El blog de X. Pikaza

11.12.18. La Cruz de los Derechos Humanos

10.12.18 | 21:27. Archivado en Justicia, Nuevo Testamento, Pobreza, Utopía, esperanza, Política

Ayer , a los 70 años de la Declaración del 10.12.1948 presenté la cara oficial de los Derechos Humanoos. Hoy,pasado un día, presento la cruz real, es decir, la noche implacable la falta de Derechos Derechos en una parte considerable del mundo.

Ciertamente, en un sentido, ha crecido la solidaridad, y son muchos los grupos y personas que quieren cumplir los derechos humanos, insistiendo sobre todo en los pobres y excluidos, los extranjeros y los niños, las mujeres y los emigrantes etc. Pero...

-- Pereo, creciendo la conciencia de esos derechos ha crecido también en ciertos lugares y espacios la más honda inconsciencia, como si no importaran en concreto los derechos "supremos" de cada hombre y mujer, pues siempre se encuentra o defiende un derecho "superior" de los estados y la necesidad de incontrolada de mantener la libertad del Capital al servicio de algunos, en contra de muchos.

-- Es difícil hablar de Derechos Humanos allí donde millones de pobres mueren de hambre en un mundo donde sobran alimentos. Parece un sarcasmo hablar en ese contexto de derechos humanos, si no se garantiza el primero, que es el de la vida de los hombres concretos, por encima de cada Estado (España o USA) y de todo el Capital.

-- Es difícil hablar de derechos humanos allí donde cientos de miles de documentados indocumentados vagan sin patria bu pales, por túneles hambre, en busca de pan... mientras se cierran las fronteras de los estados ricos...

No, ciertamente no es fácil resolver el tema, pero es evidente ni el Capital ni los Estados Soberanos creen en los Derechos Humanos de todos. Precisamente porque el tema es difícil es preciso afrontarlo y resolverlo. En ese sentido se puede hablar (cf. las imagenes) de un noche triste y roja de derechos humanos. Noche triste....

Hace unos días, la misma A. Merkel ha declarado que ahora, 70 años después, muchos Estados que firmaron la declaración Universal de los Derechos Humanos no la firmarían.

No interesan los Derechos de los hombres concretos, sino los del Capital libre y los de los Estados soberanos, con las instituciones de poder (incluso con algunas iglesias y religiones). El hombre como tal no importa, sus derechos son papel mojado. Siga leyendo quien tenga humor y tiempo las reflexiones tristes que siguen, en esta triste noche, 70 años después de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

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(10.12.18) 70 años de la Declaración de los Derechos Humanos

09.12.18 | 22:40. Archivado en Justicia, América Hispana, Sociedad, política, Política

Hoy hace setenta años (10.12.1948), los vencedores de la la Guerra Mundial (1939‒1945), hicieron que se firmara en Paris una Declaración Universal de los Derechos Humanos, en la línea del Acta de Independencia del Estados Unidos (1876) y de la Revolución Francesa (1789).

Esa fue y sigue siendo una Declaración básica en la historia de la humanidad, y así queremos saludarla, pero, en sí misma, ella no ha resuelto todos los problemas, pues los mismos poderes que dicen defender esos "derechos" los conculcan muchas veces, poniéndolos al servicio de sus intereses económicos, estatales y militares.

Esos Derechos son buenos, y están en general bien formulados, pero pueden acabar siendo limitados y opresores, no porque vayan en contra de los Derechos de Dios, como pensaba cierta Iglesia Católica, desde la Revolución Francesa hasta el Vaticano II, sino porque se han puesto y se siguen poniendo al servicio de los nuevos triunfadores económico-estatales del sistema, oprimiendo de hecho "con ellos" a una parte considerable de la humanidad.

No se trata de negar esos derechos, sino de articularlos y aplicarlos de un modo real y universal, de manera que la Libertad de economía y comercio de algunos y la Autarquía del Estado de otros no se utilice para impedir el derecho a la vida y salud, con la libertad y propiedad de muchos (de las mayoría oprimidas a veces en nombre de los mismos Derechos Humanos).

En ese contexto, celebrando con gozo este día, quiero evocar de un modo conjunto la cara y la cruz de esos Derechos Humanos de la Declaración del 1948, en línea de Adviento, es decir, de Esperanza de la nueva Humanidad, y lo haré en dos "entregas":

-Hoy presentaré la cara, comentando la historia y contenido positivo de las grandes declaraciones de los derechos humanos: De la independencia de Estados Unidos (1776), de la Revolución Francesa de 1978 y de la Asamblea General dela Naciones Unidas, Paris (1948).

- Mañana presentaré la cruz, con la violación de los Derechos Humanos en la actualidad, no sólo por grupos terroristas o anti-democráticos, son por los grandes poderes de la economía y la política, que dicen defender esos derechos. Buen día a todos.

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9 XII 18. Levántate Jerusalén, en marcha Iglesia. Pregón de Adviento

Dom 2º de Adviento, ciclo c, Baruc 5, 1-9. . El pecado mayor de la Iglesia es que no espera.

- Se ha parado hace tiempo, no camina. Se paró en el siglo IV d.C., pactando con un tipo de jerarquía imperial.
- Se paró en el siglo XI, al imponer un tipo de poder clerical y de nuevo en el XVI-XVII, con su absolutismo.
- Y ahora nos parece a muchos que ha decidido sentarse en su pasado, como si no fuera Adviento, un camino abierto a la utopía real de la Nueva Humanidad.

Contra todos los mensajes de fracaso, contra todos los intentos de quedar en lo que fuimos (en el siglo IV, en el XI, en el XVI-XVII), nuestra Iglesia de Adviento debe levantarse ya y ponerse en marcha, ligera de equipaje, arrojando por la borda el lastre del siglo IV, XI y XVII, para ser de esa manera lo que siempre ha sido sido, sin un tipo de jerarquías clericales, de poderes feudales, de absolutismos... como dijo el mismo Papa Benedicto XVI en Spe Salvi (2009): hemos sido salvados en esperanza, siendo caminantes que nos dirigimos a la Nueva Jerusalén, la montaña de la Fraternidad Universal, sin armas, ni violencia.

Muchos afirman que no hay camino, que la esperanza ha terminado, pues somos lo que somos, sin más (¡ha llegado el fin de la historia!) en un mundo de poderes superiores y de miedos que nos paralizan... Muchos afirman que la Iglesia ha sido colonizada por un tipo de parálisis sagrado, sin más salida ni tarea que vivir de recuerdos que, al no renovarse, se mueren.

En este momento debemos superar nuestro complejo de museo, para ser de nuevo lo que somos: Una aventura "salvaje" de vida (perdónese la palabra), una tarea admirada de Jesús, que hizo camino en la línea de la lectura de Baruc, de este domingo, Así quiero y debo debe decir levántate Jerusalén, añadiendo en marcha iglesia.

Desde ese fondo, con la primera lectura de la misa, tomada del viejo Baruc, un escriba recuperado para la esperanza, quiero ofrecer yo también mi sencillo manifiesto de adviento, retomando algunos pasajes fundamentales de la esperanza y tarea de la Nueva Jerusalén, que llevamos dentro y que esperamos.

Imagen 1: Luz de ocaso/amanecer en Jerusalén
2. Cenáculo cristiano en Jerusalén. Signo de la venida del Espíritu
3. Sueño de la nueva Jerusalén

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Vida humana: Una voz y un camino en el riesgo

17.11.18 | 20:22. Archivado en Dios, Justicia, Biblia, Tierra, ecología

Comenté hace dos días el evangelio de mañana (18.11.18, domingo 33), tomado de Mc 13, 24, donde Jesús ofrece una reflexiones fuertes sobre el riesgo de destrucción de la vida del hombre en el mundo, un tema que la Biblia planteó con toda fuerza hace unos 2500 años:

Pongo delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal. Si amas a Dios (si amas la vida), vivirás y crecerás y tu Dios te bendecirá en la tierra. Pero si tu corazón se aparta y buscas otros dioses de cierto que perecerás años (cf. Dt 30, 15-18).

Ese texto no habla de la muerte eterna, sino de la muerte en este mundo, como humanidad. Hoy comenzamos a entenderlo.

O cuidamos la tierra (nos cuidamos a nosotros mismos, a través de un desarrollo y de una educación distinta) o nos destruimos para siempre.

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El infierno de la Biblia y la "fiesta" mercantil del halloween

Han venido los días pasados los niños vestidos de muerte y de infierna, en la fiestas comerciales del halloween, dentro de un mercado en el que todo se compra y vende, incluso las imágenes del diablo, eso sí, domesticado, según uso del dinero.

En ese contexto he querido retomar algunos temas del infierno de la Biblia, que muchos han dejado a un lado (por obra de la banalización presente de todo lo que pueda situarnos ante un compromiso y amenaza seria de la vida). Es otoño en el hemisferio norte, ha llegado el viento frío, y es tiempo de pensar sobre los temas "eternos", sobre el bien y el mal, sobre el riesgo de perversión de una cultura que tiende a vivir de la muerte...

No, no quiero apelar en modo alguno al miedo del infierno para mantener sometido algún tipo de rebaño (eclesial o social). Pero pienso que es preciso (bueno y conveniente) recordar los riesgos de infierno de este mundo, para insistir en los valores de la vida y la necesidad de un cambio fuerte, personal y social, económico, político y religioso, para que este mundo no sea más infierno.

Entendido así, el infierno es un tema simbólico de gran envergadura, o si se prefiere un tema “mítico” en el sentido más fuerte de la palabra, y así lo he venido presentado en algunos de mis libros, como Gran Diccionario de la Biblia (Verbo Divino, Estella 2015)y Amtropología bíblica (Sígueme, Salamanca 2006)

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Dom 12.8.18. Pan vivo. Todos discípulos de Dios

Dom 19 B. Jn 6, 41-45. Sigue el tema del domingo anterior, sobre la auténtica comida. Frente a un pan “muerto” (que lleva al dominio de unos, con la opresión de otros, y termina en la muerte), Jesús habló en Cafarnaúm de un pan vivo que es Dios: en él vivimos, pudiendo ser también pan vivo (como él, como Jesús),dando así vida a otros.

En ese fondo presenta el evangelio una de las palabras más sorprendentes de la Biblia: ¡Todos serán discípulos (didaktoi) de Dios! “Todos” tiene un sentido universal, y significa aquellos que escuchen la voz interior, alimentados y enseñados por Dios (=que es su comida) y que así pueden y deben hacerse comida (alimento) unos para otros.

Es evidente que este evangelio puede y debe entenderse también en línea de economía material (¡que todos los hombres coman, que nadie muera de hambre!), pero ha de entenderse sobre todo en clave de “economía integral”, sabiendo que un hombre nace y vive vive de otros hombres (empezando por sus padres), y que sólo es total y plenamente humano si se vuelve alimento para otros.

Hay una economía que, en general, va en contra de este evangelio, pues hombres y pueblos no quieren descubrir la enseñanza de Dios ni hacerse para para los otros, sino que escuchan otras enseñanza y convierten su vida en gran lucha por el pan material, con millones de muertos materiales cada año, y con cientos de millones de muertos más hondos (carentes de verdadera humanidad).

Lógicamente, la respuesta al problema del pan no es más pan, sino más humanidad, en una línea de transformación (de meta-noia, trans-humanización). Sin un nuevo y más alto Capital Humano (sin la conversión del hombre en pan para los otros), nuestra humanidad siglo XXI no tiene salida. En esa línea quiero interpretar el texto del Evangelio de Juan. Buen fin de semana a todos.

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La solución no es la pena de muerte sino el cambio de todos (“adúltera” de Juan),

08.08.18 | 08:18. Archivado en Iglesia Instituciones, Justicia, Jesús, Israel, hombre

La solución ha sido por siglos “matar” a los distintos o “culpables”, como ha mantenido hasta ayer la misma Iglesia Católica (en una línea que puede llegar hasta el homicidio absoluto de la solución final de los nazis).

En ese contexto de pena de muerte se ha situado hasta “ante-ayer” (y en algunos lugares hasta hoy) el real o pretendido adulterio de las mujeres, como señalé hace una semana al publicar una postal sobre la pena de muerte en la Biblia.

Pues bien, sobre ese caso y “solución final” (matar a las “adúlteras” reales o a las “adulteradas” para que el resto de la gente pueda vivir del homicidio, aquí feminicidio) ofrece la Biblia dos pasajes complementarios.

Uno es el de Dan 13 LXX donde la solución de “ley” consiste en matar (en “limpiar” el pecado matando, para gloria de Dios), sea a la acusada o a los acusadores falsos, los jueces ancianos. Daniel, el juez sabio, soluciona el tema matando a la adúltera o a los “otros”. En un caso o en otro, la solución es matar a los pretendidos culpables (sin posibilidad ni deseo de un cambio de todos.

El otro pasaje es el de Jn 1, 1- 11, donde traen ante Jesús a una adúltera probada, exigiéndole que se cumpla la ley, apedreando a la culpable. Pero Jesús se enfrenta con los jueces, diciéndoles “quien esté libre de pecado…”, de manera que todos se van, dejando la piedra en suelo, reconociéndose “responsables”… Quedan solos la mujer y Jesús, que le dice “vete en paz y no peques más” (ni ella ni sus jueces).

Jesús no ha condenado a muerte a la adúltera, sino que ha abierto para ella un camino de vida…, situando a sus acusadores ante la tarea superior de integrar en sus propias vidas el posible “pecado” de la mujer, de forma que todos puedan cambiar y vivir. Evidentemente, para él la pena de muerte no era la solución.

La respuesta de Jesús no es matar, sino reconocernos todos como somos, ofreciéndonos una nueva oportunidad
. Los que han apelado a la pena de muerte como solución no han entendido el Evangelio, o no ha querido creer en su palabra y camino.

Desde ese fondo quiero releer estos pasajes, en un contexto de pena de muerte, que ha sido la mejor solución para Daniel (y para un tipo de de sociedad/iglesia).

La imagen 1 es la del Catecismo, que en una de sus ediciones nos sitúa ante la escena de Jesús y la adúltera, superando la pena de muerte. La 2 está tomada de mi Diccionario, de donde he tomado básicamente lo que sigue.

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2267. Pena de muerte en el Catecismo, una visión crítica

Ha sido un número fatídico del Catecismo del 92 (peor que el 666 del Apocalipsis), que Francisco Papa ha cambiado (abrogado), sacando de la “ley” cristiana la pena de muerte.

En un sentido, esa abrogación o cambio parece marginal (los condenados a muerte por ley son pocos cientos al año, mientras que el hambre, las mafias de muerte, la guerra/guerrilla o el crimen particular o de estado matan a millones).

Pero, en otro sentido, ese cambio resulta esencial para la Iglesia católica, pues abre un camino nuevo en la visión el cristianismo.

En su forma concreta, ese “numero de muerte”, ahora abrogado, es muy reciente, y muchos recordamos bien su origen, el año 1992, cuando la Curia Romana, en la línea del nuevo Derecho (1982), por impulso o silencio de San Juan Pablo II, impuso una orientación distinta a la del Vaticano II, con más derecho que Evangelio y más poder eclesial que Jesucristo.

El número era simple (o así lo parecía), y daba le impresión de ser inocente, pero llevaba en sí la carga de milenio y medio de pacto de la Iglesia con un tipo de poderes establecidos, como si no bastara Jesús y la Iglesia tuviera que apoyarse sobre un dudoso “derecho natural”, como si ella pudiera dictar su moral a los estados y tuviera que renunciar a la “liberación” de Jesús y a la presencia del Reino, permitiendo meter en la cárcel y matar a los “malos”, para que los otros, los •buenos” pudieran vivir tranquilos.

Fuimos muchos los que ya en el año 1992 dimos la voz de alarma ante aquel Catecismo y en especial ante ese número, ante su forma de entender el poder (social y eclesial), con su visión “expiatoria” de la vida, y se nos tachó de peligrosos (e incluso de “enemigos”), para descubrir, 26 años después, que el mismo Papa nos da la razón.

Expuse mi postura sobre muchas veces (en folletos y textos de estudios penitenciarios), y la recogí finalmente en el centro de mi libro: Dios Preso. Teología y pastoral penitenciaria (Sec. Trinitario, Salamanca 2005, págs. 297-317).

Pues bien, ahora es momento de recoger lo que allí decía sobre ese ese número del Catecismo (con los anteriores), para insistir después en su falta de “sentido” bíblico, en la línea que propone el Papa Francisco, en el número que pone el lugar del“abrogado”.

Ciertamente, la prensa mundial ha recogido la noticia, pero lo ha hecho (en general) de un modo plano y sensacionalista, pues apenas ha precisado el contenido ni el sentido de fondo del cambio que, como ha dicho en este mismo medio J. M. Vidal, director de RD, afecta en el fondo a todo el “edificio” del Derecho Canónico (e incluso del Catecismo) de la Iglesia Católica. No se puede quitar/cambiar una piedra esencial del edificio sin que todo cambie. Tiempo al tiempo

La noticia y sentido del “cambio” la publicó hace cuatro días la Congregación de la Doctrina de la Fe (1.8.2018) (http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/ladaria-ferrer/documents/rc_con_cfaith_doc_20180801_lettera-vescovi-penadimor ) que estudiaré en una próxima postal. Aquí me limito a presentar la problémática de fondo del número abrogado, el 2267, que era número de muerte.

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Dom 2.8.18.Hacerse Pan, ser Eucaristía

Domingo 18. Tiempo ordinario. Ciclo B (Jn 6, 30-69). Comenzó el domingo pasado la lectura del Sermón del Pan de Vida, de Juan Jn 6, que seguirá estos domingos de verano (invierno austral).

En ese contexto presenté la introducción del tema: Jesús multiplico los panes y muchos, al verle capaz de ofrecer comida, quisieron coronarle rey allí mismo, junto al lago de Cafarnaum, pues para eso sirve un rey, para asegurar la comida material de todos; pero Jesús se escapó, subiendo al monte, a fin de preparar y ofrecer otro tipo de reinado.

En ese contexto interpretando de manera algo libre aquel pasaje me atreví a presentar los rasgos principales de su Reino, con su manera de situarse ante el dinero y el poder, para que todos los hombres y mujeres fueran reyes, en dignidad, en comunión, superando toda opresión de tipo económico, político o incluso religioso, para crear una gran mesa redonda en torno al par compartido (imagen 2), donde los más importantes fueran los niños y pequeños (imagen 1),con alimento de pan y, sobre todo, con cariño y cuidado de todos.

Hoy quiero retomar aquel motivo, ofreciendo una visión general del discurso entero de Jn 6 (el gran discurso del pan de Cafarnaum), dejando para los domingos que aún quedan algunos algún rasgo particular de este pasaje, que expone la visión eucarística del cuarto Evangelio, la más realista de todas, siendo, al mismo tiempo, la más mística.

No se trata de evadirse con eso de la eucaristía, pan de Cristo, para situarlo ysituarnos como cristianos en un plano de espiritualismo puro, separado de la vida real de los hombres y mujeres, del pan de los pobres, del amor y la acogida de los niños, de la comunión de todos.

Ciertamente, el pan es pan y debe compartirse, pero, al mismo tiempo, en un plano más hondo, el auténtico pan somos nosotros, de forma que podríamos y deberíamos decir, como Jesús y con Jesús, yo quiero ser y soy también pan de vida para otros.

No me limito a dar un poco de pan material (externo), sino que, debiendo darlo, me doy a mi mismo como pan, haciéndome así eucaristía para los demás.

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Merced 2018. Convertir el Banco (Arca) de redención en Dinero para la Libertad.

09.07.18 | 00:33. Archivado en Iglesia Instituciones, Justicia, Merced-libertad, Amor, Pobreza

El pasado mes de mayo, a los 800 años de la fundación de la Merced, nos hemos reunido en el Olivar, Teruel, un buen grupo de alumnos y antiguos aspirantes mercedarios, para estudiar juntos el tema de la redención,desde una perspectiva espiritual y económica.

(Imagen 1: participantes del curso.
Imagen 2: Convento del Olivar (Estercuel).

Hemos paseado y disfrutado, recordando tiempos antiguos y proyectando nuevos empeños, al servicio del "arca de la redención", es decir, de una nueva etapa de "inversión" económica al servicio de la libertad de los hombres y mujeres.

Como experto en Biblia e Historia de la Orden, tuve ocasión de dirigir unas palabras que ahora resmo, para aquellos que quieran compartir con nosotros el ideal de la Merced, a los 800 años de fundación de la Orden, empeñada en la tarea de convertir el dinero en principio de Redención.

El tema básico fue el arca de la redención, una de esas palabras clave de la economía antigua (como banco de cambistas, bolsa de los comerciantes o la caja de los dineros...).

El Arca de la Merced era una especie de caja bien cerrada, en la que se reunían los dineros de la redención, para llevarlos cada año al Capítulo... y ponerlos al servicio de los redentores.

Recojo aquí una parte de las palabras que allí dije, recordando a los amigos y compañeros que nos reunimos, en plena primavera de la Orden y de la Iglesia (en las tierras altas de Teruel), que han de empeñarse de nuevo al servicio de la redención de cautivos, tomando en serio el tema del Arca de la Redención.

Buen día a todos los mercedarios y mercedarias, a los 800 años de la fundación de la Orden, con su Caja de la Redención, buen recuerdo a los que estuvimos juntos aquel día, con los que están celebrando ahora en Poio Pontevedra un Capítulo de la Historia de la redención.

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Diálogo de religiones: Tarea de Iglesia, futuro del hombre

El evangelio y la vida me han llevado al diálogo de religiones, desde hace mucho tiempo, sin yo haberlo buscado. Por razones de "política eclesial" no me permitieron enseñar "dogmática", temas centrales de la fe, y así tuve que enseñar historia y significado de las religiones.

Fue en cambio bueno y de esa forma desde 1988 hasta 2003, enseñé religiones en la Universidad Pontificia de Salamanca. No sé si los alumnos aprendieron algo, yo aprendí mucho, en tiempo difíciles...


Vinieron tiempos de guerra en el campo de las religiones.
Desde el atentado de las Torres Gemelas (noviembre 2001), con el Madrid (marzo 2004) y el de Londres (Julio 2005), con otros muchos que han marcado un hito en nuestra visión del mundo... invitándonos a replantear desde una perspectiva cristianas las diferencias sociales y religiosas.

Ciertamente, "podrían" matarnos cualquier día los fundamentalistas fanatizados de algunas religiones, pero "de hecho" mueren cada día (no por "fanatismo religioso" sino por "democracia capitalista") unas 40.000 personas por hambre; si, por hambre, y cada cada día, por el fanatismo peor de todos los que existen, aquel del que habló Jesús: En Fanatismo de Mammón, de un dinero divinizado que utiliza a las personas y las mata en el altar de un tipo de libertad, de progreso, de ganancia...

-- Escribí el otro día (21.6.18) una nota sobre la visita del Papa a Ginebra, para impulsar el diálogo entre las diversas confesiones cristianas, de manera que las iglesias cristianas, unidad en fraternidad, desde el mensaje y vida de Jesús, sean fermento de diálogo en el mundo.

-- Escribí el día siguiente una nota necrológica de J.L. Sánchez Morales, experto en diálogos de religiones, especialmente entre Islam y Cristianismo. Es tiempo bueno para insistir en ese diálogo desde la verdad, siendo cada uno fiel a su propia tradición, pero escuchando y compartiendo los valores del Dios que se revela de formas diversas (Hbr 1, 1-3) para que los hombres cultiven y compartan la riqueza insondable del misterio de la vida.

Primera imagen: Una ventana abierta hacia el mar de vida, eso son las religiones, un espacio de luz, un campo de misterio.
Segunda Imagen: Una pastora protestante saluda ceremoniosamente al Papa en Ginebra; hay cien diferencias entre la Pastora y Francisco, pero es buena la diferencia, para la comunión, desde el evangelio.

Buena siembra Francisco, buen testimonio pastora. La Ginebra de Calvino puede convertirse en espacio de diálogo entre los cristianos y entre las religiones del mundo.

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DH /4. No podéis servir a los Derechos Humanos y al Dinero

Así puede aplicarse la famosa sentencia de Jesús: No podéis servir a Dios y al Dinero, porque si "amáis" a uno tendréis que "aborrecer" al otro.

En el lugar donde Jesús ponía a Dios pueden y deben hoy ponerse los Derechos Humanos, pues como he destacado en las postales anterior el verdadero Dios de Jesús es garante (defensor y activista) de esos Derechos, no como "fuerte ciudadano", con derecho a la propiedad y a la seguridad armada (Revolución Francesa), sino como necesitado (hambriento, oprimido, extranjero etc.).

Este título y tema, con el desarrollo que sigue, puede inspirarse en el famoso título de un libro de B. de Sousa, gran activista, pensador portugués radical, profesor en USA, titulado Si Dios fuese un activista de los Derechos Humanos (traducido al castellano por Trotta, Madrid 2014).

Se Deus fosse (si Dios fuese...). Pues bien, conforme a la experiencia y compromiso de muchos cristianos Dios no es un "fuese o sería...", sino que es en realidad el defensor de los derechos humanos.

En esa línea, presenté a Jesús hace dos días como Activista y Mártir de los Derechos Humanos, en la convulsa situación de Palestina hace 2000 años, siendo asesinado por los defensores de la Seguridad y del Dinero. Con este tema de fondo termino hoy este pequeño "curso" de Derechos Humanos, que he presentado con el profesor R. Badenas y la Comunidad Cristiana Adventista de Ferrol.

En contra de lo que se ha dicho en ciertos círculos de Iglesia y en otros de Anti-Iglesia, el Dios de Jesús no es sólo defensor y activista de los Derechos Humanos, sino la encarnación "divina" de esos derechos, oponiéndose a un tipo de mundo actual que miente y engaña y mata, diciendo que defiende los Derechos Humanos, mientras que los utiliza al servicio de su Dinero divinizado.

Los derechos humanos no se defienden con armas, ni con mucho dinero, sino con humanidad concreta, con el compromiso de la vida al servicio de aquellos que encarnan esos derechos, que son el hambriento, extranjero, oprimido y excluido de Mt 25, 31-46.
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Sábado, 15 de diciembre

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