El blog de X. Pikaza

Pablo VI y Francisco (y 3). Superando su propia tentación

Siguiendo en la línea de las dos postales anteriores sobre San Oscar Romero, quiero añadir que el mayor riesgo de la Iglesia no está fuera (en sus posibles perseguidores), sino dentro de ella, como supo y dijo Jesús en el evangelio del domingo (21.10.18), y como supo y describió con toda claridad el Apocalipsis, en sus cartas a las siete iglesias (Ap 2-3).

El riesgo está en que las iglesias se acomoden al mundo y se conviertan en instituciones de evasión o de huida interior, al servicio de sí mismas, de manera que sus ministros busquen el poder, en vez de abandonar todo poder para hacerse servidores de los otros. Desde ese fondo quiero poner de relieve algunos riesgos, para volver de nuevo al tema de Pablo VI (diálogo generoso) y al tema Papa Francisco (salida redentora).

Se trata, ante todo, de un riesgo interno, como aparece ya en el NT (según las tentaciones de Jesús: Mt 4y Lc 4) y de un modo especial en las disputas eclesiales del siglo II-II d.C.

En este contexto, la gran amenaza para el cristianismo, junto al cansancio y desencanto general, es la búsqueda de una salvación ilusoria, de tipo puramente institucional y/o neo-gnóstico, en la línea de algunas tendencias del siglo II d.C., que no se oponían al sistema imperial romano, sino que buscaban un refugio interior, de tipo intimista, dejando que el sistema siguiera dominando el mundo externo.

Así lo ha ido poniendo de relieve el Papa Francisco, al criticar un lado una visión gnóstica (intimista) de la salvación, y al oponerse, por otro, a un tipo de pelagianismo, que consiste en querer salvar el mundo por las propias obras, es decir, por el poder y el dinero, no por la transformación del corazón y la justicia

Es bueno que haya riesgos, y que lo, advirtamos y los superemos, pues sólo así podemos superar los peligros de un mundo que se cierra en la ilusión de su poder, en el engaño del dinero convertido en Dios. Se trata de pasar al otro lado del puro dinero y del poder que oprime, para descubrir la gracia de la vida y de la comunión del del evangelio, con el testimonio de los mártires, que ayer había puesto en la imagen.

Imágenes nuevas

La gloria de Dios es que el pueblo viva... La imaginación popular ha pintado en el Salvador y en todo Centro-América cientos y miles de murales, cuyo contenido a veces puede discutirse, pero que marca la línea de una imaginación abierta a la libertad y comunión,por encima del desencanto.

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21.X.18. Quien quiera ser mayor sea el menor de todos

Domingo 29. Ciclo B. Mc 10, 35-45. Éste es un texto “eclesial”, quizá el más importante del evangelio de Marcos, elevado como advertencia para aquellos que utilizan a Jesús para obtener un poder religioso, social o económico sobre los demás, a quienes en vez de ayudar explotan y dominan.

Es, al mismo tiempo, un texto político,
hincado en el centro del evangelio, como señal para todos los que quieren tomar el poder para aprovecharse de los demás, como clase explotadora o extractiva (que no produce, sino que extrae a los demás lo que producen).

Es un texto que se ha utilizado más veces como advertencia para cristianos, pero que ha de aplicarse también (sobre todo) a la Iglesia en su conjunto, y con ella a la misma sociedad.
Tomo lo que sigue de mi comentario de Marcos. Buen domingo.

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17.10.18 Ignacio de Antioquía: Trigo de Cristo, pasto de leones

17.10.18 | 10:37. Archivado en Iglesia Instituciones, Santos, Espiritualidad

Obispo de Antioquía de Siria, en la primera mitad del siglo II d.C. Fue acusado por cristiano, y trasladado a Roma, sufrió martirio. En el camino hacia la capital del imperio, custodiado por soldados, escribió una serie de cartas a las comunidades cristianas, con las que mantenía contacto, presentándoles su compromiso por Cristo su visión de la Iglesia, que debía unificarse en torno a una "jerarquía" entendida como signo y servicio de amor.

Es la primera (y quizá) la mayor personalidad de la Iglesia antigua, después María de Nazaret y María Magdalena, de Pedro y Pablo, y sigue marcando hasta hoy la experiencia y teología del Martirio, vinculada a la visión de una Iglesia unida, como presencia histórico-social de Jesucristo.

En esa línea él se presenta como trigo de Cristo, hecho pan de Dios, para los hombres, es decir, como eucaristía, siendo, al mismo tiempo,pasto de leones,
pues van a condenarle en Roma a ser comida de fieras en el circo.

Su teología tiene relaciones con la visión del Cuarto Evangelio, pero destaca mucho más el orden jerárquico y el sentido místico de la Iglesia, que viene a presentarse como revelación social (comunitaria) del Dios cristiano. En esa línea, Ignacio vincula misticismo y jerarquía eclesial, iniciando un proceso de concentración místico-monárquica del cristianismo, en clave de entrega de la vida.

Se le puede relacionar con Clemente Romano (autor de 1 Clem). Pero Clemente era un filósofo cósmico y social; por eso, su visión de la jerarquía concordaba con un tipo de sistema imperial. Por el contrario, Ignacio es un místico que en tiempos de gran cambio e institucionalización cristiana ha descubierto y/o potenciado el episcopado monárquico (unido al colegio de presbíteros y al grupo de los diáconos) como medio para superar la disolución gnóstica del evangelio.

En un sentido personal importa más su testimonio de martirio, que puede situarse en la línea del Pablo de Colosenses-Efesios y de 2 Timoteo, pero insistiendo más en el testimonio de la entrega de la vida, en unión con el Cristo muerto por los hombres. Nadie que lea sus cartas permanecerá indiferente ante su aceptación del martirio como signo y presencia de Cristo, principio de una humanidad liberada de la violencia de un poder que mata a los testigos de la vida de Dios, es decir, de la fraternidad humana

Hay investigadores (como Rius Camps) que suponen que Ignacio sólo escribió algunas de las cartas editadas a su nombre (Romanos y partes de Tralianos, Magnesios y Efesios). Las referencias a la necesidad de instaurar una jerarquía triple (obispo, presbíteros, diáconos) procedería de un redactor tardía, que utiliza la autoridad del mártir Ignacio para introducir su nueva visión de la estructura eclesial entre el siglo III y el IV d. C.

Pienso, sin embargo, que las siete cartas (Efesios, Magnesios, Tralianos, Romanos, Filadelfios, Esmirniotas y Policarpo) pueden ser auténticas de la primera mitad del siglo II d. C., aunque la visión de la "jerarquía eclesial" que ellas presentan puede y debe resituarse desde los evangelios y desde la realidad actual de la iglesia.
(Tomado de Diccionario de Pensadores Cristianos, Verbo Divino, Estella 2011, 441-443).

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Pablo VI y Francisco (2). Iglesia en camino. Contra la opresión y el desencanto

15.10.18 | 16:53. Archivado en Iglesia Instituciones, Política

Como terminaba diciendo en la postal anterior, la Iglesia ha de salir a la calle de la vida y plantar allí su tienda peregrina, no para cerrarse en sí misma, sino para ofrecer a los hombres y mujeres un testimonio personal y unos motivos de fe, es decir, de agradecimiento a la vida y de confianza en ella, en una línea de comunión y diálogo, de esperanza en el futuro.

Una iglesia en la calle, dispuesta a levantar cada día sus tiendas, y seguía caminando por la Palabra de Dios y con el pueblo, más allá del gran super-mercado de la nueva sociedad del capital. Ella no es una “empresa más” al servicio de unos bienes intimistas de consumo (en competencia con las tiendas del esoterismo, la simple auto-ayuda o las modas gnósticas de un tipo de new-age), sino que quiere ser expresión del regalo permanente de la Vida, que es el mismo Dios de nuestra vida. .

No se trata de que la Iglesia tenga más o menos éxito inmediato en ese mundo de meditaciones trascendentales y de mercados esotéricos (que en el fondo siguen estando al servicio del capital), sino de que ofrezca y transmita con su vida, cuerpo a cuerpo, una experiencia radical de fe, centrada en el Dios de Jesús.

No se trata de pasar del desencanto a un nuevo “encantamiento” sectario, sino a descubrir y cultivar una nueva dimensión de la experiencia de la vida, entendida como regalo, recibido y compartido, a partir de Jesús, a favor de (en comunión con) los más pobres del mundo.

En este contexto se sitúa el primero de los “sacramentos” de la Iglesia, que es el Bautismo, expresión de nuevo nacimiento. Bautizar a los pueblos en el nombre “del Padre, del Hijo y del Espíritu” es introducirles en el misterio de la vida como don de Dios, esa es la tarea de la Iglesia según Mt 28, 16-20. Bautizarles para compartir el pan y el camino de la vida (eucaristía). Esa es la esencia del cristianismo.

Imagen: Tres cristianos en camino, en el siglo XX: Luther King (USA), Romero (El Salvador), Bonhöffer (Alemania). Abadía de Westminster (Londres)

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15.10.18 Santa Teresa: Los tres amores de Dios

15.10.18 | 12:22. Archivado en Santos, mujer

Hoy celebra la Iglesia la fiesta de Teresa de Jesús, cristiana y pensadora ejemplar, a los 503 años de su nacimiento, a los 436 de su fallecimiento... Nació el 28.3.1515; murió el 4.10.1582, que pasó a ser el 15.10, por paso del calendario juliano al gregoriano.

Con esta ocasión, sigo felicitando a sus amigos, y en especial a las hermanas y hermanos del Carmelo, empezando por Mabel, mi mujer, carmelita seglar, con un saludo y recuerdo agradecido, en este día de Teresa, Amiga de Dios,mujer que sigue ofreciendo un intenso testimonio de fidelidad en oración y de compromiso social en un mundo que empezaba a ser ya parecido al nuestro.

Tomo en parte esta esta postal de reflexiones anteriores de este blog, y especialmente de mi Diccionario de Pensadores Cristianos, donde aparece ella, arriba, la primera por la izquierda, poniendo de relieve sus tres amores de Dios, que fue su madre (más que padre), su amigo enamorado, su familia. A ella, hermana y amigo (y un poco "madre" de todos nosotros) dedico esta postal, presidida por la imagen que "abre" la puerta mayor de su ciudad, Ávila.

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Pablo VI y Francisco (1). Un proyecto de Iglesia (Eccl. suam y Ev Gaudium)

14.10.18 | 08:43. Archivado en Iglesia Instituciones, Santos

Esos dos encíclicas, paralelas y distintas, nos sitúan en el centro de la Iglesia (llamada a dialogar, saliendo salir de sí misma), en un momento clave de la humanidad, que corre el riesgo de destruirse, no sólo por influjo de un capital sin control, que todo lo convierte en pura mercancía, sino por cansancio de muchos, que pueden negarse a vivir dando vida. En este contexto, la tarea esencial de la Iglesia no consiste simplemente en ofrecer una pequeña ayuda a unos grupos de hombres y mujeres, sino en dialogar con todos, para defender y transmitir la vida humana, es decir, la creación de Dios.

‒ Pablo VI trazó un paradigma del diálogo.
Recién nombrado papa, si haber terminado el Vaticano II (1962-1965), Pablo VI (1963‒1978), publicó su programa en Ecclesiam Suam (1964), pidiendo a los cristianos que pasaran del paradigma de la verdad ya sabida, que se impone desde arriba, al diálogo universal y fecundo con la cultura y la vida de la humanidad.

‒ Francisco ha insistido en la nueva misión. Recién nombrado papa (el mismo 2013), Francisco publicó otra Encíclica programática, titulada, Evangelii Gaudium (2013), diciendo a la la Iglesia no sólo que dialogue con todos (como Pablo VI), sino que salga de sí misma, abriendo caminos de vida, es decir, que primeree, que abandone su lugar asegurado, que se involucre en la vida de los hombres, que les busque y acompañe, en un gesto de compromiso a favor de todos (y especialmente de los pobres).

Así quiero mostrarlo en este “programa de Iglesia” que presento en tres partes, con motivo de la canonización de Pablo VI y Oscar Romero (14, 10, 18), un acontecimiento me invitan a reflexionar sobre el don y tarea del evangelio, y en especial de la Iglesia, en este a tiempo de gracia y gran riesgo, en medio de una crisis global, que amenaza con destruirnos, no sólo en el nivel de lo político-económico, sino también de lo religioso, en un sentido personal y social.

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Oscar Romero: Jesús por tres años en el Salvador, Santo para siempre

11.10.18 | 12:43. Archivado en Santos, Espiritualidad, Amor

Será canonizado el próximo 14. He escrito varias veces sobre él en este blog. Hoy quiero recoger su semblanza en Diccionario de Pensadores Cristianos, añadiendo una evocación personal y una reflexión algo más amplia sobre el mensaje de su vida.

ROMERO, OSCAR (1917-1880).

Obispo católico de El Salvador, defensor de los derechos humanos, asesinado el año 1980.

Romero había sido un piadoso hombre de Iglesia, un sacerdote culto, amigo de la justicia, aunque alejado de la vida real de su pueblo. Pero unas semanas después de haber sido nombrado arzobispo, el 22 de febrero de 1977, uno de sus colaboradores, hombre para el pueblo, abierto a la vida y la muerte de todos, en solidaridadecritiana, el P. Rutilio Grande SJ, fue asesinado por un escuadrón pagado por los poderes de la muerte (en contra de su pueblo).

Ese acontecimiento transformó la vida de Romero, que salió a conocerla vida y sufrimiento real de su pueblo y desde entonces hasta su "asesinato" por las fuerzas del "imperio" a lo largo de tres años de intenso compromiso episcopal se convirtió en la voz de los sin voz, testigo de Jesús, denunciando los crímenes de la dictadura económica y social de su pueblo y anunciando de una forma muy concreta las exigencias y dones del evangelio, en sus homilías radiadas cada domingo a todo el país.

Con su ejemplo y su palabra, Romero fue presencia real de Jesús en medio en los pobres, los empobrecidos y asesinados. No hizo más que decir la verdad, con miedo de ser asesinado, pero con lealtad a Jesús, y así le quisieron, le quiso su pueblo, que ha hecho santo, antes que lo haga Roma. Le mataron como a Jesús, pero con una diferencia:

-- A Jesús le mataron a cara descubierto, tras un juicio público, de forma que sabemos el nombres y apellido de sus asesinos "legales", políticos y religiosos.

-- A Romero le mataron a pleno día, pero a escondidas, sin juicio público previo, condenado por los poderes fácticos , fusilado cuando decía misa por un escuadrón del pueblo.

Así me lo contó (el año 1987), con emoción desbordada, la monja que estaba a su lado y que le acogió ya envuelto en sangre, con la vestimenta de la misa, llorando de nuevo: ¡Era ya ya un santo, y como a santo le mataron, era Jesús, que pasó con nosotros tres años!
Por ella supe quien era Romero, a ella quiero recordarla ante todo en esta postal


«Cada vez que miramos a los pobres…descubrimos el rostro de Cristo… El rostro de Cristo se encuentra entre los sacos y cestas de los trabajadores del campo; el rostro de Cristo se encuentra en aquellos que son torturados y maltratados en las prisiones; el rostro de Cristo está muriendo de hambre en los niños que no tienen nada para comer; el rostro de Cristo está en los pobres que piden a la Iglesia, con el deseo de que su voz sea escuchada» (Su Pensamiento V, San Salvador 1980-1989, 327).

Imagen 1: foto clásica de Romero obispo.
Imagen 2: Romero tas ser asesinado, con la monja que le asistía y animaba, en el centro de la escena.
Imagen 2: En la abadía anglicana de Westminster, Londres, como testigo de un cristianismo universal

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14.10.18. Por el ojo de una aguja ¿Se puede salvar un mundo rico?

Tiempo ordinario, dom 28: Mc 10, 17-30. Es un evangelio largo, y sólo comentaré su parte final: ¿Pueden "salvarse" los ricos? Esto es: ¿tiene sentido y futuro una sociedad como la nuestra que sólo quiere riqueza y más riqueza?

‒ La riqueza es riesgo para quien la tiene, pues tiende a convertirle en un Dios falso, destruyendo así los más hondos valores de la vida (haciéndole cautivo de ella, incapaz de vivir en libertad y gozo). En esa línea se sitúa la mal-aventuranza de Lc 6: ¡Ay de vosotros los ricos…!. Difícilmente puede el rico alcanzar la felicidad, es decir, el Reino de Dios, si no comparte lo que tiene, no sólo en el futuro, sino aquí, en este tiempo.

‒ La riqueza es un riesgo para los pobres, que quedan así a merced de la riqueza de otros propensos también a la ira y venganza, con riesgo de morir de hambre. Nuestra sociedad suele hablar más del riesgo de los pobres. En ciertos momentos, el evangelio insiste más en el riesgo de los ricos a los que hay que salvar de su riqueza, como decían unos versos León Felipe que ahora recreo libremente:

Hay que salvar al rico, hay que salvarlo de la dictadura de su riqueza,porque debajo de su riqueza hay un hombreque tiene que entrar en el reino de los cielos...

Hay que salvar al rico y al pobre... El Hombre, el Hombre es lo que importa. Ni el rico, ni el pobre importan nada... Ni el proletario, ni el diplomático,ni el industrial, ni el arzobispo,ni el comerciante, ni el soldado, ni el artista, ni el poeta...

El tema de fondo es por tanto: ¿Se puede "salvar" una sociedad como la nuestra que parece que no quiere ya más que su riqueza? ¿Tiene futuro un mundo cuyo Dios principal es el dinero?

Según el evangelio es difícil, pero no imposible. Ante ese riesgo de la riqueza nos sitúa hoy San Marcos, cuyo texto sigo comentando con mi libro sobre su evangelio.

Imagen 1: Señal de tráfico en el desierto de Judea
Imagen 2: Camellos en fila hacia la tierra prometida por el ojo de la aguja.
Imagen 3: Investigad el evangelio de Marcos.
Buen fin de semana a todos

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Pablo VI (1963‒1978). Santo de altar, un Papa grande y discutido

08.10.18 | 12:52. Archivado en Iglesia Instituciones, Santos, Papa, obispos

El próximo 14 le canonizan en Roma, en fiesta sonada, junto a San Osar Romero (y a otros cuatro menos conocidos). Trataré mañana de O. Romero, hoy me ocupo de Montini.

Fue sin duda un hombre de Dios, tomó la carga del Vaticano II (1962-1965), y la llevó adelante, tras la muerte de Juan XXIII, con sabiduría y prudencia, con decisión, como sólo él pudo hacerlo en aquel momento fuerte de la historia de la Iglesia.

Muchos le ven más como Papa discutido y grande que como santo, pues santo es aquel en quien el pueblo descubre el brillo de la gloria y la misericordia de Dios, desde abajo, y le venera, de un modo agradecido y gozoso, como mediador y guía ante el misterio, pudiendo así orar con él y como él, ante el don y tarea deslumbrante del Dios de la vida.

Pero habían "santificado" antes que él a Juan XXIII (santo en persona, más que Papa) y Juan Pablo II (santo por papa más que como persona) y resultaba chocante que le dejaran en medio sin hacerle, sin halo de gloria celeste

Se trata, en algún sentido, de una canonización de política eclesial, y así debe ser en este mundo. Pero, siendo política, me parece buena y positiva para la iglesia, que debe retomar las buenas riendas del Concilio Vaticano II, como quiere el Papa Francisco, imitando las buenas cosas de Pablo VI y enderezando las que dejó medio cortadas o torcidas.

J. B. Montini (1897-1978) fue un hombre culto, de hondo humanismo, con un sentido fuerte de la libertad y la grandeza de la vida, de manera que hubiera pasado a la historia incluso si no hubiera sido Papa, pero lo fue, y fue Papa creyente . Quiso ser fiel al Concilio, quiso fiel al evangelio, pero tuvo quizá miedo a sus posibles consecuencias, en un mundo cambiante.

Quizá nadie podría haberlo hecho como él (como el Papa Montini), en aquel momento, aunque algunos le tildábamos entonces de miedoso, en varios asuntos que han continuado en el centro de la atención (del dolor y de la esperanza) de la Iglesia hasta el momento actual, de manera que en esa línea hablaré de los pros y los contras de su pontificado.

Desde una perspectiva más “provinciana” (es decir, española), fue un Papa providencial, pero rechazado por muchos. Con su ayuda e impulso pudo darse la apertura de la iglesia española a los valores y a la libertad del evangelio, aunque él como papa chocó de frente con un tipo de política franquista y de nacional‒catolicismo entonces imperante (¿y ahora?)

El autócrata hispano, que se tildaba de católico, no atendió a muchas de sus peticiones de nombrar obispos "nuevos"... (y de no fusilar, por ejemplo, a los condenados del proceso de Burgos). Muchos “católicos hispanos” de la vieja guardia le odiaban (y le han seguido odiando hasta el día de hoy), diciendo incluso que no era cristiano.

Sea como fuere, me alegro de su canonización recordando las veces que le vi (incluso una vez estuve con él, el año 1974, en un Capítulo General de la Merced, y quise sonreírle con aire de complicidad, pero él miraba hacia otro lugar, como si estuviera más allá, parecía no mirar…), dando a Dios gracias por su vida y obra, quiero recordar aquí (desde mi perspectiva) algunos pros y contras de su pontificado.

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¿Por qué ha fracasado el liberalismo? (Francisco Mateo)

07.10.18 | 11:39. Archivado en Amigos, la voz de los, Sociedad, política, Política

Me ha sorprendido que una prestigiosa editorial católica, y del Opus Dei (Patmos), haya traducido y publicado, casi al mismo tiempo que el origen inglés, un libro sobre el fracaso humano del liberalismo entendido como fenómeno económico, social e incluso religioso Why Liberalism Failed, Yale University Press, 2018 (ed. castellana: ¿Por qué ha fracasado el liberalismo, Patmos, Madrid 2018).

El autor, Patrick J. Deneen (1964), politólogo y humanista católico, al que algunos en USA llaman "conservador", ha estudiado y enseñado en las universidades más prestigiosas de su país (actualmente en Note Dame, Indiana). Allí se le considera un pensador de gran influjo, tanto en el ámbito universitario como en el campo de la reflexión económico-social, en un momento de inmensa crisis humana, con peligro de que acabe de estallar una quiebra universal de nuestro modelo de cultura humana.

Es como si de pronto el pensamiento más conservador en línea religioso-social se tiñera de tintes apocalípticos, para decir que este modelo de vida va a explotar muy pronto (si no ha explotado ya en el fondo, aunque muchos no se hayan dado cuenta de ello, como en el famoso banquete de la Cena de Baltasar, tal como lo cuenta el libro de Daniel).

Parece que las cosas pueden estar ya medidas, contadas y dispuesta para el gran desastre, con palabras que una mano misteriosa empieza a escribir en la pared de nuestro gran "convite", convertido en brindis a la muerte, empezando precisamente por USA.

En esa línea, mi amigo F. Mateo me ha recomendado la lectura de este libro, diciéndome que anuncia la muerte del hombre por culpa de su propio éxito (en contra del paradigma pascual de Jesús de Nazaret) y le he pedido que escriba un resumen de su contenido, con un juicio de valor sobre su tesis, para mi blog, y así lo ha hecho.

Me ha dicho que no quiere "criticar" directamente el libro, sino exponerlo y recrear su contenido, desde su propia visión de la política social y del futuro de la vida humana, como un buen pianista cuando interpreta y recrea una gran partitura. Así lo presento a mis lectores.

Gracias, Paco, una vez más. Tú insistes en el hecho de que el liberalismo ha fracasado de éxito (de hacer muchos más ricos a algunos, de dominar el mundo)
Yo insistiría más en que ha fracasado por su propio pecado y su injusticia: Porque se ha enriquecido y dominado de una forma "mucho mundo", pero ha destruído a una mayoría de personas (está matando a los pobres...).

Todo lo que sigue es tuyo, Paco. Sabes que soy quizá más radical que tú (¡por más años!), pero comparto con gratitud lo que dices. Es un honor volverte a encontrar en este portar de mi blog, ya a las vísperas del Pilar.

Imagen 1: Francisco Mateo, ante el Pilar de Zaragoza (archivo del autor)
Imagen 2; Portada del libro
Imagen 3: Profesor Deneen, en la foto oficial de la Univ. de Notre Dame (//politicalscience.nd.edu/faculty/faculty-list/patrick-deneen/)

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Pedro Trigo,Un hermano para hoy

06.10.18 | 14:39. Archivado en Teología

Pedro Trigo, Jesús nuestro hermano. Acercamientos orgánicos y situados a Jesús de Nazaret (Sal Terrae, Santander 2018, 576 págs).
(Vida Nueva, 15 septiembre 2018, pag. 42).

Pedro Trigo, jesuita de origen español (Haro, Rioja. 1942), marchó a los 17 años para América Latina (Ecuador) y forma parte de una generación de enviados (como J. Sobrino, I. Ellacuría o J. L. Caravias) que se encarnaron en su nueva tierra, realizando una gran labor de docencia y pastoral, que ha marcado la historia de los últimos decenios de la Iglesia.
Pedro Trigo quedó en Venezuela, y allí sigue animando la obra misionera de la Compañía de Jesús. Ha publicado varias obras (en Mensajero, Sal Terrae…), pero ésta es la más significativa, por su forma de reinterpretar los orígenes cristianos y el futuro de la Iglesia.

Es una Cristología, y también una Eclesiología, situada en el cruce entre la historia de Jesús y el surgimiento del cristianismo, allí donde la Iglesia vuelve a definirse desde la raíz del evangelio. Con modestia comprensible, Trigo ha querido presentarla como Acercamientos orgánicos y situados a Jesús de Nazaret, a quien presenta como Jesús nuestro hermano. No es un tratado sistemático, pues a su juicio eso resulta imposible, por la complejidad del tema y por la situación eclesial, sino una recolección de siete acercamientos orgánicos, que abren un camino unitario de búsqueda, comprensión y compromiso cristiano desde la historia de Jesús de Nazaret.

Son acercamientos situados en el contexto político-social y religioso de la Iglesia en su conjunto, aunque mirada desde América Latina, en camino de fraternidad, centrado en la visión de Jesús a quien presenta ante todo como hermano. Más que alguien que enseña y dirige desde arriba, con las respuestas ya fijadas de antemano, Jesús acompaña, interroga y anima a los hombres, sus hermanos. Éstos son los títulos y temas del libro.

1. Discernimientos de Jesús (pag. 13-130). Es el capítulo más largo, el más significativo, escrita desde Ignacio de Loyola, maestro del discernimiento. Ésta es primera tarea de la Iglesia actual: Discernir con Jesús hermano, no como Cristo Señor, el sentido de la vida y la tarea del Reino de Dios, como si se tratara de uno ejercicios espirituales de Iglesia.

2. Misión prepascual
(131-162). Por eso hay que volver al Jesús histórico, que marca la identidad de la Iglesia, como proyecto de hermanos (cf. Jn 20, 17), desde Galilea. Trigo no ha inventado esta misión, pero la ha trazado con exactitud.

3. Revelación a los pobres (163-206). Jesús no ha venido a “salvarles” desde fuera, por medio de grandes doctores, sino que ellos, los pobres, son los maestros y testigos de la nueva identidad “jesuana” de la iglesia, en la línea de textos como Mt 11, 25-27 par. Ésta revelación de los pobres es la mayor revolución y tarea de la modernidad cristiana.

4. Tu fe te ha salvado (207-320). En ese contexto, la fe que no es sumisión a un dictado externo, ni imposición de verdades separadas, sino encuentro personal con Dios y descubrimiento de la vida que brota de ese encuentro. En esa línea, el mismo Jesús de la historia es el Cristo de la Fe, principio de sanación, comunión y justicia.

5. El poder de Jesús (321-404). A Trigo le interesa la crítica y reformulación del poder, como mediación de libertad y de transformación humana, con los riesgos que ha conllevado y conlleva en nuestro tiempo, pero también con sus grandes valores, en la línea de la Ilustración, entendida a partir del “atrévete a ser y saber” (E. Kant). A su juicio, Jesús se ha atrevido y ha “empoderado” a los hombres, descubriendo en ellos, y haciendo que ellos mismo descubran y desplieguen su capacidad de ser y de dar, de entender ye vivir.

6. Resurrección de Jesús
(405-500). Es una experiencia de transformación, en línea personal y social, histórica y escatológica, que no niega la historia, sino que la potencia, abriéndose al futuro de la reconciliación y superando el fantasma de una retribución mítica o de una condena moralista del pasado. Entendida así, la resurrección se encuentra anticipada en Jesús, y se despliega ya en la vida de los creyentes.

7. Jesús de Nazaret, paradigma absoluto de humanidad (501-552). P. Trigo presenta a Jesús finalmente como testimonio y principio de nueva creación (humanidad reconciliada), superando, desde una perspectiva bíblica y actual, los extremos de la antigua cristología antioquena (riesgo de dividir e las “naturalezas”, humana y divina) y alejandrina (riesgo de negar la humanidad histórica de Jesús). Al final, la auténtica cristología puede y debe presentarse como verdadera antropología.

Muchas “cristologías” he leído y comentado. Ésta es quizá la que más me ha impactado en los últimos decenios.
Xabier Pikaza


7.10.18. Los Niños son la Iglesia

05.10.18 | 07:54. Archivado en Iglesia Instituciones, Nuevo Testamento, Hijos

El evangelio del domingo pasado (7.10.18) tenía dos partes: (a) Dios y el matrimonio (Mc 10, 2‒12). (b) Los niños y la iglesia. (Mc 2, 13‒16). De la primera he tratado ya. Ahora lo haré de la segunda, que se formula así:

Le acercaban niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban. Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: "Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él." Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.

No es la Iglesia para los Niños, sino que los Niños son la Iglesia, son el Reino de Dios, revelación suprema del don y tarea de la vida.

Este pasaje resulta hoy “caliente”, es decir, conflictivo y escandaloso, pues muchos acusan a un tipo de iglesia de haber “tolerado” (algunos dicen “creado”) un caldo de cultivo clerical para manipular a niños): pederastia. En ese contexto, para marcar la importancia del tema, quiero recordar las dos novedades principales que Hanna Arendt, quizá la mayor antropóloga judía del siglo XX (1905‒1976) atribuía al cristianismo (sobre o desde el judaísmo anterior):

‒‒ El perdón, para superar del círculo de violencia que amenaza con romper la vida humana: “El descubridor del papel del perdón en la esfera de los asuntos humanos fue Jesús de Nazaret. El hecho de que hiciera este descubrimiento en un contexto religioso y lo articulara en un lenguaje religioso no es razón para tomarlo con menos seriedad en un sentido estrictamente secular” (La condición humana, Paidós, Barcelona 1993, 258).

‒‒ La natalidad, esto es, la importancia de los niños, pues los hombres no están hecho o son fabricados como cosas, sino que nacen del cuidado (amor, palabra) de otros seres humanos, en un tipo de “Navidad” universal: “Sin la articulación de la natalidad estaríamos condenados a girar para siempre en el repetido ciclo del llegar a ser, sin la facultad para deshacer lo que hemos hechos y controlar parcialmente los procesos que hemos desencadenado (Ibid 265)

Según ella, el cristianismo es “pascua” (perdón) y es “navidad” (fiesta de cada niño que nace como Dios en la tierra). Somos seres humanos y podremos vivir en el futuro si perdonarnos y “cuidamos” (educamos vida a los niños).

Desde ese fondo quiero ocuparme ahora de los niños en la iglesia o, mejor dicho, de los niños como verdadera iglesia, conforme a dos textos del evangelio de Marcos, el de este domingo y otro anterior, poniendo así de relieve que los niños son el mayor don de la humanidad, pero pueden convertirse convertirse también en su mayor pecado,, que es en especial pecado de la Iglesia, pero también, y en medida aún más honda, pecado de la humanidad , un pecado que Jesús llama imperdonable, a pesar de que su Dios perdona todos los pecados.

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7.10.18. Serán una sola carne: matrimonio (Mc 10, 2-9 par)

Dom 27, tiempo ordinario. Mc 10, 2-9La Palabra de Dios se ha encarnado no sólo en Jesús (Jn 1,4), sino en todo matrimonio, que es “palabra de Dios”, siendo palabra de dos, un hombre,una mujer, dos personas, que descubren uno en otro y con el otro sentido más hondo de su vida, y deciden compartirla, en comunión de amor, sobre toda ley particular, como alianza permanente, “matrimonio”.

La palabra matrimonio significa etimológicamente munus o tarea de madre, al servicio de la gestación y educación de los hijos. Pero según el evangelio de Jesús el matrimonio es algo anterior: es la “matriz” o fuente común de vida donde dos personal (en general un varón y una mujer)con‒viviendo y existen co‒existiendo.

Significativamente, al referirse al matrimonio, Jesús ha puesto de relieve la fidelidad o comunión de dos personas, que son al con‒vivir, por humanidad, antes de toda ley positiva de poder de uno sobre otro (en este caso del marido).

Este evangelio plantea la gracia original del matrimonio rechazando la pregunta de poder, según ley, del fariseo: ¿Puede el hombre despedir a la mujer? (Mc 10, 2). Ésta es una pregunta patriarcal que se plantea desde el poder del hombre sobre la mujer, poder que Jesús rechaza, con palabras de la misma tradición israelita (Gen 1, 27; 2, 24-25).

Ésta era la pregunta que por entonces planteaban ciertos grupos, más interesados por resolver el tema en clave de ley, con superioridad del varón (como en ciertos lugares "cristianos" de la actualidad), que por descubrir y potenciar el principio superior de vida en comunión, en línea de fidelidad personal y de igualdad en la tarea de hacerse personas, uno al otro y en el otro.

‒‒ Los fariseos (Mc 10, 1-2) suscribían un tipo de “ley” (Dt 24, 1-3) que concede a los varones el poder de expulsar a las mujeres (divorciarse de ellas) con la condición de darles un documento (libelo) de repudio, pues para ellos el matrimonio es una relación de poder y conveniencia, no de Reino de Dios. Así defendían un tipo de patriarcalismo, aunque “moderado por ley” (la mujer tenía el derecho de exigir un documento de libertad, al ser expulsada)

‒‒ Jesús relativiza esa ley, al entenderlo como una concesión («por la dureza de vuestro corazón... »), apelando a la palabra originaria del Génesis que vincula de forma radical a los esposos, declarando que el varón no tiene poder para expulsar a su mujer según ley (ni viceversa), pues el matrimonio como toda relación radicalmente humana va más allá de toda forma de dominio de unos sobre otros (patriarcalismo) o de un tipo de ley que se impone sobre todos.

En este pasaje ofrece Jesús su palabra originaria sobre el matrimonio, oponiéndose al poder que los maridos sobre las mujeres, insistiendo en el don y tarea de la fidelidad personal dentro de su proyecto de familia mesiánica, abierta a los pobres y extendida hasta abarcar cien madres-hermanos-hijos (tema central del evangelio de Marcos en todo lo que sigue: Mc 10‒11).

Al final quedan pendientes muchos temas, que el Papa Francisco ha planteado en parte en su ministerio pastoral (y en su documento sobre la familia: Amoris Laetitia, 2016...), con escándalo y rechazo de algunos, que indica la importancia, y la belleza, la novedad y dificultad de la propuesta de Jesús.

Antes de seguir comentando el texto (a la luz de algunas cosas que he escrito sobre el tema) he de volver a recordar que Jesús no trata (en este contexto) de los hijos, que son importantes, pero vienen más tarde. El tema son los mismos esposos: la capacidad que tienen de fundar y desplegar una vida de fidelidad y unión definitiva, desde la igualdad y libertad de ambos.
Imagen 1: matrimonio judío,una puerta abierta y misteriosa, otra cerrada
Imagen 2: ante el riesgo de la ley, un anillo en el aire
Imagen 3: una palabra del papa Francisco.

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Notas para una reforma de la Iglesia

01.10.18 | 19:44. Archivado en Iglesia Instituciones, Teólogos, Nuevo Testamento

Dicen algunos que debemos re-fundar la iglesia: volver al fundamento, de‒construir lo construido, y empezar de nuevo desde principio, como hizo Jesús e hicieron de formas distintas sus primeros seguidores.

Dicen otros que más que refundar hay que re‒formar, pues la fundación ha sido buena, en Cristo y sus primeros seguidores, las mujeres de la pascua y luego Pedro y Pablo, el Discípulo Amado y Mateo, con los otros hombres y mujeres cuya voz ha sido menos recogida en la Escritura (pero luego ha sido con frecuencia de-formada). No está en forma hoy la Iglesia, por eso hace falta reformarla.

-- De re-forma hablaron hace cinco siglos Lutero (imagen 1: 1517) y otros muchos, apelando con frecuencia a los soldados y a las inquisiciones, terminando la "jugada" a tablas (es decir, imposiciones políticas), tras la guerra de los treinta años (1618-1648), con gran desventaja hispana y de los austrias.

La "re-construcción" de la Iglesia (empezando por el templo derruido de San Damían: Imagen 2) lleno la vida de Francisco, que quiso volver al evangelio sin más (ni menos), sin glosas, con amor fraterno a todas las creaturas.

Actualmente (2018) debemos reformar mucho, trans-formar así la Iglesia, las iglesias, unos y otros(católicos y protestantes con los ortodoxos y los de otras confesiones), para así recuperar el "aliento" de evangelio, en un mundo que corre el riesgo de quedar sin alma y sin aliento, discutiendo muchas veces sobre temas secundarios (¡son galgos, son podencos!), mientras olvidamos lo importante, que según Mt 23, 23 es la justicia, la misericordia, la fidelidad...

Es importante la "fumata papal" (imagen 3), que puso en el Vaticano a Francisco. Pero la fumata no basta, ni vale el Vaticano en su forma actual, sino que necesita una re-forma, que ha de hacerse desde el evangelio, aunque sin olvidar la historia, , en este nuevo contexto de capitalismo, dentro de un sistema económico‒social que tiende a convertirlo todo en objeto de mercado (religión y amor, el conocimiento y la misma vida humana)

Ciertamente, los problemas "urgentes" siguen estando ahí (un tipo de poder eclesial, la organización del Vaticano y de las diócesis, escándalos sexuales...), pero lo que más importa son las cuestiones verdaderamente importantes, que están vinculadas a la oposición entre un sistema de poder económico-social (regulado por el dinero) y el mundo de la vida, que se expresa de un modo importante (¡no único!) por el evangelio.

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