El blog de X. Pikaza

18‒25 de Enero: Octavario por la Unión. Nueve propuestas

Las iglesias cristianas celebran estos días (18-25 de enero) el octavario de oración por la unidad (=comunión) entre las iglesias, un octavario que puede y debe convertirse en tiempo de oración y de propuestas por la unión (=comunión) entre las religiones.

En esa línea debemos hablar un diálogo inter-religioso (entre religiones) e interconfesional (entre iglesias cristianas), pero también de un diálogo inter-humano , entre todos los hombres y mujeres de la tierra.

El orden político/económico puede buscar un tipo de unidad por la fuerza. Las religiones, en cambio, sólo puede ser verdaderas y aportar su riqueza de vida si no se imponen, pues ellas son diversas y complementarias, y así pueden dialogar y enriquecerse mutuamente, al servicio de la Nueva Humanidad.

Es bueno que las religiones y confesiones cristianas sean distintas, para así dialogar y enriquecerse mutuamente, en la línea de Jesús, que no buscó el triunfo de una religión particular, sino la comunión de vida (de curación, de amor) entre todos los hombres.

Algunas formas concretas de religión (y en especial cierto cristianismo e Islam) han podido olvidado eso y han querido imponer sus proyectos sociales, con el intento de alcanzar un dominio total, utilizando inquisiciones y guerras religiosas para extenderse sobre el mundo. En la medida en que han actuado así han dejado de ser religiones y se han vuelto sistemas de poder económico, social o ideológico.

Teniendo eso en cuenta, en este “octavario por la unidad de las iglesias” (18‒25 enero) quiero ofrecer unas tesis que nos ayuden a situar el tema de la unión y/o comunión no sólo de las iglesias cristianas, sino de las diversas religiones.

Hasta ahora, las religiones apenas habían puesto de relieve su necesidad de dialogar, porque no habían desarrollado en cuanto tales su dimensión planetaria. Ahora, en cambio, ha llegado el momento en que han de hacerlo, buscando la unidad sin unificación en un diálogo sin imposiciones, de manera que cada religión aporte lo mejor que ella tiene, no para que todas se nivelen, desde un común denominador, sino para que cada una aporte su diferencia y todas se enriquezca con la riqueza de las otras. Así lo propongo en las 9 tesis que siguen.

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Palabras originarias para entender a Jesús

11.12.18 | 23:03. Archivado en Biblia, Jesús, Nuevo Testamento, Islam, Liturgia, Evangelios

X. Pikaza Ibarrondo y V. Haya Segovia, Palabras originarias para entender a Jesús. Comentarios evangélicos desde el griego, el hebreo y el arameo a las principales festividades del año, Colección Fuente, Editorial San Pablo, Madrir 2018, 392 págs.

Jesús hablaba arameo, pero leía y citaba la Torá en hebreo, y sus palabras nos han llegado en griego. Estas tres lenguas tienen, por tanto, mucho que decirnos acerca de él.

X. Pikaza y V. Haya, pensadores y amigos, han querido escribir un libro distinto en el que han dado un papel importante las “tres lenguas de Jesús”, para ello han seleccionado cuarenta palabras/sentencias de Jesús expuestas y comentadas a partir del texto oficial (griego) de los evangelios, interpretado desde el fondo hebreo y recreado desde el arameo, en un contexto semita más amplio en el que también se contempla el idioma árabe, para que se conozca mejor a Jesús.

Este libro ofrece así una lectura abierta y plural «a cuatro manos» (cuatro lenguas), proponiendo a los lectores y amigos una versión universal y sorprendente de lo más esencial del Evangelio. Es un libro que los autores dedican a sus madres, la de Pikaza ya difunta, la de Haya aún viva (a.D.g.), para ofrecerles su testimonio de amor a Jesús, comentando los evangelios más significativos de los domingos y fiestas más importantes del años.

Son evangelios que ellas (las madres) han sabido y saboreado año tras año, y que ahora, sus hijos, filólogos y creyentes, ofrecen a sus amigos y lectores, comentando los textos desde la sabiduría originaria del hebreo y el griego, del arameo y del árabe, no sólo para entender, sino también para "amar" a Jesús, dando así testimonio de su profecía mesiánica en un mundo donde el aliento de Dios vincula a judíos, cristianos y musulmanes.

No es un libro sobre ecumenismo, sino un libro ecuménico; no trata del diálogo, es diálogo; no habla del amor de Dios, es un libro de amor,amigos, para amigos de Jesús.Hace uno años, V. Haya y X. Pikaza habían escrito un Diccionario de las Religiones Monoteístas. Ahora, con la sabiduría de fondo de aquel diccionario, abren juntos un camino de entendimiento y compromiso de vida, con unos comentarios evangélicos a las principales festividades del año Cristiano. Sigue el prólogo del libro.

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25.11.18. Cristo Rey: Cristo vence, Cristo Reina, Cristo Cristo impera.

24.11.18 | 01:11. Archivado en Jesús, Amor, Evangelios

La fiesta de Cristo Rey fue instituida en la Iglesia Católica por el Papa Pío XI a finales del año 1925, al cumplirse 1.600 años del Concilio de Nicea que había definido la “naturaleza divina” de Jesús, en gesto de acción de gracias y de ratificación moderna de la “divinidad” de Jesús.

La fiesta era nueva, el tema de fondo antiguo, en la línea del famoso himno de la liturgia ambrosiana del siglo VIII-IX, en el contexto de la coronación imperial de Carlomagno, con un Cristo Emperador

Christus vincit, Christus regnat;Christus, Christus imperat.
Cristo vence, Cristo reina; Cristo-Cristo impera (=es Emperador)

La mayoría de nosotros, los que somos algo mayores y venimos de antes del Concilio Vaticano II, hemos nacido y crecido en el contexto de esa fiesta y, sin darnos cuenta de ello, identificábamos a Cristo hombre-Dios con un Rey poderoso, mezcla de Corazón Sagrado y de Monarca Absoluto, con ribetes de Emperador. La fiesta se celebraba el último domingo de Octubre, como preparación para la fiesta de Todos los Santos, servidores del Gran Rey.

Era la época de incubación de los poderes políticos fuertes, el paso de los Reyes absolutos (en la línea de Luis XIV) a un tipo de Caudillos/Dirigentes/Duces sacralizados que nos decían desde arriba lo que debíamos hacer. Ciertamente nos protegían, y decían “amarnos”, pero al mismo tiempo marcaban nuestra vida desde arriba, como a niños mejores que hace falta "proteger".

Vino después el Concilio Vaticano II, y el Papa Pablo VI, en su reforma litúrgica del 1969 convirtió la fiesta de Cristo Rey en Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, pasando pasando último domingo de octubre al último del Año litúrgico, como culminación de todo el ciclo litúrgico, antes del Adviento (comienzo del nuevo año).

No sé si la fiesta ha “cuajado”. Cien años son pocos para valorar una experiencia litúrgica como ésta. Algunos pensamos que quizá no había merecido la pena, que bastaba con centrarnos en el ciclo de Pascua y en el de Navidad.

De todas formas, son muchos los que han vivido y viven esta fiesta con gran "fervor" espiritual y social, y yo también me uno internamente a su gozo, sintiéndome solidario, sobre todo, de los cientos de "mártires de Cristo Rey" a lo largo del Siglo XX, especialmente en México y en España (imágenes 2 y 3).

De estos cien años nos queda un tipo de nostalgia triunfalista de la Iglesia del Cristo Emperador, con los miles de monumentos dedicados al triunfo del Cristo que vence, que reina, que impera, en la línea de Carlomagno. Nos ha quedado un tipo de “batalla” a favor de Cristo Rey (en plano social, incluso político, y a veces hasta militar), con guerras como la de los cristeros de México (¡admirables en tantos sentidos! y de los "cruzados" de España , que fueron a la guerra con el santo y seña de Viva Cristo Rey.

Somos muchos los que nos sentimos perplejos antes una fiesta como ésta, pues no terminamos de encontrar el “encaje” entre el Jesús del Evangelio y el Cristo Rey de los cien últimos años de la Iglesia. Quizá habría que precisar las cosas: Lo que significa que Cristo sea "rey" (si aún se le puede aplicar esa palabra), lo que implica el Reino de Dios en los evangelios.

No quiero seguir pensando hoy sobre el tema, mañana diré una palabra sobre el evangelio del domingo. Quien visite alguna vez mi blog o lea alguno de mis libros podrá saber lo que pienso sobre el tema.

Hoy me limito a recordar algunos números de la carta encíclica Quas primas, del Papa Pío XI, instituyendo esta fiesta. La Encíclica es del 11 de diciembre de 1925, de hace sólo 93 años, sin no me equivoco. Éstos son algunos de sus números, para quien quiera sentir lo que quiso aquel Papa al instituir esta fiesta:

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DOMUND 2018. La mujer del pozo de Siquem: Nueva misión, primera misionera

Presenté ayer una postal sobre la misión hoy , en la línea del DOMUND 2018 y de la migración religiosa y social de nuestro tiempo, aprovechando unos “papeles” de los Misioneros del Verbo Divino, de la Universidad de Sankt Augustin (Alemania).

Hoy retomo ese motivo desde la perspectiva del encuentro de Jesús con la mujer del Pozo de Siquem, que es la primera misionera cristiana según el Evangelio de Juan (antes que Pedro y Pablo, antes que toda la iglesia jerárquica posterior).

Muchos de nosotros, hombres y mujeres que venimos de mediados del siglo XX, nos seguimos creyendo misioneros, pero tras años de migraciones culturales, sociales y eclesiales, nos encontramos de nuevo con Jesús ante un pozo, como el de Siquem, donde viene con el cubo por agua una mujer samaritana, teniendo que aprender de nuevo, con ella, lo más simple: Un hombre y una mujer (como al principio de la historia, Gen 1‒3), dialogando sobre la vida, contándose sus vida, ante un misterioso manantial de agua.

El tema es bien conocido, aunque será bueno empezar leyendo el texto (Juan 4, 5-42), donde se dice que Jesús se sentó junto cansado ante un pozo, cavado por Jacob, en tiempo antiguo, que debía tener agua abundante, pero sin saber cómo sacar el aguar, sin cuerda ni cubo, esperando que llegue la samaritana con cuerda, con cubo, para dialogar con ella.

Así estamos muchos de nosotros, ante un pozo misterioso, con siglos de agua reposada, remansada, pero sin poder sacarla y compartirla con los nuevos samaritanos de la vida. Nos habíamos pensado dueños (administradores y ministros) de un inmenso manantial, pero somos incapaces de sacar al agua, de ofrecer viva… hasta que llega ella, la samaritana.

Se trata de una mujer problemática como gran parte de nuestra cultura (mujer de varios hombres, buscando por sí mismo el agua del pozo de Jacob, que es (representa, contiene) toda la Biblia israelita. Los puristas judíos se escandalizan al verla y saber lo que hace, negándose a dirigirle la palabra. Pero Jesús habla con ella, capacitándole para que descubra y acepte su verdad… para convertirse de esa forma en la primera misionera cristiana.

Ni Pedro ni Juan Zebedeo le habían conseguido, no habían transformado el corazón de nadie. Más aún, ellos, todos los Doce, critican a Jesús porque está hablando junto al pozo con una mujer dudosa… Pues bien, esa mujer y sólo ella podrá ser y será (como sigue diciendo el texto) la primera misionera cristiana.

Su recuerdo y testimonio nos guiará en la nueva misión cristiana, de nuevo ante el pozo de la vida, en diálogo personal. Ella, esa mujer del pozo de Siquem, es garantía de futuro para el evangelio, por encima de todas las reuniones y congresos clericales de los Doce (que se han ido de compras, mientras Jesús habla con ella).

Nueva misión significa relacionarse con hombres y mujeres de varias culturas, para compartir con ellos el sentido de la vida. Para eso no se necesita un arte o conocimiento extraordinario, sino mantener abiertos los ojos y los oídos, allí donde los hombres viven y trabajan, allí donde se mueven: en los mercados y en las zonas peatonales, a la orilla del mar… y en los brocales de los "pozos", donde se reúnen para conversar y conocerse hombres y mujere.

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La Iglesia es un corazón: Siete mandamientos, siete pecados (Mt 15)

He presentado el domingo pasado (2.9.18) el tema de los pecados según el evangelio, (Mc 7), insistiendo en el “pecado capital” (mal pensamiento) y en los doce que derivan del mal corazón (que es el mal penamiento).

Parece evidente que Jesús no los había formulado así (tenía otras cosas que hacer, antes que fijar una tabla de pecados), pero lo había hecho la Iglesia antigua, con enorme cuidado, insistiendo en el pecado clave (de mal pensamiento), y en los doce que derivan de ese mal principio, y así los había presentado el evangelio de Marcos.

Mateo 7 retoma el motivo y texto de Marcos, pero lo condensa y organiza de un modo distinto, desde la perspectiva de la primera Iglesia. Ésta es su aportación más honda:

1. Tarea eclesial, un buen corazón... El primer “pecado” (fuente y raíz de todos) sigue siendo el pensamiento malo (concretado en un tipo de dialogismo o deseo pervertido). Jesús nos enseña a pensar a sentir, de manera que tengamos y seamos un buen corazón.

En el principio no está el pecado sexual, ni el económico (robo), ni el social (violencia…). En el principio de la vida humana está el buen pensamiento, del que derivan todos los bienes de los hombres… y puede estar el “mal pensamiento”, del que brotan los pecados todos.

2. Mateo ha condensado todos los pecados en siete (como los siete capitales de los catecismos modernos), y el primero de todos es el “mal pensamiento”. No es pecado de otros, de organización (de papas y obispos, de la iglesia externa), sino de cada uno de nosotros, abiertos al supremo bien (el buen corazón), pero con el riesgo del mal supremo (el mal corazón).

3. En esa línea, la tarea fundamental de la Iglesia es “suscitar un buen pensamiento”, es decir, un buen corazón: hacer que los hombres y mujeres puedan vivir en libertad interior y en autonomía de bien, al servicio de su propia madurez de la vida de los otros.

Y desde ese fondo, para completar lo dicho el día anterior, al ocuparme de los 13 (12) pecados de Mc 7, quiero hoy ofrecer mi reflexión sobre los siete pecados conforme a la visión de Jesús en Mt 15 (utilizando mi comentario al evanelio).

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Evangelio, un dia-logo de vida. Los doce dia-logismos o pecados de la Iglesia

Si alguien mira desde fuera los temas discutidos de la vida de la Iglesia dirá que estamos locos o que hemos olvidado la raíz del evangelio:

-- Leemos o escuchamos cada domingo el evangelio, con sus temas de Vida (libertad interior, amor mutuo, solidaridad universal... y... y sus verdaderos riesgos de muerte (que el evangelio llama dia-logismo), en embargo, parece que sólo nos preocupan los temas de la periferia de un cristianismo de poder: Organización piramidal, normas de vida exterior, poder y/o escándalo de algunos clérigos,.

-- Alguien que escuchara o leyera esteportal de religión (RD) diría que todo parecido con el evangelio es mera casualidad. Frente al diá-logo de amor personal y social que propone Jesús parece que sólo nos importan cierto tipo de "pecados de estructura", pero apenas llegamos a la raíz de esos pecados que brotan de un mal corazón, (deseo de poder, imposición sacral, ansia engañosa de placer...), tal como se expresan en los doce dia-logismos o pecados capitales de la Iglesia (es decir, de un mal cristianismo, de una mala humanidad).

Así lo pone por ejemplo de relieve el evangelio de este día (2.9.19), que he comentado ya en conjunto en la postal de ayer, destacando el riesgo de "los malos pensamientos (dia-logismos)", y de los doce malos frutos que derivan de ellos.

En esa línea quiero seguir avanzar, insistiendo en la disputa de Mc 7, sobre la identidad y principio de vida de la Iglesia, con los riesgos de pecado que pueden derivarse de su misma raíz, que es un mal corazón, un dia-logismo o pensamiento malo (7, 20-22):

1. El tema cristiano no es Papa, ni el celibato de los curas, ni el poder de la Iglesia, sino el surgimiento de un "buen corazón", el dia-logo de vida con Dios y/o entre nosotros. Que los hombres tengan (desplieguen) un pensamiento bueno, en intimidad y despliegue de vida.

2. El gran riesgo es un mal corazón, es decir, un dia-logismo malo. Esa palabra dia-logismo (la inversión del auténtico diá-logo) significa deliberación pervertida, de tipo personal y social (comunitaria). El proyecto de Jesús, la tarea de la Iglesia, consiste en promover un buen dia-logo (personal, social y familiar, con uno mismo, en Dios, ante los otros) para que los hombres y mujeres vivan en creatividad positiva.

3. El origen de todo pecado es ese dia-logismo perverso, es decir, un mal pensamiento (mal deseo, mal corazón)... que puede entender en forma personal y familiar. Ese mal pensamiento-deseo estalla y se expresa en forma destrucción humana.

De eso trataré en lo que sigue, retomando los motivos principales del tema de hace dos días, en línea de análisis del principio de las iglesia y de los riesgos de pecado de los hombres, en la línea del mal dia-logismo (deliberación o pensamiento malo).

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Dublín 21-26 de Agosto. Iglesia: Encuentro de familias o "estado" clerical

Posiblemente, la antítesis está mal planteada, pues la Iglesia es ambas cosas, y también otras distintas. Pero se celebra estos días el Encuentro Mundial de las Familias como reza el icono conmemorativo (imagen 1), que pone como signo de la iglesia una trinidad angélica (tipo Rublev) y muy histórica, con José-María-Jesús como piadosa y “divina” familia, con fondo eucarístico (una mesa común) y con escenas del mensaje de familia de Jesús a los lados del tríptico.

El letrero de base del icono recoge el título del Documento Postsinodal (2015-2016) del Sínodo sobre la Familia, convocado por Papa Francisco y titulado la Alegría de Amor (Amoris Laeticia), la buena nueva del amor/familia como fuente y signo de alegría cristiana. Todo ello en un entorno de fuerte devoción, de intensa piedad.

Ciertamente, la piedad es importante, y también la devoción, y la religiosidad en las familias, pero mucho me temo que este nuevo encuentro de Dublín, a pesar de la pasión del Papa Francisco por el tema, no va a tener un verdadero impacto en la visión y práctica del cristianismo en el nivel de las familias.

Posiblemente, el encuentro discurrirá sobre temas marginaless, cuando este tiempo exige un cambio radical en la visión de la familia. Así supo entenderlo ya el evangelio de Jesús (siglo I d.C.), pero después de XX siglos (año 2018) seguimos estando muy perplejos ante el tema, a pesar de la buena intención de millones de creyentes. Han pasado muchísimas cosas en los últimos decenios, desde que San Juanpablo II fundó estos encuentros el año 1994… y los problemas de fondo no parecen haberse enderezado.

‒ Muchos pensamos que el “estilo” de Encuentros sobre la Familia de Juan Pablo II no logró cuajar, ni tampoco el de Benedicto XVI… (a pensar de las misas y celebraciones de familia que se habían prodigado en aquellos tiempo, especialmente en España). El Papa Francisco ha querido introducir nueva savia de evangelio en el “árbol” de la familia, pero tengo la impresión de que su intento no se ha concretado todavía, empalmando de un modo fuerte con la realidad, ni con la raíz del evangelio, a pesar de sus esfuerzos expresados en el famoso Sínodo Doble de las familias (2015-2016), con el documento Postsinodal Amoris Laetitia.

‒ Estamos perplejos (he dicho), pues el tema no es sólo de las familias por aislado, sino de la misma constitución “familiar” y/o clerical del cristianismo. Da la impresión de que este Encuentro 2018 (al que asiste, entre otros, “mi” obispo de Bilbao, Mons. M. Iceta y su vicario y amigo J. Agustín Maíz) sigue siendo demasiado “clerical”, en un momento “delicadísimo” en el que un Jurado de Pensilvania ha destapado un tipo de “olla podrida” de prácticas muy poco “familiares” de algunos círculos eclesiásticos.

No estamos ahora para dar grandes lecciones (ni en Dublín, ni en Philadelphia PENN), sino para aprender humildemente, volviendo al principio del evangelio, desde nuestra realidad concreta, empezando de nuevo, en la línea de Jesús, si es que queremos llamarnos cristianos.

Quizá algunas “repercusiones” del Jurado de Pensilvania han sido mayores por un tipo de anti-cristianismo,pues la “pederastia” no es un tema exclusivo (ni dominante) de la familia eclesial, sino que está presente en (casi) todos los estamentos de la vida escolar, social, familiar etc. Pero en la Iglesia más duele, porque ella ha querido ser "maestra de buena familia", dando lecciones a otros, sin tener limpia nuestra casa.

Vengo estudiando desde hace más de 25 años sobre el tema (antes que el Juan Pablo II convocara el primer Encuentro de Familias), como he puesto de relieve en muchos escritos, y en especial en La Familia en la Biblia. Pues bien, en estos días que siguen, quiero insistir en algunos motivos del tema, empezando por experiencia esencial:

Más que experiencia de buena-familia, fundada en un buen-padre, el cristianismo es experiencia de familia-comunidad, donde la función del “padre de familia” (¡para bien y para mal!) ha sido en gran parte sustituida por el Padre-Dios y por el Padre-Clérigo.

Desde ese fondo se entiende, con sorpresa enorme, la diferencia entre el judaísmo (que sí ha sido y es religión de familias, centradas en el padre) y el cristianismo (que se ha convertido en religión de comunidades clericales, donde el padre de familia no tiene prácticamente ninguna función). Para situar el tema quiero empezar citando las funciones principales del padre de familia en el judaísmo.

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Ser cristiano es decir: Tómalo y come, es mi cuerpo

No nos atrevemos a decirlo y a ser pan compartido, pero Jesús pudo atreverse y les dijo (nos dijo ) dijo "tomad y comed".

Éste es el evangelio de los últimos domingos que he venido comentando (cf. Jn 6, 51-58). Ésta es la palabra y obra central del cristianismo: El don gratuito de la vida; Dios en Cristo, el alimento del que somos y vivimos.

Lógicamente, los de fuera preguntaban: ¿cómo puede éste darnos a comer su carne, es decir, su cuerpo? No podían creer, no querían creer, la religión era para ellos una ley o imposición sagrada.

También hoy preguntamos: ¿Fueron verdaderas esas palabras de Jesús,él dio su cuerpo/carne de verdad, o fueron sólo y siguen siendo una mentira falsamente piadosa (aprovechada) de clérigos que la utilizan la utilizan para dominar sobre la Iglesia?

¿Quién puede proclamar, en nombre de Jesús (es decir, en nombre propio, pues cada uno es Jesús al celebrar su presencia) éste es mi cuerpo, está es mi sangre?

Esa “palabra” (quizá la más importante de la Iglesia) cuyos ministros dicen en la misa con (como) Jesús “éste es mi cuerpo que yo doy para comida”) puede terminar siendo la mentira de muchos que dicen “esto es mi cuerpo que yo doy por vosotros” para aprovecharse del cuerpo y de la vida de los otros, incluso de los niños.

El evangelio es esto: Somos "Dios" o, mejor dicho, de Dios dando la propia vida como carne-vida para los demás, en una "misa" que se abre y expresa en formas distintas de dar el cuerpo/vida para que otros sean, a modo de “comida” (alimento) de los demás :

- así la madre con el padre da su cuerpo al niño, para que sea, para que coma…;
- así los enamorados que comparten (se comen, se dan) el propio cuerpos…
- así los que trabajan y ayudan a los otros, dándoles de comer, acogiéndoles en casa (Mt 25, 31-46), pueden decir y dicen al menos implícitamente (pero muy en verdad) “esto es mi cuerpo”.

Las imágenes que siguen, conocidas casi todas, nos ayudan a situar el tema de la eucaristía, un tema iconográficamente poco definido (a mi entender), que nos lleva de la "comida de engaño" del "pecado" del principio, a la comida de "verdad" de Jesús con sus discípulos

Desde ese fondo quiero comentar algunos rasgos del despliegue de la eucaristía, en siete proposiciones fundamentales y una conclusión general. Buen día a todos.

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La Biblia, libro de ruta de emigrantes

La Biblia Hebrea ha destacado la importancia de la emigración, que constituyen un elemento esencial de su camino, desde Abrahán en el principio hasta los que vuelven del exilio en el siglo VI-V a.C.

En esa línea debemos recordar que el Dios de Israel ha sido un guía de emigrantes en busca de tierra y la Biblia un libro de ruta para buscadores de libertad.

Por su parte, el mensaje y camino de Jesús sigue en esa misma línea:, pues sus primeros seguidores de Galilea fueron itinerantes, como él, y en esa línea dicen historiadores y exegetas que la Iglesia cristiana nació de un pacto entre profeas itinerantes y creyentes sedentarios

Itinerantes fueron Pablo y los primeros creadores de la misión universal de la Iglesia, del oriente al occidente del Mediterráneo , pasando del mundo rural a los suburbios de las grandes ciudades del impero.

En esa línea, los cristianos se hicieron itinerantes, dejaron Jerusalén y recorrieron todas las tierras conocidas buscando hospitalidad y ofreciendo evangelio.

Es bueno recordar esta cosas en un tiempo de emigrantes (y de rechazo de emigración) como es el nuestro. Si cerramos el camino de los emigrantes no sólo les destruimos a ellos sino que, de un modo más hondo, nos destruimos a nosotros mismos, rechazando de esa forma el evangelio.

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Pedro Papa: Puente en la bruma, Roca sobre el caos

Presenté el último día (29.6.18) la figura y misión de Pedro en Mt 16, 13-19, texto clave del papado en la Iglesia católica. Hoy quiero evocar de manera más amplia su misión en el principio de la historia cristiana, para imaginar y anticipar lo que puede ser su futuro.

En esa línea le presento como Papa-Puente que lleva al otro lado brumoso del valle de la vida (imagen 1), siendo, al mismo tiempo Papa-Roca sobre el caos, en un Vaticano asentado sobre piedras menos firmes de otro tiempo.

Muchas veces he tenido ocasión de presentarle en este blog, por lo que ha sido su figura en la historia de la Iglesia Católica. Hoy le veo como Pedro-Puente (=Pontífice), siguiendo el camino de Jorge-Francisco Bergoglio.

Conozco mejor, por oficio, lo que hizo Pedro-Puente en el siglo I, que lo que debe hacer Francisco-Puente en el XXI. Por eso será más extensa mi visión retrospectiva que la prospectiva o de futuro.

No sé lo que Pedro-Francisco ha de hacer, pero pienso que debe abandonar (de un modo simbólico y también real) la Roca-Piedra Vaticana y volver al puente, sobre el abismo del tiempo, hacia el lado brumoso de la vida(como navegaba Pedro con Jesús en la barca del lago de Galilea, en medio de grandes tormentas).


En esa línea escribí hace tiempo un libro titulado Historia y futuro de los papas (Trotta, Madrid 2008, imagen 3) en el que evoco la imagen de Pedro como "roca sobre el caos/infierno"
(sobre esta roca edificaré mi Iglesia, y los poderes del abismo no podrán vencerla).

Siga leyendo quien quiera entender el pasado de Pedro en el comienzo de la Iglesia, viéndole como un hombre probado y comprometido, como puente sobre el valle, como roca sobre el abismo.

Siga pensando quien desee valorar el papado actual de Francisco, los puentes que él debe atravesar, los abismos que él debe superar a la luz de la misión de Pedro en el comienzo de la Iglesia.

Quizá otro día, en esta línea, evocaré el argumento de mi libro antiguo sobre el papado, en este tiempo nuevo de puentes sobre la niebla, de rocas sobre el abismo.

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De la Comisión Vaticana sobre la Ordenación de Mujeres

18.06.18 | 12:53. Archivado en mujer, Nuevo Testamento, Evangelios, Mnisterios

Phyllis Zagano, Sábado Santo. Un argumento para la restauración del diaconado femenino en la Iglesia Católica. Aletheia, Verbo Divino, Estella 2018, 256 págs.

El libro se presenta como una “investigación fiel sobre la viabilidad canónica del diaconado femenino, con un sólido análisis histórico y teológico. De esa forma ofrece una importante contribución al desarrollo de los ministerios de las mujeres en la Iglesia contemporánea”.

El texto original (Holy Saturday) fue publicado el año 2000 y tuvo una gran repercusión en el campo de la teología feminista y de los estudios históricos sobre el origen y despliegue de los ministerios femeninos en la Iglesia, de forma que el Papa Francisco la nombró miembro de la Comisión para el Estudio del Diaconado Femenino (2016).
La autora (1947) ha ejercido un papel significativo en la American Academy of Religion, la organización más importante en el estudio de diálogo entre las religiones en USA.

El título sitúa a las mujeres en el “sábado santo” de la Iglesia, es decir, en el momento clave de la Pascua en que las discípulas de Jesús, tras haber asistido a la muerte y entierro del Maestro, van a dirigirse al sepulcro para ungirle, como primeras diáconos (diaconisas, servidoras) de la iglesia, en la línea de Mc 15, 51 donde se dice que ellas "servían" a Jesús, ejerciendo la primera y más honda diaconía de la Iglesia, como muestra la portada de la edición inglesa del libro.

Significativamente, el libro se titula restauración del diaconado femenino, pero quizá debería decir re-creación, pues no se trata simplemente de volver a algo que ya hubo en la iglesia del principio (¡cosa lógica y buena!), sino de recrear los ministerios de la Iglesia, desde la perspectiva del mensaje-vida de Jesús y del momento actual de la Iglesia, siendo fieles a su tradición, pero siempre de un modo creador.

En este contexto quiero tratar del libro en sí, teniendo como fondo el tema del diaconado y ordenación de las mujeres. Cito al final, a modo de referencia, los miembros de la comisión que el Papa Francisco nombró para estudiar el tema del diaconado de las mujeres.

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17.6.18 Semilla que crece sola, grano de mostaza

17.06.18 | 00:51. Archivado en Domingo, dia de la Palabra, Evangelios

Nos domina el afán de producir, como si todo dependiera de nosotros..., como si lleváramos el mundo sobre nuestros hombros, nosotros demiurgos, nosotros creadores y gestores de la nueva humanidad.

Frente a esa impresión, propia del hombre fáustico,capaz de resolver por sí mismo todos los problemas de la historia, se elevan estas dos parábolas, que Marcos ha vinculado por su tema:

a. La parábola de la semilla que crece por sí sola...
La semilla de vida está sembrada, la ha sembrado de Dios. No tenemos nada que hacer, sino dejar que crezca, que la vida se expanda, que Dios la sustente y fructifique.

b. La semilla más pequeña de todas las posibles, de manera que prácticamente ni se ve... Y sin embargo es portadora del Reino. El Reino de Dios llega desde la pequeñez de la semilla, de la vida de Dios que está presente en el fondo de la historia....

No quiero introducir más el tema.Siga leyendo quien quiera penetrar en el enigma de la semilla de Dios somos en la tierra.

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