El blog de X. Pikaza

Apariciones de Jesús: ¿Históricas y creadoras o histéricas y vanas?

Vivimos en un mundo de apariciones, es decir, de signos más o menos visuales o auditivos, con evocación de presencias que fundan (o dicen que fundan), definen e impulsan nuestra vida en sentido positivo (pero con riesgo de volverse destructoras).

Así ayer y hoy, por ejemplo los medios nos han despertado con la visión de los regueros de luz de muerte de las bombas smart/inteligentes de USA, GB y FR, cabalgando sobre el cielo de oriente para caer en empresas, quizá también de muerte, de Siria. Evidentemente, son apariciones inducidas, de propaganda del poder, con muerte añadida.

En cualquier lugar del mundo se están "celebrando" ahora mismo reuniones de güijas o de otro tipo de espiritismos, que quieren ponernos en contacto, también inducido, con posibles espíritus de un mundo pretendidamente superior, donde habitarían los muertos, para comunicarnos con ellos (en general, estas presencia y/o apariciones son destructoras, como indicaré, desde una perespectiva bíblica, al comentar algunos textos del AT).

Se habla por doquier de apariciones (¿siempre inducidas? ¿de qué forma?) de espíritus, ovnis o entes preter- y sobre-naturales, e incluso de santos que poblarían la otra cara de nuestra pequeña "sabiduría lunar" o nocturna, como mil veces se ha dicho (evidentemente, de una luna que está más allá de los cohetes estelares lanzados por los hombres).¿Cómo distinguir las verdaderas y/o enriquecedoras de las falsas y destructoras?

Pues bien, en este gran teatro de apariciones, los relatos pascuales nos dicen que Jesús se ha aparecido... enriqueciendo así nuestra vida, esto es, abriendo nuestra experiencia y compromiso a un plano más alto de comprensión y acción humana. Por su parte, la liturgia cristiana añade que la aparición de Jesús no sólo es verdadera sino principio y sentido de todas las verdades, fundamento del cristianismo.

Los cristianos afirman que la visión/aparición de Jesús resucitado es creadora de vida, principio de salud. Por el contrario, hay otros que afirman (como decía ya Celso en el II d.C.) que esas apariciones eran enfermizas, en la línea de una histeria destructora, como cierto tipo de visiones y posesiones demoníacas (discutidas por Mc 3)... Por eso es necesario hablar de su naturaleza y/o novedad.

Algo he pensado y estudiado sobre el tema, y me he atrevido a decirlo en el Diccionario de las tres religiones (pág. 103-107), cuyo texto retomo básicamente en lo que sigue, para ofrecer un panorama de lo que han sido (y cómo han sido y son) las apariciones/presencias de Jesús resucitado, como puerta de acceso a un tipo de realidad superior, cuyos testigos quieren ser los cristianos (hombres y mujeres que "ven" algo muy especial, que transforma o debería transformar su vida).
Que siga el buen domingo para todos.


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Marcelino Legido, un halo de luz para muchos (Vida Nueva)

Ramón Roldán de Arriba (Palencia), acaba de publicar una recensión del libro sobre Marcelino Legido (Imagen), con el título Un halo de luz para muchos

Aprovecho la ocasión para seguir recomendando el libro y el estudio del pensamiento de Marcelino Legido. Todo lo que sigue es de Ramón Roldán:

Un halo de luz para muchos. Así nos exhorta Pablo VI en Evangelii nuntiandi a ser testigos auténticos del Evangelio: “El mundo exige y espera de nosotros sencillez de vida, espíritu de oración, caridad para con todos, especialmente para los pequeños y los pobres, obediencia y humildad, desapego de sí mismos y renuncia.

Sin esta marca de santidad, nuestra palabra difícilmente abrirá brecha en el corazón de los hombres de este tiempo” (EN 76). Si alguien ha vivido todo lo señalado por el papa Montini, ha sido Marcelino Legido (1935-2016), a quien los autores de este libro le dedican un homenaje, año y medio después de su muerte.

Todos le conocieron en vida y, entre ellos, figuran ocho obispos, teólogos –algunos bien activos en la actualidad–,reconocidos pastoralistas, un buen
puñado de sacerdotes, gentes sencillas del pueblo fiel y personas de la cultura. Si lo han hecho, es debido a la admiración que sienten por su atrayente seguimiento de Jesucristo. Fue un evangelizador como pocos, siguiendo a Jesús, “el primero y más grande de los evangelizadores” (EN 7), la gran pasión de Marcelino Legido.

Lo que más sorprende de estas páginas es comprobar cómo unos y otros, sin excepción, coinciden en testimoniar que fue, de un modo especial en la etapa más decisiva de su vida, un sacerdote excepcional, influyendo de modo muy destacado en la marcha de la Iglesia posconciliar, sobre todo con la fuerza de su ejemplo.

Veamos tan solo cuatro testimonios directos de ersonalidades bien diferentes, que aparecen en estas páginas:

“Sus escritos, su docencia filosófica en Salamanca y, sobre todo, su fecundo y dilatado estilo ministerial y pastoral, henchido de simplicidad evangélica y del deseo de caminar con el pueblo en el medio rural salmantino, influyeron enormemente sobre varias generaciones de curas entre las que me encuentro”
(Cardenal Carlos Osoro, p. 65).

“Marcelino Legido ha sido uno de los teólogos y apóstoles ‘trinitarios’ más significativos del siglo XX, al servicio de una transformación radical de la Iglesia” (Xabier Pikaza, escritor y teólogo, p. 177). Y, on el lenguaje de Ap 21-22, añade: “Quisiera cantar yo también al Dios de la vida, dándole gracias por haber conocido a Marcelino, compartiendo con él
algunos de los momentos más intensos de mi vida cristiana” (p. 219).

El filósofo Carlos Díaz empieza así su relato: “Fue en
Salamanca donde conocí a la persona que sin ningún género de dudas más iba a influir en mi vida, Marcelino Legido, laico entonces aún no ordenado
sacerdote, aunque ya lo rumiaba, y que a todos nos maravillaba por su claridad, su rigor y su dedicación sin reservas a la enseñanza de la
ilosofía… Efectivamente, aquel hombre era diferente al resto de la umanidad. Tenías que verle quererte irrepetiblemente e incondicionalmente. No tenía nada suyo, como no fuera la sonrisa y los brazos abiertos” (p. 385).

“Marcelino Legido puede que sea el sacerdote que más nos ha influido a los curas españoles del último cuarto del siglo XX” (Eugenio Alberto Rodríguez, p. 475).

Comunidades donde sirvió

En las comunidades donde sirvió con especial dedicación, también dejó su marca imborrable: “Compartió todos sus bienes. Él entendía y vivía tan a
fondo la gratuidad del Evangelio que lo que recibía como sacerdote lo portaba a la comunidad… Para vestir tenía lo imprescindible: un jersey gris de lana, recosido; un pantalón de pana, unas botas y una boina, ropa del pueblo” (La comunidad cristiana de El Cubo de Don Sancho, p. 451).

“Las celebraciones diarias de la Eucaristía nos han sido un tiempo especialmente intenso de encuentro con el Señor… Pero, además de esta ayuda espiritual de D. Marcelino por su directo trabajo pastoral y evangelizador, nos hablaba e interpelaba su presencia, su persona, su tono de voz: todo transmitía humildad, sencillez, vivencia evangélica” (Carmelitas Descalzas de Salamanca, pp. 496s).

Este santo y sabio, discípulo y apóstol, pastor y servidor, profeta y testigo, filósofo y teólogo, místico y poeta, hondo conocedor de san Pablo, pobre y humilde, lúcido y coherente, sencillo y desprendido –estos nombres y adjetivos aparecen en el libro, todos dedicados a su persona–, ha reflejado como pocos con su diaria existencia agraciada “quién es Dios para el hombre y
quién es el hombre para Dios en estos tiempos nuestros de incertidumbre
pero apasionantes” (p. 25).

Su inteligencia bondadosa, sus sentimientos misericordiosos y su
comportamiento aleccionador pasaron por la Iglesia de Castilla y por no pocos lugares de nuestra geografía como un halo de luz que nos hizo mucho bien.

RAMÓN ROLDÁN DE ARRIBA

(file:///C:/Users/Equipo/Downloads/Marcelino%20Legido%20Recensi%C3%B3n%20en%20VN.pdf):


Placuit Deo. Francisco y Ladaria de la mano, un gran comienzo

Sólo Ladaria ha podido escribir y firmar (con su equipo) esta Carta de la Congregación para la Doctrina de la fe, sobre los dos riesgos de la Iglesia y de la sociedad actual:

-- El riesgo de una gnosis espiritualista, que busca la salvación fuera de la “carne” (de la humanidad y de la historia).
-- El riesgo de pelagianismo centrado en el valor de la acción, que busca la salvación sólo en las obras de los hombres, como la perfección suprema (el cielo) fuera lo que ellos hacen.

Sólo ha podido escribirla Mons. L. F. Ladaria, siguiendo la inspiración y magisterio de Francisco, empeñado en superar estos dos peligros, de forma que podemos afirmar que en el fondo lo han escrito los dos a una sola mano.

En esa línea, parece claro que la Congregación de la Doctrina de la Fe ha querido escribir esta breve y sustanciosa Carta no sólo para exponer la recta doctrina y praxis de la Iglesia, sino también para defender el programa y camino eclesial del Papa Francisco, a quien muchos (sobre todo dentro de la “casa”) le han acusado de hombre ambiguo en la fe y poco teólogo.

Entre los “acusadores” del Papa parece estar el propio Müller que fue, antes de Ladaria, el poderoso Prefecto de la Congregación de la Doctrina de Fe, a quien Francisco dejó a un lado para nombrar en su lugar a Ladaria (con público disgusto del germano).

El nombramiento de Ladaria (que era vice-prefecto con Müller) ha sido a mi juicio uno de los mayores aciertos de Francisco. Por un lado, ha sido un nombramiento “lógico”: Acabado el tiempo de Müller era normal que le siguiera (ascendiera) su “vice” (¡que había sido nombrado por Benedicto XVI, no por Francisco). Por otro ha sido un nombramiento “revolucionario”, pues significa un cambio de rumbo en la Congregación de la fe.

He leído seguido bastante a Müller desce hace más de 20 años (pues le conocí cuando venía a dar cursos a Salamanca, de la mano de D. Olegario González de Cardedal). Pero conozco mejor a Ladaria, pues hemos sido “colegas” en la misma asignatura, él en Comillas, yo en Salamanca. Además, le traje y presenté algunas veces (con el inolvidable Nereo Silanes) en las Semanas de Estudios Trinitarios, donde tuve ocasión de dialogar con él.

Le he dedicado además varias recensiones de colega, amistosas y discrepantes (¡como es lógico, en un plano universitario), en la revista Estudios Trinitarios, con una semblanza detenida y elogiosa en mi Diccionario de Pensadores Cristianos (Verbo Divino, Estella 2010, 525-527).

Puedo decir, sin miedo a equivocarme, que Ladaria es un “lujo de Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe”, hombre sensible y humano, artista y pensador, gran maestro (en Comillas y en la Gregoriana), uno de los que mejor conocen la vida y doctrina de los Padres de la Iglesia, en cuyo magisterio se funda este documento titulado, titulado Placuit Deo: Dispuso Dios en su sabiduría (Ef 1, 9).

Texto castellano de la Carta de la C. para la Doctrina de la fe:
http://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2018/03/01/plac.html

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25.2.18. Transfiguración: Orar en el monte, curar al niño enfermo

Domingo 2º de Cuaresma. Iniciado el camino que lleva a la pascua, la liturgia nos sitúa ante una escena simbólica de hondo sentido mesiánico:

-- Para llevarnos al Monte de la Cruz, el evangelio nos hace pasar por el Tabor, para que contemplemos allí a Jesús transfigurado, con Elías y Moisés, mientras en la parte inferior un grupo de discípulos discute con escribas y familiares sobre la curación de un niño lunático (Imagen 1, cuadro de Rafael, en el Vaticano).

-- El relato del Tabor traza un camino de subida y bajado con Jesús, como indica la imagen 2 (icono oriental), con los tres discípulos subiendo por un lado y bajando por otro, con Jesús, primero para ver a Jesús, después para decir al mundo lo que hemosvisto.

Subimos con Jesús y él nos revela el misterio radiante de su vida floriosa, para abrir nuestros ojos y darnos la mano en la noche de la contemplación, y en la mañana del compromiso.

Caminemos con Jesús y con sus tres discípulos cercano (Pedro, Juan, Santiago), no tengamos miedo, nos espera el Señor en la Montaña, con sus dos grandes testigos, Elías y Moisés, toda la Biblia, toda la historia.

Ésta es una de las escenas más queridas de la piedad y del arte cristiano. El relato y el Icono de la Transfiguración ha acompañado y sigue acompañando a millones de cristianos en su peregrinación. Es bueno que la liturgia lo ponga ante nosotros, para tomar con más fuerza el camino, ahora que va avanzando la cuaresma.

El primer Icono es quizá la obra maestra de Rafael Sanzio, y así he querido reproducirlo en grande, para que el lector y orante se fije y obre en consecuencia. Tiene dos planos, sensiblemente iguales:
(a) En el superior Jesús con Elías y Moisés, mientras yacen admirados y con miedo los tras discípulos principales.
(b) En el plano inferior están los otros nueve discípulos que han quedado en el llano, discutiendo con escribas y parientes de un niño "lunático", al que no logran curar... hasta que Jesús baje de la montaña...

El segundo Icono recoge la tradición oriental, ortodoxa, y nos sitúa también ante dos planos. (a) Arriba Jesús transfigurado, con Elías y Moisés y los tres videntes. (b) En la parte inferior los tres discípulos, que por un lado suben con Jesús para "verle" (contemplación) y por otro bajan (también con Jesús) para curar el niño enfermo.

He desarrollado extensamente el tema en Comentario a Marcos (Estella 2017). Aquí sólo ofrezco una introducción a la lectura histórica y temática de esta escena central del evangelio, invitando a mis lectores a vincular las dos lecturas, la occidental (de Rafael) y la oriental del icono contemplativo de oriente.

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M. Legido, servidor del evangelio (1) De Múnich al Cubo de D. Sancho

Hoy se presenta en Villagarcía de Campos, en el Encuentro de Obispos, Vicarios y Arciprestes de Castilla y León (imagen 2), el libro dedicado a la memoria y obra de Marcelino Legido (1935-2016),servidor del Evangelio, que ha marcado con su ejemplo toda una época de la Iglesia de España, publicado por Secretariado Trinitario, Salamanca (506 págs)

Su pobreza y entrega al servicio de la transformación de la Iglesia y de las gentes del campo de Castilla, desde los más pobres han conmovido a miles de cristianos y no cristianos, que le siguen recordando con el máximo testimonio eclesial en todas las tierras del entorno.

Su sabiduría humana y religiosa ha fascinado a miles de jóvenes,, que se han sentido llamados al evangelio y al ministerio cristiano, desde las nuevas circunstancias sociales, económica, culturales y religiosas. A cada uno de nosotros le gustaría tener su clarividencia, integridad y coherencia.

Estudió en Alemania, enseñó en la Universidad de Salamanca, y estaba llamado a la gloria de la cátedra y dealtos cargos civiles o eclesiásticos, pero se hizo ministro del evangelio entre los pobres de los pobres, volviendo a las raíces del camino de Jesús, en un contexto social condenado a la desertización y la muerte por la economía y política de turno.

Quiso y buscó una transformación radical de la Iglesia, desde abajo, sabiendo que sólo los pobres pueden convertir a los ricos, en gesto de intensa protesta frente a un tipo de sociedad e iglesia establecida, instalada en el poder, y lo hizo siempre en amor, siempre en ternura.

Su vida y obra es quizá el mejor fermento actual de Iglesia y cristianismo, de "revolución social" y utopía creyente , en los campos de Castilla y en el conjunto de los pueblos de España.

Convencidos de eso, coordinados por el Prof. Luis Ángel Peral Montes, de Palencia, y animados por el Secretariado Trinitario, un grupo de amigos le hemos dedicado este homenaje de recuerdo y compromiso, llamados a seguir su obra, con un grupo de obispos al frente (entre los que siento el hueco de Mons. Setién y Mons. González Montes, que fueron también sus amigos).

Tengo el honor de participar en este homenaje con una reflexión de base, que reproduzco hoy y en dos próximos días, en la línea de varias postales que le he dedicado ya en este blog.

Amigo Marcelino, los editores han puesto un buen título a tu libro: El Esplendor de la Misericordia. Ciertamente, tu decías siempre que misericordia es Dios, pues tú has sido y eres para nosotros un buen reflejo de ella en esta tierra.

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Diarmuid O'Murchu, un condenado que vuelve

Presenté ayer su nueva obra traducida al castellano Fe adulta. Crecer en Sabiduría y Entendimiento, que evoca, como dice el título, el crecimiento integral de Jesús cuando deja el templo de Jerusalén y vuelve con sus padres a Nazaret (Lc 2, 52).

Diarmuid no viene sin más, sino que vuelve, pues estuvo ya hace dieciocho año en el centro del interés religioso de miles y miles de lectores de lengua castellana con su libre pero leí con pasión admirada su libro Rehacer la vida religiosa (Ediciones Claretianas, Madrid 2001; original: Reframing Religious Life. 1995).

Aquel fue un libro krack, un verdadero "rompedor", que puso ante los ojos de miles y miles de cristianos, y especialmente de religiosos y religiosas, el don y la tarea de la experiencia de Dios, desde la perspectiva de Jesús, en línea de contemplación liberada y creadora, personal y solidaria, del misterio.

Diarmuid se "limitaba" a decir que más que una institución canónica, al servicio de la jerarquía, la vida religiosa y, en general, la vida creyente era una experiencia de renacimiento interior en el espíritu sagrado de la realidad, entendida como “palabra” (energía, presencia divina) tal como se expresa no sólo en el cristianismo, sino en otras tradiciones religiosas.

La Conferencia Episcopal Española, sin entender quizá el tema, y por miedo, publicó una dura nota crítica (Boletín CEE, 8.7.2002, 49-55) ratificada por la edición castellana del Osservatore Romano, 17.3. 2006), condenando la visión y camino de O'Murchu, en la línea más reactiva, miedosa y condenatoria del documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe (Dominus Iesus, 2000), firmado por el Card. Ratzinger.

Poco servicio prestó la Dominus Iesus o, al menos, sus lectores menos generosos y abiertos al misterio de la realidad, y menos servicio prestó la condena de O'Murchu, que impidió que su libro siguiera publicándose en castellano, aunque proliferaron las fotocopias y lecturas clandestinas de la obra.

Ahora, 18 años después, 0'Murchu aparece de nuevo en lengua castellana, con nuevas obras, pero ya no en una editorial de tipo eclesiástico, sino en una de tipo espiritual, de conocimiento interior y de experiencia contemplativa, abierta desde y con el cristianismo a todas las religiones, como indiqué en mi postal de ayer.

Publiqué hace tiempo mi visión del tema en una postal de periodistadigital.com/xpikaza.php/2009/06/06/p236270#more236270 y, sobre todo, en el Diccionario de pensadores cristianos (Verbo Divino, Estella 2010,572-675), donde muestro mi gran interés por el autor y el tema.

En una próxima postal de RD ofreceré mi "saludo" a Diarmuid, recreando su visión espiritual desde mi propia perspectiva. Hoy me limito a presentar su obra y su "condena" hispana, retomando la entrada de mi diccionario. Como suele decirse, quisieron "echarle por la ventana, pero vuelve por la puerta". Buen día,Diarmuid. Buen día a todos mis lectores.

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Diarmuid O'Murchu, Fe Adulta (Sirena de los Vientos)

D. O'Murchu es un religioso irlandés, presbítero católico, de la Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón, autor de un libro famoso titulado Rehacer la vida Religiosa (Ediciones Claretianas, Madrid 2001), que tuvo el "honor" de ser criticado por la Comisión de la Doctrina de la Fe de la CEE (como indicaré en la próxima postal).

Pues bien, ahora, pasados casi 20 años, la editorial Sirena de los vientos, dirigida por Andrea Luca (cf. http://www.sirenadelosvientos.es/, fb Editorial Sirena de los Vientos, calle Hortaleza, Madrid) está ofreciendo una serie de libros esenciales sobre el despliegue de la vida y el despertar de la conciencia, en clave de espiritualidad abierta a la totalidad de lo divino.

Entre ellos, con un gran criterio intelectual, espiritual y editorial, A. Luca acaba de publicar ahora un segundo libro de D. O'Murchu (para el que me ha pedido un prólogo), libro que seguiré comentando en los próximos días (con una semblanza intelectual de su autor). Hoy me limito a presentar en general el libro, agradecido por mi segundo encuentro con Diarmuid O'Murchu, y por haber conocido a Andrea Luca, y por poder colaborar con ella.

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J. Gnilka (1928- 2018): Exegeta, teólogo, un hombre de diálogo

25.01.18 | 21:29. Archivado en Teólogos, Teología, Nuevo Testamento

Biblista y teólogo católico, muerto el pasado 15, a los 89 años, en Múnich de Babiera. Su funeral solemne y entierro se celebrará el próximo miércoles, día 31, en la iglesia de Santa Úrsula en el Nordfriedhof del mismo Múnich.

(Los datos y juicios que siguen han sido tomados y actualizados de mi Diccionario de Pensadores Cristianos, VB, Estella 2010).

Había nacido Leobschütz, Silesia alemana, hoy Głubczyce (Polonia). Tuvo que emigrar tras la guerra del 1939-1945 a Alemania Occidental, donde estudio filosofía, teología y lenguas orientales en Eichstätt y después Würzburg en el Istituto biblico de Roma. Ha sido profesor de Teología (Sagrada Escritura) en las universidades de Würzburg (donde le conocí el año 1982), de Münster y Múnich, donde se había jubilado. Ha pertenecido a la Pontificia Comisión Bíblica (1973-1988).

Ha sido uno de los últimos grandes maestros de la exégesis histórico-literaria de la Biblia, desde una perspectiva alemana y católica.

Ha vinculado la exégesis más especializada con una visión de conjunto del sentido teológico y existencial del cristianismo.

Entre sus obras antiguas, la más significativa sigue siendo a mi juicio Die Verstockung Israels, "La obstinación de Israel", 1961 (donde estudia, de forma ya clásica, el “endurecimiento” de cierta parte del judaísmo frente al mensaje de Jesús, en el contexto de la interpretación de las parábolas, según los sinópticos, y en el mismo mensaje de Pablo.

Escribió una serie de comentarios fundamentales a varios libros del NT, Der Epheserbrief (1977); Der Kolosserbrief (1980); Johannesevangelium (1983), vinculando en ellos la crítica literaria con el esfuerzo hermenéutico por conocer y aplicar el sentido de los textos.

Varias de sus obras han sido traducidas al castellano, viniendo a convertirse en un punto de referencia obligado para el estudio de los orígenes del Nuevo Testamento. Entre ellas:

Cartas a los Filipenses (Herder, Barcelona 1987) y El evangelio según san Marcos I-II (Sígueme, Salameante 1999-2001), que sigue fundamental para estudio de la tradición sinóptica, como he puesto de relieve en mi comentario de Marcos.

En otro plano, su obra más significativa es quizá Jesús de Nazaret. Historia y mensaje (Herder, Barcelona 1993), una obra que se sitúa en la línea de la crítica histórico-literaria de la tradición germana, como manual para teólogos y estudiantes, un trabajo mesurado, que ha pasado quizá un poco inadvertido a causa de la moda de los trabajos anglosajones sobre la vida y mensaje de Jesús que han tenido quizá más éxito en los últimos años.

Esta obra es de las que cita el Papa Benedicto XVI en sus libros sobre Jesús de Nazarel, en sentido técnico. En esa línea, cuando muchos de esos trabajos pierdan su actualidad el libro de Gnilka será siendo una obra clave de referencia, como he podido comprobar escribiendo mi Historia de Jesús (VD, Estella 2013).

Gnilka ha publicado también una obra de síntesis sobre la Teología del Nuevo Testamento (Trotta, Madrid 2003), que también ha quedado quizá un poco inadvertida, por la búsqueda de novedades más fáciles que parece triunfar en nuestro tiempo. Si mi comentario no resultara reiterativo, me atrevería a decir que me gustaría preparar desde mi perspectiva una visión teológica del mensaje de la primera iglesia, en la línea de este libro de Gnilka.

Finalmente, Gnilka ha escrito también dos obras de referencia básica para el estudio de Pablo y Pedro: Pablo de Tarso: apóstol y testigo (Herder, Barcelona 1998); Pedro y Roma: la figura de Pedro en los dos primeros siglos de la Iglesia (Barcelona 2003). Citamos, en fin, un ensayo bíblico comparativo, titulado Biblia y Corán: lo que nos une, lo que nos separa (Barcelona 2005, nueva edición alemana del año 2010).

Quiero añadir, además, tres obras fundamentales sobre el origen del la Iglesia, del Cristianismo y del Islam, que no han sido traducidas (que yo sepa) al castellano:

Die frühen Christen. Ursprünge und Anfang der Kirche. Herder, Freiburg/B. 1999 (Los primeros cristianos. Origen y principio de la Iglesia);

Wie das Christentum entstand. Herder, Freiburg/B. 2004 (Cómo surgió el cristianismo)

Die Nazarener und der Koran. Eine Spurensuche. Herder, Freiburg/B. 2007 (Los nazarenos/nazoreos y el Corán. Una búsqueda de huellas). En este contexto,
él aparece como un hombre de diálogo, abierto al futuro del conocimiento mutuo del cristianismo y del islam


25.1.18. La fiesta de Pablo: Cuatro conversiones y Unidad de las Iglesias

Hoy (25. 1. 18) se celebra la Conversión de Pablo y culmina el Octavario por la Unidad de las Iglesias.

En los días anteriores he presentado el tema partiendo de la vida y obra de Y. M. Congar. Hoy me ocupo expresamente de las Cuatro Conversiones o, mejor dicho, llamadas Pablo, un hombre a quien Dios ha buscado e iluminado de manera muy intensa

En sentido estricto, él no fue un "convertido", sino que siguió siendo hasta el final de su vida judío, pero desde dentro del mismo judaísmo se abrió a Jesús y por Jesús a la Iglesia universal de la libertad israelita, y en esa línea quiero hablar aquí hablar de sus "cuatro iglesias".

En ese contexto cobra sentido más hondo el tema de la unidad y distinción de las iglesias: De Damasco y de Jerusalén, de Antioquía y Roma... que hoy exponemos desde las cuatro llamadas/conversiones del camino de Pablo.

En esa iglesia podemos hablar también hoy (año 2018) de las cuatro o más iglesias de Jesús, que pueden compararse de algún modo con las de Pablo en su camino largo, desde Damasco (imagen 1), donde comenzó su camino de luz, hasta Roma, donde le vemos (imagen final), como anciano encarcelado, escribiendo cartas a sus iglesias.

La vida de Pablo fue un camino de llamada y conversión. Por ser fiel al mismo Dios de Cristo fue cambiando, por ser fiel a su identidad creyente, en camino que sigue siendo ejemplar para las iglesias.


En esa línea, la vida de Pablo aparece como una inmensa parábola misionera, de búsqueda de nuevos horizontes, con gran libertad, con fuertes cambios, sin romper la unidad original, sino para ratificarla.

Precisamente por mantener la "unidad de la Iglesia" tuvo que cambiar su visión de ella, a través de un camino fascinante de transformaciones, siempre en diálogo tenso y profundo con otros hermanos de la Iglesia, como eran Santiago y Pedro, los cristianos de Antioquía y Jerusalén, los hermanos de Roma.

Por eso podemos hablar de las cuatro misiones de Pablo, y ellas pueden ayudarnos a entender las tareas de la misión y unidad de las iglesias, este año 2018, en línea de conversión sucesiva.

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Y. Congar (2). Sufrir por la unidad, sufrir por Roma (Iglesia y Espíritu Santo)

23.01.18 | 22:57. Archivado en Iglesia Instituciones, Dios, Teólogos, Teología, Espiritualidad

Presenté ayer los primeros años de la vida de Y. M. Congar, con sus "tribulaciones" por la unidad de las iglesias.

Retomo y amplío hoy con el tema, preparando la fiesta de la Conversión de San Pablo y la celebración del Día de Oración por la Unidad de las iglesias, exponiendo con cierta extensión la teología básica de Y. Congar, testigo, animador y mártir por la unidad de las iglesias.

Expongo así todo el tema en el contexto del diálogo de religiones, que implica una verdadera conversión, es decir, una meta-noia: un cambio en la forma de pensar y de vivir, como pondré de relieve en la próxima postal, dedicada ya directamente a las "conversiones" de San Pablo, que así aparece como patrono de la unidad de las Iglesias..

La llamada "conversión" de Pablo fue el paso de un de judaísmo fariseo centrado en la “ley” nacional a un tipo de judaísmo mesiánico, abierto al diálogo abierto a todos los pueblos, pues la gracia de Dios en Cristo les vincula de un modo gratuito.

Siguió siendo judío, pero judío universal y así pudo decir y dijo “ya no hay judío y griego, no hay libre y esclavo, no hay hombre y mujer… pues todos somos uno en Cristo” (Gal 3, 28). Esa unidad no fue de imposición, sino de gracia y diálogo en amor y en esperanza.

-- El material de esta exposición sigue estando tomado del Diccionario de Pensadores cristianos, e incluye una famosa carta de Congar a su madre, en la que expone su sufrimientos "por Roma". Sólo un futuro cardenal de la Iglesia ha podido decir cosas tan duras sobre la institución romana.

-- Retomo en esta línea una parte de mi Introducción a Y. M. Congar, El Espíritu Santo, Sígueme, Salamanca 2003.Lo que allí decía, quince años atrás, sigue siendo plenamente actual en nuestro tiempo. A mis lectores deseo, con Pablo y con Y. M. Congar (a quien vinculo "en principio" con J. Ratzinger: cf. imagen 2) un buen día de preparación para la fiesta y tarea de la Unidad de las Iglesias.

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Semana de oración por la unidad (1). Y. M. Congar: Orar, vivir y sufrir por la iglesia

Con motivo de la celebración de la Semana de Oración por la Unidad de las Iglesias (18-25 de enero), quiero recoger el testimonio y teología de Yves Congar (1904-1995) que ha sido quizá, en perspectiva católica, el mayor representante de la Teología de la Unidad.

Aprovecho la ocasión para ofrecer una semblanza agradecida, emocionada, de su vida y obra, por lo que él dijo y por lo que nos sigue diciendo a tantos teólogos y cristianos que creen en la Unidad de las Iglesias, y buscan un camino para conseguirla en fraternidad y servicio mutuo, sin imposición de nadie sobre nadie.

Comenzaré hoy, con una visión general de su vida y sufrimientos, por la unidad y libertad en la Iglesia. Terminaré en la próxima postal (¡en el entorno de la Conversión de San Pablo, Día de la Unidad!), volviendo a sus dolores por la Iglesia y ofreciendo un esquema de su teología básica, al servicio del diálogo, desde la raíz del Espíritu de Dios, que es el Espíritu de la plenitud humana (revelado para los cristianos en Cristo), que vincula a todos los humanos.

El tema puede resultar un poco extenso. Los que tengan menos interés, pueden quedarse en los primeros párrafos, aunque les recomiendo que lean y que asuman dos temas principales:

-- Su oración por la unidad de las iglesias, uno de los textos más significativos de la teología y experiencia eclesial del siglo XX, en perspectiva católica.

-- La lista de sus padecimientos por la Iglesia, comparable a la lista de padecimientos de Pablo, por el mismo motivo (tal como aparecen sobre todo en I-II Cor). A Pablo le persiguieron los que él llama "falsos hermanos".Como verá quien siga leyendo, a Congar le persiguieron los "prepotentes hermanos" de Roma.

Lo que sigue está tomado básicamente de mi Diccionario de Pensadores cristianos (Verbo Divino, Estella, 2010, págs 214-218), en cuya portada él aparece de forma distinguida, en línea 4, primero izquierda, antes de Juan de la Cruz

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Puente Ojea, un año después (1): Emancipación e irreligiosidad

Gonzalo Puente Ojea nacido en Cuba (1924), murió en Getxo hace un año (10.1.17). Fue un diplomático liberal, un pensador apasionado, cuya obra se puede resumir en dos palabras "emancipación e irreligiosidad", conforme al título de la obra que acaban de dedicarle un grupo de amigos.

Su nombre y pensamiento se suma, en vertiente hispana, al de algunos importantes "emancipados e irreligiosos" consecuentes de los últimos decenios (como Dawkins y Hitchens, Dennett y Onfray…), que han insistido e insisten en una emancipación integral del hombre ilustrado, en clave irreligiosa.

Pero hay quizá una diferencia: Algunos de esos "emancipados" se han hecho famosos, mientras Don Gonzalo ha pasado entre nosotros bastante inadvertido, por desgracia, pues hubiera sido bueno dialogar con él, aprendiendo unos de otros serenamente y con respeto.

Quiso ser provocador y lo fue, cuando era embajador del Reino de España ante la Santa Sede, presentándose ostentosamente como ateo, anticristiano y contrario a la regulación eclesial del matrimonio, por lo que D. Felipe González, Presidente del Gobierno Socialista, le cesó de un modo fulminante

.

(Entre paréntesis: Nunca he visto ni oído hablar a nadie tan duro, como Don Gonzalo hablaba de “Felipe”, y de otros personajes conocidos, que no quiero nombrar, de lo que él llamaba gran “hipocresía” gubernamental hispana).

Murió hace un año Don Gonzalo, sin haber dialogado lo suficiente con aquellos que nos consideramos creyentes. Tampoco nosotros los creyentes (especialmente los teólogos) tuvimos el gesto de dialogar con él lo bastante, sobre Dios, sobre Jesús, sobre la Iglesia y sobre una visión (él decía dominación) religiosa de la sociedad.

Pues bien, al año justo de su muerte, una docena de compañeros, discípulos y amigos (dirigidos por M. A. López Muñoz), han/hemos querido publicar (imagen 3) una obra de homenaje y recuerdo a su figura, dividida en tres partes: (1) Memoria de un pensamiento. (2) Ante la fe cristiana y desde la irreligiosidad. (3) Laicismo en consecuencia.

Gonzalo quiso ser laico e irreligioso, y se opuso de un modo militante a un tipo de visión cristiana (o, quizá mejor, eclesial) de Dios y de Jesús, y en esa línea pensó y “luchó” durante largos años, precisamente por la importancia que daba a la religión y al cristianismo (y al Dios de Jesús, con el que lidió sin tregua).

Ahora, al año de su muerte, me siento gozoso de presentar en RD la primera parte de mi colaboración a este libro homenaje: MIGUEL ANGEL LOPEZ MUÑOZ (ED.), EMANCIPACION E IRRELIGIOSIDAD - EL DOBLE COMPROMISO SILENCIADO DE GONZALO PUENTE OJEA, Aranzadi Estudios, 2018, 2020 págs (mi colaboración en pags. 99-112).

Fue una vida fructuosa a importante la de D. Gonzalo, y ha dejado un gran poso de recuerdo y gratuidad en aquellos que le hemos conocido. También es importante esta obra de recuerdo y actualización de su vida y obra que sus admiradores y amigos le han/hemos dedicado al año de su muerte.

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Lunes, 23 de abril

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