El blog de X. Pikaza

DOMUND 2018. La mujer del pozo de Siquem: Nueva misión, primera misionera

Presenté ayer una postal sobre la misión hoy , en la línea del DOMUND 2018 y de la migración religiosa y social de nuestro tiempo, aprovechando unos “papeles” de los Misioneros del Verbo Divino, de la Universidad de Sankt Augustin (Alemania).

Hoy retomo ese motivo desde la perspectiva del encuentro de Jesús con la mujer del Pozo de Siquem, que es la primera misionera cristiana según el Evangelio de Juan (antes que Pedro y Pablo, antes que toda la iglesia jerárquica posterior).

Muchos de nosotros, hombres y mujeres que venimos de mediados del siglo XX, nos seguimos creyendo misioneros, pero tras años de migraciones culturales, sociales y eclesiales, nos encontramos de nuevo con Jesús ante un pozo, como el de Siquem, donde viene con el cubo por agua una mujer samaritana, teniendo que aprender de nuevo, con ella, lo más simple: Un hombre y una mujer (como al principio de la historia, Gen 1‒3), dialogando sobre la vida, contándose sus vida, ante un misterioso manantial de agua.

El tema es bien conocido, aunque será bueno empezar leyendo el texto (Juan 4, 5-42), donde se dice que Jesús se sentó junto cansado ante un pozo, cavado por Jacob, en tiempo antiguo, que debía tener agua abundante, pero sin saber cómo sacar el aguar, sin cuerda ni cubo, esperando que llegue la samaritana con cuerda, con cubo, para dialogar con ella.

Así estamos muchos de nosotros, ante un pozo misterioso, con siglos de agua reposada, remansada, pero sin poder sacarla y compartirla con los nuevos samaritanos de la vida. Nos habíamos pensado dueños (administradores y ministros) de un inmenso manantial, pero somos incapaces de sacar al agua, de ofrecer viva… hasta que llega ella, la samaritana.

Se trata de una mujer problemática como gran parte de nuestra cultura (mujer de varios hombres, buscando por sí mismo el agua del pozo de Jacob, que es (representa, contiene) toda la Biblia israelita. Los puristas judíos se escandalizan al verla y saber lo que hace, negándose a dirigirle la palabra. Pero Jesús habla con ella, capacitándole para que descubra y acepte su verdad… para convertirse de esa forma en la primera misionera cristiana.

Ni Pedro ni Juan Zebedeo le habían conseguido, no habían transformado el corazón de nadie. Más aún, ellos, todos los Doce, critican a Jesús porque está hablando junto al pozo con una mujer dudosa… Pues bien, esa mujer y sólo ella podrá ser y será (como sigue diciendo el texto) la primera misionera cristiana.

Su recuerdo y testimonio nos guiará en la nueva misión cristiana, de nuevo ante el pozo de la vida, en diálogo personal. Ella, esa mujer del pozo de Siquem, es garantía de futuro para el evangelio, por encima de todas las reuniones y congresos clericales de los Doce (que se han ido de compras, mientras Jesús habla con ella).

Nueva misión significa relacionarse con hombres y mujeres de varias culturas, para compartir con ellos el sentido de la vida. Para eso no se necesita un arte o conocimiento extraordinario, sino mantener abiertos los ojos y los oídos, allí donde los hombres viven y trabajan, allí donde se mueven: en los mercados y en las zonas peatonales, a la orilla del mar… y en los brocales de los "pozos", donde se reúnen para conversar y conocerse hombres y mujere.

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La Iglesia es un corazón: Siete mandamientos, siete pecados (Mt 15)

He presentado el domingo pasado (2.9.18) el tema de los pecados según el evangelio, (Mc 7), insistiendo en el “pecado capital” (mal pensamiento) y en los doce que derivan del mal corazón (que es el mal penamiento).

Parece evidente que Jesús no los había formulado así (tenía otras cosas que hacer, antes que fijar una tabla de pecados), pero lo había hecho la Iglesia antigua, con enorme cuidado, insistiendo en el pecado clave (de mal pensamiento), y en los doce que derivan de ese mal principio, y así los había presentado el evangelio de Marcos.

Mateo 7 retoma el motivo y texto de Marcos, pero lo condensa y organiza de un modo distinto, desde la perspectiva de la primera Iglesia. Ésta es su aportación más honda:

1. Tarea eclesial, un buen corazón... El primer “pecado” (fuente y raíz de todos) sigue siendo el pensamiento malo (concretado en un tipo de dialogismo o deseo pervertido). Jesús nos enseña a pensar a sentir, de manera que tengamos y seamos un buen corazón.

En el principio no está el pecado sexual, ni el económico (robo), ni el social (violencia…). En el principio de la vida humana está el buen pensamiento, del que derivan todos los bienes de los hombres… y puede estar el “mal pensamiento”, del que brotan los pecados todos.

2. Mateo ha condensado todos los pecados en siete (como los siete capitales de los catecismos modernos), y el primero de todos es el “mal pensamiento”. No es pecado de otros, de organización (de papas y obispos, de la iglesia externa), sino de cada uno de nosotros, abiertos al supremo bien (el buen corazón), pero con el riesgo del mal supremo (el mal corazón).

3. En esa línea, la tarea fundamental de la Iglesia es “suscitar un buen pensamiento”, es decir, un buen corazón: hacer que los hombres y mujeres puedan vivir en libertad interior y en autonomía de bien, al servicio de su propia madurez de la vida de los otros.

Y desde ese fondo, para completar lo dicho el día anterior, al ocuparme de los 13 (12) pecados de Mc 7, quiero hoy ofrecer mi reflexión sobre los siete pecados conforme a la visión de Jesús en Mt 15 (utilizando mi comentario al evanelio).

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Evangelio, un dia-logo de vida. Los doce dia-logismos o pecados de la Iglesia

Si alguien mira desde fuera los temas discutidos de la vida de la Iglesia dirá que estamos locos o que hemos olvidado la raíz del evangelio:

-- Leemos o escuchamos cada domingo el evangelio, con sus temas de Vida (libertad interior, amor mutuo, solidaridad universal... y... y sus verdaderos riesgos de muerte (que el evangelio llama dia-logismo), en embargo, parece que sólo nos preocupan los temas de la periferia de un cristianismo de poder: Organización piramidal, normas de vida exterior, poder y/o escándalo de algunos clérigos,.

-- Alguien que escuchara o leyera esteportal de religión (RD) diría que todo parecido con el evangelio es mera casualidad. Frente al diá-logo de amor personal y social que propone Jesús parece que sólo nos importan cierto tipo de "pecados de estructura", pero apenas llegamos a la raíz de esos pecados que brotan de un mal corazón, (deseo de poder, imposición sacral, ansia engañosa de placer...), tal como se expresan en los doce dia-logismos o pecados capitales de la Iglesia (es decir, de un mal cristianismo, de una mala humanidad).

Así lo pone por ejemplo de relieve el evangelio de este día (2.9.19), que he comentado ya en conjunto en la postal de ayer, destacando el riesgo de "los malos pensamientos (dia-logismos)", y de los doce malos frutos que derivan de ellos.

En esa línea quiero seguir avanzar, insistiendo en la disputa de Mc 7, sobre la identidad y principio de vida de la Iglesia, con los riesgos de pecado que pueden derivarse de su misma raíz, que es un mal corazón, un dia-logismo o pensamiento malo (7, 20-22):

1. El tema cristiano no es Papa, ni el celibato de los curas, ni el poder de la Iglesia, sino el surgimiento de un "buen corazón", el dia-logo de vida con Dios y/o entre nosotros. Que los hombres tengan (desplieguen) un pensamiento bueno, en intimidad y despliegue de vida.

2. El gran riesgo es un mal corazón, es decir, un dia-logismo malo. Esa palabra dia-logismo (la inversión del auténtico diá-logo) significa deliberación pervertida, de tipo personal y social (comunitaria). El proyecto de Jesús, la tarea de la Iglesia, consiste en promover un buen dia-logo (personal, social y familiar, con uno mismo, en Dios, ante los otros) para que los hombres y mujeres vivan en creatividad positiva.

3. El origen de todo pecado es ese dia-logismo perverso, es decir, un mal pensamiento (mal deseo, mal corazón)... que puede entender en forma personal y familiar. Ese mal pensamiento-deseo estalla y se expresa en forma destrucción humana.

De eso trataré en lo que sigue, retomando los motivos principales del tema de hace dos días, en línea de análisis del principio de las iglesia y de los riesgos de pecado de los hombres, en la línea del mal dia-logismo (deliberación o pensamiento malo).

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Dublín 21-26 de Agosto. Iglesia: Encuentro de familias o "estado" clerical

Posiblemente, la antítesis está mal planteada, pues la Iglesia es ambas cosas, y también otras distintas. Pero se celebra estos días el Encuentro Mundial de las Familias como reza el icono conmemorativo (imagen 1), que pone como signo de la iglesia una trinidad angélica (tipo Rublev) y muy histórica, con José-María-Jesús como piadosa y “divina” familia, con fondo eucarístico (una mesa común) y con escenas del mensaje de familia de Jesús a los lados del tríptico.

El letrero de base del icono recoge el título del Documento Postsinodal (2015-2016) del Sínodo sobre la Familia, convocado por Papa Francisco y titulado la Alegría de Amor (Amoris Laeticia), la buena nueva del amor/familia como fuente y signo de alegría cristiana. Todo ello en un entorno de fuerte devoción, de intensa piedad.

Ciertamente, la piedad es importante, y también la devoción, y la religiosidad en las familias, pero mucho me temo que este nuevo encuentro de Dublín, a pesar de la pasión del Papa Francisco por el tema, no va a tener un verdadero impacto en la visión y práctica del cristianismo en el nivel de las familias.

Posiblemente, el encuentro discurrirá sobre temas marginaless, cuando este tiempo exige un cambio radical en la visión de la familia. Así supo entenderlo ya el evangelio de Jesús (siglo I d.C.), pero después de XX siglos (año 2018) seguimos estando muy perplejos ante el tema, a pesar de la buena intención de millones de creyentes. Han pasado muchísimas cosas en los últimos decenios, desde que San Juanpablo II fundó estos encuentros el año 1994… y los problemas de fondo no parecen haberse enderezado.

‒ Muchos pensamos que el “estilo” de Encuentros sobre la Familia de Juan Pablo II no logró cuajar, ni tampoco el de Benedicto XVI… (a pensar de las misas y celebraciones de familia que se habían prodigado en aquellos tiempo, especialmente en España). El Papa Francisco ha querido introducir nueva savia de evangelio en el “árbol” de la familia, pero tengo la impresión de que su intento no se ha concretado todavía, empalmando de un modo fuerte con la realidad, ni con la raíz del evangelio, a pesar de sus esfuerzos expresados en el famoso Sínodo Doble de las familias (2015-2016), con el documento Postsinodal Amoris Laetitia.

‒ Estamos perplejos (he dicho), pues el tema no es sólo de las familias por aislado, sino de la misma constitución “familiar” y/o clerical del cristianismo. Da la impresión de que este Encuentro 2018 (al que asiste, entre otros, “mi” obispo de Bilbao, Mons. M. Iceta y su vicario y amigo J. Agustín Maíz) sigue siendo demasiado “clerical”, en un momento “delicadísimo” en el que un Jurado de Pensilvania ha destapado un tipo de “olla podrida” de prácticas muy poco “familiares” de algunos círculos eclesiásticos.

No estamos ahora para dar grandes lecciones (ni en Dublín, ni en Philadelphia PENN), sino para aprender humildemente, volviendo al principio del evangelio, desde nuestra realidad concreta, empezando de nuevo, en la línea de Jesús, si es que queremos llamarnos cristianos.

Quizá algunas “repercusiones” del Jurado de Pensilvania han sido mayores por un tipo de anti-cristianismo,pues la “pederastia” no es un tema exclusivo (ni dominante) de la familia eclesial, sino que está presente en (casi) todos los estamentos de la vida escolar, social, familiar etc. Pero en la Iglesia más duele, porque ella ha querido ser "maestra de buena familia", dando lecciones a otros, sin tener limpia nuestra casa.

Vengo estudiando desde hace más de 25 años sobre el tema (antes que el Juan Pablo II convocara el primer Encuentro de Familias), como he puesto de relieve en muchos escritos, y en especial en La Familia en la Biblia. Pues bien, en estos días que siguen, quiero insistir en algunos motivos del tema, empezando por experiencia esencial:

Más que experiencia de buena-familia, fundada en un buen-padre, el cristianismo es experiencia de familia-comunidad, donde la función del “padre de familia” (¡para bien y para mal!) ha sido en gran parte sustituida por el Padre-Dios y por el Padre-Clérigo.

Desde ese fondo se entiende, con sorpresa enorme, la diferencia entre el judaísmo (que sí ha sido y es religión de familias, centradas en el padre) y el cristianismo (que se ha convertido en religión de comunidades clericales, donde el padre de familia no tiene prácticamente ninguna función). Para situar el tema quiero empezar citando las funciones principales del padre de familia en el judaísmo.

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Ser cristiano es decir: Tómalo y come, es mi cuerpo

No nos atrevemos a decirlo y a ser pan compartido, pero Jesús pudo atreverse y les dijo (nos dijo ) dijo "tomad y comed".

Éste es el evangelio de los últimos domingos que he venido comentando (cf. Jn 6, 51-58). Ésta es la palabra y obra central del cristianismo: El don gratuito de la vida; Dios en Cristo, el alimento del que somos y vivimos.

Lógicamente, los de fuera preguntaban: ¿cómo puede éste darnos a comer su carne, es decir, su cuerpo? No podían creer, no querían creer, la religión era para ellos una ley o imposición sagrada.

También hoy preguntamos: ¿Fueron verdaderas esas palabras de Jesús,él dio su cuerpo/carne de verdad, o fueron sólo y siguen siendo una mentira falsamente piadosa (aprovechada) de clérigos que la utilizan la utilizan para dominar sobre la Iglesia?

¿Quién puede proclamar, en nombre de Jesús (es decir, en nombre propio, pues cada uno es Jesús al celebrar su presencia) éste es mi cuerpo, está es mi sangre?

Esa “palabra” (quizá la más importante de la Iglesia) cuyos ministros dicen en la misa con (como) Jesús “éste es mi cuerpo que yo doy para comida”) puede terminar siendo la mentira de muchos que dicen “esto es mi cuerpo que yo doy por vosotros” para aprovecharse del cuerpo y de la vida de los otros, incluso de los niños.

El evangelio es esto: Somos "Dios" o, mejor dicho, de Dios dando la propia vida como carne-vida para los demás, en una "misa" que se abre y expresa en formas distintas de dar el cuerpo/vida para que otros sean, a modo de “comida” (alimento) de los demás :

- así la madre con el padre da su cuerpo al niño, para que sea, para que coma…;
- así los enamorados que comparten (se comen, se dan) el propio cuerpos…
- así los que trabajan y ayudan a los otros, dándoles de comer, acogiéndoles en casa (Mt 25, 31-46), pueden decir y dicen al menos implícitamente (pero muy en verdad) “esto es mi cuerpo”.

Las imágenes que siguen, conocidas casi todas, nos ayudan a situar el tema de la eucaristía, un tema iconográficamente poco definido (a mi entender), que nos lleva de la "comida de engaño" del "pecado" del principio, a la comida de "verdad" de Jesús con sus discípulos

Desde ese fondo quiero comentar algunos rasgos del despliegue de la eucaristía, en siete proposiciones fundamentales y una conclusión general. Buen día a todos.

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La Biblia, libro de ruta de emigrantes

La Biblia Hebrea ha destacado la importancia de la emigración, que constituyen un elemento esencial de su camino, desde Abrahán en el principio hasta los que vuelven del exilio en el siglo VI-V a.C.

En esa línea debemos recordar que el Dios de Israel ha sido un guía de emigrantes en busca de tierra y la Biblia un libro de ruta para buscadores de libertad.

Por su parte, el mensaje y camino de Jesús sigue en esa misma línea:, pues sus primeros seguidores de Galilea fueron itinerantes, como él, y en esa línea dicen historiadores y exegetas que la Iglesia cristiana nació de un pacto entre profeas itinerantes y creyentes sedentarios

Itinerantes fueron Pablo y los primeros creadores de la misión universal de la Iglesia, del oriente al occidente del Mediterráneo , pasando del mundo rural a los suburbios de las grandes ciudades del impero.

En esa línea, los cristianos se hicieron itinerantes, dejaron Jerusalén y recorrieron todas las tierras conocidas buscando hospitalidad y ofreciendo evangelio.

Es bueno recordar esta cosas en un tiempo de emigrantes (y de rechazo de emigración) como es el nuestro. Si cerramos el camino de los emigrantes no sólo les destruimos a ellos sino que, de un modo más hondo, nos destruimos a nosotros mismos, rechazando de esa forma el evangelio.

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Pedro Papa: Puente en la bruma, Roca sobre el caos

Presenté el último día (29.6.18) la figura y misión de Pedro en Mt 16, 13-19, texto clave del papado en la Iglesia católica. Hoy quiero evocar de manera más amplia su misión en el principio de la historia cristiana, para imaginar y anticipar lo que puede ser su futuro.

En esa línea le presento como Papa-Puente que lleva al otro lado brumoso del valle de la vida (imagen 1), siendo, al mismo tiempo Papa-Roca sobre el caos, en un Vaticano asentado sobre piedras menos firmes de otro tiempo.

Muchas veces he tenido ocasión de presentarle en este blog, por lo que ha sido su figura en la historia de la Iglesia Católica. Hoy le veo como Pedro-Puente (=Pontífice), siguiendo el camino de Jorge-Francisco Bergoglio.

Conozco mejor, por oficio, lo que hizo Pedro-Puente en el siglo I, que lo que debe hacer Francisco-Puente en el XXI. Por eso será más extensa mi visión retrospectiva que la prospectiva o de futuro.

No sé lo que Pedro-Francisco ha de hacer, pero pienso que debe abandonar (de un modo simbólico y también real) la Roca-Piedra Vaticana y volver al puente, sobre el abismo del tiempo, hacia el lado brumoso de la vida(como navegaba Pedro con Jesús en la barca del lago de Galilea, en medio de grandes tormentas).


En esa línea escribí hace tiempo un libro titulado Historia y futuro de los papas (Trotta, Madrid 2008, imagen 3) en el que evoco la imagen de Pedro como "roca sobre el caos/infierno"
(sobre esta roca edificaré mi Iglesia, y los poderes del abismo no podrán vencerla).

Siga leyendo quien quiera entender el pasado de Pedro en el comienzo de la Iglesia, viéndole como un hombre probado y comprometido, como puente sobre el valle, como roca sobre el abismo.

Siga pensando quien desee valorar el papado actual de Francisco, los puentes que él debe atravesar, los abismos que él debe superar a la luz de la misión de Pedro en el comienzo de la Iglesia.

Quizá otro día, en esta línea, evocaré el argumento de mi libro antiguo sobre el papado, en este tiempo nuevo de puentes sobre la niebla, de rocas sobre el abismo.

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De la Comisión Vaticana sobre la Ordenación de Mujeres

18.06.18 | 12:53. Archivado en mujer, Nuevo Testamento, Evangelios, Mnisterios

Phyllis Zagano, Sábado Santo. Un argumento para la restauración del diaconado femenino en la Iglesia Católica. Aletheia, Verbo Divino, Estella 2018, 256 págs.

El libro se presenta como una “investigación fiel sobre la viabilidad canónica del diaconado femenino, con un sólido análisis histórico y teológico. De esa forma ofrece una importante contribución al desarrollo de los ministerios de las mujeres en la Iglesia contemporánea”.

El texto original (Holy Saturday) fue publicado el año 2000 y tuvo una gran repercusión en el campo de la teología feminista y de los estudios históricos sobre el origen y despliegue de los ministerios femeninos en la Iglesia, de forma que el Papa Francisco la nombró miembro de la Comisión para el Estudio del Diaconado Femenino (2016).
La autora (1947) ha ejercido un papel significativo en la American Academy of Religion, la organización más importante en el estudio de diálogo entre las religiones en USA.

El título sitúa a las mujeres en el “sábado santo” de la Iglesia, es decir, en el momento clave de la Pascua en que las discípulas de Jesús, tras haber asistido a la muerte y entierro del Maestro, van a dirigirse al sepulcro para ungirle, como primeras diáconos (diaconisas, servidoras) de la iglesia, en la línea de Mc 15, 51 donde se dice que ellas "servían" a Jesús, ejerciendo la primera y más honda diaconía de la Iglesia, como muestra la portada de la edición inglesa del libro.

Significativamente, el libro se titula restauración del diaconado femenino, pero quizá debería decir re-creación, pues no se trata simplemente de volver a algo que ya hubo en la iglesia del principio (¡cosa lógica y buena!), sino de recrear los ministerios de la Iglesia, desde la perspectiva del mensaje-vida de Jesús y del momento actual de la Iglesia, siendo fieles a su tradición, pero siempre de un modo creador.

En este contexto quiero tratar del libro en sí, teniendo como fondo el tema del diaconado y ordenación de las mujeres. Cito al final, a modo de referencia, los miembros de la comisión que el Papa Francisco nombró para estudiar el tema del diaconado de las mujeres.

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17.6.18 Semilla que crece sola, grano de mostaza

17.06.18 | 00:51. Archivado en Domingo, dia de la Palabra, Evangelios

Nos domina el afán de producir, como si todo dependiera de nosotros..., como si lleváramos el mundo sobre nuestros hombros, nosotros demiurgos, nosotros creadores y gestores de la nueva humanidad.

Frente a esa impresión, propia del hombre fáustico,capaz de resolver por sí mismo todos los problemas de la historia, se elevan estas dos parábolas, que Marcos ha vinculado por su tema:

a. La parábola de la semilla que crece por sí sola...
La semilla de vida está sembrada, la ha sembrado de Dios. No tenemos nada que hacer, sino dejar que crezca, que la vida se expanda, que Dios la sustente y fructifique.

b. La semilla más pequeña de todas las posibles, de manera que prácticamente ni se ve... Y sin embargo es portadora del Reino. El Reino de Dios llega desde la pequeñez de la semilla, de la vida de Dios que está presente en el fondo de la historia....

No quiero introducir más el tema.Siga leyendo quien quiera penetrar en el enigma de la semilla de Dios somos en la tierra.

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A. Puig i Tàrrech, Diez textos gnósticos. Un libro clave

04.06.18 | 22:50. Archivado en Teología, Biblia, Nuevo Testamento, Evangelios

Puig i Tàrrech, A., Diez textos gnósticos. Traducción y comentarios, Verbo Divino, Estella 2018, 540 págs.

Digo que se trata de una obra "clave" porque es como una llave que nos permite entrar en la "cámara secreta" de un pensamiento cristiano, propio de los siglos II-IV d.C., que se ha mantenido en general en secreto (como apócrifo, escondido), pero que ha tenido una importancia enorme no sólo en el despliegue de la Iglesia cristiana sino en el pensamiento de occidente.

Su autor, Armand Puig i Tarrech, es profesor de Nuevo Testamento en la Facultad de San Paciá, de Barcelona, muy conocido entre los especialistas por sus trabajos de investigación sobre los evangelios, pero también conocido entre el gran público por sus obras de síntesis sobre la vida de Jesús y el cristianismo primitivo, escritas en catalán, francés y castellano.

Fruto de su interés por la literatura y el pensamiento cristiano primitivo es este libro, importante por las introducciones y comentarios, pero, sobre todo, por los textos que traduce y publica en castellano.

Existían ya algunas obras significativas sobre el tema, entre ellas las de: F. García Bazán, La Gnosis eterna. Antología de textos gnósticos griegos, latinos y coptos I-III (Madrid 2003-2009); J. Montserrat, Los gnósticos I-II (Madrid 1990) y A. Piñero (ed.), Textos Gnósticos. Biblioteca de Nag Hammadi I-III (Madrid 2007-2009).

Esas obras ofrecen una versión fundamental de la literatura y pensamiento gnóstico, desde una perspectiva histórico-filológica, pero sin insistir en el aspecto teológico, desde una perspectiva de pensamiento cristiano y de pensamiento en general. En esa clave de pensamiento y teología siguen siendo importantes los trabajos ya clásicos de A. Orbe, con otros libros H. Jonas, S. Petrement y H. Ch. Puech, por citar sólo tres más más conocidos.

En esa línea de edición y comentario de textos se sitúa esta obra de A. Puig, que consta de una introducción general (en la que sitúa e interpreta el fenómeno gnóstico “cristiano”) y cuatro partes:

A. Colección de sentencias de Jesús: (1) Evangelio de Tomás.
B. Obras doctrinales: (2) Evangelio de Felipe. (3) Evangelio de la Verdad.
C. Diálogos de revelación entre Jesús y sus discípulos: (4). Diálogo del Salvador (5). Evangelio de María (6) Primer Apocalipsis de Santiago (7) Apócrifo de Juan (8) Evangelio de Judas.
D. Apéndice: (9) Carta a Flora (10) Himno de la Perla.

A. Puig no ha publicado aquí todos los textos gnósticos (sólo diez), ni los que publica pertenecen a un mismo género literario y teológico, pero ellos ofrecen una visión fundamental del fenómeno gnóstico, desde una perspectiva de la vida eclesial de los siglos II-III y del pensamiento teológico. Es de A. Puig el mérito de la obra, pero a ese mérito debe añadirse el buen trabajo editorial de Verbo Divino, que se atreve a presentar en su catálogo una obra de fondo como ésta.
Presentación más extensa de la obra en http://www.verbodivino.es/libro/4624/diez-textos-gnosticos

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(Exor 3): Ascensión de Jesús, la misión de los exorcistas (Mc 16,15-20)

12.05.18 | 11:29. Archivado en Jesús, Espiritualidad, Judaísmo, Pascua, Evangelios

Presenté ayer el tema teológico de la Ascensión de Jesús, que la liturgia cristiana del día, y lo hice desde una perspectiva extensa de estudio de las religiones y del judaísmo tardío, situando ese misterio en el contexto de las ascensiones de Henoc, Elías y Moisés (con Mahoma) y de la Ascensión/Asunción de María, su Madre.

Al lado de esa visión hay en el NT al menos otras tres, que enmarcan y definen el misterio cristiano:

-- El Evangelio de Juan identifica la Ascensión con la Crucifixión: Jesús elevado en la Cruz "sube" (se introduce) en el misterio pleno de Dios y lo atrae todo hacia su Vida.

-- Mt 28, 16-20 interpreta la Ascensión como presencia misionera de Jesús en sus discípulos: Él se aparece en la Montaña de Pascua en Galilea y les envía al mundo entero, para así extender su "discipulado" (su experiencia de Dios y su tarea) a todas las naciones, diciendo: "y yo estaré con vosotros hasta el fin de los tiempos". Jesús no "sube" al cielo, sino que está en todos sus enviados y en los pobres del mundo (Mt 25,31-46).

-- La carta a los Hebreos... interpreta la Ascensión como ascenso del Cristo Crucificado en el Santuario del Cielo, en la fiesta universal del Yomm Kippur cristiano, para abrir así el camino de la nueva Humanidad reconciliada.

Pues bien, el evangelio de este domingo de la Ascensión está tomado del apéndice “canónico” (no del texto original) de Marcos, y es uno de los textos más significativos de la historia de la iglesia, "manual" de exorcistas y carismáticos.

-- Un texto extraño, abrupto, que rompe el "discurso" anterior de Marcos (que acaba en Mc 16, 8) y ofrece un compendio de la misión cristiana, desde una perspectiva carismática y milagrosa de decisión, valentía (osadía) y esperanza, pero con el riesgo de insistir en aspectos "milagrosos" que no responder al texto anterior del evangelio.

-- Un texto añadido por un "redactor" eclesial. A mediados del s. II, algunos manuscritos comenzaron a incluir tras Mc 16, 8 un apéndice, que antes circulaba quizá de forma independiente, con un compendio de experiencias pascuales, y un mandato misionero con la Ascensión del Señor (que ahora presentamos: Mt 16, 15-20). Este pasaje recoge, en forma de resumen o compendio, algunos testimonios fundamentales de la experiencia pascual y del comienzo de la Iglesia.

La inclusión hizo fortuna y desplazó, y luego eliminó del texto actual de Mc, otro final no canónico más pequeño. Desde entonces, este pasaje se añadw en los manuscritos más utilizados y en el texto "canónico" del Nuevo Testamento (A C D W)

-- Es un pasaje espléndido, que expresa la fe de una iglesia antigua, quizá la de Roma, un compendio del cristianismo de milagros, formulado de manera rompedora, radical. Éstos son los signos de la Ascensión y de la Fe en Cristo, conforme a este pasaje:

- expulsar demonios, liberar así a un mundo endemoniado,
- hablar todas las lenguas, abriendo un espacio universal de palabra,
- inmunizarte a todos los venenos, no dejar que el mal te invada,
- curar a los enfermos, hacer un mundo sano.

Este evangelio del domingo de la Ascensión ofrece el mejor "manual" de exorcistas y carismáticos de la Iglesia. Ninguno de los textos posteriores de la iglesia (ni los antiguos, como en de la imagen 2), ni los nuevos (como los que están surgiendo por doquier y ahora mismo se enseñan en el Congreso de Exorcistas de Roma) es superior a éste del final canónico de Marcos.

Esta experiencia está en el fondo de la Iglesia: Expulsar "demonios", curar enfermos, vivir en salud... hablar todas las lenguas... (como he puesto de relieve en mi Comentario de Marcos,VD, Estella 2013, imagen 3)

Esta postal reelabora un texto antiguo, insistiendo en la necesidad de recuperar desde el fondo del Evangelio de Marcos los "exorcismos" y "sanaciones", con la experiencia de salvación (que es la fe), pero sin condena expresa de los no creyentes, como se ha venido diciendo (la palabra aquí empleada, katakrinô, no significa sin más condenar, sino dejar en manos del juicio de Dios en Cristo). Buen domingo a todos.

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Curso de exorcismos. 1 Jesús exorcista

07.05.18 | 09:17. Archivado en Iglesia Instituciones, Jesús, Amor, Evangelios

De los exorcismos siguen trabando hoy películas y novelas que exploran en miedo y la disociación personal y social de personas que habitan en el borde de locuras violentas y auto-destructoras (imagen 1).

De los exorcismos tratan también ciertos cursos de Iglesia Católica, organizados por instituciones como los Legionarios de C. (imagen 2), que quieren retomar así (con éxito a mi juicio poco claro) algunas claves del compromiso de Jesús a favor de la persona.

No voy en contra de una cosa ni la otra, pero pienso que el tema de fondo de los exorcismos "cristianos" es más serio en plano de "salud integral" y ha de plantearse desde cuatro perspectiva complementarias:

-- Desde un estudio más hondo del proyecto humanizador de Jesús al servicio de la verdad, del amor libertad de los hombres. Jesús fue exorcista porque amaba de un modo radical, porque liberaba la más honda verdad de los hombres, con fuerte compromiso de presencia sanadora (por su propia vida).

-- el único exorcismo real es una terapia de amor integral a las personas, en linea individual y social, con métodos y análisis clínicos (resulta esencial la medicina y la psicología al servicio de los hombres reales), con presencia afectiva, iluminación interior.

-- Quizá en un tercer momento se puedan proponer desde la Iglesia Católica (y desde otras iglesias cristianas y confesiones religiosas) métodos y caminos de presencia sanadora en el mundo de las más grandes enfermedades psico-sociales y psico-somáticas, sabiendo que exorcistas hemos de ser todos, en la línea de Jesús, no algunos privilegiados porque han hecho cursos en Roma.

-- Finalmente, los exorcismos están vinculados a una terapia integral, vinculada al cambio económico, político y religioso... como muestra el relato de las Tentaciones de Jesús, que es su gran lección sobre los exorcismos, contra el Diablo que quiere dominar el mundo con un tipo de pan sin libertad, de dominio político sin humanidad y de religión sin libertad personal.

Aquí no puedo ocuparte de esos cuatro niveles, de manera que me centro en el primero, en la vida y proyecto de Jesús exorcista. Buena semana a todos. El tema ha sido básicamente expuesto en mi Historia de Jesús.

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