El blog de X. Pikaza

19.11.17 Día mundial de los pobres (1) Bienaventurados los emigrantes (Unamuno)

Fiel al evangelio de Jesús, el Papa Francisco ha querido instituir en la Iglesia el día de los pobres, dedicado a su recuerdo y al compromiso cristiano de acogerles y de acompañarles, erradicando la pobreza, porque ella va en contra del plan de Dios, y porque ellos, los pobres, son los portadores de la bendición de Dios, los creadores de la nueva humanidad, según el evangelio.

Francisco no ha "fundado" este día de la pobreza (de la erradicación de la pobreza), pues ya existía desde 1987, cuando se fundó en París el 17 de octubre..., y se celebra ese día (mañana); pero el Papa ha querido "trasladarlo" al domingo más próximo, para que los cristianos lo recuerden en la Eucaristía, como "fiesta" eucarística, centrada en el Pan Compartido (que es Cristo, el pan-pan, el trabajo, como empezará diciendo Unamuno).

Otra vez la Iglesia ha empezado quizá "tarde", a remolque de la sociedad civil, pero es muy bueno que lo haya. ¡Gracias Francisco!. Quien quiera reconocer su sentido vea: http://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/peace/documents/papa-francesco_20161208_messaggio-l-giornata-mondiale-pace-2017.html

El texto que hoy presento se funda en la primera bienaventuranza de Jesús, recreada en un famoso poema social de Unamuno, el gran poeta de Bilbao y Salamanca, siempre en búsqueda de Dios, en una tierra que ha cambiado poco, después de 104 años, una tierra donde sigue habiendo un tipo de hambre, con necesidad de emigrar, en medio de un mundo rico que se extiende y domina de un modo a veces más duro que el antiguo.

El poema se titula Bienaventurados los pobres, pero podría titularse más en concreto Bienaventurados los emigrantes, los que dejaban muchas tierras de España hace 100 años (ayer) simplemente por hambre y, en especial, por la injusticia de los ricos y el sistema económico.

Quiero así empezar hablando así de los pobres, empezando por los emigrantes, (seguiré mañana y pasado, hasta el domingo 19) a partir de este oiena inquietante de Miguel de Unamuno,. Lo escribió el año 1913, hace más de un siglo. Sus pobres de bienaventuranza son los expulsados de la tierra (raya de Portugal en Salamanca, Extremadura), pobres que no tenían más remedio que emigrar, por la injusticia y cortedad de mente de los ricos de la tierra.

Este poema de los pobres de Dios forma una de las páginas más duras (¿evangélicas?) de la literatura castellana, leída entonces desde España, leída también hoy (2017) no sólo desde España, sino desde América y también desde África. Los versos de este poema son difíciles de comentar, pero claros en su contenido, desde este lado del mar atlántico (España) y desde el otro lado (África, America), versos para el mundo, palabra fuerte de Evangelio de Protesta, voz profética de Unamuno.

Así los presento, por si alguien quiere evocarlos ahora (2018), día en que los cristianos seguimos diciendo “bienaventurados los pobres”, pero sin creer quizá en lo que decimos, es decir, sin dejar que los pobres lo sean, acompañándoles en el camino, y dejando que ellos actúan como lo que son, desde el evangelio, como "maestros" de los ricos.


Sólo si nos dejamos evangelizar por los pobres podremos ser cristianos. No se trata de ayudarles de un modo "superior", con una limosna "piadosa" (si es que la damos) para justificarnos a nosotros mismos, sino de ver en ellos el rostro de Dios, se trata de iniciar una conversión radical (transformación social y económica, política y religiosa), partiendo de ellos.

Para los menos conocedores de Unamuno quiero decir que por aquellos años y siempre él se sentía socialista, en el sentido radical de la palabra, más que en una línea de mero partido político. Era un socialista escandalizado de la riqueza injusta de los campos de la Raya de Portugal y de Extremadura, en manos de unos pobres ricos, que no invertían en trabajo para todos, que no impedían todo tipo de transformación social (pues no querían que los pobres aprendiera...).

Pero no quiero entrar en política fácil. Siga quien quiera saber lo que implica la bienaventuranza de los pobres, desde Jesús, desde Unamuno, desde el Papa Francisco.

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Creer en Zaragoza 7-8: No violencia, el riesgo del infierno

25.10.17 | 00:35. Archivado en Dios, Justicia, Amigos, la voz de los

He presentado en las dos postales anteriores las seis primera tesis de mi conferencia sobre Dios en los locales de la ASC de Zaragoza.

Hoy expongo las dos últimas que tratan del Dios de la no violencia activa ... y del juicio paradójico (con posible infierno) de Mt 25, 31-46 donde el mismo Dios que nos dice no juzguéis y que nos manda "liberar" de la cárcel/infierno de este mundo a los presuntos culpables (a quienes nunca podemos condenar), parece reservarse el juicio de condena eterna, para mandar a la cárcel del fuego sin fin a los que no responden a su mandamiento y no cumplen su palabra.

Ésta es quizá la paradoja central y de la Biblia. El mismo Dios no juzguéis "parece" que juzga y condena (y quizá de forma "alegre" y generosa) a miles y millones de personas. El Dios que nos pide responder sin violencia a los violentos (poner la otra mejilla, perdonar a los enemigos) aparece en la Biblia muchas veces como un Dios violento, que no sólo manda matar a los cananeos sino que manda al infierno a sus "enemigos".

Es como si Dios estuviera dispensado de cumplir el Sermón de la Montaña. Éste es un tema clave, que he querido plantear en la sede de la ASC (Acción Social Católica). En esa línea se sitúan los temas finales de mi conferencia sobre Dios en Zaragoza:


TESIS VII. NO VIOLENCIA ACTIVA
Creer en Dios significa optar por la creatividad, siguiendo el camino de Jesús crucificado, a través de un compromiso de no violencia que nos puede llevar y lleva hasta la reconciliación definitiva

TESIS VIII. DIOS, ESPERANZA. LA GRAN PARADOJA
Creer supone, finalmente, vivir ya desde ahora en la «substancia» o anticipo de aquello que se espera, en un camino en el que negando a Dios en sus pobres (hambrientos… encarcelados) podemos destruirnos a nosotros mismos

Buen día a todos los amigos y lectores.

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¿Por qué arde Galicia? Un largo, largo incendio

Una vez más, tras otro cálido verano, en Galicia (con el norte de Portugal y parte de Asturias) se ha quemado más bosque, especialmente de eucaliptus y pinos.

Ciertamente, el pino y el eucalipto arde porque ha sido un duro, caliente, verano, que no acaba de terminar. Arde Galicia porque el calor, el eucalipto y el viento son un caldo de cultivo de los incendios... Pero arde también, al menos en parte, porque hay muchos "incendiarios", que son de dos tipos:

-- Unos los que ponen el mechero o la cerilla... y quieren que arda este monte que les parece injusto... (algunos quieren que arda para comprar más barata la madera chamuscada y recalificar quizá algunos terrenos).

-- También pueden llamarse incendiarios... los que no han querido que el monte sea lugar de vida y riqueza para todos, como a lo largo de los siglos. El monte de anaño (la fraga) era vida y fuente de riqueza para los campesinos (os labregos...). Pero este monte de ahora se ha vuelto extraño para muchos, que han podido pensar que es bueno quemarlo.

No quiero justificar en modo algunos los incendios. En el momento actual, quemar un bosque o monte de pino/eucalipto es un delito ecológico (¡contra la tierra!), un "pecado económico" (contra la riqueza del país)... y puede ser (y es) incluso un homicidio. Quede eso claro.

Pero no basta la condena... Hace falta seguir pensando sobre la razón de los incendios, en buena parte provocados...

-- Hay que ver si la repoblación con pino-eucalipto ha sido ecológicamente buena, y sobre todo justa: Si ha favorecido de verdad a los pobres... o si ha sido una forma de destruir la riqueza ecológica de Galicia y la fuente de economía demuchos campesinos/labregos.

-- Tras condenar los incendios... hay que ver si es necesario un nuevo "pacto", un compromiso común a favor de la historia secular de Galicia, con sus montes autóctonos y sus campesinos, que han vivido en parte del monte (de donde se saca la leña, donde pace el gado/ganado).

Es hora de pensar mejor las cosas entre todos... y de hacer un pacto pacto "por el bosque", teniendo en cuenta los factores ecológicos y económicos, sociales... y de crecimiento sostenible... Se trata de lograr que ese "pacto" por el bosque sea comprendido y acepado básicamente por todos, porque es favorable a todos, invirtiendo lo necesario en "limpiar" los montes, prevenir incendios... y de lograr que sea (como puede ser) económicamente rentable.

-- Todavía podemos impedir los incendios... para los próximos decenios, pero eso sólo será posible con ese pacto que digo..., que sea creíble incluso para los labregos galegos... que tienen razones para desconfiar... con una ley muy dura contra los queman por intereses de madera... Es necesario un pacto ecológico, económico... y sobre todo social, un pacto inteligente, bien pensado, bien presentado...

En ese fondo se entiende la historia que contaré, una historia antigua, de hace más de 50 años, pero ella sigue siendo válida ahora, en la nueva Galicia que pugna por nacer de nuevo.

Mi recuerdo y reflexión no explica todo... Hay otras perspectivas, otros puntos de vida... Pero estoy convencido de que mi versión sirve para entender un elemento de esos incendios en Galicia, como nos lo contaba una sabia anciana (velliña) do lugar do Sartal, no conceio de Poio.

Buen día a todos, con el deseo de que acaben los incendios y se resuelvan los temas sociales y administrativos del lugar, deseando lo mejor para aldeanos y bomberos, para todos los gallegos (con portugueses y asturianos).

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Muchos son los llamados y pocos los escogidos (Mt 22, 14)

Esta advertencia final de la parábola de ayer (Mt 22, 1-14) ha sido extensamente elaborada por 4 Esd 7, 43-61, en un contexto de gran pesimismo antropológico, tras la guerra del 67-70 dC, retomando el motivo clásico del “resto”, que aparecía con cierta frecuencia en los profetas (cf. Am 3, 12; 4, 11; Is 7, 3.9, Jer 31, 7-10 etc.).

Conforme a ese motivo, la gran muchedumbre de Israel tiende a la ruina, sólo queda un pequeño “residuo”, formado por aquellos que cumplen la voluntad de Dios. Sólo ese resto, unos pocos, logrará salvarse.

Este visión pesimista, que ha hecho temblar de miedo a miles de creyentes, inclusos santos, encendiendo la ira de cientos y cientos de predicadores moralistas, ha de mirarse en su contexto. No es una palabra de Jesús, sino una reflexión de algunos círculos pesimistas de la Iglesia, que Mateo ha colocado aquí, para contrarrestarla... pues sabe que Jesús ha proclamado su banquete de reino "para muchos" (es decir, para todos), en una línea de universalidad..., que queda ratificada por el final del evangelio (Mt 28, 16-20).

De todas formas, es una advertencia seria... que no ha de aplicarse tanto al más allá como a este mundo. Dios ha llamado a muchos, es decir, a todos, pero nosotros podemos invertir su llamada..., haciendo que este mundo sólo sea espacio de vida para unos pocos..., condenando a la mayoría a los suburbios de las ciudades inmensas.

El problema no es el cielo después.... (vida de Dios), el problema es el inmenso infierno que vamos creando precisamente aquí, en este mundo de envidia, de rechazo, de opresión y muerte de los más pobres.


Esdras y Mateo. Salvación de unos pocos, salvación de muchos

Conforme a la visión de 4 Esdras, la destrucción de la gran masa del pueblo se debe al hecho de que el “mal corazón” ha prevalecido en la historia de los hombres, por lo que Dios ha debido crear dos mundos, uno para la condena (abundante como tierra) y otro para la salvación (escaso como oro y plata). Desde ese fondo se añade que el Dios justo se alegra en los pocos que se salvan, sin apenarse por los muchos que se pierden, tal como lo ratifica el texto clave de 4 Esd 8, 1-3: “Dios ha creado este mundo por (para) muchos, pero el futuro a causa de pocos…Muchos ciertamente han sido creados, pero pocos se salvarán” (8, 3).

En esa línea se podría afirmar que 4 Esd 8, 41 reinterpreta de forma pesimista la parábola del sembrador de Mt 13, afirmando que Dios planta en el mundo muchas semillas y legumbres, pero pocas prenden y dan fruto, pues él ha creado a los hombres en abundancia, pero de tal forma que pocos consiguen dar fruto En ese ambiente pesimista ha crecido, en el siglo II-III dC, un tipo de cristianismo miedoso, alimentado por 4 Esdras, cuya última versión latina, “cristianizada” en sentido muy sesgado ha sido acogida por la Iglesia, donde ha tenido gran influencia, de manera que ha podido considerarse libro canónico, incluido en la misma Vulgata .

En un primer momento se podría decir que este añadido (muchos son los llamados y pocos los escogidos) se sitúa cerca del pensamiento de 4 Esdras. Pero estudiando mejor el contexto total de Mateo hay que insistir en el carácter universal que tiene no sólo la llamada de Dios por Cristo (¡muchos son los llamados, hombres y mujeres de los caminos, buenos y malos! 22, 10), sino el mismo despliegue del evangelio en su conjunto, pues el Dios de Mateo no ha creado dos mundos (uno para salvación otro para condena), sino uno solo, una inmensa sala de bodas, pues todos son invitados al banquete del hijo del Rey.

Sólo en un segundo momento, a partir de esa llamada universal a la salvación, se atreve a presentar Mateo su advertencia sobre el vestido de bodas, del que en principio sólo carece uno de los llamados .

En esa línea y partiendo de la afirmación básica según la cual el Hijo del Hombre ha venido a dar su vida como “lytron” (redención) por muchos (=todos, 20, 28; 26, 28), debemos afirmar que esta sentencia pesimista (muchos son los llamados, pocos los escogidos: 22, 14), tomada en sentido absoluto, no encaja en todo el conjunto de Mateo, pues, conforme al sentido original de la parábola (22, 1-14), el Señor de la Casa (Dios), tras el rechazo de un tipo de judaísmo, ha querido llamar y ha llamado a todos por los caminos, para la Gran Fiesta, y, conforme a este pasaje, en la sala inmensa, sólo uno (que está allí sin ponerse el traje de boda) ha dejado de ser escogido.

Según eso, de un modo consecuente, este refrán (muchos los llamados, pocos los escogidos) no se puede tomar en sentido cuantitativo, como si sólo se “salvaran” (heredaran el Reino) unos pocos, sino como advertencia universal, para que todos procuren mantener el vestido de bodas.

Por otra parte, debemos recordar que, fiel al mensaje central de Jesús, Mateo no ha defendido la doctrina del resto (¡sólo un pequeño número de Israel se salva!), sino que defiende una visión inversa de “expansión”, es decir, de apertura del Reino hacia los que parecían estar fuera, no sólo en el mensaje de Jesús, dirigido a las masas (cf. la insistencia en okhloi, muchedumbres, en 4, 35; 7, 28; 8, 1; 9, 8. 33; 12, 15, 23 etc.), sino también en el envío final a todos los pueblos (28, 16-20). Sólo en ese contexto, para contrarrestar el riesgo de una apertura indiscriminada, sin ningún tipo de control o exigencia, él ha introducido aquí este refrán que recuerda y recoge la exigencia de fidelidad .

Éste es un problema que ha sido apasionadamente debatido por Pablo, que en Rom 9 parece aproximarse a la visión de 4 Esdras, hablando del Dios que muestra su ira en los condenados y la riqueza de su gloria en los salvados (9,22-23), para destacar, en ese contexto, la importancia del resto de los salvados de Israel (Rom 9, 27-29; con citas de Is 10, 22-23; 1, 9). Pero, sin olvidarse del misterio de la elección y del resto de Israel, Pablo ha terminado su reflexión apelando a la profundidad y grandeza de la voluntad salvadora de Dios, que ofrecerá su salvación a todo Israel (Rom 11, 26), abriendo así un camino universal de vida.

En un contexto semejante se mueve Mateo, que no ha planteado expresamente la pregunta de Lc 13, 23 (¿serán pocos los que se salvan?), pero que asume su misma respuesta tomada básicamente del Q (cf. Lc 13, 24-25): “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta… y muchos los que entran por ella; pero estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” (Mt 7, 13-14).

Aquí se repite la palabra clave de nuestro pasaje: oligoi, pocos; muchos los llamados, pocos los escogidos; muchos van por la puerta ancha, pocos por la estrecha…En esa línea, este pasaje quiere insistir en la distinción entre los llamados (klhtoi), que son muchos (=todos) y los elegidos (evklektoi,) que son pocos.Teniendo eso en cuenta, debemos añadir que la importancia del texto se encuentra precisamente en su primera parte, es decir, en la llamada universal de Dios que se dirige a muchos (polloi.), es decir, a todos.
Ésta es la novedad del Jesús de Mateo, que se sitúa y nos sitúa en la misma línea de la tradición paulina: La salvación (llamada) de Dios no se dirige a unos pocos, ni se reduce al pueblo de Israel, sino que se abre a todos los hombres y mujeres. El camino del Dios de Jesús se abre por tanto en línea de universalidad: Dios llama e invita a todos, de manera que todos, judíos y gentiles, están invitados al gran banquete del Hijo de Dios, llamados de la iglesia.

Sólo a partir de esta llamada universal se puede entender la segunda parte de la frase: y pocos son los elegidos (ekkektoi,), es decir, los que responden a la llamada. Dentro de la perspectiva de su evangelio, Mateo ha puesto de relieve la llamada universal, eso que pudiéramos llamar la voluntad antecedente de Dios, que no expulsa ni deja fuera a nadie. Éste ha sido su gran atrevimiento cristiano (igual que el de Pablo): Dios llama a todos, y al llamarles en Cristo introduce en su vida humana la misma Gracia de su Vida. Sólo sobre esta base de llamada universal puede y debe elevarse la advertencia “y pocos los escogidos”, no para insistir en los que se pierden, sino para llamarnos a todos a la fidelidad, al cambio .

Dios no ha creado pues el mundo para unos pocos justos que se salvan (de 4 Esdras), sino para los excluidos y necesitados, a los que ofrece salvación por Cristo… Sólo en ese contexto primario de apertura universal (28, 16-20) se puede entender esta palabra (muchos son los llamados y pocos los escogidos) como advertencia o parénesis, para insistir en la responsabilidad humana de los llamados por el Cristo. Frente a todo rigorismo o pesimismo puro, Mateo ha trazado en su evangelio un camino universal de llamada (don de Dios) y de respuesta humana (compromiso de los creyentes


Dom 8.10.17. Parábola de los viñadores: Cuidar la viña o subyugarla (matar al heredero)

Dom 27, Mateo 21, 33-45. Esta parábola, llamada de los viñadores, describe la trama de Jesús, desde la perspectiva del Amo y de los Encargados de cuidarla, para compartir los frutos, no para ellos mismos sino para todos. Éstos son sus rasgos principales:

1. Dios (el Amo/Amor) ha puesto la Viña en manos de unos “encargados”, para que la cuiden y compartan sus frutos. Estos encargados no son amos, sino administradores, pero quieren hacerse dueños de ella (dominarla, que es al fin domarla o subyugarla, que es ponerla bajo el yugo, cf. imagen 3: Yugo de Isabel, con flechas de Fernando).

2. La Viña es el pueblo de Israel, pero en sentido extenso es el templo, y puede ser la la Iglesia, la nación (Cataluña, España o Siberia), el Estado, el Mundo entero, con arrendatarios envidiosos convertidos en diosecillos (que se declaran dueños de la viña).

3. Esos encargados en concreto (unos "criados" viñadores) que se sienten dioses son los sacerdotes y gobernantes, poder civil y religioso tanto en aquel tiempo (el tiempo de Jesús), como en éste. Son en un plano las autoridades civiles de Madrid o de Barcelona… y las ONU, con otras invisibles, que no aparecen (mano negra) pero que dominan todo (incluso el Vaticano, si no tiene cuidado Francisco).

4. El impulso de fondo es que los "principados, poderes y dominaciones" (así le llama Pablo, dándoles un tinte demoníaco) gobiernan para sí…, y se queden con la herencia, es decir, con los frutos de la viña, pensando que la viña y los frutos son suyo, por derecho de pernada de poder, no del pueblo…

5. La situación de fondo que Jesús describe es el gran riesgo en que se encuentran las autoridades y el pueblo… Las autoridades porque se pervierten y serán juzgadas,el pueblo (representado por Jesús) porque pueden matarle.

6. Ésta es el panorama, en tiempos de Jesús y en los nuestros... Las autoridades tienden a matar a los inocentes, es decir, a aprovecharse de ellos, que representados por Jesús, pensando que son dueñas de la vida y de la muerte de los hombres. Pues bien, puede llegarles y le llega el gran juicio,si siguen obrando de esas forma.

7. Y queda pendiente el gran tema: ¿Quiénes son verdad los herederos? ¿Qué queda si se mata al heredero (Jesús, los pobres...)? Hay que levantar la voz, Jesús la levantó en Jerusalén, muriendo por hacerlo. Hay que levantar la voz: ¿Cuando llegue el Hijo del Hombre habrá algún tipo de fidelidad sobre la tierra? (El mismo Jesús se pregunta:Lc 18, 8).

Y con esto sigue el tema que he querido explicar comentando el texto de Mateo. Buen domingo a todos.

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La posibilidad de lo imposible. Reflexión sobre el infierno

Conforme a una visión total del evangelio, la historia no se encuentra dirigida hacia dos metas simétricas: por un lado, cielo; al otro, infierno; por un lado, gloria; por otro, la condena, sino que sólo hay una meta que es la gloria:

el brillo y plenitud de Dios que ama, llenando de su gracia a todos los salvados;

el banquete de la mesa y hermandad que nunca acaba, con Dios Padre y con su Hijo Jesucristo;

las bodas del Cordero de Dios que ama a los hombres como a esposa, según ApJn 21-22;

la luz plena, el total conocimiento de Dios, la Trinidad como espacio de vida donde todos comparten el encuentro del Padre con el Hijo en el Espíritu.

Por todo lo ya dicho, queda claro que Dios no ha creado a los hombres para el bien o para el mal, no les prepara al mismo tiempo para el cielo o el infierno. Dios es solamente bueno y ha creado las cosas para el bien. Por eso marca un camino de plenitud y gozo positivo para todos los humanos, de manea que el único camino posible para Dios es el Reino.

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El cuidado de la Creación I. Un manifiesto ecológico

Hoy, 1 del IX del 2017, se celebra La Jornada Mundial del Cuidado por la Creación, y el Papa Francisco ha publicado un mensaje titulado Usemos misericordia con nuestra casa común (cf. w2.vatican.va... papa-francesco_20160901_messaggio-giornata-cura-creato.html) en el que pone de relieve la exigencia de un cambio global de actitud ante el mundo, con palabras de gran fuerza:

El planeta continúa a calentarse, en parte a causa de la actividad humana: el 2015 ha sido el año más caluroso jamás registrado y probablemente el 2016 lo será aún más. Esto provoca sequía, inundaciones, incendios y fenómenos meteorológicos extremos cada vez más graves. Los cambios climáticos contribuyen también a la dolorosa crisis de los emigrantes forzosos. Los pobres del mundo, que son los menos responsables de los cambios climáticos, son los más vulnerables y sufren ya los efectos. (Num 1).

Esta jornada quiere ser ecuménica, y así se celebrará mañana sábado en Madrid, con asistencia del Arzobispo católico y representantes de diversas Iglesia. En ese contexto quiero recoter un texto que lleva el título de "Manifiesto ecológico" (Paradigma tecnocrático y crisis ecológica), que presenté en el Congreso de Ecología del Pardo, Madrid (13-15 mayo 2016) y que acaba de ser publicado por la Revista Teológica de los Hermanos Capuchinos.

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Dom 20.8.17. Pan de hijos ¿pan para los "perros"). La "conversión" de Jesús

Dom 20, ciclo A. Mt 15, 21-28. Éste es un evangelio inquietante y actual, con cuatro elementos principales:

-- La mujer cananea, símbolo de la humanidad, presenta ante Jesús (ante la buena sociedad) el dolor de su vida. Su hija muere, sus hijos mueren.

-- Jesús (la buena sociedad) responde con el dogma antiguo, el más actual de todos. El pan es para los hijos, no para los perros.

-- La mujer argumenta: También los perros comen, aunque sea bajo la mesa... En la buena casa de los hijos hay pan para todos...

-- Jesús acepta el argumento de la mujer y se "convierte": El pan es para todos, por encima de los dogmas y argumentos de la buena sociedad.

Éste es el tema clave de nuestra sociedad: Hay pan para todos, pero sólo se lo damos a los "buenos hijos"... expulsando a la miseria y al hambre a los pobres, a los perros (que se mueran).

Una mujer cambió la mente de Jesús, una madre abrió su corazón y le convirtió: No hay hijos y perros, tiene que haber pan para todos.

¿Quién abrirá nuestra mente y corazón, el corazón de nuestra Iglesia, de todos los hombres, para que la casa del mundo sea lugar para todos?

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Dios está en el árbol. Una reflexión sobre la tierra y la cultura escrita

10.07.17 | 17:25. Archivado en Justicia, Biblia, Tierra, ecología, religión-religiones

El tema de los árboles ha sido replanteado por el gran incendios de un bosque Portugal, desde su dimensión económica y social, ecológica y jurídica.

En ese contexto me han preguntado y me pregunto qué significan los árboles en nuestra memorial social, en nuestra religión y pensamiento, y he querido responder partiendo de mi propia experiencia de hombre de arbolado.

Imagen 1. Un haya de mi tierra en el otoño encendido, bien anclada en el suelo, arraigada, sustraiekin (con raíces hondas). Esta es la visión mágica más honda, que tuve de niño en la landa de Arrugaeta.

Imagen 2. Un árbol flotante y sagrado que escogimos (mi editor y un servidor) para un libro de texto que escribí por encargo de la Universidad de la Experiencia, de la Universidad Pontificia de Salamanca).

Esos dos árboles han guiado en parte mi vida..., una historia vinculada al árbol-tierra, que ha sido y sigue siendo signo de Dios, como sabe y dice muy bien Francisco (en su encíclica Laudato sí, Alabado seas, mi Señor, por la hermana madre tierra.. Mi historia está vinculada también al árbol-libro, como diré en una próxima postal.

Algunos podrán moverse en otra línea, y dirán que el árbol tiene menos importancia en su cultura y en su economía, como puede suceder en los hielos polares y en algunas zonas del desierto.

Otros responderán desde de llanura donde el único árbol es el cereal...o la roca, o el mar sin más arboladura que las de los barcos de mástil velero de antaño.

Yo quiero reflexionar y responder desde mi tierra (marcada por el árbol) y desde mi Biblia (donde el árbol es también un elemento religioso), retomando unas notas que he desarrollado en el Gran Diccionario de la Biblia (Verbo Divino, Estella, 2015) donde además de esta entrada general hay otras dedicadas a unos árboles concretos.

En días siguientes quiere volver a los principios de mi teología, evocando la experiencia de la tierra (religión telúrica) y del libro (religión de una cultura escrita).
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Job, recóndita armonía (V. Morla). Un libro imprescindible

Víctor Morla, Libro de Job. Recóndita Armonía, Comentarios teológicos y literarios del Antiguo Testamento, Verbo Divino, Estella 2017, 1550 págs. Un libro imprescindible para los que quieran conocer de verdad y con reposo la palabra de Biblia, y decir que la saben (=saborean), en un tiempo donde todo tiende a resbalar y los libros no duran en general más que diez minutos.

Un mojón duradero en la cultura: Eso es el libro de Job, obra maestra del pensamiento y de la vida, “un canto a la dignidad del ser humano, que trata de superar el mero «estar» en el mundo para llegar a «saber(se)» y conocer su destino, incluso contraviniendo convencionalismos sociales e ideologías religiosas. Solo quien se atreve a formular inusuales e incómodos porqués estará en el camino adecuado para encontrar respuestas”. Así lo sabe y dice el autor (autores) del libro de Job.

Un monumento enorme a Job (al ser humano), un libro ejemplar en la historia de la exégesis bíblica: Eso es este comentario de Víctor Morla (1943), traductor de la Biblia, pensador y exegeta de la Universidad de Deusto (Bilbao), autor de más de una docena de libros clásicos sobre el texto y pensamiento de la Biblia (cf. http://www.verbodivino.es/libro/4647/libro-de-job-recondita-armonia), desde su trabajo pionero sobre El fuego en el Antiguo Testamento. Estudio de semántica lingüística, San Jerónimo, Valencia-Bilbao, 1988).

Había ya en castellano otro buen libro de Job, un comentario de cierta envergadura, ideado por L. Alonso Schökel y y concretado por J. L. Sicre, Job, Cristiandad, Madrid 1983 (634 págs.), que aún sigue realizando su servicio. Pero éste de Morla es por su amplitud, su análisis filológico y su reflexión cultural y antropológica (religiosa) el mejor que yo conozco, entre nosotros.

V. Morla es también de los "discípulos" de L. A. Schökel, aprendió a su lado y culminó, con su paciencia y destreza, el gran Diccionario Bíblico hebreo-español (Trotta, Madrid 1994), aunque aparece sólo como segundo en la lista (y no como co-autor, como habría sido de justicia).

V. Morla, ha vuelto con autoridad y maestría al libro de Job, haciendo un trabajo fuerte para que nosotros podamos entender mejor el libro y penetrar así en la inmensa sabiduría bíblica. Ciertamente había comentarios y estudios de gran envergadura sobre el libro, como los de K. Budde. P. Dhorme y J. Lévèque, por citar algunos de los más conocidos.

Entre ellos (y en parte sobre ellos) viene a situarse y sobresale ahora éste, como obra de lectura y estudio,de investigación y referencia, para los próximos decenios. Quizá no se ha escrito en castellano otro comentario de esta talla sobre un libro de la Biblia.

Felicidades, Víctor, por esta obra maestra. Ella me dice lo que has trabajado, en un plano histórico, filológico y de pensamiento religioso. Con ella has ofrecido tu mejor servicio a la cultura universal, y a la misma "iglesia" cristiana, que sigue fundada sobre este libro de Job, pues, en un sentido estricto, sin Job no podría entenderse el cristianismo. Felicidades, y descansa después de tanto trabajo.

Creo que soy de los pocos que te lo puedo decir, con algo de experiencia, tras haber publicado en tu misma editorial, la nuestra (Verbo Divino), un comentario a Marcos de 1200 págs (año 2012) y otro a Mateo (1056 págs), que saldrá publicado estos mismos días (año 2017). Sé lo que se sufre, sé lo que se goza al hacerlo. Felicidades por haberlo hecho.

Quiero dar también gracias a la Editorial Verbo Divino, por atreverse a publicar esta obra maestra, inmensa por su longitud, con un aparato crítico muy preciso, perfectamente editado. Me gustaría compartir con vosotros la presentación de la obra en la Universidad de Deusto (Aula I. Ellacuría, 8 del 6 del 2017). No podrá ser, estoy en San Morales, pero en espíritu estaré con vosotros, contigo, Víctor, y con los amigos de Verbo Divino.

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Los de Dios: Locos, ajusticiados, mujeres de partido, niños abandonados

Ésta es la primera presencia en el mundo: Extranjeros, viudas y huérfanos (Exodo y Dt), cojos, mancos, ciegos, con prostitutas, publicanos y leprosos (Jesús), condenados a muerte, locos, prostitutas y huérfanos (G. Jofré,Valencia (principios, principios siglo XV).

Ésta es primera tarea la de Dios en el siglo XXI: ofrecer casa, dignidad, amor y familia a los extranjeros y locos, a los nuevos descartados y sobrantes, aquellos que no cuentan, encarcelados, como sabe Mt 25, como supo G. Jofre (cf. postal anterior).

Éstos son los “inocentes” de Dios, los que en aquel lenguaje (siglo XV) se llamaban los desamparados, que son el retrato de una sociedad vuelta al revés, que es el derecho de Dios. La misma existencia de esos inocentes (en caminos, pateras y calles, en suburbios y cárceles, en hospicios, hospitales y cunetas, o esperando tras la valla) abre una especie de juicio de Dios en el centro nuestra sociedad que derrocha, malgasta y olvida… aplaudiendo como pacífico un contrato de 110.000 millones de dólares en armas para matar (y defenderse de los pobres) entre dos potencias ricas (USA y A. Saudita).


Ésta es la tarea de Dios, la de sus privilegiados: Acoger, acompañar y cuidar los locos, condenados a muerte, mujeres mal-tratas, niños sin futuro… El dinero no es malo para ayudarles, pero no se les ayuda de verdad con dinero, sino con presencia humana, mano a mano, justicia a justicia, palabra a palabra, libertad a libertad, beso a beso.

Éstos son los Inocentes (los del tiempo antiguo y los del nuevo), a quienes la Iglesia del siglo XV (necesitada da de Madre), presenta como hijos privilegiados de la misma Madre de Jesús, interpretando así la palabra de Jn 19,25-27 (Mujer, ahí tienes a tu hijo) y la de Mt 25, 31: Tuve hambre y me disteis de comer, fui extranjero y me hospedasteis…

Sigue la “historia” de estos cuatro privilegiados de Dios inocentes… a quienes Dios ha puesto en nuestras manos, pare que en su nombre (por él) les acojamos y queremos (locos, ajusticiados, mujeres de partido, niños abandonados).

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Resurrección, Pan compartido.

17.04.17 | 23:49. Archivado en Justicia, Jesús, Nuevo Testamento, Pascua


La experiencia de la pascua cristiana nos arraiga en lo más sencillo, en lo más humano: Juntarse y comer, agradeciendo la vida.

Por eso, las grandes "apariciones" pascuales (tanto en Lucas, como en Jn 21 y en el final canónico de Marcos: Mc 9-20) se realizan en un contexto de comida. Allí donde los discípulos se juntan para comer y "recuerdan" a Jesús saben que Él está presente, en medio de ellos.

De un modo consecuente, la primera “aparición” de Pascua es el Pan compartido, la afirmación de la Vida sobre la muerte,: comer para vivir y bendecir, para agradecer y compartir, en un mundo donde todo puede y debe volverse comida.

En este contexto, partiendo de Marcos, la tradición cristiana ha entendido el relato de la multiplicación de los panes como experiencia pascual.

-- Ese relato conserva, sin duda, un recuerdo histórico: Jesús ha compartido la comida a campo abierto, con discípulos y seguidores, con todos los que han venido a escucharle, en gesto de generosidad sorprendentes.

-- Rabinos y pretendientes mesiánicos buscaban y buscan otros signos (las aguas del Jordán se romperían, caerían las murallas de Jerusalén, aparecerían ejércitos angélicos, luchando a favor de los judíos...). De esa forma buscan otro tipo de Resurrección

-- Pero lo propio de Jesús ha sido el pan multiplicado, generoso, abierto a todos sobre el campo que es de todos. Así lo ha entendida, de diversas formas, la tradición del evangelio de Marcos (y desde Marcos toda la tradición cristiana).

Allí donde se comparte el pan (partido, entregado...), allí donde se celebra la fiesta de la vida con vino o con otra bebida que vincula a los hermanos... allí se puede afirmar que está Jesús resucitado.

No creemos en la resurrección de la vida (en la vida eterna) si no compartimos en amor el pan, en familia, en comunidad, de forma universal.

-- Eso significa que no puede haber Domingo de Resurrección sin jueves santo, sin la eucaristía del amor fraterno, con el servicio mutuo, con el pan concreto compartido en amor.

-- No hay experiencia de resurrección sin volver a los signos esenciales de la vida, que se expresa en forma de comida física y de fraternidad concreta, comunión gratuita.

En este contexto podemos hablar de las "multiplicaciones" de Jesús como relatos pascuales...Jesús se muestra a los hermanos donde ellos dan gracias, donde bendicen en pan, donde se abrazan y se abren a la esperanza de una vida para siempre

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