El blog de X. Pikaza

Juan Pablo II: Mano fuerte, canonización discutida

25.04.14 | 17:38. Archivado en Iglesia Instituciones, Papa, obispos

No discuto su santidad, en modo alguno, sino la oportunidad de su canonización, como iré diciendo, con respeto y franqueza, en lo que sigue (perdonen los que ven las cosas de otra forma).

Tras el brevísimo pontificado de Juan Pablo I (33 días: 26.8 al 28.9 de 1978), fue elegido papa el cardenal polaco Karol Wojtyla (* 1920), que tomó el nombre de Juan Pablo II y gobernó la Iglesia durante más de veintiséis años (1978-2005), en tiempos de gran cambio. Su pontificado sigue marcando de manera intensa la vida actual de la Iglesia católica (2014), de forma que resulta difícil ofrecer un juicio imparcial sobre sus grandes valores y sus posibles deficiencias.

Punto de partida

1. Ha tenido una enorme personalidad, potenciada por su experiencia anterior, bajo la ocupación nazi (1939-1945) y el comunismo soviético (1945-1978), y ha estado convencido de la misión carismática de la Iglesia, que él ha dirigido de forma incansable, ante el aplauso de muchos, el recelo de otros muchos y la admiración (y el miedo) de los restantes.

2. Ciertamente, admitió el Concilio Vaticano II, pero pensó de hecho que había salido de “cauce”, dejando en libertad algunas fuerzas (demonios) que podían destruir el orden y la verdad de la Iglesia, entendida de una forma monolítica, como estructura de Poder Sagrado al servicio de un tipo de verdad objetiva, bien establecida.

3. Así se puede afirmar que admiró a Juan XXIII, pero pensó en el fondo que había sido un ingenuo al poner en marcha el Vaticano II sin tener la garantía de poderlo dirigir y encauzar conforme a una verdad mantenida y sabida de antemano. No confió en la libertad, no quiso abrir las puertas, sino todo lo contrario: Organizar de nuevo las tareas de la Iglesia, pero en línea de poder eclesial establecido.

4. Aceptó a Pablo VI (no podía ser de otra manera); pero fortaleció la línea del Pablo VI vacilante (del que mantuvo el celibato, prohibió el “sacerdocio” femenino, condenó los medios de control de la natalidad…y quiso replegar las alas de la libertad creadora de la Iglesia). Quiso en el fondo la restauración, admitiendo en lo externo el Vaticano II, pero yendo en contra de sus principios

5. Fue un hombre de grandes contrastes. Por un lado, como buen anti-comunista, buscó la libertad y la justicia (su doctrina social sigue siendo ejemplar…). Pero de hecho quedó hipotecado en manos del neocapitalismo liberal que triunfó a finales de los años setenta, de los ochenta y los noventa del siglo pasado. No supo ver los cambios de muerte que estaban en marcha con los Reagan y los Bush, con M. Thatcher y con la economía neo-liberal, de manera que de hecho su restauración eclesial pudo verse como una parte del gran repliegue triunfal del capitalismo que se ha extendido sobre el mundo tras la caída del Muro (1989).

6. No supo o no pudo entender la libertad cristiana, que no es simple democracía sino comunión de espíritus, al servicio de la verdad de Cristo, y se creyó enviado para unificar y fortalecer la Iglesia en una línea que era la suya, pero no la de otros muchos creyentes sinceros. No fue Papa "con" sino "sobre" gran parte de la iglesia.

Ha sido uno de los personajes sociales y religiosos más significativos de la segunda mitad del siglo XX, y su pensamiento y acción ha definido de manera poderosa la vida de la iglesia católica y del mundo, impulsando la caída de los gobiernos comunistas vinculados al eje soviético. Sus aportaciones pastorales y sociales aparecen reflejadas en una obra escrita muy extensa, con discursos, encíclicas, exhortaciones, cartas y otros textos más ocasionales que ocupan cien mil páginas.

Un resumen de su magisterio y ministerio.

A pesar de sus escritos, Juan Pablo II ha sido más pastor que pensador, más hombre de acción que teólogo, aunque ha tenido un enorme interés por la cultura, dejando los temas teológicos en manos de J. Ratzinger (futuro Benedicto XVI), a quien puso al frente de la Congregación para la Doctrina de la fe (1981), encargado de defender la ortodoxia en la Iglesia. Su pontificado ha sido generoso en el diálogo con las diversas tendencias políticas y sociales, pero ha implicado un tipo de repliegue hacia posturas de más seguridad intelectual y eclesial. Ofreceré un esquema seguramente sesgado de su papado, insistiendo más en las sombras.

‒ Encíclicas doctrinales. Es el papa que más documentos ha escrito y promulgado en la historia de la iglesia, de forma que su magisterio abarca prácticamente todos los temas de la teología, elaborados de un modo básicamente trinitario, desde Redemptor Hominis (Redentor del hombre, 1979), donde desarrolla el misterio de Cristo, hasta Dominum el Vivificantem (Señor y Vivificador, 1986), que se ocupa del Espíritu Santo, pasando por Dives in Misericordia (Rico en Misericordia, 1980), que trata de Dios Padre. Su teología ha sido en principio muy tradicional, aún queriendo abrirse al pensamiento de la modernidad. Ha conocido, al menos externamente, el pensamiento occidental moderno, pero en sentido estricto él ha seguido siendo un anti-comunista pre-ilustrado, con los valores y los riesgos que eso implica. No ha valorado en su radicalidad la libertad del hombre, su capacidad creadora. En el fondo ha seguido pensando de alguna forma que la autonomía radical del hombre va en contra de Dios.

‒ Magisterio social. Ha sido el campo más fecundo de su pontificado, como muestran Sollicitudo Rei Socialis (Preocupación por la realidad social, 1987) y Centesimus Annus (A los cien años, 1991), donde retoma y recrea algunos motivos básicos de la Rerum Novarum (En los tiempos nuevos, 1891) de León XIII. El Papa se opone no sólo al marxismo, sino también, y de un modo especial, al neocapitalismo, insistiendo en el valor primordial de la persona y en la prioridad del trabajo sobre el capital. Sus palabras han sido escuchadas con respeto por políticos y pensadores de varias tendencias, pero no han sido aplicadas todavía de un modo consecuente por la política y la economía internacional. En este campo se encuentra lo más importante de su magisterio, que ha sido no sólo un poderoso un poderoso rechazo del marxismo, sino también del capitalismo. Sus exigencias de justicia social no han sido aceptadas por economistas y políticos que, por otra parte, le han aplaudido, pues aparecía en el fondo como defensor del orden establecido. Han sido doctrinas en parte espléndidas, que deberán ser resituadas en un nuevo contacto intelectual y social. Pero han quedado inoperantes en la iglesia, pues él no ha creído en la libertad de la Iglesia.

Compromiso y misión cultural. Su encíclica Redemptoris Missio (La misión del Redentor, 1990) ofrece un programa muy audaz de misión cristiana, vinculando la lucha contra la pobreza (en los cuartos mundos, dominados por el hambre y la injusticia) con la presencia de la iglesia en el nivel del pensamiento, abriendo nuevos areópagos (espacios de diálogo) para que el cristianismo dialogue con la modernidad (en la línea de Hech 17):

El primer areópago del tiempo moderno es el mundo de la comunicación, que está unificando a la humanidad y transformándola —como suele decirse— en una aldea global. Los medios de comunicación social han alcanzado tal importancia que para muchos son el principal instrumento informativo y formativo, de orientación e inspiración para los comportamientos individuales, familiares y sociales… Existen otros muchos areópagos hacia los cuales debe orientarse la actividad misionera de la Iglesia. Por ejemplo, el compromiso por la paz, el desarrollo y la liberación de los pueblos; los derechos del hombre y de los pueblos, sobre todo los de las minorías; la promoción de la mujer y del niño; la salvaguardia de la creación, son otros tantos sectores que han de ser iluminados con la luz del Evangelio. Hay que recordar, además, el vastísimo areópago de la cultura, de la investigación científica, de las relaciones internacionales que favorecen el diálogo y conducen a nuevos proyectos de vida. Conviene estar atentos y comprometidos con estas instancias modernas… (R. Missio 37).

De todas formas, como he dicho, no supo o no quiso valorar la libertad del hombre con toda su ambigüedad, pero también con su inmensa capacidad creadora. En el fondo era un dictador “teológico”; pensó que había que “imponer un orden doctrinal” y eclesial, para mantener a los hombres (a los creyentes) sometidos… para dejarles ser libres, pero a su manera (a la manera papal). Ha sido un gran papa, pero de fuera de tiempo, viniendo de una Polonia eclesialmente impositiva, que no había hecho ninguna de las grandes reformas de la modernidad

‒ Encuentro de religiones. Ha tendido puentes entre las diversas religiones, dialogando con el monoteísmo abrahámico (judaísmo, Islam) y con otras tradiciones espirituales, como muestran los encuentros que ha promocionado en Asís, bajo patrocinio de San Francisco, al servicio de la comunión y la paz. Ningún Papa había mostrado antes su capacidad de diálogo y respeto y, sin embargo, son muchos los cristianos y los fieles de otras religiones que no respaldan la declaración Dominus Iesus (El Señor Jesús), de la Congregación para la Doctrina de la fe, dirigida entonces por el Cardenal Ratzinger (2000), en la que ha insistido en la superioridad formal de la Iglesia católica. Ciertamente, apeló al diálogo, pero quizá más como estrategia que como verdadero convencimiento, pues apenas dejó dialogar dentro de la Iglesia católica… No dejó que las iglesias se expresaran libremente, buscando y trazando caminos. No sé si creía de verdad en el Espíritu Santo vinculado a la comunión de las iglesias, o si quería dirigir en una línea la obra del Espíritu. En ese sentido fue un verdadero “dictador” dentro de la Iglesia, es decir, alguien que se creía con autoridad para dictar lo era bueno y malo para el conjunto de las iglesias.

‒ Teología de la Liberación. No fue de su agrado, como indican los documentos que la Congregación de la Doctrina de la fe preparó bajo su mandato (Libertatis nuntius y Libertatis Conscientia, Mensajero de libertad y Conciencia de libertad: 1984, 1986), para mostrar los errores doctrinales y eclesiales de esa teología, que, a su juicio, sería dependiente del marxismo y destruiría la autonomía de la iglesia, queriendo convertirla en una simple instancia social, sin base en la revelación. Muchos cristianos de América Latina y de otros continentes piensan que esas condenas no responden en realidad a lo que quiso y quiere la Teología de la Liberación, de manera que ellas deberán ser revisadas. Ciertamente, creyó en la libertad de la Iglesia, pero en su línea, imponiendo sobre el mundo un tipo de obispos obedientes a su doctrina, sin verdadera creatividad (evidentemente, con algunas excepciones significativas).

‒ Moral, vida cristiana. En este campo se sitúan muchos de los problemas vinculados al papado de Juan Pablo II. Son grandes sus aportaciones, muchos sus logros, pero aquí quiero poder de relieve sus posibles limitaciones, que hoy, a los casi diez años de su muerte, puede verse más claras:

a) El origen de la vida, anticonceptivos. Juan Pablo II ha ratificado la doctrina de Pablo VI (Humanae Vitae, Sobre la Vida humana, 1968), profundizando en ella, de un modo más sistemática y exigente, en su encíclica Evangelium Vitae (Evangelio de vida, 1995). Resulta ejemplar su defensa de la vida pero en algunos casos (como en el rechazo global de los anticonceptivos) resulta quizá muy poco matizada. No ha sabido captar la libertad personal de los esposos, ni el carácter personal (no biológico) del amor. Su antropología es pre-moderna (¡no ha pasado por la ilustración!), su visión de la persona es quizá más “ontológica” que bíblica. Lo cierto es que no ha sabido potenciar el carácter de libertad personal y creadora de la vida.

b) Contrario a la “ordenación” de las mujeres. Ciertamente, Juan Pablo II ha sido un papa muy interesado por la mujer en la iglesia, como muestra la carta Mulieris dignitatem (La dignidad de la mujer, 1988), donde ha defendido un feminismo de la diferencia. Pero, en esa línea, y fundándose en una visión jerárquica del Cristo Varón, el Papa ha rechazado el acceso de la mujer a los ministerios eclesiales (siguiendo a Pablo VI). Son muchas las mujeres y los hombres que no están de acuerdo con la visión antropológica, bíblica, teológica que está en el fondo de ese rechazo. También en este campo, Juan Pablo II ha sido un papa preilustrado, no ha llegado a la raíz del evangelio.

c) Celibato del clero. También aquí ha seguido a Pablo VI, pero en el aspecto más negativo de su pontificado. No ha sabido entender la gran “crisis” de los ministerios actuales, con la visión del celibato obligatorio vinculado a un tipo de poder de la Iglesia. El tema es complejo, no es fácil de resolver, pero es evidente que Juan Pablo II ha terminado cayendo “preso” en manos de sus propias contradicciones, que son las contradicciones de un celibato que ha estado bajo la sospecho de potenciar la “pederastia” de una parte muy pequeña pero significativa del clero. No hace falta acudir al caso de M. Maciel (que puede ser anecdótico). Pero es evidente que Juan Pablo II no fue capaz de ver el problema,

d) Una iglesia dirigida de un modo “dictatorial”. La palabra “dictar” es muy ambigua, pero quiero mantenerla. Ciertamente, el Papa Juan Pablo II tenía todo el derecho para ser dictador, pues ese poder se lo daba el mismo CIC. Todos los papas anteriores lo fueron, pero, en general, dieron más juego, dejaron que se fueran expresando las diversas tendencias eclesiales… Pues bien, en contra de eso, Juan Pablo II ha querido imponer sobre toda la Iglesia una visión unificada, un mismo tipo de episcopado, nombrado desde arriba con directrices claras. Es evidente que lo ha querido hacer con buenísima intención, pero ha terminado logrando una iglesia monolítica, que ha perdido la variedad y riqueza del múltiple evangelios.

Una canonización “discutida”.

Las dudas y discusiones sobre su canonización comenzaron el mismo día del entierro (4-5 abril 2005), cuando aparecieron en la Plaza del Vaticano, de forma espontánea o dirigida por ciertas instituciones de poder, las pancartas del Santo Subito (Santo ya, inmediatamente). No fue canonizado “inmediatamente” (subito), como pedían las pancartas, pero casi (a los 9 años).

No he dudado nunca de la santidad del papa Wojtyla (en sentido interior), no he dudado de su sacrificio y de su entrega al servicio de la Iglesia. Pero tengo mis dudas sobre la conveniencia “inmediata” de su canonización (a los nueve años) por algunas razones básicas:

(a) Porque su figura sigue marcando una escisión en la Iglesia actual. Juan Pablo II no es una figura de todos, sino que marca grandes divisiones en la iglesia. Son muchos los buenos católicos que no se siente vinculados a su forma de dirigir la Iglesia, ni a su herencia cristiana. Por eso, presento mis “reparos” sobre la conveniencia de beatificarle en este momento (cuando no se han curado las heridas que él pudo causar).

(b) Porque ésta es una canonización protagonizada, buscada y jaleada por algunos, que más que la “glorificación” de Juan Pablo II como persona piden y defienden su tipo de política eclesial, su forma de ejercer el poder. Estoy convencido de que eso es malo… Eso es manipular la vida del Papa al servicio de una ideología de poder. No todos los que se alegran de su canonización van en esa línea, pero sí muchos que corean su nombre… para mantenerse en la línea de un tipo de iglesia, en contra de otros que siguen otra línea.

(c) Porque la forma de ratificar su santidad con un presunto milagro... , que los cardenales de la comisión de canonizaciones ya han aprobado me parece menos “evangélica”. Ceo que la santidad de un hombre no se demuestra con presuntos milagros (que hay que dejar siempre en las manos de Dios.

(d) Riesgo de endogamia. Son muchos los que piensan que, con esta canonización se quiere aprobar un tipo de jerarquía de la Iglesia. Muchos siguen pensando que al obrar de esta manera la iglesia tiende a fortalecerse a sí misma como jerarquía: Los que canonizan a este Papa son aquellos mismos que él había colocado en la cumbre de la jerarquía vaticana, de manera que puede pensarse que lo hacen básicamente en un gesto de agradecimiento “endogámico”, para ratificarse a sí mismos (para decir así que ellos tienen razón, que su forma de actuar está bendecida desde el cielo, por el nuevo "santo").

(e) Además, su pontificado no ha sido todavía esclarecido. Juan Pablo II parece haber sido un santo por dentro, hombre de oración y sacrificio. Pero su pontificado ha sido poco trasparente, poco abierto a la concordia de todos los grupos en la Iglesia. Por todas partes se cuentan las anécdotas sobre su “dureza” en el trato con muchas figuras de la Iglesia. Sin duda, la santidad puede incluir un tipo de “dureza” al servicio del ideal cristiano. Pero muchos tienen la impresión de que la “dureza” de Juan Pablo II se mostró sólo en una línea, y se dirigió en contra de un tipo de Iglesia que él no aprobaba.

(f) Mayor claridad queremos en la cúpula de la Iglesia. Mientras no quede claro lo que está en el fondo de la dureza de Juan Pablo II, mientras sigan sin resolver los problemas que suscitó su pontificado, resulta poco prudente canonizarle, a no ser que se quiere hacerlo para olvidarle después (promoveatur ut amoveatur: Se le canoniza para sacarle de la circulación). Canonizarle sin más es como canonizar a una parte de la Iglesia, a un tipo de pastoral y de misión que está siendo todavía discutida.

Puede pensarse que esta canonización es un intento de ratificar un tipo de política eclesial que resulta, por lo menos, discutible. No es bueno (querer) resolver los problemas de la Iglesia "canonizando" a los que van en una línea. En este momento, la canonización de Juan Pablo II puede tomarse como triunfo de un tipo de iglesia que posiblemente deberá cambiar muy pronto, cuando cambie de verdad la "política" eclesial del Vaticano (con el Papa Francisco). Podían haber esperado unos años, cuarenta o cincuenta, quizá hasta cien… para ver lo que queda de poso en la vida y figura de Juan Pablo II, para "canonizarle" a él como persona, no a un tipo de Iglesia.


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Comentarios
  • Comentario por Fernando Bermúdez López 05.05.14 | 23:33

    La canonización de Juan Pablo II obedece más a intereses políticos e ideológicos que al testimonio de santidad y ejemplo para toda la comunidad eclesial. Urge revisarse los procesos de canonización.

  • Comentario por hisopo 30.04.14 | 16:30

    "esta dando a entender que su iglesia es la de los jerarcas, la de la opulencia, la de condenas al infierno...".
    Pero hombre, ¿a dónde va usted con esta jerga verborréica? ¿A quién quiere impresionar con esos topicazos de brocha gorda, acusaciones ridículas, consignas de manual de descreído (resentido o no), de progreta a la violeta? No pierda el tiempo con sandeces de este tipo y aprovéchelo para cosas más fructíferas.
    Y además el pie que utiliza para tan ridículas acusaciones es falso. Puede que sea debido a su incomprensión lectora, pero lo que yo decía en mi comentario era que lo que me producía la histérica reacción de cuatro gatos contra la canonización de S. Juan Pablo II no era molestia, a ver si se entera, sino REGOCIJO.
    ¿Que el papa no cree en el infierno? Ja, ja, ja, ja, ja, ja. !No me diga que es usted uno de los pardillos que picaron y se han creído los bulos que circularon por internet! Porque si no lo es entonces simplemente está mintiendo.
    Patéti...

  • Comentario por eduardoz 30.04.14 | 02:31

    Es cuando meno inexacto afirmar que JPII no fue un Papa "con" sino "sobre" gran parte de la Iglesia. Evidencia un absoluto desconocimiento de la realida pues, fuera de la minúscula, estridente y resentida gente de izquierda partidarios de la defenestrada teología marxista de la liberación la gran mayoría de los católicos se identifica con JPII. Cuestiona el hecho de ratificar la santidad con un presunto milagro. ¿Presunto? Está dudando tendenciosamente de la veracidad del milagro por su intercesión y de la honestidad de profesionales y sacerdotes que lo analizaron. Afirma que hay que dejar siempre esto en manos de Dios. Correcto, en ese entendido esta descalificando la canonización de Juan XXIII, efectuada sin que el Señor accediera a concederle un milagro por su intersesión en más de 50 años realizada sólo gracias a la ayuda del papa Francisco que, a su sólo deseo, exoneró con inocultable oportunismo a un PAPA de lo estipulado por la Iglesia. ASÏ NO VALE, se resta seriedad.

  • Comentario por Pedro de México 29.04.14 | 13:02

    Todos los que estaban, están y estarán en contra de la canonización del papa Juan Pablo II han sido y serán derrotados por "El esplendor de la verdad". Hay escritores y comentaristas llenos de sabiduría humana, pero esa sabiduría no es de Dios. Se equivocan aunque tengan muchos títulos académicos. Hay que pedir la sabiduría divina. "La sabiduría es lo que hace en nosotros el Espíritu para que veamos cada cosa con los ojos de Dios". Papa Francisco,(09/04/14).

  • Comentario por Manu 29.04.14 | 11:31

    Para el gran sabio hisopo. Si hacer un comentario donde no se insulta a nadie sino que, simplemente se da una opinion, que para eso somos libres de saber y conocer, es causa de su molestia, esta dando a entender que su iglesia es la de los jerarcas, la de la opulencia, la de condenas al infierno ( que por cierto el papa Francisco no cree) y que su funcion es la de ser un poder con la verdad absoluta.
    Aqui dejo una cita para que añada a su conocimiento inefable e infalible. Por sus frutos los conocereis.
    (Mateo 7: 15-20).

  • Comentario por Maria de America Latina 29.04.14 | 03:25

    iba a preguntar al Sr Xavier defina "santidad" pero en fin... la cuestión es que el papa polaco cometió tantas injusticias en especial con América Latina desentendiéndose de las dictaduras impuestas por el neo liberalismo y ya decía un santo el que no se indigna ante la injusticia peca. Concuerdo con uno de los comentaristas sobre su intelectualidad, no creo que haya escrito todos esos documentos eclesiales. Si estoy de acuerdo con la parte final de su articulo en que la canonización fue un triunfo de un tipo de iglesia y no de él como persona

  • Comentario por María 29.04.14 | 03:00

    Excelente comentario Javier! hay muchos que se revuelven en las heces de sus propias ideologías sin querer ver los hechos objetivamente. No se trata de juzgar conciencias (eso es para Dios) pero sí juzgar con objetividad la consecuencia de las acciones como se han dado. Lamentablemente Juan Pablo nos ha dejado una Iglesia bastante dividida. Y los comentarios que se leen acá lo atestiguan. Es una pena.

  • Comentario por Francisco Tostón de la Calle 28.04.14 | 23:42

    Hola, amigos. Uno de los cuatro gatos responde a quien convenga. Solo el haber encubierto los pecados de pederastia de alguno de sus amiguetes, daría para descalificar la beatificación y la canonización de Juan Pablo II. Que le sigan sus devotos: a mí no me molesta en absoluto, pero me interesa más la verdad, que una vez más han atropellado los heliotropos del Vaticano en contra de infinidad de testimonios que demuestran lo político, histriónico y falso que fue en muchas de sus actuaciones San Juan Pablo II. Pero a mí lo que más me molesta es su indiferencia con las víctimas de la pederastia en su afán de proteger la imagen de la Iglesia jerárquica. Silencio o desprestigio o sobornos a los que acusaban a algunos de los cardenales, obispos y sacerdotes de este pecado que parecía una especie de deporte o hobby entre algunos clérigos. Con consecuencias terribles para el alma de estos niños y jóvenes. Todo lo sabía Juan Pablo II y se hizo el loco. ¿Santo? Para sus devotos, no para mí.

  • Comentario por hisopo 28.04.14 | 23:21

    Gonzalo, Chile:

    no me canso ni me aburro nunca.

    Que Dios le ilumine.
    Atentamente

  • Comentario por Gonzalo, Chile 28.04.14 | 21:49

    Señor Hisopo

    Una duda tengo que quisiera que me respondiera, si usted lo tiene a bien: No se cansa ni se aburre nunca de ir contra lo que piensa la mayoría de todas estas ilustradas personas que escriben en este blog??. Se lo pregunto, porque debe ser frustrante escribir lo que uno piensa y no lograr convencer a los otros y por lo que he visto esto es por años. Se lo digo por yo he hecho lo mismo pero al contrario, con un blog ultra conservador, llenos de fanáticos integristas religiosos, que se conforman con las murallas del edifico pero no conocen la bondad ni la misericordia que mantiene unido a ese edificios... para mi es frutrante..... a ello, agregale que insultan gratuitamente la honra quien no piensa como ellos.... Infocat.... Es agotador, no cierto?... Que Dios le guarde
    Atentamente

  • Comentario por hisopo 28.04.14 | 21:17

    "no sabio escuchar".

    No supo escuchar, Marius. Se escribe "no supo escuchar".

    Sin palabras. Pretenden dar lecciones y se atreven a criticar a otros y no pasan de maestros Ciruela...

    Este es el nivel.

  • Comentario por Marius Morin 28.04.14 | 21:00

    No supo condenar los caminos de muerte (guerras y golpes militares programados por los Estados Unidos) del imperialismo de los Reagan, Bush, Ariel Sharon y Thatcher.
    Fue un gran Papa al favorecer el dialogo con las diferentes religiones, especialmente cuando convocó a todos los responsables religiosos del mundo a un encuentro de oración en San Francisco de Asís, el 5 de noviembre de 1978. Por otro lado, no supo sostener el empuje de apertura espiritual del concilio vaticano II. Preocupado por la ortodoxia y la unidad de la Iglesia, no sabio escuchar los gritos de muchos creyentes sinceros que esperaban una reforma de las leyes de la Iglesia, concerniendo los medios de contracepción, la comunión eucarística para los divorciados vueltos a casar, la acogida de los homosexuales, la igualdad entre los hombres et las mujeres dentro de la Iglesia, etc. La canonización del fundador del Opus Dei, Escrivá de Balaguer, y la de Juan Pablo II me deja perplejo con muchas preguntas.

  • Comentario por hisopo 28.04.14 | 20:59

    Es un regocijo asistir a la histérica reacción de los cuatro gatos a los que la canonización de S. Juan Pablo II les ha producido convulsiones. A alguno (Tostón, háztelo mirar) solo le falta echar espumarajos por la boca. ¡Bendito sea Dios! Qué gran acierto el del papa Francisco al canonizar a estos dos santos.
    La Iglesia, la auténtica, está celebrando el acontecimiento y una caterva de descreídos y resentidos, profetas de la nada, no ha podido evitar sacar toda la bilis y mala baba que llevan dentro. De los nervios. Están de los nervios. Fastuoso espectáculo. Pues ya saben: ajo y agua.

  • Comentario por Marius Morin 28.04.14 | 20:57

    Juan Pablo II habló al mundo pero no habló a la Iglesia.

    Juan-Pablo II fue un hombre de incongruencia, fue un papa tradicionalista de antes del Concilio Vaticano II y un luchador político que libró un duro combate contra el comunismo, antes de ser un pastor para los fieles de la Iglesia.
    Con sus numerosos escritos y viajes, Juan Pablo II se convirtió en un aliado incondicional del imperialismo neoliberal americano y del sionismo político de Israel. Fue más un hombre político que un teólogo. Fue muy admirado, al exterior, por el mundo entero. Por ejemplo, el Vaticano fue el primer Estado en reconocer y legitimar el golpe militar del general Raúl Cedras derrocando al presidente legítimamente elegido Juan Bertrán Arístides, el 30 de septiembre de 1991. No era un gran demócrata. Y al interior de la Iglesia, fue un autócrata imponiendo su visión eclesial y criticando duramente la Teología de la liberación en América Latina. No supo condenar los caminos de muerte (guerra...

  • Comentario por Ana 28.04.14 | 20:03

    Nada hay menos seguro que atribuir la autoría directa de todos esos numerosos escritos a Juan Pablo II. Su firma iba debajo, pero algo me dice que él no era capaz de tanto. No fue buen estudiante ni buen teólogo, no lo quisieron en la universidad gregoriana de los Jesuitas. De Ratzinger sí me creo que ha escrito todo, de este no.
    No era un hombre de pensamiento sino de gestos, un gran actor. Esa debería de haber sido su dedicación, y lo de que ayudó a hacer caer el comunismo, es otro mito. Muy indirectamente influyó en su tierra natal, dió alas a Solidarnosc, y dinero. Pero propiamente hablando no fue él quien derribó el bloque comunista, tampoco fue tan luchador contras los comunistas como nos han querido hacer creer. De hecho le dejaban salir del país, se llevaba bien con ellos cuando era cardenal.
    Hay mucho que desmitificar y buenos libros que lo cuentan EL PODER Y LA GLORIA, David Yallop. Tapó la pederastia clerical, tapó a Maciel

  • Comentario por Francisco Tostón de la Calle 28.04.14 | 18:43

    Hola, amigos. Continúo un poco, porque se me terminó el espacio anterior. Para mí, lo mismo que lo fue la del marqués Escrivá de Balaguer, la cononización de Juan Pablo II es un escándalo y una medida política del Vaticano. Como dicen con simpatía en Colombia, "al lado del enfermo come el alentado". Quisieron equiparar Juan Pablo a Juan, y eso es pura política. No puede haber dos más papas más diametralmente opuestos en la mentalidad y el talante. Pero los dueños del poder en el Vaticano los metieron en el mismo costal tratando de concialiar las dos corrientes que más influyen en la Iglesia. Mala política esa. No se puede servir a dos señores: Juan XXIII buscaba la paz sobre la justicia; Juan Pablo II, la derrota de un sistema por otro mucho peor que el que se quería derribar. Por eso fue tan amigo de los Bush, de Reagan, de la señor Thatchar, de Videla, de Pinochet, es decir, de lo más granado de la visión capitalista más extrema. Documentos escritos sobran; ejemplos, no.

  • Comentario por Manu 28.04.14 | 18:37

    Para el gran sabio hisopo. Aqui no hay profetas ni aprendices de brujo. La educacion cristiana lo primero que te dice es que tienes que ser solidario, que tienes que dar limosna, ser caritativo y dar amor al projimo. Esa fue la vida de Jesucristo. Como humanos trataremos de acercarnos lo mas posible a esa doctrina. Yo no espero ninguna salvacion pero siempre me he dado a,los demas en mis posibilidades.
    La Iglesia Catolica no sera una ONG pero si hay dentro de su organizacion gente sencilla que es misionera, que reparte con los demas y que cree en el EVANGELIO. No hay mejor consejo que un buen ejemplo.

  • Comentario por Francisco Tostón de la Calle 28.04.14 | 18:33

    Hola, amigos. Estupendo el análisis de la figura del papa Juan Pablo II. Al final, yo pregunto: ¿qué queda de santidad en el papa polaco con tantos aspectos negativos? "De internis, nec Ecclesia". Aunque esta Iglesia curial y palatina sí se atreve a juzgar a las personas también por dentro. El pontificado de Juan Pablo II fue en resumidas cuentas funesto y encarna los 200 años de atraso que lleva la Iglesia Católica, de lo que hablaba del cardenal MARTINI. Juan Pablo II fue fundamentalmente un papa político, mediocre en cuanto al pensamiento, limitadísimo en su visión teológica y moral, reaccionario en el gobierno de la Iglesia, dictatorial en su enfoque y decisiones, desconfiado y receloso de la libertad humana, puesto como lumbrera por los medios de comunicación y el dinero del Vaticano, simoníaco al vender muchas de las canonizaciones por dinero o intereses políticos, encubridor consciente de sus amigos pederastas y menospreciador del ultraje que ello supuso para los niños, etc.

  • Comentario por Luis Veraz 28.04.14 | 13:04

    Su artículo da para mucho, pero me voy a quedar en un solo asunto: el celibato de los sacerdotes.
    ¿Es la Iglesia anglicana más fuerte y más amplia por permitir curas casados e incluso declaradamente homosexuales? Pues no, todo lo contrario.
    Y una cuestión: negar el celibato o las mujeres sacerdotes no es la parte "más oscura" de un pontificado. A lo mejor es la parte más clara.
    Lamentablemente, todos sus comentarios obedecen a una visión de la Iglesia rancia, con olor a alcanfor y que interpretó como le dio la gana el CV II. Lo bueno es que esas ideas declinan a la velocidad de vértigo.

  • Comentario por GIORDANO BRUNO 28.04.14 | 11:05

    He imprimido lo escrito por Xabier. Y lo he releído alguna vez más. Cada vez me parece mejor. Sólo añadiría sobre el tiempo de canonización del papa polaco. Podían haber esperado el mismo tiempo que tardaron en canonizar a San Pedro Arbués. Muchas gracias, y enhorabuena.

  • Comentario por Nick Nolte 28.04.14 | 09:45

    Al papa lo que es del papa

    (y a Dios lo que es de Dios.)

  • Comentario por galetel 28.04.14 | 07:16

    Esta es la ascensión de los papas anteriores. En tierra nos queda el papa de ahora; a ver lo que haremos con él.

  • Comentario por Juan Querendón 28.04.14 | 06:01

    Lo importante es que lo tuvo que hacer, tuvo que canonizarlo... UN PAPA MODERNISTA, UN PAPA ULTRAMODERNISTA...

    No le quedó otra: Canonizar a sus antecesores, aunque no estuviera de acuerdo con ellos....
    No le quedó otra... Magnífica herencia viendola en estos terminos....

    Su Papa, el de los pobres, el de las groserías, el ambiguo, el mentiroso..... el Sucesor de Benedicto, el amigo de Gutierrez Gustavo y demás lacras, el que lleva dinero a los pobres de Roma de noche, ese LO CANONIZO.... Y los otros, los que nos quieren meter a catacumbas inquisitoriales, los otros estamos de fiesta....Aquí en la tierra, estamos de fiesta.

  • Comentario por RAFA 28.04.14 | 03:41

    ¿Y que decir del apoyo vaticano a la reaccionaria y fascista clase nacionalista croata en el conflicto Yugoeslavo?....no le falto tiempo a la Iglesia para ser el primer estado (o quizas el segundo tras Alemania) en reconocer la independencia de Croacia, sin importarles al parecer un comino la ola de brutalidades y de muertes inocentes que conllevo aquel terrible conflicto.....¿Es esta la Iglesia de jesucristo? ¿Que clase de custodia y de defensa del evangelio es esta que a la hora de la verdad siempre se pone de parte de los poderes facticos economicos que dominan el mundo?.....¿Para que tanta sutil, profundisima y refinada teologia? ¿para que tanta brillante doctrina y dogmas de fé fundadas en la verdad si la Iglesia en la practica es un bastion mas de los poderosos?....¿Reconocera Cristo a su Iglesia?

  • Comentario por JesúZ Enrique Ospina 28.04.14 | 03:21

    Necesitábamos este objetivo análisis. Dios le siga bendiciendo. Haz resuelto muchas dudas. Y eres muy valiente. Criticas sin ofender la persona de Juan Pablo II, haciendo ver su errores pero también sus aciertos. No como las criticas tan bajas y no cristianas de algunas personas que escriben aquí.







  • Comentario por RAFA 28.04.14 | 03:19

    ¿Donde estan ahora los cardenales y obispos en huelga de hambre en solidaridad con los desahuciados por verbigracia del capitalismo de igual modo que en su dia hicieron huelga de hambre en la Polonia comunista? ¿Que demonios hace la Iglesia catolica ucraniana apoyando a los neonazis del gobierno de Kiev? ¿Acaso tambien deberiamos de sentir satisfaccion los cristianos de que para muchos Juan pablo II haya de ser considerado, junto a los inclitos Reagan y Thacher, el mas firme bastion que favorecio el triunfo del liberalismo economico de finales del siglo XX?.
    Mucho comunicadito eclesial sobre los peligros que supone una ciencia como poder absoluto, pero sin una sola concretizacion acerca de que es EEUU, y no el genocida Stalin (que a éste si que no se le olvidan de mencionarlo) el unico pais en la historia que ha lanzado la bomba atomica en un acto criminal y barbaro sin parangon alguno...en fin, para que seguir.

  • Comentario por RAFA 28.04.14 | 03:03

    Se habla de que desde la Iglesia se critica tanto al marxismo como al capitalismo como ideologias materialistas contrarias al hombre, pero en mi opinion y a la luz de una vision objetiva de lo que ha hecho y expresado la Iglesia a este respecto, no estoy para nada de acuerdo, porque mientras las criticas eclesiales al marxismo han contenido enunciados bien concretos señalando como flechas a dianas y nombres bien determinados (ya sea la URSS, Marx, la teologia de la liberacion..etc) las criticas al capitalismo han resultado ser de pura boquilla y sin ningun tipo de concretizacion reveladora.
    Tanto que se hablaba desde la Iglesia en su dia, con Juan Pablo II a la cabeza, del perfido regimen comunista polaco, me gustaria oir ahora desde el vaticano hablar de la lamentable situacion en que se encuentra Polonia actualmente desde que la sacrosanta democracia liberal se instituyo en aquella nacion luego despues de la caida del comunism. Una Polonia convertida en una vulgar colonia de oc...

  • Comentario por hisopo 28.04.14 | 00:24

    Aunque mi ignorancia del griego no desmerece de la que hacen gala en teología y doctrina católica algunos de los comentaristas, creo que 'déuteros' significa segundo y no "se hace pasar por” o “pretende ser, sin serlo".

    Aunque ya que la escribe, con esa traducción espuria se podría inventar un palabro que le viene como anillo al dedo. "Deuteroteólogo": dícese del que se hace pasar por o pretende ser, sin serlo, teólogo. Clavado.

  • Comentario por hisopo 27.04.14 | 23:36

    Vaya, parece que alguien se ha dado por aludido. ¿Brujo mitopoiético o pseudoteólogo apofático? ¿Ambas cosas?
    De hipo no sé cómo estarán, pero la paciencia seguro que se les estará agotando a unos cuantos que pretenden manipular al papa con la intención que ya conocemos. Ha pasado más de un año de pontificado... y de sus profecías "revolucionarias" nasti de nasti. Papa impecable en la doctrina (como no podría ser de otro modo), no ha habido ni "revolución" en la liturgia, ni en los nombramientos, ni en el IOR, ni en nada importante. Pero hay que seguir con la comedia. Y si la realidad los deja en evidencia, no hay problema: siempre se puede echar mano de la pérfida curia que impide al papa llevar a cabo sus revolucionarias reformas... aunque esa curia sea precisamente la que el papa ha nombrado. Pero eso no los desalienta: siempre hay quienes pican. Ya veremos más pronto que tarde cómo algunos halagos se tornan en fieros ataques. Al tiempo.

  • Comentario por José Ignacio Calleja 27.04.14 | 23:36

    Cada vez que me cuentan -gente muy implicada e informada- el dispendio en personas, medios, contactos, precios y enredos de las congregaciones, movimientos e iglesias locales para canonizar a uno de los suyos, me pongo malo. Y todavía sin entrar a fondo sobre el sentido evangélico de la santidad en cada caso. No seré yo quién diga si lo son Juan XXIII y Juan Pablo II, pero ni un segundo de mi vida perdería en ello. Y apenas si entiendo que otros lo hagan; tanto más dado el grado de "enredo eclesiástico" en que ha degenerado la cuestión de las canonizaciones. Es una deriva eclesial que no me interesa; aporta muy poco y muy pocas veces algo de peso a la experiencia de "los pobres os evangelizan", y sin esta clave, todo nace viciado. Dios mismo deja de ser el de Jesús. Nos vemos mañana.

  • Comentario por José Ignacio Calleja 27.04.14 | 23:13

    ◦Comentario por Nick Nolte 27.04.14 | 20:09
    Todo ese boato que brota de la más pura vanidad no tiene nada que ver con los Evangelios. Nada. Ni por asomo.

    No te entenderán porque no te atenderán, Nick Nolte. Pero haces bien diciéndolo.
    Por mi pate, seré benigno por respeto y afecto, pero esa Iglesia, lo reconozco, no me llega al corazón ni me convence en la mente. Estoy tranquilo y lo respeto, pero no voy a madrugar para sacar adelante ese enredo curial. Lo tengo claro. Eso sí, la caridad en la mano siempre; será necesaria para que el Reino nos adelante y sorprenda.



  • Comentario por galetel 27.04.14 | 22:27

    ¡Cuidado herejes, y demás malandrines culposos!
    No hagan enfadar al gran inquisidor Sr. Hiposo.
    (Me atrevo a llamarlo así
    pues la puma de la pampa no anda por aquí).
    Con la ceremonia de esta mañana está crecido y celoso
    hasta que una nueva acción del dichoso Francisco
    le quite otra vez el hipo y se quede en soso,
    como siempre ha sido. Y hecho cisco.

  • Comentario por Tibidabo 27.04.14 | 21:48

    A mi esta canonización me parece precipitada, para mies una figura controvertida, gran movilizador y propagandista, pero los grandes escándalos de la curia, tapados y que han salido con gran virulencia ha hecho mucho daño y este papa los tapó, para lavar los trapos sucios en casa, y creo que se lavaron poco y Benedicto XVI, se tuvo que comer el marrón, que le amargó su papado. Los milagros de tipo físicos, nunca me han gustado, parece una lotería de vanidades y una recompensa mundana.

  • Comentario por hisopo 27.04.14 | 21:16

    Resulta cómico observar a esta caterva de falsos profetas pontificando sobre la verdad de los Evangelios. Debe ser que tienen un conocimiento especial cuyo origen no manifiestan.
    Gnósticos de vía estrecha, protestantes en el fondo y en la forma y por encima de todo ignorantes enciclopédicos.

    Uno que sólo oye trompetas (debe ser que la frecuencia de onda de los cantos, lecturas, plegarias, oraciones, etc. no la capta) y ve por doquier comidas, negocios y conciertos; el otro que espera que el Papa promulgue una doctrina dirigida a erradicar la miseria (¿no habrá oído a Francisco aquello de que la Iglesia no se debe convertir en una simple ONG piadosa?); y todos erigidos, en una ridícula y friki soberbia, en los auténticos conocedores e intérpretes del Evangelio.
    Eso los aficionados. Que los que se la dan de conocedores no pasan de aprendices de brujo mitopoiéticos y pseudoteólogos apofáticos.

  • Comentario por Nick Nolte 27.04.14 | 20:09

    Todo ese boato que brota de la más pura vanidad no tiene nada que ver con los Evangelios. Nada. Ni por asomo.

    Aunque la mona se vista de seda...

  • Comentario por iruña 27.04.14 | 18:06

    Muy buen análisis.Coincido plenamente.

  • Comentario por Manu 27.04.14 | 17:36

    Tengo mis dudas sobre la si la Iglesia Catolica es un poder necesario o no. Pero desde luego gran parte de ella no es la iglesia de Jesucristo. Demasiados simbolos paganos y demasiada ostentacion para como esta el mundo en muchas partes, con una pobreza en los limites de lo inhumano. Hay que dar una imagen de mas humildad, y en la Iglesia Catolica existe esa gente. Lo dicho, seguire con mis dudas y espero que Francisco I pueda salir adelante con una doctrina dirigida a erradicar esa miseria que consume a gran parte de la humanidad.

  • Comentario por Iñaki Iraola 27.04.14 | 17:34

    Es una pena ver a hermanos en la fe que no se alegran en esta fiesta cristiana. Dos santazos y algunos. Seguro que en el Cielo hay fiesta.

  • Comentario por Atman 27.04.14 | 17:33

    Realmente, hoy, fue todo una ceremonia externa, las canonizaciones suelen ser ocasiones de encuentro y de acuerdos no precisamente religiosos, Los jefes de estado, las comidas en las embajadas, los negocios y los conciertos sobre intereses comunes y sobre todo el espectáculo, la representación, los atuendos, el aparentar. En España, tenemos una crisis cada vez mayor, crisis económica que amenaza con la miseria de miles de personas, y crisis religiosa, debida a que los obispos se preocupan solamente de templos, palacios. jubileos y conceder indulgencias, esta mañana, en misa, el párroco, dijo que cada vez hay menos matrimonios por la iglesia, menos niños de catequesis, menos personas que va a misa. La Iglesia, debería de replantearse un nuevo concilio, en estos momentos la canonización de Juan XXIII, debe de replantear en la Iglesia un nuevo concilio.

  • Comentario por hisopo 27.04.14 | 16:48

    Grado sumo de ignorancia es mirar y no ver. Quedarse en lo externo sin entender el por qué y el para qué. Y si tanta mala impresión produce, con cambiar de canal o apagar el televisor se arregla el problema. Eso, o apuntarse a alguna sectita tan estrafalaria como las ideas que algunos tienen.

    Menos mal que por esta vez a Constantino lo han dejado en paz. Debe estar el hombre que no se lo cree. ¿Habrá sido por la intercesión de los dos nuevos santos?

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