El blog de X. Pikaza

Misión de Jesús: la Segunda Gran Salida de la Iglesia (S. Cruz de la Palma)

La pasada semana (22-24. III. 17) he dirigido en el arciprestazgo de Santa Cruz a la Palma un pequeño curso sobre la misión de Jesús y de la iglesia, insistiendo en una exigencia de "salida". La Isla de La Palma y todas las Canarias fueron hace cinco siglos el lugar de la primera gran salida de la iglesia de occidente; ahora estamos ante la segunda. Ahora estamos ante la segunda: Ha llegado el tiempo de la Iglesia Universal.

Ha sido un buen tiempo para conocer la isla (volcanes y mar), en torno a la Caldera de Tamburiente, y una gran ocasión para compartir la experiencia cristiana de su clero y de su gente. Éstos han sido los temas que he desarrollado, desde la perspectiva de Jesús y su misión de Reino, recreada en nuestro tiempo (año 2017), en una iglesia insular y universal como la de La Palma:

1. Aspectos generales de la misión de Jesús
2. Misión educadora, conocimiento y compromiso de Reino
3. La opción por los excluidos, misión de acogida y sanación
4. El compromiso de la vida, en el tiempo de Jesús y en nuestro tiempo.

He terminado el curso evocando la exigencia de una gran salida eclesial que se extiende desde la Constitución Gaudium et Spes del Vaticano II (1965), pasando por los grandes documentos de Juan Pablo II y Benedicto XVII, hasta la actualidad (2017).

He insistido de un modo especial en la aportación e itinerario de los nuevos movimientos más particulares (Opus Dei, Comunión y liberación, Focolares, Neocatecumenales...) , de tipo conservador (¡insistir en lo que hay!), pero destacando la tarea de universalidad (la Gran Iglesia en el mundo: diócesis, parroquias...) y sobre todo la urgencia de una gran salida, en la línea de Pablo VI (comunión con todos) y de Francisco (apertura concreta a los márgenes del mundo).

Pienso que el curso ha sido bueno, pero no tuve tiempo para ofrecer una última "lección" desde esa perspectiva de Pablo VI y de Francisco, en una línea que va de la Ecclesiam suam (1964) a la Evangelii Gaudium (2013/3014). Esa es una "lección" propia de la Isla de la Palma, retomando la tarea de los 39 mártires jesuitas de Tazacorte.

Por eso quiero ofrecer en este portal, para los amigos de la Palma y para todos los lectores de mi blog una visión de conjunto de esa gran salida misionera de Jesús y de la Iglesia actual (2017), desde la perspectiva concreta de la Isla de la Palma, que fue hace cinco siglos un lugar de apertura misionera muy concreta hacia los nuevos mundos de la misión católica (universal) de oriente y occidente.

De esa manera culmino en este blog el itinerario recorrido con los amigos cristianos del arciprestazgo de Santa Cruz, dando gracias a la diócesis nivariense (Tenerife) por permitirme hablar de la gran salida del evangelio.

Buen comienzo de semana a todos. Las imágenes recogen momentos de mis ponencias de esos días, en la Capilla del Colegio de las Religiosas Dominicas de la S. Familia.

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19.3.17. Conversión de José, día del seminario


No se trata de una conversión moralista, pues José era ya justo (Mt 1, 18-25), sino de una transformación radical, de una recreación en línea de evangelio. Sólo así puede ser patrono de los seminarios, esto es, de los hogares donde se aprende a vivir en la línea de Jesús, con María, su mujer, al servicio de la vocación cristiana-

San José ha sido en los últimos siglos el gran patrón de lo cristianos católicos:

‒ Patrón las monjas a las que protege, como hombre de la casa (Santa Teresa)
‒ Patrón de la Buena Muerte, en manos de Jesús y de María
‒ Patrón de trabajadores, carpinteros y obreros
‒ Patrono de novios que buscan y de maridos turbados
‒ Patrón de buenos padres… y niños sin padre
‒ Patrón de la Iglesia, familia de Jesús (como declaró el Papa León XIII)

Pero él ha sido y sigue siendo patrono especial de los seminarios, es decir, de las casas concebidas como “semilleros” de vocaciones, para los ministerios católicos, concebidos de un modo patriarcal, en línea de formación para el poder sagrado para los “seminaristas”.

Hoy quiero insistir en ese último motivo, en un tiempo de fuerte crisis vocacional, en el sentido tradicional del término, para poner de relieve un rasgo un rasgo a veces olvidado: Según el evangelio, José ha debido realizar un fuerte cambio, ha debido convertirse de un modo intenso para ser “padre” de la familia mesiánica, simbolizada en Jesús.

Ese cambio de José, que ha un superar un modelo de mesianismo patriarcalista de varones (mesianismo de poder, educación para el “señorío”) nos sitúa en la buena línea de lo que podemos llamar la “conversión de los seminarios”, es decir, de las vocaciones cristianas a los ministerios en el siglo XXI.

Lo teníamos todo bien dispuesto. El siglo XX había sido el “estallido” de los seminarios, con cientos de “vocaciones sacerdotales”, cientos de miles de seminaristas, preparados para recibir unos ministerios de “excelencia”, en línea de poder mesiánico… Pero ahora, a comienzos del XXI, ese modelo ha quebrado, de forma que se necesita (necesitamos) una buena conversión (una buena muerte para nacer de nuevo). En este contexto, San José es un buen patrono, porque ha sido el hombre de la gran conversión.

En ese contexto quiero hablar de la nueva función de José, para traza en forma de parábola la exigencia de la transformación de los “seminarios” o, mejor dicho, la conversión de una iglesia patriarcal (llena de poder mesiánico) en iglesia de la fe y comunión mesiánica, en gesto de fe, abierto al misterio de la vida (simbolizada por María), a la vida nueva de Jesús.

Los evangelios nos sitúan de lleno ante la “conversión” de José, expresada como superación fuerte de un modelo mesiánico-eclesial, no para morir y desaparecer, sino para crear otro modelo (camino) de más alta identidad evangélica, de más fuerte compromiso de evangelio, desde la iglesia actual (2017).

Éste es un tema de Biblia y Teología, es un tema de Eclesiología... pero también de "biología espiritual": Necesitamos varones y mujeres dispuestos a todos los ministerios, a todos los carismas eclesiales... Otro tipo de vocaciones, otro tipo de ministros, dentro de la Iglesia actual, con José y María, con todos los cristianos.

Desde ese fondo (tras haber felicitado a los josés y pepes, josefas, pepitas etc.) quiero presentar la vida y conversión de José como modelo de una transformación de los “seminarios”, es decir, de los ministerios de la Iglesia.

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Tarea urgentísima: Recrear los ministerios (el testimonio de Pablo)

13.03.17 | 16:32. Archivado en Iglesia Instituciones, mujer, Evangelios, Mnisterios

Anteayer publiqué una postal titulada La Novedad de Jesús, todos somos sacerdotes, partiendo de un resumen que el Prof. Benjamín Forcano había hecho de un libro que yo había publicado con el mismo título. Yo pensaba seguir de manera pacífica con ese mismo tema, en plano de principios. Pero dos cosas me han hecho descender de ese plano de principios al nivel de la vida:

a. La primera ha sido una entrevista de La Voz de Galicia donde Ch. Moreira, colega y amiga, declaraba ayer diciendo que había sido ordenada presbítero de la iglesia católica y que celebraba misa todos los domingos en una comunidad cristiana (cf. https://www.facebook.com/xabier.pikaza).

b. La segunda es el comunicado del Arzobispado de Santiago de Compostela, publicada hoy en todos los medios (cf. .periodistadigital.com/religion/espana/2017/03/13/religion-iglesia-espana-el-arzobispado-de-santiago-contra-las-mujeres-sacerdotes…) criticando y rechazando la pretensión de Ch. Moreira.

Por razones distintas me siento molesto ante los dos “comunicados”, aunque en algún sentido estoy más cerca de Ch. Moreira que del Arzobispado:

a) Acepto la pretensión de Ch. Moreira: Como cristiana, bautizada, ella puede aspirar a los ministerios (y ofrecerse a ejercerlos), a todos, sin excepción, aunque quiero hacerle tres matizaciones prácticas.

(1) Lo que importa no es que las mujeres puedan acceder a los ministerios que actualmente detentan y ejercen en exclusiva los varones, sino empezar recreando de fondo (desde su raíz) los ministerios que existen en este momento, a la luz de su experiencia femenina y de su lectura del evangelio.
(2) No me gusta que se dejen llamar o se llamen “sacerdotes” por su ministerio, pues esa palabra no responde al NT, donde todos los creyentes son sacerdotes... Prefiero que se llamen apóstoles y profetas, maestras y doctoras, presbíteras, servidoras, hermanas obispos... según la primera tradición de la iglesia.
(3) No se trata pues de ocupar el lugar de los varones, sino de re-crear la Iglesia con sus ministerios, en un momento de cambio urgente como el nuestro. No se trata pues de luchar contra los varones... sino de ocupar los grandes espacios vacíos de la iglesia actual... No se trata de hacer competencia, sino de subir de nivel personal y social, en línea de evangelio. En este campo, lo mismo que al principio de la Pascua de Jesús, la mayor esperanza está en la mujeres, como Magdalena o Salomé, que fueron las verdaderas creadoras de Iglesia.

b) Me siento y estoy en la misma Iglesia del Arzobispado de Santiago, no quiero romper con ella ni hacerle guerra, pero estoy convencido de que ella debe avanzar en línea de evangelio y de siglo XXI, en línea de libertad creadora. Por eso me han molestado algunas cosas del documento que la prensa ha titulado, quizá con mala idea, con el título de: “El Arz. de Santiago contra las mujeres sacerdotes”, también por tres razones.

(1) La forma como el documento presenta el origen de los ministerios en el NT es, al menos, sesgada, por no decir “equivocada”. Los que han escrito el documento no saben historia o “no quieren saberla”, cosa que sería peor.
(2) La forma en que el documento habla de la “transmisión del depósito revelado” es ingenua, por no decir también falsa (¿es puramente canónica y no evangélica?). El despliegue de los ministerios, desde el comienzo pascual de la iglesia hasta la segunda mitad del siglo II en que se van fijando no se puede entender en esa línea... No basta con una cita (¡y sesgada!) de Ignacio de Antioquía. No sé si se sigue tratando de ignorancia o de otra cosa.
(3) El tono del documento me suena a “aquí mandamos nosotros” y los demás a obedecer. Quizá me equivoque de "tono", pero creo que en esa línea, nuestra forma actual de iglesia va camino de perder toda relevancia, convirtiéndose en un fósil de su rico pasado. A pesar de todo eso, como he dicho, nunca he querido ni quiero luchar contra la Iglesia de Compostela, pues seguimos en el mismo barco, con la memoria de Santiago el Zebedeo.

Este es un tema que desarrollé con toda fuera hace vente años (1997), cuando escribía un libro titulado Sistema, libertad, iglesia, las Instituciones del Nuevo Testamento… (Yo era por entonces Catedrático de la Univ. Pontificia de Salamanca y Presbítero de la Iglesia, en la Orden de la Merced). Es un tema al que he vuelto una y otra vez, desde perspectivas distintas, en varios escritos, y en especial en mis comentarios a los libros del Nuevo Testamento (Apocalipsis, Mateo, Marcos...).

La cuestión no es ir en contra de nada, como podía parecer en otro tiempo… No es una ciestión de crítica, pues la caída actual de “un orden sacerdotal jerárquico” de la Iglesia nos produce a la mayoría de los antiguos una gran pena. No vamos contra nada, sino a favor de una Iglesia evangélica, recreada desde Jesús y sus primeras comunidades, en el siglo XXI.

Éste es en el fondo un tema de agradecimiento y amor:

a. Se trata de agradecer a la Iglesia Clerical de varones lo que ha hecho a favor del evangelio, pero añadiendo que su tiempo exclusivo (y de poder) ha terminado.
b. Se trata de amor a los jerarcas actuales... pero de un amor activo, sabiendo que su tiempo ha terminado y que empieza una etapa nueva, que hemos de crear entre todos en resistencia y amor, en respeto y deseo de transformación (a pesar de que algunos lógicamente lo sufran....)

Por eso resulta absolutamente esencial la creación, re-creación de los ministerios, desde el mensaje pascual de Jesús, desde la raíz sacerdotal de la Iglesia. Estamos en un momento clave, ante la tarea de recrear los ministerios, algo que parece estar en el fondo del proyecto de Ch. Moreira (con sus posibles limitaciones), algo que no advierto ni de lejos en el comunicado del Arzobispado de Santiago, apoyándose en una doctrina más reactiva que positiva de Juan Pablo II, una doctrina que no es infalible en modo alguno (por más que algunos nostálgicos lo quieran) y que no está siendo “recibida” en el conjunto de la Iglesia.

En el fondo no se trata de mujeres sacerdotes, si o no, un tema que no es simplemente secundario, sino incluso ridículo (sí, he dicho ridículo). El tema es el de recrear los ministerios cristianos, desde el nuevo "sacerdocio laical" de Cristo, en la línea de Pablo o de Hebreos, en la linea del mismo evangelio "petrino" de Mateo.

En esa línea me atrevo a retomar el motivo y tema de ayer, desde la nueva perspectiva abierta por la entrevista de Ch. Moreira y por la respuesta del Arzobispado de Santiago. Comienzo hoy con Pablo, con el deseo de contribuir al surgimiento de unos ministerios que, recogiendo y trascendiendo veinte siglos de historia, puedan seguir siendo "cristianos".

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La novedad de Jesús: Todos somos sacerdotes (1)

11.03.17 | 23:44. Archivado en Jesús, Nuevo Testamento, Amigos, la voz de los, Mnisterios

Escribí hace unos años un librito titulado La novedad de Jesús: todos somos sacerdotes (Nueva Utopía, Madrid 2014, 222 págs.). Su intención era muy simple, y sólo quería ser un desarrollo del gran gran lema de Pablo en Gal 3, 28: "Ya no hay judío ni griego, no señor ni esclavo, ni mujer ni hombre... ni sacerdote ni laíco", pues todos somos uno en Cristo".

Este es un lema y principio que en general cierta Iglesia no ha desarrollado todavía, de manera que seguimos enfrentados, divididos, unos contra otros, en línea de dominio hombres y mujeres, señores y esclavos, sacerdotes y laicos.

Pero muchos no han querido ser iguales, no han querido ser uno en Cristo, y seguimos buscando excusas para justificar como sagrado el dominio de unos sobre otros, dominio económico o racial, sexual o religioso, como si Cristo no hubiera venida. Pues bien, para superar esa división en el campo sagrado escribí aquel libro titulado todos somos sacerdotes.

El libro pasó algo inadvertido, pero ha tenido la suerte de que Benjamín Forcano, teólogo y amigo, haya querido dedicarle unas páginas amables en
http://www.redescristianas.net/la-novedad-de-jesus-todos-somos-sacerdotesbenjamin-forcano-teologo/#more-78430 (19.1.2017). Allí puede encontrar su reflexión quien quiera.

Gracias, Benjamín, por haber retomado mi argumento, resumiendo y mejorando mis razones. Permíteme que reproduzca tu trabajo en mi blog. Así lo haré a lo largo de tres días. Empiezo hoy por la novedad de Jesús. Entre lo que yo decía y lo que ahora dices tú hay hay matices y pequeñas diferencias, pero en lo fundamental estamos muy de acuerdo.

El tema lo dijo san Pablo (¡no hay sacerdote y lego!)..., pero lo había dicho antes Jesús, que no fue sacerdote de "raza" (como los aaronitas y levitas), sino de corazón y vida, como todos aquellos que siguen su camino. Todo lo que sigue es tuyo, Benjamín. Buen día, agradecido.

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Dom 29.1.17. Bienaventuranzas: felicidad y supervivencia

Dom 4, ciclo A. Mt 5, 3-10. La bienaventuranzas, carta magna y principio fundamental del cristianismo, ofrecen un programa de felicidad y supervivencia humana:

-- Programa de felicidad. Ellas nos enseñan a ser dichosos, en desprendimiento y solidaridad, en limpieza de espíritu y de vida, en libertad radical, en esperanza, uno a uno y en grupo (en familia).

A veces, la Iglesia ha olvidado que ella es un proyecto de felicidad, y ha venido a convertirse en un rebaño de "sufridores" (¡en este valle de lágrimas!), bajo la guía de expertos pastores del dolor con un lema como éste: Por la obediencia y sufrimiento hacia Dios... Pero Jesús ha sido un experto en felicidad, y así aparece con un pan en la mano, con un grupo de amigos (Imagen 1, tomada de fb de mi amigo Tomás García MM).


-- Programa de supervivencia (o mejor dicho, de esperanza de resurrección). Algunos pastores cristianos han apelando al miedo del fin de los tiempos y al juicio, incluso para tener más sometidos a los fieles. Ahora hablan de ese fin cercano los meteorólogos y biólogos, los economistas y políticos...

Pues bien, ha llegado el momento en que los cristianos recuperen su evangelio de felicidad, en la línea de las bienaventuranzas, como hace la misa de este domingo. Por eso, ellos han de empezar ofreciendo una esperanza y camino de pan a los hambrientos y excluidos (imagen 2)

El Dios de Jesús (es decir, el principio de la Vida) está comprometido positivamente a favor de los hombres, ofreciendo un camino de felicidad para todos, empezando por los pobres. Es un Dios parcial,que ama a los pequeños y perdidos, asumiendo con y para los hombres un proyecto de felicidad y supervivencia.

Ciertamente, los evangelios contienen malaventuranzas, como los ayes que Lc 6, 20-26, y las amenazas de juicio de Mt 13, 24-43 y 25, 31-46). Pero el principio del evangelio es la buena noticia de la felicidad. En esa línea, aquí, al principio del mensaje de Jesús, el Evangelio de Mateo ha querido ofrecer este “retablo” de bienaventuranzas, como programa de felicidad, esperanza de vida y resurrección (en este mundo), un programa exigente (de malaventuranza para aquellos que son peores que cuervos, pues quieren medrar sobre la tristeza y opresión de los oros).

Buen domingo a todos. Que seáis felices.

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Una silla vacía. El "poder" de los ministerios

Terminó ayer (25.1.17), fiesta de la "vocación" de Pablo de Tarso (más que de su conversión), el octavario por la Unidad de las Iglesias, y en ese contexto quiero hablar de los ministerios cristianos como servicio a la utopía de amor y a la comunión, en la línea de Mt 23, donde Jesús (¡buen judío!) dice que nadie ocupe la primera cátedra, ni se llame "padre", ni quiera ser dirigente de los otros.

Este es un tema judío: ¡Siempre una silla vacía, pues el que impulsa de verdad la vida (sin poder de imposición, como autoridad creadora) es el Espíritu Santo! para que venga él y se siente, para que se siente y coma el pobre, como enseñanza Rabbi Nachaman (imagen).Por eso, en las buenas reuniones judías (como quería Mt 18 y 23) no hay nadie que ocupe la primera cátedra, sino que es cátedra queda para el Espíritu Santo y para el pobre (para Elías...).

Este motivo de la silla vacía (¡no tomar el poder, siendo autoridad...!) está en el centro de toda la nueva búsqueda política y social, desde las conversaciones de paz de Colombia, hasta las grandes utopías políticos-sociales de la actualidad.

Este ha sido el tema del Papa Francisco en el octavario por la unidad de las Iglesias... Que la silla vacía la ocupe el Espíritu de Dios, que la ocupe el pobre... Con cierta frecuencia, un tipo de Iglesia Católica ha olvidado este principio esencial del buen judaísmo y de Jesús... y ha querido ocupar enseguida la primera cátedra, diciendo "que a mí se me ha dado", que yo la ocupo bien..., mejor que los otros, destruyendo de esa forma el evangelio, la autoridad del Espíritu de Dios, es decir, de los más pobres.

En ese sentido se puede y debe afirmar (con algunos de los mejores sociólogos cristianos) que en la iglesia existe una "silla de autoridad", pero sabiendo que nadie puede sentarse en ella, pues en ella se sienta sólo el Padre Dios, el Cristo hermano,

Así lo he puesto de relieve en mi Comentario a Mateo (Verbo Divino, Estella 2017), sí lo indicaré brevemente en este decálogo de la autoridad cristiana

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¿Tras las Tinieblas la Luz? Lutero y el Protestantismo en la balanza

Presenté ayer la figura y propuesta de Lutero (año 1517), con sus elementos teológicos, sociales y eclesiales.

Sobre esa base quiero desarrollar algunos elementos e implicaciones de la Reforma, tomando como base el lema más antiguo de la Ciudad de Ginebra, adaptado después como programa de la Reforma Protestante: Post Tenebras Lux, tras las tinieblas medievales de una edad oscura de la Iglesia de Roma, llegó la luz de los grandes reformadores.

Así aparecen ellos, como hombres luminosos (?) en el monumento a la Reforma, construido sobre las antiguas murallas de la ciudad cada uno con la Biblia del pueblo en la mano:

Imagen I: reformadores principales de la ciudad: Farel, Calvino, Beza y Knox.
Imagen 2: lema de la Reforma: Llegó la luz tras la tinieblas, con la fecha clave de 1517.

La Reforma fue una gran luz, pero no la única..., con sus tinieblas propias... Fue una luz esencial para el despliegue de Europa y del mismo cristianismo, como ayer dije, y como seguiré indicando, en línea más extensa, por ahora, con dos postales de tipo programático:

-- Hoy presento el proyecto social de la Reforma Protestante, partiendo del contexto anterior de la Unidad Católica de Europa Occidental (Imagen III: mapa de Europa en el año 1500), simbolizada por el Papa. Éste es un tema complejo, y sólo atendiendo a su complejidad puede entenderse algo mejor, destacado los rasgos principales del intento de Lutero, pero poniendo a su lado a Calvino (con otros reformadores: Imagen IV) y al Anglicanismo, con sus luces y sombras, con sus excesos políticos e incluso "religiosos".

-- Mañana insistiré en la inmensa oleada de creatividad pero también de violencia promovida por la Reforma y la Contra-Reforma, expresada sobre todo en la Guerra de los Treinta Años, que ofrece de algún modo el acta de nacimiento de la Europa Moderna, hasta el día de hoy.

Si el tema sigue interesando presentaré en días sucesivos otros rasgos conseguidos (y sufridos) y aún pendientes de la Reforma Protestante y de la Contra-Reforma católica, en un situación totalmente distinta a la de entonces (1517) como la nuestra, en este año 2017.

Digo que la situación es muy distinta (no estamos en el año 1517), ni sería hoy posible un Lutero como el de entonces (ni unos papas como los de aquel tiempo), ni un Calvino de Ginebra... pero de aquel tiempo y de aquellas personas seguimos viviendo, por lo menos hasta hoy 2017.

Para cambiar aquella historia y no repetir los errores pasados (manteniendo sus buenos impulsos) es necesario conocerla. En esa línea ofrezco esta postal, quizá para recordar que todos (católicos y protestantes) estamos llamados a realizar una Reforma más intensa, desde la raíz del evangelio.

Éste es un momento oportuno para repensar la identidad del cristianismo, y de un modo especial la de Europa,vinculada de un modo esencial a la Reforma Protestante, de modo positivo y negativo, con su fe en el Dios de Cristo, pero también con sus guerras opresoras, con su forma de querer dominar el mundo de un modo muy poco evangélico.

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Desclericalizar /3. Recrear el principio, nuevos ministerios

Termino de ofrecer hoy el trabajo publicado en el último número de Iglesia Viva. Estos son su temas y motivos principales:

-- Jesús no fue reformador de instituciones, ni quiso crear un orden especial de nuevos ritos, sino desarrollar los de la vida, partiendo de los pobres, siendo asesinado por ello, por los profesionales de la política y la religión.

Pues bien, sus seguidores fundaron comunidades para mantener su memoria, centrada en el mensaje de Reino, el perdón y el pan compartido, creando en esa línea diversos ministerios (de enviados y profetas, maestros y servidores, ancianos e inspectores) que surgieron de la misma entraña mesiánica y secular de su movimiento.

De un modo normal, por creatividad y presión del entorno, los cristianos crearon o aceptaroninstituciones de tipo jerárquico, que se han mantenido hasta el día de hoy (año 2016). Pero el tiempo de ese tipo instituciones jerárquicas (clericales) está acabando y desde la raíz del evangelio han de surgir, en las mismas comunidades, creyentes liberados para el ministerio evangélico.

No se trata de transformar algunas instituciones, suprimiendo viejas y creando nuevas, más modernas y democráticas en un sentido externo, ni de cambiar a las personas que hoy gobiernan, poniendo en su lugar otras mejores (cosa difícil e inútil, si siguen las mismas estructuras).

Se trata de superar desde el evangelio la institución jerárquico/clerical, no para abandonar a cada creyente a la improvisación, y para condenar al grupo al cristiano la anarquía, sino de ensayar y promover desde Jesús espacios humanos de encuentro afectivo, de palabra animadora, de perdón, de pan.

Se trata de recrear el origen, como digo, apostando así por el evangelio de Jesús. Se trata de recuperar el sentido originario de la comunidad cristiana, su impulso evangélico, su entrega cordial, su alegría, su utopía, en amor a los pobres, en universalidad... De esa manera, en ese contexto, surgirán los nuevos ministerios, no para destruir sin más lo que existe, sino para profundizarlo y superarlo, de manera que lo viejo caerá sin más, como viejo, pues el vino nuevo sigue necesitando odres nuevos.

De eso se ocupan las reflexiones que siguen, ofreciendo un programa básico de recuperación evangélica y recreación eclesial.

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22.7.16. Apostolorum Apostola, Santa María Magdalena

22.07.16 | 11:32. Archivado en Iglesia Instituciones, mujer, Cristología, Evangelios, Mnisterios

La Congregación del Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, por deseo expreso del Papa Francisco, ha elevado la memoria de santa María Magdalena a la categoría de fiesta en el Calendario Romano General (22 de julio), creando para ello, por deseo del mismo papa, un prefacio propio titulado Apostolorum Apostola (Apóstol de los apóstoles), donde se dice que ella ha sido la iniciadora de la misión cristiana, realizando una tarea superior (y anterior) a la de los mismos apóstoles. Cf. texto vaticano, en latín, con el antiguo y nuevo título de Magdalena como apóstol de los apóstoles, en
https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2016/06/10/magdala.html:

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, aclamarte siempre, Padre todopoderoso,de quien la misericordia no es menor que el poder, por Cristo, Señor nuestro.

El cual se apareció visiblemente en el huerto a María Magdalena, pues ella lo había amado en vida, lo había visto morir en la cruz, lo buscaba yacente en el sepulcro, y fue la primera en adorarlo resucitado de entre los muertos; y él la honró ante los apóstoles con el oficio del apostolado para que la buena noticia de la vida nueva llegase hasta los confines del mundo.

Por eso, Señor, nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y con todos los santos, diciendo: Santo, Santo, Santo…

Este prefacio papal pone a María Magdalena por encima de presbíteros, obispos y apóstoles. Según el famoso adagio lex orandi lex credendi (la oración es el principio de fe de la Iglesia), este prefacio ha de tener grandes consecuencias en la visión de la mujer en la Iglesia y en los ministerios de la comunidad. En ese contexto, este día (22.7.16), quiero recordar la obra y figura de M. Magdalena.

(Imagen y 3. Icono tradicional de Magdalena como apóstol de los apóstoles, enseñado a Pedro con los Doce
Imagen 2: María Magdalena, patrona de los dominicos estudiantes; escalera principal del convento de S. Esteban, Salamanca).

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Dominicos OP-tantes optan por misión laical en un mundo posmoderno

La revista OPtantes (http://www.revistaoptantes.org.co/ ), de los OP optan por un nuevo compromiso cristiano, propio de los Hermanos Predicadores (Frailes Dominicos) de Colombia, en un número dedicado a la misión de los laicos en la iglesia.

El número trata del Laicado, en sus diversas formas, e incluye 13 contribuciones de gran valor, escritas en su mayoría por la nueva generación de los Frailes Dominicos, llamados a realizar un intensa misión en la nueva Iglesia. He tenido el honor de escribir el primer trabajo del número, como encuadre temático del conjunto:

-- Laicos (del laos o pueblo de Dios) son todos los cristianos, antes de toda división entre ministros ordenados y "simples" fieles (palabra que en sí misma resulta inexacta).

-- Laicos son de un modo especial los hermanos predicadores..., tal como empezaron siéndolos los OP (Ordo Fratrum Predicatorum: Orden de los hermanos predicadores).

-- Por eso el envío a predicar el evangelio es un envío laical. En esa línea, mi trabajo trata de las voces laicales en un mundo posmoderno.

Resumen

Frente al surgir de un nuevo ídolo (el Poder y Capital), la Iglesia debe mantenerse vigilante al seguimiento de Jesús. La tesis de este artículo gira entorno al AMOR de los creyentes laicos como CAPITAL de la Iglesia. Es el amor que se hace en sí mismo misionero, palabra de predicación y testimonio, a favor de la verdad y de la dignidad humana. Es el amor que proviene de Jesús, por encima de las leyes del mercado, un amor que transfigura y recrea la existencia humana.

La nueva misión de la Iglesia en el siglo XXI, será una misión laical, de hermanos que anunciar el evangelio con la palabra de su vida.

ÍNDICE

Enviados a predicar el Evangelio. Xabier PIKAZA
Ser laico comprometido es tener vocación de servicio. Filiberto PATIÑO GARCÍA
Contracorriente en la posmodernidad Fr. Diego Armando GALÍNDEZ DÍAZ, O.P.
Formación integral. El quehacer docente del laico tomista. Nohora Lucía REYES
Aportes desde la pedagogía de la respuesta. Fr. Hernán ARCINIEGAS VEGA, O.P.
El laicado: una presencia de conversión Fr. Carlos CÁCERES PEREIRA, O.P.
El laico y su espiritualidad. Fr. Walter Oswaldo RUEDA BRIEVA, O.P.
El laicado en el carisma dominicano. Fr. Yamil SAMALOT-RIVERA, O.P.
Cebs, una Iglesia viva. fr. Diego SÁNCHEZ BARRETO, O.P.
Hacia una luz como evangelizador: el laico. Fr. Andrés VIAÑA FERNÁNDEZ, O.P.
Laico en la Iglesia universal, perspectiva histórica. Fr. E. Y. ORDUÑA O.P.
El ser histórico del laico. Fr. Juan David MONTES FLÓREZ, O.P.
Ver más lejosUna crítica a la globalización. Fr. Pedro ÁLVAREZ , O.P.

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Vestir al desnudo, vestirse de obispo. El vestido en la Biblia

Con ocasión de la ordenación de una mujeres como obispos o presbíteros (hecho legal o ilegal, no es el caso de discutirlo ahora) publiqué ayer una foto de algunas mujeres sacerdotes, con vestidura talar "sagrada", para escándalo, burla de otros o alegría de unos pocos.

El tema en sí mismo es muy secundario, pues el evangelio no es cosa de vestiduras sacerdotales de hombre ni mujeres: Ni los purpurados son más por su púrpura, no los mitrados por su mitra, ni los de negro, sotana o alzacuellos (¡nuevamente de modo!) van a contribuir por su atuendo a la expansión del evangelio.

Al principio, los cristianos no tuvieron vestidura propia (como no la tuvo Jesús); como la gente de pueblo anduvieron por las calles y celebraron en las casas, hombres y mujeres. Sólo cuando se apagó en parte el evangelio, para decir quizá con su ropa lo que no decían con su vida (¡o para distinguirse de los otros!), empezaron algunos a ponerse vestiduras propias.

No se llegó nunca al escándalo del Sumo Sacerdote de Jerusalén, cuyas vestiduras legítimas de tiempo sagrado (¡yom kippur), consagradas ad hoc, guardaba el rey o el delegado del emperador romano, pues sin ellas no podía celebrarse el Gran Sacrificio... pero las cosas se le asemejaron algo.

En resumen, y dando un salto hasta el momento actual: El tema de las vestiduras vuelve a estar de moda y para distinguirse de otros que no son curas muchos nuevos curas vuelven a ponerse alzacuellos. En esa línea, da la impresión de que primero que han hecho las aspirantes a mujeres-sacerdotes ha sido (por lo que me han dicho) ponerse vestiduras que consideran propias de su nuevo rango

No, no voy en contra de eso. Si los obispos se visten de rojo y los purpurados de púrpura, ellas, estas nuevas mujeres "ordenadas", tienen todo el derecho de vestirse de un modo semejante... aunque pienso que si empiezan por ahí no van a arreglar demasiado las cosas.

He dicho que el tema es secundario, como el de aquellos "buenos" escribas y fariseos que discutían del diezmo del comino y olvidaban las cosas más densas e importantes que eran (y siguen siendo) la justicia, la misericordia y la fidelidad (como he comentado en el libro de la Misericordia que hemos escrito Pagola y un servidor, al llegar a Mt 23, 23).


No voy a resolver el tema, pero quiero iluminarlo, retomando las páginas que he escrito sobre las vestiduras "sagradas" en el Gran Diccionario de la Biblia (Estella 2015, págs. 1352-1357).

Digo allí, con la Biblia de Jesús, que lo importante es vestir al desnudo, no vestirse de importante. Evidentemente, si los hombres obispos se visten así de sagrado e importante, el mismo derecho tienen las mujeres.

Pero el tema hoy no está en ese derecho, ni en la igualdad de varones y mujeres ante el sacerdocio, sino en la prioridad de la Escritura Cristiana, que no está en vestirse de sagrado (pues los vestidos no son sagrados), sino en vestir a los desnudos, en el sentido que tiene la palabra en Mt 25, 31-46, pues ellos sí que son importantes y sagrados, son el mismo Jesús que espara y ama.

Las fotos aparecen en cualquier buscador (vestiduras sagradas, mujeres obispo...). Buen día a todos, gracias por la atención.

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La Comunidad de Magdala y el Nuevo Colegio Apostólico de Mujeres Sacerdotes

D. Lemar, autora de esta obra, se llama Te. León y ha dedicado lo mejor de su vida a la promoción de las mujeres andinas y al desarrollo de programas de formación de comunidades de base en Europa. Ha defendido una tesis doctoral sobre el pensamiento de X. Zubiri y ha sido profesora de Teología Dogmática en una de las universidades más prestigiosas del mundo hispano.

Su obra (La comunidad de Magdala, Acibel, Sevilla 2007) se mueve entre la historia del siglo I d.C., la ficción y la utopía liberadora, relacionada con las mujeres, y su papel de agentes indiscutibles, silenciadas e invisibles, dentro de las culturas y las religiones (y en especial en el entorno de la Iglesia Católica). La obra tiene dos protagonistas:

‒ La primera es María de Magdala, discípula y apóstol de Jesús de Nazaret; ella es como “papa” de una iglesia animada por mujeres que han entendido mejor a Jesús; y a ella le sigue otra mujer, Raquel de Al-Laban, y después un buen grupo de mujeres, y algunos hombres, miembros de una Comunidad muy importante y casi ignorada de cristianos antigos. Esas mujeres (que forman laComunidad de Magdala), fueron al principio marginadas, luego perseguidas y, finalmente, olvidadas y desconocidas, logrando sobrevivir a pesar de ello hasta el día de hoy, en espacios que parecen marginales (¡pero no lo son!) dentro la Gran Iglesia.

‒ La segunda protagonista es Elvira Valero Acosta, una mujer de nuestro tiempo, andaluza por más señas, que entre el siglo XX y XXI recibe el encargo de tomar el relevo en la dirección de esa Iglesia de Mujeres, que han vivido hasta ahora en ocultamiento (¡el silencio nos hace fuertes!), para redescubrir un elemento fundamental de la palabra y mensaje de Jesús que había permanecido latente, para introducirlo de nuevo en la Gran Iglesia, que sólo así alcanzará su verdad.

Se trata, pues, de retomar el impulso de la comunidad de Magdala (=Magdalia) en las nuevas condiciones de la historia de la Iglesia, animada en esa línea, hoy (año 2016), por el Papa Francisco, algo que casi no podía ni soñarse el año 2007, cuando D. Lemar escribió su propuesta (=su apuesta de Iglesia). La postal de hoy tiene dos partes, como lo indica el mismo título:

a. La primera parte (Comunidad de Magdala), ofrece el resumen del “relato histórico-teológico” de D. Lemar, con los elementos básicos de su comunidad, y su programa de actualización de la Iglesia, desde María Magdalena. No se trata de crear una nueva jerarquía (de ordenar a las mujeres sacerdotes al estilo actual, compitiendo en ese plano con los varones ordenados), sino de cambiar desde María de Magdala (con el Discípulo amado) el tipo de estructura y misión de la Iglesia actual.

b. La segunda parte trata de Nuevo Colegio Apostólico de Mujeres Sacerdotes (con algún varón entre ellas). En principio, estas mujeres no tienen (que yo sepa) un programa unitario y radical de reforma de la Iglesia (como el de D. Lemar y su comunidad de Magdala), pero da la impresión de quieren recrear el ministerio sacerdotal… (que las mujeres puedan ser obispos y papas, igual que los varones actuales, a su estilo).

Como verá quien siga leyendo, las propuestas de la Comunidad de Magdala y las del Colegio Apostólico de Mujeres sacerdotes son muy distintas... pero eso lo seguiré diciendo (si es que el tema importa) en los próximos días.

Para animar el diálogo he querido presentar una foto y programa de esas Mujeres Sacerdotes del siglo XXI, que corre por ahí en las redes. No sigo hablando de ellas, pues se ha dicho ya bastante sobre ellas, en días pasados en diversos medios.
Dicen estar ordenadas obispos y presbíteros legítimos, por sucesión apostólica, y quieren ofrecer un camino y programa complementario de Iglesia, en línea de jerarquía, como verá quien siga leyendo. Buena semana a todos.

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Viernes, 31 de marzo

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