El blog de X. Pikaza

B. Pérez Andreo, La Revolución de Jesús.

B. Pérez Andreo, La revolución de Jesús. El proyecto del Reino de Dios, PPC, Madrid 2018, 262 págs.

Le han llamado Rey, le han venerado como Señor, le han confesado Dios... Pero él no se ha presentado como Dios, Señor o Rey, sino como iniciador (promotor y contenido) de la Revolución del Reino. Así le ha descrito B. P. Andreo, de un modo ejemplar en este libro.

Tres razones me vinculan a este libro: El tema (Jesús y el Reino de Dios), el autor amigo (Bernardo Pérez A.) y la dedicatoria, en la que aparezco con F.M. Fresneda y el Papa Francisco. Dejo aquí a un lado las dos últimas, y me centro en el tema y desarrollo de la primera: Este libro ofrece una reconstrucción del Jesús histórico desde su proyecto vital, que es el Reino de Dios.

B. Pérez Andreo viene estudiando ya hace algún tiempo el carácter específico del mensaje y camino de Jesús, desde una perspectiva personal, social y religiosa, buscando y elaborando categorías que le parecen más adecuadas para ello, desde un primer libro titulado Descodificando a Jesús de Nazaret (Madrid 2010).
No le parece adecuadas las “condiciones” ontológicas (naturaleza, persona…), por más importantes sean; ni tampoco las de tipo político-militar (Jesús guerrero, celota…).

En vez de ellas retoma y elabora la de revolución, pero no definida sin más desde la modernidad (en la línea de la revolución burguesa, marxista o capitalista…), sino desde el mismo mensaje y vida de Jesús, cosa que ha de hacerse, a su juicio, en tres niveles: personal (de meta-noia o conversión interna), social (superación de Mammon y del dominio del hombre sobre el hombre) y trascendente (de redescubrimiento de Dios).

Desde ese fondo quiero evocar el contenido y enfoque básico del libro, que es hasta el momento la culminación de la obra histórico-teológica del prof. Bernardo P. Andreo, de la Facultad Teológica de los Franciscanos de Murcia. Felicidades, Bernardo. Buen trabajo, amigos de PPC.

Un libro ejemplar

Para comprender esa revolución, desde los tres niveles citados, resulta necesario comprender la historia de Jesús, la problemática de su pueblo, el contexto social, económico y político donde él fue forjando su conciencia y compromiso, al servicio del Reino, en una línea que sigue abierta todavía, dos mil año después, a través del compromiso y proyecto de la Iglesia.

Éste es un libro hermenéutico, en el sentido radical de la palabra, es decir, de interpretación de la vida y mensaje de Jesús. Más que aportaciones nuevas, en el sentido histórico, ofrece una interpretación de conjunto de la investigación más reciente sobre el Jesús de la historia, en seis capítulos, cada uno de ellos con tres secciones, de extensión semejante:

1. Los códigos de un revolucionario (págs. 15-54). Jesús fue un “revolucionario” situado, en su tiempo y lugar, como heredero de una larga problemática, básicamente codificada en el Antiguo Testamento (Biblia Judía). Éstas son las tres secciones del capítulo. (a) Tiempo y lugar, entre Galilea y Jerusalén, bajo el poder militar del imperio romano. (b) Genealogía de un revolucionario. Fue hijo de María, una mujer a la que Lc 1, 46-55 presenta proclamando un himno de liberación (¡derriba del trono a los poderosos…!). (c) En una sociedad domina por un tipo de “gran deuda”, de carácter económico y religioso (como si los hombres tuvieran que pagar a Dios lo que le debían, y los pobres a los ricos aquello que los ricos pensaban que era suya). En contra de esa doble deuda se elevó Jesús, para crear una sociedad igualitaria, de perdón y comunión.

2. Búsqueda del proyecto (55-98). El segundo capítulo analiza los tres lugares básicos en los que se planteó y fraguó en concreto el mensaje personal y social de Jesús, que fue hombre que supo aprender de su tiempo, respondiendo de forma creadora. (a) Jesús aprendió del mensaje y vida de su maestro, Juan Bautista, en una línea penitencial, con amenaza de castigo. (b) El aquel contexto descubrió el riesgo satánico de la vida, expresado en las tres tentaciones simbolizadas por el Diablo. (c) Finalmente aprendió al enfrentarse con el ideal y estructura religiosa del templo de Jerusalén. Esos fueron los catalizadores de su proyecto, los lugares fundamentales de su opción de Reino, asumiendo y superando el proyecto de Juan, enfrentándose al poder opresor simbolizado por el diablo, y rechazando el “orden sacral (=sacrificial)” impuesto por los sacerdotes.

3. Disputando por el Reino (99-134). Para establecer su proyecto, Jesús debió situarse también ante tres grandes instancias de su entorno socio-religioso. (a) Se elevó a partir (y en contra) de un de tradiciones establecidas, de tipo social y familiar, que ratificaban un tipo de poder patriarcal y religioso. (b) Ese enfrentamiento le llevó a situarse ante Dios, descubriendo de manera más intensa su verdad de “abba-padre”, superando en él y por él un tipo de imposiciones económicas y socio-religiosos de su entorno. (c) Desde ese fondo ha de entenderse su opción por los niños (pequeños) y por los expulsados de la sociedad establecida (eunucos, prostitutas, publicanos…). Su opción por el reino cristalizó, según eso, en un tipo de opción arriesgado, que llevó a enfrentarse con el poder establecido.

4. Hacer cosas con palabras (135-170). Ésta fue su novedad fundamental, aquello que Jn 1, 14 ha definido diciendo que “la Palabra se hizo carne”. Jesús no empezó trazando las normas y exigencias de una revolución económico-política, de tipo militar, sino que planteó y recorrió el camino de una fuerte revolución mental. (a) Por eso tuvo que empezar rompiendo un tipo de estructura mental establecida, enseñando a sus seguidores a pensar y a decir, es decir, a enfrentarse con los opresores. (b) Eso le permitió recrear la realidad y humanizarla medio de palabras, esto es, con imaginarios socio-religiosos (parábolas), devolviendo la dignidad a los pobres, haciéndoles capaces de entender y actuar de forma creadora. (c) De esa manera mostró que “otro mundo es posible”, un mundo sin poderes superiores (reyes, padres patriarcales), en fraternidad universal.

5. Acciones que hablan (171-206). Pero Jesús no se limitó a decir y enseñar, dejando que los hombres se dejaran transformar de un modo pasivo, sino que “hizo”, iniciando con su vida y con sus obras un proyecto y camino de transformación humana, centrada en tres rasgos. (a) Enseñó a comer juntos, creando así un mundo donde el valor fundamental es la comida compartida. (b) Empezó a curar un tipo de enfermedades vinculadas con el miedo, la opresión y el mal de la sociedad, haciendo que sus discípulos pudieran seguirle y realizar lo mismo. (c) Mostrar de esa manera que el Diablo no domina sobre el mundo, no es el poder definitivo. No esperó la libertad para después de la muerte, sino que inició en este mismo mundo su camino de libertad.

6. El último acto de Jesús: la revolución debe continuar (207-240). Éste fue el culmen de su revolución, que no es para después, en un tiempo final, tras la muerte, sino en el mundo actual, como indican los relatos de su muerte y de su pascua. (a) Fue colocado entre bandidos y ajusticiado por los poderes militares y religiosos, que le consideran peligroso para la estructura de su poder político, militar y religioso. (b) Fue llorado por unas mujeres amigas que, en su mismo llanto, descubrieron que su tumba estaba vacía, que su revolución continuaba, pues él estaba vivo en sus seguidores. (c) Por eso, su revolución debe continuar, y esa revolución tiene un nombre, que es “la iglesia”, la comunidad de los creyentes.

2. Enfoque básico. Un libro que da que pensar y hacer

Así ha formulado Bernardo P. Andreo los elementos básicos de la “revolución” de Jesús, interpretada y desarrollada en un plano “cultural”, en el sentido amplio del término, mostrando que no fue político al servicio de un grupo establecido (como podía ser un tipo de judaísmo), ni un militante de toma de poder, ni un activista económico al servicio de una distribución distinta del dinero, sino un “maestro”, alguien que se siente llamado a enseñar a los hombres y mujeres de su entorno, para que sean ellos los gestores de su revolución.
Bernardo P. Andreo no ha querido elaborar una cristología de conjunto, pero su obra se sitúa ya en esa línea, como indicaré evocando algunos temas que pueden ser replanteados en esa perspectiva. Entre ellos, los más importantes me parecen, formulados de manera esquemática, los siguientes.

1. Este Jesús de B. P. Andreo es, ante todo, un profeta, es decir, un activista social, alguien que es capaz de iniciar y dirigir una revolución por la palabra. Hubo en aquel tiempo en Palestina (especialmente entre el 45 y el 70 d.C.) varios profetas mesiánicos importantes, capaces de iniciar una revolución social vinculada a Dios y a la política. Pero entre ellos el único que logró crear un movimiento con garantías de continuidad fue Jesús, pues supo conectar con las necesidades e ideales más profundos de su tiempo. Sólo un nuevo impulso profético, esto es, ético y recreador, en línea de comunión y de justicia puede poner de nuevo en marcha a la Iglesia.

2. Jesús fue además un “maestro”, no un simple intelectual, que interpreta en teoría el sentido de la realidad y la posible marcha de la historia, sino alguien que está implicado en esa misma historia, logrando reunir en su entorno un grupo de seguidores que, a pesar de que en un momento dado le abandonen, retomarán tras su muerte (¡y por su muerte, al parecer fracasada!) la tarea de su movimiento. Esta categoría de maestro es la que, a mi juicio, mejor se adapta con el proyecto exegético-social de Bernardo. P. Andreo, que empieza proponiendo un tipo de “revolución cultural cristiana”, en el sentido radical de la palabra.

3. Siendo profeta y maestro, Jesús fue un hombre de poder, alguien capaz de iniciar un movimiento de humanidad, pero en un sentido muy distinto al que se aduce de ordinario. El tema de Jesús no fue la negación o destrucción de todo poder, sino del poder pervertido, con el descubrimiento y despliegue de una autoridad creadora más alta, que no se impone sobre les demás, sino que se ofrece y les capacita para responder y vivir de un modo distinto. Esto es lo que enseñó en su vida y en su muerte, como si él fuera desapareciendo en el fondo de lo que hacía, para fueran sus discípulos los que lo hicieran, como indica de manera ejemplar el signo de la resurrección, que B. P. Andrea ha interpretado de un modo certero como presencia del crucificado.


4. Esta obra de B. Pérez Andreo se sitúa así de lleno en la línea de eso que puede llamarse la nueva hermenéutica cristológica,
que está empezando a remover las aguas de la Iglesia, de un modo especial en España (y en los países de lengua castellana). En esa línea, aunque en una perspectiva pastoral algo distinta se situó hace un tiempo el libro de J. A. Pagola (Jesús, aproximación histórica, Madrid 2007), y también los de M Gesteira (Jesús, horizonte de esperanza I-II, Madrid 2011/2012) y P. Trigo (Jesús, nuestro hermano, Santander 2018). Esta es una hermenéutica o comprensión teórica y práctica, personal y social, espiritual y eclesial, todo un proyecto de recreación humana, desde Jesús, al que podemos y debemos seguir llamando el Cristo.

5. En mi libro, Historia de Jesús (VD, Estella 2013), he desarrollado, al menos de un modo implícito, esta categoría de B. P. Andreo (revolución), pero no la he tematizado como él, no me he atrevido a hacerlo con esta precisión. He utilizado quizá más otra categoría que tiene un origen más biológico, el de mutación, presentación a Jesús como mutación antropológica. Quizá vinculando ambas categorías (mutación y revolución), con elementos de "profundidad" (revelación del mismo Dios) podemos abrir nuevos caminos en la gran tarea de la cristología. Bernado, sabes que estás (estamos) emplazados.


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Comentarios
  • Comentario por Lector 18.06.18 | 16:39

    Todo esto de la revolución de Jesús no parece muy original, ¿no?

  • Comentario por Idusdemarzo 18.06.18 | 12:18

    Nunca he encontrado al Hesys celota en la a Escritura. Nunca

  • Comentario por PPC Editorial 13.06.18 | 16:56

    Gracias a ti por tan buena reseña, Xabier. Un abrazo

  • Comentario por Emilita 13.06.18 | 12:48

    Gracias a los dos!

  • Comentario por Bernardo Pérez Andreo [Blogger] 13.06.18 | 11:35

    Querido Xabi, siempre es un gozo leerte, pero más aún si tu lectura es de este libro útlimo que he publicado. Como simpre tú ves mucho más lejos y más hondo y eso me ayuda a avizorar posibles horizontes. Me siento emplazado, como dices, a encarar una cristología en las líneas que apuntas al final. Será un trabajo arduo y largo, pero creo que merecerá la pena. Sigue con tu labor "magisterial", la necesitamos más que nunca.
    Un abrazo.

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