El blog de X. Pikaza

Las misas de la tele no son misas

El diputado P. Iglesias ha propuesto que la televisión pública no ofrezca la misa, pues se trata de un servicio religioso privado, propio de algunos ciudadanos, que no pueden "imponer" su afirmación religiosa sobre el conjunto de la población.

Esa propuesta me parece equivocada y falsa en una línea de democracia social, pero válida en sentido religioso cristiano.

1. Como ciudadano de un país que dice ser libre defiendo la misa en la televisión pública, siempre que haya un número significativo de ciudadanos que la quieran. Ciertamente, el Estado es a-confesional (no ha de inclinarse por ninguna confesión religiosa), pero debe respetar la voluntad de los ciudadanos, y si un grupo significativo quiera misa se la debe ofrecer.

Personalmente, puede que no me gusten los toros, ni un tipo de fútbol, ni ciertos programas con intimidades ambiguas… Pero si otros las quieren debo conformarse. Así también la misa puede y debe emitirse en la televisión, si hay bastantes ciudadanos que la quieren. Ése un principio fundamental de la democracia. Unos pueden querer misa, otros una ceremonia musulmana, otros música de cámara, como ciudadanos libres.


2. Como cristiano, en cambio, me siento molesto con la misa por televisión, no por “culpa” del Estado o de la sociedad, sino como miembro de la misma Iglesia. Ciertamente, se pueden y se deben emitir programas de tipo religioso, sean de tipo católico, islámico o budista (si una parte de la sociedad lo quiere, y si ellos no van en contra de los principios fundamentales de la sociedad).

Pero creo que la misa en cuanto tal no es un “tema” de televisión, no es para verse desde fuera, en una pantalla, sino una celebración activa de una comunidad creyente, donde los que “van a misa” deben celebrarla, estando juntos, compartiendo la palabra, incluso “tocándose” (dándose la paz unos a otros) y, sobre todo, comunicándose el pan y el vino de Jesús, en gesto de comunión personal humana.

Por eso he dicho que la misa por televisión no es misa y, a mi juicio (al menos en general, en cuanto misa-misa), no debería retransmitirse por televisión. Puede y quizá debe haber otros programas de tipo religiosos y/o cristiano de televisión (sermones, debates, narraciones, incluso oraciones…), pero la misa de televisión no es tal, pues le falta la presencia comunitaria, la conversación y comunión, el pan y el vino… Puede hacerse quizá en televisión una “liturgia de la palabra” (como en una video-conferencia), pero no una misa estrictamente dicha.

Se me podrá decir ¿qué pasa entonces con los enfermos o ancianos que no pueden participar en la misa comunitaria? Hay dos respuestas o soluciones:

(a) Se lleva a los enfermos o ancianos la comunión a casa o al hospital, a modo de prolongación de la liturgia eucarística, como se hacía en tiempos antiguos, retomando en casa la proclamación de la Palabra y la celebración comunitaria.

(b) O se celebra una auténtica misa, aunque quizá más breve y simple, en la misma habitación del anciano o enfermo, una eucaristía doméstica, presidida y animada por alguno de sus familiares o vecinos, con presencia personal y comunión (sin necesidad de que sea una misa oficial de la parroquia, celebrada por el párroco u obispo ministerial).

En este contexto quiero añadir algunas reflexiones complementarias.

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Misión de Jesús: la Segunda Gran Salida de la Iglesia (S. Cruz de la Palma)

La pasada semana (22-24. III. 17) he dirigido en el arciprestazgo de Santa Cruz a la Palma un pequeño curso sobre la misión de Jesús y de la iglesia, insistiendo en una exigencia de "salida". La Isla de La Palma y todas las Canarias fueron hace cinco siglos el lugar de la primera gran salida de la iglesia de occidente; ahora estamos ante la segunda. Ahora estamos ante la segunda: Ha llegado el tiempo de la Iglesia Universal.

Ha sido un buen tiempo para conocer la isla (volcanes y mar), en torno a la Caldera de Tamburiente, y una gran ocasión para compartir la experiencia cristiana de su clero y de su gente. Éstos han sido los temas que he desarrollado, desde la perspectiva de Jesús y su misión de Reino, recreada en nuestro tiempo (año 2017), en una iglesia insular y universal como la de La Palma:

1. Aspectos generales de la misión de Jesús
2. Misión educadora, conocimiento y compromiso de Reino
3. La opción por los excluidos, misión de acogida y sanación
4. El compromiso de la vida, en el tiempo de Jesús y en nuestro tiempo.

He terminado el curso evocando la exigencia de una gran salida eclesial que se extiende desde la Constitución Gaudium et Spes del Vaticano II (1965), pasando por los grandes documentos de Juan Pablo II y Benedicto XVII, hasta la actualidad (2017).

He insistido de un modo especial en la aportación e itinerario de los nuevos movimientos más particulares (Opus Dei, Comunión y liberación, Focolares, Neocatecumenales...) , de tipo conservador (¡insistir en lo que hay!), pero destacando la tarea de universalidad (la Gran Iglesia en el mundo: diócesis, parroquias...) y sobre todo la urgencia de una gran salida, en la línea de Pablo VI (comunión con todos) y de Francisco (apertura concreta a los márgenes del mundo).

Pienso que el curso ha sido bueno, pero no tuve tiempo para ofrecer una última "lección" desde esa perspectiva de Pablo VI y de Francisco, en una línea que va de la Ecclesiam suam (1964) a la Evangelii Gaudium (2013/3014). Esa es una "lección" propia de la Isla de la Palma, retomando la tarea de los 39 mártires jesuitas de Tazacorte.

Por eso quiero ofrecer en este portal, para los amigos de la Palma y para todos los lectores de mi blog una visión de conjunto de esa gran salida misionera de Jesús y de la Iglesia actual (2017), desde la perspectiva concreta de la Isla de la Palma, que fue hace cinco siglos un lugar de apertura misionera muy concreta hacia los nuevos mundos de la misión católica (universal) de oriente y occidente.

De esa manera culmino en este blog el itinerario recorrido con los amigos cristianos del arciprestazgo de Santa Cruz, dando gracias a la diócesis nivariense (Tenerife) por permitirme hablar de la gran salida del evangelio.

Buen comienzo de semana a todos. Las imágenes recogen momentos de mis ponencias de esos días, en la Capilla del Colegio de las Religiosas Dominicas de la S. Familia.

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Ejercicio de amor. San Juan de la Cruz (Ángel G. Escorial)

EJERCICIO DE AMOR
Recorrido por el Cántico espiritual de San Juan de la Cruz
Por Xabier Pikaza

Editorial San Pablo, Madrid, España

No se me ocurre otra descripción de este libro que “monumento”. Es monumental en todos los sentidos y, por supuesto, en su tamaño y presentación. Pero lo es más por el tema elegido.

Nada menos que comentar el Cántico espiritual de San Juan de la Cruz y, además, que el comentarista sea Xabier Pikaza uno de los escritores religiosos contemporáneos más admirado y leído. Y así cuando se inicia el libro, uno no sabe si siente más atraído por el hecho enorme de volver a repasar la obra cumbre de San Juan de la Cruz o por los juicios y argumentos que Pikaza vaya a darnos al respecto.

((Comentario publicado en el portal Betania, en la sección El libro de la semana. http://www.betania.es/

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Dom 26.3.17. La rebelión del ciego de nacimiento


Domingo 4º de Cuaresma. Ciclo A. Jn 9, 1-41. Comenté el domingo pasado el texto de la samaritana, el próximo comentaré la resurrección de Lázaro; hoy toca la historia del ciego de nacimiento.

Como dije en la postal de ayer, la liturgia de estos tres domingos de cuaresma (tercero, cuarto y quinto), ofrece una cuidadosa selección de tres pasajes del evangelio de Juan, que ofrecen una catequesis simbólica que culmina en el Bautismo, el día de Pascua.

El domingo pasado fue el agua de la vida en relación con los samaritanos. Hoy es la luz de la verdad, en relación con los maestros de Jerusalén. Luz, esto es Jesús: agua que cura, palabra que libera para vivir y confesar el amor más alto.

Éste es un evangelio (una catequesis) de iluminación, como lo ha puesto de relieve desde antiguo la liturgia cristiana, reflejada en el precioso icono de la imagen (con Jesús y el ciego, la fuente bautismal, los que critican...).

Pero éste es, al mismo tiempo, un texto de rebelión... Es el testimonio de Jesús que se rebela contra aquellos que quieren mantener a los hombres a ciegas, para dominarles por su tipo de ley, por su egoísmo... Pues bien, en contra de eso, Jesús dice a este ciego de Siloé que se rebele, que no siga estando ciego, al borde del camino... que vea por sí mismo, que decida, que confiese su nueva libertad, aunque eso le cueste el rechazo de la autoridades, incluso de sus mismos familiares.

Una maravilla de texto, que presentaré brevemente, con un poema final. Una maravilla de catequesis de cuaresma. Buen domingo a todos.

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Evangelio de Juan, catequesis de cuaresma

23.03.17 | 10:52. Archivado en Nuevo Testamento, Domingo, dia de la Palabra, Pascua

La liturgia de tres domingos finales de cuaresma está centrada en tres pasajes del evangelio de Juan, que ofrecen una preciosa catequesis bautismal, las tres últimas lecciones o experiencias de la iniciación cristiana.

19.3.17: Dom 3º de Cuaresma, Catequesis de la Samaritana (Jn 4). Se trata de aprender a descubrir y a recibir el agua más alta, con la mujer del pozo de Siquem, a la que Jesús ofreció el amor y agua de su propia vida.

26.3.17, Dom 4º de Cuaresma. Catequesis del ciego de Siloé (Jn 9). No basta beber y compartir el agua, hay que ver, como enseña Jesús al ciego de Jerusalén, a quien dominan las leyes de la ciudad sagrada, por la que camina como un maldito ciego. Pues bien, Jesús abre sus ojos para que vea y viva de un modo autónomo.

2.4.17. Dom 5º de Cuaresma. Catequesis de Lázaro (Jn 11). No basta beber y ver… Hay que vivir (es decir, resucitar), como dice Jesús a Lázaro, para que salga del sepulcro y viva de forma nueva.

Presenté la pasada semana la primera catequesis (la del agua del pozo de Siquem) y seguiré presentando las dos siguientes, para fijar así las claves de la catequesis cuaresmal de este año 2017. En ese contexto quiero presentar y comentario del Evangelio de Juan con el que mis lectores podrán realizar estas catequesis de un modo personal. Será bueno dejar de lado otro libro, para asumir y recorrer este camino de conversión pascual de cuaresma con el evangelio de Juan.

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La ruta de la laicidad (Pedro Zabala)

En principio, la palabra laico no se opone a clérigo, sino todo lo contrario: Laico es el que forma parte del pueblo (Laos), que en general se entendía como pueblo escogido:

Laicos eran los miembros del pueblo de Israel, los buenos "fieles" del pueblo elegido por Dios como modelo y guía para todos los pueblos de la tierra (que eran los goyyim, es decir, los paganos y extranjeros...).

Ahora, en cambio, en general, se se entiende como clero a los mandos superiores, es decir, los clérigos, en el sentido más concreto de jerarcas, dentro de una sociedad jerarquizada.

Por eso, es necesario recuperar el sentido de la palabra laico. Laico es el que forma parte del pueblo, pero sabiendo ya que todos los pueblos forman la única humanidad, abierta hacia un futuro de libertad, igualdad, fraternidad. Éste es, al menos, el ideal y camino cristiano, como dice Pedro Zabala.

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Espanta-cristianos y... personas de buena voluntad (P. Zabala)

Es como un inmenso cansancio que llena la mente y corazón de muchos que no se atreven a vivir en los nuevos tiempos... Otro se aferran a lo antiguo, con miedo nervioso.

Están también los espanta-pájaros, que P. Zabala, amigo y colaborador, llama espanta-cristianos, mientras otros, hombres y mujeres de buena voluntad, quieren abrir nuevos caminos, espacio de encuentro y comunión cristiana.

Están, en fin, los atrae-cristianos, aquellos que abren caminos nuevos, los que llaman e invitan, creando caminos en la línea de Jesús... Son los de siempre, hombres y mujeres de buena voluntad, esto es, de corazón bueno, que siguen confiando en la vida y abriendo espacios de diálogo y encuentro en la Iglesia y en la humanidad. Gracias, Pedro, por decirlo.

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R. Anic y M. Navarro, testigas (Märtyrerinnen) de la libertad de palabra y conciencia en la Iglesia.

Así lo ha declarado la Prof. Dr. Irmtraud Fischer, Vicerrectora de la Universidad de Graz, en su Laudatio, al entregarles esta tarde el Premio de la Fundación H. Haag 2017, en la ciudad de Luzerna Suiza, por su contribución al estudio teológico y a la libertad en la Iglesia (19. 3. 2017: 14.00 – 17.30 en la RomeroHaus, Kreuzbuchstrasse 44, Luzern-Würzenbach).

Sobre la Dr. I. Fischer y sobre H. Haag con el premio de la fundación que lleva su nombre cf. https://altes-testament.uni-graz.at/de/institut/team/irmtraud-fischer/ y http://www.herberthaag-stiftung.ch/index.php?nav=5. Ese premio había recaído antes en personas como L. Boff y E. Drewermann, E. Zenger y K. J.Kuschel. Este año ha sido concedido a dos mujeres que han sobresalido en el estudio y compromiso a favor de la igualdad de hombres y mujeres en la iglesia, desde una perspectiva académica y de compromiso evangélico y social.

En un día como hoy (San José: 19. 3.17), en un tiempo como el nuestro en el que son muchos los poderes de represión patriarcal y de género que imperan en la Iglesia, resulta refrescante este premio, concedido ex aequo a dos personas cuya vida y trabajo académico no ha sido fácil dentro de la iglesia, como ha declarado en su Laudatio la Prof. Dr. I. Fischer.

La concesión del premio, con el acto académico y la recepción posterior, ha constituido un acontecimiento cultural y eclesial de primera magnitud. Un amigo me acaba de enviar en correo de voz la Laudatio de la Dra. I. Fischer, con una traducción rápida, que yo mismo he revisado y resumido, para ofrecerla como primicia a los lectores y amigos de RD y de M. Navarro.

He decidido pedir el texto original a la Fundación H. Haag, pues ha parecido un documento extraordinario, y más en una tierra y una iglesia como la nuestra, donde no abundan estos premios. Desde aquí quiero felicitar a M. Navarro y R.Anic, por su contribución académica y personal a la libertad de la Iglesia y el mejor conocimiento del cristianismo.

Estas palabras de la Laudatio de I. Fischer me parecen una voz académica muy importante de la Iglesia Católica en este momento.

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19.3.17. Conversión de José, día del seminario


No se trata de una conversión moralista, pues José era ya justo (Mt 1, 18-25), sino de una transformación radical, de una recreación en línea de evangelio. Sólo así puede ser patrono de los seminarios, esto es, de los hogares donde se aprende a vivir en la línea de Jesús, con María, su mujer, al servicio de la vocación cristiana-

San José ha sido en los últimos siglos el gran patrón de lo cristianos católicos:

‒ Patrón las monjas a las que protege, como hombre de la casa (Santa Teresa)
‒ Patrón de la Buena Muerte, en manos de Jesús y de María
‒ Patrón de trabajadores, carpinteros y obreros
‒ Patrono de novios que buscan y de maridos turbados
‒ Patrón de buenos padres… y niños sin padre
‒ Patrón de la Iglesia, familia de Jesús (como declaró el Papa León XIII)

Pero él ha sido y sigue siendo patrono especial de los seminarios, es decir, de las casas concebidas como “semilleros” de vocaciones, para los ministerios católicos, concebidos de un modo patriarcal, en línea de formación para el poder sagrado para los “seminaristas”.

Hoy quiero insistir en ese último motivo, en un tiempo de fuerte crisis vocacional, en el sentido tradicional del término, para poner de relieve un rasgo un rasgo a veces olvidado: Según el evangelio, José ha debido realizar un fuerte cambio, ha debido convertirse de un modo intenso para ser “padre” de la familia mesiánica, simbolizada en Jesús.

Ese cambio de José, que ha un superar un modelo de mesianismo patriarcalista de varones (mesianismo de poder, educación para el “señorío”) nos sitúa en la buena línea de lo que podemos llamar la “conversión de los seminarios”, es decir, de las vocaciones cristianas a los ministerios en el siglo XXI.

Lo teníamos todo bien dispuesto. El siglo XX había sido el “estallido” de los seminarios, con cientos de “vocaciones sacerdotales”, cientos de miles de seminaristas, preparados para recibir unos ministerios de “excelencia”, en línea de poder mesiánico… Pero ahora, a comienzos del XXI, ese modelo ha quebrado, de forma que se necesita (necesitamos) una buena conversión (una buena muerte para nacer de nuevo). En este contexto, San José es un buen patrono, porque ha sido el hombre de la gran conversión.

En ese contexto quiero hablar de la nueva función de José, para traza en forma de parábola la exigencia de la transformación de los “seminarios” o, mejor dicho, la conversión de una iglesia patriarcal (llena de poder mesiánico) en iglesia de la fe y comunión mesiánica, en gesto de fe, abierto al misterio de la vida (simbolizada por María), a la vida nueva de Jesús.

Los evangelios nos sitúan de lleno ante la “conversión” de José, expresada como superación fuerte de un modelo mesiánico-eclesial, no para morir y desaparecer, sino para crear otro modelo (camino) de más alta identidad evangélica, de más fuerte compromiso de evangelio, desde la iglesia actual (2017).

Éste es un tema de Biblia y Teología, es un tema de Eclesiología... pero también de "biología espiritual": Necesitamos varones y mujeres dispuestos a todos los ministerios, a todos los carismas eclesiales... Otro tipo de vocaciones, otro tipo de ministros, dentro de la Iglesia actual, con José y María, con todos los cristianos.

Desde ese fondo (tras haber felicitado a los josés y pepes, josefas, pepitas etc.) quiero presentar la vida y conversión de José como modelo de una transformación de los “seminarios”, es decir, de los ministerios de la Iglesia.

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Dom 19,3,17, Dame de Beber. Domingo del agua.

Dom 3, cuaresma, ciclo A. La Samaritana (Jn 4,5-42). Este evangelio inmenso, gozoso e inquietante, que no voy a citar por entero, indica que hay dos aguas:

-- Una es el agua más espiritual (y personal), propia del evangelio místico de Juan, agua de amor (de enamorados, que sacian su sed uno en el otro), agua de creación, agua "bendita" de la Iglesia (en pila santa) agua de fuente bautismal, primero de los "sacramentos" espirituales.

-- Y hay otra agua más material, que sacia la sed del sediento, que riega los campos y enriquece (ennoblece) la vida de los hombres y mujeres; ésta es agua que se debe dar a los que tienen sed (como a Jesús en la Cruz),sagrado líquido de vida, como ha puesto de relieve el agua de Mateo. Un mundo donde casi media humanidad no tiene buen agua va en contra de la creación de Dios, de la justicia humana. Ésta es el agua del primero de los "sacramentos" materiales de la vida.


Las dos aguas se vinculan: el agua material se vuelve espiritual, y el agua espiritual sólo es de Cristo si se convierte en agua material para miles y millones (miles de millones) de sedientos de la tierra. Así lo muestran las dos imágenes:

1. La primera es la de la samaritana, ante el pozo de Jacob..., que es el pozo de los "enamorados" (es decir, de la preparación de los matrimonios, en todo en Antiguo Testamento). En esa línea se sitúa el "agua mística" (misteriosa y real del amor de los hombres y mujeres, de los seres humanos en Cristo).

2. La segunda es el agua del niño que bebe en un pozo turbio, pues no hay agua de fuente en su zona, por sequía "pertinaz" y por violencia de guerra u opresión... pues algunos (personas, países...) acaparan el agua de todos o no promueven las obras que necesarias para que llegue a todos el agua concreta de la fuente, del riego...), el agua de la vida.

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Todos los pecados se perdonan, pero hay uno... Corrupción, pecado contra el Espíritu Santo

El próximo jueves 16, a las 19:30, el coordinador del Máster en Teología, Bernardo Pérez Andreo, presenta "la corrupción no se perdona. El pecado estructural en el mundo y en la Iglesia", editado por PPC. Será en el Salón de Actos del Instituto Teológico de Murcia. Participarán en la presentación Xabier Pikaza y Francisco Martínez Fresneda.

La corrupción en sí no se perdona, porque es un pecado estructural, y está ligado a un sistema injusto, que la Biblia llama satánico, identificándolo con las “bestias”, a las que Ap 13 manda sin más al infierno.

Ciertamente, pueden ser perdonadas las personas corrompidas; cuando cambian de mente y de conducta (que eso significa conversión, es decir, meta-noia), como anuncia el evangelio en Mc 1, 14-15, pero nunca la corrupción en sí, porque es intrínsecamente mala, como ha mostrado con toda claridad Bernardo Pérez Andreo en este precioso libro.

Hay pecados personales de corrupción, que pueden y deben denunciarse con nombre y apellido, pero la corrupción en sí, como estructura demoníaca ha de ser superada y destruida, sin posibilidad de perdón, como ha denunciado la Biblia en su conjunto, y de un modo especial el mismo Jesús, cuando condena a la Mamona (Mt 6, 24), vinculada a Belcebú, Señor de los demonios (cf. 12, 24). Así lo ha visto también el apóstol Pablo en la Carta a los Romanos.

Entendida así, la corrupción es lo diabólico, poder de muerte que Jesús ha venido a superar... poder que se adueña de las personas, las posee y destruye, porque es en sí la destrucción. Pues bien, para destruir la destrucción (y para salvar a los hombres destruidos) ha venido Jesús, ha iniciado un movimiento de resurrección.

La corrupción es, por tanto, el pecado contra el Espíritu Santo, que Jesús ha condenado en su evangelio: Es el pecado de aquellas instituciones que "mienten y seducen", oprimiendo por sistema a los pobres y pequeños, y diciendo que lo hacen para ayudar a los demás (para mantenimiento del "buen" sistema).

Éste es el tema del libro de Bernardo Pérez Andreo, el libro que presentamos mañana en Murcia. Si pudiera ser nos vemos allí. Yo pondré allí de relieve el carácter diabólico de este pecado. Hasta mañana en Murcia, si os parece.

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Tarea urgentísima: Recrear los ministerios (el testimonio de Pablo)

13.03.17 | 16:32. Archivado en Iglesia Instituciones, mujer, Evangelios, Mnisterios

Anteayer publiqué una postal titulada La Novedad de Jesús, todos somos sacerdotes, partiendo de un resumen que el Prof. Benjamín Forcano había hecho de un libro que yo había publicado con el mismo título. Yo pensaba seguir de manera pacífica con ese mismo tema, en plano de principios. Pero dos cosas me han hecho descender de ese plano de principios al nivel de la vida:

a. La primera ha sido una entrevista de La Voz de Galicia donde Ch. Moreira, colega y amiga, declaraba ayer diciendo que había sido ordenada presbítero de la iglesia católica y que celebraba misa todos los domingos en una comunidad cristiana (cf. https://www.facebook.com/xabier.pikaza).

b. La segunda es el comunicado del Arzobispado de Santiago de Compostela, publicada hoy en todos los medios (cf. .periodistadigital.com/religion/espana/2017/03/13/religion-iglesia-espana-el-arzobispado-de-santiago-contra-las-mujeres-sacerdotes…) criticando y rechazando la pretensión de Ch. Moreira.

Por razones distintas me siento molesto ante los dos “comunicados”, aunque en algún sentido estoy más cerca de Ch. Moreira que del Arzobispado:

a) Acepto la pretensión de Ch. Moreira: Como cristiana, bautizada, ella puede aspirar a los ministerios (y ofrecerse a ejercerlos), a todos, sin excepción, aunque quiero hacerle tres matizaciones prácticas.

(1) Lo que importa no es que las mujeres puedan acceder a los ministerios que actualmente detentan y ejercen en exclusiva los varones, sino empezar recreando de fondo (desde su raíz) los ministerios que existen en este momento, a la luz de su experiencia femenina y de su lectura del evangelio.
(2) No me gusta que se dejen llamar o se llamen “sacerdotes” por su ministerio, pues esa palabra no responde al NT, donde todos los creyentes son sacerdotes... Prefiero que se llamen apóstoles y profetas, maestras y doctoras, presbíteras, servidoras, hermanas obispos... según la primera tradición de la iglesia.
(3) No se trata pues de ocupar el lugar de los varones, sino de re-crear la Iglesia con sus ministerios, en un momento de cambio urgente como el nuestro. No se trata pues de luchar contra los varones... sino de ocupar los grandes espacios vacíos de la iglesia actual... No se trata de hacer competencia, sino de subir de nivel personal y social, en línea de evangelio. En este campo, lo mismo que al principio de la Pascua de Jesús, la mayor esperanza está en la mujeres, como Magdalena o Salomé, que fueron las verdaderas creadoras de Iglesia.

b) Me siento y estoy en la misma Iglesia del Arzobispado de Santiago, no quiero romper con ella ni hacerle guerra, pero estoy convencido de que ella debe avanzar en línea de evangelio y de siglo XXI, en línea de libertad creadora. Por eso me han molestado algunas cosas del documento que la prensa ha titulado, quizá con mala idea, con el título de: “El Arz. de Santiago contra las mujeres sacerdotes”, también por tres razones.

(1) La forma como el documento presenta el origen de los ministerios en el NT es, al menos, sesgada, por no decir “equivocada”. Los que han escrito el documento no saben historia o “no quieren saberla”, cosa que sería peor.
(2) La forma en que el documento habla de la “transmisión del depósito revelado” es ingenua, por no decir también falsa (¿es puramente canónica y no evangélica?). El despliegue de los ministerios, desde el comienzo pascual de la iglesia hasta la segunda mitad del siglo II en que se van fijando no se puede entender en esa línea... No basta con una cita (¡y sesgada!) de Ignacio de Antioquía. No sé si se sigue tratando de ignorancia o de otra cosa.
(3) El tono del documento me suena a “aquí mandamos nosotros” y los demás a obedecer. Quizá me equivoque de "tono", pero creo que en esa línea, nuestra forma actual de iglesia va camino de perder toda relevancia, convirtiéndose en un fósil de su rico pasado. A pesar de todo eso, como he dicho, nunca he querido ni quiero luchar contra la Iglesia de Compostela, pues seguimos en el mismo barco, con la memoria de Santiago el Zebedeo.

Este es un tema que desarrollé con toda fuera hace vente años (1997), cuando escribía un libro titulado Sistema, libertad, iglesia, las Instituciones del Nuevo Testamento… (Yo era por entonces Catedrático de la Univ. Pontificia de Salamanca y Presbítero de la Iglesia, en la Orden de la Merced). Es un tema al que he vuelto una y otra vez, desde perspectivas distintas, en varios escritos, y en especial en mis comentarios a los libros del Nuevo Testamento (Apocalipsis, Mateo, Marcos...).

La cuestión no es ir en contra de nada, como podía parecer en otro tiempo… No es una ciestión de crítica, pues la caída actual de “un orden sacerdotal jerárquico” de la Iglesia nos produce a la mayoría de los antiguos una gran pena. No vamos contra nada, sino a favor de una Iglesia evangélica, recreada desde Jesús y sus primeras comunidades, en el siglo XXI.

Éste es en el fondo un tema de agradecimiento y amor:

a. Se trata de agradecer a la Iglesia Clerical de varones lo que ha hecho a favor del evangelio, pero añadiendo que su tiempo exclusivo (y de poder) ha terminado.
b. Se trata de amor a los jerarcas actuales... pero de un amor activo, sabiendo que su tiempo ha terminado y que empieza una etapa nueva, que hemos de crear entre todos en resistencia y amor, en respeto y deseo de transformación (a pesar de que algunos lógicamente lo sufran....)

Por eso resulta absolutamente esencial la creación, re-creación de los ministerios, desde el mensaje pascual de Jesús, desde la raíz sacerdotal de la Iglesia. Estamos en un momento clave, ante la tarea de recrear los ministerios, algo que parece estar en el fondo del proyecto de Ch. Moreira (con sus posibles limitaciones), algo que no advierto ni de lejos en el comunicado del Arzobispado de Santiago, apoyándose en una doctrina más reactiva que positiva de Juan Pablo II, una doctrina que no es infalible en modo alguno (por más que algunos nostálgicos lo quieran) y que no está siendo “recibida” en el conjunto de la Iglesia.

En el fondo no se trata de mujeres sacerdotes, si o no, un tema que no es simplemente secundario, sino incluso ridículo (sí, he dicho ridículo). El tema es el de recrear los ministerios cristianos, desde el nuevo "sacerdocio laical" de Cristo, en la línea de Pablo o de Hebreos, en la linea del mismo evangelio "petrino" de Mateo.

En esa línea me atrevo a retomar el motivo y tema de ayer, desde la nueva perspectiva abierta por la entrevista de Ch. Moreira y por la respuesta del Arzobispado de Santiago. Comienzo hoy con Pablo, con el deseo de contribuir al surgimiento de unos ministerios que, recogiendo y trascendiendo veinte siglos de historia, puedan seguir siendo "cristianos".

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La novedad de Jesús: Todos somos sacerdotes (1)

11.03.17 | 23:44. Archivado en Jesús, Nuevo Testamento, Amigos, la voz de los, Mnisterios

Escribí hace unos años un librito titulado La novedad de Jesús: todos somos sacerdotes (Nueva Utopía, Madrid 2014, 222 págs.). Su intención era muy simple, y sólo quería ser un desarrollo del gran gran lema de Pablo en Gal 3, 28: "Ya no hay judío ni griego, no señor ni esclavo, ni mujer ni hombre... ni sacerdote ni laíco", pues todos somos uno en Cristo".

Este es un lema y principio que en general cierta Iglesia no ha desarrollado todavía, de manera que seguimos enfrentados, divididos, unos contra otros, en línea de dominio hombres y mujeres, señores y esclavos, sacerdotes y laicos.

Pero muchos no han querido ser iguales, no han querido ser uno en Cristo, y seguimos buscando excusas para justificar como sagrado el dominio de unos sobre otros, dominio económico o racial, sexual o religioso, como si Cristo no hubiera venida. Pues bien, para superar esa división en el campo sagrado escribí aquel libro titulado todos somos sacerdotes.

El libro pasó algo inadvertido, pero ha tenido la suerte de que Benjamín Forcano, teólogo y amigo, haya querido dedicarle unas páginas amables en
http://www.redescristianas.net/la-novedad-de-jesus-todos-somos-sacerdotesbenjamin-forcano-teologo/#more-78430 (19.1.2017). Allí puede encontrar su reflexión quien quiera.

Gracias, Benjamín, por haber retomado mi argumento, resumiendo y mejorando mis razones. Permíteme que reproduzca tu trabajo en mi blog. Así lo haré a lo largo de tres días. Empiezo hoy por la novedad de Jesús. Entre lo que yo decía y lo que ahora dices tú hay hay matices y pequeñas diferencias, pero en lo fundamental estamos muy de acuerdo.

El tema lo dijo san Pablo (¡no hay sacerdote y lego!)..., pero lo había dicho antes Jesús, que no fue sacerdote de "raza" (como los aaronitas y levitas), sino de corazón y vida, como todos aquellos que siguen su camino. Todo lo que sigue es tuyo, Benjamín. Buen día, agradecido.

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Pedro Migual Lamet: No sé cómo amarte

10.03.17 | 12:25. Archivado en libros, Jesús, mujer, Amigos, la voz de los

Pedro Miguel Lamet, No sé cómo amarte. Cartas de María Magdalena a Jesús de Nazaret, Mensajero, Bilbao 2016 (376 págs).

Mi primera respuesta fue de emoción apasionada, que iba creciendo a medida que P. M. Lamet recreaba la historia de María de Magdala, maltratada por su padre y por su entorno, sin más salida que dejar su casa y mantener la vida (su vida) con la moneda de opresión y compra-venta de su cuerpo, por simple y supremo afán de supervivencia, cumpliendo el primer mandamiento de Gen 1-2: vivid… (ella no pudo cumplir el segundo, y multiplicaos, porque mujeres de su condición no tienen hijos, pues no encuentran hombre ni amor para tenerlos).

Pero no encontré un "momento interior" para escribir una reseña de esta “novela”, porque me considero amigo de P. M. Lamet (y es difícil escribir de los amigos), y porque he vivido y vivo inmerso, desde hace muchos años, en la trama religiosa y literaria de María Magdalena, la mujer que el evangelio presenta como “amiga” de Jesús, en la línea del “discípulo amigo” (varón o mujer), a quien la tradición de Juan y después el conjunto de la Iglesia ha identificado al menos veladamente con uno de los “doce” apóstoles, varones enviados a predicar el evangelio.

No tenía distancia ante Pedro Miguel ni ante su tema... y he dejado que pasaran los meses antes de ponerme a comentarla, pero ahora, de pronto (8.2,17), día internacional de la mujer trabajadora, he sentido el impulso de volver a leerla, entrando en su trama interior de mujer amante. Ciertamente, el buen trabajo define a la mujer, pero más le define el buen amor, su capacidad de ser amada.

Así he dedicado a María de Magdala, con P. M. Lamet (y en el fondo con Jesús de Nazaret) las mejores horas de esta repentina primavera de Castilla, con los prunos en flor, con los jacintos amorosos y las yemas abiertas del lilar del patio.

Una de las promesas de esa primavera 2017 ha sido de nuevo el libro de P. M. Lamet sobre María Magdalena, y quiero presentarlo, como lectura gozosa del tiempo de Pascua que llega, tiempo propicio para iniciar el camino del amor.

Esta María Magdalena de P. M. Lamet empieza diciendo no sé cómo amarte.... pero a medida que vamos leyendo descubrimos que ella sabe y que nos enseña a amar, si es que así queremos, y nos enseña a descubrir y revivir la primavera, preparando, con las flores tempranas de la imagen, la Gran Flor de Pascua, que el Cristo del Amor, a quien amamos, sin saber nunca amarle del todo, desde este lado del río de la vida.

Gracias, Pedro Miguel, por el libro... gracias contigo a al editorial Mensajero, por haberlo publicado así, de forma profesional y amorosa, para que podamos descubrir una de las caras más brillantes de ese poliedro del Amor que es el Cristo de María Magdalena, el Cristo de millones y millones de personas que decimos con ella "no sé cómo amarte", y al decir, seguimos caminando, pues el mismo amor nos hace capaces no sólo de trabajar, sino también de vivir buscando en esperanza, atraídos por el mismo Amor.

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Dom 12.3.17. Transfiguración, una señal de Dios en la montaña

Domingo de la Transfiguración, 2º de Cuaresma, ciclo A. Mt 17, 1-9. Una señal de Dios, señal de vida, como las primeras flores de la primavera en el hemisferio norte, anuncio y promesa de verano. Un signo de presencia divina y de futuro humano, un baile de amor (imagen 1) mientras subimos al monte los tres de Jesús (¡Pedro, Santiago, Juan! Todos y todas) donde parecía aguardarnos sin cesar la muerte.

Así debe entenderse este relato de la Transfiguración. Jesús ha dicho a los suyos que van a morir (Mt 16,21-28), pero después, para interpretar el sentido de esa muerte, les lleva a la Montaña, para que escuchen allí la voz de Dios, descubriendo con él a los testigos de la gran Promesa, que son así tres (Moisés y Elías con Jesús), como evoca el gran icono de la “Metamorfosis” (imagen 2).

El tema es “subir”, con Jesús, con otros dos (Santiago y Juan), hasta la cima de un monte grande, no como Sísifo, para bajar de nuevo, desesperados, porque la piedra rueda, vuelve al hondo del valle y debemos subirlas otra vez y otra vez por eternidad de eternidades de infierno creado por los hombres (imagen 3a y 3b: dos versiones del sísifo). No, arriba está Dios, con sus amigos antiguos, y está Jesús transfigurado, con sus nuevos amigos (empezando por Pedro, Santiago y Juan). Por eso queremos subir, pues la vida es un ascenso de gloria acompañada.

El tema es subir, como quiso San Juan de la Cruz, que interpretó este monte de la Transfiguración como el Carmelo, Jardín de Dios, donde crecen las plantas de la vida, realizando el recorrido del gran Cántico, como he querido mostrar en mi libro de San Juan de la Cruz transfigurada (imagen 4).


En medio del camino de la vida, en una larga Cuaresma sin luces, tiene que haber un momento de Ascenso a la Transfiguración, con Jesús, con sus amigos… para descubrir así en la altura la Gran Luz de Dios que nos dice “Este es mi Hijo”, vosotros sois mis hijos. Sin un momento de ascenso, de amor, la vida humana pierde su sentido.

Una vez más, en este domingo de la Transfiguración, en medio de la Gran Cuaresma, quiero y debo comentar este gran pasaje, según el evangelio de Mateo (cuyo comentario estoy preparando para la imprenta). Esta escena, este relato, esconde otros temas y misterios. Estos son los que quiero destacar esta mañana. Buen domingo a todos, buen comienzo de primavera en ese hemisferio norte.

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J. D. G. Dunn, una obra maestra (a pesar de A. P. Laborda)

07.03.17 | 23:54. Archivado en Teólogos, Teología, Nuevo Testamento, Amigos, la voz de los

J. D. G. Dunn, exegeta y teólogo británico, de Birmingham (Inglaterra), Ministro de la Iglesia Metodista de Escocia, es uno de los exegetas e historiadores bíblicos más importantes del momento actual, reconocido incluso por una mayoría de católicos, por su forma científica y creyente de estudiar el origen del cristianismo.

Dunn es científico y creyente cristiano. No conozco a nadie que, en el momento actual, vincule con mayor solvencia estos dos rasgos. Los tres tomos de El cristianismo en sus orígenes son una obra maestra. (cf. imagen 1: https://en.wikipedia.org/wiki/James_Dunn_(theologian)

Alfonso Pérez de Laborda y Pérez de Rada (San Sebastián 1940- ) es ingeniero y filósofo, estudió Bilbao en Lovaina, y se dejó influir por la teología calvinista de K. Barth. Después formó parte de los primeros grupos hispanos de Comunión y Liberación. A su juicio, J. d. G. Dunn es un engañador, noun maestro. Semblanza de la vida y obra en Laborda en http://apl.archimadrid.com/Alfonso/biografia.htm ).

He sido colega y amigo de A. P. de Laborda (cf. Imagen 2) , en la Univ. Pontificia de Salamanca. Conozco su forma de pensar y de “juzgar” a los que él juzga contrarios. No me extraña que haya dicho lo que ha dicho de Dunn. Por eso me atrevo a contestarle.

En otras circunstancia, no se me hubiera ocurrido presentarles juntos (a Dunn y a Laborda). Pero he leído la Nota Bibliográfica que Laborda ha dedicado a Dunn en Revista Española de Teología 76 (1916) 515-530, y he pensado que necesita una aclaración, en tres partes.

(a) Presento primero a Dunn, como exegeta y pensador.
(b) Me ocupo después de Laborda, como científico y filósofo.
(c) Y termino con una nota crítica sobre la forma en que Laborda presenta y “reprende” a Dunn, a mi juicio de manera poco afortunada.

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Instituto Superior de Pastoral (2). Misericordia, justicia, compromiso

Presenté ayer algunos principios sobre Biblia y Compromiso social, siguiendo el esquema de una conferencia que pronunciaré esta tarde en el Instituto de Pastoral León XIII, de la Universidad P.de Salamanca, Campus de Madrid.

Siguiendo en esa línea, quiero poner de relieve algunas implicaciones del tema insistiendo en cinco temas pendientes, que marcaron y marcan el compromiso social de la Iglesia, según la Biblia:

1. Dios y Mamona. Riesgo y tarea de la riqueza.
2. Dios y el César. Riesgo y tarea del poder
3. Tentación de Jesús, tentaciones de la Iglesia
4. ¿Qué significa la condena y (o) rehabilitación de las riqueza?
5. Padrenuestro, replantear el tema de las "deudas".

He querido y podido presentar estos temas (partiendo de la Inspiración del Pacto de las Catacumbas) en el Instituto Superior de Pastoral de Madrid, uno de los centros más importantes del pensamiento y compromiso social de las iglesias de lengua hispana en los últimos decenios. Son temas que he desarrollado más extensamente en varios de mis libros (como se verá en imágenes).

Allí han enseñado profesores como Casiano Floristán, Luias Maldonado, Juan de Dios, Martín Velasco, Julio Lois, J. Burgaleta... A todos debo muchos, a todos quiero recordar esta tarde.

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Biblia y compromiso social (1). Doce principios (Instituto León XIII)

El Instituto Superior de Pastoral León XIII, de la Universidad Pontificia de Salamanca, en su Campus de Madrid, dentro de su sección En Diálogo, ha organizado una serie de conferencias sobre La Biblia en la Renovación de la Iglesia.

El Prof. J. P. García Maestro, director del curso, me ha invitado a impartir una lección sobre Biblia y Compromiso Social, y he pensado tomado como base las doce citas básicas del documento titulado El Pacto de las Catacumbas, suscrito por una serie de obispos hacia el final del Vaticano II (16, XI, 1965). Esas citas bíblicas, organizadas de un modo unitario, ofrecen el punto de partida o principio de la mejor Carta Magna del compromiso social de la Biblia, dentro de la Iglesia, en el siglo XX.

No son principios teóricos, sino unos compromisos prácticos, firmados por algunos de los obispos más significativos del Vaticano II, al final del Concilio. Así los quiero presentar, en el ámbito universitario del Instituto Superior de Pastoral León XIII, de Madrid-Salamanca , uno de los lugares emblemáticos de la renovación cristiana en el ámbito de la cultura de lengua castellana en los últimos sesenta años.

Los temas están tomados en parte del libro que dirigí hace dos años sobre El Pactos Catacumbas. Allí podrá dirigirse quien quiera profundizar en el tema.
Gracias a J. P. García Maestro por invitarme a impartir esta lección. Buen día a todos. Mañana ofreceré algunas consecuencias del tema.

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Cristo Rescatado, Cristo para Rescatar. Ante el "Jesús" de Medinaceli

03.03.17 | 23:31. Archivado en Justicia, Jesús, Nuevo Testamento, Amigos, la voz de los

Hoy, primer viernes de Marzo, millones de cristianos han hecho largas colas, en España y América Latina, para venerar la imagen Cristo rescatado o redimido, que suele llamarse, por el nombre de la calle donde está su imagen principal, el Cristo de Medinaceli (imagen 1: Rostro del Cristo Cautivo).

Ésta no es una fiesta litúrgica oficial, sino del pueblo-pueblo, y, sin embargo, ha calado, como ninguna otra en la conciencia del pueblo cristiano, que no se identifica con el Cristo poderoso, que nos rescata y redime, sino con el Cristo Cautivo, a quien nosotros, sus amigos, debemos rescatar y redimir.

Ésta es una fiesta que deriva del texto quizá más importante de la biblia cristiana, aquel que dice: “Estuve en la cárcel, estuve cautivo, y viniste a redimirme”. Cada vez que ayudamos a un hombre (le damos de comer, le acogemos, le curamos, le redimimos…) lo estamos haciendo con el mismo Cristo de Dios (Mt 25, 31-46).

Ésta es una fiesta promovida por los Trinitarios, que rescataron en África, pagando por ello muchísimo dinero a un Cristo cautiva, como verá quien siga leyendo. Ésta es una fiesta que celebran este año 2017 los mercedarios, diciendo que es el año del Cristo redimido y redentor (a los 800 años de su fundación).

Esta es una fiesta complejísima, llena de contrastes, pues muchos de los que van a venerar al Cristo Cautive de Medinaceli (entre ellos siempre un miembro de la familia real española) tendrían (tendríamos que) empezar haciendo justicia a las personas que están a nuestro lado….

(cf. Imagen 2, la princesa Elena venerando hoy al Cristo. Cf. http://www.abc.es/estilo/gente/abci-infanta-elena-cumple-rito-venerar-imagen-cristo-medinaceli-201703031307_noticia.html )

Mucho venerar al Cristo cautivo en una imagen… de Madrid, pero quizá somos incapaces de acoger de acoger y ofrecer un espacio a los miles y millones de Cristos reales que no vienen bajo el amparo del Duque de Medinaceli (ni del Rey de España) y a quienes detenemos con vallas y muros, en Ceuta o en el Mediterráneo.

Ésta es una reflexión a la que he vuelto muchas veces en este blog. Hoy lo hago de nuevo recordando los dos “cristos” de la tradición trinitario, es decir, de la Orden del Cristo Redentor (con los mercedarios).

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Dom 5.3.17. Tentaciones de Jesús ¿pecados de la Iglesia?

Dom 1 de Cuaresma, ciclo A. Mt 4, 1-11. Suelen llamarse tentaciones de Jesús, como si hubiera sido suyas, y no tuvieran nada que ver con la Iglesia o con nosotros. Pero el evangelio las presenta como riesgos de pecado de la Iglesia, esto es, de los seguidores de Jesús (es decir, de nosotros), aunque estén escenificadas en Jesús. Son tres como se sabe:

‒ La primera es la del pan, comerlo todo, asegurar la vida a base de dinero. En esta tentación ha caído bastante la Iglesia, que ha querido tener, conseguir mucho dinero. Y es evidente que a veces ha hecho bien con sus tesoross: catedrales, obras de arte, palacios… y sobre todo asistencia social, comida a los pobres, hospitales…

Pero en ese camino la iglesia ha corrido el riesgo de quedar entrampada en el dinero, destruyendo así el mensaje de Jesús, su propia identidad cristiana. Bueno será que lo recordemos y cambiemos, esa cuaresma.

‒ La segunda tentación es el poder espiritual, saberlo todo, tener todas las respuestas, dominando a los fieles con un tipo de “dictadura espiritual”. Ésta ha sido la tentación de los “milagros”, como si la Iglesia tuviera el monopolio de la sabiduría, en forma un poco máfica: “doctores tiene la Iglesia que os sabrán responder”.

Se trata de por andar por ahí sobrados de razones, dando respuestas de todo, a diestro y siniestro, diciendo a los demás lo que han de hacer… Jesús no quiso eso, ni hizo los milagros “del diablo”, ni intento saber más, ni imponer sus razones a los demás.

‒ La tercera tentación es el poder-poder, sin más: “Todo esto te daré”, los reinos del mundos, las riberas sagradas (como en la novela de Redondo, de ese título). La iglesia ha querido y quiere, en ciertos estamentos, dominar el mundo, como poder supremo, las tres tiaras (sacerdocio, profecía, reino…).

Ciertamente, ella quiere un poder para bien, es evidente, pero en el camino son (somos) muchos los dominados por el ansia de poder, que podemos utilizar la religión como forma de mando: Por el Imperio hacia Dios (por Dios hacia el Imperio). Más claro no se podía decir. Pero ese es el argumento del Diablo, como podrá ver quien siga leyendo.

Estas son las tres tentaciones de la Iglesia, que el evangelio ejemplifica en Jesús,
ellas son la reflexión de la liturgia en este primer domingo de Cuaresma, y así las presento en las reflexiones que sigue (utilizando unas páginas de mi Diccionario de la Biblia (Verbo Divino, Estella 2016).

Las reflexiones que siguen no quieren ser una crítica a la iglesia sin más, sino la expresión más honda de su fe, fundada en Jesús, principio de una renovación esencial, que ha de comenzar ya, de un modo radical, si es que ella (¿nosotros?) cree/creemos en el evangelio. Buen fin de semana.

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Jueves, 30 de marzo

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