El blog de X. Pikaza

10.9.17, La Iglesia no es Multinacional. Cada comunidad es Iglesia,

09.09.17 | 10:13. Archivado en Iglesia Instituciones, Papa, obispos, Mnisterios

Domingo 23, ciclo A: Mt 18, 15-20. Este evangelio define la esencia de la Iglesia en forma la comunidad de aquellos que se reúnen, se organizan, oran a Dios y se aman en nombre (a ejemplo, con la fuerza) de Jesús.

En domingo anteriores he venido comentando la autoridad y servicio de Pedro (con la de Pablo, Santiago, Magdalena...), desde una perspectiva marcada por la influencia de los grandes líderes. Pero la esencia de la iglesia no la definen los líderes, sino la propia comunidad, que aparece así, de forma autónoma, como "espacio de Dios", fraternidad mesiánica en el mundo, como ha puesto de relieve este evangelio.

Desde aquí pueden sacarse algunas consecuencias básicas:

a. Cada comunidad es Iglesia uniéndose en nombre de Cristo, orando a Dios Padre y resolviendo por sí misma sus problemas (sin duda, en comunión con otras iglesias); ninguna iglesia es sucursal de otras, ni es colonia de otras más grandes. Cada una es signo y presencia de Jesús en la tierra.

b. Las comunidades cristianas se vinculan entre sí, porque las une el mismo Cristo y porque en ellas se invoca al mismo Dios; pero cada una tiene su propia vida, siendo así un espacio mesiánico de amor mutuo y de esperanza mesiánica, cada una es independiente, sin necesidad de referendum ni ley de autonomía.

c. Cada Iglesia es responsable de su propio camino de oración, comunión y decisión, de forma que ha de tomar con responsabilidad sus sus propias decisiones y crear sus instituciones, desde el diácono y los presbíteros al propio oispo.. Ni el amor, ni la toma de conciencia de "estar en Cristo", ni la solución de los posibles problemas (de fraternidad, de sacramentos...) pueden delegarse en otra comunidad más alta, aunque todas son solidarias y se unen entre sí por el mismo Cristo

d. Esta forma de entender las iglesias concretas y la comunión de todas en la Iglesia de Cristo ha sido formulada por Mateo, pero responde igualmente a la teología y experiencia de Pablo. Por razones de comodidad y de imitación política a las estructuras del Imperio, las iglesias posteriores han tendido a crear iglesias jerárquicas, con subordinación de unas a otras.

Hoy debemos volver en esto al evangelio, porque no nos vale el esquema romano de imperios y órdenes jerárquicos, pero tampoco el esquema de las multinacionales, por mucho que queramos al Papa Francisco y nos sintamos contentos de que sea Papa.

-- El Papa no es el Presidente y Director General de una gran multinacional religiosa, de forma que él no tiene todo el poder (la autoridad es Cristo: Mt 28, 16-29), y tiene la exclusiva de “las patentes” de la Iglesia Católica.

-- El Papa no tiene un “Supervisory Board”, ni un Consejo de Ministros (con autoridad colegiada...,ni los Concilios pueden actuar como “Órganos Supervisores”... ni siquiera como un “Organismo consultor”.

-- La única autoridad de la Iglesia es la misma comunidad, como declara este evangelio... De esa forma, cada comunidad es presencia del Cristo... aunque es muy bueno y necesario que haya representantes de las comunidades (obispos...) y un Papa como signo de unidad y comunión (no como un poder paralelo y/o superior).

Esta imagen del Papa como Gran Jefe de la Gran Multinacional Católico-romana no responde a la esencia de la Iglesia, aunque a veces ella pueda dar esa impresión. La Iglesia universal no es una Multinacional (Christ Corporation HN), sino una comunión de comunidades, y el Obispo de Roma, llamado cariñosamente Papa (como cualquier vecino papa), representa la comunión de todas las iglesias; no está para suplantar la autoridad de las comunidades concretas, sino para garantizarlas. Buen domingo

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25. 8.16. Pedro, la Roca. Una decisión de la Iglesia de Mateo

Dom 21, A. Mateo 16, 13-20. Los judeo-cristianos apelaban a Santiago como intérprete de Jesús, fundamento de su iglesia. Muchos pagano-cristianos miraban a Pablo como pionero de la misión universal (Efesios), el iniciador del gran camino salvador de la Iglesia.

-- Mateo asume las tradiciones más helenistas de Marcos y las integra en una iglesia que toma como base el judeo-cristianismo de Santiago, pero definiéndose a sí misma como auténtico Israel, pues en ella se cumple de un modo universal (abierto a todos) la verdadera ley judía (cf. Mt 5-7). De esa manera, él ha vinculado la tradición de Santiago (ley judía) y la de Pablo (apertura universal), y para ello, partiendo de Marcos y de la tradición de su Iglesia, recrea la figura y función histórica de Pedro.

-- Ciertamente, este texto viene de Jesús, pero del Jesús pascual, tal como ha sido interpretado por Mateo, escribiendo así un evangelio universal, que asume las tradiciones opuestas de Santiago y Pablo, y las vincula en la figura y tarea de Pedro.

Leído así, este pasaje supone que había posturas cristianas contrapuestas (simbolizadas por Santiago y Pablo), pero, a juicio de Mateo, no eran excluyente, pues habían quedado asumidas por Pedro que es, al mismo tiempo, testigo de la misión universal de Jesús (línea de Pablo) y garante de la ley judía (como Santiago).

Mateo no inventa esa función de Pedro, sino que interpreta y ratifica lo que ha sido su tarea al servicio de la iglesia, al asumir la misión universal de los helenistas (Pablo), y vincularla con la visión israelita de los judeocristianos, garantizando y fundando así la unidad de las iglesias, desde la confesión de Jesús como Cristo, Hijo de Dios vivo (Mt 16, 16). Mateo habla pues del Pedro histórico, pero interpreta su función a la luz de su experiencia eclesial, unos veinte años después de su muerte, superando así la visión restrictiva de Mc 8, 29.

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No hay sequía, sino mutación vocacional

El Cardenal Ricardo Blázquez, presidente de la CEE, que fue (y sigue siendo) colega y compañero, acaba de lamentarse ayer en Bilbao de la "sequía vocacional" de sacerdocio que padece la Iglesia católica en este país, una sequía que ha enmarcado en un contexto general de "un cierto enfriamiento cristiano".

En ciertos lugares, las vocaciones no son más que un hilito, es para preocuparse, dice el cardenal.

(http://www.periodistadigital.com/religion/espana/2017/06/09/religion-iglesia-espana-cardenal-blazquez ).

Acepto en parte el diagnóstico de Mons. Ricardo Blázquez y admito con él que existe un “cierto enfriamiento cristiano”, que influye mucho en el tema de las vocaciones cristianas, pero más que ante una sequía juzgo que estamos ante una una “mutación vocacional”, es decir, un cambio de orientación en las vocaciones.

-- Ese enfriamiento y mutación resulta, por un lado, preocupante, pues nos sitúa ante el fin de una etapa que ha dado sus frutos de evangelios...

-- Pero en otro sentido nos abre ante un futuro y tarea llena de esperanza, pues nos obliga a replantear el tema, no en la línea del “sacerdocio clásico” (que forma parte de un ciclo cristiano ya pasado), sino en la línea de recreación de los ministerios fundantes de la Iglesia.

En ese nuevo contexto, tengo la certeza de que la crisis ha de ser positiva, si sabemos situarnos ante ella, una ocasión para que las diócesis y las parroquias pueden recuperar un inmenso caudal vocacional latente, que está ya pronto para iniciar nuevos caminos. En contra de los que algunos pueden pensar, dentro de la Iglesia hay vocaciones (¡muchas y buenas vocaciones!) para los ministerios fundantes de la Iglesia, en línea de evangelio.

Precisamente para abrir un camino en esa línea, desde mi vocación de estudioso de la Biblia y de la historia cristiana, comprometido en el despliegue de los nuevos ministerios, preparé hace unos días unos folios para comentarlos entre agentes de pastoral de la diócesis de Bilbao, a la que acaba de ir también Mons. Blázquez. Él ha estado celebrando una fiesta de bodas de plata y oro de unos presbíteros venerables (a cuyo gozo me uno). Yo he ido a conversar con agentes de pastoral (en Orué-Euba y Durango), y así quiero colgar en este blog una parte del texto que allí presenté (tomado básicamene de Iglesia Viva 266 (2016) (http://iviva.org/getFile.php ).

En este contexto, con ocasión de las palabras del Cardenal Blázquez en Bilbao, que fue su diócesis, recojo aquí la última parte de mi propuesta en esa misma diócesis, el pasado 24 del 6 del presente año 2017. Un saludo a todos mis lectores, y un abrazo especial a Mons. Blázquez.

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Dom 23.4.17. ¡Mete tu mano en la llaga…! Pascua es curar la herida y perdonar

Dom 2 Pascua, ciclo A, Jn 20, 19-31. Este evangelio contiene dos partes principales:

‒ 20, 19-23: Pascua es perdonar. La comunidad reunida (sin Tomás, el discípulo "espiritual") “ve” a Jesús que le ofrece su paz y le concede la gracia del Espíritu Santo, que se expresa en forma de perdón, curando a los heridos.

‒ 20, 24-29: la pascua es memoria y presencia de Jesús crucificado. Meter la mano en la llaga de su pasión (curar la llaga de los heridos, acompañar a los crucificados, para hacer posible así el perdón).

Este evangelio responde así a los dos grandes problemas de la primera comunidad cristiana y de la iglesia (de la humanidad actual), que son los problemas de perdón y de la ayuda a los heridos:

‒ Resucitar es aprender a perdonar y hacerlo de hecho, de un modo personal o social (en comunidad). No es vengarse o responder con “pura justicia” (sin misericordia ni amor) a los que han matado a Jesús, sino superar la justicia en forma de amor gratuito, para no quedar prendidos en la falta de perdón, que es el odio sin fin, que destruye a la humanidad. Jesús resucitado no viene para vengarse de aquellos que le han condenado y matado, sino para ofrecerles perdón, a través de sus seguidores.

‒ La resurrección es “tocar las llagas” de la humanidad enferma y herida, para superar así el dolor e injusticia de la historia… No es meter el dedo en la llaga, para que sufra más, sino "tocar la llaga", para curarla.

Resucitar es curar a los enfermos, cuidar a los heridos, transformar de esa manera este mundo injusto de muerte, superando así la injusticia de los que piensan avanzar llenando de llagas de muerte a los otros.

Ambos elementos son complementarios:

-- el perdón que vincula en amor a los creyentes…
-- y la curación de las llagas.

Ésta es la experiencia clave de la Iglesia y su más alta tarea:

-- el descubrimiento de Jesús "curado", que quiere curar las heridas de los hombres y mujeres llagados del mundo;
-- la unión del perdón con la curación de las llagas, como ha planteado de forma sorprendente y genial este evangelio de Juan. en este ¿Cómo tocarle, cómo tocar su llaga en la historia de los hombres?

Buen domingo pascual a todos.

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Misión de Jesús: la Segunda Gran Salida de la Iglesia (S. Cruz de la Palma)

La pasada semana (22-24. III. 17) he dirigido en el arciprestazgo de Santa Cruz a la Palma un pequeño curso sobre la misión de Jesús y de la iglesia, insistiendo en una exigencia de "salida". La Isla de La Palma y todas las Canarias fueron hace cinco siglos el lugar de la primera gran salida de la iglesia de occidente; ahora estamos ante la segunda. Ahora estamos ante la segunda: Ha llegado el tiempo de la Iglesia Universal.

Ha sido un buen tiempo para conocer la isla (volcanes y mar), en torno a la Caldera de Tamburiente, y una gran ocasión para compartir la experiencia cristiana de su clero y de su gente. Éstos han sido los temas que he desarrollado, desde la perspectiva de Jesús y su misión de Reino, recreada en nuestro tiempo (año 2017), en una iglesia insular y universal como la de La Palma:

1. Aspectos generales de la misión de Jesús
2. Misión educadora, conocimiento y compromiso de Reino
3. La opción por los excluidos, misión de acogida y sanación
4. El compromiso de la vida, en el tiempo de Jesús y en nuestro tiempo.

He terminado el curso evocando la exigencia de una gran salida eclesial que se extiende desde la Constitución Gaudium et Spes del Vaticano II (1965), pasando por los grandes documentos de Juan Pablo II y Benedicto XVII, hasta la actualidad (2017).

He insistido de un modo especial en la aportación e itinerario de los nuevos movimientos más particulares (Opus Dei, Comunión y liberación, Focolares, Neocatecumenales...) , de tipo conservador (¡insistir en lo que hay!), pero destacando la tarea de universalidad (la Gran Iglesia en el mundo: diócesis, parroquias...) y sobre todo la urgencia de una gran salida, en la línea de Pablo VI (comunión con todos) y de Francisco (apertura concreta a los márgenes del mundo).

Pienso que el curso ha sido bueno, pero no tuve tiempo para ofrecer una última "lección" desde esa perspectiva de Pablo VI y de Francisco, en una línea que va de la Ecclesiam suam (1964) a la Evangelii Gaudium (2013/3014). Esa es una "lección" propia de la Isla de la Palma, retomando la tarea de los 39 mártires jesuitas de Tazacorte.

Por eso quiero ofrecer en este portal, para los amigos de la Palma y para todos los lectores de mi blog una visión de conjunto de esa gran salida misionera de Jesús y de la Iglesia actual (2017), desde la perspectiva concreta de la Isla de la Palma, que fue hace cinco siglos un lugar de apertura misionera muy concreta hacia los nuevos mundos de la misión católica (universal) de oriente y occidente.

De esa manera culmino en este blog el itinerario recorrido con los amigos cristianos del arciprestazgo de Santa Cruz, dando gracias a la diócesis nivariense (Tenerife) por permitirme hablar de la gran salida del evangelio.

Buen comienzo de semana a todos. Las imágenes recogen momentos de mis ponencias de esos días, en la Capilla del Colegio de las Religiosas Dominicas de la S. Familia.

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19.3.17. Conversión de José, día del seminario


No se trata de una conversión moralista, pues José era ya justo (Mt 1, 18-25), sino de una transformación radical, de una recreación en línea de evangelio. Sólo así puede ser patrono de los seminarios, esto es, de los hogares donde se aprende a vivir en la línea de Jesús, con María, su mujer, al servicio de la vocación cristiana-

San José ha sido en los últimos siglos el gran patrón de lo cristianos católicos:

‒ Patrón las monjas a las que protege, como hombre de la casa (Santa Teresa)
‒ Patrón de la Buena Muerte, en manos de Jesús y de María
‒ Patrón de trabajadores, carpinteros y obreros
‒ Patrono de novios que buscan y de maridos turbados
‒ Patrón de buenos padres… y niños sin padre
‒ Patrón de la Iglesia, familia de Jesús (como declaró el Papa León XIII)

Pero él ha sido y sigue siendo patrono especial de los seminarios, es decir, de las casas concebidas como “semilleros” de vocaciones, para los ministerios católicos, concebidos de un modo patriarcal, en línea de formación para el poder sagrado para los “seminaristas”.

Hoy quiero insistir en ese último motivo, en un tiempo de fuerte crisis vocacional, en el sentido tradicional del término, para poner de relieve un rasgo un rasgo a veces olvidado: Según el evangelio, José ha debido realizar un fuerte cambio, ha debido convertirse de un modo intenso para ser “padre” de la familia mesiánica, simbolizada en Jesús.

Ese cambio de José, que ha un superar un modelo de mesianismo patriarcalista de varones (mesianismo de poder, educación para el “señorío”) nos sitúa en la buena línea de lo que podemos llamar la “conversión de los seminarios”, es decir, de las vocaciones cristianas a los ministerios en el siglo XXI.

Lo teníamos todo bien dispuesto. El siglo XX había sido el “estallido” de los seminarios, con cientos de “vocaciones sacerdotales”, cientos de miles de seminaristas, preparados para recibir unos ministerios de “excelencia”, en línea de poder mesiánico… Pero ahora, a comienzos del XXI, ese modelo ha quebrado, de forma que se necesita (necesitamos) una buena conversión (una buena muerte para nacer de nuevo). En este contexto, San José es un buen patrono, porque ha sido el hombre de la gran conversión.

En ese contexto quiero hablar de la nueva función de José, para traza en forma de parábola la exigencia de la transformación de los “seminarios” o, mejor dicho, la conversión de una iglesia patriarcal (llena de poder mesiánico) en iglesia de la fe y comunión mesiánica, en gesto de fe, abierto al misterio de la vida (simbolizada por María), a la vida nueva de Jesús.

Los evangelios nos sitúan de lleno ante la “conversión” de José, expresada como superación fuerte de un modelo mesiánico-eclesial, no para morir y desaparecer, sino para crear otro modelo (camino) de más alta identidad evangélica, de más fuerte compromiso de evangelio, desde la iglesia actual (2017).

Éste es un tema de Biblia y Teología, es un tema de Eclesiología... pero también de "biología espiritual": Necesitamos varones y mujeres dispuestos a todos los ministerios, a todos los carismas eclesiales... Otro tipo de vocaciones, otro tipo de ministros, dentro de la Iglesia actual, con José y María, con todos los cristianos.

Desde ese fondo (tras haber felicitado a los josés y pepes, josefas, pepitas etc.) quiero presentar la vida y conversión de José como modelo de una transformación de los “seminarios”, es decir, de los ministerios de la Iglesia.

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Tarea urgentísima: Recrear los ministerios (el testimonio de Pablo)

13.03.17 | 16:32. Archivado en Iglesia Instituciones, mujer, Evangelios, Mnisterios

Anteayer publiqué una postal titulada La Novedad de Jesús, todos somos sacerdotes, partiendo de un resumen que el Prof. Benjamín Forcano había hecho de un libro que yo había publicado con el mismo título. Yo pensaba seguir de manera pacífica con ese mismo tema, en plano de principios. Pero dos cosas me han hecho descender de ese plano de principios al nivel de la vida:

a. La primera ha sido una entrevista de La Voz de Galicia donde Ch. Moreira, colega y amiga, declaraba ayer diciendo que había sido ordenada presbítero de la iglesia católica y que celebraba misa todos los domingos en una comunidad cristiana (cf. https://www.facebook.com/xabier.pikaza).

b. La segunda es el comunicado del Arzobispado de Santiago de Compostela, publicada hoy en todos los medios (cf. .periodistadigital.com/religion/espana/2017/03/13/religion-iglesia-espana-el-arzobispado-de-santiago-contra-las-mujeres-sacerdotes…) criticando y rechazando la pretensión de Ch. Moreira.

Por razones distintas me siento molesto ante los dos “comunicados”, aunque en algún sentido estoy más cerca de Ch. Moreira que del Arzobispado:

a) Acepto la pretensión de Ch. Moreira: Como cristiana, bautizada, ella puede aspirar a los ministerios (y ofrecerse a ejercerlos), a todos, sin excepción, aunque quiero hacerle tres matizaciones prácticas.

(1) Lo que importa no es que las mujeres puedan acceder a los ministerios que actualmente detentan y ejercen en exclusiva los varones, sino empezar recreando de fondo (desde su raíz) los ministerios que existen en este momento, a la luz de su experiencia femenina y de su lectura del evangelio.
(2) No me gusta que se dejen llamar o se llamen “sacerdotes” por su ministerio, pues esa palabra no responde al NT, donde todos los creyentes son sacerdotes... Prefiero que se llamen apóstoles y profetas, maestras y doctoras, presbíteras, servidoras, hermanas obispos... según la primera tradición de la iglesia.
(3) No se trata pues de ocupar el lugar de los varones, sino de re-crear la Iglesia con sus ministerios, en un momento de cambio urgente como el nuestro. No se trata pues de luchar contra los varones... sino de ocupar los grandes espacios vacíos de la iglesia actual... No se trata de hacer competencia, sino de subir de nivel personal y social, en línea de evangelio. En este campo, lo mismo que al principio de la Pascua de Jesús, la mayor esperanza está en la mujeres, como Magdalena o Salomé, que fueron las verdaderas creadoras de Iglesia.

b) Me siento y estoy en la misma Iglesia del Arzobispado de Santiago, no quiero romper con ella ni hacerle guerra, pero estoy convencido de que ella debe avanzar en línea de evangelio y de siglo XXI, en línea de libertad creadora. Por eso me han molestado algunas cosas del documento que la prensa ha titulado, quizá con mala idea, con el título de: “El Arz. de Santiago contra las mujeres sacerdotes”, también por tres razones.

(1) La forma como el documento presenta el origen de los ministerios en el NT es, al menos, sesgada, por no decir “equivocada”. Los que han escrito el documento no saben historia o “no quieren saberla”, cosa que sería peor.
(2) La forma en que el documento habla de la “transmisión del depósito revelado” es ingenua, por no decir también falsa (¿es puramente canónica y no evangélica?). El despliegue de los ministerios, desde el comienzo pascual de la iglesia hasta la segunda mitad del siglo II en que se van fijando no se puede entender en esa línea... No basta con una cita (¡y sesgada!) de Ignacio de Antioquía. No sé si se sigue tratando de ignorancia o de otra cosa.
(3) El tono del documento me suena a “aquí mandamos nosotros” y los demás a obedecer. Quizá me equivoque de "tono", pero creo que en esa línea, nuestra forma actual de iglesia va camino de perder toda relevancia, convirtiéndose en un fósil de su rico pasado. A pesar de todo eso, como he dicho, nunca he querido ni quiero luchar contra la Iglesia de Compostela, pues seguimos en el mismo barco, con la memoria de Santiago el Zebedeo.

Este es un tema que desarrollé con toda fuera hace vente años (1997), cuando escribía un libro titulado Sistema, libertad, iglesia, las Instituciones del Nuevo Testamento… (Yo era por entonces Catedrático de la Univ. Pontificia de Salamanca y Presbítero de la Iglesia, en la Orden de la Merced). Es un tema al que he vuelto una y otra vez, desde perspectivas distintas, en varios escritos, y en especial en mis comentarios a los libros del Nuevo Testamento (Apocalipsis, Mateo, Marcos...).

La cuestión no es ir en contra de nada, como podía parecer en otro tiempo… No es una ciestión de crítica, pues la caída actual de “un orden sacerdotal jerárquico” de la Iglesia nos produce a la mayoría de los antiguos una gran pena. No vamos contra nada, sino a favor de una Iglesia evangélica, recreada desde Jesús y sus primeras comunidades, en el siglo XXI.

Éste es en el fondo un tema de agradecimiento y amor:

a. Se trata de agradecer a la Iglesia Clerical de varones lo que ha hecho a favor del evangelio, pero añadiendo que su tiempo exclusivo (y de poder) ha terminado.
b. Se trata de amor a los jerarcas actuales... pero de un amor activo, sabiendo que su tiempo ha terminado y que empieza una etapa nueva, que hemos de crear entre todos en resistencia y amor, en respeto y deseo de transformación (a pesar de que algunos lógicamente lo sufran....)

Por eso resulta absolutamente esencial la creación, re-creación de los ministerios, desde el mensaje pascual de Jesús, desde la raíz sacerdotal de la Iglesia. Estamos en un momento clave, ante la tarea de recrear los ministerios, algo que parece estar en el fondo del proyecto de Ch. Moreira (con sus posibles limitaciones), algo que no advierto ni de lejos en el comunicado del Arzobispado de Santiago, apoyándose en una doctrina más reactiva que positiva de Juan Pablo II, una doctrina que no es infalible en modo alguno (por más que algunos nostálgicos lo quieran) y que no está siendo “recibida” en el conjunto de la Iglesia.

En el fondo no se trata de mujeres sacerdotes, si o no, un tema que no es simplemente secundario, sino incluso ridículo (sí, he dicho ridículo). El tema es el de recrear los ministerios cristianos, desde el nuevo "sacerdocio laical" de Cristo, en la línea de Pablo o de Hebreos, en la linea del mismo evangelio "petrino" de Mateo.

En esa línea me atrevo a retomar el motivo y tema de ayer, desde la nueva perspectiva abierta por la entrevista de Ch. Moreira y por la respuesta del Arzobispado de Santiago. Comienzo hoy con Pablo, con el deseo de contribuir al surgimiento de unos ministerios que, recogiendo y trascendiendo veinte siglos de historia, puedan seguir siendo "cristianos".

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La novedad de Jesús: Todos somos sacerdotes (1)

11.03.17 | 23:44. Archivado en Jesús, Nuevo Testamento, Amigos, la voz de los, Mnisterios

Escribí hace unos años un librito titulado La novedad de Jesús: todos somos sacerdotes (Nueva Utopía, Madrid 2014, 222 págs.). Su intención era muy simple, y sólo quería ser un desarrollo del gran gran lema de Pablo en Gal 3, 28: "Ya no hay judío ni griego, no señor ni esclavo, ni mujer ni hombre... ni sacerdote ni laíco", pues todos somos uno en Cristo".

Este es un lema y principio que en general cierta Iglesia no ha desarrollado todavía, de manera que seguimos enfrentados, divididos, unos contra otros, en línea de dominio hombres y mujeres, señores y esclavos, sacerdotes y laicos.

Pero muchos no han querido ser iguales, no han querido ser uno en Cristo, y seguimos buscando excusas para justificar como sagrado el dominio de unos sobre otros, dominio económico o racial, sexual o religioso, como si Cristo no hubiera venida. Pues bien, para superar esa división en el campo sagrado escribí aquel libro titulado todos somos sacerdotes.

El libro pasó algo inadvertido, pero ha tenido la suerte de que Benjamín Forcano, teólogo y amigo, haya querido dedicarle unas páginas amables en
http://www.redescristianas.net/la-novedad-de-jesus-todos-somos-sacerdotesbenjamin-forcano-teologo/#more-78430 (19.1.2017). Allí puede encontrar su reflexión quien quiera.

Gracias, Benjamín, por haber retomado mi argumento, resumiendo y mejorando mis razones. Permíteme que reproduzca tu trabajo en mi blog. Así lo haré a lo largo de tres días. Empiezo hoy por la novedad de Jesús. Entre lo que yo decía y lo que ahora dices tú hay hay matices y pequeñas diferencias, pero en lo fundamental estamos muy de acuerdo.

El tema lo dijo san Pablo (¡no hay sacerdote y lego!)..., pero lo había dicho antes Jesús, que no fue sacerdote de "raza" (como los aaronitas y levitas), sino de corazón y vida, como todos aquellos que siguen su camino. Todo lo que sigue es tuyo, Benjamín. Buen día, agradecido.

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Dom 29.1.17. Bienaventuranzas: felicidad y supervivencia

Dom 4, ciclo A. Mt 5, 3-10. La bienaventuranzas, carta magna y principio fundamental del cristianismo, ofrecen un programa de felicidad y supervivencia humana:

-- Programa de felicidad. Ellas nos enseñan a ser dichosos, en desprendimiento y solidaridad, en limpieza de espíritu y de vida, en libertad radical, en esperanza, uno a uno y en grupo (en familia).

A veces, la Iglesia ha olvidado que ella es un proyecto de felicidad, y ha venido a convertirse en un rebaño de "sufridores" (¡en este valle de lágrimas!), bajo la guía de expertos pastores del dolor con un lema como éste: Por la obediencia y sufrimiento hacia Dios... Pero Jesús ha sido un experto en felicidad, y así aparece con un pan en la mano, con un grupo de amigos (Imagen 1, tomada de fb de mi amigo Tomás García MM).


-- Programa de supervivencia (o mejor dicho, de esperanza de resurrección). Algunos pastores cristianos han apelando al miedo del fin de los tiempos y al juicio, incluso para tener más sometidos a los fieles. Ahora hablan de ese fin cercano los meteorólogos y biólogos, los economistas y políticos...

Pues bien, ha llegado el momento en que los cristianos recuperen su evangelio de felicidad, en la línea de las bienaventuranzas, como hace la misa de este domingo. Por eso, ellos han de empezar ofreciendo una esperanza y camino de pan a los hambrientos y excluidos (imagen 2)

El Dios de Jesús (es decir, el principio de la Vida) está comprometido positivamente a favor de los hombres, ofreciendo un camino de felicidad para todos, empezando por los pobres. Es un Dios parcial,que ama a los pequeños y perdidos, asumiendo con y para los hombres un proyecto de felicidad y supervivencia.

Ciertamente, los evangelios contienen malaventuranzas, como los ayes que Lc 6, 20-26, y las amenazas de juicio de Mt 13, 24-43 y 25, 31-46). Pero el principio del evangelio es la buena noticia de la felicidad. En esa línea, aquí, al principio del mensaje de Jesús, el Evangelio de Mateo ha querido ofrecer este “retablo” de bienaventuranzas, como programa de felicidad, esperanza de vida y resurrección (en este mundo), un programa exigente (de malaventuranza para aquellos que son peores que cuervos, pues quieren medrar sobre la tristeza y opresión de los oros).

Buen domingo a todos. Que seáis felices.

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Una silla vacía. El "poder" de los ministerios

Terminó ayer (25.1.17), fiesta de la "vocación" de Pablo de Tarso (más que de su conversión), el octavario por la Unidad de las Iglesias, y en ese contexto quiero hablar de los ministerios cristianos como servicio a la utopía de amor y a la comunión, en la línea de Mt 23, donde Jesús (¡buen judío!) dice que nadie ocupe la primera cátedra, ni se llame "padre", ni quiera ser dirigente de los otros.

Este es un tema judío: ¡Siempre una silla vacía, pues el que impulsa de verdad la vida (sin poder de imposición, como autoridad creadora) es el Espíritu Santo! para que venga él y se siente, para que se siente y coma el pobre, como enseñanza Rabbi Nachaman (imagen).Por eso, en las buenas reuniones judías (como quería Mt 18 y 23) no hay nadie que ocupe la primera cátedra, sino que es cátedra queda para el Espíritu Santo y para el pobre (para Elías...).

Este motivo de la silla vacía (¡no tomar el poder, siendo autoridad...!) está en el centro de toda la nueva búsqueda política y social, desde las conversaciones de paz de Colombia, hasta las grandes utopías políticos-sociales de la actualidad.

Este ha sido el tema del Papa Francisco en el octavario por la unidad de las Iglesias... Que la silla vacía la ocupe el Espíritu de Dios, que la ocupe el pobre... Con cierta frecuencia, un tipo de Iglesia Católica ha olvidado este principio esencial del buen judaísmo y de Jesús... y ha querido ocupar enseguida la primera cátedra, diciendo "que a mí se me ha dado", que yo la ocupo bien..., mejor que los otros, destruyendo de esa forma el evangelio, la autoridad del Espíritu de Dios, es decir, de los más pobres.

En ese sentido se puede y debe afirmar (con algunos de los mejores sociólogos cristianos) que en la iglesia existe una "silla de autoridad", pero sabiendo que nadie puede sentarse en ella, pues en ella se sienta sólo el Padre Dios, el Cristo hermano,

Así lo he puesto de relieve en mi Comentario a Mateo (Verbo Divino, Estella 2017), sí lo indicaré brevemente en este decálogo de la autoridad cristiana

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¿Tras las Tinieblas la Luz? Lutero y el Protestantismo en la balanza

Presenté ayer la figura y propuesta de Lutero (año 1517), con sus elementos teológicos, sociales y eclesiales.

Sobre esa base quiero desarrollar algunos elementos e implicaciones de la Reforma, tomando como base el lema más antiguo de la Ciudad de Ginebra, adaptado después como programa de la Reforma Protestante: Post Tenebras Lux, tras las tinieblas medievales de una edad oscura de la Iglesia de Roma, llegó la luz de los grandes reformadores.

Así aparecen ellos, como hombres luminosos (?) en el monumento a la Reforma, construido sobre las antiguas murallas de la ciudad cada uno con la Biblia del pueblo en la mano:

Imagen I: reformadores principales de la ciudad: Farel, Calvino, Beza y Knox.
Imagen 2: lema de la Reforma: Llegó la luz tras la tinieblas, con la fecha clave de 1517.

La Reforma fue una gran luz, pero no la única..., con sus tinieblas propias... Fue una luz esencial para el despliegue de Europa y del mismo cristianismo, como ayer dije, y como seguiré indicando, en línea más extensa, por ahora, con dos postales de tipo programático:

-- Hoy presento el proyecto social de la Reforma Protestante, partiendo del contexto anterior de la Unidad Católica de Europa Occidental (Imagen III: mapa de Europa en el año 1500), simbolizada por el Papa. Éste es un tema complejo, y sólo atendiendo a su complejidad puede entenderse algo mejor, destacado los rasgos principales del intento de Lutero, pero poniendo a su lado a Calvino (con otros reformadores: Imagen IV) y al Anglicanismo, con sus luces y sombras, con sus excesos políticos e incluso "religiosos".

-- Mañana insistiré en la inmensa oleada de creatividad pero también de violencia promovida por la Reforma y la Contra-Reforma, expresada sobre todo en la Guerra de los Treinta Años, que ofrece de algún modo el acta de nacimiento de la Europa Moderna, hasta el día de hoy.

Si el tema sigue interesando presentaré en días sucesivos otros rasgos conseguidos (y sufridos) y aún pendientes de la Reforma Protestante y de la Contra-Reforma católica, en un situación totalmente distinta a la de entonces (1517) como la nuestra, en este año 2017.

Digo que la situación es muy distinta (no estamos en el año 1517), ni sería hoy posible un Lutero como el de entonces (ni unos papas como los de aquel tiempo), ni un Calvino de Ginebra... pero de aquel tiempo y de aquellas personas seguimos viviendo, por lo menos hasta hoy 2017.

Para cambiar aquella historia y no repetir los errores pasados (manteniendo sus buenos impulsos) es necesario conocerla. En esa línea ofrezco esta postal, quizá para recordar que todos (católicos y protestantes) estamos llamados a realizar una Reforma más intensa, desde la raíz del evangelio.

Éste es un momento oportuno para repensar la identidad del cristianismo, y de un modo especial la de Europa,vinculada de un modo esencial a la Reforma Protestante, de modo positivo y negativo, con su fe en el Dios de Cristo, pero también con sus guerras opresoras, con su forma de querer dominar el mundo de un modo muy poco evangélico.

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Desclericalizar /3. Recrear el principio, nuevos ministerios

Termino de ofrecer hoy el trabajo publicado en el último número de Iglesia Viva. Estos son su temas y motivos principales:

-- Jesús no fue reformador de instituciones, ni quiso crear un orden especial de nuevos ritos, sino desarrollar los de la vida, partiendo de los pobres, siendo asesinado por ello, por los profesionales de la política y la religión.

Pues bien, sus seguidores fundaron comunidades para mantener su memoria, centrada en el mensaje de Reino, el perdón y el pan compartido, creando en esa línea diversos ministerios (de enviados y profetas, maestros y servidores, ancianos e inspectores) que surgieron de la misma entraña mesiánica y secular de su movimiento.

De un modo normal, por creatividad y presión del entorno, los cristianos crearon o aceptaroninstituciones de tipo jerárquico, que se han mantenido hasta el día de hoy (año 2016). Pero el tiempo de ese tipo instituciones jerárquicas (clericales) está acabando y desde la raíz del evangelio han de surgir, en las mismas comunidades, creyentes liberados para el ministerio evangélico.

No se trata de transformar algunas instituciones, suprimiendo viejas y creando nuevas, más modernas y democráticas en un sentido externo, ni de cambiar a las personas que hoy gobiernan, poniendo en su lugar otras mejores (cosa difícil e inútil, si siguen las mismas estructuras).

Se trata de superar desde el evangelio la institución jerárquico/clerical, no para abandonar a cada creyente a la improvisación, y para condenar al grupo al cristiano la anarquía, sino de ensayar y promover desde Jesús espacios humanos de encuentro afectivo, de palabra animadora, de perdón, de pan.

Se trata de recrear el origen, como digo, apostando así por el evangelio de Jesús. Se trata de recuperar el sentido originario de la comunidad cristiana, su impulso evangélico, su entrega cordial, su alegría, su utopía, en amor a los pobres, en universalidad... De esa manera, en ese contexto, surgirán los nuevos ministerios, no para destruir sin más lo que existe, sino para profundizarlo y superarlo, de manera que lo viejo caerá sin más, como viejo, pues el vino nuevo sigue necesitando odres nuevos.

De eso se ocupan las reflexiones que siguen, ofreciendo un programa básico de recuperación evangélica y recreación eclesial.

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Sábado, 23 de septiembre

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