El blog de X. Pikaza

7.10.18. Los Niños son la Iglesia

05.10.18 | 07:54. Archivado en Iglesia Instituciones, Nuevo Testamento, Hijos

El evangelio del domingo pasado (7.10.18) tenía dos partes: (a) Dios y el matrimonio (Mc 10, 2‒12). (b) Los niños y la iglesia. (Mc 2, 13‒16). De la primera he tratado ya. Ahora lo haré de la segunda, que se formula así:

Le acercaban niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban. Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: "Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él." Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.

No es la Iglesia para los Niños, sino que los Niños son la Iglesia, son el Reino de Dios, revelación suprema del don y tarea de la vida.

Este pasaje resulta hoy “caliente”, es decir, conflictivo y escandaloso, pues muchos acusan a un tipo de iglesia de haber “tolerado” (algunos dicen “creado”) un caldo de cultivo clerical para manipular a niños): pederastia. En ese contexto, para marcar la importancia del tema, quiero recordar las dos novedades principales que Hanna Arendt, quizá la mayor antropóloga judía del siglo XX (1905‒1976) atribuía al cristianismo (sobre o desde el judaísmo anterior):

‒‒ El perdón, para superar del círculo de violencia que amenaza con romper la vida humana: “El descubridor del papel del perdón en la esfera de los asuntos humanos fue Jesús de Nazaret. El hecho de que hiciera este descubrimiento en un contexto religioso y lo articulara en un lenguaje religioso no es razón para tomarlo con menos seriedad en un sentido estrictamente secular” (La condición humana, Paidós, Barcelona 1993, 258).

‒‒ La natalidad, esto es, la importancia de los niños, pues los hombres no están hecho o son fabricados como cosas, sino que nacen del cuidado (amor, palabra) de otros seres humanos, en un tipo de “Navidad” universal: “Sin la articulación de la natalidad estaríamos condenados a girar para siempre en el repetido ciclo del llegar a ser, sin la facultad para deshacer lo que hemos hechos y controlar parcialmente los procesos que hemos desencadenado (Ibid 265)

Según ella, el cristianismo es “pascua” (perdón) y es “navidad” (fiesta de cada niño que nace como Dios en la tierra). Somos seres humanos y podremos vivir en el futuro si perdonarnos y “cuidamos” (educamos vida a los niños).

Desde ese fondo quiero ocuparme ahora de los niños en la iglesia o, mejor dicho, de los niños como verdadera iglesia, conforme a dos textos del evangelio de Marcos, el de este domingo y otro anterior, poniendo así de relieve que los niños son el mayor don de la humanidad, pero pueden convertirse convertirse también en su mayor pecado,, que es en especial pecado de la Iglesia, pero también, y en medida aún más honda, pecado de la humanidad , un pecado que Jesús llama imperdonable, a pesar de que su Dios perdona todos los pecados.

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7.10.18. Serán una sola carne: matrimonio (Mc 10, 2-9 par)

Dom 27, tiempo ordinario. Mc 10, 2-9La Palabra de Dios se ha encarnado no sólo en Jesús (Jn 1,4), sino en todo matrimonio, que es “palabra de Dios”, siendo palabra de dos, un hombre,una mujer, dos personas, que descubren uno en otro y con el otro sentido más hondo de su vida, y deciden compartirla, en comunión de amor, sobre toda ley particular, como alianza permanente, “matrimonio”.

La palabra matrimonio significa etimológicamente munus o tarea de madre, al servicio de la gestación y educación de los hijos. Pero según el evangelio de Jesús el matrimonio es algo anterior: es la “matriz” o fuente común de vida donde dos personal (en general un varón y una mujer)con‒viviendo y existen co‒existiendo.

Significativamente, al referirse al matrimonio, Jesús ha puesto de relieve la fidelidad o comunión de dos personas, que son al con‒vivir, por humanidad, antes de toda ley positiva de poder de uno sobre otro (en este caso del marido).

Este evangelio plantea la gracia original del matrimonio rechazando la pregunta de poder, según ley, del fariseo: ¿Puede el hombre despedir a la mujer? (Mc 10, 2). Ésta es una pregunta patriarcal que se plantea desde el poder del hombre sobre la mujer, poder que Jesús rechaza, con palabras de la misma tradición israelita (Gen 1, 27; 2, 24-25).

Ésta era la pregunta que por entonces planteaban ciertos grupos, más interesados por resolver el tema en clave de ley, con superioridad del varón (como en ciertos lugares "cristianos" de la actualidad), que por descubrir y potenciar el principio superior de vida en comunión, en línea de fidelidad personal y de igualdad en la tarea de hacerse personas, uno al otro y en el otro.

‒‒ Los fariseos (Mc 10, 1-2) suscribían un tipo de “ley” (Dt 24, 1-3) que concede a los varones el poder de expulsar a las mujeres (divorciarse de ellas) con la condición de darles un documento (libelo) de repudio, pues para ellos el matrimonio es una relación de poder y conveniencia, no de Reino de Dios. Así defendían un tipo de patriarcalismo, aunque “moderado por ley” (la mujer tenía el derecho de exigir un documento de libertad, al ser expulsada)

‒‒ Jesús relativiza esa ley, al entenderlo como una concesión («por la dureza de vuestro corazón... »), apelando a la palabra originaria del Génesis que vincula de forma radical a los esposos, declarando que el varón no tiene poder para expulsar a su mujer según ley (ni viceversa), pues el matrimonio como toda relación radicalmente humana va más allá de toda forma de dominio de unos sobre otros (patriarcalismo) o de un tipo de ley que se impone sobre todos.

En este pasaje ofrece Jesús su palabra originaria sobre el matrimonio, oponiéndose al poder que los maridos sobre las mujeres, insistiendo en el don y tarea de la fidelidad personal dentro de su proyecto de familia mesiánica, abierta a los pobres y extendida hasta abarcar cien madres-hermanos-hijos (tema central del evangelio de Marcos en todo lo que sigue: Mc 10‒11).

Al final quedan pendientes muchos temas, que el Papa Francisco ha planteado en parte en su ministerio pastoral (y en su documento sobre la familia: Amoris Laetitia, 2016...), con escándalo y rechazo de algunos, que indica la importancia, y la belleza, la novedad y dificultad de la propuesta de Jesús.

Antes de seguir comentando el texto (a la luz de algunas cosas que he escrito sobre el tema) he de volver a recordar que Jesús no trata (en este contexto) de los hijos, que son importantes, pero vienen más tarde. El tema son los mismos esposos: la capacidad que tienen de fundar y desplegar una vida de fidelidad y unión definitiva, desde la igualdad y libertad de ambos.
Imagen 1: matrimonio judío,una puerta abierta y misteriosa, otra cerrada
Imagen 2: ante el riesgo de la ley, un anillo en el aire
Imagen 3: una palabra del papa Francisco.

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2.9.18. Si está limpio el corazón, toda comida es pura, todo amor es bueno

Dom 22,ciclo B. (Mc 7, 1-23), el tema es por tanto limpiar el corazón.

El evangelio del domingo selecciona sólo algunos versos de Marcos 7, carta magna de la libertad cristiana, en un plano de comida y amor (relaciones humanas). Pero he querido comentarlo por entero (Mc 7) , y aplicarlo, de un modo velado, a los diversos planos de la iglesia, desde el Vaticano hasta una casa de familia (incluidos seminarios y conventos, con pobres y empobrecidos, sexualmente excluidos etc.).

El tema es comer (¡que todos coman!) y amar (que todos amen), con buen corazón. Se trata, pues, de educar y sanar el corazón, no por más ley, sino por más libertad y verdad de amor

En esa línea, este evangelio de Marcos nos sitúa en el centro de la dinámica cristiana, en el lugar donde un judeo-cristianismo de ley se abre desde su interior (por impulso de la memoria de Jesús) a la gran libertad cristiana en la comida (tema que parece más externo) y en el amor y la familia (tema que puede parecer más exigente, pero que va unido al anterior). El texto puede dividirse en tres secciones:

1) Acusación de fariseos y escribas contra los discípulos de Jesús porque no guardan la pureza en las comidas, ni las tradiciones endogámicas del pueblo "elegido" (7, 1-5). Estos fariseos quieren comida y familia de ley (centrada en unos pocos puros).

2) Anti-acusación de Jesús que critica a sus críticos, diciendo que no cumplen el mandato fundante de Dios, que se expresa en forma de comunión universal (7, 6-13), que se expresa en forma de amor/comunión con los necesitados. Del nivel de la comida pasamos al plano del amor que es bueno, siempre que sea de buen corazón y lleve a la comunión de todos.

3) Enseñanza general sobre la pureza, esto es, sobre el valor universal del evangelio (de la buena nueva de Dios), abierta a todos los hombres,pero explicada después después de un modo especial a los discípulos. (7, 14-23).

Este evangelio no es una crítica en contra del “buen judaísmo” (¡que existe, gracias a Dios, y es admirable!), sino en contra de un mal legalismo judío o cristiano que puede pervivir y pervive en una parte de la Iglesia, que olvida el buen corazón, para seguir defendiendo tradiciones falsas de los presbíteros de turno.

Éste es un evangelio clave de la apertura universal del mensaje de Jesús, en línea de comida y afecto (de mesa y "lecho") una carta magna de la libertad cristiana, que no se cierra en un tipo de irenismo vacío (¡todo da lo mismo!), sino que se abre y expresa en forma de comunión responsable y creadora, que se puede y debe aplicar no sólo en temas de comida y mesa, que son esenciales, sino también de comunicación afectiva (en relaciones de familia y sexo) y de estructuras políticos sociales.

Buen domingo a todo. Siga leyendo quien tenga tiempo para entrar en eso que pudiéramos llamar la sala de máquinas del evangelio, el fuerte corazón del verdadero cristianismo.Todo será bueno, si es bueno el corazón. Se tratará, por tanto, de crear un buen corazón, en ternura y madurez, en justicia y libertad respetuosa. Ésa es la verdad del cristianismo.

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Familia: Amor para ser y nacer, patria para compartir, casa para acoger

26.08.18 | 09:05. Archivado en Biblia, mujer, hombre, Antiguo Testamento, Nuevo Testamento, Familia

Culmina hoy el Encuentro Mundial de Familias cristianas de Dublín (22-26 de agosto) en un clima marcado por un fuerte cambio, tanto en perspectiva de misión clerical como de autoconciencia de la Iglesia, fundada en Jesús para reunir a todos los dispersos y perdidos, en la línea de Jn 11,52 y Mt 25,31-46.

Ésta es una misión difícil, pero apasionante, en un tiempo en que parece que la Iglesia católica (universal) ha terminado por perder a todos, perdiendo al fin a las familias:


-- Se dice que en el siglo XVIII perdió a los intelectuales,
-- en el XIX a los trabajadores,
-- en el XX a las mujeres
-- y en este XXI a las familias.


Pues bien, ha llegado la hora de invertir el camino, empezando por la familia, como indicaré en las reflexiones que siguen.

La Iglesia había sido por siglos la “depositaria” del orden familiar: Había casado a las parejas, bautizado en su seno a los niños, enterrado en el Dios de la vida a los muertos… Pero está llegando un tiempo en que no casa, bautiza ni entierra. Pues bien, ha de hacerlo, pero de otra forma.

Por eso, esa “mala noticia” (acaba un tipo de familia), puede y debe convertirse en buena noticia, pues la Iglesia ha de aprender y empezar a cumplir de verdad su finalidad que consiste, según el texto del título, tomado de Jn 11, 52: Ella ha venido para acoger y vincular en uno a todos los perdidos y dispersos de la tierra: huérfanos, viudas y extranjeros, expulsados, distintos y encarcelados etc.

Éste es un buen momento (desde Dublín 2018) para retomar el sentido y tarea no sólo de las pequeñas familias, sino de la gran “familia mesiánica/cristiana de los hijos de Dios”, que son todos los hombres y mujeres de la tierra, conforma ese pasaje de Jn 11,52.

La familia eclesial no está sólo dentro, sino fuera de la iglesia, pues todos “son sus hijos”, hijos de Dios, hermanos de evangelio. Así quiero destacarlo en las reflexiones que siguen (tomadas de las conclusiones de mi libro sobre la familia), que parten de algunos principios generales, fundados en una lectura de la Biblia, para retomar y rehacer desde su base, el ideal y camino de la gran familia de los hijos de Dios en Cristo.

La iglesia ha descubierto muy pronto (a los pocos años de morir Jesús) que sus hermanos (familia) no son sólo los que cumplen la voluntad de Dios (sus compañeros en la tarea del Reino), sino de un modo especial los pobres y enfermos, los excluidos, sin casa y familia, como ha puesto de relieve Mt 25,31-46.

Ciertamente, Jesús ha valorado la “fidelidad esponsal”, como ha puesto de relieve Mc 10, 2-11 par, un texto clave en su visión de la familia; pero, al mismo tiempo (y en un sentido antes que esa misma fidelidad), Jesús ha valorado en carácter abierto de su familia mesiánica, en la que se incluyen de un modo especial los niños sin espacio familiar concreto, los enfermos y distintos de la sociedad.

En esa línea, la familia de Jesús está formada por todos los pobres y excluidos del mundo, y de un modo especial por aquellos que cumplen, con él y como él, la voluntad del Dios Padre universal... para formar su familia universal de buscadores de Dios.

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Dublín 21-26 de Agosto. Iglesia: Encuentro de familias o "estado" clerical

Posiblemente, la antítesis está mal planteada, pues la Iglesia es ambas cosas, y también otras distintas. Pero se celebra estos días el Encuentro Mundial de las Familias como reza el icono conmemorativo (imagen 1), que pone como signo de la iglesia una trinidad angélica (tipo Rublev) y muy histórica, con José-María-Jesús como piadosa y “divina” familia, con fondo eucarístico (una mesa común) y con escenas del mensaje de familia de Jesús a los lados del tríptico.

El letrero de base del icono recoge el título del Documento Postsinodal (2015-2016) del Sínodo sobre la Familia, convocado por Papa Francisco y titulado la Alegría de Amor (Amoris Laeticia), la buena nueva del amor/familia como fuente y signo de alegría cristiana. Todo ello en un entorno de fuerte devoción, de intensa piedad.

Ciertamente, la piedad es importante, y también la devoción, y la religiosidad en las familias, pero mucho me temo que este nuevo encuentro de Dublín, a pesar de la pasión del Papa Francisco por el tema, no va a tener un verdadero impacto en la visión y práctica del cristianismo en el nivel de las familias.

Posiblemente, el encuentro discurrirá sobre temas marginaless, cuando este tiempo exige un cambio radical en la visión de la familia. Así supo entenderlo ya el evangelio de Jesús (siglo I d.C.), pero después de XX siglos (año 2018) seguimos estando muy perplejos ante el tema, a pesar de la buena intención de millones de creyentes. Han pasado muchísimas cosas en los últimos decenios, desde que San Juanpablo II fundó estos encuentros el año 1994… y los problemas de fondo no parecen haberse enderezado.

‒ Muchos pensamos que el “estilo” de Encuentros sobre la Familia de Juan Pablo II no logró cuajar, ni tampoco el de Benedicto XVI… (a pensar de las misas y celebraciones de familia que se habían prodigado en aquellos tiempo, especialmente en España). El Papa Francisco ha querido introducir nueva savia de evangelio en el “árbol” de la familia, pero tengo la impresión de que su intento no se ha concretado todavía, empalmando de un modo fuerte con la realidad, ni con la raíz del evangelio, a pesar de sus esfuerzos expresados en el famoso Sínodo Doble de las familias (2015-2016), con el documento Postsinodal Amoris Laetitia.

‒ Estamos perplejos (he dicho), pues el tema no es sólo de las familias por aislado, sino de la misma constitución “familiar” y/o clerical del cristianismo. Da la impresión de que este Encuentro 2018 (al que asiste, entre otros, “mi” obispo de Bilbao, Mons. M. Iceta y su vicario y amigo J. Agustín Maíz) sigue siendo demasiado “clerical”, en un momento “delicadísimo” en el que un Jurado de Pensilvania ha destapado un tipo de “olla podrida” de prácticas muy poco “familiares” de algunos círculos eclesiásticos.

No estamos ahora para dar grandes lecciones (ni en Dublín, ni en Philadelphia PENN), sino para aprender humildemente, volviendo al principio del evangelio, desde nuestra realidad concreta, empezando de nuevo, en la línea de Jesús, si es que queremos llamarnos cristianos.

Quizá algunas “repercusiones” del Jurado de Pensilvania han sido mayores por un tipo de anti-cristianismo,pues la “pederastia” no es un tema exclusivo (ni dominante) de la familia eclesial, sino que está presente en (casi) todos los estamentos de la vida escolar, social, familiar etc. Pero en la Iglesia más duele, porque ella ha querido ser "maestra de buena familia", dando lecciones a otros, sin tener limpia nuestra casa.

Vengo estudiando desde hace más de 25 años sobre el tema (antes que el Juan Pablo II convocara el primer Encuentro de Familias), como he puesto de relieve en muchos escritos, y en especial en La Familia en la Biblia. Pues bien, en estos días que siguen, quiero insistir en algunos motivos del tema, empezando por experiencia esencial:

Más que experiencia de buena-familia, fundada en un buen-padre, el cristianismo es experiencia de familia-comunidad, donde la función del “padre de familia” (¡para bien y para mal!) ha sido en gran parte sustituida por el Padre-Dios y por el Padre-Clérigo.

Desde ese fondo se entiende, con sorpresa enorme, la diferencia entre el judaísmo (que sí ha sido y es religión de familias, centradas en el padre) y el cristianismo (que se ha convertido en religión de comunidades clericales, donde el padre de familia no tiene prácticamente ninguna función). Para situar el tema quiero empezar citando las funciones principales del padre de familia en el judaísmo.

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Dom 8.7.18. Nazaret. Currículum de Jesús


Dom 14. Ciclo b. Mc 6,1-6. Este evangelio presenta el "viernes santo" de Jesús en Nazaret, su patria, donde los paisanos le desprecian y rechazan.

Las biografías helenistas solían presentar primero la familia y educación del protagonista. El evangelio de Marcos, en cambio, había comenzado con una referencia a Juan Bautista, para contar después, en varios capítulos, lo que ha empezado haciendo Jesús.

Únicamente ahora, después que ha presentado básicamente el mensaje de Jesús, habla Marcos de su patria y de la relación que él tiene con sus familiares y paisanos. Sabíamos algo de su familia por una escena anterior (Mc 3, 20-35: ¿quiénes son mi madre y mis hermanos...?), pero sólo ahora recibimos una información más detallada del tema, desde una perspectiva polémica.

Con esta ocasión presenta Marcos lo que pudiéramos llamar el currículum de Jesús:

(a En la sinagoga) 1 Y salió de allí y llegó a su patria, y sus discípulos le seguían 2 y cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga

(b. Admiración y escándalo)
y muchos, escuchándole, se admiraban y decían: ¿De dónde le vienen tales cosas¿ ¿y qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿y que son esos milagros hechos por sus manos?

3 ¿No es éste el artesano, el hijo de María y hermano de Jacob, de José, de Judas y de Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros? Y se escandalizaban de él

Imagen 1. Nazaret a principios del siglo XX, casi como en tiempos de Jesús
Imagen 2: Currículo "convencional" de Jesús.

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La Biblia, libro de ruta de emigrantes

La Biblia Hebrea ha destacado la importancia de la emigración, que constituyen un elemento esencial de su camino, desde Abrahán en el principio hasta los que vuelven del exilio en el siglo VI-V a.C.

En esa línea debemos recordar que el Dios de Israel ha sido un guía de emigrantes en busca de tierra y la Biblia un libro de ruta para buscadores de libertad.

Por su parte, el mensaje y camino de Jesús sigue en esa misma línea:, pues sus primeros seguidores de Galilea fueron itinerantes, como él, y en esa línea dicen historiadores y exegetas que la Iglesia cristiana nació de un pacto entre profeas itinerantes y creyentes sedentarios

Itinerantes fueron Pablo y los primeros creadores de la misión universal de la Iglesia, del oriente al occidente del Mediterráneo , pasando del mundo rural a los suburbios de las grandes ciudades del impero.

En esa línea, los cristianos se hicieron itinerantes, dejaron Jerusalén y recorrieron todas las tierras conocidas buscando hospitalidad y ofreciendo evangelio.

Es bueno recordar esta cosas en un tiempo de emigrantes (y de rechazo de emigración) como es el nuestro. Si cerramos el camino de los emigrantes no sólo les destruimos a ellos sino que, de un modo más hondo, nos destruimos a nosotros mismos, rechazando de esa forma el evangelio.

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31.12.17 ¡Corre, corre José, que no cojan a Jesús y María! Domingo de la familia

Se junta el 31 la fiesta de fin de año (San Silvestre) con la Sagrada familia. Es por un lado la fiesta de las grandes carreras de fondo, con el despilfarro de la Nochevieja (gastar y gastar), y, por otro, la fiesta (!) de los que huyen perseguidos, buscando libertad, como José y María, con Jesús, solos en la noche, con un pobre asno (imagen 1: cuadro de Rembrandt, no necesita comentario).

Acaba así el año con la "navidad" de la Sagrada Familia, formada por José, con María y Jesús, una banda “ejemplar” de emigrantes peligrosos, que deben huir de su patria (donde les persiguen), buscando otra tierra también rica en opresiones (Egipto).

Tomo como evangelio de este día el de Mt 2, que es una continuación del ayer (los Inocentes), un reflejo impresionante de la "fiesta de la vida", mientras Jesús huye, en un mundo dividido:

-- Unos niños mueren en Belén, sin más pecado que el haber nacido en un mundo ocupado por otros, como signo de Jesús, que morirá en la Cruz, ya de mayor, con y a favor de esos niños, y de todos los perseguidos y asesinados de la historia.
-- Pero Jesús logra escapar, porque José y María le llevan a Egipto... llevando en el alma la historia de los niños muertos, para vivir y proclamar por ellos (para ellos) el reino de la libertad completa.

Sobre la “huida” y estancia de la familia sagrada en Egipto se han escrito mil historias, y algunos añaden que Jesús habría aprendido allí las artes antiguas del país de las pirámides, haciéndose mago etc. Pero el texto del evangelio, de tipo simbólico, sólo trata de la huida y la persecución sin más, una historia desnuda, pero llena del milagro de la libertad en medio de la persecución.

No sabemos si los padres de Jesús tuvieron que saltar algún muro, cruzar empalizadas, burlar policías con perros adiestrados. Algunos dicen que siguen por ahí, en una patera (imagen 2, tampoco necesita comentario), que aún no ha llegado a las islas de la libertad, otros afirman que intentan salir de Belén, pero que el muro actual es mucho más alto que el de Herodes, otros dicen que siguen buscando coyotes buenos para cruzar la raya de Nueva México o Azizona...

Según el Evangelio, José, con María y Jesús, lograron escapar y huir al exilio, volviendo después, bajo peligros de su tierra. Así aparecen como patronos de emigrantes, fugitivos, ilegales.. Ellos tuvieron suerte, logran escapar; muchos no lo consiguieron entonces, ni lo consiguen ahora. Pero no se escaparon para desentenderse de los otros, sino para ayudarles mejor.

Mientras tanto, muchos de nosotros podemos seguir celebrando la fiesta de la Familia Vacía (vacía de Dios, carente de solidaridad humana…), con mucha cava, perfumes caros y vestidos de diseño,... con regalos inútiles para nuestros niños... corre, corre, familia de Jesús, como una banda célula de exiliados peligrosos, buscados por la policía...

Sigue, sigue la familia de Jesús, como recuerda hoy la liturgia, para que nosotros no olvidemos que Dios nace en una "cuadra" o una "cueva", en las pateras, en los caminos del exilio, en medio de la noche.

Sigue, sigue, familia de Jesús, tenemos que decir nosotros, no sólo con palabras, sino con hechos, con un gesto de acogida social y familiar, personal y universal, abierta a todos los niños, a todos los mayores fugitivos, errantes, sin tierra, en una tierra que sigue "manando leche y miel" para los privilegiados de la historia.

Ha nacido Dios en una familia de “fugitivos”, emigrantes perseguidos por un tipo de ley que aquí en España, como en la Mesopotamia de Abrahán y en la Judea de Jesús sigue estando al servicio de los "propietarios" de turno, que sirven a sus "dioses", según la ley inventada por ellos.

Así lo quiere indicar la imagen 3, con Abrahán, que huye también de la alta Mesopotamia, buscando libertad, con sus mujeres e hijos, como digo en ese libro... Su huida fue signo de la huida de los hebreos de Egipto, de la huida de José y María, con Jesús (con un pobre asno, sin camellos)..

Desde Abrahan e Isaac/Ismael, hasta María y José con Jesús, ésta es nuestra verdadera historia, la historia de la familia humana, que ha existido y existe por el tesón de fugitivos como estos. Esto somos, hijos de fugitivos, por ellos existimos. Nuestro Dios es también un fugitivo (Vino a los suyos y los suyos no le recibieron, como dice el relato fundante de la Navidad: Jn 1).

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¿No sufriría menoscabo si hubiese nacido de un matrimonio norma? (J. Ratzinger)

22.02.17 | 23:46. Archivado en Jesús, Nuevo Testamento, María, Adviento - Navidad, Familia

Esta famosa sentencia de Ratzinger (la filiación divina de Jesús no sufriría menoscabo si hubiese nacido de un matrimonio normal), tomada de su Introducción al Cristianismo, que cité con más detalle en la última postal, resulta por un lado positiva, pues supera el nivel biologista de la concepción de Jesús, pero, al mismo tiempo, en otro plano, me parece profundamente desafortunada, por dos razones principales que presentaré primero en resumen y que después desarrollaré en la línea del evangelio de Lucas.

La frase suena así en su original germano: “die Lehre vomGottsein Jesu würde nicht angetastet, wenn Jesus aus einer normalen menschlichen Ehe hervorgegangen wäre...“ (Einf. in das Christentum, Kösel V., München 229). No hay equívoco en la traducción.

Pues bien, este juicio de Ratzinger resulta a mi entender desafortunado en su contexto y trasfondo teológico:

1. Porque va en contra del Grundaxiom de la teología trinitaria, formulado por K. Rahner y aceptado por el conjunto de la teología actual: La inmanencia (el ser profundo) de Dios se expresa en su economía salvadora (y viceversa). Pues bien, en contra de eso, conforme a la visión de Ratzinger, el ser divino de Jesús es independiente de su “encarnación” (de su forma de hacerse humano, de su mensaje y vida, y de su muerte).

Ratzinger sigue así una visión “alejandrina” de la Encarnación, que en el fondo no es tal, pues Dios no se hace radicalmente humano (en la línea de Jn 1, 14), sino que asume de alguna forma al hombre, en una línea que se acerca a la gnosis, rechazada por la Iglesia antigua. Lo que dice Ratzinger (que la encarnación no añade nada al ser divino del Hijo de Dios) nos parece, al menos, desafortunado.

2. Porque va en contra de la dignidad de la concepción y del nacimiento humano…, como si nacer de un modo “integral” (en un matrimonio normal, es decir, por el encuentro de amor hombre-mujer, es decir, de dos personas) fuera en el fondo secundario. En contra de eso, la iglesia antigua (representada por Mateo y Lucas) ha sabido que el “nacimiento de Jesús” forma parte del despliegue de Dios. En otro tiempo, eso se daba por supuesto al afirmar que “nació de María virgen” (es decir, del amor pleno de María, en cuerpo y alma, con lo que ello implica)… pero en la teología alejandrina y luego en cierto “idealismo” cristiano de tipo gnóstico o doceta ha tendido a olvidarse (como solía decir K.Rahner). Teogo la impresión de que en el fondo el pensamiento de Ratzinger sigue siendo doceta, pues no asume las consecuencias de la encarnación de Dios, en plano personal y social.

Estas afirmaciones deberían precisarse y discutirse de un modo mucho más profundo, pero las asumen casi todos los exegetas católicos y gran parte de los dogmáticos. Aquí no puedo desarrollar el tema. Por eso me limito a presentar una lectura abierta del evangelio de la infancia de Lucas, en línea de encarnación total del Hijo de Dios. Perdonen mi juicio que puede ser algo duro los amigos de J. Ratzinger, a quien considero un teólogo genial… pero un teólogo que debe ser repensado y superado desde el evangelio.

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Reprimir el deseo o cumplirlo “cristianamente”

14.02.17 | 14:01. Archivado en Santos, hombre, Amigos, la voz de los, Familia

Me escribe XXX: Amigo Xabier, quiero pedirte un favor: ¿podrías publicar esta pequeña reflexión sobre la charla de Philippe Ariño en tu blog?

Aquí va la información: http://www.dosmanzanas.com/2017/02/el-arzobispado-de-barcelona-que-no-permitio-una-conferencia-del-sacerdote-gay-krzysztof-charamsa-da-ahora-voz-a-un-homosexual-homofobo.html)?

(Nota de X. P. También El País se ha ocupado del tema
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2017/02/12/catalunya/1486930066_694789.html)

Me ha parecido que la breve reflexión que te adjunto puede ayudar a algunos, y que la atalaya de tu bitácora puede servir para que llegue a más gente. En esto, como en todo, con completa libertad por tu parte, que yo aceptaré como es obvio. Lo único, como en otras ocasiones, es que no aparezca mi nombre real. Por desgracia, aún gente como Ariño puede hablar, mientras que los que le podríamos discutir desde posturas internas en la iglesia no podemos...

((Nota de X. P.: XXX es un hombre espléndido, como persona, como amigo y como cristiano comprometido, y siento que tenga que hacerlo en secreto y con pseudónimo, como en una antigua película tres equis. Publico gustoso su reflexión, con la que concuerdo. Añado después una anotaciones mías.

1. PHILIPPE ARIÑO:
¿DOLOR DEL DESEO HOMOSEXUAL? ¿O DOLOR DEL DESEO A SECAS? (XXX)

Escribo esta reflexión con menos calma de la que desearía al tener poco tiempo, pero impelido ante la charla de Philippe Ariño en Barcelona. Con anterioridad he tenido ocasión de leer y conocer lo que plantea este activista católico homosexual pro-abstinencia. Creo que el desafío planteado por Ariño es de mayor calado que el de otros gais que pregonan la abstinencia y por ello creo que la respuesta debe ser más cuidada.

No estamos ante una persona poco formada o que sin más haya vivido reprimiendo sus deseos toda la vida. Al contrario, Ariño llegó a tener cierta notoriedad en el mundo gay, y llegó a escribir un Diccionario de culturas gais y lésbicas. No es un ignorante que ahora hable sin ton ni son. Tiene un gran bagaje cultural y capacidad de expresión; y las pone al servicio de su mensaje. Por ello, la respuesta tiene que estar a la altura. Las descalificaciones de trazo grueso no ayudan.

En el origen de su postura hay una experiencia dolorosa que él ha elaborado con notable potencia intelectual. Él ha vivido su sexualidad y su deseo como fuente de tensiones y de sufrimiento. A partir de ahí interpreta que este dolor venía acompañado de su homo-sexualidad, y no de la sexualidad y el deseo a secas (esto es importante). Luego considera que la solución es abstenerse de “ejercerla” viviendo en abstinencia, esto es, “ahorrándose” los riesgos de intentar alcanzar los objetos del deseo sexual y erótico. Y por último, universaliza estos dos elementos: su conclusión de que el deseo homosexual —y no el deseo erótico o sexual en general— va acompañado de riesgo y dolor; y la conclusión de que hay que abstenerse. Todo esto lo combina finalmente con la teología del cuerpo dominante en la iglesia del cuerpo (la complementariedad varón-mujer como sine qua non de toda relación sexual válida) y ya tenemos el conjunto.

El problema principal de Ariño es que busca una interpretación objetiva de su vivencia y que de ahí deriva una aplicación a todas las personas con deseo homosexual, no necesariamente homosexuales, también bisexuales o heterosexuales.

Su vivencia íntima merece el máximo respeto, pero cuando hace de eso una explicación aplicable a todos y lo convierte en base para recomendar conductas, entonces podemos pasar al análisis. Y en este análisis es donde se ven profundas fallas. A partir de estas grietas, en cambio, podemos entrever un análisis más ajustado del deseo y sus riesgos que, éste sí, puede servirnos a todos, sea cual sea nuestro objeto de deseo (sexual, erótico, o también de otras plenitudes…).

El asunto es que identifica lo que él ha vivido con su deseo como relacionado exclusivamente con el deseo homo-sexual. En cambio, cuando yo escucho su experiencia, no veo tantas diferencias con otras experiencias sobre los riesgos inscritos en el deseo, y en especial en el erótico y sexual. Desde antiguo (pero muy antiguo) se sabe que el deseo, en cualquiera de sus versiones, puede despertar lo mejor y lo peor de nosotros. Moviliza todos los recursos y dimensiones de la persona: pone en marcha mucha energía. Pero como en ello comprometemos mucho de lo que somos y de lo que tenemos por más preciado, incluida nuestra identidad, el deseo se mezcla con los miedos primordiales al abandono y la invasión; por ello puede generar tensiones que dan lugar a tensión y, si se manejan mal, incluso a violencia.

Todo esto está potencialmente en toda experiencia de deseo, y especialmente el erótico y sexual. En el deseo homosexual está también este riesgo, pues es deseo. Esto que es tan simple, y casi redundante, es en cambio lo que olvida Ariño. Y es lo que socava decisivamente su interpretación y su prescripción de abstinencia.
En efecto, el deseo homo-sexual alberga riesgos y potencial dolor, pero también el deseo hetero-sexual, por no hablar de las personas bisexuales, que viven ambos deseos, o quienes no encajan en ninguna categoría de personas pero que viven también el deseo.

La homosexualidad tiene dolor, muchas personas homosexuales tienen mucha rabia. Sí. Pero también todos los demás. Y así ocurre por el hecho de tener deseos. Porque no se cumplen, o porque, al querer vivirlos, nos han llevado a sentirnos heridos y por tanto a querernos defender, reaccionando de modos que hacen daño a otros y a nosotros mismos.

Ante ello, es comprensible que algunos tomen la salida de apaciguar el deseo, de no buscar satisfacerlo.
Es la vieja solución de los estoicos, de un Spinoza o de un Schopenhauer. Y es una decisión sumamente respetable, que está bien para quien crea que es lo oportuno para él o ella.

Entiendo de sobra que alguien diga: “no me compensa intentar satisfacer este deseo; es mejor aceptar que no encontrará satisfacción y tratar de vivir en paz y con calma”.

Pero también entiendo que otros quieran, y queramos, emprender el difícil camino de vivir nuestros deseos de manera equilibrada y sana, por caminos que eviten la violencia. Es el camino, también muy viejo, del muy viejo Aristóteles, seguido por el no tan viejo Santo Tomás: el camino de la virtud, de la educación de los deseos para que encuentren su auténtica plenitud. Y el asunto es que algunos creemos que el deseo homosexual puede vivirse teniendo relaciones sexuales y a la vez viviéndose integrado en un camino de educación de los deseos, en un camino de virtud; ciertamente, con las inconsistencias que hay en todo caminar y todo educarse, pero sin desistir.

Ahora bien, insisto, tengo claro que a otros les compense más abstenerse de este camino, pues es verdad que gasta energías y es legítimo que alguien puede prefiera dedicarlas a otras cosas: al trabajo intelectual, al voluntariado, a cuidar un jardín, a estar con amigos, a cuidar sobrinos…, a lo que quiera.

Lo que no puedo aceptar es que alguien como Philippe Ariño me diga: “esta ambigüedad del deseo es sólo del deseo homosexual, y la salida de apaciguar el deseo es necesaria para todos los homosexuales pero sólo para ellos; los heterosexuales en cambio no tienen que apaciguar sus deseos”.

Un saludo y gracias de antemano!!

2. X.PIKAZA. UNAS ANOTACIONES

Gracias XXX por ofrecerme tu reflexión. Conoces mi postura sobre el tema, la has visto en mi blog. No hace falta que te la repita… Pero quiero añadir a tu trabajo algunas reflexiones (que en el fondo están tomadas de mi libro La Familia en la Biblia, Verbo Divino, Estella 2015):

a) Un tipo de jerarquía de la Iglesia Católica no ha planteado ni resuelto aún de modo cristiano (ni muy humana) este tema. Tú lo sabes. Quizá es miedo, represión o evangelio, pues el evangelio ofrece no sólo la posibilidad, sino la necesidad, de plantear los temas de otra forma, de un modo abierto, sin acudir a un XXX de armario de libros prohibidos. Me gustaría que los homosexuales cristianos (y especialmente los del clero) pudieran decir lo que son y quieren, sin miedo. Y aquellos que han prometido “celibato” (igual que los heterosexuales del clero) que lo guarden, como dice Ariño, dentro de la actual legislación de la iglesia católica, de un modo voluntario y maduro, evitando todo riesgo de pederastía.

b) La reflexión final Ariño: Los homosexuales tienen que apaciguar (reprimir) sus deseos… mientras los heterosexuales no tienen por qué reprimirlos… me parece poco exactA para los homo-sexuales e insultante para los hétero-sexuales (como si para ellos el sexo fuera “dar rienda suelta al deseo”). El amor sexual es mucho más que no reprimir el deseo. La cuestión de fondo no es reprimir ni de dar rienda suelta al deseo, sino aceptarlo y “humanizarlo” en amor y respeto, convirtiendo el potencial de vida (deseo) en fuente de ternura y maduración,de gozo y comunión, y eso exige un “trabajo” más alto, tanto en línea homo- como hétero-sexual.

c) Ariño tiende a pensar la homosexualidad como un mundo confuso de deseos y de relaciones frustrantes… Puede haber algo de verdad en ello, por el hecho de haber sido (y seguir siendo en cierto plano) una condición que hoy por hoy debe esconderse en espacios XXX… Y también hay relaciones confusas entre los hétero...Pues bien, frente a ese ocultamiento que lleva a la represión, el remedio no es “más represión” (¡negar los deseos!), sino más libertad y comprensión mutua, de manera que el deseo se pueda expresar y canalizar de una forma humana, sublimada y “carnal” (como supone Jn 1, 14), vinculando la pasión (¡necesaria en su plano!) con la ternura, dulzura y gratuidad, y especialmente con la “comunicación personal”, con el encuentro tú a tú, y con la permanencia, la fidelidad… y el don de la vida (es decir, con la ayuda a los marginados, según el evangelio).

d) Amigo XXX (¡no puedo dar aquí tu nombre y le llamo XXX...) tú eres un hombre de claridad y respeto, de humanidad y evangelio….! Tú saber que siempre he dicho que no se trata de negar (reprimir) el deseo-amor homosexual, sino de vivirlo en humanidad, en respeto y cariño, en profunda comunión personal, de cuerpo y alma, según las circunstancias de cada uno, según los principios del sermón de la montaña (que habla de amor en gratuidad, no de condena, de los homosexuales)...

e) Tengo todo el respeto por la opción Ariño (me parece genial la actitud y fidelidad de los homosexuales que optan por el celibato, lo mismo que la de los heterosexuales), pero no quiero que se imponga su voz, ni me parece bien que el obispado de Barcelona le ofrezca su micrófono, si no permita hablar a Krzysztof Charamsa. Lo siento por la verdad cristiana, y por el obispado de Barcelona. No sé cómo se puede hablar de la Sagrada Familia, y dedicarle un templo bellísimo… si se niegan los valores cristianos del templo real de la Sagrada Familia que es la de Jesús donde al lado de casados y solteros se admiten personas de otras tendencias, con otros problemas (empezando por las prostitutas, que son las expulsadas y utilizadas sexuales, a las que Jesús da primacía en su movimiento).

f) Este es un tema que en la Iglesia católica se encuentra vinculado al celibato del clero (homo-sexual o heterosexual), con sus inmensos valores… siempre que se viva en la línea de la reflexión de fondo de Pablo en 1 Cor 7, con su descubrimiento de la libertad radical cristiana, de hombres y, sobre todo, de mujeres al servicio de u propia opción de evangelio. Me alegra, por tanto, el celibato que propone Ariño en su caso, pero pienso que no puede imponerse a todo el clero y añado mucho menos puede imponerse a todos los homosexuales cristianos, como XXX (=AAA).

Gracias, amigo XX, por haberme confiado tu reflexión… Me gustaría que un día, en esta iglesia y en esta sociedad, tú pudieras escribir y firmar con tu nombre y apellido tus palabras. Estoy convencido de que lo harás un día, y será día luminoso para nuestra querida Iglesia.

Tenemos que vernos, amigo… Voy poco por las grandes ciudades…, pero te digo que en la Iglesia este pueblo de cien habitantes de la vieja Castilla te entenderían mejor que en la catedral de Barcelona. Las señoras piadosas del lugar te dirían: ¡Cumple el sermón de la montaña, que muchas cosas tiene para cumplir, y sé feliz, lo que se pueda, en este mundo!. Un abrazo, con un beso de Mabel.

Imagen: Ariño en su conferencia de Barcelona
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2017/02/12/catalunya/1486930066_694789.html


Dom. 12.2.17 No matar, no adulterar, no jurar (mentir)

6. dom. Tiempo ordinario, ciclo A. Mateo 5,17-37. Las tres primeras antítesis del Sermón de la Montaña nos sitúan ante las raíces la vida humana:

‒ Los hombres han tendido desde antiguo a matar, matar y mentir (jurar mintiendo), para así oprimir a los otros y defenderse a sí mismos.

‒ Pero la cultura humana (la vida) sólo puede mantenerse superando el homicidio, el adulterio y la mentira (un juicio mentiroso).

De esos tres principios tratan antítesis de Jesús; no hablan de un Dios separado de la vida, sino de una vida que se mantiene y extienden en respeto radical ante todo ser humano (no matar), en la fidelidad personal (no adulterar, superar el incesto) y en cultivo de la verdad, entendida como transparencia persona y fiabilidad (no jurar mintiendo).

De esos tres principios (que él llamaba thanatos, eros y principio de realidad) hablaba S. Freud hace un siglo, en un plano psicológico. En un plano más alto habló de ellos Jesús, formulando las bases supremas de la cultura humana y de la vida, como dice este evangelio.

Quizá no se han dicho nunca palabras más hondas, gratificantes y exigentes. Normalmente sentimos miedo ante lo que ellas implican, y por eso seguimos recurriendo a juramentos “sagrados”, a formas “legales” de violencia, a diversos tipos de adulterio.

Ante esas palabras del evangelio de este domingo no hay más respuesta primera que el silencio, la admiración y, si es posible, la acogida más cordial, para cumplirlas.

Sólo tras ese silencio me atrevo a comentarlas (tomando algunas ideas de mi Comentario de Mateo, Verbo Divino, Estella 2017) y de mi Diccionario de la Biblia. Prescindo de todas las notas eruditas, no me ocupo del “libelo de divorcio” (incluido en el tema del divorcio, pues he tratado en otras ocasiones). Simplemente evoco estos tres motivos centrales de la vida humana, según el evangelio:

‒ No matar (es decir, ser fieles a la vida de los demás)
‒ No adulterar (es decir cultivar la fidelidad en el amor personal)
‒ No jurar (no apelas a Dios para sancionar una palabra, ser fieles en la verdad).

>> Sigue...


Herodes, Rey-Molok. Jesús, Rey-Niño. La fiesta de los Magos


Hay un “complejo (un mito y ritual) de Molok, que consiste en sacrificar a los niños (los propios hijos), para reinar así de un modo perverso .

Ha habido y sigue habiendo muchos Rey-Molok, y más Molok que no son reyes en sentido antiguo, pero exigen el sacrificio de niños, matándoles de un modo externo (especialmente por hambre), o utilizándoles en un plano sexual, laboral... Entre ellos, ll más importante en la Biblia y en la memoria de occidente ha sido Herodes, rey de Judá (que mató a los niños de Belén para asegurar su trono, aunque no pudo matar a Jesús).

Nuestra cultura (nuestra política y economía, e incluso a veces nuestra religión) es molokita, pues sacrifica (=deja morir) o utiliza cada día varias decenas de miles niños para seguir triunfando

Pero ese mito de Molok se expresa y configura de un modo especial en las culturas semitas del antiguo oriente (fenicios, sirios, cananeos…), donde el rey (Melek/Molok), y los grandes del reino, debían sacrificar a su hijos primogénitos al Melek/Molok divino, que sólo así les ofrecía su asistencia.

Conforme a ese “mito” (o complejo), sólo aquel que sea capaz de “pasar” sobre su propio hijo (es decir, de sacrificarle) tiene el temple y fuerza suficiente para reinar. Todo rey (Dios) fuerte impera y se impone sobre los demás costa de la vida de sus hijos. Si alguien no puede matar a esos hijos (los débiles…) no puede reinar de verdad.

Pues bien, los judíos antiguos de la Biblia descubrieron, al menos en principio, que esa adoración de Molok (con sacrificio de los hijos) era la perversión suprema de la tierra, el mayor pecado. Ellos vieron que los reyes (y los personajes importantes) de los pueblos vecinos (moabitas, amorreos, fenicios…) sacrificaban a sus hijos a Molok para reinar, sin que temblaran las manos (como en caso del Rey Mesha de Moab).

De todas formas, aún sabiendo eso, muchos reyes judíos, durante largo tiempo, han tendido que matar a sus hijos, para así imponerse (sin miedo, sin piedad, sin vacilación…), como sabe y dice bien la historia de los libros de los Reyes y la profecía de Ezequiel, donde se afirma que el mayor pecado de Israel ha sido “matar a sus hijos”, sacrificar a sus propios Molok ante Molok (a pesar de que el mismo Dios hubiera dicho a Abrahán que no matara a su hijo, en Gen 22).


En una página desgarrada y fuerte, el profeta Ezequiel (Ez 20) afirma que también los judíos, en su deseo de poder, han caído en la mayor de las perversiones,
como si el mismo Dios les hubiera abandonado, fascinado, pervertido… haciéndoles capaces de “pasar por el fuego” (matar y luego quemar) a sus primogénitos. Esa es la perversión suprema: Creer que podemos (y quizá debemos) dejar dejar que mueran miles y millones de inocentes (sobre todo niños) para que nuestra gran cultura homicida,filicida, siga adelante.

Ésta es una historia (una experiencia) que está en el fondo de la fiesta de los “magos” de Mt 2, una fiesta radicalmente antimonárquica (en el sentido normal de la monarquía filicida)… un texto de revelación del gran misterio de la perversidad (reinar matando a los niños) y de la gracia de la salvación (Jesús es rey niño).

En ese contexto se entiende la escena de Mt 2, la fiesta de los magos (no reyes) qu vienen corriendo a Belén:

‒ Los magos de oriente no son reyes que matan a niños para reinar, sino sabios que ponen su vida al servicio del Niño (de los niños).

‒ El único “rey” del texto es Herodes (¡signo del Imperio romano!) que quiere matar y mata a los niños (los sacrifica a Molok, el Dios del puro poder), para seguir reinando.

‒ Ciertamente, Jesús aparece como “rey de los judíos”, pero de una forma “antimonárquica”… Es Rey como niños perseguido

Éste es un tema central de nuestra historia… pues el poder de este mundo sigue triunfando sobre los cadáveres de los niños… Ciertamente, ya no sacrificamos los niños ofreciéndolos por el fuego a un Dios Molok/Rey sagrado, pero hacemos algo peor… Para que el mundo siga en su marcha “real” tienen que morir cada día unos 40.000 niños. La historia perversa de Moloc continúa, como verá quien siga leyendo.

1ª imagen: Los magos, mosaico de S. Apolinar, Ravenna (siglo VI
2ª imagen: Horno de Molok donde se quemaban los niños sacrificados.
3ª imagen: Códice de Roda (Huesca, siglo X)

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Lunes, 22 de octubre

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