El blog de X. Pikaza

19.11.17 Día mundial de los pobres (1) Bienaventurados los emigrantes (Unamuno)

Fiel al evangelio de Jesús, el Papa Francisco ha querido instituir en la Iglesia el día de los pobres, dedicado a su recuerdo y al compromiso cristiano de acogerles y de acompañarles, erradicando la pobreza, porque ella va en contra del plan de Dios, y porque ellos, los pobres, son los portadores de la bendición de Dios, los creadores de la nueva humanidad, según el evangelio.

Francisco no ha "fundado" este día de la pobreza (de la erradicación de la pobreza), pues ya existía desde 1987, cuando se fundó en París el 17 de octubre..., y se celebra ese día (mañana); pero el Papa ha querido "trasladarlo" al domingo más próximo, para que los cristianos lo recuerden en la Eucaristía, como "fiesta" eucarística, centrada en el Pan Compartido (que es Cristo, el pan-pan, el trabajo, como empezará diciendo Unamuno).

Otra vez la Iglesia ha empezado quizá "tarde", a remolque de la sociedad civil, pero es muy bueno que lo haya. ¡Gracias Francisco!. Quien quiera reconocer su sentido vea: http://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/peace/documents/papa-francesco_20161208_messaggio-l-giornata-mondiale-pace-2017.html

El texto que hoy presento se funda en la primera bienaventuranza de Jesús, recreada en un famoso poema social de Unamuno, el gran poeta de Bilbao y Salamanca, siempre en búsqueda de Dios, en una tierra que ha cambiado poco, después de 104 años, una tierra donde sigue habiendo un tipo de hambre, con necesidad de emigrar, en medio de un mundo rico que se extiende y domina de un modo a veces más duro que el antiguo.

El poema se titula Bienaventurados los pobres, pero podría titularse más en concreto Bienaventurados los emigrantes, los que dejaban muchas tierras de España hace 100 años (ayer) simplemente por hambre y, en especial, por la injusticia de los ricos y el sistema económico.

Quiero así empezar hablando así de los pobres, empezando por los emigrantes, (seguiré mañana y pasado, hasta el domingo 19) a partir de este oiena inquietante de Miguel de Unamuno,. Lo escribió el año 1913, hace más de un siglo. Sus pobres de bienaventuranza son los expulsados de la tierra (raya de Portugal en Salamanca, Extremadura), pobres que no tenían más remedio que emigrar, por la injusticia y cortedad de mente de los ricos de la tierra.

Este poema de los pobres de Dios forma una de las páginas más duras (¿evangélicas?) de la literatura castellana, leída entonces desde España, leída también hoy (2017) no sólo desde España, sino desde América y también desde África. Los versos de este poema son difíciles de comentar, pero claros en su contenido, desde este lado del mar atlántico (España) y desde el otro lado (África, America), versos para el mundo, palabra fuerte de Evangelio de Protesta, voz profética de Unamuno.

Así los presento, por si alguien quiere evocarlos ahora (2018), día en que los cristianos seguimos diciendo “bienaventurados los pobres”, pero sin creer quizá en lo que decimos, es decir, sin dejar que los pobres lo sean, acompañándoles en el camino, y dejando que ellos actúan como lo que son, desde el evangelio, como "maestros" de los ricos.


Sólo si nos dejamos evangelizar por los pobres podremos ser cristianos. No se trata de ayudarles de un modo "superior", con una limosna "piadosa" (si es que la damos) para justificarnos a nosotros mismos, sino de ver en ellos el rostro de Dios, se trata de iniciar una conversión radical (transformación social y económica, política y religiosa), partiendo de ellos.

Para los menos conocedores de Unamuno quiero decir que por aquellos años y siempre él se sentía socialista, en el sentido radical de la palabra, más que en una línea de mero partido político. Era un socialista escandalizado de la riqueza injusta de los campos de la Raya de Portugal y de Extremadura, en manos de unos pobres ricos, que no invertían en trabajo para todos, que no impedían todo tipo de transformación social (pues no querían que los pobres aprendiera...).

Pero no quiero entrar en política fácil. Siga quien quiera saber lo que implica la bienaventuranza de los pobres, desde Jesús, desde Unamuno, desde el Papa Francisco.

Poema

Cruzan los sin patria, esto es, sin trabajo,
por el polvo estéril del viejo camino,
ganando por Dios su limosna a destajo.
una vida perra que truncó el destino.

Con el polvo de la senda en el estío,
a empolvarlos llega tamo de las eras,
donde, siervos, trillan los del señorío
junto al libre paso de las carreteras.

Sus abuelos con su sangre cimentaron
estos campos de la patria en vana guerra,
pues con ella, los muy necios, remacharon
sin saberlo los grilletes de la tierra.

Donde vayan se tropiezan con un coto;
son libres de manos; mas de pies son siervos;
sólo tendrán propio para el cuerpo roto
una huesa que les guarde de los cuervos.

Mas el suelo en que le atasca el potentado,
en el ojo de la aguja, que es la puerta,
su grosura, cuando al pobre, resignado,
quien va en puros huesos, le resulta abierta.

Arrojaron a los vivos las ovejas
y a poblar van, desterrados, los desiertos
de la América, tragándose sus quejas,
y han arado el camposanto de sus muertos.

Mientras brotan de otro lado de los mares
de la raza, aquí ya seca, verdes ramos,
con las piedras que ciñeron sus hogares
ha hecho cercas la codicia de los amos.

Hasta el cielo se elevaron agoreras
dos columnas de humo: sobre los huidos
la del harto buque; la de las hogueras
con que por ahorro rozaron sus nidos.

Huyen mozos, ¡los ingratos!, desertores
de este noble solar patrio, la hipoteca
que responde a los patriotas tenedores
de la Deuda que el sudor sobrante seca.

Y a los que ni pueden emigrar, ¡los pobres!,
la ciudad de las paneras da el asilo
que, ya muerto, con sus rentas Juan de Robres
levantó, para ir al cielo más tranquilo.

Pues que al lado de aquel ojo de la aguja
hay portín secreto que abre llave de oro,
y a saber si allí también no es que le estruja
al que se lo cría quien guarda el tesoro.

(Publicado 14 julio 1913, Lunes del Imparcial, Madrid. Texto actual en Miguel de Unamuno, Obras completas VI, Poesia, Escerlicer, Madrid 1969, 904-905. Cf. M. García Blanco, Miguel de Unamuno y sus poemas, Univ. Salamanca 1954, 198-200).

Algunos temas

Más de una vez he querido comentar estos versos, en mis clases sobre Dios y en mis escrito, pero apenas me he atrevido, pues tenía miedo de que aquí, en una zona de la Castilla pobre entre ricos, me acusaran de política, los mismos que acusaron a Unamuno, de un lado y de otro. Hoy no ofrezco un comentario, que quizá alguno de mis lectores podría hacer mucho mejor que yo. Por eso me he limitado a ofrecer los versos, con una breve evocación de algunos de sus temas y versos.

Bienaventurados los pobres ¿Ironía? ¿Condena? Les llama “bienaventurados” ¿por qué? Es evidente que Unamuno recuerda de Jesús y se fija en los más pobres de su tiempo, los condenados emigrar. Pero en Jesús las bienaventuranzas eran proclamación mesiánica, activa: “el Reino es vuestro, seréis saciados, seréis consolados…”. Pero en Unamuno parece que no hay esperanza de reino, ni de saciedad, ni de consuelo ¿Ha fracaso el Cristo? ¿Ha fracasado – triunfado a su modo – el sistema de los ricos propietarios de la tierra y del sistema que prefieren que los pobres mueran de hambre y que emigren a otros lugares donde sigue siendo imposible la esperanza? ¿Hemos mejorado desde el 191e?

Cruzan los sin patria, esto es, sin trabajo… La patria no es Extremadura, ni España, ni el Magreb, ni Mali… Se ha dicho que la patria es la palabra. Aquí es el trabajo… Por eso siguen emigrando, el año 2017, como el 1913, los sin patria y hoy vienen aquí, a Extremadura. ¿Su patria es el consumo? ¿Es el trabajo? ¿Existe hoy patria en muchos lugares del rico occidente que no quieren ofrecer trabajo?

Ganando por Dios su limosna a destajo…¿Quién es este Dios? ¿qué es esta limosna a destajo? Ciertamente, junto al polvo del camino habrá “limosna a destajo”, pero limosna para morir, mientras el campo sigue siendo “polvo inútil”; no es para ellos lugar de trabajo y de pan. Por eso van, tienen que ir: ¿hacia donde? Quizá hacia América, quizá a un pobre asilo hecho con el robo, lo que les han robado a ellos.

A empolvarlos llega tamo de las eras, donde, siervos, trillan los del señorío… Van ellos emigran, de mala limosna, y sólo les llega “el tamo de las eras” de otros, de los dueños del señorío. Queda aquí una riqueza de los señoritos, convertida para ellos en puro polvo de despedida, el año 1912, año de hambre de emigraciones, en toda España.

Sus abuelos con su sangre cimentaron estos campos de la patria en vana guerra, pues con ella, los muy necios, remacharon sin saberlo los grilletes de la tierra… Son nietos de conquistadores, pero no de los conquistadores hispanos de América, sino de los conquistadores cristianos de Extremadura y de Andalucía.

Conquistaron una tierra para otros, para que otros les hicieran de esclavos, en una tierra cautiva con grilletes de otros, de los del “señorío”. Son los que fueron a conquistar América en el siglo XVI… y los que siguen yendo desterrados en año 1913. ¿Mereció la pena conquistar esas tierras a los musulmanes para hacerla señorío de algunos, destierro de otros? ¿Qué significa en este fondo la religión “verdadera” y la gloria de las guerras de conquista?

Donde vayan se tropiezan con un coto… La tierra que ellos conquistaron se ha hecho un coto de algunos y ellos, los pobres sin patria/trabajo, no pueden ni siquiera trabajarla. Hay tierra, hay buena tierra. No es tierra lo que falta, ni trabajo… Pero la tierra se ha hecho coto de alguno, riqueza inútil, simplemente para la caza y diversión de los señoritos.

El pobre, resignado, quien va en puros huesos… Es una estrofa difícil…Está por una parte la grosura del potentado, que no podrá pasar por “el ojo de la aguja” (se condenará a sí mismo, según el evangelio: Mc 10, 25 par). Está por otra parte el pobre “en puros huesos” y así puede pasar…¿A dónde? ¿A América, al cielo? Pero es un pobre “resignado”… Sólo le queda eso: ¿la resignación, la huida? ¿No le queda la revolución? ¿De qué manera?

A poblar van, desterrados, los desiertos de la América… Queda su tierra aquí para las ovejas… o toros de los amos, para refugio de fiesta de los señoritos... Ellos van desterrados, sin tierra, sin trabajo… a una América que para ellos es desierto/destierro, mientras quedan los señoritos (y sus criados hispanos) con las ovejas. Y han arado el camposanto de sus muertos…¿A qué alude Unamuno? Dicen que ha visto un pueblo extremeño vacío, con iglesia caída y camposanto arado, para riqueza de los ricos. A lo desterrados no les quedan ya ni los muertos.

Brotan de otro lado de los mares de la raza, aquí ya seca, verdes ramos… Se ha secado aquí la vida/raza. Brotan en América “verdes ramas”. Había entonces por lo menos una tierra prometida donde hallar trabajo ¡América, América!.

Aquí (en Castilla-Extremadura), con las piedras de las viejas casas humanas han hecho muros y alambradas… Han cercado los campos, han crecido los cotos, ha vencido la codicia de unos amos que entierran su dinero y mandan a los otros al destierro. Pero la vieja América de los “verdes ramos” se ha vuelto hoy (2017), para muchos, lugar de pobreza y destierro. Muchos nietos y biznietos de los que emigraron por hambre el año 191s siguen teniendo hambre hoy en Amèrica? ¿Mereció la pena?

Hasta el cielo se elevaron agoreras dos columnas de humo... El humo del del barco, de los primeros grandes vapores que llevan y llevan desterrados a América, sin màs papeles que el hambre. No van en pateras perqueñas como ahora, sino en barcos oficiales, pero sin más oficio que el hambre...

Y en su patria ya desierta queda la hoguera de los ricos, que queman los pueblos (nidos) de los pobres "pájaros" emigrantes que no vuelven. Las cigueñas de Trujillo volvían año tras año a sus nidos, lo mismo que las golondrinas de Mérida. Pero éstos no vuelven, pues queman sus nidos.

Huyen mozos, ¡los ingratos!, desertores… Pero, Don Miguel de Unamuno¿qué pueden hacer? ¿Cómo les llamas desertores? ¿Cómo podrían hacer la revolución, en su tierra/patria, si los “patriotas tenedores de la Deuda” les hacen la vida imposible. Estos “patriotas” tenedores de la deuda son los políticos de turno, que se enriquecen mientras tienen que marchar los mozos… ¿No ha sido siempre así?

Y los que no pueden emigrar ¡los pobres!... Los que emigran son “ingratos”, los que quedan “pobres”, los más pobres… Pobres para la caridad antihumana, anticristiana… Pobres que viven de la “caridad de Juan de Robres”. ¿Recordáis su historia?

El señor don Juan de Robres,
con caridad sin igual,
hizo hacer este hospital...
y también hizo los pobres (Juan de Iriarte, siglo XVIII)

Ése es el Juan de Robres, español universal, que hace “hospitales” para atender a sus pobres, a los pobres que él ha hecho, para que le sigan “sirviendo”. Este Juan de Robres ¿Es la Iglesia (que cuida a los pobres, pero haciéndoles más pobres)? ¿Es un sistema social de terratenientes codiciosos y ladrones de las extrema-duras del mundo del año 1913? ¿Sigue siendo el sistema capitalista actual que hace pobres y los mantiene, pero sólo a los que necesita para seguir existiendo? ¿Qué pasa con los otros pobres, los prescindibles?

Al lado de aquel ojo de la aguja… Se dice que Juan de Robres “ha hecho los pobres… y el hospital” para al cielo ¿Es broma? ¿Es ironía? ¿Es blasfemia? Antes ha dicho Unamuno que ellos, los gordos, no pueden pasar por el ojo de la aguja, pues en el cielo verdadero de Cristo hay justicia... Pero aquí alude a una “trampa”, un “portín secreto” ¿un gran portón? por el que dicen ir al cielo los Juan de Robres que condenan al destierro a los pobres. ¿Lo dice en serio Unamuno? ¿Qué está diciendo con estas palabras?


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