El blog de X. Pikaza

D 19.8.18. Jn 6: Mi carne es comida. Nueva eucaristía, una iglesia distinta

Tiempo ordinario. Juan 6,51-58. He venido presentando en los domingos anteriores el “sermón del pan de vida” de Jn 6, con diversos rasgos de su visión de la eucaristía, desde una perspectiva mística, personal y social.

Desde ese fondo, sabiendo que “nuestra carne” es comida, quiero proponer y celebrar una nueva eucaristía.

Eso implica un cambio total, pues la iglesia católica ha sido, en los últimos siglos, un inmenso “aparato” litúrgico y jerárquico, personal y social, encargado de mantener un tipo de celebración, que ahora, entrado el siglo XXI, ha quedado “seco” (al menos en el hemisferio norte), pues no queda ya casi nada de la vieja eucaristía. Los números son claros;

‒ Donde antes (hace cincuenta años) venían a celebrar (oír) misa 300 personas ahora muy a duras penas llegan a 30 (y el número descenderá)

‒ El “aparato clerical” montado para esa celebración se resquebraja, por más heroicos y santos que sean la mayoría de sus miembros (a pesar de los escándalos que algunos pregonan).

Por exigencia de este tiempo y por fidelidad al evangelio, ha llegado el momento de replantear el tema de forma muy “mística” (de comprensión de la vida en Cristo) y muy personal y social”, redescubriendo el sentido de la “celebración” cristiana de Jesús, como experiencia y tarea radical de comunicación (de ser y vivir unos en otros).

Nos hallamos ante una nueva y antigua misión (misa y misión significa en realidad lo mismo: envío): re-descubrir y re-crear el evangelio, partiendo del evangelio de hoy, que con lenguaje durísimo y muy dulce (comernos: comer unos la carne de los otros) nos sitúa ante la experiencia radical de la fe (creer y crear la vida como don compartido: eso es Dios), expresada y realizada en forma de comida.

Lo que la “misa” celebra es que los unos vivimos de (en) los otros, para formar así un “pueblo en Dios” (=una humanidad solidaria), en gozo mutuo, en experiencia y esperanza de resurrección (resucitamos y vivimos en la vida de aquellos a quienes damos la vida).

En la primera imagen, tomada de un icono armenio, vemos a Jesús que se identifica con la “cruz abierta en forma de pan/circunferencia/mesa”, como Vida que se entrega y comparte (en forma universal) con todos los hombres representados por los once (doce menos Judas que prefiere salir con su bolsa del círculo de vida compartida).

Jesús nos introduce así en su mesa redonda (un cuerpo, un pan), de forma su somos “eucaristía”, pues somos (nos hacemos) Dios en Cristo al dar y compartir la vida unos con otros, esto es, al decir "que mi carne es comida", haciendo que así sea.

Las imágenes que siguen evocan otros aspectos y elementos de la eucaristía, con rasgos que quizá debemos abandonar y otros que debemos potenciar (otras). Vea el lector lo que conviene en cada caso.

Sólo me queda recordar que el tema de fondo está tomada de un par de entradas de mi Diccionario de la Biblia. Buen domingo a todos, y siga leyendo quien lo quiere (quien esté dispuesto a ser eucaristía, haciendo a la vez que las eucaristía litúrgicas que celebramos sean distintas, según el evangelio.

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27.V.10. No hay tarea más urgente que "conocer" la Trinidad

Domingo de la Trinidad La Trinidad no es un dogma separado de la Biblia o de la Iglesia, pero en el centro de la Biblia Cristiana y de la vida de la Iglesia se encuentra el misterio de Dios, que conocemos por Jesús y compartimos por el Espíritu santo, en su unión y diferencias.

Esos tres, que son uno, en amor y vida, constituyen lo que, con palabra imperfecta, pero quizá imprescindible, llamamos Trinidad, para confesar por ella que el Dios de los hombres es dinamismo de vida e impulso de amor en la misma historia de los hombres.

Entendida así, la Trinidad constituye, con la Encarnación, el centro del misterio cristiano: por ella sentimos y sabemos que Dios es fuente inagotable y comunión creadora de amor que anima y sostiene la historia de los hombres.

No es un concepto, ni es objeto de una posible especulación (tres son uno, uno es tres), sino el descubrimiento único y siempre nuevo de la riqueza de Dios, que para los cristianos se revela por Jesús, a quien ellos han visto y confesado como Hijo de Dios (Hombre verdadero) y Dador del Espíritu, es decir, promotor de nueva Humanidad. En ese sentido he querido decir que no hay tarea más urgente que conocer y "vivir" la Trinidad.

No es una verdad que ha de añadirse a otras posibles verdades de fe igualmente obligatorias y enigmáticas, sino que ella es el dogma, esto es, el don glorioso, luminoso, jubiloso en que se fundan todos los restantes dones y tareas de la confesión cristiana; es la verdad donde se apoyan y reciben su sentido las afirmaciones del símbolo de fe y la vida de aquellos que confiesan que todo lo que existe es un regalo y comunión de amor en Cristo.

No es un dogma independiente, a nadie se le obliga en la iglesia a confesar "yo creo en la Trinidad", pero a todos se le pide que descubran y digan, con amor gozoso: "yo creo y confío en Dios, creo en Jesús y le sigo, recibo su Espíritu". De esa forma lo entendemos de ahora en adelante, como expresión y compendio de la vida de Dios y del amor que es comunión abierta a todos los hombres y mujeres en la historia.

Su verdad es ante todo un don, regalo de amor que reciben de manera inmerecida los creyentes; pero ella puede entenderse también como principio de todo saber racional, de todo amor y pensamiento, tesoro que los cristianos ofrecen gozosos a los hombres y mujeres de la tierra, sin imponer ni pedir nada: ¡gratis han recibido, gratis quieren darlo, como portadores del Dios de la Gracia! (cf. Mt 10, 8).

Imagen 1: Trinidad angélica, icono simbólico de la Iglesia de Oriente
Imagen 2 y 3: Ermita de la Trinidad sobre el Mendaur, en Ituren, Navarra, expresión de fe del pueblo ante Misterio. La semana pasada he despertado todo los días con la esperanza de ver cómo el sol alumbraba en la altura sus paredes blancas, desde Donamaria.

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Representar la Trinidad ¿Espíritu Santo mujer? (Benedicto XIV: SN 1745).

El motivo que hoy expongo, como preparación para la fiesta de la Trinidad (27.5.18), puede parecer banal, pero es uno de los más importantes que se pueden plantear en teología y en la vida de la Iglesia.

Así puede evocarlo esta hermosa imagen del Espíritu Santo como Mujer (o joven asexuado) que se le apareció a Santa Crescencia de Keufbeuron, imagen cuya devoción ella propagó, siendo "criticada" por el Papa Benedicto XIV, con "sabias razones", pero quizá sin razón de fondo, como podrá ver quien siga leyendo. Éstos son los temas de fondo:

1. La visión femenina del Espíritu Santo (y de la Trinidad) es un tema que se viene planteando en teología desde hace casi 100 años, desde perspectivas distintas, por autores tan significativos como H. Urs von Balthasar, L. Boff y A. Amato.

2. Es importante la posibilidad (¿necesidad?) de crear unos ministerios femeninos en la Iglesia, o de abrir los actuales a mujeres. Sobre ese tema acaba de decir, por ejemplo, el Card. Brandmüller (cf. RD 15.5.118) que quien eso defiende “es un hereje o está excomulgado”. Mejor sería preguntarse si es Brandmüller quien va en contra de la verdadera la comunión de la Iglesia (por muy cardenal que sea).

3. Es necesario estudiar y actualizar la revelación de Dios y la función de la mujer, en cuanto mujer y persona, en el despliegue y vida de la iglesia.
Es importante el tema de un tipo de homosexualidad en cierto clero de la Iglesia, que muchas veces se vincula (al menos implícitamente, y casi siempre con falsedad) con la pederastia y el celibato, cosas que son muy distintas. El asunto no es claro y estos días han saltado chispas (y no de fuego de amor) desde Chile al Vaticano, y no parece que puedan resolverse con los planteamientos actuales de la Iglesia

Entre esos temas puede parecer menos importante el de “pintar la Trinidad” (o el Espíritu Santo) con rasgos femeninos o masculinos. En ese contexto se pueden y deben ofrecer unos principios:

1. A Dios se le ha representado (verbal y pictóricamente) como Padre (varón), pero quizá se le debería presentar, con tanta o más razón como Madre o como Mujer joven (o incluso como niño/niña, cf. imágenes). El tema se halla absolutamente abierto.

2. Ciertamente, Jesús Hijo de Dios ha sido Varón, pero no es redentor y salvador por varón (macho), sino por persona, en griego de los credos por ser anthropos.

3. Del Espíritu Santo se dice que es “persona” de otra forma, ser dual, amor mutuo… en forma de fuego o paloma, con tempestad y viento, suave o impetuoso. Algunos grandísimos santos, como Santa Crescencia de Keufbeuren (1662-1784) le vieron y pintaron como mujer, y así le han visto otros muchos.

4. En los dos últimos siglos, los niños que han visto a una “Señora” han dicho (= o les han dicho) que era la Virgen, y así se la venera en lugares como Lourdes o Fátima, con aprovechamiento de muchos fieles. Pero cuando, a principios del siglo XVIII Crescencia, santa vio a la misma Señora pensó y dijo, con honda teología, que era el Espíritu Santo (en forma de mujer, o quizá de joven doncel asexuado).

5. Ese tema preocupó mucho a Benedicto XIV (Prospero Lambertini), uno de los papas más cultos y prudentes de todos los tiempos (1740 al 1758), que estudio bien la cuestión, con los mejores teólogos del tiempo, y escribió una carta (Sollicitudini Nostrae), al obispo de Augsburgo, Alemania, que le había planteado unas preguntas sobre la conveniencia de aprobar el culto de cierta imagen impulsada por Santa Crescencia (a la que algunos querían ya beatificar), en la que el Espíritu Santo aparecía representado bajo la figura de un hermoso joven de carácter axesuado (más mujer que varón). El Papa Lambertini aprovechó la ocasión para desarrollar con gran rigor la doctrina de las imágenes de la Trinidad, siguiendo la tradición de la Iglesia y teniendo en cuenta el parecer de los mejores teólogos y estudiosos de la pintura de su tiempo y de los dos siglos anteriores.

Con esa ocasión quiero desarrollar el tema, que he debido estudiar con más detalle en mi Enchiridion Trinitatis. Espero que el mismo lector saque las conclusiones pertinentes.

1. Imágenes 1-2: El Espíritu Santo como mujer (o joven asexuado) y como niño/niña, cuya devoción era propagada por Santa Crescencia (y que se sigue propagando en su nombre en ciertas iglesias, tras su canonización el año 2001). Benedicto XIV no se mostró favorable a esas imágenes, como verá quien siga leyendo

2. Imágenes 2-4: Representaciones antropomórficas de la Trinidad, que el Papa Benedicto XIV miró también con prevención.

3. Sobre Santa Crescencia (1662-1884, canonizada por Juan Pablo II el año 2001) y su influjo en la Iglesi, cf. http://www.franciscanos.org/osservatore/mariacrescencia.htm (habría que pensar por qué sólo Juan Pablo II, que veía también de algún modo al Espíritu Santo como Mujer canonizó a Crescencia, dos siglos y medio después de su muerte).

4. Bibliografía: Cf. F. BOESPFLUG, Dieu dans l'art. Sollicitudini Nostrae de Benoit XIV (1745) et l'affaire Crescence de Kaufbeuren, Cerf, Paris 1984, 21-61; E. TOURÓN DEL PIE, La iconografía mercedaria en Interián de Ayala, O. de M. (1657-1730) Estudios 151 (1985) 357-380. Cf. también, varios: La Trinidad en el Arte, SET, Salamanca 2004. Para imágenes trinitarias en el arte: GERMÁN DE PAMPLONA, Iconografía de la Santísima Trinidad en el arte medieval español, CSIC, Madrid 1970

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Santa María de Pentecostés


María, la Madre de Jesús, aparece vinculada en Hech 1, 13-14 y Hch 2 con la venida y presencia del Espíritu Santo, de forma que Dios ratifica en el gesto y camino de la Anunciación:

-- En la Anunciación (Lc 1, 26-38) ella sola recibe (aunque como representante de todas las mujeres) el Espíritu de Dios, para así ser Madre de Jesús.

-- En Pentecostés (Hch 1-2) ella lo recibe con todos los creyentes, en el principio de la iglesia. De esa forma culmina el camino iniciado en la Anunciación, pasando de la promesa de Israel a la experiencia y plenitud de la iglesia. Así dice el texto:

«Subieron a la sala superior donde se alojaban. Eran Pedro, Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago el de Alfeo y Simón el celota y Judas el de Santiago. Todos estos perseveraban con un mismo interés en la oración, junto con algunas mujeres y María, la madre de Jesús, y sus hermanos» (Hch 1,13-14).

En ese contexto quiero evocar de un modo sencillo (sin un estudio crítico de los hechos en su aspecto externo) el sentido alcance de la presencia de María en Pentecostés (como persona individual y como representante de toda la Iglesia), partiendo de reflexiones extendidas en varias entradas del Gran Diccionario de la Biblia (Verbo Divino, Estella 2015)

-- María está presente en el comienzo de la Iglesia: ella ha realizado el camino de la fe y, unida a unos grupos especiales de seguidores de Jesús, forma parte de la Iglesia originaria.

-- María ha recibido el Espíritu de Pentecostés, culminando de esa forma el camino que había comenzado con la anunciación.

-- Ya no recibe el Espíritu de maternidad para engendrar al Cristo sino que recibe y comparte con los restantes cristianos el Espíritu Pascual de libertad y unión fraterna que le ofrece el mismo Jesús resucitado.

Estos son los temas que ahora trataremos, para terminar uniendo en perspectiva pneumatológica y mariana los motivos de la anunciación y pentecostés. Buen día a todos.
-- En la imagen 1 (de El Greco), María aparece como receptora privilegiada (central) del Espíritu Santo, entre los "apóstoles" (con otra mujer, que debe ser Magdalena). Significativamente no aparecen los hermanos de Jesús.
-- En la imagen 2 María se identifica (al menos virtualmente) con el Espíritu Santo (una tesis defendida, al menos en principio, por L. Boff, Urs von Balthasar y otros teólogos).
-- En la imagen final... una visión de oriente. En vez de María aparece la llama de Dios.

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Pikaza: Teodicea y Trinidad 2/ (Enrique Gómez)

Publiqué ayer la primera parte de la recensión que el Prof. Enrique Gómez acaba de publicar en la revista Estudios Trinitarios sobre mis dos obras: Teodicea y Trinidad.

A ellas se debe añadir obra obra de tipo más enciclopédico (Enquiridion Trinitatis) en la que recojo algunos textos fundamentales sobre la doctrina y teología trinitaria de las diversas confesiones cristianas.

Más de una vez he presentado en este blog mi visión de la trinidad, como misterio de Dios, mirada desde diversas perspectivas. Aquí agradezco una vez más la recensión del Prof. Gómez, que ha sabido situar mis obras en el contexto de la teología actual, ayudándome a plantearlas y entenderlas mejor.

En esta segunda parte de su estudio, el prof. Gómez se ocupa especialmente de la expresión trinitaria del misterio cristiano, desde la perspectiva del itinerario de Dios a los hombre.

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Isabel de la Trinidad y los siete santos de Francisco

16.10.16 | 09:44. Archivado en Santos, Amigos, la voz de los, Trinidad, Dios cristiano

En este momento (10 de la mañana del 10.X.16), el Papa Francisco está comenzando la ceremonia de canonización de siete cristianos ejemplares, cada uno de una tierra, cada uno con un carisma y testimonio de fe:

el niño mexicano José Sánchez, testigo de la fe y mártir, en tiempos de persecución, una infancia de Dios,

el sacerdote argentino José Gabriel del Rosario Brochero, cristiano de a pie, hermano de los pobres, nuevo tipo de ministro del evangelio,

el obispo español Manuel González García, hombre de Dios, apóstol de la eucaristía, del que tanto me hablaba su sobrino J. M. González Ruiz (un obispo puede ser santo, me decía...)

el mártir francés Salomone Leclercq (Guillaume-Nicolas-Louis Leclercq), de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, testigo de una fe comprometida

Lodovico Pavoni, sacerdote italiano, fundador de la Congregación de los Hijos de María Inmaculada,

Alfonso María Fusco, sacerdote italiano y fundador de la Congregación de las Hermanas de San Juan Bautista,

Sor Isabel de la Santísima Trinidad (Elisabeth Catez), de Francia, monja profesa de la Orden de los Carmelitas Descalzos.

Esta canonización es una macro-fiesta para todos los cristianos, un ramo de santos muy distintos, muy cercanos...Cada uno de ellos necesitaría una biografía comentada... Son los siete santos de Francisco.

Entre los que yo conozco y admiro más está el Cura Brochero de Argentina, del que siempre me han hablado, y don Pavoni (fundador de los pavonianos, entre los que he tenido muchos alumnos y amigos...). Cada uno de los nuevos santos, uno a uno, es un testigo de la vida de Dios en los hombres. Son, como he dicho, los siete santos de Francisco.

Pero de un modo especial he conocido y querido a Sor Isabel de la Trinidad, de la que he tratado con abundancia en mis clases. De ella ofrezco la semblanza escrita por Emilia Castellano, en el Diccionario de Pensadores Cristianos.Gracias, Emilia.

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Pensar la Trinidad, Ricardo de San Víctor

24.05.16 | 12:41. Archivado en Dios, Amor, Trinidad, Dios cristiano

He presentado hace tres días la nueva edición del Tratado de Ricardo de San Víctor, la Trinidad, para detenerme después en la perijóresis o movimiento trinitario (como danza, como itinerario de amor).

Hoy quiero centrarme una vez más en el pensamiento de Ricardo de San Víctor, tal como lo presento en mi libro trinidad, itinerario de Dios al hombre (Sígueme, Salamanca 2015).

Quiero así que los amigos de la teología puedan detenerse en el misterio del Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, esta semana de la Trinidad. Tanto el libro de Ricardo como mi comentario podrán serviles de ayuda. Pero les ayudará sobre todo la lectura del Evangelio, entendido como "viaje al interior de Dios", en la línea de mi postal del pasado 19, donde exponía en esa línea el evangelio de Mateo.

Buena Semana de la Trinidad a todos.

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Trinidad, camino y danza de Dios. La perijoresis

22.05.16 | 08:07. Archivado en Dios, Filosofía, pensamiento, Trinidad, Dios cristiano

Celebra hoy la Iglesia (22.5.16),la fiesta de la Trinidad y quiero aquí presentarla como camino y danza de Dios, siguiendo una antigua tradición de la liturgia y teología de la Iglesia de Oriente y Occidente.

El P. Marcelo Bravo Pereira, Prof. Agregado de la facultad de Teología del Ateneo P. Regina Apostolorum (Roma), acaba de interesarse por mi visión de la perijóresis (danza trinitaria), tal como yo la había expuesto en una "postal" del 26 de junio del año 2009, distinguiendo entre danza y camino de Dios, apelando para ello a la tradición de los Padres de la Iglesia Griega.

Me ha interesado mucho su certera reflexión sobre el tema, que yo había expuesto también en un libro posterior, titulado Trinidad. Itinerario de Dios al Hombre (Sígueme, Salamanca 2015, págs. 460-466), situando el sentido de la perijóresis o danza/camino de Dios en el despliegue de la teología griega y latina.

Con esta ocasión, en este día de fiesta solemne, he querido precisar mi visión del tema, distinguiendo los dos matices de la perijóresis como danza (del griego joros) y como marcha o camino de avance (de jôreô), como seguiré indicando en lo que sigue.

Esta reflexón puede resultar en principio algo difícil para el menos iniciado, pero, si vence su primera dificultad, podrá descubrir su hondura y belleza abismal, no por lo que yo diga, sino por que supone el Dios cristiano, como camino de vida que se abre al futuro (en línea que avanza) y como danza circular (encuentro de amor entre personas).

Siga quien desee, siga quien se atreva a pensar e imaginar, porque la Trinidad forma parte del imaginario religioso y social de occidente, en línea de descubrimiento originario de la vida y de expresión del misterio de Jesús.

El tema lo merece. No hay nada más hondo y gozoso que pensar sobre Dios y disfrutar de su presencia.

Nada es para el cristiano más lleno de misterio y belleza que el signo trinitario de la cruz, en el nombre del Padre del Hijo del Espíritu, no como algo que está fuera de nosotros, sino como la verdad de nuestra vida, pues en ese Dios somos, nos movemos y existimos.

Buen día de la Trinidad a todos.

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22. 5. 16. Fiesta de la Trinidad, con Ricardo de San Víctor

Difícil es entrar en la fiesta de la Trinidad con mejor pie que volviendo a la obra clásica de Ricardo de San Víctor, que fue un monje de la Abadía de San Víctor en Paris, en el siglo XII.

Era de origen británico, especialista en oración, maestro de novicios, buen agustiniano, experto en el amor como principio de toda comunicación y toda vida, tanto en Dios como en la historia de los hombres.

Ricardo se mantuvo fiel a la gran tradición de la Iglesia, se inspiró en San Agustín, tomó como clave de bóveda de su pensamiento la comunidad de vida entre los hombres, y presentó de esa manera al mismo Dios, como génesis (despliegue) de amor y como amor cumplido (en comunión), tanto en la eternidad como en la historia de los hombres.

En esa línea quiso definir al ser humano como "ex-sistencia", una persona que proviene del amor de otras personas y que sólo tiene entidad en sí (sistencia) al ser desde (ex-) y al entregarse desde sí, viviendo de esa forma en otros y con otros.


Desde ese fondo escribió este tratado de la Trinidad, el más perfecto de todos los que se han escrito, de un modo unitario, tanto en oriente como en occidente, en un momento en que las iglesias no se hallaban todavía plenamente divididas, antes de la irrupción de la "escolástica" del siglo XIII, que ha marcado hasta hoy la historia de la teología y de la iglesia de occidente.

Éste es el mejor canto que yo puedo elevar a la Trinitas-Unus-Deus, al Dios que es Padre, es Hijo y es Espíritu esta víspera de su fiesta.

He desarrollado el tema en otras ocasiones. Hoy quiero presentar gozosamente la traducción castellana de este libro, aquí precisamente, en Salamanca, en le Editorial Sígueme, a la que felicito por el buen trabajo realizado, al servicio de todos los amigos de los buenos libros sobre Dios. Buen día a todos.
Imagen 2: Maestro de San Víctor enseñando

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Dom 22.5.16. Trinidad, viaje al interior de Dios y al exterior de los hombres (con Mateo)

Celebra este domingo la iglesia la Fiesta de la Trinidad, como culmen y compendio de todas las fiestas del año: del Dios que es Padre, es Hijo y es Espíritu.

La formulación más clara de la Trinidad la ofrece el final Evangelio de Mateo, que culmina con la gran palabra del envío:

Id al mundo entero,
ofreced este camino (evangelio) a todas las naciones,
bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo,
y yo (Jesús) estaré con vosotros hasta el fin de los tiempos.

Éste es el desenlace y fin del evangelio, que hoy quiero interpretar como viaje al interior de Dios, siguiendo el esquema y camino del evangelio de Mat3eo, con los textos más significativos que van jalonando esa marcha, con Jesús, desde su nacimiento hasta su pascua.

-- Es un viaje al interior de Dios, como vida de amor que se revela en la historia de los hombres, vida que los textos primordiales de Mateo (1, 18-25; 3, 17-17; 11, 25-30; 17, 1-8 y sobre todo 28, 16-20) interpretan y entienden como Padre, Hijo y Espíritu Santo.

-- Es un viaje que culmina en forma de Universalidad Humana, pues el Dios Padre, Hijo y Espíritu vincula en amor (en futuro de salvación) a todos los pueblos de la tierra, judíos y gentiles, cristianos y no cristianos. De esa forma, el vieja al interior se convierte en viaje al exterior de todos los hombres y mujeres.

Como verá el lector por la imagen, presentaré los momentos básicos de este "viaje trinitario", al interior de Dios y al Exterior de todos los hombres, en una Vigilia de Oración y Reflexión, que se celebrará en Valencia, el próximo sábado.

Allí invito a los que quieran acudir. Los otros podrán ver el esquema general, con los momentos básicos de este gran gran camino: Cuanto más entremos en Dios más podremos extendernos en solidaridad de amor y justicia hacia todos los hombres y mujeres de la tierra, porque el interior de Dios es principio de reconciliación y unidad (en la diversidad) de todos los pueblos y personas del mundo.

En los días próximos, como corresponde a este fiesta, presentaré otras facetas del Dios Trinitario. Buen fin de semana a todos.

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Dom 17.4.16. Nadie podrá arrebataros de mi mano, yo y el Padre somos Uno

Dom 4 Pascua, ciclo C. Jn 10, 27-30. En el fondo de esta evangelio late el miedo al fracaso, al robo y a la muerte, con la promesa de Jesús, que supera ese miedo, robo y muerte:

¡No pereceréis, nadie podrá arrebatarlas de mi mano, porque el Padre y yo somos uno! No tengáis por tanto miedo.

a. EN UN MUNDO DONDE REINA EL MIEDO. Este evangelio responde a la angustia causada por los “malos pastores”, aquellos sicarios que dicen guardar a los demás, pero sólo quieren elevarse y triunfar a costa de otros, a quienes traen y llevan, manipulan y oprimen.

Son pastores bandidos, vampiros que chupan nuestra sangre, con nuestro dinero, de manera que estamos a su merced en el mundo… y encima salen en la propaganda y se llaman bienhechores. Y de esa forma sufrimos por su bomba, sus cuentas secretas, su mentira organizada, como sirios errantes entre fusil a un lado y alambrada al otro.


b. LA LLAMADA A LA CONFIANZA. Desde ese fondo resuena más fuerte el evangelio (todo Jn 10), como una invitación a la esperanza que culmina con un estallido de alegría y de seguridad: “Nadie podrá arrebatarlas de mi mano…”.

Jesús aseguró a los suyos y les dijo: Nadie podrá robar a mis ovejas (matarlas para siempre, destruirlas…), porque están conmigo, y Yo soy Uno con el Padre.

Éste es un tema muy concreto, de carácter político-social, de seguridad familiar y personal... pero, al mismo tiempo, sus palabras finales (¡yo el Padre somos Uno) desvelan y descorren el misterio más hondo de la teología, el sentido de la Trinidad, la presencia de Dios en nuestra vida.

Así se desvela el argumento final del evangelio: Mi Padre me las ha dado, y nadie me las podrá quitar (nadie podrá destruirlas), porue Yo y el Padre somos Uno (estamos unidos). Dios mismo nos da la mano por medio de Jesús, de manera que en él somos y vivimos, y él nos dice: “yo el Padre somos Uno”, y vosotros sois Uno con el Padre y Conmigo, en el Espíritu.

Éste es sentido más hondo de la revelación de Dios, es decir, de la Trinidad cristiana, centrada en el Cristo que defiende, protege y "unifica" a sus ovejas, es decir, a todos los hombres y mujeres que le escucha, con confían en él, por medio del Espíritu, por encima de los mares que amenazan, de los fusiles que persiguen, de los campos de concentración...

Nadie se había atrevido a decirlo (o lo había dicho sin verdadera profundidad, sin poner su vida al servició de la unidad de amor entre todos los hombres y mujeres).

Jesús lo ha dicho con toda su verdad verdad: Yo el Padre somos Uno en el Espíritu, somos Trinidad de amor, que es comunión para los hombres...

Jesús lo ha dicho, de un modo consecuente: Yo puedo defender y reunir en amor a todas las ovejas, no sólo en el cielo (imagen 1: Catacumbas...), sino en la misma tierra, pues todos los hombres y mujeres forman parte de nuestra comunión, de la comunión de amor que yo formo con el Padre en el Espíritu.

Y si él lo ha dicho podemos decirlo con él: Yo y el Padre somos Uno, en él vivimos, nos movemos somos (Hch 17). Así podemos abrir un espacio de amor y acogida para todos, si somos creyentes.

Buen fin de semana a todos.

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Karl Rahner, hace treinta y dos años (30.3.1984)

30.03.16 | 16:15. Archivado en Dios, Teólogos, Teología, Trinidad, Dios cristiano

Hace treinta y dos años, un día como hoy, entrada la primavera, murió K. Rahner, el que ha sido quizá el mayor de los teólogos cristianos del siglo XX.

Los que hemos estudiado su vida, los que le hemos conocido y querido, recordamos esta fecha, una vez más, manteniendo vivo su recuerdo, su libertad personal, su agudo pensamiento, su amor al hombre, a través de la Iglesia de Cristo.

Su figura está en la tapa de mi Diccionario de Pensadores Cristianos,

-- debajo de Juan de la Cruz, encima de Joseph Ratzinger,

-- a la derecha de Juan Damasceno, a la izquierda de Basilio el Grande ¡buena compañía!

Con este motivo quiero recordar una vez más su figura, tomando las páginas que le dediqué en el Diccionario (740-749). Muchos de nosotros no seríamos lo que somos, ni pensaríamos como pensamos, si no le hubiéramos conocido.

Llevamos 32 años sin él... Pero su vida vive en Dios, y su pensamiento sigue sigue siendo una semilla en nuestra tierra.

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Domingo, 16 de diciembre

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