El blog de X. Pikaza

Encuentro mundial / ocho familias de Cristo

Se está celebrando en Dublín (21-26.8.18) el encuentro mundial de familias cristianas, y ésta es buena ocasión para recordar algunos rasgos de ocho tipos de familias de Cristo.

El tema parece sencillo: Se dice que Jesús fue un judío piadoso, de buena familia … Pero tan pronto como entramos en la trama de su vida y de su “movimiento” mesiánico vemos que él ha tenido y suscitado (de modo inmediato o mediato) varios tipos de familia, como indicaré a continuación de un modo telegráfico, para ocuparme después de algunos de sus “familiares” (hermanos), que fueron importantes en la Iglesia primitiva

1. Una foto de familia. Cinco hermanos, dos hermanas (Mc 6, 3)


Me gustaría imaginar la foto de familia de Jesús, con cuatro hermanos (Santiago, Josefo, Judas y Simón) y, al menos, dos hermanas (cuyo nombre no ha "querido" recordar el san Marcos). Ésta que presento es quizá convencional: Están los siete hermanos, ellos y ellas, modosos, sobre todo las hermanas (Jesús debe ser el primero de la izquierda, seguido de Santiago). María y José no salen, ésta es sólo una foto de hermanos.

¿Qué significa que Jesús haya nacido en el seno de una familia extensa de "hermanos", quizá de varios tipos, no sólo de sangre inmediata, sino de primos, allegados...? ¿Cómo relacionar los hermanos de origen (carne) de Jesús con sus hermanos mesiánicos, enfermos, pobres, encarcelados, la familia del Jesús de la patera?

Quisiera ver a Jesús como niño que crece y se independiza (rompe con un tipo de pasado), entre hermanos y hermanas, en un contexto de amor y conflicto creativo.
Ciertamente, le puedo imaginar como hijo de padres piadosos; pero esos padres han podido ser también conflictivos, por lo que sabemos de José, y de la trama, al parecer “irregular” del nacimiento de Jesús.

Como indicaré en la segunda parte de esta postal, Jesús fue hermano entre siete magníficos hermanos, pero buscó la voluntad de Dios de un modo que acabó siendo conflictivo, rompiendo incluso con sus mismos padres y distinguiéndose mucho de otros hermanos como Santiago.

2. Familia simbólica, una experiencia de misterio

Presenté en la postal de anteayer el icono conmemorativo de este Encuentro Mundial de Familias de Dublín, con la figura Jesús, María y José, recreado a partir de la Trinidad Angélica de A. Rublev. Es una imagen buena, pero recorta e idealiza la realidad concreta de los “hermanos” de Jesús, tanto los de carne y sangre (bien recordados por Marcos y Pablo), como los de evangelio: Todos los que cumplen la voluntad de Dios, los hambrientos y sedientos (eso que llamaré la familia de patera) son sus hermanos.

José debió morir pronto, pero Mt 1-2 le presenta como símbolo del auténtico Israel, que se ha convertido al Mesías Jesús, acogiendo y preparando su llegada. Por su parte, María (criticada en el fondo por Marcos, por formar parte del grupo de los hermanos de Jesús en la Iglesia) terminará apareciendo en el conjunto de tradición evangélica (Mateo, Lucas y Juan) como expresión y realidad más honda de la familia de Jesús, en clave de acción del Espíritu Santo y de fidelidad cristiana.

3. Los que cumplen la voluntad de mi Padre, esos son mi hermano, mi hermana y mi madre (Mc 3, 31-35 par).

La tradición cristiana recuerda con enorme nitidez la disputa que se dio en la primera iglesia sobre la identidad de la familia de Jesús, en el contexto de un judaísmo patriarcal, donde hubiera sido consecuente que los familiares de Jesús hubieran formado un “califato”, como el que surgió más tarde en el Islam.

Tanto Pablo como Marcos (y en otro plano Mateo, Lucas y Juan) mantienen recuerdos o girones de ese “califato”,
por la autoridad que en las iglesias tuvieron o, al menos, postularon, algunos “hermanos” de Jesús, dispuestos a heredar su “poder espiritual” y social (mesiánico), para dirigir la iglesia tras la pascua.

Pablo valora a esos “hermanos de familia” de Jesús, pero se opone a su pretensión de califato mesiánico. En esa línea, Marcos (y tras él Mateo, Lucas y Juan, con tonos y subtonos distintos) rechazan también ese “califato” (la autoridad mesiánica de los hermanos de sangre de Jesús), afirmando de manera taxativa que todos los creyentes (los que cumplen la voluntad de Dios, según Jesús) son su hermano, su hermana y su madre. Eso significa que cada creyente es autoridad suprema en la Iglesia.

4. Familia íntima. ¿Mujer e hijos de Jesús?

Desde tiempo muy antiguo (al menos desde Mateo, Lucas y Juan) la iglesia ha puesto de relieve la función simbólica de María, la madre, no de José, el José, en el despliegue y en la identidad de la Iglesia, en la línea del surgimiento (origen y sentido) de la familia mística mesiánica de Jesús.

Por otra parte, los evangelios conservan y destacan, con toda naturalidad y frescura las relación personal profunda de Jesús con hombres, mujeres y niños de su entorno,
de manera que él aparece como hombre de familia. En esa línea se ha podido decir que él sentía un afecto especial por María Magdalena, llegando a decirse a veces que eran pareja, marido y mujer, casados.

El Nuevo Testamento no ofrece una respuesta tajante a ese tema, de manera que en principio Jesús podría haberse casado. Pero desde la perspectiva de su mensaje (y desde la misma historia), conforme a lo que he puesto de relieve en la Historia de Jesús, parece mucho más probable que fuera célibe, no sólo por su relación abierta con todo tipo de personas (sin una o dos que fueran más íntimas, como mujer e hijo? , sino también, y sobre todo, por el tema del “califato” ya evocado.

Hubo en la iglesia primitiva un interés “enorme” por capitalizar la herencia de Jesús, como he puesto de relieve al hablar de sus hermanos. Pues bien, en ese contexto, la iglesia en general ha respondido que “todos” los creyentes eran y son hermanos-hermanas y madres de Jesús (retomando posiblemente sus palabras históricas). Si hubiera estado casado, no hubiera hablado así, pues su esposa y sus posibles hijos hubieran sido herederos especiales de su mensaje y Reino, cosa que no ha sucedido en la historia primitiva de la iglesia.

5. Mis hermanos más pequeños, una familia de patera

La iglesia ha descubierto muy pronto (a los pocos años de morir Jesús) que sus hermanos (familia) no son sólo los que cumplen la voluntad de Dios (sus compañeros en la tarea del Reino), sino de un modo especial los pobres y enfermos, los excluidos, sin casa y familia, como ha puesto de relieve Mt 25,31-46.

Ciertamente, Jesús ha valorado la “fidelidad esponsal”, como ha puesto de relieve Mc 10, 2-11 par, un texto clave en su visión de la familia (y en su manera de valorar el matrimonio como experiencia de la fidelidad de Dios); pero, al mismo tiempo (y en un sentido antes que esa misma fidelidad), el evangelio ha puesto de relieve el carácter abierto de su relación con la gran familia mesiánica, en la que se incluyen de un modo especial los niños sin familia, los enfermos y distintos de la sociedad, los hambrientos, exilados y los encarcelados, con los distintos sexuales (los eunucos...).

En esa línea, la familia de Jesús está formada por los pobres y excluidos , y de un modo especial por aquellos que cumplen, con él y como él, la voluntad del Dios Padre universal... Pero no podemos olvidar que, en su origen, él formaba parte de una familia concreta, que él quiso ampliar, hasta formar, a partir de ella, su familia universal de buscadores de Dios.

6. Familia eclesial. La Iglesia novia


Muerto Jesús, desde la experiencia de su comunidad, de un modo sorprendente, ya muy pronto, a los pocos años de la pascua cristiano, Pablo presenta a la Iglesia como novia o esposa casta del Cristo (1 Cor 11, 2), retomando un motivo que aparece en varios estratos del Antiguo Testamento, donde Dios se muestra como Esposo/Padre de Israel, y el pueblo como Esposa/Hija de Dios.

Ese es un motivo que debe reinterpretarse de un modo radical, desde la nueva visión del evangelio, donde el mismo Pablo afirma en sentido originario que ya no hay varón ni mujer (esposo ni esposa…), todos somos uno en Cristo. Pero la Iglesia en su conjunto no ha tenido el valor o inspiración necesaria para reinterpretar desde la pascua de Jesús esas palabras, de manera que ha terminado presentando al Cristo como Esposo y a la Iglesia (y en especial a las mujeres casada) como esposa, en una línea esbozada y superada críticamente por Ef 5.

Los hombres aparecen así (y en particular las mujeres) como esposas del Cristo, conforme al motivo simbólico de las “diez vírgenes” (Mt 25), que ha sido elaborado de un modo especial (y a veces poco crítico) por un tipo de experiencia mística que la Iglesia ha “especializado” para mujeres.

7. Compañía o milicia de Jesús, una Sociedad apostólica

Frente a ese modelo de familia de Jesús, representa por “mujeres” novias/esposas (que ha podido poner de relieve, de un modo críticamente genial San Juan de la Cruz), los jerarcas de la Iglesia han tomado muchas veces el signo del “esposo”, de manera que los obispos (pastores por su cayado, reyes por su corona) han podido presentarse como novios/esposos de la Iglesia (casados con ella, con anillo y todo), fundando en esa base su mismo celibato.

Pues bien, en ese contexto resulta quizá más significativo el modelo de San Ignacio de Loyola (propio de los jesuitas), donde los “enviados” (misioneros) de la Iglesia aparecen como “compañeros” de Jesús (ellos, varones, no las mujeres…). Ese modelo sigue siendo fundamental, y puede aplicarse en tiempos de crisis, como germen de una gran "milicia" evangélica, en la línea de eso que suele llamarse la Iglesia militante. Por eso invitaba a los jesuitas (y en el fondo a todos los cristianos) a realizar el viaje frustrado de Ignacio y de sus primeros "compañeros" (militantes) a Jerusalén, para encontrar y seguir desde allí las huellas de la familia de Jesús.

8. Tema abierto: Celibato ministerial, castidad consagrada, familia para los que no tienen familia…

Las reflexiones anteriores nos sitúan lejos de una visión “ministerial y ascética” del celibato, entendido en forma de compromiso especial por Jesús, propio de los “mandos” de la Iglesia, dejando así el matrimonio par la “clase de tropa” (San Josemaría Escribá, Camino). Ciertamente, son pocos los que afirman ya que el matrimonio y otros tipos de familia son un “consuelo” para la “clase de tropa”, pero a mi juicio queda por hacer un planteamiento más hondo y evangélico sobre la familia o familias de Jesús, en la línea de las reflexiones anterior.

Sin duda, tiene sentido un celibato ministerial, entendido como libertad para el evangelio y como solidaridad con los más pobres…, en la línea de los Eunucos para el Reino de Mt 19. En esa línea se ha podido hablar de una castidad consagrada, como experiencia transformación interior en el amor, y de apertura solidaria y plena hacia aquellos que no tienen familia, en la línea de 1 Pedro, donde se presenta a la iglesia como casa o familia para aquellos que no tienen familia o casa.

Pero al mismo tiempo es muy importante el matrimonio por el reino, en forma de comunicación personal en el amor, en sus diversas formas, desde las perspectivas que abre el evangelio de Jesús y la misma sociedad actual, como deberá precisar este Encuentro Mundial de Familias de Dublín (agosto 2018)

>> Sigue...


Viernes, 14 de diciembre

BUSCAR

Editado por

Síguenos

Hemeroteca

Agosto 2018
LMXJVSD
<<  <   >  >>
  12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031