El blog de X. Pikaza

COMIDA DE JESÚS, FIESTA DE LOS PANES

En uno de los contextos más hermosos de Salamanca (en la Iglesia de San Juan de Barbalos), por deseo del Foro Efeta, pronuncié el pasado 16 una pequeña charla sobre la fiesta cristiana, centrada en el pan compartido
(Cf. fotos de la charla en la Iglesia de los Caballeros del Hospital de San Juan de Jerusalén, del siglo XII),

Fueron muchos los temas expuestos, hermosa la reunión orante en la iglesia, y hermoso el momento de la comida posterior en el atrio antiguo. Hubo para todos, fraternidad y fiesta, palabra y pan, con bebidas, chorizo, empanada, pasteles.

Una fiesta de verdad... en la que se recoge ante todo el recuerdo de las fiestas de Jesús, centradas en la multiplicación de los panes. De ese tema quiero presentar hoy el motivo principal de mi conferencia, con algunas fotos del acto.

Dedico el tema a J. M. Miñambres (con sus compañeros Jesús y Nacho, de la Pastoral Universitaria) y al grupo de amigos de Efeta de la diócesis de Salamanca. Lo he preparado para ellos, aunque tomándolo básicamente de mis libros: De Fiesta del Pan, Fiesta del Vino (2005) y de Comentario al Evangelio de Marcos (2013), ambos de Verbo Divino, Estella.

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Las misas de la tele no son misas

El diputado P. Iglesias ha propuesto que la televisión pública no ofrezca la misa, pues se trata de un servicio religioso privado, propio de algunos ciudadanos, que no pueden "imponer" su afirmación religiosa sobre el conjunto de la población.

Esa propuesta me parece equivocada y falsa en una línea de democracia social, pero válida en sentido religioso cristiano.

1. Como ciudadano de un país que dice ser libre defiendo la misa en la televisión pública, siempre que haya un número significativo de ciudadanos que la quieran. Ciertamente, el Estado es a-confesional (no ha de inclinarse por ninguna confesión religiosa), pero debe respetar la voluntad de los ciudadanos, y si un grupo significativo quiera misa se la debe ofrecer.

Personalmente, puede que no me gusten los toros, ni un tipo de fútbol, ni ciertos programas con intimidades ambiguas… Pero si otros las quieren debo conformarse. Así también la misa puede y debe emitirse en la televisión, si hay bastantes ciudadanos que la quieren. Ése un principio fundamental de la democracia. Unos pueden querer misa, otros una ceremonia musulmana, otros música de cámara, como ciudadanos libres.


2. Como cristiano, en cambio, me siento molesto con la misa por televisión, no por “culpa” del Estado o de la sociedad, sino como miembro de la misma Iglesia. Ciertamente, se pueden y se deben emitir programas de tipo religioso, sean de tipo católico, islámico o budista (si una parte de la sociedad lo quiere, y si ellos no van en contra de los principios fundamentales de la sociedad).

Pero creo que la misa en cuanto tal no es un “tema” de televisión, no es para verse desde fuera, en una pantalla, sino una celebración activa de una comunidad creyente, donde los que “van a misa” deben celebrarla, estando juntos, compartiendo la palabra, incluso “tocándose” (dándose la paz unos a otros) y, sobre todo, comunicándose el pan y el vino de Jesús, en gesto de comunión personal humana.

Por eso he dicho que la misa por televisión no es misa y, a mi juicio (al menos en general, en cuanto misa-misa), no debería retransmitirse por televisión. Puede y quizá debe haber otros programas de tipo religiosos y/o cristiano de televisión (sermones, debates, narraciones, incluso oraciones…), pero la misa de televisión no es tal, pues le falta la presencia comunitaria, la conversación y comunión, el pan y el vino… Puede hacerse quizá en televisión una “liturgia de la palabra” (como en una video-conferencia), pero no una misa estrictamente dicha.

Se me podrá decir ¿qué pasa entonces con los enfermos o ancianos que no pueden participar en la misa comunitaria? Hay dos respuestas o soluciones:

(a) Se lleva a los enfermos o ancianos la comunión a casa o al hospital, a modo de prolongación de la liturgia eucarística, como se hacía en tiempos antiguos, retomando en casa la proclamación de la Palabra y la celebración comunitaria.

(b) O se celebra una auténtica misa, aunque quizá más breve y simple, en la misma habitación del anciano o enfermo, una eucaristía doméstica, presidida y animada por alguno de sus familiares o vecinos, con presencia personal y comunión (sin necesidad de que sea una misa oficial de la parroquia, celebrada por el párroco u obispo ministerial).

En este contexto quiero añadir algunas reflexiones complementarias.

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Resurrección de Jesús, cenizas de los muertos (Radio Galilea: Córdoba, Argentina)

Publiqué 3l pasado 26.10.16 una postal en la que presentaba algunas Reservas ante el Documento sobre "las cenizas de los muertos". Ese texto se ha leído en varios lugares y ha sido reproducido en diversos portales, entre ellos en Radio Galilea de Córdoba (Argentina: https://www.facebook.com/gabriela.lasanta.3?fref=nf&pnref=story).

Su directora, Gabriela Lasanta, una mujer a la que conocí hace tiempo y a quien admiro por su profesionalidad y hondura cristiana, me llamó y me pidió una entrevista de Radio, que hemos tenido el pasado día 2.11.16, durante casi hora y media de emisión, seguida por muchísimas personas, que plantearon problemas y ofrecieron respuestas.

Esa misión puede escucharse en http://radiogalilea.com.ar/aclaro-224-reservas-ante-el-documento-sobre-las-cenizas-de-los-muertos-02112016/ y //mail.google.com/mail/u/0/?tab=wm#inbox/1582fc751ffe306d. Por eso la reproduzco, pues pienso que responde a preguntas que la gente propone sobre el tema (a pesar de su longitud y de su carácter espontáneo). Éstos son algunos de sus temas de fondo:

-- Prohibir o aconsejar. Una reserva sobre el estilo del documento, demasiado asertivo, con prohibiciones poco matizadas

-- Riesgo de panteísmo y rechazo cristiano en la "entrega" de las cenizas a la tierra. No todos están de acuerdo con esta visión del documento, aunque ella tiene muchos valores.

-- Valores cósmicos del gesto de esparcir las cenizas en la tierra... ¡Vuelve el polvo al polvo! ¿No es la tierra entera un inmenso cementerio en esperanza de resurrección, según san Pablo en 1 Cor 15 y en Rom 8?

-- Problemática de autoridad ¿hay división de opiniones en el Vaticano sobre el tema? Algunos sospechan que hay intenciones ocultas en el fondo del documento.

-- Visión del hombre como alma separada, como cuerpo animado... Espíritu y Materia. El tema es clave, pero no todos están de acuerdo en la antropología cristiana de fondo del documento.

-- Cenizas de muertos y veneración de reliquias... El tema de las reliquias preocupa a muchos cristianos. ¿Qué sentido tiene el dividir huesos o partes del cuerpo para la veneración de los fieles?

-- El tema de la incorrupción etc. A muchos les sigue preocupando la visión de algunos fieles que veneran de un modo especial los cuerpos incorruptos... o ampollas de sangre incorrupta (como la de San Genaro...)

De todo esto y de otras cosas se habló en la entevista. Aprovecho la ocasión para saludar a Gabriela Lasanta y a los amigos de Argentina, con deseo de verlos de nuevo, para hablar cara a cara de estos y otros temas, tomándonos un café o un mate....

El tema es complejo, y aprovecho la ocasión para ofrecer a continuación un esquema teológica de la problemática de fondo, sobre la resurrección en las religiones y en el cristianismo. Buen día a todos.

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1.11.16. Día de difuntos. “Alma” humana y ritos funerarios

Llamo “alma” a la identidad del hombre, sin ponerme a distinguir si es material (en un sentido extenso) o si es más bien “espiritual” (y, en algún sentido, separable del cuerpo), tema que aparece intensamente vinculado con la muerte, y que ha sido y sigue siendo discutido por teólogos y hombres religiosos.

En esa línea, con ocasión de la fiesta de Todos los Difuntos (1.11.16), y teniendo en cuenta lo que ha dicho el Vaticano (Congregación para la Doctrina de la Fe) sobre el enterramiento, las cenizas de los incinerados y la pervivencia del “alma” tras la muerte (cf. RD http://blogs.periodistadigital.com/xpikaza.php/2016/10 ), quiero ofrecer una simple reflexión sobre el sentido profundo del hombre (esto es, de su "alma", de su identidad más honda) , que se expresa en la despedida de los muertos y en los ritos funerarios.

Dejaré el tema abierto, en línea de historia de las religiones, ofreciendo unos esquemas muy simples, propios de una primera clase de historia de las religiosos: ¿Por qué y cómo han enterrado, cremado o despedido los hombres a sus muertos?

En una próxima postal, esta misma semana, seguiré hablando del rito cristiano de la despedida de los muertos, con la esperanza de la resurrección, teniendo en cuenta la experiencia de la muerte de Jesús, y su entrega al servicio de la vida que triunfa sobre la muerte.

Imagen 1.Un Totem, un signo de un muerto que vive (al menos en principio).
Imagen 2. Cremación y "entierro" de las cenizas en el mar (vikingos)

Buen día de difuntos a todos.

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Yo pecador (Pedro Zabala)

31.08.16 | 00:01. Archivado en Amigos, la voz de los, Liturgia, Sacramentos

De mi amigo y colega Pedro Zabala, esta reflexión sobre el pecado, propia de un hombre ya maduro, sensible al evangelio, cercano a la vida.

Sería bueno comparar esta reflexión con la de personas más jóvenes, dentro y fuera de la iglesia. Espero que algunos lectores de mi blog lo hagan, recordando su historia, en un contexto cristiano o no cristiano

Gracias, Pedro, una vez más gracias. Todo lo que sigue es tuyo, todo es bueno.

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La Comunidad de Magdala y el Nuevo Colegio Apostólico de Mujeres Sacerdotes

D. Lemar, autora de esta obra, se llama Te. León y ha dedicado lo mejor de su vida a la promoción de las mujeres andinas y al desarrollo de programas de formación de comunidades de base en Europa. Ha defendido una tesis doctoral sobre el pensamiento de X. Zubiri y ha sido profesora de Teología Dogmática en una de las universidades más prestigiosas del mundo hispano.

Su obra (La comunidad de Magdala, Acibel, Sevilla 2007) se mueve entre la historia del siglo I d.C., la ficción y la utopía liberadora, relacionada con las mujeres, y su papel de agentes indiscutibles, silenciadas e invisibles, dentro de las culturas y las religiones (y en especial en el entorno de la Iglesia Católica). La obra tiene dos protagonistas:

‒ La primera es María de Magdala, discípula y apóstol de Jesús de Nazaret; ella es como “papa” de una iglesia animada por mujeres que han entendido mejor a Jesús; y a ella le sigue otra mujer, Raquel de Al-Laban, y después un buen grupo de mujeres, y algunos hombres, miembros de una Comunidad muy importante y casi ignorada de cristianos antigos. Esas mujeres (que forman laComunidad de Magdala), fueron al principio marginadas, luego perseguidas y, finalmente, olvidadas y desconocidas, logrando sobrevivir a pesar de ello hasta el día de hoy, en espacios que parecen marginales (¡pero no lo son!) dentro la Gran Iglesia.

‒ La segunda protagonista es Elvira Valero Acosta, una mujer de nuestro tiempo, andaluza por más señas, que entre el siglo XX y XXI recibe el encargo de tomar el relevo en la dirección de esa Iglesia de Mujeres, que han vivido hasta ahora en ocultamiento (¡el silencio nos hace fuertes!), para redescubrir un elemento fundamental de la palabra y mensaje de Jesús que había permanecido latente, para introducirlo de nuevo en la Gran Iglesia, que sólo así alcanzará su verdad.

Se trata, pues, de retomar el impulso de la comunidad de Magdala (=Magdalia) en las nuevas condiciones de la historia de la Iglesia, animada en esa línea, hoy (año 2016), por el Papa Francisco, algo que casi no podía ni soñarse el año 2007, cuando D. Lemar escribió su propuesta (=su apuesta de Iglesia). La postal de hoy tiene dos partes, como lo indica el mismo título:

a. La primera parte (Comunidad de Magdala), ofrece el resumen del “relato histórico-teológico” de D. Lemar, con los elementos básicos de su comunidad, y su programa de actualización de la Iglesia, desde María Magdalena. No se trata de crear una nueva jerarquía (de ordenar a las mujeres sacerdotes al estilo actual, compitiendo en ese plano con los varones ordenados), sino de cambiar desde María de Magdala (con el Discípulo amado) el tipo de estructura y misión de la Iglesia actual.

b. La segunda parte trata de Nuevo Colegio Apostólico de Mujeres Sacerdotes (con algún varón entre ellas). En principio, estas mujeres no tienen (que yo sepa) un programa unitario y radical de reforma de la Iglesia (como el de D. Lemar y su comunidad de Magdala), pero da la impresión de quieren recrear el ministerio sacerdotal… (que las mujeres puedan ser obispos y papas, igual que los varones actuales, a su estilo).

Como verá quien siga leyendo, las propuestas de la Comunidad de Magdala y las del Colegio Apostólico de Mujeres sacerdotes son muy distintas... pero eso lo seguiré diciendo (si es que el tema importa) en los próximos días.

Para animar el diálogo he querido presentar una foto y programa de esas Mujeres Sacerdotes del siglo XXI, que corre por ahí en las redes. No sigo hablando de ellas, pues se ha dicho ya bastante sobre ellas, en días pasados en diversos medios.
Dicen estar ordenadas obispos y presbíteros legítimos, por sucesión apostólica, y quieren ofrecer un camino y programa complementario de Iglesia, en línea de jerarquía, como verá quien siga leyendo. Buena semana a todos.

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Ayuno de Ramadán, uno de los pilares del Islam

Entre hoy y mañana (5-6 VI 2016), comienza el Ramadán, mes de ayuno de los musulmanes, una institución que forma parte de los cinco grandes pilares de la religión, que son los siguientes:

1. La Sahada o confesión de fe. Musulmán es un hombre o mujer que se confiesa sometido a Dios, y así lo proclama con la Sahada (sólo Allah es Dios, y Muhammad su profeta). Esto es lo primero, lo más importante: El reconocimiento absoluto de Dios, la sumisión a su voluntad creadora, a la Vida que es su vida.

2. Azalá, oración. La comunidad se funda en la plegaria, que los fieles deben repetir cinco veces al día (amanecer, mañana, mediodía, tarde y noche), inclinándose ante el Dios poderoso. Cada uno ante Dios, sometido a su Poder, todos juntos, en filas, con los pies descalzos, ante la absoluta Majestad.

3. Limosna y/o justicia social. En el principio del movimiento del Islam está la condena profética de Muhammad contra la injusticia de los ricos comerciantes de la Meca. Por eso, él situó en el centro de su proyecto religioso una fuerte exigencia de participación social, un mandamiento de 'limosna' o tributo social en favor de los necesitados.

4. Ayuno. Más que de ayuno en sentido ascético, es mes de recreación social y encuentro con Dios: cesan las actividades ordinarias, de día se duerme u ora; de noche se celebra el misterio de la vida (relaciones afectivas y familiares, comida compartida...). . "Durante el ayuno os es lícito por la noche uniros a vuestras mujeres: son vestidura para vosotros y vosotros lo sois para ellas... Comed y bebed hasta que a la alborada pueda distinguirse un hilo blanco de uno negro. Luego observad un ayuno riguroso hasta la caída de la noche" (Corán 2, 183.185.187).

Largos años he enseñado el Islam en una facultad de Teología Católica, y en la facultad de Periodismo... Siempre he destacado la importancia de un mes de "ruptura" cada año, un mes para la interioridad, el descubrimiento de la fragilidad de la vida, y la comunicación de amor en la noche... Si el Ramadán es difícil en una cultura "moderna" (activa, implacable...) como la nuestra, ello se debe quizá a la falla de nuestra cultura, no al carácter "primitivo" del Islam.


5. Peregrinación. Muhammad empezó mirando a Jerusalén como ciudad sagrada, pero luego destacó la importancia de la Casa o Caaba de la Meca, que Dios mismo había ordenado construir a Abrahán y su hijo Ismael. Allí debía mantenerse su recuerdo, la memoria de la fe monoteísta (cf. 2, 124-125). Por eso, cuando culminó la Hégira y conquistó la Meca (el 630 EC), purificó la Caaba, como lugar de memoria y encuentro con Dios, organizando la peregrinación, especialmente la Grande, una vez a la vida, para así retomar el principio de la experiencia sagrada.

Hoy quiero fijarme de un modo especial en el ayuno de Ramán, como ha sido expuesto en el Diccionario de las Tres Religiones, por A. Aya y J.F. Durán. Todo lo que sigue es de ellos:

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26.5.16. Corpus. Cuerpo y Sangre de Cristo, vida humana

El día del Corpus, que tradicionalmente se celebra el jueves después de la Trinidad, la Fiesta de Dios hecho carne y sangre humana, es la fiesta cristiana de la humanidad de Dios, de la divinidad del hombre

El conjunto de la iglesia la celebra ahora esta fiesta el próximo domingo, pero hay multitud de lugares (desde Toledo a Ledesma de Salamanca) en los que se sigue celebrando este jueves, mañana 26-5.16.

Por eso quiero ofrecer una reflexión eucarística fundamental, en la línea de lo que he venido haciendo otros años, desde 2007.

Esta fiesta tiene cien matices, mil riquezas que deben ponerse de relieve en diálogo con la humanidad (el cuerpo de Dios es por Cristo el ser humano entero, la humanidad completa)y en especial con otras confesiones cristianas, que han matizado el sentido de la Eucaristía, en otras perspectivas.

Ésta es una fiesta religiosa y social, es cristiana y quiere ser universal, la fiesta de todos aquellos que quieren vincularse entre sí, de un modo concreto, compartiendo pan, bebiendo juntos el vino de la vida, en alegría y esperanza, dispuestos a entregar su propia vida, unos por los otros.

Hoy quiero ofrecer simplemente un resumen de lo que significa esta fiesta, este día, desde una vertiente bíblica, católica, en la línea de lo que escribí en un libro titulado: Fiesta del Pan, Fiesta del Vino. Mesa común y Eucaristía. También he desarrollado el tema en el Gran Diccionario De la Bibía (entradas: Última Cena, Eucaristía).

Buen Corpus a todos, feliz día de mañana, feliz próximo domingo.

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Sínodo 2015: El problema no es la homosexualidad o el divorcio, sino la Eucaristía

El problema no es la familia, aunque pueda haber discusiones sobre su estructura sacramental. Nadie rechaza en serio a los homosexuales, ni la posibilidad de que establezcan "un tipo de matrimonio", ni condena a los divorciados o separados.

A mi modo de ver, el problema del Sínodo es la Comunión: Si divorciados y homosexuales pueden compartir la eucaristía oficial de la Iglesia Católica.

Éste es el problema serio, pues afecta a la misma identidad de la Iglesia centrada más en la Eucaristía, con sus ministros canónicos ("sacerdotes"), que en la Palabra (en línea protestante). Es aquí donde escucho, día a día, las protestas de los que quieren mantener la identidad "tradicional" (iba a decir post-trindentina) de la Iglesia.

Se trata, por un lado, de un problema banal, resuelto de hecho por la praxis ordinaria de los "fieles", pues en la inmensa mayoría de las iglesias y parroquias no te preguntan antes de comulgar si eres gay activo o divorciado vuelto a casar... pues los ministros no conocen a fieles, y si les conocen no hacen caso esos temas.

Pero es, en otro plano, el problema clave de la Iglesia: ¿Es ella capaz de crear verdaderas comunidades eucarísticas, en las que se comparta de verdad la palabra, y la experiencia de fe... y el camino cristiano? Ésta es la cuestión, en esto hay que insistir.

Éste es, finalmente, el problema real del Evangelio y de la Iglesia: La existencia de verdaderas comunidades, con ministros que broten de ella ¿qué pasa cuando un párroco tiene ocho y doce parroquias?, con verdadera identidad y autonomía. Ciertamente, el tema de las parejas gays es importante, lo que mismo que el divorcio, pero en línea eclesial viene en un segundo plano.

En la foto unos soldados argentinos comulgando antes de la batalla de las Malvinas donde, al parecer, algunos generales poco conscientes les mandaron a morir. No sé si Jesús hubiera dado la comunión a unos soldados "voluntarios" para el campo de batalla...A éstos quizá sí. ¡Ellos no tenían la culpa!

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Manifiesto a favor del matrimonio cristiano

08.09.15 | 10:42. Archivado en Iglesia Instituciones, Dios, mujer, hombre, Sacramentos, Familia

Hablé el día pasado de la cláusula del divorcio en Mt 19, afirmando que allí donde sólo hay "porneia" (entendida en sentido extenso) se ha roto el matrimonio, ya no existe.

Entendida en ese sentido, porneia era simplemente falta de amor personal, de fidelidad gozosa, de compromiso de convivencia, no por ley, sino por gozo y despliegue emocionado de vida.

El Dios cristiano quiere y pide que los hombres se amen, de diversas formas, una de las cuales, quizá la más intensa en este mundo es el matrimonio, entendido como responsabilidad y gozo en el descubrimiento compartido de la vida y, normalmente, en la expansión de la misma vida. Así lo presenté hace tiempo en un libro titulado de Palabras de Amor (Desclée de Brouwer, Bilbao 2007).

Así quiero volver a presentarlo ahora, después de la postal larguísima de ayer sobre las razones y sentido del divorcio. Hablo básicamente del matrimonio heterosexual, abierto en principio a los hijos. Pero lo que digo puede y de aplicarse a otros tipos de vinculación personal, que pueden llamarse también matrimonio (por ejemplo en línea homosexual), tema que queda así abierto.

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“Excomulgados” 1. Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa...

17.08.15 | 17:00. Archivado en Nuevo Testamento, Sacramentos, Celebración eucarística

Mientras llega el Sínodo 2 Sobre la Familia (Octubre 2015) sigue en altas esferas la batalla sobre los que deben ser admitidos a la comunión (no excomulgados). En las “bajas” esferas, parroquias e iglesias que conozco (a nos ser en algunas muy “cualificadas”) nadie pregunta al que comulga si es homosexual y si “practica”, o si está divorciado y tiene una nueva relación. El problema no es ese, el problema es si cree y si quiere creer, si está dispuesto a crear comunidad con otros seguidores de Jesús.

La cuestión se ha planteado porque el Papa Francisco ha dicho que los divorciados no son excomulgados (y que por tanto pueden comulgar), y que lo mismo piensa de los homosexuales. La cuestión, según el Papa, es si los que comulgan se identifican con el proyecto y camino de Jesús, desde la situación en que se encuentran

En ese contexto quiero empezar evocando un texto clave de la liturgia, la respuesta de los “fieles” al ofrecimiento e invitación del celebrante que dice: “Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo…”. Desde el siglo XI en ciertos lugares y desde el XVI en todas las iglesias, los que van a comulgar responden: “Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa, pero di una sola palabra y mi alma quedará sana” (cf. J. Jungmann, El Sacrificio de la Misa, BAC, Madrid 1953, 1060-1066).

Significativamente, esa son unas palabras que provienen de la “confesión y súplica” de un centurión pagano, de dudosa conducta, al que Jesús le dice “iré a tu casa/cuartel y curaré a tu amante/siervo enfermo”. El centurión tiene miedo de “dañar” la imagen de Jesús y le responde:

Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa (bajo mi techo),
pero di sólo una palabra y mi amante/siervo quedará sano (Mt 8, 8).

Pienso que no podían haberse escogido palabras mas adecuadas para indicar la “idoneidad” de aquel que quiere comulgar: No es mi dignidad la que me hace digno, sino la de Jesús que cura al "AMIGO" del centurión y que puede sanar también y perdonar a los comulgantes.

Ciertamente, hay diferencias en el gesto:
-- En el caso de centurión, Jesús cura a su siervo en cuerpo y alma, pues ambos son dignos de su Reino.
-- En caso del comulgante que suplica, Jesús cura “su alma”, le cura y sana, al ofrecerle su propia vida en comunión.

Desde ese fondo quiero ofrece una reflexión litúrgica y otra bíblica. Imágenes del Veronese: Domine, non sum dignus...

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Corpus 2. Eucaristía, la sangre de las víctimas

09.06.15 | 08:20. Archivado en Jesús, mujer, Nuevo Testamento, Amor, Sacramentos

Ayer hablé de la Eucaristía, en el contexto de la Fiesta del Corpus, insistiendo en el sigo del pan que es Cuerpo, que alimenta y que une a los hermanos (a todos los hombres).

Hoy quiero hablar del vino que es signo de la Vida-Alianza como alianza, poniendo de relieve las palabras de Jesús sobre la copa-sangre, desde la perspectiva de aquellos que entregan su vida por los otros, desde las mujeres (que dan su "sangre" por los hijos) y en especial desde las víctimas (en cuyo nombre dice Jesús: Ésta es mi sangre); ellos son los celebrantes mayores de la fiesta de la vida de Jesús, los portadores del perdón de Jesús, que no es el perdón de los prepotentes, sino de los sacrificados.

Ésta es la fiesta de Dios, como dicen en francés (Fête-Dieu), celebración mesiánica del del Hombre/Mujer, que es en Cristo Sacramento del mismo creador.

Ésta es, en especial, la fiesta de la sangre derramada al servicio de la Vida, el gran milagro de Dios, que ha querido que Jesús, su Hijo, haya vivido en amor por los hombres, muriendo por la causa del Reino, para ser principio de pacificación, con todas las víctimas del mundo.

La misma vida humana es en Jesús eucaristía, de forma que todos podemos afirmar esto es mi Cuerpo...

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