El blog de X. Pikaza

¿No sufriría menoscabo si hubiese nacido de un matrimonio norma? (J. Ratzinger)

22.02.17 | 23:46. Archivado en Jesús, Nuevo Testamento, María, Adviento - Navidad, Familia

Esta famosa sentencia de Ratzinger (la filiación divina de Jesús no sufriría menoscabo si hubiese nacido de un matrimonio normal), tomada de su Introducción al Cristianismo, que cité con más detalle en la última postal, resulta por un lado positiva, pues supera el nivel biologista de la concepción de Jesús, pero, al mismo tiempo, en otro plano, me parece profundamente desafortunada, por dos razones principales que presentaré primero en resumen y que después desarrollaré en la línea del evangelio de Lucas.

La frase suena así en su original germano: “die Lehre vomGottsein Jesu würde nicht angetastet, wenn Jesus aus einer normalen menschlichen Ehe hervorgegangen wäre...“ (Einf. in das Christentum, Kösel V., München 229). No hay equívoco en la traducción.

Pues bien, este juicio de Ratzinger resulta a mi entender desafortunado en su contexto y trasfondo teológico:

1. Porque va en contra del Grundaxiom de la teología trinitaria, formulado por K. Rahner y aceptado por el conjunto de la teología actual: La inmanencia (el ser profundo) de Dios se expresa en su economía salvadora (y viceversa). Pues bien, en contra de eso, conforme a la visión de Ratzinger, el ser divino de Jesús es independiente de su “encarnación” (de su forma de hacerse humano, de su mensaje y vida, y de su muerte).

Ratzinger sigue así una visión “alejandrina” de la Encarnación, que en el fondo no es tal, pues Dios no se hace radicalmente humano (en la línea de Jn 1, 14), sino que asume de alguna forma al hombre, en una línea que se acerca a la gnosis, rechazada por la Iglesia antigua. Lo que dice Ratzinger (que la encarnación no añade nada al ser divino del Hijo de Dios) nos parece, al menos, desafortunado.

2. Porque va en contra de la dignidad de la concepción y del nacimiento humano…, como si nacer de un modo “integral” (en un matrimonio normal, es decir, por el encuentro de amor hombre-mujer, es decir, de dos personas) fuera en el fondo secundario. En contra de eso, la iglesia antigua (representada por Mateo y Lucas) ha sabido que el “nacimiento de Jesús” forma parte del despliegue de Dios. En otro tiempo, eso se daba por supuesto al afirmar que “nació de María virgen” (es decir, del amor pleno de María, en cuerpo y alma, con lo que ello implica)… pero en la teología alejandrina y luego en cierto “idealismo” cristiano de tipo gnóstico o doceta ha tendido a olvidarse (como solía decir K.Rahner). Teogo la impresión de que en el fondo el pensamiento de Ratzinger sigue siendo doceta, pues no asume las consecuencias de la encarnación de Dios, en plano personal y social.

Estas afirmaciones deberían precisarse y discutirse de un modo mucho más profundo, pero las asumen casi todos los exegetas católicos y gran parte de los dogmáticos. Aquí no puedo desarrollar el tema. Por eso me limito a presentar una lectura abierta del evangelio de la infancia de Lucas, en línea de encarnación total del Hijo de Dios. Perdonen mi juicio que puede ser algo duro los amigos de J. Ratzinger, a quien considero un teólogo genial… pero un teólogo que debe ser repensado y superado desde el evangelio.

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Reprimir el deseo o cumplirlo “cristianamente”

14.02.17 | 14:01. Archivado en Santos, hombre, Amigos, la voz de los, Familia

Me escribe XXX: Amigo Xabier, quiero pedirte un favor: ¿podrías publicar esta pequeña reflexión sobre la charla de Philippe Ariño en tu blog?

Aquí va la información: http://www.dosmanzanas.com/2017/02/el-arzobispado-de-barcelona-que-no-permitio-una-conferencia-del-sacerdote-gay-krzysztof-charamsa-da-ahora-voz-a-un-homosexual-homofobo.html)?

(Nota de X. P. También El País se ha ocupado del tema
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2017/02/12/catalunya/1486930066_694789.html)

Me ha parecido que la breve reflexión que te adjunto puede ayudar a algunos, y que la atalaya de tu bitácora puede servir para que llegue a más gente. En esto, como en todo, con completa libertad por tu parte, que yo aceptaré como es obvio. Lo único, como en otras ocasiones, es que no aparezca mi nombre real. Por desgracia, aún gente como Ariño puede hablar, mientras que los que le podríamos discutir desde posturas internas en la iglesia no podemos...

((Nota de X. P.: XXX es un hombre espléndido, como persona, como amigo y como cristiano comprometido, y siento que tenga que hacerlo en secreto y con pseudónimo, como en una antigua película tres equis. Publico gustoso su reflexión, con la que concuerdo. Añado después una anotaciones mías.

1. PHILIPPE ARIÑO:
¿DOLOR DEL DESEO HOMOSEXUAL? ¿O DOLOR DEL DESEO A SECAS? (XXX)

Escribo esta reflexión con menos calma de la que desearía al tener poco tiempo, pero impelido ante la charla de Philippe Ariño en Barcelona. Con anterioridad he tenido ocasión de leer y conocer lo que plantea este activista católico homosexual pro-abstinencia. Creo que el desafío planteado por Ariño es de mayor calado que el de otros gais que pregonan la abstinencia y por ello creo que la respuesta debe ser más cuidada.

No estamos ante una persona poco formada o que sin más haya vivido reprimiendo sus deseos toda la vida. Al contrario, Ariño llegó a tener cierta notoriedad en el mundo gay, y llegó a escribir un Diccionario de culturas gais y lésbicas. No es un ignorante que ahora hable sin ton ni son. Tiene un gran bagaje cultural y capacidad de expresión; y las pone al servicio de su mensaje. Por ello, la respuesta tiene que estar a la altura. Las descalificaciones de trazo grueso no ayudan.

En el origen de su postura hay una experiencia dolorosa que él ha elaborado con notable potencia intelectual. Él ha vivido su sexualidad y su deseo como fuente de tensiones y de sufrimiento. A partir de ahí interpreta que este dolor venía acompañado de su homo-sexualidad, y no de la sexualidad y el deseo a secas (esto es importante). Luego considera que la solución es abstenerse de “ejercerla” viviendo en abstinencia, esto es, “ahorrándose” los riesgos de intentar alcanzar los objetos del deseo sexual y erótico. Y por último, universaliza estos dos elementos: su conclusión de que el deseo homosexual —y no el deseo erótico o sexual en general— va acompañado de riesgo y dolor; y la conclusión de que hay que abstenerse. Todo esto lo combina finalmente con la teología del cuerpo dominante en la iglesia del cuerpo (la complementariedad varón-mujer como sine qua non de toda relación sexual válida) y ya tenemos el conjunto.

El problema principal de Ariño es que busca una interpretación objetiva de su vivencia y que de ahí deriva una aplicación a todas las personas con deseo homosexual, no necesariamente homosexuales, también bisexuales o heterosexuales.

Su vivencia íntima merece el máximo respeto, pero cuando hace de eso una explicación aplicable a todos y lo convierte en base para recomendar conductas, entonces podemos pasar al análisis. Y en este análisis es donde se ven profundas fallas. A partir de estas grietas, en cambio, podemos entrever un análisis más ajustado del deseo y sus riesgos que, éste sí, puede servirnos a todos, sea cual sea nuestro objeto de deseo (sexual, erótico, o también de otras plenitudes…).

El asunto es que identifica lo que él ha vivido con su deseo como relacionado exclusivamente con el deseo homo-sexual. En cambio, cuando yo escucho su experiencia, no veo tantas diferencias con otras experiencias sobre los riesgos inscritos en el deseo, y en especial en el erótico y sexual. Desde antiguo (pero muy antiguo) se sabe que el deseo, en cualquiera de sus versiones, puede despertar lo mejor y lo peor de nosotros. Moviliza todos los recursos y dimensiones de la persona: pone en marcha mucha energía. Pero como en ello comprometemos mucho de lo que somos y de lo que tenemos por más preciado, incluida nuestra identidad, el deseo se mezcla con los miedos primordiales al abandono y la invasión; por ello puede generar tensiones que dan lugar a tensión y, si se manejan mal, incluso a violencia.

Todo esto está potencialmente en toda experiencia de deseo, y especialmente el erótico y sexual. En el deseo homosexual está también este riesgo, pues es deseo. Esto que es tan simple, y casi redundante, es en cambio lo que olvida Ariño. Y es lo que socava decisivamente su interpretación y su prescripción de abstinencia.
En efecto, el deseo homo-sexual alberga riesgos y potencial dolor, pero también el deseo hetero-sexual, por no hablar de las personas bisexuales, que viven ambos deseos, o quienes no encajan en ninguna categoría de personas pero que viven también el deseo.

La homosexualidad tiene dolor, muchas personas homosexuales tienen mucha rabia. Sí. Pero también todos los demás. Y así ocurre por el hecho de tener deseos. Porque no se cumplen, o porque, al querer vivirlos, nos han llevado a sentirnos heridos y por tanto a querernos defender, reaccionando de modos que hacen daño a otros y a nosotros mismos.

Ante ello, es comprensible que algunos tomen la salida de apaciguar el deseo, de no buscar satisfacerlo.
Es la vieja solución de los estoicos, de un Spinoza o de un Schopenhauer. Y es una decisión sumamente respetable, que está bien para quien crea que es lo oportuno para él o ella.

Entiendo de sobra que alguien diga: “no me compensa intentar satisfacer este deseo; es mejor aceptar que no encontrará satisfacción y tratar de vivir en paz y con calma”.

Pero también entiendo que otros quieran, y queramos, emprender el difícil camino de vivir nuestros deseos de manera equilibrada y sana, por caminos que eviten la violencia. Es el camino, también muy viejo, del muy viejo Aristóteles, seguido por el no tan viejo Santo Tomás: el camino de la virtud, de la educación de los deseos para que encuentren su auténtica plenitud. Y el asunto es que algunos creemos que el deseo homosexual puede vivirse teniendo relaciones sexuales y a la vez viviéndose integrado en un camino de educación de los deseos, en un camino de virtud; ciertamente, con las inconsistencias que hay en todo caminar y todo educarse, pero sin desistir.

Ahora bien, insisto, tengo claro que a otros les compense más abstenerse de este camino, pues es verdad que gasta energías y es legítimo que alguien puede prefiera dedicarlas a otras cosas: al trabajo intelectual, al voluntariado, a cuidar un jardín, a estar con amigos, a cuidar sobrinos…, a lo que quiera.

Lo que no puedo aceptar es que alguien como Philippe Ariño me diga: “esta ambigüedad del deseo es sólo del deseo homosexual, y la salida de apaciguar el deseo es necesaria para todos los homosexuales pero sólo para ellos; los heterosexuales en cambio no tienen que apaciguar sus deseos”.

Un saludo y gracias de antemano!!

2. X.PIKAZA. UNAS ANOTACIONES

Gracias XXX por ofrecerme tu reflexión. Conoces mi postura sobre el tema, la has visto en mi blog. No hace falta que te la repita… Pero quiero añadir a tu trabajo algunas reflexiones (que en el fondo están tomadas de mi libro La Familia en la Biblia, Verbo Divino, Estella 2015):

a) Un tipo de jerarquía de la Iglesia Católica no ha planteado ni resuelto aún de modo cristiano (ni muy humana) este tema. Tú lo sabes. Quizá es miedo, represión o evangelio, pues el evangelio ofrece no sólo la posibilidad, sino la necesidad, de plantear los temas de otra forma, de un modo abierto, sin acudir a un XXX de armario de libros prohibidos. Me gustaría que los homosexuales cristianos (y especialmente los del clero) pudieran decir lo que son y quieren, sin miedo. Y aquellos que han prometido “celibato” (igual que los heterosexuales del clero) que lo guarden, como dice Ariño, dentro de la actual legislación de la iglesia católica, de un modo voluntario y maduro, evitando todo riesgo de pederastía.

b) La reflexión final Ariño: Los homosexuales tienen que apaciguar (reprimir) sus deseos… mientras los heterosexuales no tienen por qué reprimirlos… me parece poco exactA para los homo-sexuales e insultante para los hétero-sexuales (como si para ellos el sexo fuera “dar rienda suelta al deseo”). El amor sexual es mucho más que no reprimir el deseo. La cuestión de fondo no es reprimir ni de dar rienda suelta al deseo, sino aceptarlo y “humanizarlo” en amor y respeto, convirtiendo el potencial de vida (deseo) en fuente de ternura y maduración,de gozo y comunión, y eso exige un “trabajo” más alto, tanto en línea homo- como hétero-sexual.

c) Ariño tiende a pensar la homosexualidad como un mundo confuso de deseos y de relaciones frustrantes… Puede haber algo de verdad en ello, por el hecho de haber sido (y seguir siendo en cierto plano) una condición que hoy por hoy debe esconderse en espacios XXX… Y también hay relaciones confusas entre los hétero...Pues bien, frente a ese ocultamiento que lleva a la represión, el remedio no es “más represión” (¡negar los deseos!), sino más libertad y comprensión mutua, de manera que el deseo se pueda expresar y canalizar de una forma humana, sublimada y “carnal” (como supone Jn 1, 14), vinculando la pasión (¡necesaria en su plano!) con la ternura, dulzura y gratuidad, y especialmente con la “comunicación personal”, con el encuentro tú a tú, y con la permanencia, la fidelidad… y el don de la vida (es decir, con la ayuda a los marginados, según el evangelio).

d) Amigo XXX (¡no puedo dar aquí tu nombre y le llamo XXX...) tú eres un hombre de claridad y respeto, de humanidad y evangelio….! Tú saber que siempre he dicho que no se trata de negar (reprimir) el deseo-amor homosexual, sino de vivirlo en humanidad, en respeto y cariño, en profunda comunión personal, de cuerpo y alma, según las circunstancias de cada uno, según los principios del sermón de la montaña (que habla de amor en gratuidad, no de condena, de los homosexuales)...

e) Tengo todo el respeto por la opción Ariño (me parece genial la actitud y fidelidad de los homosexuales que optan por el celibato, lo mismo que la de los heterosexuales), pero no quiero que se imponga su voz, ni me parece bien que el obispado de Barcelona le ofrezca su micrófono, si no permita hablar a Krzysztof Charamsa. Lo siento por la verdad cristiana, y por el obispado de Barcelona. No sé cómo se puede hablar de la Sagrada Familia, y dedicarle un templo bellísimo… si se niegan los valores cristianos del templo real de la Sagrada Familia que es la de Jesús donde al lado de casados y solteros se admiten personas de otras tendencias, con otros problemas (empezando por las prostitutas, que son las expulsadas y utilizadas sexuales, a las que Jesús da primacía en su movimiento).

f) Este es un tema que en la Iglesia católica se encuentra vinculado al celibato del clero (homo-sexual o heterosexual), con sus inmensos valores… siempre que se viva en la línea de la reflexión de fondo de Pablo en 1 Cor 7, con su descubrimiento de la libertad radical cristiana, de hombres y, sobre todo, de mujeres al servicio de u propia opción de evangelio. Me alegra, por tanto, el celibato que propone Ariño en su caso, pero pienso que no puede imponerse a todo el clero y añado mucho menos puede imponerse a todos los homosexuales cristianos, como XXX (=AAA).

Gracias, amigo XX, por haberme confiado tu reflexión… Me gustaría que un día, en esta iglesia y en esta sociedad, tú pudieras escribir y firmar con tu nombre y apellido tus palabras. Estoy convencido de que lo harás un día, y será día luminoso para nuestra querida Iglesia.

Tenemos que vernos, amigo… Voy poco por las grandes ciudades…, pero te digo que en la Iglesia este pueblo de cien habitantes de la vieja Castilla te entenderían mejor que en la catedral de Barcelona. Las señoras piadosas del lugar te dirían: ¡Cumple el sermón de la montaña, que muchas cosas tiene para cumplir, y sé feliz, lo que se pueda, en este mundo!. Un abrazo, con un beso de Mabel.

Imagen: Ariño en su conferencia de Barcelona
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2017/02/12/catalunya/1486930066_694789.html


Dom. 12.2.17 No matar, no adulterar, no jurar (mentir)

6. dom. Tiempo ordinario, ciclo A. Mateo 5,17-37. Las tres primeras antítesis del Sermón de la Montaña nos sitúan ante las raíces la vida humana:

‒ Los hombres han tendido desde antiguo a matar, matar y mentir (jurar mintiendo), para así oprimir a los otros y defenderse a sí mismos.

‒ Pero la cultura humana (la vida) sólo puede mantenerse superando el homicidio, el adulterio y la mentira (un juicio mentiroso).

De esos tres principios tratan antítesis de Jesús; no hablan de un Dios separado de la vida, sino de una vida que se mantiene y extienden en respeto radical ante todo ser humano (no matar), en la fidelidad personal (no adulterar, superar el incesto) y en cultivo de la verdad, entendida como transparencia persona y fiabilidad (no jurar mintiendo).

De esos tres principios (que él llamaba thanatos, eros y principio de realidad) hablaba S. Freud hace un siglo, en un plano psicológico. En un plano más alto habló de ellos Jesús, formulando las bases supremas de la cultura humana y de la vida, como dice este evangelio.

Quizá no se han dicho nunca palabras más hondas, gratificantes y exigentes. Normalmente sentimos miedo ante lo que ellas implican, y por eso seguimos recurriendo a juramentos “sagrados”, a formas “legales” de violencia, a diversos tipos de adulterio.

Ante esas palabras del evangelio de este domingo no hay más respuesta primera que el silencio, la admiración y, si es posible, la acogida más cordial, para cumplirlas.

Sólo tras ese silencio me atrevo a comentarlas (tomando algunas ideas de mi Comentario de Mateo, Verbo Divino, Estella 2017) y de mi Diccionario de la Biblia. Prescindo de todas las notas eruditas, no me ocupo del “libelo de divorcio” (incluido en el tema del divorcio, pues he tratado en otras ocasiones). Simplemente evoco estos tres motivos centrales de la vida humana, según el evangelio:

‒ No matar (es decir, ser fieles a la vida de los demás)
‒ No adulterar (es decir cultivar la fidelidad en el amor personal)
‒ No jurar (no apelas a Dios para sancionar una palabra, ser fieles en la verdad).

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Herodes, Rey-Molok. Jesús, Rey-Niño. La fiesta de los Magos


Hay un “complejo (un mito y ritual) de Molok, que consiste en sacrificar a los niños (los propios hijos), para reinar así de un modo perverso .

Ha habido y sigue habiendo muchos Rey-Molok, y más Molok que no son reyes en sentido antiguo, pero exigen el sacrificio de niños, matándoles de un modo externo (especialmente por hambre), o utilizándoles en un plano sexual, laboral... Entre ellos, ll más importante en la Biblia y en la memoria de occidente ha sido Herodes, rey de Judá (que mató a los niños de Belén para asegurar su trono, aunque no pudo matar a Jesús).

Nuestra cultura (nuestra política y economía, e incluso a veces nuestra religión) es molokita, pues sacrifica (=deja morir) o utiliza cada día varias decenas de miles niños para seguir triunfando

Pero ese mito de Molok se expresa y configura de un modo especial en las culturas semitas del antiguo oriente (fenicios, sirios, cananeos…), donde el rey (Melek/Molok), y los grandes del reino, debían sacrificar a su hijos primogénitos al Melek/Molok divino, que sólo así les ofrecía su asistencia.

Conforme a ese “mito” (o complejo), sólo aquel que sea capaz de “pasar” sobre su propio hijo (es decir, de sacrificarle) tiene el temple y fuerza suficiente para reinar. Todo rey (Dios) fuerte impera y se impone sobre los demás costa de la vida de sus hijos. Si alguien no puede matar a esos hijos (los débiles…) no puede reinar de verdad.

Pues bien, los judíos antiguos de la Biblia descubrieron, al menos en principio, que esa adoración de Molok (con sacrificio de los hijos) era la perversión suprema de la tierra, el mayor pecado. Ellos vieron que los reyes (y los personajes importantes) de los pueblos vecinos (moabitas, amorreos, fenicios…) sacrificaban a sus hijos a Molok para reinar, sin que temblaran las manos (como en caso del Rey Mesha de Moab).

De todas formas, aún sabiendo eso, muchos reyes judíos, durante largo tiempo, han tendido que matar a sus hijos, para así imponerse (sin miedo, sin piedad, sin vacilación…), como sabe y dice bien la historia de los libros de los Reyes y la profecía de Ezequiel, donde se afirma que el mayor pecado de Israel ha sido “matar a sus hijos”, sacrificar a sus propios Molok ante Molok (a pesar de que el mismo Dios hubiera dicho a Abrahán que no matara a su hijo, en Gen 22).


En una página desgarrada y fuerte, el profeta Ezequiel (Ez 20) afirma que también los judíos, en su deseo de poder, han caído en la mayor de las perversiones,
como si el mismo Dios les hubiera abandonado, fascinado, pervertido… haciéndoles capaces de “pasar por el fuego” (matar y luego quemar) a sus primogénitos. Esa es la perversión suprema: Creer que podemos (y quizá debemos) dejar dejar que mueran miles y millones de inocentes (sobre todo niños) para que nuestra gran cultura homicida,filicida, siga adelante.

Ésta es una historia (una experiencia) que está en el fondo de la fiesta de los “magos” de Mt 2, una fiesta radicalmente antimonárquica (en el sentido normal de la monarquía filicida)… un texto de revelación del gran misterio de la perversidad (reinar matando a los niños) y de la gracia de la salvación (Jesús es rey niño).

En ese contexto se entiende la escena de Mt 2, la fiesta de los magos (no reyes) qu vienen corriendo a Belén:

‒ Los magos de oriente no son reyes que matan a niños para reinar, sino sabios que ponen su vida al servicio del Niño (de los niños).

‒ El único “rey” del texto es Herodes (¡signo del Imperio romano!) que quiere matar y mata a los niños (los sacrifica a Molok, el Dios del puro poder), para seguir reinando.

‒ Ciertamente, Jesús aparece como “rey de los judíos”, pero de una forma “antimonárquica”… Es Rey como niños perseguido

Éste es un tema central de nuestra historia… pues el poder de este mundo sigue triunfando sobre los cadáveres de los niños… Ciertamente, ya no sacrificamos los niños ofreciéndolos por el fuego a un Dios Molok/Rey sagrado, pero hacemos algo peor… Para que el mundo siga en su marcha “real” tienen que morir cada día unos 40.000 niños. La historia perversa de Moloc continúa, como verá quien siga leyendo.

1ª imagen: Los magos, mosaico de S. Apolinar, Ravenna (siglo VI
2ª imagen: Horno de Molok donde se quemaban los niños sacrificados.
3ª imagen: Códice de Roda (Huesca, siglo X)

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5/6.1.17. Nosotros, los mayores... Despertemos al mago que llevamos dento

03.01.17 | 12:36. Archivado en Jesús, religión-religiones, Amor, Adviento - Navidad, Hijos

Así quiero empezar esta reflexión de "epifanía", fiesta del ángel que despierta a los magos dormidos, los tres en una cama.

Ésta es la representación más común de esta fiesta, que aparece desde Georgia hasta Etiopía, desde Inglaterra y Francia (Autun) hasta España (Ávila), a lo largo de la Edad Antigua y Media: El mismo ángel de Dios despierta a tres hombres dormidos en una misma cama... para que vayan a ofrecer su magia y su vida Jesús, el Niño recién nacido.Así lo siguen reproduciendo de forma admirables las Hermanas de la Asunción y de Belén

Esta es la fiesta de la “revelaciòn de Dios”, su manifiestación suprema, en la vida de Jesús, un hombre-niño que nace para “alumbrar” a otros hombres mayores, que siguen dormidos por siglos. Ha sido durante más de mil años la fiesta principal de la Navidad, mejor dicho, la Navidad en sí, como expresión de la Luz de Dios que alumbra a los hombres.

Es una fiesta de ilusión creadora, pues los “reyes” no son reyes, sino buscadores de Dios, hombres atentos a la voz de la estrellas (pero dormidos en una cama, a la vera del camino)… Tampoco son “magos” en sentido vulgar, sino visitanes que vienen de lejos queriendo encontrar (y compartir) la verdad… Ellos nos preguntan. Podemos y debemos responderles.

Esta es fiesta de los hombres y mujeres ya mayores, que están mal dormidos, y que debemos despertar al conocimiento completo de la venida de Dios, al servicio de la paz de los niños. Los que deben despertar en la noche para recibir el regalo de Dios no son los niños, somos nosotros, los mayores, para buscar al Niño (a los niños), para crear un mundo de paz y comunión para todos ellos.

Es una fiesta que se ha concretado en general en una ilusión de niños la fiesta de la Cabalgata de los Magos de la Paz, que quieren que el Niño Dios viva, que todos los niños vivan y tengan ilusiones y regalos, fantasía y gozo que inunda también a los varones. Pero lo ilusión de los niños es que nosotros seamos como los magos de oriente, que hagamos el camino de la paz para ellos, en un mundo donde los nuevos y viejos herodes siguen matando niños.

Pero a fin de que la fiesta "sea" han de despertar los hombres dormidos, tres o tres mil millones, despertar a la gracia de la vida, que es la gratuidad, el amor gratuito, el compromiso de andar (y andar juntos) todos los caminos, para que haya paz para los niños....

Es la fiesta de los tres (que pueden ser como he dicho tres mil...), que vienen según la tradición de las tres partes del mundo (¿quien ha dicho que hay cuatro parte? ¡La Biblia al principio dijo que eran tres: Un mago del Oriente total/Persia hasta China, otro de Occidente Sur/África, otro del Occidente Norte/Europa, América...

Son ellos, somos nosotros, los tres dormidos, los que tenemos que despertarnos y seguir a la Estrella, y buscar la paz. Pero eso significa que tenemos despertarnos, tenemos que dejar su cama, escuchar la palabra del ángel, ponernos en camino...

Ésta es una fiesta en la que pueden hacerse reflexiones infinitas. Aquí me contentaré con presentar el texto de la Biblia y ofrecer una breve evocación , de tipo erudito, evocando en este fondo la misión de la iglesia , que está llamada a ofrecer a todos los pueblos el don de Dios que es Jesús (el amor de la vida, la vida de amor), desde la tradición del judaísmo, conforme a la visión del evangelio de Mateo. (Sigue tras la imagen de la Iglesia de San Vicente de Avila mi reflexión sobre los magos. Buen día a todos).

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30.12.16. Sagrada Familia. Tres amores alientan mi vida

29.12.16 | 12:19. Archivado en Jesús, Nuevo Testamento, Domingo, dia de la Palabra, Familia

La iglesia celebra este Viernes final del 2016,30 de Diciembre, el día de la Sagrada Familia,

Ya no vibra en la jerarquía española el alboroto militante de hace unos años, cuando algunos grupos juntaban en Madrid a cientos de miles de personas, dispuestas a luchar al menos en la calle por un tipo de familia.

Ha pasado también el vendaval del Papa Francisco con su "año de la familia", con su siembra de invierno, esperando primavera, que yo mismo quise expresar en mi libro La Familia en la Biblia.

Pero queda el tema radical de la familia, que es la pequeña familia, que es la "patria" de cada uno (nadie desterrado, nadie extranjero...), que es la humanidad entero, un gozo y tarea de amor, una inmensa responsabilidad, una herida sangrante en este mundo enfermo de familia, de las tres familias que voy a presentar (dejando en el fondo de ellas a la Iglesia, familia de Dios, familia de familias, promesa de nueva humanidad reconciliada).

Empiezo recordando este día los versos de un canto gallego de S.G. Varela (1850-1909), dedicado a las dos familia, dos patrias, que le hacen vivir, un texto clásico hispano: Dos amores custodia (encienden) mi vida, la casa-hogar, la patria-tierra (con la tierra humanidad, los sin casa y familia, como verá quien siga leyendo). Pero empiezo con Varela, y en gallego, que espero se entienda:

Dous amores a vida /gardar me fan (dos amores la vida me hacer guardar)
a Patria e o que adouro / no meu fogar (la patria y aquello que adoro en mi hogar)
A familia e a terra / dond’eu nacín (la familia y la tierra donde nací)
sin eses dous amores /non sei vivir. (sin esos dos amores no sé vivir)

--Un amor es la patria gallega que él adora...: Patria, tierra... las cosas que despide el emigrante que tiene que salir para otras tierras..

--Otro amor/patria es la pequeña familia, con su fogar, su fuego en en el centro de la gran cocina... Sin estos dos amores "no sei vivir", no puedo vivir.

Quiero pues con G. Varela que todos los hombres tengan una patria/tierra, que nadie sea extranjero en ella... Que todos tengan un hogar, un fuego de pequeña familia. Pero en este día quiero añadir un tercer amor, una tercera familia..., como verá quien siga leyendo, en este día de las tres sagradas familia.

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Reservas ante el Documento sobre "las cenizas de los muertos"

El valioso documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre la Sepultura de los Difuntos (Ad resurgendum cum Christo, Para resucitar con Cristo ) suscita algunas reservas significativas, tanto por lo que omite, en este final del Año de la Misericordia, como por lo que quiere exigir.

Es un documento antiguo, aprobado y firmado hace ya meses (como verá el lector que siga hasta el fin de esta postal para leerlo), pero publicado ahora, cuando se acerca la fiesta de difuntos (2 del XI 2016), para caldear el ambiente con el tema.. Como resulta normal en estos casos, la prensa oral y escrita de ayer (25.10.16) ha omitido sus valores, para insistir sólo en sus cuatro prohibiciones principales, con aire de reserva y veces de crítica fuerte:

(a) Se prohíbe esparcir las cenizas de los muertos por campos y valles, ríos y mares, pues ello implica un menor respeto por los difuntos, y lleva el riesgo de volver a una religión naturalista, que vincula a los muertos con la naturaleza sagrada, sin fe en la resurrección.

(b) Se prohíbe conservar las cenizas en casas o espacios privados (fuera de cementerios sagrados o iglesias) porque ese gesto “encierra” a los muertos con el ámbito familiar, sin más, como se ha hecho en muchos pueblos, en vez de insistir en su apertura hacia un misterio de vida y resurrección que va unido a las iglesias o cementerios cristianos

(c) Se prohíbe dividir las cenizas en pequeñas unidades (una quizá para cada familiar), y así repartirlas, como si se dividiera al difunto y no se admitiera su unidad personal ante Dios.

(d) Se une a las tres anteriores una opinión a mi juicio poco ajustada con la Biblia sobre la separación del alma y del cuerpo… y una arriesgadísima decisión, diciendo a los párrocos y ministros que no ofrezca la oración de la Iglesia (los funerales) por aquellos difunto (o en el ámbito de aquellas familias) que no acepten en este campo la doctrina de este Documento y quieran que sus cenizas se esparzan por montes y mares, pensando que ello va en contra de la costumbre y compromiso de los cristianos que han orado siempre por todos los difuntos.

Dos son, a mi juicio, las reservas principales que suscita este valioso documento, que nos ayuda a entender el sentido de la vida humana, la esperanza de la resurrección y el gran don y compromiso creyentes de la comunión de los santos que, según la doctrina de la Iglesia, vincula a los vivos y a los muertos. Una reserva es circunstancial, de tiempo; otra a de fondo.

Imagen 1: Un marino entrega al mar las cenizas de un difunto (cosa que el Documento quiero prohibir).
Imagen 2. De nuevo un "columbario", para cenizas de los muertos, en cementerios o en lugares reservados para ello, en la cripta de las iglesias (costumbre que parece promover el documento).

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Dos padres para un niño. Matrimonio homosexual y paternidad

Reportaje de Marta Martínez, Deia, 9.10. 2016
http://www.deia.com/2016/10/09/sociedad/euskadi/mucho-mas-que-un-vientre

Cada vez más parejas, especialmente homosexuales, acuden a la gestación subrogada para tener hijos, como han hecho Xabier y Urko, padres de Jon y Lea, en USA y asentados en Bilbao, su pueblo, con las dificultades, retos y tareas que implica un gesto vital de ese tipo.

Así lo ha planteado M. Martínez, en el periódico Deia, en un trabajo escrito con seriedad y respeto, y como parte interesada, por teología cristiana y familia, he querido recogerlo en este blog.

El hecho plantea grandes interrogantes de tipo jurídico, moral, social y religioso, en una sociedad como la nuestra, y así quiero presentarlas en la segunda parte de esta postal:

Claro es el derecho de que los hijos, una vez nacidos, tienen a ser queridos y cuidados. Ellos son ante todo los protagonistas, una bendición de Dios, una promesa social.

Puede discutirse y se discute el matrimonio homosexual, con la maternidad subrogada, como seguirá viendo el lector. Pero allí donde ese matrimonio está al servicio de la estabilidad afectiva y personal de los esposos, y al servicio del despliegue de la vida (hijos) ha de ser respetado y reconocido.

Estamos ante un hecho, no ante una teoría... Están los padres formando un matrimonio, están los hijos como principio y promesa de vida. Quiero que mi reflexión sirva para orientar a los lectores en un tema apasionante y difícil de vida, con sus implicaciones sociales y personales, jurídicas y religiosas. Siga leyendo quien quiera conocer mejor el tema y opinar con madurez.

Como es lógico, no todos estarán de acuerdo, pero a todos se pide un respeto. He retomado así, en forma nueva, un tema que colgué en el blog hace cinco días .

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Emilio Pinto (1965-2016), navegante de la fe, en la derrota de Dios

11.09.16 | 09:00. Archivado en Sobre el autor, hombre, Amigos, la voz de los, Familia, Hijos

Tomo la palabra derrota en su sentido clásico marino de “rumbo o derrotero”.

Se pone rumbo al barco, se traza la derrota, y al cabo de unos días, incluso de una horas, hay que revisar el rumbo, fijar de nuevo la derrota, pues los vientos, corrientes y mareas lo perturban y cambian: Había puesto la proa hacia Escila, te acercas a Caribdis. Habías puesto una derrota de mundo, desembarcas en Dios. Esa ha sido tu historia, Emilio.

Emilio ha sido un hombre de cambio de rumbos, siempre para mejor, siempre hacia el Norte del Amor, que es la verdad, que es la esencia de la vida. Por amor dejó el seminario, por amor creó y tuvo al fin que dejar su fundación O'Belen para educación de niños, buscó un camino en la política, pero cambió también de rumbo, le cambiaron.

Fue educador de iglesia, escribió un precioso libro Navegantes de la Fe, pero los obispos no le dejaron presentarlo y defender su contenido en Oviedo, en unas jornadas memorables de Educación Cristiana… Cambió de rumbo en el amor de familia, tras un primer matrimonio, del que ha dejado dos hijos mayores… Buscó apasionadamente el amor en su segundo matrimonio, del que ha dejado dos hijos (de siete y tres años, sus amores…).

Ha debido dejarlo todo y se ha ido, en silencio, tras larga agonía de amor, en un duro rumbo de vida y de muerte, con la proa hacia la Vida tal como aparece todavía hoy (9.9.16) en su Facebook (https://www.facebook.com/emilio.pinto.520?fref=ts)... con la vela de un barco en su portada.

Se ha ido, le ha llevado el barco de Dios, acaba de morir (de Vivir), en su ciudad de Siguenza, el miércoles 31 de agosto de este año 2016.

Imágenes: Portada de su libro, sobre la Navegación (su vida), imagen de su libro del sargento..., de su face-book, de su casa (un detalle: ¿está él tras su ventana, en Siguenza? La próxima vez que vaya a su pueblo, irá a ver al Doncel, iré a verle tras su ventana, como ángel bueno que ha sido...

La ruta de su vida está escrita en el blog personal que mantuvo largos años, y en los programas de su agencia de viajes Ainkarem (https://www.google.es/?gws_rd=ssl#q=ain+karen+viajes ) desde la que ha organizado navegaciones de fe, caminos de amor y de vida, especialmente a Tierra Santa, tierra de Jesús… y a otros lugares de memoria cristiana, desde Armenia a Etiopía, desde los santuarios franceses o italianos hasta los de Polonia y Turquía.

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Obras ES /3. Consolar, soportar, dialogar

Termina con esta postal la exposición de las siete obras de misericordia espirituales (propias del Espíritu Santo), que he querido poner de relieve con ocasión de la fiesta de Pentecostés.

El mismo Espíritu de Dios consuela a los tristes, nos consuela y hace que nosotros podamos consolar a los demás, como dice San Pablo en Rom 8 y 2 Cor 1. Por eso le llamamos Consolador o Paráclito: Fuente y sentido de todo consuelo profundo.

Éstas son las tres últimas: consolar a los tristes, soportar las adversidades de la vida y dialogar con el misterio (esto es, pedir a Dios por vivos y difuntos), descubriendo y realizando así el sentido de la vida como diálogo con Dios, dialogando (en lo que podamos) con todos los hombres y mujeres.
Cada lector podrá destacar una de ellas.

-- Para algunos, la más importante será el consuelo, que consiste en acompañar y animar a los tristes, angustiados, abatidos, levantando la "moral" de los demás, para caminar con ellos.

-- Otros insistirán en la paciencia activa, entendida como aguante en las adversidades. No se puede consolar si uno se deja hundir, si se deprime por nada, si no sabe mantenerse en un mundo cargado de riesgos.

Paciencia activa es el aguante, es decir, la resistencia , como ha puesto de relieve el libro del Apocalipsis. No es una resistencia resentida, sino un gesto de compromiso activo con la vida, a favor de los demás, en esperanza.


-- Finalmente, la más importante de todas las obras es la oración, entendida como diálogo, con Dios y con los otros. No se trata simplemente de pedir, sino de pedir y dar, de acompañar a los demás en el camino (y de un modo especial al mismo Dios).

La oración nos vincula sobre el campo de la vida, como a la pareja del cuadro de Millet, con la pareja orando al mediodía el Ángelus. Ambos dialogan así y se vinculan, no sólo con el campo en que trabajan, sino con el Dios creador, con los vivos y difuntos.

Como verá quien lea la postar entera, sigo tomando como referencia la obra que hemos escrito J. A. Pagola y un servidor con el título de Entrañable Dios. Las obras de misericordia (Verbo Divino, 2016). Allí he puesto de relieve el origen y sentido de las obras de misericordia corporales y espirituales (por utilizar este lenguaje, quizá poco apropiado, de la tradición teológica, pues también las obras llamadas corporales, tomadas de Mt 25, 31-46, son obras espirituales).

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Ser cristiano y homosexual. Una forma de amar (Amoris Laetitia 250-251)

Para muchos ha sido difícil ser homosexual y católico a la vez, especialmente en estos últimos decenios (desde un documento de la Cong. de la Doctrina de la Fe, 1975), en los que había parecido encenderse en la Jerarquía una especie de Cruzada contra de la homosexualidad.

Pues bien, la Exhortación Postsinodal del Papa Francisco (AL: Amoris Laetitia 250-251) nos permite abrir una puerta (un gran arco iris) de amor homosexual en línea de evangelio.

Se han escritos muchos libros titulados Teología de las Realidades Terrestres, Teología del Matrimonio etc. ¿Por que no un libro que dijera Teología de la homosexualidad?

.

Pienso que ha llegado el momento de hacerlo y , para ello, hay que abrir la puerta (con el Papa Francisco) y pasar al otro lado, superando los cuarenta duros años de Cruzada Anti-homosexual, propuesta por el Documento de 1975 (Cong. de la Fe, Sobre algunas cuestiones de ética sexual), y el Catecismo de la Iglesia Católica (1983), que parecían fundarse en dos pseudo-razones:

(a) El deseo de mantener un tipo “control” sexual (de la Iglesia) sobre el conjunto de los cristianos precisamente cuando había comenzado a el cambio acelerado de los tiempos y de las actitudes, por lo menos en la cultura de Occidente.

(b) La problemática del mismo clero católico, integrado por una cantidad muy grande de homosexuales en general muy honrados pero amedrentados, a los que se acusaba de un tipo pederastia, que estaría vinculada con la homosexualidad.


Muchos esperaban que la nueva Exhortación Apostólica del Papa Francisco, cambiaría radicalmente las cosas, en un nivel externo; pero no ha sido así, como puse de relieve en mi postal de hace dos días (09.04.14). Las cosas de palacio van despacio… La iglesia católica no cambia a bandazos, sino con mucha paciencia, para ver y decidir las cosas en la línea anterior, pero cambiándolo en otra línea todo.

Más aún, en un sentido parece que nada ha cambiado, como han dicho, con un grito enfadado, algunos cardenales, poco amigos del Papa Francisco, indicando que todo sigue igual. Pues bien, precisamente ese grito es una prueba de que las cosas han cambiado.

Con toda inteligencia, el Papa Francisco ha preferido abrir una puerta, para indicar que las cosas se puedan ver también del otro lado, como intentaré mostrar en lo que sigue.

-- En un plano, desde un nivel externo, se podría decir que las cosas siguen como estaban, y así lo dicen muchos
-- Pero en otro plano todo puede ser diferente, pues el Papa nos ha dado instrumentos e impulsos para pensar y actuar de un modo distinto.

El que quiera puede hacerlo, como indicaré en lo que sigue, de un modo minucioso comentando esos dos números de la Exhortación.

-- Empezaré con una nota personal (con el testimonio de un homosexual y cristiano ejemplar, que se llama Antonio);
-- presentaré después los dos números, y los comentaré a partir de los documentos ya citados, la Declaración del 1975 y el Catecismo de 1983;
-- y sacaré, al fin, algunas consecuencias del documento de Francisco.

Imagen 1: Arco y camino de arco iris, en torno a Salamanca
Imagen 2: Logotipo de Cristianos.Madrid.Homosexuales (CrisMHom)
Imagen 2: Un Cristo que es de todos

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Amoris Laetitia (Alegría de amor). El Papa abre una puerta

09.04.16 | 09:30. Archivado en Biblia, Papa, obispos, Matrimonio

Nada más, pero nada menos que eso.

Ésta es la impresión que ha recibido tras la lectura de la Exhortación Postsinodal, Amoris Laetitia, del Papa Francisco sobre la familia, firmada 19 de marzo y presentada ayer (8.4.16),después de tres años de preparación y dos de Sínodo.

No me ha defraudado, aunque tampoco ha llegado a entusiasmarme como la Evangelii Gaudium, ni a removerme como Laudato Sí. Pero la puerta queda abierta, removidos los obstáculos principales que la jerarquía de la Iglesia había puesto ante el tema, para que pasen los que quieran al otro lado del amor.

La cuestión queda ahora en manos del conjunto de las iglesias y de los cristianos, que tienen la oportunidad de replegarse, quedando en lo que había (con el miedo y las prohibiciones), diciendo que para ellos todo sigue igual, pero también la de un paso en adelante, un paso al amor, para cruzar la puerta, y situarse en el gran campo de la alegría del evangelio, en gesto de libertad creadora, en este momento esencial de la vida de la humanidad.

No me ha defraudado, pues el Papa nos dice que la puerta queda abierta, que podemos pasar al otro lado, pero tampoco me ha hecho saltar de alegría, pues los grandes problemas quedan aún pendientes. Es un texto inteligente, escrito con muchísimo cuidado, quizá más importante por lo que no dice que por aquello lo que dice.

‒ Por un lado, parece aceptar (y acepta, en un plano más alto) todo lo que ha dicho el Magisterio en los últimos cincuenta años, desde la Humanae Vitae del Papa Pablo VI, 1969, hasta Juan Pablo II y Benedicto XVI… Los que quieran leer desde el pasado pueden quedarse si quieren, aferrados a la letra de un pasado triste de mucha ley, de poca libertad cristiana.

‒ Pero, al mismo tiempo, este nuevo Documento, lo sitúa todo (o casi todo) en otra perspectiva, tras la línea divisoria de las aguas, para que vayamos en otra dirección, al otro lado, sin acusaciones ni pecados, en línea de madurez personal y responsabilidad. No lo resuelve todo, quedan los grandes problemas (la valoración de la mujer, la homosexualidad, un tipo de celibato…), pero el Papa nos ha dicho que por encima de todo está la libertad cristiana, en gesto de amor.

El Papa ha hecho lo que ha podido (lo que le han dejado hacer…). Ha sido prudente, no ha querido quemar las naves, ni condenar a los que piensan de otras formas… Somos ahora nosotros los que debemos cruzar la puerta y pasar al otro lado, al lado del Evangelio, que es Amoris Laetitia, alegría de amor.

Desde ese fondo quiero ofrecer algunas rápidas reflexiones, a partir de aquello que vengo diciendo sobre el tema, al que he dedicado un largo libro titulado La Familia en la Biblia (Verbo Divino, Estella 2014).

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Martes, 23 de mayo

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