El blog de X. Pikaza

28.5.17. Ascensión. La Montaña y la Cruz de la Presencia

Ascensión del Señor. Mt 28, 16-20. Culmina el tiempo de pascua con la fiesta de la Ascensión, que solía celebrarse en jueves, a los cuarenta días del domingo de resurrección, pero que se ha pasado ahora, en casi todas las iglesias, al domingo siguiente.

Culmina así el tiempo litúrgico de Pascua...Y aprovecho así la ocasión para desear a todos mis lectores y amigos un feliz final de resurrección. Hoy desarrollo el tema del evangelio del día, indicando que según Mt 18, 16-20 no hay ascensión propiamente dicha, sino revelación y presencia del Señor Jesús en la Montaña del Amor cumplido, la montaña de la Presencia y del Envío, unida a la cruz de la vida que es el amor concreto de aquellos que saben que su misma vida es cielo.

Imagen 1: He estado el jueves 25 en Durango y Abadiño, bajo el Amboto. He hablado a mis "amigos" de infancia de la vida y Ascensión de Jesús, bajo la montaña des Amboto, un símbolo de vida. Ese símbolo de la montaña envuelta abre un horizonte de infinito hecho presente cada día, cada hora, en la vida de los hombres que se aman

Imagen 2. Cruz de Kurutziaga... del finales del XV, como yo la veía de niño todos los días, pasando por delante de los Jesuitas, al ir a estudiar a la Academia. El pasado 25 hablé de Jesús precisamente en el colegio de los Jesuitas... donde estaba antes la cruz, como en esta imagen antigua. Ahora la han llevado al Museo y Ermita de la Vera-Cruz para resguardarla.

Esa cruz misteriosa, con una cara de dolor y otra de gloria... ha sido para mi por años un signo especial de esperanza en la resurrección, entendida ya como deseo de cielo en la tierra... Un símbolo de muerte, símbolo de vida, el cielo entero en la muerte de Jesús y en el amor de sus amigos.

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J. J. Hernández Alonso, Jesús de Nazaret. Sus palabras y las nuestras

23.05.17 | 11:10. Archivado en Iglesia Instituciones, libros, Jesús, Amigos, la voz de los

Juan José Hernández Alonso, Jesús de Nazaret. Sus palabras y las nuestras, Presencia Teológica 244, Sal Terrae, Santander, 632 págs.

Es como si hubiera estado esperando este libro cuarenta años, desde la publicación del anterior (La nueva creación. Teología de la Iglesia del Señor, 1976). Culmina así en mi memoria académica una larga generación de teología, todo un inmenso postconcilio de tramas eclesiales y desiertos académicos.

Juan José Hernández Alonso (=Juanjo) publicó aquel libro para obtener la cátedra de Eclesiología de la Universidad Pontificia de Salamanca (el año 1976), pero ese mismo año tuvo que abandonar la Universidad, por los bandazos de aquella universidad… y de la teología dominante hispana.

Ahora, tras una larga travesía al exterior de la academia teológica salmantina, Juanjo ha vuelto con esta nueva obra, que le ha llevado (y nos ha llevado) de la Iglesia a Jesús, fundador y alma de la Iglesia, cuarenta años después (2016), ni uno más ni uno menos.

El año 1976 nos habló de la Iglesia del Señor, pero la academia teológica de Salamanca no escuchó su palabra, y así tuvo que emigrar... durante cuarenta años, por desiertos de filología y cultura inglesa, fértiles en otro plano, pero alejados de su tierra teológica.

El año 2016, jubilado ya de su docencia inglesa, ha vuelto a escribir sobre experiencia viva de Jesús, ya fuera de la academia teológica de Salamanca, pero dentro del éxodo pascual de la Iglesia, en el camino de la Nueva Creación, que es su camino.

Una historia y una vida digna de contarse.
Imagen 1. Libro
Imagen 2. Presentación en Ciudad Rodrigo. Juanjo en el centro. A su derecha: D. José Sánchez (obispo emérito) y E. Yildiz,Fac. de Letras de Salamanca. Izquierda: D. Raúl Berzona (obispo de C. Rodrigo) y J. C. Sánchez, Director del Centro Teológico.
3. Libro de eclesiología
4. Presentación en el Casino de Salamanca

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Los de Dios: Locos, ajusticiados, mujeres de partido, niños abandonados

Ésta es la primera presencia en el mundo: Extranjeros, viudas y huérfanos (Exodo y Dt), cojos, mancos, ciegos, con prostitutas, publicanos y leprosos (Jesús), condenados a muerte, locos, prostitutas y huérfanos (G. Jofré,Valencia (principios, principios siglo XV).

Ésta es primera tarea la de Dios en el siglo XXI: ofrecer casa, dignidad, amor y familia a los extranjeros y locos, a los nuevos descartados y sobrantes, aquellos que no cuentan, encarcelados, como sabe Mt 25, como supo G. Jofre (cf. postal anterior).

Éstos son los “inocentes” de Dios, los que en aquel lenguaje (siglo XV) se llamaban los desamparados, que son el retrato de una sociedad vuelta al revés, que es el derecho de Dios. La misma existencia de esos inocentes (en caminos, pateras y calles, en suburbios y cárceles, en hospicios, hospitales y cunetas, o esperando tras la valla) abre una especie de juicio de Dios en el centro nuestra sociedad que derrocha, malgasta y olvida… aplaudiendo como pacífico un contrato de 110.000 millones de dólares en armas para matar (y defenderse de los pobres) entre dos potencias ricas (USA y A. Saudita).


Ésta es la tarea de Dios, la de sus privilegiados: Acoger, acompañar y cuidar los locos, condenados a muerte, mujeres mal-tratas, niños sin futuro… El dinero no es malo para ayudarles, pero no se les ayuda de verdad con dinero, sino con presencia humana, mano a mano, justicia a justicia, palabra a palabra, libertad a libertad, beso a beso.

Éstos son los Inocentes (los del tiempo antiguo y los del nuevo), a quienes la Iglesia del siglo XV (necesitada da de Madre), presenta como hijos privilegiados de la misma Madre de Jesús, interpretando así la palabra de Jn 19,25-27 (Mujer, ahí tienes a tu hijo) y la de Mt 25, 31: Tuve hambre y me disteis de comer, fui extranjero y me hospedasteis…

Sigue la “historia” de estos cuatro privilegiados de Dios inocentes… a quienes Dios ha puesto en nuestras manos, pare que en su nombre (por él) les acojamos y queremos (locos, ajusticiados, mujeres de partido, niños abandonados).

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J. G. Jofré (1417-2017): Una Teología y una Virgen de los Locos (Desamparats)

Esta historia de la Virgen y los Locos empezó en Valencia. No es que allí hubiera más locos (dementes, inocentes, prostitutas y desamparados) que en otras ciudades, pero hubo alguien que quiso acogerles y ayudarles mejor, creando para ellos el primer hospital (casa de acogida y de posible curación) del mundo occidental: el P. Juan Gilabert Jofré (1350-1417), de la Orden de la Merced, cuyo sexto centenario se está celebrando estos días (y cuya beatificación/canonización se celebrará muy pronto, si mis noticias no son equivocadas).

Entre los trabajos dedicados de divulgación que he visto con este motivo, cf.
-- You-tube: El P. Jofré y la caridad en Valencia: https://www.youtube.com/watch?v=T19zVVSf8Fk
-- Rdo. Dom. J.M. Bausset, RD: periodistadigital.com/religion/opinion/2017/05/18/religion-iglesia-opinion-josep-miquel-bausset


J. G. Jofré fue un valenciano ejemplar, profesor y predicador ambulante (en compañía de San Francisco Ferrer), redentor de cautivos (mercedario) y hombre de iglesia, cuyo recuerdo está vinculado, sobre todo, a la fundación del primer hospital psiquiátrico del mundo cristiano, el de los desamparats de Valencia, una obra a favor de condenados a muerte (para enterrarles con honra) y de las prostitutas, niños abandonados e inocentes (locos), para quienes quiso crear un hospital para vivir.

El pintor valenciano Joaquín Sorolla (1863-1923) supo captar en un cuadro famoso la inspiración y el momento de la fundación del hospital para los locos, en un cuadro pintado el año 1887, titulado El padre Jofré defendiendo a un loco. (Diputación de Valencia).

‒ Imagen 1: Visión general del cuadro
‒ Imagen 2: Un detalle, El P. Jofré defendiendo al “loco”.

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COMIDA DE JESÚS, FIESTA DE LOS PANES

En uno de los contextos más hermosos de Salamanca (en la Iglesia de San Juan de Barbalos), por deseo del Foro Efeta, pronuncié el pasado 16 una pequeña charla sobre la fiesta cristiana, centrada en el pan compartido
(Cf. fotos de la charla en la Iglesia de los Caballeros del Hospital de San Juan de Jerusalén, del siglo XII),

Fueron muchos los temas expuestos, hermosa la reunión orante en la iglesia, y hermoso el momento de la comida posterior en el atrio antiguo. Hubo para todos, fraternidad y fiesta, palabra y pan, con bebidas, chorizo, empanada, pasteles.

Una fiesta de verdad... en la que se recoge ante todo el recuerdo de las fiestas de Jesús, centradas en la multiplicación de los panes. De ese tema quiero presentar hoy el motivo principal de mi conferencia, con algunas fotos del acto.

Dedico el tema a J. M. Miñambres (con sus compañeros Jesús y Nacho, de la Pastoral Universitaria) y al grupo de amigos de Efeta de la diócesis de Salamanca. Lo he preparado para ellos, aunque tomándolo básicamente de mis libros: De Fiesta del Pan, Fiesta del Vino (2005) y de Comentario al Evangelio de Marcos (2013), ambos de Verbo Divino, Estella.

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Tres pecados tenía la Iglesia... Salir del castillo en la cueva, vivir en libertad de amor

Quiero seguir comentando el evangelio de la Octava de Pascua. Ciclo C. Jn 20, 19--31.

Tres pecados tenía la Iglesia de Juan, y tres sigue teniendo la nuestra, según este evangelio de Pascua:
-- El pecado de hacerse castillo en la cueva cerrada, por miedo
-- El pecado de salir sólo a lo libre, sin confianza y comunión de amor
-- El pecado de olvidarse de las víctimas (fuera o dentro del castillo)

‒ El primero es el miedo: “Estaban con la puertas cerradas, por miedo a los judíos…”, como un castillo en la cueva (doble miedo). Ciertamente, en el mundo hay gente peligrosa que va y fastidia, y la Iglesia debe crear sus propios "espacios seguros" de militancia creyente. Pero ella no está hecha para cerrarse en sus colores y banderas, tras grandes muros (imagen 1: Castillo de Predjama, Eslovenia), sino para salir a la calle y ofrecer a cuerpo su mensaje y esperanza.

El segundo es el pecado de Tomás: Andar solo por libre , salir del castillo, pero a solas. Buena es la libertad eclesial, que dice a cada uno "tú eres Cristo". Pero está el riesgo de aislarse como Tomas. Mientras los demás se encierran, él va por ahí, a lo piadoso, sin comunidad, sin compromiso social, dedicado a su mística privada de cualquier guru de última generación. Ha muerto Jesús, pero no le importan sus llagas, ni el sufrimiento de los otros, sino sólo su mística particular. Tomás, el francotirador espiritual, alejado de los suyos, es el segundo pecado.

El tercero es el pecado de olvidarse de las víctimas. No se trata de cultivar un victimismo enfermizo y resentido, sino de mantener la comunión de vida con los expulsados de todos los castillos, de recordar las llagas de los heridos, no para condenar al resto del mundo, sino para crear formas de vida. No basta recordar a Jesús como un ser puramente espiritual, separado de la vida y de la entrega hasta la muerte. Es olvidarse de la herida de los pobres, de la muerte de los oprimidos… es…. Hay que asumir la historia de Jesús y de los pobres, para recrear desde ella el mundo

Pero siga leyendo quien quiera situarse ante los pecados de la Iglesia de Juan y de Tomás, que son en gran medida los pecados la nuestra. Siga leyendo y vea cómo puede superarse el "cerrojazo" de la Iglesia, que aparece ya al principio de su historia, según el Evangelio de Juan.

Que la Iglesia abra su puerta a Tomás (a los nuevos tomases místicos y libres...); que la Gran Iglesia sea espacio abierto y sin miedo, para todos los pobres llagados y los espíritus libres, como Tomas.

Y que Tomás, hermano casi gemelo del discípulo amado, primer Apóstol y Testigo de Jesús, según una potente tradición antigua, vuelva de Oriente y Occidente a la Gran Iglesia Abierta.

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13.5.17. Fátima a los cien años. El tercer secreto

El Papa Francisco llega hoy (12.5.2017) a Fátima, para celebrar mañana el centenario de las "apariciones" (13.5.1917).

Cien años han pasado desde entonces, cien años de intensa, apasionada experiencia de Iglesia, desde aquello que sintieron los tres niños (catalizadores de un duro cambio de tiempos), hasta aquello que podemos sentir nosotros, en un tiempo quizá más sombrío y urgente todavía.

En este contexto me viene a la mente la imagen de la Iglesia azotada por el viento entre las olas, y de Pedro, valiente y miedoso, caminando por las aguas en medio de la noche: el tema de Pedro que, a pesar de todo, en medio de su angustia, pide a Jesús que le deje caminar hacia él sobre las olas, hundiéndose en ellas y gritando, hasta que Jesús le toma de la mano y le dice:¡Hombre de poca fe! (Mt 14,22-33)

-- El texto fundante de Mateo se refiere a la historia cristiana de Pedro, a lo que él ha realizado al servicio de la Iglesia. Pero los católicos creemos que ese Pedro puede ser (y es) signo de la entrega y servicio cristiano de todos los creyentes, en un tiempo de cambios intensos, con la barca que zozobra, con los ministros de la iglesia en riesgo de hundirse entre las olas.

-- El texto derivado del Tercer Secreto de Fátima habla de un Hombre de Blanco (un Papa) y de unos cristianos que van subiendo con él a la montaña de la cruz (a través de una ciudad que muere) para ser fusilados allí por los soldados. Esos "niños de la Virgen" han sentido en su entraña el riesgo de un Papa y de una Iglesia que se enfrenta a la gran Revolución de su tiempo (1917), desde la perspectiva de esa "Virgen misericordiosa", que detiene con su amor la gran amenaza de la ira.

En las reflexiones que siguen quiero releer el "tercer secreto" de Fátima (la esencia del "mensaje" de la Virgen, hace ahora 100) a la luz del evangelio y de la situación actual de la Iglesia. En ese contexto sigue sonando la sirena del riesgo, con la voz que llama a conversión (conversión/transformación más que penitencia).

Leído así, lo que sintieron aquellos niños puede seguir siendo valioso para la Iglesia... a pesar de los reparos que me produce el hecho de que el Tercer Secreto se haya mantenido "en secreto" durante decenios, en contra de la orientación del Evangelio. Buen día de Fátima para todos sus amigos.

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San Pedro de Pascua: Vidente, Convertido, Amigo

No hablo aquí del Pedro pre-pascual, a quien Jesús llamó Piedra (¿duro, vacilante, como guijarro del camino), Satanás (tentador, contrario a los pensamientos de Dios) y Negador, anunciando que le negaría (como hizo) por tres veces.

Aquí presento más bien a San Pedro Pascual (Pedro de la Pascua), el apóstol de Jesús (no el santo mercedario de ese nombre, martirizado en Granada el año 1300). Ciertamente, la Iglesia no es Pedro, sino Jesús. Pero Pedro es importante en el principio y en la historia de la Iglesia, y así quiero presentar sus tres notas más características, en el principio de la iglesia, y también en el momento actual, fijándome de un modo especial en el Papa francisco, a quien veo también (quiero ver) como el vidente, convertido y amigo.

1. Pedro es, ante todo, un "vidente", alguien que ha visto a Jesús, como dice Pablo en 1 Cor 15. Aprendió a verle de un modo distinto, en pasión interior de "afirmación", más allá de una pura "mindfulness", en transparencia radical.

2. Pedro es además un convertido: alguien que aprende a pensar de un modo distinto, en la línea de una fuerte meta-noia, de una transformación del pensamiento y de la vida. Pedro se ha dejado "dar la vuelta", como un calcetín a quien el mismo Dios pone al derecho, pata que así sea y viva al servicio de los otros, desde el Cristo.

3. Pedro es finalmente el amigo. no un amigo más en el montón, sino el amigo a quien Jesús confía una tarea y testimonio de amistad que, en lenguaje antiguo se llama cuidar a las ovejas y en lenguaje evangélico amarlas, amar a los demás, sino más oficio ni ejercicio que ese.

Videntes, convertidos, amigos... Eso hemos de ser los cristianos. En esa línea quiero retomar la experiencia pascual de Pedro, que supo ver, convertirse y amar.

Imagen 1, de Frère Yves, Jesús "lava" a Pedro, le convierte
Imagen 2,de Duccio, Jesús llama a Pedro Amigo en la barca pascual

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Madurar para el amor, le educación cristiana

Hablé ayer de pastoral para el amor, en la línea del evangelio de Juan. En ese contexto, aprovechando un pequeño curso que acabo de ofrecera los profesores de religión de Palma de Mallorca (5-6 mayo 2017, cf. http://www.cesag.org/estudios/formacion-profesorado-religion-secundaria/), quiero comentar, criticar y reformular el lema del medallón más famoso de la historia de la educación hispana.

Se trata de la leyenda del medallón central de la Universidad de Salamanca (esculpido el año 1520), en torno al busto de los reyes patronos (Isabel y Fernando) con sus signos (yugo y flechas). La leyenda consta de dos frases, escritas en griego:

‒ Hoi basileis tê enkiklopaideia (los reyes para le enciclopledia, es decir, para la enseñanza universal, para la universidad)

‒ Autê tois basileusin (ésta, es decir, la enciclopedia, para los reyes). La universidad anterior (fundada hace 800 años: 1218) se situaba en un contexto eclesial (en el patio de la catedral)... Este nueva Universidad quiere ponerse al servicio de los reyes, sus patronos.

Eso supone que la Universidad (es decir la gran paideia o educación) está al servicio de la Corona (y por su parte la Corona al servicio de la enseñanza). Pues bien, en contra de eso, conforme a una visión cristiana y/o humanista de la vida, debemos responden que la Universidad o Paideia no está al servicio de los reyes (o sus equivalentes: patronos, gobernadores, mecenas capitalistas), sino de la madurez de las personas y el amor mutuo de todos:

‒ Aquellos reyes “católicos” quisieron proteger a la Universidad o Enciclopedia (enseñanza general, en el sentido de paideia, educación), no sólo con dinero, sino con su mismo prestigio real, pero no lo hicieron por altruismo, sino con el fin de que la Universidad de apoyara.

‒ En esa línea, la Universidad/Enciclopedia debería ponerse al servicio los reyes, promocionando a la Corona, sobre todo con el estudio del Derecho Civil y Eclesiástico (y formando buenos administradores reales). Ciertamente había más facultades (medicina, ciencias, teología…), pero subordinadas al Derecho, es decir, a la unión del conocimiento y de poder.

Ciertamente, los tiempos de ese medallón (1520) con su doble lema han cambiado, pero la estructura de fondo de la educación al servicio del poder ha pervivido hasta tiempos muy recientes, y sigue dominando todavía. Así, poniendo un ejemplo, podemos decir que han cambiado muchas cosas, tanto en un plano religioso como político, pero continúa vivo el debate sobre las asignaturas que han de estar dedicadas a la educación social (para la Ciudadanía, para la Ética o la comunión religiosa).

Pues bien, en contra de toda manipulación, al servicio del poder, la educación en sí no puede estar al servicio de otra cosa, ni de los reyes (que a principios del siglo XVI eran Isabel y Fernando), ni de una religión determinada, ni de un sistema económico… sino de la libertad de cada uno y de la vida, de la igualdad y comunión humana.

Siguiendo en esa línea, he de añadir que la finalidad de la educación no es tampoco la Iglesia en sí, ni siquiera el cristianismo, ni la religión en general, sino la vida en concordia (=amor) entre hombres y mujeres, entre pueblos y pueblos, es decir, la convivencia al servicio de la nueva humanidad en amor, como indica con toda claridad el Evangelio
(he tomado el tema de mi libro Jesús educador, Khaf, Madrid 2017).

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La pascua del pastor. Pedro ¿Me amas?

El seervicio de pascua es, ante todo, una experiencia de amor, como Jesús ha pedido a Pedro, el "primer papa". En esa línea quiero ampliar y completar el comentario bíblico de ayer sobre "el Buen Pastor" (Dom 4 de Pascua, Jn 10, 1-10), a partir de tres principios.

-- No está está el rebaño al servicio del pastor, sino el pastor al servicio del rebaño. El pastor bíblico y cristiano no vive del rebaño, sino para el rebaño, en gesto de amor que no es imposición sino experiencia de vida compartida.

-- El pastor bíblico/cristiano no es jefe, sino amigo. Conoce a las "ovejas", que son sus amigas (las conozco, me conocen...). Por eso dice: "No os llamo siervas, sino amigas..." porque es digo todo lo que sé (que es amar).

-- En esa línea, como sabe San Juan de la Cruz, el pastor dice: !Ya no guardo ganado, que ya sólo en amar es mi ejercicio! (Cántico). Ésta que así dice no es pastor, sino pastora, hombre y/o mujer que ama.

En esa línea se entiende la Pascua, como descubrimiento de aquello que Dios nos ha dado en Jesús y que nosotros podemos podemos darle, como ha puesto de relieve el evangelio del amor de Pedro, a quien Jesús le dice sin rubor (de hombre a hombre, o de mujer a mujer etc): Pedro ¿me amas? (Jn 21).


Pedro y los otros discípulos de Jesús pensaban que con la resurrección se resolvería todo. Pero descubren que la resurrección es una tarea de amor. Ser capaces de acoger el amor y responder amando, eso es resucitar.

Así lo ha fijado el evangelio de Juan en la figura de Pedro, que ha sido un hombre especial, pero que es, al mismo tiempo, el signo de todos los cristianos. Conforme a esta visión, todos somos "papas", es decir, todos somos Pedro: podemos amar porque somos amados, asumiendo así con Pedro la tarea del amor.

En esa línea, como diré mañana, aplicando el tema a la escuela (comentando la segunda imagen), todos los cristianos hemos de ser "profesores de amor". Hemos "profesado" en amor, no en la línea de los profesionales que realizan un oficio externo, sino como los amigos verdaderos que son lo que enseñan y enseñan lo que son. Buen fin de semana de Pascua para todos

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Quinientos hermanos. Somos Pascua de Jesús, una Fiesta de Vida

Según los evangelios, la Pascua ha comenzado siendo la experiencia de unas pocas mujeres amigas que han buscado a Jesús en la tumba, y han encontrado la tumba y vacía, descubriendo que su amigo, Jesús, ha resucitado, no está allí, no es muerto de tumba:

No está aquí, ha resucitado, no es muerto de tumba;
no está aquí, ha resucitado, y vive en vuestra vida.
Vosotras mismos sois la pascua de Jesús, su vida nueva.

Ellas, las mujeres amigas, que le aman por encima de la muerte, son la Resurrección de Jesús. La pascua es encuentro personal, la presencia de Jesús crucificado por amor en el amor de aquellos que le aman. Y viven por él, descubriendo de esa forma Dios, como aquel que le ha resucitado de los muertos.

La Pascua es Jesús vivo en los que viven con/por él, y así podemos hablar de los diversos protagonistas de su resurrección: Magdalena, Pedro, los Doce, Santiago, Pablo…. Ellos son la resurrección de Jesús, fiesta de amigos, de quinientos hermanos y hermanas, que cantan y bailan, con él y por él (cf. 1 Cor 15).

Así lo dice dice Pablo, a los veinticinco años de la muerte de Jesús, afirmando que él se mostró (se hizo visible) en quinientos hermanos, es decir, al conjunto de la Iglesia, representada por ellos. En esa línea, todo el Nuevo Testamento sabe que la pascua ha sido y sigue siendo una experiencia eclesial, abierta al conjunto de la comunidad, es decir, a todos los cristianos, que "ven" a Jesús y al verle viven.

En esa línea podemos definir a los cristianos como aquellos que han visto a Jesús, es decir, que han descubierto su presencia pascual en el mismo despliegue de la nueva comunidad, en la comunión de los hermanos que le recuerdan y continúan realizando su obra de Reino. Los cristianos son (somos) por tanto experiencia de resurrección.

a) Resurrección es "ver" a Jesús, sabiendo que él vive en nuestra vida, superando así la muerte. Es un modo total de descubrir, comprender y rehacer la vida de Jesús en nuestra vida, como palabra de Dios…. No es ver a otro, sino al mismo Jesús, de otra manera: Es descubrir su identidad (superando la muerte, en el fondo de la muerte)
b) Resurrección es responder a Jesús: Acoger a Jesús resucitado y dejarnos transformar por él, rehaciendo de esa forma la Vida de Dios en nuestra vida, por medio de Jesús:
-- Nosotros mismos somos la resurrección de Jesús. Somos en algún sentido el
mismo Jesús resucitado
-- La resurrección es en algún sentido Dios: La vida que nace de la muerte...La
resurrección es Jesús (Yo soy la resurrección y la vida. La resurrección
somos nosotros, viendo a Jesús La Pascua es la transformación de la propia

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Jesucristo y Buda, no violencia y pacificación: Nuevo texto del Vaticano

El Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, presidido por el cardenal Taurán, ha publicado un mensaje dirigido a los budistas con motivo de la festividad de Vesakh/Hanamatsuri (
press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2017/04/22/ves.html), poniendo de relieve las fuertes conexiones entre budismo y cristianismo, en el compromiso a favor de la justicia social y de la paz.

Es un documento novedoso y sorprendente, pues felicita a los budistas por su fiesta, orando por ellos, con el deseo de colaborar de un modo fraterno en el camino que lleva a la reconciliación por la paz

Éstas son algunas de las afirmaciones principales del mensaje (que reproducimos íntegro al final de esta postal):

Núm. 1. Felicitación... Enviamos nuestros mejores saludos, buenos deseos y oraciones para Vesakh. ¡Que esta fiesta traiga alegría y paz a todos vosotros, a vuestras familias, comunidades y naciones!

3. Jesucristo y Buda promovieron la no violencia y fueron constructores de paz. «Ser hoy verdaderos discípulos de Jesús significa también aceptar su propuesta de la no violencia» (Papa Francisco).

4. Vuestro fundador, Buda también anunció un mensaje de no violencia y paz, exhortando a todos a «vencer al que está enojado con el no enojarse, al malvado con la bondad, al mísero con la generosidad y al mentiroso con la verdad» (Dhammapada, n. XVII, 3).

6.Estamos llamados a una empresa conjunta: estudiar las causas de la violencia; enseñar a nuestros respectivos seguidores a luchar contra el mal en sus corazones; librar del mal tanto a las víctimas como a los autores de la violencia; formar los corazones y las mentes de todos, especialmente de los niños, a amar y vivir en paz con todo el mundo y el medio ambiente; enseñar que no hay paz sin justicia, ni verdadera justicia sin perdón…

Un documento controvertido


No todos han aceptado bien este mensaje, que responde a la inspiración más honda del pontificado de Francisco, pero que, según algunos católicos, va en contra de la tradición cristiana y de la singularidad divina de Jesús:

1. Así hace por ejemplo el “portal” Catholicus:

(http://catholicvs.blogspot.com.es/2017/04/de-mal-en-peor-nuevo-mensaje-del.html), en un trabajo: De mal en peor: nuevo mensaje del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso equipara a Buda con Nuestro Señor Jesucristo y promueve la no-violencia medio ambiental y otros disparates.Evidentemente, para ese portal, la línea y doctrina de S. S. Francisco, expuesta en este documento, es no sólo un “disparate” religioso, sino también social… en un camino que va del mal en peor.

2). Por su parte, Infocatólica (http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=29192 )

presenta de un modo neutral la noticia y el texto del Consejo Pontificio, pero lo interpreta (lo matiza y refuta) después con un trabajo Bruno M. titulado Budismo y cristianismo, como la noche y el día, en el que se dice en el fondo lo contrario a lo que quiere la Comisión Pontificia.

3. A juicio de estos y otros autores, este documento que retoma el espíritu del Papa Francisco nos sitúa ante un caso claro de sustitución, más que de simple “reinterpretación” doctrinal. Estaríamos ante un cambio de postura de la Iglesia Católica que se sitúa en una línea peligrosa de nivelación de las religiones, promoviendo gestos que parecen buenos, de comunión social y de opción a favor de los más pobres, pero que olvidan la singularidad divina de Jesús y la verdad especial del Cristianismo (como en el fondo cristianismo y budismo dieran lo mismo).

En vez de querer convertir a los budistas... se les felicita por lo que son:

El año 2000, la Congregación por la Doctrina de la Fe, presidida por el Card. J. Ratzinger una Declaración titulada Dominus Iesus (http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20000806_dominus-iesus_sp.html ), en el que insistía en la gran diferencia “dogmática” entre Budismo y Cristianismo, con afirmaciones que llegaron a causar enfado en ciertos círculos budistas.

Ahora, el año 2017, sin ir externamente en contra de aquella Declaración, el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso ha enviado a los budistas un mensaje de Felicitación y Solidaridad, poniendo de relieve las fuertes conexiones prácticas entre budismo y cristianismo. Se pasa así del plano de de la “diferenciación dogmática” (que ha de estudiarse en otro nivel) al plano de la colaboración práctica, en el campo de la justicia social, de la preocupación por los pobres y de la búsqueda de la paz.

En ese contexto quiero ofrecer una reflexión sobre el sentido de la búsqueda de la paz en el budismo, en comparación con el cristianismo, recogiendo después, como anejo, el Documento del Consejo Pontificio.

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Lunes, 29 de mayo

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