El blog de X. Pikaza

23.9.12. Y abrazando al niño, les dijo... Un programa de iglesia

Mc 9, 33-37. Dom 25. Este evangelio recoge un tema clave de la vida y proyecto de Jesús: La prioridad del niño, en sentido social, afectivo y administrativo, y puede así centrarse en tres rasgos:

1. Un proyecto y camino social, abierto de un modo gratuito y poderoso a los últimos del mundo, en especial hacia los más pequeños y necesitados, que son los niños, carentes de abrazo. Sin solidaridad y afecto a hacia los más necesitados no existe evangelio.

2. Un proyecto afectivo, de aprendizaje de abrazo. El evangelio es un "modo de querer", un compromiso de amor generoso. No basta la ayuda social externa, es necesario el encuentro afecto que se expresa, de un modo privilegiado en el abrazo dirigido al niño (no para utilizarle de un modo sexual, pederasta), sino para comunicarle, cuerpo a cuerpo, el cariño más hondo, haciéndole así capaz de amor

3. Un compromiso organizativo, servidores de los niños y los necesitados.. Los elementos anteriores (proyecto social, abrazo) resultan inseparables del compromiso "militante" de aquellos que quieren seguir a Jesús, que han de renunciar a todo poder de imposición, para servidores sociales y afectivos de los más pobres, siendo en especial "amigos" y maestros de amor de los niños.

Este evangelio ofrece un intenso programa social de justicia afectiva (de abrazo) y organizativa (de servicio), en gesto de entrega de la vida, no de poder y de utilización social y sexual de los otros, sino de regalo de amor concreto, para que ellos (en especial los niños) puedan sentirse amados, acogidos... y crecer en libertad y esperanza de vida . Ésta es la raíz de toda anti-pederastia: que es interés y compromiso personal de amor, superando así (por elevación, no por negación) toda utilización de los niños.

Por eso, los cristianos, seguidores de Jesús, han de ser mujeres y hombres de justicia, de madurez afectiva desbordante (de abrazo) y de compromiso concreto a favor de los demás, desde el poder de la vida (que es el poder del evangelio), no desde el dominio de unos sobre otros.


Jesús resuelve el tema de un modo teórico (diciendo que quien quiera ser primero ha de hacerse servidor de todo), pero sobre todo de un modo práctico: Poniendo en el centro a los niños y añadiendo que el Reino de Dios sólo es posible allí donde los importantes son los niños.

1. Éste es un evangelio de justicia, que debe sonar como dinamita en un mundo como el nuestro donde cada día mueren docenas de miles de niños de hambre, porque nosotros (los grandes) seguimos discutiendo sobre quiénes son (somos, hemos de ser), para mantenernos de esa forma los primeros (que nuestra economía sea la más poderosa del mundo).

Éste es un evangelio tierno, emocionante… pero suena como trompeta apocalíptica en un mundo (una Iglesia) donde seguimos utilizando a los niños en función de ideales sociales o sagrados, a través de diversos tipos de pederastias o paido-fobias, construyendo un mundo en el que millones de niños no podrán vivir en comunión afectiva, en esperanza de vida.

3. Este es un evangelio de transformación organizativa de la iglesia,, un evangelio dirigido a los que gobiernan las comunidades, que tienen la tentación de imponer su poder religioso sobre los demás... Pues bien, en contra de eso, en el principio de la Iglesia, Jesús nos ofrece este de transformación de la autoridad, para convertirla en servicio de justicia y de amor hacia los niños.

Buen bien de semana. Siga quien quiera entrar en tema lea el texto de Marcos, y si quiere siga después con mi comentario.

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Saltar el muro, caminar de nuevo. Contra el desencanto.

En gran parte de los países europeos y en amplias capas sociales, sobre todo urbanas, de América Latina (por hablar de dos continentes antaño "cristianos") se está produciendo una fuerte ruptura, un gran desencanto frente a un tipo de modernidad y de cristianismo:

1) Los grandes ideales de las revoluciones (sociales, económicas y culturales) no han llegado a cumplirse y los hombres deambulan sin esperanza. Por otra parte, la fe religiosa que sostenía la vida de grandes capas de la población parece apagarse, y muchos (desde diversas perspectivas) afirman que ya no hay remedio, ni emancipación, ni redención posible.

2) Una parte de la Iglesia católica corre también el riesgo de hundirse en un sordo y estéril desencanto... Es como si un tipo de iglesia nos hubiera engañado: La estructura y los dogmas impuestos, una jerarquía poderosa pero sin verdadero corazón, un infantilismo personal y social... Es como si despertáramos de un sueño "dogmático", tras perder la ilusión cristiana... y lo malo es que muchos no tienen ya esperanza de cambiar, están asentados en su desencanto.

3) Las revoluciones de occidente las guerras de liberación de los países de América Latina, hace dos siglos, trajeron muchos bienes, pero no han logrado mantener sus ideales, ni producir aquella intensa libertad que buscaban sus inspiradores, de manera que, en los mismos países que se dicen liberados de la opresión anterior muchos hombres y mujeres (y pueblos enteros) se sienten hoy sometidos a un Dios-Capital y/o a una fatalidad económica que les oprime a veces tanto como los colonizadores antiguos, aunque de otra manera.

4) Tampoco han logrado cumplir sus promesas los anuncios e impulsos del Concilio Vaticano II, hace ya más de medio siglo… Por su parte, la teología de la liberación (por las causas que fuere) no ha logrado transformar la conciencia y la vida de las comunidades cristianas de América Latina y del mundo, de manera que ahora (año 2018) parece crecer un tipo de sordo desencanto, que presentaré y desarrollaré de forma esquemática en lo que sigue, ofreciendo una especie ce manifiesto humano y cristiano en contra del desencanto , y en especial contra un tipo de sensación de impotencia clerical.

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Los "ricos" no pueden salvarse (construir el Reino: Mc 10, 23-27)

17.09.18 | 08:02. Archivado en Nuevo Testamento, Pobreza, Utopía, esperanza

Desde el pasaje del hombre rico que ayer comenté (Mc 10, 17-22) se entiende este nuevo pasaje de enseñanza dialogada en torno a las riquezas.

Marcos no ha incluido en su enseñanza el logion clave sobre la oposición entre Dios y Mammona, cf. Mt 6, 24;Lc 16, 13), pero él ha incluido ese mismo argumento de fondo en esta catequesis, en la que la riqueza cerrada en sí misma aparece Mamón (gran riesgo para el Reino de Dios).

Jesús no distingue aquí entre judíos y gentiles, pues el riesgo para todos es el mismo: el deseo de tener, de asegurar la vida en la posesión de cosas frente (contra) otros. Como es tradicional en estos casos, Marcos sigue un esquema en tres momentos, con una introducción y dos enseñanzas fundamentales de Jesús, que responden al asombro creciente de sus discípulos:

1. Jesús mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Qué difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!

2. Los discípulos se quedaron asombrados ante estas palabras. Pero Jesús, respondiendo de nuevo, les dijo: Hijos ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Le es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.

3. Ellos se asombraron todavía más y decían entre sí: Entonces, ¿quién podrá salvarse? Jesús mirándoles les dijo: Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todo es posible para Dios (Mc 10, 23-27).

El problema no es entrar en el Reino de Dios tras la muerte (cosa que está en manos de Dios), sino que un hombre rico pueda realizar aquí, en este mundo, el camino que lleva al Reino de los cielos.

La escena comienza evocando la mirada de Jesús y su comentario sobre las riquezas, distinguiendo así dos realidades.

(a) Por un lado están los que tienen riquezas, es decir, posesiones (khrêmata), entendidas en sentido básicamente monetario, porque esa palabra alude más al dinero (cf. Hech 4, 37; 8, 18; 24, 26), más que a las posesiones agrarias, como parecía suceder en el caso del rico que se acaba de marcharse, porque tenía mucha ktêmata, riqueza de rebaños (pecunia).
(b). Por otra parte está el Reino de Dios, amenazado por las riquezas, pues ellas, con su lógica de posesión y acaparamiento impiden que el hombre viva en gratuidad y comunión, en libertad de amor, es decir, en desprendimiento creador.

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Una Iglesia "rica": Vende lo que tienes, dáselo a los pobres...

15.09.18 | 09:34. Archivado en Iglesia Instituciones, Nuevo Testamento, Pobreza

Ante el tema de las "inmatriculaciones", discutido en estos días en España, ha de recordarse la palabra de Jesús al rico Mc 10, 17-21 (y paralelos), que quiere seguir a Jesús y alcanzar la vida eterna, pero con dinero.

Esa "palabra" forma parte de una parábola central del camino de Jesús, de manera que el "hombre" (en Mateo el joven) que quiere seguir a Jesús con dinero es un signo de la Iglesia, que ha mantenido en su evangelio este pasaje, pero aplicándolo sólo a un tipo de elegidos o pefectos (que serían los eremitas antiguos).

Habría por tanto dos tipos de personas y de situaciones.

(a) Iglesia rica: en general, ella ha optado por el dinero y el poder para extender el evangelio (una iglesia de propieddes de tierra, con edificios particulares y catedrales ricas...).
(b) Algunos cristianos pobres... Pero, al mismo tiempo, en otra línea, esa misma Iglesia ha querido que algunos dentro de ella sea pobres, diciéndoles además que ellos son bienaventurados, porque tienen a Dios (pero sin pedir/exigir que se comparta entre todos los creyentes (y los hombres) la riqueza, en forma de comunión real, de la palabra y de la vida).

Pues bien, esa distinción entre iglesia rica-poderosa y algunos cristianos pobres-impotentes va en contra del evangelio. La primera que debe "vender" sus bienes, quedándose sin nada propio y comprtiendo el camino de los pobres del mundo, ha de ser la Iglesia entera.

Éste es un tema de fondo, que puede ayudarnos a entender el tema de las inmatriculaciones. La riqueza verdadera de la Iglesia no son unas propieddes de tierras y fincas, de edificios y de catedrales/museos. La riqueza de la Iglesia es su generosidad (vende lo que tienes...) y su solidaridad (dáselo a los pobres), en clave de experiencia más alta de gratuidad y misterio (ven y sigueme), en la línea del "ciento por unos", en familias y amigos, casas y campos... como verá quien lea lo que sigue.

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14.9.18. Recuperar a Pedro. Ante la tarea de Francisco

Dom 24, tiempo ordinario. Mc 8, 27-33.

Éste es un pasaje enigmáticos del evangelio de Marcos, silenciado por Lucas, corregido por Mateo… un pasaje esencial de la Biblia, en el que Pedro dice a Jesús tú eres el Crito, y Jesús le responde (Mc 8: ¡Apártate de mí, Satanás, pues vas en contra de Dios…).

Ha existido un Pedro que ha querido convertir a Jesús en Cristo Político, con todo el poder social sobre la tierra, un Pedro que puede terminar siendo peligroso, pues va en contra del evangelio.

Por eso, Jesús ha tenido que corregir a ese Pedro, exigiéndole que retorno al buencamino (el de Jesús), que abandone la línea de poder, ques es la de Satanás.

La iglesia católica, en general, ha olvidado este pasaje de Marcos, en el que Jesús critica al deseo de poder de Pedro llamándole "Satanás"... Esa Igiesia ha insistido en una interpretación bastante triunfalista del pasaje queriéndose apoyar en un Pedro-Papa lleno de poder sobre la tierra.

Éste año 2018 es un buen momento para retomar este evangelio, después de haber escuchado y leído la carta de Mons. Viganó que acusa al Papa Francisco de conocer y no condenar ciertos males de la iglesia, pidiéndole que se "aparte", es decir, que renuncie al "poder papal", dejando abierto el paso para un Papa verdadero (en la línea de Mons. Viganó y de aquellos que están de su parte.

Estamos en un momento duro fuerte, cuando cardenales y obispos cristican abiertamene al Papa, cosa que es sí nos parece muy buena, pues un Papa al que no se pudiera criticar no sería Papa verdadero, signo de unidad en la diversidad de las Iglesia.

Pienso, sin embargo, que la crítica de Viganó no ha sido clara, no sirve en verdad para avanzar en solidaridad, buscando juntos caminos de evangelio... transformando la institución clerical-

En ese contexto de la crítica de Vigano y del "silencio activo" del Papa, dejando que los temas se aclaren dede su mismo fondo, tras haber convocado a los presidentes de las conferencias episcopales para tratar juntos del tema, quiero leer una vez más este pasaje de Marcos, utilizando elementos de mi Comentario a su libro, en solidaridad intensa con el Papa Francisco, no para que no puedan darse y disentir personas como Viganó, sino para que la disensión sea camino más alto de comunión en pluralidad de evangelio, al servicio de los máss indefensos, como son los niños (en el caso de fondo de una prepotencia clerical que unida a veces a un tipo de inmadurez afectiva y de deseo de poder ha podido desembocar en formas de pederastia).

Ha pasado el año 2017, los quinientos años de Lutero, que criticó al Papa/Poder a partir de este pasaje de Mc 8… Un Lutero que no quiso (o no pudo) llegar al Pedro de Mt 16… En ese camino que va de Mc 8 (Pedro satánico) a Mt 16 (Pedro piedra de la Iglesia) se sitúa toda la tradición critiana: Católicos, ortodoxos, protestantes…

Por eso es bueno que entremos hoy en este pasaje de Mc 8, sabiendo que este pasaje no es todo el NT (ni toda la Biblia, ni toda la historia cristiana…), pero es fundamental. Olvidar este pasaje es renunciar a la catolicidad cristiana. Así voy a indicarlo (retomando algunos elementos de mi comentario de Mc), en una postal algo larga, dividida en dos partes.

Esta postal quiere ser un ejercicio escolar (y dramático) de lectura de la Biblia, en este momento de la Iglesia. Buen domingo a todos.

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Iglesia 2. "Todo-poderosa", renunciando a todo poder

La iglesia de Jesús sólo puede ser todo-poderosa si renuncia de un modo gratuito, por creatividad, a todo tipo de poder económico y religioso, político y social, como sabe el Evangelio, como canta Pablo en Flp 2.

Una iglesia que quiere mantener (defender, exigir, imponer) algo como propio en un nivel de posesión económica o de dominación social o religiosa deja de ser cristina.

La visión de una iglesia jerárquica, centrada en su poder (como madre y maestra que sabe unas cosas que otros no saben) , con bienes y privilegios a su servicio, ha sido normal dentro de una cultura que sacraliza el "buen poder" y defiende un tipo de jerarquía ontológica (neoplatonismo), política (imperio romano) y sapiencial (el buen “magisterio”). Ese tipo de iglesia ha podido hacer muchas cosas "buenas", en un plano político-social, pero ha dejado de ser cristiana.


La visión de una Iglesia como signo del buen poder, y la praxis que deriva de esa visión ha permitido que un tipo de cristianismo se extienda como religión y cultura occidental en espacios y pueblos menos "desarrollados", favoreciendo así la "conversión" muchos pueblos y grupos humanos. Esa es una visión propia de seres y grupos que se sienten superiores a los otros, siendo así capaces de “salvarles” incluso con la fuerza; pero en sí, como tal, no ha sido ni es cristiana.

Pues bien, el tiempo de simbiosis entre cristianismo y poder (y en especial la interpretación del cristianismo como jerarquía religiosa y social) ha terminado, pues así lo exige la visión actual del hombre y, sobre todo, la experiencia radical del evangelio interpretado como principio de creación y comunión gratuita, sin el apoyo de ningún "poder" externo.
Imagen 1: San Miguel de Elexabeitia, Artea (Bizkaia)

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Cuestión de Iglesia. 1. Poder, pederastia, dinero. Un tema de principio

10.09.18 | 15:53. Archivado en Iglesia Instituciones, Nuevo Testamento

Nos siguen (y seguirán) sorprendiendo las campanas de este verano/otoño de Iglesia (10.9.2018), como latidos de pena (incluso de muerte) desde la carta de Mons. Viganó (22.8.18), publicada con gozo por medios “conservadores” (https://infovaticana.com/2018/08/26/testimonio-integro-del-arzobispo-vigano/) pidiendo la renuncia del Papa Francisco, por ocultamiento presunto de datos de pederastia del alto clero. Hoy mismo aparecen en la prensa religiosa tres noticias significativas de Iglesia, al menos en España:

1. La Comisión del G9, formada por los Cardenales nombrados por Francisco, para reforma de la Curia Vaticana, en su forma actual, parece disolverse, no se sabe bien si por fracaso interno, por resistencia de otros miembros de la Curia o por exigencias de renovación de más calado. El tema queda sin duda pendiente.

2. La Comisión Antipederastia del Clero, que sustituye de algún modo a la otrora omnipotente Comisión de la Doctrina de la Fe (Gran Inquisición) lanza “nuevos programas piloto” para denuncia de un tipo de Pederastia clerical y anuncio de ayuda a las víctimas. Queda así planteado el tema de la Reforma y nueva Constitución del Clero, masculino/femenino, celibatario o no celibatario.

3. Se dispara en España el tema de las posesiones (inmatriculaciones) de la Iglesia. Muchos bienes (catedrales y ermitas, iglesias y campos adyacentes) han sido por siglos propiedad “comunal” de Iglesia y pueblo, sin necesidad de “papeles” de posesión. Pero, de pronto, se plantea el tema de “quién es el dueño legal” de esos bienes: La Iglesia en particular” o más bien el pueblo entero (Estado, ciudad, comunidad) que no es ya sin más Iglesia

Éstos temas (poder vaticano, constitución afectiva y civil del clero y posesión de bienes de la iglesia) se plantearon con virulencia hace dos siglos y medio, en la Revolución Francesa, y siguen pendientes (con ciertos arreglos) desde entonces, sin que el Vaticano II y el post-concilio lograran resolverlos.

Son temas de fondo y no se solucionan con parches de organización vaticana, renovación legal del clero o nuevas legislaciones civiles, ni con cartas acusatorias contra el papa como la de Mons. Viganó. Son temas que irán quizás a más en los próximos decenios (¡tiempo al tiempo!), si la Iglesia no los afronta ya, desde ahora mismo, con generosidad y audacia cristiana, sin ir a remolque de los hechos, desde su raíz de evangelio, en un camino que parece haber emprendido el Papa Francisco a quien desde aquí quiero mostrar mi agradecimiento y deseo de que profundice en la senda iniciada.

En esa línea, retomando textos anteriores (Sistema, Libertad, Iglesia, Trotta, Madrid 1999) y proyectos en curso (un Eclesiograma y/o Historia del Futuro de la Iglesia), quiero ofrecer en este blog mi propuesta de evangelio, como apuesta de futuro por la Iglesia, centrada en esos planos (autoridad eclesial, constitución del clero, economía de evangelio). Espero que la conversación que así inicio con los lectores de mi blog pueda servir de ayuda y compañía para algunos.

Hubiera querido dejarla para más adelante, pero el caso Viganó me ha revuelto (con los temas indicados), y así quiero ofrecer una series de análisis y propuestas de fondo de (y sobre) la Iglesia. Buen día a todos.

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El hombre es Palabra encarnada, y Jesús el "logopeda".

08.09.18 | 20:59. Archivado en Biblia, hombre, Nuevo Testamento, Domingo, dia de la Palabra

El evangelio de Juan comienza diciendo que "en el principio era la Palabra", y que la Palabra era Dios (Jn 1,11), para añadir "que la palabra se hizo carne" (Jn 1, 14). Pues bien, el evangelio de Marcos que ayer comenté (Mc 1, 31-37), sigue diciendo que Jesús "vino al mundo" precisamente para que hombres y mujeres puedan ser lo que son, esto es, palabra ofrecida, compartida.

Éste es el mayor de todos los milagros: Que hombres y mujeres aprendan a escuchar y responder, siendo lo que son, "palabra hecha carne" en el tiempo. Así lo muestra este relato de la curación de un sordomudo decapolitano (quizá pagano, como el geraseno de 5, 1-20), a quien Jesús abre los oídos y desata la lengua para que pueda escuchar la palabra, decirla y decirse, compartiendo así su vida con los otros.

Ciertamente, hombres y mujeres nacemos de un semen biológico, en continuidad con los otros vivientes (en especial animales) de la historia de la vida. Pero, al mismo tiempo, en sentido más profundo nacemos de la palabra, en ella existimos, nos movemos y somos, como seres de lenguaje.

Por eso, conforme al relato central de Ap 13, el "pecado central de la historia de los hombres" consiste en negar la palabra, engañando o negando de esa forma a los demás, impidiéndoles que sean.

En contra de eso, el evangelio de este domingo (9.9.18), que hoy vuelvo a comentar, presenta a Jesús como "logopeda", maestro del lenguaje. El auténtico milagro es que podamos escuchar (¡todos!) y que podamos hablar (¡también todos!), compartiendo el camino de la vida, en comunión y libertad.

Muchos piensan que un tipo de Iglesia ha “secuestrado” la palabra: Sólo unos pueden hablar, otros no pueden hacer más que “obedecer”. Pues bien, la verdadera iglesia de Jesús es el "lugar" en el que todos escuchan y dicen la Palabra, siendo con Jesús Logopeda Dios mismo hecho palabra en la carne de la historia.

Imágenes. Ayer presenté la portada de mi comentario de Marcos, del que tomo el texto, que sigue, en la línea de un estudio anterior sobre Marcos (imagen 1) y de un libro posterior sobre Dios (imagen), siempre desde la perspectiva de la Palabra.

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9 09 18. Abrir los oídos, desatar la lengua. Jesús: el "sacramento" del effeta.

23º domingo de tiempo ordinario, ciclo B, año impar.

El evangelio nos sitúa ante uno de los temas característicos de Marcos: muchos judíos de su entorno, y muchos cristianos de su iglesia, tienen los oídos tapados (no escuchan la palabra), tienen trababa la lengua (no pueden hablar). Por eso, Jesús viene para abrir sus oídos y desatar la lengua:Que se escuchen, que se hablen, que se comuniquen.

Lógicamente, para extender su mensaje, Jesús ha de empezar abriendo el oído, desatando la lengua de los que somos sordo-mudos… Para que hablemos todos, es decir, para que nos comuniquemos en amor que es vida. No se trata de decir cosas, de impartir órdenes unos sobre otros, sino de comunicarnos, viviendo todos en comunión de amor.

Ésta es la tarea que Jesús nos ha dejado en el camino de su Iglesia: Que todos podamos escuchar y compartir la palabra, celebrando así la fiesta de la vida como experiencia de comunicación intensa, de oídos y boca, de ojos y manos, de cuerpo y de pan… Son muchos los poderes que impide la comunicación, el gozo de compartir la vida, la riqueza del Dios que es Palabra transparente, dialogada.

Pero Jesús está empeñado en realizar de nuevo el gran milagro de la vida humana, haciéndonos capaces, entre todos, unos con otros, de escuchar y responde, de comunicarnos y de compartir la vida, de un modo gozoso, completo, liberador, viviendo así los unos en los otros.

La religión no es una imposición sacral, un tipo de poder más hondo (en nombre de Dios), para así dominarnos a todos con su terror sagrado, sino el más hondo principio y camino de comunicación: que todos podamos hablar, ser unos en, con, para los otros, de forma que la palabra viva, de todos con todos, nos haga existir en comunión, sin más autoridad que el mismo Dios de Cristo, es decir, la palabra compartida.Éste no es un camino de terror sagrado, ni de obediencia superior, sino de comunicación admirada y admirable de la vida.

Por eso, el primer "sacramento" del evangelio es que se abran los oídos y la lengua, que se abra, que se expanda, que se comparta la palabra. Éste es para Marcos, el primeros de todos los sacramentos de Cristo y de la Iglesia, el sacramento del Effeta, que quiere decir, ábrase, abramos todos la palabra y el camino de la comunicación.

La Iglesia posterior ha incluido este signo y sacramento del "effeta" dentro del sacramento oficial del bautismo, pero de esa forma ha corrido el riesgo de que pierda su sentido originario, su poder vital, en el principio del camino de Jesús... a quien podemos presentar como "el hombre del effeta".

Buen domingo a todos.

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La Iglesia es un corazón: Siete mandamientos, siete pecados (Mt 15)

He presentado el domingo pasado (2.9.18) el tema de los pecados según el evangelio, (Mc 7), insistiendo en el “pecado capital” (mal pensamiento) y en los doce que derivan del mal corazón (que es el mal penamiento).

Parece evidente que Jesús no los había formulado así (tenía otras cosas que hacer, antes que fijar una tabla de pecados), pero lo había hecho la Iglesia antigua, con enorme cuidado, insistiendo en el pecado clave (de mal pensamiento), y en los doce que derivan de ese mal principio, y así los había presentado el evangelio de Marcos.

Mateo 7 retoma el motivo y texto de Marcos, pero lo condensa y organiza de un modo distinto, desde la perspectiva de la primera Iglesia. Ésta es su aportación más honda:

1. Tarea eclesial, un buen corazón... El primer “pecado” (fuente y raíz de todos) sigue siendo el pensamiento malo (concretado en un tipo de dialogismo o deseo pervertido). Jesús nos enseña a pensar a sentir, de manera que tengamos y seamos un buen corazón.

En el principio no está el pecado sexual, ni el económico (robo), ni el social (violencia…). En el principio de la vida humana está el buen pensamiento, del que derivan todos los bienes de los hombres… y puede estar el “mal pensamiento”, del que brotan los pecados todos.

2. Mateo ha condensado todos los pecados en siete (como los siete capitales de los catecismos modernos), y el primero de todos es el “mal pensamiento”. No es pecado de otros, de organización (de papas y obispos, de la iglesia externa), sino de cada uno de nosotros, abiertos al supremo bien (el buen corazón), pero con el riesgo del mal supremo (el mal corazón).

3. En esa línea, la tarea fundamental de la Iglesia es “suscitar un buen pensamiento”, es decir, un buen corazón: hacer que los hombres y mujeres puedan vivir en libertad interior y en autonomía de bien, al servicio de su propia madurez de la vida de los otros.

Y desde ese fondo, para completar lo dicho el día anterior, al ocuparme de los 13 (12) pecados de Mc 7, quiero hoy ofrecer mi reflexión sobre los siete pecados conforme a la visión de Jesús en Mt 15 (utilizando mi comentario al evanelio).

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Memoria y esperanza en Belchite, con carta del alcalde (Comisión de verdad/justicia: P. Zabala).

Juan de la Cruz mostró que sólo una memoria bien purificada es fuente de esperanza. En esa línea se sitúan las reflexiones que siguen mostrando que sólo un buen estudio (memoria, reconocimiento y perdón) del pasado nos permitirá tender con esperanza hacia el futuro, en un plano personal y social, político e incluso religioso.

Digo eso pues vuelven y se re-vuelven estos días los temas de la Memoria Histórica, planteados en diversos países con resultados impares (desde Sudáfrica hasta Chile), especialmente en España donde uno dicen que los otros quieren “cambiar la memoria” para ganar la guerra que perdieron; y los otros contestan que es mejor olvidar, para mantener las ventajas de su triunfo ochenta años después.

En ese contexto, ante dicciones y anti-dicciones de los políticos de turno (Sánchez y Casado...) quiero ofrecer mi reflexión sobre la “memoria” como expresión de la verdad y fuente de esperanza, insistiendo, desde mi perspectiva social y religiosa, en algunas afirmaciones importantes:

a. La Biblia es el libro de la “memoria creadora” de Israel, un “Zikaron”, recuerdo del pasado, como testimonio del “paso” de Dios y del pecado de pueblo, que puede convertirse en fuente de un futuro reconciliado y liberado, porque, sólo una memoria verdadera libera a los hombres para perdonarse y recrear en comunión su esperanza.

b. El Cristianismo es la religión del “recuerdo de Jesús” y, y con él de todas las víctimas, en un contexto de confesión de los “pecados” (no por masoquismo y por imposición externa), sino porque así lo exige el buen camino re-creador de la vida, superando en nuestro caso el esquema de las “dos españas”, es decir, de los dos mundos ficticios (de buenos y malos), para hacer que quepan todos, en eso que algunos han llamado “la tercer verdad” (o la tercera España).

Desde ese fondo, quiero ofrecer un pequeño modelo de Escuela de Memoria Hispana, que podría crearse en Belchite (dejo hoy a un lado el Valle de los Caídos). La segunda parte ofrece la colaboración inestimable de P. Zabala sobre una Comisión de la Verdad y la Justicia (¡gracias, Pedro, como siempre!)

Imágenes primeras: de Belchite.
Otras imágenes: Valle de los caídos

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Evangelio, un dia-logo de vida. Los doce dia-logismos o pecados de la Iglesia

Si alguien mira desde fuera los temas discutidos de la vida de la Iglesia dirá que estamos locos o que hemos olvidado la raíz del evangelio:

-- Leemos o escuchamos cada domingo el evangelio, con sus temas de Vida (libertad interior, amor mutuo, solidaridad universal... y... y sus verdaderos riesgos de muerte (que el evangelio llama dia-logismo), en embargo, parece que sólo nos preocupan los temas de la periferia de un cristianismo de poder: Organización piramidal, normas de vida exterior, poder y/o escándalo de algunos clérigos,.

-- Alguien que escuchara o leyera esteportal de religión (RD) diría que todo parecido con el evangelio es mera casualidad. Frente al diá-logo de amor personal y social que propone Jesús parece que sólo nos importan cierto tipo de "pecados de estructura", pero apenas llegamos a la raíz de esos pecados que brotan de un mal corazón, (deseo de poder, imposición sacral, ansia engañosa de placer...), tal como se expresan en los doce dia-logismos o pecados capitales de la Iglesia (es decir, de un mal cristianismo, de una mala humanidad).

Así lo pone por ejemplo de relieve el evangelio de este día (2.9.19), que he comentado ya en conjunto en la postal de ayer, destacando el riesgo de "los malos pensamientos (dia-logismos)", y de los doce malos frutos que derivan de ellos.

En esa línea quiero seguir avanzar, insistiendo en la disputa de Mc 7, sobre la identidad y principio de vida de la Iglesia, con los riesgos de pecado que pueden derivarse de su misma raíz, que es un mal corazón, un dia-logismo o pensamiento malo (7, 20-22):

1. El tema cristiano no es Papa, ni el celibato de los curas, ni el poder de la Iglesia, sino el surgimiento de un "buen corazón", el dia-logo de vida con Dios y/o entre nosotros. Que los hombres tengan (desplieguen) un pensamiento bueno, en intimidad y despliegue de vida.

2. El gran riesgo es un mal corazón, es decir, un dia-logismo malo. Esa palabra dia-logismo (la inversión del auténtico diá-logo) significa deliberación pervertida, de tipo personal y social (comunitaria). El proyecto de Jesús, la tarea de la Iglesia, consiste en promover un buen dia-logo (personal, social y familiar, con uno mismo, en Dios, ante los otros) para que los hombres y mujeres vivan en creatividad positiva.

3. El origen de todo pecado es ese dia-logismo perverso, es decir, un mal pensamiento (mal deseo, mal corazón)... que puede entender en forma personal y familiar. Ese mal pensamiento-deseo estalla y se expresa en forma destrucción humana.

De eso trataré en lo que sigue, retomando los motivos principales del tema de hace dos días, en línea de análisis del principio de las iglesia y de los riesgos de pecado de los hombres, en la línea del mal dia-logismo (deliberación o pensamiento malo).

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Sábado, 22 de septiembre

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