El blog de X. Pikaza

Mateo /y 8. Resurrección de Jesús, no del Dinero

02.04.18 | 14:41. Archivado en Dios, Pascua

Quiero terminar este curso sobre el evangelio de Mateo, que inicié en Córdoba, Argentina, recordando la palabra clave de la Pascua:

No resucita Mammón, que es el dinero, que cerrado en sí produce imposición y enfrentamiento, y nos termina conduciendo inexorable hacia la muerte.

Jesús, en cambio, que es la vida en amor, que se regala y comparte, resucita, triunfando de la muerte, rompiendo el sepulcro, y abriendo un espacio y camino de vida para todos los vivientes.

Jesús ha vencido con su amor y con su entrega a todo los demonios, y en especial al más duro de todos, el demonios del dinero, que se llama Mammón, que acaba estando al servicio de la muere. Así lo ha puesto de relieve en este pasaje esencial de la oposición entre Dios y el dinero, tal como se desarrolla en 6, 19‒7, 11. El texto consta de cinco apartados, centrados en la oposición de Mt 6, 4:

a. Tesis fundamental: Hay dos tesoros (Mt 6, 19-20). Uno es la riqueza del mundo que se corrompe (consumida por el orín y la polilla) y es objeto de envidia (ladrones). Otro es la riqueza del amor más alto, que no suscita envidia, ni nunca se destruye.
b. Dos formas de ver, dos formas de querer (Mt 6, 21-23). Está, por una parte, el corazón y el ojo limpio. Está por otra parte el corazón y la mirada que se ensucian por el deseo de riqueza (Mammón); sólo una mirada limpia nos permite conocer a Dios.
c. Dios y Mammón: Los dos principios (6, 24). Éste es el secreto más alto, la verdad suprema: Por un lado estáDios como sentido y salvación del hombre; por otro está Mamón que es el principio destructor.
b’. Mirar y desear (6, 25-34). Retoma el motivo del apartado "b". Corazón y ojos limpios nos permiten penetrar en el misterio de Dios, buscando la riqueza del Reino.
a'. Pedid y se os dará… (7, 7-11). La riqueza divide a los hombres. Solo la gracia (riqueza compartida) les vincula, en un plano de palabra, de comunión gratuita, de petición y diálogo personal.

Buen día a todos, buena semana. Feliz Pascua.

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Mt 5. Semana Santa 1: Bienaventuranzas, una procesión de felicidad

24.03.18 | 08:08. Archivado en Iglesia Instituciones, Dios, Jesús, América Hispana, Pascua

Sigo ofreciendo los textos básicos de mi curso sobre Mateo, y hoy (ante el domingo de Ramos y de la purificación del templo) quiero recoger el tema de las bienaventuranzas, que son la clave de ese evangelio y de toda la vida cristiana, presentándolas en forma de Procesión (en la línea de las que "salen" a la calle estos días, para recordar y actualizar el misterio de la vida, muerte y resurrección de Cristo, en numerosos lugares del mundo).

El evangelio de Mateo ha reinterpretado las tres primeras bienaventuranzas de Lucas (Lc 6, 20-21), desde la perspectiva de su propia iglesia (hacia el 80 d. C.), presentándolas como un programa (un proceso-procesión) de felicidad cristiana.

-- Ciertamente, son palabras de anuncio gozoso de Reino: Un programa de Dios, que es la felicidad (sumo Bien, sumo Alegría) de Dios, de su vida como Gracia. Se trata de salvar el mundo por la alegría y la belleza, como han sabido los grandes cristianos, desde San Francisco hasta Dostoievsky.

-- Al mismo tiempo, ellas ofrecen el curso más hondo de vinculación eclesial y de pacificación del hombre, en línea cristiana, siguiendo el curso sobre el Evangelio de Mateo que he desarrollado en Córdoba, ARG. Se trata de aprender a ser felices, y de serlo en el centro de un mundo angustiado por el miedo, la injusticia y la culpa.


Las bienaventuranzas recogen el tema central del mensaje de Jesús: Cómo ser felices, haciendo felices a los demás, en un camino de descubrimiento de Dios y de comunión creadora de vida con los demás:

Un tipo de Iglesia ha podido pactar con los poderes fácticos, convirtiéndose en pura sacralización de lo que hay (poder, dinero, y mentira de la , y espiritualizando así de un modo falso el mensaje de Jesús, en un mundo dominado por las tras concupiscencias: de los ojos, de la carne y de la vida (1 Jn 2, 16-17).

Pero las cuatro bienaventuranzas de Lucas (con las ocho de Mateo) presentan un mensaje universal de comunión y pacificación cristiana, en línea económica y social, mesiánica y teológica. Entendidas así, las bienaventuranzas son una gran protesta de vida: Ojos nuevos para ver, carne nueva para sentir y compartir, vida para crear.


Aquí suponemos conocidas las primeras bienaventuranzas de Lc 6, 20-21 (pobres, hambrientos, los que lloran y los perseguidos). Mateo parte, sin duda, de ellas, o de la tradición que está en su fondo, pero aumenta su número hasta ocho y las presenta como un programa de vida y de pacificación cristiana, en clave de Iglesia, y en esa línea las presentamos, de un modo unitario, como peldaños de una gran Escala de Paz, como la Via Pacis del Evangelio.

El mismo orden que ellas tienen en Mateo va marcando su avance y sentido, desde la primera (los pobres) hasta la última (los pacificadores y los perseguidos). No es posible ser pacificador, crear la paz, a no ser recorriendo ese camino de pobreza, mansedumbre, capacidad de sufrimiento, estando dispuesto a ser perseguido. Así lo iremos viendo, mientras vamos trazando un recorrido de comunión y paz para la Iglesia, para el conjunto de la humanidad.

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D 18 2 18. Cuaresma, tiempo de prueba ¿El "mito" del Diablo tentador?

Domingo 1 Cuaresma. Ciclo b. Mc 1, 12-13. Conforme al evangelio de Marcos, tras haber sido bautizado, antes de iniciar su ministerio Jesús permanece cuarenta días con el Diablo, en el desierto, para ser probado y superar la prueba, realizando así la primera cuaresma de la historia cristiana.

Éste es un relato mítico, pero (¡y por eso!) extrañamente actual y verdadero, pues sólo en forma simbólica pueden contarse las cosas más profunda, como sabe la poesía como cuenta el buen cine.

Este relato recoge el primero de los grandes dramas de la historia, el de la vida del hombre como tensión y prueba, un tema que ha sido contado en casi todas las culturas, y que el evangelio sitúa en el comienzo de la vida pública de Jesús, allí donde tiene que escoger entre Dios y el Diablo, entre la fidelidad a su llamada (al servicio de los hombres) y el deseo de huir, de escaparse, o de refugiarse en su propio Diablo.

Entre Dios y Satán habitará Jesús, en su desierto. Entre Dios y Satán seguimos encontrándonos simbólicamente, nosotros, ante el tema y tarea de la guerra final, que suele presentarse como lucha entre imperios e imperios, ángeles y diablos, la última de todas las guerras de la historia.

Pero el evangelio de Marcos sabe y nos dice que esa guerra se ha librado en el mismo corazón de Jesús y se sigue librando en el nuestro, entre la llamada de Dios y la "tentación" del Diablo, que habla, nos llama y nos prueba, para que entreguemos en sus manos nuestra vida.

Siendo humano, según el evangelio, Jesús se ha introducido en esa guerra (¡nuestra guerra!), buscando y encontrado su tarea (¡que es la tarea!), la de proclamar e iniciar la llegada del Reino de Dios entre aquellos a quienes la gente tomaba como abandonados de Dios (locos, posesos y enfermos), de forma que esa guerra personal se vuelve guerra social, universal, de la historia entera.

Ésta es la guerra que libramos cada uno de nosotros, pues somos desde antiguo un campo de batalla, entre Dios y Satán; pero ésta es, al mismo tiempo, la guerra universal por el dominio del mundo, por la supremacía económica, la guerra de Mammón (Mt 6, 24), en la que mueren cada día más de 40 personas de hambre.
El evangelio ha contado esta batalla de un modo simbólico (mítico), y quien piense que él no está implicado en ella no entiende nada... Quien se olvide de esa lucha y viva como si no le afectara se ha olvidado de sí mismo, no comprende nada de nada.
(lo que sigue está tomado de mi Comentario de Marcos).

Buen domingo a todos.

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"Preñados de Dios", la religión más grande. Con O`Murchu y Juan de la Cruz

He venido presentando el libro de D. O`Murchu, Fe Adulta, para el que escribí un prólogo, cuya primera parte he presentado en RD, el pasado día 6, con el título: Un Dios cada vez más grande, invirtiendo el título de un trabajo de A. Yelo,Un Dios cada vez más pequeño.

Dios pequeño era el antiguo de muchos, Dios-a-la-mano, encerrado en un mundo bello pero limitadísimo: Un arco de cielo cerrado sobre nosotros (como un horno), quizá con siete círculos de techos, un sol una luna,unas estrellas a la vista de los ojos, con siete planetas contados, cada uno en su círculo.

Dios más pequeño era un tipo de Dios antiguo, encerrado en un tipo de Iglesia que se creía a veces capaz de administrar su finca (cf. Mc 12, 1-12).... Ciertamente, los grandes cristianos, desde Jesús a San Agustín, desde D. O'Murchu a Juan de la Cruz han sabido que no es así, y que a Dios no podemos administrarle como si fuéramos mayordomos de su finca (en esa línea escribí Ejercicio de Amor (Juan de la Cruz) San Pablo, Madrid 2017.

Ciertamente, en un sentido, estamos despidiendo al Dios pequeño (¡y eso es bueno!), pero no lo hacemos para negarle y así negarnos a nosotros mismos, sino para engolfarnos en la inmensidad siempre mayor de su presencia amorosa, como sabía Teresa de Jesús, desde en la inmensidad del cosmos infinito de millones de galaxias, con millones de años luz, con estrellas y planetas sin cuento, hasta la inmensidad de nuestra vida interior, y del amor a los demás (pues un abismo llama a otro abismo: Sal 42, 7).

Salimos finalmente del sistema cerrado del mundo de los "tolomeos", para sentir en el alma el temblor gozoso de su infinitud, abierta al descubrimiento interior de la propia vida y a la tarea emocionada de la comunión de vida entre todos los hombres y mujeres, para fundar de esa manera una nueva Iglesia, la de Jesús, la del Dios creador que habita en la entraña los hombres.

En esa línea, estamos descubriendo al Dios que nace dentro de nosotros, y así venimos preñados de Dios, que ha "concebido" en nuestro "seno" su Palabra de Vida infinita, en cada uno de nosotros, que somos, como decía Juan de la Cruz: "virgen preñada del Verbo divino".


Esta es la segunda experiencia de mi vida, que he querido presentar en el prólogo del libro de D. O'Murchu. Siga leyendo quien quiera presentir lo que implica esa vivencia suprema del Dios infinito del cosmos (¡lo más grande!) latiendo y haciéndose presente (¡encarnándose!) en lo más pequeño, que es mi conciencia de amor y mi vida de humano "habitado" (inhabitado) por el mismo Dios.

Quien piense que esto es sólo un ensueño visionario, lea la última página de la obra clave del más "racionalista" de los pensadores de la modernidad: Kant, Crítica de la Razón Práctica. Él dice allí, en otras palabras y otro tono, lo que yo me atrevo a decir en lo que sigue. Buen día de Dios a todos.

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Entre O'Murchu y A. Yelo 1. Un Dios cada vez más grande

06.02.18 | 09:27. Archivado en Sobre el autor, Dios, Amigos, la voz de los

Presenté hace unos días dos postales sobre el pensamiento y obra de D. O'Murchu, destacando su esfuerzo por sacar a Dios de un tipo de iglesia cerrada de monjas bajo llave de una jerarquía alicorta, en un tipo de clausura impositiva, para respirar al aire libre con el Cristo de la libertad interior y de la comunión con el cosmos sagrado.

He leído ayer un trabajo sugerente de A.Yelo, analista social de Murcia y del mundo entero, titulado Un Dios cada vez más pequeño (cf. http://www.jotdown.es/2018/02/un-dios-cada-vez-mas-pequeno/), que empieza así:

"Dios se ha dulcificado. El dios que adoran la mayoría de occidentales se disgusta de vez en cuando por el aborto o el matrimonio homosexual, pero es un blandengue comparado con el Yahvé de la Biblia hebrea, un dios guerrero salvajemente tribal, profundamente inseguro de su estatus y dispuesto a perpetrar asesinatos en masa para alardear de su poder" (cita de P. Bloom).

La tesis de A. Yelo es que el Dios de la Iglesia católica (un Dios que casi se identifica socialmente con el Papa) está perdiendo su dureza y su seguridad antigua, replegado a las luchas intestinas de la Curia Vaticana, para convertirse en una especie de blanda excitación interior, un dios light, de budistas o católicos suaves y pequeños, al estilo de P. D'Ors (perdona Pablo, A. Yelo no te entiende).
No es malo el trabajo de A. Yelo, es más, lo recomiendo, es uno de los mejores que he leído en su plano en los últimos años (¿por qué no lo ha recogido RD?). Pero creo que, en un sentido periodístico, dice todo, menos lo más importante.

Y lo importante es que Dios tiene otro ser, otro sentido, otras funciones, que no son las de encerrar a monjas en clausura externa (con O'Murchu), ni las de hacerse cada vez más pequeño y desaparecer un día de viejo sentimental y blando (como dice quizá Yelo y como dijeron hace tiempo Jean Paul y F. Nietzsche).


En esa línea, me atrevo a precisar que Dios, siendo el más pequeño (se esconde en todo, no se impone por la fuerza) es cada vez más grande. Eso es lo que quise decir y dije en el prólogo que escribí para el libro de D. O'Murchu, Fe Adulta, Sirena de los Vientos, Madrid 2018,11-21,del que aquí presento la primera parte. Buen día a todos.
(Imagen 1: foto del papa, que encabeza el trabajo de A. Yelo.
2: panorama que veía cada mañana desde el basherri de Arrugaeta
3: paisaje que vi en San Roque, con noche, nieve y luna, la Navidad del 1948)

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Historia de Dios en la Biblia: Padre-madre, varón y mujer

Éste es un tema que sigue apasionando y dividiendo a estudiosos y gente de la calle, a clérigos y laicos, creyente sy no creyentes...

Si hay "algo" que se parece a Dios (que en cierto sentido "es" Dios) es el ser humano: Varón y mujer, madre y padre, hermana y hermano, amiga y amigo, adulto y niño etc. etc.

Así lo ha "sentido" y lo ha dicho la Biblia en un camino apasionante de experiencia y búsqueda que no ha terminado todavía.

Muchos han banalizado el tema, como si Dios fuera "espíritu puro" (sin rasgos de madre y de padre, sin cuerpo y sin "cristo", sin pobres...", creando así una religión desencarnada, contraria a la confesión de Jn 1, 14 y del mismo concilio de Calcedonia.

Otros muchos (y entre ellos cierta jerarquía de la Iglesia Católica) no se han querido enterar, y muestran bien que no han leído la Biblia (nos lo dijo de forma apasionada K. Rahner, nada sospechoso de anticatólico), por su forma de entender los ministerios masculinos (y negar los femeninos...).

Otros, en fin, siguen abiertos a las experiencias y preguntas abiertas por la historia de Dios en la Biblia, y entre ellos quiero contarme, y así lo he puesto de relieve en este libro.

La edición castellana apareció hace unos meses (primavera 2017, en PPC, Madrid: Imagen 2). Este mes se publica la edición italiana (imagen 1), con un título quizá más ajustado, en una prestigiosa editorial: Queriniana, de Brescia, en la colección GDT, Giornale di teologia 405.

Dios aparece en la portada como zarza ardiente, el Señor Yahvé, que no puede decirse ni nombrarse, pero que abre un camino de luz para la vida de los hombres y mujeres, como padre-madre, varón-mujer, comunión de vida.

Sigo poniendo en esta postal parte del prólogo de la edición castellana, con el texto de la contraportada y solapas de la edición italiana. Buen día a todos, con el Dios padre-madre.

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Y. Congar (2). Sufrir por la unidad, sufrir por Roma (Iglesia y Espíritu Santo)

23.01.18 | 22:57. Archivado en Iglesia Instituciones, Dios, Teólogos, Teología, Espiritualidad

Presenté ayer los primeros años de la vida de Y. M. Congar, con sus "tribulaciones" por la unidad de las iglesias.

Retomo y amplío hoy con el tema, preparando la fiesta de la Conversión de San Pablo y la celebración del Día de Oración por la Unidad de las iglesias, exponiendo con cierta extensión la teología básica de Y. Congar, testigo, animador y mártir por la unidad de las iglesias.

Expongo así todo el tema en el contexto del diálogo de religiones, que implica una verdadera conversión, es decir, una meta-noia: un cambio en la forma de pensar y de vivir, como pondré de relieve en la próxima postal, dedicada ya directamente a las "conversiones" de San Pablo, que así aparece como patrono de la unidad de las Iglesias..

La llamada "conversión" de Pablo fue el paso de un de judaísmo fariseo centrado en la “ley” nacional a un tipo de judaísmo mesiánico, abierto al diálogo abierto a todos los pueblos, pues la gracia de Dios en Cristo les vincula de un modo gratuito.

Siguió siendo judío, pero judío universal y así pudo decir y dijo “ya no hay judío y griego, no hay libre y esclavo, no hay hombre y mujer… pues todos somos uno en Cristo” (Gal 3, 28). Esa unidad no fue de imposición, sino de gracia y diálogo en amor y en esperanza.

-- El material de esta exposición sigue estando tomado del Diccionario de Pensadores cristianos, e incluye una famosa carta de Congar a su madre, en la que expone su sufrimientos "por Roma". Sólo un futuro cardenal de la Iglesia ha podido decir cosas tan duras sobre la institución romana.

-- Retomo en esta línea una parte de mi Introducción a Y. M. Congar, El Espíritu Santo, Sígueme, Salamanca 2003.Lo que allí decía, quince años atrás, sigue siendo plenamente actual en nuestro tiempo. A mis lectores deseo, con Pablo y con Y. M. Congar (a quien vinculo "en principio" con J. Ratzinger: cf. imagen 2) un buen día de preparación para la fiesta y tarea de la Unidad de las Iglesias.

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Puente Ojea (2) Más que emancipación e irreligión: Humanidad en diálogo

Presenté ayer la primera parte de mi contribución al “homenaje” que amigos y colegas han/hemos ofrecido a Gonzalo Puente Ojea, al año de su muerte (Emancipación e irreligiosidad. El doble compromiso silenciado de Gonzalo Puente Ojea). Quien haya leído esa parte verá mi cercanía y mi distancia respecto a Don Gonzalo. Hoy ofrezco la segunda parte, precedida de cinco observaciones generales:

1. Más que emancipación en general… Evidentemente, vengo (venimos) del programa de emancipación de la Ilustración del XVII-XVIII, pero quiero recordar que Buda y Jesús, entre otros, han ofrecido también programas y caminos radicales de emancipación. Por eso, la palabra y programa de “emancipación” me sigue pareciendo fundamental. Pero quiero precisar: ha de tratarse de emancipación económica y social, intelectual y personal, en línea de justicia e incluso del amor (misericordia). Hay emancipaciones “parciales” que pueden ser destructoras.

2. Más que irreligión… Vengo de una generación en la que se discutía si budismo y cristianismo (por ejemplo) eran religiones en el sentido convencional, o si eran otra cosa., formas de superación de lo religioso. En un sentido radical, Buda fue irreligioso, y lo fue Jesús, al servicio de la liberación de la humanidad. Ciertamente, en un sentido, estoy a favor de un tipo de irreligión, pero en otro pienso que le religión ha descubierto y promovido intensos continentes de humanidad.

3. Me gusta el diálogo, incluso la discusión, pero sin partir de presupuestos fijos, de aprioris no contrastados en diálogo, ni de dogmas impositivos, ni religiosos ni irreligiosos. Creo en la palabra (diálogo), no para descalificar por principio a nadie, sino para hacer camino entre (y para todos). Ciertamente, un tipo de Iglesia cristiana ha sido dogmática a intolerante, pero también he encontrado en el camino muchos “irreligiosos” y no-cristianos que se dicen portadores de la verdad y son no sólo intolerantes, sino dogmáticos, acusando a los demás de serlo (como si sólo ellos fueran un oráculo de Delfos). Quiero un diálogo de palabra y amor, en libertad y plenitud humana.

4. Quiero emancipación para la salud, para la libertad... Quiero emancipación en gratuidad abierta a la misericordia (como el budismo), abierta al perdón y a la gratuidad (como quiso Jesús, sí, Jesús de Nazaret, no simplemente Pablo). En ese sentido quiero un futuro de humanidad abierta en esperanza hacia una tierra nueva.

5. Como seguirá viendo quien lea, he dialogado con Gonzalo Puente Ojea. Es posible que en alguno de sus libros él haya sido dogmático. Más aún, estoy convencido de que en algunas de sus afirmaciones “de libro” sobre Dios y sobre Cristo él ha sido muy dogmático, y no ha tenido en cuenta matices y visiones distintas que debían y deben contrastarse. A pesar de ello, en mis conversaciones con él, le he descubierto (en la pequeña distancia del diálogo) como un hombre no sólo tolerante, sino abierto a las posturas de los otros (incluso de los cristianos).(

Así podrá verlo quien siga leyendo. Buen día a todos, con mi mejor recuero de G. Puente Ojea
(Imagen 1: dos castillos en torno a la ría de Ferrol... Desde uno y otro castillo, dejando las fortificaciones, bajemos al mar de la vida,para dialogar
Imagen 2: Otoño abierto a la montaña sagrada. Yurreta)

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F. Ebner: Honradez ante la vida (Julio Puente)

El pasado 15, publicó RD una extensa y razonada presentación del J, Puente sobre su libro F. Ebner, un paso adelante). Pero se trata de personaje (F. Ebner) y de un autor (J. Puente) de tal envergadura que bien merece otra entrada en RD

Un persona,
Ferdinand Ebner
,cuya vida y obra se puede resumir de esa manera: Honradez ante la vida. Ante la vida como es, con su complejidad, con su gozo y su dolor, con su exigencia de justicia, por encima de todos los principio, de todas las iglesias, de todas la teorías.

Un autor,
Julio Puente López (nacido en un pueblo de Burgos,1943), especialista en literatura comparada y teología moral,
que había escrito ya un libro clásico (Ferdinand Ebner. Testigo de la luz y profeta, Madrid 2008), y que ahora vuelve con profundidad sobre el tema.

Julio es, además, un inmenso conocedor del pensamiento del siglo XX, y así pedí su ayuda generosa para varias entradas de mi Diccionario de Pensadores Cristianos (VD, Estella 2010), en especial para la de F. Ebner, que presentaré al final de este largo trabajo sobre la "honradez ante la vida".

Julio ha sido profesor de moral en una centro superior de estudios teológicos, y de lengua y literatura inglesa en varios IES. Pocos autores conozco que interpreten con su honestidad la marcha de la sociedad y de la iglesia en este comienzo del siglo XX.

Su enseñanza de moral y de lengua y literatura le han permitido entender y revivir no sólo la dinámica de la sociedad hispana, sino también de la alemana, francesa a iglesia, que conoce de primera mano. Es un europeo integral, hombre de gran sensibilidad, de amor honesto a la vida, es decir, a sí mismo y a los otros.

El libro de Puente trata de F. Ebner, pero no de Ebner por aislado, como fenómeno cultural y religiosos de principios del siglo XX, sino de su problemática de fondo en últimos cien años de la cultura europea y mundial. En un primer momento, este libro quería titularse Un paso adelante. De Ebner a Alepo, en los cien años que van de la primera Guerra (Batalla de Verdun, 1917) a la batalla y masacre de Alepo, en estos tres últimos años (en especial el 2017).

Gracias, Julio, por tu aportación, en estas vísperas de la Navidad. Tú nos ayuda a entender con F. Ebner el mundo en que nació Jesús,Hijo de Dios. Tú nos ayudas sobre todo a plantear el tema de la honestidad no sólo en la vida en general, sino en la iglesia.

No podemos ser "honrados con Dios" (honest to God) si es que no somos "honrados con la vida" (honest to life) en un plano personal y social, como nos dices de un modo magistral, en la línea de F. Ebner. Honradez significa aceptar la vida en su riqueza, sin pre-conceptos ni pre-dogmas, sin más principio que el de vivir intensamente en gesto de libertad y solidaridad

(Van algunas fotos de la vida, tierra y familia de Ebner,con la del nuevo libro de J.Puente. Gracias por ellas, Julio. No he podido introducir todas las que me has mandado, pero pienso que podrán ayudarnos a situar tu preciosa aportación).

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Inmaculada 1: Transparencia de Dios, Espíritu Santo (Card. A. Amato)

Pablo dice (1 Cor 13) que el mundo es un espejo borroso de Dios. Pues bien, en ese mundo de sombras y manchas, la Iglesia ha visto a María como transparencia de Dios, un cielo hecho vida humana.

La Iglesia celebra (8.12.17) la fiesta de la Inmaculada Concepción de María, madre de Jesús, a quien la tradición católica ha mirado como mujer no-manchada naciendo, concebida sin pecado.

Sin negar esa tradición católica, y precisamente para mantenerla, quiero presentar aquí a María como transparencia de Dios (Espíritu Santo) , mujer, persona y madre "llena de Gracia" (=del Espíritu Santo) por su fe y por su manera de acompañar a Jesús en el principio y camino de su vida y en el surgimiento de la Iglesia, como dice el Card. A. Amato, comentando un antiguo libro . Sigo pensando que en esa línea se entiende y se puede vivir mejor este dogma de la Inmaculada, que ha marcado por siglos por siglos la vida de los católicos.


− Los ortodoxos no han necesitado formularlo,
les basta llamar a María Pan-Hagia (toda santa) y contemplarla a luz de la Santidad de Dios que resplandece en todo lo creado, y de un modo especial en el icono de la Madre de Dios.

− Los protestantes se han sentido incómodos ante este dogma que, a su juicio, corre el riesgo de separar a María de Jesús, y de la historia de gracia y pecado de los hombres, aunque la llaman “creyente” (¡Bendita tú porque has creído! Lc 1).

−Sólo los católicos, marcados por una fuerte fijación frente al pecado entendido en clave sexo/genital y femenina, han necesitado formularlo, para sentirse reconciliados con la obra de Dios y su presencia salvadora, simbolizada y condensada en la Madre de Jesús.

Pues bien, este dogma (discutido y exaltado desde el siglo XVI al XIX) ha recibido en la segunda mitad del XX una formulación nueva, que no es ya negativa (sin-mácula o mancha, que hubiera sido lo lógico) y que no se centra en la superación del posible pecado femenino de María, una formulación radicalmente positiva: María es transparencia (como encarnación, signo, presencia…) del Espíritu Santo.

La historia de esa formulación ha sido recogida de un modo ejemplar por el Card. A. Amato (entonces profesor del PAS, Roma) en, «Espíritu Santo», Diccionario de Mariología, Paulinas, Madrid 1988, 693-717 (ed. original italiana: 1985), un trabajo que se divide en cuatro partes:

(1) Actualidad de la pneumatología en la vida de la iglesia.
(2) El Espíritu Santo y María.
(3). Relaciones entre el Espíritu Santo y María en algunos autores católicos contemporáneos: G. M. Roschini; D. Bertetto; H.U. von Balthasar; L. Boff: X. Pikaza
(4) Pneumatología-mariología: consideraciones finales.

Me sentí entonces (1985) muy honrado al descubrir que A. Amato valoraba y presentaba mi postura (María y el Espíritu Santo, Sec. Trinitario 1981) como propuesta conclusiva del sentido de la Inmaculada en perspectiva bíblica y dogmática de presencia/transparencia del Espíritu Santo, y así lo quiero presentar ahora, pasados 37 años.

En esta línea, yo había elaborado una visión del “dogma” de la Inmaculada en diálogo ecuménico, desde la perspectiva de la Fe de María y de la Presencia del Espíritu Santo. , una visión que ya no pone en el centro la superación de un posible pecado sexo-genital (¡para marcar la excepción de María!), sino la presencia universal del Espíritu Santo, como don y presencia de Dios en todos los creyentes (la humanidad entera,mujeres y varones), y de un modo ejemplar en María.

Es para mí un honor reproducir las palabras del Card. A. Amado, que me pone en compañía de teólogos tan significativos como Bertetto, Von Balthasar y Boff, recogiendo la parte 3 y 4 de su ensayo (vaya al diccionario quien quiera leer todo el trabajo,con bibliografía).

Es un estudio largo, pero merece la pena, pues ofrece la mejor introducción que conozco al tema de la Inmaculada (y en general de María) desde la perspectiva del Espíritu Santo. Mi propuesta va al final, tras la de Roschini, Bertetto, Von Balthasar y Boff . Vaya, por tanto, al fin quien quiera analizarla.

Buen día todos, en especial a las Puris, Conchas, Macus, Inmaculadas, Garbiñes etc..

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¡Cómo habéis podido apartaros de mí...!. El infierno, un dolor de Dios

Le llamamos "infierno" (=lo está abajo, lo ínfimo), lo que es contrario a Dios, pero forma parte de su posibilidad, pues no hay gracia sin libertad de "perderse", ni un Dios verdadero que no sufra el dolor de los hombres con quienes está comprometido.

Por eso es importante hablar del infierno, pero en general, muchos cristianos lo han hecho de un modo contrario al evangelio, partiendo de un dios ontológico (que no sufre), de un dios sádico, que se goza en castigar, oponiéndonos de esa manera al evangelio, donde Dios no hace sufrir a los hombres, sino que sufre con ellos (entrando en el infierno de la historia humana) para que los hombres no sufran infierno.

En general, los cristianos hemos entendido y aplicado las palabras de Mt 25, 41: "apartaos de mí al fuego..", que son parábola y no sentencia judicial en sentido inverso al evangelio, y al más hondo "discurso" del Antiguo Testamento (que aparece por ejemplo e Jeremías)... en contra del evangelio de Mateo (y lo hemos hecho porque nos cuesta entender al Dios de Cristo, y porque en general seguimos prefiriendo que él castigue a los hombres (preferimos la ley y no la gracia, un tipo de justicia vindicativa o vengadora y no la misericordia encarnada).

En sentido estricto, dentro del contexto parenético de Mt 25 (y de toda la pasión, centrada en "Dios mío ¿por qué me has abandonado? el sentido estricto de esas palabras es cómo os apartáis de mí, en línea de admiración (¡como puede suceder algo así..!) y de dolor de Dios que ha sufrido y sigue sufriendo allí unos hombres invierten su camino, destruyen a los pobres y corren el riesgo de destruirse a sí mismo para siempre.

Por eso digo que el infierno es el dolor de Dios, el dolor que a Dios le causa el rechazo de los hombres que se matan, que matan unos a los otros y que matan a Jesús. Por eso, el infierno no es el castigo sádico que Dios impone a unos hombres, sino el dolor que él mismo sufre en el camino de dolores de parto de una creación (Rom 2, 22) de una humanidad que se opone a su designio de salvación.

Muy pronto, una parte de la iglesia que no ha querido o podido desarrollar la dinámica de salvación de amor de Dios en Cristo ha interpretado esas palabras (¡apartaos al infierno!) en una linea inversa a su sentido originado, sin entender la parábola, sin comprender su lugar en el evangelio (Mt 25-28). Así lo muestra Dante en su Divina comedia (hecha divina tragedia), así interpreta Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, así lo ha visto una moral más propensa a condenar que ha vivir el evangelio.

En contra de esa visión del Dios castigo está la lectura bíblica de Juan de la Cruz (en la cumbre sólo hay amor)..., con el auténtico Lutero de la gracia triunfadora, con una buena teología del dolor/amor de Dios).

(Así culmina mi lectura del evangelio de Mateo, que aparece en la portada de mi comentario admirándose ante el Dios de Cristo que sufre y ama para "sacar" a los hombres del infierno (como indiqué en la postal de ayer, citando a E. Hillesum).

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Una tabla de pobrezas. Nueve tipos principales.

La pobreza no es un condición o motivo puramente corporal (hambre, carencia de dinero, opresión...), sino que tiene múltiples matices que deben precisarse con cuidado, como he venido haciendo, a partir de la Biblia y de las circunstancias actuales.

En esa línea, con motivo del día de los pobres, he venido evocando diversos tipos y rasgos de la pobreza, entre los que podrían contarse los siguientes:

-- Pobreza biológica y sanitaria,
-- corporal y espiritual;
-- personal y social,
-- educativa y cultural;
-- de hambre-sed y de justicia,
-- de raza, género y condición sexual;
-- de familia y dignidad personal,
-- de edad y enfermedad "física",
-- de extranjería y encarcelamiento,
-- de lugar en el que se vive (centro, periferia, barrios insalubles...),
-- de soledad y enfermedad mental,
-- de opresión social, de violación sexual;
-- de condición personal, de (falta de) familia...
-- etc. etc

Dando un paso más, se pueden distinguir dos tipos de pobreza:

-- Hay pobrezas que podrían ser resueltas, con cierta facilidad, si los hombres quisieran,
así, por ejemplo, el hambre, si los hombres y mujeres quisieran, si el sistema económico cambiara; también podrían curarse ciertas enfermedades infecciones, con una medicina preventiva generalizada, y un tipo de opresión política... si todos los hombres pactaran, y cambiara el sistema.

-- Pero hay otras "pobrezas" que son más difíciles de resolver, pues son de alguna forma connaturales a la vida humana, así por ejemplo cierto tipo de soledad (que puede ser buena... o mala), y un tipo de enfermedades mentales, el miedo, con el miedo, la falta de amor, con la libertad radica (y al fin con la muerte). Todo eso está vinculado a la injusticia de fondo de la sociedad, pero es difícilmente soluble en plano social-técnico, como puso de relieve el budismo, al insistir en el "mal" del deseo vinculado a la enfermedad, la vejez y la muerte.

Teniendo ese presente, he querido poder de relieve nueve elementos y/o tipos de pobreza, desde la perspectiva de la Biblia (y en especial del mensaje de Jesús), tipos que podrían (deberían) ser más concretamente estudiados y aplicados, desde una perspectiva social, económica y política de la actualidad.

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Viernes, 20 de abril

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