El blog de X. Pikaza

K. Rahner: Cambio estructural de la Iglesia ¿Una oportunidad perdida?

Con ocasión de la preparación del Sínodo de los obispos de Alemania (1971 a 1975),Rahner escribió un pequeño libro Strukturwandel der Kirche als Aufgabe und Chance (Cambio estructural de la iglesia como tarea y oportunidad).

Quiero comentar algunas propuestas de aquel libro, que sigue conservando toda su autoridad, hoy más que el año de su publicación (1973):

-- Era entonces una Aufgabe (tarea y obligación), por evangelio y por modernidad.

-- Era entonces una Chance (una oportunidad), tiempo bueno para retomar de raíz el evangelio.

Fue ya entonces (a los pocos años del Concilio Vaticano II) una tarea no cumplida, una oportunidad desaprovechada... y hoy, 45 años después,estamos llamados a retomarla, si no queremos que pase de largo (si no ha pasado ya) uno de los últimos trenes de la modernidad evangélica.

En esa línea retomo ese motivo, siguiendo una obra de H. Vorgrimler: K. Rahner. Experiencia de Dios (Santander 2004) que yo mismo traduje, añadiendo algunas observaciones propias sobre el tema de la “ordenación” de las mujeres,del que Rahner nos habló con pasión, en Salamanca, hacia el año 1977 (tengo apuntes de aquella conversación, pero no la fecha exacta).

Era yo entonces un novicio en teología dogmática y cuestiones de Iglesia, sabía algo de evangelios y teodicea, pero no me había interesado el tema de los ministerios en relación con la mujer. Lo que nos dijo Rahner entonces abrió mis ojos, hasta el día de hoy.

Es muy significativo el hecho de que incluso el neo-cardenal Luis Ladaria, gran teólogo, de los mejores conocedores de Rahner, actual Prefecto de la Congregación de la Doctrina de le Fe, no acepte sus propuestas y argumentos, dando como probatorios (en el tema de la no-ordenación de las mujeres) unos textos bíblicos que, a juicio de Rahner, no lo son en modo alguno.

Rahner protestó aquel día, rechazando el documento de Pablo VI, porque (nos dijo) se basaba en razones bíblicas equivocadas (tanto en sentido histórico como eclesial). Aún conservo en los ojos el brillo de los suyos, y su paso nervioso por la sala, mientras nos hablaba y respondía, a veces en francés, a veces en latín, porque el alemán del pequeño grupo de amigos profesores reunidos en torno a él no era del todo bueno.

Imagen 1. Rahner con Ratzinger en aquel tiempo... cuando el Vati. II empezaba a ser ya una oportunidad perdida.
Imagen 2: El libro de Rahner sobre el Cambio Estructural de la Iglesia
Buen día a todos.

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J. M. Rovira Belloso: Hombre del pueblo, creyente, teólogo (1926-2018)

17.06.18 | 09:17. Archivado en Iglesia Instituciones, Dios, Teólogos, Teología

Ha muerto ayer (16.6.18) en Barcelona, ciudad donde había nacido 92 años antes. Con esas tres palabras quiero presentarle:

a. Era ante todo hombre del pueblo, de la antigua Cataluña, de la nueva ciudad burguésa e industrial, de gran riqueza y de excluidos....: Barcelonés por situación , catalán por origen, hombre de inmenso seny vital, arraigado en la cultura de su tierra, un hombre universal. Recuerdo todavía emocionado sus palabras de fidelidad política a la gente de Cataluña, pero siempre en respeto a los demás pueblos y naciones, en un contexto social abierto a las diversas gentes de la Península y del Mediterráneo, hombres y mujeres de todas las tierras, burgueses de su ciudad, migrantes del Mediterráneo, de Europa, del mundo entero (las cien naciones de Barcelona), en respeto, en profunda democracia, en deseo de transformación social desde los más pobres.

b. Rovira ha sido en segundo lugar un creyente: Un hombre que ha creído en la humanidad como experiencia de Dios hecha carne, como ensayo esperanzado de vida, desde la experiencia de Jesús, que es, ante todo, experiencia de encarnación, en sus libros catalanes, en sus grandes textos castellanos, siempre en diálogo, desde la sabiduría y la sobriedad humilde del que sabe... Por encima de todas las teorías, sobre todo los proyectos eclesiales o políticos, Rovira ha creído en el hombre, como ser capaz de dialogar, en catalán, en vasco, en castellano... porque creía ante todo en el hombre, como ser de palabra, por Jesús, el Dios hecho hombre.

c. Finalmente ha sido un gran teólogo e intelectual, quizá el más fino que yo he conocido en Cataluña, hombre atento al pensamiento de la modernidad, desde los Padres de la Iglesia y los Escolásticos, hasta los representantes del nuevo pensamiento, postmodernos en busca de sentido. Era hombre "de los los otros" (valoraba siempre a los demás), de todos, sabiendo buscar la razón desde la perspectiva de la comunión, para dialogar con todos.

Su esquema mental, su tono de vida, era "trinitario", de diálogo en el misterio, en apertura a todos los hombres. Por eso escribió un fantástico tratado De Trinidad (imagen...).Cuando dirigí con N. Silanes el gran Diccionario Teológico. El Dios Cristiano tuve que pedirle a él las entradas más importantes (siete), y él me las fue mandando, una a una, sobrias, profundas, definitivas.

Ha sido para mí, durante más de treinta años, desde el 1970 hasta el 2000, una de las referencias teológicas y humanas más significativas... He compartido con él más de una docena de encuentros teológicos, cursos y congresos, especialmente en Salamanca, bajo la invitación de N. Silanes, en las Semanas de Estudios Trinitarios...

Supe siempre que donde él estaba se podía dialogar en clima de paz, buscando la concordia, porque el diálogo es lo primero, porque la verdad está en el encuentro.

Descansa en Paz Josep María. Había hecho de esta tierra un comienzo de cielo para tus amigos y admiradores. Entre en el cielo total del Señor a quien acogiste siempre con amor, a quien amaste con pasión. Gracias por lo que has sido.

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A. Puig i Tàrrech, Diez textos gnósticos. Un libro clave

04.06.18 | 22:50. Archivado en Teología, Biblia, Nuevo Testamento, Evangelios

Puig i Tàrrech, A., Diez textos gnósticos. Traducción y comentarios, Verbo Divino, Estella 2018, 540 págs.

Digo que se trata de una obra "clave" porque es como una llave que nos permite entrar en la "cámara secreta" de un pensamiento cristiano, propio de los siglos II-IV d.C., que se ha mantenido en general en secreto (como apócrifo, escondido), pero que ha tenido una importancia enorme no sólo en el despliegue de la Iglesia cristiana sino en el pensamiento de occidente.

Su autor, Armand Puig i Tarrech, es profesor de Nuevo Testamento en la Facultad de San Paciá, de Barcelona, muy conocido entre los especialistas por sus trabajos de investigación sobre los evangelios, pero también conocido entre el gran público por sus obras de síntesis sobre la vida de Jesús y el cristianismo primitivo, escritas en catalán, francés y castellano.

Fruto de su interés por la literatura y el pensamiento cristiano primitivo es este libro, importante por las introducciones y comentarios, pero, sobre todo, por los textos que traduce y publica en castellano.

Existían ya algunas obras significativas sobre el tema, entre ellas las de: F. García Bazán, La Gnosis eterna. Antología de textos gnósticos griegos, latinos y coptos I-III (Madrid 2003-2009); J. Montserrat, Los gnósticos I-II (Madrid 1990) y A. Piñero (ed.), Textos Gnósticos. Biblioteca de Nag Hammadi I-III (Madrid 2007-2009).

Esas obras ofrecen una versión fundamental de la literatura y pensamiento gnóstico, desde una perspectiva histórico-filológica, pero sin insistir en el aspecto teológico, desde una perspectiva de pensamiento cristiano y de pensamiento en general. En esa clave de pensamiento y teología siguen siendo importantes los trabajos ya clásicos de A. Orbe, con otros libros H. Jonas, S. Petrement y H. Ch. Puech, por citar sólo tres más más conocidos.

En esa línea de edición y comentario de textos se sitúa esta obra de A. Puig, que consta de una introducción general (en la que sitúa e interpreta el fenómeno gnóstico “cristiano”) y cuatro partes:

A. Colección de sentencias de Jesús: (1) Evangelio de Tomás.
B. Obras doctrinales: (2) Evangelio de Felipe. (3) Evangelio de la Verdad.
C. Diálogos de revelación entre Jesús y sus discípulos: (4). Diálogo del Salvador (5). Evangelio de María (6) Primer Apocalipsis de Santiago (7) Apócrifo de Juan (8) Evangelio de Judas.
D. Apéndice: (9) Carta a Flora (10) Himno de la Perla.

A. Puig no ha publicado aquí todos los textos gnósticos (sólo diez), ni los que publica pertenecen a un mismo género literario y teológico, pero ellos ofrecen una visión fundamental del fenómeno gnóstico, desde una perspectiva de la vida eclesial de los siglos II-III y del pensamiento teológico. Es de A. Puig el mérito de la obra, pero a ese mérito debe añadirse el buen trabajo editorial de Verbo Divino, que se atreve a presentar en su catálogo una obra de fondo como ésta.
Presentación más extensa de la obra en http://www.verbodivino.es/libro/4624/diez-textos-gnosticos

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27.V.10. No hay tarea más urgente que "conocer" la Trinidad

Domingo de la Trinidad La Trinidad no es un dogma separado de la Biblia o de la Iglesia, pero en el centro de la Biblia Cristiana y de la vida de la Iglesia se encuentra el misterio de Dios, que conocemos por Jesús y compartimos por el Espíritu santo, en su unión y diferencias.

Esos tres, que son uno, en amor y vida, constituyen lo que, con palabra imperfecta, pero quizá imprescindible, llamamos Trinidad, para confesar por ella que el Dios de los hombres es dinamismo de vida e impulso de amor en la misma historia de los hombres.

Entendida así, la Trinidad constituye, con la Encarnación, el centro del misterio cristiano: por ella sentimos y sabemos que Dios es fuente inagotable y comunión creadora de amor que anima y sostiene la historia de los hombres.

No es un concepto, ni es objeto de una posible especulación (tres son uno, uno es tres), sino el descubrimiento único y siempre nuevo de la riqueza de Dios, que para los cristianos se revela por Jesús, a quien ellos han visto y confesado como Hijo de Dios (Hombre verdadero) y Dador del Espíritu, es decir, promotor de nueva Humanidad. En ese sentido he querido decir que no hay tarea más urgente que conocer y "vivir" la Trinidad.

No es una verdad que ha de añadirse a otras posibles verdades de fe igualmente obligatorias y enigmáticas, sino que ella es el dogma, esto es, el don glorioso, luminoso, jubiloso en que se fundan todos los restantes dones y tareas de la confesión cristiana; es la verdad donde se apoyan y reciben su sentido las afirmaciones del símbolo de fe y la vida de aquellos que confiesan que todo lo que existe es un regalo y comunión de amor en Cristo.

No es un dogma independiente, a nadie se le obliga en la iglesia a confesar "yo creo en la Trinidad", pero a todos se le pide que descubran y digan, con amor gozoso: "yo creo y confío en Dios, creo en Jesús y le sigo, recibo su Espíritu". De esa forma lo entendemos de ahora en adelante, como expresión y compendio de la vida de Dios y del amor que es comunión abierta a todos los hombres y mujeres en la historia.

Su verdad es ante todo un don, regalo de amor que reciben de manera inmerecida los creyentes; pero ella puede entenderse también como principio de todo saber racional, de todo amor y pensamiento, tesoro que los cristianos ofrecen gozosos a los hombres y mujeres de la tierra, sin imponer ni pedir nada: ¡gratis han recibido, gratis quieren darlo, como portadores del Dios de la Gracia! (cf. Mt 10, 8).

Imagen 1: Trinidad angélica, icono simbólico de la Iglesia de Oriente
Imagen 2 y 3: Ermita de la Trinidad sobre el Mendaur, en Ituren, Navarra, expresión de fe del pueblo ante Misterio. La semana pasada he despertado todo los días con la esperanza de ver cómo el sol alumbraba en la altura sus paredes blancas, desde Donamaria.

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27 V 18. Dios Trinidad: Tres amigas que bailan

Se celebra el próximo 27 la Fiesta de la Trinidad, día del Dios cristiano, celebración de todos: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

La imagen está tomada de la Iglesia de las Trinitarias de Suesa, Cantabria, a quienes desde aquí felicito por su acogida y por su fiesta... y en especial por esta imagen de la Trinidad, como baile de amor y de gozo de Dios (perijóresis) de Dios, representado en tres mujeres, no en tres ángeles como en el icono de Rublev, ni en tres varones, como casi siempre.

Más de una vez he tratado del tema en ese blog:

he enseñado Teología Trinitaria en la Universidad Pontificia de Salamanca,
he publicado varios libros de reflexión sobre el misterio de Dios...
año tras año vengo colaborando en la revista de mis amigos trinitarios: Trinidad y Liberación (http://www.secretariadotrinitario.org/revistas/).

En ese contexto, quiero ofrecer una "semblanza trinitaria", para compartir el gozo de la fiesta, celebrando el “cumpleaños” de Dios.

Feliz día de la Trinidad a todos los que se alegran este día, sabiendo y sintiendo que Dios es Trinidad.
Feliz día, en especial, a mis amigos Trinitarios y Trinitarias , con esta Trinidad que es baile de Dios, en danza de vida abierta a todos los quieran/amen y vengan.

Hay obispos y gentes que dicen que las mujeres no pueden representar a Dios en la celebración. Pero para ellos. Estas tres mujeres, que son signo de Dios y que bailan sonríen...
Buen día.

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M. Navarro y P. Trigo: Dos guías de un mismo Camino

05.05.18 | 08:15. Archivado en Teólogos, Teología, Jesús, Amigos, la voz de los, Evangelios

El Camino es Jesús, es decir, su evangelio de libertad personal, social y religiosa. Ellos son guías expertos:

--Navarro (MC, Mercedaria de la Caridad), es psicóloga y terapeuta, activista en derechos humanos, teóloga experta en la maduración integral, que empieza por dentro, en Jesús, y se expresa en la liberación de los "cautivos", empezando por los hombres, esclavos de su prepotencia engañosa, y siguiendo por las mujeres, marginadas, utilizadas, en una iglesia que ella quiere que sea ejemplo y maestra de libertad.

-- Trigo SJ (jesuita), es literato, teólogo y director de "ejercicios espirituales" para la liberación también integral de otros jesuitas, de hombres y mujeres de Iglesia, en medio de un pueblo, al que quiere llevar por Jesús a la reconciliación integral. Pues bien, entre los “apoyos” en los que él se ha inspirado, en la obra que el otro día he comentado, se encuentra el Jesús de Marcos, tal como ha sido leído e interpretado por M. Navarro en un comentario fundamental a su evangelio.

M. Navarro ha entendido y explicado a Marcos desde una psicología de la profundidad, leyendo y exponiendo su evangelio como narración del impacto de su mensaje y vida (de su muerte y esperanza pascual) en la vida de los hombres y mujeres, en línea de transformación personal, iluminación compartida y comunicación liberadora. Eso le permite llegar hasta el principio y manadero del Evangelio, en el que Jesús aparece como hermano de hermanos, amigo de amigos, persona y pueblo en el sentido radical de la palabra.

P. Trigo, que escritor de vida (narrador y crítico literario) más que teólogo profesional), haconectado bien con la obra de M. Navarro sobre Marcos. De esa forma ha podido volver al evangelio, de un modo directo, por encima de un entramado de ontologías conceptuales e institucionales que de otra forma podían haberleapresado. A fin de abrir un camino libertad para el pueblo ha tenido que empezar dejando y escuchando en libertad al Cristo de Marcoc.

Tienen muchas diferencias,

pero son guías de un mismo camino, que lleva a Jesús, que es el Cristo de la Nueva Humanidad reconciliada.

M. Navarro es Mercedaria, empeñada en un compromiso de liberación por la palabra que ilumina y transforma por dentro; es más psicóloga y teóloga de la libertad personal, y así entiende el evangelio como un psico-drama de desvelamiento y transformación radical, en libertad para el amor, en diálogo de igualdad, superando el riesgo de un tipo de Iglesia que ha tendido a imponer su ontología sagrada sobre la humanidad del evangelio.

P. Trigo es Jesuita, acompañante espiritual (en la línea de los ejercicios de Ignacio de Loyola), hombre de discernimiento, que anima e impulsa a un pueblo perplejo y manipulado (el de Venezuela y América Latina), que busca y encuentra en Jesús, el camino y tarea de su libertad, por encima de las grandes palabras de teóricos superficiales de la libertad, que acaban utilizando a los pobres.

Pero ambos han podido leer y aplicar el evangelio del Camino de la Libertad, de formas convergentes, en línea de fraternidad- sororidad, recuperando a Jesús como hermano-hermana, amiga-amigo, desde la realidad y tarea concreta de un pueblo, por encima de un tipo de instituciones de poder que terminan ahogando el evangelio.

Esta convergencia me ha llevado a escanear con paciencia unas breves páginas y notas de la obra de P. Trigo, en las que se refleja su sintonía agradecida con el Comentario de Marcos de M. Navarro. Agradecido a los dos, ofrezco a mis lectores un primer resultado parcial de mi "trabajo"

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Pedro Trigo, Jesús nuestro hermano: un libro “fuera de serie”.

01.05.18 | 23:40. Archivado en Teólogos, Teología, Jesús, Nuevo Testamento

Pocos libros me emocionan ya en teología: Ojeo en librerías, consulto elencos bibliográficos, escribo recensiones de revistas, pero casi nunca digo “esto es nuevo”, aquí merece la pena detenerse. Pero éste lo ha logrado, es un "fuera de serie".

No conozco personalmente a Pedro Trigo, aunque nos une el origen y la edad, él de Haro (Rioja alta), yo de Orozco (Bizkaia interior), él del 42, yo del 41… Ambos dedicados a temas de Iglesia y Teología.

Había seguido con interés su trayectoria (cf. //es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Trigo), pero nunca había tenido ocasión de detenerme en ninguno de sus libros. Ahora sí, éste me ha impactado desde su primera línea: “No queremos hacer una cristología. No aspiramos a meter a Jesús en un sistema. No cabe en ninguno” (pag. 9).

P. Trigo ingresó de joven en la Compañía de Jesús, y a los 17 años fue enviado a cursar humanidades, filosofía y teología en América Latina (Ecuador), formando parte de una gran generación de “enviados” (entre ellos J. Sobrino, I. Ellacuría y J. L. Caravias) que se encarnaron en su nueva tierra y realizaron/realizan allí su labor de investigación y docencia, que ha contribuido de un modo eficaz al cambio de paradigma eclesial y teológico de los últimos decenios.

P. Trigo ha dirigido y dirige muchos y ha publicado muchas obras de gran valor (sobre todo, en editoriales hispanas como Mensajero y Sal Terrae), mereciendo el respeto y admiración de colegas y especialistas, siendo premiadas, incluso, con el Doctorado Honoris Causa en el Univ. Iberoamericana de México.

Pero ésta es, a mi juicio, la más significativa y valiosa de todas, no sólo por su forma de enfocar e interpretar el tema de Jesús, sino por hacerlo en diálogo con la mejor teología del momento actual, reinterpretando los orígenes cristianos, desde la perspectiva teológica y social de América Latina y desde la búsqueda más honda de las iglesias cristianas, que se identifican, cada vez más, con el retorno a la historia de Jesús (al Jesús de la historia).

Pedro Trigo pertenece a eso que pudiéramos llamar la “escuela del Papa Francisco”, con su amigo y compañero venezolano, el P. Sosa, General de la Compañía de Jesús; y es, en el momento actual, uno de los mejores analistas de la situación política y social de su país de adopción (Venezuela), uno de los pensadores más significativos de América Latina. Cf. como ejemplo: http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2017/05/27/venezuela-del-totalitarismo-a-la-dictadura-iglesia-religion-dios-jesus-papa-obispo.shtml .

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Apariciones de Jesús: ¿Históricas y creadoras o histéricas y vanas?

Vivimos en un mundo de apariciones, es decir, de signos más o menos visuales o auditivos, con evocación de presencias que fundan (o dicen que fundan), definen e impulsan nuestra vida en sentido positivo (pero con riesgo de volverse destructoras).

Así ayer y hoy, por ejemplo los medios nos han despertado con la visión de los regueros de luz de muerte de las bombas smart/inteligentes de USA, GB y FR, cabalgando sobre el cielo de oriente para caer en empresas, quizá también de muerte, de Siria. Evidentemente, son apariciones inducidas, de propaganda del poder, con muerte añadida.

En cualquier lugar del mundo se están "celebrando" ahora mismo reuniones de güijas o de otro tipo de espiritismos, que quieren ponernos en contacto, también inducido, con posibles espíritus de un mundo pretendidamente superior, donde habitarían los muertos, para comunicarnos con ellos (en general, estas presencia y/o apariciones son destructoras, como indicaré, desde una perespectiva bíblica, al comentar algunos textos del AT).

Se habla por doquier de apariciones (¿siempre inducidas? ¿de qué forma?) de espíritus, ovnis o entes preter- y sobre-naturales, e incluso de santos que poblarían la otra cara de nuestra pequeña "sabiduría lunar" o nocturna, como mil veces se ha dicho (evidentemente, de una luna que está más allá de los cohetes estelares lanzados por los hombres).¿Cómo distinguir las verdaderas y/o enriquecedoras de las falsas y destructoras?

Pues bien, en este gran teatro de apariciones, los relatos pascuales nos dicen que Jesús se ha aparecido... enriqueciendo así nuestra vida, esto es, abriendo nuestra experiencia y compromiso a un plano más alto de comprensión y acción humana. Por su parte, la liturgia cristiana añade que la aparición de Jesús no sólo es verdadera sino principio y sentido de todas las verdades, fundamento del cristianismo.

Los cristianos afirman que la visión/aparición de Jesús resucitado es creadora de vida, principio de salud. Por el contrario, hay otros que afirman (como decía ya Celso en el II d.C.) que esas apariciones eran enfermizas, en la línea de una histeria destructora, como cierto tipo de visiones y posesiones demoníacas (discutidas por Mc 3)... Por eso es necesario hablar de su naturaleza y/o novedad.

Algo he pensado y estudiado sobre el tema, y me he atrevido a decirlo en el Diccionario de las tres religiones (pág. 103-107), cuyo texto retomo básicamente en lo que sigue, para ofrecer un panorama de lo que han sido (y cómo han sido y son) las apariciones/presencias de Jesús resucitado, como puerta de acceso a un tipo de realidad superior, cuyos testigos quieren ser los cristianos (hombres y mujeres que "ven" algo muy especial, que transforma o debería transformar su vida).
Que siga el buen domingo para todos.


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Marcelino Legido, un halo de luz para muchos (Vida Nueva)

Ramón Roldán de Arriba (Palencia), acaba de publicar una recensión del libro sobre Marcelino Legido (Imagen), con el título Un halo de luz para muchos

Aprovecho la ocasión para seguir recomendando el libro y el estudio del pensamiento de Marcelino Legido. Todo lo que sigue es de Ramón Roldán:

Un halo de luz para muchos. Así nos exhorta Pablo VI en Evangelii nuntiandi a ser testigos auténticos del Evangelio: “El mundo exige y espera de nosotros sencillez de vida, espíritu de oración, caridad para con todos, especialmente para los pequeños y los pobres, obediencia y humildad, desapego de sí mismos y renuncia.

Sin esta marca de santidad, nuestra palabra difícilmente abrirá brecha en el corazón de los hombres de este tiempo” (EN 76). Si alguien ha vivido todo lo señalado por el papa Montini, ha sido Marcelino Legido (1935-2016), a quien los autores de este libro le dedican un homenaje, año y medio después de su muerte.

Todos le conocieron en vida y, entre ellos, figuran ocho obispos, teólogos –algunos bien activos en la actualidad–,reconocidos pastoralistas, un buen
puñado de sacerdotes, gentes sencillas del pueblo fiel y personas de la cultura. Si lo han hecho, es debido a la admiración que sienten por su atrayente seguimiento de Jesucristo. Fue un evangelizador como pocos, siguiendo a Jesús, “el primero y más grande de los evangelizadores” (EN 7), la gran pasión de Marcelino Legido.

Lo que más sorprende de estas páginas es comprobar cómo unos y otros, sin excepción, coinciden en testimoniar que fue, de un modo especial en la etapa más decisiva de su vida, un sacerdote excepcional, influyendo de modo muy destacado en la marcha de la Iglesia posconciliar, sobre todo con la fuerza de su ejemplo.

Veamos tan solo cuatro testimonios directos de ersonalidades bien diferentes, que aparecen en estas páginas:

“Sus escritos, su docencia filosófica en Salamanca y, sobre todo, su fecundo y dilatado estilo ministerial y pastoral, henchido de simplicidad evangélica y del deseo de caminar con el pueblo en el medio rural salmantino, influyeron enormemente sobre varias generaciones de curas entre las que me encuentro”
(Cardenal Carlos Osoro, p. 65).

“Marcelino Legido ha sido uno de los teólogos y apóstoles ‘trinitarios’ más significativos del siglo XX, al servicio de una transformación radical de la Iglesia” (Xabier Pikaza, escritor y teólogo, p. 177). Y, on el lenguaje de Ap 21-22, añade: “Quisiera cantar yo también al Dios de la vida, dándole gracias por haber conocido a Marcelino, compartiendo con él
algunos de los momentos más intensos de mi vida cristiana” (p. 219).

El filósofo Carlos Díaz empieza así su relato: “Fue en
Salamanca donde conocí a la persona que sin ningún género de dudas más iba a influir en mi vida, Marcelino Legido, laico entonces aún no ordenado
sacerdote, aunque ya lo rumiaba, y que a todos nos maravillaba por su claridad, su rigor y su dedicación sin reservas a la enseñanza de la
ilosofía… Efectivamente, aquel hombre era diferente al resto de la umanidad. Tenías que verle quererte irrepetiblemente e incondicionalmente. No tenía nada suyo, como no fuera la sonrisa y los brazos abiertos” (p. 385).

“Marcelino Legido puede que sea el sacerdote que más nos ha influido a los curas españoles del último cuarto del siglo XX” (Eugenio Alberto Rodríguez, p. 475).

Comunidades donde sirvió

En las comunidades donde sirvió con especial dedicación, también dejó su marca imborrable: “Compartió todos sus bienes. Él entendía y vivía tan a
fondo la gratuidad del Evangelio que lo que recibía como sacerdote lo portaba a la comunidad… Para vestir tenía lo imprescindible: un jersey gris de lana, recosido; un pantalón de pana, unas botas y una boina, ropa del pueblo” (La comunidad cristiana de El Cubo de Don Sancho, p. 451).

“Las celebraciones diarias de la Eucaristía nos han sido un tiempo especialmente intenso de encuentro con el Señor… Pero, además de esta ayuda espiritual de D. Marcelino por su directo trabajo pastoral y evangelizador, nos hablaba e interpelaba su presencia, su persona, su tono de voz: todo transmitía humildad, sencillez, vivencia evangélica” (Carmelitas Descalzas de Salamanca, pp. 496s).

Este santo y sabio, discípulo y apóstol, pastor y servidor, profeta y testigo, filósofo y teólogo, místico y poeta, hondo conocedor de san Pablo, pobre y humilde, lúcido y coherente, sencillo y desprendido –estos nombres y adjetivos aparecen en el libro, todos dedicados a su persona–, ha reflejado como pocos con su diaria existencia agraciada “quién es Dios para el hombre y
quién es el hombre para Dios en estos tiempos nuestros de incertidumbre
pero apasionantes” (p. 25).

Su inteligencia bondadosa, sus sentimientos misericordiosos y su
comportamiento aleccionador pasaron por la Iglesia de Castilla y por no pocos lugares de nuestra geografía como un halo de luz que nos hizo mucho bien.

RAMÓN ROLDÁN DE ARRIBA

(file:///C:/Users/Equipo/Downloads/Marcelino%20Legido%20Recensi%C3%B3n%20en%20VN.pdf):


Placuit Deo. Francisco y Ladaria de la mano, un gran comienzo

Sólo Ladaria ha podido escribir y firmar (con su equipo) esta Carta de la Congregación para la Doctrina de la fe, sobre los dos riesgos de la Iglesia y de la sociedad actual:

-- El riesgo de una gnosis espiritualista, que busca la salvación fuera de la “carne” (de la humanidad y de la historia).
-- El riesgo de pelagianismo centrado en el valor de la acción, que busca la salvación sólo en las obras de los hombres, como la perfección suprema (el cielo) fuera lo que ellos hacen.

Sólo ha podido escribirla Mons. L. F. Ladaria, siguiendo la inspiración y magisterio de Francisco, empeñado en superar estos dos peligros, de forma que podemos afirmar que en el fondo lo han escrito los dos a una sola mano.

En esa línea, parece claro que la Congregación de la Doctrina de la Fe ha querido escribir esta breve y sustanciosa Carta no sólo para exponer la recta doctrina y praxis de la Iglesia, sino también para defender el programa y camino eclesial del Papa Francisco, a quien muchos (sobre todo dentro de la “casa”) le han acusado de hombre ambiguo en la fe y poco teólogo.

Entre los “acusadores” del Papa parece estar el propio Müller que fue, antes de Ladaria, el poderoso Prefecto de la Congregación de la Doctrina de Fe, a quien Francisco dejó a un lado para nombrar en su lugar a Ladaria (con público disgusto del germano).

El nombramiento de Ladaria (que era vice-prefecto con Müller) ha sido a mi juicio uno de los mayores aciertos de Francisco. Por un lado, ha sido un nombramiento “lógico”: Acabado el tiempo de Müller era normal que le siguiera (ascendiera) su “vice” (¡que había sido nombrado por Benedicto XVI, no por Francisco). Por otro ha sido un nombramiento “revolucionario”, pues significa un cambio de rumbo en la Congregación de la fe.

He leído seguido bastante a Müller desce hace más de 20 años (pues le conocí cuando venía a dar cursos a Salamanca, de la mano de D. Olegario González de Cardedal). Pero conozco mejor a Ladaria, pues hemos sido “colegas” en la misma asignatura, él en Comillas, yo en Salamanca. Además, le traje y presenté algunas veces (con el inolvidable Nereo Silanes) en las Semanas de Estudios Trinitarios, donde tuve ocasión de dialogar con él.

Le he dedicado además varias recensiones de colega, amistosas y discrepantes (¡como es lógico, en un plano universitario), en la revista Estudios Trinitarios, con una semblanza detenida y elogiosa en mi Diccionario de Pensadores Cristianos (Verbo Divino, Estella 2010, 525-527).

Puedo decir, sin miedo a equivocarme, que Ladaria es un “lujo de Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe”, hombre sensible y humano, artista y pensador, gran maestro (en Comillas y en la Gregoriana), uno de los que mejor conocen la vida y doctrina de los Padres de la Iglesia, en cuyo magisterio se funda este documento titulado, titulado Placuit Deo: Dispuso Dios en su sabiduría (Ef 1, 9).

Texto castellano de la Carta de la C. para la Doctrina de la fe:
http://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2018/03/01/plac.html

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25.2.18. Transfiguración: Orar en el monte, curar al niño enfermo

Domingo 2º de Cuaresma. Iniciado el camino que lleva a la pascua, la liturgia nos sitúa ante una escena simbólica de hondo sentido mesiánico:

-- Para llevarnos al Monte de la Cruz, el evangelio nos hace pasar por el Tabor, para que contemplemos allí a Jesús transfigurado, con Elías y Moisés, mientras en la parte inferior un grupo de discípulos discute con escribas y familiares sobre la curación de un niño lunático (Imagen 1, cuadro de Rafael, en el Vaticano).

-- El relato del Tabor traza un camino de subida y bajado con Jesús, como indica la imagen 2 (icono oriental), con los tres discípulos subiendo por un lado y bajando por otro, con Jesús, primero para ver a Jesús, después para decir al mundo lo que hemosvisto.

Subimos con Jesús y él nos revela el misterio radiante de su vida floriosa, para abrir nuestros ojos y darnos la mano en la noche de la contemplación, y en la mañana del compromiso.

Caminemos con Jesús y con sus tres discípulos cercano (Pedro, Juan, Santiago), no tengamos miedo, nos espera el Señor en la Montaña, con sus dos grandes testigos, Elías y Moisés, toda la Biblia, toda la historia.

Ésta es una de las escenas más queridas de la piedad y del arte cristiano. El relato y el Icono de la Transfiguración ha acompañado y sigue acompañando a millones de cristianos en su peregrinación. Es bueno que la liturgia lo ponga ante nosotros, para tomar con más fuerza el camino, ahora que va avanzando la cuaresma.

El primer Icono es quizá la obra maestra de Rafael Sanzio, y así he querido reproducirlo en grande, para que el lector y orante se fije y obre en consecuencia. Tiene dos planos, sensiblemente iguales:
(a) En el superior Jesús con Elías y Moisés, mientras yacen admirados y con miedo los tras discípulos principales.
(b) En el plano inferior están los otros nueve discípulos que han quedado en el llano, discutiendo con escribas y parientes de un niño "lunático", al que no logran curar... hasta que Jesús baje de la montaña...

El segundo Icono recoge la tradición oriental, ortodoxa, y nos sitúa también ante dos planos. (a) Arriba Jesús transfigurado, con Elías y Moisés y los tres videntes. (b) En la parte inferior los tres discípulos, que por un lado suben con Jesús para "verle" (contemplación) y por otro bajan (también con Jesús) para curar el niño enfermo.

He desarrollado extensamente el tema en Comentario a Marcos (Estella 2017). Aquí sólo ofrezco una introducción a la lectura histórica y temática de esta escena central del evangelio, invitando a mis lectores a vincular las dos lecturas, la occidental (de Rafael) y la oriental del icono contemplativo de oriente.

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M. Legido, servidor del evangelio (1) De Múnich al Cubo de D. Sancho

Hoy se presenta en Villagarcía de Campos, en el Encuentro de Obispos, Vicarios y Arciprestes de Castilla y León (imagen 2), el libro dedicado a la memoria y obra de Marcelino Legido (1935-2016),servidor del Evangelio, que ha marcado con su ejemplo toda una época de la Iglesia de España, publicado por Secretariado Trinitario, Salamanca (506 págs)

Su pobreza y entrega al servicio de la transformación de la Iglesia y de las gentes del campo de Castilla, desde los más pobres han conmovido a miles de cristianos y no cristianos, que le siguen recordando con el máximo testimonio eclesial en todas las tierras del entorno.

Su sabiduría humana y religiosa ha fascinado a miles de jóvenes,, que se han sentido llamados al evangelio y al ministerio cristiano, desde las nuevas circunstancias sociales, económica, culturales y religiosas. A cada uno de nosotros le gustaría tener su clarividencia, integridad y coherencia.

Estudió en Alemania, enseñó en la Universidad de Salamanca, y estaba llamado a la gloria de la cátedra y dealtos cargos civiles o eclesiásticos, pero se hizo ministro del evangelio entre los pobres de los pobres, volviendo a las raíces del camino de Jesús, en un contexto social condenado a la desertización y la muerte por la economía y política de turno.

Quiso y buscó una transformación radical de la Iglesia, desde abajo, sabiendo que sólo los pobres pueden convertir a los ricos, en gesto de intensa protesta frente a un tipo de sociedad e iglesia establecida, instalada en el poder, y lo hizo siempre en amor, siempre en ternura.

Su vida y obra es quizá el mejor fermento actual de Iglesia y cristianismo, de "revolución social" y utopía creyente , en los campos de Castilla y en el conjunto de los pueblos de España.

Convencidos de eso, coordinados por el Prof. Luis Ángel Peral Montes, de Palencia, y animados por el Secretariado Trinitario, un grupo de amigos le hemos dedicado este homenaje de recuerdo y compromiso, llamados a seguir su obra, con un grupo de obispos al frente (entre los que siento el hueco de Mons. Setién y Mons. González Montes, que fueron también sus amigos).

Tengo el honor de participar en este homenaje con una reflexión de base, que reproduzco hoy y en dos próximos días, en la línea de varias postales que le he dedicado ya en este blog.

Amigo Marcelino, los editores han puesto un buen título a tu libro: El Esplendor de la Misericordia. Ciertamente, tu decías siempre que misericordia es Dios, pues tú has sido y eres para nosotros un buen reflejo de ella en esta tierra.

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Sábado, 23 de junio

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