperanza de una vida para siempre

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Pascua 2017. Ha resucitado en (por) María Magdalena (y resucita en/por nosotros)

16.04.17 | 14:04. Archivado en Nuevo Testamento, Amigos, la voz de los, Pascua, Evangelios

Ciertamente, Jesús ha resucitado en Dios; pero, al mismo tiempo, de un modo inseparable, ha resucitado en el amor de María Magdalena y de otros hombres y mujeres, cuyo recuerdo hace que él siga viviendo en la historia de la humanidad, es decir, en la historia de sus amigos, que forman la Iglesia, de un modo real.

Pueden dudar los no creyentes de la resurrección de Jesús en Dios (¡quizá no hay Dios para ellos!),es más, pueden dudar de la resurrección de Jesús en sí mismo, esto es, como persona, pero es evidente que él resucitó en sus amigos, es decir, que ellos resucitaron por él y comenzaron esta fantástica aventura que es la verdadera iglesia, la comunidad del evangelio.

Más que de la resurrección de Jesús en cuanto tal, como viviente separado, el Nuevo Testamento en su conjunto (Pablo, los evangelios...) hablan de la resurrección, es decir, de la nueva creación de sus discípulos y amigos, empezando por María Magdalena y culminando, según la narración de 1 Cor 15, en Pablo.

Ésta es la novedad del Cristianismo, el principio de la Iglesia: La resurrección de Jesús se expresa y expande en la vida de aquellos que le acogen, dejándose amar por él y respondiendo con amor.

Como dice el "dogma", Jesús es verdadero Dios, siendo hombre verdadero (que vive y actúa en el amor de las mujeres y los hombres que le acogen, viviendo en él y como él, superando la barrera de su muerte biológica.

-- Jesús sólo ha podido resucitar como “hombre” (ser humano), allí donde otros hombres (varones y mujeres) le han acogido y viven por él (con él), de un modo más alto, en amor permanente.

-- Pero, al mismo tiempo, decimos que estos hombres y mujeres pascuales, empezando por María, viven en amor (en mutación mesiánica) porque el mismo Jesús-Mesías está presente en ellos, como Presencia de Dios. ¿Por qué buscar al Vivo entre los muertos? Hay que buscarle y encontrarle en sus amigos, en aquellos que viven de su Vida y por su Vida.

En esa línea podemos afirmar que la Iglesia (la vida de los creyentes, de María Magdalena a Pedro, de Agustín a Francisco de Asís, de Lutero a Juan de la Cruz...) es la prueba y concreción de la Pascua de Jesús.

Esta experiencia responde a la más honda realidad de la historia humana, que ha buscado a Dios en la Vida que vence a la muerte, de diversas formas. Pues bien, según los cristianos, esa más alta realidad de la Resurrección se ha expresado plenamente, de un modo radical y para siempre y para siempre, en Jesús de Nazaret, para expandirse por María, la amiga de Jesús Nazareo, en quien comienza la mutación pascual de la historia humana.

Por eso digo que Jesús ha resucitado en el amor de María Magdalena (a la que presento aquí como ejemplo de todos los amigos de Jesús, que han resucitado por su muerte, empezando por Pedro y los Doce...).

Pero debo añadir también que Jesús ha resucitado y resucita en nuestro amor, es decir, en nuestra resurrección a la justicia y fidelidad, a la misericordia y concordia sobre el mundo, en una iglesia que sólo puede entenderse así como comunidad de resucitados.

Éste es el tema centras de mis reflexiones cristianas, que vengo expresando a mis comentarios al Apocalipsis, Marcos y a Mateo, lo mismo que en la Historia de Jesús y en las entradas principales de mi Gran Diccionario de la Biblia. No sé si lo he logrado, pero he querido y quiero que ellos sean testimonio de la Pascua de Jesús en los cristianos (y de un modo abierto en todo el mundo, desde María Magdalena, Pedro...).

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Sábado Santo. Descendió a los infiernos, un compromiso en la historia

15.04.17 | 18:42. Archivado en Nuevo Testamento, Amigos, la voz de los, Pascua

La confesión pascual fundante del NT incluye la certeza de que Jesús fue sepultado, como indican de formas convergentes tradición paulina (1 Cor, 15, 4) y evangelios (cf. Mc 15, 42-47 par). Pues bien, el Credo de los apóstoles añade que descendió a los infiernos expresando de esa forma un misterio de muerte y de victoria sobre la muerte, que pertenece a la experiencia más honda de la iglesia antigua y de la moderna ortodoxia (icono de la resurrección).

Ese infierno se ha entendido de forma básicamente “moral” (en plano intimista o social), y así lo ha destacado Dante A. en la Divina Comedia, recreando con rasgos cristianos pero también (y sobre todo paganos, e incluso musulmanes) la vida de los condenados, en sus diez círculos, divididos a veces en varios giros. En sentido estricto, Dante no presenta sólo el infierno de más allá, sino el infierno de la historia humana, ofreciendo el retrato más sangrante de los males (de los malos) de este mundo.

Ciertamente, el infierno sigue siendo un tema moral y psicológico…, pero tiene también unos elementos sociales. Y en ese sentido podemos y debemos hablar de diversos círculos de infierno (y compararlos con los 10 círculos del Infierno de Dante):

1. El infierno del dolor, de la enfermedad y la tortura…
2. El infierno del hambre, de la opresión social, de la exclusión (Mt 25, 31-46)
3. El infierno de la droga, con sus implicaciones personales y sociales
4. El infierno de la trata de niños y mujeres, de las disputas familiares…
5. El infierno del miedo, del miedo al infierno, que a veces han cultivado los mismos que debían superar el infierno de este mundo con su vida y su entrega por los otros.

Al papa Francisco nos habla cada día de la necesidad de descender a los infiernos de la historia humana (cárceles, lugares de opresión, bolsas de hambre, hospitales…) para liberar a los hombres de los infiernos actuales del mundo, esperando la gran liberación final de Dios.

Hablaré quizá otro día de los diversos tipos de infierno… no sólo el de Dante, sino el que vio y sintió Santa Teresa. Hoy quiero detenerme en el infierno de la “muerte” salvadora de Jesús, es decir, a su “descenso” al infierno de la historia, según el Credo de los Apóstoles… para indicar también la forma en que los comprometidos por Jesús han de bajar a los infiernos históricos, para liberar a los que allí sufren oprimidos.

Hablaré en esa línea de los tres infiernos… deteniéndome al final en la posibilidad de un infierno eterno… que desde la perspectiva de Dios es imposible, pero que podría ser posible desde la maldad humana (a pesar de Dios).

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13.4.17. Todo el año es Jueves Santo. La próxima copa en Jerusalén

Este jueves celebra la Iglesia la cena de despedida de Jesús, vinculada a la eucaristía y al amor fraterno.

Se trata de una cena enigmática y luminosa, cena de la traición y de la gran invitación de Jesús, que se despide de los suyos prometiéndoles que la próxima copa la beberá con ellos en el Reino de los Cielos.

Éstos son los aspectos que voy a desarrollar este Jueves central de la Semana de Jesús. Tiene esta fiera otros aspectos importantes:

-- la Eucaristía en sí misma, el don de Dios, hecho pan y vino compartido, la fiesta de la vida;

-- el lavatorio de pies, no hay amor sin servicio mutuo, sin acogida a los distintos, extraños, extranjeros;

-- el mandato del amor fraterno; es el mandamiento originario de Dios, que Jesús presenta como mandamiento nuevo, experiencia de amistad;

-- la invitación a repetir sus gestos los gestos de Jesús; la liturgia cristiana es una re-presentación, una renovación del camino de Cristo, como puse ayer de relieve, en la postal sobre el Retablo de Salamanca

-- la "fundación" del ministerio universal de la Iglesia, un ministerio de todos los cristianos

Cada uno de esos rasgos nos podría servir de meditación, en la línea de la historia de Jesús y de la Iglesia cristiana, pero hoy quiero destacar la despedida de Jesús y su invitación al Reino de Dios, con la próxima copa en la Jerusalén del Reino.

Para la Iglesia de Jesús, todo el año es Jueves Santo, día del amor fraterno... y todos los cristianos son testigos y ministros de ese amor originario y final de Jesús , mientras preparamos esperamos la Gloriosa Venida de su Reino, la Nueva Jerusalén.

En la imagen 1 (de M. Cerezo), todos son celebrantes y ministros de la Eucaristía, igual hombres que mujeres, sobre todo, las mujeres (una de ellas parece estar presidiendo..., aunque quien preside es el mismo Amor de Dios, encarnado en Jesús, un Jueves Danto).

Imagen 2. A cien metros del lugar donde vive y trabaja M. Cerezo está la imagen de la Última Cena del Retablo de la Catedral Vieja de Salamanca. De las 53 tablas del "re-tablo" he tratado estos días. Aquí presento en formato pequeño la de la Eucaristía, de mediados del siglo XV.

Buen día de Jueves Santo a todos, amigos cercanos, conocidos, todos, en la Iglesia de Jesús y fuera de la Iglesia, pues todos este día estamos invitados a la copa del amor, sabiendo que la próxima será en Jerusalén.

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Semana Santa. Re-presentar, re-vivir y re-crear la historia (pasión) de Jesús

11.04.17 | 22:32. Archivado en Teólogos, Teología, Nuevo Testamento, Espiritualidad, María, Pascua

Estos tres verbos definen la Semana Santa, la celebración quizámás intensa de los misterios de Jesús, tal como se condensan y culminan en su pasión (morir de vida) y en su resurrección (vivir triunfando en la muerte):

-- La Semana Santa es una re-presentación figura y plástica de algunos momentos principales de la pasión de Jesús. Re-presentar es visibilizar, para que se vea, para que se sienta. Una parte considerable de los turistas y
curiosos de la Semana Santa no pasan de este plano. Se quedan sólo en un tipo de estética vacía de colores, formas y música con movimiento de masas.

-- Los que celebran la Semana Santa y la viven por dentro re-viven en su experiencia y destino el destino de Jesús, su entrega y sufrimiento a favor de los demás, su apuesta a favor de la justicia, su apertura al misterio de Dios que es la verdad, su compromiso a favor de los pobres y expulsados, con los que Jesús padece, expulsado, negado, condenado.

-- Finalmente, los más hondos celebrantes de la Semana Santa re-crean la historia de Jesús, su pasión por la justicia, en amor, su entrega personal por el Reino de Dios. Ciertamente, ellos pueden seguir escuchando los tambores de los penitentes, y caminan quizá siguiendo al Cristo de su devoción. Pero su verdadera procesión la llevan dentro, de manera que ellos mismos son (hemos de ser) la Semana y Vida Santa de Jesús.

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Pasión al Día. Trece pasos de Semana Santa

10.04.17 | 10:41. Archivado en Jesús, Nuevo Testamento, Pascua

En su edición impresa y digital, Salamanca al día (http://salamancartvaldia.es/ ) ha dedicado un número extraordinario a la Semana Santa, incluyendo mi reflexión sobre sobre trece “pasos” (cuadros) o misterios del Retablo Mayor de la Catedral Vieja (cf. http://salamancartvaldia.es/not/145782/sale-calle-numero-abril-periodico-gratuito-salamanca-dia/. pag 6)

Estos pasos o estaciones son un elemento clave de la historia cultural y religiosa de Salamanca, y ofrecen uno de los mejores conjuntos de escenas de pasión que de la pintura de Occidente y siguen estando “vivos”, para oración de los devotos, contemplación de los amigos del arte y admiración de todos, incluidos turistas y curiosos.

Ellos forman parte del retablo de la Catedral Vieja que contiene, además del gran fresco del ábside, que es algo posterior, 53 tablas pintadas por el Maestro Nicola Florentino, en torno al 1450, con escenas de la vida de Jesús. Entre ellas resaltamos once que forman un espléndido conjunto de escenas de pasión, que pueden entender como estaciones de Via-Crucis y pasos de procesión Semana Santa.

Esas escenas del retablo podrían salir a la calle, para ser admiradas y contempladas por creyentes devotos y testigos de la vida cultural de la ciudad. Son “figuras” de la pasión, que recogen escenas fundamentales de los evangelios, que narran de un modo plástico la historia de la pasión de Jesús.

Evoco aquí esas trece escenas, siguiendo el número en que han sido clasificadas y comentadas por ejemplo en Restauración del Retablo de la Catedral Vieja de Salamanca (Patrimonio Histórico de Castilla y León, Salamanca 2000), con cita de los textos bíblicos especialmente tomados del evangelio de Marcos, en este orden (cf. también http://roble.pntic.mec.es/jfeg0041/todo_reliduques/arte/reta_sala/retablo_salamanca.html; : http://www.artehistoria.com/v2/videos/190.htm )

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Ramos. 9.4.17. En compañía del Rey, meditación

08.04.17 | 13:00. Archivado en Jesús, Nuevo Testamento, Domingo, dia de la Palabra, Pascua

Retomo el motivo de la postal anterior, señalando que la liturgia de este domingo tiene dos partes principales.

-- La procesión popular de laueles o palmas, con la entrada del Señor en la ciudad de Jerusalén realizada conforme a la lectura de Mt 21, 1-11.

-- La solemne eucaristía, centrada en la lectura de la pasión (Mt 26, 14-27, 66), como anuncio y compendio de toda la Semana Santa.

Quiero seguir centrándome también hoy en la primera parte para destacar. en línea de meditación, algunos elementos históricos y teológicos de la subida de Jesús a la ciudad donde Dios vendrá a manifestarse, de manera que se decida así el sentido de su mensaje, la llegada de su reino.

No es tiempo para largos discursos, sino para la contemplación y el seguimiento.

Se trata de saber cómo podemos recorrer hoy el camino de Jesús, en un contexto distinto, en unas circunstancias en las que nosotros no somos ya sin más de aquellos que formaban parte del cortejo de Jesús, ni Jerusalén se encuentra en la antigua Jerusalén de Judá, sede del templo.

También nosotros estamos llamados a manifestarnos con Jesús, para expresar con nuestra vida el sentido de la "nueva Jerusalén", en un gesto religioso, pero también social y político (mesiánico), en estos días que para gran parte de nuestra población post-cristiana se han convertido en excursión de primavera... donde queda para muchos solos un folklore de procesiones de Semana Santa.

Para muchos, sin embargo, éste empieza a ser un tiempo de ascenso hacia la nueva Jerusalén, retomando la "marcha" de Jesús, su gran manifestación profética y festiva, en contra de los poderes de muerte, que se habían agazapado en Jerusalén (la antigua, la nueva). Buen domingo a todos, buen camino.

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Dom 9.4.17. Provocación de Ramos. Cómo subió Jesús a Jerusalén

El gesto de Jesús el día de Ramos fue una provocacion, por la que él quiso mostrar de manera plástica aquello que quería y pretendía en plena calle, “tomando” de manera ostentosa la ciudad, como si fuera suya, sin contar con las autoridades establecidas, de tipo político-social (Pilatos, el ejército de ocupación romano) y religioso (sacerdotes del templo).

Esta “procesión” de Jesús es la “madre” de todas las manifestaciones cristianas. Jesús no encerró su evangelio en un desierto (como podían hacerlo los de Qumrán), ni plantó su signo junto a un río de frontera (como Juan Bautista), sino que subió a Jerusalén de un modo “provocador”, causando un revuelo ante el pueblo, y poniendo en jaque a la policía religiosa de Jerusalén (ejército para-militar del templo) y a la legión romana (mandada por el Gobernador Pilato), precisamente en los días de aglomeración y fiesta.

‒ Jesús subió, por una parte, como un peregrino más, cantando los himnos y salmos del Dios de la libertad, cumpliendo según eso un ritual establecido, que formaba parte de la identidad del judaísmo.

(Ese gesto, cerrado en sí, sin otros rasgos, propios de Jesús, podría terminar apareciendo como algo folclórico, como algunas procesiones de Semana Santa, declaradas bienes de interés turístico, para entretenimiento de curiosos).

‒ Pero él subió, por otra parte como un peregrino muy especial, presentándose a sí mismo (y dejando que le presentaran sus amigos) como Mesías de Dios, permitiendo que celebraran su venida con ramos de laurel (el árbol del triunfo y la realeza) y con ramas de olivo y palmera, como signos de triunfo.

(Imagen 1 y 2: Corona de laurel como signo de victoria deportiva, política o cultural. De laurel viene laureado. Desde ese fondo se entienden las dos imágenes coronadas de Jesús:
Domingo de Ramos. Jesús laureado
Viernes Santo: Jesús de las espinas)

Jesús aparece este día de Ramos como “Rey laureado” (=coronado de laurel, como los sabios, atletas, emperadores y dioses greco-romanos…), pero esa entrada de laurel le llevó a la corona de espinas del Viernes santo…, de manera que el triunfo de su procesión llevó a la represión, a su condena a muerte.

Jesús subió de un modo provocador, para despertar la conciencia de sacerdotes y jerarcas del pueblo, sin pactar con ellos un tipo de reparto de poder o de dinero, pues hay "males" (hay tipos de poder) con los que no se puede pactar, pues son males (y pactar con ellos es pecado, es renuncia a la libertad y humanidad).

‒ ¿Dónde y cómo tenemos que manifestarnos hoy los cristianos? ¿Con qué tipo de gestos, en qué calles, de manera que nuestras procesiones no acaben siendo puras fiestas de folclore para los turistas? (fiestas financiadas por las autoridades, de decir, por Herodes y Pilato, que deberían pagar aquel año a Jesús para que entrara con garbo y hubiera por él buenos ingresos turísticos en Jerusalén).

En esa línea quiero recordar el evangelio de la procesión de Ramos de este año, tomado del evangelio de Mateo, y precisar después algunos rasgos que definen la identidad de Jesús, reflejada en ese gesto de subida a la ciudad del templo, poniendo de relieve el hecho de que (por fidelidad a la justicia y al bien de los más pobres, según voluntad de Dios) Jesús no pacto ni con la autoridad política ni con la religiosa, siendo al fin condenado a muerte.

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Lunes, 24 de abril

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