El blog de X. Pikaza

J. P. Meier, Un judío marginal V. Las autenticidad de la parábolas

Es el mayor Regalo de Biblia de estos últimos años, el tomo V de J. P. Meier: La autenticidad de las parábolas a examen (Probing the Authenticity of the Parables).

La edición inglesa había aparecido hace un año y cuatro meses (enero 2016), y los más interesados pudimos estudiar, conocer y admirar su contenido. Pues bien, Verbo Divino ha querido y podido traducirla y publicarla en castellano, en un tiempo record, con exactitud, belleza y eficacia.

Es una obra grande, rompedora, incluso compleja y discutida, pero resulta indispensable para todos los que quieran estudiar de un modo crítico (en sentido histórico y literario) las parábolas de la tradición de Jesús, como anuncia Verbo Divinohttp://www.verbodivino.es/libro/4590/un-judio-marginal-nueva-vision-del-jesus-historico-v ), ofreciendo para el lector interesado el índice completo, con las 52 primeras páginas de introducción, que ofrecen el enfoque general, los problemas de fondo y las conclusiones fundamentales.

Quien lea el índice y la introducción querrá entrar inmediatamente en la obra, pues contiene unos análisis y abre unos horizontes que nadie había ofrecido hasta el momento, ni en el mundo católico, ni en el ortodoxo o protestestante, en una línea abierta a los agnósticos o ateos (conforme al símil del principio de la obra: un Concilio creyentes y no creyentes, en torno a Jesús).

Yo conocía la edición inglesa, pues su método y temao resultaba indispensable para mi trabajo bíblico, y debo confesar que su contenido me había empezado chocando y enriqueciendo, tanto por su radicalidad como por sus conclusiones: Conforme a la visión de J. P. Meier, sólo se puede afirmar que son auténticas cuatro parábolas de Jesús (grano de mostaza, talentos,invitados a la cena y viñadores homicidas).

Una y otra vez he leído su argumento y desarrollo, con sus conclusiones y, sin aceptarlas del todo (como diré en la conclusión) he de afirmar que se trata, como he dicho ya, de una obra indispensable para todo aquel que quiera estudiar el sentido de las parábolas y situarlas en la historia de Jesús.

Ahora, con la traducción castellana más a mano, podré valorar mejor sus posibles limitaciones pero, sobre todo, su inmenso valor histórico-literario, que me permite conocer no sólo el mensaje de Jesús, sino también la reflexión del principio de su Iglesia, enseñándome algo que me había pasado en este campo un poco inadvertido, y que puedo resumir en tres proposiciones:

1. Jesús fue un gran "narrador de parábolas", y las cuatro que J.P. Meier destaca como auténticas (no todas las que él dijo, sino las que podemos tomar críticamente como originales) le presentan como un inmenso creador literario, desde la trama y proyecto central de su vida.

2. Las parábolas han sido el primer y más hondo lenguaje de la Iglesia primitiva, en su vertiente palestina (=judeo-cristiana), a diferencia de la iglesia helenista de tipo más paulino, que ha desarrollado más otros lenguajes de tipo kerigmático. Éste es el "milagro": Más que lenguaje exclusivo de Jesús, las parábolas son la más intensa palabra de la Iglesia, que siguió siendo por decenios una iglesia de narraciones simbólicas abiertas a la conversión y compromiso de los creyentes mesiánicos.

3. Eso significa que debemos recuperar las parábolas, como lenguaje vivo de la Iglesia, en este siglo XXI. En general, la Iglesia posterior, desde el siglo II en adelante, ha creado otros lenguajes buenos (catequético, litúrgico, dogmático, teológico, moralizante...), pero ha olvidado las parábolas, las ha dejado atrás, como algo del pasado.Pues bien, sólo recuperando y recreando las parábolas de Jesús (y otras en su línea) podremos retomar la "marcha" y mensaje creador del evangelio.

J. P. Meier, los cuatro volúmenes anteriores

Publiqué hace ya tiempo, una larga recensión de los cuatro primeros volúmenes de la obra de Meier: http://blogs.periodistadigital.com/xpikaza.php/2011/10/25/vida-de-jesus-5-una-vuelta-a-la-historia. Empezaba así:

John P. Meier, historiador norteamericano, de origen católico (nacido el año 1942), es quizá el exegeta que ha estudiado de manera más completa la figura de Jesús en los últimos decenios. Estudió en el Instituto Bíblico de Roma y empezó escribiendo algunos libros sobre el evangelio de Mateo y el origen del cristianismo (Cf. Law and History in Matthew's Gospel, Roma 1976); Antioch and Rome, Philadelphia 1983...), pero luego se ha centrado en la elaboración de una obra monumental sobre la vida de Jesús:
A Marginal Jew: Rethinking the Historical Jesus I-IV (New York 1991/2009; versión castellana: Un judío marginal. Nueva visión del Jesús histórico I-IV, Estella 1998-2010), en la que viene trabajando desde hace más de veinticinco años, y que consta por ahora de cuatro volúmenes (uno de ellos en dos tomos) sobre:

1. El encuadramiento histórico y las raíces de la persona de Jesús.
2. El mensaje del Reino (con la figura de Juan Bautista) y los milagros (en dos tomos)
3. Los compañeros y compeditidores
4. La interpretación de la Ley y el mensaje del amor.

Le quedan aún tres temas importantes (ya anunciados), que pueden extenderse (al menos) en tres nuevos volúmenes (a no ser que resuma y condense su investigación, cosa que no parece probable):

5. Las parábolas, con su mensaje doctrinal, personal y escatológico
6. Los títulos de Jesús, con la experiencia de su identidad personal
7. El juicio y muerte (pasión) de Jesús
8. (No parece que vaya a escribir un volumen sobre los textos de resurrección, pues ello desborda el plano del Jesús histórico, tal como él lo entiende).

Así iniciaba yo mi recensión hace siete años, cuando se tradujo y publico la cuarta obra de la serie (Ley y amor: 2010, original del 2009). Han tenido que pasar siete largos años hasta la aparición del nuevo volumen, que hoy presento (de manera que algunos habíamos empezado a dudar) de que J. P. Meier pudiera concluir su obra. Pero la espera no ha sido vana y la aparición de este volumen V nos permite esperar que él pueda culminar su trabajo: El estudio más rico y radical que hoy existe sobre la historia de Jesús.

Volumen V: La autenticidad de las parábolas a examen

Se trata de un volumen de 464 páginas, preciosamente indicadas, con este índice general:

-- Introducción: Las parábolas: ¿cómo encajan en la búsqueda del Jesús histórico
-- Las parábolas y el problema del EVANGELIO DE TOMÁS Copto
-- En busca de casos probables: examen de las parábolas sinópticas
-- Las pocas, poquísimas afortunadas:
(a) El grano de mostaza (Mc 4,30-32 || Mt 13,31-32 || Lc 13,18-19)
(b) Los viñadores perversos (Mc 12,1-11 || Mt 21,33-43 || Lc 20,9-18)
(c) La gran cena (Mt 22,2-14 || Lc 14,16-24)
(d) Los talentos/Las minas (Mt 25,14-30 || 19,11-27)
-- Conclusión. De tesis a contramoda a conclusiones antagónicas: adiós a una base firme

La introducción retoma el método y contenido de los cuatros volúmenes anteriores, poniendo de relieve los cuatro criterios que nos permiten fijar el contenido histórico del mensaje y de la vida de Jesús:

1. Criterio de dificultad. Es más auténtico aquello que planteaba más dificultades a los cristianos antiguos (como el hecho de que Jesús hubiera sido ajusticiado).
2. Criterio de discontinuidad o de ruptura respecto al judaísmo del entorno
3. Criterio de testimonio múltiple (que una palabra o "historia" se encuentre atestiguada en diversos estratos de la tradición y del NT: Q, Mc, M. L...)
4. Criterio de coherencia interna...

Pues bien, J. P. Meier afirma, de manera, que la aplicación de esos criterios, a lo largo de su obra sobre Jesús, y en especial en las parábolas, le ha llevado a formular unas conclusiones que él no había previsto al principio:

Lo último que yo esperaba cuando hace muchos años empecé a escribir Un judío marginal era la llegada de un día en el que me viera forzado a concluir respecto a la mayor parte de las parábolas que no hay bastantes probabilidades de que se remonten al Jesús histórico. Esta conclusión no solo va a estrellarse contra el parecer casi unánime de los investigadores del siglo pasado, sino que encima priva al buscador actual de una fuente, por lo demás valiosa, para la enseñanza de Jesús. Pero fue tras pesar las parábolas en la balanza de los criterios cuando no tuve más remedio que admitir que la mayoría de ellas no permiten elaborar argumentos sólidos respecto a su autenticidad. Sin la rigurosa obligación de seguir criterios claros adondequiera que pudieran conducir, probablemente yo habría acabado repitiendo como un loro la posición de consenso sobre las
parábolas
(pag. 49).

Las cuatro parábolas

Grano de mostaza (Mc 4:30-32/Mt 13:31-32/Lc 13:18-19/Tom 20). La predicación y actividad sanadora de Jesús era muy pequeña…Pero ella estaba abierta a la venida gloriosa/grandiosa del Reino de Dios.

Los talentos ( Mt 25:14-30/Lk 19:12-27). Esta parábola se conserva no sólo en el Q (si es que existió), sino en el fondo especial del Mt y Lc (M y L). Esta parábola evoca la gracia de Dios, pero también su exigencia, y sitúa a sus oyentes (discípulos) ante la posibilidad de condenarse.

La Gran cena (Mt 22,2-14 || Lc 14,16-24). Esta parábola recoge la invitación de Jesús al Reino, entendido como Cena (banquete final) y el rechazo de los invitados oficiales. Ella nos sitúa ante el destino de la vida y destino de Jesús, rechazado precisamente por su pueblo.

Viñadores homicidas (Mc 12:1-11/Mt 21:33-44/Lc 20:9-18/Tom 65). En el origen está la version de Mc 12, 1-8, que no ofrece ningún a los oyentes. El hijo es asesinado, su cuerpo queda deshonrado y los asesinos en posesión de la viña. Es prácticamente imposible que esta parábola haya sido compuesta después de la “experiencia” pascual de la Iglesia.

Ciertamente, Jesús pudo decir otras parábolas..., pero sólo ante éstas podemos afirmar que ellas provienen literaria e históricamente de Jesús. Todas las demás pueden haber sido creadas por la Iglesia, con fines de aplicación y explicación del mensaje y vida de Jesús desde una perspectiva post-pascual.

Un resultado "magro", una obra ejemplar

Leído así, este libro nos sitúa ante unas conclusiones muy pobres... de manera que alguien pudiera preguntar si ha merecido la pena el gran esfuerzo del autor para concluir que sólo cuatro parábolas "pueden" ser del Jesús histórico. Pues bien, precisamente esta "estrechez" de resultados nos permite valorar la importancia excepcional de esta obra:

a. Esta obra supone que Jesús "dijo" otras parábolas, pero sólo ante estas cuatro podemos afirmar (con los métodos de la crítica histórico-literaria) que ellas provienen de la historia de Jesús.

b. Esta obra nos invita indirectamente a buscar otros criterios de autenticidad que no sean los cuatro antes indicados, en una línea más sincrónica, insistiendo más en la coherencia interna del mensaje de Jesús y en su continuidad con el mensaje y vida de la Iglesia. El camino está abierto.

c. Esta obra nos introduce en la exigencia de estudiar con más fuerza la historia de la tradición cristiana, descubriendo y valorando la creatividad cristiana... El tema clave no es ya "la historia de Jesús" en sí misma (como pensaba J. P. Meier y pensábamos nosotros hace más de treinta años...). El tema clave es ahora la historia del cristianismo primitivo, desde la perspectiva de Jesús.

d. En esa línea, esta obra nos sitúa ante una inmensa tarea de aceptación crítica de Jesús y de apertura al despliegue y vida de la iglesia. Y con eso entramos en una temática nueva, que está fuera del horizonte crítico de J. P. Meier, pero que resulta esencial en el estudio del origen del cristianismo.

Pikaza. Un Esquema de parábolas

Cuando yo escribí mi Historia de Jesús (Verbo Divino, Estella 2013) J. P. Meier no había publicado todavía este libro sobre las parábolas, de forma que no puede enriquecerme con su crítica, para tomar así sus cuatro parábolas como principio de mi investigación sobre el tema. Pero sabía entonces (y sé hoy) que al lado del estudio puramente crítico (histórico-literarios) de las parábolas ha de situarse el estudio sintético de su mensaje, tal como ha sido desarrollado por los evangelios. Así lo puede de relieve en aquel libro, ofreciendo una visión de conjunto del tema.

Me hubiera gustado tener entonces los conocimientos que ahora me ofrece J. P. Meier, para establecer así mejor el camino que va de la pura historia de Jesús en sí al Jesús de la Iglesia, según los evangelios. No se trata con esto de negar el valor del libro de J. P. Meier, sino todo lo contrario: De tomarlo como punto de partida indispensable de un conocimiento más hondo y completo de las parábolas. En esa línea, su obra es excepcionalmente valiosa y nos servirá de punto de partida y referencia en los próximos decenios.

Nadie que quiera conocer las parábolas podrá prescindir de este libro de J. P. Meier... Pero quien quiera conocer además las parábolas en un plano eclesial y catequético, confesional y litúrgico... podrá quizá valerse de un esquema y desarrollo como el que yo mismo he ofrecido en mi Historia de Jesús:

a. Parábolas iniciales: pesca, siembra…

1. Sin pescar toda la noche (Lc 5, 1-8). Este pasaje, quizá de fondo histórico, se ha convertido en parábola. Jesús pide a los suyos que vuelvan a echar las redes.
2. Tierra y semilla para siembra (Mc 4, 5-6). Hay tierras que parecen baldías, sin que en ellas pueda germinar semilla alguna.
3. La semilla sembrada crece por sí misma, sin que se sepa cómo, mientras el amo duerme y todo parece quieto (Mc 4, 26-27)
4. Trigo y cizaña, campo mezclado: No arrancar la cizaña, que crezca con el trigo (Mt 13, 25-31)
5. El Reino se parece a un mujer que amasa pan con levadura, a fin de que fermente a través de un proceso de transformación (Mt 13, 33)

b. Reino: decisión y división

6. Un comerciante astuto vende todo, para comprar una perla de gran valor (Mt 13, 45)
7. El Reino es como grano de mostaza, que apenas puede verse, sembrado en el campo (Mc 4, 31)
8. El Reino es como un campo donde hay un tesoro escondido y un hombre, al hallarlo, vende todo y lo compra (Mt 13, 43)
9. Oveja perdida. El pastor deja a las otras ovejas (que son 99), y busca a la perdida (Lc 16, 4-6)
10. El padre del hijo pródigo sale a su encuentro y le ofrece de nuevo su casa, con fiesta (Lc 15, 11-32)

c. Riesgo y paradoja del Reino

11. El mal administrador engaña a su amo, y el amo, sin embargo, le alaba (Lc 16, 1-12)
12. El rico Epulón se condena sin más, y Lázaro mendigo se salva por ser pobre (Lc 16, 20-31)
13. El hombre rico se para a pensar en sus recursos antes de construir una torre y el rey antes de iniciar una guerra (Lc 14, 28-32)
14. Un rey invita a los “más dignos”, pero ellos no aceptan su invitación y el rey prepara un banquete de honor para los pobres (Lc 14, 16-24)
15. Diez muchachas que esperan al novio, cinco necias y cinco prudentes (Mt 25, 1-13)

d. Como ante un juicio

16. Acción parabólica. Jesús maldice una higuera y se dice que ella se seca (Mc 11, 13-21).
17. El amo que regresa tarde a su casa pide cuentas al mayordomo (Mc 13, 34-37)
18. Un hombre rico (que parece aspirante al trono) confía sus talentos a unos siervos (Mt 25, 13-24)
19. El amo pone su viña en manos de viñadores para que la cultiven, y al fin, no recibiendo la paga estipulada, les entrega a su hijo (Mc 12, 1-10)
20. El amo contrata a lo largo del día a diversos grupos de obreros (Mt 20, 1-15)
21. Un pastor separa las ovejas y las cabras a la caída de la tarde, pero luego aparece como Rey que se identifica con los pobres (Mt 25, 31-46)


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Comentarios
  • Comentario por sofía 21.05.17 | 12:45

    No estoy de acuerdo con esos criterios tan restrictivos. Lo lógico es que si creían que Jesús era el único Maestro y que había sido reivindicado por Dios conservaran sus parábolas. Con todos los añadidos y explicaciones que se quiera, pero básicamente sus parábolas. No tiene ningún sentido que olviden las parábolas del Maestro para inventarse otras. Es más, las pocas que fueran inventadas lo serían en la línea del maestro, como es lógico.
    De todo esto simplemente me alegro de que se considere que la parábola de la semilla de mostaza es indudablemente de Jesús. Lo cual me lleva a lo que decía antes -también deben de serlo las enseñanzas sobre la levadura etc.
    En todo caso se podría plantear qué cosas no pueden ser de Jesús según criterios históricos y lo que no sea descartable, es por tanto suyo y no viceversa.
    Parto del absurdo de seguir a un Maestro y despreciar sus parábolas para inventar otras.

  • Comentario por galetel 10.05.17 | 17:55

    (1Cor 16,22; Flp 2,6-11; Josefo Ant XX, 200-3), de los familiares y los discípulos de Jesús. Por supuesto, sin pretender alcanzar seguridades o certezas, sino plausibilidades. Las plausibilidades más plausibles, según la lógica común.

  • Comentario por galetel 10.05.17 | 17:53

    en el dicho o relato, analizándolo con instrumentos como la crítica de fuentes, de tradición y de redacción. Solo afanándose en ese proceso puede el exégeta empezar a entrever qué criterios son adecuados para un determinado tipo de material y, en consecuencia, útiles en la evaluación de la autenticidad.”

    [Comento:]
    Me parecen unas opiniones muy interesantes, sensatas e instructivas.
    Pero me atrevo a sugerir –siendo yo sólo un modesto comentarista, aunque en la línea de famosos estudiosos como Larry W. Hurtado (cf. “How on Earth Did Jesus Become a God?”)- que podría hacerse un enfoque más acertado y productivo, hasta por historiadores no creyentes, que no buscaría tanto averiguar directamente de las fuentes cómo fue el “Jesús histórico”, sino cómo lo consideraron sus conocedores íntimos. Pienso que hay datos suficientes para emprender esta búsqueda “indirecta”, tanto de las creencias prepascuales (Mc 6,3; 3,21; 3,31-35; Jn 7,5) como pospascuales (1Cor 16,22; Fl...

  • Comentario por galetel 10.05.17 | 17:51

    imposible de alcanzar.
    (…)
    Esta breve inspección de distintos enfoques sobre criterios de historicidad me lleva a reafirmarme en la validez de los criterios enumerados en el tomo I de Un judío marginal, tanto más cuanto que esos criterios han probado su utilidad en la ya larga distancia de un proyecto concretado en cuatro tomos (y ahora cinco). De ninguna manera considero perfectos esos criterios, y aceptaría de buena gana sugerencias realmente capaces de mejorarlos. Como subrayo en el tomo I, no se puede esperar de los criterios más de lo que ellos pueden aportar. Su aplicación sigue teniendo más de arte que de ciencia. En el mejor de los casos, proporcionan diversos grados de probabilidad, y su eficacia es mayor cuando trabajan concertadamente que empleados de manera aislada. Luego está siempre la cuestión de qué criterios son adecuados para qué unidades de tradición evangélica. Esta cuestión no puede decidirla a priori el exégeta. Este tiene que trabajar duro en el dicho...

  • Comentario por galetel 10.05.17 | 17:50

    resucitado. Por ello, solo mediante un examen minucioso del material evangélico a la luz de los criterios de historicidad o autenticidad (es decir, las reglas para juzgar qué es lo que procede del Jesús histórico) cabe la esperanza de obtener resultados fiables.
    (…)
    El debate sobre los criterios adecuados y su utilidad tiene una larga historia y no parece que vaya a llegar pronto a su fin. Con un aire de cansancio, ciertos críticos se confiesan cada vez más escépticos sobre los criterios en general. Algunos de esos estudiosos prefieren salir del paso lo mejor que pueden con su intuición de expertos; otros recurren a estudios modernos de fenómenos como la memoria colectiva, la transmisión oral de tradiciones (en particular dentro de grupos étnicos) y los patrones amplios conservados en esa memoria y en tradiciones orales. Ese escepticismo respecto a los criterios parece provenir, al menos en parte, de la decepción de no poder llegar a una certeza que en realidad es imposible...

  • Comentario por galetel 10.05.17 | 17:47

    intuición personal o de prioridades sociales o políticas), como salvaguardia contra postulados irresponsables o ideológicamente motivados acerca del Jesús histórico. Si este Jesús no es el “Jesús real” (la realidad total de cuanto Jesús
    dijo e hizo durante su vida), tampoco es el “Jesús teológico”, el objeto de reflexión sistemática basada en la fe cristiana; en otras palabras, el objeto de la cristología.
    (…)
    El inconveniente de esta aproximación más crítica es que, cuando se trata de la búsqueda del Jesús histórico, a los investigadores les toca la difícil tarea de inspeccionar con todo cuidado los cuatro evangelios para hallar tradición histórica. Y la tarea es difícil, en efecto, principalmente porque esos documentos son todos productos de iglesias cristianas de la segunda mitad de siglo I d. C. Escritos entre
    cuarenta y setenta años, aproximadamente, después de la muerte de Jesús, están plagados de muestras de fe cristiana en el Señor de la Iglesia resucita...

  • Comentario por galetel 10.05.17 | 17:46

    Aplicando esta distinción a nuestro estudio de las parábolas: una cosa es escribir un libro para comentar todas las parábolas atribuidas a Jesús en los evangelios sinópticos, con el foco puesto en el mensaje de fe que los cristianos –especialmente los evangelistas– intentaban comunicar, así como en lo que esas parábolas podrían decir a los cristianos de hoy, y otra cosa muy distinta es intentar decidir con bastantes probabilidades de acierto qué parábolas proceden realmente del Jesús histórico. El presente tomo de Un judío marginal ha optado por la segunda alternativa.
    (…)
    Por supuesto, reconozco plenamente las limitaciones de nuestras fuentes y el constante peligro de parcialidad y de proyección del propio yo que acecha al historiador. Pero estas limitaciones y peligros son precisamente lo que hace indispensable una cuidadosa exégesis histórico-crítica, más la aplicación de criterios de historicidad claramente enunciados (a diferencia, por ejemplo, de la intuición personal...

  • Comentario por galetel 10.05.17 | 17:44

    la gran mayoría de ellas no proporcionan indicios suficientes para apoyar o rechazar con firmeza su autenticidad (de ahí el veredicto de non liquet). A mi modo de ver, ni las exigencias de una determinada imagen del Jesús histórico, ni el impulso no reconocido de la piedad cristiana, ni el acuerdo de los expertos pueden conducir a esos dichos náufragos en la tormenta de la crítica histórica al otro lado de la barra, hasta el puerto seguro de la “autenticidad”.
    (…)
    En la universidad, la búsqueda del Jesús histórico (si empleamos con rigor este adjetivo) tiene su lugar adecuado en el departamento de Historia. Por consiguiente, la búsqueda está obligada a seguir los métodos y criterios (es decir, normas o directrices con las que elaborar juicios intelectuales) apropiados para mantener la objetividad en la historiografía académica. En cambio, la cristología (es decir, la fe en busca del conocimiento de Jesucristo) tiene su lugar adecuado en el departamento de Teología. Aplicand...

  • Comentario por galetel 10.05.17 | 17:41

    de las atribuidas a Jesús deben ser confinadas en la frustrante “tierra de nadie” del non liquet. En cierto número de casos, sin embargo, afirmaré que hay argumentos positivos para sostener que la parábola examinada es en realidad creación de la Iglesia primitiva o de los evangelistas. Y al final de la investigación identificaré unas cuantas parábolas que reciben apoyo convincente de algún criterio de historicidad. Pero resultarán ser pocas y alejadas entre sí.
    (…)
    Al examen minucioso de ellas está dedicado el capítulo 40. Tras un detenido análisis, las parábolas de El grano de mostaza, Los viñadores perversos, La gran cena (o El banquete de boda) y Los talentos (o Las minas) ofrecen razones suficientes para juzgar que en la sustancia, si no en las palabras exactas, proceden del Jesús histórico. Pero repito: esto no significa que todas las otras parábolas sean creaciones de la Iglesia primitiva o de los evangelistas, aunque algunas lo son. Ocurre simplemente que la gran may...

  • Comentario por galetel 10.05.17 | 17:39

    en los evangelios como procedente de Jesús, ¿se remonta verdaderamente al Jesús histórico? ¿O es una creación de los portadores de la tradición relativa a él en las dos primeras generaciones de la Iglesia, fruto de la predicación y difundida del mismo modo que los dichos y hechos de Jesús? O bien: este particular dicho o hecho de Jesús, que tanto refleja el estilo, el vocabulario y los intereses teológicos de tal evangelista, ¿no será simplemente una creación suya?
    (…)
    En la mayor parte de los casos, ningún criterio de historicidad puede abogar convincentemente por el origen de una parábola en los labios del Jesús histórico. Como es obvio, esto no prueba automáticamente que tal o cual parábola no proceda del mismo Jesús. Lo que digo es que no hay muchas posibilidades de elaborar argumentos persuasivos en favor de la historicidad, y dar por supuesto que la mayor parte de las parábolas son auténticas es un deus ex machina metodológico. Por eso, en mi opinión, muchas de las at...

  • Comentario por galetel 10.05.17 | 17:37

    o no decir mediante una determinada parábola, sobre todo cuando, leída aisladamente, es susceptible de un número casi infinito de interpretaciones. Lo que la investigación sobre las parábolas nos ha enseñado –o debería haberlo hecho– desde el último siglo es que, una vez separado el dicho parabólico de su contexto redaccional en un evangelio y de su contexto histórico en el ministerio de Jesús, un intérprete habilidoso e imaginativo puede lograr que tenga el sentido que él quiera darle. Especialmente en el caso de las parábolas, resulta válido este viejo adagio: texto sin contexto, pretexto.
    Pero este no es el único ni el mayor problema metodológico al que nos enfrentamos al tratar sobre las parábolas de Jesús. Hay un problema aún más básico, que a menudo se pasa por alto y que ha habido que afrontar en cada uno de los otros dichos de Jesús examinados en los cuatro primeros tomos de Un judío marginal. Es el que lleva a preguntar: este elemento de la tradición, presentado en los e...

  • Comentario por galetel 10.05.17 | 17:36

    Todavía no he podido comprar y leer este libro de Meier, pero sí he leído la introducción que ha adelantado la editorial, como recomienda Pikaza. De ahí extraigo y copio lo que sigue:

    [Meier:] “con la exégesis histórica sucede que todas las cosas son posibles, solo unas pocas cosas son probables y solamente una cosa es la más probable de todas. Las líneas de encuadre lentamente trazadas a lo largo de los tres primeros tomos tenían como objeto formar unos marcos delimitadores que nos permitieran pasar de las posibilidades a las probabilidades y, finalmente, a la posición más probable con respecto a cada uno de nuestros enigmas.
    (…)
    Cuando se trata de interpretar las parábolas como parte de la búsqueda del Jesús histórico, la necesidad de un marco interpretativo general del ministerio de Jesús, similar al construido en los cuatro tomos precedentes, parece obvia y apremiante. Sin ese marco es difícil, si no imposible, conocer lo que Jesús pudo haber querido o no ...

  • Comentario por galetel 09.05.17 | 17:22

    Gracias, X. Pikaza. No sabía que ya hubiera aparecido esta obra. Tengo los 4 volúmenes anteriores, y voy a comprar este, el quinto, cuanto antes. Me convencen mucho los razonamientos de Meier. Veremos.

Lunes, 29 de mayo

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