El blog de X. Pikaza

Marcelino Legido, un halo de luz para muchos (Vida Nueva)

Ramón Roldán de Arriba (Palencia), acaba de publicar una recensión del libro sobre Marcelino Legido (Imagen), con el título Un halo de luz para muchos

Aprovecho la ocasión para seguir recomendando el libro y el estudio del pensamiento de Marcelino Legido. Todo lo que sigue es de Ramón Roldán:

Un halo de luz para muchos. Así nos exhorta Pablo VI en Evangelii nuntiandi a ser testigos auténticos del Evangelio: “El mundo exige y espera de nosotros sencillez de vida, espíritu de oración, caridad para con todos, especialmente para los pequeños y los pobres, obediencia y humildad, desapego de sí mismos y renuncia.

Sin esta marca de santidad, nuestra palabra difícilmente abrirá brecha en el corazón de los hombres de este tiempo” (EN 76). Si alguien ha vivido todo lo señalado por el papa Montini, ha sido Marcelino Legido (1935-2016), a quien los autores de este libro le dedican un homenaje, año y medio después de su muerte.

Todos le conocieron en vida y, entre ellos, figuran ocho obispos, teólogos –algunos bien activos en la actualidad–,reconocidos pastoralistas, un buen
puñado de sacerdotes, gentes sencillas del pueblo fiel y personas de la cultura. Si lo han hecho, es debido a la admiración que sienten por su atrayente seguimiento de Jesucristo. Fue un evangelizador como pocos, siguiendo a Jesús, “el primero y más grande de los evangelizadores” (EN 7), la gran pasión de Marcelino Legido.

Lo que más sorprende de estas páginas es comprobar cómo unos y otros, sin excepción, coinciden en testimoniar que fue, de un modo especial en la etapa más decisiva de su vida, un sacerdote excepcional, influyendo de modo muy destacado en la marcha de la Iglesia posconciliar, sobre todo con la fuerza de su ejemplo.

Veamos tan solo cuatro testimonios directos de ersonalidades bien diferentes, que aparecen en estas páginas:

“Sus escritos, su docencia filosófica en Salamanca y, sobre todo, su fecundo y dilatado estilo ministerial y pastoral, henchido de simplicidad evangélica y del deseo de caminar con el pueblo en el medio rural salmantino, influyeron enormemente sobre varias generaciones de curas entre las que me encuentro”
(Cardenal Carlos Osoro, p. 65).

“Marcelino Legido ha sido uno de los teólogos y apóstoles ‘trinitarios’ más significativos del siglo XX, al servicio de una transformación radical de la Iglesia” (Xabier Pikaza, escritor y teólogo, p. 177). Y, on el lenguaje de Ap 21-22, añade: “Quisiera cantar yo también al Dios de la vida, dándole gracias por haber conocido a Marcelino, compartiendo con él
algunos de los momentos más intensos de mi vida cristiana” (p. 219).

El filósofo Carlos Díaz empieza así su relato: “Fue en
Salamanca donde conocí a la persona que sin ningún género de dudas más iba a influir en mi vida, Marcelino Legido, laico entonces aún no ordenado
sacerdote, aunque ya lo rumiaba, y que a todos nos maravillaba por su claridad, su rigor y su dedicación sin reservas a la enseñanza de la
ilosofía… Efectivamente, aquel hombre era diferente al resto de la umanidad. Tenías que verle quererte irrepetiblemente e incondicionalmente. No tenía nada suyo, como no fuera la sonrisa y los brazos abiertos” (p. 385).

“Marcelino Legido puede que sea el sacerdote que más nos ha influido a los curas españoles del último cuarto del siglo XX” (Eugenio Alberto Rodríguez, p. 475).

Comunidades donde sirvió

En las comunidades donde sirvió con especial dedicación, también dejó su marca imborrable: “Compartió todos sus bienes. Él entendía y vivía tan a
fondo la gratuidad del Evangelio que lo que recibía como sacerdote lo portaba a la comunidad… Para vestir tenía lo imprescindible: un jersey gris de lana, recosido; un pantalón de pana, unas botas y una boina, ropa del pueblo” (La comunidad cristiana de El Cubo de Don Sancho, p. 451).

“Las celebraciones diarias de la Eucaristía nos han sido un tiempo especialmente intenso de encuentro con el Señor… Pero, además de esta ayuda espiritual de D. Marcelino por su directo trabajo pastoral y evangelizador, nos hablaba e interpelaba su presencia, su persona, su tono de voz: todo transmitía humildad, sencillez, vivencia evangélica” (Carmelitas Descalzas de Salamanca, pp. 496s).

Este santo y sabio, discípulo y apóstol, pastor y servidor, profeta y testigo, filósofo y teólogo, místico y poeta, hondo conocedor de san Pablo, pobre y humilde, lúcido y coherente, sencillo y desprendido –estos nombres y adjetivos aparecen en el libro, todos dedicados a su persona–, ha reflejado como pocos con su diaria existencia agraciada “quién es Dios para el hombre y
quién es el hombre para Dios en estos tiempos nuestros de incertidumbre
pero apasionantes” (p. 25).

Su inteligencia bondadosa, sus sentimientos misericordiosos y su
comportamiento aleccionador pasaron por la Iglesia de Castilla y por no pocos lugares de nuestra geografía como un halo de luz que nos hizo mucho bien.

RAMÓN ROLDÁN DE ARRIBA

(file:///C:/Users/Equipo/Downloads/Marcelino%20Legido%20Recensi%C3%B3n%20en%20VN.pdf):


Jesús educador, un proyecto de humanidad.

19.03.18 | 11:09. Archivado en Sobre el autor, Teólogos, Jesús, Filosofía, pensamiento

Hoy lunes, 19.3.18, a las 18, en el Aula 10B, de la sede central de la UCC (Universidad Católica de Córdoba), en colaboración con el Grupo Bíblico "Parresía" pronunciaré una conferencia sobre Jesús educador.

El tema básico responde el argumento básico del libro que con ese título publiqué el año pasado en la Editorial Khaf de Madrid:

El cristianismo es un proyecto de educación mesiánica, una escuela de vida universal, fundada por Jesús de Galilea, que ha entendido y aplicado de formas diversas a largos de los tiempos y lugares. Este proyecto ha corrido a veces el riesgo de perderse, pero ha vuelto siempre, y ahora de un modo especial, a comienzos del tercer milenio, a su principio escolar, a su enseñanza centrada en el mensaje y vida del Maestro Jesús.

Su enseñanza, radicalmente judía, le enfrentó con los representantes de un judaísmo oficial, centrado en el templo, que había pactado con el poder mundial establecido, que era entonces el de Roma, y con su mismo gobernador militar (Poncio Pilato), que le condenó a muerte por juzgarle peligroso. Le mataron por su magisterio, pero su enseñanza, recogida y expandida por algunos de sus discípulos, se extendió a lo ancho del Imperio Romano y después por todo el mundo conocido, de manera que ella se anuncia y expande a través de las iglesias cristianas, entendidas también como escuelas mesiánicas.

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J. Gnilka (1928- 2018): Exegeta, teólogo, un hombre de diálogo

25.01.18 | 21:29. Archivado en Teólogos, Teología, Nuevo Testamento

Biblista y teólogo católico, muerto el pasado 15, a los 89 años, en Múnich de Babiera. Su funeral solemne y entierro se celebrará el próximo miércoles, día 31, en la iglesia de Santa Úrsula en el Nordfriedhof del mismo Múnich.

(Los datos y juicios que siguen han sido tomados y actualizados de mi Diccionario de Pensadores Cristianos, VB, Estella 2010).

Había nacido Leobschütz, Silesia alemana, hoy Głubczyce (Polonia). Tuvo que emigrar tras la guerra del 1939-1945 a Alemania Occidental, donde estudio filosofía, teología y lenguas orientales en Eichstätt y después Würzburg en el Istituto biblico de Roma. Ha sido profesor de Teología (Sagrada Escritura) en las universidades de Würzburg (donde le conocí el año 1982), de Münster y Múnich, donde se había jubilado. Ha pertenecido a la Pontificia Comisión Bíblica (1973-1988).

Ha sido uno de los últimos grandes maestros de la exégesis histórico-literaria de la Biblia, desde una perspectiva alemana y católica.

Ha vinculado la exégesis más especializada con una visión de conjunto del sentido teológico y existencial del cristianismo.

Entre sus obras antiguas, la más significativa sigue siendo a mi juicio Die Verstockung Israels, "La obstinación de Israel", 1961 (donde estudia, de forma ya clásica, el “endurecimiento” de cierta parte del judaísmo frente al mensaje de Jesús, en el contexto de la interpretación de las parábolas, según los sinópticos, y en el mismo mensaje de Pablo.

Escribió una serie de comentarios fundamentales a varios libros del NT, Der Epheserbrief (1977); Der Kolosserbrief (1980); Johannesevangelium (1983), vinculando en ellos la crítica literaria con el esfuerzo hermenéutico por conocer y aplicar el sentido de los textos.

Varias de sus obras han sido traducidas al castellano, viniendo a convertirse en un punto de referencia obligado para el estudio de los orígenes del Nuevo Testamento. Entre ellas:

Cartas a los Filipenses (Herder, Barcelona 1987) y El evangelio según san Marcos I-II (Sígueme, Salameante 1999-2001), que sigue fundamental para estudio de la tradición sinóptica, como he puesto de relieve en mi comentario de Marcos.

En otro plano, su obra más significativa es quizá Jesús de Nazaret. Historia y mensaje (Herder, Barcelona 1993), una obra que se sitúa en la línea de la crítica histórico-literaria de la tradición germana, como manual para teólogos y estudiantes, un trabajo mesurado, que ha pasado quizá un poco inadvertido a causa de la moda de los trabajos anglosajones sobre la vida y mensaje de Jesús que han tenido quizá más éxito en los últimos años.

Esta obra es de las que cita el Papa Benedicto XVI en sus libros sobre Jesús de Nazarel, en sentido técnico. En esa línea, cuando muchos de esos trabajos pierdan su actualidad el libro de Gnilka será siendo una obra clave de referencia, como he podido comprobar escribiendo mi Historia de Jesús (VD, Estella 2013).

Gnilka ha publicado también una obra de síntesis sobre la Teología del Nuevo Testamento (Trotta, Madrid 2003), que también ha quedado quizá un poco inadvertida, por la búsqueda de novedades más fáciles que parece triunfar en nuestro tiempo. Si mi comentario no resultara reiterativo, me atrevería a decir que me gustaría preparar desde mi perspectiva una visión teológica del mensaje de la primera iglesia, en la línea de este libro de Gnilka.

Finalmente, Gnilka ha escrito también dos obras de referencia básica para el estudio de Pablo y Pedro: Pablo de Tarso: apóstol y testigo (Herder, Barcelona 1998); Pedro y Roma: la figura de Pedro en los dos primeros siglos de la Iglesia (Barcelona 2003). Citamos, en fin, un ensayo bíblico comparativo, titulado Biblia y Corán: lo que nos une, lo que nos separa (Barcelona 2005, nueva edición alemana del año 2010).

Quiero añadir, además, tres obras fundamentales sobre el origen del la Iglesia, del Cristianismo y del Islam, que no han sido traducidas (que yo sepa) al castellano:

Die frühen Christen. Ursprünge und Anfang der Kirche. Herder, Freiburg/B. 1999 (Los primeros cristianos. Origen y principio de la Iglesia);

Wie das Christentum entstand. Herder, Freiburg/B. 2004 (Cómo surgió el cristianismo)

Die Nazarener und der Koran. Eine Spurensuche. Herder, Freiburg/B. 2007 (Los nazarenos/nazoreos y el Corán. Una búsqueda de huellas). En este contexto,
él aparece como un hombre de diálogo, abierto al futuro del conocimiento mutuo del cristianismo y del islam


Y. Congar (2). Sufrir por la unidad, sufrir por Roma (Iglesia y Espíritu Santo)

23.01.18 | 22:57. Archivado en Iglesia Instituciones, Dios, Teólogos, Teología, Espiritualidad

Presenté ayer los primeros años de la vida de Y. M. Congar, con sus "tribulaciones" por la unidad de las iglesias.

Retomo y amplío hoy con el tema, preparando la fiesta de la Conversión de San Pablo y la celebración del Día de Oración por la Unidad de las iglesias, exponiendo con cierta extensión la teología básica de Y. Congar, testigo, animador y mártir por la unidad de las iglesias.

Expongo así todo el tema en el contexto del diálogo de religiones, que implica una verdadera conversión, es decir, una meta-noia: un cambio en la forma de pensar y de vivir, como pondré de relieve en la próxima postal, dedicada ya directamente a las "conversiones" de San Pablo, que así aparece como patrono de la unidad de las Iglesias..

La llamada "conversión" de Pablo fue el paso de un de judaísmo fariseo centrado en la “ley” nacional a un tipo de judaísmo mesiánico, abierto al diálogo abierto a todos los pueblos, pues la gracia de Dios en Cristo les vincula de un modo gratuito.

Siguió siendo judío, pero judío universal y así pudo decir y dijo “ya no hay judío y griego, no hay libre y esclavo, no hay hombre y mujer… pues todos somos uno en Cristo” (Gal 3, 28). Esa unidad no fue de imposición, sino de gracia y diálogo en amor y en esperanza.

-- El material de esta exposición sigue estando tomado del Diccionario de Pensadores cristianos, e incluye una famosa carta de Congar a su madre, en la que expone su sufrimientos "por Roma". Sólo un futuro cardenal de la Iglesia ha podido decir cosas tan duras sobre la institución romana.

-- Retomo en esta línea una parte de mi Introducción a Y. M. Congar, El Espíritu Santo, Sígueme, Salamanca 2003.Lo que allí decía, quince años atrás, sigue siendo plenamente actual en nuestro tiempo. A mis lectores deseo, con Pablo y con Y. M. Congar (a quien vinculo "en principio" con J. Ratzinger: cf. imagen 2) un buen día de preparación para la fiesta y tarea de la Unidad de las Iglesias.

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Semana de oración por la unidad (1). Y. M. Congar: Orar, vivir y sufrir por la iglesia

Con motivo de la celebración de la Semana de Oración por la Unidad de las Iglesias (18-25 de enero), quiero recoger el testimonio y teología de Yves Congar (1904-1995) que ha sido quizá, en perspectiva católica, el mayor representante de la Teología de la Unidad.

Aprovecho la ocasión para ofrecer una semblanza agradecida, emocionada, de su vida y obra, por lo que él dijo y por lo que nos sigue diciendo a tantos teólogos y cristianos que creen en la Unidad de las Iglesias, y buscan un camino para conseguirla en fraternidad y servicio mutuo, sin imposición de nadie sobre nadie.

Comenzaré hoy, con una visión general de su vida y sufrimientos, por la unidad y libertad en la Iglesia. Terminaré en la próxima postal (¡en el entorno de la Conversión de San Pablo, Día de la Unidad!), volviendo a sus dolores por la Iglesia y ofreciendo un esquema de su teología básica, al servicio del diálogo, desde la raíz del Espíritu de Dios, que es el Espíritu de la plenitud humana (revelado para los cristianos en Cristo), que vincula a todos los humanos.

El tema puede resultar un poco extenso. Los que tengan menos interés, pueden quedarse en los primeros párrafos, aunque les recomiendo que lean y que asuman dos temas principales:

-- Su oración por la unidad de las iglesias, uno de los textos más significativos de la teología y experiencia eclesial del siglo XX, en perspectiva católica.

-- La lista de sus padecimientos por la Iglesia, comparable a la lista de padecimientos de Pablo, por el mismo motivo (tal como aparecen sobre todo en I-II Cor). A Pablo le persiguieron los que él llama "falsos hermanos".Como verá quien siga leyendo, a Congar le persiguieron los "prepotentes hermanos" de Roma.

Lo que sigue está tomado básicamente de mi Diccionario de Pensadores cristianos (Verbo Divino, Estella, 2010, págs 214-218), en cuya portada él aparece de forma distinguida, en línea 4, primero izquierda, antes de Juan de la Cruz

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Jerónimo López O. M. Hombre de Dios, guardián de la Biblioteca de Poio (1926-2018)

Falleció el pasado lunes, primero de año, de fallo cardíaco, a los 92 años. Los religiosos de la Merced, y en especial los del Monasterio de Poio, con los feligreses del lugar y de las aldeas vecinas, le recuerdan como hombre de Dios, un santo.

El mundo de la ciencia le despide como a uno de los últimos bibliotecarios clásicos, de la raza de los grandes eruditos del pasado que, desde hace más de mil años han guardado,cultivado y transmitido en las bibliotecas conventuales de Europa el tesoro del conocimiento antiguo, como don de Dios, como principio de cultura humana.

Los que le hemos conocido y querido sabemos que ha sido un santo, en el mejor sentido de la palabra. Hombre austero y bueno, servicial y comprensivo, siempre a disposición de los demás, en gesto de entrega cercana, desprendida, intensa.

Había nacido en Pajares de la Lampreana, Zamora, en una tierra de honda raigambre cristiana... y entró de adolescente en la Orden de la Merced.
Estudió en su juventud en el Monasterio de Poio (filosofía y teología) después en la Universidad Pontificia de Salamanca. Escribió y publicó varios trabajos sobre la historia y teología de la Orden de la Merced,como En torno al Cuarto Voto Mercedario, Estudios 12 (1956) 361-400, contribuyendo al conocimiento y compromiso de la Merced y de la Iglesia al servicio de la liberación integral de los hombres.

Fue durante muchos años formador de estudiante, dictando clases de lenguas clásicas, de filosofía y teología. Todos los que hemos sido alumnos suyos le hemos querido y le recordamos como hombre bueno, educador por el ejemplo y por la hondura de su testimonio y pensamiento más que por la brillantez de su palabra, un cristiano, un sabio, un hermano.

Ha sido en especial maestro de novicios, siempre al servicio de la nueva visión de la vida religiosa, entendida como testimonio personal del misterio, en fraternidad, más por la cercanía y entrega de la vida que por las grandes obras externas, siguiendo el ejemplo de la Madre de Jesús a quien ha querido y seguido intensamente, por su escucha de la palabra,por la entrega de la vida.

En los últimos treinta años ha sido guardián (director, impulsor) de la Biblioteca de Poio, como verá quien siga leyendo las notas de prensa, un enamorado de la misión cultural de la vida religiosa y de la Iglesia, como gesto desinteresado de transmisión de la cultura antigua y nueva, literaria y filosófica.

Éste ha sido el testimonio más hondo de los últimos años de su vida: Redimir, animar y potenciar a los hombres y mujeres de las nuevas generaciones a través de la palabra, de la tradición hecha libro, de la sabiduría del pasado.

Todavía hace poco más de un año he ofrecido un pequeño curso en Poio, y el P. Jerónimo volvió a enseñarnos parte de "sus libros", desde la Políglota de Walton (de las pocas que existen en España), a los Megillot hebreos de Ester, desde los tratados clásicos de teología del siglo XVI-XVIII... hasta la obras más importantes de la literatura gallega del siglo XIX y principios del XX.

Así la recuerdo,con su gran sencillez, con su inmensa sabiduría, acompañando a los pobres de las aldeas vecinas con su palabra y ejemplo... y recibiendo, al mismo tiempo, en "su" biblioteca a los mayores autoridades del país. Recuerdo un día del año 1997/1998 (creo); yo estaba de visita y me dijo "ven": ¡Que viene Fraga, con parte del Gobierno de Galicia, y quieren ver la biblioteca! Quería que yo estuviera a su lado para acompañarle en algún tema de textos antiguos de la Biblia o de la teología del barroco.

Sí, vino Fraga y parte del Gobierno. Pasó, mira, preguntó, le explicamos el sentido de una biblioteca con los incunables y manuscritos, con la políglota de Walton, la mejor de todos los tiempos, con los texto de teología y filosofía del barroco...

Fraga prometió toda la ayuda institucional y económica para poner la Biblioteca al servicio de la cultura de todos, y por su parte cumplió, pero después los intereses inmediatos de política dejaron la cultura a un lado, como si una biblioteca como aquella careciera de immportancia.... de forma que (¡durante 30 años!) haya sido casi sólo el P. Jerónimo el que ha mantenido con vida aquel foco de saber e historia, al servicio de estudiosos gallegos, españoles y del mundo entero.

En esa línea, el P. Jerónimo ha sido un "don Quijote" de la cultura clásica, al servicio de la vida verdadera, de la cultura y del saber, que es en el fondo presencia de Dios y fuente de liberación para los hombres.

En unos momentos como éstos, en los un duro anticlericalismo y una incultura generalizada critican a la Iglesia por su pretendida falta se servicio intelectual y de conocimiento, en un momento en que muchos serían capaces de "vender los libros del saber auténtico" por un par de monedas falsas de ligera propaganda al servicio del puro poder inmediato de algunos, es un gozo recordar a hombres como el P. Jerónimo, que lo han entregado todo, gratuitamente, al servicio de la cultura y libertad de todos.

Por él, y por otros como él, mercedarios y clérigos de iglesia, con otros muchos que, sin ser quizá de iglesia, aman la cultura, seguirá habiendo en el futuro bibliotecas como la de Poio, donde se podrá estudiar la sabiduría del pasado, para mantener con más luz el presente, para abrir con más esperanza, el camino del futuro.

Pasarán modas fugaces, partidos políticos atados a unos intereses momentáneos, tipos de conocimiento hueco que resuena sin verdadera vida... Quedará lo que han hecho hombres como el P. Jerónimo, al servicio de la libertad y de la vida, de la cultura y esperanza de los hombres.

Gracias, Jerónimo, por haber estado en el surco, hasta el último día, con tus 92 años. Había pensado pasar por ahí para darte un abrazo y pedirte que me acompañaras una vez más en la biblioteca, para el mes de abril, que tengo un trabajito en Galicia.
Quizá no vaya, sabiendo que no estás... Pero quizá tenga que ir, para descubrir tu presencia enriquecida en esperanza de vida más honda en este mundo y de resurrección ya iniciada, a tu lado.

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Coptos 2. Reescribir el cristianismo: Aportación eclesial y teológica de Egipto.

He publicado hace tres días la primera parte de un dossier de la revista Tierra Santa sobre los cristianos coptos, poniendo de relieve el origen y rasgos principales de la Iglesia de Egipto.

Paso hoy a la segunda parte, dedicada a la historia de la cristiandad de Egipto, una iglesia de gnósticos, monjes y catequistas, de teólogos y organizadores de comunidades, la primera gran Iglesia culta y comprometida de la Cristiandad. No ha existido quizá en la historia del cristianismo una Iglesia más rica que la de Egipto (con la de Siria), y así quiero destacar algunos de sus rasgos principales.

-- La Iglesia de Egipto ha sido (junto a la de Siria) la gran creadora de la teología cristiana, esto es, del cristianismo como tal. Las dos grandes iglesias "posteriores", las más significativas en clave de poder (la romana y la greco-bizantina) dependen básicamente de la aportación de Egipto y Siria (Alejandría y Antioquía).

-- La Iglesia de Egipto ha conservado los primeros testimonios cristianos (papiros de loe evangelios), con los grande textos (códices escritos) del Nuevo Testamento. Sin la aportación de Egipto no puede entenderse la teología posterior cristiana, con sus riesgos (pura gnosis, arrianismo), pero con sus valores superiores.

-- Las dos grandes disputas intra-cristianas se han dado sobre todo en Egipto: una centrada en la gnosis y la otra vinculada al arrianismo. Egipto ha sido la tierra de las principales "herejías", siendo al mismo tiempo el hogar de las auténticas respuestas evangélicas, de Orígenes y Atanasio,de los monjes y Cirilo.

-- Dependemos teológicamente de Antioquía y Alejandría, y sin embargo, la Iglesia egipcia con la de Siria, han terminado apareciendo como heréticas a partir del 4º Concilio (Caldedonia, 451). Desde entonces la cristiandad se ha hallado dividida en su base, hasta la actualidad, de formas que las dos madres del cristianismo posterior (Egipto y Siria) quedaron de parte de los perdedores.

Esta es la "clave" de la historia fundamental del cristianismo, que hoy quiero poner de relieve, para insistir en la necesidad de revisar creadoramente (no negar) el Concilio de Calcedonia, como supone y quiere desde Roma el Papa Francisco (tema que evocaré en la próxima postal copta).

Imágenes. (1) Iglesia copta, la del río Nilo, abierta hacia Eritrea y Etiopía. (2 y3). Orígenes y Atanasio, dos grandes pensadores de la iglesia egipcia.

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Luis Maldonado (1930-2017). Una vida al servicio de la renovación litúrgica

Falleció el pasado 23 de octubre, pero no tuve ocasión ni calma para poner en mi portal una semblanza agradecida de su vida y obra. Así he dejado pasar unas semanas, para dejar que repose su recuerdo, y hoy recojo algunos rasgos de su biografía teológica, después que J. L. Corzo, amigo común, haya publicado en RD (10.11.17) una semblanza emocionada de su vida y obra.

Quiero sumarme al recuerdo de sus colegas del Instituto Superior de Pastoral de Madrid, añadiendo mi gratitud de amigo/compañero y mi reconocimiento por su obra intelectual de gran hondura teológica, y, sobre todo, por su inmensa calidad humana.

Maldonado ha sido un hombre de inmensa finura, de gran talla docente, de inmensa capacidad de acompañamiento, en línea académica, eclesial y, sobre todo, humana. Gracias, Luis,por haber vivido, a caballo entre Madrid y Salamanca, siempre donde tenían que estar. Allí has estado, y allí sigues estando con nosotros.

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9.8.2017. Edith Stein, setenta y cinco años (E. Castellano)

Hoy hace setenta y cinco años, fue asesinada en el campo de concentración de Auschhwitz una de las mujeres más significativas del siglo XX, por su talla humana, por su pensamiento, por su martirio.

Fue judía y filósofa, discípula de E. Husserl, mente privilegiada, en búsqueda de la verdad, en línea fenomenológica.

Convertida al catolicismo por influjo de la lectura de El Libro de la Vida de Santa Teresa, abandona la filosofía profesional y profesa como Religiosa Carmelita, para recorrer con y como ella el camino de encuentro con Jesús, escribiendo alguno de los textos más profundo de espiritualidad del siglo XX.

Encarcelada por el sistema nazi alemán, fue encerrada en un campo de concentración, siendo asesinada en Auschwitz hace 75 años.

Como filósofa, como escritora de espiritualidad, como mártir... como testigo del amor judío y cristiano, dentro de una Europa torturada por sus demonios político-sociales, quiero hoy recordarla, y acudo una vez más al texto que Emilia Castellano, antropóloga, psicóloga y amiga, escribió para nuestro "Diccionario de Pensadores cristiano", en cuya portada aparece (fila tres, derecha).

Gracias, Emilia, una vez más, por tu trabajo, por tu amistad.
Buen día a todos los amigos de Edith Stein
El "icono" está tomado del FB de G. Scalzo (también a ti gracias, Giuseppe). Nos seguimos comunicando.

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Santiago Guerra OCD (1930 ‒2017), el más alto ejemplo: Maestro de Yoga, contemplativo cristiano

Santiago Guerra Sancho (=Santo) se ha ido esta mañana (2.8.2017) silenciosamente, lleno de sol, iluminado por la Luz Interior de Cristo, junto a la ermita alta del Carmelo de Segovia, donde estaba dirigiendo unos ejercicios espirituales (como puede verse en la foto, tomada momentos antes de sufrir la caída mortal).

Santiago Guerra, maestro de yoga, contemplativo cristiano, ha sido hasta hoy el más alto ejemplo vivo de comunión teórica y práctica de caminos religiosos, de yoga y evangelio. Sin grandes alardes, sin críticas fáciles, sin difusos concordismos, él ha buscado la unidad en lo profundo del corazón y de la mente purificada, ayudando a sanarse, de un modo gratuita, a todos los han venido llamando hasta ayer a la puerta de sus cursos y talleres de oración. Con enorme sabiduría y dignidad personal, ha sido un puente de encuentro, un orientador hacia el futuro. No ha habido como él nadie más en Salamanca y en España

Para cientos de salmantinos, para miles de amigos y alumnos, él ha sido el testimonio más alto del encuentro con el Dios Cristiano, el Dios de Cristo, a partir de los evangelios, y con la ayuda de un método oriental de meditación, el yoga, que él enseñaba, semana tras semana, en las aulas de su más alta Universidad: la Residencia de los Padres Carmelitas de Salamanca.

Había nacido en un pueblo de Salamanca (Gajates), dentro de una familia clerical, cristiana, con varios hermanos religiosos, a quienes ofrezco mi cariño y respeto. Había estudiado y enseñado en la Universidad Pontificia de Salamanca, en el Instituto Teológico Gaudium et Spes (donde fui colega suyo y profesor los cursos 1952-1975) y en la Facultad de San Esteban (de la misma Salamanca).

Era religioso carmelita, como una encarnación continuad de Juan de la Cruz, su maestro y amigo, y de Teresa de Jesús(ha vivido más años), hasta que la muerte le ha encontrado tropezando y cayendo por la cantera del Carmelo de Segovia, donde había trabajado Juan de la Cruz..

Había sido siempre un hombre de oración intensa, en línea contemplativa, de la mano de Santa Teresa y San Juan de la Cruz, sus maestros, y lo ha seguido siendo hasta su muerte. Pero un día descubrió que los métodos de oriente (en especial el yoga) podían ayudar y ayudaban a penetrar en el misterio más hondo de la vida, pudiendo abrir así un camino en el que se adentrara con más fuerza el Dios cristiano, personal, amigo, encarnado en Jesucristo.

No compartió los recelos de J. Ratzinger, cuando era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y publicó el famoso documento Dominus Iesus (2000), insistiendo en los riesgos de la meditación oriental. Así me dijo, nos decía: “El tema no se resuelve con teorías dogmáticas, sino con la vida… y la vida me ha enseñado, con cientos y miles de alumnos, que la meditación oriental y la contemplación (o mística) cristiana no se oponen”.

Era un sabio enorme, un hombre de experiencia y cercanía, un maestro, bendición de Dios para todos los que le hemos conocido. Él ha enseñado, como he dicho, a cientos y miles de alumnos y amigos, en su cátedra diaria de Salamanca, que el camino interior es lugar de encuentro con Dios, en una vida que se abre al diálogo de amor con Cristo, en compromiso de libertad, de gracia, de fidelidad evangélica.


Serán cientos y miles los que hoy le sentirán presente, desde su dimensión de Cielo, en Cristo, como hombre de Cristo, de oriente y occidente. Ha muerto con las botas puestas, con el sol de frente, iluminando el teso de la Ermita alta del Carmelo de Segovia, tras ofrecer su última lección, allí donde meditaba y enseñaba San Juan de la Cruz, su amigo.

Vaya para él mi agradecimiento, con el amor de Mabel, a quien tantas cosas ha enseñado. Sentiremos su ausencia física en el Carmelo de Salamanca, su casa. Pero sentimos desde ahora su presencia más alta. Hasta pronto, desde siempre, amigo Santiago.

Sin tiempo para más (esperando ofrecer más adelante una reflexión más extensa sobre su pensamiento teológico), recojo aquí tres semblanzas que le ha dedicado la prensa estos últimos dos años. Va al final una bibliografía sucinta, con algunos de sus trabajos más importantes.
Imagen 1: Santiago
Imagen 2: Santiago, ofreciendo su última lección de vida momentos antes de morir
Imagen 3: El último cielo en la tierra que pudo contemplar Santiago, cuando iba a caer, tras la última lección de su vida, cerca del sepulcro de San Juan de la Cruz, sobre la ermita de la Vera Cruz, ante Segovia.

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E. Llamas (†) y la generación teológica de los 60 (solo Cristo o Cristo-Iglesia)

Los teólogos hispanos de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado debatieron con ardor sobre los temas medulares de la salvación, sobre Cristo redentor y la configuración mariana (humana, liberadora) de la iglesia.

Recuerdo todavía las apasionadas discusiones de mis profesores, entre ellos B. Lahoz, J. M. Delgado, E. Llamas y J. M. Alonso en el contexto de las disputas sobre el protestantismo (con Cristo como único principio de salvación o con Cristo/María o Cristo/Iglesia), en el contexto de la cristología, la mariología (María era “co-redentora”) y la eclesiología (el Espíritu Santo en la Iglesia como principio de salvación).

Los temas entonces discutidos no eran (ni siguen siendo) de fácil solución, en lo referente por ejemplo a la función redentora de Cristo y a la colaboración materna (social, eclesial, liberadora) de María (es decir, de la Iglesia).

‒ Por un lado era evidente el principio luterano del sólo Cristo, en la línea del “sólo Dios” del shema judío (en especial ahora, a los 500 años del 1517)…

‒ Pero, al mismo tiempo, era claro el principio dual de la tradición católica (con Cristo/Espíritu santo, Cristo/creación, Cristo/María-iglesia).

Éste era un tema que venía no sólo de Lutero, sino de la disputa hispana del tema “de auxiliis”, del siglo XVI (aún no resuelto, sobre la colaboración entre el hombre y Dios) en la línea de los bañecianos (dominicos, más monistas) y de los molinistas (jesuitas, más dualistas).

Esa disputa había sido “modulada” por los antiguos salmanticenses carmelitas, y en esa línea se situaba E. Llamas, en las clases que nos ofreció aquel curso 1964/1965 (y de un modo semejante opinaban otros como el J. M. Alonso, Delgado Varela y Augusto Ortega).

En ese contexto retomo algunos elementos de aquella disputa (la más importante que se ha dado en la iglesia occidental, en sus mil años de historia, desde la reforma gregoriana de los siglos X/XI d.C.), tal como la habían formulado los grandes teólogos hispanos del siglo XVI y la reformulaban los nuevos de los año 60 del siglo pasado, en el contexto del Concilio Vaticano II.

Esos teólogos que aquí he llamado de la Generación de los 60 quedaron truncados (segados) por los de la generación de los 70, que se decían Conciliares (del Vaticano II, pero que luego no lo han sido tanto...), con la entrada de nuevas propuestas de tipo más “centroeuropeo”, que parecían ir en la línea del Vaticano II, pero que en el fondo la dejaron pronto a un lado, de un modo vergonzante.

Se rompió de esa manera en gran medida la gran tradición hispana (todos esos autores y otros que podría citar abandonaron más o menos voluntariamente la enseñanza teológica y/o se ocuparon de otros ministerios eclesiales, con gran dignidad).

Como dije hace dos días, esos y otros teólogos del 60 quedaron barridos por la nueva hornada del 70, que trajo grandes y nuevas cosas, pero que rompió con la tradición hispana, a la que no dejó desarrollarse de un modo “natural”, desde dentro.

Evidentemente, la historia final no está escrita todavía... pero, en esa línea, como espectador ingenuo de aquella historia de acoso, derribo y pretendida reconstrucción quiero recoger aquí el planteamiento cristológico-mariológico de E. Llamas, que acaba de fallecer, presentando de nuevo su propuesta en diálogo con Lutero, a los quinientos años de las tesis de Wittenberg (1517).

Imagen 1: Obra clave de E. Llamas
Imagen 2: Llamas y el diálogo teológico con la Reforma
Imagen 3: Los temas básicos de este trabajo están tomados de mi Diccionario de pensadores cristianos.

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Enrique Llamas OCD (1926-2017). Profesor de la UP (Salamanca),investigador, amigo

24.07.17 | 10:02. Archivado en Teólogos, Teología, Santos, Espiritualidad, María, América Hispana

El P. Enrique Llamas (del Sagrado Corazón) ha muerto esta mañana (24.7.17) en Madrid, y con él muere (y queda en la memoria de la vida) uno de los profesores y teólogos más significativos de las últimas décadas.

Ha sido historiador de teología, maestro de dogmática, director de la Sociedad Mariológica Española, de la Academia de Doctores de Madrid, amigo. Un hombre de fortuna desigual, de fuerte carácter, de inmensa humanidad.

-- Le conocí cuando llegué a la UP de Salamanca (1964) y formó parte de mi tribunal de licenciatura. Fue duro, exigente con mi exposición latina, pero siempre correcto.

-- Era por entonces el profesor estrella de la Facultad de Teología de Salamanca , y defendido su tesis doctoral sobre los Salmanticenses, y conocía como nadie la nueva teología centro-europea, francesa y belga, holandesa y alemana. A él le debo lo que de ella sé (después la he ampliado, pero no mejorado).

-- Fue censor de mi tesis doctoral de teología, sobre la Trinidad en Ricardo de San Victor (1966) y conservo un recuerdo imborrable de su observaciones pertinentes, con su fondo de humor fuerte, como era su vida y pensamiento.

-- Cuando volví a Salamanca como profesor, del año 1973 al 2003, el P. Enrique ya no era catedrático, pues le había "barrido" la escoba de los nuevos reformadores, hoy cardenales y obispos (Sebastián y Osoro, Rouco y A. González...). Tendrían sus razones, pero no supieron entender la profunda aportación del P. Llamas, que se mantuvo fiel a sus principios, que accedió a quedar en la U. Pontificia, con un cargo administrativo (como bibliotecario). Fue una pena, fue una tristeza. Fuimos entonces buenos colegas, respetándonos mutuamente, cada uno con su orientación teológica y eclesial.

-- Cuando volví a Salamanca, como vecino de San Morales, el año 2008, le encontré jubilado, maduro en humanidad, hombre entrañable... amigo. Siempre que he ido por su casa (Carmelitas de la calle Zamora) le he encontrado cercano, todo corazón, pronto a la mirada cariñosa, al recuerdo cordial de los viejos tiempos.

Ha sido una gracia conocerle y dialogar así con él estos años (2008-2016)... hasta que hace tres o cuatro meses le han llevado a la Residencia de Mayores de Madrid, donde ha fallecido esta noche.

La reflexión que sigue consta de tres partes:
-- Pequeña nota bio-bibliográfica
-- Mi reflexión sobre su mariología
-- Su visión de San José.

Imágenes
1. P. Enrique del Sagrado Corazón (cuando le conocí, hacia el 1965)
2. P. Enrique Llamas en uno de los últimos congresos de mariología en los que ha participado (Barcelona 2013).

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