El blog de X. Pikaza

Pablo VI (1963‒1978). Santo de altar, un Papa grande y discutido

08.10.18 | 12:52. Archivado en Iglesia Instituciones, Santos, Papa, obispos

El próximo 14 le canonizan en Roma, en fiesta sonada, junto a San Osar Romero (y a otros cuatro menos conocidos). Trataré mañana de O. Romero, hoy me ocupo de Montini.

Fue sin duda un hombre de Dios, tomó la carga del Vaticano II (1962-1965), y la llevó adelante, tras la muerte de Juan XXIII, con sabiduría y prudencia, con decisión, como sólo él pudo hacerlo en aquel momento fuerte de la historia de la Iglesia.

Muchos le ven más como Papa discutido y grande que como santo, pues santo es aquel en quien el pueblo descubre el brillo de la gloria y la misericordia de Dios, desde abajo, y le venera, de un modo agradecido y gozoso, como mediador y guía ante el misterio, pudiendo así orar con él y como él, ante el don y tarea deslumbrante del Dios de la vida.

Pero habían "santificado" antes que él a Juan XXIII (santo en persona, más que Papa) y Juan Pablo II (santo por papa más que como persona) y resultaba chocante que le dejaran en medio sin hacerle, sin halo de gloria celeste

Se trata, en algún sentido, de una canonización de política eclesial, y así debe ser en este mundo. Pero, siendo política, me parece buena y positiva para la iglesia, que debe retomar las buenas riendas del Concilio Vaticano II, como quiere el Papa Francisco, imitando las buenas cosas de Pablo VI y enderezando las que dejó medio cortadas o torcidas.

J. B. Montini (1897-1978) fue un hombre culto, de hondo humanismo, con un sentido fuerte de la libertad y la grandeza de la vida, de manera que hubiera pasado a la historia incluso si no hubiera sido Papa, pero lo fue, y fue Papa creyente . Quiso ser fiel al Concilio, quiso fiel al evangelio, pero tuvo quizá miedo a sus posibles consecuencias, en un mundo cambiante.

Quizá nadie podría haberlo hecho como él (como el Papa Montini), en aquel momento, aunque algunos le tildábamos entonces de miedoso, en varios asuntos que han continuado en el centro de la atención (del dolor y de la esperanza) de la Iglesia hasta el momento actual, de manera que en esa línea hablaré de los pros y los contras de su pontificado.

Desde una perspectiva más “provinciana” (es decir, española), fue un Papa providencial, pero rechazado por muchos. Con su ayuda e impulso pudo darse la apertura de la iglesia española a los valores y a la libertad del evangelio, aunque él como papa chocó de frente con un tipo de política franquista y de nacional‒catolicismo entonces imperante (¿y ahora?)

El autócrata hispano, que se tildaba de católico, no atendió a muchas de sus peticiones de nombrar obispos "nuevos"... (y de no fusilar, por ejemplo, a los condenados del proceso de Burgos). Muchos “católicos hispanos” de la vieja guardia le odiaban (y le han seguido odiando hasta el día de hoy), diciendo incluso que no era cristiano.

Sea como fuere, me alegro de su canonización recordando las veces que le vi (incluso una vez estuve con él, el año 1974, en un Capítulo General de la Merced, y quise sonreírle con aire de complicidad, pero él miraba hacia otro lugar, como si estuviera más allá, parecía no mirar…), dando a Dios gracias por su vida y obra, quiero recordar aquí (desde mi perspectiva) algunos pros y contras de su pontificado.

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