El blog de X. Pikaza

Cristo de Medinaceli, un Cristo trinitario: redimido y redentor

06.03.15 | 19:15. Archivado en Jesús, Espiritualidad, Sociedad, política

Hoy, primer viernes de Marzo, se celebra en la iglesia de la Calle de Medinaceli, en Madrid, la fiesta del Cristo Cautivo y Redimido, uno de los símbolos cristianos más significativos del orbe católico.

RD ha cubierto ya la noticia, con el Obispo Osoro y más de medio millón de devotos que han acudido esta mañana al santuario, haciendo guardia y cola por largas horas, y algo parecido en Salamanca y Córdoba, Málaga o Sevilla, con otras muchas ciudades donde se venera el mismo Cristo.

Es un Cristo Trinitario (pertenece a la tradición de la Orden de la Trinidad), es un Cristo Redimido, es decir, rescatado del cautiverio, de forma que puede aparecer, al mismo tiempo, como Redentor, dentro de la más honda tradición de la Iglesia.

Con ese motivo quiero presentar en mi blog (aunque ya un poco tarde) la colaboración que acabo de publicar sobre el tema en la revista Trinidad y liberación (cf. trinidadyliberacion@secretariadotrinitario.org, www.secretariadotrinitario.org ).

(Dedico esta semblanza a Isidro Hernández, q.e.p.d., trinitario, gran amigo, fallecido hace poco, director que ha sido por muchos años de la revista Trinidad y Liberación, cuya semblanza quiero aún escribir. A él y a otros amigos trinitarios debo el mejor conocimiento de los Cristos redentores).

Imagen I: El Cristo rescatado, de la Iglesia de Medinaceli de Madrid y de todos los templos y santuarios trinitarios.

Imagen 2: Cristo redentor, de San Juan de Mata.

TRES CRISTOS REDENTORES

Para entender al Cristo de Medinaceli hay que situarlo en el contexto de los tres Cristos redentores, vinculados a la Orden de la Trinidad.

1. Primer Cristo, el Icono redentor de San Juan de Mata

El año 1193, celebrando la Eucaristía, San Juan de Mata, fundador de la Orden de la Trinidad, tuvo una experiencia de las cautividades, contemplando en visión interna a Jesús Señor tomando de cada mano a un cautivos, un blanco/cristiano, un moro/musulmán. Los dos eran suyos, ambos esperaban libertad. Esa experiencia define la fundación de la Orden de la Trinidad, al servicio de la liberación de los cautivos, cristianos y musulmanes, de manera que todos pudieran canjearse y vivir todos en concordia, cada uno en su tierra y religión.

Esta experiencia se refleja en la Cruz Trinitaria de S. Tomás in Formis (Roma 1210) donde aparece Cristo con los dos cautivos como “signum” de la Orden, él sentado, en el centro, los cautivos en pie y con cadenas, para ser liberados a sus lados, formando así una Cruz de Pascua y Trinidad, que es divina y humana, gloriosa y exigente, pues pide a los cristianos que se pongan al servicio de la liberación de los cautivos.

El Cristo Pantocrátor del centro, madero vertical de la cruz, está sentado en su gloria como juez de la historia, en gesto de majestad y magisterio, no para imponerse desde una altura lejana y juzgar destruyendo a los perversos, sino para reconciliar a todos, a partir del cautivo cristiano que lleva una cruz en su manos. Esa es la gloria de la Trinidad Liberadora, que se expresa en el juicio de Mt 25, 31-46, interpretado en forma social, no para destruir a los perversos (¡apartaos de mí, porque fui cautivo y no me liberasteis!), sino para liberar a todos, blancos y negros, musulmanes y cristianos, dentro de la misma historia, fundando para ello una Orden y dándole el signum (sello) de la Trinidad y los Cautivos, en el contexto socio-religioso marcado por Inocencio III (1198-1216).

Esta es la Cruz del Cristo de San Juan de Mata que vincula a Trinidad de Dios y cautivos de la historia, abriendo así en ella un camino de liberación.

2. La Cruz del Cristo Cautivo y Rescatado

La historia de esta nueva cruz ha sido nuevamente “novelada” con fondo histórico, por Jesús Sánchez-Adalid (Treinta Doblones de Oro, 2014). Habían pasado los siglos, casi seiscientos años y unos redentores trinitarios “compraron” en Mequínez, capital el nuevo reino marroquí, con un grupo importante de cautivos, una talla barroca, de origen sevillano, del Cristo Cautivo (juzgado por Pilato, coronado de espinas, condenado a muerte).

Las cosas sucedieron el 1681/1682. Las tropas del Muley Ismail, primer “sultan” alauita , tomaron la ciudadela/colonia española de Mamora (San Miguel de Ultramar, al sur de Larache, Marruecos), e hicieron cautivos a los cristianos, a quienes llevaron a Mequinez para allí repartirlos, organizarlos y venderlos. Eran tiempos duros para el reino “cristiano” de España, y más tristes para los miles de cautivos, robados y vendidos como mercancía humana.

El reino alauita, financiado en gran parte sobre el robo de cautivos, era un mercado organizado en torno a la "venta" de personas... Pues bien, resultó que entre “vendidos” se hallaba el Cristo Cautivo de Mamora. Con gesto sorprendente, los trinitarios dedicados a canjear y liberar cautivos, “redimieron” también por gran precio (treinta doblones de oro) al mismo Cristo.
Este Cristo Trinitario (Cautivo y Redimido), cuya imagen se venera en la iglesia de Medinaceli (Madrid), es el más conocido y venerado de todos los “cristos” del mundo. No lleva cruz, ni está clavado en ella, ni tiene forma trinitaria, porque él mismo es Cruz, y Trinidad, y de esa forma simboliza a todos los cautivados, juzgados, atados, condenados, torturados, asesinados.

Ese Cristo es un signo del compromiso de liberación, pues la Trinidad Excelsa (el tres veces Santo: Trisagio) se expresa y está a punto de morir con Él, pues le condenaron antaño los jueces de Jerusalén, y le sigue condenando este mundo: “Cada vez que vendéis y condenáis a uno de estos pequeños, mis hermanos, a mí me vendéis y condenáis”.

Este Cristo Imagen es la Trinidad Cautiva y Liberadora, a quien veneran sus devotos. Pero el verdadero Cristo, sigue cautivo y sufre en todos los sufrientes, encarnado en ellos, abriendo anunciando libertad. Tiene las manos atadas, porque es Todopoderoso. Está coronado de espinas, porque es la Gloria de la Trinidad Liberadora, que muere en/con los hombres para darles Vida. Está de pie, porque quiere ponerse a caminar, llevando a su espalda (a cuestas, por dentro) toda la Trinidad hecha Cruz.

3. La Cruz del siglo XXI

Las dos cruces anteriores definen mil años de historia cristiana, y son fundamentales para entender y fundar nuestro compromiso liberador, hecho de solidaridad (primer Cristo: ponernos cada uno en el lugar del otro) y entrega plena (segundo Cristo: cautivo en los cautivos). Pero hoy (2015) debemos descubrir acoger, venerar y comprometernos ante la Tercera Cruz del Cristo Trinitario.

Será un Cruz con el Cristo sentado y en Gloria (Juan de Mata), una Cruz con Cristo en pie (Cautivo-Rescatado). Será una Cruz universal, cristiana y musulmana, abierta al perdón que libera y transforma, dando la mano a todos, para asumir el cautiverio de todos y ofrecerles experiencia y camino de libertad. Será un Cristo que pacte (Juan de Mata) y asuma el sufrimiento (Jesús Cautivo), no para crear un imperio confesional cristiano (en sentido exclusivista), sino un espacio de comunión universal, en diálogo y concordia (Cristo rescatado universal).

Ése ha de ser nuestro Cristo Trinitario, antiguo y nuevo. No quiero definir hoy más sus rasgos, has de hacerlo tú, amigo lector. Yo intentaré hacerlo, Dios mediante, en los próximos números de la revista.


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Comentarios
  • Comentario por anuncia 07.03.15 | 18:30

    Intentando mirar hacia aquellos años tan lejanos, en los que el sufrimiento de tantos cautivos fue la semilla de la Orden Trinitaria, desde nuestro hoy no parece que hayan cambiado demasiado las cosas: Cristo sigue cautivo y sufriendo en los sufrientes de una sociedad injusta, que tantas veces se torna inhumana y en la que todos debemos sentirnos cómplices y colaboradores necesarios.
    ¿Seremos capaces de acoger y comprometernos con esa Cruz que, abriendo sus brazos a todos, libera y transforma?.

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