El blog de X. Pikaza

¿Dónde vivís? Casa junto al río, faena en el lago.

Con la liturgia del pasado domingo (14.1.18) he comentado la “llamada interior” de Samuel, que escucha una Voz que abre su vida a la presencia y tarea de Dios.

Al lado de esa voz interior he querido exponer el camino de dos (o cuatro) discípulos de Juan Bautista, que preguntan a Jesús “donde vives”, porque quieren compartir con él su casa y su misión de Reino.

Quiero hoy retomar ese doble motivo, comparando ese segundo relato, propio del evangelio de Juan con el de Mc 1, 16-20 donde es Jesús mismo el que llama a cuatro pescadores del lago (¡a los mismos que estaban con Juan Bautista en el río), para que sean con él pescadores de hombres.

Éstos dos motivo nos lleva al centro del evangelio, al mismo corazón de la vida humana (cristiana), entendida como vocación-tare: Una voz que nos llega y despierta por dentro (como al joven Samuel),una voz que al mismo tiempo nos llega desde otros, como la de Jesús cando llama a lo pescadores del lago, para ofrecerles el don y tarea del Reino.

Se trata de volver a la raíz del cristianismo, a veces muy desfigurado, para retomar de esa manera el camino y tarea de Jesús, conforme a estos dos evangelios que son muy significativos: el de la llamada de Jesús en Mc 1 y el de la pregunta y búsqueda de los discípulos en Jn 1.

En el centro de la llamada y tarea cristiana está la voz de aquellos que preguntan: ¿dónde vivís, cómo lo hacéis...? y está la respuesta que sigue diciendo: Venid y vez cómo vivimos. Si ese testimonio y apertura de vida (hospitalidad, puertas abiertas...) no existe evangelio, en un mundo que tiende a cerrarse en sus muros de auto-suficiencia egoísta.

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14.1.17. La Iglesia del Cordero: Vieron donde vivía y se quedaron con él

Expuse ayer el tema inigualable de la “llamada del niño/joven Samuel, para indicar de esa manera el paso del oficio sacerdotal a la vocación profética, en línea de experiencia interior de escucha personal de la “palabra”.

Hoy ofrezco una lectura básica del evangelio de este mismo domingo (2º tiempo ordinario, ciclo B), tomada de Jn 1, 35, 42. Se trata también de una lectura inigualable, que la Iglesia en su conjunto no ha desarrollado y aplicado todavía de forma, a mi juicio, suficiente. En su fondo subyacen los siguientes motivos:

1. Conforme a la visión más “oficial” de la Iglesia, el relato normativo de la vocación de los discípulos de Jesús es el Mc 1, 16-20 par., con la llamada de los cuatro “pescadores” del lago (dos parejas de hermanos: Andés y Simón, Juan y Santiago). De forma poderosa les llama Jesús, mientras están pescando o arreglando redes junto al lago, para hacerles “pescadores de hombres”. Ellos dejan su antigua pesca y le siguen. Es evidente que se trata de un texto “ejemplar” muy teologizado.

2. Según la visión de Jn 1, Jesús no va a buscar a sus cuatro “colaboradores” en plena faena de pesca junto al lago, para iniciarles en algo totalmente nuevo (para lo que no estaban preparados), sino que les va y les encuentra “junto al río de Juan Bautista”, de quien son discípulos. Ellos, los tres o cuatro de esta escena, que son Andres y Simón (y quizá los zebedeos) son ya profesionales de la búsqueda religiosa de Israel, pues lo han dejado todo para seguir a Juan Bautista.

3. También Jesús es discípulo de Juan Bautista, de manera que le podemos presentar como “colega” de Andrés y Simón, y de los otros… (conforme a la escena que seguirá…). Eso significa que antes que discípulos de Jesús, ellos son “colegas suyos”, buscadores de un mismo perdón de Dios, de una misma esperanza y tarea de Reino (de reconciliación final y de perdón). Partiendo de Juan Bautista, que es el Maestro de todos. Nos hallamos pues ante un “Jesús discípulo” con otros discípulos de Juan, buscando el camino de Dios junto al río del perdón/bautismo.

4. El que marca el inicio y la línea de ese nuevo camino es Juan Bautista, quien instituye/define a Jesús como Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Jesús asume esa tarea que le marca Juan Bautista, para ser el “Cordero de Dios” en persona… No es cordero sacrificial del templo, ni cordero de la pascua litúrgica judía… Es Cordero de Dios (es perdón de Dios) con su misma vida, con su conocimiento profundo de Dios, con su entrega a los demás y su enseñanza.

5. Pero Juan Bautista no inicia y traza sólo el camino de Jesús… sino el de sus discípulos, a los que empieza revelando la identidad de Jesús como Cordero de Dios, invitándoles así, de forma velada pero fuerte, a que le sigan… Juan abre el camino, para que sus propios discípulos puedan ser y sean discípulos de Jesús, a quien él entrega “su herencia” su tarea.

6. Los discípulos de Juan, que escuchan su palabra sobre Jesús, no le preguntan a Jesús qué enseña, ni qué haces, sino dónde vives (ou meneis…), para estar de esa manera con él. El verdadero discipulado es “estar con”, morar juntos… Esta es la tarea clave de Jesús y de su Iglesia (de su nueva comunidad): Abrir la casa, no ocultar nada, ofrecer con transparencia su vida y camino a los otros (es decir, a todos). La iglesia posterior ha enseñado a veces desde arriba, ha tenido secretos, ha desarrollado un gran poder… Jesús en cambio sólo dice a los que vienen: ¡Venid y veréis! Les ofrece su casa, con todo lo que hay en ella.

7. Estos discípulos van con Jesús, ven y comparten su vida (su forma de ser…) y queda transformados. No tienen necesidad de más sermones, de palabras: Ven cómo vive Jesús, viven con él y descubren que él es el Mesías de Israel. Esta ha sido y sigue siendo la misión de Jesús y de sus seguidores: ¡Crear espacios de vida mesiánica, liberada del pecado, que es la lucha mutua, la angustia por la supervivencia, el ritual infinito de los sacrificios. Vivir como Jesús (con Jesús), eso es descubrirle como cordero de Dios, superando de esa forma el pecado del mundo. Ellos, los discípulos que “habitan con Jesús” (que crean casa con Jesús) son el verdadero Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

8. En un momento final viene Simón… No es el primero que ha seguido a Jesús, sino que “aprendido” y descubierto el misterio del Cordero de Dios a través de Andrés su hermano (y del otro, que es, probablemente, el Discípulo Amado). Simón viene en un segundo momento, pero será importante en la Iglesia, como le dirá Jesús: ¡Tú eres Simón (como el segundo de los hijos de Jacob), pero serás llamado Cefas, que significa Petros (Piedra…).

Estos son los elementos de la “historia básica” de este evangelio del domingo, que la liturgia ha puesto a la “luz” del relato de la llamada de Samuel (1 Sam 3).

− Dios llama a Samuel desde dentro de su propia vida, como Principio superior de iluminación, en un contexto de transformación religiosa (de superación del pecado del pueblo), en una línea que ha sido explorada por la experiencia mística y orante de las grandes religiones.

− Dios llama a Jesús y a sus discípulos en un contexto semejante de “pecado” (de superación del Pecado), a través de Juan Bautista, que utiliza el símbolo judío clásico del “Cordero” en sus diversas vertientes.

− El tema de fondo es la sustitución (y superación) del Cordero exterior (animal de sacrificio) por el hombre-cordero: La misma vida humana de Jesús (y de sus seguidores) es el cumplimiento del signo del cordero, sin necesidad de ritos ni sacrificios externos.

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14.1.18 ¡Habla, Señor, que tu siervo escucha! Un tiempo de relevo

2º Dom. Tiempo ordinario B. Pasamos de la Navidad y Bautismo de Jesús a la "llamada de Dios", que la liturgia desarrolla con dos ejemplos poderosos, distintos y convergentes:

1. Primera llamada de Jesús a sus discípulos según el evangelio de Juan (1, 34-42), con el paso que lleva de Juan Bautista a Jesús y de Jesús a sus primeros discípulos, que le preguntan ¿dónde vives? y él responde: Venid y veréis. Dejamos este tema para la postal de mañana.

2. Llamada de Dios a Samuel, que responde: Habla, Señor, que tu siervo escucha (1 Sam 3, 1-13). Ese pasaje nos sitúa ante un tiempo de relevo poderoso como el nuestro (año 2018), en el paso entre un tipo de sacerdocio que puede parecer envejecido (ha pactado con el mundo) y una profecía nueva, capaz de poner en marcha un estilo de vida distinto, un mesianismo dispuesto a renovar el mundo.

Como he dicho, prefiero comentar hoy la primera lectura que nos sitúa en el momento clave del paso del viejo sacerdocio de Elí, Mi-Dios, (que oficia en el templo de Silo) a la profecía creadora de Samuel, que acompaña al sacerdote, pero escucha de un modo directo la voz del Dios que le llama de un modo especial para realizar su obra en el mundo.

Dejando a ahora a un lado la llamadas "autobiográficas" de los grandes profetas (Isaías, Jeremías), ésta es la historia de vocación más honda del AT, que puede y debe compararse con las de Abrahán (Gen 12) y Moisés (Ex 3). Ésta es una llamada personal y "social":

-- Esta llamada marca un relevo generacional (Samuel en vez de Elí), con un traspaso de funciones: el profeta ocupará el lugar del sacerdote. Hay cambio fuerte, pero no violencia externa. El anciano liturgo (Heli) aceptara su "derrota": Su tiempo ha terminado, empieza un tiempo de profetas.

-- Esta es una "llamada personal". La Biblia nos pone ante un hombre (un adolescente) que es capaz de escuchar y acoger la voz de Dios, marcando así para Israel una visión nueva y más honda de futuro (en la línea de este niño-Samuel pueden situarse, en una perspectiva muy distintas, las "revelaciones" modernas de los niños/niñas de Lourdes y Fátima, por poner un ejemplo.La de Samuel es muchísimo más poderosa y actual.

He desarrollado el tema en un libro antiguo: Dios judío, Dios cristianos, Estella 1996, 156-160. Mañana presentaré la llamada de Jesús a sus cuatro primeros discípulos según el Evangelio de Juan.

Necesitamos hoy "adolescentes samueles", que escuchen a Dios desde el fondo de su vida, para superar un tipo de religión y santuario como el de Siló, envejecido, vendido quizá a los poderes del mundo y del dinero (como aquel de Siló...). Pero lea cada uno el texto y sienta, viva. La renovación tiene que venir desde abajo, de un adolescente como Samuel.
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7.1.18. Bautismo de Jesús, una humanidad (¿una iglesia?) por bautizar

Terminó ayer (6 del 1) el tiempo de Navidad con la epifanía. De pronto, de un salto, la liturgia nos lleva hasta el Jesús adulto, bautizado por Juan, pasando de los magos sabios que buscan al niño-Dios nacido en Belén, al Jesús re-nacido en el Jordán, para iniciar su tarea de hombre-Dios.

El texto nos pone ante un hecho histórico (Jesús bautizado por Juan), pero el evangelio no narra un puro hecho material, sino la experiencia básica de re-nacimiento de Jesús, renacido del agua, para iniciar su taras mesiánica que culmina en la pascua.

Entre el rito externo (bautismo en agua) y la experiencia personal (bautismo en el Espíritu de Dios, nacer del Padre del cielo) hay una diferencia (son niveles distintos), pero también una profunda unidad, que el mundo actual puede y debe recuperar, si quiere renacer como cristiana. Estos son algunos de sus signos:

1. Nacemos del cosmos, es decir, del agua… Sin agua pura, con viento, con tierra y con fuego…, sin estrellas de cielo y galaxias no podemos nacer… De la tierra con agua brotamos, de un modo especial del agua. Sin bautismo de agua (de mundo) no somos humanos.

2. Nacemos de verdad si nos "nacen" (nos hacen nacer) unos iniciadores, que empieza siendo la madre y el padre, y, en nuestro caso,de un modo especial el profeta-bautista, aquel que nos dice "nace de Dios" (como una iglesia que nos dice: "renace del Padre, del Hijo y del Espíritu). Así bautizan,nos inician otros, haciendo que nos introduzcamos en el misterio, pues nadie renace sólo de sí mismo.

3. Pero tampoco hay bautismo real si no queremos “ser bautizados”, si no nos ponemos en manos del agua de Dios, por medio del “bautista”, en este caso Juan. No nos bautizamos si no dejamos que Dios nos “inmerja” (nos introduzca en su vida), de forma que en su vda vivimos, crecemos, nos movemos y somos, como Jesús (naciendo, al mismo tiempo del agua/vida cósmica y de la palabra del Bautista).

4. Finalmente, no hay bautismo si ese renacer en y por Dios (como Jesús), por el Espíritu, no nos pone (como a él) al servicio de la Vida de Dios, que es la salud y salvación de todos, la fraternidad en justicia, en gesto de amor activo, de compromiso por la libertad, de entrega por la llegada del Reino.

Desde aquí se plantea en la actualidad, año 2018, un gran tema.

1. En los países de vieja cristiandad, la iglesia y las familias han bautizado sin más a los niños, con la promesa de que ellos "asumirán" (aceptarán, desarrollarán) el sentido de este rito místico/social, naciendo de maduros a la vida del Dios de Cristo, al servicio de la comunión humana.

2. Pero esa promesa bautismal tiende a diluirse..., de manera que apenas podemos asegurar que la iglesia (en esta sociedad, con estas familias...) educará al niño en el misterio del bautismo (que es nacer a la vida desde Dios).Hasta hace poco, el tema de bautizar o no bautizar a los niños era un tema de teoría...Ahora han terminado las puras teorías, pues va aumentando el número de aquellos que no bautizan a sus hijos, y aumentará sin duda, si las cosas no cambian muchísimo.

3. Empezamos a vivir en un mundo que está perdiendo el sentido y deseo del bautismo, en una sociedad que en general no siente la necesidad y el don de nacer de Dios, de renacer a la vida del “espíritu” (y que no bautiza sin más a sus hijos). Por eso se plantea el gran tema (¡tema sin respuesta fácil!) de cómo la iglesia y las familias pueden comprometerse hoy a bautizar a los niños si no tenemos la certeza de que de mayores asumirán el misterio y tarea del bautismo.

4. Pues bien, en esa línea, lo que para algunos es una pérdida (una fatalidad. ¡muchas familias no bautizan a sus hijos!), puede convertirse en una bendición y tarea más alta . Está llegando la hora de recuperar el bautismo como "sacramento original": El sacramento y misterio de renacer (=nacer más intensamente), desde Dios, en la línea de Jesús. Nos hallamos ante una humanidad (y una iglesia) por bautizar, en invitación y gesto libre (¡en experiencia suprema!) de renacer desde la vida de Dios, retomando así el camino de Jesús, que hoy "comienza" (simbólicamente) a iniciar su tarea bautisma.

5. Evidentemente, no puedo resolver el tema, hoy día del bautismo de Jesús... Pero sé bien que el bautismo cristiano no es un papel administrativo, ni es un número de estadística eclesial, sino un compromiso de nacer y vivir desde (y en) el Dios de Jesús. A partir de aquí quiero desarrollar algunos elementos del evangelio de este domingo, como verá quien siga.

Imagen 1: Icono del bautismo de Jesús (en el agua madre, con Dios que le alumbra desde el "cielo", con Juan que le inicia, en un mundo de misterio, abierto a lo angélico, a la justicia y comunión de Vida (al Reino).
Imagen 2: Sencillo baptisterio medieval, de una humilde iglesia de pueblo (San Morales, Salamanca, mi parroquia). En una iglesia/edificio, el baptisterio es más importante que el retablo, más importante que el mismo altar). Buen domingo del bautismo a todos los amigos del blog.

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6.I.18. Magos de Oriente: Son sabios, no reyes. Epifania

Epifania es manifestación (de Dios) y conocimiento profundo de los hombres. No es una parte final de la Navidad, sino la Navidad entera.

Por eso se celebra esta tarde la cabalgata de magos, los sabios que vienen de "oriente" (amanecer de la luz) en busca del Niño, y mañana será la gran Epifanía, que hoy presento con el Icono de Navidad del Monasterio Copto de Santa Catalina del Sinai, de formas casi etíopes, de origen egipcio , del que trataré al fin de esta postal.

-- Éste es quizá el más significativo y completo (antiguo) de los iconos del misterio completo de la Navidad, anterior a la gran lucha de los iconoclastas. Éste es en resumen su sentido:

a- Del Círculo más alto (divino) con la tres estrellas de Dios Padre, desciende a Jesús y en él se encarna. como "rayo" de vida, la Palabra hecha carne, por el Espíritu que todo lo viste de rojo... Jesús en una cuna, con aureola de Cruz (se condensa así en el niño toda el misterio del Cristo pascual)

b- En el panel superior están los cuatro Arcángeles, que cantan la gloria de Dios y anuncian la epifanía a los tres magos (cf. arcángel de la derecha); este mundo angélico,presente en los grandes libros sagrados de Daniel y Henoc, desemboca en la encarnación de la Palabra de Dios, a cuyo servicio se pone.

c. En el panel del centro está María, humanidad que da a luz al Niño, entronizado con Cruz en la cuna, y a su lado vienen los tres magos, para descubrir la Sabiduría de Dios que es Jesús (vienen ya a pie, los caballos quedan abajo, a la izquierda). No son "reyes" (poder político), son "magos", esto es los "sabios" más grandes de Babilonia,de Persia y de Egipto/Etiopía, las tres partes del mundo, en la línea de los sabios de gran conocimiento del libro de Daniel.

d. En el panel inferior, un ángel músico entre cabras llama con su flauta a los pastores, y hay así aparece uno de ellos, a la derecha,con su zurrón. Los caballos de los magos están prontos a la izquierda, junto a José (que es Israel) pensativo y descubriendo el misterio, mientras dos mujeres (que son la humanidad entera, una de las cuales ha de ser María ¿y la otra Isabel?) limpian y visten al niño. Los caballos de los sabios aguardan a la izquierda, para llevar el buen conocimiento al mundo entero, en cabalgata de Navidad y Pascua.

Hay más elementos en la escena, pero voy a quedarme con estos. Es evidente que estos "magos" no son reyes, sino sabios. Vienen de oriente (lugar donde nace el Sol de la Sabiduría, encarnada ahora en Jesús: el rayo de Dios le llena). Estos sabios representan la sabiduría ancestral de oriente, en línea de misterio y humanidad sagrada, más que la filosofía griega y la política de Roma. Así queda representada en la Epifanía de Dios que es Jesús Niño la sabiduría universal del mundo, en claves simbólicas.

Ésta es quizá una recreación del más misterioso de los libros del Antiguo Testamento, el de Daniel, que es una disputa de sabios/magos babilonios, persas, sirios... con Daniel y sus tres amigos sabios judíos (y en esa línea se sitúan otros elementos de la literatura profético-apocalíptica de Isaías a Henoc, recreada por los evangelios de Lucas, Mateo y Juan.

Pero aquí la Sabiduría de Dios no es una palabra apocalíptica sobre el fin del mundo, sino la vida del Niño/Dios que se dispone a recorrer con los hombres el camino de la humanidad, de la historia cósmica.

Ésta escena muestra que la Sabiduría de Dios y de los Hombres es un Niño que Nace, con los cuatro arcángeles arriba, María y los sabios junto al Niño en el centro, y el otro ángel músico con cabras y pastores que vienen, en un entorno de naturaleza sagrada, mientras José medita, los caballos están listos para llevar por todo el mundo el mensaje y dos mujeres acogen y cuidan al Niño.

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Ante el cambio de año: Navidad Judía, Navidad Cristiana (con H. Arendt)

-- Todo nacimiento humano es Navidad, presencia y promesa de Dios, en la fragilidad y riqueza de la vida, abierta al futuro de una esperanza que nos sobrepasa.

--No hay nacimiento sin promesa de los padres y/o educadores, esto es sin compromiso de asistencia y de futuro. Sólo se nace por otros, es decir, donde hay personas (madre, padre, sociedad...) que dicen al niño "tú serás", con comprometemos a que vivas, te daremos cuidado, palabra y asistencia, para que tú seas.

-- Todo nacimiento es finalmente perdón, esto es, gratuidad, por encima de los mecanismos de violencia y de ira, de la lucha mutua y la venganza... Nacer humanamente es recibir vida gratuita, por encima de todos los "pecados", los errores, las venganzas, poner en marcha una existencia nueva, una "ventana" de Dios en la tierra.

Así pueden resumirse los tres momentos principales de la antropología madura de Hanna Arendt (1906-1975), pensadora y testigo del judaísmo y de la humanidad, que ha marcado la tradición del siglo XX, en torno al holocausto nazi (la anti-navidad) y a su superación, más allá de la pura justicia retributiva (vindicativa).

De esa forma, ella ha trazado, desde su tradición judía, de una manera básicamente laica, pero abierta al misterio de la Vida universal, los tres elementos básicos que la Navidad Cristiana ha desarrollado desde el mismo judaísmo, en clave religiosa.

Pienso que así puede y debe presentarse como testigo privilegiado de la Navidad cristiana, repensada desde la más honda tradición judía, de un modo universal...como esperanza y tarea de Navidad, que es nacer, perdonar, pactar:

1. Ser hombre es nacer, ser hombre es Navidad (es decir, que te nazcan), en gratuidad, para iniciar un nuevo camino de vida, como Dios ha querido hacerse nueva vida humana en Jesús.

2. Ser hombre es prometer, esto es, que prometan darte vida: es pactar, recibiendo y dando la palabra... Ser hombre es palabra hecha carne, como dice Jn 1, 14, ofreciendo a cada niño que nace un espacio en la gran alianza de la vida.

3. Ser hombre es, finalmente, perdonar..., no hallarse atado al pasado, comenzar de nuevo, cada vez, en cada nueva historia... superando incluso el holocausto nazi (nacimiento), esperando encontrar nuevos caminos de vida.

Éstos momentos definen la "navidad" universal, tal como los ha puesto de relieve H. Arendt, en clave antropológica. Marcan el camino la Navidad Judía, en línea antropológica (abierta, a mi entender, al cristianismo).

En esa línea podría estudiarse la "infancia judía" de Jesús, evocada en cientos de libros, casi siempre en clave de piedad intimista y folclórica. Pero en estas reflexiones quiero destacar más bien la fuerte Navidad humana de H. Harendt, en línea judía, cristiana, universal.

Ciertamente, los judíos "ortodoxos" pueden sentirse a veces molestos por la Navidad cristianano creen en la "encarnación" radical de la Palabra de Dios en Jesús, ni creen en la "intimidad vital" de Dios (como Padre/Hijo en el Espíritu), y según ellos la verdadera Navidad prometida por Isaías no ha llegado aún.

-- Y porque sienten que los defensores de la Navidad cristiana han sido a veces anti-semitas, han utilizado el nacimiento de Jesús-judíos para oponerse a los judíos..

Sea como fuere, los judíos más tradicionales siguen a la espera de la verdadera Navidad, admirados, emocionados... ante lo que será la Futura Presencia Universal de Dios, como cumplimiento del mesianismo del AT.

En esa línea, no en contra de los judíos, sino aprendiendo de ellos lo que nos parece "mejor" (su gran herencia mesiánica) y creyendo humilde pero intensamente que su esperanza ha empezado a cumplirse en Jesús de Nazaret, los cristianos celebramos la Navidad de Dios (y de los hombres) en Jesús de Nazaret.

En esa línea, entre los judíos que nos enseña mejor a celebrar la Navidad quiero citar a H. Aredt, discípula de Heidegger,perseguida por el nazismo, quizá la mejor antropóloga del siglo XX. Ella nos dice que la Navidad no es un fiesta particular de algunos cristianos, sino fiesta y tarea universal de todos los hombres y mujeres del siglo XXI
Imagen 1: Hanna Arendt, antropóloga judía, testigo de la Navidad universal
Imagen 2: Estrella de David, que los cristianos tomamos como signo del nacimiento de Jesús en Belén (Navidad cósmica).
Imagen 3: Jesús judío, en el templo de Jerusalén.Presidiendo la escena, Moisés con la ley judía en la vidriera; José a la izquierda con las palomas de la "purificación" (ofrenda del niño en manos del Dios del templo); Ana la viuda judía acompaña a María en la Presentación del niño, a quien recibe, en nombre de Dios el anciano Simeón, que canta el himno israelita de la plenitud de los tiempos; el niño acaricía al anciano judío.

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31.12.17 ¡Corre, corre José, que no cojan a Jesús y María! Domingo de la familia

Se junta el 31 la fiesta de fin de año (San Silvestre) con la Sagrada familia. Es por un lado la fiesta de las grandes carreras de fondo, con el despilfarro de la Nochevieja (gastar y gastar), y, por otro, la fiesta (!) de los que huyen perseguidos, buscando libertad, como José y María, con Jesús, solos en la noche, con un pobre asno (imagen 1: cuadro de Rembrandt, no necesita comentario).

Acaba así el año con la "navidad" de la Sagrada Familia, formada por José, con María y Jesús, una banda “ejemplar” de emigrantes peligrosos, que deben huir de su patria (donde les persiguen), buscando otra tierra también rica en opresiones (Egipto).

Tomo como evangelio de este día el de Mt 2, que es una continuación del ayer (los Inocentes), un reflejo impresionante de la "fiesta de la vida", mientras Jesús huye, en un mundo dividido:

-- Unos niños mueren en Belén, sin más pecado que el haber nacido en un mundo ocupado por otros, como signo de Jesús, que morirá en la Cruz, ya de mayor, con y a favor de esos niños, y de todos los perseguidos y asesinados de la historia.
-- Pero Jesús logra escapar, porque José y María le llevan a Egipto... llevando en el alma la historia de los niños muertos, para vivir y proclamar por ellos (para ellos) el reino de la libertad completa.

Sobre la “huida” y estancia de la familia sagrada en Egipto se han escrito mil historias, y algunos añaden que Jesús habría aprendido allí las artes antiguas del país de las pirámides, haciéndose mago etc. Pero el texto del evangelio, de tipo simbólico, sólo trata de la huida y la persecución sin más, una historia desnuda, pero llena del milagro de la libertad en medio de la persecución.

No sabemos si los padres de Jesús tuvieron que saltar algún muro, cruzar empalizadas, burlar policías con perros adiestrados. Algunos dicen que siguen por ahí, en una patera (imagen 2, tampoco necesita comentario), que aún no ha llegado a las islas de la libertad, otros afirman que intentan salir de Belén, pero que el muro actual es mucho más alto que el de Herodes, otros dicen que siguen buscando coyotes buenos para cruzar la raya de Nueva México o Azizona...

Según el Evangelio, José, con María y Jesús, lograron escapar y huir al exilio, volviendo después, bajo peligros de su tierra. Así aparecen como patronos de emigrantes, fugitivos, ilegales.. Ellos tuvieron suerte, logran escapar; muchos no lo consiguieron entonces, ni lo consiguen ahora. Pero no se escaparon para desentenderse de los otros, sino para ayudarles mejor.

Mientras tanto, muchos de nosotros podemos seguir celebrando la fiesta de la Familia Vacía (vacía de Dios, carente de solidaridad humana…), con mucha cava, perfumes caros y vestidos de diseño,... con regalos inútiles para nuestros niños... corre, corre, familia de Jesús, como una banda célula de exiliados peligrosos, buscados por la policía...

Sigue, sigue la familia de Jesús, como recuerda hoy la liturgia, para que nosotros no olvidemos que Dios nace en una "cuadra" o una "cueva", en las pateras, en los caminos del exilio, en medio de la noche.

Sigue, sigue, familia de Jesús, tenemos que decir nosotros, no sólo con palabras, sino con hechos, con un gesto de acogida social y familiar, personal y universal, abierta a todos los niños, a todos los mayores fugitivos, errantes, sin tierra, en una tierra que sigue "manando leche y miel" para los privilegiados de la historia.

Ha nacido Dios en una familia de “fugitivos”, emigrantes perseguidos por un tipo de ley que aquí en España, como en la Mesopotamia de Abrahán y en la Judea de Jesús sigue estando al servicio de los "propietarios" de turno, que sirven a sus "dioses", según la ley inventada por ellos.

Así lo quiere indicar la imagen 3, con Abrahán, que huye también de la alta Mesopotamia, buscando libertad, con sus mujeres e hijos, como digo en ese libro... Su huida fue signo de la huida de los hebreos de Egipto, de la huida de José y María, con Jesús (con un pobre asno, sin camellos)..

Desde Abrahan e Isaac/Ismael, hasta María y José con Jesús, ésta es nuestra verdadera historia, la historia de la familia humana, que ha existido y existe por el tesón de fugitivos como estos. Esto somos, hijos de fugitivos, por ellos existimos. Nuestro Dios es también un fugitivo (Vino a los suyos y los suyos no le recibieron, como dice el relato fundante de la Navidad: Jn 1).

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28.12.17. No es para tomarlo a broma. Los "santos" inocentes

El 28 del XII, en plena Navidad, tras la memoria de Esteban y de Juan Evangelista, la Iglesia ha situado la Fiesta de los Niños Inocentes que, según Mt 2 murieron por lo mismo que morirá Jesús, es decir, a causa de la violencia y prepotencia de todos los "herodes y pilatos" de la historia, con los sacerdotes buscadores de poder, esto es, de aquellos que por ansia de dominio, de placer egoísta o de dinero, destruyen a los niños (y también a los mayores).

No es un día de bromas, para jugar de un modo "inocente" con los niños, o para inocentadas mayores a los ya crecidos (como las que suelen hacer este día en España y en otros países), sino todo lo contrario: Éste es para los cristianos uno de los días más "fuerte" del año, la jornada del Gran Pecado, que la Iglesia ha querido situar a los tres días de la fiesta "inocente" de Jesús, acogido en amor por María su madre y por José (mientras los herodes siguen matando a los niños, como evoca el evangelio de Marcos).

Ésta no es fiesta de olvido y diversión (aunque la broma sea sana y necesaria, en otro aspecto), sino de seriedad suprema, ante un mundo que sigue manipulando y "matando", de mil formas, antiguas y nuevas, la vida y la inocencia de los niños, por egoísmo de los mayores (de ambos sexos, como se dice, y de todas las condiciones sociales, incluso las religiosas).

Pecado es oprimir y negar su derecho a los pobres (mujeres sin defensa ante un tipo de machismo oficial o particular, extranjeros con o sin papeles, enfermos) conforme a la palabra más honda del del AT (donde lo primero es respetar a huérfanos, viudas y extranjeros) y de MT 25, 31-46. Pecado es rechazarles, no ayudarles.

Pues bien, el pecado supremo será el de destruir o no acoger a los pobres de los pobres, que son los niños. En esa línea, ante el Nacimiento de Jesús entendido como gracia suprema, la Iglesia ha colocado el día del supremo pecado, la "matanza" de los inocentes.

No, no es día de simple broma, como si no pasara nada, sino al contrario: es día de suprema responsabilidad familiar y social, eclesial y política ante los niños, porque pasa mucho, no sólo por "religión", sino por exigencia de la vida, pues una sociedad que olvida o abandona a los niños se destruye a sí misma.

Esta "memoria" de la Navidad de Jesús nos sitúa ante los niños que son víctimas de algún tipo de "herodes", de Belén, y de todas las regiones y caminos de la tierra donde son utilizados por orgullo de poder y de placer o de dinero, y así forman la verdadera Compañía de Jesús, están con él desde el principio (son Él, el mismo Dios encarnado).

Antes que la gran Compañía militante de Jesús que fundo Ignacio de Loyola, para extender el evangelio desde la pobreza y la entrega de la vida se encuentra esta inmensa "compañía" niños utilizados, abandonados o asesinados, de la actualidad, como sabe el Papa Francisco, de la Compañía de Jesús.

El Evangelio les presenta como inocentes asesinados, víctimas de una sociedad (un rey) que para mantenerse en el poder les mató "a voleo", de dos años para abajo para asegurarse de que ninguna le podría arrebatar el trono.

La cosas quizá no pasaron así en un sentido externo, pero aquel Herodes y otros muchos han matado y siguen matando a los niños, que forman el último eslabón de una cadena de violencia y terror homicida, que se sigue justificando como "daño colateral", por intereses de poder de diverso tipo.

Entre los inocentes muertos por (con) Jesús están los del Holocausto nazi o los de los nuevos holocaustos de todo tipo,que mueren de hambre o son asesinados, seducidos, pervertidos por diversas pederastia y no crecen en salud de cuerpo y alma, o no logran nacer, por egoísmo ajeno.

Noo quiero hablar hoy de los no-nacidos, sino de aquellos que nacen para ser asesinados, humillados, abandonados tras haber nacido. Ellos son como Jesús (son el mismo Jesús),pero una Navidad truncada.

Las imágenes son, por desgracia, conocidas... y se siguen dando, no sólo en los países pobres, sino también en más ricos, donde a veces son más manipulados, abandonados y utilizados los niños, a veces con grandes razones.

El tema que sigue ha sido desarrollado a partir de mi Comentario de Marcos, donde expongo la raíz de este evangelio, centrado en gran medida en el cuidado de los niños. Buen día a todos, en broma y en serio.

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27.12 San Juan Evangelista, teología de la Navidad

27.12.17 | 08:41. Archivado en Jesús, Nuevo Testamento, Adviento - Navidad, Evangelios

La iglesia recordaba ayer a San Esteban, el Mártir de la Navidad. Hoy celebra la fiesta de San Juan Evangelista llamado desde antiguo “el teólogo” sin más (Ho Theologos) , siendo de un modo especial el teólogo de la Navidad.

San Juan Bautista era el profeta, Santa María la Madre (con José), San Mateo y San Lucas son los narradores y testigos… San Juan evangelista es el teólogo del Dios que se hace carne, aquel que ha descrito de forma insuperable la experiencia y entrega suprema del Verbo de Dios en la Navidad eterna, que se expresa y realiza en la historia de los hombres como Navidad Humana.

Por eso, el comienzo de su evangelio ha sido y sigue siendo el Evangelio de la Fiesta Solemne del 25 de Diciembre, y su figura se celebra hoy, el 27, con su revelación suprema: La Palabra de Dios, Verbo Eterno, se ha hecho carne. De esa forma, con Juan Evangelista nos unimos todos los creyentes, que somos hoy teólogos y místicos de la Navidad.

Así lo indicaré en esta "postal", que se divide en tres partes:

1. San Juan, teología de la Navidad, autor del evangelio por excelencia que canta y revela la historia del Verbo Divino, que ha venido y se ha hecho carne entre nosotros.

2. La figura de Juan como teólogo, aquel que ha contado desde su experiencia la historia del Verbo Encarnado, en forma de Evangelio.

3. El evangelio de Juan, testimonio supremo de la Navidad de Dios en la historia de los hombres.

Estas tres partes están tomadas del Gran Diccionario de la Biblia, con el que quiero felicitar a mis lectores en esta Navidad.

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26. 12 San Esteban, el primer cristiano (mártir) de Navidad

Tras celebrar el Nacimiento, las Iglesias de Oriente y Occidente (católica, ortodoxa, anglicana…) celebran la fiesta de Esteban, testigo y mártir del nacimiento de Jesús, primer “cristiano” universal al que mataron (como a Jesús) por oponerse al sistema religioso del templo y por entender la “religión” como ayuda a los necesitados y mesa compartida.

En el camino que lleva a Jesús hemos ido recordando a los santos de Adviento (Juan Bautista, María de Nazaret, con José. En el camino que nace de Jesús, su primer testigo ha sido Esteban, en griego Stephanos, el Coronado, que está en la base de la Iglesia, antes que Pedro y Pablo, antes que los demás misioneros y obispos, el proto-mártir (primer-testigo) del evangelio. Tres son sus rasgos principales, sus aportaciones permanentes a la vida de la iglesia:

1. Esteban supo que los primeros en la iglesia (antes que sus otros dogmas o grandezas) son los huérfanos y viudas, con las “mesas”, esto es, los abandonados y expulsados de la sociedad establecida, que pueden y deben recibir un lugar en la casa y mesa de la comunidad.

2. Esteban fue el primero que rechazó con Jesús el culto establecido del templo, que se sigue utilizando una excusa para alcanzar el poder y mantener sometidos a los otros. Por rechazar el templo y centrarse en el hombre como signo y presencia de Dios le mataron los representantes del sistema político y sagrado.

3. Esteban fue el primero que vió la necesidad de una “salida”, de una gran ruptura eclesial con las tradiciones establecidas para responder al evangelio de Jesús. Por eso le mataron por “linchamiento democrático”, porque hay un tipo de “democracia popular” que utiliza la ley para destruís a los hombres.

Los cristianos antiguos tuvieron en gran estima a Esteban, al situar hoy su fiesta (26 del 12), tras la de Jesús en Navidad. Así le entendieron como un “doble” de Jesús, de manera que su figura y nombre (San Esteban y Sanestevo de Ribas do sil, Donesteve Baigorri, Étienne, Stephano…) llena nuestros pueblos y lugares.

Teniendo eso en cuenta he querido presentar una visión de la figura y obra de Esteban, recreada de un modo ejemplar (y simbólico) en l libro de los Hechos 6-7, para presentarle como el primer Santo de la Navidad. Mi reflexión se divido en dos partes: (a) Los helenistas de Esteban, primeros cristianos verdaderos. (b) Esteban, mártir de la navidad cristiana.

Imagen 1: Icono clásico de San Esteban
Imagen 2: Uno de los "lugares sagrados" de San Esteban, en la Ribeira Sacra, San Estevo de Ribas do Sil, en Ourense.
Imagen 3: Relieve románico, martirio de San Esteban: Arriba el hijo del hombre. Abajo: lapidación de Esteban; Pablo en medio guardando la ropa de los que le lapidan; Esteban contempla al Hijo del hombre.

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Bodas de Dios, Romance de Navidad

24.12.17 | 10:11. Archivado en Jesús, Nuevo Testamento, María, Adviento - Navidad

Ésta es la fiesta de Dios, que se canta y se cuenta con música y letra de amor admirado y de pasmo, como dice San Juan de la Cruz (=SJC) en su Romance de la Trinidad (=RomTrin), que hoy quiero presentar y comentar como Villancico de Navidad, un texto de poesía popular para confesar cantando el contenido de la fe, porque la fe se narra, no se prueba; la fe se atestigua, no se impone.

Para confesar su fe en "romance" (no en latín de clerecía) ha compuesto SJC estos 310 versos que los editores han llamado Romance… sobre la Santísima Trinidad, pero que estrictamente hablando no trata sólo de Trinidad,amor de Dios en sí (RomTrin 1-76), sino también de Creación, amor de Dios expandido y regalado (RomTrin 77-220), y de Navidad, amor de Dios hecho carne (RomTrin 221-310).

La Navidad es para SJC una Fiesta de Nacimiento y Bodas, el desposorio (Alianza-Matrimonio) de Dios con los hombres en Cristo. Así se entienden los temas que SJC del Romance, los artículos o dogmas de su credo, en un fuerte y bellísimo relato de evangelio, que hoy presento como ampliación de mi Ejercicio de Amor .

Esta postal es algo larga, una extensa felicitación de Navidad Cantada, como la cantaba SJC por los caminos de la ancha Castilla y por las sierras de Jaén y de Granada. Quien tenga menos tiempo lea sólo la parte final que trata del pasmo de la Madre y del llanto de Dios que ha querido aprender a llorar con los hombres que cantan y lloran:

Los hombres decían cantares, / los ángeles melodía,
festejando el desposorio /que entre tales dos había.
Pero Dios en el pesebre / allí lloraba y gemía,
que eran joyas que la esposa / al desposorio traía.
Y la Madre estaba en pasmo / de que tal trueque veía:
el llanto del hombre en Dios, /y en el hombre la alegría,
lo cual del uno y del otro / tan ajeno ser solía (RomTrin 297-310)

Con este Romance de la Navidad queremos Mabel y yo felicitar a nuestros amigos y lectores, deseándoles amor de Navidad y de todo el año, de parte del Dios que se encarna en la pobreza de los hombres.

Hay una Navidad de derroche que deja en llanto al hijo de Dios (mientras lloran con millones de pobres y enfermos del mundo). Pero hay también una navidad de misterio y solidaridad, que deseamos a los hombres y mujeres de la tierra.

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El Verbo Divino... viene de camino

Estas palabras forman parte del villancico de adviento de Juan de la Cruz y son propias de la Vigilia de la Navidad:

Viene de camino el mismo Dios que es “adviento” (de ad-venir, advenimiento), y viene con él y para el María, la virgen preñada del Verbo Divino, como todos nosotros venimos, "pregnantes" de Dioso…

La Virgen Pregnante, embarazada y libre de amor le lleva, y con ella nosotros, la Humanidad entera, portadores y "madres" del Verbo de Dios, que ha querido encarnarse y decir su palabra (habitar) en nosotros (Jn 1, 14)

Del Verbo Divino viene ella como portadora y venimos nosotros, pues en él existimos y somos (Hch 17), porque Dios habla y nos ama desde el comienzo del tiempo, de muchas maneras, para decirse al fin plenamente en el Cristo de María, que es la humanidad plenificada

¡Si le dais posada! Así pide este verso final, en forma de petición velada y deseo. El Verbo de Dios, que es vida hecha Palabra peregrina de amor, necesita de nosotros, y espera que abramos nuestra puerta, para él en persona, pues viene y llama en todos los que vienen llamando de oriente y occidente, pidiendo posada, un reposo de amor y de justicia en nuestra tierra.


Éste es el tema final de las letrillas: Dar posada al Verbo de Dios en nuestra vida, y en él a todos los peregrinos , como seguirá diciendo el evangelio de pascua (Mt 25, 31-46). Dar posada (casa y reposo, conversación de amor) a la “virgen humanidad” que viene y llama, pidiendo acogida… Este es el evangelio, es la tarea de Adviento: Viene Dios, la Virgen preñada le lleva en su seno.

¿Queremos acogerle? Este es el motivo central de la famosa letrilla de Adviento de San Juan de la Cruz, quizá la más urgente y conocida de la literatura y teología en lengua castellana, tarea de humanidad en este fin de año 2017

Imagen 1 y 2: La virgen Preñada: una románica (el vientre de María preñada es todo el universo), otra gótica (María enamorada acoge la palabra)
Imagen 2 y 3: Viene de camino, sobre un asno,pues va a dar a luz, con José
Imagen 4 y 5: Si le dais posada..."Sinagoga" de estudiosos de Juan de la Cruz en Segovia, que quisimos dar posada al verbo de Dios

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Viernes, 19 de enero

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