El blog de X. Pikaza

Dom 3.4.16 El día de Tomás: Tocar la llaga de Jesús, curar su carne herida

Este segundo domingo de Pascua (ciclo C) se celebra con el evangelio de Juan (Jn 20, 19-30), que tiene dos partes principales:

-- Primera experiencia (20, 19-23): la comunidad reunida (sin Tomás) “ve” a Jesús que le ofrece su paz y le concede la gracia del Espíritu Santo, para perdonar. Éste es el signo supremo de pascua: El perdón de los pecados.

-- Segunda experiencia (20, 24-29): la pascua es memoria y presencia de Jesús crucificado en los crucificados y expulsados de la historia. Sin meter la mano en la herida del Cristo, sin acompañar y ayudar a quienes siguen sufriendo con y como él no existe pascua cristiana.

Estos dos elementos, unidos e inseparable (perdón real, es decir, activo... y solidaridad con los que sufren) no puede hablarse de Jesús, no existe esperanza y comunión cristiana.

Sigue en el texto la primera conclusión del evangelio de Jesús (Jn 20, 30) de la que aquí no trataremos, pero que sirve para ratificar la importancia de los dos gestos anteriores, que definen el dogma de Jesús, sus dos novedades: El evangelio es perdón...y es "comunión" desde la carne, es decir, en solidaridad "carnal" (real) con los heridos de la historia real.

Este evangelio responde a los dos grandes problemas de la primera comunidad cristiana, que son nuestros dos grandes tesoros y problemas, tras dos mil años de historia:

-- Somos cristianos si perdonamos, si ofrecemos el signo real del perdón, en concreto, no en teoría..., pero diciendo al mismo tiempo que hay situaciones de pecado imperdonable: no puede haber perdón mientras no cambiemos (no hay perdón para el tráfico de personas, para la negación de asilo, para las bombas de napaln).

-- No somos cristianos si no descubrimos a Cristo en la carne herida de los expulsados, oprimidos y sufrientes...No somos cristianos si no metemos la mano (si no ayudamos) en las heridas concretas de nuestra historia

El perdón cristiano, la visibilidad de Jesús... Estas siguen siendo nuestras tareas y retos: ¿Cómo expresar el perdón de Jesús, y decir que hay situaciones sin perdón, mientras no nos convirtamos? ¿Cómo tocar a Jesús en su historia concreta... en nuestro crucificados reales?.

Imagen 1: Caravaggio: Tomas "toca" la herida de Jesús
Imagen 2: Niño sirio de 11 años, herido por esquirlas de una bala anti-persona (shrapnel)

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Karl Rahner, hace treinta y dos años (30.3.1984)

30.03.16 | 16:15. Archivado en Dios, Teólogos, Teología, Trinidad, Dios cristiano

Hace treinta y dos años, un día como hoy, entrada la primavera, murió K. Rahner, el que ha sido quizá el mayor de los teólogos cristianos del siglo XX.

Los que hemos estudiado su vida, los que le hemos conocido y querido, recordamos esta fecha, una vez más, manteniendo vivo su recuerdo, su libertad personal, su agudo pensamiento, su amor al hombre, a través de la Iglesia de Cristo.

Su figura está en la tapa de mi Diccionario de Pensadores Cristianos,

-- debajo de Juan de la Cruz, encima de Joseph Ratzinger,

-- a la derecha de Juan Damasceno, a la izquierda de Basilio el Grande ¡buena compañía!

Con este motivo quiero recordar una vez más su figura, tomando las páginas que le dediqué en el Diccionario (740-749). Muchos de nosotros no seríamos lo que somos, ni pensaríamos como pensamos, si no le hubiéramos conocido.

Llevamos 32 años sin él... Pero su vida vive en Dios, y su pensamiento sigue sigue siendo una semilla en nuestra tierra.

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Ante Bruselas y Lahore. Si no cambiáis, todos igualmente pereceréis (Lc 13, 1-3)

Así respondió Jesús ante la masacre causada por el Gobernador Pilato, cuando mató en el templo de Jerusalén a un grupo de presuntos terroristas galileos. Los discípulos le preguntaron quién tenía la culpa, y él respondió:

Cambiad de forma de pensar (mata-noêite), pues de lo contrario
todos igualmente pereceréis (moriréis, os mataréis).

El mundo había entrado en una dinámica de violencia imparable (con emperadores y reyes, sacerdotes y juristas…) y Jesús sabía que no había ya remedio: O cambiamos todos, aprendiendo a vivir de otra manera, o todos moriremos.

Esas palabras nos ayudan a entender los últimos acontecimientos. Estamos consternados ante la masacre de Bruselas (22.3.16) y la de Lahore, la tarde de Pascua (24.3.16), dirigida por unos fanáticos musulmanes, en un caso contra un tipo de Europa, en otro caso contra los cristianos de Pakistán.

En nombre de Dios (del Islam), como Pilato lo había hecho en hombre del Dios de Roma, unos perversos han vuelto a derramar sangre humana, creando el terror, para así extender más terror al servicio de su presunta causa.

Sobre ese tema, siguiendo en la línea de otras postales de este blog, quiero ofrecer unas simples reflexiones, comentando la palabra de Jesús: O cambiamos de mente todo, o de lo contrario todos pereceremos, acabaremos matándonos sin remedio, pues la enfermedad de los “talibanes” es como un cáncer que puede extenderse al mundo entero, comenzando por razones religiosas.

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No todos moriremos, pero todos seremos seremos transformados (=resucitaremos)

Comencé hace ocho días (21.3.16) una pequeña serie sobre la Semana Santa con una reflexión titulada Pascua cristiana: Resurrección de la carne y reencarnación del alma.

Hoy la completo, retomando su motivo básico, con unas palabras sorprendentes de Pablo que termina su argumento de la resurrección de esta manera:

Voy a revelaros un misterio:
No todos moriremos, pero todos seremos seremos transformados:
En un instante, en un abrir y cerrar de ojos...
los muertos resucitarán con un cuerpo incorruptible
y nosotros seremos transformados (resucitaremos...)
(1 Cor 15, 51-53).

El sentido del texto es más complejo, como saben los especialistas, pero puede traducirse así.

-- Pablo cree que la resurrección final de los muertos, ha ya por Jesús... Es decir, en el triunfo definitivo de la Vida (=Resurrección), que es Dios.

-- Pablo piensa que los hombres y mujeres de la generación final (que para él era la suya: "nosotros") no tendrán quizá que morir externamente, pero serán transformados, por la Vida y Resurrección de Dios en Cristo.

De los que han muerto vivimos, por eso debemos agradecerles la vida, venerando su memoria, y de un modo especial damos las gracias a Jesús, que es la primicia y levadura de la Resurrección de Dios.

Porque los muertos se han ido, dejándonos la antorcha de la vida y un camino y camino abierto (¡especialmente Jesús, como digo!), podemos estar nosotros aquí, también por un tiempo, hasta que nos vayamos y seamos de otra forma, porque nuestra existencia es camino.

Por eso, fundándose en la historia de Jesús, que es "el primero de los muertos", dice Pablo que los muertos resucitarán... para añadir que nosotros (muramos o no externamente) seremos todos transformados por la fuerza de la resurrección.

Por eso creemos con Jesús en la resurrección (=transformación), porque Dios no es un Dios de muertos (pura sombra de luna sobre cementerio), sino de Vivos, como él mismo decía, refiriéndose a los patriarcas (cf. Mc 12, 27).

Por eso, creer en la resurrección significa creer que los muertos no han muerto del todo, pues ellos siguen haciendo el camino de Dios con nosotros, hasta alcanzar la plenitud total de la Vida que esperamos, que es el mismo Dios de Cristo. Ellos sustentan la marcha de este mundo, manteniendo viva la misericordia de Dios.

Creer en los muertos significa creer en la vida que es un don de inocencia, una tarea..., un don de Dios, al servicio de todos, y en especial de los más pobres, esperando la llegada de un mundo de justicia.

Por eso, en el fondo del "recuerdo de los muertos" está para nosotros, cristianos, el recuerdo de Jesús: ser como él para resucitar, para que un día la vida sea trasparente (transparentes e iluminados todos en Dios); para que un día la vida sea justicia y misericordia culminada.

En ese contexto, retomando los motivos básicos de san Pablo, en ese capítulo genial de su carta a los Corintios (1 Cor 15), quiero ofrecer una pequeña teología de los muertos..., es decir, de la esperanza de la resurrección, porque todos seremos transformados (es decir, resucitaremos en Cristo).

Imagen 1: Pira funeraria de un barco vikingo
2: Oración en un entierro musulmán
3. Cementerio católico vasco, con motivos tradicionales y cristianos.

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Ha resucitado: Un Pregón de Pascua (27.3.2016)

27.03.16 | 08:00. Archivado en Jesús, Nuevo Testamento, Espiritualidad, Pascua

Ha resucitado Jesús, Feliz pascua a todos, mis amigos, feliz día a todos los cristinos, esperanza de vida para todos los hombres y mujeres de la tierra.

Aneste Khristos, ha resucitado el Cristo Jesús. Ésta es la palabra central de la historia, para todos los cristianos; la palabra que nosotros queremos cantar en gesto alegre.

No es palabra de imposiciòn, no es un norma opresora. Es simple gozo, gozo de vivir, de ser amados por Dios, gozo sin más, para que todos podamos contagiarnos y caminos, dándonos la manos, porque la vida ha triunfado sobre la muerte

Fiel al espíritu de mi blog, quiero felicitar a los amigos y lectores con un pregón de Pascua, , diciendo que ella, la Pascua de Jesús Crucificado es la más honda revelación de Dios para los cristiano , el triunfo amoroso del Crucificado, sin venganza, ni violencia, pero con una fuerza capaz de cambiar la vida de los hombres, las estructuras sociales.

Desde ese fondo quiero ofrecer un pequeño esquema de las “apariciones pascuales”, entendidas como experiencia fuerte de presencia de Dios (revelación de su misterio en nuestra vida) y de transformación social, es decir, de evangelio: Los cojos ven, los ciegos andas, los pobres son evangelizados...

Con deseo a todos los amigos del blog una feliz Pascua 2016. Desde ese fondo quiero comentar un texto clave de Pablo, que será la base de mi pregón de Pascua:
Texto base de Pablo, uno de los primeros cristianos

Porque en primer lugar os he enseñado lo que también yo recibí:
que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;
que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;
que se hizo ver a Pedro, a los Doce, a quinientos hermanos, a Santiago, a todos los apóstoles... y en último lugar a mi(1 Cor 15, 3-5).

(1) Pablo había perseguido a los seguidores de ese Jesús crucificado, pues pensaba que su fracaso y muerte en Cruz iba en contra de las promesas de Israel y de la gloria de los creyentes. Pablo quería destruir esa historia de Jesús, porque en ella se dice que el Cristo de Israel ha muerto, de manera que el Mesías es un Crucificado según Ley (Gal 3, 10-13), alguien que va, por tanto, en contra del triunfo de los propios compañeros "creyentes".

(2) Pero Pablo descubrió un día ante Damasco la verdad más alta de Jesús. Pablo había pensado que la historia de Jesús destruía la identidad israelita. Pero en un momento dado él “le ha visto” y ha descubierto que es Hijo de Dios y que su mensaje pascual (universal) es verdadero. Desde ese fondo entiende la muerte y resurrección de Jesús como centro de la fe cristiana. No todos los grupos cristianos resumirían así el “misterio” de Jesús. Pero es evidente que Pablo quiere ofrecer una visión que pueda ser aceptada por otros:

En el fondo y al final de las experiencias de Pascua de la primera iglesia (que aquí recogeré), debe estar tu experiencia, si eres cristiano.

-- Sólo aquel que ha experimentado en su vida la presencia y Vida del Señor Jesús crucificado puede llamarse y ser cristiano, no por oposición a otros, sino por experiencia y testimonio personal de Jesús.

-- Sólo aquel que expresa y despliega ese testimonio en forma de amor activo (dar de comer, acoger, compartir, acompañar...) expresará con su vida el testimonio pascual, será un verdadero resucitado.

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Sábado Santo: Descendió a los infiernos

26.03.16 | 08:14. Archivado en Jesús, Nuevo Testamento, Pobreza, Sociedad, política, Pascua

Parece un día plano, sin más emoción que la muerte ya pasada, sin liturgia cristiana (hasta la gran vigilia de pascua, esta noche, puesto ya el sol, a la luna llena de la primavera).

Y sin embargo, en este preciso día, la confesión pascual del NT y la liturgia de la Iglesia incluye la certeza de que Jesús fue sepultado y bajó a los infiernos (es decir, al abismo de la muerte, que los antiguos llamaban Hades o Sheol), como indican de formas convergentes la tradición paulina (1 Cor, 15, 4) y los evangelios (cf. Mc 15, 42-47 par).

Pues bien, avanzando en esa línea, el Credo de los apóstoles añade que descendió a los infiernos (en griego: katelthonta eis ta katôtata; en latin: descendit ad inferos), conforme a una palabra clave de la tradición cristiana que dice:

«Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos».

Voy a fijarme hoy en la ante-última frase, una palabra que a veces tendemos a olvidar, como si no formara parte del Credo, nosotros que apenas creemos en “un infierno eterno” (condena total) que vendría de Dios, pero que vamos creando multitud infierno de condena, de exclusión y muerte en ese mismo mundo.

El infierno al que bajó Jesús:

- es, en primer lugar la muerte eterna que tiende a dominarlo todo, la destrucción sin salida, el frío cósmico...
- pero es, en segundo lugar, la muerte histórico que tiende a dominarlo todo, la muerte que viene del pecado, de la injusticia, de la indiferencia, de la prepotencia y violencia de algunos (de muchos)
- esa muerte aparece más clara en las tierras dominadas por ISIS o por los traficantes de la vida, pero también en Lesbos y Eidumene..., en los hambrientos, refugiados, trabajadores del hambre..
- esa muerte está en la gran política de Europa o de la Gran América, de aquellos poderes que no acogen, sino que expulsan de su tierra a los emigrantes del miedo, del hambre...
- es la muerte fabricantes de armas, de los violadores y asesinos...La muerte de las cárceles, de las casas sin pan, de los caminos sin salida, de los hospitales...


El infierno está en todos los lugares donde tiende a dominar el odio y la prepotencia... el desinterés, la envidia... Pues bien, en ese contexto debemos añadir:

sin la bajada de Cristo a los infiernos de la historia humana no existe redención cristiana, no se puede hablar de muerte verdadera, ni de auténtica pascua; si no ayudamos a los condenados al infierno de nuestro mundo no podremos entender al Cristo.

A lo largo de toda su vida, y de un modo especial a través de su muerte en Cruz (con los expulsados y condenados de la humanidad), Jesús “descendió a los infiernos”. Al proclamar esa palabra, el credo venerable de la Iglesia expresa un misterio de muerte (de encarnación en la miseria y sufrimiento de los hombres) y de victoria sobre la muerte, que pertenece a la experiencia más honda del evangelio (Imagen: Icono de Jesús que baja con su cruz al "infierno" de Adán, para liberar a los cautivos de la opresión y de la muerte).

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Viernes Santo. Quiero ayudarte, Dios mío, para que no me abandones

25.03.16 | 11:30. Archivado en Dios, Santos, Nuevo Testamento, Amor, Pascua

Una estación del Via-Crucis de este Viernes Santo presenta a Simón de Cirene ayudando a Dios a llevar la cruz de Jesús hasta el Calvario (Mc 15, 20-21). También nosotros podemos ayudar a Dios, para que él puede llevar así su Gran Cruz de Viernes Santo, como pidió y dijo de forma emocionada Etty Hillesum, amiga de Jesús, gran creyente, en su Calvario de Auschwitz.

Jesús de Nazaret gritó a su Dios, como creyente judío y mesías de los hombres: Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado? (Mc 15, 34). Así había orado el Salmista (Sal 22, 2). Así han seguido orando los judíos de Auschwitz, los sirios de Lesbos o Igoumene, a las puertas de Europa, los belgas de la estación de Bruselas.

Éste es el grito del Viernes Santo, cuando el mismo sol se oscurece y la tierra choca, tiembla y se parte ante el dolor de Dios en la vida y muerte (sobre todo, en la muerte injusta) de los hombres, a lo largo y a lo ancho de la geografía humana, que no es solo Bruselas, sino Afganistán, Irak y Siria, con el mundo entero.

El mundo entero grita, con gemidos inefables, la entera creación, como sabía y dijo San Pablo en Rom 8, pidiendo la “filiación”: Que podamos ser y seamos todos hijos de Dios. En ese dolor de parto de Dios vivimos, aguardando la reconciliación completa.

La mejor palabra que encuentro este Viernes Santo, con el Evangelio de la Pasión de Marcos y Mateo…, es la E. Hillesum, judía mesiánica, fascinada por Jesús, cuando la llevaban a la cruz de la cámara de gas en el campo de concentración de Auschwitz, aquellos que querían construir una Europa sin Dios, es decir, sin judíos, gitanos, ni razas inferiores... (1943).

‒ Etty, esta nueva Ester bíblica, no se atrevió a decirle a Dios, como Jesús: Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?, quizá porque se sintió demasiado pequeña para eso.

‒ Pero le dijo unas palabras muy cercanas de emoción de Viernes Santo, ante la muerte, en un mundo convertido en campo de concentración y cámara de gas, por obra de los “sabios” nazis: Quiero ayudarte, Dios mío, para que no me (nos) abandones.

Ésta es, quizá, la más honda interpretación del Viernes Santo que conozco, la oración más honda de los últimos decenios. Ahí la dejo, comentada en dos partes:
-- Una sobre la Cruz de Dios, del Dios de Jesús, que es Viernes Santo
-- Otra sobre la misma Etty Hillesum, a quien recuerdo esta mañana de Via-Crucis, como judía amiga de Jesús.

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Jueves Santo: Memoria de Jesús, amor concreto (lavar los pies, dar de comer...)


Jueves Santo es el día de la Memoria de Dios, que se ha hecho presente en Jesús, aquel que habiendo amado a los suyos les amó hasta el extremo, es decir, hasta el fin, como dice Jn 13, 1. Así lo recoge la liturgia de este día, centrada en tres signos:

Primera memoria: Lavatorio de pies, servir a los demás. No es sólo acogerles en casa y enseñarles (en la línea de la tercera obra de misericordia de Mt 25, 31-36: acoger al extranjero, vestir al desnudo), sino también servirles, para que así puedan estar limpios, con vestido digno, esto es, con dignidad. Cuando estos días nos llegan las imágenes de las mil pateras perdidas en los mares, con el barrizal de Idoumene, recordamos lo que significa acoger, lavar los pies, la memoria de Jesús…

Segunda memoria: Cena fraterna… Esto es mi Cuerpo… Lavados los pies, acogidos en casa, los hermanos pueden comer… como hace Jesús con sus amigos, abriendo una mesa que empieza siendo de Doce, porque doce son todo el mundo, todas las tribus de Israel y de la tierra. Este día recordamos algo muy especial: La comida ha de ser de pan y vino, es decir, de alimentos materiales…(conforme a las dos primeras obras de misericordia de Mt 25, 31-46: Dar de comer, dar de beber…).Pero Jesús añade algo todavía más especial, que tendemos a olvidar: Sólo podemos dar de comer dando algo que es nuestro, nuestro propio cuerpo, nuestra propia vida. No podemos cenar Jesús, con Jesús, como Jesús si no convertimos nuestro cuerpo y nuestra sangre en comida para los demás.

Tercera memoria: Haced esto en memoria de mí, los hombres y mujeres del recuerdo… Es decir, lavaos los pies, acoger a los demás, dar de comer. Conforme a la tradición de la Iglesia, instituyendo la acogida (lavatorio de pies) y la comida fraterna (dar de comer, el propio cuerpo), Jesús instituyó la nueva gran función cristiana: Los hombres y mujeres de la memoria…, aquellos que mantienen vivo, de un modo especial, el recuerdo y la tarea de Jesús.

Esos hombres y mujeres de la memoria son en un sentido los presbíteros y obispos, pero lo son, de un modo aún más directo todos aquellos que acogen y visten, que lavan, cuidan y alimentan a los demás, realizando así la tarea de Dios sobre la tierra. Así lo indicaré brevemente este Jueves, gran día del recuerdo de Cristo:

1. Esa memoria de Jesús la mantiene en un plano la iglesia ministerial llamada “jerárquica”, los obispos y presbíteros, aquellos que hoy presiden de un modo especial la Eucaristía del Amor Fraterno, en los cuatro extremos de la Iglesia. Hombres de memoria son, se les tiende a llamar sacerdotes, gran función siguen teniendo, gran tarea, abierta al lavatorio de pies, a la acogida y comida fraterna… Por ellos empezamos rogando este día.

2. Esa memoria de Jesús la cultivan también los hombres y mujeres de la interioridad, de la contemplación profunda de Jesús, misterio de Dios… No hace falta que sean contemplativos “oficiales” (monjes, monjas…), aunque es bueno que algunos lo sean… Todos hemos de ser hoy contemplativos, para descubrir por dentro y cultivar el gran misterio de la vida que es don, que es regalo, que es presencia. Memoria de Dios somos en Cristo, memoria compartida, es bueno que lo separamos y lo cultivemos, en un mundo que corre el riesgo de convertirlo todo en puro espectáculo externo. Por estos hombres y mujeres de memoria seguimos hoy rogando.

3. La memoria de Jesús la imprimen en sus manos y en su espalda, de un modo muy concreto, los “costaleros”, aquellos que llevan las imágenes del Cristo por las calles de mil ciudades del mundo, especialmente en lugares como España…Esos costaleros llevan hoy la imagen de Jesús, pero no pueden olvidar que la verdad de Jesús no está en su imagen, sino en su verdad: es decir, en los pobres y excluidos de la vida, los hambrientos y enfermos, los extranjeros y desnudos.

4. Pero hoy recordamos, de un modo aún más concreto y universal, a los verdaderos costaleros de Dios, hombres y mujeres de la memoria de Jesús, los que siguen haciendo de un modo directo lo que él hizo; éstos son los hombres y mujeres de la caridad, aquellos que abren cauces y caminos de servicio mutuo, dar de comer, dar de beber, acoger, vestir… en nombre de Jesús, el nombre de la humanidad. Así lo seguiré indicando de un modo más concreto en las reflexiones que siguen.

La primera imagen (con la última) ofrece un detalle y la visión de conjunto del Gran Mosaíco de Mahourrek, que presidía nuestro comedor conventual de Poio, Pontevedra, donde he comido y conversado largos años.

Las otras imágenes recogen el recuerdo de esa reunión de algunos voluntarios de la memoria de Jesús reunidos en pasado 16, en torno al tema central del Jueves Santo, que es compromiso de la Memoria de Jesús, es decir, de las obras de misericordia, que definan la vida y tarea su Iglesia en el mundo.

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Miércoles Santo, Mujer que ungió a Jesús: Para memoria de ella.

22.03.16 | 22:00. Archivado en Jesús, Nuevo Testamento, Amor, Pascua

Entre los personajes de la pasión destaca la mujer del vaso de alabastro, la que ungió a Jesús.

Ella es la única que le entiende y acompaña en el último camino, hasta que aparezcan las otras mujeres de la Cruz y de la tumba vacía (Mc 15, 40-41. 47; 16, 1-8).

Ella no es sólo la amiga, la auténtica discípula, sino también la maestra de Jesús, aquella que en el momento más alto y peligroso le asiste y le guía, le anima y le muestra el camino.

Todos los demás discuten de dinero, se ocupan de cuestiones monetarias, quién manda, cómo se puede triunfar... Todo conciben su vida en forma de comercio (¡incluso la ayuda a los pobres!). Esta mujer, en cambio, sabe y quiere mirar más alto, y así descubre la suprema tarea de la vida, confirma a Jesús, le unge como verdadero rey, de tal forma que aparece como primera "sacerdote" de la Iglesia.

Ella, una mujer innominada pero llena de vida, acompaña a Jesús, maestro y amigo y le conduce, con su gesto y su perfume, hasta la puertas del amor supremo con el don de su vida, el Miércoles Santo, víspera y anticipo del Jueve, día en que Dios, por medio ella, ilumina finalmente el destino de Jesús.

Ésta es la Mujer del Miércoles, signo y modelo de la primera Eucaristía, es decir, del primer gran recuerdo cristiano. Por eso, Jesús dice: En todas partes donde se proclame el evangelio se anunciará lo que ha hecho, para memoria de ella...).

Mañana, jueves, será el día de la eucaristía de Jesús (¡haced esto en memoria mía!), con el amor fraterno, con el descubrimiento del verdadero ministerio... Pero ese Jueves Santo sería imposible sin este Miércoles de la Unción, en la casa de Simón Leproso, en la patria nueva de Jesús, que es Betania..

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Pascua cristiana: Resurrección de la carne y reencarnación del alma.

21.03.16 | 06:29. Archivado en mujer, hombre, religión-religiones, dioses-diosas, Amor, Pascua

En esta semana pascual nos preparamos para celebrar la resurrección de Jesús, la gran fiesta cristiana, el principio de identidad del Evangelio.

Todo se dirige hacia esa fiesta, todo se condensa en ella: Somos cristianos aquellos que creemos que Dios ha resucitado a Jesús, y que nosotros seremos resucitados con él, cada uno de nosotros, con nuestra propia "carne", es decir, con nuestra propia identidad histórica y personal

Pues bien, frente a la resurrección de la carne (es decir de los muertos), aunque no en contra de ella (al menos en sentido radical) se eleve la experiencia y dogma de la reencarnación de las almas, que de un modo u otro está en el fondo de las religiones de oriente (hinduísmo, budismo). Por eso es bueno marcar sus diferencias.

La doctrina de la reencarnación no forma parte de los novísimos cristianos, que constan de cuatro acontecimientos o estados: muerte, juicio, infierno y gloria (con el purgatorio) ... La doctrina de la reencarnación no cree en el fondo en el valor de la historia (es una especie de gran sueño), ni en la identidad de cada persona.

En contra de eso, la religión bíblica (y en especial el cristianismo) cree en el valor de la historia humana (de la carne) y en la identidad de cada individuo, de cada persona.

La religión bíblica no defiende ni expone una teoría de la reencarnación de las almas; pero sólo conociendo el sentido de la reencarnación puede entenderse la novedad bíblica de la resurrección y del cielo cristiano, dentro de una visión general de la historia y del futuro, del Reino de Dios, que no es mera supervivencia humana.

Son millones los hombres y mujeres que creen, de alguna manera, en las reencarnaciones. Por eso quiero presentarlas aquí, desde la perspectiva del estudio de las religiones y desde la experiencia humana de la vida que rueda y rueda (en manos del amor de Dios, según los cristianos). Quiero hablar aquí de las reencarnaciones, para entender mejor la novedad de la pascua cristiana, que se funda en la resurrección de Jesús crucificado, y no en una visión de la inmortalidad de las almas.

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20.3.16.Domingo de Ramos o del Asno: Tomar la ciudad, superar el poder

Ramos. Ciclo C. Texto de la Pasión: Lc. 22, 14 --23, 56. Será bueno leer el texto entero, con reposo, el mejor texto posible para este comienzo de la Semana Santa. Pero si alguien quiere entrar de un modo más razonado en los motivos y consecuencias de la subida de Jesús a Jerusalén puede leer lo que le ofrezco (Texto tomado básicamente de Historia de Jesús, VD, Estella 2012).

La entrada de Jesús en la ciudad fue un signo de política social, de plenitud humana, revelación de Dios:

Entró en la ciudad como pretendiente mesiánico, en la línea de David. Muchos se habían preguntado si era el Rey esperado, y Pedro lo había declarado abiertamente, llamándole Cristo (Mc 8, 29); pero Jesús le respondió pidiéndole silencio.

Pues bien, ahora, Jesús rompe ese silencio, y entra en la ciudad (Jerusalén) de manera clamorosa, como Mesías lleno de Autoridad, pero lo hace de pacífica, sin armas ni soldados, anunciando el Reino de Dios para y desde los más pobres (cf. Mc 11, 1-10).

De esa forma toma la ciudad, pero sin tomar el poder... Toma la ciudad, renunciando a todo poder sobre ella, a todo dominio, a todo imperio... Toma la ciudad sobre un asno, entre signo de naturaleza y de concordia (palmas, ramos, cantos de alegría).

Entró como Dios en Persona..., es decir, como plena humanidad. Sobre un asno que es signo de concordia, sin espadas, sin caballos, con cantos de paz.

Desde aquel día (Domingo de Ramos, Domingo del Asno) sabemos que Dios mismo habita en nuestra historia, como autoridad provocativo de amor, para superar todos los imperios sociales y religiosos que dominan a los hombres con violencia para esclavizarles.

Entró en la ciudad para que surja al fin el hombre en Dios, Dios en los hombres, los hombres todoshermanos.

Entró para que entremos nosotros, buscando y tomando la nueva ciudad, hecha de paz y de concordia... rompiendo para ello todos los impedimentos religiosos y sociales, políticos, económicos y personales que lo impiden.


Hoy es nuestro domingo de Ramos.... Ramos 2016. Feliz Semana Santa para todos.

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San José, gran patrono

San Jose ha sido y sigue siendo en la Iglesia , un gran patrono. Así le recordamos como:

-- Patrono de padres, físicos o adoptivos, de aquellos que saben que la vida es para darla en amor, y para acompañar y guiar el hijo (ver cuadro del Greco, con Toledo al fondo) Felicidades

-- Patrono de maridos respetuosos, que se fían de sus mujeres, que aceptan el misterio de Dios en ellas, que las aman y comparten la vida con ellas... Felicidades.

-- Patrono de trabajadores artesanos, sin tierra propia: Así aparece el 1 Mayo, un Día llamado de José Operario, así en la Biblia como obrero

-- Patrono de novios…. de todos aquellos que buscan mujer buena y que por eso le florece la Vara del amor (ver imagen 2, según tradición oriental, de las Hermanas de Belén)

-- Patrono de las monjas a las que protege, hombre de la casa que ellas necesitan (así le vio Santa Teresa)

-- Patrono de la Buena Muerte: así le han visto y rezado nuestro abuelos, porque murió, en manos de Jesús y de María y protege en la muerte a los que le invocan

-- Patrono de niños sin padre, pues lo fue del Hijo de Dios, que nació sin protección el mundo... como los niños perdidos y abandonados (recogió al hijo de Dios, recogiendo y reconociendo como suyo al hijo de María)

-- Patrono de la Iglesia, familia de Jesús, que él ha de proteger, como protegió a Jesús (como declaró el Papa León XIII)

-- Patrono de “seminaristas”: jóvenes que se preparan para hacer un oficio también vinculado a Jesús…, en clave de familia o celibato, siempre a ras de tierra, como José.

-- Patrono de emigrantes y forasteros... Así aparece buscando refugio en Egipto, burlando para ello a la policía de Herodes y a las autoridades del nuevo país (que parecen mejores que la de Europa hoy en día, que no dejan pasan a José con su muer y su hijo...)

-- Patrono de viudos, pues una tradición (apócrifa) dice que era viudo y que acogió a María abandonada, con su Niño, Hijo de Dios...

Se podrían añadir otros patronazgos, pero voy a limitarme al Nuevo Testamento sabe que es "padre" personal de Jesús (cf. Mt 1-2; Lc 2,1, 26–2, 52; Jn 1, 45; 6, 42) y como fiel ejecutor de la obra de Dios. La tradición católica ha destacado su importancia como “padre humano” (no simplemente biológico) del Hijo de Dios, vinculándole de un modo especial a María, su esposa.

Basta lo dicho... este día de San José. Pueden quedarse aquí todos los que quieran detenerse este día de José en algunos signos de su figura y recuerdo en
la Iglesia, con las dos figuras que presento...

Las reflexiones que siguen recogen una meditación básica sobre el sentido bíblico de Jesús, desde la perspectiva de los evangelios de Lucas y, sobre todo, de Mateo. El texto está tomado básicamente de Historia de Jesús, Verbo Divino, Estella 2013). Buen día de san José a todos.

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Virgilio Elizondo (1935-2015), una herida de muerte

17.03.16 | 17:22. Archivado en Teólogos, Teología, Amigos, la voz de los, América Hispana

Toda la prensa de esta triste mañana (17.3.16) ha resaltado la noticia:

No pudiendo resistir a la presión mediática, acusado de delitos que él negaba haber cometido, el pasado lunes (14.3.16), parece que Virgilio Elizondo ha preferido arrancarse la vida en este mundo, en el que algunos le estaban juzgando, para ser recibido y amado en el tribunal del Dios de Jesús, en quien siempre había confiado, con sus posibles debilidades y pecados.

Con ocasión de mis trabajos de teología hispana y de la preparación del Diccionario de Pensadores Cristianos, había tenido algo de contacto con él. Ha sido una vez señera del pensamiento y de la vida católica hispana en Texas y en todo América Latina, tanto en castellano, como en Inglés.

No puedo ni quiero entrar en las razones más concreta de su muerte (ni de la notica de su muerte), aunque en el corazón tengo el convencimiento de que era inocente ante Dios y ante los hombres. Sea como fuere, le recuerdo como un gran creyente, un luchador al servicio de la grandes minorías despreciadas de América, dentro de un sistema social y judicial cuya justicia me cuesta entender.

Virgilio, estás en manos de Dios. Sabes que no has ido solo, muchos hemos estado y estamos contigo. Pero mucho más que nosotros te quiere el buen Dios en cuyas manos has puesto tu vida. Te queremos, Virgilio, por todo lo que has hecho a favor de una teología y de una vida más justa, más humana, más universal, con lugar de acogica, amor y diálogo para todos.

Sigue la nota que publiqué hace cuatro años en mi Diccionario de Pensadores Cristianos, Verbo Divino, Estella 2012, con dos reflexiones de un libro de D. G. Groody, Globalización, espiritualídad y justicia. Navegando por la ruta de la paz Verbo. Divino, Estella 2009, que he tenido el honor de conocer, seguir y traducir.

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Las seis obras de misericordia: un programa de justicia

Según Mt 25, 31-46, de donde se toman, no hay siete sino seis obras de misericordia. La séptima (enterrar a los muertos) se ha añadido más tarde y se sitúa en otro registro social y religioso.

Esas seis obras forman el compendio del mensaje religioso del evangelio, y así aparecen como obras “de gracia”, gratuidad; pero, al mismo tiempo son, desde una perspectiva actual, seis obras de justicia social, en la línea de lo que hoy llamamos los derechos del hombre (derecho a la comida, a la bebida, a la acogida...

El texto las presenta como obras de justicia (pues dice que quienes las cumplen son justos); de manera que donde ellas no se cumplen, desde la perspectiva actual de un estado social de derecho, estrictamente hablando, no existe justicia.

Por eso, esas obras (garantizar comida para todos, ofrecer acogida a los extranjeros, promover la sanidad pública, mejorar el estado de las cárceles…) aparecen hoy como obras de justicia estricta (y así están siendo estudiadas, y en parte vulneradas por los Estados que forman la Comunidad Europea).

La justicia moderna (formulada en los derechos fundamentales del hombre) supone que esas obras están incluidas dentro de los derechos humanos, pues la misma justicia social obliga a dar de comer y beber a los necesitados, a ofrecer protección y acogida a los excluidos sociales, a cuidad a enfermos y encarcelados.

Sería bueno precisar el aspecto “espiritual” y jurídico de estas obras… que ahora, en principio, aparecen más como ideales fundamentales que como preceptos exigibles jurídicamente.

Gran parte de la discusión jurídica y política de la actualidad se sitúa en torno a estas obras ¿Se pueden exigir? ¿Qué partido político garantiza mejor su cumplimiento?

Aquí me limito a presentar su sentido básico, ofreciendo un resumen de lo que expongo en el libro de Entrañable Dios, donde expongo esas obras de un modo más extenso.

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De la misericordia a la justicia... Y de la justicia a la misericordia.

Vuelvo al tema de la Iglesia de San Antón, en Madrid, donde mañana (16.3.16) presento el tema de la justicia y la misericordia, que desarrollaré en la línea de las reflexiones que he venido presentando los días anteriores. Con su agudeza acostumbrada, el prof. Fernando me ha respondido diciendo cosas sabias y pertinentes, pero que no van el la línea de lo que he querido decir (aunque quizá no he logrado decirlo bien). Por eso, quiero repetir mi argumento.

‒ En línea básica, (tal como se ha desarrollado en occidente, a partir de los griegos y romanos) la justicia es una virtud “cardinal”, que va unida a la prudencia, fortaleza y templanza… Es, según eso, una virtud “racional”, que quiere regular la vida social de los hombres.

‒ La misericordia, en cambio, tal como aparece formulada en Ex 34, 5-6… y en los textos fundacionales de la Biblia Judía y del Nuevo Testamento, es una virtud “religiosa”, que va en la línea de las llamadas “virtudes teologales” (fe esperanza y caridad).

Justicia y misericordia son como dos árboles primigenios, muy relacionados entre sí... pero de tal forma que ninguno de ellos puede “absorber” al otro, en la línea de la palabra de Jesús en Mc 12, 28-34, donde dice que hay dos “principio” (dos mandamientos), que van unidos, pero que son distintos: uno es amar a Dios (religión), el otro es amar/respetar al prójimo (ética).

‒ Cada uno de los “árboles” influye en el otro, como han puesto de relieve, un judío (E. LEVINAS) y un pensador de origen cristiano (J. Habermas).

- El principio misericordia mantiene abierto el tema de la justicia (ética) para que no se cierre en sí mismo… y se convierta en injusticia.
- Por su parte, el principio justicia mantiene hace que la misericordia no se pierda en un voluntarismo espiritualista o intimista, sino que se exprese y actúe de un modo realista, conforme a lo posible (sin perder su horizonte utópico).

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España ¿Estado de Derecho?

Conforme a la visión de la Biblia, en su forma actual, dentro de unas estructuras económicas neo-liberales, debemos afirmar que España (y con España gran parte de occidente) no es un Estado de Derecho, porque (como he destacado ayer) quien no cumple las obras de misericordia (formuladas por ejemplo en Mt 25, 31-46) no es Justo.

Se dice que España (por poner un ejemplo de Estado llamado democrático) es un Estado de Derecho, pues se regula según su Derecho y cumple por tanto la Justicia. Debo confesar que esa afirmación tiene parte de parte de verdad, pero me produce una inmensa resistencia, porque, según Mt 25, 36, la verdadera justicia se identifica con el cumplimiento personal y social de estas seis obras que tradicionalmente se llaman obras de misericordia. Por eso, según el evangelio, quien no las cumple no es justo, y el Estado que no garantiza su cumplimiento no es Estado de Derecho.

Estas obras que el Jesús de Mateo recoge de la tradición bíblica responden a seis necesidades importantes del mundo antiguo, y siguen siendo igualmente en el mundo moderno.

-- Conforme a una visión antigua (de tipo helenista-romano), el cumplimiento de estas obras no puede imponerse (exigirse) por ley, pues ellas iban más allá de lo que pide la justicia.

-- Y, sin embargo, dentro de una tradición occidental de fondo cristiano, en la línea de un Estado asistencial (Estado de bienestar), el cumplimiento de esas obras forma parte de los deberes de justicia, en la línea de los derechos humanos, de manera que el mismo Estado se compromete a cumplirlas, por justicia.

(Para una discusión del tema, cf. motivos básicos de la Conferencia del próximo día 16, en la Iglesia de San Antón, Madrid, conforme a la postal de ayer)

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Misericordia y Justicia (San Antón, Madrid)

De la importancia y relación entre esas dos “virtudes” tratará la mesa redonda y conferencia, que tendrá lugar el próximo 16, en un lugar emblemático de Madrid, como es la Parroquia de San Antón, dirigida por el P. Ángel en la calle Hortaleza, como puede verse por la invitación que adjunto.

No hará falta resaltar la figura y obra del P. Ángel, Presidente de los Mensajeros de la Paz, hombre emblemático, signo visible de la Iglesia no sólo en Madrid, sino en muchos lugares del mundo donde se extiende y realiza su obra. Será un honor contar con su presencia, su magisterio y su testimonio.

En segundo lugar interviene el P. Antonio D. Freijo, de la O. de la Merced, director de la Asociación Karibu, de los amigos del pueblo africano, otro hombre carismático, conocido en Madrid y en todo España por su labor carismática (de justicia y de misericordia) al servicio de los africanos que han querido venir y vienen a España, donde en su mayoría tienen muchas dificultades para encontrar un lugar, una justicia, un trabajo.

Finalmente, intervengo yo mismo, en mi nombre y en nombre de J. A. Pagola, que no podrá asistir, pues somos los autores del libro Entrañable Dios. Las obras de misericordia. No presentaré el libro, pues está a disposición del público y podrá leerlo quien lo quiera. Haré algo más simple y más profundo: Compararé el sentido, las diferencias y las implicaciones que existen entre misericordia y justicia, desde una perspectiva social, jurídica y religiosa en la línea de las reflexiones que iré presentando.

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Respuesta a H. Küng: Quien sea infalible en clave de poder se equivoca siempre

Hans Küng, el último de los teólogos vivos del Concilio Vaticano II, que cumple ahora 88 años, ha pedido al Papa Francisco que revise el tema de la infalibilidad papal, no que lo niegue, sin más, sino que lo revise, estudiando a fondo su sentido y sus implicaciones, no sólo para el mejor conocimiento de la Iglesia Católica, sino para que pueda retomarse el diálogo ecuménico, entre las iglesias cristianas y las diversas religiones, que elevan también grandes pretensiones de verdad.

Hans Küng publicó el año 1970 un libro titulado 'Infalible?, una pregunta' y el papa Juan Pablo II le retiró después (año 1979) la licencia eclesiástica para enseñar como teólogo católico, una licencia que no le ha sido concedida de nuevo hasta el momento actual, aunque son muchos los teólogos y pensadores cristianos que se lo han pedido al Papa Francisco.

En este momento, la prensa de diversos países ha publicado una carta del mismo Hans Küng, en la que le pide al Papa que revise el caso de la infalibilidad, para bien de la Iglesia, en línea de evangelio y de renovación cristiana:

Seguramente comprenderá que, llegado al final de mis días y movido por una profunda simpatía hacia usted, quiera, ahora que todavía estoy a tiempo, hacerle llegar mi ruego de que se proceda a una discusión libre y seria sobre la infalibilidad

Cf. http://elpais.com/elpais/2016/02/26/opinion/1456503103_530587.html
http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2016/03/09/hans-kung

Somos muchos los que venimos pensando desde hace algún tiempo sobre el tema, y en esa línea quiero y pudo ofrecer yo también mi reflexión.

Como verá quien siga leyendo, no niego la infalibilidad, pero la interpreto en una línea evangélica y eclesial, algo distinta de la que propone H. Küng, aunque no contraria a ella.

Pienso que la infalibilidad del Papa (es decir, de la Iglesia o, mejor dicho, del Evangelio) es importante y debe entenderse y revisarse en línea cristiana, desde el don de Dios, desde la salvación de los más pobres, en línea de gratuidad y diálogo, no de poder del Papa como persona y ni de la Iglesia como institución.

Así lo hago, ofreciendo aquí un pequeño homenaje a H. Küng, a quien conocí hace tiempo y a quien sigo estimando siempre, por su fecundo pensamiento y su honda libertad cristiana. Juzgará el lector la posible pertinencia de mi respuesta.

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Dom 13.3.16. Jesús y la adúltera , un riesgo llamado mujer

10.03.16 | 16:05. Archivado en Jesús, Nuevo Testamento, Domingo, dia de la Palabra, Amor

Domingo 5 de Cuaresma. Ciclo C. Jn 8, 1-11 y Dan 13. El este evangelio expone un tema inquietante, que puede y debe entenderse no sólo a partir de Dan 13 (el texto base el Antiguo Testamento), sino desde la actitud de Jesús y desde la situación de la mujer en el momento actual.

‒ Antiguo Testamento, línea de “ley”. Susana es inocente y el sabio Daniel la salva, condenando a muerte a sus acusadores que son los adúlteros, los malos jueces, de manera que se cumple así la Ley: Las mujeres buenas son hornadas, las adúlteras deben ser condenada. Pero mil y mil veces no se cumple esta historia, y las mujeres inocentes son objeto de trata y persecución injusta, sometidas bajo el poder de unos hombres violentos.
‒ Ejemplo de Jesús. Por el contrario, la adúltera de Jn 8 es culpable, según ley, y, sin embargo, Jesús no la condena, por razones irá viendo el evangelio… Ciertamente, en un sentido, ella es culpable… Pero en otro más profundo con más culpables todavía sus jueces, representantes de una sociedad que oprime y explora a las mujeres.

‒ Situación actual… Este relato de la adúltera (con el antecedente de Susana, la mujer de Dan 13) nos pone en el centro de una sociedad (y de una Iglesia) inquietante, que ha seguido y sigue manejando a las mujeres, como si ellas fueran culpables de un pecado especial. Seguimos en un mundo que margina a las mujeres, en muchos lugares, en muchas situaciones, acusándolas luego de “adúlteras”, peligrosas para los buenos varones.

El problema no está sólo en ciertos lugares del integrismo musulmán… El pecado es nuestro también, del primer mundo… Un problema inquietante. Lea quien tenga tiempo y quiera penetrar en unos de los pasajes más significativos de la Escritura cristiana. Buen domingo a todos.

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Helder Cámara: Don y profecía (M. R. Losada)

Helder Camara (1909-1999), profeta y obispo de Brasil, comprometido al servició de la evangelización y de la justicia, quizá la voz más fuerte de la Iglesia Católica del siglo XX, al servicio de los pobres y de los derechos del Tercer Mundo.

Fue obispo auxiliar de Río de Janeiro (1952) y presidente de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil. Desde 1964 arzobispo Olinda y Recife, donde ha realizado una intensa labor a favor de los más pobres, hasta su jubilación y su muerte.

Ha sido y sigue siendo uno de los mayores símbolos de compromiso social y de fidelidad evangélica de la Iglesia de Brasil y de América Latina, en línea de práctica, más que de teoría. Pero él ha escrito también obras muy significativas, traducidas al castellano, como:

Mil razones para vivir (Madrid 1985);
Para llegar a tiempo (Salamanca 1970);
La revolución de los no-violentos Una iniciativa (San Sebastián 1972);
Las Conversiones de un obispo (Santander 1980);
Espiral de violencia (Salamanca 1978);
Cristianismo, socialismo, capitalismo (Salamanca 1979);
El desierto es fértil (Salamanca 1986);
El Evangelio con Dom Helder (Santander 1987).

La voz de Don Helder os hoy más importante que el año en que murió, pues los tiempos se han oscurecido, han crecido las sombres, el riesgo de muerte es más grande. Por eso debemos recordale.

Ha pasado el tiempo, pero no su profecía, retomada en parte por el Papa Francisco, discípulo de Helder

Así quiero retomar hoy su figura, para impulsar su movimiento por la paz y la justicia, con un trabajo de M. R. Losada, tomado de la revista Cultura para la Esperanza (Acción Cultural Cristiana), de 1999, el año en que murió Don Helder, cuya portada reproduzco en los dos últimas imágenes.


La primera imagen es D. Helder, inolvidable.

La segunda está tomada en el Patio de Grados de la Universidad Pontificia de Salamanca (otoño 2015), donde aparece un servidor, ante el víctor de su doctorado (1970),con amigos entrañables y colegas, también escritos en el muro, al estilo salmantino: E. Tourón, P. Maymi, A. Ródenas, Adolfo González...

Al otro lado está M. Rodríguez Losada, psicoterapeuta y pensador, analista de las estructuras... gallego de origen, brasileño de corazón, amigo entrañable,autor del trabajo que sigue (¡gracias Manolo).

En el centro esta Joana, su esposa, también psicoanalista, experta en temas de vida cristiana y religiosa, una de las personas que mejor conoció a D. Helder, con quien colaboró durante años, en servicios pastorales y sociales (obrigado,Joana). Todo lo que sigue es tuyo, Manolo

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Misericordia y conflicto de religiones (Pino de Tormes)

Como todos los años por estas fechas, las comunidades cristianas de la margen izquierda del Tormes, de la zona oeste de Salamanca (Barrio Buenos Aires, Pino de Tormes y Florida de Liébana), dirigidas por Emiliano Tapia, de quien mis lectores han oído hablar sin duda, me invitan a dirigir una reflexión sobre algún tema de actualidad cuaresmal, como preparación de Pascua.

Como podrán ver los lectores, por el espléndido cartel preparado por Maximino Cerezo, partiendo de uno de sus famosos cuadros, este año toca el tema “En nombre de la misericordia”. Mi intervención, que será mañana (9.3.16) lleva el título de Misericordia y conflicto de religiones en el difícil mundo de hoy.

He escrito sobre el tema en diversos libros, especialmente Entrañable Dios (Estella 2016) y Palabras de Amor (Bilbao 2006), de los que extraigo los temas básicos de la reflexión que ofreceré mañana.

Como se trata de un diálogo más que de una conferencia magistral, no ofrezco aquí el tema ya compuesto, sino algunos materiales que, sin duda, ayudarán a reflexionar a más de un lector.

Buen día a mis amigos. Todo lo que sigue es sobre misericordia y conflicto de religiones, un tema de gran actualidad, que expondré mañana en Pino de Tormes. Evidentemente, quien quiera y pueda ir está invitado, para compartir, aportar, precisar el tema, con Emiliano como moderador.

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07.03.16 | 10:26. Archivado en América Hispana


Acoger al Pródigo, buscar a la Extraviada (¿y luego qué?)

Comenté el domingo la parábola del Hijo Pródigo, un prodigio de ternura, acogida y rehabilitación: El Padre espera paciente, recibe amoroso al perdido y le ofrece de nuevo la casa, a pesar de la resistencia del hermano mayor (Lc 15, 11-21).

Pero hay en Lucas 15 (junto a la parábola del hijo pródigo y de la dracma perdida, que la mujer busca en toda la casa: 15, 8-10) otra, que encontramos también en Mateo y que es quizá más incisiva:

La parábola de la Oveja Perdida (Lc 15, 1-7), a la que el pastor no se limita a espera en casa, para recibirla con fiesta, sino que va en su búsqueda, por montes, peñas y fragas, hasta que la encuentra.

En la versión de Lucas, la oveja de esta parábola se ha perdido quizá por ingenuidad o mala suerte, incluso por debilidad: No ha sabido seguir al rebaño, se ha enredado entre zarzas, sin quererlo…

Pero en la versión de Mateo ella se ha ido y perdido (se ha extraviado) porque así lo ha decidido, porque es "mala", si vale ese adjetivo, porque no le gusta el rebaño… y sin embargo el pastor la busca con gran riesgo hasta encontrarla, pues una oveja sola entre los montes, por mucho que quiera andar libre, cae pronto en las garras del lobo, del oso o de la hiena.

Por eso es importante evocar esta parábola, que no trata de la conversión de la oveja (como en el caso del hijo pródigo, que parece convertirse para volver a casa del padre), sino de la decisión arriesgada del pastor que la busca hasta encontrarla, no para castigarla, sino para arrancarla de las garras del lobo.

Y la pregunta es: ¿qué haces con la oveja extraviada? ¿La metes en un correccional para que se eduque? ¿La castigas por un tiempo en la cárcel para que aprenda? ¿La encierras para siempre y la separas de las otras ovejas para que no las pervierta, y no sigan su ejemplo?

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¡Hola Marcos! El P. Marcos Mellado (1937-2016)

05.03.16 | 11:10. Archivado en Iglesia Instituciones, Amigos, la voz de los

Hola, Marcos:

Me hubiera gustado mantener una última conversación contigo antes de que te fueras, pero has preferido irte en silencio y de puntillas (23, 2, 2016) , el día en que cumplías 79 años, bien cuidado al final por la persona que te ha querido, tras una vida cristiana rica en experiencias, amistades y buenos trabajos de iglesia, con sesenta años en la Congregación de los Salesianos de Don Bosco, que ha sido siempre tu casa.

Te conocí en los años ochenta del siglo pasado. Vivías en la comunidad de María Auxiliadora, aquí en Salamanca, junto al pueblo donde habías nacido y crecido. Atendías en el confesonario y el despacho, acompañabas a los religiosos de la CONFER, animabas a muchas ancianas de la residencia de Mercedarias de la Caridad, en la calle Pollo Martín, donde yo solía celebrar muchas veces.

No veíamos en los pasillos y en el recibidor, conversábgamos un rato, y muchas ancianas me decían, con una gran sonrisa: Yo hablo con el P. Marcos, él es quien me acompaña… Descubrí por entonces que acompañabas y ayudabas a niños sin familia, entre otros muchos a Rosa, que te recuerda con admiración: ¡También por él pude seguir viviendo!

Supe así que eras que un gran cristiano, amigo de la oración y de libertad, director de almas en el más hondo sentido del término, hombre caritativo, un “gurú” cercano, una mano tendida, perdonando siempre, sin juzgar al estilo de Don Bosco, cercano, pero también exigente, cuando era necesaro, pacificador, capaz de entenderlo todo y de impulsar a la vida en todas las circunstancias.

Más tarde, tras unos quince años, cuando fue cambiando mi forma de vida externa, y vine a encontrarme con una juventud distinta, y en especial con Mabel, descubrí tu tarea con los jóvenes, desde el confesonario y despacho de María Auxiliadora. Supe así que eras animador de docenas y docenas de jóvenes cristianos de la Legión de María y de otros muchos grupos, a los que recibías y aconsejabas, siempre con libertad, con respeto, con altura cristiana.

Son muchos los que crecieron en la fe y en la paz interior y familiar por tu buena mano, por tu presencia delicada, tu amistosa figura de consejero, en las obras de misericordia espiritual, que eran las tuyas: enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que lo hubiere menester, corregir al que yerra, perdonar las injurias, consolar al triste, soportar las injurias, orar por los vivos y difuntos… Con ellas fuiste por la vida, con ellas ayudaste a vivir a muchos, desde el confesonario que era tu casa de acogida, tu cátedra más honda.

Hoy quiero darte especialmente las gracias por Mabel, pues no seríamos lo que somos si no hubieras estado en nuestro camino, siempre para bien, no sólo un día de Mayo del año 2005 en la Iglesia de Villamayor de los Montes de Burgos, sino después, en nuestra casa, orando por y con nosotros, como cristiano y amigo.

Quiero recordar los años de tu vida de estudiante en Salamanca y Roma, tus tiempos de misión en Guatemala, tu labor de educador de nuevo en Salamanca… Recuerdo los escritos de vida espiritual que me ibas pasando, año tras año, redactados con tu estilo peculiar, hojas volantes como la vida que tiembla y vuela, más que textos para publicarse y quedar fijados en libros de oficio, como hacía yo, en las editoriales de turno.

Te solía decir que los grandes no necesitan publicar escritos, ni Sócrates, ni Buda, ni Jesús, sino que hablan de un modo directo, pues los escritos los hacen (los hacemos) otros, sin ese don del lenguaje directo que tenías. Eras un hombre de palabra inmediata, en el tú a tú de la vida, en las distancias cortas…, aunque lamento que tu editorial CCS no hubiera publicado alguno de tus textos, ni tampoco lo hiciera ninguna de las editoriales con las que yo he tratado. Supongo que lo comprenderás y que ahora, desde el cielo del Cristo de tu Bondad, sonrías y sonrías por eso, y por todos nosotros.

Fuiste educador elegante y respetuoso, y por eso te han querido y te siguen queriendo docenas de jóvenes cristianas, que ahora ya se acercan, muchos de ellos, a los cincuenta años, y que siguen cristianos en gran parte por ti, porque supiste acompañarles como eran, desde Jesús, como Don Bosco.

Pues bien, para no seguir hablando de tu vida, quiero decirte que respetaron (¡respetamos!) el hecho de que un día, hace unos cuatro años, dijeras que querías retirarte, seguir siendo salesiano fuera del convento, con la persona que respondió con bondad a tu bondad, en un momento en que te iba llegando con los años y el comienzo de tu enfermedad un tipo distinto de experiencia de fe cercana y de necesidad de compañía. Y así te fuiste a Madrid, donde has vivido los últimos años, y donde acabas de morir el día en que cumplías tus setenta y nueve años, el pasado 23 del 2 de 2016.

Gracias, Marcos, por todo lo que sido y lo que eres, porque la vida no acaba, se muda. Nos hubiera gustado despedirte en Madrid, con un grupo de amigos, tomando un buen café, celebrando la eucaristía de la vida, con un vino noble, como tú, con un pan de cariño, recuerdo y presencia… Pero has preferido irte en silencio, y la muerte te ha sorprendido cuando seguías vivo, caminando esperanzado, esa mañana del 23 del mes pasado, aunque mordido ya por un cáncer que te estaba subiendo desde una pierna…

Para ti, la muerte no ha sido una sorpresa, pues sabías que con ella vivimos; lo ha sido para nosotros, tus amigos, que queremos darte gracias, desde Madrid y Salamanca, desde Guatemala y todo los lugares del mundo donde has vivido, como cristiano, como salesiano, como presbítero de Jesús y, sobre todo, como amigo.

Con un abrazo de Mabel y Xabier (con otros amigos que aquí no puedo citar uno por uno). Adiós, Marcos, nos vemos.


Dom 6.3.16. Lucas, parábolas de la misericordia

Dom 4 cuaresma, Lc 15, 1-3.11-32. En contra de lo que a veces se suele pensar, el teólogo de la misericordia en el NT es Mateo, desde las Bienaventuranzas (5, 7) hasta el juicio (25,31-46). Lucas, en cambio, es el poeta de la misericordia, empezando por sus dos himnos (Benedictus y Magnificat) y terminando con sus parábolas, que hoy quiero presentar, según pide la liturgia.

El evangelio de este domingo 4º de Cuaresma es la parábola del Padre (hijo) Pródigo. Pues bien, junto a esa ofrece Lucas la parábola del Buen Samaritano. Ambas se completan, ofreciendo de esa forma el rostro del Padre misericordioso y pródigo en amor (como muestran algunas imágenes), junto al rostro y camino del Hijo misericordioso y samaritano

Será buen ejercicio cultural y religioso comparar ambas imágenes del Padre Misericordioso:

-- La primera es de Rembrandt, calvinista holandés de Amsterdm, gran cristiano, que insiste en la relación entre los dos hermanos... Por un lado las obras de la Ley (hermano mayor), por otro la prodigalidad del Padre.

-- La segunda es de Murillo, católico de Sevilla.... Nos lleva de la "sinagoga" al pueblo; el hermano mayor es un trabajador que vuelve cansado del campo, el pródigo es casi un pícaro-semiarrepentido... (pero siga pensando y comparando el lector)

Las otras imágenes son de un pintor alemán del siglo XVI y de un catalán del XIX, con la portada de nuestro libro.

El lector podrá ver unidas las dos parábolas, las dos primera imágenes, de un modo esquemático, siguiendo el texto que he escrito con J. A. Pagola (Entrañable Dios, Estella 2016). Buen fin de semana a todos. Con Lucas os dejo, buena compañía.

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Lo que la Iglesia debe decir a los políticos: Justicia, misericordia y fidelidad

Se está celebrando en el Parlamento de Madrid (1-2.3.16) el debate de Investidura del Presidente de Gobierno y los portavoces de los partidos exponen con mayor o mejor claridad y acierto sus posturas y razones.

Varios obispos han hablado estos días sobre la situación creada en este campo, con la división de opiniones y la dispersión de partidos, mostrándose perplejos, y ofreciendo poco más que buenos consejos, como éstos:


‒ Que los partidos olviden sus partidismos y sean generosos buscando el bien común de España.

‒ Que de enfrentarse entre sí y que busquen la unidad más alta, al servicio del bien común.

No son malos de esos y de otros consejos, pero me parecen retóricos, e inútiles… y no responden a lo que una Iglesia de Jesús debería aportar y decir, no sólo a los políticos creyentes, sino a todos los ciudadanos, insistiendo en los valores que derivan de la justicia.

Mientras no haga eso, ella no tendrá legitimidad, ni podrá ofrecer su aportación, de ejemplo y de palabra, no sólo en este campo, sino en otros, como el de su misma vida interna.

Pero esta Iglesia viene guardando un largo silencio de complicidad y miedo o de respeto e ignorancia cristiana ante los partidos de gobierno y los gobiernos, tanto de populares como de socialistas.

Y, sin embargo, ella tendría (y tiene) algo muy importante que decir, apelando a los textos fundacionales del evangelio, entre los que hoy quiero citar el de Mt 23, 23-24, proclamado en una situación que se parece a la nuestra, frente a grupos o partidos sociales (cristianos, judíos…) que discutían sobre temas secundarios (¡el diezmo de la menta y del comino…!) y olvidaban los problemas esenciales, que eran (y son) la justicia, la misericordia la fiabilidad/fidelidad.

De eso tendría que hablar la iglesia, elevando su voz más alta, no sólo frente los políticos de turno, sino también frente a todos aquellos (cristianos o no cristianos) que discuten sobre nimiedades pero olvidan los tres valores esenciales de la vida.


Esos valores de los que, según el evangelio, debería hablar la Iglesia (justicia, misericordia, fiabilidad) no son cristianos en línea confesional, sino humanos, en el sentido más profundo del término.

Con ellos no se trata de defender iglesias/edificios, ni posibles privilegios sociales, ni siquiera de la fe confesional (del credo) ni de los sacramentos, sino de algo anterior: de la vida humana, que sólo tiene sentido si hay justicia, misericordia y fidelidad/fiabilidad.

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Jueves, 30 de marzo

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